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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Creciendo (growing up)

Creciendo (growing up) Poco o nada me miro al espejo… ya estoy acostumbrada a mi aspecto, supongo, y no estoy todo el día poniéndome cremas. ¿Antiarrugas? ¿Qué es eso?

Hoy, sin embargo, algo ha hecho que me detuviese. Y casi he brincado.

Se dice que a los 40, tenemos la vida grabada en la cara. Yo no tengo señal alguna de ello, en una especie de virginidad emocional: mi rostro es todavía el de una joven (odio el "no aparentas tu edad").

Siempre admiré las arrugas de una de mis tías-abuelas, arrugas que denotaban que había afrontado la vida con una sonrisa, pese a todas las dificultades, y siempre quise parecerme a ella. La vi hace un par de semanas, y su rostro no ha cambiado, todo positividad incluso cuando se enfrenta a la vejez, a la enfermedad, a la preocupación constante por sus hijos. Mi tía seguro que fue muy guapa de joven, pero para mí ahora sigue guapísima y por ello parece que los años no pasan por ella.

Ayer alguien me dijo que yo era una persona que sonreía no sólo con la boca sino también con los ojos, que eso no podía hacerlo todo el mundo. Así sonríe mi tía-abuela, tiene unos ojos preciosos pero siempre se le ven achinados. Como a mí ahora, y me lo ha hecho notar alguien que apenas me conoce, en respuesta a mi afirmación “soy seria”, que lo soy, aunque ahora quizá debería decir “sólo cuando toca”.

Mi cara es transparente a mis emociones. Eso me hace vulnerable al mundo competitivo, al cual por fortuna ya no pertenezco o no en el grado que soporté. Recuerdo la lágrima que quería salir en algunas reuniones laborales, y no siempre podía contenerla. Cuántas veces he deseado tener una coraza emocional, tan desnuda he llegado a sentirme, tan desprotegida, esclava de esas emociones y de una sinceridad no sólo en mi expresión facial sino en mis actos.

Hoy por fin me veo y me siento orgullosa, se me empiezan a adivinar unas patas de gallo.

Esta ciudad, este cambio de aires, ha hecho que sonría, que sonría tanto, que en medio año, ya tengo mis anheladas arrugas "de la sonrisa", o empiezan a adivinarse.

Suspiro, y espero seguir así, a los 40 querré que (ojalá) mi cara refleje que superé una situación difícil pero que por fin me rehabilité sonriendo, al mundo, al sol, a la gente, a mí misma.

¿Quién dijo que la belleza era una actitud?

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