Carne de Psiquiatra



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Ayudar a quien toma pastillas por primera vez (respuesta a un comentario)

 

me gustaria saber querida cane de psiquiatra que pasa si una persona normal consume *** o *** que reacciones podria tener. es que tengo una persona que las toma y quiero ayudarla

 

1. No todos tuvimos crisis antes de tomar pastillas por primera vez.

2. Te diriges a un blog de gente con trastorno bipolar, que es normal, y padece una enfermedad.

3. A la gente normal, se le recetan pastillas cuando las necesita, como a tu persona especial.

4. Se nos puede ayudar de muchas formas, pero no por tomar pastillas se nos tiene que tratar como a niños.

5. No a todos nos sientan igual las pastillas, pese a lo que digan los prospectos. Desconozco por completo el tema, sobre el que ha de informar el médico, psiquiatra o neurólogo que lo recetó. A esto, el paciente tiene todo el derecho.

6. Si aparecen secundarios molestos, quizá será el afectado quien pida ayuda, o necesite de apoyo, según qué le ocurra. Escúchale, no anticipes por él.

7. Es loable que alguien se interese por ayudar a alguien que empiece a medicarse.

 

Pero quien empieza un tratamiento,

ES UNA PERSONA SEGURAMENTE CON UN PROBLEMA, PERO UNA PERSONA.

Hay que tratarle siempre con ese respeto.

Con normalidad.

ES LA MEJOR AYUDA.

***

Pues no se va al cine

Es del todo incoherente cancelar una cita médica que tienes programada ayer por la mañana porque no te encuentras bien, quizá has tenido fiebre por la noche, que pase un día, que tampoco te encuentres bien esta vez por un insomnio de esos criminales, pero que te digas que tienes ocho horas de margen (quizá te encuentres luego mejor, quizá paso a paso puedas arreglarte, quizá te creas que "eres persona") porque quieres ir al cine, hacer algo de vida social, salir de estas cuatro paredes y dejar de parecer una enferma que rara vez se encuentra bien por las mañanas estos días de flojera, que por ejemplo hoy todavía no se ha quitado el pijama a la hora de comer.

Es jugar demasiado con la probabilidad que por las mañanas seas una piltrafa humana víctima de efectos de una fiebre o de tus insomnios, y por las tardes confíes en que vas a encontrarte mejor. Y que eso sea una esperanza real en estos momentos, es algo ingenuo.

Si no fui al médico ayer, una obligación, hoy me castigo: no voy al cine.

***

18/03/2010 14:00 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Batallitas bipolares. No hay comentarios. Comentar.

Ir o no ir al cine

Que si quedamos para ir al cine. Oh, el cine, ese gran olvidado desde que bajo películas. Me muero por ver "Avatar" en pantalla grande, pero eso no es para intelectuales como quien me hace la propuesta, un blogger adicto a la cartelera que luego escribirá la crítica. La útima que vimos nos gustó bastante.

Sujeto que ya maldice poco por la costumbre el hecho de que aquí no pueda ver películas en versión original. En "provincias", esas salas fueron cerrando poco a poco, ya sólo quedan los festivales para visionarlas. Otra cosa que echo de menos de las capitales, esas salas como lo cotidiano. Y cines en condiciones, no casi todos en centros comerciales. Pero para lo que vas, qué más te da.

Mi chip "vida normal" me dice que vaya. Mi rutina me ata a la casa, me da mil excusas para no ir. Hoy, la mejor, que no he dormido bien y que tengo arrugas en la frente de sostener los párpados, que no me tengo en pie para entrar en la ducha. Que a la hora del pase quizá esté durmiendo, ya no la siesta, sino que quizá ya haya tomado las pastillas. ¿Otro día tonto por delante? Si me quedan más de ocho horas para arreglarme... no debería ser tan difícil.

Como siempre, confirmar por SMS. Mi experiencia y esperanza: que sea él quien dé una excusa para no ir, pues me cuenta que esta semana está teniendo mucho trabajo y anda cansado.

Si finalmente no voy, deberé ser consecuente y luego no quejarme de que no salgo demasiado.

***

18/03/2010 10:20 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Vida cotidiana. No hay comentarios. Comentar.

Pagar dos semanas buenas con otra mala

He descartado dos borradores, pero puedo escribir un tercer post recuperando esas ideas. Mal hice en borrar posts del blog hace años, y menuda bronca me llevé de mi amigo I. por hacerlo, pues el blog es un todo, día a día, creo que ese fue su argumento.

Tengo cinco mails por contestar, que abro, leo, y vuelvo a marcar como no leídos. No es fácil escribir. Hace años que me enfrento a un folio en blanco para postear, y ello me ha servido de mucho para dedicarme a la afición de escribir relatos con más fluidez y estilo. Aquí no me esmero tanto, claro.

