Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema BIPOLAR. La primera vez que oí esta canción, no me gustó mucho, claro, este grupo había envejecido, y superar aquellos logros del 97… me tenía escéptica. Una canción pop más, pensé. Estaba escribiendo, y por no perder tiempo buscando más música, seguí poniéndola. Empecé a notar la melodía. Poco a poco, fui entendiendo la música, en su carga emocional. Ya tenía algún significado, y a medida que la iba escuchando, el pedir la repetición se iba haciendo placentero. ¿Hay algún lugar mejor que este? Es lo que tiene el pop: mensajes para la juventud. El lector Víctor, ya no sé cómo darle las gracias, la tradujo muchísimo antes de que apareciese una versión en youtube, que por ejemplo, al no poner interrogación en si hay un lugar mejor, me parece que pierde sentido respecto a la de Víctor: http://www.youtube.com/watch?v=obnCR7XR-sQ Y hasta aquí, la música introductoria. . . . Me identifiqué de alguna forma, y pensé que sí hay algo de adolescente, pues ese mensaje me lo parecía, en mi ego bipolar, porque es muy joven como tal, como consciencia. ¿Sabes que estos sentimientos no los conocía? Debe haber algún lugar mejor, donde no deba tomar pastillas, donde no deba sufrir cambios de ánimo ni episodios, donde los demás no deban tolerar mis “yuyus”. Ahí reside una tentación muy grande, en querer escapar de eso, en lo onírico; malo, si me meto en lo real. Ese lugar no existe, no entendido como el paraíso-futuro que llegará para la calidad de vida de todos. Todavía no tengo mi cóctel “no lo tocamos ya”. Hay quien ha esperado diez años: ya llegará mi día, sólo llevo algo más de seis a efectos farmacológicos, y... Con todo, prefiero estar aquí que en cualquier otro lugar Seis a efectos de crecimiento de ese ego bipolar. Lo que sí creo es que ese joven ego va a crecer, y va a conocer mejor, un día ya del todo, con quién se las está viendo, con un Trastorno Bipolar con mayúsculas, y va a poder controlar mejor las cosas. Sé que no lo controlo, porque este año he intuido el terror de esa espada dos veces ya, por meter las narices donde pensaba que estaba todo bajo control. Control, control… palabra clave, no quiero sinónimos. Siempre viviendo bajo algún mandamiento... Un ego adolescente debería callarse más, aún cuando quisiera gritar, o peor, gritarle a alguien. A tomarse las pastillas, aún cuando quisiera tirarlas por el inodoro. A ir al psiquiatra, aún cuando quisiera mandarle al otro extremo del planeta y quedarse mirando al techo. Esos impulsos. Va a aprender a comportarse, en definitiva. ¿O acaso no criticamos a los adolescentes que hacen el vándalo, que son maleducados, que tienen malos modales? ¿Hay algún lugar mejor que este? Es más fácil ser un eterno adolescente y acomodarse en esa actitud donde es tolerado por su enfermedad, que madurar. Soñar con que existe un lugar mejor, que aceptar dónde uno vive. Son las malas noticias: que hay que trabajárselo, ese lugar, por ti, y por los que viven contigo y te rodean. De eso hablaba en el post "Lucha": Creo que la verdadera lucha está en nuestro entorno. En cumplir en el trabajo. En ser parte de una familia. En salir, tener amigos, ser sociable, ser amable, ser digno de ser amado. Ser personas en toda la dimensión de la palabra. Esa lucha, es la de cada uno. (...) Nuestra rehabilitación como personas con esa entelequia llamada dignidad reside en las manos de todo el colectivo de enfermos mentales, de lo que proyecte cada uno hacia los demás desde cada hogar. en un mundo lleno de confusión Creo que crecer en este sentido bipolar es un proceso interno como es el dejar de ser un adolescente díscolo (aunque no lo fueses tú en su día), pero también pensemos en que a algunos les son aplicadas medidas correctivas o castigos, y otros necesitan ayuda, tales como clases particulares para aprobar exámenes. En el 2004, ingresé dos veces, y estuvieron a punto de mandarme a un centro de día. Me parece que para acelerar y encauzar ese proceso, o bien hay que acudir a los grupos de autoayuda, y/o a un profesional llamado psicólogo con una terapia cognitivo-conductual, la más indicada para bipolares. He estado en terapia desde el 2000, y antes también, y todavía la necesito. A veces aparecen estos sentimientos ocultos Mi estimado Josep Font, ex presidente de la Associació de Bipolars de Catalunya, desde el principio del diagnóstico me acogió con afecto y mucha dedicación personal. Me ayudó mucho con sus palabras. Y decía siempre una muy importante: AUTOCRÍTICA ¿Nos autocriticamos? Si es así, ¿lo suficiente como para crecer? . . . P.D. Este post amplía y complementa un escrito de abril de 2006: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/041801-controlar-la-impulsividad.php "Esto para mí es el "doctorado", por favor, ni siquiera he llegado a "la universidad". De mayor, quiero ser alguien que pueda controlar sus impulsos". . . . The Verve Traducción: Víctor *** (...) Estoy suponiendo. Además, [él] no tiene por qué saber ni bipolaridades ni hostias, para él soy gente y gente he de ser, gente con la que habla, se ríe… Punto. Parece estúpido decir esto, pero cuando confiesas este diagnóstico, el estigma bien se cuida de que dejes de ser "gente", que pases a ser escoria social, que la gente se diga de forma inconsciente que tú no mereces estar con ellos, que merecen “alguien” en vez de “algo” -pues en eso te has convertido- mejor a su lado, simplemente para hablar, pasear, reír, hacer cosas de esas que haceMOS la gente. . . . El otro día, en un bar, [él] me presentó a una conocida, quien tras decirme "hola" me espetó a lo bestia que me había visto en el centro de salud mental. Me quedé sin palabras, pero algo debía decir: pues sí, tengo insomnio, nada que no sea del dominio público, que tomo pastillas para dormir. Verdad a medias (la que sabe él), casi mentira por ello, pero a un desconocido no se le saca el expediente. Me contó su vida, que no reproduzco, madre mía, me habló de alcohol y drogas, seguro que le habían hecho mella en el cerebro, pues se le notaba en el habla y en otras cosas, por lo que me dije para mis adentros que esta chica debía tener algo más y tampoco, con todo su derecho, me lo contaba. Que ya estaba bien, y acudía a los controles. Tomaba una cerveza sin alcohol. Supongo que bebía en ese mismo bar en sus malos tiempos pues sí me comentó que era asidua, y si estuvo como yo cuando lo hacía en algún episodio descontrolado, alguna bronca gorda debió montar con algún cliente, o con el dueño mismo, por cómo la miraba de reojo, todavía. Aunque ya estés bien, no te perdonan, lo sé, el estigma lo llevas de por vida. . . . De los archivos personales de Blue *** EPTDLC = "El Puto Trastornillo de los cojoncillos", según JXN, participante activo en los foros de Bipolarneuro y blogger. Gracias a EPTDLC estamos aquí, supongo. Se conoce a gente muy maja en este ambiente. También hay que evitar que sea la única gente maja a quien conocemos. Al principio está muy bien esto de encontrar comprensión en los otros, pero luego y gracias también a mensajes como el "deluna" que colgué ayer [editado: archivos de mayo], a medida que uno mejora ya está en condiciones de "volver" al mundo real, donde encontraremos un 5% de gente con rasgos semejantes a los nuestros. No sé si os ha pasado alguna vez, conocer a alguien sin diagnosticar y "oler" que lo tiene. A mí sí. Fue una experiencia agridulce. . . . Escrito hoy El otro día un psicólogo me preguntó hasta qué punto estoy en el "guetto". Aunque no pertenezca a ninguna asociación, tengo amigos, soy bipo-blogger, estoy en contacto permanente con bipolares.... vamos, que estoy hasta el cuello. . . . De los borradores de Blue, mayo de 2009. *** Imagen: http://www.archtracker.com/romanticism2-in-hangzhou-sako-architects/2009/07/romanticstore2-23/ Me sigue fascinando el tema del "espectro bipolar" (ver lectura de ayer). Creo que lo descubrí hace tiempo en el prólogo de Bipolarneuro, con estas palabras de Carlos Sánchez: El TB es un padecimiento notable – se estima que lo padece un 6 % de la población según numerosos estudios, siempre sesgados por las incertidumbres diagnósticas que modifican la representatividades de las muestras- y es por ello digno de un estudio amplio, exhaustivo y continuo que nos vaya acercando y profundizando paulatinamente en él. Hablaremos en esta Web del llamado ‘Espectro Bipolar’, concepto de difícil precisión, que está formado por grados variables de depresión y manía, donde la psicosis maníaco depresiva o TB tipo I constituye la punta del iceberg. . . . Es decir, somos más de los que pensábamos, atrás quedan esos 1 o 2%. Recuerdo una charla del Dr. Ghaemi, hará un par de años donde si no recuerdo mal (a saber dónde estarán esas notas), era partidario de recetar lamotrigina (estabilizador para bipolares) a los que presentaban en teoría una depresión unipolar. Y esto ahora lo añado yo por completo. Por si las moscas. Por si, supongo, el paciente era alguien como lo fui yo misma, que acudía a consulta sólo cuando se encontraba deprimido. No quiero tergiversar las palabras de ningún psiquiatra, valgame Dios. . . . Según el diccionario María Moliner, "espectro": 3 Física. Serie de las frecuencias de una radiación dispersada, que resultan en orden creciente. ¤ Particularmente de la *luz. Þ *Rayo. ¤ Se usa también en sentido figurado: ‘Al acto acudieron representantes de todo el espectro político’. . . . Personalmente, me alegro de que los psiquiatras empiecen a trabajar con la hipótesis de que las cosas no sean blancas o negras, a valorar que los porcentajes pueden ser más altos y menos conservadores. Por poner el primer ejemplo que me viene a la cabeza, más de un familiar no diagnosticado pero "sí" estaría ahí, en ese espectro. Esto traería, cómo no, una marea importante. Se colapsarían todavía más los servicios médicos. Sanidad debería ponerse más las pilas. En fin, no sé si este país está preparado para afrontar un problema serio como es abordar bien la salud mental de sus ciudadanos. *** Imagen: http://www.reflejosdeluz.net/doc_sinfoniamulticolor/humano.htm De muerte natural, se entiende. Si quieres conocer a alguien, pregúntale por su lista. Tengo por ahí una o dos. He olvidado casi todo lo que he puesto en el pasado. Ayer comentaba que compré un vestido que constituía uno de mis sueños. Es un ejercicio que recomiendo. Porque a veces (al menos a mí me pasa todavía), no nos acordamos de esas buenas razones para seguir en este mundo. *** La depresión te deja en blanco, parece que has perdido toda capacidad de inventiva, cuesta mucho tomar decisiones porque todo te da igual... Si no tienes responsabilidades, te mueres de asco, las horas pasan en eternidad. Si las tienes, no puedes cumplir con ellas, lo que es peor si cabe porque te hace sentirte culpable y piensas más que eres una mierda, indigna de esta sociedad. Si escribes, dejas de escribir. Si tomabas fotografías, ya ni miras las viejas. Si cocinabas, ahora comes congelados y precocinados asquerosos, y lo sabes porque has comido "de verdad" antes. Si leías, ahora no sólo cuesta ya el hecho de tomar un libro entre las manos. Lo intentas, y ni siquiera recuerdas el nombre del protagonista a medida que vas leyendo. Cuando te das cuenta de que no te enteras de nada, lo dejas maldiciendo el momento en el que lo intentaste. Lo mismo pasa con el cine. Llega un momento en el que has de retroceder un minuto, o cinco, o volver al principio de la película porque no entiendes una escena que quizá empiece en el minuto uno, donde ya dejaste de prestar atención porque nada te importaba ver esa película. Lloras cuando cierta palabra o frase se pronuncia, lloras cuando recuerdas algo, lloras a veces porque has recordado y es tu inconsciente el que trabaja sucio para ponerte todavía peor. Te emocionas ante cualquier cosa, tus ojos suelen ser un lugar húmedo, lo que dicho sea de paso, está muy bien si vives en un clima como el de Madrid, donde tanta gente tiene problemas por la sequedad. Si no piensas en el suicidio, deseas que alguna otra enfermedad acabe contigo. Un día me prometí que no moriría a causa del TB, aunque mis papeletas son del 20%. Tengo más números para un cáncer de, por ejemplo, pulmón. Sé que de declararse una enfermedad tan grave lucharía por mi vida, como todo el mundo. Pero en plena depresión, deseas desaparecer de un cuerpo y un entorno que ya nada tienen que ver contigo, ni tu propia familia, ni tus amigos, nada ni nadie existe, sólo el tiempo, tiempo de ser una sombra de tí mismo, que transcurre tan lentamente. Tu ánimo es el de un día gris y lluvioso. Fastidia entonces que haga buen tiempo, aunque suene a risa la cosa. Oscuridad necesitas, y eso te procuras. Aunque deberías salir y que el sol activase algo "tu vida", por una serie de reacciones químicas que (estoy en blanco). . . . En blanco se queda una hoja donde quiero escribir, a veces ni recuerdo por qué la abrí. En blanco para contestar correos, no sé qué decir. Sorda para el teléfono, no quiero hablar, porque sólo hablaré de mí y mi desgracia, porque el mundo no existe, no formo parte de él. Siento envidia de los que no padecen depresión, de los que van y vienen y hacen cosas, porque soy incapaz de casi todo, no vivo, y ellos sí, y yo querría vivir, no estar así. Quieres ser sordo, no al ruido de la lavadora, no al tráfico en las calles, no a los niños a la salida del colegio. Mejor que seas mudo, porque si hablas, te echas a llorar también. Hablas porque la gente te pregunta cómo estás y es imposible decir que bien. Mejor no ver a nadie, porque te averguenzas de tu aspecto, y peor si te topas con algún retrato tuyo de tiempos mejores, porque no te reconocerás en ese espejo y llorarás más. Esa persona no eres tú, es la Depresión, una enfermedad muy grave. Porque si tienes ideas de suicidio, incluso ya planes, deberías ingresar. Los familiares y amigos creen que hablan contigo, pero no es así. Tú lo sabes, no eres la de esa foto ni la de hace dos semanas o dos meses o dos años, en los que has tenido un día bueno al mes. Mejor no escribir más sobre la depresión, porque lloras, con muchísimo fundamento. Y además, pasas de revisar el post, que quede como borrador porque no hay fuerzas ya para mejorar o añadir nada. *** P.D. Este post no está escrito hoy. Lo rescato de los borradores. Para quien piense que esto refleja mi día de hoy, aclaro que no es así. P.D.2. Agradezco mucho vuestros comentarios, hoy hay 5. Llamo a los lectores a que sigan hablando de su experiencia en este tema. Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta. Proverbio chino . . . Recuerdo una carta que escribí hará un mes a un lector de Málaga. Ojalá no hubiese escrito en ese momento... a él le dedico el post, por haber sido el último caso que recuerdo. . . . Imagen: test para daltonismo. http://www.elsingular.com/2007/08/30/test-de-daltonismo-y-percepcion-cromatica/ 1. Bodas 2. Bautizos 3. Comuniones 4. Funerales 5. Mudanzas Me da un ataque de pánico, por ejemplo. Estas cosas me alteran, me emocionan, me da por llorar o por la risa histérica, no sé dónde meterme... Eso, si llego a poner pie en ellos, pues antes suele activarse el instinto de conservación. O una ansiedad creciente que puede desembocar en ataque. Emociones traicionan, no soy bipolar "oculta". Se me disculpa, la depresión no es compañera de tales eventos. Rechazo invitaciones con meses de anticipación, también. *** http://www.mediafire.com/?whytvkfzy4t Se abre en una ventana aparte, donde lo primero que vemos es que el servidor escanea el archivo en busca de virus en pocos segundos. Entonces aparece "Click here to start download" y ya lo bajamos con la opción "Guardar en disco" del cuadro que se abre. Se almacenará en el directorio que por defecto guarde nuestras descargas (Escritorio, Mis Documentos... comprobar en el navegador). . . . Me jode esta forma de vida. Aceptado está que tengo trastorno bipolar y que son las patatas que me voy a comer hasta que muera. Pero hay cosas que todavía se me escapan, esas pequeñas cosas diarias llamadas Hábitos (en mayúscula): ducharse, comer, aseo, mantenimiento del hogar, mover el culo de la silla. A veces todo es normal y automático, parece que soy una persona normal y hago mi vida en la calle como si nada. Pero tantas veces me doy cuenta que si como es porque alguien de mis cercanos me pregunta si lo he hecho y confieso que no, para qué mentir si lo que quiero es mejorar. De que más de una noche, me mandan a la cama aunque sé perfectamente que debo estar durmiendo a medianoche para encontrarme bien al día siguiente. Lo sé y no lo hago. Estoy cansada de tener la sensación de que dejo la vida pasar, esta mañana porque tengo efectos secundarios fuertes, esta tarde porque me da la flojera, de bajar a la calle por fuerza mayor cuando a la despensa le falta café o tabaco. De sentirme enferma, como si estuviese de baja médica, y por tanto, inactiva y sedentaria. En ese punto, cuando tengo un momento de energía, aprovechar para llenar el carro de la compra como si tuviese que aprovisionarme para ¿un mes de depresión? De tener el tiempo todavía fijado en el horario laboral. En un trabajo que no existe donde estoy de baja médica hace años. Porque es el fin de semana cuando me permito ocio, cuando mis amigos que trabajan pueden salir. Porque el domingo por la tarde sigo teniendo la melancolía del “mañana al trabajo” y el sábado por la mañana todavía hago limpieza y compra, como si no pudiese hacerlo entre semana. Muchas cosas cambian cuando estoy acompañada. En su día el psiquiatra me dijo que las comidas no las hiciese sola. Cuando como con alguien, al principio me cuesta, pero soy capaz de comer bien y no ese plato único que a veces como de pie o delante del ordenador. Mucha gente vive sola pero conserva la rutina de poner un mantel en la mesa. Yo no, desde hace mucho tiempo: uso la mesa como escritorio y como en un rincón, o en la mesita del sofá, y a veces me canso al segundo bocado y dejo la fuente casi llena. Cuando estuve muy enferma, a veces ni siquiera podía comer el plato que mi madre cocinaba, expresamente a mi gusto. Luego, por la noche, al tomar las pastillas me entraba un hambre espantosa y entonces era cuando iba a la nevera a comerme mis propias sobras del mediodía al microondas. Por desgracia, esto sigue sucediendo aunque cene bien, pues creí que cenando fuerte luego no tendría tanta hambre. La medicación me deja como borracha a medianoche y debo comer lo que sea, hasta el punto de que he llegado a quedarme dormida con una galleta en la boca. Esto engorda mucho, y por supuesto, mi figura ha aumentado tallas desde que me dedico a esto de ser bipolar, tanto por medicación como por falta de ejercicio y esta mala alimentación. Cuesta mucho cuidarse. Pero no quiero que me cuiden, no por rebeldía sino porque he de pensar que sólo me tengo a mí, aunque tenga familia, porque no quiero ser una carga para nadie y además, tengo ojos manos y pies para hacer yo lo necesario. A veces, o siempre, me falta voluntad para todo. Cuántas veces me he colgado un cartel en la mesita de noche: “levántate, dúchate, vístete” pero no lo consigo. Para qué, si no tengo obligación de ir al trabajo, y me he tenido que inventar trabajos para que las horas no pasen muertas ante la ventana. Me he apuntado a un gimnasio para tener una obligación pero todavía no puedo ser constante en el ejercicio y cuando tengo una semana buena voy pero luego un insomnio me deja tirada y venga a empezar de nuevo. Dicen que soy autoindulgente, y seguro que es verdad. Pero no encuentro motivación y mi autoestima es muy baja. No me quiero, así que debería considerar que cuando tengo la autoestima bien estoy “subida”, porque así lo parece. Como siempre tengo el semblante triste, cuando se me ve contenta por alguna cosa buena de la vida y digo “sí” a algún plan que me proponen, la gente se pone en guardia. Los demás siempre están ojo avizor, interpretando cada uno de tus actos como síntomas. A veces no quiero salir porque me da rabia que me llamen porque saben que necesito animarme, porque animarse no es una obligación. Sé cocinar y dicen que bien, pero me cuesta para una sola persona. Sigo comprando comida como si alguien fuese a acompañarme a la mesa. He llegado a cocinar para invitar a mis amigos, muy pocas veces, pero recuerdo una en la que, preocupada por no comer, cociné y conseguí comerme ese plato a base de invitaciones. Me he de inventar trucos para comer, y a veces aunque tenga la despensa llena me siento con la necesidad de ir a comprar algo que vaya a comerme, con los ojos, he de comer he de comer he de comer algo y voy a la desesperada porque sé que lo necesito pero al abrir la nevera, esa sensación de estar hambrienta y de que nada te guste, me pone fatal. El sueño, la comida, el tener actividades diarias. Cada día fallo en alguna cosa importante y la sensación de frustración es continua. Saco fuerzas para no hundirme pensando en que al menos he hecho una cosa de las que tenía apuntadas, gestiones cotidianas, cosas pendientes, responsabilidades civiles. Creo que los bipolares que tienen familia tienen mucha suerte. Obligaciones cotidianas que al ser rutina, lo son para él sin esfuerzo o con el esfuerzo que todas las personas hacen, excepto en momentos bajos. Los que vivimos solos, sin familia, sin trabajo, nos tenemos que obligar a todo, sin motivo “llevo a mi hijo al colegio” para salir de casa, sin motivo “se cena con el telediario y por tanto, a las ocho empiezo a cocinar”. La familia es fuente de problemas, pero el solucionarlos, aunque las emociones y la sensibilidad se pongan a prueba, es un ejercicio bueno para el cerebro. “Problemas con la pareja”, “problemas con los hijos”, “problemas con los suegros”: eso es tener vida, vida cotidiana, aunque se sufra mucho a veces, pero es vida. No tienes nada pero muchos darían algo por tenerlo. No tienes nada porque sólo tienes una casa con facilidades para descansar, aseo, y cocina. No has de rendir cuentas a nadie y por tanto acabas fácilmente en la inercia de no rendírtelas a ti mismo. Pero sabes que lo hiciste en un pasado, porque tienes conciencia de que las cosas fueron diferentes en otros períodos de tu vida, y te mortifica el por qué no lo hago ahora. Cuando por circunstancias convives con otros, te redescubres haciéndolo todo automáticamente, normal, pero vuelves a tu soledad y con ella, al abandono. No tienes motivación alguna, por y para ti no haces nada. En suma, creo que no es bueno que el bipolar viva solo, porque además tiene la necesidad de exteriorizar sus emociones a diario. De eso no he hablado, y es muy importante. Por esa razón no defiendo la opción de vivir con un animal doméstico. No puede responderme cuando necesito hablar. He convivido con personas, y siempre he solucionado esta necesidad de forma intelectual. Sé que un perro puede ofrecer comprensión porque empatiza con su amo, pero necesito algo más. Los cambios, cualquier cambio en la vida te lo tira todo abajo. Vuelta al principio. Has suspendido la asignatura. Me jode esta forma de vida, pero no puedo ponerle parches invitando