Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
|
|
Mi "residencia de verano": la casa de mi madre. No creo en estas cosas, pero mandaría a una bruja a purificar todos los malos recuerdos que tengo por aquí. Esta casa me pone enferma, me da terror meterme en la cama. Vale que también ocurre en mi domicilio, pero aquí es mucho peor. Llamaría a una bruja para limpiar esto de malos rollos, pero sé que todo está en mi mente. Demasiados recuerdos, y la mayoría de ellos son malos. Aquí tuve un "ingreso domiciliario" demasiado largo. Igual yo no pienso bien o normal, pero no me gusta que piensen por mí... por eso vivo sola, quizá. Eso sí, lo bueno de la convivencia es que al menos te levantas con una pila, a medio cargar, pero algo es algo. Aquí también parezco una guiri, pero como hay tantos paso más desapercibida ja, ja, ja. Hay avances sobre la depresión... quizá para el próximo artículo ;) *** Pues claro que lo soy, con la salvedad de que si le preguntas a mi familia te dirán otra cosa. He leído en estas semanas varios comentarios acerca de este tema. La gente que lee mi vida cotidiana a veces no ve la sombra de un trastorno bipolar. Pues me parece muy bien, pero lo tengo. Me medico para ello, soy constante con el tratamiento farmacológico. Llevo desde verano del 2003 diagnosticada y probando diferentes medicamentos. Por eso estoy mejor, aunque todavía lejos de mi anterior "vida normal". Si no me ves tomar esas pastillas ni cómo drogan, si te identificas con mis defectos, si te cuento cosas que a todos nos suceden o podrían suceder, si soy como otras personas que conoces y ellas no tienen el trastorno... Pues mejor. Esta página es mi bipomensaje en una botella. Creo que hago bien al escribir aquí, porque sí, soy normal, sólo tengo una enfermedad de las que asustan porque son "mentales", cuánto he escrito aquí sobre los síntomas... pero los que me conocéis ya sabéis que no asusto tanto. *** Ducharse a la 1.30 de la madrugada no es algo que la gente pueda decir que sea normal, no si has salido de casa por la tarde y ya llegaste sudada. No sé en qué piensa la gente cuando te dicen (en Barcelona): en Madrid no se suda. El caso es que como siempre, la ducha y yo estamos peleadas. Y te dices: llevo todo el día sudando por las tareas de casa, ya lo haré... y lo haces todo menos eso. Había cambiado las sábanas (lavadoras, más tareas hechas) y no me sentía mal, pero cada vez más se me antojaba dentro de mis posibilidades el meterme allí fresquita que se dice, cama limpia y persona limpia quizá auguren un sueño limpio. Es buena noticia que el sueño vaya encajando a sus horas, ejem, ya han pasado las 2... Lo bueno del cambio de medicación es que por fin me he librado del hambre compulsiva a partir de medianoche. Esto es muy, muy importante para mí. Y en lo ordinario, también que he sido capaz de cenar a su hora, y de lavar un vestido a mano... Un día activo, invertido mayoritariamente en mejorar mi entorno. Marujeo, que se dice. Aunque ayer tuve un día "mixto", con un momento malo... que ya pasó. Si es que estoy sincronizada con Henri... P.D. Contraten sin dudarlo a Mme.M.Amèlie para (re)decoradora, exterminadora de objetos inútiles y... no lo voy a decir todo ahora, o no habría misterio :))) Mi buena amiga catalano-madrileña Mme.M.Amèlie solía decirme que cuando tengo un día "bueno", suelo forzarme de tal manera que luego lo pago con tres malos. Ayer tuve un día bueno, conseguí (eso sí, acompañada) completar un montón de gestiones pendientes. Incluso me duché, no sin esfuerzo por meterme. Acabé tan cansada que me quedé frita a la hora de los nenes, al coste de levantarme muy temprano. Le doy las gracias a L. por ello (sola no hubiese podido) esta mañana en un mail-tostón. Esa costumbre, antaño diaria, quizá esté recuperándose... sería para mí una gran alegría volver