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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Compaginar

Compaginar

6,5 libros leídos esta semana.

El medio es el que empecé hace tiempo, el clásico libro con cubierta y papel, el que me espera en mi mesilla junto a la cama.

Me gusta más pasar páginas con el ratón. Estar en una posición ergonómica. Y tener el poder de escoger el tamaño de la letra, por ejemplo. Calculo más de 2.000 páginas estos días, ni yo me lo creo. Lo que sí me creo es que mi dormitorio es zona de no fumadores mientras que el salón donde leo y escribo sí lo es, un factor de más que probable peso, la nicotina ayuda no creo que por droga sino por otros condicionamientos a que me concentre.

Concluyo que deberé compaginar ambos formatos, a la vista está y ojalá me equivoque que el papel me da ya no sólo aspereza sino pereza y que por fin leo lo que solía, de un tirón, como solía... cuando era joven, jovencita me refiero.

Compaginar, como esa línea elástica, ese continuo y no dos polos "puros", que va de la manía a la depresión y será mi forma de vida hasta que muera.

Un día te levantas con ganas de leer, y otro no.

Lo jodido es cuando las "no ganas" en realidad son "no soy capaz".

Y no sólo por concentración. La famosa anhedonia, qué castigo no experimentar placer en lo que siempre fue placentero: el último sprint lector que tuve fue llegar al "fin" de varios libros, en teoría de mi agrado, casi por obligación. Esta vez, me han gustado, he disfrutado, y estoy satisfecha en ese punto.

Puede ser más jodido que cuando no sólo te gusta sino que además eres capaz -tu mente trabaja, se concentra y lee a velocidad-, estés a tiempo completo leyendo, porque sabes que volverás al punto donde donde te encontrabas en "el continuo": la anhedonia, quizá mañana, o a otro donde sí tienes ganas y te motiva lo que tienes entre manos pero no eres capaz y te estrellas contra el mismo párrafo o página.

Habrá que tomárselo como un "compaginar" para que una ex-lectora que leía con regularidad no muera de tristeza. Y para no dejarse seducir ahora por una mente que despierta y reclama todo el tiempo de vigilia como si quisiera recuperar el tiempo perdido para liberar estanterías virtuales y reales.

Me he obligado a ver la tv, a ratos, mientras comía, consciente de estar convirtiéndome (no, eso no es posible, fue una sensación) en la adicta que fui, aunque sólo haya sido una semana "de gloria".

Por cierto, la tv... empecé a bajar libros electrónicos después de ver una película hace una semana. Hacía tiempo -recordé- que quería leer el libro, lo busqué de inmediato... y así empecé esta extraña semana lectora. Me voy a dar un descanso, consistente en acabar el libro de la mesilla mientras las pastillas me van meciendo. No me extraña que lleve ahí tanto tiempo.

Vale, el comentario ya me lo hago yo: y también compaginar la lectura, cuando este don perdido hace su aparición mágica, con la vida cotidiana. Y me digo que no es posible cuando esprintas con la mente, o sí lo es, pero debo aprender a hacerlo, a cambiar de marchas, pero no puedo conducir yo misma en este continuo sino dejarme llevar a su capricho.

P.D. Menudo caos de post. Acabo de cerrar un libro electrónico -que obviamente devoraba con más fuerza hacia su desenlace-, son horas prohibidas, y esto es lo mejor que puedo escribir sobre el recurrente tema del hábito de la lectura.

P.D.2. Interesante lectura: http://www.john-online.info/lectura/curso/seminario/seminario31.html

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