a gente a comer a casa para comer yo, invitando a gente a visitarme para ponerme pilas, acariciando a un perro en vez de a una persona que sí tiene todo el derecho a recibir mi cariño y mis emociones, placenteras si son positivas, y fuente de conflicto cuando fluctúan hacia la irritabilidad o la melancolía. Sé que es difícil convivir con un bipolar, porque uno ha de tirar del otro en tantas ocasiones y eso hastía. Por eso vivimos solos. Y por eso me jode. Y me jodía antes del diagnóstico, también, no hace falta ser bipolar para tener estos problemas y si no, pregunta por alguien que esté soltero o separado, y cobrando el subsidio del paro, porque igual también le jode esa forma de vida. Me jode, pero la vivo, así que no necesito ánimos, me los doy yo misma cada día, y publico esto porque supongo que no soy la única que se siente así, o quiero suponerlo. P.D. De los archivos de Blue, texto que dejo sin fechar. *** Imagen: "Format", de Richard C. Sultan [...] vuelvo a estar al principio, cuando mi única forma de reaccionar era intentar dejar de sufrir, el dolor era tan grande que podía incluso al amor que sentías por tu familia y sólo esperabas que ellos se dieran cuenta de que los querías mucho y que sabías que te quieren mucho, pero a veces los impulsos pueden a la razón, es más convincente y mas rápido. Que conste que no me enorgullece en absoluto la misma idea del “CSV” y de considerarlo como un subconjunto de la población que padece TB. Pero esto he creado, y dada su extensión, lo publicaré en partes. Avanzo otra parte de esta serie: brevemente, lo que distingue a un CSV, alguien que ha sobrevivido a esos intentos, del resto de bipolares, en mi opinión... es que la vida no es, ni puede ser igual. Ojalá quienes lean esto no tengan envidia alguna, si no les ha ocurrido. Mejor que no, mejor pedir ayuda... Para familiares y amigos de pacientes que os estáis informando acerca del Trastorno, os recomiendo esta lectura. http://www.suicidioprevencion.com/ Fin de la parte 2 de este escrito. La despido con un gran deseo para estos "miembros" entre los que me incluyo: LARGA VIDA AL CLUB DE LOS SUICIDAS VIVOS (Quiero decir: larga vida a sus miembros). P.D. Recupero este texto de una libreta. Tiene casi dos meses: lo empecé uno de los días sin fecha que pasé en Levante, en septiembre, en casa de Henri. El desorden es causa de haberlo escrito a mano: parece un borrador. Está parcialmente editado y enriquecido con colaboración de Mariló. Si algún lector quiere presentar su testimonio al respecto, para incluirlo en esta serie "CSV", le ruego que me lo haga llegar a mi correo carnedepsiquiatra*arroba*gmail.com * * * Cuando alguien me preguntó de qué conocía a Henri, me quedé descolocada en un principio. ¿Qué contestar? Compliqué, sin mencionar la maldita palabra bipolar. Somos personas antes que bipolares, y nuestra amistad se basa en lo que tantas otras. De ahí que no considere ni siquiera conveniente etiquetar de buenas a primeras a alguien como "bipo", o, en un caso distinto pero también común, "gay". Porque creo que es muy estigmatizante. De repente la idea “del club” acudió a mi cabeza, pero no era buena idea soltarla. Una de las verdades es que nos presentó una amiga común. Otra verdad, no necesaria para gente que no está en el ajo, es que ella también tenía Trastorno Bipolar. Y, por cierto, pertenecía al mismo club. Pero tampoco se dice de nadie "quiso quitarse la vida". ¿De qué estoy hablando, qué club es ese? El club de los suicidas vivos (En adelante: CSV). Esto es una invención mía: argot particular, como “El negocio bipolar” y alguna que otra Blue-ada que ahora no recuerdo. Hay que aclarar, incluso enfatizar, un hecho muy común entre los bipolares: en entornos como las asociaciones, sin apenas conocernos, sabemos antes que alguien estuvo ingresado o atentó contra su vida que si tiene familia o qué música le gusta. De este hecho deriva que esa parte oscura del historial que a pocas personas confesaríamos, entre nosotros no es tabú sino información incluso muy importante a darnos. Si se establece un mínimo de confianza, que suele ser realmente pequeño. Denuncio también que hay quien lo relata como una hazaña, y eso no es, pero a veces hay que echarle humor, más negro imposible, al asunto. De ahí que el miembro involuntario del CSV pueda empatizar más con otro. Lo que se siente, lo que publicaré esta semana si puedo a diario, hace que deba recordar que este blog es para adultos. Y en estos momentos, como dije en un post antiguo... "si estás muy mal, no lo leas". Sé de muchos bipolares que no se han acercado siquiera a ese abismo-frontera. No han pasado por esa experiencia de muerte y de vida, que no han tenido sustos propios y ajenos. Lo celebro, y está claro que los que sobrevivimos al intento no somos modelo alguno sino pura chiripa. Siempre me ha dado repelús hablar del tema del suicidio, pero sentí la necesidad de hacerlo, en este episodio depresivo que no acaba de remitir. En fin, que a veces no resulta muy cómodo contestar a según qué preguntas sin denunciar y estigmatizarse a uno mismo ("tengo este amigo en realidad porque ambos sufrimos el Trastorno Bipolar") y al otro. Pero la gente es muy cotilla y quiere saberlo todo, el cómo-cuándo-dónde, en una época en la que entablar amistades es algo tan y tan difícil, en estas ciudades de este país. Y tú sabes con todo detalle que tu amigo tuvo esa experiencia, pero no vas a contárselo a un tercero, que lo que quiere saber es lo de la canción "¿Y cómo es él? (o ella)" porque sí, y por si algún día se coincide en un evento social. Valga este post como introducción a la serie "EL CLUB DE LOS SUICIDAS VIVOS". P.D. Me está costando sudor y lágrimas publicar esto, pues el texto completo de la serie es un galimatías, y encima tengo problemas con el formato. Ya vendrán las fotos. *** Ciertamente, esta vez los grandes almacenes anunciaron la primavera cuando sí, empezaba a hacer buen tiempo. Este invierno el abrigo lo hemos sacado muy poco, pero hace tres días que volvió el frío, además con viento, e incluso vi (¡qué ilusión!) nieve pero no cuajó en el suelo. Hace dos días llovió, ahora el día se despeja de nuevo. En fin, cada día es una sorpresa. Esto viene a modo de introducción sobre los cambios constantes que nos depara la meterología en primavera, porque tienen su espejo en la vida cotidiana bipolar. En petit comité, un hombre cuenta sus oscilaciones en las últimas semanas. Va acelerado y mucho durante la jornada laboral, pero luego es capaz de dormir desde medianoche hasta la hora de comer (hipersomnia, yo también la sufro). Ha faltado algún día al trabajo ya. Concluye que este descontrol puede suceder por... la primavera. Otro está irritable hasta decir basta, sabe que sus padres le soportan sólo por ser sangre de su sangre porque hay broncas a diario en casa y sale el tema ese de que el perdón a posteriori no sirve de nada, pues la convivencia está rota ya. Pero le mantienen, no tiene ingresos suficientes para independizarse, y ya no está en la edad del pavo para ejercer de adolescente en lo emocional. Y lo reconoce. Yo no me libro. Voy derrengada, con el insomnio como mi sombra. Me paso estas semanas regulando el sueño, y cuando eso ocurre no soy persona y no me digas sal de casa, pues voy atontada medio día por las pastillas y el cansancio. A veces no puedo moverme, y otras tengo miedo. Quiero que me suban la medicación por la noche para caer dormida y no resucitar de camino a la nevera. Son buenas razones para ir al psiquiatra, a ver si la cosa tiene remedio, antes de que se rompa la baraja y te echen del trabajo o lo que es peor, de casa. Si tú no lo entiendes, ¿acaso lo harán los otros? Sólo verán que estás mal, y mal de insoportable, y eso sí puedes intentar solucionarlo con autocontrol al ser consciente y algo más, porque cuando "lo entiendan" será para decidir "se acabó, guapo/a". ¿Qué culpa tienen los otros? Vale, ¿qué culpa tienes tú? Tú, de tener trastorno bipolar, ninguna, pero piensa en los otros antes de victimizarte desde una posición egocéntrica, porque tú ya estás en tratamiento para no cagarla demasiado (del pasado pre-diagnóstico, mejor no hablemos) y encima viene la primavera para inestabilizarte porque sí, cosa que hemos de tener en cuenta y reconocer la alerta de estos síntomas y conductas que salen de lo normal, lo normal como tolerable en sociedad. A nosotros nos da mucha, mucha rabia estar mal. Lo compartimos más o menos de forma empática de bipolar a bipolar y lo lamentamos, porque sabemos que pagan el pato los cercanos. Ocurre lo mismo cuando el tema no es bipolar, si no estás diagnosticado de estas cosas, le puede pasar a cualquiera cuando ha tenido unos malos días en el trabajo y la familia se resiente si estás de mal humor, cansado, o tienes problemas económicos. Cuando en una charla abierta entre bipos se ponen estos ingredientes de cocina explosiva encima de la mesa, el siguiente paso no es seguir charlando con otros bipolares de nuestras desgracias, sino acudir al médico, y es pregunta habitual cómo va el tratamiento. Porque el petit comité reunido reconoce y escribiría en el acta de una reunión que se celebra en un bar mientras cena unas raciones que definitivamente, estamos todos algo de los nervios, y entre Pinto y Valdemoro, se podría decir un mini-episodio mixto, impredecible. ¿A quién le va ese rollo? Si compartiésemos piso, apuesto algo a que estaríamos constantemente enfadados entre nosotros mismos -bipolares que deberían entender estas cosas, tanto que nos quejamos de la incomprensión- y discutiendo. El final de una discusión de estas suele ser: "colega, ve al psiquiatra de una puta vez". Pasa que si te lo dice otro bipolar, hay quien se lo cree más que si te lo sugiere un familiar. Sucede también entre la gente, bipolar o no, que a veces hace más caso a una amiga que a su madre. Igual es astenia primaveral también, a saber, pero estas cosas también las diagnostican médicos, y en el caso de bipolares, mi humilde opinión es que debería valorarlo el mismo psiquiatra. Ya tengo cita con el mío. *** Ahora van a estudiar nuestros cerebros, y por mí que no quede el donar estas neuronas cuando ya no se electrocuten, porque está claro que son diferentes. Joder, es que no hay dos personas iguales en este planeta, ni los gemelos. Por eso también los estudian tanto. Eras o todo o nada. Si no funcionaba algo, lo tirabas, y si te gustaba, ibas a por ello o lo comprabas, desoyendo consejos. Lo tenías claro y liderabas tu vida. Pero la vida no te ha ido lo bien que habías esperado y se partió en dos, ahora viene la segunda parte: diagnóstico trastorno bipolar. Hablas con cuatro compinches de tu generación que tampoco trabajan ya y las historias se parecen demasiado. También recibieron esa frase tarde para enmendarse o para comprender. Somos de manual, diez años o más de demora en diagnóstico. Por tanto y según se sentencia en los manuales, tenemos peor pronóstico y bailamos al son de esa medicación que no acaba de encajar, ¡ay esos jóvenes que parecen estar más estables!, claro que nos comparamos con... Nuestro cuerpo no está acostumbrado a edad avanzada a esos fármacos ataca-cerebros y los tolera como puede: más bien mal. Pero a estos cuatro, nos han retirado con una pensión, premio al trabajo duro de años de pelearse en el mundo de los normales y los no normales (sea eso lo que cada uno quiera pensar, yo recuerdo a algún jefe...). No tenemos que abrirnos paso ya en un mundo laboral competitivo con estos efectos secundarios que nos incapacitan para pensar o crear. Lo hicimos a hostias cuando estábamos bien, o mal, pero lo hicimos, básicamente en una hipomanía -o normal o forzada por antidepresivos, de esto podríamos hablar también-, con algún que otro pinchazo por épocas de estrés o depresión. Queremos pensar que los jóvenes soportan mejor los efectos de la medicación, les han pillado en su momento, y ahí estudian y rehacen su vida sin que TB sea su pan incapacitante de cada día. O sí, si no consiguen remitir, porque no hay pastillas milagrosas y esto es una lotería. Ojalá puedan abrirse paso, triunfar en sus objetivos, y para empezar, ganarse el pan para conseguir ser independientes de su familia. Para seguir, que no tengan que envidiar a estos "los viejos" y consigan una pensión igualmente justa. Que nos quiten lo bailao, aunque es muy difícil quedarse con lo positivo del asunto yyaestá. El pasado pre-diagnóstico está ahí para atacarte en cualquier momento. Ahora nuestro nuevo trabajo "ocupación: bipolar" remunerado es muy serio: hay que aprender a vivir de nuevo. Y lo peor: algo nuevo, pues hay demasiado que ya no podemos o no nos dejan hacer. Algo viejos somos y tenemos demasiadas cosas vistas, y algunas a las que no volveríamos. Hay que seguir siendo uno mismo, después de todo, aunque no tengas claro en qué consiste eso, porque aunque hayas cambiado con la estabilidad farmacológica no puedes borrar ese prejuicio "siempre serás así" -ahí está el pasado- y encima vas drogado y marcado como inútil social por las autoridades sanitarias. Hechos que te colocan al borde de la depresión crónica: fui así, ojalá lo fuese ahora. . . . P.D. Y los hay que siguen en activo tras ese diagnóstico entre los 35 y los 45, olé sus huevos, aunque también se quejan de no ser "los de antes", de no ser tan "brillantes", de esa falta de color... *** Una de mis búsquedas recientes en la Wiki: el síndrome de Asperger. Empieza el artículo con algo que me parece de sumo interés, relacionado con no pocos comentarios en este blog. Cuántas veces los bipolares designamos a quienes no padecen de lo nuestro como "los normales", a lo cual alguien no bipolar responde ofendido. Bien, aquí tenemos algo mejor. Las personas "normales", denominadas neurotípicas, poseen comparativamente un sofisticado sentido de reconocimiento de los estados mentales ajenos. Interesa. Vamos a los enlaces, y sigo pegando fragmentos. NEUROTÍPICO. Basándose en que no hay un tipo o modelo humano único del cual cada una de las personas es una versión o caso particular, sino que la especie esta formada por todos los individuos que la componen en toda su diversidad, siendo la suma de todos los individuos lo que constituye el modelo humano, evolucionando colectivamente como especie, y que el modelo humano esta formado por todos sus miembros con sus distintas cualidades. No se puede determinar un individuo que corresponda a ese modelo siendo el resto variantes o aproximaciones a este modelo. Estadísticamente hay comportamientos o modelos más repetidos que otros, desde el punto de vista neuronal se denomina neurotípico al más abundante o del que hay mayor número de individuos, por oposición a neurodivergente que son las tipologías distintas de las más abundantes en cualquiera de los sentidos NEURODIVERGENTE Neurodiversidad es un concepto que promueve la idea de que la diversidad en las características humanas también se extiende al campo neurológico. El término neurodiversidad fue concebido por la comunidad autista para referirse a la neurología atípica del autismo. El término se utiliza en contraste a otros términos tales como desorden o enfermedad. Su aplicación va más allá del autismo, ya que se lo puede utilizar para describir el TDAH, la dislexia, etc. . . . Así pues, hablar de "los otros", "los normales", carece de sentido, y más en el peyorativo. Neurotípico me parece un muy buen término. Somos tan humanos como el que más, y normales, no subnormales. Según el DRAE: Subnormal ya no es nadie. Esta palabra sí es peyorativa, y está quedando desplazada por otras más acordes con enfermedades concretas tales como el retraso mental, cada vez más llamado "discapacidad intelectual". Tan sólo representamos una variación, algo muy respetable en la especie humana, que gracias a los progresos en la medicina y su cultura de cuidado de los que no pueden valerse por cualquier tipo de minusvalía, discapacidad, ha detenido el proceso de la evolución, que hubiese barrido sin piedad a la ceguera, sin ir más lejos. Viva la neurodivergencia, como concepto. *** Ya, ya, lo sabemos, somos un negocio para un sector del colegio de médicos y para la industria farmacéutica... Pero el negocio bipolar, en nuestro argot, es en lo que estamos o nos han metido, es nuestro pan de cada día. Partiendo de un diagnóstico, nos han obligado y nos hemos obligado a un tratamiento que nos esclaviza obliga y sujeta a: 1 - Consultas médicas periódicas: un agujero en el bolsillo, o una espera insostenible en listas de espera de servicios públicos saturados. 2 - Ingesta de medicación de por vida: otro agujero en el bolsillo, y a saber qué nos puede pasar en unos años. 3 - Efectos secundarios de esa medicación: intenta hacer vida normal. Intenta disimular caída de pelo o kilos que aparecen sin llamar, mareos, intestinos caprichosos... 4 - Ocupación constante: tomar pastillas a su hora, y previsión para que no falten ni sobren. 5 - Sufrir la incomprensión de los más cercanos: hasta que uno no lo vive en sus carnes, es imposible, ¿lo entendías tú antes? 6 - Sufrir en nuestros episodios: contaremos con la ayuda de otros compañeros de fatiga, pero que nos quiten lo bailao en los infiernos. 7 - Enfadarnos con la ignorancia: mejor no hablar del tema es lo más acertado, siempre se discutirá. 8 - Soportar el estigma: nadie nos mirará igual que antes, nadie que sepa que tenemos TB. Ya no seremos maravillosos, volveremos a la adolescencia. 9 - Aceptar nuestra soledad: ante la incomprensión, ante el abandono de una pareja, ante quien no quiere relacionarse de partida "con enfermos". 10 - Transigir con limitaciones: dormir a determinadas horas... 11 - A veces, aceptar una jubilación anticipada, a qué me dedico ahora además de tomar pastillas y dar paseos... soy un inútil social. 12 - Abandonar actividades y cancelar hábitos tales como el café o unas copillas los sábados. 13 - Desintoxicarse cuando hay adicción: o eso, o el tratamiento es papel mojado. Reconocer una adicción para vencerla. El calvario de dejar drogas. 14 - Cambiar vida social: pérdida de amigos, no poder salir con ellos como antes, reconocer que no todo son buenas compañías ahora. 15 - Asumir nuevos hábitos: no todo el mundo se dedicaba a la vida sana antes del diagnóstico. 16 - Rumiar continuamente: pensar y pensar en quién somos, éramos y seremos. 17 - Atormentarnos con nuestro pasado, con recuerdos que acuden ahora nítidos, ahora amargos, ahora en pesadillas de día y noche. 18 - Buscar consuelo y no encontrarlo en nada ni nadie: riesgo de impulso de autodestrucción. 19- Sufrir sin motivo: con motivo ya sufrimos todos, hacerlo además sin, es una gozada, lo endógeno es lo que se lleva. 20- 21 22 23 24 25 (Aportaciones de los lectores: post abierto) EMPIEZAN A OCUPARSE ESTOS NÚMEROS......... ELEGID UNO! . . . Efectos colaterales: pérdida de poder adquisitivo, pérdida de autoestima, autoestigma............. Y así, hasta cansarse del negocio bipolar, querer dimitir. No poder hacerlo sin dimitir de esta vida. La vida, ahora preciada, ¿porque llegaste a despreciarla? ¿Por estar en el negocio bipolar sin saberlo, por ir conociendo sus reglas a hostias? ¿Por olvidar sus mandatos, ahora en una toalla sucia que tiras? ¿Quién tiene narices de decirnos que no tenemos obligaciones? Pues, tristemente, ejemplos sobran. Esto es un negocio, pero parece clandestino. Es una forma de vivir, así quizá quede más bonito, pero tampoco entienden qué precio pagamos, no están en el business. ¿Has hecho alguna vez una lista completa de tu nuevo pan de cada día? A mí me ha dado miedo improvisar esta. APORTACIONES DE LOS LECTORES Autor: Valerio Fecha: 15/11/2006 20:50. Fecha: 16/11/2006 13:14. Fecha: 18/11/2006 15:59. Fecha: 19/11/2006 18:09. (¿Llegamos a los 50? ¿Añadimos más efectos colaterales? Más aportaciones, más realidades, más comentarios, o bienvenidos mails a carnedepsiquiatra -arroba-gmail-punto-com) Barcelona, 22 de noviembre de 2003 ¿Por qué oscilamos? Este texto es el de una Blue novata: se firmó a los tres meses del diagnóstico, con la primera pauta, en pleno episodio. Ahí están sus primeras conclusiones tras horas de lectura, las primeras necesarias e interminables charlas con otros bipolares de la ABC (Associació de Bipolars de Catalunya) y miembros voluntarios del S.O.S. de Bipolarweb. ¿Por qué no se me hablaba de todo esto en consulta, y por qué no se me contaba el porqué de tales medidas y recomendaciones? Llevaba años de tratamiento psiquiátrico, pero todo empezó de nuevo cuando cambió el diagnóstico. Todavía me veo en la piel de esa recién llegada al mundo no uni- sino bipolar, hay cosas que no se olvidan. Falsa novata en realidad: ya era conocedora de pastillas y psiquiatras, los que hasta entonces nada me habían contado acerca de nada. La situación cambió cuando yo lo hice de profesional, poco después de crear este documento, que Blue escribió para ella y para compartirlo con otros. No olvido de dónde vengo y por ello soy muy solidaria con los recién llegados al club. En esos momentos, durísimos meses de episodio mixto, la gran montaña rusa, mi madre me cuidaba y hacía posible esa regularidad tan necesaria para la mejora: yo me hubiese abandonado. A ella le debo en realidad estas líneas, pues. *** Demasiado común al TB, comorbilidad con... aquí hay varios trastornos, no se trata de escoger sino de conocer qué sombras pueden acompañar al bipolar, y también qué china nos puede caer en un momento dado, pues hay quien es diagnosticado de una de estas "perlas" al mismo tiempo que bipolar, o... después, como postre. Esto explica muchas veces por qué no hay dos bipolares iguales, además de la observación trivial: tampoco hay dos personas iguales en este planeta. Una buena lectura: http://www.nexusediciones.com/pdf/psiqui2005_2/ps-32-2-004.pdf Quien me conoce por esta página, ya sabe qué comorbilidad/es poseo. Más chicha pa' terapia. . . . Fotografía: cortesía de Andrés P. Post "Comorbilidad I": http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/112601-comorbilidad-i.php *** bipolar, trastorno bipolar, trastorno afectivo bipolar, enfermedad maníaca-depresiva, desorden bipolar... ¿Alguien da más? Me he dejado unos cuantos... ayudadme. Con todos estos ingredientes diseminados entre la literatura y presencia en medios de comunicación, algunos directamente traducidos del inglés, otros obsoletos que se usan como sinónimos... ¿Alguien piensa que BIPOLAR va a ser algo que suene tan claro como DEPRESIÓN? Lamentable. *** 1 Le diagnosticaron muy joven, tuvo un ingreso antes de los 18. Mejor para él, pues ha tenido un tratamiento que no ha permitido agravar la enfermedad. Y ahora apenas siente efectos secundarios, a veces, ninguno. Era tan joven y vulnerable que su familia volvió a ver en él un niño. Creció el resto de su adolescencia y juventud bajo un paraguas de irrealidad real que reemplazó a la irrealidad de la enfermedad. Era un joven-burbuja, que se movía en entornos controlados, fuera de los peligros de la vida real. Cumplió los 30, y todavía recibía una asignación de sus padres. Para qué ir a trabajar, toda la vida he sido especial, y ya me dan dinero para mis gastos. Me gustaría tener novia. 