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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Resumen-lectura para verano de 2005

Resumen-lectura para verano de 2005

Nota de la autora: este post relataba un poco de todo, de mi historia y evolución y por eso le puse como tema "Bienvenida", y apuntaba en los enlaces a los artículos antiguos que trataban el tema con más profundidad.  Desgraciadamente, el cambio de formato del blog ha dejado inútiles todos los enlaces. He comprobado que el buscador de la portada funciona bien, y lo recomiendo, o bien navegar por los otros temas, porque reconstruir este post enlace a enlace es tarea "de chinos", como se ha dicho toda la vida de forma más o menos políticamente incorrecta. 

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Estimados lectores,

tal como anuncié, he hecho un resumen de la temporada para explicar un poco mi historia de forma más coherente y dar lectura ordenada de cierta forma sobre lo que hasta ahora, desde que lo empecé el pasado 22 de noviembre, ha dado de sí este weblog.

AL PRINCIPIO

Después de diez años encontrándome mal, los dos últimos fatal, me diagnosticaron un trastorno bipolar, una enfermedad difícil de explicar. Porque afecta a las emociones, emociones que escapan al control del bipolar.

Uno puede tener sospechas, y yo lo supe después de la Manía, pero siempre es un psiquiatra quien debe diagnosticar y tratar la enfermedad.

Llevaba ya 10 años en tratamiento con un diagnóstico de depresión, con bajas laborales esporádicas de las que salía cuando ciclaba a hipomanía, pero yo consideraba ese estado "estar bien", nada conocía de bipolaridad entonces, porque a veces me levantaba un día y no podía, no Podía Existir.

Creía que estaba sola en esto, desamparada, muchas veces al límite de tirar la toalla.

EL DIAGNÓSTICO: EL DESPUÉS

En verano del 2003 vino el diagnóstico, después de un episodio de Manía. La manía es muy difícil de entender y en el lenguaje coloquial un maníaco es el malo de la película, y esto no es cierto del todo, lo que intenté relatar en este post.

El bipolar cicla, cicla de un polo a otro, y el otro polo es la depresión, donde se pierde la autoestima y tengo ideas negativas, y fobias, y un aislamiento que no es fácil romper cuando no tengo directamente ganas de morir.

Tener esta enfermedad me obliga a medicarme. Diariamente tenía y ahora alguna vez sigo teniendo muy puntualmente ataques de angustia o pánico y por eso tengo limitaciones en cuando a tóxicos, en especial el café y otros excitantes.

Y lo que llaman "tóxicos" también son drogas: coca, porros, tranquilizantes... en mi caso, tuve un problema con el alcohol. He contado esta experiencia con más detalle, por si puede ayudar a otros a reconocerse en esa situación, porque solemos negarlo, y lo primero que hay que hacer es reconocer que tienes un problema con las sustancias. Porque las usamos tanto para potenciar nuestros estados de ánimo altos (estoy feliz y quiero más), o para olvidar las penas en depresión, pero no nos ayuda en realidad.

No soy ni fui una alcohólica, los psiquiatras saben que son cuadros asociados al trastorno, y por eso le llaman "abuso de sustancias". No me costó dejarlo, porque no era alcohólica. Ya no bebo alcohol, ni quiero hacerlo. Sí soy fumadora, y fumo mucho, pero he de dejarlo una vez consolide mi estabilidad y con ayuda de mi psiquiatra.

Lo pasé muy mal tras el diagnóstico, tuve que ponerme en manos de mi familia porque entré en episodio mixto, era incapaz de cuidarme, de dormir a mis horas, de hacerme la comida, y tenía síntomas muy molestos, como el no aguantarme a mí misma, la irritabilidad, la muy insoportablemente molesta hipersensibilidad.

Madre me cuidó durante más de un año y eso no tiene agradecimiento posible, sólo que vea y crea que he mejorado.

He intentado informar a la familia con éxito relativo, porque la comprensión de la enfermedad es muy difícil y se tiende a confundir con la personalidad, si toda la vida has tenido síntomas pero no has estado tan mal como para que te diagnostiquen.

