Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cuaderno de rutinas y bipolaridades. Mi ducha versión depre... cada vez que la miro, me parece una “Iron Maiden”. http://es.wikipedia.org/wiki/Doncella_de_hierro *** Imagen: http://a505.ac-images.myspacecdn.com/images01/30/l_ba5b00f074f2416ac62be0ccaca13918.jpg Se fue Madre muy pronto, el único día que me quedo dormida, claro que me desperté a las 4 y hasta las 5.30 no pude volver a conciliar el sueño. Hoy todo vuelve a la normalidad, creo que ya recuerdo cuáles son mis rutinas, y que podré con ellas. Luego vuelvo al tema. En estos momentos, Madre estará surcando los cielos de esta península todavía (edito: al finalizar la redacción del post, ya habrá aterrizado). La nube del sábado y de ayer podía haberse quedado en otra parte, pues tuvimos lluvia aquí y por tanto muchos planes fueron cancelados. Tampoco tuve su energía para todo lo que ella quería visitar. Tampoco quería hablar de muchos temas espinosos que por supuesto surgieron, y no me sentía fuerte para abordar con calma. Debo darle la razón en algunos puntos. Debo olvidarme de otros que me llevan a caminos no deseados y recuerdos que mejor entierre. Debo perdonar afirmaciones de incomprensión, tan frecuentes en nuestras familias. Debo escuchar cosas que no me gustan, algunas falsas, algunas verdaderas. Y todo esto, porque estoy enferma, (...), y soy la más débil de la familia. Hablo con mi hermanita mayor. Me pega la bronca reglamentaria. Le cuento mi plan sobre las rutinas. Mi defecto, de nuevo sale el tema, es que soy una cabezota. Pues bien, lo transformaré en virtud y lo usaré en mi favor. Le daré la vuelta a la tortilla. Si me grabo cuatro cosas importantes en la cabeza, que aplastaré si es necesario hasta transformarla en cuadrada, seré capaz de cumplirlas. Es el plan, y esta vez no se me ocurre un plan B. *** Post de los borradores de Blue. Se aprecian repeticiones respecto a posts de días siguientes por razones en posdata. El vídeo es largo, y hay algo más que ese temazo, lo que pasa en los directos. Del disco, y en versión audio, (ya de mi propia cuenta jeje): http://www.goear.com/listen/f32ae91/All-night-long-Rainbow . . . Por aquí, todo sigue igual, salvo que he pegado un bajón anímico. Llevo días sin ducharme (...) “Pepe” me espera a primera hora al cafelito, y ayer ya me recordó a qué hora abre y que hace días que no me ve “fichando”. Me entretengo, que ya es mucho, escuchando música. Antes, durante estos momentos, era el silencio, ahora por lo menos hay sonido en mi vida. Variado: pop, rock, hard rock, house, melódica sin pasarse de melancólica. Hasta he grabado algún disco con las que me parecen las mejores. Eso no es ser creativo, sino selectivo. Creo que me sucede desde que se fue S., que estuvo aquí una semana de vacaciones. No me lo explico, si todo era cuestión de retomar las rutinas. Cuáles, me pregunto ahora, pues tuve las piernas mal (...). Me he vuelto a quedar sin nada, sola en esta casa. Por suerte, una vecina y yo charlamos casi cada día un rato, de qué va a ser, de hombres y algo del nuevo vecino, que se las trae. Y de las hormigas, que parecen haber invadido la casa a cachos, y hay que localizar sus madrigueras para sellarlas con cierto producto. Consulto el correo electrónico un par de veces al día. No sé qué responder a lo que me llega, así que lo cierro a la espera de un buen momento, que llega a lo largo del día. Ahora suena una canción que he salvado pero que no soporto, el “Love will tear us apart”. Blue, dónde vas con esos pelos. Ya no quema el sol como antes, ya no cuela el sombrero. A comprar tabaco, ojalá alimente algo, a sacar dinero para comprarlo. Uno de tus nuevos conocidos acaba de ingresar en un hospital. No tiene el trastorno, ni sabe que lo tengo, esa es mi política ahora. (...) No es grave lo que tiene, mientras tú podrías tener algo chungo, y vas cancelando citas con tus médicos por no ir sola, porque no hay narices de ir sola (salvo a urgencias), cosa que ya sabías, puñetera agorafobia. Ni a una tonta analítica, y eso que has tenido dos ocasiones de oro dos o tres veces, las que has tenido invitados en casa. A santo de qué te has levantado a las 4 hoy, con el cuerpo completamente entumecido por el dolor, y pesadillas. Costaba mover cada miembro, con pegamento en la cama. Pensé que esto en Madrid no pasaba, por qué, si el Mediterráneo es mi clima de siempre, y aquí me siento bien. Tengo pensamientos negativos, me veo una viejecita reumática (...). Aunque Mme. Amèlie, en su sarcasmo permanente, me dijo que “me pegaba” más la artrosis, la muy... la perdono porque sí, porque es mi amiga. A punto he estado de tomarme un seroquel (pautado ahora como “extra”) para dormir algo más, pero lo hice el otro día y lo pagué hasta la hora de comer con un flipe de los que parecía que estaba borracha, lo cual no me impidió hacer vida cotidiana, con sus implicaciones: estaba muy pero que muy drogada, vamos. Me niego. Me he comprado otro pastillero, "mu" fashion él, de color naranja. Es para ver si me animo a llenarlos, tener para dos semanas. La medicación aquí me confunde. Dan genéricos, y las pastillas son diferentes. Así no tendría problemas más días. Ahora me falta humor para llenarlos, esa operación donde caen blísters y cajas vacías, donde siento tanta rabia pero a la vez pienso que gracias a eso tengo el coco cubierto de tonterías, ya sabéis. A salvo de eso, pero no de problemas físicos, cosas de la edad, que si colesterol, (...), no sigo con la lista que aburre. Ahora bajo mucha música, la necesito cuando me acuerdo de esa canción que no tengo cuando repaso mis archivos pero me suena. Claro, quizá estaría en esos 5.000 mp3 que perdí cuando se estropeó un disco duro en el 2004 [edito: dato erróneo, el bueno está al principio del blog]. Mejor pongo en la portada una que he redescubierto, tío bueno incluido, que mola más. Hay guitarras que suenan “limpias”, otras que no, que suenan a infiernos, y en 25 años, se dice pronto, hay cosas que siguen gustando, mientras que otras... te preguntas pues eso, dónde tendrías la cabeza a esa edad. O dónde la tienes ahora, que es peor. Disfruto con los grupos que todavía me gustan, y no recordaba, o tenía algún disco ahí olvidado. Van a dar las 9, un café, no sé cuántos cigarrillos porque voy vaciando el cenicero, mucha música ya, la ducha esperándome, el día nublado de momento... y así empieza la crónica de este día, con muchas obligaciones por delante, y bastante incertidumbre acerca del cuántos ítems tacharé de esa lista que todavía no he elaborado, para eso me falta el segundo café. Menuda crónica. Menudos ánimos, de buena mañana. I wanna love you all night long. Qué canción más chula, quiero amarte toda la noche. Long live Rock’n’Roll. . . . P.D. Borrador editado de los archivos de Blue. Doy por cerrada en el blog la crisis del cambio de estación (quizá) que he pasado a base de musicoterapia y amigas incondicionales. Menos mal, os diréis, pero ahora puedo confesar que ha sido el peor bache en demasiados meses ¿o años? Y hoy corro la maratón de la operación "maquillaje si no está arreglado", pues tengo el placer de recibir en mi nueva ciudad y casa a mi Madre, la persona más importante en el, mi, mundo. *** No sé si he hablado ya de mi Super-Escritorio. De hecho, es una mesa normal, de esas abatibles con dos alas. Sólo que no la uso para comer, bueno, a veces, si despliego un ala para ello. Su función principal es la de escritorio. Qué bien se trabaja aquí, qué falta me hacía esto. Puedo tener dos ordenadores, el portátil y el sobremesa, no por pijerío sino porque en el sobremesa no hay sonido y en el otro sí, y entonces puedo escuchar música. En esta casa no hay dos ordenadores que funcionen de forma completa, y de hecho tengo tres pero ese tercero está sordomudo pero tiene la ventaja de contar con sistema operativo XP, tan necesario para otros menesteres. Mi madre se escandaliza de lo que llama despilfarro, hasta estar mal de la cabeza. Oye, hay gente que tiene tres coches. Yo tengo tres ordenadores, viejos, uno manco, otro cojo, otro ciego, que me permiten postear. No los llevo a arreglar a no ser que sea imprescindible, pues para eso están uno de repuesto del otro, y eso aprendí tras varias averías que me dejaron tirada. Pero volvamos al escritorio. Desde que madrugo tanto y lo tengo, ocurren cosas que, claro, son hasta lógicas. Duermo seis horas por la noche. Estiro, pues, la hora de irme a la cama hasta medianoche. Pero a veces no tengo éxito. Quedo ahí encima a las once no sé si como un ángel, pero sí como fuera de lugar. A veces despierto a las seis, maldición, has perdido la noche en menos mal, la silla es buena y no te duele la espalda. Hoy desperté, por fortuna, a las tres, y esta vez sí con dolor de cervicales. Me tomé las pastillas, un vaso de leche, y fui a la cama. Desperté a las 06.30 porque estuve escuchando música un rato para volver a coger el sueño. Conclusiones varias: - Si quiero seguir conectada o viendo una peli, en plan "que me cuenten una historia": hacerlo en la cama, - CON LAS PASTILLAS TOMADAS, - Si me levanto a las 5 en vez de a las 6 o a las 7, - QUE ME DEN, o acabar de ver esa película, Pero, por favor, tengo el resto del día para trabajar en mi Super-Escritorio. No hace falta que duerma en él. *** Imagen: http://www.apartmenttherapy.com/ny/workspace/mybox-desk-prototype-by-iiro-viljanen-for-martela-095265 Este post es la traducción práctica de un autosermón que me di el año pasado o el otro... 1. Levantarse: pastillas. 2. Estar de pie: ducha. Si la ducha ha sido por la noche, lavarse la cara y peinarse. 3. Vestirse. Aunque no vayas a salir de casa, de esta forma te quitas el pijama y sí estás preparado para salir. -Comer algo antes de salir. Un vaso de zumo y una fruta está bien. 4. Salir a la compra o a un paseo. Cuesta. 5. Tareas domésticas. Si le dedicase media hora al día a la casa, estaría impoluta. 5. Comer de 14 a 15 h. Cuesta. 6. Rato de ocio? No siesta. 7. Salir para otro paseo, o hacer recados. 8. Cenar de 21 a 22 h. Cuesta. 9. Rato de ocio? 10. Ducharse. 11. Tomar las pastillas. 