2 Al poco tiempo de casarse, notó que había cambiado. Lo atribuyó a sus nuevas responsabilidades y facturas. Gritaba más de lo normal, ya no era dulce y amable como cuando le puso el anillo. Siempre irascible, siempre quejándose de los demás, todos eran unos imbéciles. Su mujer quiere dejarle. El no admite estar enfermo, y se pone peor cuando se le insinúa ir al médico. Grita, insulta, se va de la casa dando un portazo y bebe, bebe mucho. Gasta el sueldo así, casi sin recordar en qué, nada más recibirlo. Su familia debe pedir para pagar incluso el alquiler. No se habla de esto con nadie, son "asuntos de familia". Sus padres dirán que no le ocurre nada, mientras sus hijos se esconden en su habitación para no toparse en su camino. Habrá que ingresarle a la fuerza. Recibirá un diagnóstico, y quizá su actitud sea todavía peor, de negación, de rebeldía al no aceptar a esas alturas de su vida una enfermedad tal. Recaerá cada vez que deje la medicación. Su mujer dirá "basta". 3 La joven bipolar era una princesa. Se movía con ademanes regios allí donde su alma iba a parar. Solía ser el centro de atención y reclamaba su parcela de liderazgo, fuere por su belleza o por su inteligencia. Su desamor era patente cuando no era tratada como la joven reina en la que iba a convertirse. Su ego era fuerte, sus aspiraciones en esta vida, también. Despreciaba a quienes se conformaban, a las mujeres que no eran sus iguales sino sirvientas a sus ojos. Pero un día se deshizo la ilusión, la convirtieron en un sapo feo y gordo. Tiempo después, cuando la libraron del hechizo, se miró al espejo y comprendió que nunca había tenido sangre azul salvo en su imaginación. El mundo que había inventado ya no existía, y no sabía en qué consistía el mundo de las sirvientas. *** Libres recreaciones de historias escuchadas demasiadas veces. El bipolar puede convertirse en un tirano, cómo no. Otras personas con otras patologías también lo hacen, amargan a todo su entorno, a los obligados a cuidarle. El enfermo mental es un enfermo crónico que se puede tomar las cosas a bien o a mal, como el resto de crónicos. Dicen que la actitud representa un 80%. En el prospecto de cualquier antidepresivo: puede inducir a viraje a manía. Claro que lo he vivido, antes del diagnóstico la misma pastilla que debía salvarme de la depresión me sumía en los mundos de yupi. Incluso en depresión, la teoría afirma que a un bipolar se le ha de dar antidepre a cuentagotas, y no todos sirven, pues lo del viraje es algo serio en algunas familias de antidepresivos. Qué feliz era yo con el Prozac. Eso no es salir de una depresión, es pegar un salto, ciclar. Ya, cuesta más salir de la depre, pero cuesta igual salir con antidepresivos, fármacos que deberían funcionar y si lo hacen es a las muchas semanas. Y nos la jugamos a ciclar hacia donde no conviene. Pero si los tomamos es como si confiásemos más en salir, en salir antes. Tomo uno a dosis subclínicas y por si acaso, un antipsicótico le controla. Dos piezas del cóctel, corsé también le llaman. Aprieta, pero no hay peligro de viraje, en la teoría. *** Leo una vez más por ahí: "asistencia sanitaria colapsada por los pacientes con trastornos menores que impide prestar la atención que precisan los más afectados". Y claro, quieren formar a médicos de cabecera para que no deriven "cualquier cosa" a los colapsados servicios de psiquiatría. Lo están, sí, doy fe que en Madrid capital en un distrito céntrico dan cita para mínimo dos meses y encontrar un huequecillo cuando uno está mal es inviable. Esos trastornos menores, y me ahorro algo muy malsonante, son los que luego dirán que han tardado diez años en diagnosticarle bien. Es una sospecha. Efectivamente, hay tan pocos recursos que sólo quieren o pueden tratar a los agudos, esos son los que parecen más afectados por supuesto, y me pregunto si quizá estuvieron antes de ser "los urgentes" hoy día en el conjunto de los que impedían ofrecer atención. *** Pues esos somos los bipolares que deberíamos ir de medicación en medicación en España, pero hay un tanto por ciento diagnosticado muy inferior. Se calcula un número de 400.000 tocados por la enfermedad divina, la epilepsia, en España. Para ellos se desarrolla e investiga, y los bipolares nos beneficiamos directamente de eso, porque se nos recetan esos fármacos. También nos beneficiamos de los medicamentos que en primer lugar son estudiados para la esquizofrenia, dato encontrado: 400.000 afectados, y tampoco están todos diagnosticados. Los fármacos para la ansiedad parece que siempre hayan estado ahí: antes el valium costaba veinte duros. Los antidepresivos son otra cosa: la revolución prozac, la caja a trece mil pelas, creo recordar. *** Leo esto (enlace en un foro de bipolarneuro.com, cortesía de Myriam): http://www.psiquiatria.com/noticias/depresion/diagnostico/28344/? Y se me ocurre esto otro: Hay que celebrar que se animen a demostrar científicamente lo que todos sabíamos, pero claro, si el estudio se da por válido donde corresponda (¿19 pringaos es un buen número?), un avance se ha conseguido. Buenas noticias, sin duda, que demuestren: Supongo que nadie tenía dudas, ni los pobres y respetables 19 participantes depres (al grupo de control, un pelín más numeroso, un sugus). Pero como "nuestro entorno" a veces es algo hostil al respecto, ya podemos ofrecer si el caso lo requiere una prueba basada en el método científico. Como esto me ha llegado al alma, he incorporado a mi argot lo de "19 pringaos". *** Claro que hay que vivir la vida, luego la vomitas en plan bulímico porque no tienes derecho a estar un día contenta, luego pasas dos de bajada como si esa sonrisa fuera enfermiza, incluso llamas al psiquiatra porque temes estar subiendo, cómo voy a subir, tengo síntomas pero si los tengo es porque hasta hoy iban en otra dirección y me asusto mucho en esas oscilaciones. Cosas a las que debes acostumbrarte, a ser penalizada con una multa que nadie puede imaginar, ni siquiera tú, un día tienes derecho a ser simplemente un cuadrúpedo con la cabeza alta para volver luego al humus. Si sales por un momento, no olvides ir a la compra. Por algún milagro llamado cortisol (por mí, como si se llamase trinaranjus), el cerebro empieza a ser tal cuando anochece, otra vez la noche es tu aliada y la tentación de alargarla es demasiado poderosa porque a partir de las 18 h notas que ya sales del fango, por fin, ahora empiezo a ser alguien, no, yo no era así mama, toda la vida me ha ocurrido, hasta esa hora mi ánimo no empieza a ser bueno y no es cosa mía sino de mi cerebro, de todo lo que allí se mueve que ni yo entiendo, cómo te lo podría contar, sólo sabemos que por la tarde me siento más activa, ahora sé que menos deprimida en esta depresión vitalicia que me ha tocado por suerte. Una vez en lo más bajo, desearé volver a sonreír un día, y lo haré con mucho gusto, a sabiendas de que después me espera lo inevitable. Esto pasa incluso cuando "estás estable", sí, oscilas como esas frágiles hojas que están a punto de caer, y te agarras como puedes a las pocas rutinas que permanecen. ¿Eutimia? Qué relativo. Lo que sube baja, ¿alguien se lo ha cuestionado alguna vez? Para mí es una certeza inexorable, y día a día. La sonrisa deja paso al rostro macilento, cómo iba a ser de otra forma, si tienes la enfermedad de la alegría y de la tristeza. Y, ¿cómo es la vida, para la mayoría de humanos? Más triste que alegre, y eso son puñaladas para el bipolar, después de las risas vendrán las náuseas. *** Has dejado de beber, pero ahí queda la sombra, nadie te asegura que no volverás a hacerlo. Pero por el el momento, es bueno pensar: no lo necesito, no lo deseo, no sé por qué lo hice... o sí lo sé, y ahora creo que podría evitar esa salida. *** Segundo post del día (no acostumbrarse, ninininini ni yo ni los lectores, ni a esto ni a dormir una mierda) Stephey Fry, artista británico polifacético, entre las facetas que conozco (me falta la de escritor, por ejemplo): actor cómico, comunicador, "actor gay" y protagonista gay de "Los amigos de Peter" o "V de Vendetta"... bipolar. Como le dije a quien me dio el link maldito que me hace postear en este día raro, me gusta este actor, sea gay, tenga bipolar. No estigmatizo ni lo hacía antes, ¿gay? magnífico. Ahora sé que tiene bipolar, pues muy bien también, aunque no estigmatizar ahora es algo que se puede dar como obvio como actitud. Además, esto que sí es una etiqueta jodida, la lleva muy bien, por las lecturas. Hoy se transmite en la BBC un documental en dos partes sobre el tema. Una entrevista: http://www.bbc.co.uk/health/tv_and_radio/secretlife_documentary.shtml No es que la entienda al dedillo, pero es importante creo que alguien tan conocido admita que ha intentado suicidarse. Al parecer, tiene la suerte de no tomar medicación, pero va a abordar el tema. Cómo no, diagnóstico tardío, a los 37 años (el mío, a los 35). Navego sólo un poco más: a finales de julio salta la noticia de su pasado, ese intento de suicidio http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/5202066.stm A ver si la sociedad se da cuenta de la dimensión del problema del suicidio, poco a poco. Hacen falta famosos para que un tema importante se aborde sin los anónimos porcentajes que olvidamos. - - - Escribo este segundo post porque hoy 19 de septiembre -post dinámico, me entero cuando ya he cerrado todos los navegadores con medios de comunicación- me llega la noticia de que se publica esto en un diario español: http://www.elmundo.es/elmundo/2006/07/20/cultura/1153412695.html Investigo algo más en este "día de los titulares", en http://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Fry Fry has since spoken publicly about living with bipolar disorder, and has made a documentary about his experiences of the condition and also how it affects others.[1][2] In it, he interviews Robbie Williams, Rick Stein, Carrie Fisher and Tony Slattery, who all offer personal insights. Stephen Fry: The Secret Life of the Manic Depressive is to be transmitted on BBC Two in two parts, on 19 September and 26 September 2006. No me había enterado hasta hoy y la cosa está publicada hace dos meses menos dos días, y hasta me parece bien, no hay que mirarse al ombligo bipolar, aunque me gustaría ver ese documental. - - - (Sigue el post dinámico) Maldita sea, hoy no me libro de los titulares y en 20 minutos saltará la alarma para ver el telediario, arg. Reviso la web de la BBC y se ha actualizado. Se ha emitido ya el programa, a las 9, y han colgado fragmentos. http://www.bbc.co.uk/bbctwo/programmes/?id=manic_depressive Mejor lo dejamos aquí, al capricho de si se abren o no los 4 fragmentos... ¡¡Y NO QUIERO MÁS NOTICIAS HOY!! (Seguro que mañana me paso por el foro de la BBC para ver los comentarios que han dejado los televidentes) *** P.D. Caos de post, caos mental. Va a ir al dentista mi padre, que de malas noticias propias paso y he cancelado la cita, espero que sea canjeada por una buena siesta. Ojalá acabe ya el post dinámico, pues lo de que Ibarra lo deja, ya lo he leído. Me retiro de la pauta el telediario del mediodía, he dicho. La pastilla de las 15 h. sí que toca, y de paso, debo llenar el pastillero con el consecuente recuento de existencias, malas noticias: próxima fecha estimada para recetas, arggg. Pero, cierro ya: las malas noticias no son que me esté quedando sin tabaco porque si me pongo nerviosa fumo más, sino que ME SIENTAN MAL LOS INFORMATIVOS DE ACTUALIDAD. Visto está que me altero mucho, me enciendo y se acaba mi tranquilidad, tan necesaria, así que me plantearé volver a tener la tele de adorno y no visitar algunos enlaces matutinos. Recibo una alegre noticia sobre alguien, que lo ha pasado muy mal, incluso su familia se resentía ya de años de ciclos muy graves... que lleva muchos meses, casi un año eutímica, y mi respuesta es: se lo merecía, tras el calvario de ciclar y ciclar. Y me digo: ¡todos lo merecemos! Pero las circunstancias de la vida, tantas veces impiden que esto se produzca. Y el grado de enfermedad. Y el apoyo que se tenga. Y que la vida te de la cara. Y el acierto del psiquiatra al medicar. Y... Total, todos merecemos ganar la lotería. *** Texto escrito el pasado 8 de noviembre Equivale a decir que se está conociendo y reconociendo, reconstruyendo. (1) Un día escribí: "Experimentar emociones, lo que diferencia a un androide de un ser humano". (2) Al mismo río entras y no entras, pues eres y no eres [el mismo]. Heráclito de Éfeso. (3) (Respuesta a un comentario) "No es un lamento, es una autoafirmación, dije que era un proceso nuevo y también doloroso, eso sí, pero es como cuando te ves recién depilada, ha valido la pena. Me siento satisfecha, aunque nadie regala nada y he de seguir en ello, y compensa". *** P.D. A veces me releo, y flipo. Encontrarse a uno mismo cuando está pisando el suelo real puede dar lugar a un texto valiente o entusiasta como este. Realmente, es Blue a fecha 8 de noviembre de 2005, y ha llovido bastante. Quizá haya avanzado en ese proceso, pues... nada, el río explica muchas cosas. valor para reconocer las cosas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia. Me lo topé ayer para mi sorpresa en el libro que estaba acabando. Hace años la conocí por alguien que lo atribuyó a AA y no sé si este es su origen, pero advierto que esta oración empezaba por "Dios", a quien omito de esta reproducción. Hay algo que obviamente no puedo cambiar: trastorno bipolar. Diagnóstico tardío. Y mis 38 años. Pero admito que no reconozco a primera vista los puedo-no puedo en muchos temas que me preocupan, entre los que destaca lo que hago y no hago aunque debería hacer. Será un ejercicio de análisis en todo caso, no de sabiduría. Este año me animé a empezar un, lo que llamo ya, el cuaderno de rutinas y bipolaridades, nada que ver con mi diario personal aunque hay hechos que sí van a parar con detalles a la otra libreta. El año 2005 fue tan sorprendente y fuera de toda rutina - maleta y a Madrid- que no tuve ocasión ni ganas para hacerlo. La verdad es que es una tarea que ocupa su tiempo, ponerse a escribir todo lo que haces o no a su hora, es vivir y escribir tu vida a la vez con ese cuaderno siempre a mano. Me fue de mucha ayuda en la última consulta, debo reconocerlo. El primero fue escrito por órdenes de mi psiquiatra. Data de finales de septiembre de 2004 y empieza con una serie de pautas, las que me marcó y siguen siendo válidas hoy día, como parte de la psicoeducación. Creo que ya las reproducí pero son palabras, que al igual que esa oración que escogí como "motor", ahora debo recuperar. La cuestión ahora es cotejar los dos textos aunque nada tengan que ver en principio, pero necesito respuestas que reflejen la realidad de mi vida actual, ya estabilizada en mi casa, y bueno, ahí va: - Salir de casa por la mañana - Comer y cenar a la misma hora (mejor acompañada) - Salir de casa por la tarde - No tocar la cama por el día - Acostarse a la misma hora - Actividades a realizar durante el día. [aunque obsoletas hoy día, una es intelectual, otra sugiere cuidar de mi salud, y la última ejercicio físico] - (por obvio no se incluyó): tomarse las pastillas a la misma hora. La cruda verdad es que esto fue la alternativa que se me dio cuando me negué en rotundo a asistir a un hospital de día tras mi primer ingreso. Era la guía para empezar con mi rehabilitación, no sólo la de la espalda que en esos momentos era prioritario. Me rompí los cuernos para buscar actividades, llenar el cuaderno, y llegar a la consulta con los deberes hechos, bajo presión y todavía asustada por si suspendía esa asignatura y me enviaban al hospital de día. Realmente, hay regularidad en la libreta. ¿Por qué? Tenía el apoyo de mi madre para, por ejemplo, y se dice pronto pues sin ella no lo hubiese conseguido, despertarme y las comidas y el recordarme que era la hora de tal. Pude hacerlo porque tenía ayuda, y mucha, de quien me cuidaba, Madre. Pero las cosas han cambiado y mucho en este tiempo, vivo sola. Y es una realidad que he relajado lo que se suele decir en otro ámbito "las costumbres". Mi tarea es obvia. Sé perfectamente lo que dice mi cuaderno de rutinas. Sé en lo que difiere de estas pautas, a las que sigo dando validez. Y necesito saber, una a una, cuáles son las cosas que según la oración necesitan valor, el famoso "pon de tu parte" que tanto odio como expresión pero es la que se usa en vez de la que pondré como encabezado de la lista "tener el valor de", donde valor es motivación y díselo a alguien que no está motivado. LA TEORÍA ES MUY BONITA Eso es lo que solemos decirnos a veces los bipolares cuando algo importante hace que nos encallemos. Por eso me meto en este berenjenal, porque sé que lo necesito. Debo concentrarme y pensar. Dejaré el cuaderno de rutinas, ya me sé la historia y lo de los efectos secundarios a según qué horas. Debo meditar cuidadosamente lo que puedo o no cambiar por mí misma y entonces, volver a escribir un cuaderno, esta vez sí con rutinas, como si fuese otra vez "a examen". Y, esa lista va a ser importante, pues "atacar" a su resultado no se puede hacer a lo bestia -porque lo haría un día y luego nada, lo he vivido-, sino el buscar la forma menos dolorosa, elaborar estrategias para hacer realidad la lista y tener el objetivo claro de que se convierta en rutina diaria. Se dice fácil... LA TEORÍA ES MUY BONITA Y si algo tengo también comprobado, es que si la rutina del sueño se va a la porra, las rutinas que le siguen, también. He de elaborar esa lista lo más rápidamente posible, de forma que el "ya empezaré el lunes", tan repetido cuando alguien quiere ponerse a dieta o ir al gimnasio, para mí sea empezar, con esfuerzo, a llenar los vacíos de lo que en su día fui capaz de hacer y, como la lectura, había olvidado o directamente eliminado cuando un revés me volvía a poner "al principio". La lista que más dolerá: lo que no puedo hacer, o no sola, y esa irá al psicólogo que necesito, como ya he escrito aquí. A veces me pregunto por qué debo hacer listas periódicamente, por qué la lista de tareas domésticas, aseo personal incluído, y la de la compra no son las únicas que deben preocuparme, y sí, espero el día en que eso sea lo único de lo que deba preocuparme una vez esos hábitos sanos sean ya rutinas de las que no deba preocuparme. Reconozco que es un avance que compre y cocine yo, en plan soltero claro, y que no coma acompañada salvo excepciones, y que limpie e intente ordenar mi casa. Ser, al menos, capaz de cuidarme en estos mínimos, y quiero suponer que el psiquiatra adjudicaría unas horas a esta actividad, aunque sé perfectamente que eliminaría -limitaría- horas de actividad intelectual, las que le dedico al blog quizá constituirían ya ese límite. P.D. Compruebo que el reloj de Blogia nada tiene que ver con el del resto del mundo. Escribí el anterior post el sábado, bueno, ya el domingo 20, hacia la una y media de la madrugada, pero ni la hora ni el día son correctos... de forma que vuelvo a postear esta mañana con esta reflexión. Que nadie espere que publique esas listas. Tengo que volver a buscar fotos, por cierto, y aunque no lo parezca, es un trabajo intelectual hallar lo que me plazca y encaje en un post. Para este, una doble hélice, ADN. *** Eras una olla exprés... ¿lo recuerdas? http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/052101-los-demonios-de-la-olla-expres.php Y ahora te das cuenta de todas tus meteduras de pata. Ya puedes llamar a tus amigos, pues ellos ya no lo hacen y ahora reparas en ese detalle, junto con tantos otros.. Las buenas noticias son que ya has aterrizado, que empiezas a recordar, y que te preguntas qué "yo" hizo eso. No intentes decir que fue un episodio para justificarte, es mejor el popular "se me fue la pinza". Acepta la Realidad como la realidad de que ya no te llaman. La gente se acaba cansando. Mientras fuiste una olla exprés había que perdonar "la del día de hoy", y ponte en su lugar, cuánto habrías tardado tú en enviar "a pastar" a alguien que incluso se amparaba en el "es que no me entienden" o "seguro que cuando lo entiendan, me perdonan". Con el tiempo, resulta que la Realidad es que tienes algo llamado Trastorno Bipolar que a todo el mundo le sueña a chino, pero explica por qué te conducías así. Si el diagnóstico es tardío, tú no tienes la culpa de eso pero tu mala fama será imborrable. Intenta convencer a alguien de que no eras así, que no era tu personalidad. No lo conseguirás, qué pocos lo hacen, porque el diagnóstico explica muchas cosas pero como bipolar vas a seguir ciclando y tropezando con la misma piedra. Y mientras tanto, ya te has acostubrado a ir a tu bola, así que ahora ya tienes el estatus de oveja negra y cuando topes con incomprensión, volverás a comportarte como tal, porque es lo único que conoces. Los síntomas remitirán, pero si te han sobreprotegido hasta la fecha, seguirán haciéndolo y tú ya estás acostumbrado a ello, a esa posición cómoda donde el perdón es constante. Yo no he buscado el perdón de mucha gente. Para qué, si no vamos a seguir tratándonos. Es algo difícil de aceptar. Hay que aceptar tantas cosas... esta duele. Pero la realidad es que todo el mundo tiene un límite. Hasta los familiares. Hasta los amigos. Hasta las parejas. Hasta otros bipolares y compañeros de ingreso con otras patologías. ¿Cómo van a perdonar cada día lo mismo, si saben que les espera la misma película mañana? Luego nos lamentamos de las pérdidas. Algo tuvimos que hacer nosotros, no seamos víctimas. Además, tú no tienes sensación de culpabilidad alguna cuando eres una olla exprés, si hasta te cabrea que te lo digan porque "estás de puta madre", mientras vas mandando a la mierda a cualquiera que se interponga en tus planes y objetivos, que trazas pensando en yo, yo y yo. Hasta que me ató la familia, no quiero ni recordar lo que hice o dije. Creo que mi familia se salvó de algunas "demostraciones" de mi temperamento alterado antes del diagnóstico, puesto que les huía, no acudía a sus invitaciones. Ni a las de mis amigos. Este absentismo, aunque yo no me encontrase bien, también es algo que deben perdonarme. De eso hablo, yo no me encontraba bien y ellos lo sabían, pero los hechos eran que yo no respondía, o lo hacía con algún "numerito", otra cosa que puede olvidarse pero ayuda a crear mala fama. Elevadísimo porcentaje de bipolares divorciados entre los que me cuento. El perdón diario no está incluído en el amor. El perdón sirve para que no se cometa el mismo error. Cada vez lo mismo, acaba con la paciencia de cualquiera. Un lector me habló de los bipolares "oscuros"... los que se amparan en el trastorno bipolar para hacer daño. Promesas incumplidas. Daño. Perdón. Más daño. Claro que no queremos hacer daño, a no ser que seamos muy oscuros, pero lo hacemos. Es complicado, a veces sólo consiste en uno de tus cambios de opinión. Por eso no pido perdón a según quién, y acepto que en su día se me borrase de agendas. Los amigos caben en los dedos de una mano. Y soy muy afortunada, tengo una mano aquí en Madrid y otra en Barcelona, y otra por todas partes. No todos han