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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

2010: un objetivo basta

 

Gracias por vuestras felicitaciones, siempre conmueven y quedan en el blog para los lectores futuros. Ayer al mediodía me emocionó mucho la que lanzó la Filarmónica de Viena a 50 millones de personas, según leo.


Es lo que sí me hace encender el switch del nuevo año. Mágicos valses y polcas, eso es empezar bien. A pensar qué quiero conseguir este 2010, y también qué no quiero, qué he de sembrar, qué malas hierbas remover.


Es tiempo para todo el mundo de buenos propósitos, pero creo que eso no va con nosotros del todo: hemos de tenerlos en el día a día. Ser muy consciente a la hora de perseverar en rutinas y hábitos, y más cuando se pierden a la mínima oscilación, días de insomnio, o tras una semana de vacaciones que descolocan. No vale a esperar al nuevo año para recuperarse, en el eterno ensayo bipolar. Yo, la primera, y cómo me cuesta.


Tampoco la constancia es lo nuestro. Un curso por fascículos ya puede ser frustrante. Mejor pequeñas metas que, realizadas, puedan alimentar otras mayores. No sé si os habéis topado con la frasecita “sabíamos que no lo conseguirías” por parte de vuestras familias, una vez abandonado algo que empezaste con ilusión y las ideas muy claras. Gracias por vuestro apoyo, familia. Entre bipolares, no seamos tan duros por favor, que también tela, y no me salvo.


Ayer hablé con M.Amèlie, mi amiga catalano-madrileña. Su bebé crece y crece, sano. Me siento contenta, mucho, porque algunos de nuestros deseos, el mío dejar la montaña rusa hace cinco años, el suyo dar a luz un hijo hace tres meses, se hicieron realidad.


Señal de que, oh, el tiempo pasa. Y que tantos conciertos, no nos quedan. He aprendido de forma muy dura, es decir, perdiendo muchísimo tiempo, que más nos vale tener deseos profundos, proyectos en nuestras vidas, y trabajar duro por ellos. Para que un magnífico director de orquesta no nos desee otro año nuevo y esta vez lloremos no de emoción, sino por no saber qué hicimos entre uno y otro, o para qué va a servirnos ese nuevo ciclo que se nos ofrece.


Todos tenemos ya objetivos y deseos en la cabeza, y este puede ser nuestro año. Poco a poco, paso a paso, con seguridad. Tenemos todo un año para llevar a cabo un proyecto, sólo uno, para poder perseverar y no caer en la frustración del no lo conseguí.


Sé que no dejaré de fumar este 2010. Pero quizá sí pueda adelgazar dos o tres tallas para vestir el próximo 1 de enero unos jeans de mi marca favorita. Todavía estoy pensando, he de decidir, si es un objetivo que pueda firmar con sangre, porque sólo quiero uno entre varios que estoy barajando, para ir a por todas, decirme un ahora sí puedo.

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Johann Strauss: Wiener Bonbons. Walzer, op. 307. Concierto de Año Nuevo, Viena 2010. Director: Georges Prêtre.

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