Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema BIPOLAR. Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta. Proverbio chino . . . Recuerdo una carta que escribí hará un mes a un lector de Málaga. Ojalá no hubiese escrito en ese momento... a él le dedico el post, por haber sido el último caso que recuerdo. . . . Imagen: test para daltonismo. http://www.elsingular.com/2007/08/30/test-de-daltonismo-y-percepcion-cromatica/ 1. Bodas 2. Bautizos 3. Comuniones 4. Funerales 5. Mudanzas Me da un ataque de pánico, por ejemplo. Estas cosas me alteran, me emocionan, me da por llorar o por la risa histérica, no sé dónde meterme... Eso, si llego a poner pie en ellos, pues antes suele activarse el instinto de conservación. O una ansiedad creciente que puede desembocar en ataque. Emociones traicionan, no soy bipolar "oculta". Se me disculpa, la depresión no es compañera de tales eventos. Rechazo invitaciones con meses de anticipación, también. *** http://www.mediafire.com/?whytvkfzy4t Se abre en una ventana aparte, donde lo primero que vemos es que el servidor escanea el archivo en busca de virus en pocos segundos. Entonces aparece "Click here to start download" y ya lo bajamos con la opción "Guardar en disco" del cuadro que se abre. Se almacenará en el directorio que por defecto guarde nuestras descargas (Escritorio, Mis Documentos... comprobar en el navegador). . . . Me jode esta forma de vida. Aceptado está que tengo trastorno bipolar y que son las patatas que me voy a comer hasta que muera. Pero hay cosas que todavía se me escapan, esas pequeñas cosas diarias llamadas Hábitos (en mayúscula): ducharse, comer, aseo, mantenimiento del hogar, mover el culo de la silla. A veces todo es normal y automático, parece que soy una persona normal y hago mi vida en la calle como si nada. Pero tantas veces me doy cuenta que si como es porque alguien de mis cercanos me pregunta si lo he hecho y confieso que no, para qué mentir si lo que quiero es mejorar. De que más de una noche, me mandan a la cama aunque sé perfectamente que debo estar durmiendo a medianoche para encontrarme bien al día siguiente. Lo sé y no lo hago. Estoy cansada de tener la sensación de que dejo la vida pasar, esta mañana porque tengo efectos secundarios fuertes, esta tarde porque me da la flojera, de bajar a la calle por fuerza mayor cuando a la despensa le falta café o tabaco. De sentirme enferma, como si estuviese de baja médica, y por tanto, inactiva y sedentaria. En ese punto, cuando tengo un momento de energía, aprovechar para llenar el carro de la compra como si tuviese que aprovisionarme para ¿un mes de depresión? De tener el tiempo todavía fijado en el horario laboral. En un trabajo que no existe donde estoy de baja médica hace años. Porque es el fin de semana cuando me permito ocio, cuando mis amigos que trabajan pueden salir. Porque el domingo por la tarde sigo teniendo la melancolía del “mañana al trabajo” y el sábado por la mañana todavía hago limpieza y compra, como si no pudiese hacerlo entre semana. Muchas cosas cambian cuando estoy acompañada. En su día el psiquiatra me dijo que las comidas no las hiciese sola. Cuando como con alguien, al principio me cuesta, pero soy capaz de comer bien y no ese plato único que a veces como de pie o delante del ordenador. Mucha gente vive sola pero conserva la rutina de poner un mantel en la mesa. Yo no, desde hace mucho tiempo: uso la mesa como escritorio y como en un rincón, o en la mesita del sofá, y a veces me canso al segundo bocado y dejo la fuente casi llena. Cuando estuve muy enferma, a veces ni siquiera podía comer el plato que mi madre cocinaba, expresamente a mi gusto. Luego, por la noche, al tomar las pastillas me entraba un hambre espantosa y entonces era cuando iba a la nevera a comerme mis propias sobras del mediodía al microondas. Por desgracia, esto sigue sucediendo aunque cene bien, pues creí que cenando fuerte luego no tendría tanta hambre. La medicación me deja como borracha a medianoche y debo comer lo que sea, hasta el punto de que he llegado a quedarme dormida con una galleta en la boca. Esto engorda mucho, y por supuesto, mi figura ha aumentado tallas desde que me dedico a esto de ser bipolar, tanto por medicación como por falta de ejercicio y esta mala alimentación. Cuesta mucho cuidarse. Pero no quiero que me cuiden, no por rebeldía sino porque he de pensar que sólo me tengo a mí, aunque tenga familia, porque no quiero ser una carga para nadie y además, tengo ojos manos y pies para hacer yo lo necesario. A veces, o siempre, me falta voluntad para todo. Cuántas veces me he colgado un cartel en la mesita de noche: “levántate, dúchate, vístete” pero no lo consigo. Para qué, si no tengo obligación de ir al trabajo, y me he tenido que inventar trabajos para que las horas no pasen muertas ante la ventana. Me he apuntado a un gimnasio para tener una obligación pero todavía no puedo ser constante en el ejercicio y cuando tengo una semana buena voy pero luego un insomnio me deja tirada y venga a empezar de nuevo. Dicen que soy autoindulgente, y seguro que es verdad. Pero no encuentro motivación y mi autoestima es muy baja. No me quiero, así que debería considerar que cuando tengo la autoestima bien estoy “subida”, porque así lo parece. Como siempre tengo el semblante triste, cuando se me ve contenta por alguna cosa buena de la vida y digo “sí” a algún plan que me proponen, la gente se pone en guardia. Los demás siempre están ojo avizor, interpretando cada uno de tus actos como síntomas. A veces no quiero salir porque me da rabia que me llamen porque saben que necesito animarme, porque animarse no es una obligación. Sé cocinar y dicen que bien, pero me cuesta para una sola persona. Sigo comprando comida como si alguien fuese a acompañarme a la mesa. He llegado a cocinar para invitar a mis amigos, muy pocas veces, pero recuerdo una en la que, preocupada por no comer, cociné y conseguí comerme ese plato a base de invitaciones. Me he de inventar trucos para comer, y a veces aunque tenga la