Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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En el post de ayer, he querido decirle a Ali y a otros nuevos lectores que es muy normal que tengan miedo si acaban de ser diagnosticados, si están empezando a tomar medicación, si están sufriendo por primera vez efectos secundarios y se encuentran muy mal. . . . Les cuento algunas de mis opiniones sobre estos asuntos, escritas estos años. Los principios son muy duros. Ya no somos “normales”, sino “locos”. Pues no. Pero sí, sí somos normales, somos un tanto por ciento de la población, seguimos siendo gente, sólo que ahora nos encontramos mal, y la lucha, no es contra la enfermedad, llamada Trastorno, que parece ser menos grave. Creo que de eso he estado hablando todo este tiempo. Y prueba de que la vida sigue tras el infierno, que hay vida cotidiana para una bipolar, también. Canción: Víctor me mandó esta de Leona Lewis, "Better in Time", subtitulada. http://www.youtube.com/watch?v=DobIrrGjn48 1. El diagnóstico con el ex-psiquiatra Hermano estuvo allí. Era para asustarse. Era muy raro que pidiera un día de asuntos propios, y lo hizo cuando esa cita con el psiquiatra: indicador de que era un tema muy grave. Se veía venir, habíamos tenido unas charlas bastante duras semanas atrás. Habían estado hablando sobre mí, Hermano y Madre. Estaba fatal, yo era plenamente consciente. Ellos, también: habían acordado que lo que más me convenía era que yo estuviese con ella en su casa una temporada. Madre me lo había insinuado dos o tres veces, y yo había declinado. Un precedente lo justificaba: duré tres días allí, una vez que necesité que me cuidase al menos una semana. Lo tenían muy pensado: Madre me ofrecía también la antigua habitación de mi hermano. No. No. Y no. Allí, no. Con ella, no. A los 35 años, no. Enferma o no, lo he dicho siempre, la lucidez no te abandona, y me encontraba demasiado lúcida entonces. Un par de semanas antes, le había contado al psiquiatra todo lo que me había ocurrido. Había peinado Internet, tenía todas las sospechas, y un montón de hechos apuntados en la agenda sobre cinco días alucinantes a los que llamaron "manía" (ver archivos de diciembre 2004). Sabía que debía tomar notas para él, y no dormí esa noche preparándolas. En efecto, tenía un TB, y se cambió el antiguo diagnóstico "Depresión", en el historial desde 1994. Creo, digo "creo", que una de las preguntas que me hizo fue: "¿Has tenido depresiones de un solo día?" Y recordé varios días de absentismo laboral. Fue cuando informé a la familia, y todo se puso en marcha. Acabó esa entrevista, bastante larga, y salí. Entraron Madre y Hermano. Al rato también largo, se abrió la puerta, entré a la encerrona. Sobre la mesa, dos opciones: ingreso en hospital, la primera, pero parecía darles pena o algo así. Ojalá lo hubiésemos hecho, el episodio quizá hubiese sido más corto. En su lugar, optaron por el plan que tenían en mente, el "ingreso domiciliario" con Madre. Recuerdo que les preguntó si me habían visto alguna vez así, y ambos respondieron que no. . . . 2. El ingreso domiciliario y el contacto con los otros nuevos y los veteranos Recuerdo momentos malísimos, al principio. Lloraba y muy fuerte, implorando ayuda, porque quería matarme, no deseaba otra cosa sino el suicidio, y le decía a mi madre que no era yo, que era la enfermedad quien quería hacerlo, lo tenía ya muy claro, era el Trastorno quien mataba. Caía en la cama absolutamente noqueada por la medicación, muchas veces Madre tenía que arrastrarme, llevarme casi en brazos. Se acondicionó la antigua habitación de Hermano, entonces biblioteca de Madre, para que fuese mi estudio. Allí pasaba