perdonado de forma incondicional, no los que perjudiqué. Existe un lugar que puede llamarse el Lado Oscuro, al que nadie me asegura que no vuelva, pero yo no daré pasos hacia él, pues no quiero experimentar de nuevo la ira y la impotencia de que no se absuelvan mis meteduras de pata, siendo muy consciente de estar para muchos en una "segunda oportunidad". Y escribir esto es muy duro para mí, pues yo ya empiezo a no perdonar tras hacerlo y no obtener sino más de lo mismo, y a no llamar. *** No lo llamaremos estigma esta vez, sino prejuicio. Constantemente usamos prejuicios, prejuzgamos, y no somos conscientes. Hay quien va con el "no" en la boca como respuesta a todo, quizá por ello: todo lo que no entra en "la normalidad" que uno se ha fabricado, en los estereotipos que tenemos todos, en realidad puede serlo. El prejuicio se combate con conocimiento, pero hay quien se siente a gusto con sus prejuicios y eso no podemos cambiarlo, ni con el tema de la salud mental, ni con el de los nacionalismos ni un largo etcétera. Hay un trauma y un cambio importante en el entorno del paciente cuando se produce el diagnóstico. Ya era rarita la niña, últimamente demasiado, pero esto ya es otra cosa, estaba tan mal de la olla que ha ingresado en un psiquiátrico. Son cosas que pasan a formar parte de tu currículo personal ante todo el mundo. Saldrás o no de esa situación, pero ya está esa marca en tu CV. Para empezar, prejuicio ante las enfermedades mentales, aunque las haya en tu propia familia. Para seguir, prejuicio ante un psiquiátrico, no se concibe que sea un hospital. Y para acabar, más prejuicio: ya no se te mira igual ni se te recuerdan tus virtudes como antes (qué inteligente, qué espabilada...). Recibes compasión, piedad, cuando no te tiran por la cara determinados hechos del pasado. No pidas perdón, de nada sirve, sólo recibes tolerancia, a lo sumo. Quizá te quiten algunos años mentales e intelectuales, hasta ahí puede ser cruel el prejuicio sobre la enfermedad mental en concreto. "Estaba enferma, ¿no lo recuerdas?" "No, tú siempre fuiste así" (sí, claro, me suicidaba cada día, ¿sabes?). "Y NADIE NOS DICE QUE NO VAYAS A VOLVER A... ser como eras, ser lo que recordamos". Ni un psiquiatra que te dice que estás bien, nada importa ya, se cerró tu CV con un diagnóstico, un par de ingresos, y alguna que otra crisis puntual. Ya no bebo, ¿no lo véis? ¿Y qué? (...) Los ambientes donde el prejuicio que acompañó a tus crisis pueden ser muy dañinos ahora. Convence a los demás de que ya no vas a volver a... lo que sea. Tarea imposible, siempre un ojo desconfiará y a la mínima, te echará encima más mierda del pasado. Además, sigues estando enfermo, haces cosas raras, no es normal comer a medianoche. Estás atontado medio día. Te estresas por cualquier cosa. No, no eres normal, se te trata con pinzas. Todo esto es basura para tu psique, de la que acaba oliendo a podrido. Es mejor pasar página. Creo que hice bien en cambiar de aires, y ahora soy capaz de observar lo mucho que ataca el prejuicio cuando vuelvo a mi entorno "enfermo", pues les hice enfermar conmigo y soy muy consciente, además de los daños causados sobre los que ya no vale la pena pedir perdón, pues ya son parte de tu currículo en ese entorno ya contaminado por, repetiré de nuevo la palabra, el prejuicio. Hay todavía mucha vida por delante, y muchas personas a las que conocer, sin prejuicios hacia ti, de entrada, como antes. Si valen la pena, les dirás un día que tienes un trastorno y está controlado farmacológicamente, y quizá, si no tienen prejuicios sobre la enfermedad mental y ven delante a la persona que eres -y eras y gustabas- antes de anunciar este importante hecho sobre tu vida, quizá te acepten. Y si no, game over. No tienes derecho a expectativas positivas así que mejor no las tengas, pues los prejuicios mandan en esta vida, y no puedes llamar a nadie ignorante por ello ni darles un librito para que sepan que "no muerdes". A todo uno se acostumbra, la nueva vida tiene muchas facetas. Y tampoco estás obligado a anunciarlo, todo el mundo tiene algún problema de salud y las almorranas se sufren en silencio. P.D. Del DRAE: *** Hace días recalé por aquí... http://websalud.com/articulo.html?xref=20051017salwsdsal_3&type=Tes&anchor=wsdsalntc Diez años sin rumbo, se titula el artículo, que vale la pena leer. Si la enfermedad no se trata a los primeros síntomas, se agrava con el tiempo y adquiere peor pronóstico. Consideremos que los síntomas van a permanecer y a agravarse con sus respectivas crisis. El afectado sólo pedirá ayuda médica si cae en la depresión. Esto ya lo saben los médicos de cabecera, pero pocos se atreven a derivar al paciente a un psiquiatra. En la seguridad social, ya les sobran "los depres" (lo leí en otro artículo que ahora no encuentro) porque ya son epidemia. Hay muy poco tiempo por paciente, y diagnosticar a un bipolar es difícil. Para diagnosticar sólo se tiene una entrevista, y se trata de hacerla bien... a mí no me la hicieron bien. Además, el paciente miente. Yo supongo que mentía porque para mí la hipomanía era la eutimia, yo era así y dejaba de serlo cuando caía en depresión. Rebusca en eso y encontrarás episodios, pero no, no hay tiempo. En esos diez años, "los mejores de tu vida", la vas cagando sin saber por qué, tú crees que eres normal pero el mundo a tu alrededor te rechaza: pierdes un empleo sin saber las razones y luego otro y otro, tu pareja te deja o tú a ella, te enemistas con la familia. Pasan los diez años. Tus síntomas y crisis por supuesto, han ido a peor. Un día no saldrás de una gorda: o te van a ingresar con una psicosis como un templo, o pasarás un año depre en la cama. Quizá entonces te diagnostiquen. Y no sólo pagarás todo lo que hiciste en esos diez años, sino que te espera un futuro muy incierto, pues tal como dice el artículo, las dificultades serán muchas a partir de ahora. Es de pena que una enfermedad tan clara, aunque los psiquiatras no sepan demasiado por dónde irán los tiros en el futuro, no sea diagnosticada en su tiempo. Conozco a tanta gente que como yo, pasada la treintena no ha recibido tratamiento... no se sabe si mejoraremos, por un pronóstico que ya puede ser malo -adicciones mientras nada se sabía-, por desgaste neuronal debido a las sucesivas crisis... y porque, entre otras miles de cosas, se ha de encontrar un tratamiento que desde tu estado actual te devuelva, si alguna vez lo estuviste, a la eutimia. Diez años sin rumbo, sí... creando estigma, sin querer, respecto a un trastorno mental o de personalidad, pues los no diagnosticados, yo por ejemplo, pude haber ayudado en su día. Y después de esos diez años, encuentra un nuevo rumbo para ti, cuando todo a tu alrededor se ha desestructurado. Ah, y no le digas nada a nadie entonces, no intentes arreglar tu pasado, o te señalarán definitivamente como loco. *** ... empieza por uno mismo. Extracto reciente de mi cuaderno: (...) Fijo que estaba en crisis porque no compré el tabaco que necesitaba al volver, ni lo recordé ya. Esta tarde, [él] preocupado, me ha llamado. Le he dicho que pase de los bipos, que siga haciendo su vida normal. ¿Llegar media hora tarde a un compromiso familiar por ver cómo está una bipo que acaba de conocer y a la que quiere ayudar por teléfono? No, que haga su vida, ya nos apañaremos, que no caiga otro eutímico por ayudar a un caso complejo que somos todos y sólo el psiquiatra tiene el puzzle. Hay una diferencia entre ser SUFRIDA: la que aguanta su propio dolor, y ser SUFRIDORA, la que sufre por los demás dolores ajenos. A veces hay que dejar a un lado eso de la caridad compasión etc. y asumir que no se puede hacer nada por alguien, aunque sólo necesite un empujón, porque acaba revirtiendo en tu propia salud mental. Es un tema espinoso que abordo hoy con pocas palabras, lo sé. Y sé qué es desestabilizarse por ayudar a alguien. Y cuando tengo una crisis, sé que pasará, aunque sean momentos duros. Lo malo sería tener una crisis cada día, eso sí debiera saberlo el psiki. Yo las anoto como anomalías. Si dejan de ser eso para pasar a la normalidad, jodida la hemos. La gente ayuda, por supuesto, en esos momentos insoportables, qué haría yo sin algunos teléfonos... Estoy bien. Las crisis pasan, aunque la alarma que crea hace que los demás se cuestionen, lógicamente, si es una anomalía o no. Estoy con efectos secundarios. Eso no debería extrañar a ningún bipo, además. Ahora, con los de la toma de la noche, y los acompaño con mi vaso de leche y galletas. No pueden ayudarme, eso es todo. Sólo el psiqui puede hacerlo, triste verdad, y el resto, acompañarme en el duro camino con sus duros tragos. Y no quiero que nadie sufra por mí. Así no se me ayuda y encima sí jodo a alguien. *** La neurología puede tratar al trastorno bipolar, y la óptica cambia: si lo entendí, enfermedad mental no existe, sino patología orgánica con síntomas mentales. Un punto de vista radicalmente diferente al que ofrece la psiquiatría. Hoy he podido felicitar a su creador en persona y hacerle mil preguntas. Ha sido muy amable. Creo que esta nueva web en español va a significar un rayo de luz, para entender más sobre el TB y sobre nuestros cerebros, cómo funcionan en realidad, cómo reaccionan a los psicofármacos... ... para leer de arriba a abajo y aprender, todo lo que los psiquiatras nunca nos contaron. La página inicial ya tiene su carga. Me llamó la atención "Sobre los trasplantes", inquietante lectura. Mucho hay que aprender, por el saber en sí, pues ya Aristóteles diferenciaba al hombre de las bestias porque el humano es curioso por naturaleza. Y para seguir los avances en la materia que repercutirán directamente en los nuevos tratamientos. Que cada cual lea lo que quiera. Hay un momento en el que la información satura, pero es esta interesante por, reitero, un enfoque antes no percibido por mí. Esta web tiene su enlace permanente en este blog como "TRASTORNO BIPOLAR Y NEUROCIENCIAS". Y estoy allí enlazada, lo que considero un honor. Gracias. *** Si lo que hay más allá del espejo es un episodio bipolar, desde luego, hay que intentar pararlo con ayuda del médico y no sólo eso: mientras el temporal no amaine, tomar conciencia de lo que podemos llegar a hacer, y eso lo da la experiencia, y es muy difícil aún así controlar síntomas y por tanto conductas, hechos y palabras. Salud, incluso en pleno episodio, es ser conscientes de que nuestras emociones nos traicionan a menudo y deberíamos hablar después de pensar las cosas tres veces, pero la impulsividad vuelve a traicionarnos, porque no tenemos salud para ese control. Y montamos un cristo al devolver algo en una tienda, qué más da, en esos momentos no somos conscientes. Despertemos, no es la vida real, no estamos bien, nuestras emociones actúan por nosotros, y si la familia o el entorno tampoco lo detectan, mucho peor para nosotros, pues pensarán que “somos así”, y no es cierto. Despertadnos si esto es así y no lo vemos, los cambios a menudo suelen ser tan graduales que se nos escapan. Hay que permanecer informado y un poco alerta, en autocrítica, por nuestra vulnerabilidad, por ejemplo, a más enfermedades que nos interesan de cerca. El TB presenta comorbilidad con varias. Si es un trastorno de personalidad o límite lo que se puede tener además de la bipolaridad, tengo entendido que este se impone al otro. Cada día serás atacado por ese trastorno de personalidad, mientras que el bipolar aparecerá cíclicamente, como suele, sin piedad, predecible hasta cierto punto una vez se deja de ciclar y sabes que atacará en primavera y otoño, con alguna sorpresilla, también, no nos confiemos. También es predecible el día a día de lo otro, lo mismo ocurre con la ansiedad -eso es lo que llevo yo de mochila como un trastorno más- cada día. Aunque no tenga síntomas bipolares, es raro el día que no tengo angustia, aunque a veces se retira unos días. Terapia, dicen, además de una pastilla tranquilizante, que suele ser una benzodiacepina que produce adicción, y de ahí volvemos a la patología dual, si a uno le da por tomarse cuatro en vez del uno pautado porque está nervioso: abuso de benzos. Otra adicción, abuso suele llamarse, de nuevo patología dual. Esto sí está en nuestras manos. No todo el mundo tiene narices de reconocer que tiene problemas de adicción al alcohol u otras drogas, incluso de las que te recetan, y eso también es enfermedad, y seguirá siéndolo mientras no se aborde esa patología como dual. (Mi ex-psiquiatra me sermoneaba cuando le contaba preocupada lo que bebía, un día que el exceso me alarmó tanto que le pedí hora. Me pongo mala cuando lo recuerdo, una bipolar I de manual en sus narices). Por no hablar de todos los que tomamos medicación para la glándula tiroidea. No se trata de la paranoia constante de pensar que podamos tener estas enfermedades, otros trastornos. Si sospechamos, datos en mano, hay que consultar con el psiquiatra pues sólo él puede diagnosticar una comorbilidad o valorar un análisis de sangre. Y he leído, en esta página está reproducido el artículo, que un 46% de bipolares I consumen alcohol. Yo lo hice, y también tengo esa espada encima, y gracias a que lo asumí pude enfrentarme a ello con ayuda de mucha terapia durante meses. Salud para nosotros creo que consiste en cuidar la enfermedad, conocerla, no negarla, y pedir que te devuelvan al mundo real si alguna vez pierdes la senda aunque sea con la sencilla afirmación “me encuentro bien, no necesito llamar al psiquiatra”, síntoma de que realmente puedes estar mal. Si te dicen que has de hacerlo, llamar o pedir cita, desconfía de ti y de tus emociones por completo para confiar en los otros, deja que te despierten aunque tú creas que lo estás y quizá te salves de alguna gorda, pues desgraciadamente he visto recaídas por ese "no me pasa nada, estoy bien". No cuesta demasiado llamar al psiquiatra y que tu entorno deje de estar en vilo y sufriendo mientras te ven "demasiado bien". Pendientes hasta de cuando nos encontramos bien, en mi caso debo hacerlo. Porque yo me encontraba "bien" cuando pedía el alta, cuando ya no me sentía deprimida después de una depresión de semanas con baja médica, antes del diagnóstico bipolar. Lo que no sabía es que había ciclado y estaba hipomaníaca, para mí eso, ir subida, era el “estar normal”. Lo jodido es que mi ex-psiquiatra también pensaba que yo estaba bien y encima seguía tomando antidepres para alimentar ese estado. Por eso hemos de estar pendientes e informados, cada uno donde sepa que tiene un punto débil, un poco más allá de nuestras narices bipolares donde algo huela a quemado. Ocultamos mucha información relevante al psiquiatra, sin darnos cuenta. O porque él no pregunta, triste. Y encima, lleva una vida de verdad normal. Mírate al espejo y decide con qué pie te has levantado. *** ¿Estigma? ¿Respeto? ¿Dignidad? Pide una definición de todo eso y ya tienes a quien te habla del tema dudando. A los 18 años era bastante revolucionaria y militante de varias causas. Han pasado 20, y ahora no es que me haya hecho de derechas como dice la leyenda, sino que me he vuelto simplemente escéptica. Ya he leído muchos programas electorales, incluso los he redactado en mis tiempos universitarios. El ideal es muy bonito y las promesas también, pero las promesas vuelven al ideal del que surgieron en cuanto asoma la realidad, ahí la tienes, y es una roca, en absoluto moldeable, te has de moldear tú a ella por supuesto, creándote verdaderos conflictos. Lo he vivido a pequeña escala, y por eso ya no hago caso de los programas electorales ni de los objetivos irrealizables que pululan en tantos estatutos que yo misma he escrito, tanto como mi primer post aquí. En la realidad, los políticos se encontrarán con, sin ir más lejos, una deuda que amordace cualquier avance significativo, y si no que se lo digan al futuro alcalde de Madrid, pero ese no es el tema. El tema del estigma es muy complejo. Siempre se habla de lucha, lucha, lucha... dignidad "para nosotros", como si eso lloviese. Algo he jugado a wargames. Luchar, vale, primero, con qué y con quién, y luego, contra quién, y de paso, para qué. Esto no es una guerrilla anárquica, y si lo es, en eso se quedará. Para empezar, no me vale salir del armario, con eso no consigo nada, conseguí, puedo decir incluso. Militar, ser activista, pero ese camino debí abandonarlo hace tiempo con un tirón de orejas por sobredosis vital. "Apoyo, respeto, comprensión". Eso decía la última campaña sobre la enfermedad mental. No me sirve, es como decir "liberté, égalité, fraternité". Que me perdonen las entidades firmantes. No apuntan a hechos sino a ideales. Ideales que han de aplicarse a cada persona concreta que tiene patología de este país, persona que puede ser un trozo de pan o un cabrón o una víbora. La enfermedad mental no ha de ampararnos de conductas perversas que afectan a las familias, por ejemplo, cuántos enfermos las maltratan. Porque visto ese caso concreto, por supuesto se desprecia a la comunidad en general. Por no decir otro cliché, muy común, el de persona aniñada, sobreprotegida... Sólo ver efectos secundarios hacen que esto se asimile bastante al retraso mental. Si seguimos listando... no vale la pena. Somos unos cabrones, unos retrasados mentales..., porque esto es lo que ha visto mucha gente de enfermos, y en casa se nos llama "loco/a". Pero hay tantas realidades como alberga ese -último dato memorizado- 6% de afectados por algo "mental". Nunca habrá amnistía, comprensión, respeto, para "los locos", dejemos de ser ingenuos porque eso de "la lucha" estaba bien a los 18, ahora hay que pensar en cómo hacerlo bien. En el colectivo bipolar he conocido las cabezas más estrategas y también las más perversas, si jugasen a favor del colectivo y si el presidente de turno del colectivo no quisiera que le hiciesen sombra, quizá algo más se avanzaría. Estamos hablando de organizaciones tan humanas y ruines como cualquiera, porque los enfermos mentales somos personas y a ver quién derroca al presidente de tu escalera, por ponerte algo cercano. ¿Serías tú el presidente? Hechos, ejecución de ideales. Veamos qué podemos hacer que esté a nuestro alcance, como lo es para el ecologista de ciudad reciclar vidrio, envases y papel. Yo decidí escribir mi testimonio, y los lectores quizá comprueben que no soy un monstruo de feria, aunque se me haya diagnosticado una enfermedad mental. Una freak más de mi generación, una single, poco más soy, mis amigos me quieren y yo a ellos, mi familia idem en términos de familia. Creo que la verdadera lucha está en nuestro entorno. En cumplir en el trabajo. En ser parte de una familia. En salir, tener amigos, ser sociable, ser amable, ser digno de ser amado. Ser personas en toda la dimensión de la palabra. Esa lucha, es la de cada uno. Por lo demás, por mí que sigan las farmacéuticas comprando y vendiendo, si así funcionan. Yo no puedo cambiarlo, y al final me ofrecerán algo que me interese, eso sí lo tengo claro, porque avanzan. Tan claro como que esto no lo hubiese escrito a los 18, hubiese organizado protestas colectivas del tipo una huelga de hambre en algún congreso de psiquiatría de una semana, por lo menos. Fuera bromas. Esto no acaba aquí. Los temas serios relativos a las pensiones etc. son los que las organizaciones de afectados deben reivindicar en las mesas de negociación en cada comunidad autónoma, en el ministerio, allá donde haya un despacho que tenga un letrero "salud mental". Reunirse con los partidos para que las demandas tengan lugar en esos bonitos programas electorales, como en su día hizo el colectivo gay. Sé que ellos llevan haciéndolo 20 años y luego pedían "voto rosa" para esas candidaturas que algo les ofrecían. No sé si las organizaciones "de salud mental" se han puesto a ello con tanto ahínco y desde hace tanto, aunque la reforma de la ley fue también en los 80. Sé que los médicos en los hospitales piden constantemente más recursos. No los hay, trabajan en las condiciones y con las camas que tienen. Hace poco leí en plan titular de portada que se iba a incrementar el número de camas de... bah... en un número que cabía en mi propia casa, quiero decir, en una cantidad de euros que puedo entender, pues cuando son muy grandes escapan a mi comprensión. Que hay que educar al paciente para llevar la enfermedad, que este debe informarse, todos lo sabemos, pero quizá él no quiera ni acepte la enfermedad, de modo que la sufran todos en la familia. ¿Qué? ¿Le atamos? Nuestra rehabilitación como personas con esa entelequia llamada dignidad reside en las manos de todo el colectivo de enfermos mentales, de lo que proyecte cada uno hacia los demás desde cada hogar. El enfermo sabe que hay grupos de afectados que pueden ayudarle, y ya sabemos lo que ocurre, que "yo no estoy loco". ¿Le llevamos a rastras a una conferencia? ¿Le hacemos leer un libro o un simple folio sacado de Internet? NO. Es responsabilidad del enfermo reubicarse en su nueva situación, y si es consciente de ello, encontrará los recursos, y dije recursos, no comprensión de la sociedad sino la de su guetto. No se puede ayudar a quien no se ayuda, tema espinoso y mucho, pues un sobreesfuerzo de alguien del grupo de apoyo en este sentido puede hacerle recaer. La enfermedad mental es algo muy difícil de sobrellevar, y cada uno lo hace a su manera. Quien la niega, demasiados, está perjudicando no sólo a su entorno sino también al resto del colectivo. Con el tiempo, los psiquiatras tendrán medios, más de cinco minutos por paciente, y podrán dedicarse a educar además de extender recetas. Tiempo. También necesita mucho tiempo el paciente para adaptarse, reitero. También he necesitado muchos meses para poder escribir esto. Y se consiga lo que se consiga, más vale hacer vida normal, la que la medicina y el estado del bienestar nos puedan proporcionar, y no hacer de esta causa perdida tu causa, pues en mi opinión está perdida todavía a 1 de junio de 2006. *** Hace falta mucha más información, esa página de "El Mundo" http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/051701-el-experto-habla.php del post de la semana pasada con la entrevista de esos "encuentros virtuales" a Vieta no deja de ser un rincón de Internet. Recuerdo que la televisión acudió un día a un encuentro de bipolares, uno de esos periódicos e informales. Iban a llenar 5 o 10 minutos de un programa de mini-reportajes. No asistí, no quiero prestar mi imagen. Me contaron que los periodistas quedaron impresionados y a la vez avergonzados ante lo que era tan difícil resumir sin caer en el folklore, y prometieron volver porque era un tema de interés, y lo importante, con contenido, mucho. Pero estas cosas, tratadas en serio, son para los rincones de Internet. Lo jodido, es que algunos son conocidos y están por estrenar. Hace meses escribí para la Wikipedia en español una entrada corta sobre el TB, pues no existía ningún artículo. El otro día pasé a consultar algo allí y por curiosidad volví a ese otro artículo, lo habían modificado cosa que es parte del funcionamiento de la Wikipedia. Los cuatro párrafos iniciales los reconozco como míos, pero alguien añadió más texto, y tuve que