Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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I'm too sexy for my love too sexy for my love *** "I'm Too Sexy" (Right Said Fred), buena canción para un revival en Nochevieja y antes del concierto de Año Nuevo. Toi mu sexy, sí. Ahora sí me siento madrileña. Sigo en Barcelona y ya me han preguntado dos veces en el barrio si soy de aquí. Algunos vecinos de la finca ni me recordaban. Pues bueno... la cosa va en serio, sí, vivo en Madrid, ya estoy cambiando domiciliaciones. La gente se queja del frío y van tapados hasta el cuello con bufanda, y yo, quién me lo iba a decir, llevo el mismo aspecto que me daba frío ajeno cuando mis amigos de Madrid venían: chaqueta abierta y bufanda sin atar. Y soy muy friolera y no tengo frío, ahora que ha remitido la ola. Quizá me guste el frío, el frío te hace sentir vivo (si tienes medios para taparte y algo para calentar la casa, claro) y puedes combatirlo, incluso de formas muy divertidas. Me responderé a esta cuestión cuando vuelva a Madrid y deba taparme las orejas. Me he dejado seducir un tanto por el diseño, marca de esta ciudad. Me ha maravillado el contraste de la luz. He hecho fotos como una turista, quizá lo sea, qué pensamiento más turbador. El paseo por la playa con Kidam fue ... fue... fue. Tengo la autoestima sonriente, y empiezo a resignarme ante la idea de ir al gimnasio a rebajar peso, porque me han dicho que soy sexy y eso quiero verlo yo con mis ojos jaja. Me encuentro muchísimo mejor. Creo que me la pauta volverá a su cauce, es decir, a las dosis antes del aumento. Ya no tengo picos depresivos, y me siento sedada con tanto tranquilizante. Me alegra saber que son bachecillos que en una semana o dos de cambios en el tratamiento remiten. Y que pronto podré pedir al psiquiatra que vuelva a cambiar lo que considere oportuno, su medida de choque ha funcionado a pesar del escepticismo que siempre me acompaña. Porque al principio de mi diagnóstico bipolar, no confiaba en los psiquiatras. Me había llevado mal uno diez años. Me tuvieron que convencer buenos amigos del grupo de apoyo para confiar en el tratamiento. Pero los hay buenos, buenos psiquiatras, doy fe, después de media vida mal estoy mejor y empezando con ilusión (oscilante, cómo no) y quiero dar fe a quien no se encuentre bien en estos momentos. Me siento estable de nuevo, otra cosa es que sea un bicho raro y haya quien lo confunda con la enfermedad. Claro, me molesta el ruido de la televisión, eso ¡¡no es normal!!, ¿debería decírselo al terapeuta? Jajaja. Pongo un poco de iluminación navideña en la ilustración (se llama caos pero me gusta, además también el caos soy yo aunque esté ordenándolo todo, claro, por algo hay que ordenarlo...), este año es muy austera en las dos capitales pero me parece bien el ahorro de energía. P.D. Ah... me llamo Carne de Psiquiatra, Can-ne para los amigos. Si son muy íntimos, quizá me llamen... B... Azul turquesa es el color del blog, azul turquesa es mi color preferido, el color de las playas de aguas limpias. Ayer vi un documental de focas monje y aunque ya me sé su vida y milagros, me siguen fascinando. A esto se le llama en Catalunya un poti-poti, un post variado que ya no sé ni en qué tema meter, en batallitas que es un saco gordo P.D. No, esto pertenece a mi "nueva vida". *** Se acerca el momento de volar. De llegar a casa y poner orden en todos los cachivaches que he mandado o me han llevado. De volver a empezar, en suma. Ha sido un buen viaje, vuelvo realmente satisfecha. Y mejor de lo que vine. Mi alma ha volado algunos momentos de esta estancia, y no por efectos secundarios... Me siento bien, vuelvo a casa. Se busca al sujeto Carne de Psiquiatra, perdida entre los cachivaches a meter a presión en armarios o altillos, cuando no de rebajas buscando su XL (uy cuando os cuente las rebajas...). Se busca al PC de Carne de Psiquiatra, pudriéndose en el servicio técnico. Se busca el alta de una conexión a Internet. Se escribe cutremente desde un cyber. Se os debe y se os contarán cuentos y batallitas bipolares en breve. Sois geniales y me siento bien si mi testimonio y desventuras os sientan bien. Quizá mañana mismo acabe mi desconexión, el caso es que me ha sentado bien, la vida real siempre sienta bien, o no siempre, pero para mí ahora esta es la visión, diría que de nuevo centrada y serena. Vuelvo a empezar, y celebro hace un par de semanas (y hoy me han dicho "ese es tu cumpleaños") que HACE UN AÑO QUE YA NO TENGO IDEAS SUICIDAS Creo que se me va la pinza y esto ya lo escribí pero me repito, porque para mí es muy importante este estado en la rehabilitación... desde luego, hay mucho que contar y este pc pringoso no me inspira, eso si consigue colgar este post. Se busca voluntario para practicar la foto, por cierto XDDDD *** Demasiados días sin tocar un pc, en concreto mi viejo pc fijo y ahora que ya tiene su conexión pide guerra. Sin tener que instalar reiniciar contestar ventanas emergentes y cansarme la vista. No estoy estresada, el angelito se comporta y de momento se deja meter de todo, pero la vista me está pasando factura a pesar de llevar las gafas, que no son un adorno sino un protector para por ejemplo, esta pantalla a la que no estaba acostumbrada, porque viajó desde Barcelona donde no la había tocado en meses. Y ahora recuerdo que esta noche he dormido con desfase horario, y sin siesta. Así que no estoy muy inspirada, pero para hacer un corta-y-pega sí llego... Os mando con retraso de los gordos (más delito tienen los del servicio técnico de mi nuevo pc) mi felicitación de Año Nuevo que sí envié en su momento a todos los contactos que pude seleccionar, porque lo de los sms me tenía frita. Luego pensé en colgarlo aquí, y quizá hoy sea el día, el día de los refritos, jajaja. *** Señores señoras caballeros damas señoritas solterones imposibles... *** Periódicamente es necesario pedirle algún informe al psiquiatra para todo tipo de gestiones administrativas: minusvalía, incapacidad, etc. Un tema del que, por cierto, no he hablado. A veces te los comes, cuando sales del psiquiátrico con uno en la mano de un psiquiatra que te ha supervisado en el ingreso (no tu psiki, o raras veces, ojalá fuese él) y estás tan (1. Harto, 2. Con ganas de salir, 3. Quizá drogado todavía, 4. Abrumado ante el mismo "salir") que ni te lo miras. Craso error, porque luego no puedes ir a reclamar como si fuese una devolución de un jersey, pero no se suele salir lúcido del todo del hospital, y la opinión de muchos es que "nos sueltan antes de tiempo". El caso es que el informe de urgencias que me llevó al ingreso me diagnosticaba una cosa y el de salida de alguien que me vio en pleno apogeo mixto dice otra, y me calloooo. Hay un problema si cambias de psiquiatra. Tu historial con tu ahora ex-psiquiatra, que llena casi un archivador depende de los años que lleves en la consulta, queda reducido a un mísero folio. Tú no tendrás nunca acceso a ese dossier, ni tu nuevo psiquiatra. Éste sólo recibirá el informe que tu consigas del anterior. Y tu historial se pudrirá en los miles de expedientes de la sanidad pública, o en un archivo privado. Y quizá algún día alguien descubra historiales médicos psiquiátricos en un contenedor de basura sin destruír, porque esto ha sucedido ya en este país a pesar de las estrictas normas al respecto. Se da el caso que al cambiar de centro de salud mental, y estoy hablando de una red que pertenece al mismo sistema sanitario, es imposible que ese dossier pase al nuevo médico si te has cambiado de domicilio. Me ha sucedido en Barcelona, y creo que se pasan de estrictos. Soy yo la que permanezco con el mismo careto y neuronas cabreadas, sin embargo la burocracia me perjudica por alejarme tres kilómetros de ese centro, de ese distrito. Genial. Y de traspaso entre autonomías ya ni se me ocurre hablar, esto (la salud mental) está descentralizado y cada Comunidad Autónoma es un mundo. Porque me asalta la pájara y la duda: ese folio-retrato, certero y sintetizado, útil para propósitos administrativos, quizá más que informar pueda resultar un prejuicio para el nuevo profesional al que uno se dirige. Porque éste no tiene acceso a todos tus episodios y oscilaciones anteriores, y parte de un diagnóstico que puede, por qué no, ser erróneo. Y quizá acudas a ese profesional buscando una segunda opinión médica, o un tratamiento que de verdad sea el adecuado. En mis dos ingresos se cita en el informe de alta un trastorno de personalidad sin especificar (anda que no hay para escoger, estoy por pensar que lo tienen en la plantilla). Que baje Quien Proceda y vea