Blogia
Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Vida cotidiana

Ayer fue una buenísima noche

para comerme unas coles de bruselas!! Ni recuerdo cuándo compré esa conserva, nunca me gustaron pero un día hace tiempo las cocinó I, eso debió animarme.

Lo de no tener paladar es una gran ventaja. ¿Salteadas con ajo? (Ay, el aceite de ajo de Henri!) para qué, por si acaso no me gustan les echo un buen chorro de tomate frito.

¡Qué cena más fácil! Y sin protestar.

Ya lo he dicho alguna vez por aquí: cuando una tiene un trastorno bipolar, enfermar de cualquier otra cosa que no suponga demasiado peligro o tiempo para mejorar... es casi un alivio. ¿Depresión? ¿Dónde está eso? Yo sólo veo mocos, y el tabaco ahí como uno de los responsables.

Hay que ver "el lado brillante de la vida":

http://www.goear.com/listen.php?v=3105b2f

Tu-tu-tu-tu-tu.... no estoy para silbar, ay qué tos.

***

Hoy debería hacer un buen día

Hoy debería hacer un buen día

Se ha puesto el tiempo asqueroso, con lluvia. 

Hoy debería ser un buen día para recordarme que soy incapaz de dormir con la luz, ni la de la calle. Me he pasado media noche con un ojo abierto y sin poder levantarme para cerrar la persiana. Cosas de dormir pero no dormir a base de pastillas, porque sólo una de ellas "sirve" para dormir. Quería moverme y sólo acertaba, menos mal, a apresar un pañuelo para sacarme los mocos, de lo contrario estaría asfixiada.

Voy a iniciar la campaña "papelitos adhesivos amarillos" para recordarme cosas que ya sé.

Este año el catarro ha ido subiendo de categoría mientras pasaba la semana, y creo que hoy, por el festival de tos y mocos, se ha ganado las cinco estrellas. 

Si  mis abuelas vivieran, se escandalizarían o echarían a reír al ver que ahora se vende caldo en brik como si fuese leche, con muchísimo éxito, y publicitado en TV como "el caldo de la abuela". Poco se acuerda la gente del caldo de verdad. Me he comprado un par de paquetes, y por suerte no tengo demasiado paladar para comparar eso con lo que yo misma cocino cuando estoy de humor. Entra bien porque está caliente, y punto.

*** 

Imagen: proyecto de "La playa de Madrid". 

Secuestro organizado

Secuestro organizado

Se acaba de ir la pequeña tropa (tres somos multitud) a la que invité a cenar el tradicional pan con tomate y buenos embutidos.

Mañana (hoy) me meten en un coche "de fumadores" y pasaremos el fin de semana en una población de la costa del Maresme.

Todavía hay tiempo para decir que no, pero se intuye que no me dejarán escapar tan fácilmente.

Espero no dormir más de diez horas esta noche. Ayer me puse nerviosa, no concilié el sueño, y ahora la cabeza me baila con cinco horas de vida social en mi propia casa, pues allá donde acampe, en este verano ya nómada, por salud mental es mi casa. Además, con mi madre, bien.

Mi psiquiatra me ha ajustado las dosis del cóctel. A esperar unos días... aquí. No me muevo sin tenerlo claro.

*** 

El poder de la gamba argentina

El poder de la gamba argentina

Tras la ingesta de algo de comida, y con la prisa en el cuerpo que me estaba contagiando mi madre "tengo que irme me esperan tengo trabajo", reaccioné a la desesperada. Me vestí de forma exprés, lo metí todo en el bolso (no fuera a dejarme algo, no cuando salgo del barrio), y me largué.

A la pelu. Con un par, que los necesito para oler y soportar el tinte en el coco, por no hablar de la cháchara de los peluqueros. El móvil echaba humo entre Kidam y S., a ver dónde y cuando... un más o menos a las 19.30 resultó bastante exacto y nos encontramos exactamente en Paseo San Juan esquina Provenza. Ansiosos por contárnoslo todo, buscamos un bar. Tuvimos suerte: una vez sentados, empezó a llover con la mala leche habitual en Bcn. Blablablablablabla. Cerró el sitio, y salimos a la lluvia (llevaba paraguas)... hasta encontrar un restaurante chino, donde cenamos a lo grande. Más blablablablabla: la de cosas y novedades, desde mayo.