12. Meterse en la cama a las 23.30. Leer o ver una peli hasta quedarse dormida. Esto es lo que debería hacer. Y es demasiado, me supera. Escribo esto a las 15,25 h., en pijama, y sin haber comido nada en todo el día. . . . De los borradores de Blue, fechado el 19/03/2009, sin retocar. *** Hoy sí es domingo. He dormido "súper", y me levanto a las 7 de muy buen humor. Ayer tuve unos cambios en el estado de ánimo de esos que vienen sin saber por qué: ahora angustia (que me quitó Marilo con una charla), luego tristeza (cuando en su lugar debería haber estado ilusionada), luego... me sumergí en la actividad del día, y ya no estuve pendiente en absoluto de nada. Sólo de pasarlo bien con la compañía que tuvimos durante el resto de la jornada. No salí por la noche. A las 20h, para mí era ya demasiado tarde. Me sentí entonces algo apenada porque teniendo 41 años, parecía tener unos malos 61, pues a esa edad hay muchísima gente que está en mejor forma que yo, y no hubiese declinado una invitación para pasarlo bien de nuevo. Me faltan fuerzas, me falta jovialidad. El reto es recuperarme de eso, volver a poder decir "sí, claro", y sonreír. Pero claro, tampoco trasnocho ya... los insomnios no cuentan. Más tarde (me había despertado a las 6), estaba tan cadáver que podía dormirme sin haber tomado las pastillas y casi "me quedo" en la butaca. Cosa que solucioné mientras hablaba por teléfono (aproveché para hacerme la cena) y entre el cansancio y la química, caí tan redonda que no me dio tiempo a acabar de apagar el ordenador, donde escuchaba música. Sí, sigo sin reproductor, el pc parece un robot de esos múltiples de cocina desde que salí de mi ciudad natal. Creo que uno de nuestros peores enemigos es quedarnos quietos, pues "sin hacer nada" notamos mucho más esos cambios de ánimo y nos sentimos mucho peor. *** Todas las tareas de ayer siguen vigentes para hoy. Me excusé con R. porque no me encontraba bien. No pude hacer nada. Pero ya me he duchado esta noche. *** Buenos lunes, lectores. De nuevo me despierto pronto, demasiado pronto porque son entre 5 y 6 horas de sueño. La película es demasiado surrealista, y me duele la espalda. Ayer no me puse la manta y he debido enfriarme. Despierto con luz pues no cierro la persiana de mi habitación. Otra cosa es que la retire en la sala. Lista de tareas para hoy - DUCHA - Lavar platos - Pasar por la farmacia y comprar tabaco, en la misma calle (lo que haré por la tarde, seguramente). - Hay comida: viene R. de invitado, ayer descongelé el menú. - El plan es que R. me saca de casa. - Iremos a hacerme una prueba al médico y a recoger resultados de otras. De vuelta a casa, haré las compras y recados. No puedo salir de casa sola, y esto es un problema muy gordo. Hoy R. tirará de mí. Le deberé una, más allá de la comida. *** P.D. Me faltan muchas neuronas a las 8 de la mañana. No he recordado la recomendación de mi psiquiatra de estar tranquila al menos en la cama un par de horas hasta completar las ocho de descanso... Problemas personales, entre los que cuenta saber que dos amigos están ingresados pero no los únicos, me han tenido más triste y tirada de lo habitual estos días, con lo que ha sido más penoso enfrentarme a todo lo cotidiano. Ayer me harté de haber perdido otra vez todos los hábitos, y me duché por la noche, a sabiendas de que esta mañana me costaría... y ha funcionado. Llevaba de nuevo un desfase en el sueño, pero hoy me levanté a las 10, lo que me parece magnífico porque quizá mañana pueda hacerlo entre 8 y 9, que es la hora buena. Si no es así, es que tengo el sueño desajustado. Y eso es lo primero que ocurre cuando algo anda mal. Pero he aquí que me levanto y el sol brilla, y subo la persiana del saloncito. Me encuentro bien. Y voy y enchufo la plancha, que es lo que debo hacer. Ya tengo una primera tanda arreglada. Me dejo para el final lo peor, la funda nórdica, que debería ser lo primero en tarea pero fue lo último en ingresar en la cola de planchado. También debo vestirme, peinarme (eso sí es un mundo), también me esperan mis platos sucios, pero avanza la mañana y quizá hasta coma a una hora decente. Me alegro de tener un buen día, aunque eso puede estropearse en cualquier momento. Debo ir a terapia y cruzo los dedos para que "mi cielo" no se nuble. Y como el sol de verdad brilla, deberé protegerme bien el cutis, porque tengo un sarpullido a causa del sol precisamente que voy cuidando con crema de aloe vera sin mucho éxito, así que toca dermatólogo la semana que viene y mucho "pantalla total" en la piel al salir. Cosas de los genes, como tener trastorno bipolar (sonrisa forzada). *** Imagen: http://www.flatrock.org.nz/topics/odds_and_oddities/mountainbikers.htm "Llegaría por un pelo" Escribía en un post anterior que ahora estoy mejor, que al tener algo más de actividad, poco a poco, tengo la impresión de que la depresión sigue ahí pero ya no enquistada. Que estoy abriendo una puerta. Y a veces quiero hacer cosas, sencillas, las "de antes", pero todavía me falta un poco, alargo la mano y no alcanzo ese pequeño objetivo. No sé dónde está el problema, si es que me fallan las fuerzas (léase no me quedan huevos, hay quien leerá que soy una vaga), o que todavía es pronto para conseguir progresivamente metas. 22/02/09 . . . He empezado una nueva terapia. De momento sólo he ido a una sesión. Espero que esta vez tenga más suerte en la relación de confianza que ha de establecerse entre ella y yo. Espero que dé resultados más o menos visibles en poco tiempo. Ya lo veremos todos :) *** Esta pastilla nueva es muy curiosa. Por un lado, ha cumplido -y menos mal- su cometido, el darme un poco de empuje para moverme, hacer cosas. Pero ahí van los efectos secundarios: insomnio. Estaba avisada, y me ha tocado la china. El psiquiatra ya me ha retocado la medicación, pero sigo pasando una noche de cada dos o tres en blanco, así que toca volver a ponerse en contacto con él. Que qué hago en todas esas horas. Hoy me he duchado a las 4, tras ver tres capítulos de una serie y empezar a ponerme nerviosa por no poder dormir. Descargar cosas con el PC. Luego el marujeo (cosa que en depresión ni olerlo y ahora sí puedo): he limpiado con bayeta (la de microfibra, mágica sólo con agua) varios rincones a las 7, y a las 8,30 he puesto una lavadora que por supuesto ya está tendida. Acabo de fregar los platos de ayer noche. Actividad-descanso-actividad, es un ciclo estos días. Aunque la actividad sea pequeña. Aprovecho para ordenar un poco este camping que tengo por casa. Esta actividad se corresponde con la sensación que me describió: que notaría, por ejemplo al estar apalancada en el sofá, un run-run, un movimiento y un pequeño impulso para Hacer. Acertó... Después de un par de días tontos, luce el sol y dan ganas de salir. A diferencia de otros insomnios, supongo que por el efecto de esa pastilla que tomo por la mañana, tengo algo de fuerzas, no siempre (el caso de ayer sin ir más lejos) para salir a la calle. Con gafas de sol, claro. No podría dormir, pero tengo la vista muy cansada. También el insomnio puede ser por estar ovulando. Suelo desestabilizar el sueño por estas fechas. Y entre una cosa y otra, me siento malhumorada y arisca. Toca musicoterapia, toca mover un poco el culo ahora. Hace un par de días que consigo bailar unos cinco minutos antes de aburrirme con ello. http://www.goear.com/listen.php?v=ff25fc3 Title: Kedba Artist/Group: Najat Aatabou P.D. En el "bright side", tengo más tiempo para escribir y editar artículos del blog que tienen enlaces caducados. *** De los archivos de Blue Los días pasan y no me entero. Llevo en casa de mi madre semana y media, y hasta ayer no se me ocurrió que necesitaba ir a por medicación. Llamo a Mariló: - Blue: ¿Por qué no te vienes esta tarde? - Mariló: hoy no he salido de casa ni me he duchado, ¿por qué no te vienes tú? - Blue (con sorna): te recuerdo que la depre soy yo. - Mariló: ya, ya, ja, ja. Y lo que me hace llamarla "bandida" o "petarda": se asoma por aquí para saber cómo estoy. Como si no tuviésemos teléfonos. No tengo nada mejor que hacer que ducharme, vestirme y salir. Lo cruel del asunto es que el tema del sueño no está en absoluto bajo control. Son las 16.38. Si me encontrase bien, serían las 11.48 por ser generosa. Debo ducharme, ya hace días. Debo poner algo de mí, de eso se trata al parecer. Debo hacerme con la medicación, también. Debería comer, sólo que quizá pase directamente a la cena. Me dicen que la ausencia de obligaciones me mantiene como a un vegetal. Mariló va a faltar hoy a una clase de un curso a los que se ha apuntado. Soy directa y le pregunto por ello. Contesta que a veces uno no puede cumplir con la obligación. Me quedo reflexionando... ... y aquí acaba, incompleto, el relato de un día que quizá, por mi parte, no sea tan lejano en el contenido. P.D. 1. Mariló es "mi hermanita mayor" :**** (besos). Todo el mundo lo sabe ya, y si no, tomad nota...de que le hago caso en casi todo, por ejemplo, y aunque en algunos temas no estemos de acuerdo no nos enfadamos. Y que lo pasamos bien juntas, y... que la echo de menos algunas veces, porque el teléfono se me queda corto. . . . P.D.2 Rescatado de los archivos en borrador de Blue, "sección" depresión. *** Entro, con intención de escribir un artículo, pero antes me paro a consultar los últimos comentarios. Os leo, os escucho, y me quedo sin palabras. Qué duro nos resulta vivir con esto. Hace un mes que he empeorado, lo noto y también me lo dicen, y aún así me da reparo contactar con mi psiquiatra, tan mal me veo, pero no es el único con quien tengo problemas de comunicación. Es como llamar al operador de telefonía cuando se estropean los servicios de voz o datos: he de tener muchas fuerzas, y no tengo batería interna que me permita luchar por mis derechos como consumidora. Tampoco estoy contestando al teléfono estos días. Quiero estar tranquila. No tengo el ánimo para conversaciones. Es una paradoja que cuando algo va mal, hayas de estar tú bien para tomar una iniciativa. Si no duermes bien, también la cosa se va al garete. Y me recuerdan viejos consejos: al levantarte, vístete, porque si te quedas en pijama seguro que no sales. Por si acaso, ya que el esfuerzo será menor. Vivo en un terrario a temperatura constante. El tiempo no ayuda para salir. Cayó nieve, llovió. No es difícil explicarse por qué las fobias me invaden por completo. Lo paso muy muy muy mal cuando me golpea ese frío polar de estos días, o que el viento (poco frecuente aquí) me golpee la cara. Antes salía a trabajar, con calor o frío, como todo el mundo que está (y yo lo estaba, no a tanto frío aquí) acostumbrado. Ahora no hay razón, motivación, sino sufrimiento. Me he levantado muy pronto, con el cuerpo dolorido. Una ducha me aliviará. Me vestiré, pues ahora al parecer estamos a 4 grados... si hace sol, se podrá salir a la calle, aunque ayer noche llovió y quizá vuelva a nevar. Aquí, 6 grados está bien. En Barcelona, esa temperatura es insoportable y ya la han sufrido este invierno. Tengo hora para el psiquiatra. Tengo malas noticias: el fármaco que empecé a tomar en julio creo que no está funcionando. Si no, de qué iría a peor. Es duro. Maldices todo. Pero hay que seguir probando, no hay que perder la esperanza. *** P.D. Escrito algún día del pasado enero, o quizá diciembre. Hace mucho tiempo que mi terapeuta me advirtió, una y otra vez a lo largo de las sesiones. Internet es la excusa perfecta para no salir de casa. Debo ser una cabezota o es que para mí las sesiones tienen un efecto extraño, que es el que resulta de que una frase cobra sentido una semana, un mes, o un año después. Incluso dos. Cuando me siento algo fuerte, me veo capaz de pisar el asfalto. Luego, este efecto desaparece... acabo volviendo a mi concha. A no ser que se trate de fuerza mayor, léase: me he quedado sin tabaco. Supongo que también son ciclos: a más ganas de vivir, más vida cotidiana. A menos ganas, más internet. *** Ducharse a la 1.30 de la madrugada no es algo que la gente pueda decir que sea normal, no si has salido de casa por la tarde y ya llegaste sudada. No sé en qué piensa la gente cuando te dicen (en Barcelona): en Madrid no se suda. El caso es que como siempre, la ducha y yo estamos peleadas. Y te dices: llevo todo el día sudando por las tareas de casa, ya lo haré... y lo haces todo menos eso. Había cambiado las sábanas (lavadoras, más tareas hechas) y no me sentía mal, pero cada vez más se me antojaba dentro de mis posibilidades el meterme allí fresquita que se dice, cama limpia y persona limpia quizá auguren un sueño limpio. Es buena noticia que el sueño vaya encajando a sus horas, ejem, ya han pasado las 2... Lo bueno del cambio de medicación es que por fin me he librado del hambre compulsiva a partir de medianoche. Esto es muy, muy importante para mí. Y en lo ordinario, también que he sido capaz de cenar a su hora, y de lavar un vestido a