despensa llena me siento con la necesidad de ir a comprar algo que vaya a comerme, con los ojos, he de comer he de comer he de comer algo y voy a la desesperada porque sé que lo necesito pero al abrir la nevera, esa sensación de estar hambrienta y de que nada te guste, me pone fatal. El sueño, la comida, el tener actividades diarias. Cada día fallo en alguna cosa importante y la sensación de frustración es continua. Saco fuerzas para no hundirme pensando en que al menos he hecho una cosa de las que tenía apuntadas, gestiones cotidianas, cosas pendientes, responsabilidades civiles. Creo que los bipolares que tienen familia tienen mucha suerte. Obligaciones cotidianas que al ser rutina, lo son para él sin esfuerzo o con el esfuerzo que todas las personas hacen, excepto en momentos bajos. Los que vivimos solos, sin familia, sin trabajo, nos tenemos que obligar a todo, sin motivo “llevo a mi hijo al colegio” para salir de casa, sin motivo “se cena con el telediario y por tanto, a las ocho empiezo a cocinar”. La familia es fuente de problemas, pero el solucionarlos, aunque las emociones y la sensibilidad se pongan a prueba, es un ejercicio bueno para el cerebro. “Problemas con la pareja”, “problemas con los hijos”, “problemas con los suegros”: eso es tener vida, vida cotidiana, aunque se sufra mucho a veces, pero es vida. No tienes nada pero muchos darían algo por tenerlo. No tienes nada porque sólo tienes una casa con facilidades para descansar, aseo, y cocina. No has de rendir cuentas a nadie y por tanto acabas fácilmente en la inercia de no rendírtelas a ti mismo. Pero sabes que lo hiciste en un pasado, porque tienes conciencia de que las cosas fueron diferentes en otros períodos de tu vida, y te mortifica el por qué no lo hago ahora. Cuando por circunstancias convives con otros, te redescubres haciéndolo todo automáticamente, normal, pero vuelves a tu soledad y con ella, al abandono. No tienes motivación alguna, por y para ti no haces nada. En suma, creo que no es bueno que el bipolar viva solo, porque además tiene la necesidad de exteriorizar sus emociones a diario. De eso no he hablado, y es muy importante. Por esa razón no defiendo la opción de vivir con un animal doméstico. No puede responderme cuando necesito hablar. He convivido con personas, y siempre he solucionado esta necesidad de forma intelectual. Sé que un perro puede ofrecer comprensión porque empatiza con su amo, pero necesito algo más. Los cambios, cualquier cambio en la vida te lo tira todo abajo. Vuelta al principio. Has suspendido la asignatura. Me jode esta forma de vida, pero no puedo ponerle parches invitando a gente a comer a casa para comer yo, invitando a gente a visitarme para ponerme pilas, acariciando a un perro en vez de a una persona que sí tiene todo el derecho a recibir mi cariño y mis emociones, placenteras si son positivas, y fuente de conflicto cuando fluctúan hacia la irritabilidad o la melancolía. Sé que es difícil convivir con un bipolar, porque uno ha de tirar del otro en tantas ocasiones y eso hastía. Por eso vivimos solos. Y por eso me jode. Y me jodía antes del diagnóstico, también, no hace falta ser bipolar para tener estos problemas y si no, pregunta por alguien que esté soltero o separado, y cobrando el subsidio del paro, porque igual también le jode esa forma de vida. Me jode, pero la vivo, así que no necesito ánimos, me los doy yo misma cada día, y publico esto porque supongo que no soy la única que se siente así, o quiero suponerlo. P.D. De los archivos de Blue, texto que dejo sin fechar. *** Imagen: "Format", de Richard C. Sultan [...] vuelvo a estar al principio, cuando mi única forma de reaccionar era intentar dejar de sufrir, el dolor era tan grande que podía incluso al amor que sentías por tu familia y sólo esperabas que ellos se dieran cuenta de que los querías mucho y que sabías que te quieren mucho, pero a veces los impulsos pueden a la razón, es más convincente y mas rápido. Que conste que no me enorgullece en absoluto la misma idea del “CSV” y de considerarlo como un subconjunto de la población que padece TB. Pero esto he creado, y dada su extensión, lo publicaré en partes. Avanzo otra parte de esta serie: brevemente, lo que distingue a un CSV, alguien que ha sobrevivido a esos intentos, del resto de bipolares, en mi opinión... es que la vida no es, ni puede ser igual. Ojalá quienes lean esto no tengan envidia alguna, si no les ha ocurrido. Mejor que no, mejor pedir ayuda... Para familiares y amigos de pacientes que os estáis informando acerca del Trastorno, os recomiendo esta lectura. http://www.suicidioprevencion.com/ Fin de la parte 2 de este escrito. La despido con un gran deseo para estos "miembros" entre los que me incluyo: LARGA VIDA AL CLUB DE LOS SUICIDAS VIVOS (Quiero decir: larga vida a sus miembros). P.D. Recupero este texto de una libreta. Tiene casi dos meses: lo empecé uno de los días sin fecha que pasé en Levante, en septiembre, en casa de Henri. El desorden es causa de haberlo escrito a mano: parece un borrador. Está parcialmente editado y enriquecido con colaboración de Mariló. Si algún lector quiere presentar su testimonio al respecto, para incluirlo en esta serie "CSV", le ruego que me lo haga llegar a mi correo carnedepsiquiatra*arroba*gmail.com * * * Cuando alguien me preguntó de qué conocía a Henri, me quedé descolocada en un principio. ¿Qué contestar? Compliqué, sin mencionar la maldita palabra bipolar. Somos personas antes que bipolares, y nuestra amistad se basa en lo que tantas otras. De ahí que no considere ni siquiera conveniente etiquetar de buenas a primeras a alguien como "bipo", o, en un caso distinto pero también común, "gay". Porque creo que es muy estigmatizante. De repente la idea “del club” acudió a mi cabeza, pero no era buena idea soltarla. Una de las verdades es que nos presentó una amiga común. Otra verdad, no necesaria para gente que no está en el ajo, es que ella también tenía Trastorno Bipolar. Y, por cierto, pertenecía al mismo club. Pero tampoco se dice de nadie "quiso quitarse la vida". ¿De qué estoy hablando, qué club es ese? El club de los suicidas vivos (En adelante: CSV). Esto es una invención mía: argot particular, como “El negocio bipolar” y alguna que otra Blue-ada que ahora no recuerdo. Hay que aclarar, incluso enfatizar, un hecho muy común entre los bipolares: en entornos como las asociaciones, sin apenas conocernos, sabemos antes que alguien estuvo ingresado o atentó contra su vida que si tiene familia o qué música le gusta. De este hecho deriva que esa parte oscura del historial que a pocas personas confesaríamos, entre nosotros no es tabú sino información incluso muy importante a darnos. Si se establece un mínimo de confianza, que suele ser realmente pequeño. Denuncio también que hay quien lo relata como una hazaña, y eso no es, pero a veces hay que echarle humor, más negro imposible, al asunto. De ahí que el miembro involuntario del CSV pueda empatizar más con otro. Lo que se siente, lo que publicaré esta semana si puedo a diario, hace que deba recordar que este blog es para adultos. Y en estos momentos, como dije en un post antiguo... "si estás muy mal, no lo leas". Sé de muchos bipolares que no se han acercado siquiera a ese abismo-frontera. No han pasado por esa experiencia de muerte y de vida, que no han tenido sustos propios y ajenos. Lo celebro, y está claro que los que sobrevivimos al intento no somos modelo alguno sino pura chiripa. Siempre me ha dado repelús hablar del tema del suicidio, pero sentí la necesidad de hacerlo, en este episodio depresivo que no acaba de remitir. En fin, que a veces no resulta muy cómodo contestar a según qué preguntas sin denunciar y estigmatizarse a uno mismo ("tengo este amigo en realidad porque ambos sufrimos el Trastorno Bipolar") y al otro. Pero la gente es muy cotilla y quiere saberlo todo, el cómo-cuándo-dónde, en una época en la que entablar amistades es algo tan y tan difícil, en estas ciudades de este país. Y tú sabes con todo detalle que tu amigo tuvo esa experiencia, pero no vas a contárselo a un tercero, que lo que quiere saber es lo de la canción "¿Y cómo es él? (o ella)" porque sí, y por si algún día se coincide en un evento social. Valga este post como introducción a la serie "EL CLUB DE LOS SUICIDAS VIVOS". P.D. Me está costando sudor y lágrimas publicar esto, pues el texto completo de la serie es un galimatías, y encima tengo problemas con el formato. Ya vendrán las fotos. *** Ciertamente, esta vez los grandes almacenes anunciaron la primavera cuando sí, empezaba a hacer buen tiempo. Este invierno el abrigo lo hemos sacado muy poco, pero hace tres días que volvió el frío, además con viento, e incluso vi (¡qué ilusión!) nieve pero no cuajó en el suelo. Hace dos días llovió, ahora el día se despeja de nuevo. En fin, cada día es una sorpresa. Esto viene a modo de introducción sobre los cambios constantes que nos depara la meterología en primavera, porque tienen su espejo en la vida cotidiana bipolar. En petit comité, un hombre cuenta sus oscilaciones en las últimas semanas. Va acelerado y mucho durante la jornada laboral, pero luego es capaz de dormir desde medianoche hasta la hora de comer (hipersomnia, yo también la sufro). Ha faltado algún día al trabajo ya. Concluye que este descontrol puede suceder por... la primavera. Otro está irritable hasta decir basta, sabe que sus padres le soportan sólo por ser sangre de su sangre porque hay broncas a diario en casa y sale el tema ese de que el perdón a posteriori no sirve de nada, pues la convivencia está rota ya. Pero le mantienen, no tiene ingresos suficientes para independizarse, y ya no está en la edad del pavo para ejercer de adolescente en lo emocional. Y lo reconoce. Yo no me libro. Voy derrengada, con el insomnio como mi sombra. Me paso estas semanas regulando el sueño, y cuando eso ocurre no soy persona y no me digas sal de casa, pues voy atontada medio día por las pastillas y el cansancio. A veces no puedo moverme, y otras tengo miedo. Quiero que me suban la medicación por la noche para caer dormida y no resucitar de camino a la nevera. Son buenas razones para ir al psiquiatra, a ver si la cosa tiene remedio, antes de que se rompa la baraja y te echen del trabajo o lo que es peor, de casa. Si tú no lo entiendes, ¿acaso lo harán los otros? Sólo verán que estás mal, y mal de insoportable, y eso sí puedes intentar solucionarlo con autocontrol al ser consciente y algo más, porque cuando "lo entiendan" será para decidir "se acabó, guapo/a". ¿Qué culpa tienen los otros? Vale, ¿qué culpa tienes tú? Tú, de tener trastorno bipolar, ninguna, pero piensa en los otros antes de victimizarte desde una posición egocéntrica, porque tú ya estás en tratamiento para no cagarla demasiado (del pasado pre-diagnóstico, mejor no hablemos) y encima viene la primavera para inestabilizarte porque sí, cosa que hemos de tener en cuenta y reconocer la alerta de estos síntomas y conductas que salen de lo normal, lo normal como tolerable en sociedad. A nosotros nos da mucha, mucha rabia estar mal. Lo compartimos más o menos de forma empática de bipolar a bipolar y lo lamentamos, porque sabemos que pagan el pato los cercanos. Ocurre lo mismo cuando el tema no es bipolar, si no estás diagnosticado de estas cosas, le puede pasar a cualquiera cuando ha tenido unos malos días en el trabajo y la familia se resiente si estás de mal humor, cansado, o tienes problemas económicos. Cuando en una charla abierta entre bipos se ponen estos ingredientes de cocina explosiva encima de la mesa, el siguiente paso no es seguir charlando con otros bipolares de nuestras desgracias, sino acudir al médico, y es pregunta habitual cómo va el tratamiento. Porque el petit comité reunido reconoce y escribiría en el acta de una reunión que se celebra en un bar mientras cena unas raciones que definitivamente, estamos todos algo de los nervios, y entre Pinto y Valdemoro, se podría decir un mini-episodio mixto, impredecible. ¿A quién le va ese rollo? Si compartiésemos piso, apuesto algo a que estaríamos