cómo afecta a tu conducta el estar encerrado con el resto de agudos (="de los nervios", en bonito). Me diagnostican eso médicos que me han visto únicamente tres veces en -y por supuesto en- crisis durante mi ingreso. Y luego resulta que eso no es cierto pero ahí tendrás para siempre un maldito informe que puede ser tu llave a tu futuro tratamiento, si ese ha sido tu primer ingreso-diagnóstico. Porque para mucha gente recién diagnosticada es la tarjeta de visita que entregará a su recién adjudicado o escogido psiquiatra. Además, cualquiera es capaz de interpretarlos, ya sea por grafía (los de urgencias suelen serlo, el resto no), ya sea por jerga empleada. Menos mal que ya les dan formularios con papel lineado. Y no me entero de mucho cuando los leo, luego el psiki me los traduce. Pero tus psikis los imprimen para ti y los dejan grabados en un ordenador (yuyu hacker). Estamos en manos de profesionales, y los hay como en todos lados, buenos y malos. Y de ellos depende nuestro tratamiento, porque lo que he aprendido y defiendo aquí desde casi el primer día (todavía ciclando) es que sin la medicación no es posible mejorar. Yo cambié de psiquiatra porque tras el nuevo diagnóstico que yo misma le proporcioné tras la Manía me dio la sensación de que no sabía cómo "sujetarme" químicamente, hasta que dejé de confiar en él y ni se me ocurrió pedirle un informe, le abandoné y punto (equivale a no pedir cita en la s.social, nunca me llamaron para reclamar mi presencia cuando no se me veía en medio año, es decir, menudo seguimiento recibía en mis hipomanías cuando para qué iba a ir al psiquiatra si estaba "bien"). Me pasé a la sanidad privada. Necesitaba mucha supervisión, estaba fatal y lo arrastraba hacía demasiado tiempo, porque tardé en cambiar de psiquiatra, las novatadas se pagan. Ahora los cambios de medicación eran constantes. Fui muy enferma, y costó mucho, a pesar de estar horas y no los diez-veinte minutos en la pública, que mis neurotransmisores respondiesen. El pronóstico inicial resultó un bonito deseo, hasta que no paré de ciclar y responder a la medicación para parar de ciclar pasaron muchos más meses de los "previstos". Mi nuevo psiquiatra empezó de 0, con mi relato, cosa que ahora agradezco porque significó el deseado segundo diagnóstico, y en su día le mostré -como es debido- los informes post-ingreso cuando se produjeron. Matizo, ahora tengo dos psiquiatras, el nuevo-nuevo es el de Madrid que es el que me controla ahora. Por cierto, me ha ajustado la pauta y me ha retrasado la visita, esto (yo) va bien. ¿Y qué se hace con un papel oficial -firmado por un colegiado- que es incorrecto en su diagnóstico? Porque de ese papel del ingreso o de tu ex-psiquiatra, una fotocopia queda en tu dossier. Da igual, el nuevo psiquiatra hará un informe que borrará del mapa todo resto de lo anterior. Pero tú guardas siempre los originales, así que se los puedes dar al nuevo. Esto me da una idea perversa. No, si lo has pensado tú también, quítatelo de la cabeza, hay que aportar todo lo que pueda ayudar al nuevo, es ayudarte a ti mismo, no te mientas ni le mientas, de verdad que es peor y además no se denuncian entre ellos, tenlo claro. Mi informe (el de mi psiki de Bcn), por cierto, me pone los pelos de punta y no miente, qué historial, "bipolar de manual". Menos mal que tengo "un grado moderado" de la enfermedad, pero eso puede cambiar en cualquier momento, como todo en el TB, y paro ya la paranoia. Ojalá el informe fuese tan detallado como el de la foto, nunca lo son por lo que conozco. Mis diez años de diagnóstico depresión se resumieron cuando tuve que pedir el informe en menos de diez líneas y además mentían, "la paciente ha sido tratada de Trastorno Bipolar". El psiki que ha de redactarlo y le esperan 20 pacientes no tiene tiempo de leer todos los folios garabateados y no recuerda detalles de horas de entrevistas y, por qué no decirlo, prefiere no acordarse de sus meteduras de pata. Confiemos pues en el buen estado de memoria entre otras cosas, y digo profesionalidad también, de los psikis cuando nos hacen un informe, nos tienen pillados, eso es cierto y acongojante pero también necesario, deben comunicar a un colega a quién tienen delante, y la síntesis es terrible para el profano en jerga psiquiátrica. Y fiémonos del psiki que tenemos, como ya he dicho varias veces en el blog, o cambiémoslo, sin dar explicaciones profundas siquiera a la familia, yo soy el paciente y si no veo las cosas claras, siempre es mi decisión la que ha de prevalecer. En mi opinión, por supuesto, muy discutible. Cuando uno está enfermo, no suele tomar decisiones adecuadas pero sí sabe con quién se las ve, y la espada que tiene clavada, y eso debería ser suficiente. Yo cambié porque ese médico no conseguía que dejase de suicidarme, y por esa razón también abandoné una terapia privada. No es ningún juego que te lleve cualquiera. El psiki es el responsable de estabilizar algo que es muy peligroso si no está bajo control, y el arma eres tú mismo, tu mente es tu enemiga, y por narices y eliminación, el psiquiatra tu "amigo". No es un post muy meditado, es un vómito, una paranoia, pero el tema es serio y por eso lo he editado horas después de publicarlo. No soy muy docta pero tengo algunos informes y... esto es porno psiquiátrico, paro ya. Se me han pasado las ganas de comer, no digo más. Sí, las del post anterior. Me han traído muy malos recuerdos del pasado, broncas por todas partes, familia, hasta con los psiquiatras, no sé de que se extrañaban si estaba en episodio mixto y el componente maníaco era muy fuerte. Y también me he acordado mucho de una amiga que ahora mismo está ingresada, una recaída tras tres años de rehabilitación sin ciclar. Es como si te cayera una columna encima a ti también, y no sólo por la empatía que puedo sentir hacia ella. Porque no serán las dos o tres o más semanas las que permanezca allí mientras los fármacos actúan, no, me temo que la depre-post será peor, después de haberse truncado tu vida de nuevo, ahora que ya trabajabas incluso, no quiero ni pensarlo, amiga ojalá salgas entera, qué deseo más inocente. Ahora lo que estoy perdiendo es el sueño y eso sí que no. Apagaré la luz y fijaré la mirada en la luz de las farolas hasta que caiga dormida. Por ella mi amiga, por todos los que me aprecian, y por mis órganos sexuales internos, que no recaeré si ha de ser por negligencia, por no dormir bien por temas míos que me quitan el sueño. Y me tienen bien sujetada entre unos cuantos, y soy consciente de que paso la ITV en los momentos más inesperados. Ya saben que me cabrean estas cosas, no confundir con irritabilidad=síntoma de episodio mixto. Me cabrea la injusticia de esta enfermedad y me la tengo que comer ahora mismo con pastillas. Esto sí ha sido un vómito. Buenas noches. No comment please. 9.15 hora de despertar. Esto va bien, no me he pasado durmiendo. Hoy espero invitada de Barcelona. Estoy espesa, nada inusual a estas horas. El pc viejo me está fallando, eso me puede poner de los nervios pero resistiré -espero- hasta que me entreguen de una puñetera vez el que compré el año pasado. Ya no estoy cabreada, esa emoción se ha ido durante el sueño. De no ser así, me hubiese encargado de hacer algo al respecto. Voy a por las pastillas de la mañana. Si tengo humor y tiempo, postearé algo que tenga contenido. Me alegra ver que este blog ha sido visitado ya 25.000 veces. Sí, me alegra, la verdad, espero que no alimente vanidad la cosa. Que pasen vdes. un buen día. Siempre dije que lo que hablase en privado, sea virtualmente o en conversaciones cara a cara, no debía ser publicado en este foro bajo ningún concepto. En su día se divulgó la muerte de un familiar y entré en cólera, ningún derecho se tenía a postear aquí sobre un tema privado, a menos que lo hiciese yo misma. *** Este mensaje iba dirigido a un foro público donde ha habido una filtración de información privada. La sección "bipomensajes en una botella" de este blog está para eso, para mis intervenciones en lugares públicos o mensajes dirigidos a alguien en especial. No debo decir que espero la misma confidencialidad de las personas que han podido relacionar este blog con una persona real con nombre y apellidos, de mí ya hablo yo, gracias. *** Entrevista a Francesc Colom de sumo interés. La psicología como ayuda al tratamiento del TB. (miembro del equipo del Programa de Trastornos Bipolares del Clínico de Barcelona, Francesc Colom ha dedicado los últimos años a la investigación de las terapias psicoeducativas en la práctica clínica con estos pacientes) ¿Por qué no está extendido el empleo de la