mano... Un día activo, invertido mayoritariamente en mejorar mi entorno. Marujeo, que se dice. Aunque ayer tuve un día "mixto", con un momento malo... que ya pasó. Si es que estoy sincronizada con Henri... P.D. Contraten sin dudarlo a Mme.M.Amèlie para (re)decoradora, exterminadora de objetos inútiles y... no lo voy a decir todo ahora, o no habría misterio :))) Hoy hemos desayunado Henri, yo y su pareja con el manos libres. No hay como compartir un té rojo por teléfono. Atontada por las pastillas y concentrada en el tema, no me he puesto a lo que a veces sí hago: como me pone las pilas su charla, aprovecho para fregar los platos. Demasiado buen tiempo hace, es un día de esos que da rabia no aprovechar. Lista de la compra: albahaca. Para eso mejor no ir al supermercado, porque ya sé lo que es llevar una lista de la compra y salir con lo que menos te esperas. Lo cierto es que ir a la compra parece ser un hobbie y allí acabo gastando más de lo necesario. Me he comprado una gorra más veraniega. Esto va muy bien cuando no hay valor para lavarse la cabeza y hay que salir. Hay que salir, estés como estés, pero no con pelos de loca. De la ducha es difícil librarse, porque la ansiedad me hace sudar de arriba a abajo y (esto sí es una desgracia) he perdido el sentido del olfato por el tabaco. Cuando no te hueles, mejor te lavas porque sí. También es difícil, en depresión, se hace lo que se puede. Pues a ver qué pasa: si lavo los platos, si me ducho, si me lavo la cabeza además o estreno gorra, si hago la cama, y si salgo a la calle. Lo de la limpieza general de los sábados lo dejo, no sea que me dé dolor de espalda y lo demás se vaya a la porra. A ver... y a ver si averiguo qué ha pasado con el formato de Blogia, que los títulos de los posts ahora aparecen del color que no corresponde y subrayados, cosa que me da mucha rabia. Al no poder poner fotos, además, esto está fatal desde el punto de vista estético. *** Cuando toca, toca, y es que ha tocao. Y más, si es visita a un terapeuta. Palabras mayores. Y gestiones en la calle, no todas, pero muchas de las pendientes, algunas hacía meses. Por suerte, no he acabado con todo, de lo contrario no podría contarlo. Este puente del 1 de mayo ¡Tengo Planes! ¡Me llevarán a muchos sitios! *** Levantarse mal, muy mala noche. Pastillas. Descafeinado y algunos MB para despertarse. Lavarse los dientes. Ducharse. Peinarse. Vestirse. Poner una lavadora. Bajar a la compra, hoy es laborable. Reciclar papel y vidrio. Mojarse un poco, lluvia viento y frío. Encender la calefacción al llegar a casa. Fregar platos. Comer ensalada y pescado. Lavarse los dientes. Quedar con un amigo. Encontrarse más gordo o flaco, preguntar si le gusto con las canas. Escuchar con orgullo que tengo la casa ordenada. Conversar. Tomar el coche y preguntar en dos gasolineras cómo llegar a destino. Comprar un par de cosas. Cenar unos montaditos. Ir al cine. Despedirse hasta la próxima. Encontrarse con la casa bien caldeada. Lavarse los dientes. Tomar pastillas. Corregir una que se había traspapelado. Escribir para recordar. . . . No sé si ha sido un día real o un espejismo, pero así lo recuerdo ahora, casi normal, lleno de buenos hábitos y compañía. Por cierto, que los chavales que cursan la ESO no se crean nada de lo que vean en la película "10.000" o suspenderán. *** Al poco, maldigo el descafeinado. Sólo uno ya llama a un ataque de ansiedad. Cito post antiguo: Coffe and Cigarettes http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/113001-coffee-and-cigarettes.php No son las 11, y ya estoy hecha un ovillo, no puedo respirar, miro al pc y me da el telele... me tomo un extra. Ducharse? Fumar? Nada puedo hacer. Esperar a que pare. Mientras espero, desespero un poco. I. tiene razón, igual el aire puro me ayuda. Me armo de valor y otras cosas y salgo a la calle. Que me miren, con gafas de sol y gorro (lo hacen, sí, no es fobia social sino ir contra un día de primavera). Vuelvo al poco. No tengo mucha energía, de la propia ansiedad. Lo haría mucho mejor acompañada, pero el consejo terapéutico es salir por la mañana aunque sea dar la vuelta a la manzana. Yo fui a comprar tabaco, no fuere que la ansiedad viniera porque se acabaran las reservas. Pero hace tres semanas que la ansiedad viene porque sí, cuando menos me lo espero. No hay patrón, sí situaciones que me la provocan de vez en cuando. El que más duele es el de la noche, por qué recién tomadas las pastillas a veces me da el ataque. Ayer me libré del de la noche, pero empezar el día con un ataquillo no es lo que se dice levantarse con buen pie. La ansiedad te deja el cuerpo hecho polvo, sin fuerzas. No vales para nada. Ni para el PC, cambio y corto porque me pone nerviosa. Nada de pena. Estoy divinamente. Sé un poco ya cómo afrontar estas cosas. *** Borrador. Lo editaré cuando esté mejor. En pos de este bien, que es una de las cosas que nos separan del tercer mundo según I. (ahora estoy muy de acuerdo), me dejo caer por casa de M.M.Amèlie. Cena improvisada, buena charla, y una camiseta en préstamo para dormir. No sé si el café que tomé al despertar ha tenido algo que ver, porque no era descafeinado. Cuando he conseguido ducharme (para eso fui) y vestirme, se me abren tantas posibilidades... ir aquí, hacer esto, por qué no lo otro... que de repente me noto acelerada de pensamiento. Me da miedo salir, entonces. Si estuviese en mi casa, me tomaría una pastilla para calmar el coco. La tengo, pero si la tomo ahora me quedaré aquí tirada unas horas. Me armo de valor y regreso a casa. El sol me ha beneficiado, y ya no necesito de extras farmacológicos. Pasa que cuando quiero hacer demasiadas cosas, acabo por hacer: ninguna. Lo del jabón y agua caliente al parecer ya fue demasiado. Lo demás, buenas intenciones. A los pocos días, vinieron a arreglar la caldera. La paradoja: tener por fin agua caliente, y nulas ganas de ducharse, más bien miedo. *** P.D. Escrito hace unas semanas. Imagen: http://www.rit.edu/~andpph/exhibit-bubbles.html Despierto casi temblando, abrazada a mí misma. No he salido de la cama y ya siento fobia social por todas partes. Me da pánico hasta contestar un SMS, que ignoro. Respiro hondo, pasará. No hace falta que llame a nadie, un mal día de vez en cuando para una bipolar con tanta fobia creo que ya es norma de la casa. . . . Un buen consejo terapéutico: como el mal ya está hecho, el haberme levantado tarde: el resto del día no tiene por qué pagarlo. *** Imagen: "Figuras" (Jorge Pedraza http://www.jorgepedraza.net) Hoy se ha levantado un buen día para hacerle caso al psiquiatra. La razón es que me he levantado pronto. Hace poco me preguntaron si seguía alguna rutina para escribir en el blog. Lo mejor que se me ocurre es "la hora del café", en la que he escrito meses. La hora del café alude a un concepto de sobras conocido: que me levanto con las pastillas de la noche en la cabeza, y al tomar las de la mañana, puedo tardar en reaccionar unas horas, que son las del café, aunque tenga el brebaje limitado. Me siento bastante lúcida y con ganas de hacer cosas, de no permanecer en el sofá. Hoy puede ser el primer día de un febrero en el cual vuelva a ser una persona estabilizada, y ahora es cuando toca trabajar para vencer esos residuos de depresión que tanto cuestan. De hecho, se me aconsejó no escribir en la página, y creo que algo de razón había en la medida. Fuerza de voluntad... o me levanto bien, como hoy, o no sé qué es eso. Si estoy bien, claro que me apetece bajar a la calle y realizar actividades, también de limpieza. Lo que hasta yo echo de menos después de tantos meses. No me atrevo a listar las tareas en un papelito del bloc cuadrado blanco. Ahora mismo, estoy al teléfono con Henri, que se reporta a estas horas. Pasa una hora, y ya antes de colgar el teléfono reparo en que no recuerdo qué tenía que hacer exactamente, y eso que lo tenía claro cuando me he puesto a escribir, creo que el residuo de las pastillas acaba de borrarme la cabeza. Me ha recomendado usar la agenda del móvil. Si tengo una en papel. Ya, pero yo me encontré con que no la miraba. Claro, es que ya no trabajamos. Esto es, hemos perdido la rutina y ni anotamos ni la abrimos al empezar el día. En blanco. El plan es que no tengo plan. Sí, (¡menos mal que lo puse de título del post!) hacer caso a mi psiquiatra. *** Ya van algunos años, 2005, 2007 y 2008, en los que he notado una mejoría en el ánimo precisamente en el mes de enero. La del 2005 me trajo aquí y me procuró una nueva vida, en la que todavía patino mucho, entre pasitos adelante y atrás, todo hay que reconocerlo. La de 2007 hizo posible que me pusiera a dieta, fuese al gimnasio, y saliese bastante de casa. Aumentó mi vida social y mi salud. Como dije en su día, perdí kilos de infelicidad. Este año noto la cuesta, la siento a ratos y es como una explosión. "Estoy normal", digo y anuncio, "me siento bien", incluso se me ve alegre. Tengo mis días malos también, pero es muy normal salir de una depresión así, con días buenos y otros que siguen siendo muy malos, pero no tan malos como antes. Al menos sí puedo afirmar que hay ratos buenos, porque el humor no se mantiene todo el día, seas bipolar diagnosticado o humanamente bipolar. Como lo que sube baja, no es extraño que al anochecer (al contrario de la rutina depre y la resurrección anímica nocturna), si durante las horas de sol he estado activa, sociable, participativa... que una vez en casa me hunda un tanto. Hay quien dice que un buen día es aquel en el que te acuestas más contento de lo que te levantas. Pues todavía no sé qué es eso, en mi nueva vida. En la rutina depre, es un martirio irse a la cama cuando por fin estás bien de ánimo. En la rutina de mi cuesta de enero, la cabeza a veces te explota con tantos inputs... pero eso, eso es estar Viva. Luego lo pago con un día en el limbo, casi inexistente, a veces... dulce precio, si lo he de ver en positivo. P.D. Escrito aproximadamente dos semanas atrás. *** Me siento contenta. Hace dos días que me levanto por las mañanas. También porque voy a ver a Henri, que se pasará por Madrid unos días. Pocos, pero menos es nada. Me comenta que están a 18º. Ay, de mayor quiero ser una jubilada que viva en Levante. Me siento con ánimos de ir a la ducha. Debería ir a teñirme a la peluquería, pero lo dejo para la semana que viene. El tema es que para teñirse hay que llevar el pelo preferentemente sucio, dicen que pica menos. Hoy lo tengo en perfectas condiciones de caspa, pero quiero que Henri vea el poco rubio que me queda ya. Hacia las doce de la mañana me entra el bajón. Me quedo sin energía, se me cierran los ojos con ese mareo. Muy lógico. Quizá por eso no he salido a la calle, miedo me da ese momento sin la protección de mi exoesqueto o apartamento. Estas paredes son mi lujo por su precio, y mi cada día más acogedora cárcel. Creo que hasta que no consolide de nuevo el sueño a sus horas, va a sucederme, por efectos secundarios o por mero golpe de cansancio. Estoy llevando a cabo con más o menos éxito las tareas que he escrito, y otras que salen cuando empiezas a dar vueltas por la casa. Es día de ponerse a ello, o el último día, antes de que la asistenta haga por mí cosas de las que ya me veo capaz. Claro que tengo lumbago. Tengo la regla, es decir, todo está en orden, menos el primer día que anduve doblada. A las 9, -1º. a las 12.30, 8º. Otro dato a tener en cuenta, porque ya que no he de fichar en ninguna parte, mejor que salga con menos frío. Este año la calefacción va a tope, y la factura del gas me va a dejar sin la paga compensatoria esa que en enero regula el IPC. . . . Ha pasado más de un mes desde ese escrito. Estaba mal, con abulia y agorafobia, tirada por la depre. Resulta que ahora tengo una avería en el calentador, así que en esta casa no hay quien se duche (ya he tenido dos experiencias de esas que te dejan bien despierta) y he dormido con una manta extra. Es curioso que cuando uno se puede duchar, es cuando más se dice que lo desea. Pasa en la vida, sí, anhelamos lo que no tenemos. No sé si es por esta mejoría de la depresión que quiero meterme bajo el agua, o por lo otro. Qué más contar este domingo... que tengo ojos de domingo (título de un post del año pasado), para variar. Me están saliendo arrugas en la frente como resultado del gesto: abre bien los ojos, porque se te caen los párpados. Qué drogadica estoy, qué comfortably numb. *** Imagen: http://www.eyebeam.org/engage/engage.php?page=exhibitions&id=68 1. A familiares y amigos cercanos, entendiendo como tales los que poseen mi número de teléfono personal. TOQUE DE DIANA, mínimo 8 a.m., máximo 10 a.m. No vale si no he salido de la cama y me he puesto a prepararme el café. TOQUE DE QUEDA, mínimo 23 p.m., máximo 1 a.m. No vale si no estoy metida en la cama. Os envío circular por correo electrónico explicándoos pormenores pertenecientes al "Cuaderno de rutinas y bipolaridades". Me sois de gran pero que de muchísima ayuda despertándome por las mañanas. Hoy ha sido la primera prueba, todo un éxito. Gracias, os quiero. 