enmendar una afirmación del todo falsa, y era: los maníacos pueden cometer crímenes. http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_Bipolar Eso es lo malo de la enfermedad mental. Sale en prime time o como llamen a esa franja horaria donde sí se ve la tele, sale la enfermedad mental cuando algún suceso asoma. Y no asoma cada día alguien diagnosticado, pero cuando lo hace, es devastador, de repente todos nos comportamos igual, no importa que sea un caso al año en un programa que se emita a diario. P.D. ¿Hay alguna coincidencia en el hecho de que el artículo entero haya desaparecido de la Wikipedia? *** A mi ex-psiqui le dio igual recetarme litio, cuando no estaba claro que mi tiroides estuviese bien. Le exigí que valorase antes un análisis que él no consideraba necesario. No tomé litio hasta meses después, con el nuevo psiki, y fue un fracaso, de nuevo cambio de fármaco a ver si este funciona. Así son las cosas, ensayo y error. Nos cambian pauta cuando les da la gana, sin preguntarte cuántos medicamentos has tomado y sustituido antes -sé de uno que lleva cinco pautas en lo que va de año-, el cuerpo lo asimila todo, sí, cuéntame otra, o ya me la contarás cuando me haya quedado sin algo importante a lo que no se quiso conceder importancia. Ningún medicamento es inocuo, y en concreto los psicofármacos son cosas que pueden destartalar un hígado, si no se va vigilando el tema, por decir un ejemplo. Menuda gracia le hace a alguien que conozco no poder medicarse con casi nada, pues ya lo tiene destrozado y sigue necesitando tratamiento, qué va a pasar con nuestros órganos, ¿resistirán?. A mi médico de cabecera le da igual que mi último análisis sea de diciembre, no me volverá a medir ese colesterol hasta dentro de un mes, eso sí, me ha aumentado dosis y mientras, también aumentan las mías de chocolate, y no bajan las de tabaco. Me matará el pack entero, me niego a que me maten sólo las pastillas. Ya no tomo litio. Los que sí lo hacen, obligatoriamente pasan por una litemia en análisis periódicos que pide el psiquiatra pues de ellos depende la dosis, no de tu estado anímico por lo que me han dicho, más bien del nivel de litio en sangre. Es que uno puede intoxicarse, y no sé cómo se lo puede tomar uno, si ya los efectos secundarios tienen lo suyo. Y el litio puede afectar a la glándula tiroidea, otro valor a tener en cuenta en análisis. Muchos bipolares deben tomar tiroxina también. El psiquiatra debería pedir análisis de sangre periódicos también a los que no tomamos litio. A mí me detectaron una hiponatremia (qué palabro y qué marrón), gran brecha en mi salud, causada por un fármaco que fue retirado de inmediato. Ese análisis me salvó de una bien gorda. Si el de cabecera pasa de todo y el otro también, le dices al de cabecera que te temes una enfermedad venérea por haber tenido una relación de riesgo, y de paso le cuelas el resto de parámetros, total, ya puestos... sangre impura por la medicación, pero sangre a vigilar y muy de cerca. Es broma lo de alarmar al médico, pero todo vale cuando hay que controlarse eso y más, y tus dos doctores, cabecera y psiquiatra, pasan de pedirte un análisis. Has de cuidarte tú también de esos "pequeños detalles", manda huevos. Es más, hace años alguien me dijo "a partir de ahora, tu médico de cabecera va a ser tu psiquiatra". Razón no le faltaba, y creo que mucho de lo escrito hoy ya está en otros lugares del blog, pero sale de nuevo el tema. Cualquier cosa que me recete el otro puede ser incompatible en el peor de los casos, restar eficacia en el mejor. No me gusta leer prospectos, pero si salgo de urgencias con algo nuevo en la mano, tengo miedo a esas interacciones, y lo leo o lo consulto en internet. Eso me salvó de otra gorda. La última no ha tenido complicación, busqué y ese fármaco que ahora tomo por otra cosa no resta eficacia a mi medicación psiquátrica ni en sentido contrario. Exijamos controles periódicos, si ellos no lo hacen, es nuestra salud la que está en juego y quizá hasta un buen psiquiatra pueda despistarse. Cuidémonos, incluso a pesar de los cuidados médicos. *** Roma no se construyó en un día, eso lo tenemos todos claro. Entonces, hay que entender que... ... equilibrar ese cerebro que ahora atormenta, tampoco es posible en ese plazo. Paciencia. No la hay, es lo último que posee alguien desesperado. Hay que hacer de esto casi una cuestión de fe. Hay que buscar estrategias propias para enfrentarse a situaciones límite, con ayuda del terapeuta. Hay que tener más paciencia para salir de ellas y de las crisis y recuperarse, pues no se sale ufano y silbando. Hay que aprender a vivir con esto, no a luchar. Me costó mucho entenderlo. Luchar es inútil, el TB es más poderoso. Luchando contra él, acabé en el hospital. Camina con tu enemigo, dice el proverbio... o sé su amigo. Yo ya le conozco algo mejor. Tenemos discusiones matrimoniales, que no es moco de pavo. *** "Claro en el razonamiento, en las expresiones, en el estilo, etc." Eso es ser lúcido, según el diccionario de la RAE. Me han dicho repetidas veces que soy un ser lúcido. No hace falta tener estudios para serlo. Tal como lo vivo yo, al otro lado de la definición: las cosas encajan en tu cabeza y así las expones. Es un misterio, cómo la cabeza trabaja y recibe esa luz, se ha estudiado por supuesto, pero yo no noto lo que dicen esos estudios, noto algo no material -no tiene colorines, como esas fotos del cerebro estimulado ante tal- que crece y se forma, y soy capaz de sacar de mí. A veces, tengo que meditar antes de dar una opinión, buscar esas cosas y no dejarme ni una, es como hacer un puzzle y siempre me gustaron. Tengo ideas "de bombero", como suele decirse popularmente (me da igual que sea una catalanada). Brillantes, o absurdas, o ambas cosas, creativas o no. Ante la misma idea, recibo dos reacciones: una la apoya y celebra esa aportación, otra me dice que estoy loca y me desacredita por completo, idea y persona en el mismo paquete. Los bipolares somos seres lúcidos. También se dice eso de tener una cabeza bien amueblada, o ordenada. Qué curiosidad, se han apreciado diferencias en los cerebros de bipolares respecto al cerebro "sapiens convencional". Si esto es genético, debemos ser mutantes, o una variedad, como lo llamen. Y lo jodido, lúcidos, cabezas pensantes y juicios sólidos, ergo no somos menos "sapiens". ... Pero claro, "enfermedad mental", eso ya es una aberración de partida. Seremos despreciados por decir lo que pensamos, y se nos tachará de locos. Tendremos que hacernos pasar por estúpidos para no recibir tales humillaciones de seres queridos. Como decía a alguien, es una cruz más de esta enfermedad. Estar completamente lúcido (aunque aturdido por la medicación), y ver con esa ahora cruel lucidez cómo tus familiares te miran con pena. Tú sigues siendo el lúcido a quien ellos admiraban antes. Pero eso fue antes, se acabaron los halagos. Ahora "estás loco", tienes una "enfermedad mental". Es hora de callar. Tu lucidez aprecia su desprecio, y has de callar, hacerte el estúpido ante esas emociones tan transparentes que lees sin dificultad alguna -pues tu poder es ese como bipolar-, callas por no empeorar las cosas con discusiones, que tienen su base de partida en el prejuicio "estás mal" y por tanto es inútil llegar a un entente. La inteligencia dice "calla", pero las emociones traicionan, ese es el problema bipolar, el no poder controlar las emociones, de ira en este caso. ... Por lo que he visto hasta la fecha, hay dos momentos que pueden presentarse en la vida de un paciente bipolar, en los que la lucidez se pierde. Son dos momentos, y están en los puntos más alejados de los extremos, de los polos. Por arriba, y por abajo, el paciente piensa que está lúcido pero su pensamiento y noción de la realidad están distorsionados por un desequilibrio químico cerebral muy grave, una crisis, maníaca o depresiva. Complico algo más la cosa si añado como un tercer momento el famoso episodio mixto, mezcla de ambos, dos crisis en una. En una semana hará ya tres años... Tuve una manía. Lúcida, que fue horrible y pasé encerrada en casa, escribiendo. Releí lo escrito -aquí hay fragmentos tan sólo- tiempo después, y mis análisis no tienen fisuras. Me asusté de tanta lucidez mientras lo escribía todo día y noche, pensaba que se me iba la cabeza de lo intenso que fue, no dormía porque las ideas venían y se entrelazaban formando puzzles que explicaban mi propia vida, tenía varios al mismo tiempo y o los escribía o me volvía majara, me salvó escribir o tuve muchísima suerte. "Pasar al otro lado del espejo", he oído decir a quien reconoce que estuvo en manos de la locura en un episodio maníaco, psicótico. Muchos hemos recibido el diagnóstico después de una crisis así, tan propia de "Bipolar I", "los que suben además de bajar". Sí perdí la "buena" lucidez cuando toqué fondo, hecha un ovillo en la cama, en la oscuridad. Pero Mariló consiguió que tuviésemos una conversación lúcida, trabajo le costó despertar a mi única neurona buena, para que no siguiese adelante con mis planes "lúcidos", pues sólo me quedaban los detalles y me sorprendió conectada mientras los ultimaba. La conversación, tan lúcidamente larga que desesperaba (la publicaré si la encuentro, pues la guardo)... Una vez consiguió que llamase a mi psiquiatra, y él ordenó que acudiese a urgencias, me negué. Amenazó con venirme a buscar en taxi a casa para llevarme al hospital, a lo que le respondí que muy bien, pero no valía la pena que viniese ella a por mí, porque íbamos a hacer el camino pasando por su casa hacia urgencias, y eso era un gasto extra, doble, ridículo viaje. Lucidez surrealista, sí, pero fui yo la que salió de casa, muerta en vida, con tres bragas en el bolso porque sabía a lo que iba (equipaje entero no me dio tiempo ni ganas tenía de modelitos, si he explicado bien qué me pasaba), a por un taxi. No sé si me peiné, llevaba días sin ducharme, demasiados. Dos de septiembre de 2004, perdí la lucidez y la recobré a los pocos días del ingreso, el primero. Recuerdo una larga conversación con mi madre en un permiso, en su casa. Estaba dopada hasta las cejas, pero me sentía centrada como no lo había estado en meses de enfermedad. Le conté muchas cosas de mi vida, y recuerdo haber encadenado bien esas historias inéditas que ya no tenía sentido ocultar, sino sacar, en un intento de obtener comprensión, si no conocimiento a secas, que debía, y lo hice de forma intensiva, había que aprovechar el momento lúcido. ... La gente no concibe cómo una persona lúcida puede estar enferma, precisamente, por algo "en la cabeza". Porque "algo en la cabeza" a todos nos suena a no tener mucha inteligencia o racionalidad. A ser infrahumano, desdeñable, despreciable. Hay que joderse, pues las personas más lúcidas que conozco en este planeta son, por este orden: matemáticos, físicos, y bipolares, tengan éstos la profesión o estudios que tengan, como dije al principio del post. Y allegados que sí entiendan que el enfermo no "está mal de la cabeza", tiene algo que no le funciona, pero no es la inteligencia. La inteligencia está ahí y no se toca, ni la medicación lo hace cuando no es agresiva. El trastorno bipolar es, mil veces habrá que decirlo y otras mil repetirlo, la enfermedad de las emociones, de la tristeza, de la alegría, del sufrimiento, de la empatía, de la desesperación ante todas ellas... emociones lúcidamente experimentadas como cortes limpios de cuchilla en la mente, que pueden ser racionalizadas y explicadas. Llevo desde el otoño de 2003 en terapia, y ese es el trabajo. Llevo muchos meses en ello, aquí. A horas lúcidas, y no tan lúcidas. *** El día que me puse a investigar sobre el tema exhaustivamente, antes del diagnóstico, durante tres días y noches maníacos, una de las cosas que me llamó y mucho la atención fue que casi toda la literatura acerca del trastorno bipolar citada en los artículos databa de los años 90. Una enfermedad conocida hace mucho tiempo, antes llamada maníaco-depresiva, de repente se convertía en un foco importante de atención a la vez que se producía un boom, tanto por investigación como en diagnósticos. Y hasta se le cambió el nombre por el de Trastorno Afectivo Bipolar (TAB), pero nos dejamos siempre lo de "afectivo". En su día escribí un post llamado “Fashion” (21/12/2004, http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/122101-fashion.php) porque mi sensación era incluso de que alguien daba comisión por diagnósticos de TB. Y que los psiquiatras andaban algo perdidos en la materia. Todo muy nuevo, fármacos nuevos, y pacientes en plan conejillo de indias con estos tratamientos recién aprobados por las autoridades sanitarias. El párrafo del artículo en cuestión, sobre el episodio mixto, rezaba: Los estados mixtos desafían el esquema tradicional de que la depresión y la manía son extremos opuestos, desde el punto de vista semiológico y dinámico. En cambio, lo observado en estos cuadros es que cuando el paciente presente más síntomas maníacos, también aparecen más signos de depresión. Y que con el tratamiento adecuado, tienden a remitir las manifestaciones de las dos series (Goodwin 1990). (http://www.drwebsa.com.ar/aap/alcmeon/09/a09_04.htm) Me chocó que esta afirmación remitiese a 1972, pues en estos momentos cien estudios podrían refutarla, pero me sentí identificada en ese continuo, donde si no estás en los polos “puros”, oscilas entre ambos. Y si ese oscilar se hace continuo y molesto, al parecer ya se puede hablar de episodio mixto. Esto es importante pues no deja lugar a “un lugar llamado eutimia”, donde el paciente está asintomático. Toca oscilar, y acostumbrarse a ello. Pocos casos he conocido de gente eutímica, que lo anuncian y la cosa vaya en serio. Lo están durante una semana, hasta que un síntoma se presenta. Aunque sea un solo día. A veces, bachecillos de media semana que asustan más que otra cosa pues se remite pronto acudiendo al procedimiento ordinario, llamar al psiki y ligero retoque en la pauta, pues una vez medicado, y lo he visto en mis carnes, oscilaciones de las que dan pánico no han ido a peor, a episodio. A veces me da rabia que los psiquiatras diagnostiquen eutimia en un momento dado, pues eso influye y mucho en el ánimo bipolar. Falsa eutimia es la que se da en alguien que en la anterior visita presentaba síntomas, y la noticia mismo ya euforiza, con lo que puedes encontrarte con alguien en la parra, orgulloso y convencido de su eutimia. Es bueno dar esperanzas acerca de la remisión, pero cuando sabes de quién viene, es para llevarse las manos a la cabeza. Además, el presunto eutímico puede decidir dejar la medicación, que para eso “está de puta madre”, y vuelta a empezar la montaña rusa. Mis conocidos, al igual que yo salvando una excepción, somos oscilantes. Todo el mundo tiene días buenos, días regulares y días malos. Pero para un oscilante esos días pueden ser o tener momentos eufóricos, raros o depresivos. Me baso en lo que he visto, en lo que he vivido. Porque a veces son momentos, y momentos propios de un episodio por la intensidad. Está claro que el bipolar es muy sensible a las emociones cuando vienen fuertes, patológicas. Un momento malo en alguien que “está eutímico” es realmente muy malo. Un día regular, una alerta ante un episodio. Un día "muy bueno", disfrutado con cierto remordimiento porque gusta pero se sabe que no es bueno estar ahí medio arriba, y que si la cosa persiste, habrá que ajustar la pauta. Los oscilantes acusamos mucho los factores ambientales. Una buena o mala noticia ya te destroza un día, un día que deja de ser neutro emocionalmente, como neutro estaba el oscilante. A veces, te levantas sin saber de qué humor estás, sin habértelo encontrado, y a eso le llamo yo un día raro, y sé que entonces soy vulnerable a impactos emocionales. Creo que muy pocas personas se salvan de ser oscilantes. La medicación sin duda es lo que nos ata y no permite que esas oscilaciones vayan a peor. Ese es mi punto de vista, y ahora trato a una oscilación como algo que se irá sola (por ejemplo, si tiene que ver con el ciclo menstrual) o algo que voy a machacar con una pastilla, pautada para estos casos. Hace un par de días, por ejemplo, y eso que estoy tan planchada por arriba que mis oscilaciones suelen ir a la baja, se me disparó la cabeza, empezó a ir rápido y muy activamente, pues incluso en esos momentos recuerda mucho de lo olvidado. Por un momento, tuve una "mente maravillosa". Me duró lo que me costó encontrar la pastilla para pararla, pues no puedo permitirme lujos como ese. Me han enseñado a no “aprovechar” esos momentos, pues son golosinas que la enfermedad ofrece y si las comes, puede esperarte algo peor. Estar contento no es estar eufórico, estar triste no es estar deprimido. Días buenos y malos los tenemos todos. Pero si se presenta un síntoma, que es algo fuerte y el bipolar nota porque ya lo ha vivido, hay que tomar medidas, o simplemente ponerse en guardia por si se trata de la antesala a un episodio, si ese malestar o síntoma persiste a las horas o a los días. Un oscilante ha de autovigilarse. No es libre, intenta vivir sin acordarse de su enfermedad pero ella ya se cuida de que lo recuerdes. No se trata de mirarse al ombligo todo el día, tampoco, pues un oscilante vive. No soy libre. Oscilo, y a ello me he acostumbrado. A no poder hacer planes, por ejemplo. Y yo qué sé cómo estaré mañana… a veces no por humor, lo que apuntaría al trastorno bipolar, sino por el estrés que me dispara la angustia ante un Tengo Que, sin ir más lejos. La angustia, gran compañera de muchos oscilantes. Estoy en estos momentos atravesando una ligera crisis que mi psiquiatra ha calificado de "depresión moderada". Me recetó un antidepresivo que me va relativamente bien, aunque tengo fuertes momentos de recaída, donde siento que el mundo se quiebra bajo mis pies. Llevo algo más de un mes con el tratamiento, y a pesar de esa ligera mejoría que te comenté, lo cierto es que a menudo vuelvo a sentir esa tristeza inmensa y el vacío terrible que lo originó todo. En esos periodos me siento desanimadísimo, y solo, muy solo, sin ganas de hacer nada. Cada mañana me obliga entonces a un esfuerzo terrible para levantarme y acudir al trabajo. Las actividades que antes me satisfacían, como hacer deporte o escribir o leer o escuchar música, se me tornan en esos momentos indiferentes, y lo único que me apetece es tumbarme en el sofá con una manta por encima y rumiar mi tristeza pensando que mi vida es un desperdicio sin futuro. No tengo ilusiones, ni objetivos, ni deseos. Es una situación frustrante. Muchos de esos días me suelto a llorar como si fuera un niño, y siento un hormigueo en el estómago que me sube hasta el corazón (yo lo llamo el dolor del alma). Así llevo, ya te digo, más de un mes, tratando de exorcizar definitivamente a esos demonios que han querido hacer de mi alma su hogar. ¡¡¡Porque quiero volver a ser el mismo que era, una persona optimista y alegre, muy jovial, siempre dispuesto a divertirse y a divertir a quienes le rodeaban!!! A mí de momento lo que me salva es que tengo una gran fuerza de voluntad y eso hace que aunque no me apetezca hacer ciertas cosas, pues saque fuerzas de flaqueza y las haga. Por ejemplo, voy al gimnasio aunque no tenga ganas (en realidad lo odio), pero la verdad es que mientras haces ejercicio a tope por lo menos no piensas y es un periodo en el que al menos la tristeza parece camuflarse. Me pasa igual con el trabajo, aunque me cuesta un mundo ir, y hasta a veces siento náuseas, procuro enfrascarme todo lo que puedo para no pensar en mis problemas. También me esfuerzo por leer algo entrenido, etc, etc. Todo eso me ayuda, ya digo, ya que si sólo hiciera caso a lo que me pide el cuerpo, pues eso, a meterme bajo la manta todo el santo día. Lo cierto es que yo no tengo motivos reales para estar así. Es verdad que llevo una larga temporada que, por motivos de trabajo, tengo que estar viviendo solo en una ciudad que no es la mía (...) Quizá todo esto sea también un castigo por mi pasada soberbia. Porque tengo que confesar, y espero que sepas perdonarme, que hace algún tiempo yo no sólo no creía en las depresiones, sino que a quienes la padecían les menospreciaba diciendo que eran gente débil de carácter que prefería encerrarse en su caparazón que afrontar de verdad la vida, o peor aún, sospechaba que eran excusas para no ir a trabajar o cosas por el estilo. Me da tanta vergüenza escribir esto, pero es la verdad, yo era así de arrogante y estúpido. No creía que pudiera existir una enfermedad llamada depresión. Siento ganas de llorar al pensar de qué equivocada manera he considerado a gente que lo que más necesitaba era ayuda. Pero de nada sirve ya lamentarme por mi pasada estupidez. Ahora yo soy el enfermo, y eso que mi depresión es sólo "moderada", según el psiquiatra. ¡Tiemblo sólo de pensar cómo será la severa! M. no tiene bipolar. Pasa por una depresión unipolar. Pero el sentimiento, es el mismo. He seleccionado poco de lo mucho que llegó a relatar. A este último párrafo donde habla del trato recibido al anunciar el tema, le respondí: "acabas de catar el estigma". *** Según la teoría: bipolar significa dos polos. Manía o euforia, y depresión. Esto es lo básico, pero no es donde están muchos bipolares esperando a estabilizarse. No siempre un bipolar está en esos polos teóricos. La inestabilidad acecha en forma de episodio mixto, mi especialidad pues son los que suelo o solía hacer. Mezclan síntomas tanto de manía como de depresión. Y una de las sensaciones que puedes tener es la de impotencia total ante tanta oscilación entre agitación e ideas negativas, a diario puedes tener momentos de ambas, insoportable. Especialmente en los momentos críticos y peores, según mi experiencia, los de ir a dormir y el despertar. Cuesta dormirse, no tanto si te drogan. Pero el despertar no tiene nombre, porque el resto del día, tampoco, y rabias pensando en que has de vivirlo, esa es la pesadilla. Crees que la cama te salvaría de ese sufrimiento, pero sabes que no dormirás porque te sientes deprimido pero no puedes dormir, demasiados pensamientos acuden a torturarte porque la cabeza funciona rápido, cosa que no ocurre en depresión. Para la familia, que ya no entiende absolutamente nada, lo fácil cuando eres tan insoportable es decir "eres así", y no lo eres en absoluto, pero sólo te faltaba ya la opinión de tu familia, a la que no mandas a la mierda por educación quizá. Porque en episodio mixto, lo mandas todo a la mierda, hasta a ti mismo, porque no te soportas, y si no te soportas, ¿quién va a hacerlo? ¿Cómo no voy a olvidar eso, si estuve ahí meses, o años? Sensación de depresión y no poder tomar antidepresivos, una vez algo calmado el lado hacia arriba de ese episodio, que es el más fácil, plancharte por arriba. Hacer que remontes desde abajo... una odisea. Atrapada entre todo, en un infierno del que no sabes cómo salir. Pero se sale, de todo se sale, menos mal que existe esa frase que da esperanza, incluso en lo más duro del episodio, que aumenta bastante la posibilidad del suicidio. Como la chica "era así", nadie se cree que