Blogia
Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Cuaderno de rutinas y bipolaridades

Día bipolar

Día bipolar

Mis días son, podríamos decir jugando con la palabra, bipolares, tienen dos partes que nada tienen que ver la una con la otra.

Qué bonito es despertarse por la mañana. Para sentirse con la cabeza en otra parte, aunque para según qué funciona (hoy mismo, una exposición sobre un proyecto). Para no tener energías. Esto, desde las 8 hasta las 12. A esa hora ya estoy agotada de intentar lo que no puedo.

Quizá duerma, si puedo hacerlo, algo parecido a una siesta. Estoy durmiendo ocho horas y necesito más, porque me parece fantástico dormir eso pero sólo puedo tomarme un café al día y ahora, con la angustia asomando, ni eso debería.

A eso de las 18 horas, todo empieza a cambiar. Ya soy yo, ya tengo ganas de hacer algo que no sean tareas domésticas o mecánicas. Ya ha pasado el mal rato de la impotencia, puedo vestirme, estoy preparada para ir a la calle, y salgo. De hecho no es la mejor hora para hacerlo porque empieza a hacer frío, pero eso tonifica, estoy demasiado tiempo encerrada.

Luego, a veces, las cosas suelen torcerse. Muchos días a las 21 h estoy hastiada y sólo pienso en la hora de tomar las pastillas y mañana-será-otro-día. Suelo aguantar hasta las 23 para hacerlo. No veo la TV, así que escribo y escucho música. No puedo vivir sin música.

Ayer bajé una canción que me puso en guardia total. No la voy a colgar aquí aunque ganas tuve. Mala señal, y muy mal momento por cierto.

Tengo momentos de todos los colores. No hay patrón. Sí hay un cambio entre la mañana y la tarde-noche.

Y mañana, mañana se parece mucho a hoy, y a ayer.

Y recuerdo que me dijeron que los días malos serían cada vez menos, lo jodido es que estoy en plena temporada de días malos. La navidad me pone enferma, y arrastro una suave pendiente desde que empezó el otoño. Soy estacional, qué descubrimiento: en junio empecé a subir y en octubre a bajar. Para eso están los ajustes en la pauta, la montaña rusa ya es más benévola.

Ya lo dije en el post de bienvenida al blog, esto es una forma de vivir. Para mí, otros lo llevan mejor, otros peor. Quizá sean sólo estos días, o estas últimas semanas. La pauta se retocó y sigo bajo control médico.

Pero ya no sonrío.

Por la mañana

Por la mañana

Supongo que mi psiquiatra de Barcelona asentiría con aprobación cuando le contase que por fin he regulado el sueño. Me acuesto como las cenicientas, de 12 a 1, y me levanto de 8 a 9. Sola. Bueno, me levanto sola, lo de dormir... me caigo muerta por efecto de las pastillas.

Esto hay que consolidarlo. Todo hay que consolidarlo y no cantar victoria antes de tiempo. En mi vida he hecho este horario, miento, trabajaba de 9 a... horas extras. Pero ya no trabajo ni uso el despertador, trasto que nunca escuché. Cuántas veces he dicho aquí que mi cabeza trabaja mejor a partir de cierta hora de la tarde, y ayer una colega seguía trabajando cerca de la medianoche, "ahora es cuando lo hago mejor", cómo me suena eso.

Ayer me tocó "jugar" con este pc, tuve que formatear, y es muy entretenido instalarlo todo. Por la noche pocas ganas tenía de usarlo, pero como es mi reproductor de música, allí estaba. Durante un momento, cuando el audio no funcionaba todavía, tuve pavor: no podría escuchar música, y eso me puso peor que el hecho de no tener pc. Conclusión: he de hacerme con un reproductor de música para no depender del pc.

No sé qué ha pasado hoy en la M-30, pero el atasco llega hasta mi casa. Pitad, pitad, a ver si cuela. "A ver si se creen que estamos aquí por gusto". En esa avenida hay muchos pisos en venta, cómo no.

Llevo 45 minutos leyendo el correo electrónico, tomando café y pensando qué tareas voy a hacer hoy, es decir, voy a escoger las que menos me molesten de todas las pendientes. La tarea lúdica es buscar fotos para el blog. Las otras, marujeo y gestiones, cómo no, pero hoy me siento de humor para reclamar una facturilla.

