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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Sí puedo, no puedo, podré II...¿Planes?

Sí puedo, no puedo, podré II...¿Planes?

Supongo que este post es continuación lógica del anterior, donde supongo que tomé la sabia resolución de imponerme a mis hábitos o pérdida de hábitos o me da igual ya.

 

Sigo despertándome pronto, antes de las 9 incluso. Mío es el error de tomarme las pastillas entonces, pues se mezclan los efectos secundarios de la noche con los de la mañana. A cambiar, mejor tomarlas a media mañana.

 

He decidido hacer un pequeño cambio de horarios, mejor dicho, fijarme una rutina con horarios. Me impide cumplirla el estar atontada, pero para pasar mi querida escoba después del café (no más chat-café), con dos neuronas bastan. Nada de fregar platos, los rompo, no porque me tiemblen las manos (no tengo ese efecto secundario) sino porque estoy torpe. Y todavía no me he tomado las pastillas de la mañana, pero todo se anda.

 

En la rutina que estoy dibujando aprovecho las horas en las que mi cerebro funciona al 100%. Y mis fobias desaparecen, ahí están de nuevo como una sombra, cómo me cuesta no darme de cabezazos contra las paredes y esperar a que llegue "la hora buena". Y no puede pasar la cosa de medianoche, voy a ser la Cenicienta. Escribo esto a las 23 y a las 00 mi pc se apagará.

 

Lo malo de hacer planes es que si no los cumples luego, la frustración es infinita. Voy a marcarme objetivos realistas.

 

Para empezar, menos vida cerca del pc. Ni leer, ni escribir, ni chatear. Lo justo, o sea, dejarlo bajando música que para eso está el wireless del vecino, y para eso me basto con media neurona.

 

Escucho mucha música ahora, se nota en los "minutos musicales", porque a veces una canción dice más de mí que cualquier palabra.

Apenas hablo, no tengo ganas de hablar, cómo me gusta el silencio y escuchar música, a veces tranquila, a veces electrónica.

 

Compra, cocinar, cómo cuesta cocinar para uno y más cuando no se tiene hambre. Asignatura pendiente, "cinquillo", desde que soy la responsable de lo que como.

HE PLANCHADO, ALELUYA. Lo de la plancha tiene mucha tela y es histórico en mí, quizá cuente la batallita algún día. Nunca me fue el marujeo, pero ahora he decidido vivir en un lugar habitable. Mi madre se alegraría, "esto es un camping", solía decir. Aunque sigo siendo caótica, está limpio.

 

Ya, hay más…

 

Ahora no puedo leer. Espero que la nueva rutina de irme a la cama antes de las 23 h pueda ayudarme a retomar el hábito, pero es una cuestión de concentración. Cojo un libro, leo 20 páginas, lo dejo por cualquier razón y no lo retomo. Esto me suena tantísimo… no podía leer, pero lo intentaba, tenía empezados más de cinco libros ahí mirándome en la mesita, y no podía retomarlos.

Como no puedo hacer actividad intelectual, marujeo, actividad anti-depresiva por excelencia.

 

Y lo que más me jode.

Y dale con hacer deporte. Ya le dije al psiki y si no se lo dije, lo digo aquí, me apunté al polideportivo de mi barrio en Barcelona y no fui ni una sola vez en cuatro meses. Lo siento, soy como Obélix, nadé demasiado de pequeña.

El mejor deporte que existe es el que menos se practica. Deberían recetarlo al menos en dos tomas diarias.

 

Tengo una vieja sensación, que como urbanita también de vez en cuando se manifestaba en Barcelona: tengo ganas de irme al campo. Necesito "ver verde", respirar aire puro, oxigenarme.

 

El futuro está por escribir en esa pizarra. Quién sabe, quizá acabe en la pu-- piscina. O en Barcelona de visita, aunque tendría que hacerme un hueco en mi propia agenda de invitados, hay que ver.

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