psicoeducación en el tratamiento de los trastornos bipolares? ¿Cuáles son las causas de esta carencia? -- Fuente del artículo; http://www.astrazeneca.es/pressrelease/10085.aspx "Donde más importancia tiene el psicólogo es como terapeuta coadyuvante en trastornos mentales graves" Madrid, 12 enero 2006 (azprensa.com) Si alguien sabe de este tema, de suma importancia en el tratamiento del TB, en este país, este terapeuta es uno de ellos, y tengo el lujo de conocerle. Estoy psicoeducándome, y es un proceso-terapia que considero muy necesario. *** Es genial que algunos de mis amigos se dejen caer por aquí para asistir a alguna reunión o congreso. Esto ya es la pensión C.P. pero estoy encantada, porque quizá se quedan un día extra y se disfruta mucho la sesión de "amigo concentrado". Y parece mentira, estamos en contacto telefónico, incluso videoconferencias, pero no hay nada como el cara a cara para hablar de los temas que realmente nos preocupan o hacerlo en serio. Esto agota mentalmente a esta pobre carnecilla, pero es un precio dulce. De repente me viene a la cabeza un fragmento de la conversación y reparo en que lo he trabajado, como suele suceder cuando visito al psicólogo. Hay poco inmediato, si el psicólogo trabaja tú te das cuenta después. Y con esta amiga en concreto se habla en profundidad y con empatía mutua, de forma que este efecto se está produciendo en mi psique, y es cuando decido algo que tenía encallado o se me ocurre algún proyecto. He visto a más gente también, más inputs, más riqueza en mi mente o basura, según se mire, pero en todo caso mis neuronas quedan revueltas, y luego hay que esperar al poso, como si fuese el de un té, para leerlo. Y se lee sabiduría. Me estoy tragando muy a gusto una película sobre polis antidroga, y no recuerdo cuándo fue la última que vi sobre polis. Me estoy reconciliando con la TV en lo que a películas se refiere, eso es bueno porque últimamente no me hacía gracia ir al cine. Por falta de costumbre, no veía películas, dicho así es un poco triste pero no me apetecía verlas. Se avanza y se retrocede, se oscila, oscilar es como todo el mundo "tiene la temporada de... (ir en bici y luego la deja, hasta que la retoma)", oscilar también en hábitos es algo curioso. La peli me distrae de esos fragmentos de conversación sincera y transparente, tan transparente que a veces hiere a posteriori. El tema de la psicoeducación, creo que por primera vez tratado seriamente en esta página a través del post con la entrevista a Francesc Colom, también me está viniendo a la cabeza y lo relaciono con muchos inputs recibidos, no sólo de esta amiga, este fin de semana. Voy haciendo vida social, veo una peli que me parece buena (no soporto la publicidad y escribo en uno de los últimos intervalos), y espero descansar pues el sueño ayuda mucho a ordenar los pensamientos, un mecanismo que si no existiese, nos volvería locos a todos. 14.31. Este post será editado durante el día, de ahí que le llame "post dinámico". Voy a ver si cumplo los objetivos marcados en tiempo real. Y si al final consigo colgar la foto. Escrito a las 11.30 aproximadamente: Los estoy apuntando [planes, tareas] en un papel mientras leo el correo e intento responderlo coherentemente. Todavía no puedo salir a la calle, ayer trasnoché y aunque he dormido mis ocho horas, todavía no soy persona pero el hecho de que me quede tabaco para una hora es una razón demasiado poderosa para salir a la calle. Ayer cuando bajé a tirar la basura en una pausa publicitaria sentí el fresco en el rostro y me encantó la sensación. Es un momento de esos en los que dices "¿por qué no lo habré hecho antes?", como cuando salgo de la ducha, a horas en las que nadie se ducha. Esas son las rutinas que he de mejorar, ahora que me despierto (hoy excepción) a horas muy decentes. Espero una carta certificada, y algo más que no recuerdo, todavía no soy capaz, pero quizá la memoria se refresque cuando salga. De momento tengo una ventana abierta con la doble función de mitigar el tufo a tabaco y de despertarme del todo. La lista de la compra creo que la haré en el supermercado mismo. Ahora que he decidido acabar con ese super-colesterol, no compro demasiadas cosas que antes solía. Mi plan es elaborarme una dieta, no, mi plan es cumplir con esa dieta, que ahí en la nevera y congelador están las verduras sin tocar. Hay un gran paso entre tener esa comida y comérsela, sí, algo incomprensible, pero sucede cuando has perdido el hábito. Mi plan pues consiste en comérmelo como parte de mi futuro menú. Y voy a comprar los cereales más horrendos del estante, esos que contienen tanta fibra que al masticarlos tienes la sensación de estar comiendo pienso para ganado. No tengo acceso a mi archivo de fotos y no tengo humor para navegar entre 50 páginas de imágenes, que es lo que suelo hacer, para almacenar unas pocas y tener donde escoger en un momento dado. Pues me pongo a mí misma, toma ya. Este post sólo ilustra mi desconcierto matinal mitad efectos secundarios mitad "ayer me acosté tarde". Definitivamente, tendré que grabar las películas para estar a medianoche ya durmiendo. Soy la Cenicienta, por lo de medianoche y por lo de los zapatos. Optimismo, hace un buen día y tengo buen humor. Que tengáis buena semana. ¿Por qué no se cuelga la foto? Pff para investigar estoy ahora... 13.55. Edito post para no comentarme a mí misma. Efectivamente, he bajado a la calle... y he desvalijado el supermercado, de repente me faltaba de todo, no tenía espárragos ni arroz instantáneo. Encontré los cereales esos, algo escondidos. También he comprado ternera para cocinar un redondo ("tall rodó") y al llegar a casa reparo en que... esto lo cocinaba con vino blanco... pequeños detalles que te recuerdan el antes y el después. He llamado a Madre desde la carnicería ("cómo se llama -una pieza de ternera- en castellano? pues se llama igual, he descubierto) por no hacer el payés más de lo que suelo hacerlo cuando me atiende una persona, porque en Bcn lo compraba todo en catalán, ese entrañable "què més vols, reina?" (qué más quieres, reina). Me aconsejan que compre sólo el tabaco del día para tener una excusa diaria para ir a la calle, pero mi tabaquismo es tan fuerte que si veo sólo 3 cigarrillos, ya me entra el mono, por eso compro un cartón, porque esta semana fijo que no dejo de fumar. Ni la próxima, y ya hablaré del tabaco en otro momento, cuando lea por mí misma la ley. Son las 14 h. y todavía no tengo la cabeza del todo asentada. Con razón no me dejan trabajar, si me cuesta dejar de estar mareada y con la tensión en su sitio (no más desmayos callejeros) para la sencilla tarea de ir a comprar el pan y el tabaco. Psicoeducación, rehabilitación... un proceso. Y otro proceso, que a medida que se afiance una estabilidad, los fármacos dejen de hacerme la vida atontada por las mañanas. Porque eso le pregunté al terapeuta, por fin consigo levantarme a las 8 y hasta mediodía no soy persona, ¿voy a estar así toda la p. vida? Paciencia, todo llegará. Mientras tanto, hago una megacompra y me dejo la tarjeta de cliente, con lo que he perdido unos puntos que tampoco tengo muy claro para qué sirven, menuda chorrada, diréis, pero no me hice clienta con tarjeta hasta que llevaba comprando ahí medio año... todo cuesta, todo se demora, mis planes de hoy deberían contener tareas pendientes y no me atrevo a ponerlas en la lista. Lo urgente es lo primero, es decir, pedir visita al médico para que me extienda recetas, eso hasta zombi lo hago, por narices. Sólo que hasta ahora no he recordado que debía hacerlo. Ufff. No me autocompadezco, acepto porque así me han ayudado a hacerlo -calmando mi impaciencia natural- que esto es un proceso y que poco a poco mi calidad de vida va mejorando, y al comprobar que esto es cierto me anima a seguir adelante. Alguien me dijo "si no te quejas, no eres tú", y más de una persona por cierto, así que muchas veces me quejo por quejarme y supongo que esto no va a cambiar en mí. Y no sé por qué coño escribo esto aquí y no en mi diario, bueno, es vida cotidiana y después de comer sé que la lucidez volverá a mí hasta la medianoche. Y lo mejor de todo: http://alsadiq.blogspot.com/, siempre amanece. Here comes the sun, it’s allright!! 