2. A lectores que me han escrito. El otro día reparé en que he perdido correspondencia "vía" la carpeta de spam, pues recuperé un mensaje entre más de cien. No suelo consultar antes de borrar, pero lo hice y ahí estaba un mensaje de un lector. Si no he contestado a alguien, o bien ha sido porque no me he sentido en forma y hoy intentaré rebuscar por si acaso, o porque no he llegado a ver sus mensajes. Lo siento. Queda reabierta la sección de "Cartas": quiero publicar algunas de las cosas que me enviáis, así que os pediré permiso para editar fragmentos de los que me contáis vuestra historia. Todo testimonio importa. 3. A lectores que comentan en posts antiguos. Intento responder a algunos comentarios en privado, pero no me es posible hacerlo con todos. El problema es que la posibilidad de que alguien caiga en un texto de los archivos, salvo que haya buscado algo específico, es baja, y quien ha comentado allí no tendrá posibilidad de que otro lector conteste, con la excepción... El artículo más comentado (55 hasta la fecha) y "vivo" del blog, con diferencia, está dedicado a la pastilla S. (y así respondo a otra pregunta: seroquel), quetiapina. Por si alguien quiere pasarse, incluso participar en este mini-foro espontáneo: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/112401-tragate-la-quetiapina-querida-s.-.php Repito: si alguien quiere hacer preguntas concretas y recibir respuestas el mismo día, es mejor que escriba en www.bipolarneuro.com. De hecho, remitiré este contenido a ese foro. 4. En general, Visitad las FAQ. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/temas/faq.php Que una lleva la página sin colaboraciones, y las escribí para ayudarnos a todos un poco en este galimatías desde noviembre de 2004. 5. Para Blue: MÉTETE EN LA DUCHA SO (¿WEBONA?) Si consigues dominar ese sueño, recuperarás rutinas, te encontrarás mejor y pronto tendrás fuerzas para escribir (no sé si a diario) en el blog. *** Imagen: http://www.xornalistas.org/novidades/nova.php?id=1174&lg=gal Lo que sigue es la amalgama de las palabras del psiquiatra, del psicólogo y también en buena parte de amigos que me conocen. He de salir a la calle una vez por la mañana, y otra por la tarde. Vale caminar una manzana (sin comentarios). Lo cierto es que se me ha de mentalizar mucho y persuadir incluso para sacarme a la calle a dar una vuelta, y no sé por qué sucede esto, pero así son las cosas. He de hacerme la cama, cosa que en la vida... soy del sector contrario. Voy al dormitorio sólo a dormir, y siempre me ha dado igual. Me está costando horrores porque no me acuerdo, directamente. Sobre dormir: controlar las horas, ir disminuyendo progresivamente. El cuerpo pide dormir más en depresión y eso hay que irlo cambiando poco a poco. Voy mejorando, aunque el coco muchas veces me pide guerra por las noches y luego me deja en coma durante el día. He de moderarme en internet (a favor de la vida real), y en concreto en lo bipolar. Un paro en mi actividad en el blog que los lectores sin duda notan, pero es asimismo consejo por mi bien mental. Por ello apenas cuelgo fotos, porque encontrar lo que busco me supone un trabajo extra que no puedo asumir ahora. Con calma lo iré haciendo. Pido paciencia porque yo la estoy teniendo. He de mantener la cocina limpia, sin pilas de platos. De esta manera el entorno resulta, para empezar, amigable para tareas de cocina. Para seguir, amigable a la vista: me sé de una que viene por aquí de vez en cuando a pasar esa inspección marujo-sanitaria en concreto, ja, ja. He de doblar la ropa y meterla en el armario y los cajones. Nada de la silla donde todo se acumula, que ha sido al igual que la cama deshecha, mi costumbre. Doblar y planchar nunca han sido mi fuerte. El otro día me atreví con el cajón de los calcetines: puro desorden. Tengo que relacionarme con gente, de nuevo preferiblemente fuera del ámbito bipolar. Cuando vaya mejorando de esas fobias irritantes. Pero nadie me va a apartar de Henri (de nuestras charlas al teléfono de una hora al menos dos veces por semana) y otros buenos amigos, que amigos son y si compartimos el trastorno, pues mala suerte, pero no pienso perder contacto. . . . Estas orientaciones no pueden aplicarse de la noche a la mañana. Por ello las llamo "2007", y seguramente seguirán vigentes otro trimestre (o más, seamos realistas) del 2008. Me refiero por supuesto a conseguir el hábito, pues lo deseable sería que todo se automatizase e incorporase a mi forma de vida. Sola no puedo tantas de estas cosas, está claro por todas partes. He de pedir ayuda, y si no puede venir de amigos, contratarla. A un amigo le puedo pedir que cambie una bombilla, digamos, pero no fregar el suelo: soy incapaz de abusar así, no procede si no tienes la gripe. La bombilla la puedo cambiar yo, pero si me subo a la escalera prefiero que el amigo sea el "jefe de obras" que mira desde el sofá vigilando que no me caiga. El otro día fui con la asistenta a hacer la compra. Los recados se me dan muy mal y deben acompañarme. No pasa nada, sólo que la gente tiene sus obligaciones y la amiga enferma cansa, cansa porque siempre es el quizá y el ahora no puedo. Hay que persuadirla para salir de su cueva, hay que no atosigarla para que no se bloquee en esos momentos, hay que irla a buscar a su casa. Hay que entender muchos detalles pequeños que no voy a escribir aquí, que quizá comparta en intimidad, pero que hacen mi vida en solitario algo difícil. La ducha es vox populi, valga de ejemplo cotidiano. De dejar de fumar, no se habla, no es el momento según los terapeutas (y oigo lo mismo desde hace 15 años). Sólo noto la ansiedad por eso, por lo que fumo, porque hace tiempo que no la siento en el cuerpo como un dolor y eso he ganado. Y es un gran avance para el trastorno de ansiedad, mi comorbilidad favorita. En resumen: el orden en el hábitat ayuda a ordenar la mente. Acabar con esta desestructuración ambiental hará que mejore, sin cambios en el tratamiento farmacológico pues voy bien servida de antidepresivos. Sigo presa de la abulia, algo que me ha sorprendido porque esta forma o síntoma de depresión nunca me había atacado. Pero la información es poder, y ahora que lo sé, no desespero. Todo pasa. Por eso, lo más importante es que a pesar del bajón gordo de este año, una recaída para la que no estaba preparada psicológicamente por otra parte, estoy tranquila: NO SUFRO No sufro, cosa que cuando he estado enferma pocas veces he podido afirmar. Puede que sí, que mi vida sea vegetativa en estos momentos, que no me satisfaga y a veces siento que envejezco sin más, pero me aferro a ella sin más problemas que los que procuran algunos malos ratos propios de la depresión. Sé que estoy bajo una enfermedad y es lo que hay. Puedo leer libros (no periódicos ni revistas de papel, han de ser digitales), puedo ver películas y alguna serie a fin de entretenerme, matar las horas en las que no tengo voluntad para nada más útil. Y ah, le voy a pedir a los reyes magos una bici estática en la que pienso hace mucho tiempo, de tercera mano me vale (nota privada para un amigo o dos que no saben qué hacer con la suya). . . . P.D. Por tanto, que nadie sufra tampoco. Sé que hay amigos que pasan por aquí para saber cómo estoy. Quizá sea momento ahora para reiterar que esto no es mi diario íntimo, ni mis cuadernos personales. Estos posts de Cuaderno de rutinas y bipolaridades no son ni deben ser predominantes en el blog. Porque a veces cuelgo textos que tienen semanas, meses e incluso años, y no siempre advierto de su fecha. "Por lo que posteas te noto bien"... no es información real, no es el titular de hoy acerca de mi ánimo general. Por eso estoy llamando a mis amigos y conocidos últimamente. Si quieren saber cómo estoy realmente, les exhorto a que usen el teléfono. Así quizá quede algo matizado que el huevo frito del otro día no tuvo de anómalo más que resultar un desayuno fuera de horas y que tuve humor para ponerme música de la que me emociona. *** A las 4 a.m., un libro malo te aparta de la lectura. Te conectas. Siempre hay alguien. Te encuentras hablando de pastillas y de si alguien bebe o dejó de beber. Mientras alguien, muy atacado en lo bipolar, está bebiendo y nada puedes hacer, porque ya lo sabe, sabe que no es compatible con el tratamiento. Es muy duro, sí. Sólo puedes acompañar a esa persona. Pero la cháchara sobre pastillas no escapa de ningún chat entre bipolares. Pedir que dejen el tema es como pedir a un grupo de ciencias que aparten a ciertas horas la filosofía de la ciencia. De madrugada, sólo deberían permitir los chistes y cuentos para dormir en los salones de chat. En alguno de literatura, quizá. Hace tiempo que no piso el IRC Hispano... El sueño me juega malas pasadas. No es el primer domingo que paso en cama, alejada de todo y todos. Desaparecida. Un día que no existió. La madrugada sí, por desgracia, para hacer del lunes un día de los duros. Despiertas, son las 2 a.m., y cuando falla el libro, en plan obsesivo te dices: voy a buscar las puñeteras recetas. Perdidas hará casi un mes. Igual han caducado y ya no pueden aceptarlas. En mi vida había perdido el fajo de papeles que me aseguran un mes de medicación. Y las encontré, por fin. Dentro de la libreta que no he tocado en demasiados días. Tengo sueño, tomé las pastillas de la noche incluso con un extra para dormir, pero me ha podido todo. . . . Se hacen las 11. Un día más lavándome como los gatos. Lo bueno del invierno aquí es que con este frío puedes salir con un gorro, que disimula muy bien el cabello, que no está sucio pero sí lleno de crestas de punki. Tareas: ir a la farmacia. Recoger algo la casa. ¿Marcharme unos días de Madrid? Me da pánico, con este sueño caprichoso. Y no quiero meter la depre en la maleta otra vez, para qué voy a engañarme. Escribo poco, para qué, poco más hay que contar de la vida cotidiana. . . . P.D. Escrito ayer, lunes. Solucionado lo de la farmacia, y recogida la cocina. Hoy estamos igual, con otro