El verdadero avance será levantarme de 8 a 9 con buen humor, con ganas de actividad. Poco a poco, de momento me levanto y he de aprovechar los "buenos días".

8.47

Sí puedo, no puedo, podré

Sí puedo, no puedo, podré

Puedo dejar de pensar en que estoy mareada, aunque lo esté. Qué horas, llevo más de dos despierta, y no me lo puedo creer, porque todavía no tengo los ojos abiertos y ahora mismo me volvería a quedar dormida.

Puedo y debo meterme en la ducha, no me pasará nada, me agarraré si noto que me falla el equilibrio, no estoy borracha, sólo "numb", entumecida. Efectos secundarios, últimamente soy más vulnerable.

Puedo y debo bajar a la calle, he de comprar comida y... tabaco, que no me falte el tabaco.

En Barcelona se quedó la libreta "de psicoeducación", la que empecé para consignar cómo cumplía con las instrucciones que me dio mi psiquiatra, rutinas a cumplir. Lo de "a la misma hora" se repite una y otra vez, debería ser así incluso con las tomas de la medicación.

1- Levantarse a la misma hora.

2- Salir a la calle. Ejercicio, pasear.

3- Hacer alguna actividad.

4- Comer a la misma hora, si puede ser acompañada.

5- No ir a la cama durante el día, no dormir la siesta por ejemplo.

6- Salir a la calle por la tarde.

7- Hacer alguna actividad.

8- Cenar a la misma hora.

9- Acostarse a la misma hora.

Algo me habré dejado, seguro, pero cada día apuntaba en la libreta cómo eso cobraba vida día a día.

Cuando escribí hace un par de días que estaba flojilla, o bajando, no dije qué iba a hacer, no hice una lista de buenos deseos, sólo dije que me iba a la puta ducha y a la puta calle, dos de las cosas que nunca hace alguien deprimido. Lo de añadir "puta" a ambas cosas viene de ahí, de lo que cuesta hacerlo.

No voy a hacer una lista de buenos deseos. Voy a recordar lo que recuerdo de lo que me ordenó mi psiquiatra en su día, y voy a ponerme a ello, y quizá haga una libreta nueva.

Numb.

Arranca, tía, arranca.

Y la enfermedad ataca, ahora mismo tengo que parar un ataque de pánico con lo pautado para estos casos. Consecuencias: me voy a quedar tirada, sin fuerzas para moverme siquiera, un buen rato, quizá dos horas.

Hija de puta, ya dejarás de putearme. Te tengo calada, eres parte de mí pero no dejaré que me poseas.

Por la tarde me encontraré mucho mejor, ya nos conocemos tú y yo, me darás un respiro y lo aprovecharé, puedo asegurártelo. Me has jodido el paseo de la mañana, ya me dejarás en paz más tarde, una tregua.

Ya no me asustas, cabrona, ya sé cómo te comportas, y con algo más de tiempo, dejarás de bloquearme como ahora puedes hacerlo todavía. Por mis ............ que no te voy a dar el gusto de verme así más tiempo del que pueda estar.

Ya hablaremos, tú y yo, y delante de un psiquiatra, además, hija de la gran puta.

Guerra al polvo

Bien, por fin duermo mis horas. Esto es muy importante, mucho, porque me veía venir un episodio de los gordos, y no me da la gana estar enferma.

Estar enfermo no es lo mismo que tener una enfermedad. De vez en cuando me sale un herpes en el labio, y entonces estoy enferma. Se me va y el herpes queda dormido. Pues así trato yo a la bipolaridad. Tengo esta enfermedad pero no siempre estoy enferma, es más, estaba muy bien hasta que dejé de dormir.

Porque estaba atontada, preocupadísima, atacada de los nervios y bloqueada hasta para pasar la escoba.

Pues bien, hoy sábado, he decidido hacer limpieza de mi casa ("fer dissabte", decimos en mi tierra, zafarrancho de limpieza) y de mi habitación en especial. No la va a visitar nadie, lo hago porque me apetece tenerla bien. Y por fin me encuentro bien, con fuerzas físicas, para hacerlo, porque llevaba mucho tiempo sin esas fuerzas, cansada porque sí.

