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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Casi en tránsito a Barcelona

Casi en tránsito a Barcelona

 

Mariló duerme todavía. Lo que no es demasiado normal, o sí ya a estas alturas, es que yo despierte a las 6. Bien, hoy he dormido mis buenas 7 horas, así que no hay motivo para quejarse: hago horario de jubilada, no le demos más vueltas. Tampoco a la ducha, que falta me hace.

Estos días he aprovechado para escribir en el blog. Su presencia me ha hecho mucho bien, y una de sus influencias, la más débil quizá, ha sido la de inspirarme a retomar esto, esbozar unas líneas por aquí. Su ayuda ha sido impagable, organizar este caos era misión titánica.

Es su hora de volver ya, tras dos semanas. Pero no sola: me llevará consigo. Me pone negra ir a Barcelona, y a nadie de mi entorno le sorprende. Mi última visita fue el pasado noviembre. Y estaría bien no tener que ir, pero he de hacerlo: tengo dos compromisos, y uno, el más importante, es con mi psiquiatra. Tener que, eso que me angustia tanto.

Ya dispongo de un psiquiatra aquí, esta vez de la sanidad pública, pero quiero la opinión del que me ha llevado durante estos años, que me conoce y mucho, para hacerle un par de preguntas de esas con las que se gana cada euro que pago. Es un decir.

No me gusta Barcelona. Pero nada. Tanto turismo puede ser bueno para la ciudad, pero no para esta ex-habitante que ya no reconoce sus calles preferidas. Desde que descubrí Málaga, mucho menos. El clima aquí es tan benigno que la idea de empaparme de sudor a cada paso tampoco me entusiasma. Tampoco y la más importante, la mera idea de dejar mi hogar tantos días. Esta es mi casa, y cómo ha costado construirla y vestirla este tiempo, con tanta ayuda recibida, y sé que me sentiré extraña en cualquier otro lugar.

Qué lejos quedan ahora, dos años y dos meses, los días que pasé en "Polònia". Quizá estaba de mejor humor. Quizá la celebración de los 40 años en compañía de mis amigas me ilusionaba. Pienso que en estos momentos no gozo de aquel estado de ánimo tan abierto y feliz de reencuentros. Y, lejos de estar mentalizada que de vez en cuando debo ir aunque sea a ver a la familia, cada vez es peor comprar un billete destino Barcelona. Peor humor, más tristeza, más por qué, y el tengo que, el venga, te has ido pero de vez en cuando toca volver, no me hace superarlo.

Sea como sea, me esperan unos días allí. Sé que he de pensar, ya no en verde, sino en rosa, para no maldecir cada kilómetro que me aleje de Málaga. Y otra vez maletas, y cada vez es peor lo de hacerlas. Por fortuna o desgracia, poca ropa puedo empaquetar debido a lo que he engordado desde el pasado verano. Por fortuna o desgracia para mis finanzas, mi dinero me he gastado en cuatro trapos para quedar medianamente bien.

Desconozco si tendré acceso a Internet estos días. Espero que sí, o de lo contrario pereceré de asco. Podré realizar caminatas por el paseo marítimo, y más si sigo levantándome a estas horas. Podré ver a los amigos que no han pasado por aquí estos tres meses. Podré ver a mi sobrino. Estaré muy contenta de ver a mi madre, con lo que la echo de menos (ella iba a venirse aquí unos días este mismo mes). Lo sé, pero también que esos encuentros no van a llenar el vacío que ya siento ante la perspectiva global. No es un pensamiento demasiado positivo, pero así me siento.

Me dicen que si voy a pasarlo tan mal, que entonces no vaya. Pero debo. Intentaré escaparme un fin de semana por cualquier lado de Catalunya, si mi madre puede llevarme.

Qué agobio. No me gusta transmitir esta emoción, pero es la que siento.

***

2 comentarios

Thalasos -

Escribes tan bien, que opino que un poco de fama o algo similar te haría bien. A mi me encantan las maletas, ayudan a cambiar, incluso por dentro. Saludos.

Daniela -

Ánimo campeona, seguro que te irá bien! Un abrazo y buen viaje.