a la carga, quizá no tanto para los destinatarios. Sólo tuve un momento de ansiedad. Se presentó en la forma que no duele: me puse a sudar repentinamente. Esta modalidad va de cabeza a pies, y últimamente sólo se me mojan los cabellos. Por eso llevo una gorra en el bolso, no sea que se me constipen más las ideas. Revisando esa agenda que todavía no sé usar bien (si esto es así para mí, imaginad lo que es recordar lo que van a hacer otros), imagino que estoy en la semana en la que toca menstruación y esta vez viene, por fin, de forma activa. Eso sospecho, y ojalá se cumpla. Sigo con la nueva pauta. Algo me dice que va a funcionar y tengo esperanza de mejorar mi calidad de vida. En cuanto a efectos secundarios. En lo que se refiere a la vida cotidiana, tengo serios problemas con la memoria, y la afasia nominal cada vez más frecuente: no encuentro las palabras, olvido demasiado, titubeo frecuentemente. También lo noto cuando escribo, aunque siempre se me dio mejor que hablar. Anoto todo lo que puedo, y aún así, olvido hasta el papel donde lo hago. La lectura, tema recurrente en esta página. Lo único que soy capaz de leer últimamente son los subtítulos de las películas, y con frecuencia he de ir atrás diez segundos porque me he perdido algo. Recientemente he tenido una conversación con una persona que atraviesa una depresión. Es unipolar, está empezando el tratamiento, tanto que no se sabe si es exógena o endógena. Los bipolares conocemos algo de eso, ¿no es cierto? Recordé a M. y su relato, artículo destacado en las FAQ: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/041601-depresion-unipolar-relatada-por-m..php Aunque lo nuestro suele ser endógeno. Estamos destinados a ciclar. Y nuestros psiquiatras, a estabilizarnos y prevenir futuras crisis. Ya ha amanecido. Me acabo de tomar las pastillas. Es mi tercer descafeinado, hora de dejar el brebaje ya, aunque acuso el madrugón (a las 5.30, sí). Empieza el día, y con él los retos cotidianos antaño normales pero que hace años tanto me cuestan: la ducha, el salir de casa. Un motivo para hacerlo, que no sea de fuerza mayor. Buenos días, lectores. *** Hay rutinas que si cambian... mala señal. En la llamada de rutina y reporte de ayer, Henri me invitó a su dúplex unos días "de paso" hacia Barcelona, como el año pasado. Vamos bien, le contesto, porque ya me veo el plan. Como nos tiramos un mes deprimidos, no sé si es buena idea la verdad. Me replica que serían pocos días... me lo estoy pensando. He de ver qué hago con un billete de tren que ahora mismo es papel mojado por la huelga de maquinistas, así que en estos momentos todo está abierto. Es tiempo de matrículas y cuatro licenciados de mi época (no todos bipolares) van a reincidir. Eso es que no recuerdan sus tiempos mozos como universitarios, pero si un terapeuta te anima, pues claro que puedes hacerlo, la ilusión se impone y poco más hay que hablar. Reconstruirse uno mismo después del "te comunico que tu diagnóstico es Trastorno Bipolar" puede llevarte a cualquier parte. El bicho nocturno que llevo dentro me agradece el fresquito de la madrugada tanto, que esta semana lo estoy aprovechando, al coste de no estar en el mundo de los vivos durante el día. Ya se sabe, el sueño se va a la porra y con él, todo lo demás... pero ese calor... ay. Y M.Amèlie miró mal mis dos nuevos sombreros, "de guiri", pues bueno, turista occidental pareceré... si salgo a la calle. Son las 11.30 y todavía corre un poco de aire fresco... cesará pronto. Mando sms a quienes he dejado plantados estos días dando señales de vida. Una de las llamadas me sugiere que si esto del sueño lleva ya tiempo así, quizá podría... ingresarme. De repente, sí me despierto. Pero a quién se le ocurre, el ingreso es por causas mayores, no por descontrol en el sueño. Es un hecho que la moral me cayó algo más