Espero que esto no sea un buen día entre los muchos grises que estoy pasando. Que tenga ganas e iniciativas para hacer cosas, no que me arrastren o ir arrastrándome, porque eso no es vivir. Yo disfruto de la vida pasando la escoba, la vida es muy sencilla y nos la complicamos, y si hablo de mí reconozco abiertamente que me la he complicado demasiado, y ahora el trabajo es mío para simplificarla.

He cocinado, he puesto una lavadora, he fregado el suelo. Sólo me falta limpiar mi alfombra de bambú pero ya tengo bastante dolor de espalda a estas horas.

Se está muy bien sola en casa, mis compis se han ido el fin de semana. Estreno ordenador y me entretiene ir instalando todos los programillas que uso habitualmente. Msn fue el primero, cómo no. Ya tengo puertos usb y mi propio lector de DVD. La pena es que me dejé casi todos mis DVDs en Barcelona.

Pero...
Esto puede cambiar.
Ya hablaremos de mudanza.

Cura de sueño

Cura de sueño

Es sabido de la gente que me conoce en privado que últimamente no duermo bien, lo cual es preocupante dada la fama de marmota que me he ganado a pulso, antes y después del diagnóstico, después ya escandaloso por el efecto de las pastillas.

No sé si es el calor (cambio de clima bcn-mad), un pequeño problema en la familia, que se me jodió el sistema operativo y me quedé sin conexión, o que me he precipitado -al volver a mi casa compartida- para buscar una nueva habitación, el caso es que no dormía bien.

Ayer hablé con mi psiki y me cambió la pauta ligeramente. Hoy he dormido seguido aunque tuve un despertar súbito a las 8 am que interpreto como otro insomnio, porque mi hora normal de despertar es mucho más tarde.

Hoy estoy bajo la hospitalidad de A.n. y la buena compañía es una muy buena medicina.

No estoy hipo, no estoy nada, sólo cansada y somnolienta. Espero ir recuperando el ritmo de sueño.

Gracias a los que se han preocupado por mí, pero no es nada, os lo aseguro, cuando tenga algún problema seguro que os lo hago saber, porque confío en vosotros, tanto es así en algunos casos, que os he dado los teléfonos de mi familia, algo que por si las moscas en su día consideré necesario. Espero que no tengáis que usarlos nunca.

*** Reporte enviado a Bipolarweb***

Estrés veraniego

Me estresa mucho no tener pc.
Lo uso para todo, y todo está allí.
No me gusta ver la tele.
Me estresa no poder salir a la calle cuando da el sol, hoy he vuelto cuando he empezado a marearme.
Llevo días regulando sueño, después de cuatro insomnios.
El insomnio no vino por el pc, no, vino por malestar.
Y el malestar, por el estrés.
Hoy he conseguido levantarme pronto.
Es hora de empastillarse y rezar a los laboratorios farmacéuticos para que pueda descansar.
Me estresa meterme en la cama y dejar las horas pasar.
Me duele la vista y no puedo leer.
Leer es lo que realmente me gusta y me llena, y hace poco que leo.
Me estresa tener pocos libros donde escoger la lectura, tengo que hacer una mudanza.
La futura mudanza estresa.
Estar encerrada en casa también estresa.
El verano pasado no existió, porque me lo pasé encerrada, por tanto es hora de vivir este verano.
Todo son problemas, mi compañero de piso me cuenta sus problemas cada día, yo callo los míos excepto a unos pocos amigos.
Y por estrés, se me vuelve a caer el pelo.
A mechones.
Como el año pasado.
Pero este año no estoy deprimida. NO.
Con cola de caballo, aquí estoy, sudando la camiseta en el cyber.
Me estresa ir a comprar un ordenador. Llevo todo el día mirando precios y me parecen todos iguales.
Me estresa endeudarme.
Y si me estresa algo, paso, lo dejo ir, no me conviene estrés.

Jet Lag

Jet Lag

Después de la auto-bronca de ayer...

Me invitaron a un bareto de Lavapiés ("venga, hasta la medianoche solo") y dije: NO. Además, estaba en plan depre dominguera, cansancio puro y duro del trasnoche del viernes y el sábado.

Total... me propuse empezar la semana con buen pie.

Ayer tomé el "vuelo nocturno" a las 22h, quizá con algo de retraso.
Hoy la llegada ha sido adelantada, a las 06.30.