Llegué a casa de mi madre hecha polvo, pasadas las 23 h. Al despedirnos, ya se me fundían las neuronas y me podía el cansancio. He dormido 12 horas. Mañana es fiesta en todo el país, que para eso es el día de la Hispanidad, y no recuerdo exactamente con quién he quedado. Me suena que con mi hermano (y familia) y con tres amigos. De ser así, acabaré aniquilada otra vez.

Espero noticias de mi psiquiatra. Y lo que daría por un teclado decente que no me haga barbaridades.

Me ha quedado bien el peinado. Pero no se me pueden hacer fotos: sigo haciendo mala cara.

***

Astupendu

Astupendu

"Astupendu" es cómo se pronuncia en catalán "estupendo", la misma palabra que en castellano por préstamo lingüístico. Cuando lo oí en el vagón, siempre alguien con el móvil... me dije "aideumeu" (ay diomio).

El tren era una "astupenda" entrada a esta tierra, la que me vio nacer, y a la que vengo a cumplir los 40 años biológicos. Me siento un poco salmón. Es cierto que un círculo parece cerrarse en mi vida.

De la depresión, pues no sé. El episodio se exacerbó y ahora supongo que estoy saliendo, poco a poco. Por eso también estoy aquí. No "aquí, en Madrid": en Barcelona.

Y conectada gracias a un amable vecino.

***

Dúplex

Dúplex

El cielo comprendió tanto a Henri que cayó una tormenta de mil demonios. El antidepresivo está actuando: salió esa tarde, y no pudo volver hasta que no amainó la cosa.

Henri tiene una casa preciosa. El único problema es que una mitad se halla sobre una escalera. Es cierto que va bien porque al menos, si estás encerrado, ese ejercicio haces (empiezo a notar cierta tonificación en las piernas), pero me asusta bastante la cosa cuando estoy drogadilla o mareada.

Qué lento es todo, para mí la mejoría es tan paulatina. Arrastro material histórico, por ejemplo: todavía no "sé" comer al mediodía. Otra cosa que perdí cuando dejé de trabajar, supongo. Mi madre recordará sin duda cuántas veces dejé el plato a medias. No, mi hora de comer es hacia las 17 h, mal hábito del que mi psiquiatra está al corriente. Henri por el contrario es muy puntual. Está cocinando, he asomado y parece delicioso, pero es esa sensación tan asquerosa del "no me veo", "no va conmigo". Espero que comer acompañada me ayude. He pensado que un zumo de tomate me abriría el estómago.

Hemos estado de limpieza. Denota más pilas, necesidad (que no ganas, no confundir) de actividad por parte de ambos. Pero confieso que me desborda esta casa, comparada con mi mini-apartamento. Más espacio sería bien recibido, pero no podría con un lumbago diario sólo por pasar la escoba. Lo bueno es que ninguno tiene prisa. Lo bueno es que somos conscientes de nuestras limitaciones, y la ansiedad es la primera no bienvenida que se presenta por ambos lados.

. . .

Enla cocina, hacia las 13h:

Henri: mírala ella, que viene con el cenicero con DOS colillas a vaciarlo.

Blue: mira, no me hagas recordarte lo tuyo con la escoba.

Cada uno con sus manías. Nos reímos. Debería tomar nota de más diálogos hilarantes.

. . .

Este ordenador no duerme. Descarga películas y series de TV. Hemos pasado muchas horas viendo esos discos. Cerca de mí anda mi libreta multiuso: escribo notas personales, escribo algún borrador para colgar aquí, y ahora hay un montón de páginas con anotaciones sobre todas las gestiones telefónicas de estos días de secretaria. En estos momentos, se está planificando el día de hoy.

Joder. Me llama a comer. Qué sensación tan extraña.

. . .

Eran las 16h. para mí, una hora pronto, pero para él, muy tarde: le ha sentado fatal, la comida.

Al paso que vamos, casi que el planning de hoy será nulo en favor del de mañana, pues hay mucho quehacer en la city. Necesito sentirme arropada: le pido un albornoz.

En la planta baja, un sofá con chaise longue y almohadas también nos arropa en nuestras sesiones de cine. Pero el pasado 11 de septiembre, Diada en Catalunya, pusimos TV3 (desde aquí llega señal por tdt). Emitían el concierto de despedida de Lluís Llach.

http://www.goear.com/listen.php?v=72bf533

(alternativo): http://www.goear.com/listen.php?v=9fdbcb3

(alternativo): http://www.goear.com/listen.php?v=681f264

. . .

