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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Descompresión: intoxicada

Descompresión: intoxicada

Fragmentos del diario personal de Blue

Madrid, x de junio de 2007 

 

Día 4 sin duchar. En uno de mis dos ingresos, se permitía hasta tres días sin hacerlo. Pero nadie me acompaña en este ingreso domiciliario. Tampoco para comer.

Me autodestruyo. Sé sobradamente cuándo lo hago. Cuando sólo consumo excitantes. Té y tabaco. Fumo como si estuviese ingresada, uno tras otro. El último cartón, me lo trajeron, y me durará el día de hoy: como tabaco, no comida. Antes de ese día 4, ya estaba encerrada. Fumé tabaco de liar más de 24h. Lo dejé porque me dio asco verme los dedos tan amarillos. Además, era el mismo rollo: apagarlo, y liar otro. Nicotina y otro +ina en las venas, ahora teína.

(...)

No me interesa siquiera navegar por Internet, a lo sumo ojeo un boletín de noticias. De nuevo el silencio, ya no escucho música. Silencio algunas llamadas entrantes. Sólo H. y M. me siguen la pista, a distancia.

No funcionan los viejos trucos. Cae el sol, y no remonto el ánimo. Quizá porque tengo expectativas, desesperadas: que llegue esa hora, de 18 a 21, en la que se hace el click y me siento persona, activa y no vegetal, no fóbica, aunque luego el día se me haga corto y a medianoche quiera alargarlo hasta las 2. Esa he sido yo siempre, así ha sido siempre mi cerebro y no creo que haya pastilla que lo vaya a cambiar. Al menos, ya duermo mejor, qué tontería escribo si hoy desperté doce horas después.

(...) 

Si estoy de ánimo para escribir esto, y ayer cené, tengo una esperanza para hoy.

Ánimo. "Esperanza, nuestra bandera", decía uno hace tiempo. Floreceré. Porque soy una mala hierba, porque ahora vivo con rabia, incluso cuando no vivo siento algo de rabia y eso me ha salvado siempre la piel. También el ser consciente, aunque tarde, del cómo estoy: no tan tarde como para que las cosas no tengan ya remedio. Nada de pena: todo pasa. Malos momentos tenemos todos los humanos, y mis razones tengo para ver el futuro bailar (...)

(...) 

19.44. Me acabo de topar con la lista famosa de ayer. En este orden:
COMER-DUCHAR-VESTIR-SALIR.
Todavía no he hecho nada de ello: "salir" implica también concertar citas médicas y no lo estoy haciendo, no me atrevo a salir de aquí a un mes. He estado limpiando, eso me hace sentir bien.

(...)
Mi estómago está vacío, lo noto, y no se queja. Por qué comer es toda una odisea. Es lo primero de la lista, y voy haciendo cualquier cosa menos eso. No es vagancia: estoy activa. No es no tener: la despensa y la nevera rebosan. Es Enfermedad.

(...)

Silencio más llamadas de conocidos. Cuando estoy mal, sólo puedo escribir, y menos mal que puedo hacerlo. El sol ya se pone. Ayer a estas horas recuerdo un dolor de espalda asqueroso. Apuesto que por eso hoy me dio por limpiar: Podía hacerlo. El verbo siempre es Poder cuando estás mal. El Everest famoso. Estoy con un cigarrillo en la boca, cómo no, chutándome. Empiezo a dar por terminado mi día corto: lo que me apetece es dormir y despertar mañana. Despertar, e ir a la ducha como si tuviese que ir al trabajo, sin problemas, como hace un mes sin ir más lejos. 

. . .

 

Este escrito no es de ayer, ni de hoy. Ya estoy mucho mejor y por ello lo publico. Limpia y aseada, con comida digiriéndose, no tanto tabaco y otros excitantes restringidos... pero ahí quedan esos fragmentos para no olvidar. 

*** 

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