Esta semana iré ajustando los horarios de vuelo para ver si pueden consolidarse de 23 h a 08 h. El cuerpo debe acostumbrarse ahora a este horario y no se hace en un solo día, a no ser que estés ingresado y el toque de corneta es inevitable.

Y ya veremos si luego el cuerpo me pide una siesta, lo que no voy a hacer es darle más café.

Y todo, por la decisión tomada: NO SALIR DE NOCHE.

Hay que renunciar a mucho en esta puta enfermedad, incluso a conocer a gente de tu edad y tus intereses (eso es lo que hacía de noche, fundamentalmente), a bailar (una vez al mes como lujo).

Sigo en otro post...

Blindaje

Blindaje

He pasado la semana depre, seguramente debido a las hormonas de las que hablaba en otro post. Las he maldecido hasta la saciedad, me han hecho la semana imposible, maldita depresión, ahí no se puede vivir, y esto es por definición.
Ayer por la tarde ya me sentía mejor, porque me duché (aleluya), y hoy creo que ya salgo de la concha.
He de salir de casa, llevo una semana sin hacerlo, sin vestirme, etc. He bajado tan solo obligada a tirar la basura.
Si me encuentro mal, asumo que no salir de casa es parte del asunto, porque lo primero que siento es agorafobia. No tenía humor ni para ver películas.
Hoy es soportable. Sigo medio depre, porque no he ciclado, mi episodio mixto es mi sombra y ayer noté que estaba mejor porque me sentía más mixta que depre, esa mala leche incontrolable.
Toca hacer un esfuerzo, es un esfuerzo salir a dar un paseo cuando llevas encerrada una semana vegetando.
Necesito relacionarme, ver gente, charlar, feedback.
Ya he quedado. Pasaporte para dejar la depre un momento.

SMS misteriosos

SMS misteriosos

No paro de recibir SMS de felicitación de Año Nuevo, y lo jodido es que no sé de quién son si no se identifican al final del mensaje, así que voy contestando un ambiguo “¡¡Igualmente”!!

A saber quién me ha mandado el genial “No 2005: Saude, amor, diñeiro, traballo e fraga para o carallo. Feliz ano. Pasalo!”.

La razón es simple: tengo todavía la agenda por pasar al nuevo teléfono, que de nuevo nada, lo estrené en noviembre y sólo le he metido diez o veinte números, los frecuentes. Nokia me obsequió con una utilidad para pasar la agenda, en un CD que no he abierto. Estoy apuntando los números de quienes me felicitan, a ver si mañana averiguo quienes son.

No tengo tiempo para nada, porque no tengo ánimo de nada. Y tiempo me sobra, es lo malo de la depre.
Escribo por inercia. Me obligo a escuchar música alegre, dance, y mi pie ni se entera del ritmo. Si estuviese bien de ánimo, saltaría entre los muebles de esta habitación.

Me han invitado a una fiesta, a la que he declinado ir. Una no puede estar el mismo día a las 19 h en la cama en posición fetal llorando y seis horas después sonriente.

A la porra las doce uvas. Me acabo de tomar las cinco pastillas y mañana será otro día.

Me he cansado de la depre, de la soledad interior, de la tristeza. Que mi psicólogo me explique por qué me ha dado el bajón del bajón hoy, justo antes de otra celebración, en la que de nuevo dejo plantada a mi familia. Qué semanita más asquerosa me han dado las hormonas.

Mañana me ducho, y si la hipersomnia me lo permite (antes era la resaca), veré el tradicional concierto desde Viena. Y será Año Nuevo, y me obligaré a lo que sea, a sonreir para empezar.

Alondras y Búhos

Alondras y Búhos

Esta mañana mi madre me ha puesto en las manos un disco de esos con mucho Mozart, Mantovani y Strauss. Se llama “La música como terapia”, y por dentro aclara que se trata de “músicas para la estimulación de la inteligencia y el desarrollo del equilibrio emocional”, esas antologías pensadas para críos pero que funcionan para todo el mundo. Me está gustando y me ha despertado un poco las neuronas, que seguían dormidas a pesar del café.

La regulación del sueño es vital para los enfermos de Trastorno Bipolar, el control de esos polos llamados día y noche. "En bonito", se le llama regulación de los ritmos circadianos.