las horas "de depresión", miraba poco al techo, prefería chatear con otros bipolares, recibía mucha ayuda en momentos muy malos, reía también en tertulias muy animadas, y participaba en el foro con mi episodio mixto de sombra, ahí con mala leche, podría decirse que carácter, pero aprendía mucho sobre el Trastorno, y me asustaba bastante con los testimonios, como quizá más de un lector nuevo cuando asoma por aquí. Normal. Da miedo a veces, te dices pero bueno, dónde me he metido o dónde me han metido (como decía Groucho Marx: "No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo"), o qué me ha pasado y por qué estoy aquí, pero los hechos son así, y aquí estás y te jodes, y o lo aceptas o lo aceptas. Pánico y peor que el de una cita a ciegas, fue el previo a conocer al primer bipolar en persona. No sabía qué me ocurriría, tal era mi ignorancia, tenia miedo no sólo de mí misma sino de mis semejantes. Había quedado con un joven al que he perdido la pista con los años, y con Marilo :) Es cuando abres los ojos y la ignorancia y prejuicios van quedando atrás, que que aprendes mucho de los otros nuevos diagnosticados, y mucho, muchísimo, de los veteranos, libros abiertos a los que debo gran parte de lo que sé y me salvó al principio. Sí, esto da mucho respeto, miedo, incluso te preguntas si es curandería lo que practican los médicos o qué, hasta que las piezas encajan y lo entiendes. Y esa historia, bien contada, pasa de bipolar a bipolar, y es la que da esperanza. El resto, lo he aprendido estos seis años en las charlas con el psiquiatra y con el psicólogo psicoeducador, que me aclaraban muchas dudas. Asistiendo a eventos y conferencias. En las semanas de ingreso. Leyendo libros, artículos, otros testimonios. Relacionándome en persona o internet con otros bipolares, a algunos incluso ahora años después llamo amigos. Y en muchas más circunstancias, la más importante, en el día a día con el trastorno como mi sombra. También aprendí, no un libro sino una enciclopedia, con Josep Font, que cara a cara también me tranquilizaba en esos momentos, me hablaba del trastorno, de los mitos y de las verdades, de los hechos y de los peligros. Ellos han pasado ya por todo esto, y son sabios. Además, siempre están dispuestos a ayudarnos. Busquemos a los veteranos siempre. . . . 3. Ciclar, ingresos, blogs, nuevo psiquiatra Un día, descubrí lo de los blogs, en español me parecieron muy buenos los de ciencias. Encontré el de una mujer bipolar, estadounidense, página que al poco tiempo dejó de existir. Me identifiqué porque sus episodios "tipo I" eran mixtos, también. Quizá ese blog me abrió los ojos, y deba agradecerle a esa mujer el haber empezado a contar algo parecido, batallitas, en español. Sé que cuando abrí este blog, las horas delante del ordenador ya fueron muchas, y debió crear alarma en mi familia. Les imprimí lo que estaba haciendo. Perplejidad, supongo. Ante el trabajo, el logotipo de entonces, y lo que relataba, que me daba miedo hasta a mí. Seguía en casa de mi madre. Ya había pasado por el primer ingreso, el peor por la situación que lo provocó, pero todavía faltaba el segundo, que sí está descrito aquí ("vengo de un hotelito en la montaña"). Seguía y seguía el episodio mixto, energía e irritabilidad, pero sentía más la depresión y no podía tomar antidepresivos por la misma naturaleza del episodio: agravar el lado maníaco del asunto. Sacarte de uno de esos es muy difícil. No sé si fue suerte o desgracia que hubiese virado a hipomanía durante unas semanas entre ingreso e ingreso. Para mí un alivio, desde luego, un respiro: fuera las ideas suicidas, la vida vuelve a ser bella. Pero ciclé de nuevo, volvieron las ideas suicidas, e