durante esta semana. Siempre se puede caer más bajo, pero no tengo ideas suicidas. De ser así, pediría ayuda hasta para hacer la maleta con la cual ingresar en alguna parte, por supuesto facturada en el AVE de antemano. Llevo ya tres semanas con la nueva pauta del psiquiatra. Ya he retirado un fármaco de los que llevaba años tomando (quizá por eso también me cueste dormir), y oh sorpresa, la nueva pastilla no parece afectarme. Como siempre estoy atontada o por calor o por sueño o por estar espesa por otros efectos secundarios, directamente, igual es eso lo que me impide advertir nuevos efectos secundarios, o es que se suman a los de siempre y no lo advierto. Pero no hay mareos... bueno, el de hoy no cuenta. Cuando me disponía, bien de ánimo (porque si a las 7 a.m. estoy despierta, aunque no haya dormido, me siento activa), a atacar a lo que por volumen debería ser un lavavajillas lleno... me he topado con las bayetas que dejé en remojo para lavar y desinfectar. La náusea ha sido espontánea. Menudo vomitón. A Henri le ocurre lo mismo con la lejía y nos hemos enzarzado en esta conversación marujil un ratillo, a ver si cambio de producto de una vez, pero mientras, estaba bebiendo leche que es lo mejor para esa intoxicación. Pero poco hemos hablado, porque él ha dormido pocas horas esta noche, se disponía a volver a la cama con algún extra farmacológico en el cuerpo. Eso debería haber hecho yo... antes de decidirme a abrir el blog. Quizá porque esta semana tuve que tirar una planta de la familia de los cactus a la basura... por falta de riego, supongo, porque estaba marchita, o quizá fue por el sol que castiga tanto. No no no, no puede ser, hay que regar las cosas, desde plantas a amistades, o a tu página web. Aunque ande muy peleada con Internet hace muuucho tiempo. Es una locura (con explicación neurológica) no sentirse tan deprimida cuando todo el mundo duerme, y esconderse en la cama y del mundo y de los teléfonos cuando te está llamando todo el mundo. El primer día que mi cabeza al parecer decidió no existir, a pesar de los teléfonos que sonaban, fue precisamente el de mi santo. A quién se le ocurre felicitar el santo. Pues a todo el mundo que sí consulta sus agendas. Todavía he de devolver llamadas, pero de día no me apetece telefonear, sólo a mi madre para tenerla al tanto. De día no me apetece vivir. De noche no me acuerdo de que no me apetece vivir. Contradicciones para mí muy significativas de mi condición de single solitaria sin trabajo (esto ya merece una terapia), además de una depresión apato-abúlica que ya se extiende hasta decir basta, y que de nuevo esperamos atajar con medicación... y ciertas tareas. Pero no estoy haciendo los deberes que me marcó mi psiquiatra. Para eso salí hecha polvo de su consulta(?). Para encima sentirme peor ahora por no poder con ello, algo que rompería este absurdo círculo vicioso, aunque advertida estaba de que me costaría horrores. Y más, sola. Malos momentos los hay para todos, por supuesto. Me repito quizá cuando afirmo que no sufro, en general. P.D. Gracias por vuestros comentarios, pero ya sabéis que últimamente no estoy para nada. Yo también os quiero, si no, esta página hubiese dejado de existir hace un año. *** En hipomanía o manía nos vemos así. El espejo nos engaña, nuestro estado no es real. Es cuando necesitamos que alguien nos haga caer en la cuenta de que las cosas no van bien. Pero, ponte tú en ese espejo... ¿No te gustaría verte así? Seguro de ti mismo, poderoso, más guapo, más fuerte, más capaz de todo. Por eso cuesta tanto renunciar a ese desequilibrio "hacia arriba". Hay que estar muy entrenado para renunciar a ese estado, ser sabio para decirte que no durará mucho, y que luego lo pagarás caro, si no tomas medidas. Hay que ir al psiquiatra entonces. Porque ya sabemos dónde acaban las fieras. *** |