Doy fe de que el sueño es lo primero que se descontrola cuando las cosas no están en su sitio, cuando te encuentras mal. Y las rutinas se van al traste con el sueño. En depresión, por ejemplo, se tiende a la hipersomnia: dormir muchísimas horas. Hoy he dormido 14 horas. Y tengo sueño, no descarto dormir más, no por gusto o vagancia sino porque se me caen los ojos, el cuerpo me pide dormir. En manía suele ser lo contrario: la mente, si es que desconecta, lo hace pocas horas, y esto me ha sucedido. En hipomanía, duermo mis 8 horas, pero hay quien necesita menos. Marmota que es una, aunque con 8 horas firmo, con menos tampoco soy persona.

Lo curioso del asunto es que la hipersomnia no impide dormir de noche luego, como por lógica pensaríamos: “ahora no dormirás de noche” te dicen, etc... Un depre duerme de día y de noche si uno de sus síntomas es hipersomnia, y este es de manual.

Cambiando de tercio, tenemos la cuestión de las alondras y los búhos.

Supongamos que hemos descansado las 8 horas que más o menos todos dormimos.

Hay gente que se levanta irradiando energía, desde que abre los ojos realiza todo tipo de actividades a toda máquina, funcionan a pleno rendimiento. Por la tarde empiezan a decaer, y por la noche seguramente se van pronto a dormir. Se les llama “alondras”.

Yo abro los ojos, incluso me levanto de la cama, pero no soy nadie sin un café. Ahora es descafeinado, antes era un chute intravenoso de cafeína lo que tenía que meterme para “ser persona”. A lo largo del día, voy remontando y mi punto álgido (intelectual, creativo) se abre a partir de las 20 h. Soy del sector “búho”. Y cuanto más avanza la tarde-noche, mejor me encuentro, mejor escribo, mejor me funciona el coco. Y la hora de dormir es algo que estiro y estiro consciente o inconscientemente, estoy a gusto y cualquiera me hace dormir entonces. El pastillazo que me pego, que me deja en coma, y no siempre. Y los insomnios no son buenos en el TB.

Incluso en depresión: por la tarde estoy “menos” deprimida que por la mañana.

Esto tiene una explicación, me la ofreció mi psicólogo. El cerebro, desde que se levanta, va segregando una sustancia –he perdido su nombre- eutimizante. De ahí que la depresión parezca haber remitido por la tarde. Depende de las horas que el cerebro lleve activo. No tiene sentido, por búho que seas, esperar durmiendo a ese momento, has de darle tiempo al cerebro, horas, para que la liberación de esa sustancia sea efectiva.

Cuando salí del primer ingreso, tenía las rutinas horarias en su sitio. Por ejemplo, levantarme a las 8. La misma situación en la que estoy ahora. Sólo que del primer ingreso salí hipomaníaca (ciclé allí mismo) y de éste salgo depre.

Mi psiquiatra aprovechó para imponerme una serie de rutinas a cumplir, ahora que mi cuerpo estaba acostumbrado a esos horarios. Por ejemplo, salir de casa una vez por la mañana y otra por la tarde. Prohibido volver a la cama a dormir durante el día. Y mis “deberes” tenían que ser escritos en una libreta, a presentarle, como un examen.

Ahora veo esa libreta y me parto de risa. Cada cosa que haces, a su hora. Era inevitable que la libreta se convirtiera en una especie de pseudo-diario. Cuando se la di a leer, hasta se rió con algún fragmento surrealista.

Su crítica fue: “te acuestas muy tarde, hay que mejorar este punto”. Le di la razón, por supuesto, mi mínimo era la medianoche: la una, las dos aparecían demasiado en la libreta. Mi comentario fue: “siempre he sido nocturna”. Y para mi estupefacción, apostilló: “como la mayoría de bipolares”.

La mayoría, es un dato que te hace pensar. Conozco una bipolar alondra. Pero conozco a demasiados bipolares insomnes. Yo misma. Y mi interrogante es: ¿somos realmente insomnes o búhos actuando como tales?

Tengo entendido que Terenci Moix trabajaba durante toda la noche. Otros escritores ya están dándole a la pluma a las seis de la mañana. El resultado es el mismo, escriben un libro, cada uno a su horario. Y tienen la ventaja de no fichar.