16.08. Mi reino por un café aunque sea descafeinado. He bajado de nuevo a la calle, me he asegurado antes de subir con la compra de que volvería, concertando hora en la peluquería para arggg, depilar ese vello que molesta aunque vayas vestida, traduzco: bigote, sí, tengo bigote, como muchísimas mujeres. He dado dos vueltas a la manzana (no más porque iba poco abrigada) y pasado por el banco y entre tiendas, y me he detenido en una donde venden sábanas Bassols, marca tanto espléndida en calidad y diseño como en precio; no las necesito, pero me tientan, cuestiones estéticas. Esta hora es la mejor de todas para salir, las calles están tranquilas y el sol es tan necesario como la pastilla. Además, las tiendas están cerradas, por lo que no me concedo caprichos innecesarios... hasta la pelu parece cerrada, la "cuesta de enero". Vuelvo al supermercado, tenía que haber hecho una lista de la compra esta mañana pero bueno, no pasa nada, no había cola, tonta de mí, la que me he chupado esta mañana y de nuevo no llevaba la tarjeta de los puntos encima, bah, marujadas. Por fin dos de las llamadas que llevo haciendo todo el día dejan de comunicar y ya tengo cita para el médico, ya puede preparar un talonario de recetas entero para mí porque la gran caja-reserva de dos meses empieza a vaciarse. También tengo ya por Madre la receta alternativa para guisar el redondo de ternera sin alcohol, pero -ahora que no hace frío para ventilar una cocina, momento ideal- no tengo ganas de vigilar una cazuela. Fai un sol de carallo... pero cada vez estoy más cansada, físicamente, mientras que la cabeza, según lo previsto, va despejándose. Me quedan ocho horas de actividad. Y ahora reparo en que no he comprado dos cosas pero apunto en un papel y mañana sí iré con el puñetero carné de clienta, aunque les facture dos euros. Ah, ya he encontrado el buzón del barrio (tengo ya sobre y sello, sólo me falta meter el papel y enviarlo, desde... joder, el año pasado. Todo son pequeñas cosas, vida propia de la tercera edad, vamos. El próximo reto, encontrar un pan de pagès-payés auténtico en este barrio, lo que venden aquí como tal parece pan de bocadillo. ¿Funcionarán esos mini-yogures para beber que prometen bajar el colesterol? Esa es la única "mancha negra" de mi último análisis, a no ser que mañana mi médico se invente algo más. Mi reino por una siesta... el post seguirá, hoy toca o tocaba ya reflejar un día más o menos cotidiano con detalles. 17.28. Había escrito algo más pero le he dado al botón que no procedía y se ha perdido. Eso confirma que debo seguir marujeando ahora que ya no me siento torpe y que la hora crítica de la siesta ya ha pasado. Que quizá más tarde siga alimentando este post, necesito desconectar y dejar de fumar compulsivamente mientras me absorbe Internet. He recogido la cocina y creo que pondré la lavadora en marcha. Marujeo, no necesito ahora actividad intelectual. Trabajo físico del que cansa. Mi vida, estaréis comprobando, no difiere demasiado de la del resto de jubilados, aunque me doblen en edad. Lo único bueno aquí es que al menos tengo la actividad de un jubilado, o estoy en ello todavía. 21.40. Me eché un rato en la cama para recuperar la postura vertical de la espalda Sin dormir, momento sms. Me esperaba la lavadora, que a estas horas ya está tendida. Lista de la compra para la ferretería, cuenta bombillas chata, o no, todas menos la única que funciona. Charlas por teléfono, ordenar un rincón... Jajaja ir apuntando tareas para mañana... Hasta que he tenido hambre y me he zampado media barra de pan con tomate (dicho aquí "pa tumaca", me da risa) con un fuet comprado allí (Bcn) en un intento más de eliminar todo rastro de colesterol de esta casa, intento -que por supuesto me ha gustado- pero en un despiste más he olvidado que mi cena de hoy estaba prevista, en una fiambrera en la nevera. Vale, y el fuet secándose... a tomar viento. Iré pronto a dormir, estoy muy cansada, diría que llevo todo el día cansada, y todo por un desfase horario en el sueño. Pronto quiere decir en que en cuanto tenga la digestión medio hecha, y no más tarde de las 22.30, me tomaré las pastillas, que actuarán en 15-20-hoy no creo que llegue a los 30 minutos la cosa. Será la única forma de que mañana me levante a las 8. Me llevo a la cama el recuerdo de dos e-mails que he recibido y me han hecho sentir bien, la palabra escrita es mucho más poderosa que el teléfono pero pocos se atreven ya a comunicarse así. Lo escrito no tiene marcha atrás por lo común, excepto en lugares como este donde yo administro (es un decir, pero bueno, en esta última entrada he corregido alguna de las erratas mañaneras). En conclusión yo diría que nadie es perfecto, y que la rutina del sueño es lo que marca la salud y calidad de vida de esta bip y de muchos otros. He hecho cosas, pequeñas pero necesarias. Mi trabajo es cuidarme. Empiezo a bostezar, ahora ya es seria la cosa porque acaban de dar las diez. Y cierro post. P.D. Y ya sé lo que le pasaba a la foto, pura cuestión de formato, muestra de que ahora es cuando la cabeza me funciona bien-bien, siempre después de comer, digamos que hacia las 18 h. y hasta la medianoche, un pacto que me costó mucho hacer conmigo misma, tanto que a veces me lo salto. 00.40. Reabro post en contra de mis buenos y obligatorios propósitos. Hoy precisamente las pastillas pasan de mí. Insomnio, lo que necesitaba. Y hambre, por supuesto. Otro pan con tomate, con atún esta vez. He decidido que a las 23 h apagaré el móvil, además del pc, porque quizá esa llamada entrante (largo tiempo sin hablar con esta persona, una hora y algo de reloj) me ha dejado pensativa, esos inputs, outputs, feed-backs que alimentan tus neuronas cuando les has dado ya orden de descansar. Quizá he tenido un día muy activo en contra de lo que podáis pensar, mi vida es muy tranquila, tanto, que tengo la carpeta de asuntos pendientes llena y no siempre puedo o tengo ánimo de atacar a ese enemigo, y lo llamo así porque me acaba creando ansiedad e impotencia tantos asuntos de la vida cotidiana que todavía, demostrado con fechas y agenda, son el Everest tantas veces nombrado en este blog. Y me repito dando este enlace: http://alsadiq.blogspot.com/, siempre amanece en esa canción y en la vida. Ya sé cómo amaneceré mañana, con el mismo "globo" de hoy, con despistes parecidos, pero haré cosas, eso seguro, y quiero cocinar, y me reiré de mis meteduras de pata, y espero que hayáis podido reír (sanamente, conmigo, como he reído yo) leyendo las cuitas de Carne en su intento de hacer "vida normal". Hora de aterrizaje: 07.47. Me siento orgullosa. Estoy tomando ya el café y a voy a leer el correo, hábito que he recuperado porque lo hacía cuando trabajaba. Hoy sí me voy a dar la siesta, o no, porque toca ir a por recetas, ays. Y en hora y algo, a comprar cebollas, ajos y no sé qué más para COCINAR. Estoy tan dormida como cuando trabajaba, es decir, con sensación de sueño. Ayer debí tomar placebos de los mismos colores y formas, me siento despertar como cuando no me medicaba, y esto tampoco es usual pero sí muy bienvenido. Bon dia!!! Cuando a uno le da un episodio, puede hacer cosas que desde luego al "aterrizar" no se perdone ni él mismo, y conozco gente que no se ha perdonado lo hecho hace 20 años. Tenlo en cuenta, porque pedir perdón al perjudicado o a la familia es un gran esfuerzo entonces y ese perdón que se pide es muy pero que muy sincero y doloroso, y lo que hace es dar paz para poder perdonarse uno a sí mismo.. *** Mensaje en el foro a un marido resentido, con razón por supuesto, pero si se nos va la olla (para arriba) hacemos daño a nuestro entorno, sin querer, sin medir las consecuencias. Se vive a un ritmo demasiado rápido y quizá hedónico y egoísta. Esto pasa factura más tarde, cuando tienes los porqués en los síntomas de la enfermedad, que se tradujeron en hechos que ni siquiera tu moral contemplaba, y recuerdas tu vida antes de saber que algo no iba bien, y empieza a salir mierda por todos lados... todavía no me he perdonado cosas gordas, pero ya lo haré, lo estoy haciendo hace dos años y pico, porque con esa culpa no se puede ir a ninguna parte. Y cuesta pedir perdón, mucho, y a veces ello no es posible. Una cruz más con la que cargar, con un pasado marcado por la enfermedad que quizá te dejó sin amigos y pareja o te enemistó con la familia que te declaró oveja negra. Pero de todo se sale, poco a poco. Hermoso lo que comenta Valpro en el post anterior pero... hay cosas que escapan a la comprensión de uno mismo, ¿eres consciente de que te estás gastando 6000 euros -y hay quien le ha puesto un cero detrás- cuando no los tienes? No tienes ni idea de que estás descompensado, lo haces sin medir consecuencias. Yo sólo entiendo que actué así (haciendo cosas que me voy perdonando, más en el terreno moral, ese duele) porque tenía el meollo neuronas-neurotransmisores completamente desequilibrado, pero como esto no es una herida que sangre que todos puedan apreciar, difícil es que comprendan