Llorando como magdalenas al terminar esta canción, ambos dimos el concierto por acabado. Demasiado sentimiento como para seguir: esa canción es sobredosis. Sentimos necesidad de estar solos sin decírnoslo, y creo que acabamos cada uno en un piso, con sus pensamientos y emociones. "Que yoooooo", aaay, ese jooooo cómo duele en el alma, en directo se te pone la carne de gallina aunque estés en el salón y no en el auditorio.

Mientras escribía este post, me asaltó la canción de nuevo. No recordaba habérsela "adjudicado" a nadie, a ningún amante ni persona...

... porque guardo recuerdos emocionales de canciones o películas a fuego, de forma que recuerdo dónde fue y con quién estaba....

... "Amor particular" ahora sí tiene un tiempo, lugar y alguien a quien recordar: el dúplex, Henri, Diada 2007.

 

AMOR PARTICULAR

Com t'ho podria dir
perquè em fos senzill, i et fos veritat,
que sovint em sé tan a prop teu, si canto,
que sovint et sé tan a prop meu, si escoltes,
i penso que no he gosat mai ni dir-t'ho,
que em caldria agrair-te tant temps que fa que t'estimo.

Que junts hem caminat,
en la joia junts, en la pena junts,
i has omplert tan sovint la buidor dels meus mots
i en la nostra partida sempre m'has donat un bon joc.
Per tot això i coses que t'amago
em caldria agrair-te tant temps que fa que t'estimo.

T'estimo, sí,
potser amb timidesa, potser sense saber-ne.
T'estimo, i et sóc gelós
i el poc que valc m'ho nego, si em negues la tendresa;
t'estimo, i em sé feliç
quan veig la teva força, que empeny i que es revolta, que jo...

Que passaran els anys,
i vindrà l'adéu, com així ha de ser,
i em pregunto si trobaré el gest correcte,
i sabré acostumar-me a la teva absència,
però tot això serà una altra història,
ara vull agrair-te tant temps que fa que t'estimo.

 . . .

Anda, ahora me entero de que tiene una versión con el Josep Carreras. Se puede escuchar en http://www.youtube.com/watch?v=I2_sCcJeHx4

Por favor, escuchad la original. Porque es la banda sonora de este post.

P.D. Aparece Henri por la escalera: "mírala, ya decía yo que o estaba escribiendo, o me la encontraría enroscada en la cama".

***

Búhos masoquistas

Lunes

¿Qué aconteció? La sobremesa con los invitados se alargó hasta la medianoche. Difícil, escapar de eso cuando se es anfitrión, pero conseguimos llegar a la cama sobre la una y media. Luego me di cuenta de que nos habíamos librado de ellos por el procedimiento que usan los padres con los peques: dejarles viendo una película.

Hoy nos hemos despertado con una especie de resaca, de las fuertes, pero no de alcohol. De cansancio, y de pastillas pautadas. Abrí los ojos hacia las doce del mediodía con una tostada de impresión, pero lo que no he contado es que me dio un pequeño insomnio hasta las cuatro y media. Estoy leyendo un best-seller, género que no me gusta pero va bien para estas noches tontas.

Hay que aprovechar el momento. Si los ojos caen, hay que dormir ahí. Si uno tiene ganas de llorar, y reprime ese momento, tampoco lo conseguirá. A veces, es mejor para el ánimo el buen llorar que el buen dormir.

Esta madrugada, tres búhos tomábamos una infusión en una animada tertulia que tenía lugar con todo el vecindario en silencio. Una se siente culpable en cierto modo: si trabajase, estaría en la cama o porque sí o porque también. Uno reconocía que el bajón le llegaba a eso de las 21 h. “y si no me duermo entonces, malo”. El otro, a las 23 h. Creo que mi punto está entre las 00.30 y la 01.30, pero ya no me atrevo a afirmar nada al respecto.

 

Martes

Henri: hemos de dejar de una vez por todas el masoquismo.

Blue: ésta la apunto y la cuelgo, para que no se nos olvide.

Dos bipolares perfeccionistas hasta decir basta. Pero claro, la vida no es perfecta, lástima porque no podemos prever los daños. Es que sentir el daño a lo judeocristiano es muy fuerte por lo destructivo: puede anularte. En el otro sentido: ¿perdonarte el daño que has hecho? De vez en cuando sigues en ello. Pero ay, qué pasa cuando nos lo hacen y destrozan la membrana que nos protege de nuestra hipersensibilidad. Que... menos mal que tenemos una mano cerca.