A mi me hace fichar mi psiquiatra. Hoy me ha despertado mi madre y lo primero que he hecho, como todos los días, es tomarme una pastilla en ayunas. A veces maldigo la rutina, hija eres una pastilla desde primera hora del día. Pero luego se me pasa con el café. Y venga, a tomar otras pastillas. Has de ser alondra para seguir la pauta.

Nunca he trabajado en un turno de 7 a 3 a diario. Eso me mataría. Y la gente se daba de hostias para conseguirlo. Claro, eran alondras. Yo empezaría a trabajar a las 15, y saldría a las 22 con ganas de cenar y tomarme una copa por el centro.

Lo que no puede hacer un bipolar es ir rotando en turnos sin poner en peligro su salud. He trabajado con gente que lo hacía, y tenían problemas serios con el sueño. El cuerpo se adapta a lo que sea pero no le vuelvas loco rotando horarios. A un bipolar le puede costar un episodio la cosa. Lo que implica una baja laboral, y jugarse el puesto.

Vivir como un búho, que es mi sueño, sólo está al alcance de los bohemios y profesionales liberales. Acostarse a las 5, levantarse a las 12. Trabajaría en mis mejores condiciones intelectuales, daría lo mejor que mi cerebro puede producir.

No sé qué tanto por ciento de la población es alondra, búho, o nada en especial. Esto se lo dejamos a la cronopsicología, que debe estar en pañales, porque si existiesen datos concluyentes, las empresas ya se habrían aprovechado del tema.

Loop al chocolate

Loop al chocolate

Ayer Kidam pasó a buscarme y me acompañó a comprar. Agua mineral para toda la semana, y el resto, para su asombro, chocolate. Tabletas, galletas, pastelitos, natillas, batido. Ojoplático se quedó al ver el carrito.

Sé que estoy deprimida, porque el cuerpo no hace más que pedirme chocolate, hace ya muchos días. Empecé con el helado. Es un pastón si lo compras de marca, pero claro, no vas a comer del malo porque ese no lleva el chocolate que necesitas sino polvos. Y engorda no te digo. Pero ahora mismo me importa un bledo engordar más. Necesito chocolate, que es un antidepresivo natural, porque no tengo pautado ningún antidepresivo, y como me lo pauto yo solita, me lo administro en dosis muy altas. Síntoma al canto.

Ayer también cené mientras charlábamos sin parar, un plato de Shawarma. Llevaba dos días sin comer sólido a excepción de chocolate. Y no es porque la nevera esté vacía, precisamente, al contrario. A veces me como un plátano y un yogur, porque las pastillas a secas no son buenas, pero la cuestión es que no como ni lo que yo misma he cocinado, que tiene si cabe más delito. Otro síntoma.

Y hoy me he levantado otra vez 14 horas después de acostarme, y todavía estoy comprobando que esto de levantarse no es sinónimo de despertarse. Sigo en alguna fase del sueño, y han pasado horas. Más síntomas, éste se llama hipersomnia. Lo otro es estar agilipollada directamente, quizá por culpa del antipsícótico. Aunque la familia diga que lo mío siempre fue la noche, esto no es normal.

No tengo ganas de hablar, y sé que Madre quiere comentarme cosas del blog. No puedo, no puedo hablar. Llevo horas despierta y todavía mi cerebro no ha despertado, éste lo que pide es café aunque sea descafeinado.

Ah, y sigo sin duchar. El síntoma definitivo.

Cocina todo estos ingredientes…. et voilà. Una bonita depresión.

Me dejaba la sal en la receta. No me cabe la Angustia en el pecho.

Lo de los síntomas es importante. No los listo para mirarme al ombligo, los estoy anotando en la libreta para que mi psiquiatra decida qué hacer con ellos. Mi psiquiatra necesita esta información, si no, se inventaría una pauta. Hay que darle la información que necesita, y es esta lista de síntomas, algunos viejos conocidos, otros nuevos e inquietantes.

Tengo pensamientos negativos, uno de ellos es que acabaré si no en urgencias un día de éstos, ingresada, y no sé si antes de fin de año. Esto va demasiado rápido, esta vez, no paro de hacer “loops” en la montaña rusa: empecé el año mixta, luego depre, luego hipo, ahora… deprimida y con el resorte “suicidio” on. Esta vez se ha activado demasiado rápido. Mis contactos y amigos bipolares de msn ya han sido alertados. Soy objeto de marcaje propio y ajeno, la cosa de momento está bajo control. Si deja de estarlo, alguien llamará a mi familia, o me llevará a urgencias sin perder tiempo.