constantemente enfadados entre nosotros mismos -bipolares que deberían entender estas cosas, tanto que nos quejamos de la incomprensión- y discutiendo. El final de una discusión de estas suele ser: "colega, ve al psiquiatra de una puta vez". Pasa que si te lo dice otro bipolar, hay quien se lo cree más que si te lo sugiere un familiar. Sucede también entre la gente, bipolar o no, que a veces hace más caso a una amiga que a su madre. Igual es astenia primaveral también, a saber, pero estas cosas también las diagnostican médicos, y en el caso de bipolares, mi humilde opinión es que debería valorarlo el mismo psiquiatra. Ya tengo cita con el mío. *** Ahora van a estudiar nuestros cerebros, y por mí que no quede el donar estas neuronas cuando ya no se electrocuten, porque está claro que son diferentes. Joder, es que no hay dos personas iguales en este planeta, ni los gemelos. Por eso también los estudian tanto. Eras o todo o nada. Si no funcionaba algo, lo tirabas, y si te gustaba, ibas a por ello o lo comprabas, desoyendo consejos. Lo tenías claro y liderabas tu vida. Pero la vida no te ha ido lo bien que habías esperado y se partió en dos, ahora viene la segunda parte: diagnóstico trastorno bipolar. Hablas con cuatro compinches de tu generación que tampoco trabajan ya y las historias se parecen demasiado. También recibieron esa frase tarde para enmendarse o para comprender. Somos de manual, diez años o más de demora en diagnóstico. Por tanto y según se sentencia en los manuales, tenemos peor pronóstico y bailamos al son de esa medicación que no acaba de encajar, ¡ay esos jóvenes que parecen estar más estables!, claro que nos comparamos con... Nuestro cuerpo no está acostumbrado a edad avanzada a esos fármacos ataca-cerebros y los tolera como puede: más bien mal. Pero a estos cuatro, nos han retirado con una pensión, premio al trabajo duro de años de pelearse en el mundo de los normales y los no normales (sea eso lo que cada uno quiera pensar, yo recuerdo a algún jefe...). No tenemos que abrirnos paso ya en un mundo laboral competitivo con estos efectos secundarios que nos incapacitan para pensar o crear. Lo hicimos a hostias cuando estábamos bien, o mal, pero lo hicimos, básicamente en una hipomanía -o normal o forzada por antidepresivos, de esto podríamos hablar también-, con algún que otro pinchazo por épocas de estrés o depresión. Queremos pensar que los jóvenes soportan mejor los efectos de la medicación, les han pillado en su momento, y ahí estudian y rehacen su vida sin que TB sea su pan incapacitante de cada día. O sí, si no consiguen remitir, porque no hay pastillas milagrosas y esto es una lotería. Ojalá puedan abrirse paso, triunfar en sus objetivos, y para empezar, ganarse el pan para conseguir ser independientes de su familia. Para seguir, que no tengan que envidiar a estos "los viejos" y consigan una pensión igualmente justa. Que nos quiten lo bailao, aunque es muy difícil quedarse con lo positivo del asunto yyaestá. El pasado pre-diagnóstico está ahí para atacarte en cualquier momento. Ahora nuestro nuevo trabajo "ocupación: bipolar" remunerado es muy serio: hay que aprender a vivir de nuevo. Y lo peor: algo nuevo, pues hay demasiado que ya no podemos o no nos dejan hacer. Algo viejos somos y tenemos demasiadas cosas vistas, y algunas a las que no volveríamos. Hay que seguir siendo uno mismo, después de todo, aunque no tengas claro en qué consiste eso, porque aunque hayas cambiado con la estabilidad farmacológica no puedes borrar ese prejuicio "siempre serás así" -ahí está el pasado- y encima vas drogado y marcado como inútil social por las autoridades sanitarias. Hechos que te colocan al borde de la depresión crónica: fui así, ojalá lo fuese ahora. . . . P.D. Y los hay que siguen en activo tras ese diagnóstico entre los 35 y los 45, olé sus huevos, aunque también se quejan de no ser "los de antes", de no ser tan "brillantes", de esa falta de color... *** Una de mis búsquedas recientes en la Wiki: el síndrome de Asperger. Empieza el artículo con algo que me parece de sumo interés, relacionado con no pocos comentarios en este blog. Cuántas veces los bipolares designamos a quienes no padecen de lo nuestro como "los normales", a lo cual alguien no bipolar responde ofendido. Bien, aquí tenemos algo mejor. Las personas "normales", denominadas neurotípicas, poseen comparativamente un sofisticado sentido de reconocimiento de los estados mentales ajenos. Interesa. Vamos a los enlaces, y sigo pegando fragmentos. NEUROTÍPICO. Basándose en que no hay un tipo o modelo humano único del cual cada una de las personas es una versión o caso particular, sino que la especie esta formada por todos los individuos que la componen en toda su diversidad, siendo la suma de todos los individuos lo que constituye el modelo humano, evolucionando colectivamente como especie, y que el modelo humano esta formado por todos sus miembros con sus distintas cualidades. No se puede determinar un individuo que corresponda a ese modelo siendo el resto variantes o aproximaciones a este modelo. Estadísticamente hay comportamientos o modelos más repetidos que otros, desde el punto de vista neuronal se denomina neurotípico al más abundante o del que hay mayor número de individuos, por oposición a neurodivergente que son las tipologías distintas de las más abundantes en cualquiera de los sentidos NEURODIVERGENTE Neurodiversidad es un concepto que promueve la idea de que la diversidad en las características humanas también se extiende al campo neurológico. El término neurodiversidad fue concebido por la comunidad autista para referirse a la neurología atípica del autismo. El término se utiliza en contraste a otros términos tales como desorden o enfermedad. Su aplicación va más allá del autismo, ya que se lo puede utilizar para describir el TDAH, la dislexia, etc. . . . Así pues, hablar de "los otros", "los normales", carece de sentido, y más en el peyorativo. Neurotípico me parece un muy buen término. Somos tan humanos como el que más, y normales, no