La vida nos hace daño, pero quedarse en casa definitivamente no es vida. Sentir cómo te atraviesa el alma la brisa de una playa no contaminada, de noche, sí es vida. Cuando el sol no hace daño, y consigo no comparar los colores del cielo sobre el mar y sobre Madrid.

***

Desastre gramatical

Desastre gramatical

Esto sí que no estaba previsto, de forma que nunca tuve miedo al fenómeno.

¡Estoy diciendo mis primeros laísmos!

Pocos, pero me atacan a la estima castellanoparlante que no es perfecta, pues soy leísta.

De momento, me los pillo yo misma y mecagoenLa. Hay quien se ríe, sin acritud.

Esto de la inmersión tiene sus peligros.

***

Máximo silencio: 25 grados

Máximo silencio: 25 grados

Que me dejen ahí fuera si esto no es cierto, 25 sobre el papel pero un horno ya, todavía a estas alturas de la tarde. Mi fobia predominante ahora es hacia el sol.

Por lo demás, habito en silencio. No televisión. No películas. No música. Tampoco estoy conectada a internet. Me dedico a devorar literatura ligera, de esa de 500 páginas por volumen que podrían resumirse en 100.

El sonido del ventilador del pc me acompaña. Leo un libro electrónico. Me resulta muy cómodo poder espaciar los párrafos, para concentrarme mejor, y como punto de lectura: borrar todo lo ya leído (conservo copia). Es genial.

Pasar un domingo medio tiesa por lo que es supongo la tensión bajando a medida que las temperaturas suben no es plato del agrado de nadie, pero los libros no te miran con compasión. Siempre fueron mis mejores amigos, cuando me permitían entrar en sus mundos, a ellos les debo tanto. No he estado del todo sola. Tres de mis cinco amigos me han acompañado estos días de dieta desintoxi- en algún momento. También es cierto que de este encierro raro estoy consiguiendo fumar menos y de eso el libro tiene algún mérito.

El calor no va a bajar ya, esto es sólo el principio de lo que va a dar de sí el verano. Ya tengo alguna idea para sobrevivir. Si albergaba esperanzas acerca de escribir un buen artículo, mejor lo deje estar hasta que no me haya adaptado un poco más.

Se cuece aquí una decisión importante: si me levanto a las 8.00, con margen de pocas horas hasta que el sol empiece a molestar, está todo bien. Luego te encierras en casa para protegerte. Pero doce horas después, cuando ya se puede respirar, se te invita a salir a la calle... hasta quizá las 2 a.m. Vida social, le llaman: las famosas terracitas de verano, por ejemplo.

Tengo que escoger un tramo donde "vivir" estos meses, pues ir de un lado a otro del delicado ritmo del sueño no conviene. Y la decisión está tomada, por los años que me preceden ya. Muy a mi pesar y muy a riesgo de un posible insomnio, aunque no salga de noche. Tendré tiempo para escribir, eso sí.

*** 

Gazpacho no suave

La verdad es que toda esa fruta y verdura le están sentando bien a mi cuerpo.

Esta noche decidí cenar un gazpacho frío. Había comprado un brick de la variedad "suave" pues nunca fue plato de mi agrado. Pues no, me equivoqué y no lo he notado hasta que no he dado el primer sorbo. El resto, para dentro ha ido, que peor es el vodka.

Pero qué sudores me han entrado con los pimientos.

Agua de Vichy, para todos los males que no sean de amores. 

*** 

Sin foto: imaginad el vaso de gazpacho vacío.

Descompresión: Z. pierde la liga

Descompresión: Z. pierde la liga

Pero qué paz. Creo que empiezo a ser yo de nuevo: ocho horas de buen sueño.

Y tras vítores, petardos, y sonido de cláxones, creo que la liga de fútbol ha terminado.

. . .

Al día siguiente:

De nuevo buen sueño. Los madrilistas están de muy buen humor. Quizá ellos son los que han conseguido que hoy luzca un magnífico día de primavera con ese azul en el cielo. Ya les gustaría una playa para celebrarlo: ahí se la pongo en la foto.

Quiero quiero quiero... no demasiadas cosas. Ducharme, vestirme, y salir a la calle pero unas cuantas horas, de paseo por la ciudad. Es un buen deseo: no estoy habituada. Ahora, poco a poco y buena letra. Todavía necesito ayuda para según qué tareas, pero ya me levanto de la silla sin preguntarme dónde iba, o qué iba a hacer.