Ya he preguntado si soy cicladora rápida. El psiquiatra de momento no se moja, pero entro en la definición de cuatro episodios al año. Mi evolución no es buena, eso está claro, no paro de ciclar, no respondo al tratamiento, que debería parar la montaña rusa.

Esta tarde volveré a salir. Porque me sacarán de casa a rastras. Mis amigos también están avisados y ya saben que han de venir a buscarme cuando estoy mal, porque sola no puedo dar los pasos que me conducen al lugar de encuentro, ni siquiera los preliminares, asearme y vestirme. Si estoy peor, ya les digo que nanay.

He vuelto a perder las rutinas, las que tenía ya por la mano, había mejorado mucho y esto me da mucha rabia, había mejorado hasta que he vuelto a caer, a ciclar. Con el sueño fuera de control, el resto de rutinas es papel mojado. A la espera de la próxima visita con el psiquiatra. Y el blog también cicla conmigo y vuelve al post “Everest”.

Y me digo: a la mierda. Renaceré, todo es ciclar, todo es recuperar las rutinas, otra vez volveré al mismo punto, si es desde 0, también lo conozco. Y de momento, hoy salgo, con escolta (bendito Kidam), pero salgo.

El espejo y la autoestima, las compras hipomaníacas, y la madre que parió al insomnio de hoy

El espejo y la autoestima, las compras hipomaníacas, y la madre que parió al insomnio de hoy

Primera parte: es baldío maldecir ante un espejo.

Parafraseando el proverbio chino: uno es por lo menos tres cosas. Lo que uno cree que es (ve), lo que los demás creen que uno es (lo que ven) y lo que uno realmente es (la cruda realidad).

Esta mañana me vestí con una camiseta de estampado psicodélico y cubriéndola, un jersey negro abierto, de cremallera. La falda, negra. Las botas, negras también. El abrigo largo. Las gafas de sol. Y me dije satisfecha: soy Trinity.

Entonces, bien erguida y orgullosa, fui al espejo de cuerpo entero, y el resultado fue para desmayarse. No era Carrie Ann-Moss, -que tiene mi edad-, sino Rocío Jurado –algo más madura-. Maldición.

Los pantalones de cuero y con ellos el resto de vestuario han sido donados, y espero que quien lo haya recibido lo disfrute. Una de mis mejores amigas se llevó parte del pastel, lo que me produjo infinita satisfacción.

Porque ya estoy asumiendo, entre otras cosas que todavía no he asumido o estoy en ello, que no voy a volver a conseguir la talla para disfrazarme de Trinity de Matrix o de mujer marca Cosmopolitan.

Las pastillas engordan. La cerveza también. Comer cuando te da la gana cualquier cosa, lo mismo. El sedentarismo de la depresión, el perfecto detonante para no solo no bajar de peso, sino aumentarlo.

12 KILOS.

A principio del verano, tuve un gran problema con mi autoestima por este tema, apenas soportaba mi figura en el espejo. No sólo señoras con buena intención me habían preguntado de cuánto estaba embarazada varias veces (“no señora, sólo estoy gorda”), sino que realmente lo parecía: le pregunté a una amiga que ha parido recientemente, y "me echó" seis meses . El verano empezaba con el armario vacío, nada era de mi talla ya. Me vestí con dos prendas que me compró Madre, porque yo no estaba para ir de compras, en plena depre.

Mis amigas bipolares -podríamos constituirnos en un harén de focas marinas- afirman aceptar el sobrepeso después de pasar un largo tiempo con él, de haber tenido también problemas con la autoestima… pero finalmente valorar que ese efecto secundario de las pastillas es el pequeño precio a pagar por el gran beneficio de la eutimia, y declaran algo así: “gorda, vale, pero estable”. Pero claro, yo estoy gorda y no estable, o sea que no lo llevo del todo bien.