Otra cosa es contestar a alguien con un problema. Una foto o un poema que me envía Víctor me endulza el trago. Entra un comentario que es una pregunta directa, en un artículo antiguo, demanda su respuesta también. Y no encuentro un momento de fortaleza, estos días, para enfrentarme al "Trastorno de los Otros"... mi psicóloga me prohibiría abrir el buzón, ahora que lo pienso.

Además, me dedico al blog en un mal día para mí, uno de esos tontos. Tuve dos semanas muy buenas, podría decirse, con grandes logros. Las estoy pagando con una de debilidad. Me lo tomo como una oscilación más, no por el trastorno sino a causa de haberme forzado.

Tengo bastante fe en que me recuperaré entre esta tarde y mañana. Tener la agenda llena de compromisos le ha sentado bien a mi espíritu.

***

16/03/2010 15:30 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Blue, blogger. No hay comentarios. Comentar.

Diagnóstico: televidente

Es muy raro que en las líneas de autobuses que tomo -cuidado, que la ciudad es más grande que el pedazo que frecuento-, no vea a nadie en compañía de un libro. A veces, extraño el paisaje urbano de las capitales Madrid y Barcelona.

Nunca me hubiese imaginado en la silla del dentista, como en la de una peluquería o la sala de máquinas de un gimnasio. Es del todo raro para mí que en la consulta -que finalmente he escogido, no estoy diciendo que sea moneda común en la ciudad- haya una televisión encendida "para los pacientes", que tienen a mano revistas del corazón incluso en el interior de los gabinetes.

. . .

No es raro, sin embargo, que debamos estar tan agradecidos a estos medios de comunicación, y me refiero en particular a algunos programas llena-mañanas, llena-sobremesas, o llena-tardes. Gracias a su gran calidad (y me ahorraré más calificativos), cualquier conducta ya no violenta sino impropia es de inmediato asociada a una enfermedad mental.

Raramente pero alguna vez, he recibido mails en los que alguien sospecha de algún conocido que pudiese tener trastorno bipolar. Por conductas erráticas, por haber hecho daño emocional sin llegar al maltrato psíquico. Sus argumentos son tan vagos que sus síntomas apuntan al "diagnóstico": "vecino", "compañero de trabajo", "jefe", "tu mejor amiga".

Se sienten desconcertados, porque quizá se cruzaron en sus vidas con un bipolar, y se asustaron, o sufrieron si se trató de un amago de relación amorosa. Sin nada que perder, me preguntan, y sin ser yo consejera, les digo que ni tiene por qué tratarse de ello, y si en todo caso tuviese patología esa persona, hay otras muchas.

O puede tratarse de gente rarita, sin más, también. Por qué siempre hemos de sospechar, enfocarlo todo, a enfermedad mental.

Porque la televisión nos lo está inculcando, quizá. En vez de ayudar a aceptar esta realidad de la que inevitablemente formamos parte de forma natural, y hablar sin más de la gente de carácter difícil, o simplemente fea carente del glamour de esa TV, o de "dime el último libro que has leído", con la que hemos de lidiar cada día...

Y esto, en horarios rellena-todo, que parecen formar parte muy importante, junto a las revistas del corazón, de la socio-educación del país.

 

P.D. Para otro día, el tema "dejó de tomar las pastillas=mató a su padre".

***

12/03/2010 10:37 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Bipomensajes en una botella. No hay comentarios. Comentar.

Gracias a un mail y avances con la psicóloga

 

Me escribe un lector, me alegra esta mañana de "insomnio terminal" o despertar precoz, en la que debería haberme metido en la ducha inmediatamente para despejarme y porque tocaba, pero me ha podido la rutina del café-correo electrónico, como cuando trabajaba (despertador-internet exprés+café expres+ducha). Creo que me duchaba y vestía antes del café. Por qué no recuerdo bien ahora rutinas de hace tan solo diez años. ¿Porque no estaba diagnosticada y ese pasado está siendo progresivamente borrado, no sólo por el paso del tiempo, sino de forma más o menos voluntaria?

La diferencia es que ya no lo hago, el trabajar, y también he abandonado por un tiempo el cafelito con "Pepe" a las 8 h. Por tanto, han dado las 10.10 y no me he duchado todavía, y no me esperan hasta las 12.30 en el centro, así que como no hay prisa, posteo, y como cuando posteo pasa el tiempo volando, seguro que al final acabaré en un taxi, como el otro día. Es mi problema.

Me alegra, sí, que me escriba este lector en especial, lo que ocurre es que le suelto un mail-tostón que me cuesta una hora redactar. Hacía mucho tiempo que no escribía un mail tan largo. Gracias por saludarme, lectores, no me molestáis.