ingresé voluntariamente. No sé qué nos hace más insoportables. Cualquier episodio. Pasas de llorar implorando tu muerte, a mirar al techo en depresión, a llegar a casa con una bolsa porque has comprado cualquier cosa, y tu madre se lleva las manos a la cabeza, impotente. Mientras tanto, tu nuevo psiquiatra (lo había cambiado nada más empezar ese ingreso domiciliario) va llenando folios, tu historial crece, tu pauta se modifica cada semana o dos, porque cuando estás mal te ve muy a menudo.Y no se lleva las manos a la cabeza, te pega una bronca merecida o te pone deberes. Es su trabajo, por supuesto, que mejores, y no todo se reduce a las pastillas. . . . 4. Para acabar En 2003, al cambiar de psiquiatra, uno privado, un segundo diagnóstico, algo que recomiendo, me clasificó como bipolar tipo I, al tener episodios mixtos, mezcla de manía y depresión. He tenido días mixtos. He tenido días hipomaníacos. He tenido días depresivos. Porque oscilo, tengo TB y así es "el negocio", al menos para mí, que además tengo ciclos hormonales. Pero ya no he tenido episodios ni mixtos ni hipomaníacos. La medicación me ha sujetado. Ha sido un proceso desde el diagnóstico. El dar con el tratamiento, y el conocer la enfermedad. El Trastorno no tiene cura. La medicación previene las recaídas. Pero podemos tenerlas. He estado bien un tiempo. Lo he disfrutado. Tengo fe en que volveré a mejorar. Es posible pisar la línea de la eutimia, bajar de la montaña rusa. . . . Escribo este post, en contra de lo que un día me prometí, para los recién diagnosticados que llegan a esta página. Relato hechos que empiezan en septiembre de 2003 (con Hermano en la consulta), octubre de 2003 (principio del ingreso domiciliario), agosto de 2004 (primer ingreso), septiembre de 2004 (viraje a hipomanía), noviembre de 2004 (viraje a mixto, blog), diciembre de 2004 (segundo ingreso). Mi mejora y por tanto "libertad" o "eutimia en libertad condicional" empezó el 1 de marzo de 2005. *** Imagen: http://ca.urbarama.com/project/escalera-de-incendios-hospital-virgen-del-camino Comentario: Yo tomé ^^^^^^, pero prueben ******. Ese no engorda. . . . Ese comentario fue borrado de inmediato tras entrar en mi buzón. Acto seguido, me metí en el artículo de marras. . . . Comentario: Este ha sido un rincón para los lectores durante mucho tiempo donde no he querido meterme ni siquiera para decirles que no escribiesen en mayúsculas (lean las FAQ, por favor). . . . Publico lo que ocurrió ayer en el post "Trágate la quetiapina", al que estaré más atenta, pues que alguien comente que se toma la mitad de lo pautado también me da coraje, también es automedicación, tema pienso que primo hermano de la adherencia al tratamiento. Qué haces con lo que te sobra, a ver. Por qué no llamas a tu médico, se lo cuentas, que te lo retire él si no te lo vas a tomar. De lo contrario, el único engañado eres tú mismo. Esto de la medicación no se trata ni de spots publicitarios, ni de acudir al mercado negro "a por las drogas". No sé a quién le tengo que dar este mensaje, si a quien no está diagnosticado, a quien no se toma lo que le recetan, o a la irresponsabilidad. Viene una muchacha ya muerta de miedo, recién diagnosticada, en plena crisis, y se encuentra en otra película de terror, en ese post. Yo también la veo, la suya y en la que ha entrado. También veo otras muchas historias y testimonios que justifican ese post, que sigue creciendo, pero no lo hará a base de si con ese medicamento puedo suicidarme o si creen que este otro me vendría mejor. . . . PARA ESO ESTÁ EL PSIQUIATRA. Este blog ofrece compartir experiencias. Las respuestas de otros no pueden sustituir a tu profesional, al que debes preguntar