ese desequilibrio y sólo ven lo que queda, los platos rotos, que se pagan entre todos. Tu parte es: la has jodido chaval, estás loco, déjanos vivir en paz de una vez. Y sí, lo más seguro es que esa persona no estuviese diagnosticada, ahí está el gran problema de esta enfermedad según mi opinión, porque hasta que algún psiquiatra no entra en acción pueden haber pasado más de diez años de infierno en esa familia. En la mía, sin ir más lejos. Tu hijo no hace cosas normales, o se irrita o se encierra en la habitación, tiene rachas de buen humor y otras es insoportable, pero, ¿qué puedo hacer? Ir al psiquiatra es algo que asusta, asusta la idea de reconocer que el problema puede estar ahí, un problema tan biológico como otras enfermedades aunque se le llame "mental", pero el médico no es otro que un psiquiatra, un licenciado en medicina especializado en estas cosas, quitémosle hierro por favor. Algunas familias no soportan el estigma, y sé de un caso en el que el paciente debe ir a otra localidad a buscar su medicación para que en el pueblo no se enteren, renunciando incluso al descuento, que no es para despreciar. Es más, ¿a quién se le ocurre que en los "manicomios" tan estigmatizados pueda ir a parar tu ser querido? Lo evitarán como puedan, por inconcebible y por estigma. Trabajo he tenido para que mi familia no se sintiese demasiado triste al verme o saberme en un psiquiátrico, y creo que no hay nada que hacer, da pena, sí, pero a mí no, sé que lo necesitaba cuando lo he necesitado. Es necesario recibir medicación acorde a una crisis, equilibrar de nuevo esos estados no es ninguna broma y sufrirlo en casa sin tratamiento, diría que una temeridad para todos. Mi ex-psiquiatra se saltó (le dio pena seguramente, hubiese sido mi primer ingreso, traumático por supuesto, o no valoró que estaba tan mal, la familia te cuidará...) una orden de ingreso que ahora considero de cajón, que ahora ya informada hubiese exigido (y no rechazado, "estoy de puta madre" dicho en mi boca en ese momento era para mandarme en taxi al hospital), porque esa fue mi peor crisis mixta-disfórica. Y recuperarme en ingreso domiciliario y tratamiento ambulatorio costó muchos meses de sufrimiento propio y familiar, y ¿quién ayuda a las familias? Algo hay, pero poco, hay poco de todo, hasta camas en los hospitales. No puedo pedirle perdón a mi madre por lo ocurrido entonces. Alguien no nos orientó bien y a ella le tocó cuidar de una aguda y a mí darme de cabezazos, demasiados meses, y quizá un ingreso hubiese acortado esa crisis interminable. Ella pagó los platos rotos, yo también pero yo ya estaba mal hacía tiempo, como ella nunca me había visto, yo tampoco pero sólo fue estar peor, sólo fue seguir sujetándome en el infierno del episodio mixto mientras rechazaba comida o tenía insomnios o me volvía loca la hipersensibilidad al sonido. Qué infierno para las dos, más de un año, eso marca a todos, tanto, que yo tuve que cambiar de aires cuando las cosas se calmaron. Pero no me suicidé, aunque fue necesario un ingreso para ello, que como novata tampoco supe identificar. La segunda vez ya había aprendido la lección. ¿Un tercero? Por qué no, nadie está a salvo aunque se cuide y siga el tratamiento, ahí está mi amiga que sigue sin dar demasiadas noticias, debe estar ya en casa pero incomunicada, "nos sueltan antes de lo que deberían" resuena en mis oídos. Otro vómito, entre triste y cabreado... a veces me dan ganas de estrangular a mi ex-psiquiatra (es lenguaje coloquial), pero me conformaré con denunciar cuando pueda hacerme cargo de algo tan gordo: Carne de Psiquiatra vs. Consejería de Sanidad y el gremio de psiquiatras. Ya puedo estar estable, ya, y todo se andará, o bien perdonar para que toda esta pesadilla sea mi antigua vida y pueda vivir esta nueva desde 0 como dije en su día, perdonando y perdonándome, y cuidándome para prevenir que vuelva el infierno. P.D. Estoy algo agotada del tema bipolar, quizá he empezado el año con demasiada "marcha" abordando temas duros y hablando demasiado sobre ellos, implicándome emocionalmente hasta cansarme de mis propios recuerdos, y honestamente me declaro exhausta. Creo que es hora de buscar fotos para estos posts desnudos y desconectar. Preparar verduras para mi colesterol me parece una buena idea, y quizá echen alguna peli buena hoy. 1º. Asumir que la enfermedad bipolar es crónica, de caracter biológico provocada por un desajuste en la funcionalidad del sistema límbico que es el que controla las emociones. Cortesía de mi amigo Baru, que autoriza la reproducción este texto. Cuando me diagnosticaron, me recetaron medicación para el TB y al leer los prospectos, me dije: CON ESTO OLVÍDATE Y ENTIÉRRATE, TE VAN A QUITAR TU YO Claro que yo estaba mixta y bastante p’arriba, pero estaba convencida de que me convertiría en una zombi del ejército de zombies que había visto en "Alguien voló sobre el nido del cuco" (en oferta en kioscos, por cierto). TENÍA MUY CLARA MI IDENTIDAD. ESA LUCIDEZ INSOPORTABLE (que no se pierde aunque estés subido) ME DECÍA QUE IBA A DEJAR DE SER YO (quizá un pensamiento paranoide o delirio, a saber, pero el miedo estaba ahí) De forma que las pastillas me iban a quitar eso. Ni hablar. Y como lo dije en público (foro bipolar), se me tiraron unos cuantos bips encima hasta que me tragué las pastillas. Mi ex-psiqui era tan palurdo que me dio dosis altísimas, mis mareos eran diarios, PERO ERA YO, YO la que los sufría, no me había convertido en otra cosa. Desde entonces, he probado muchos otros fármacos en la búsqueda del que me estabilizase (ese fue el curro de mi nuevo psiki, y calmar mi impaciencia ante lo que no parecía avanzar). PERO NO DEJÉ DE SER YO. LAS PASTILLAS QUE TOMAMOS NO MUERDEN, nos estabilizan, sólo joden en molestias y hay afortunados que ni notan los efectos secundarios. Cuando los míos han sido demasiado fuertes o incapacitantes, me han cambiado la medicación, eso también he de decirlo. Por tanto, la ecuación que ahora tengo sobre la mesa es: YO inestable + pastillas = YO estable + pastillas + efectos secundarios. Y por todos los diablos, qué equivocada estaba al principio, ese yo más estable soy yo, mi cabeza ya no me castiga y eso se nota, para alegría de mi entorno, que tan mal me vio durante tantos años. Me como los efectos secundarios con patatas, y a ser una persona del montón, no alguien sin rumbo ni ganas de vivir. El YO enfermo está quedando atrás, y se agradece hasta la saciedad ser un YO que es capaz de tomar las riendas de su vida. Hoy no estoy. Pasen mañana, por favor. *** Tuve una relación estrecha, que no íntima, con uno de mis primeros jefes, a eso de los veinte años, y aprendí mucho de él. Para empezar, me prohibió llevar calzado deportivo (recuerdo cómo chirriaba el suelo a mi paso) de forma que mi vestimenta "universitaria" sufrió pequeños cambios. El hombre era muy finolis, por ejemplo, no comía absolutamente nada con las manos, y comíamos juntos casi a diario. No me pidió que hiciese lo mismo, pero quise aprender a hacerlo y creo que soy capaz, sí, todavía puedo y quizá lo haga muchas veces todavía, inconscientemente. Este hombre era un hipocondríaco nato, y quizá esa influencia más las películas de Woody Allen ayudaron a que yo también lo fuese. No recuerdo qué pájaras me dieron en esa época, quizá porque todavía no tenía colesterol ni problemas con la tirodes, eso fue posterior. Perdí el trabajo y ahora veo que el TB tuvo que ver con ello, porque cuando uno no está bien, hay broncas, y en un arrebato de mala leche y sin medir las consecuencias, me enfrenté a otro de los jefes. Esto le sigue sucediendo a uno de mis amigos, que se controla como puede cuando está algo subido, porque entonces fijo que hay alguna bronca de esas que ponen en peligro tu puesto de trabajo. Cosas que aprendes cuando ya has perdido uno o más trabajos, y tienes los porqués tras enfrentarte a tu pasado después del diagnóstico. Tuve un momento fuerte de hipocondría, creo que justificado, cuando esperé turno en la seguridad social para operarme de un nódulo de tiroides. Un tumor que resultó ser benigno, pero hasta que no lo supe, y pasaron meses, sufrí mucho. Ya escribí que leí los prospectos de la medicación que iba a tomar. Casi vomito, qué horror, por eso no quise tomármela y estaba dispuesta a resignarme a mi condición de "loca", porque en episodio mixto, subida en la disforia y no en la parra feliz, lo mío era bronca constante, y numeritos hasta en la consulta del psiki. Ahora no me río de eso, tampoco me avergüenzo, simplemente estaba mal y lo único que lamento es que en un lugar donde se atiende a enfermos, no se