Por lo que me cuenta le recomiendo que se ponga en terapia. Como he encontrado de nuevo alguien que sí me ayuda, entiendo que quizá necesitaré apoyo psicológico todavía durante quizá años.

Copio algunas de mis palabras.

Ahora me preocupa más el tema del estigma, es lo que estoy trabajando en la consulta. Intento hacer vida normal, pero es muy difícil con el trastorno (decirle a alguien que lo tienes y que deje de hablarte, cosas así), y esta mujer me está ayudando bastante. El tema no tiene solución, creo, pero sí mi actitud hacia él, y sé que necesito ayuda.

(...) recuerdas aquella conversación como si hubiese tenido lugar ayer, y lo mínimo, te reconforta, lo máximo, te hace erguirte si estabas hecha un ovillo.

(...) El trastorno es para toda la vida, es algo difícil de digerir, tengo más años que tú, 42, y no sé si es porque me diagnosticaron tarde, a los 35... el caso es que a veces yo también me machaco, con otras cosas, no me importa contártelas pero con el rollo que te he pegado me sabe mal alargar el mail...

Las fobias. Los problemas para encontrar pareja. La lucha diaria para conseguir mantener orden en la casa. La maldita ducha. Y más, no os lo voy a contar todo.

Y han pasado años.

Pero se impone por ello un gran esfuerzo (y el refuerzo psicológico mencionado), ya que se tiene conciencia: darse un empujón, cogerse del moño uno mismo (gran expresión, ocurrencia de Henri)...

Y con ello, hacer vida normal.

Qué narices, todo el mundo tiene sus problemas.

***

11/03/2010 10:33 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Batallitas bipolares. No hay comentarios. Comentar.

Un mundo no tan pequeño y gratitud hacia la asociación

 

Se dice que el mundo es pequeño. He conocido por casualidad a alguien que tiene un familiar con el Trastorno. No me asombra, somos un tanto por ciento de la población nada despreciable, por tanto el mundo no es pequeño sino que refleja esta realidad.

Un comentario me disparó todas las alarmas: "al menos dos veces por semana voy a ver a mi [familiar], para ver cómo está y hacerle compañía, es que tiene trastorno bipolar, es una enfermedad que consiste en.."...

Lo difícil del asunto es confesarlo, y me vi con narices de hacerlo, aunque estaba en mi territorio "vida privada-no bipolar". Pero por qué no, esta vez no tenía nada que perder, me dije. No muerdo, en efecto, él ya lo había comprobado tras horas de charla, soy normal, pero tengo esto, me ha tocado el tenerlo me dijo, y para él no fue motivo de rechazo sino al contrario, de acercamiento. Tenía sus motivos, por supuesto, no nos engañemos.

Algo le hablé de Blue, pero me sentí tan disociada de ella, dando la cara con mi nombre real, que no quise darle la URL del blog. Para qué, ya me conoció.

Me habló del caso de su familiar, duro durísimo como todos. Aprecié una vez más que todas las personas somos un mundo, que la enfermedad nos ataca independientemente de nuestros intereses y bagaje previo, de nuestra personalidad. Que se añade a lo que éramos, aunque podamos tener algunos rasgos comunes, sí, pero no siempre. Es lo que he visto y escuchado estos años por medio mundo.

También he escuchado el sufrimiento de los familiares, el absoluto desconcierto inicial, el querer ayudar y no saber cómo, el convertirse en el blanco predilecto de los episodios, el más que probable divorcio (recordé la estadística), el hacerse la vida imposible entre todos. El probable intento de suicidio (de nuevo, una estadística). El enfrentarse a un ser tan lúcido en su irrealidad que da miedo. Que sólo 2000 pastillas en un ingreso puedan devolver a esa persona a la presunta normalidad, que en tres años de tratamiento todavía no está clara.

Cómo me sonaba todo, no por mí sola sino por toda la comunidad, cómo me costaba no derramar una lágrima a cada frase que oía, qué cruel es el trastorno bipolar y cómo sufrimos todos, pacientes y entorno.

Al margen de la historia, me quedo con lo más importante: habló de los primeros momentos, de la confusión que sufrieron antes del diagnóstico, y agradeció sobremanera con hermosas palabras la existencia de la asociación BAO como fuente de información y grupo de apoyo sin la que no hubiesen podido sobrellevar en esos primeros momentos, y más tarde el día a día la difícil situación familiar, pues el paciente ha debido tomar conciencia de la enfermedad y para ello ha sido crucial el apoyo de la asociación.

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09/03/2010 14:54 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Bipofamilias y parejas. No hay comentarios. Comentar.


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