subnormales. Según el DRAE: Subnormal ya no es nadie. Esta palabra sí es peyorativa, y está quedando desplazada por otras más acordes con enfermedades concretas tales como el retraso mental, cada vez más llamado "discapacidad intelectual". Tan sólo representamos una variación, algo muy respetable en la especie humana, que gracias a los progresos en la medicina y su cultura de cuidado de los que no pueden valerse por cualquier tipo de minusvalía, discapacidad, ha detenido el proceso de la evolución, que hubiese barrido sin piedad a la ceguera, sin ir más lejos. Viva la neurodivergencia, como concepto. *** Ya, ya, lo sabemos, somos un negocio para un sector del colegio de médicos y para la industria farmacéutica... Pero el negocio bipolar, en nuestro argot, es en lo que estamos o nos han metido, es nuestro pan de cada día. Partiendo de un diagnóstico, nos han obligado y nos hemos obligado a un tratamiento que nos esclaviza obliga y sujeta a: 1 - Consultas médicas periódicas: un agujero en el bolsillo, o una espera insostenible en listas de espera de servicios públicos saturados. 2 - Ingesta de medicación de por vida: otro agujero en el bolsillo, y a saber qué nos puede pasar en unos años. 3 - Efectos secundarios de esa medicación: intenta hacer vida normal. Intenta disimular caída de pelo o kilos que aparecen sin llamar, mareos, intestinos caprichosos... 4 - Ocupación constante: tomar pastillas a su hora, y previsión para que no falten ni sobren. 5 - Sufrir la incomprensión de los más cercanos: hasta que uno no lo vive en sus carnes, es imposible, ¿lo entendías tú antes? 6 - Sufrir en nuestros episodios: contaremos con la ayuda de otros compañeros de fatiga, pero que nos quiten lo bailao en los infiernos. 7 - Enfadarnos con la ignorancia: mejor no hablar del tema es lo más acertado, siempre se discutirá. 8 - Soportar el estigma: nadie nos mirará igual que antes, nadie que sepa que tenemos TB. Ya no seremos maravillosos, volveremos a la adolescencia. 9 - Aceptar nuestra soledad: ante la incomprensión, ante el abandono de una pareja, ante quien no quiere relacionarse de partida "con enfermos". 10 - Transigir con limitaciones: dormir a determinadas horas... 11 - A veces, aceptar una jubilación anticipada, a qué me dedico ahora además de tomar pastillas y dar paseos... soy un inútil social. 12 - Abandonar actividades y cancelar hábitos tales como el café o unas copillas los sábados. 13 - Desintoxicarse cuando hay adicción: o eso, o el tratamiento es papel mojado. Reconocer una adicción para vencerla. El calvario de dejar drogas. 14 - Cambiar vida social: pérdida de amigos, no poder salir con ellos como antes, reconocer que no todo son buenas compañías ahora. 15 - Asumir nuevos hábitos: no todo el mundo se dedicaba a la vida sana antes del diagnóstico. 16 - Rumiar continuamente: pensar y pensar en quién somos, éramos y seremos. 17 - Atormentarnos con nuestro pasado, con recuerdos que acuden ahora nítidos, ahora amargos, ahora en pesadillas de día y noche. 18 - Buscar consuelo y no encontrarlo en nada ni nadie: riesgo de impulso de autodestrucción. 19- Sufrir sin motivo: con motivo ya sufrimos todos, hacerlo además sin, es una gozada, lo endógeno es lo que se lleva. 20- 21 22 23 24 25 (Aportaciones de los lectores: post abierto) EMPIEZAN A OCUPARSE ESTOS NÚMEROS......... ELEGID UNO! . . . Efectos colaterales: pérdida de poder adquisitivo, pérdida de autoestima, autoestigma............. Y así, hasta cansarse del negocio bipolar, querer dimitir. No poder hacerlo sin dimitir de esta vida. La vida, ahora preciada, ¿porque llegaste a despreciarla? ¿Por estar en el negocio bipolar sin saberlo, por ir conociendo sus reglas a hostias? ¿Por olvidar sus mandatos, ahora en una toalla sucia que tiras? ¿Quién tiene narices de decirnos que no tenemos obligaciones? Pues, tristemente, ejemplos sobran. Esto es un negocio, pero parece clandestino. Es una forma de vivir, así quizá quede más bonito, pero tampoco entienden qué precio pagamos, no están en el business. ¿Has hecho alguna vez una lista completa de tu nuevo pan de cada día? A mí me ha dado miedo improvisar esta. APORTACIONES DE LOS LECTORES Autor: Valerio Fecha: 15/11/2006 20:50. Fecha: 16/11/2006 13:14. Fecha: 18/11/2006 15:59. Fecha: 19/11/2006 18:09. (¿Llegamos a los 50? ¿Añadimos más efectos colaterales? Más aportaciones, más realidades, más comentarios, o bienvenidos mails a carnedepsiquiatra -arroba-gmail-punto-com) Barcelona, 22 de noviembre de 2003 ¿Por qué oscilamos? Este texto es el de una Blue novata: se firmó a los tres meses del diagnóstico, con la primera pauta, en pleno episodio. Ahí están sus primeras conclusiones tras horas de lectura, las primeras necesarias e interminables charlas con otros bipolares de la ABC (Associació de Bipolars de Catalunya) y miembros voluntarios del S.O.S. de Bipolarweb. ¿Por qué no se me hablaba de todo esto en consulta, y por qué no se me contaba el porqué de tales medidas y recomendaciones? Llevaba años de tratamiento psiquiátrico, pero todo empezó de nuevo cuando cambió el diagnóstico. Todavía me veo en la piel de esa recién llegada al mundo no uni- sino bipolar, hay cosas que no se olvidan. Falsa novata en realidad: ya era conocedora de pastillas y psiquiatras, los que hasta entonces nada me habían contado acerca de nada. La situación cambió cuando yo lo hice de profesional, poco después de crear este documento, que Blue escribió para ella y para compartirlo con otros. No olvido de dónde vengo y por ello soy muy solidaria con los recién llegados al club. En esos momentos, durísimos meses de episodio mixto, la gran montaña rusa, mi madre me cuidaba y hacía posible esa regularidad tan necesaria para la mejora: yo me hubiese abandonado. A ella le debo en realidad estas líneas, pues. *** Demasiado común al TB, comorbilidad con... aquí hay varios trastornos, no se trata de escoger sino de conocer qué sombras pueden acompañar al bipolar, y también qué china nos puede caer en un momento dado, pues hay quien es diagnosticado de una de