tenga en cuenta que cuando estamos mal, por eso vamos al médico coño, no se tolere o se tomen medidas cuando alguien empieza a hacer el histérico, síntoma de enfermedad, y se espera que te curen, no que te echen. Lees las listas de efectos secundarios e incompatibilidades y y ya te da el telele. Ahora me lo tomo de otra forma. El otro día, antes de tirarlo, leí el de una de mis pastillas, y lo que son las cosas, me eché a reír. "No tomar con zumo de pomelo". Ahora mi hipocondría está algo más justificada, o ha dejado de ser tal, porque demoro análisis cotidianos sin importarme demasiado. Hay que saber qué puedes tomar y qué no, porque puede interferir en el efecto de la medicación o causar alguna molestia gorda. Sé que ya no tengo la neura de antes con el tema, porque sé que no puedo tomar un analgésico y ni siquiera recuerdo cuál. Y digo justificada porque es obvio que mis puntos flacos son las futuras consecuencias del tabaco y sé que el colesterol alto puede darme disgustos. Y también que no puedo, no me pondré en riesgo, de caerme en ninguna parte, me falta calcio para aguantar caídas sin fracturarme y este año no me he roto nada, bueno, pensaba en el año pasado y cruzo los dedos para que este año siga así. Tengo que tomar medidas que voy aprendiendo. Sentarme cuando me pongo unos calcetines, para no perder el equilibrio, más por ser patosa que por estar bajo efectos secundarios. No olvidar tomar la tiroxina en ayunas, aunque pocas ayunas le dejo de margen antes del café. Poner la pastilla de calcio en un lugar más visible del que tengo ahora, porque me olvido de tomármela en el objetivo seguro de tomar la medicación para el TB. Tomarme la medicación de la noche una vez estoy en la cama, por si tengo una bajada súbita de tensión. Pero sí, tengo algo de hipocondría por ahí. Me espera una mamografía que voy demorando, esa con miedo, porque de no salir correcta, me daría algo. Como con la tiroides en su día, ahora sólo tengo media glándula. ¿Me conservo bien? Es por fuera, doy el pego, sí. Por dentro todo es desequilibrio o falta de algo, pero nadie me obliga a confesar enfermedades ni a dejar de teñirme el pelo, aunque cada vez me tienta más la idea de lucir mis canas. Rollo matutino de café, por supuesto. Batallitas, recuerdos. Nada aporta este post al tema bipolar, salvo que cuidado con el zumo de pomelo, que apenas he probado en mi vida. Revisad los prospectos porque cualquier tontería de repente se hace relevante. Bueno, ahora sí diré algo relevante. Si tu psiquiatra no te pide un análisis de sangre (lo hará si tomas litio, litemia), háztelo tú mismo cada x tiempo y que se lo mire. Uno de los medicamentos que tomé casi me deja sin sales en la sangre (hiponatremia), y eso se detectó análisis en mano. Y si tu psiki no te pide el análisis, yo le pondría bajo sospecha, menudos médicos son... Un poco de hipocondría no va mal, entendida como un interés y no algo malsano y obsesivo, pues son demasiados efectos secundarios e incompatibilidades posibles. Sin pasarse, el punto medio es que creo nos conviene en todo. P.D. Adormilada todavía, a este post le sobran o faltan acentos, y demasiadas repeticiones. Asumo que esto es lo mejor que puedo escribir a estas horas, no tengo ganas de revisar, y punto y aparte. A ver si por fin cuelgo fotos, que me debo muchas. *** Segundo post de hoy. Escucho una canción que me impactó en los 80 y sigue gustándome, "19" de Paul Hardcastle. 19 años tenían muchos chicos cuando les enviaron a Vietnam. 21 años tiene mi primo, y con 21, una pleura, de repente. Después de una intervención y varios días, le han prohibido fumar, pero ya está en casa. Daba respeto, casi pena, verle con ese tubo, y más, sus vecinos de planta y habitación, historias precoces que demuestran que las advertencias en las cajetillas son ciertas. Todos dejarán de fumar tras ese ingreso. Ojalá hubiese visto con mis propios ojos todo lo que me han descrito, pues más de un visitante de esos pacientes ha decidido dejarlo. 21 años y de repente, una hostia de la vida te hace crecer y tomarle respeto a lo que perjudica a tu salud. Comparable en cierto modo al caso de diagnósticos de bipolar a esas edades, pero de puntillas, es otra película. ... 38 años y dos paquetes al día. He comprado tabaco para todo el mes, antes de que suban de precio mis marcas. Mi primer cigarrillo, a los 15. No puedo dejarlo de golpe, porque me descompensaría, ya han sido varios los intentos que han minado mi salud mental. Pero sí puedo apartarlo de esta habitación, hacer que coger un cigarrillo deje de ser algo automático para ser realmente deseado. También puedo liarme los cigarrillos, aunque nunca fui buena en la materia, porque dicen que la vagancia vence a las ganas. No tomé ninguna medida tras el principio de bronquitis, total, ya estaba sentenciada. Este episodio de sufrimiento familiar me está dando que reflexionar. He tenido suerte hasta el momento, pero cuanto más tarde me venga la factura, más gorda será. Noticias de Barcelona, noticias no siempre buenas, pero a los 21 años dejará de fumar, y lo agradecerá el resto de su vida. Está mejorando, qué alegría. El segundo caso en mi familia. Mi padre quizá siga vivo porque en su día también hubo "un susto" y tuvo que dejarlo, con mucho esfuerzo después de muchos años de fumador. Eso, o ya volverás o por aquí y veremos cómo sales esta vez. Sí, son cosas de la vida cotidiana, puta vida, menos mal que el S.XXI salva vidas. En su día, el tabaco estuvo de moda. Había que fumar, había que demostrar. En su día, nadie nos advirtió. Hoy me reconozco como una drogadicta, adicta a la nicotina, y ni los parches han podido con eso. Porque era "in" fumar. Ahora, pobres drogadictos, somos el guetto y no lo más "in". No, la voluntad no puede con una adicción, con una enfermedad, el tabaquismo. Pueden fuerzas mayores. Oscilar entre emociones, levantarse optimista, ver un cielo gris y frío y saber que el día no va a ser fácil, semblante serio, hoy te costará hacerlo todo. Leer algo que me guste, pero recibir una llamada que me preocupe; a la hija de una amiga le acaba de salir su primer diente, tengo a un amigo fatal que me llama y ya no sé qué decirle, me crispa demasiado la situación, anímicamente; veo una peli que me entretiene e incluso me saca la sonrisa, luego alguien me cuenta algo duro por msn y hay que medir las palabras tanto que a veces me dedico a plagiar la sabiduría oriental. Y vuelta a la reflexión. Oscilar todo el día, qué remedio nos toca, una de cal y otra de arena. Esta vida agridulce, que me da y me roba momentos de serenidad, que me otorga el poder de la carcajada y la lágrima, que últimamente me hace volver a la seriedad que siempre me caracterizó. Por ello, sigo valorando mucho todo aquéllo que me despierte una sonrisa. Y quizá la estabilidad consista en esto, ya sabía que en algún momento asomaría mi Yo de entre mis dos yoes o polos, pero me entristece "volver a ser" seria. Reflexiono, y pierdo mucho tiempo en ello. Pero lo que podría ser una depresión por un problema que no tiene solución, de repente (al mes, es un decir) se transforma en una decisión, por supuesto seria (lo que se suele decir "madura", qué asco) que quizá me deje triste, pero aleja de mí a la depresión, a la impotencia, incluso a la obsesión. Ahora sé que esto funciona así, yo funciono así, y el tiempo invertido en solucionar un problema es tratamiento para mi salud mental. Lo malo es que los problemas suelen ser en el ámbito de las relaciones humanas, y siempre queda un dolorcillo. Tengo que tomar muchas decisiones en mi vida, demasiadas, todavía. Reflexiono demasiado antes de dar un paso y eso no me exime de dar el equivocado, pero al menos sé que no actuaron los impulsos por mí. Y es una manera muy seria de resolver los problemas. Me lo tomo todo demasiado en serio, y o estoy pasando por un período de cambios en mi vida, que los hay, o definitivamente mi yo estable se queda serio, y mi deseo de reír en Madrid, quizá un buen deseo fruto de esos primeros meses de libertad condicional bajo estabilidad provisional. Es una manera de ser, pero también un filtro que aleja el color de la vida. Y el "¿no lo has pillado?" cuando todo el mundo se ríe a mandíbula partida y tú apenas esbozas una mueca, duele más. Duele aceptar las cosas que no tienen remedio, duele que tú hayas tomado una decisión con la seriedad de los adultos y que ello perjudique a dos personas, una eres tú por supuesto, pero tuviste que poner en la balanza la situación y tu salud mental, y tu salud mental siempre ha de ganar, porque has sido entrenada para ello en esta carrera de