pretexto, levantada a las 4.43., con un humor de perros y la cabeza chirriando por la medicación de la noche. Mañana (hoy, martes) me he impuesto cocinar, al menos un caldo, como tarea doméstica. *** Esta mañana actualicé el post del otro día, "Desconcierto en propia casa...", cosa que me debía a mí misma. En cuanto a vosotros, lectores, os pido paciencia. Todavía no tengo el ánimo fuerte, llevo mucho tiempo sin atender al correo como es debido... Claro que podéis escribirme, la cuestión es si yo puedo contestar, y esto viene de hace mucho tiempo. Habréis notado que apenas contesto a los comentarios que dejáis (a veces, prefiero hacerlo en privado), pero no por ello dejéis de comentar si os apetece. Vuelvo a recomendar a la gente que tiene dudas o ganas de expresarse los foros que conozco en español para bipolares. Id a las FAQ, por favor. La serie "CSV, el club de los suicidas vivos" me está resultando dura. Como todos los artículos que firmo con el tema "BIPOLAR". Todavía no estoy para escribir bien, por no mencionar el hecho de que lo tengo desaconsejado terapéuticamente, el trabajar en el blog, hasta que mi salud mejore. Tanto por depresión como por agorafobia. Esto tiene sus porqués. Uno de ellos es que un texto como ése me roba muchas horas en las que no pienso ni en salir, ni en comer. En dormir, pues a veces. Llevo días durmiendo ya de noche a mañana, pero estuve una semana otra vez noctámbula tras el puente del 1. Seguiré trabajando porque me lo quiero quitar de encima, así que espero seguir publicando la serie mañana mismo. Este otoño, primavera al otro lado, está resultando duro en la gente que conozco. Es la ley del péndulo en cambios estacionales. Por ello, a pesar de los vaivenes, os deseo que tengáis buena semana. Yo la empiezo medio bien: no dormí 8 horas (desperté por sueños), pero las dormí de noche. He tomado té y no café. Estoy aseada y espero salir cuando suba algo la temperatura: ahora es de 5º, dicen, y estoy de acuerdo porque la ventana está abierta para ventilar la casa. He de redactar notas para mi psiquiatra. Poner una lavadora. Bueno... es lunes, y hay trabajo. La cuestión es si lo podré acabar o no, pero estamos en lo mismo de cada día. *** Acaba de llamar Padre: "señorita, ¿cómo van esos ánimos?". Que no tenga prisa en irme, que primero deje a la depre. Le digo que mañana voy al psicólogo, y que espero esta misma semana irme para Madrid. Llevo aquí demasiado. Él prefiere que esté con Madre. Madre ya está que no sabe qué hacer. Esto no puede seguir así mucho tiempo. Pero es que es raro que coma o cene con ella... Nunca tengo hambre a mediodía, cómo puede ser de otra forma si me levanto pasadas las 12. Es hora de irse, a la que tenga un soplo de fuerza para hacer la maleta. Supongo que el hecho de no tener ropa para el otoño que ya ha caído por aquí tiene algo que ver en esto. O que hoy sí he experimentado "la resurrección de los depres" (así llamo yo cierta reactivación hacia las 18-20h.) y ha sido casi un alivio, ya que me he pasado el fin de semana en catatonia y entre sábanas, durmiendo récords. Yo qué sé, hoy ha sido distinto. Vengo de la calle, y eso sí es un notición aunque salí con Madre. Eso sí, el meterme en la ducha fue cosa mía. No digo cuántos días hacía que me esperaba el chorro de agua en el coco... Tengo mucha confianza en la visita de mañana. Necesito centrarme... y dejar la depresión, o que ella me deje. Dicho sea, para los conocidos que asoman por aquí para recibir noticias mías, y que no se acostumbren, que el blog no es el periódico. Por cierto, saludos. Os dejo otro de los diseños de Javier Mariscal. *** 04/08/07 Si alguien quedaba en la ciudad, un sábado de agosto ya está claro que "maricón el último": quedamos los colgados parias y turistas. Las playas de Madrid: piscinas al descubierto. Me informan de que hay poca gente, nada comparado con un sábado de julio. Desde que empezó la dieta tras el chute de tres días y casi como único alimento de cafeína y teína (soy bipolar con gusto por esos tóxicos que me permito, aunque no beneficien, sólo que me pasé unos días de la raya), he adelgazado un tanto. Y aunque la silueta haya mejorado algo, asoman estrías y carnes flácidas, tan propias de la mujer gorda como de la madura. Cuando H. por fin adelgazó los 15 kilos más o menos que había pillado en cuatro años de pastilleo obligatorio, paró la dieta y se dijo: estas carnes blandas sólo se arreglan en el gimnasio. Elemental, y lúcido. Sólo una vez fui a un gimnasio con éxito y fue en... 1992, en una especie de experimento "vida sana" que no duró muchos meses. Mis experiencias con el deporte se remontan a la infancia. Al olor a cloro de la piscina y los ojos enrojecidos. Creo que sé nadar desde los cinco años. Obtener la minusvalía (y con diagnóstico TB no te la niegan) tiene alguna ventaja, por ejemplo: la gratuidad en este tipo de instalaciones. Ya he escrito que de pequeña nadé demasiado y tengo una especie de complejo de Obélix al respecto, pero me he convencido de que es el ejercicio más económico a fin de muscular. Caminar está bien, pero no es lo mismo: el efecto no es global. Esta mañana me he dicho: haz lo que pensaste ayer, que los brazos musculados y el culo prieto al que medio-aspiras (hay que ser realista) no se construirá en un día. Se presenta entonces lo inevitable: qué me llevo, cuántas horas estaré fuera de casa... ¿Algo de comer? ¿Bastará el protector solar? Y con estos pensamientos, sube la ansiedad, oh no, qué bonito parecía todo. Cuando salgo más allá del barrio, mi bolso parece preparado para cualquier contingencia y eso es necesidad de control. Si no hay pleno control, aparece la ansiedad. Es el primer día y no aguantaré muchas piscinas (aquí dicen "largos"). Quizá me sienta ahogada a la segunda, pero no pienso irme entonces: descansar, y volver a meterse. No tengo un objetivo ambicioso del estilo "hoy tocan 10". Estoy reuniendo valor mientras decido si la angustia es aplacable por sí sola, o necesitaré un extra farmacológico. De momento, la bolsa está preparada y me puse para estar por casa el bañador para mentalizarme, para esperar al momento "necesito salir" y hacerlo en esa dirección. Si es que hoy se presenta ese instante. De no ser así, por si hay quien insiste en lo de la fuerza de voluntad, sólo decir que el último de mis planes es montar un número en público con un ataque de pánico. Todavía recuerdo el de finales de febrero por el barrio y me niego. Y si hoy no puede ser, mañana R. se apunta. Siempre puedo hacer estiramientos y ejercicios de coordinación en casa, mientras, mientras... necesito esos pectorales fuertes para que aguanten mi espalda, y esa es la mejor razón de todas para ponerme a "hacer largos": ni estética ni rutina bipolar, sino salud. Musculatura que alivie esa columna vertebral. Buenos deseos para mi cuaderno de rutinas y bipolaridades el resto del verano y, quién sabe, la piscina cubierta también me resulta gratis. 17/08/07 Mis intentos todos estos días fueron frustrantes. Sola no podía ir, me atacaban todas las fobias. Me daba de cabezazos. A mucha gente le "da palo" ir sola a algunos lugares. No es mi caso: a mí me aterroriza. La compañía no como el complemento para una actividad, sino la condición sin la cual eres incapaz de hacer algo. Ayer (por fin) contemplé el cielo de Madrid con una novedad: boca arriba dentro de la piscina. Disfruté en especial de algo: puedes darle de hostias al agua, y encima avanzas con velocidad. Mucho mejor que querer dárselas a las paredes. Cuando crucé el umbral de la instalación, me di cuenta que realmente temía esa entrada. Fui con alguien, cómo no. Sólo que era R., quien no dudó en disparar sus comentarios ácidos: calificó mi nuevo corte de pelo como gay. Pero también dijo algo muy bonito: que hacía mucho tiempo que no me veía tan bien, que parecía muy cambiada, que estaba diferente de forma muy positiva. Es verdad que los pectorales y hombros han entrado en razón: voy erguida, y la postura lo dice casi todo. *** Entro en razón con la visita de M.Amèlie, "despierta, Blue". Salimos hacia las seis y media de la tarde. Nos acompañamos hasta el metro, porque decido tomarlo y no recuerdo la última vez. Antes de llegar al andén, tengo los cabellos mojados por ese sudor de ansiedad. Y eso que lo que más nerviosa me pone es llegar a la estación del metro, no cogerlo. Separamos nuestros caminos en un transbordo, y me bajo en pleno centro comercial de la ciudad, para matar otra fobia. Voy dando vueltas por calles y callejones. No encuentro la librería, pero por fin entro en el monasterio de las Descalzas Reales. Ah, sí, estaba cerca. Encargo un libro sin fijarme en naaada de lo que venden, pues por algo he dejado de ser un peligro en las librerías. Entro en unos grandes almacenes. Eso sí ha sido una prueba. Hay que comprarse alguna ganga, pero sola no me atrevo a meter la pata. Gracias a la pericia de esta amiga en el arte del registro de tiendas, tengo una falda muy chula desde la semana pasada que estreno hoy. Revoloteo, recuerdo marcas que vestía, y salgo porque tengo ganas de fumar. Ya he visto a bastante gente allí. Caminando caminando, entre turistas, paseantes, jóvenes en bancos y también mendigos, llego a casa, tres horas y algo después, con dos bolsas del supermercado. No me he fijado en ningún termómetro. Me siento tan rara por la calle sola. *** 8.39. Llego a casa. 20 grados. 8.15. Salgo de casa duchada. 7.40. Arriba. 23.00 A dormir. Sin salir desde el viernes :S Debí tomar las pastillas hacia las 22.30. No había salido, no a 37 grados durante el día: de nuevo, han de sacarme de casa. Ese peligro tiene el verano: hasta medianoche no hace algo parecido a fresco, brisa... en Madrid. En Barcelona, pues la cosa es diferente, pero este es mi tercer verano aquí. . . . Esta semana me he propuesto "trabajar" desde esta hora. Porque poco más tarde, la canícula me deja encerrada en casa. Hoy no me atreví a pasear más rato. Estaba con la agradable sensación de haber madrugado: un cierto dolor de cabeza con somnolencia que se me antoja hasta agradable por ello, y ya me había tomado las pastillas. Me dije: un poco basta, mañana más. Ya sé que se trata de miedo más que de otra cosa. Vivir con miedo y tanta fobia no es ninguna experiencia, en realidad, pues la única forma de contenerlo sin terapia es no hacer nada que te lo provoque. Eso te coloca en una posición de depresión "técnica": nada haces, a nada temes. No hay experiencia, pues. Como sí hay apatía, tampoco te apetece ver a nadie. Si charlé por teléfono, no fue porque yo marcase. Si me propusieron tres planes el mismo día, por agobio los rechacé todos. No sé cómo conseguí coser el dobladillo de unos pantalones ayer, y no se me ocurre nada más útil que haya hecho el fin de semana. Estuve pensando: Blue, despierta, despierta... mucho tiempo. ¿Qué vida es, sentirse dormida "vitalmente" a horas donde todo el mundo se toma su tiempo de ocio? Vida depre. Por ello me fui a dormir pronto. Bien, esta semana quiero trabajar duro. Ya sea en lo doméstico (primera lavadora puesta), ya sea un post diario en el blog (sí, retomar los trabajos en la página), y que no falte un paseo matutino, aunque sea breve. Pocas estrategias de momento, pero espero que haciendo poco, algo cada día, no me venza el desánimo a más de 30 grados como esta semana pasada. Aunque bajan las temperaturas esta semana, dicen. Estoy harta. Se decreta la semana antifobias. *** La vaca de Kukuxumusu también sucumbe al calor. Viva San Fermín, por