tus dudas sobre efectos secundarios, decirle abiertamente esta pastilla me sienta mal y el por qué, porque puede ser dosis u otra cosa: no te bajes tú la dosis, porque si te la puso así fue por algo, y ni tú ni yo sabemos más que él. Confesar no me estoy tomando esto desde hace tres meses, otro tema, no es nada que él no haya oído antes de otros pacientes, y se le pondrá solución, pero mejor decírselo ya. . . . No estamos en un club de muñecos, por favor. Las pastillas que nos dan no son aspirinas infantiles, y nuestro trastorno tampoco es ninguna niñería, por lo que automedicarse es ir contra uno mismo. Cualquier descuido por nuestra parte en el tratamiento es un tobogán hacia la montaña rusa, no soy yo quien amenaza, es el Trastorno. No hablo de nada que no haya conocido tristemente de primera mano, hay caras y nombres tras esas historias. Seamos mayores para aceptar que pagamos duros precios en forma de efectos secundarios, no siempre, no con todos los fármacos, que no afectan a todas las personas por igual tampoco, pero también hemos de decir, lo he leído en comentarios, que mucha gente -entre la que me cuento- agradece a las pastillas el no haber tenido que ingresar más. 7.35 *** Imagen: fotograma de "Shining" ("El resplandor") La primera vez que oí esta canción, no me gustó mucho, claro, este grupo había envejecido, y superar aquellos logros del 97… me tenía escéptica. Una canción pop más, pensé. Estaba escribiendo, y por no perder tiempo buscando más música, seguí poniéndola. Empecé a notar la melodía. Poco a poco, fui entendiendo la música, en su carga emocional. Ya tenía algún significado, y a medida que la iba escuchando, el pedir la repetición se iba haciendo placentero. ¿Hay algún lugar mejor que este? Es lo que tiene el pop: mensajes para la juventud. El lector Víctor, ya no sé cómo darle las gracias, la tradujo muchísimo antes de que apareciese una versión en youtube, que por ejemplo, al no poner interrogación en si hay un lugar mejor, me parece que pierde sentido respecto a la de Víctor: http://www.youtube.com/watch?v=obnCR7XR-sQ Y hasta aquí, la música introductoria. . . . Me identifiqué de alguna forma, y pensé que sí hay algo de adolescente, pues ese mensaje me lo parecía, en mi ego bipolar, porque es muy joven como tal, como consciencia. ¿Sabes que estos sentimientos no los conocía? Debe haber algún lugar mejor, donde no deba tomar pastillas, donde no deba sufrir cambios de ánimo ni episodios, donde los demás no deban tolerar mis “yuyus”. Ahí reside una tentación muy grande, en querer escapar de eso, en lo onírico; malo, si me meto en lo real. Ese lugar no existe, no entendido como el paraíso-futuro que llegará para la calidad de vida de todos. Todavía no tengo mi cóctel “no lo tocamos ya”. Hay quien ha esperado diez años: ya llegará mi día, sólo llevo algo más de seis a efectos farmacológicos, y... Con todo, prefiero estar aquí que en cualquier otro lugar Seis a efectos de crecimiento de ese ego bipolar. Lo que sí creo es que ese joven ego va a crecer, y va a conocer mejor, un día ya del todo, con quién se las está viendo, con un Trastorno Bipolar con mayúsculas, y va a poder controlar mejor las cosas. Sé que no lo controlo, porque este año he intuido el terror de esa espada dos veces ya, por meter las narices donde pensaba que estaba todo bajo control. Control, control… palabra clave, no quiero sinónimos. Siempre viviendo bajo algún mandamiento... Un ego adolescente debería callarse más, aún cuando quisiera gritar, o peor, gritarle a alguien. A tomarse las pastillas, aún cuando quisiera tirarlas por el inodoro. A ir al psiquiatra, aún cuando quisiera mandarle al otro extremo del planeta y