tenga ganas de matarse, pues la mala leche parece ser cosa de "los vivos", y no se concibe ese estado "alto" donde sube la irritabilidad con una depresión interna de las más hondas y de las que no te salva la cama, pues no puedes estar en ella. El episodio mixto, una puta mierda, el infierno personificado. Uno de los problemas del TB es que somos muchos y pocos estamos diagnosticados. Hace algunas semanas, una lectora me escribió, convencida de que una amiga padecía el trastorno. Cómo no, su psiquiatra le había dicho que padecía una depresión. Entonces te dan antidepresivos y en mi caso, el efecto este al que llaman "viraje" se producía, es decir, de depre ciclaba a hipomanía. Comprensible: te dan algo para subir el ánimo con el fin de que vuelvas a la eutimia o normalidad, y si tienes bipolar lo que te pasará es que te subirá el ánimo más de la cuenta. Esta chica le dio información a su amiga, y claro, estas noticias no sientan bien. Tenías sólo un polo, y ahora resulta que tienes dos, menuda putada. No sólo no te lo crees sino que te enfadas con esa persona. Espero que a estas alturas vuelvan a ser amigas y que la afectada esté bajo el tratamiento que le corresponde, que no tiene por qué ser bipolar pero en todo caso distaba mucho del de la depresión, según me contó sobre sus conductas. Creo que en estos casos se impone una charla amistosa y un fajo de información en la mano, cuando no el libro, y sabiendo que te van a morder porque "aquí nadie es un loco". Y no, alguien con TB no es un loco. Cuánta gente, harta ya de "no mejorar", ha dado con la palabreja "bipolar" buscando por ahí. Sólo un psiquiatra puede diagnosticar, pero tú puedes reconocer síntomas y lo que es peor, reconocerte por completo en otras historias de bipolares, que por supuesto han recorrido trayectorias vitales dispares, pero todas acababan coincidiendo en el mismo patrón: episodios, arriba, abajo, otra vez arriba, un rato de eutimia, para abajo de nuevo, y no soportarse a uno mismo entre tanto viaje raro, porque ciclar es algo muy raro y desesperante. No solemos acudir al psiquiatra en hipomanía. Sólo cuando la depre, por supuesto. Porque pensamos que estamos bien, porque hacemos vida normal, normal y satisfactoria en lo social sentimental y laboral, si la hipomanía no acude con desagradables y antisociales síntomas de irritabilidad. Hace poco le dejé a alguien el libro (en los enlaces: LIBRITO ÚTIL) y hoy por fin me he atrevido a preguntarle si se reconocía. Y me ha contado historias que son como las mías. Tiene visita con su psiquiatra en breve, pues ya estaba bajo tratamiento. Es de pena que los psiquiatras a veces no entrevisten bien. Yo iba en depre, sí, pero ¿acaso me preguntaron qué sucedió el mes o meses anteriores? Hacía falta hurgar poco para encontrar "euforia", pero a mí me preguntaron literalmente si había tenido euforias, y yo de esa palabra empleada como término profesional nada sabía. Euforias, ¿yo? No, yo tenía el ánimo normal o eso creía. Se refería a episodios hipomaníacos que tienen palabras sencillas para describirse, pero así él acababa antes, supongo, ya no quiero ni pensarlo. A veces, y les sucede a muchos médicos, no saben emplear un lenguaje llano, y en psiquiatría, donde no hacen exploración alguna, sólo esas palabras bien colocadas en una entrevista le harán decidirse por un diagnóstico y, por supuesto, por una medicación. Ahora la comunidad de psiquiatras está en guardia, por lo que ellos mismos publican, y al parecer están más atentos a episodios unipolares que entran en su consulta (depresivos, en su mayoría, a los maníacos quizá les ingresen antes), porque ahora todos están bajo sospecha de tener bipolar en realidad. Bipolar II, por ejemplo, la eterna depresión. Ese diagnóstico es mucho más jodido, me temo, muchísimo más, que Bipolar I. El I es claro, del subidón se enteran todos. El II no tanto, y poco sé de eso porque conozco a tan pocos que "la mosca detrás de la oreja" ya es un zumbido, cuántos habrá por diagnosticar. Cuántas bajas laborales extendidas con mucho motivo pero con un diagnóstico y tratamiento que sólo puede llevar a más bajas laborales en cuanto vuelva otro episodio. Más vale que los psiquiatras hagan caso a esas directrices que ellos mismos se marcan hoy día. Porque el tiempo medio de diagnóstico de TB es de años, más de cinco. Y, o acierta el psiquiatra, o es realmente triste que una persona con el trastorno tenga que saberlo de manos de terceras personas o buscando por internet por qué unas pastillas no le "ponen bien". Espabilen, psiquiatras, porque hacemos mucho daño, sin quererlo porque así es el TB, cuando un antidepresivo nos lleva a subir. Porque nos marean con cambios de medicación que a nadie favorecen sino a nuestra desesperación. Porque cuanto más tarde el diagnóstico, peor llegaremos a él, más rotas nuestras vidas, más desgastadas nuestras neuronas. Tardé diez años menos pocos meses en ser diagnosticada. Me reconocí a mí misma en páginas de Internet. Patético, ir al psiquiatra con evidencias de dos meses, agenda en mano, recorriendo todos los polos en inestabilidad absoluta. Porque no se entiende una manía con ideas suicidas, no se entiende hasta que te metes en el tema bipolar y te pasas tres días sin dormir (para eso están las manías) tragándote todo lo que hable de ello. Es tarea de las asociaciones y medios de comunicación el divulgar la existencia del Trastorno Bipolar, pues por suerte, en algunos casos, a alguien le suena el tema y puede ayudar a un amigo, como le sucedió a esta lectora, y su trabajo le costó hacerlo, y se metió en el fregao donde iban a lapidarla por amor a esta persona. Gracias a las personas de nuestro entorno que se preocupan por nosotros. Sin diagnosticar, somos peonzas, y lo peor, por amaestrar, sin rumbo porque te estrellas en todos. Ojalá más supiesen que esto existe, la población general que empieza a entender la depresión, y sólo puede hacerse poco a poco. Pero, sospechas o certezas en mano, insisto: la última palabra sobre el diagnóstico la tiene un psiquiatra, además de ser su trabajo el hacerlo. Y se tiene derecho a un segundo diagnóstico. Esa noticia es un golpe muy, muy duro, y muy importante, de forma que defiendo ese segundo diagnóstico. Sin miedo, porque peor es estar tomando la medicación que no corresponde. Y los psiquiatras no dejan de ser médicos, la medicina es un arte, y además, son humanos. Algún día perdonaré al que no me diagnosticó a los 25 años. Es un proceso, hacer borrón y cuenta nueva, y hace falta mucho tiempo para entender la mitad de tu vida bajo algo que no podías controlar. Porque no se pueden controlar los episodios, familia, no se puede sin tratamiento farmacológico, sin saber que estás enfermo. Yo no era así, familia, algo llamado bipolar me hacía ser así. Y la verdad nos hace libres, pero trae sus servidumbres. *** He dicho varias veces que he recibido entrenamiento, y he tenido ocasión de demostrarme a mí misma recientemente que lo tengo, menos mal que me aprendí las lecciones. ¿En qué? En convivir con esta enfermedad. ¿Quién me lo proporcionó? (Y sigue haciéndolo) 1. Comunidades de afectados: ABC (Associació de Bipolars de Catalunya) y Bipolarweb. Personas Se podría decir que he recibido clases particulares. También por parte de 2. Mis terapeutas. En orden inverso. Son los terapeutas los responsables. Primero hay que estabilizarse. A veces me parece que el TB hace de mi vida una carrera de fondo. Y otra con obstáculos. En el primer caso se impone la paciencia y el no bajar la guardia. En el segundo, levantarse cuando te caes. Pero esto no es deporte. A este entrenamiento se le llama PSICOEDUCACIÓN. Ver post: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/012001-psicoeducacion.php ¿Es gratis? NO. El bipolar ha de ser consciente de que lo necesita, para empezar. Y no es gratis, eso es un gran esfuerzo. En mi caso, o me enseñaban y aprendía o me la iba pegando cada día varias veces en vaivenes insoportables, así que me puse a ello. Para dejar de ciclar, para que la montaña rusa fuese una pesadilla que sólo existiese en mis sueños y no lo que cada día me torturaba. Hay quien sólo se la pega una vez al año, ya es suficiente para planteárselo. ¿Es fácil? NO. Pero vale la pena. Por ti y para los tuyos. ¿Duele? NO. Lo que duele a los demás es que no lo tengas. No estaba entrenada en el verano de 2004 y llevaba meses en ello, un año para ser exactos, pero no estaba estabilizada, algo sabía sobre la teoría pero no practicarla. Me recorren escalofríos cuando pienso en lo que otra persona, esta sí entrenada, tuvo que hacer por mí. Llevarme a urgencias y avisar a mi familia, antes de ser ingresada por intento de... suicidio, sí. No estaba preparada ni para identificar esos síntomas antes de que resultaron ser algo más que un peligro. Ella, Mariló, sí. Un besote, querida. Anímate, somos muchos en la carrera. Y cuando nos vemos, nos decimos que nos va bien, dentro de lo que cabe. Nuestras familias suelen llamarlo "eres responsable","te cuidas". El entrenamiento no cura. Ayuda, nos ayuda, les ayuda. *** Releo el primer artículo y me digo: qué suerte tienen en Canadá. Subtítulo: y sanseacabó por el momento el tema de las pastillas Sí, estoy pesadita con el tema de tomarse las pastillas, de seguir al pie de la letra la pauta. Es que "tan sólo" un 50% de bipolares abandona la medicación. Y claro, entre ellos, alguno conozco. Y entre ellos, alguno ha sido ingresado por haber hecho burradas. ¿He de ir a visitar a alguien que ha ingresado por no hacer lo que debía, por haberse provocado voluntariamente una crisis? ¿Por desoir los avisos de la gente que tenía a su alrededor? Ya estoy cansada de dar sermones a la gente que me importa, aquí todo el mundo hace lo que le da la gana. Las lecciones las sabemos todos. En la práctica, muy pocos las cumplen. Yo misma, sin ir más lejos, el gorro de la piscina sigue seco y ha pasado casi un año. Me pongo pesada conmigo misma y dejo que según quién me diga cuatro cosas. Verdades como puños, esas no ofenden y si lo hacen, es que sabes y no quieres. Sí quiero, me voy poniendo excusas. Ya lo haré. Y pasan meses. Me justifico, claro, en eso somos todos expertos. Me está costando mucho el tema de los hábitos, más de lo que pensaba, pero eso es la otra mitad del tratamiento, la primera es tomarse la medicación. Volviendo al tema de la medicación, esto es lo último que voy a decir. O tendré que abrir una sección llamada "Bipopastillas" o "Tómatelo, gilipollas", porque ya me enerva el tema demasiado. Me están subiendo dosis, este año no es muy bueno, vale, pues me las trago, porque me lo dicen y porque sé que es bueno para mí, porque no estoy ajustada cuando presento algunos síntomas. Es muy importante, para mí lo es, la autoridad que debemos otorgarle al psiquiatra, además de confianza y otras cosas. Crecí en el seno de una familia donde la autoridad estaba más que clara, y a ella debía obediencia, y prefería la obediencia al castigo. Los profesores también son autoridad para un niño. Y los sacerdotes, si se es creyente. Y un policía, y tantas otras figuras en la sociedad. ¿Sumisión? Sí. También fui rebelde cuando mis hormonas lo fueron en "la edad del pavo", y me cayó más de una colleja. Crecemos y la autoridad toma otras figuras, tu jefe lo es. No cuestiones la autoridad o te quedarás sin trabajo, ¿verdad? Enfermamos y de repente la autoridad es un médico. Estamos en las mismas, o obedeces, o el castigo está asegurado. La diferencia es que tú mismo te lo habrás provocado. Tómate esas pastillas, y en esas dosis. No vale decir me quito media porque estoy engordando. No vale nada, has de obedecer. El castigo ya sabes cuál es, es encontrarte muy mal, puede ser un brote psicótico, puede ser un ingreso. Eres mayorcito y estás bajo tu responsabilidad, tú también eres tu autoridad. Y eso no te da derecho a perjudicar al resto de tu familia. *** Una vez me recetaron algo nuevo, algo para un trastorno bipolar que decían (inexacto: yo lo tenía claro, fue mi psiki el que se demoró hasta que mi manía más la información que busqué me dieron las respuestas) que tenía. Ya no tenía depresión, ahora tenía esto. Se equivocó en la primera receta. No existía esa dosis para ese medicamento, ya podía ir a otra farmacia, todas decían lo mismo, yo como una moto hasta que pude ir a buscar otra receta, esta vez correcta. Me costó ir, yo no me encontraba bien y apenas salía de casa, con una fobia social que es uno de mis peores recuerdos de esa época. Lo compré y leí el prospecto. Mal hecho. Hubiese debido interrogar al psiquiatra para que me explicase por qué me daba un antiepiléptico, para empezar, y para seguir qué podía pasarme, qué efectos secundarios podría acusar. Con palabras sencillas, palabras que no dejasen lugar a dudas: me he de tomar esto y sé qué riesgos tiene y si tengo este efecto secundario he de decirlo. Así de claro. No sabía, no estaba informada. Y me dio miedo tomarlo. Para eso está Bipolarweb. Para que el resto te diga que se lo está tomando y no sólo no tiene miedo sino que se encuentra mejor, o quizá que se lo tuvieron que cambiar bien porque no respondía bien porque los efectos secundarios eran demasiado perjudiciales. Nada quiero saber sobre medicación, porque he de tomármela. Me parece muy bien saber qué vitaminas llevan los tomates, pero no quiero jugar a la hipocondria. Cuando me receten algo, me interesaré por ese fármaco. Para qué quiero saber sobre otros medicamentos, si lo que me diga la gente que los toma será personal e intransferible. A todos nos sientan como las colonias, ¿verdad que nadie huele igual cuando se pone la misma? No seré yo quien le pida al psiquiatra algo que le ha funcionado a un amigo. Ahora le estoy pidiendo que me de algo alternativo a la benzodiacepina que tomo y me tiene como una yonki, porque en su día ya tuve problemas con esta familia de fármacos. Tengo muy claro que el psiquiatra ha de saber más que yo, para que yo confíe en él. Y no meterme en su terreno, no es bueno ser profano en farmacología y creerse que uno sabe porque alguien ha tomado algo y ha leído un prospecto. Bien, esa es mi opinión, y es la que voy a defender. Seamos obedientes. Tomemos lo que nos han recetado desde el primer día, quizá con instrucciones sobre una pauta ascendente tan importante en según qué fármacos. Es difícil empezar esas pautas, ve subiendo 10 mg cada tres días, es para apuntárselo en la agenda vamos. Pero hay que hacerlo así, por las pastillas que conozco es precaución ante efectos secundarios fuertes. Si no tomamos esa pastilla, porque creemos quizá que ya tomamos suficientes, que no vale la pena una más, ese tratamiento no estará completo. Es el psiquiatra quien decidió que necesitaba eso, lo incluyó en la pauta, y contará con que me lo estoy tomando cuando le visite de nuevo. No soy quién para negarme. ¿Por qué? Por una cuestión de autoridad. ¿Por qué? Porque no salgo del pozo y quiero mejorar. Haz tu lista, y luego mira eso que no te estás tomando. Sin miedo, la pastilla nueva no está para mirarla en su caja, se traga con el resto y lo que sigue, ya lo sabemos todos... cada uno huele diferente con la misma colonia. En mi caso, lo que sigue es un sueño que no puedo controlar. El que me está entrando ahora, cuando cuelgue la foto tendré ya ojo y medio cerrado. Y mañana por la mañana, estaré así otro ratillo. C'est la vie. Como que este tema lo tengo ya muy sobado en el blog pero sé lo que me costó aceptarlo, y el futuro me dice que tendré que volver a tomar algo que a priori no me haga gracia, pero "será lo que hay". *** Claro que no. Yo tampoco, cariño. Pero nos lo han diagnosticado. A partir de ahora, ya no veremos a los otros "que son bipolares" como algo ajeno, incluso peligroso. Ahora nos dará miedo ser "uno de ellos". Da miedo, ¿eh? Cuesta reconocerlo, ¿verdad? Antes les mirabas y decías "los locos". Tú no estás loco/a. Los que padecemos Trastorno Bipolar, le llamaremos TB, tampoco estamos locos, aunque sabemos perfectamente qué es la locura. Mírate al espejo. Sigues siendo tú. Y me temo que no estarás muy contento/a con tu vida, o te sentirás mal, quizá pensabas que estabas enloqueciendo y te sueltan TB y entonces ya se te caen todos los esquemas. Levántate. Vuélvete a mirar al espejo. A los ojos. Y di para tus adentros: no SOY bipolar, TENGO bipolar, y por lo demás, soy yo. No un loco, una persona. Luego hablaremos de qué parte de ti era la enfermedad. Ahora, mírate, y tómate las pastillas, luego hablaremos. "Hablaremos"... ¿Con quien? Con tu terapeuta, para empezar. Con tus amigos, con tu familia... con quien te sientas a gusto. Muchos no lo entenderán. ¿Acaso lo entendías tú antes? Mírate, eres tú. Nadie quiere SER bipolar, aunque algunos al parecer están muy a gusto en una posición de enfermedad. Todos queremos ser altos guapos inteligentes y sobre todo, ricos. Pero somos lo que la realidad cruda nos ofrece. Tenemos una enfermedad. Estamos vivos, es lo que importa. Mírate, eres tú quien tienes un problema, y qué suerte tienes, ya lo sabes. Estás vivo/a. Por tanto, eres un ser humano, no un monstruo. No eres bipolar, tienes algo llamado Trastorno Bipolar. Y no estás solo, no estás sola, hay más que lo padecemos. Y hay tratamiento, esas son las buenas noticias. Nadie quiere estar enfermo, pero no está en nuestras manos. Mírate, mírate y empezarás a aceptarte. Claro que se sufre. Mirarse es fácil, o lo parece, porque yo estuve meses sin poder hacerlo, demasiado tiempo. Y más se sufre en el proceso de tomar conciencia de que tú y el TB vais a tener "que ser amigos". Porque ya escribiré más sobre mi actitud ante el problema: no hay que luchar Contra el TB, sino Con él. *** Ayer me puse un DVD de los cuatro que tengo para "desconectar" (tengo cuatro y dos son películas no aptas en ese sentido: Alguien voló sobre el nido del cuco y The Wall), y me juré que cuando me entrase el sueño químico lo único que importaría sería quitarme los auriculares y que el pc hiciese lo que le diese la gana. Pues me he despertado con ellos, con una banda sonora de esas introductorias a la película, chumba-chumba-zumbidos, a saber qué he dormido y cómo, y no recuerdo nada, cuándo dejé de ser un cerebro, y ahora tendré que recuperar una escena del menú y temo no acordarme de cuál. Bah. Escribo porque no sé dónde tengo la cabeza, y voy por el segundo o tercer café, ya ni lo sé, sólo que ya es descafeinado. He hablado con mi amigo. Y tengo claro que hoy me pasaré por un kiosco a comprar dos películas más (vi una colección de comedias tipo Cary Grant) que no me puedo permitir monetariamente pero sí necesito por salud mental. Y un comic, qué leches, voy a leer aunque sean "bocatas" y Conan no me desagrada. Sales de una gran ciudad o núcleo urbano y si estás enfermo, crudo lo tienes. Apenas hay profesionales capaces de atenderte. Mi amigo está en esas, recuperándose de todavía no sabe qué le hicieron salvo atarle, y con la idea clara de volver a Madrid para ser ingresado, porque conciencia de que está mal no le falta. Las historias de gente que no vive en estos grandes núcleos de población con servicios sanitarios no suelen ser buenas, donde no hay medios ¿hay salud? Y sólo hablo de España. Vivir en Barcelona capital posibilitó que a unos 15 euros de taxi estuviese a salvo en Urgencias, unidad de psiquiatría, donde me llevó alguien de ese grupo, bendita sea esa persona. El 2 de septiembre de 2004. No había hecho nada, todavía, de haberlo hecho no hubiese valido la pena ir a Urgencias sino esperar al CSI. Llevamos dos años y medio juntos, un grupo de apoyo donde se han forjado amistades, y por suerte, yo no he vivido entierros en todo este tiempo de diagnóstico, sí alarmas para mandar una ambulancia al domicilio que ya te dejaban sin aliento. Cómo me llevaron a urgencias tiene hasta un punto cómico, por lo que no lo relataré ahora. El suicidio sigue siendo un tema tabú. El otro día, charlando con una amiga, me mostraba su escándalo ante los casos diarios publicados de violencia doméstica. Siempre la ha habido, sólo que ahora se intentan medidas. Lo grave es que cada día los medios de comunicación no sólo los publican sino que “dan ideas”, de cosas que han funcionado, como lo hace la serie CSI en el aspecto criminal. En su día leí estadísticas sobre el suicidio en este país pero no las recuerdo. En Japón es un problema importante. Este tema no sale en los media, y seguro que genera más víctimas que el maltrato. Pero, me alegro, porque así no se “dan ideas”. Ideas sin retorno. Ideas que sí dejan secuelas de por vida a quien ha fallado en el intento. He visto las cicatrices de quien falló. Me callo. R. me tranquilizó ayer, esto es así, cuando no caiga uno lo hará otro me vino a decir, no sufras, todo ha pasado y tú ya sabes qué tienes que hacer si te ves en esa situación. Lo sé. Por eso ingresé voluntariamente en diciembre de 2004. Si juzgan tu apariencia, te verán sano, porque no sangras por supuesto, pero si llegas a ese extremo, no lo estás, y por suerte en Barcelona había alguna cama libre, no me mandaron a casa donde me esperaba el “se me fue la pinza” en cualquier momento. Llama al 112 ante ideas suicidas, si puedes hablar con tu psiquiatra antes, muchísimo mejor. Planes ya son demasiado, planes son ya la Espada, planes son vete cagando leches antes de que se te vaya la pinza, de que ya no te sujete el “no lo hago por mi madre”, que ésta desaparezca como todo lo demás. Me han entrenado para que lo haga así. Últimamente hablo del entrenamiento que he recibido, y ese es un punto importante, demasiado. Llama, llama, llama. Aunque vivas en el culo del país. *** P.D. 12.48. empiezo a recuperar actividad cerebral lúcida. Emociones fuertes (o sentimientos encontrados, como me dijeron) y efectos secundarios están mitigándose. La vida sigue. Le colgué a las 22.15 el domingo, estaba fuera de Madrid y me contaba sus aventuras, yo lo mismo, y nos echábamos de menos. Me había contado que ahora leía mucho, y quise hacer lo mismo, porque su ilusión iluminó mi pesar al respecto. Volver a leer fue su alegría, y me la contagió, y decidi no escribir para concentrarme de lleno en el objetivo que me haría dar un paso más en mi bienestar anímico e intelectual. Recibí una llamada el lunes, si había hablado con él recientemente, pues sí, ayer mismo por la noche, y recibí el sobresalto. El lunes por la tarde ya estaba en casa de sus padres, pero todavía estaba ingresado. Después de un lavado de estómago. Ese domingo sobre medianoche fue llevado a urgencias, bien cargadito de algo o mucho que no pudo vomitar cuando se dio cuenta del desastre, ya en estado digamos drogado, y al menos llamó pidiendo ayuda. Ayer lo supe, después de postear, y a última hora pudimos intercambiar cuatro palabras. - ¿Por qué, qué te pasó? Me pareció que estabas bien cuando hablamos... - Porque se me fue la pinza. Me sonó tanto... Esto es Trastorno Bipolar. Casi voy de entierro de un amigo hoy. No hubiese podido ir. Le quiero demasiado y le he dicho que piense en nosotros, y él lo sabe, pero NO SE PUEDE EVITAR, y también lo sé, SÉ QUE NO PUEDES EVITARLO aunque esté allí tu propia