No estuve dos, sino cuatro semanas con la pastilla Z. Siento que de nuevo he sobrevivido a los avatares de la enfermedad, y por ello me siento fuerte y victoriosa. Pero además, que vuelvo a vivir. Y que, bien pensado, este año de aburrido no tiene nada.

***

En tránsito y fin de trayecto, 23-24 de mayo de 2007

En tránsito y fin de trayecto, 23-24 de mayo de 2007

 

23 de mayo: en tránsito

 

Me equivoqué de tren al pedir el billete, pero da igual, aquí estoy. En tránsito de nuevo, después de 12 días, a mi casa, en Madrid. Qué pesada soy al repetir eso, pero al final mi gente lo va entendiendo. Hemos quedado el próximo mes de mayo. Estaría bien tener alguna tradición, ahora que nuestras vidas están separadas por la distancia.


La estación de Francia mola más que Sants y es inicio de trayecto. El personal me ha advertido: llevo sobrepeso. Primera noticia. Me informan de que ahora sólo se podrá viajar con una maleta pequeña. Pero bueno, ¡esto es un tren! Me empieza a dar asco tanta "modernidad" pre-AVE. Qué hubiese sido de mí durante el 2005 sin mis tres maletas y algún bulto de aquí para allá. Y cómo voy a pasar dos semanas en Bcn sin algo más que ropa... venga, a pagar sobrepeso. Dejé de volar porque tocaban demasiado ya las narices con el equipaje pero visto lo visto, lo pensaré.


Adiós, Torre Agbar. No he podido hacerte una foto decente. Adiós, banco favorito de la playa. Tampoco te hice una foto, pero prefiero dejarte así, en mis retinas, como también tengo el olor del mar bien agarrado en mi nariz, tanto que lo huelo a voluntad. Adiós, amigos míos, sabéis que tenéis mi casa abierta y quizá ya venga uno de vosotros este viernes.

 

Suena: I'm on fire (Bruce Springsteen)

Escrito en el tren.

. . .

 

24 de mayo: fin de trayecto

 

Me salió algo mal el truco de la pastilla para dormir. Drogada estaba, sí, pero me la jugó la cabrona: me dio un hambre de esas de arrastrarme a la cafetería a por un bocadillo. Un plato de pasta hubiese comido, y ¡lo ofrecían! (pensé: como en casa). Que la peli fuese mala ayudó sobremanera a que desconectase de este mundo. Desperté mientras entrábamos suavemente en la estación de Atocha, con la locución bienvenidos... no olviden sus efectos personales.

Atontada, llamé a mis padres: sí, sí, he llegado bien.

Han caído tormentas en Madrid, de las históricas. Y sigue... collons, com plou (cojones, cómo llueve)

Qué buen tiempo ha hecho estos días en Barna. Ecos me invaden, de olores, colores, sabores... Recuerdos que ahora, al ver las fotografías, sé que perdurarán en el lado positivo del cerebro, esté donde esté.

Fin de trayecto, vuelta a la vida "normal": compra, deshacer maletas. No sé dónde meter tanto papel y libro, para variar.

 

Suena: One night in Bangkok (Murray Head). Me mantiene despierta esa versión larga de 5 min.

Escrito al volver del supermercado. La hora de Blogia sigue sin acertar: estamos con la puesta de sol, y algo se ve a pesar de las nubes.

***

Foto casera en la estación de Francia de Barcelona.

 

En tránsito, 10 de mayo de 2007

En tránsito, 10 de mayo de 2007

En el tren, de nuevo con mi mejor amigo no humano, el que me soporta cada día a cualquier hora: mi portátil.

No soy la rara: de hecho, me incorporé tarde al club del "mira qué tengo para entretenerme". Música, un par de documentales, algún libro incluso, o una hoja electrónica en blanco para escribir. Me ha dejado flipada que el móvil funcione como módem. Nunca imaginé que tendría Internet en un tren.

Estoy cansada, y era lo que quería. Antes no me estresaba viajar, al contrario, era emocionante y me pasaba medio trayecto en la cafetería, hablando con otros solitarios y extraños compañeros de viaje que a veces compartían confidencias. Ahora no, no se puede fumar ni en la cafetería, ya no es lo mismo, e intento permanecer relajada. Ojalá pudiese dormir y despertarme allí, en brazos de mi madre que me vendrá a buscar a la estación.