Por ello, si tengo apoyo de familia y amigos, me siento mucho mejor, pero en el fondo lo que cuenta es que yo sea capaz de cuidarme, que tenga una responsabilidad conmigo misma.

El primer paso para remitir creo (o me han enseñado, está todo ya mezclado)que consiste en tomar conciencia de la enfermedad, ver que hay un antes y un después en tu vida y tener una actitud positiva, nada de autocompasión o pena y recuperar la autoestima con o sin ayuda de una terapia complementaria que yo he seguido, porque es algo que solemos perder cuando estamos en depresión o simplemente la medicación nos hace engordar y el espejo no miente.

Es normal que tras el diagnóstico uno se plantee que esta enfermedad tiene antecedentes en la familia y que en mi propio caso ya viene de lejos, quizá desde la infancia, seguramente desde la adolescencia. Yo detoné con fuerza a los 25 años, y pasé 10 ciclando sin enterarme, ¿quién sabe que está enfermo?

He tenido el apoyo de mis amigos en lo más duro de la enfermedad. Muchos bipolares pierden a sus amigos, parejas, etc. por actos y palabras que no fueron medidos a causa de la propia enfermedad.

Los grupos de apoyo de otros afectados ayudan mucho a ver cómo es la enfermedad en la realidad y algunas estrategias válidas para sobrevivir con ella. Son muy numerosos, pues también lo somos en el conjunto de la sociedad. Un arma muy importante para controlar la enfermedad es la información que allí recibimos de mano de otros que han pasado por lo mismo, y que son el ejemplo vivo de que se puede salir, remitir.

Participo en un grupo de apoyo en Internet, que de vez en cuando convoca reunión en un bar en Madrid.

Pertenezco a la ABC (Associació de Bipolars de Catalunya), que entre otras actividades, organiza también encuentros informales de gran valía para el recién diagnosticado.

Una vez diagnosticados y en tratamiento, con más información y estabilizados, es inevitable echar una mirada al pasado y arrepentirse de casi todo, que la culpa nos domine y que caigamos en un bucle... a mí me ayudó mucho en eso mi psicólogo.

Incluso es común el echar de menos ciertas emociones y capacidades "especiales" que parecemos haber perdido, el echarnos de menos.

Esta enfermedad no es nueva, y hay mucha gente que la tiene y la ha tenido a lo largo de la historia, muchos famosos incluso. Lo que sólo demuestra que fueron gente que pusieron su grano de arena en la civilización y en la sociedad.

De hecho, se calcula que cerca de un 2% de la población tiene bipolar, y somos gente que tratas a menudo, como escribí en este post del que estoy especialmente satisfecha.

Hay clichés sobre cómo somos. Yo creo que somos seres de gran sensibilidad y gran capacidad de empatía.

Porque bipolar es una enfermedad que afecta a las emociones, no al intelecto, aunque sí le afecta la medicación, el estar zombi. Por esta razón, lo que peor llevo son los efectos secundarios.

He escrito sobre muchos temas, en especial sobre los primeros momentos, que son los más duros. Hay que acudir a un psiquiatra cuando uno sospecha, cuando uno sufre y no sabe por qué. El diagnóstico es casi un alivio, después de mucho sufrir y sentirse diferente de los demás, porque abre la puerta al tratamiento y por tanto a la remisión, o eutimia, ausencia de síntomas entre fases.

Cuando un miembro de la familia enferma, toda la familia lo hace. Mis padres han sufrido mucho y a ellos les dediqué este escrito emotivo.

He estado ingresada dos veces. El primer ingreso, por intento de suicidio, iba a hacerlo pero un miembro del grupo de apoyo me rescató. Fue una experiencia traumática hasta cierto punto. Pedí el alta voluntaria después de 13 días. El segundo ingreso fue solicitado por mí misma cuando le vi las orejas al lobo de nuevo y no quise esperar, y me vino bien. Aunque no soy creyente, allí charlé con una monja que me aclaró algunas cosas: el enfermo mental como unser humano.