Ok, una vez más estoy pasando por el tubo. Jode dar toda tu ropa, la que has comprado durante años, la que te gustaba y conformaba tu estilo. Y jode más tener la necesidad de llenar ese armario vacío y gastarte una pasta que no tienes en hacerte con cuatro prendas decentes. Y digo decentes, porque el pasado invierno, ya con mis kilitos de más, como estaba depre sobreviví con ropa de mercadillo de algodón, camisetas y pantalones con un cordelito -ideal para no preocuparse por la cintura-. Como Trinity en la “vida real”, fuera de Matrix, a bordo de la Nabucodonosor, con harapos. El pasado invierno depre vestí dignamente únicamente dos o tres días, por compromiso, por cojones, con lo único presentable que sobrevivió a la criba: un conjunto de punto y un pantalón negro misteriosamente elástico.

Pero ahí viene el Péndulo, y un año después, para las mismas fechas, la situación es que he ciclado a hipomanía. Ya no estoy depre, este invierno no, qué respiro. Y quiero vestirme como la persona que era cuando hacía vida normal, mirarme al espejo y ver a una gordita que con ropa normalilla –me niego a embutirme en un top para lucir ombligo- pero de calidad está resultona.

Tengo por ahí las cifras: he gastado un pastón porque la media de cada prenda rondará los 40 euros, y compré unas 6. Y una tarde hipomaníaca total me gasté un dineral en dos bolsos que me parecieron divinos e imprescindibles. Ya he advertido a mis amigos que no me dejen hacer compras caprichosas, que es la enfermedad atacando.

Mitad, necesidad real de vestuario. Mitad, compras impulsivas hipomaníacas. Este octubre ha sido mi bancarrota. Y mi psiquiatra me ha prohibido fulminantemente que siga comprando, “no te justifiques”, y me hizo callar, porque en mi entusiasmo incluso le había enseñado la camiseta -divina, irresistible- recién adquirida al lado de la consulta. De camino a cualquier parte en el centro ya se sabe que hay tiendas... escaparates, tentaciones.

Segunda parte. Cómo bajar esos kilillos.

El psiquiatra sigue insistiendo -lleva un año- en que haga ejercicio, si, y el traumatólogo, la endocrina, el podólogo y el médico de cabecera, y seguro que algún médico más. Caminar y natación, coinciden todos. Parece una conspiración, la única diferencia es que unos dicen que camine media hora y otros una hora entera. No me queda más remedio que apuntarme de una puñetera vez a la piscina. Además, dicen que la natación es el mejor ejercicio para el TB, relajación del sistema nervioso central creo que es el motivo.

Caminar…esto me cuesta hacerlo sola. Cuando he estado depre, han sido mis amigos los que me han sacado de casa, venirme a buscar expresamente para dar el paseo, cómo se lo agradezco. Finalmente y por consejo de una amiga, ahora que por fin puedo salir sola pero me agobio en seguida -me aburro y doy media vuelta-, hacerlo en compañía del discman, en mi caso todavía un walkman. En mi walkman se ha aposentado el “Plays live” de Peter Gabriel, aunque llevo de recambio a David Bowie.

Fui con esta amiga a comprar un podómetro. Cuando he paseado con ella, ha marcado 4 km. Cuando estoy sola, la cosa se queda en 2 km.

Lo de caminar tiene otro efecto beneficioso: el aire libre, y la luz. Un bipolar ha de recibir luz, media hora al día mínimo. De todos es sabido que en los países nórdicos, donde la luz escasea, aumenta el número de deprimidos, y la fototerapia uno de los remedios. Aquí la luz es gratis, tenemos suerte.

Aplicando el proverbio chino: una es por lo menos tres cosas. Lo que una cree que es (Trinity, en hipomanía), lo que los demás creen que una es (una embarazada) y lo que una realmente es (una mujer con sobrepeso debido principalmente a la medicación).

Resumen del caos (¿qué esperas de un post insomne?): que no soy Trinity, que he de hacer ejercicio para seguir con mi programa de "rehabilitación" bipolar y de paso bajar el sobrepeso, y comprar ropa de mi talla para sentirme de nuevo bien, sin convertirme en una fashion victim.

Ah, no he comprado zapatos. Todavía.

. . . .

P.D. Ya son las 6.30, ya queda menos… he aguantado chateando con Semeolvida, escribiendo, bebiendo té, y escuchando todos los remixes que pululan por mi directorio Soulseek. El insomnio se está dejando llevar muy bien, la factura la pagaremos después.