Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2009.
Amado mío, No supimos hacerlo mejor. No es culpa de nadie. Sabes que odio eso de “Culpa”, que siempre usaba lo de “fue mi responsabilidad”, “mi decisión fue errónea”, y cosas del estilo, pues no es tan difícil encontrar una palabra más precisa y acorde con los hechos cuando asumes sus repercusiones en vez de ese genérico absurdo. Es inútil hablar de culpas, no así de los hechos. El hecho es que la depresión fue a peor (*). Nota: cuando aparezca un asterisco, tomadlo como “el resto, los detalles, me los guardo para mí”. Cuando no se ama a la vida, no se ama ni a la vida que proporciona, por definición, el enamoramiento. Cuando la autoestima te golpea, y uno no se ama a sí mismo, cómo puede amar al otro. Rompí la rutina horaria saludable que contigo había conseguido. Al empeorar, retomé la que suelo mantener en depresión. Creo que sólo fueron dos días los que desayunamos juntos, y yo no había dormido aún. El solo contacto físico de su mano con la mía me molestaba, del resto (*) ya ni hablar. Volvíamos a ser amigos con sus afinidades, dormíamos como hermanos. Sólo que la anhedonia había acabado con nuestras afinidades, y debías arrastrarme para dar un paseo. Tras sentirme halagada, me horroricé el día en que admiraste mi aspecto, el que me hubiese vestido “de mujer”, pues tomé conciencia de que quizá era la primera vez en más de un mes que me arreglaba (otro hecho: no había estrenado las medias que compré para el invierno). Qué hombre aguanta eso. Bastante hiciste (*). Los dos sabíamos que la relación estaba deteriorada, sentenciada. Era cuestión de tiempo, a pesar de la lucha por mantenerla. Cuando empezamos, te advertí que no tenía el alma para otra relación fallida (*), para una ruptura con rechazo, que no soportaría. Pero me aceptaste como era, con mi TB de sombra. Y la apuesta fue seria, y eso me hizo dar el paso sin tanto miedo a un final no feliz. Rompí yo. Sí, lo hice. Por ti, porque tu infelicidad me sumía más en la tristeza. Por mí, porque al dar el paso se me rompió el corazón, pero no del todo. Me iba la salud mental en guardarme un pedacito, el que me salvaría del abismo. Instinto de supervivencia. Tuve que alejarme de ti unos días para estar segura de ese paso doloroso. Comprobar que la dependencia no era total. Que podría enfrentarme de nuevo a la soledad, al desamor, a volver a cuestionarme si algún día podría tener y conservar una pareja siendo tres, sumando el TB. Tomé una decisión, antes de que el hastío apareciese, o se hiciera más fuerte, pues empezaba a percibirlo. Yo misma prefería la soledad a menudo: cosas de la depresión. Habías vuelto a tu casa unos días, en un respiro tácito que nos dimos. No explicaciones: era necesario para la salud mental de los dos. Habías dado un bajón, tú también, pero tú unipolar. No podía consentir eso. Me devoraba por dentro que te hubiese arrastrado hacia el polo del no vivir. Arrastrarte… te lo había advertido, eso no debía suceder jamás. Te llamé (*). La conversación se alargó, no podía callarlo más, no podía esperar, el desamor dolía tanto además, que no podía hacerlo cara a cara. Hablé de hechos (*), y de sentimientos. Estuviste de acuerdo en los hechos, incluso añadiste alguno más. Nada de culpas, las cosas como son. Tus sentimientos eran muy similares a los míos. Nos queríamos todavía. Nos queríamos tanto, que no deseábamos perdernos “como personas”. Esa fue la segunda parte de la conversación. Era muy complicada la nueva apuesta: dejar de dormir juntos y por tanto la pareja, empezar de nuevo como amigos. No había arreglo alguno, la convivencia lo había demostrado. Se abría otra puerta. Nunca antes me había convertido en amiga de un ex. Por él, y él por mí, lo reinventaríamos. Me dijo que era muy especial, en cierto sentido. No era la primera vez. En otra ocasión, tras haber conocido a mi tercer amigo bipolar que tuvo ocasión, afirmó en privado