Batallitas bipolares
Casi todo bajo control
Nota: post dinámico sobre los temas del blog, que irá cambiando a medida que las secciones, nacen y mueren con el tiempo, se modifiquen.
Ni yo me aclaraba ya, este blog empieza a ser muy variado, y vuestras sugerencias y comentarios también lo van construyendo, por eso espero muchas más, si no aquí, ya sabéis, por e-mail a carnedepsiquiatra(arroba)hotmail.com.
Por fin hoy he clasificado en temas los posts. He ido "per feina", no he estado dándole vueltas a las categorías, por lo que igual añado o quito.
Los temas son, de momento:
- Bienvenidas: a los recién llegados, si van en manada, o a cuentagotas, como pasa con mis familiares.
- BIPOLAR: todo lo relativo a la enfermedad visto por mí. Siempre dije que quien quiera información médica vaya a otra parte, esto es siempre bajo el punto de vista de una afectada. Relación con el mundo, síntomas, crisis, ingresos, citas con el psiquiatra y el psicólogo, tópicos...
- Batallitas bipolares: mis aventuras con la enfermedad, episodios reales. Personal e intransferible, "BIPOLAR" en mi día a día, en mi grado de enfermedad, en mis oscilaciones, y en mi mundo "single" y "pensionista".
- Bipomensajes en una botella: pequeñas dosis de bipolar "en tiempo real" a alguien real.
- Nueva vida: desde que me planté en "estabilidad" en Madrid, desde mi Barcelona natal, el 1 de marzo de 2005. Aventuras, desventuras y avances.
- Vida cotidiana: de una persona y de una bipolar, cómo estoy anímicamente y qué hago.
- Cartas: a mí misma para pegarme broncas, a algún amigo, y de algún lector que me dejó reproducir su contenido.
- Familia: posts dedicados especialmente a mis familiares.
- Minutos musicales: donde una canción representa la emoción de un momento, o simplemente algo positivo y de buen rollo para bailar en momentos bajos o no tan bajos.
- Sobre Blue: "Carne" o "Carne de Psiquiatra" ahora es el nick de Blue, que es como me llaman en el mundillo. Cómo soy, cómo pienso, cosas de mí, de la mujer de treintaytantos que soy, tenga o no tenga bipolar.
- Generación X- Mundo Single: nacida en el baby-boom. Hace 20 años... cosas de mi generación, con un toque algo friki, como lo es vivir en el mundo single al que hago referencia en otros posts de otros temas pues es mi hábitat sociocultural.
- Amigos: sin comentarios. Les debo mucho y les quiero mucho, en el orden que se quiera.
- Miscelánea: opiniones, breves, cosas de Blogia que me sacan de quicio... saco-para-todo.
- Lecturas: textos de interés sobre salud mental y algún que otro asunto candente.
- Sueños, ensueños, pájaras: a veces la imaginación o el sueño o los efectos secundarios te ofrecen puntos raros. ¿Y quién no los tiene? Loco el último.
- NO ME HAGO RESPONSABLE... no me gusta la publicidad de la página y no es Blue quien apoya esos "remedios" con los que debo convivir en el blog. No es un tema, pero sólo podía ponerlo así.
No se me ocurren más temas para el conjunto de posts que llevo escritos. Es más, igual sobran temas. Esto está en construcción. Me faltan los links, y … “poco a poco, buena letra”.
***YUYUS AMBULATORIOS
Hoy tenía cita a las 10 con el médico de familia. Lo ordinario: recoger partes de baja y recetas. Lo extraordinario: comentarle lo del ingreso, y darle copia del informe que te hacen al salir.
Pues hoy me levanto con el “venga vamos al ambulatorio” y me da el telele. Primero noto el estrés, muy fuerte, extendiéndose por mis venas, que automáticamente deriva en un ataque de angustia. Lo mejor para empezar el día, vamos. Y para ponerle la guinda, discusión: me encuentro mal y encima he de dar razones, como si yo controlase estar así, como si deliberadamente lo hiciese para joder.