Un ingreso no es ninguna broma, hay muchas normas o debería haberlas en los psiquiátricos, todo por seguridad. Porque cuando se ingresa, es porque se ha entrado en crisis, y se necesita tratamiento y supervisión constante.

MÁS SOBRE LA ENFERMEDAD...

El suicidio es la causa de la muerte de muchos bipolares, como Kurt Cobain. El suicidio es un tema tabú en nuestra sociedad pero es algo inherente a la bipolaridad, es una compulsión. Yo sé que el suicidio me ha acompañado siempre, y ahora sé que es por tener bipolar.

Esta enfermedad es relativamente "nueva". Antes se la conocía como "psicosis maníaco-depresiva", ahora es "bipolar". Todavía se está investigando, y tengo esperanza en el futuro.

Además, esto es el primer mundo y tenemos acceso a una medicación muy cara a precio subvencionado y a tratamiento en el sistema público de salud, cosa que damos por supuesta y la realidad, muy dura, es que no ocurre en otros países.

La enfermedad ha cambiado mi forma de ver las cosas, que ahora creo es más positiva. Intento disfrutar el día a día, ya que nadie me asegura una recaída, que puede producir cualquier hecho grave de la vida o una exposición prolongada al estrés, ni que vuelva a tener ideas suicidas.

El no informarse es peligroso, puedes perfectamente no salir del pozo. Es importantísimo el saber de qué va esto para conocerse a uno mismo, autoanalizar el principio de una posible crisis para atajarla.

Cuando se detectan los primeros síntomas, incluso síntomas de síntomas, hay que ponerse en contacto con el psiquiatra urgentemente para que retoque o cambie la pauta, y de esta forma intentar parar un posible episodio.

Porque entrar en hipomanía puede suponer una ruina económica, por ejemplo. Y aunque muchos deseen la hipomanía, creo que no es bueno desde ese estado sentirse orgulloso de tener los dones de la enfermedad, aunque éstos incluyan la creatividad artística, etc.

Otra parte reside en lo que se llama psicoeducación. Hemos de controlar unos hábitos que cambian nuestra vida, hábitos de vida sana: dormir de noche, hacer deporte, realizar actividades cuando no trabajar.

MEJORA

Después de estar muchos meses con mi madre, encerrada en ingreso domiciliario, en enero de 2005 empecé a mejorar de la depresión que tenía desde navidad, y y fui a Madrid de vacaciones, por primera vez salí desde que enfermé gravemente a principos del 2003. Allí me di cuenta de que había mejorado, pero sólo mi psiquiatra podía confirmarlo.

A principios de febrero, ya me sentía mucho mejor. Estuve meditando, y llegué a hablar muy seriamente con mi yo interior.

Mi vida había cambiado radicalmente con el diagnóstico, cuando la enfermedad se mostró de forma virulenta y ya no pude trabajar. Ahora todo había cambiado, ya estaba en el "después", y decidí empezar de nuevo, en muchos sentidos, porque no había más remedio que hacerlo o estancarse. Y no era la única que pensaba así. También mi psiquiatra dio el visto bueno a mi independencia.

De esta forma, empecé a hacer las maletas, tuve que hacer gestiones y mil cosas para cambiar mi residencia a otra ciudad, Madrid escogí.

Fue inevitable caer en el estrés con los preparativos y la incertidumbre. Le di mucha importancia a lo que llamé "equipaje emocional" porque era consciente de que pasaría malos momentos al principio, y también de que el suicidio seguía acechándome, y me puse más cortafuegos que, por suerte, no he necesitado.

El principio fue duro, el llegar, por ejemplo, la ola de frío y el buscar alojamiento en un piso compartido.

La gente que me conoce con la que tengo trato diario por msn estaba preocupada porque el primer mes era crucial, era la prueba, y cuando acabó, sentí que no me había equivocado al dar ese paso, ese "Salto" como le llamé, pero fui a Barcelona a que me visitase mi psicólogo, a que él me valorase.

Siempre aconsejo que se tomen notas antes de una visita, para ir al grano y no divagar en lo que no es relevante, para muestra un botón.

El tiempo iba pasando, y seguía sintiéndome bien, sin síntomas. Yo iba a Barcelona una vez al mes y también mis amigos de Barcelona venían (y vienen) de vez en cuando.