estas "perlas" al mismo tiempo que bipolar, o... después, como postre. Esto explica muchas veces por qué no hay dos bipolares iguales, además de la observación trivial: tampoco hay dos personas iguales en este planeta. Una buena lectura: http://www.nexusediciones.com/pdf/psiqui2005_2/ps-32-2-004.pdf Quien me conoce por esta página, ya sabe qué comorbilidad/es poseo. Más chicha pa' terapia. . . . Fotografía: cortesía de Andrés P. Post "Comorbilidad I": http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/112601-comorbilidad-i.php *** bipolar, trastorno bipolar, trastorno afectivo bipolar, enfermedad maníaca-depresiva, desorden bipolar... ¿Alguien da más? Me he dejado unos cuantos... ayudadme. Con todos estos ingredientes diseminados entre la literatura y presencia en medios de comunicación, algunos directamente traducidos del inglés, otros obsoletos que se usan como sinónimos... ¿Alguien piensa que BIPOLAR va a ser algo que suene tan claro como DEPRESIÓN? Lamentable. *** 1 Le diagnosticaron muy joven, tuvo un ingreso antes de los 18. Mejor para él, pues ha tenido un tratamiento que no ha permitido agravar la enfermedad. Y ahora apenas siente efectos secundarios, a veces, ninguno. Era tan joven y vulnerable que su familia volvió a ver en él un niño. Creció el resto de su adolescencia y juventud bajo un paraguas de irrealidad real que reemplazó a la irrealidad de la enfermedad. Era un joven-burbuja, que se movía en entornos controlados, fuera de los peligros de la vida real. Cumplió los 30, y todavía recibía una asignación de sus padres. Para qué ir a trabajar, toda la vida he sido especial, y ya me dan dinero para mis gastos. Me gustaría tener novia. 2 Al poco tiempo de casarse, notó que había cambiado. Lo atribuyó a sus nuevas responsabilidades y facturas. Gritaba más de lo normal, ya no era dulce y amable como cuando le puso el anillo. Siempre irascible, siempre quejándose de los demás, todos eran unos imbéciles. Su mujer quiere dejarle. El no admite estar enfermo, y se pone peor cuando se le insinúa ir al médico. Grita, insulta, se va de la casa dando un portazo y bebe, bebe mucho. Gasta el sueldo así, casi sin recordar en qué, nada más recibirlo. Su familia debe pedir para pagar incluso el alquiler. No se habla de esto con nadie, son "asuntos de familia". Sus padres dirán que no le ocurre nada, mientras sus hijos se esconden en su habitación para no toparse en su camino. Habrá que ingresarle a la fuerza. Recibirá un diagnóstico, y quizá su actitud sea todavía peor, de negación, de rebeldía al no aceptar a esas alturas de su vida una enfermedad tal. Recaerá cada vez que deje la medicación. Su mujer dirá "basta". 3 La joven bipolar era una princesa. Se movía con ademanes regios allí donde su alma iba a parar. Solía ser el centro de atención y reclamaba su parcela de liderazgo, fuere por su belleza o por su inteligencia. Su desamor era patente cuando no era tratada como la joven reina en la que iba a convertirse. Su ego era fuerte, sus aspiraciones en esta vida, también. Despreciaba a quienes se conformaban, a las mujeres que no eran sus iguales sino sirvientas a sus ojos. Pero un día se deshizo la ilusión, la convirtieron en un sapo feo y gordo. Tiempo después, cuando la libraron del hechizo, se miró al espejo y comprendió que nunca había tenido sangre azul salvo en su imaginación. El mundo que había inventado ya no existía, y no sabía en qué consistía el mundo de las sirvientas. *** Libres recreaciones de historias escuchadas demasiadas veces. El bipolar puede convertirse en un tirano, cómo no. Otras personas con otras patologías también lo hacen, amargan a todo su entorno, a los obligados a cuidarle. El enfermo mental es un enfermo crónico que se puede tomar las cosas a bien o a mal, como el resto de crónicos. Dicen que la actitud representa un 80%. En el prospecto de cualquier antidepresivo: puede inducir a viraje a manía. Claro que lo he vivido, antes del diagnóstico la misma pastilla que debía salvarme de la depresión me sumía en los mundos de yupi. Incluso en depresión, la teoría afirma que a un bipolar se le ha de dar antidepre a cuentagotas, y no todos sirven, pues lo del viraje es algo serio en algunas familias de antidepresivos. Qué feliz era yo con el Prozac. Eso no es salir de una depresión, es pegar un salto, ciclar. Ya, cuesta más salir de la depre, pero cuesta igual salir con antidepresivos, fármacos que deberían funcionar y si lo hacen es a las muchas semanas. Y nos la jugamos a ciclar hacia donde no conviene. Pero si los tomamos es como si confiásemos más en salir, en salir antes. Tomo uno a dosis subclínicas y por si acaso, un antipsicótico le controla. Dos piezas del cóctel, corsé también le llaman. Aprieta, pero no hay peligro de viraje, en la teoría. *** Leo una vez más por ahí: "asistencia sanitaria colapsada por los pacientes con trastornos menores que impide prestar la atención que precisan los más afectados". Y claro, quieren formar a médicos de cabecera para que no deriven "cualquier cosa" a los colapsados servicios de psiquiatría. Lo están, sí, doy fe que en Madrid capital en un distrito céntrico dan cita para mínimo dos meses y encontrar un huequecillo cuando uno está mal es inviable. Esos trastornos menores, y me ahorro algo muy malsonante, son los que luego dirán que han tardado diez años en diagnosticarle bien. Es una sospecha. Efectivamente, hay tan pocos recursos que sólo quieren o pueden tratar a los agudos, esos son los que parecen más afectados por supuesto, y me pregunto si quizá estuvieron antes de ser "los urgentes" hoy día en el conjunto de los que impedían ofrecer atención. *** Pues esos somos los bipolares que deberíamos ir de medicación en medicación en España, pero hay un tanto por ciento diagnosticado muy inferior. Se calcula un número de 400.000 tocados por la enfermedad divina, la epilepsia, en España. Para ellos se desarrolla e investiga, y los bipolares nos beneficiamos directamente de eso, porque se nos recetan esos fármacos. También nos beneficiamos de los