Llevo pocos meses en este ambulatorio, porque antes vivía en otra zona. Y he ido pocas veces, porque la mayoría del tiempo mi madre ha llevado el papeleo por mí, cuando estaba peor.
El caso es que no es la primera vez que me da un yuyu en el camino.
A finales de junio, fui sola a la visita. Caminando rápido se llega en 10 minutos, pero preferí coger el bus. Pues en la parada voy y me desmayo y me rompo una vértebra. Fue la fractura que os comenté ya, su origen probablemente en efectos secundarios. Todo el verano pagando el desmayo, menuda factura.
La siguiente vez que fui sola, no sé si al bajar de la báscula, se me nubló la cabeza. ¿Más efectos secundarios? La enfermera me tuvo 20 minutos en la camilla, hasta que se me pasó.
No me da reparo ir a un médico, precisamente es una de las cosas a la que desgraciadamente estoy acostumbrada. Y en concreto, visitar a un médico de familia es un paseíllo, nada que ver con una sesión con un psiquiatra.
Me siento mal, la verdad. No sólo sigo con la angustia, sino que empiezo a sospechar que ese lugar me pone enferma, que le he cogido manía, y esto, de ser cierto, es subconsciente total.
Más hipótesis. Quizá sea el horario lo que me mate, demasiado pronto para mis neurotransmisores, que todavía están bajo los efectos secundarios de la toma de la noche.
O una fobia, eso explicaría lo irracional del asunto. Esto me lo contará mi psicólogo, que para eso está.
El caso es que me da angustia el TENGO QUE ir allí de buena mañana.
Empiezo el día muy mal, esto sí que me jode, porque puedo pasarme el resto del día acusando la angustia (a ver si remite con la benzo que me he tomado) o el bajón que me va a dar, es automático. Un chute de estrés pasa factura.
Estas pequeñas cosas me recuerdan que no estoy bien, que el alta médica sigue lejos.
Hogar, dulce hogar (a veces)
Iba a decir: ya estoy en casa ("hogar, dulce hogar"), y lo he asociado inmediatamente al título de una película, americana, "Dulce hogar (a veces)" (1989). Supongo que me pillaría un sábado por la tarde y aunque me llamó del cartel Steve Martin, pensé que iba a ver la americanada al uso, pero no, me encontré con toda una lección de familia, trapos sucios cotidianos, y una declaración magistral en boca de un jovencísimo Keanu Reeves: "hay que hacer un examen para sacar un carné de conducir, y nadie te hace uno para traer un hijo al mundo".
Steve Martin es un actor al que descubrí en "Cliente muerto no paga" (1982), que os recomendaría mucho más si la hubiese vuelto a ver. Por entonces, ni siquiera sabía su nombre. Ha hecho algunas películas tontas, comedias que aprovechan sus dotes de payaso, pero es un tío al que admiro como actor. No selecciona quizá tanto sus papeles como Tim Robbins, uno de mis favoritos. Creo que no quedé decepcionada de ninguna película de Tim Robbins, bueno, exceptuando aquélla en la que aparece únicamente los cinco primeros minutos para morir asfixiado en el espacio.
Bueno, ya me he ido por las ramas, para variar. Estoy en casa, no he exigido el alta voluntaria sino que el psiquiatra me la ha dado, por mí como si me quedaba esta semana entera pero me han echado, con motivo: ya no tengo ideas políticamente incorrectas y en una semana he mejorado, he salido de la crisis. El psiquiátrico se ha ido llenando este fin de semana, todo eran pijamas -nuevos llegados- en la planta (el más alucinante, un chaval con las rastas larguísimas de punta), y se notaba a los psiquiatras y enfermeros algo desbordados por tanto ingreso. Para fiestas, estos lugares echan humo. No me extraña: los que pertenecemos al sector anti-navidad ya acabamos de los nervios con la tienda de al lado escupiendo villancicos. Y ya comentó Coclicó hace poco que la navidad y la enfermedad mental no son buenas amigas.
