Día bipolar
Mis días son, podríamos decir jugando con la palabra, bipolares, tienen dos partes que nada tienen que ver la una con la otra. Qué bonito es despertarse por la mañana. Para sentirse con la cabeza en otra parte, aunque para según qué funciona (hoy mismo, una exposición sobre un proyecto). Para no tener energías. Esto, desde las 8 hasta las 12. A esa hora ya estoy agotada de intentar lo que no puedo. Quizá duerma, si puedo hacerlo, algo parecido a una siesta. Estoy durmiendo ocho horas y necesito más, porque me parece fantástico dormir eso pero sólo puedo tomarme un café al día y ahora, con la angustia asomando, ni eso debería. A eso de las 18 horas, todo empieza a cambiar. Ya soy yo, ya tengo ganas de hacer algo que no sean tareas domésticas o mecánicas. Ya ha pasado el mal rato de la impotencia, puedo vestirme, estoy preparada para ir a la calle, y salgo. De hecho no es la mejor hora para hacerlo porque empieza a hacer frío, pero eso tonifica, estoy demasiado tiempo encerrada. Luego, a veces, las cosas suelen torcerse. Muchos días a las 21 h estoy hastiada y sólo pienso en la hora de tomar las pastillas y mañana-será-otro-día. Suelo aguantar hasta las 23 para hacerlo. No veo la TV, así que escribo y escucho música. No puedo vivir sin música. Ayer bajé una canción que me puso en guardia total. No la voy a colgar aquí aunque ganas tuve. Mala señal, y muy mal momento por cierto. Tengo momentos de todos los colores. No hay patrón. Sí hay un cambio entre la mañana y la tarde-noche. Y mañana, mañana se parece mucho a hoy, y a ayer. Y recuerdo que me dijeron que los días malos serían cada vez menos, lo jodido es que estoy en plena temporada de días malos. La navidad me pone enferma, y arrastro una suave pendiente desde que empezó el otoño. Soy estacional, qué descubrimiento: en junio empecé a subir y en octubre a bajar. Para eso están los ajustes en la pauta, la montaña rusa ya es más benévola. Ya lo dije en el post de bienvenida al blog, esto es una forma de vivir. Para mí, otros lo llevan mejor, otros peor. Quizá sean sólo estos días, o estas últimas semanas. La pauta se retocó y sigo bajo control médico. Pero ya no sonrío.