que éramos muy especiales. Él había sufrido una depresión, era unipolar. El golpe resultaba menos duro, estábamos dialogando (sorbiendo mocos, aguantando lágrimas) a corazón abierto, como desde el principio, suerte que he podido disfrutar en esta relación de pareja. Donde hay diálogo, no hay lugar para reproches ni discusiones, sino acuerdos convenientes para ambas partes, y desacuerdos donde finalmente se comprende y se respetan, y así fue siempre, las diferencias del otro. Y así se marcan los límites entre “somos dos” y “quiero mi parcela” tan necesarios. Quizá por avenirnos tanto, muchos no entendieron la separación (*). Tuvimos que hacerlo por teléfono, y aún así, lloramos. Creo que necesitábamos la cabeza fría para consensuar ese fin, y también de mutuo acuerdo, ese principio. Le he llorado, cómo no tras cinco meses de relación y tres ya de separación, y el duelo sigue, pero he abierto otra etapa en mi vida que ayuda a remontar. Le he llorado y sigo haciéndolo a veces, como hoy al escribir esto, y también me he alegrado muchísimo cuando hemos vuelto a vernos para dar un paseo. Incluso me ha acompañado de médicos, incluso me ha ayudado, el que más diría, en la mudanza. Él es L. Ayer hablamos por teléfono media hora. Nos llamamos con frecuencia. Ahora que nos separa la distancia, no hemos perdido el contacto. Sigue habiendo cariño, y el interés por el otro es sincero, signo inequívoco de amistad. Soy consciente de que ésta se enfriará, incluso se desvanecerá con el tiempo, cuando conozca a otra chica (por cierto, que manía estos madrileños, referirse a mujeres de 40 y 50 como “chicas”). Escribo este artículo en el bar con “el cafelito”. Trago mucha saliva, y contengo mis ojos constantemente, pues también sabía (hoy que me encontraba de humor para acometerlo) que podría hundirme escribiendo esto. Si luego estallo en el teclado, no será tan grave: llorarle una vez más, pero con la alegría y el recuerdo de la conversación de ayer. Nos dimos todo lo que pudimos, creo. Él, tantísimo a mí. Cuando me ayudaba con las cajas, confesó que me debía tanto, y no supe bien por qué, supongo que porque cuando dos personas se quieren, pareja o amigo, se dan lo mejor, y comparten lo peor, que es lo que realmente une en mi opinión. Los lectores que comentaron al reciente post “Amado mío” nada sabían, y no sin razón creyeron que la relación empezaba entonces. Callé, no podía hacer otra cosa hasta escribir esta segunda parte, que tiene su razón de ser porque me emocioné al leerlos, y porque entonces me sentí obligada con ellos. La finalidad de este texto es aportar una experiencia al tema "Bipofamilias y parejas", pues por mi parte, este tema se ha trabajado en consulta. P.D. Os pido que respetéis el que os haya abierto mi alma y por ello no quiero comentarios ni hablar más del tema: ver las FAQ sobre artículos "NO COMMENT". Imagen: trabajo que me regaló el lector Yves, a quien debo gran honor y gratitud. *** Atrofia social, mal que me traje en las cajas desde Madrid. Primero Mme.VOSE, ahora Mariló está aquí. Mi hermanita ;)) está aquí y me ayuda mucho mucho mucho. Y así, desde buena mañana, hasta la noche, hay una voz amiga que me saca de los laureles. Los vecinos se interesan por mis amigas. Hay muy buen ambiente en esta casa. Somos "Friends". Una piña de lo más friki, con lo que más se pega uno la "hartá" de reír. Me siento muy contenta, hoy me levanté con esta canción en la cabeza y gracias a ella tuve ganas de escribir. Saludo a los miembros de la BAO, a quienes tendré la oportunidad y honor de conocer hoy en su fiesta de verano. *** Me costó "Dios y la madre" (Mariló metiéndome en la ducha, prácticamente) prepararme para asistir al evento, que no era comida de verano sino de primavera... lo que nos recordó bien el cielo, pues se puso a llover a los postres. Se había levantado nublado, y aunque servidora se levantó de un humor tan espléndido que puso música, también el ánimo