En Madrid siento que he empezado a vivir de nuevo, por ejemplo, ya tengo ganas de disfrutar de las cosas sencillas. Acerté empezando de nuevo en un lugar nuevo, aunque viejo conocido. También me gusta la ciudad porque estoy mucho más cerca de cualquier punto de España, y de esta forma, por ejemplo, puedo visitar a mi padre con más frecuencia (tampoco voy cada fin de semana, pero le noto más cercano), y a amigos que ahora están más próximos también desde el kilómetro 0.

Poco a poco voy integrándome, por ejemplo, lo primero que tuve que hacer fue la gestión de conseguir atención ambulatoria porque necesito recetas continuamente.

A veces tengo malos días, pero también los tenía antes, y los tiene gente que no tiene bipolar. Un mal día, un buen día, un día normal son cosas que todo el mundo tiene, y hay que distinguirlos de la enfermedad.

Sigo visitándome en Barcelona, porque no quiero dejar el equipo médico que consiguió estabilizarme. Dos meses después de mudarme, comprobé que realmente estaba mejor y me sentí muy satisfecha con lo que me dijo mi psiquiatra.

El objetivo estaba cubierto, y casi me planteé volver a Barcelona

EL PRESENTE, EL FUTURO

Estando estable, también he tenido ocasión de experimentar emociones intensas.

Hay aspectos en mi vida que están por llegar, por ejemplo, el amor, pero desprecio la gente que se guía por las apariencias, porque me rechazarían como enferma, para empezar. Además, me da miedo que de enamorarme pueda pagarlo caro desestabilizándome, porque la experiencia me demuestra que suelo entrar en hipomanía en esos casos.

Mi trabajo consiste en cuidarme, porque bipolar no es lo único que tengo, existen muchos achaques y enfermedades que debo tener en cuenta, como el colesterol, el hipotiroidismo, y mi espalda, porque como resultado de los efectos secundarios, tuve una fractura en una vértebra que me dejó mal la mitad del año 2004, y este hecho o detonante me sumió en una depresión con ingreso como punto culminante, de la que salí en enero de 2005, poco a poco.

De vez en cuando, echo de menos el trabajo, pero ya empiezo a asumir que tengo unas limitaciones, entre ellas, el estrés que puede detonarme episodios, o simplemente insomnios, porque el sueño es algo que hay que cuidar muchísimo.

El contacto con otros enfermos me ayudó y sigue ayudando mucho, porque su experiencia fue y sigue siendo mi faro.

La independencia y libertad me abrió las puertas también y me puso muy en guardia a lo que no debía hacer si quería cuidarme, al peligro que yo podía evitar.

En cuanto a mí como persona, he hablado también en el blog, por ejemplo, me gusta escribir y también los libros aunque la enfermedad, como a otros tantos, quizá por la medicación, nos merma la capacidad de concentración y por tanto recuperar la lectura es un logro.

Ahora hago una vida tranquila. Los efectos secundarios siguen ahí jodiendo, con perdón, y de vez en cuando provocan situaciones jocosas, combinados con mis aventuras y desventuras como nueva madrileña.

La independencia me ha pillado algo desentrenada y ahora es un hito controlar el presupuesto mensual, incluso el hacer deporte, de obligado cumplimiento según las instrucciones de mi psiquiatra. Todavía estoy en proceso de consolidar, incluso adquirir, estos hábitos.

He vuelto un poco al grupo de apoyo del foro, donde hay casos reales de gente que necesita apoyo, gente que dice "quiero morir" y salta la alarma, y hay que insistir mucho para que uno de nosotros, si se encuentra mal encuentra mal, vaya a urgencias. Acudo a menudo en mis escritos a películas de mi culto como Blade Runner o Matrix. Estos casos me afectan mucho y así también lo dejé claro. Por eso mis íntimos bipolares tienen el teléfono de mi familia, y espero que no tengan que usarlo nunca.