cierto. Que me dejen ahí fuera si esto no es cierto, 25 sobre el papel pero un horno ya, todavía a estas alturas de la tarde. Mi fobia predominante ahora es hacia el sol. Por lo demás, habito en silencio. No televisión. No películas. No música. Tampoco estoy conectada a internet. Me dedico a devorar literatura ligera, de esa de 500 páginas por volumen que podrían resumirse en 100. El sonido del ventilador del pc me acompaña. Leo un libro electrónico. Me resulta muy cómodo poder espaciar los párrafos, para concentrarme mejor, y como punto de lectura: borrar todo lo ya leído (conservo copia). Es genial. Pasar un domingo medio tiesa por lo que es supongo la tensión bajando a medida que las temperaturas suben no es plato del agrado de nadie, pero los libros no te miran con compasión. Siempre fueron mis mejores amigos, cuando me permitían entrar en sus mundos, a ellos les debo tanto. No he estado del todo sola. Tres de mis cinco amigos me han acompañado estos días de dieta desintoxi- en algún momento. También es cierto que de este encierro raro estoy consiguiendo fumar menos y de eso el libro tiene algún mérito. El calor no va a bajar ya, esto es sólo el principio de lo que va a dar de sí el verano. Ya tengo alguna idea para sobrevivir. Si albergaba esperanzas acerca de escribir un buen artículo, mejor lo deje estar hasta que no me haya adaptado un poco más. Se cuece aquí una decisión importante: si me levanto a las 8.00, con margen de pocas horas hasta que el sol empiece a molestar, está todo bien. Luego te encierras en casa para protegerte. Pero doce horas después, cuando ya se puede respirar, se te invita a salir a la calle... hasta quizá las 2 a.m. Vida social, le llaman: las famosas terracitas de verano, por ejemplo. Tengo que escoger un tramo donde "vivir" estos meses, pues ir de un lado a otro del delicado ritmo del sueño no conviene. Y la decisión está tomada, por los años que me preceden ya. Muy a mi pesar y muy a riesgo de un posible insomnio, aunque no salga de noche. Tendré tiempo para escribir, eso sí. *** Poco tabaco, menos internet, un té y café y medio después de comer. Zumitos, yogur, fruta, ensalada de forraje, y algún segundo plato. Sólo corre vitamina C por mis venas y creo que está barriendo a Z. definifivamente. No sólo ducha para la niña, sino peinado: fijador en el pelo. Aunque no puedo comparar el resultado con el después de salir de la pelu hace ya más de un mes, no me veo mal al espejo. Creo que he adelgazado pero no hay báscula para confirmar nada: no suelo pesarme, con mirarme tengo suficiente. Estoy leyendo, gran re-novedad. Lo cierto es que no se me ocurre otra forma de dormirme, después de tantos años con esa rutina; lo de las películas es del todo provisional y además fatal porque acabo en el sofá dormida. Lo malo es cuando comienzo a ver mal, como ahora, y todavía no he desconectado del mundo aunque espero hacerlo en breve. Di un paseo, no sin cierto esfuerzo por la ansiedad de encontrarme sola de vuelta: ese momento del "qué coño pinto yo en el centro y ahora qué hago, deambulo o voy para casa". Y bueno, ya se sabe: si todos van en manga corta y alguien lleva una chaqueta (ya de verano) negra, esa es Blue. Una mujer me llamó "mujer" para pedirme un cigarrillo. No doy tabaco, pero esta vez lo hice viendo su aspecto envejecido por la vida en las calles. Ojalá me esperen 8 horas de buen sueño, que las necesito después de un sueño demasiado ligero ayer. Cantidad no es calidad en estas cuestiones y no hubo ni una cosa ni otra. Y eso es casi todo, amigos. A quién le importa qué leo, qué hago por el centro, y con quién me veo... a mí, a mi vida privada. *** Imagen: un diseño de Jamaika (en los enlaces del blog) 04.50. Estoy insomne. He dormido una barbaridad: de 23.40 p.m. a 2.15 a.m. Me levanto despejada: lleno incluso el pastillero semanal. Trabajo en otro pc, el más viejo, que no tiene memoria virtual suficiente. El "principal", está para llevar a reparar. Estoy frita con el tema ordenadores, pero les doy una caña que los mato, pobres. Me he cargado el ratón ese óptico, porque apenas uso el tradicional y se ve que le pego manotazos en vez de suaves toques. En fin. Estoy bastante lúcida, pero hoy quería colgar algún texto de 2004. Por ello este post desaparecerá, supongo. Porque ahora no me veo con ganas de escarbar entre todo eso. Sólo me faltaría ponerme de un humor extraño releyendo batallitas cuando ahora estoy sufriendo una pastilla nueva. Trabajo para hacer no me falta, y sola estoy bien. Pero para hacer una excepción, estaré conectada con mi cuenta hotmail para hablar con "el otro lado del charco" o algún otro insomne profesional español. Me aburren los posts cotidianos de rutinas y bipolaridades, aunque en pleno cambio de pauta sí deberían importarme estas cosas. Si se presenta algo hilarante o un desbarre, quizá se convierta en un post dinámico. Estoy de cierto humor: he limpiado los trapos con lejía. Lo olvidé (imposible, si acaso comentarlo): tengo un dolor de espalda de esos llamados "ve al fisioterapeuta". Hacía un año que no me dolía así, quizá porque se aproxima el tercer aniversario del accidente. . . . 20.27. Estaba y no estaba previsto. Salí a la calle dos veces. Al volver esta tarde, tenía la cabeza despejada y mi ánimo era otro, es un pez que se muerde la cola pero a media mañana iba sin equilibrio y el paseo fue el justo. Lo de la tarde... yo a eso le llamo el despertar de los depres. Eso sí, la espalda es otra cosa, debo estar pinzada. Y ya no tengo fuerzas para salir, no quiero arriesgarme ahora que me puedo desmoronar en cualquier momento. Pero me temo que la fiesta no se ha acabado. Cómo adoro a esta pastilla nueva, cuántas aventuras... *** 2. Cita por la tarde. Era para un (otro) café. Pero está cambiando el tiempo y voy atontada cual mosca, al otro le pasa igual y necesita una siesta. Más tarde no va bien. Mala suerte, pero así se alarga el primer café. 3. Supermercado. Como hace esta luz (dejó de llover), me di cuenta cuando ya habían cerrado. No lo hice por la mañana, pues sólo escribí media lista de compra con cuatro productos no urgentes mientras limpiaba cristales y otras marujadas, también de las cibernéticas. Aunque me duché, sólo me he vestido decentemente (no precisamente para un lugar de la Mancha que conozco), sólo mientras hacía pruebas buscando algo que me convenciera para ese segundo café. Tenía demasiado trajín y estrés para comer, cenar e incluso dormir a mis horas. Valoración de la rutina de este sábado: insatisfecha, aunque haya puntuado alto en "vida social" y fuese cojonuda, oxidante a la vez que antioxidante, esa ducha de humanidad. Hay más. Hay hastío profundo por no poder ejercer de Persona Normal, pero ahora no me apetece hablar de ello. Son notas para el psiquiatra. . . . Del diario personal de Blue. *** Ayer el catarro me secuestró y estuve todo el día apartada del mundo. Desperté con llamadas perdidas de preocupación. A mí también me preocupó el tema. He dormido pocas horas pero es normal: ayer hiberné. Sigo sin sentido del gusto y olfato, y con dolor de cabeza, pero los mocos se calmaron un poco. Pese a todo, ya no me cuesta salir a la calle. Quizá esté funcionando ese pequeño cambio en el tratamiento. . . . 21.47. Cuelgo tras 28 minutos de charla con mi madre. Me llamó desde el banco de la playa, donde fue a fumarse un cigarrito (fuma raramente, y nunca en casa). Me alegra mucho saber que cuenta conmigo para desahogarse de lo cotidiano. Celebra las noticias que le doy: llevo enferma desde el viernes, sí. Pero de otras cosas, porque, tachán: ya no tengo ataques de pánico. Y ya no me siento tan prisionera en casa, además tengo ganas de hacer cosillas, vamos, de hacer "vida normal", no vegetal. Me duché y bajé a comprar, por ejemplo, sin pensármelo mil veces. Recibí una carta importante que estábamos esperando. Buenas o malas noticias, las compartimos, Madre y yo. Quizá no nos entendamos del todo bien, pero nos hablamos muy claro, lo que es de agradecer, y al haber convivido, vaya si nos conocemos. Y nos queremos. Reconfortante. Emocionante. . . . P.D. Gracias por vuestros deseos de recuperación. Ya estoy mejor y casi preparada para el siguiente salto en la pauta. Imágenes de estos dos posts "de noticias": luces en la fuente mágica y fuegos artificiales en Montjuïch. *** 1. CATARRO MONUMENTAL. 2. No estoy agorafóbica, ni ayer tampoco. Bajé a comprar pañuelos de papel... y a la farmacia... y al estanco... y para de contar, que se me caía el moco. Pero a la calle, sin traumas. 3. Tercer día de nueva pauta y seguirá la cosa, que no hemos acabado con los cambios. Por cierto, no he vuelto a tomar café, sigo con el té (en uno de mis arranques torpes, cayó el recipiente de sacarina y con él, la mitad de los comprimidos al suelo). Valga como contraportada. El resto de noticias, las que hoy son importantes, en prensa digital. *** 10.20. Me apetece desayunar, esto es buena señal, ya me encuentro mejor. Pero no, pienso, no lo estropeemos con un café. Y aquí me veo, atónita contemplo a mi derecha, una taza de té con sacarina. No parezco yo. *** Me voy perdiendo, vuelvo a no saber en qué día vivo, sé que llegué un jueves, y que este jueves también dormí en Barcelona, y que hoy fue sábado y bajé a comprar el DVD de "Polònia". Y que mañana, si madrugase (improbable, a las 7), conseguiría unas tazas chulas con otro periódico. Hoy me he dedicado a mi familia: me han venido a buscar para una comida. Con mi nuevo corte de pelo, y ganas de quedar bien: participar, simpatía no simulada (vamos, si uno se pone, que al menos disfrute)... eso desgasta el doble mis pilas dudosamente recargables. Cinco horas de actividad, y me venía abajo. Estoy de mal humor por el cansancio, ya ni puedo hablar por teléfono. Me pongo una peli romántica que compré el otro día de saldo: me motiva que sea francesa y mmm esa versión original, y mmm cómo me gustan los tíos feos de Armani. Luego, embelesada todavía, me paso a ver qué se cuece por estos mundos. Asomo... ya contestaré correos. Y tras lo de mañana, el famoso cumpleaños colectivo... me van a tener que meter en el tren, vagón cuidados intensivos. Llevo aquí unos diez días, no me lo creo, menudas Festes. Estoy espesa mucho antes de la hora de pastillas. Acabo de tomármelas. Tengo medicación para 2,5 días. Estaba bien calculado y prefiero comprarla ya en casa. Espero soñar con Jean Reno. . . . Hay buenas noticias en el caos: 1. Bajé solita a la calle sin yuyus ni nada cuando me di cuenta de que quería comprar ese DVD. Por ahí anda el periódico: me olvidé completamente después, porque sigo sin poder leer prensa escrita (ayyyss se me coló una mala). 2. Ejercí de tía (yo me doy el aprobado). Y de hija. Y de hermana. 