se nubló. Cometí el tremendo error de ponerme una blusa que había comprado el año pasado. Le dije a Mariló que quería "darle" buenos recuerdos a esa prenda. Que se rasgó la primera vez que me agaché. Que volvió a romperse en algún momento de la comida por otro lado. Y es que el año pasado ya estaba "fondona", pero ahora la barriga rompe hasta las cremalleras del chándal. Y al volver, supe que ya no había arreglo para ella, y Mariló se encargó de decirme que había "muerto" con dignidad, con los buenos recuerdos de esa comida. Nos juntamos unos cincuenta. Comimos un "pica-pica" que se dice en Catalunya, es decir, platos varios para cuatro personas. Me cautivaron esas berenjenas con miel. Suena a cocina tan vieja como esa "h" aspirada que no existe en el resto de la península ibérica, eso que es tan difícil cuando una empieza a estudiar árabe (y lo acaba dejando, por supuesto). Vino gente de Granada, donde existe otra asociación, y de otros puntos como Jerez y a saber en el otro lado de la mesa, que nada envidiaba a la comunión que teníamos al lado. Conocí a bastante gente, y de pocos recuerdo el nombre. Conocí a una "chica" también cuarentona que vive bastante cerca de mí, y espero verla pronto de nuevo. También a una joven psicóloga, diagnosticada mientras estudiaba esa carrera, que está realizando un estudio sobre cómo percibimos la salud tras el diagnóstico. En esta ciudad, al parecer los servicios públicos de salud mental funcionan muy bien. Tendré que verlo con mis ojos, pues tras lo que he oído creo que vale la pena ponerse de nuevo en manos de la salud pública, que me costó el disgusto en Barcelona en su día de la demora, diez años "de manual", en el diagnóstico. En su día me jodieron bien la vida, pero quizá ahora me ayuden a seguir mejorando. Tienen talleres donde se aprende a manejar el estrés, sin ir más lejos. Todo ayuda. Es genial, la gente de la BAO :))) *** Ya te contaré mi rutina, la que voy construyendo. Esto le escribía a una lectora hace días, y es la pura verdad. Si viene un amigo a casa, es difícil seguir el blog. Aprovecho un rato como el de ahora, temprano, cuando mi invitada duerme para escribir, y eso si estoy algo "fuerte", por no decir inspirada, para escribir un post. (De esto ya escrito ya, por lo que podéis saltar este párrafo). Hace mucho tiempo le dije a mi padre que en mi vida había madrugado tanto, despertarme por mi propio pie a estas horas, hay que ver cómo me costaba antes levantarme para ir al trabajo mientras que ahora, vuelvo a ello tras una temporada en la que se me rompió el sueño otra vez, a las 7 estoy en pie sin despertadores. Es raro que duerma mis 8 horas. Me levanto muy atontada pero de buen humor casi siempre. Otra cosa es que esté de humor para escribir. Ayer Mariló tuvo que irse mucho antes de lo planeado por una emergencia familiar que espero se solucione a bien. No fue una amenaza: volverá en cuanto pueda. Han sido pocos días, pero muy intensos. Muchas risas. Me encanta Mariló cuando se ríe y es cuando cautiva a los que acaba de conocer. Me sorprendo cuando me oigo reír, me resulta tan extraño pero reconforta tanto el hacerlo. También hay tiempo para lo serio, y me ha hecho reflexionar en varios puntos importantes, que sólo hacen que empezar en una conversación, y ayer le dije que eso abría un proceso que quería acelerar en terapia. Un paso más en el vivir con trastorno bipolar. Tras casi 6 años de diagnóstico, no acaba el tema de la conciencia de la enfermedad. Mariló me ayuda mucho por demasiadas razones, y sólo diré una ahora: me lleva ventaja con la enfermedad, y ella va dos pasos por delante de mí. Esa ventaja tengo: que se me advierte, que se me orienta. Sin gente como ella, estaría en la miseria. Y lo dejo aquí, que me pongo "mosca", como dice mi madre (cosa que le escucho una vez al lustro) cuando se ve emocionada y sé que se le va a escapar una lágrima. *** Con el permiso de "deluna", reproduzco un