madre, te vas a otra habitación y punto. La siesta que he necesitado, emocionalmente "con fiebre", no ha hecho sino agravar este mal recuerdo y sufrimiento, esto ha sucedido en la vida real y en mi entorno, mi nuevo entorno, uno de mis primeros amigos en Madrid. El que me pasa a buscar, y si nos parase una hipotética policía psiquiátrica, nos mandaría al piso de los hipomaníacos, de lo que llegamos a reír, fabular, concebir, hacer tonterías que serán futuras batallitas, inocentes, "parecéis dos nenas" nos dijeron una vez. Tengo entendido que en episodio mixto, la tasa de suicidios aumenta al 50%. Su psiquiatra no ha conseguido que este episodio remita, y lleva demasiado tiempo mal. Ratos buenos, los tenemos todos. Luego llega un insomnio o un "no me aguanto", o una bronca con alguien, llega algo muy desagradable en lo que cuando te levantas de la cama, maldices el día que has de pasar así. Le cuelgo y está bien, casi mejor que otras veces, poco alterado, mimosín. A la hora, "ya no está", directamente. Los neurotransmisores juegan sucio, mucho. Esto es Trastorno Bipolar. Como lo es la historia de Pita en "Abandonar la medicación". Un desajuste biológico te lleva a un episodio, o a la tumba, contigo como arma, y te llevas por delante a quien sea en tu auto homicidio, sufrimiento, nada importa ya. Que lea mi vecina, yo no he parado de darle vueltas y necesito recobrar mi serenidad. Posteo sobre algo que me parece importante, que se lean los trapos sucios de esta enfermedad. Él se está recuperando con su familia y yo sufro con él, es mi amigo. Ahora le están dando la medicación, precaución básica. Lloro y sufro porque la próxima puedo ser yo, por mucho que haga un año que al menos mis ideas hayan desaparecido, ¿quién, el próximo?. Sufro y lloro porque es como si todos los buenos momentos que he pasado con este amigo se hubiesen desvanecido de repente y tuviésemos que empezar de cero, después de una charla seria que voy a tener con él, muy seria, acerca de su psiquiatra, y no va a ser la primera. Sé que no he sido la única en cuestionar a este profesional, porque mi amigo no sólo no ha avanzado en muchos meses sino que... :((( Y empezaré de cero porque espero que él pueda decir que empieza de cero, una vez sea estabilizado, o empiece a tomar decisiones y ser ayudado para este sí gran objetivo, dejar de sufrir, que la vida no se tambalee a su alrededor. Será mi amigo esté enfermo en episodio o no, pero ahora, ahora... se va a tener que tomar mucho más en serio su tratamiento, porque ha catado la Espada. Queremos vivir, que lo sepáis. Sólo que... se nos va la pinza. Sin aviso, yo no recibí ninguno en una hora o más de conferencia, y llevo muchas horas de teléfono con él. Me creo que le pasase después, el mundo se te cae encima sin hora. No sé por qué no me llamó cuando le vino el mal momento, pero por suerte llamó a una persona que pudo llevarle al hospital. *** No comment. Si alguien quiere decir algo, a mi buzón de correo, y advertido está de que puedo postearlo mañana mismo. ___________________________________________________________________ | | | | |___________________________________________________________________| Abría los ojos. La ventana, tan cerrada como la dejé, oscuridad. No me movía. Madre se daba cuenta rápido de que estaba despierta, quizá porque iba al baño. Abría parcialmente la ventana. Bien, ya tenía luz, la suficiente. Ya veía el techo, a veces me sobraba con un punto en él. Abría del todo los ojos y allí perdía mi mirada. Qué tendrá el techo. No podía ni quería escapar del techo. Y Madre se lo dijo al psiquiatra como una de mis conductas más raras: “se pasa el día mirando el techo con los ojos muy abiertos”. No tienes nada mejor ni más importante a hacer que mirar el puto techo. Nada más puedes hacer. Horas, horas. Días, días. Hace un año que no lo hago, y no estoy muy segura de lo que pensaba, pero aventuraría a afirmar que los ojos abiertos en el techo eran actividad mental cero, que el peligro era cerrarlos y sí empezar a pensar, en nada bueno por cierto. El techo, en todo caso, me producía el aislamiento que necesitaba. Te ven así y cierran la puerta de la habitación, convencidos ya de que estás fatal. No lo entienden, pero ven que algo no va bien. Depresión. *** Tema ya tratado en el post http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/102703-no-seas-infantil-e-irresponsable.php Se refería a alguien en concreto, y si alguien lo anuncia, se le tiran encima unos cuantos para que entre en razón. A mí misma me sucedió, cuando se me acabó la paciencia, fui reticente al tramiento durante tanto tiempo que dejé de tener fe. Luego (meses después) salí de mi error, la medicación sí funcionaba, a un precio. Menor que el de estar muy enferma. A nadie le gusta tomar 10 o más pastillas al día. Mucho menos, los efectos secundarios. A la impotencia por sufrir el trastorno se suman estas molestias que también producen impotencia al paciente, es una esclavitud que a veces cansa, y le pasaría a todo el mundo. En un segundo de la película "Mr.Jones", Richard Gere tira su bote de litio a la basura, casi pasa desapercibido. Es lo que hacen muchos cuando "se encuentran bien". Si ya estoy bien, para qué tomarlas, razonamiento válido cuando no deberías tomar decisiones, y mucho menos concernientes a tu tratamiento. Te saltas algo importante, por ejemplo. Te vas de juerga y te emborrachas a diario. Eso no se puede mezclar con las pastillas. También hay gente que prescinde de ellas entonces. Llámalo irresponsabilidad, llámalo como quieras. Se hace. "Mis amigos se toman unas copas, fuman porros... yo no puedo, y me provoca mucho malestar". Quieres "ser normal", hacer lo que todos, aunque sea dañino, y como lo sabes, dejas las pastillas. Llega un momento en el que muchos maldecimos todo esto. El otro día soñé que no tenía que tomarme las pastillas de noche, y que dormía sin ellas, qué felicidad. Y me levantaba despejada, cómo echo de menos eso. El precio es la estabilidad. Sé lo que es estar muy mal. Sé lo que costó dejar de estarlo. Si me vienen tentaciones, he de recordarlo, no demasiado, son demasiados años y meses sufriendo. Firmo con lo que sea. El caso es que en hipomanía, cuando has subido algo, te ves capaz de todo de repente. Incluso te consideras curado, eso me pasaba a mí cuando mi diagnóstico era depresión, para mí ciclar hacia arriba era curarme de una depresión porque no sabía que estaba ciclando, y consideraba que "estaba curada", y el psiki me bajaba las dosis, y pedía el alta para volver al trabajo, y quizá no me tomaba las pastillas cada día porque pensaba que después de tantos años, poco hacían. Volvía a mi vida hasta que el estrés podía conmigo o de nuevo ciclaba hacia depresión. Yo no lo percibía así, por supuesto. Sí llegué a dejar la medicación entonces, en lo más bajo de la depre, y fue cuando subí demasiado de repente (ver post "Manía I" http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/122901-mania-i-diagnostico-ii.php). En hipomanía, podemos decidir que estamos curados, y que no necesitamos la medicación. Falso, por supuesto. Si la medicación te ha colocado en la delgada línea de la estabilidad, puedes tener esa tentación pero sabes que debes seguir medicándote para no abandonar la línea. Si la dejas entonces, también abandonas la línea. En cambio, en hipomanía el dejarla es "algo natural" y las oscilaciones van a ser peores, y lo jodido, retomar la medicación más tarde puede provocar que haga menos efecto y por tanto cueste más estabilizarse. La psicoeducación empieza por eso, según tengo entendido. Te has de tomar las pastillas cada día, estés como estés, ser consciente de que si "estás bien" es gracias a ellas. Espero un futuro, espero que sea próximo, en el que todo pueda ser inyectable. Hay fármacos que lo son, al menos conozco dos, y una inyección al mes te ahorra la pastilla diaria y evita tanto descuidos como decisiones dañinas para el paciente. Al menos una, por favor, hace un año que no me varían la dosis de un fármaco. El resto está sujeto a las inevitables oscilaciones, a que cambien la pauta para devolverte a la "normalidad", ya dije que la línea de la estabilidad es delgada, demasiado. Y no tiene por qué ser enfermedad lo que nos desestabilice, los factores ambientales pesan mucho y le pesan a cualquier ser humano, así que un bipolar ha de afrontar los golpes de la vida a veces sin cambios en la pauta, porque la vida es así, a no ser que eso acabe detonando un episodio. Pase lo que pase, no dejar la medicación. Si "no funciona", hay que achuchar al psiquiatra, y que él haga lo mismo contigo para que tengas paciencia. Y pedir ayuda, pide ayuda cuando esa tentación acuda, y de momento, cuélgate ese cartel NO DEJAR LAS PASTILLAS en la cabeza para que una neurona lo recuerde cuando empieces a desearlo. *** http://www.psiquiatria.com/noticias/adicciones/alcohol/25359/ "Después de la exitosa entrada en vigor de la Ley de Medidas Sanitarias frente al Tabaquismo y Reguladora de la Venta, el Suministro, el Consumo y la Publicidad de los Productos del Tabaco, el Ministerio de Sanidad se siente con ánimos de acometer el abordaje de otras sustancias. Según ha mencionado la ministra, Elena Salgado, ahora le llega el turno al alcohol, que se trata de un problema más complejo porque no se puede legislar del mismo modo que el tabaco, sino centrándose en "los consumos problemáticos". Por ello, este periódico ha preguntado a varios psiquiatras profesionales de las drogodependencias qué pedirían a esta nueva regulación, y el deseo general ha resultado ser común: tener más protagonismo. Bartolomé Pérez Gálvez, psiquiatra de la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria del Hospital Universitario de San Juan, en Alicante, considera prioritario "que el tratamiento de los problemas de abuso de alcohol se integre en la cartera de servicios, ya que no se ha hecho con el tabaco". (...)" (La negrita es mía) *** He visto a jovencitos comprar su botellón sin problema alguno en ninguna parte y tomárselo muy cerca de mi casa, pese a la ley. He sufrido el alcohol por todas partes cuando dejé de tomarlo. No vas a ninguna parte sin toparte con una copa que te pueden servir, sólo se guardan en vitrinas en supermercados los licores caros pero ahí está todo el vino y la cerveza que quieras tomar. No hay fiesta en la que no se beba alcohol, ni cena social. Provoca demasiados accidentes y muertes inocentes en carretera, y también muchas muertes de alcohólicos y gasto sanitario atender urgencias provocadas por el alcohol. He estado buscando algo desde el punto de vista de un psiquiatra, y navegado entre artículos espeluznantes. El tema del alcohol se va a abordar de una forma más seria (pero no parece que vaya a afectar a la población general) y con apoyo esta vez de ese colectivo médico. Y con el tabaco, poco se ha hecho en ese sentido. Sólo sé que mi consumo o abandono del consumo del tabaco va a ir asociado a un seguimiento serio por parte del psiquiatra, como en su día sucedió con el alcohol. Meses tomando una pastilla "disuasoria". Son problemas que desgraciadamente pueden ir asociados a la enfermedad mental, todo tipo de adicciones a drogas, llamadas tóxicos, absolutamente prohibidas con el tratamiento farmacológico por interferir con él y por desestabilizar y causar episodios. Dejar el tabaco me causó episodios en el pasado. La próxima vez lo haré bien, porque sé que no es sólo la droga, sino la ansiedad lo que está involucrada. Y es cierto que cuando le planteé a dos psiquiatras el tema, me dijeron que la ansiedad sería el problema, por lo que... llegaron a desaconsejármelo "por ahora". Ya llegará el momento, supongo que cuando mi dosis de ansiolítico sea mínima, porque me la subirán, sin duda, cuando lo deje. No sabéis lo que se llega a fumar en los psiquiátricos, yo llegué a los tres paquetes o los superé. Diría que es la única droga que nos toleran y me parece que la ley anti-tabaco no va a llegar a ellos, o se armaría la de San Quintín. A no ser que se dediquen más recursos destinados a que alguien que sufre un ingreso, de paso, sea desintoxicado. Lo dudo mucho, porque lo que te lleva a un psiquiátrico es mucho más grave que el tabaco. Y de paso, decir que "el local" está lleno de gente con problemas con el alcohol, cocaína, porros, pastillas... (de eso no he hablado, sé poco y lo poco es horrible) "Yo tengo depresión + "drinking", me dijo un día otra ingresada, que por supuesto, no podía evitarlo. Es muy duro. Opinad libremente, yo no lo haré más. Dos en uno. Quizá tengan más en común de lo que parece. Recordemos que el trastorno bipolar es algo que afecta a las emociones. “ni en manía ni en depresión tomes decisión”, pero la persona ha de seguir con su vida aunque no esté estabilizada, y sigue tomando decisiones. Yo reconozco que he tomado demasiadas con las emociones y no con la razón, que me decía lo contrario. Impulsos. Recuerdo uno de los primeros comentarios en este blog, creo que dio de lleno en la cuestión al hablar de “control de los impulsos”. Conforme he ido estabilizándome, los impulsos han seguido ahí, pero algunos de ellos han podido ser controlados por un “para quieta”. Mi amigo R, conocido y reconocido por su sabio hablar, me ofreció un truco muy válido. Le dije que iba a comprarme una serie de cosas caras, y me respondió: “¿Las necesitas realmente? Apunta esa lista en un papel, y dentro de una semana vuelve a ella y ya me dirás si se mantiene esa necesidad”. Lo mismo se aplica a un e-mail que puedes escribir bajo un impulso emocional fuerte, ira por ejemplo, fruto de una hipersensiblidad y hipersusceptibilidad. Ese escrito ha de ir a parar al congelador, y sacarlo a la semana, quizá para romperlo y escribir lo mismo, esta vez con palabras que no nos traicionen y de las que luego podamos arrepentirnos. Son medidas a tomar, es un ejercicio de paciencia y de control de impulsos. Yo no tengo problemas en reconocer que los sigo teniendo, lo sé porque de vez en cuando saco un billete a Barcelona porque sí, porque me lo pide el cuerpo. Y es entonces cuando puede producirse un cambio de opinión. He decidido algo quizá prematuramente, mis razones tenía en ese momento pero pasan dos días y empiezo a preguntarme si hice bien, si actué por impulso puro, dominada por mis emociones. Ahí empieza un debate interesante que puede dejarte hecho polvo... ... quiero pero… no, no quiero. Pero quería. Sí, realmente es esto lo que deseo. Pero (mil argumentos) no es el momento ahora, o no me conviene en realidad. Es igual, (mil argumentos), ya está hecho y no me arrepiento. Sí, me arrepiento, me pudo el arrebato, cómo doy marcha atrás ahora. No, de ninguna manera, eso es lo que debía hacer. Y así hasta que alguien te dice “me estás volviendo loco, no paras de cambiar de opinión”. Lo curioso es que se suele volver a la opinión o postura inicial y el resto es comedura de coco, inseguridad ante una decisión tomada, o al menos así es como lo he vivido y lo estoy viendo ahora. Pronto cumplirá un año mi vida en Madrid, y quien haya seguido este blog habrá notado que de vez en cuando me replanteaba esta decisión. Ahora es firme, pero de aquí a una semana, si voy a Barcelona, igual vuelve a tambalearse. Ya tengo los billetes, y no sé qué porcentaje de impulso hubo en esa reserva. Toca ser consecuente. Sobre mi vida y mi pauta, *** Cortesía de mi amigo Cassiel, ángel rebelde. Cuando me diagnosticaron, me recetaron medicación para el TB y al leer los prospectos, me dije: CON ESTO OLVÍDATE Y ENTIÉRRATE, TE VAN A QUITAR TU YO Claro que yo estaba mixta y bastante p’arriba, pero estaba convencida de que me convertiría en una zombi del ejército de zombies que había visto en "Alguien voló sobre el nido del cuco" (en oferta en kioscos, por cierto). TENÍA MUY CLARA MI IDENTIDAD. ESA LUCIDEZ INSOPORTABLE (que no se pierde aunque estés subido) ME DECÍA QUE IBA A DEJAR DE SER YO (quizá un pensamiento paranoide o delirio, a saber, pero el miedo estaba ahí) De forma que las pastillas me iban a quitar eso. Ni hablar. Y como lo dije en público (foro bipolar), se me tiraron unos cuantos bips encima hasta que me tragué las pastillas. Mi ex-psiqui era tan palurdo que me dio dosis altísimas, mis mareos eran diarios, PERO ERA YO, YO la que los sufría, no me había convertido en otra cosa. Desde entonces, he probado muchos otros fármacos en la búsqueda del que me estabilizase (ese fue el curro de mi nuevo psiki, y calmar mi impaciencia ante lo que no parecía avanzar). PERO NO DEJÉ DE SER YO. LAS PASTILLAS QUE TOMAMOS NO MUERDEN, nos estabilizan, sólo joden en molestias y hay afortunados que ni notan los efectos secundarios. Cuando los míos han sido demasiado fuertes o incapacitantes, me han cambiado la medicación, eso también he de decirlo. Por tanto, la ecuación que ahora tengo sobre la mesa es: YO inestable + pastillas = YO estable + pastillas + efectos secundarios. Y por todos los diablos, qué equivocada estaba al principio, ese yo más estable soy yo, mi cabeza ya no me castiga y eso se nota, para alegría de mi entorno, que tan mal me vio durante tantos años. Me como los efectos secundarios con patatas, y a ser una persona del montón, no alguien sin rumbo ni ganas de vivir. El YO enfermo está quedando atrás, y se agradece hasta la saciedad ser un YO que es capaz de tomar las riendas de su vida. 1º. Asumir que la enfermedad bipolar es crónica, de caracter biológico provocada por un desajuste en la funcionalidad del sistema límbico que es el que controla las emociones. Cortesía de mi amigo Baru, que autoriza la reproducción este texto. Hermoso lo que comenta Valpro en el post anterior pero... hay cosas que escapan a la comprensión de uno mismo, ¿eres consciente de que te estás gastando 6000 euros -y hay quien le ha puesto un cero detrás- cuando no los tienes? No tienes ni idea de que estás descompensado, lo haces sin medir consecuencias. Yo sólo entiendo que actué así (haciendo cosas que me voy perdonando, más en el terreno moral, ese duele) porque tenía el meollo neuronas-neurotransmisores completamente desequilibrado, pero como esto no es una herida que sangre que todos puedan apreciar, difícil es que comprendan ese desequilibrio y sólo ven lo que queda, los platos rotos, que se pagan entre todos. Tu parte es: la has jodido chaval, estás loco, déjanos vivir en paz de una vez. Y sí, lo más seguro es que esa persona no estuviese diagnosticada, ahí está el gran problema de esta enfermedad según mi opinión, porque hasta que algún psiquiatra no entra en acción pueden haber pasado más de diez años de infierno en esa familia. En la mía, sin ir más lejos. Tu hijo no hace cosas normales, o se irrita o se encierra en la habitación, tiene rachas de buen humor y otras es insoportable, pero, ¿qué puedo hacer? Ir al psiquiatra es algo que asusta, asusta la idea de reconocer que el problema puede estar ahí, un problema tan biológico como otras enfermedades aunque se le llame "mental", pero el médico no es otro que un psiquiatra, un licenciado en medicina especializado en estas cosas, quitémosle hierro por favor. Algunas familias no soportan el estigma, y sé de un caso en el que el paciente debe ir a otra localidad a buscar su medicación para que en el pueblo no se enteren, renunciando incluso al descuento, que no es para despreciar. Es más, ¿a quién se le ocurre que en los "manicomios" tan estigmatizados pueda ir a parar tu ser querido? Lo evitarán como puedan, por inconcebible y por estigma. Trabajo he tenido para que mi familia no se sintiese demasiado triste al verme o saberme en un psiquiátrico, y creo que no hay nada que hacer, da pena, sí, pero a mí no, sé que lo necesitaba cuando lo he necesitado. Es necesario recibir medicación acorde a una crisis, equilibrar de nuevo esos estados no es ninguna broma y sufrirlo en casa sin tratamiento, diría que una temeridad para todos. Mi ex-psiquiatra se saltó (le dio pena seguramente, hubiese sido mi primer ingreso, traumático por supuesto, o no valoró que estaba tan mal, la familia te cuidará...) una orden de ingreso que ahora considero de cajón, que ahora ya informada hubiese exigido (y no rechazado, "estoy de puta madre" dicho en mi boca en ese momento era para mandarme en taxi al hospital), porque esa fue mi peor crisis mixta-disfórica. Y recuperarme en ingreso domiciliario y tratamiento ambulatorio costó muchos meses de sufrimiento propio y familiar, y ¿quién ayuda a las familias? Algo hay, pero poco, hay poco de todo, hasta camas en los hospitales. No puedo pedirle perdón a mi madre por lo ocurrido entonces. Alguien no nos orientó bien y a ella le tocó cuidar de una aguda y a mí darme de cabezazos, demasiados meses, y quizá un ingreso hubiese acortado esa crisis interminable. Ella pagó los platos rotos, yo también pero yo ya estaba mal hacía tiempo, como ella nunca me había visto, yo tampoco pero sólo fue estar peor, sólo fue seguir sujetándome en el infierno del episodio mixto mientras rechazaba comida o tenía insomnios o me volvía loca la hipersensibilidad al sonido. Qué infierno para las dos, más de un año, eso marca a todos, tanto, que yo tuve que cambiar de aires cuando las cosas se calmaron. Pero no me suicidé, aunque fue necesario un ingreso para ello, que como novata tampoco supe identificar. La segunda vez ya había aprendido la lección. ¿Un tercero? Por qué no, nadie está a salvo aunque se cuide y siga el tratamiento, ahí está mi amiga que sigue sin dar demasiadas noticias, debe estar ya en casa pero incomunicada, "nos sueltan antes de lo que deberían" resuena en mis oídos. Otro vómito, entre triste y cabreado... a veces me dan ganas de estrangular a mi ex-psiquiatra (es lenguaje coloquial), pero me conformaré con denunciar cuando pueda hacerme cargo de algo tan gordo: Carne de Psiquiatra vs. Consejería de Sanidad y el gremio de psiquiatras. Ya puedo estar estable, ya, y todo se andará, o bien perdonar para que toda esta pesadilla sea mi antigua vida y pueda vivir esta nueva desde 0 como dije en su día, perdonando y perdonándome, y cuidándome para prevenir que vuelva el infierno. P.D. Estoy algo agotada del tema bipolar, quizá he empezado el año con demasiada "marcha" abordando temas duros y hablando demasiado sobre ellos, implicándome emocionalmente hasta cansarme de mis propios recuerdos, y honestamente me declaro exhausta. Creo que es hora de buscar fotos para estos posts desnudos y desconectar. Preparar verduras para mi colesterol me parece una buena idea, y quizá echen alguna peli buena hoy. Entrevista a Francesc Colom de sumo interés. La psicología como ayuda al tratamiento del TB. (miembro del equipo del Programa de Trastornos Bipolares del Clínico de Barcelona, Francesc Colom ha dedicado los últimos años a la investigación de las terapias psicoeducativas en la práctica clínica con estos pacientes) ¿Por qué no está extendido el empleo de la psicoeducación en el tratamiento de los trastornos bipolares? ¿Cuáles son las causas de esta carencia? -- Fuente del artículo; http://www.astrazeneca.es/pressrelease/10085.aspx "Donde más importancia tiene el psicólogo es como terapeuta coadyuvante en trastornos