medicamentos que en primer lugar son estudiados para la esquizofrenia, dato encontrado: 400.000 afectados, y tampoco están todos diagnosticados. Los fármacos para la ansiedad parece que siempre hayan estado ahí: antes el valium costaba veinte duros. Los antidepresivos son otra cosa: la revolución prozac, la caja a trece mil pelas, creo recordar. *** Leo esto (enlace en un foro de bipolarneuro.com, cortesía de Myriam): http://www.psiquiatria.com/noticias/depresion/diagnostico/28344/? Y se me ocurre esto otro: Hay que celebrar que se animen a demostrar científicamente lo que todos sabíamos, pero claro, si el estudio se da por válido donde corresponda (¿19 pringaos es un buen número?), un avance se ha conseguido. Buenas noticias, sin duda, que demuestren: Supongo que nadie tenía dudas, ni los pobres y respetables 19 participantes depres (al grupo de control, un pelín más numeroso, un sugus). Pero como "nuestro entorno" a veces es algo hostil al respecto, ya podemos ofrecer si el caso lo requiere una prueba basada en el método científico. Como esto me ha llegado al alma, he incorporado a mi argot lo de "19 pringaos". *** Claro que hay que vivir la vida, luego la vomitas en plan bulímico porque no tienes derecho a estar un día contenta, luego pasas dos de bajada como si esa sonrisa fuera enfermiza, incluso llamas al psiquiatra porque temes estar subiendo, cómo voy a subir, tengo síntomas pero si los tengo es porque hasta hoy iban en otra dirección y me asusto mucho en esas oscilaciones. Cosas a las que debes acostumbrarte, a ser penalizada con una multa que nadie puede imaginar, ni siquiera tú, un día tienes derecho a ser simplemente un cuadrúpedo con la cabeza alta para volver luego al humus. Si sales por un momento, no olvides ir a la compra. Por algún milagro llamado cortisol (por mí, como si se llamase trinaranjus), el cerebro empieza a ser tal cuando anochece, otra vez la noche es tu aliada y la tentación de alargarla es demasiado poderosa porque a partir de las 18 h notas que ya sales del fango, por fin, ahora empiezo a ser alguien, no, yo no era así mama, toda la vida me ha ocurrido, hasta esa hora mi ánimo no empieza a ser bueno y no es cosa mía sino de mi cerebro, de todo lo que allí se mueve que ni yo entiendo, cómo te lo podría contar, sólo sabemos que por la tarde me siento más activa, ahora sé que menos deprimida en esta depresión vitalicia que me ha tocado por suerte. Una vez en lo más bajo, desearé volver a sonreír un día, y lo haré con mucho gusto, a sabiendas de que después me espera lo inevitable. Esto pasa incluso cuando "estás estable", sí, oscilas como esas frágiles hojas que están a punto de caer, y te agarras como puedes a las pocas rutinas que permanecen. ¿Eutimia? Qué relativo. Lo que sube baja, ¿alguien se lo ha cuestionado alguna vez? Para mí es una certeza inexorable, y día a día. La sonrisa deja paso al rostro macilento, cómo iba a ser de otra forma, si tienes la enfermedad de la alegría y de la tristeza. Y, ¿cómo es la vida, para la mayoría de humanos? Más triste que alegre, y eso son puñaladas para el bipolar, después de las risas vendrán las náuseas. *** Has dejado de beber, pero ahí queda la sombra, nadie te asegura que no volverás a hacerlo. Pero por el el momento, es bueno pensar: no lo necesito, no lo deseo, no sé por qué lo hice... o sí lo sé, y ahora creo que podría evitar esa salida. *** Segundo post del día (no acostumbrarse, ninininini ni yo ni los lectores, ni a esto ni a dormir una mierda) Stephey Fry, artista británico polifacético, entre las facetas que conozco (me falta la de escritor, por ejemplo): actor cómico, comunicador, "actor gay" y protagonista gay de "Los amigos de Peter" o "V de Vendetta"... bipolar. Como le dije a quien me dio el link maldito que me hace postear en este día raro, me gusta este actor, sea gay, tenga bipolar. No estigmatizo ni lo hacía antes, ¿gay? magnífico. Ahora sé que tiene bipolar, pues muy bien también, aunque no estigmatizar ahora es algo que se puede dar como obvio como actitud. Además, esto que sí es una etiqueta jodida, la lleva muy bien, por las lecturas. Hoy se transmite en la BBC un documental en dos partes sobre el tema. Una entrevista: http://www.bbc.co.uk/health/tv_and_radio/secretlife_documentary.shtml No es que la entienda al dedillo, pero es importante creo que alguien tan conocido admita que ha intentado suicidarse. Al parecer, tiene la suerte de no tomar medicación, pero va a abordar el tema. Cómo no, diagnóstico tardío, a los 37 años (el mío, a los 35). Navego sólo un poco más: a finales de julio salta la noticia de su pasado, ese intento de suicidio http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/5202066.stm A ver si la sociedad se da cuenta de la dimensión del problema del suicidio, poco a poco. Hacen falta famosos para que un tema importante se aborde sin los anónimos porcentajes que olvidamos. - - - Escribo este segundo post porque hoy 19 de septiembre -post dinámico, me entero cuando ya he cerrado todos los navegadores con medios de comunicación- me llega la noticia de que se publica esto en un diario español: http://www.elmundo.es/elmundo/2006/07/20/cultura/1153412695.html Investigo algo más en este "día de los titulares", en http://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Fry Fry has since spoken publicly about living with bipolar disorder, and has made a documentary about his experiences of the condition and also how it affects others.