quedarse mirando al techo. Esos impulsos. Va a aprender a comportarse, en definitiva. ¿O acaso no criticamos a los adolescentes que hacen el vándalo, que son maleducados, que tienen malos modales? ¿Hay algún lugar mejor que este? Es más fácil ser un eterno adolescente y acomodarse en esa actitud donde es tolerado por su enfermedad, que madurar. Soñar con que existe un lugar mejor, que aceptar dónde uno vive. Son las malas noticias: que hay que trabajárselo, ese lugar, por ti, y por los que viven contigo y te rodean. De eso hablaba en el post "Lucha": Creo que la verdadera lucha está en nuestro entorno. En cumplir en el trabajo. En ser parte de una familia. En salir, tener amigos, ser sociable, ser amable, ser digno de ser amado. Ser personas en toda la dimensión de la palabra. Esa lucha, es la de cada uno. (...) Nuestra rehabilitación como personas con esa entelequia llamada dignidad reside en las manos de todo el colectivo de enfermos mentales, de lo que proyecte cada uno hacia los demás desde cada hogar. en un mundo lleno de confusión Creo que crecer en este sentido bipolar es un proceso interno como es el dejar de ser un adolescente díscolo (aunque no lo fueses tú en su día), pero también pensemos en que a algunos les son aplicadas medidas correctivas o castigos, y otros necesitan ayuda, tales como clases particulares para aprobar exámenes. En el 2004, ingresé dos veces, y estuvieron a punto de mandarme a un centro de día. Me parece que para acelerar y encauzar ese proceso, o bien hay que acudir a los grupos de autoayuda, y/o a un profesional llamado psicólogo con una terapia cognitivo-conductual, la más indicada para bipolares. He estado en terapia desde el 2000, y antes también, y todavía la necesito. A veces aparecen estos sentimientos ocultos Mi estimado Josep Font, ex presidente de la Associació de Bipolars de Catalunya, desde el principio del diagnóstico me acogió con afecto y mucha dedicación personal. Me ayudó mucho con sus palabras. Y decía siempre una muy importante: AUTOCRÍTICA ¿Nos autocriticamos? Si es así, ¿lo suficiente como para crecer? . . . P.D. Este post amplía y complementa un escrito de abril de 2006: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/041801-controlar-la-impulsividad.php "Esto para mí es el "doctorado", por favor, ni siquiera he llegado a "la universidad". De mayor, quiero ser alguien que pueda controlar sus impulsos". . . . The Verve Traducción: Víctor *** Fui al psiquiatra de la sanidad pública. Al no llevarle el perfil hepático del análisis de sangre, poco pudo hacer, pues hay medicamentos que necesitan de esos datos para ser pautados por primera vez, o controlar lo que proceda. Casi me extrañó el tema. Estaría atontada. Me advirtió que "esto" y "esto" que tomo afectaban a ese órgano. Y lo curioso es que lo sabía. Ya ni recordaba lo del metabolismo en el hígado. Mejor, ese olvido. . . . P.D. Y mejor, que ya no beba alcohol. *** Uno se olvida un rato de sí mismo cuando está en un taller de manualidades, cuando escribe, pinta, lee, da un paseo, lo que sea. Hay que dejar de mirarse al ombligo, y mirar al resto del mundo. . . . Poner los pies en la vida "real" es más duro de lo que parece, pero se nos brinda una oportunidad. No la fastidiemos, hay muchos más como nosotros que te aseguro que la siguen disfrutando sólo por el hecho de haber sobrevivido a esos grandes temporales. Y es un poco mito el hecho de que desaparecen "los colores", pues el bipolar sigue siendo un ser de percepción muy especial, o así lo dicen al menos los que no tienen el trastorno. . . . La incomprensión es algo con lo que nos toparemos siempre. Nos refugiaremos en "nuestras" páginas, como tantos otros