Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
|
|
Neceser grande para cajas, neceser pequeño para blisters, pastillero semanal a preparar... Es una locura, estar pendiente de eso, pero es mi trabajo, cuidarme, se dice pronto. Tomo diez fármacos. La mitad son para el Trastorno Bipolar, pero tengo otros achaques y alguna pastilla lo único que hace -menos mal- es paliar el efecto secundario de las a veces agresivas medicaciones. Tengo y he tenido muy mala suerte con los efectos secundarios, pero que mucha, lo repito una y otra vez porque cada día es una y otra vez, lo siento. Cuidar de tener siempre lo suficiente para no dejarme ni una toma, ese pacto hice hace algo más de tres años y lo hice de verdad. Esto me llevó a procurarme medicación para dos meses. Supongo que cuando me mudé a Madrid y viajaba a Barcelona con más frecuencia, tenía sentido. Viajar con provisiones suficientes para no tener fecha de vuelta, aunque con la pauta en mano, que siempre llevo, no tendría problemas para obtener recetas, sólo el engorro de perder tiempo valioso del viaje. Ahora estoy poniendo en duda este celo, muy seriamente. En un aspecto, qué "occidental" resulta decirlo: tener más de lo que necesito. Tengo varias cajas y no quiero que el excedente sea demasiado grande por no recordar si tengo estabilizador y pedir al médico, o demasiado pequeño para las pastillas de la tensión y el colesterol que son las primeras en acabarse. Oh, el ácido fólico, ya apenas recuerdo para qué lo tomo, porque hace días que me he quedado sin él, sólo sé que no es para el Trastorno Bipolar y tengo que preocuparme de las cinco pastillas que sí lo son, ahí no puedo despistarme y es fácil cuando vas a ojo reparar en que sólo tienes para dos días de algo y casi empezar a temblar. Antes de ir a por recetas pensé que esta vez no debía pedirlas a ojo, fácil cuando tomas diez fármacos, y me acojoné cuando diseñé un excel en el que, los números cantan, tenía demasiados miligramos de lo que no me convenía almacenar. Es más, me asusté tanto, que en vez de ir a por más artillería, me cuidé de que ese excedente estuviese en poder de una amiga. Creo que pocos favores pido, pero este era vida o muerte cuando comprendí el riesgo, eso o tirar a la basura medicación que luego contamina las aguas, y una vez leí algo sobre cómo nos envenenamos tirando pastillas a la basura. Creo que el agua que bebo del grifo contiene algunas moléculas de antibiótico. Y es como tirar comida, siempre pienso en que hay gente que la necesita. El precio de la medicación en tantos países es tan prohibitivo para las familias... y a mí ahora me sale gratis, con receta de pensionista. La medicación que ya no tomamos, hay que llevarla donde pueda ser reciclada, contenedores especiales en ambulatorios o farmacias. Lo haré si dejo de tomar algo y tengo, ese "fulanito lo toma y por si acaso", otro error, pero es estúpido tirar lo que sí tomo. Peor error es tener excedentes y no haber reparado en ello. Que no te falte, y que no te sobre. Acordarse de que te han cambiado la pauta y de que ahora esa pastilla ya no hace necesario dos cajas para el mes sino una. Ya digo, tuve que abrir un excel para aclararme con tantas cajas en el neceser. Seme me confirmó lo que ya se adivinaba por obvio. Que lo suyo, o mejor dicho, lo mío, sería ir cada semana a por recetas, y tengo diez excusas para hacerlo, de forma que así también tendría una obligación "externa" semanal. Supongo que es el oficio de los jubilados, llenar ambulatorios. Para que nos receten pastillas. Ir cada semana, así estiramos las piernas. Y ya puestos, como apenas tenemos vida social, hacer charla de ambulatorio. ¿Qué número tiene? ¿Sabe qué número está ahora dentro? ¿Pero, ha llegado el médico? ¿Por qué tarda tanto ese? Y una abuela dándole palique al que se sienta a su lado, como en el autobús, pero el tema no será el tiempo... "cómo me duele..." CÓMO ODIABA ESO. Esa letanía y esa espera paciente a paciente, qué tendrán para tardar tanto. Recordaba la anécdota de un amigo mío, que al entrar en la consulta, presenció el ataque de nervios del médico, "estoy harto de que me cuenten su vidaaaaa". Yo tenía que volver al trabajo, me habían dado una hora, y muchas veces esperaba impaciente rodeada de charla de ambulatorio. Creo que una vez me largué, tantos nervios me dio la cosa. Nada tengo contra los ancianos, son mis abuelos y de ellos he de seguir aprendiendo. Pero tienen otro ritmo. Están jubilados, su ocupación es cuidarse, y la soledad su enemiga. Anda, cómo me parezco ahora a ellos, aunque me siga enervando sobremanera ir al ambulatorio y pasar por la experiencia. Un post antiguo se llama "Yuyus ambulatorios"... ¿Es ese mi destino inmediato? ¿Observaré ahora a algún joven impaciente porque le esperan obligaciones fuera? Trago saliva. ***
Fecha: 01/09/2006 21:40.
Fecha: 02/09/2006 01:27.
Fecha: 02/09/2006 02:59. |