texto publicado en los foros de Bipolarneuro: . . . Muchas gracias por este mensaje, compañero. *** No hay demasiadas novedades. La casa sigue igual, con cajas todavía por colocar en de momento todavía una inexistente estantería. Van a pintar el apartamento. A veces mientras estoy en el bar garabateo líneas en una libreta, posibles posts para colgar. Ninguno sale de ahí, quizá algún día lo haga como "los archivos de Blue". En medio del caos de esta mudanza interminable, también yo me siento caótica. Un medidor excelente de mi estado de ánimo reside en echar un vistazo a la casa. Y me digo: "cielo santo". Me desharía de buena parte de los libros, sólo por despejar la casa de los metros que ocuparán. Pero abro la caja número uno y me veo incapaz de tirar o donar ninguno. Son parte de mí. Pero no me gustaría volverme a topar con seis cajas en la próxima mudanza. Pero qué es de una persona como yo sin libros. Yo qué sé. En estas disquisiciones me veo haciendo bucles absurdos. ¿Guardar ropa que este año no es posible ponerme? Alguna guardaré. Otra, para regalar. Ya me deshice en Madrid de quizá tres kilos de ropa. Te dicen que cuando puedas volver a usarla, ya no estará de moda. Y a qué gorda le preocupa la moda, te preguntas. Pero a cualquiera sí debería preocuparle comprarse un vestuario entero cada vez que cambia de talla. Otro pensamiento a dejar fuera de eso, de tus pensamientos. A quedarse ensimismado en estos bucles, ejemplos de mi vida actual, se les llama rumiar. No se llega a ninguna parte rumiando. Piensas dónde debería ir cada libro, lo piensas mil veces, en vez de ponerlo en el primer lugar libre que haya y luego ya se verá. No actúas, y eso es lo malo. Es todo un arte cambiar el chip en estas cuestiones. Yo necesito ayuda. Cuando alguien me acompaña por la casa, sí soy capaz de enfrentarme a esos platos que he pensado cien veces cómo limpiaba. Por qué será tan difícil. Porque así nos lo ponemos, sin querer. Y debo aprender mucho de esas personas que Hacen para no depender de ellas. Porque cuando recibo su ayuda, la casa cambia a muchísimo mejor, y apreciando el orden y la armonía, entonces mi ánimo también se eleva. *** Imagen: Ilustración de la portada del libro ’Razonado desorden’. Tomada de http://www.peatom.info/3y3/libros/115290/razonado-desorden/ Entró otro comentario en un texto antiguo, entró un testimonio que forma parte de la convivencia de la pareja con la hipomanía. Lo transcribo aquí con la intención de que otros contesten, más allá de "ha de ir al psiquiatra a que le ajusten la medicación". ’Hipomanía: señales, pródromos y síntomas’ : http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/050401-hipomania-senales-prodromos-y-sintomas.php#200605040120090525165803 Hola! en mi desesperación nosé adónde recurrir.. mi pareja sufre de hipomanía y es una persona totalmente distinta a la que era antes... todo em tiempo con ideas nuevas y miles de proyectos que nunca se cumplirán, una fuerte atracción por el placer sexual, un fuerte enojo hacia el padre (pero pasa fácilmente del enojo al amor), cuando quiero hablar con ella de algo importante me dice: "decime cosas lindas porque sino me duele la cabeza"... es decir estoy totalmente desconectado con ella, como si lo unico que le interesara de mi es el sexo y que le haga cariño en el pelo, y obviamente que esté con ella la mayor parte de mi tiempo. Se volvió súper materialista, berborrágica por demás y a todo el mundo le cuenta sus problemas... uno le dice que se tranqulice y que no hable así con todo el mundo, pero ella reacciona de mala manera y dice que ella ahora es increíblemente feliz y se siente libre y que nadie la va a entender, pero que ella está bien y es la misma de siempre. que su psicóloga le dijo que estaba bien, asi que ella está bien... yo no sé cómo actuar con ella a veces no la aguanta más... me podrían decir ustedes cómo debo actuar ante determinadas reacciones de ella como