3. Por todo eso, concluyo que me siento bien, con correcta autoestima. Lo dicen los autorretratos, sonrío bastante. Ya puedo salir guapa, qué menos, con lo que me dejé en la pelu... :S (otra mala, esa factura). *** La foto no es mía, pero desde ese mirador contemplé la primera noche esta ciudad, con mi madre, fumándonos un purito. P.D. El reloj de Blogia no está dando la hora correcta. Edito post a medianoche, hora de pastillas, una vez colgado un primer borrador. Segundo post publicado el 16 de mayo Polonia, 6º día: cuaderno de un día de reposo emocional (post dinámico) 10.33. Ya he puesto una cafetera de descafeinado. No me quejo: ayer, posteando, no sólo se me fue el santo al cielo, o el teclado, porque cuando lo colgué había pasado la medianoche y claro, la fecha no es 15 como hubiese deseado. Al final me dormí hacia las 2,30 a.m., y a las 10 se disparó el resorte del "despierta, guapa", que ya se encuentra en plena forma, lo cual es de celebrar. El hijo pequeño de Mme. Jetlag se ha puesto malito y ya está la mujer en urgencias. El factor bebé indispuesto no estaba en el menú. Dos del sector hijos tienen abuelas para cuidar de ellos en un momento dado, me digo. Para lo que me queda en Barcelona, aunque son días por delante si las cosas no se tuercen, la nueva pauta del psiquiatra va a ser cosa ya de Madrid. Quiero tener un cuaderno de rutinas y bipolaridades nuevo listo para anotar las anomalías con los cambios. Como la cosa va en plan ensayo-error, tendré que documentarlo. No era parte del programa de las fiestas, pero hoy alguien será invitado a comer conmigo en casa. Tengo la nevera llena: una, porque se me quita el hambre con tanto estrés, y otra porque he comido fuera estos días. . . 11.01. Ya llevo el globo encima. Pues hoy le voy a dar compañía: necesito escuchar a Springsteen, con o sin el coco al 100%. Es hora de escribir un mail-tostón de los míos: a ver a quién le cae hoy. Tareas: ir a la peluquería. Odio hacerlo. Quizá me anime una de las Mmmes. que también ha de pasar por el suplicio. He soñado que iba a por recetas a un extraño ambulatorio: debo revisar mi botica. Ese "Dancing in the dark" sigue poniéndome los pelos de punta, y la carne de galllina. Los buenos recuerdos de los conciertos del Boss en los 80 y 90, esos sí que los llevo en las venas. Como los otros, pero estos no los tiraré al pozo, me niego. Ha llamado la anfitriona. Aleluya, ya tenemos fecha y hora para ese primer macro-encuentro, y del segundo, ya hablaremos. De buena mañana, apagaría el teléfono para declararme desaparecida todo el día. 11.36. Ya sale el segundo descafeinado. Ya estamos con cafeína y nicotina como siempre, la novedad es lo de Bruce en las venas. Algo que, aunque suene raro, es muy barcelonés. . . . 14.23. Reparo en que me he quedado tiesa, tiesa delante de esta pantalla tonta, escogiendo canciones, pues no quiero parar la música como dice la canción de Village People, necesito repararme y eso me da fuerzas. Rechazada la propuesta de Mme. "hijo inquieto" para ir a la playa, he descubierto como si no lo supiese ya que hoy no estoy para leches. Eso sí, doy el tipo por teléfono y mail, ese extraño don. Mi amiga lo ha visto en directo, como mi madre: pasaba por el barrio camino a la playa. La recibo, le doy algo al crío para que juegue, pero ella está hiperactiva, al ritmo del bebé, mientras que yo tengo el cerebro marchito, todo a cámara lenta. No puede ser, no puedo salir de casa y tener actividad normal, o a tope, no antes de la hora de comer. Ella lo ha entendido. Reviso esas fotos de Barcelona. Si no hay fábricas cerca que contaminen, el cielo suele ser hermoso en todas partes. Pero cómo noto el cambio de color. Aquí la luz es especial. Cómo adoro el azul de Madrid, tan intenso. Y... cómo una puede transformarse cuando una deja de mirar al este, toda la vida hacia el este, y el oeste no tiene desperdicio. Cuestión de puntos de vista. Mejor no me meto ahí, que filosofía+pastillas es mala combinación. Estaría bien pasear por la playa al anochecer, en plan tranqui total, y hacer alguna fotografía de recuerdo, por ejemplo de ese pez tan chulo y deslumbrante a plena luz. Aquí todo "se hace", hasta un paseo: "et ve de gust fer una passejada?" (¿te apetece dar un paseo?). Fer es el verbo, muy parecido al "faire" francés, pero bueno, de eso puedo hablar en otro post. . . . 16.20. Suena ahora en la lista de reproducción aleatoria Planet Funk, "Who said" (http://www.goear.com/listen.php?v=f713ae2 ), y ahí he reaccionado. Llevaba escribiendo dos horas, absorta. Me ha gustado ese borrador, tiene posibilidades, como otras tantas piezas de puzzle que colecciono a la espera de un momento de lucidez extrema de esos en los que "todo cuadra", momentos que han de presentarse a dosis muy reducidas, quizá uno al mes-dos meses, porque estoy pisando el lado maníaco del asunto entonces. No puedo llamar esos momentos a voluntad (aunque sería fácil con ayuda de alcohol), porque no me los puedo permitir (y menos el alcohol), así de duro, y esto está firmado hace mucho tiempo. Sonará extraño, pero es parte de los compromisos que he asumido conmigo misma y con la enfermedad. Si no puedo controlar a la bestia, puedo acabar ingresada, y eso en estos momentos lo de pensar en hospitales está completamente fuera de lugar, precisamente porque otro de mis compromisos es con el tratamiento farmacológico, revisiones con el psiquiatra... y ya sé darle una leche a este coco que funciona rápido, cuando se pone más "genial" que de costumbre. Lo cual ocurre tan rara vez... no recuerdo la última. Lo de ahora ha sido como encenderme un cigarrillo: de repente, me puse a teclear. Normal, todo normal, ninguna subida. Lo malo de escribir, y por eso lo dejo y lo retomo, es que te aparta del mundo. No te importa si comes o no, si duermes o no, y de hecho no cociné, si a dar vuelta y vuelta en una plancha se puede llamar así, un filete. Ni he dormido la siesta que tenía planeada para estar dispuesta a un "baño" con amigos esta tarde-noche. No me entra nada cuando escribo, sólo humo y agua, ni siquiera siento nececesidad de orinar, porque estoy sacando, lo estoy sacando todo, y no en un diario. Me dejo las entrañas en un escrito denso de unas 600 palabras que le he enviado a un "crítico" al azar entre mi lista de contactos personales. Quizá lo necesitaba, tener un orgasmo con el teclado como acompañante y no otra cosa, malpensados (o bienpensados), después de estos días. Tengo un proyecto pendiente, casi un encargo, y eso sí me quita la inspiración por versada que esté en el tema. No me gusta trabajar bajo presión, porque no rindo bien, no me siento satisfecha con lo que hago y me importa un bledo si a alguien le gusta; si a mí no me gusta, s'ha acabat el bròquil (sanseacabó). Esa canción en efecto me ha hecho algo, poco sé del tema de frecuencias y ondas que se mueven por el cerebro pero por ahí van los tiros de un fenómeno de esos cotidianamente sobrenaturales. Ahora me siento despistada, ese escrito se acabó y no lo he releído pero sé que me gusta porque se ha llevado algunos litros de sentimientos que podía expulsar. Ni negativos, ni positivos. He dado lo mejor de mí, como hacía tiempo que no notaba, salvo en algún post si es que puedo compararlo, y no hay muchos posts que pueda salvar con la cabeza alta, como tampoco escritos. He dado lo mejor de mí, como estoy haciendo estos días con amigos y familia, así que hoy le tocó a un documento de texto. Pero ay, eso no es escribir, sino vomitar, por hermoso que pueda resultar. Necesito otro profesor de literatura que me retuerza como lo hace el psiquiatra, pues el crítico de hoy me temo que va a decir lo de siempre, y no es halago lo que necesito. En el fondo, me gusta que me den caña. Cómo disfruté con mi psiki: me la metió doblada, para variar. Un crítico, lo que ha de hacer, es destrozarte. Si no, no mejoras. Insisto, postear en "Carne de Psiquiatra" pocas veces me ha dado la satisfacción que siento ahora, y de vez en cuando recuerdo algún post que inserto en las FAQ como "artículos destacados". . . . 17.37. Si hay una canción que me destroza, y aquí revelo uno de mis puntos francamente vulnerables, es "Love will tear us apart" de Joy Division (http://www.goear.com/listen.php?v=cf93314 ). Quien la colgó comenta: "La música de Joy Division se caracteriza por su crudeza, por su violencia, por su caótica contundencia, pero Love Will Tear Us Apart es clara, nítidamente, un tema de amor, una descarnada reflexión sobre el amor en la que Curtis se muestra, por primera vez, plenamente vulnerable". Pues al escucharla, me ha tocado el alma por varios lados que no voy a compartir, y lo último que voy a escribir en este post dinámico, que cierro, es que me hacía falta un día tranquilo y solitario "como en Madrid", ya que esta música me ha dado plena conciencia (confirmado más bien) de que empezaba a sobresaturarme con tantas emociones, que ahora soy y estoy muy frágil, me siento débil, vulnerable, y debo dejar mi mente en blanco, y más después de haber escrito algo (no, aquí tampoco lo compartiré) que necesita correcciones pero me parece muy poderoso. El -llamémosle de nuevo- don, cuando te ha pedido ese esfuerzo, agota. No sé si se trata del famoso "Fuego", pero sí una especie de posesión. Respiro hondo. No hay ansiedad. Firmo. *** Otra foto del pez... de e-architect.co.uk. 3,5 horas de sueño. Recuerdos del fin de semana de permiso que me dieron en el primer ingreso, por qué esos días de agosto... Un colchón raro, sólo un lado de la cama en una cama de 90, y dolor de espalda al levantar. Recuerdo de nuevo ese fantasma mío de 2004 en la habitación, y se me escapa una lágrima cuando se lo cuento a Madre. Paseo matutino por el barrio del brazo de mi madre porque apenas veo al salir. Hago alguna compra para mi armario de mujer gordita. Después de comer, caigo en la cama y hago siesta por KO técnico. Despierto acompañada de un herpes labial. Antes de cenar, ataque de ansiedad: cancelado el primer compromiso con las amigas sector cochecito niño. Película en TV y a la cama, nerviosa: las pastillas no me duermen. . . . 6,5 horas de sueño. Zombi desde las 8.30, siento que el cuerpo me tiembla. Debo dormir más, estoy insostenible. Esta noche me gustaría juntarme con ellas. Se me parte el cráneo y veo borroso. Esta mañana me apetece pero no sé si podré ir a la playa. Madre está mosqueada conmigo porque los planes no están claros en absoluto. Mierda. Ataca la impotencia. Se espera de mí, y yo no puedo responder. Y sé que tendrán que llevarme a donde sea, que mis piernas no podrán ir solas. Y llevarme del brazo también: miro sin ver, veo sin mirar, escribo porque lo sé hacer con los ojos cerrados y por eso Madre no entiende. Yo tampoco lo entendería, hay que estar majara. Escrito a las 11.52. *** Por fin lloré un poco, después de volver a casa. He mojado tan sólo medio pañuelo de papel de los finos, de sobremesa. Pero algo es algo. Demasiados impactos emocionales y estrés, y cómo me cuesta desahogarme. Por qué es sólo con Asmel con quien puedo llorar... con nadie más. Sus ojos, y cuando me mira dice eso de "siempre estás así, lábil". Sólo con ella. Qué don tiene esta mujer, es Grande. Qué alegría, vuelvo a llorar otro poco mientras escribo que he llorado, qué acontecimiento, qué alegría, qué alivio, aunque sólo haya mojado mis mejillas. NO COMMENT. *** Hace dos días que no salgo. Se me acabó el tabaco. He conseguido ducharme. Y ahora, lo más difícil: me voy a la puta calle, ea. *** Parte I. Cuaderno Lunes. Última anotación 22.49 Pastillas Martes. 