que tienen enfermedades y "cosas" que no pueden ser dichas en público sin provocar la hilaridad. Qué le vamos a hacer. . . . Tenemos muchos enemigos, y uno de ellos es la ignorancia sobre el TB. La ignorancia en nosotros es imperdonable, tenemos que conocer con quién andamos. La ignorancia en los demás, hemos de intentar al menos paliarla, regalar algún libro divulgativo, o dar tres fotocopias de algo sencillo a quienes nos rodean en nuestra vida más cotidiana. . . . Fragmentos (textos de Blue editados en lo mínimo) de su correspondencia *** Imagen: http://www.modayhogar.com/pazol-radiador-puzzle-infantil-de-aluminio De nuevo, escribo un sábado, porque me impresiona ver la fotografía del chico que decidió quitarse la vida y no quiero tenerla en portada nada más entrar. Igual estoy más sensible por el insomnio de hoy. Una lectora me confiesa que su vida tiene tan poco sentido tras contarme su historia, que piensa a menudo en ello. Le contesto que sí tiene sentido vivir, a pesar de todo. Suelo contar que aquí estoy, tras pasarlo muy mal durante muchos meses, más de un año, con esa sola idea en la cabeza, alejándome del balcón que me llamaba con todas sus fuerzas. Me iba corriendo a la cama, me metía y me abrazaba a una almohada hasta que dejaba de tiritar, se me pasaba la idea, y todo lo relacionado con ella. Después, los tiempos cambiaron, cuando me fui a vivir con mi madre, y acabé una temporada en la cama. Se me había acabado el refugio: si ya estaba en ella, ahora dónde iba cuando volvía a tener la espada balanceándose sobre mí. Paro aquí la historia, que está por ahí, en alguna parte del blog. Esto sucedió entre el 2003 y el 2004, y aunque no lo olvidaré... "Todo pasa", gran verdad, y aquí estoy. He necesitado muchos cambios en los fármacos que tomaba durante muchos meses ("reticente al tratamiento") para dejar de matarme a diario, he necesitado dos ingresos para no hacerlo, he necesitado que me cuidase mi familia, esto es, mi Madre, quien ha tenido que administrarme la medicación cuando nadie se fiaba de lo que podía hacer con ella. Todo ello, para poder recuperar una vida. También estoy endeudada. Viviría mucho mejor sin ello, incluso dormiría más a gusto. . . . La vida es dura para todo el mundo, de lo contrario no se vendería prensa rosa. Para el bipolar que despierta de un "letargo" de años de episodios donde no era consciente de sus ciclos, sobre todo de cuando estaba en hipomanía o manía (maldita demora de 10 años, o 15... en el diagnóstico, nos parten la vida en dos, justo cuando nos parecía que teníamos una vida), del daño que hacía a su reputación, a su ascendencia, a su patrimonio, a su matrimonio, a su descendencia, a su puesto de trabajo, incluso a su propia empresa... la vida es más dura todavía. Pero no deja de ser vida. Un bache, profundo como el de un tanque. Donde has caído, y además te ha caído encima un diagnóstico y un montón de pastillas, y un médico que te va a ver cada... dos semanas, un mes, tres meses... depende, durante... ya lo sabes. Es como si te hubieses hecho una fractura múltiple, supongo, y hay que rehabilitarse, y eso lleva mucho tiempo, mucho, pero mientras tanto puedes ir haciendo una lista de lo que SÍ puedes hacer, y otra de lo que NO puedes hacer (pon ahí lo del suicidio, por favor). Rompe la de lo que no puedes hacer en estos momentos (por depre, por lo que sea), y dedícate a la otra, una vez ya en el proceso "después del diagnóstico" donde estamos muchos, muchísimos, metidos, piensa en el porcentaje de gente que tenemos TB, y tenemos una vida, porque la lista de lo que SÍ se irá ampliando poco a poco, léenos por ejemplo aquí mismo en los comentarios. Es sólo una idea. *** |