obstáculos que es vivir oscilando a merced de "los factores ambientales". No puedo permitirme el lujo de hacer locuras cotidianas, quién me hubiese dicho hace nada que escribiría esto, y no hablo de drogas sino de días y momentos muy especiales. Las que me hacían sentirme viva. Ahora sé qué caras las pago, y me rebelo ante un panorama futuro en el que ya no tenga ilusiones, ilusiones de las que a mí me gustaban, un momento en el cielo, y ahora las disfruto como nunca pero la caída es muy dura, antes la amortiguaba en mi vida oscilante pero ahora sólo se cae, y por tanto de esa locura transitoria y tan humana sólo puede salir inestabilidad para mí, que, seriamente y cuchillo en mano, aunque se me vaya medio dedo, he de cortar. Te quiero, supongo, no se sufre por indiferencia, pero aún es pronto para mí. *** P.D. (Más útil aquí) Me ha costado mucho tiempo escribir este post, casi dos horas y media, y también revisarlo algo, porque no ha sido concebido desde un procesador de texto (este soporte es una ventanita en la pantalla), así que tendrá muchas redundancias y pocos detalles, lo reconozco. Impacientes, al último párrafo. Esta vez, insomnio deseado. Hace dos horas o más que estoy recibiendo una fina lluvia de recuerdos. Nada que ver con las crueles taquipsiquias maníacas excepto en que de nuevo son flashes del pasado,y esta vez le toca a mi adolescencia tardía. Me recuerdo haciendo las actividades más dispares, aprendiendo destrezas, triunfando y fracasando. Alguien muy importante "del sector" le dijo a "mi superior" que yo era un diamante en bruto y él me lo confesó como secreto de oráculo y no sentí sino más inseguridad. Repaso y reparo en que no me dejé pulir por ninguna disciplina, sí influenciar mi currículum por las ciencias, los idiomas, la ética y la filosofía, por tanto en ninguna destaqué más allá del sobresaliente de turno. O el suspenso. Recuerdo con angustia el examen de septiembre de física, o aprobaba o esperaba un año más para pasar la selectividad. No recuerdo el enunciado ni lo haré en mi vida, sólo sé que debía usar una serie de fórmulas y me bloqueé porque no fui capaz de hacerlas encajar con el problema, pero a última hora una sencilla fórmula vino a mi rescate, algo así como convertir una pizarra de ecuaciones en un 2+2= "et voilà", y la solución era correcta, de modo que aprobé. Inconstancia me ha dicho un amigo hoy, por inconstancia dejó muchos aprendizajes y yo hice lo mismo, de forma que me convertí en la diletante que soy hoy, por no haber consolidado un solo camino. He pisado muchas disciplinas, las he hojeado, las he aprobado, y he pasado de largo. Son neuronas marchitas, veinte años después, aunque alguna despierta a veces, "eh, estoy ahí", y paso un rato con ella, poniéndome al día de alguna materia que tenía oxidada. Antes me dolía esta pérdida de memoria. Ahora no tengo esa sensación de fracaso, porque hace una hora recordé que medié entre dos dirigentes como traductora en una ocasión, cuando podía practicar los idiomas que ahora confieso sólo papel en mano, y me alegro, para algo sirvieron, porque en la empresa privada sólo me otorgaban puntos frente a otros candidatos en la selección. Me pasé unos siete años reunida en todos los papeles posibles, por supuesto cada uno significaba un ascenso de vocal a secretaria, a responsable de determinados proyectos, a dirigir una división entera, lo veo ahora y no me lo creo, yo era una bestia a los veinte años y lo fui hasta los veinticuatro quizá, y aunque me había traído por aquí otro proyecto antes, también de voluntariado, empecé a viajar a Madrid, más reuniones. No soy líder, soy asesora, la segunda de a bordo, pero también me tocó serlo. Sé planificar, ese es mi fuerte. Dame un proyecto y te diré por dónde hace aguas, esa también es o fue mi capacidad. Poco duraba como anónima, o éramos pocos o me fichaban rápido, de modo que tenía diferentes papeles y cargos en cuatro organizaciones. Que no eran de animadoras de fútbol americano, en esas mesas se debatían cosas serias para su día y momento político y social, y al principio fui la joven novata y cuando me jubilé del tema (un viejo en ese entorno tenía 25, y a esa edad pinché y mi último proyecto, una serie de conferencias, lo pasé en casa deprimida dándome de cabezazos) pensé que por fin sabía hacerlo, pero ya era el turno de que otros aprendiesen. Para mucha gente el deporte ha sido una base de su formación, para mí lo fue el movimiento asociativo. Me planteo si no me estaré reuniendo con el psiquiatra también. El proyecto es mutuo, él me da instrucciones y yo las ejecuto o estoy en ello, las básicas que son tomar la medicación están claras desde el primer mes, el resto es avanzar en... cosas. No tengo a quién delegárselas esta vez, por tanto soy y seré aprendiz de por vida, es casi un consuelo, tengo responsabilidad pero sólo me atañe a mí. Porque no me estreso, no es la presión de tener a un grupo de personas que te escuchan en una asamblea, congreso, conferencia, ponencia, etc. Empecé a lo tonto a los catorce, como un juego, pero a los quince ya las cosas habían empezado a cambiar, y a los diecisiete ya no me escapé. Pero yo era muy insegura, y titubeaba al hablar, hasta que me dieron un empujón porque un conferenciante necesitaba suplencia y yo estaba ensobrando cartas en aquél momento. Hablar en público, menudo chute de adrenalina, hace menos de un mes tuve que volver a hacerlo para explicar "mi historia", qué subidón improvisar un discurso después de tanto tiempo (me dijeron que era hipertímica, pero muchos lo dudamos). Así iba, subida por la tensión de hablar en público, y de reunión en reunión, que por cierto, eran más bien nocturnas, mi hora más lúcida de todos los tiempos por si alguien no lo sabía todavía, y por tanto mis intervenciones, lúcidas y vehementes. Tomaba notas, sí, como ahora cuando voy al psiquiatra, los discursos improvisados son para expertos que no se inmutan, yo me enciendo. Por esta razón cuando he empezado a recordar el examen de física, la cena de negocios, la primera asamblea que convoqué, he decidido seguir despierta, porque tengo derecho a recordar y a un momento en el que ello es posible. No escribo rápido, no pienso rápido, no recuerdo rápido sino de vez en cuando, porque si así fuese, ya sé qué debo tomar, o qué debería haber tomado ya a estas horas. El mérito está en recordar, tan sólo tres cosas que me han llevado a otras tantas, porque las agendas están en una caja, aunque las actas de las reuniones y congresos donde se citan mis aportaciones fueron a la basura, incluso las pocas que guardé de recuerdo en este viaje a bcn desaparecieron, porque todo era caduco ya, una época pasada. Y no soy una vieja gloria, sólo fui un peón, una militante, una activista, pero marcó de lleno toda mi adolescencia y juventud. El siguiente nivel ya no me interesaba, aunque allí jugué de observadora, así que me quedé sin causa hasta que encontré otra por casualidad navegando, en el principio de los tiempos de no tarifa plana. También la abandoné, evidentemente, con un cargo encima, y por culpa de lo que ahora tengo diagnosticado, y ese cargo fue lo que detonó el episodio, porque ya estaba enferma y la actividad en una Junta, si no eres vocal, son horas, muchas, tantas que ni siquiera tenía sensación de estar en el paro. En estos momentos existe hasta en mis neurotransmisores una causa muy poderosa que atrae a mi ya instinto militante, la causa de la enfermedad mental, y de la misma manera que se me instruyó para parar estos momentos de gran concentración (puede resultar nociva, de hecho sé que mañana pagaré este esfuerzo), también dado mi historial se me advirtió en cuanto a la militancia. Mucha gente que no conoce esta faceta de mi vida que ahora hago pública, por haberla compaginado con estudios e incluso trabajo, me dice que debería dedicarme a algo no intelectual, "por ejemplo, una ONG, a poner sellos". Sí, me digo, y acabaría en la junta directiva a la primera vacante, no, gracias, y no es inmodestia sino que ya sé de qué va el percal. Arrastro ese estrés desde esa época, hipertímica por narices, por volumen de actividad. Pero no estaba demasiado enferma todavía, aunque encontraré episodios rascando sólo un poco más. Sí lo estaba cuando en un trabajo fui degradada en un mal momento personal y por ende detonante bipolar y en la siguiente empresa me dediqué a ello con el fervor de la militancia, porque nada había en mi vida rota sino el trabajo, de forma que la tónica fue el ascenso, demasiado rápido, el primero a los seis meses, el último llegó cuando yo ya estaba agotada y volví a enfermar, había