08.21. Arriba (en el sofá) 08.45. Pastillas. Me quedé frita viendo una serie. Me han despertado las noticias de la mañana, exactamente los deportes, qué ruido hace eso por favor. Buen sustitutivo de la alarma pero se me parte el cráneo. Café. Tareas: las que quedaron pendientes de ayer+ ducha + fregar platos + llenar pastillero semanal + lavadora + planchar (??!!) + comprar fruta y verdura (acordarse de pedir perejil) + copia de seguridad datos + (no se me ocurre ahora) Agenda: una caña hacia las 19 h. Parte II: ampliación. Empieza a ser habitual que cuando voy a dar un sorbo a la taza de café, está vacía ya. Con el rollo de que es descafeinado, ni me entero. Voy a esconder el tabaco: me ahorraré el verme fumando sin saber por qué. Mejor que me quede quieta un poco: optimista por los horarios buenos que llevo hoy y sin amago de ansiedad, he querido empezar ya por el pastillero, y he tirado sin querer una cajita que contenía algunos pendientes pequeños. Va a ser divertido rescatarlo todo de debajo de la cama. No quiero romper nada... ayer ya me cargué un jarroncito que había comprado para el perejil. Ayer hice lo más urgente: acercarme al ambulatorio y después a la farmacia. Tenía pastillas justo para hoy, y el viernes no pude ir por estar indispuesta, para variar. Nada más salir, cayó agua en plan tormenta, justo el día que salgo sin gabardina ni paraguas. También me puse a la lista de tareas, a la que sumé alguna cosa pendiente de días atrás, de forma que acabé el día bastante satisfecha. Me fui de casa con el podómetro. Vale que no marca todos los pasos, entre otras cosas porque lo configuré para ir a paso rápido y no de los que doy ahora, pero un triste kilómetro da pena, aunque algo es algo. Voy a abrir mi correo personal y leer algo de prensa. Ayer recibí una carta muy emotiva de una amiga, snif (L) Myriam TQM. Otra vez la taza de café vacía, y ya mismo tendré la centrifugadora en el cráneo. Anotación: 09.41. Duchada. Tarea: buscar fotos para el blog. 10.17. Gran bajón y mareo. Buena noticia: sin ansiedad. *** Entrada en el cuaderno: 07.14: arriba. Tareas: al médico a por recetas. Limpiar ventanas. Arreglar trastero (meter cintas VHS). Poner bombillas. Limpieza de revistas. Ir a reciclar las bombillas, el papel y vidrio. Ir al banco. Mandar el fax. (...) Ayer hice algo inusual: dormir desnuda. Me había bañado por la noche y me sentía de película... me dije qué caramba, pon algo de glamour en tu vida y ve a dormir con tu perfume favorito. Hay mucha gente que va a la cama como Dios la trajo al mundo, suelen decir... y definitivamente no es lo mío... fredolica (me gusta en catalán) o friolera es uno de los adjetivos que me definen. Con el rollo de que hoy cortaban el agua, a las 23 h creí necesitar triple de ansiolítico para poder conciliar el sueño porque acabé de los nervios, muy estresada, con todos los preparativos. El baño estaba programado por el corte, pero hizo algo por relajarme. Está hace más de un año como idea en el Cuaderno, pero nunca fue hábito en mí, de forma que me interesa más recuperar el que tenía: ducha al despertar. Ya cambiaré de idea... Madrugar es bueno, pero me acosté tarde (hasta que no me tranquilicé... hambre nocturna por ansiedad) y por ello configuré el despertador a las 9. Y me levanto de la cama con un fríooooo. Al parecer no soy nadie sin un pijama, pijama y no camisón: el frío está en los pies y en lo que tapa una camiseta. Tampoco soy nadie, como es sabido, si no he dormido unas ocho horas. El café sí es ya no algo sino alguien en mi vida: me ayuda algo a escribir, porque se me atropellan las frases y abuso de los puntos suspensivos (este post es de los que necesitan varias ediciones). La única ventaja del asunto es que dispongo de una media hora antes de que corten el agua, porque es muy acertado el comentario de Myriam al post de ayer, si es que atino a limpiar dos platos sin romper nada pues patosa es otro de mis adjetivos estrella por la mañana. Y así empieza hoy el Cuaderno de rutinas y bipolaridades. Con el miedo usual cuando no he dormido demasiado a tener bajones durante la mañana, a salir de casa y quedarme tiesa en la calle. Y durante el día, porque ni puedo ni debo dormir siesta. No dormir bien es otra de las excusas estrella. De qué sirve estar limpia, peinada, vestida, cosas que tan a menudo no son así... si no vas a ser nadie con el mareo o más bien marejada por efectos secundarios, sin unas gafas de sol, con un extra de ansiolítico en el monedero y el fácil recurso de los puntos suspensivos para escribir mal. P.D. Leo con mucho interés los últimos comentarios. Gracias por vuestra participación. *** Mañana cortan el suministro de agua en mi comunidad de vecinos. Al ver el anuncio me quedé indiferente, porque venía muy cargada de la compra en ese sitio donde redecoran tu vida sin pastillas, pero hoy al despertar lo apunté porque reparé en que estaba en juego la rutina del lunes. Si mañana no dispongo de agua desde las 9 a.m. hasta.... aunque no creo que tarden demasiado en verificar lo que sea... ... hay que fregar el suelo ... hay que limpiar cualquier cacharro a la vista ... hay que llenar botellas de agua, incluso fiambreras, la cafetera, una olla para cocinar ... cambiar el agua del ramo de perejil ... lavar a mano dos camisetas ... y bañarse de arriba a abajo (quizá lo mejor). Son cosas de fuerza mayor las que me mueven, no hay duda. Este tipo de datos son los que anoto en el Cuaderno. Es muy triste que necesite un motivo para "ponerme a", aunque a veces lo tengo y no puedo: esa nota sí duele escribir. El estrés tiene dos respuestas: o Sí, y te fuerzas sin moderación hasta caer derrotada, o No, y te quedas ahí tiesa cagándote en todo lo que se mueve (cosas que dicen los madrileños). Está todo patas arriba, pero espero que tras la limpieza me anime a poner cada cosa en su sitio. Algunas, ya veremos si tienen sitio, porque están por aquí siempre, molestando... ... pero ¡estoy preparada para lo de mañana sin agua corriente! Además, anochece y está lloviendo. Con el zafarrancho de limpieza, al final no he salido. Ha sido extraño limpiar sin música; otrora era obligatorio en estas ocasiones. Y tristemente, otra vez he tenido una magnífica excusa para quedarme en casa. P.D. Tengo correo por contestar, pero hoy tocaba mojarse las manos. *** 07/04/2007 Hoy se estropeó el medidor de marras. No sólo entré en un insomnio donde el punto álgido de efectos secundarios nocturnos (a la hora y cuarto como muy tarde de la toma empieza el festival) fue tan penoso que no sabía ni dónde tiraba las cáscaras de pipas, sino que no recuerdo a qué hora me metí en la cama (menos mal que no me quedé en el sofá), sólo sé que he salido de ella demasiado tarde y desorientada... apenas sabía qué contestar a las llamadas perdidas. 10/04/2007 Ayer me acosté tarde porque estaba enganchada a un libro que quería releer hacía tiempo. Puse la alarma para dormir 9 horas pues ahora es lo que el cuerpo (pastillero) me pide, pero me he caído de la cama a lo que debería ser "mi hora", esto es, antes de las 9 am, pues la experiencia me dicta, y así lo he escrito mil veces aquí, que para encontrarme bien y animada durante el día, se ha de descansar de medianoche hasta las 8-9 de la mañana. Si puede llamarse descansar a soñar y soñar y levantarte cansado ya, o de mal rollo por las pesadillas y películas oníricas. Pero las charlas con E. me hacen reflexionar. Realmente, muchas veces la hora real de irse a la cama son las dos de la mañana, y se llega esa hora rápido cuando el coco te va bien o digamos, te va como debería tal y como también he dicho tantas veces, es decir, aunque te levantes pronto, hasta que no anochece no te sientes "tú" porque ahora puedes leer sin ir más lejos, y qué bipolar de la especie "tragalibros" no cae en ese antiguo y con pena olvidado hábito. De esta forma, has trasnochado pero te levantas a las 8 horas, digamos a las 10 de la mañana, y no es mal horario del todo para un jubilado, porque por las mañanas estos que tomamos pastillas no podemos leer el periódico tomando el café, las letras se ven borrosas y es lo que contaba antes, no te ves capaz de leer hasta que cuando lo eres, ya es muy tarde. Este asunto me parece relevante para las notas de cara a mi próxima visita con el psiquiatra. He dormido unas cinco horas, y empiezo a marearme ya con las pastillas, a marearme más de lo habitual. Pesan los párpados, pero no es conveniente volver a la cama. He soñado (cuántas veces sueño lo que debería hacer en el mundo real) que me depilaba, así que no me parece mala idea, cuando esté más despierta. Y cuando me tenga en pie, porque voy apoyándome en las paredes y agarrándome a las puertas, a falta de un bastón. . . . P.D. Me aburro hasta yo de mis relatos sobre si duermo o no: - vale que es muy importante para la rutina de un bipolar, dormir y estado de ánimo es uno. - vale que es vida cotidiana, vale que hay gente que pasa por aquí a ver cómo estoy (y lo lamento por los demás), cosa que por cierto no siempre ofrezco deliberadamente tal como querría más de uno, - vale que es lo primero que apunto en mis cuadernos de "rutinas y bipolaridades" y que si posteo por la mañana es el tema estrella, pero la cuestión da para abrir un nuevo tema en el blog, algo así como "con o sin patucos", con prioridad muy baja. P.D. 2. No es que esté para tomar decisiones, pero he creado un tema nuevo en el blog, llamado "Cuaderno de rutinas y bipolaridades", con la descripción "Vida cotidiana entendida como los hábitos que debería seguir la bipolar en prácticas" (y de cómo es la cosa en realidad). Es un buen cajón de sastre para meter hasta las notas que escribo antes de ver a los terapeutas. Y transcribir alguna página jocosa... aquí realmente hasta disfruto desmitificándome, riendo de forma sana "después de" como ocurre cuando cuentas el día en el que te quedaste encerrada en el ascensor. P.D.3. Y puestos a tocar la configuración de los temas, había uno que no quedaba muy claro y era "Nueva vida", lo he rellamado "Eutimia en libertad condicional" para esos relatos de mis primeros tiempos en Madrid y las reflexiones acerca de lo que era y lo que soy, lo que he conseguido... por cierto, toca escribir algo nuevo ahí. P.D. 4. ¿Se nota que vuelvo a postear a diario, como antes, por fin? Hay una buena razón para ello: cuando no es posible realizar tareas que requieran destreza o equilibrio, mecanografiar es algo que puedo hacer... hasta dormida, aunque luego deba editar alguna errata. Y cuando hago cambio de temas, toca trabajar en el blog haciendo "repesca" de artículos antiguos... argg. *** Imagen tomada con permiso de la galería de Electron: http://www.flickr.com/photos/electron/ La cuarta vez que le doy largas a la alarma, ya tengo una neurona despierta que le dice a las demás: pero, ¿tú no querías levantarte "a tu hora"? He dormido bien, sin pesadillas, o nada grave que enturbie mi despertar. Me duele la espalda, pero eso es muchísimo mejor que estar desde primera hora apática y triste como de costumbre hace tiempo ya. Me siento medio animada, es lunes y vamos a trabajar (en lo mío, estoy jubilada pero un lunes es sagrado trabajar). Sigo con el correo y esto es lo último que hago o quiero hacer frente al pc. He estado haciendo listas de lo que debería y debo hacer hoy, y también mañana. Lo que pasa es que cuando me levanto de la silla empiezo a marearme, lógico si hace una hora que tomé las pastillas. Las cosas empiezan a torcerse entonces: empieza ya a subir la ansiedad y lo único bueno que he hecho hasta ahora ha sido desayunar. Que ya es mucho, pues lo tenía en la lista porque normalmente no tengo hambre por las mañanas. Ataque al canto. Parar actividad, respirar suavemente, intentar no tomar extra de medicación, ya pasará. Gran parte de la lista, ahora, me la puedo comer con churros. El pan mío de cada día, y a ver si se me va la angustia del pecho pronto, que quiero trabajar. ... Bis Alrededor de las 18.30 es como si hubiese despertado de verdad, con ganas y energía para hacer cosas. LO DE SIEMPRE. El horario de los depres, que por la tarde se empiezan a animar y a medianoche no hay quien les (me) meta en la cama porque el día de verdad ha sido demasiado corto. *** |