Hay mucha ignorancia e incomprensión sobre este tema en la sociedad, y todavía hay mucho quehacer en todos los sentidos. Por ello no me decido a salir del armario, porque si media verdad asoma ya soy rechazada. Además, si se hace público el diagnóstico, eres enviada al guetto de muchas formas sutiles y no tan sutiles.

Recibo invitados en casa, algunos de ellos tienen bipolar porque les he conocido en este ambiente, lo cual crea una relación especial de amistad y complicidad. Pero por supuesto, también me relaciono con gente que no tiene la enfermedad, porque no me gusta ser bipolar las 24 horas del día, no quiero pensar en esa clave ahora que me encuentro mejor, sólo lo hago cuando tomo la medicación y empieza a afectarme.

Ahora sé que mi sitio está aquí, en Madrid, mi nuevo hogar, porque ir a Barcelona acaba por hacerme pensar demasiado, cuando no me enfado por ejemplo con la campaña del gobierno sobre la enfermedad mental y deseo volver donde he empezado mi nueva vida, que ahora es mi hogar y así lo decidí de una vez por todas en Barcelona.

Lo importante es que me siento viva, que no eufórica, y que sigo teniendo emociones, no tan intensas, pero por ejemplo la música las potencia. Creé la sección "minutos musicales" para expresar una emoción sin palabras, como si fuese una poesía, aunque a veces no es la letra lo importante sino lo que la melodía hace que interpretemos.

AHORA.....

Sigo en el camino, es difícil y lo sé, y lo que he sufrido no puede olvidarse, no lo hago y soy muy consciente de mi pasado y presente. Este post me gusta especialmente.

Estoy cambiando, lo sé, es parte de mi evolución, a la que no me atrevo a llamar eutimia.

El verano no es mi estación favorita o favorecedora, al parecer, no sólo por lo mal que lo pasé el año pasado. Este año he estado presionada y he tenido que tomar decisiones, y eso estresa.

Mi psiquiatra nunca me diagnosticó eutimia o remisión total, ni yo creo estar en ella, aunque sí me siento estabilizada, o más o menos, y es importante no ponerse en "eutimia" uno mismo, como una forma más de pedantería.

Cuando mejoras, las visitas al psiquiatra se van espaciando en el tiempo. Ahora cada tres meses, más adelante espero que cada seis.

Bien, por fin soy independiente, por fin encontré un piso. Decidí vivir sola, y por tanto, limpio sola, jaja, y dentro de poco me empadronaré en Madrid.

Ahora estoy mejor, con mis limitaciones, que cada día conozco más, y por ello me conozco más a mí misma, y me siento satisfecha y en paz conmigo misma.

De todo se sale, pero sé que voy a tener esta enfermedad el resto de mi vida y en parte, en mis manos está que no vuelva a enfermar gravemente, cuidándome, aprendiendo a hacerlo sola, y con la solidaridad de mis amigos bipolares y de mi familia, por supuesto.

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No puedo quejarme, he pasado por lo peor, pero ahora vivo de nuevo, una vida tranquila. VIVO.

Familia, estoy viva. Ahora sí que lo estoy. Os quiero. Y tengo mucha esperanza.

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P.D. Revisaré los enlaces y corregiré el texto con calma, ahora ... vacaciones.

1 comentario

Kiraya -

esto...

No funcionan los enlaces.

Como en la primera parte están al revés (blogia.com/carnedepsiquiatra... en vez de carnedepsiquiatra.blogia.com...), creo que puedes editar, copiar a un documento de texto y aplicar una sustitución del texto "blogia.com/carnedepsiquiatra" por "carnedepsiquiatra.blogia.com", con eso nos bastaría, tendríamos que pasar por una página intermedia que nos dice que más bien queremos decir otra cosa; pero ésta ya nos permite llegar a la entrada que reflejas en el enlace. Tal como están, no llegamos, al menos a mí FireFox no me lleva, sí hay una redirección, pero vuelve otra vez al mismo punto, hace esto:
"espera, que quieres ir a otro sitio, yo te llevo [cara de velocidad, efecto botón refresh] espera, que quieres ir a otro sitio, yo te llevo [...]" y así hasta el infinito.

Saludos!