por ejemplo en lo sexual?? por favor, espero respuestas pronto porque la situación cada día se me hace más difícil de llevar. Ella ahora está con un psiquiatra que le medicó una droga llamada valcote 500 (hace 6 días la está tomando). Espero respuestas. *** Así la llamo en el blog, siguiendo una política que en algún día me marqué de no dar nombres "verdaderos" de mis amigos, sino alias o iniciales. Sólo la rompen Myriam y Mariló. La historia de Mme. VOSE es la de un pájaro migratorio. Nacida en Barcelona, ha vivido largas temporadas en el extranjero, lo que le ha valido una visión crítica de sus paisanos. A veces hablamos del tema, y estamos de acuerdo en tantísimas valoraciones. No pasa desapercibida, pues sus genes favorecieron su aspecto y ha cuidado su figura. Una belleza, no sólo en su juventud. Tras su reciente visita, uno de mis vecinos ya me ha preguntado cuándo volverá... Su especialidad son las lenguas. Maneja cinco con soltura, aparte del conocimiento exhaustivo del español y el catalán, de las que también ha sido profesora. Nos conocemos desde la adolescencia. Perdimos el contacto. Años después, nos encontramos casualmente, y fue como retomar un ayer lejano, y un volver a empezar con unas afinidades y conexiones si cabe más reforzadas por el tiempo, que tanto hace cambiar nuestra visión de la vida. Fue mi primera invitada en mi nueva residencia. Me ayudó muchísimo a deshacer las primeras cajas. Me enfrentaba a un mogollón del que salir sola era muy difícil. Es cierto que en casa de mi madre en Barcelona sigue habiendo bastante, sin ir más lejos los apuntes de la carrera, que doy por perdidos ya. Cuarenta cajas de mi "nueva" vida se amontonaban en el salón y no sabía por dónde empezar, cuestión de la que se encargó Myriam. Vuelvo a Mme. y a su larga melena rubia. Una de sus películas favoritas es "As good as it gets", traducida aquí como "Mejor imposible". La vimos una vez en su casa. Y es que si le gusta una, repite. Yo también lo hago, y la tenía aquí para ella, pero vimos otras más recientes. Renovarse, gran mandato. Le gusta la fotografía. Tiene una cámara muy buena. Hizo algunas en el centro de Málaga que con su permiso usaré para ilustrar algunos posts recientes. Viajar es su pasión. No importa que sea el Nepal o Málaga, siempre hay algo nuevo y emocionante para descubrir. Tiene que alimentar su alma con esos inputs que raramente se dan donde uno nace y se cría. Hace, ejecuta. A diferencia de mí, que debo pensar y casi construir la lavadora antes de dar al botón de "venga, lava ya de una vez". Lo hace con la cabeza, cómo no, pero es tan práctica que la admiro. Es fácil, una vez que te pones a ello. Tiene la chispa para eso, y para más, cuando yo me he rendido. El sentido del orden y la armonía es un don. Saber dónde encaja cada objeto. Parece innato en algunas personas, y digo que es un don porque al carecer de él, me digo que no es absoluto normal en las mujeres y así lo considero. Su perro ya es muy mayor, y ella le acompaña en esa vejez, cuando apenas ve, está casi sordo y las visitas al veterinario son más frecuentes. Afirma que se lo llevará con ella en su próxima etapa laboral en el extranjero. Como ha de ser. Esa fidelidad dice mucho de ella. Dice las cosas claras. Tiene las cosas claras. Sabe ya "lo que No", y también "lo que Sí", esto segundo tan difícil para tantos. Mme. VOSE transmite tranquilidad. Es muy difícil verla nerviosa. A veces, sí se la ve con el ánimo bajo, pero algo en su interior la empuja a seguir adelante. A preparar, por ejemplo, su próximo viaje, a un territorio de habla inglesa todavía por determinar. Deseo que sea el Reino Unido, pues estará más cerca de su familia y de esta amiga que no desearía "perderla" un par de años tras un océano. Aunque sé perfectamente que nuestra amistad seguiría allí, fiel, sincera. Gracias por haber venido, Mme. VOSE, te llevo en mi corazón. *** Archivo de borradores, abril de 2009 |