mentales graves" Madrid, 12 enero 2006 (azprensa.com) Si alguien sabe de este tema, de suma importancia en el tratamiento del TB, en este país, este terapeuta es uno de ellos, y tengo el lujo de conocerle. Estoy psicoeducándome, y es un proceso-terapia que considero muy necesario. *** Periódicamente es necesario pedirle algún informe al psiquiatra para todo tipo de gestiones administrativas: minusvalía, incapacidad, etc. Un tema del que, por cierto, no he hablado. A veces te los comes, cuando sales del psiquiátrico con uno en la mano de un psiquiatra que te ha supervisado en el ingreso (no tu psiki, o raras veces, ojalá fuese él) y estás tan (1. Harto, 2. Con ganas de salir, 3. Quizá drogado todavía, 4. Abrumado ante el mismo "salir") que ni te lo miras. Craso error, porque luego no puedes ir a reclamar como si fuese una devolución de un jersey, pero no se suele salir lúcido del todo del hospital, y la opinión de muchos es que "nos sueltan antes de tiempo". El caso es que el informe de urgencias que me llevó al ingreso me diagnosticaba una cosa y el de salida de alguien que me vio en pleno apogeo mixto dice otra, y me calloooo. Hay un problema si cambias de psiquiatra. Tu historial con tu ahora ex-psiquiatra, que llena casi un archivador depende de los años que lleves en la consulta, queda reducido a un mísero folio. Tú no tendrás nunca acceso a ese dossier, ni tu nuevo psiquiatra. Éste sólo recibirá el informe que tu consigas del anterior. Y tu historial se pudrirá en los miles de expedientes de la sanidad pública, o en un archivo privado. Y quizá algún día alguien descubra historiales médicos psiquiátricos en un contenedor de basura sin destruír, porque esto ha sucedido ya en este país a pesar de las estrictas normas al respecto. Se da el caso que al cambiar de centro de salud mental, y estoy hablando de una red que pertenece al mismo sistema sanitario, es imposible que ese dossier pase al nuevo médico si te has cambiado de domicilio. Me ha sucedido en Barcelona, y creo que se pasan de estrictos. Soy yo la que permanezco con el mismo careto y neuronas cabreadas, sin embargo la burocracia me perjudica por alejarme tres kilómetros de ese centro, de ese distrito. Genial. Y de traspaso entre autonomías ya ni se me ocurre hablar, esto (la salud mental) está descentralizado y cada Comunidad Autónoma es un mundo. Porque me asalta la pájara y la duda: ese folio-retrato, certero y sintetizado, útil para propósitos administrativos, quizá más que informar pueda resultar un prejuicio para el nuevo profesional al que uno se dirige. Porque éste no tiene acceso a todos tus episodios y oscilaciones anteriores, y parte de un diagnóstico que puede, por qué no, ser erróneo. Y quizá acudas a ese profesional buscando una segunda opinión médica, o un tratamiento que de verdad sea el adecuado. En mis dos ingresos se cita en el informe de alta un trastorno de personalidad sin especificar (anda que no hay para escoger, estoy por pensar que lo tienen en la plantilla). Que baje Quien Proceda y vea cómo afecta a tu conducta el estar encerrado con el resto de agudos (="de los nervios", en bonito). Me diagnostican eso médicos que me han visto únicamente tres veces en -y por supuesto en- crisis durante mi ingreso. Y luego resulta que eso no es cierto pero ahí tendrás para siempre un maldito informe que puede ser tu llave a tu futuro tratamiento, si ese ha sido tu primer ingreso-diagnóstico. Porque para mucha gente recién diagnosticada es la tarjeta de visita que entregará a su recién adjudicado o escogido psiquiatra. Además, cualquiera es capaz de interpretarlos, ya sea por grafía (los de urgencias suelen serlo, el resto no), ya sea por jerga empleada. Menos mal que ya les dan formularios con papel lineado. Y no me entero de mucho cuando los leo, luego el psiki me los traduce. Pero tus psikis los imprimen para ti y los dejan grabados en un ordenador (yuyu hacker). Estamos en manos de profesionales, y los hay como en todos lados, buenos y malos. Y de ellos depende nuestro tratamiento, porque lo que he aprendido y defiendo aquí desde casi el primer día (todavía ciclando) es que sin la medicación no es posible mejorar. Yo cambié de psiquiatra porque tras el nuevo diagnóstico que yo misma le proporcioné tras la Manía me dio la sensación de que no sabía cómo "sujetarme" químicamente, hasta que dejé de confiar en él y ni se me ocurrió pedirle un informe, le abandoné y punto (equivale a no pedir cita en la s.social, nunca me llamaron para reclamar mi presencia cuando no se me veía en medio año, es decir, menudo seguimiento recibía en mis hipomanías cuando para qué iba a ir al psiquiatra si estaba "bien"). Me pasé a la sanidad privada. Necesitaba mucha supervisión, estaba fatal y lo arrastraba hacía demasiado tiempo, porque tardé en cambiar de psiquiatra, las novatadas se pagan. Ahora los cambios de medicación eran constantes. Fui muy enferma, y costó mucho, a pesar de estar horas y no los diez-veinte minutos en la pública, que mis neurotransmisores respondiesen. El pronóstico inicial resultó un bonito deseo, hasta que no paré de ciclar y responder a la medicación para parar de ciclar pasaron muchos más meses de los "previstos". Mi nuevo psiquiatra empezó de 0, con mi relato, cosa que ahora agradezco porque significó el deseado segundo diagnóstico, y en su día le mostré -como es debido- los informes post-ingreso cuando se produjeron. Matizo, ahora tengo dos psiquiatras, el nuevo-nuevo es el de Madrid que es el que me controla ahora. Por cierto, me ha ajustado la pauta y me ha retrasado la visita, esto (yo) va bien. ¿Y qué se hace con un papel oficial -firmado por un colegiado- que es incorrecto en su diagnóstico? Porque de ese papel del ingreso o de tu ex-psiquiatra, una fotocopia queda en tu dossier. Da igual, el nuevo psiquiatra hará un informe que borrará del mapa todo resto de lo anterior. Pero tú guardas siempre los originales, así que se los puedes dar al nuevo. Esto me da una idea perversa. No, si lo has pensado tú también, quítatelo de la cabeza, hay que aportar todo lo que pueda ayudar al nuevo, es ayudarte a ti mismo, no te mientas ni le mientas, de verdad que es peor y además no se denuncian entre ellos, tenlo claro. Mi informe (el de mi psiki de Bcn), por cierto, me pone los pelos de punta y no miente, qué historial, "bipolar de manual". Menos mal que tengo "un grado moderado" de la enfermedad, pero eso puede cambiar en cualquier momento, como todo en el TB, y paro ya la paranoia. Ojalá el informe fuese tan detallado como el de la foto, nunca lo son por lo que conozco. Mis diez años de diagnóstico depresión se resumieron cuando tuve que pedir el informe en menos de diez líneas y además mentían, "la paciente ha sido tratada de Trastorno Bipolar". El psiki que ha de redactarlo y le esperan 20 pacientes no tiene tiempo de leer todos los folios garabateados y no recuerda detalles de horas de entrevistas y, por qué no decirlo, prefiere no acordarse de sus meteduras de pata. Confiemos pues en el buen estado de memoria entre otras cosas, y digo profesionalidad también, de los psikis cuando nos hacen un informe, nos tienen pillados, eso es cierto y acongojante pero también necesario, deben comunicar a un colega a quién tienen delante, y la síntesis es terrible para el profano en jerga psiquiátrica. Y fiémonos del psiki que tenemos, como ya he dicho varias veces en el blog, o cambiémoslo, sin dar explicaciones profundas siquiera a la familia, yo soy el paciente y si no veo las cosas claras, siempre es mi decisión la que ha de prevalecer. En mi opinión, por supuesto, muy discutible. Cuando uno está enfermo, no suele tomar decisiones adecuadas pero sí sabe con quién se las ve, y la espada que tiene clavada, y eso debería ser suficiente. Yo cambié porque ese médico no conseguía que dejase de suicidarme, y por esa razón también abandoné una terapia privada. No es ningún juego que te lleve cualquiera. El psiki es el responsable de estabilizar algo que es muy peligroso si no está bajo control, y el arma eres tú mismo, tu mente es tu enemiga, y por narices y eliminación, el psiquiatra tu "amigo". No es un post muy meditado, es un vómito, una paranoia, pero el tema es serio y por eso lo he editado horas después de publicarlo. No soy muy docta pero tengo algunos informes y... esto es porno psiquiátrico, paro ya. Se me han pasado las ganas de comer, no digo más. Qué fácil es olvidar, cuando ya has pasado por ello. Hay quien no olvida, sin embargo, una gran crisis que le hizo cambiar con todos sus hábitos de vida: sin trabajo, volver a casa de sus padres… Y el recuerdo del “estuve loco y no quiero volver a estarlo”. Un cambio de vida no puede olvidarse, y más cuando eres el “loco oficial” de la familia y tu status, prestigio o como quieras llamarlo, está más que cuestionado. Olvidar es humano, si no olvidásemos nuestros sueños, no podríamos seguir viviendo, por ejemplo. Nuestro cerebro va eliminando información no relevante. Olvidamos lo mal que hemos estado, incluso nos atrevemos a decir “ánimo” a quien ha ciclado a depresión, olvidando que cuando nos decían eso teníamos ganas de degollar al bienintencionado. Pero luego, olvidas, ley de la naturaleza. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/112702-el-everest.php Mi sexto post, 27/11/2004, y no le cambiaría ni una coma. Habla sobre la depresión, y yo hablo del Everest como Todo lo que quieres hacer y no puedes. Parece que esto va a ser cíclico, parece que voy a ser de patrón estacional, y parece que este año lo llevo muchísimo mejor. Y he de hacerlo así, no poniendo de mi parte porque no hay nada que poner, sino aprovechando los respiros que te da la cosa. Ya se sabe mejor de qué va, menos mal. *** Esta enfermedad no tiene cura. Está en todos los manuales. Se puede remitir, se puede incluso después de años dejar de tomar tanta medicación e incluso, asintomático total, hay psiquiatras que siguen medicando y otros retiran parte o toda la medicación. Añadiría que cuando alguien me ha dicho "estoy eutímico", he sacado la lupa. Qué bien nos encontramos, cuánto más enfermos estamos. Hasta se le dan gracias a la enfermedad en estos casos, he escuchado aberraciones peores de gente que "está de puta madre" y donde está es en la puta parra, esto lo he visto con mis ojos. Da pena, un amigo se niega a ir al psiquiatra y está como yo cuando me llevaron a casa de mi madre. No hay manera de convencerle de que lo primero es la salud mental y que el dinero está para eso. Da pena. Estoy triste. Yo no puedo hacer o decir mucho, no estoy en mis mejores momentos y eso distorsiona el pensamiento anímicamente, pero sé reconocer un episodio mixto, mi especialidad, y sé cómo me sacaron de ahí, y sé que después de tanto tiempo enferma, y esto se podría escribir en otro post, he quedado "tocada", como si hubiese tenido un leve infarto cerebral. Tengo que preguntar hasta qué punto episodios tan largos afectan, hacen que las facultades disminuyan. Igual es la edad, no toda la culpa la tiene la bipolaridad. Salud mental. La que se pueda, cuando tienes una enfermedad crónica que además en un alto porcentaje se manifiesta estacionalmente, es decir, dos episodios al año. Abortados o no por cambio en la medicación. Si no llamas al psiquiatra, no pararás el episodio, y aún así el cambio que te den en la medicación puede no afectar al transcurso del mismo. Bipolar, los que suben y bajan. Si has dejado de hacerlo, te felicito, pero... no estás curado, y lo sabes. Puedes haber dejado adicciones, porque los bipos tenemos tendencia a consumir (cocaína porros alcohol etc) y a otras conductas autodestructivas y adictivas, puedes ser un ex-fumador de porros, pero, pero ex-bipo, no lo vas a ser. No a fecha 10 de diciembre de 2005. El otro día, me pareció escuchar de mi psiki madrileño que mi querida pastilla S. al parecer no sólo actúa como antipsicótico, sino que tiene propiedades estabilizantes y antidepresivas. Me quedé muy flipada al escuchar algo así, y pensé el próximo día te traes la grabadora, porque igual no lo has entendido bien. Salió el tema porque, como siempre, pido que me rebajen la dosis, pero no hay tutía. Mi amigo R. la toma junto con litio y le va muy bien. A cada uno los efectos secundarios le entran como a los tejanos, hay un patrón para todos. A mí me marea y me noquea, por eso la tomo de noche, y por la mañana a veces sigue ahí, la maldita, mi "tostada". Pero... La pastilla que más odio, la que peor tolero, resulta que al parecer y según los estudios actuales es una de las que mejor está funcionando para el TB. (Expresión malsonante). Y recuerdo lo que le dediqué en su día aquí mismo: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/093004-querida-s-.php Hace días leo esto en el foro, que ahora entiendo, y reproduzco a continuación (qué título...): Mejoría en una semana para los pacientes con depresión por trastorno bipolar *** Más posts sobre quetiapina, alias Seroquel: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2007/031201-dos-carteles.php . . . NOTA IMPORTANTE: EL FORO BIPOLARWEB HA SIDO CERRADO. RECOMIENDO EL FORO BIPOLARNEURO: Le conocí como suele decirse “en la calle”. Le olí casi, uno de “los míos”, es como un estigma. Conversando, se le escapó lo de algún ingreso y fui discreta, no pregunté detalles. Luego me los dio. Y yo le conté algo de mí, no demasiado. Sólo me preguntó si tenía esquizofrenia, y a mi negativa afirmó que mi carácter era depresivo. Más tarde le corregí. Mucho más tarde me corrigió él. Blasfema de los psiquiatras, no soporta sus discursos ni que los términos que ellos usan se incorporen al habla cotidiana. Y me siento muy impotente. Para mucha gente no existirá ni el Cielo ni el Infierno sino la Vanidad. Qué especiales somos, es el resto del mundo quien vive en otro planeta porque no nos entienden ni nos aceptan, vagamos solos entre nuestros infiernos y fantasmas. Le he pedido que me acompañe al psiquiatra esta semana, a mi nuevo psiquiatra. Todavía toma las pastillas, y de momento no bebe a diario. No es la pájara de hoy, desde que le conozco me lo está advirtiendo, y cada vez está más madura la decisión. Supongo que este hecho, porque aquí nadie es un santo, me convierte en una habitante más del planeta Vanidad. El ser humano es creativo, es capaz de asociar ideas y de plasmar la realidad o un pensamiento, o un sentimiento, o una emoción, en una creación. Eso lo sabemos todos. Los que son capaces además de hacerlo llegar al resto de la humanidad, serán los futuros genios, en un pequeño porcentaje, el resto será considerado en su tiempo y pasará al olvido. Los Beatles permanecerán o lo han hecho 40 años y tienen su lugar en el S.XX, sin embargo, en el caso de Coldplay, quién sabe, aunque ahora es escuchado y triunfa. Las listas de famosos creadores bipolares (ya escribí sobre ello en un post antiguo, http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/120304-famosos-bipolares.php) puede que estén algo hinchadas. Da hasta risa que A Van Gogh le reivindiquen tanto bipolares como esquizofrénicos, en la estupidez de engrosar unas listas que podrían llamarse cruelmente "locos pero no tontos", pero sí sabemos que se cortó la oreja para dejar de escuchar voces y que estuvo en psiquiátricos. Un día vi una gráfica que demostraba que la producción del compositor Schumann coincidía con sus fases hipomaníacas. La mía también, no podía evitarlo, era parte del episodio. En depresión, ni leer ni escribir, ni componer. Y no tiene por qué ser el caso de todo el mundo, bipolar no es igual a creativo, no lo implica para nada. Toda persona es un mundo, todo bipolar lo es, por supuesto. Creo que se ha exagerado mucho sobre la creatividad, aunque la estadística demuestre blablabla. ¿Fueron bipolares los Beatles? Se dice que John Lennon fue unipolar. ¿Qué demuestra todo eso? Nada. A veces nos miramos al ombligo y nos deslumbramos con una lista de famosos. ¿Qué porcentaje suponen, los escritores por ejemplo, respecto al total de escritores famosos? Nimio, no nos engañemos. En las artes, la disciplina es una parte importante del trabajo. La tenacidad. ¿Qué he visto yo como bipolar? Que a veces sólo “el genio” impulsa una creación. Que la tenacidad no existe entonces, cuando te toca el Fuego ese del que habla el famoso libro y sacas algo del fondo de tu alma, algo que no sabes que está ahí y de repente toma forma en un lienzo o en una hoja de papel. Puedo afirmar que fui una buena estudiante, pero que NO fui creativa. Hasta que enfermé, y la hipomanía “me dio alas”. Y, por cierto, no todas mis “subidas” han tenido como “recuerdo” algo creativo, más allá de mucho trabajo y estudio, mucha actividad en ONGs, mucha juerga y amores hipomaníacos, por completo falsos porque sólo existían para mí, y por tanto, efímeros. Eso es hipomanía también, no siempre le da a uno por crear, en la vida real se hacen otras cosas. También creativas, las ONGs dan mucho de sí. El creador tiene una técnica y una disciplina. Conozco escritores y al margen de su nivel de creatividad, todos tienen en común una disciplina de trabajo estricta, pues en el fondo es un oficio más, arriesgado porque no siempre se puede vivir del arte, como los pintores y un largo etc., sólo unos privilegiados lo consiguen. ¿Esos privilegiados, tienen TB? Me niego a pensar que sí, aunque quizá alguno lo tenga, aquí nadie se salva de ser parte del porcentaje del 2%. Todas las personas tenemos dones, ya sea para la cocina o para la música. Hablemos de personas y no de bipolares. Es una persona, Carne de Psiquiatra, la que ahora se entrena para escribir, porque algo tengo que hacer para pasar el tiempo, y eso no tiene nada que ver con mis vómitos hipomaníacos. No vale estar toda la noche sin dormir para acabar algo que circula por la cabeza, eso es enfermedad. Cuando estaba muy enferma, con muchos síntomas, cocinaba a las 3 a.m., otra muestra de creatividad caprichosa. Eso es enfermedad. Mi terapeuta me llegó a prohibir que escribiese, y no me extraña, porque hasta que no acababa un trabajo (el perfeccionismo es otro tema sobre el que podría hablar), no me iba a dormir, mínimo a las 3 a.m, y sin comer, no lo necesitaba, sólo café y cigarrillos. NO. Eso se acabó con el diagnóstico, el tratamiento, y el empezar a adoptar hábitos saludables para el TB. Se nos pide que llevemos una vida ordenada. La noche siempre fue mi aliada, para el estudio, para la inspiración, y ahora no puedo hacer eso, se me deniega el acceso por el bien de mis neurotransmisores. Y… tantísima gente con bipolar que conozco también fue ave nocturna. Se piensa mejor, el cerebro está despierto y activo. Ya no, me cuesta pero cuando me tomo las pastillas por la noche, renuncio a esos momentos. Ya no cocino como antes, y qué. Es comestible, que es lo que importa. ¿Fama? No la quiero ni la tendré, pues ya pude ser persona “pública” hace años y no lo quise, y también sé qué precio pagó Kurt Cobain por ello. Lo único que quiero es salud mental y si me inspiro demasiado, ya tendré un pródromo de hipomanía que atajaré sin piedad, aunque ello suponga que se pierda en lo que nunca existió algo que pudiese crear en ese momento. En resumen: los síntomas del TB me proporcionaron una creatividad que antes no poseía, pero sin síntomas lo único que en realidad cuenta es un esfuerzo personal. ¿Qué ocurre? Que a todos nos gustan los atajos. Es difícil decir que no, no al estado mental alterado de la hipomanía, pero hay que hacerlo. Me lo como con patatas, y trabajo me ha costado llegar a pensar así. Ahora, cada frase que escribo para un relato es meditada y parida con dolor, como ha de ser. Lo otro es ilusión, ahora lo sé, aunque tengo momentos de inspiración, como todas las personas, y eso no es un síntoma, aunque saber diferenciarlo también me ha costado, todo cuesta cuando has de conocerte a ti mismo para saber dónde puede haber (síntoma de) enfermedad o simplemente tienes una oscilación humana, vulgar y corriente. Y aceptar con humildad que lo que puedes llegar a crear es totalmente comparable a lo que haga otra persona sin patología. Siendo muy escéptica y quizá algo hardcore, creo que nos estudian porque ofrecemos mucha facilidad para ello, somos un grupo controlable, estamos muy localizados y… algo hay que hacer en el tiempo libre (en los buenos psiquiátricos hay pintura y lienzos). ¿Por qué estudiar relación creatividad-enfermedad? ¿Por qué no estudiar si uno es friolero o no, si tiene bipolar? ¿Qué aportan esos estudios a una mejor calidad de vida a los enfermos? ¿Qué aportan a la autoestima del bipolar que no dibuja ni pinta ni escribe ni compone música? Parece que sea obligatorio ser creativo, pues digo un NO rotundo. *** Vincent van Gogh, “Campo de trigo con cipreses” (1889) Comentario revelador junto al de la obra en Artehistoria.com: cuando sufría una crisis, abandonaba la creación, de forma que según esta web, no existe relación entre sus episodios y su obra. Lástima, ha caído uno de los grandes iconos de la enfermedad mental vs. creatividad. http://www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/genios/pintores/a3578.htm No quiero salir de casa. El psiki me espera a las 12.30. No tengo ganas de ir. Quiero no hablar, quiero seguir aislada en mi mundo. estoy fatal. sólo de desconectar. Si nada tengo que decirle, además. Quiero quedarme en casa. No puedo dar un paso. Que te acompañe alguien, Si no pueden ir, no te duches, si no puedes, y es más importante que salgas y llegues al médico. Pon en una lista lo que sientes si no eres capaz de hablar Necesitas que un psiquiatra sepa como estás. Ahora te cuesta lo indecible, pero luego te alegrarás de haber ido. Puedes y deberías ir acompañada del familiar más cercano. Tú entras sola a la consulta, aunque no puedas hablar, y cuando sales, entra esa persona y es informada directament e de tu estado. Es mejor para los dos, o para toda la familia. P.D.Esto me ha pasado, sobre todo al principio, y ahora soy yo la que dice esto, pero me lo han dicho a mí antes, y la historia se repetirá si me encuentro mal. De momento, ahora ya no me ocurre, le pego un rollo al psiki sin dificultad alguna, pero mi familia, mi madre, sigue acompañándome y entra después de mí a la consulta para que el médico le diga qué hay. Me toca ya ir al psiquiatra, como dijo Semeolvida, a la pelu. Y también he de ir a la pelu, pero esta vez voy a hacerlo en Madrid. Ambas cosas. "Dejo programado un cambio automático de controles para unas horas más tarde -respondió suavemente su esposa-. El 481: conciencia de las múltiples posibilidades que el futuro me ofrece, y renovadas esperanzas de..." *** Todos tenemos derecho a un pasado. *** Suena un despertador. Esto ha llegado a sucederme, tal como lo cuento ahora. *** Hago una nueva búsqueda de imágenes en Google para ilustrar algo maníaco, y me encuentro con la galería de los horrores, me dibujan monstruos de cómic. Y una vez más siento que el mito, ¿qué mito? la ignorancia, es la que califica a alguien de maníaco. *** P.D. En los posts de 2006 se habla del lado oscuro del tema. Lo que ocurre puertas adentro cuando uno es una olla exprés. | |||||||||||||||||||||||