aguantado más de dos años sin bajas y con ellas, como siempre, el final. Éxitos, fracasos. Adolescencia vitamínica, desde los 25 jugando con la depresión y con el enemigo que NO conocía entonces, la hipomanía, la que me causaba problemas en el trabajo. Cada oscilación era una baja laboral, o cada somatización del estrés. Ahora entiendo que esto sea la sexta enfermedad incapacitante. En la empresa privada, si tienes una silla es porque tienes trabajo, y no puedes dejarla tres meses sin recibir chantajes emocionales o despidos por alguna buena razón. Pero sigo teniendo la capacidad, está ahí todavía, dormida. Sé gestionar entidades. Puedo concebir y plasmar en documentos proyectos, pero no puedo hacerlos, salud mental manda. Estresa mucho que algo que estás gestando y vigilando al mínimo detalle pueda irse al traste por cualquier cosa, evitar que ello suceda está en la planificación del mismo y en el seguimiento paso a paso. El método es mi fuerte, yo te organizo lo que quieras, hasta un congreso. Pero no ahora, pídemelo a los veinte años por favor. Se necesitan muchas horas, muchas reuniones, a veces hay que improvisar para que las cosas salgan cuando algo importante falla por motivos ajenos a la planificación. Si triunfó mi causa de juventud fue gracias al esfuerzo de todos esos peones, reuniones a las que acudíamos con un bocata para cenar, incluso con termos de café si el orden del día prometía acabar la reunión al día siguiente, verídico. Porque el 90% de los recursos del proyecto eran humanos, las cuotas de los socios no bastaban, luchas por subvenciones con ideas que de tan originales y grandes, parecerían maníacas a quien todo lo estigmatiza bajo el filtro bipolar. Mi jefe ahora es mi psiquiatra y mi psicólogo, son dos pero en realidad uno, y me da unas pautas para que planifique mi vida, pero ya no tengo un equipo con el que trabajar codo a codo, varias horas a la semana, demasiadas, para salir adelante. Mi deformación es el trabajo en equipo, el constante brainstorming, el adaptar el plan a circunstancias cambiantes, tal y como hacen los directivos en las empresas. No completé tampoco ese aprendizaje con lo que más asco me daba junto al Derecho, las Ciencias Económicas. Hubiese sido un crack. Pero no, me fui a una carrera que no hizo sino afianzar más esa deformación, el pensar, pensar en los detalles para que el plan sea sólido, analizar, aprender de los errores, lo único que hice fue consolidar método, con la excusa de estudiar otras cosas. Ya no trabajo en equipo, me jubilé del asociacionismo a la edad requerida, y de la vida laboral hace un año. Tengo un trabajo enorme, ahora, porque enorme fue el trabajo para que la enfermedad me dejase en paz y sé que volverá, está en el guión, como que el malo resucita en segundas y terceras partes en las pelis de terror. Pero tengo desde el principio el apoyo de otros peones como yo, que podemos comer tanto a la izquierda como a la derecha, lo sabemos y tambien que el ansia de comer es lo que han de sujetar esas pastillas. De este problema no se sale con una fórmula reciclada, ni con una task force, ni con un diploma. Es un camino que se recorre en solitario, por mucha familia o pareja que tengas, quisieron ayudar y no pudieron porque el trabajo era terapia, entre el terapeuta, yo, y la medicación. La ayuda empieza por ayudarse a uno mismo. Admiro a la gente que funda asociaciones de bipolares por toda España, para mí ese era un terreno desconocido, bipolar una palabra nueva para empezar, y la militancia se hace atractiva, pero precisamente porque esa fue mi trayectoria, no puedo volver a ello. Nadie en su sano juicio lo entiende, me he debatido con ello quizá hasta esta misma noche, y mi psicólogo está alerta ante esta cuestión porque ya me he metido, quiera o no, aunque se entiende que no pueda. Me jubilaron de una profesión que no había sido la mía, o sí en cierto modo, gestionaba. En la empresa privada poco me dejaron planificar, salvo la organización de dos departamentos nuevos, y luego el más de lo mismo era aburrido. La empresa es más rígida, más de lo mismo. La asociación, por el contrario, flexible, creativa, el trabajo es voluntario, y se adapta a sus recursos o tiene un golpe de suerte (una subvención jugosa) y empieza su prestigio. Ambas, trabajan en el hoy, en su época y su sociedad. Por eso los archivos pueden ser destruídos al cabo de cinco años. Pasados veinte, todo lo que yo hice tuvo sentido en su día, pero fue un trabajo como el de los periodistas, que muere en cada edición, aunque de vez en cuando te inviten al aniversario de algo. Nunca cobré por estar en estas organizaciones, pero tuve la recompensa de aprender a trabajar de verdad aunque mi primer sueldo fue como operadora de ordenador, y ahora en cierto modo lo llamaré el castigo de no poder hacerlo, ni poniendo sellos puedo pisar lugares de riesgo. Porque me han dejado bien claro, tanto los terapeutas como el insomnio de hoy, que la responsabilidad de planificar mi vida, porque no le he de dejar demasiado margen al imprevisto, el marrón de todos los días en la vida activa, es exclusivamente mía. Soy mi jefa, y vuelve esa inseguridad, y por cierto, sigo pasando de puntillas por todo aquéllo que despierta mi curiosidad media hora. P.D. 2. Mañana, hoy, descansaré, de blog también. He de esperar a que lo que he relatado hoy deje su poso. Necesitaré mucha música y abrigarme bien pese a la calefacción, los coches se han vuelto todos blancos. Y mi sueño se descompensará dos días pero siento que no lo estoy haciendo mal, siento que estoy reflexionando sobre los ejes que han conformado mi vida y los que han de hacerlo en un futuro muy diferente, y supongo que eso es lo que mi/s jefes esperan de mí. Eficiencia, eficacia, excelencia. Me preguntan a raíz del anterior post si estoy usando el blog para hacer terapia y la respuesta ha de ser ambigua, sí pero no. El rollo que he pegado sobre mis actividades fue lo primero que escuchó mi psicólogo cuando abrió mi historial, estuvimos más de dos horas en ello (¿extraña la longitud del post? si me lo he dejado todo) y por tanto supo de qué pie cojeaba, no precisamente del que ha hecho deporte toda la vida, sino de la militancia social. Por tanto, las batallitas que los lectores no conocían están escritas en mi historial desde hace dos años y dos meses, con episodios reconocidos en esos momentos creo recordar. Eso no es terapia, pues en el blog he compartido unos pocos recuerdos que he debido contextualizar porque me ha dado la gana. Lo importante fue cómo sucedió el que volviesen a manifestarse, como relato, un momento, unas horas, de flashback, y un insomnio, algo que hacía tiempo... cómo es la mente. Eso es lo quise reflejar aquí, aunque todos nos quedamos con las batallitas contadas. Y él me advirtió de los riesgos de volver a ello cuando mejoré, muy acertadamente, tanto que quizá le plagié en ese post algún razonamiento. Y asentí a lo que me dijo, pues era razonable del todo, y ayer-hoy volví a asentir, esta vez, convencida ya definitivamente, con los detalles en la mano. La reciente intervención en público de la que hablo es algo que volvió a disparar el tema en mi interior, muy probablemente, porque el mismo día y el posterior pagué la factura. Mis neuronas se pusieron como cuando tenían veinte años, y se quejaron muchísimo luego, casi diría que me abandonaron porque estuve sin pilas más de un día. ¿Es terapia? Ya dije en otro post que el trabajo de un psicólogo uno lo va tragando poco a poco. Ahora creo que este es ya un impulso más controlado, al parecer, ese instinto o deformación. También ayer recordé el haberme quemado completamente en mi última experiencia-asociación de la que nada dije apenas, además de "haber pillado" un episodio mixto, lo más seguro. No los recuerdo todos, pero están escritos en ese historial. Como dice un gran amigo, a veces la vida por el rumbo no de lo que deseas o quieres sino de lo que estás seguro de que no quieres, y por eliminación escoges. Definitivamente, he descartado esta vía, la del voluntariado, que era cómoda para mí como actividad ya conocida, pero también muy perjudicial por los riesgos y antecedentes. Y por ello no debo acercarme a esos lugares de riesgo, eso he decidido, o caeré, o recaeré, me da igual, esto no es una adicción ni una enfermedad, quizá lo fue en su tiempo pero llevo demasiado apartada de esos follones. El psicólogo sabe mejor qué efectos tiene esta actividad (cómo me la tomaba, por ejemplo, mi actitud, mi dedicación, los bipolares somos muy trabajadores según los clichés) y por ello me ata cuando me da el ramalaz |