Imaginad que la foto de hoy es una foca marina al sol. Si creyese en la reencarnación, diría que fui foca en mi última vida. En todo caso, la foto de la foca que imagináis soy yo ahora, toda feliz al sol o sumergida, como prefiráis. Esta semana toca "descompresión" del ingreso, y pasar mi anti-navidad de la forma más digna posible. Con mis auriculares, escuchando flamenco árabe, folk paquistaní y cosas de este estilo.
Y aprovechando el momento de debilidad que no se volverá a repetir, os deseo felices fiestas.
. . . .
P.D. Solucionado el problema de las fotos, cuelgo uno de los más dulces hogares de la televisión.
Diagnóstico I
Del psiquiatra, sales con una etiqueta nueva, "Trastorno bipolar", un puñado de recetas, y un apretón de manos.
Vas a la farmacia, compras los nuevos fármacos, reparas en que son carísimos (y bendices el descuento de la Seguridad Social), y al llegar a casa, cometes el error de leer los prospectos.
Y lanzas un lamento desesperado: "por Dios, ¿qué me están dando?" ¿Qué enfermedad es esta, por qué me encuentro tan mal, estas pastillas van a curarme? ¡Si son para epilépticos! ¡Debe haber algún error! Y empiezas a buscar por Internet, y encuentras cientos de páginas, la mayoría en inglés, y si llevabas una ensalada mental, multiplícala por todas las páginas que intentas leer sin comprender nada, páginas que hablan de "eutimia", "episodio", "antipsicótico", "euforia"...
Hasta que encuentras un chat. La primera conversación es más o menos como sigue:
yo> Hola, me acaban de diagnosticar, y tengo muchas preguntas... necesito ayuda
una> Bienvenido, aquí somos todos bipolares, pregunta cuanto quieras
yo> ¿Por qué me han recetado un antiepiléptico? ¿Se ha equivocado mi psiquiatra?
uno> No, no se ha equivocado. Los antiepilépticos tienen un efecto estabilizador del humor. Muchos de nosotros los tomamos
(...)
Y dices vale, esto es lo que hay. Y te animan a que te lo tomes aunque sigues teniendo reparos, y también te tomas la otra pastilla sobre la que no has preguntado nada.
Y en media hora ya no eres tú, eres un zombie. El mareo puede contigo. Te preguntas por qué la gente paga para drogarse porque es un infierno estar así. No puedes hacer nada, ni leer, ni ver la tele, ni escribir. Sólo esperar a que pasen los efectos, los de esa toma. Tienes tres tomas al día, tres viajes alucinantes programados.
Los efectos secundarios tardaron unos dos meses en pasarme, es decir, mi organismo tardó eso en asimilarlos y no castigarme demasiado. Tres veces al día, caía en el sopor más asqueroso que haya experimentado nunca.
"Tranquila, el cuerpo se acostumbra, ten paciencia", me decían mis nuevos amigos bipolares. No me sentía sola, y esto es muy importante, porque tenía miedo, miedo a lo desconocido, a esta enfermedad tan compleja que se me revelaba, que me estaba atacando sin piedad...
Lo mejor es que te lo diga otra persona que lo ha experimentado antes, lo reconfortante es saber que no estás sola en el ajo, que un 2% de la población lo tiene y encima tú eres una afortunada por haber sido diagnosticada y puesta en tratamiento. Porque empiezas a recordar, y a atar cables, y resulta que "esto" no viene de ahora, "esto" me ha sucedido mil veces antes, sólo que ahora me dan pastillas para "esto" y antes sólo me medicaban para la depresión y la ansiedad.
Es común que se tarde mucho tiempo en diagnosticar a un bipolar. Muchos son erróneamente tratados como depresivos, porque no han experimentado episodios de manía o no se han detectado las hipomanías. Algo así dicen los manuales. Mi diagnóstico tardó 10 años menos un par de meses en producirse.
Ciertamente, soy de manual. Eso me dijo mi actual psiquiatra cuando le pedí un segundo diagnóstico en la primera visita -¿y si se habían equivocado?-, tranquila, eres una "bipolar de manual".
¿Tranquila?