[1][2] In it, he interviews Robbie Williams, Rick Stein, Carrie Fisher and Tony Slattery, who all offer personal insights. Stephen Fry: The Secret Life of the Manic Depressive is to be transmitted on BBC Two in two parts, on 19 September and 26 September 2006. No me había enterado hasta hoy y la cosa está publicada hace dos meses menos dos días, y hasta me parece bien, no hay que mirarse al ombligo bipolar, aunque me gustaría ver ese documental. - - - (Sigue el post dinámico) Maldita sea, hoy no me libro de los titulares y en 20 minutos saltará la alarma para ver el telediario, arg. Reviso la web de la BBC y se ha actualizado. Se ha emitido ya el programa, a las 9, y han colgado fragmentos. http://www.bbc.co.uk/bbctwo/programmes/?id=manic_depressive Mejor lo dejamos aquí, al capricho de si se abren o no los 4 fragmentos... ¡¡Y NO QUIERO MÁS NOTICIAS HOY!! (Seguro que mañana me paso por el foro de la BBC para ver los comentarios que han dejado los televidentes) *** P.D. Caos de post, caos mental. Va a ir al dentista mi padre, que de malas noticias propias paso y he cancelado la cita, espero que sea canjeada por una buena siesta. Ojalá acabe ya el post dinámico, pues lo de que Ibarra lo deja, ya lo he leído. Me retiro de la pauta el telediario del mediodía, he dicho. La pastilla de las 15 h. sí que toca, y de paso, debo llenar el pastillero con el consecuente recuento de existencias, malas noticias: próxima fecha estimada para recetas, arggg. Pero, cierro ya: las malas noticias no son que me esté quedando sin tabaco porque si me pongo nerviosa fumo más, sino que ME SIENTAN MAL LOS INFORMATIVOS DE ACTUALIDAD. Visto está que me altero mucho, me enciendo y se acaba mi tranquilidad, tan necesaria, así que me plantearé volver a tener la tele de adorno y no visitar algunos enlaces matutinos. Recibo una alegre noticia sobre alguien, que lo ha pasado muy mal, incluso su familia se resentía ya de años de ciclos muy graves... que lleva muchos meses, casi un año eutímica, y mi respuesta es: se lo merecía, tras el calvario de ciclar y ciclar. Y me digo: ¡todos lo merecemos! Pero las circunstancias de la vida, tantas veces impiden que esto se produzca. Y el grado de enfermedad. Y el apoyo que se tenga. Y que la vida te de la cara. Y el acierto del psiquiatra al medicar. Y... Total, todos merecemos ganar la lotería. *** Texto escrito el pasado 8 de noviembre Equivale a decir que se está conociendo y reconociendo, reconstruyendo. (1) Un día escribí: "Experimentar emociones, lo que diferencia a un androide de un ser humano". (2) Al mismo río entras y no entras, pues eres y no eres [el mismo]. Heráclito de Éfeso. (3) (Respuesta a un comentario) "No es un lamento, es una autoafirmación, dije que era un proceso nuevo y también doloroso, eso sí, pero es como cuando te ves recién depilada, ha valido la pena. Me siento satisfecha, aunque nadie regala nada y he de seguir en ello, y compensa". *** P.D. A veces me releo, y flipo. Encontrarse a uno mismo cuando está pisando el suelo real puede dar lugar a un texto valiente o entusiasta como este. Realmente, es Blue a fecha 8 de noviembre de 2005, y ha llovido bastante. Quizá haya avanzado en ese proceso, pues... nada, el río explica muchas cosas. valor para reconocer las cosas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia. Me lo topé ayer para mi sorpresa en el libro que estaba acabando. Hace años la conocí por alguien que lo atribuyó a AA y no sé si este es su origen, pero advierto que esta oración empezaba por "Dios", a quien omito de esta reproducción. Hay algo que obviamente no puedo cambiar: trastorno bipolar. Diagnóstico tardío. Y mis 38 años. Pero admito que no reconozco a primera vista los puedo-no puedo en muchos temas que me preocupan, entre los que destaca lo que hago y no hago aunque debería hacer. Será un ejercicio de análisis en todo caso, no de sabiduría. Este año me animé a empezar un, lo que llamo ya, el cuaderno de rutinas y bipolaridades, nada que ver con mi diario personal aunque hay hechos que sí van a parar con detalles a la otra libreta. El año 2005 fue tan sorprendente y fuera de toda rutina - maleta y a Madrid- que no tuve ocasión ni ganas para hacerlo. La verdad es que es una tarea que ocupa su tiempo, ponerse a escribir todo lo que haces o no a su hora, es vivir y escribir tu vida a la vez con ese cuaderno siempre a mano. Me fue de mucha ayuda en la última consulta, debo reconocerlo. El primero fue escrito por órdenes de mi psiquiatra. Data de finales de septiembre de 2004 y empieza con una serie de pautas, las que me marcó y siguen siendo válidas hoy día, como parte de la psicoeducación. Creo que ya las reproducí pero son palabras, que al igual que esa oración que escogí como "motor", ahora debo recuperar. La cuestión ahora es cotejar los dos textos aunque nada tengan que ver en principio, pero necesito respuestas que reflejen la realidad de mi vida actual, ya estabilizada en mi casa, y bueno, ahí va: - Salir de casa por la mañana - Comer y cenar a la misma hora (mejor acompañada) - Salir de casa por la tarde - No tocar la cama por el día - Acostarse a la misma hora - Actividades a realizar durante el día. [aunque obsoletas hoy día, una es intelectual, otra sugiere cuidar de mi salud, y la última ejercicio físico] - (por obvio no se incluyó): tomarse las pastillas a la misma hora. La cruda verdad es que esto fue la alternativa que se me dio cuando me negué en rotundo a asistir a un hospital de día tras mi primer ingreso. Era la guía para empezar con mi rehabilitación, no sólo la de la espalda que en esos momentos era prioritario. Me rompí los cuernos para buscar actividades, llenar el cuaderno, y llegar a la consulta con los deberes hechos, bajo presión y todavía asustada por si suspendía esa asignatura y me enviaban al hospital de día. Realmente, hay regularidad en la libreta. ¿Por qué? Tenía el apoyo de mi madre para, por ejemplo, y se dice pronto pues sin ella no lo hubiese conseguido, despertarme y las comidas y el recordarme que era la hora de tal. Pude hacerlo porque tenía ayuda, y mucha, de quien me cuidaba, Madre. Pero las cosas han cambiado y mucho en este tiempo, vivo sola. Y es una realidad que he relajado lo que se suele decir en otro ámbito "las costumbres". Mi tarea es obvia. Sé perfectamente lo que dice mi cuaderno de rutinas. Sé en lo que difiere de estas pautas, a las que sigo dando validez. Y necesito saber, una a una, cuáles son las cosas que según la oración necesitan valor, el famoso "pon de tu parte" que tanto odio como expresión pero es la que se usa en vez de la que pondré como enca | |||||||