Los jóvenes del vagón (menudo alboroto, me recuerdan a mí misma en tiempos) no van a poder con lo que me he chutado para dormir. Mi compañero de asiento es admirable: pretende leer un ensayo.

. . . 

Pero acabo de despertar cerca del aeropuerto de Bcn al lado de un joven licenciado universitario que me habla de Vd. Me dice que le gusta Brahms. Le debo parecer una hortera, con Strauss.

Yo le tuteo pero él no cambia su habla, sólo al catalán. Concluyo que los jóvenes saben quién es viejo, lo aparente más o menos o no, al margen de la cortesía. Los niños saben quién es adulto de entre los jóvenes, también. Espero que la infancia siga hablando de Vd. a esos adultos.

Estoy aturdida. Esto de despertarse a las 21.30 de una larga siesta química... queda un cuarto de hora todavía, y voy a fumar medio cigarrito clandestino al baño.

Ja sóc aquí. Después de cinco meses.

***

Escrito en el vagón número 3 del Alaris Madrid-Barcelona. Imagen: logo del programa de sátira política Polònia de la TV autonómica catalana (TV3).

 

Polònia: diumenge

Polònia: diumenge

Catalunya: domingo

11.49. En plena tostada pastillera. Noto la resaca por todas partes, no sabía que tener pensamientos impuros con Jean Reno sería parte del paquete-factura matinal. También cuenta que me puse a ver el Polònia que compré tras postear y de nuevo me partía de risa, y además ya drogada.

El mejor sketch: Maragall y Montilla (PSC) ya retirados, en la residencia de ancianos: el uno con la memoria a ratos, el otro con la mueca de serio-parao ya enquistada, y les visita el Mas (CiU) con el tic de ponerse laca y la historia de que por fin han conseguido que llegue el AVE, gracias a los patrocinadores: su trazado incluye un parque temático y un almacén de muebles. Llega un celador y se lo lleva... al ala psiquiátrica de donde había escapado: "¿pero no ven que está convencido de que las obras del AVE terminaron?"

Desde luego, en plena campaña electoral las promesas incluyen cambios en esa vía férrea de alta velocidad. A estas alturas. Qué país, Catalunya y España van no sé si mal del todo, pero sí a trancas y barrancas. Tras años de numerus clausus en las facultades de medicina, oh, ahora no tenemos médicos y escasean especialistas en los hospitales, pero qué falta de (pre)visión. A saber con qué o quién van a llenar los nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid. El otro día retuve el dato trágico-cómico de que en el índice de suicidios entre los médicos, el ránking se lo llevan: 1) anestesistas, 2) psiquiatras.

A estas alturas, Barcelona es un parque temático para turistas. Todavía no es verano y los autobuses turísticos van de dos en dos. No soporto a los guiris, y esta ciudad, ahora que donde había una fábrica se está levantando vivienda, algún lugar verde, y varios hoteles, vive de esos ingresos. Sol, playa, alcohol y tabaco a precios para ellos razonables, y por supuesto Gaudí. Hay turismo de varios tipos, desde el de lujo hasta el low cost, pero me da igual: el barrio gótico es de todo menos el lugar tranquilo que recuerdo. Si quieres hacer feliz a un madrileño, llévale allí. Les encantan "las piedras", en segundo lugar: la playa manda. Por eso la prefiero de noche: ahora mismo, estará a rabiar de lugareños y guiris.

Además, no puedo tomar el sol. Llevo todo el año factor 50 en el rostro, y me cubro el resto del cuerpo. Me miran porque voy cubierta, y porque el resto se ve blanco. Hace años ya, y ya me la repampinfla. A Jamaika tampoco le gusta el sol, recuerdo. Traje tres gafas de sol para escoger, para vestirme ante el sol, y para disfrazar estos ojos raros por las pastillas ante mis semejantes. Al final tendré más gafas de sol que bragas. Me hacen la misma falta, eso y un poco de factor 50 en la cara y el bolso, en plan retocarse el maquilllaje.

Típico domingo en el que escribo por la mañana, porque otra cosa no puedo hacer: atontada, torpe, lo de siempre. La diferencia con Madrid es que entra brisa del mar. Madre compró las tazas, digo... el periódico.

Antes, era tiempo de dar un paseo por las Ramblas, eso antes del turismo masivo. Ahora, tampoco te libras de la multitud en la playa, pero es otra historia, parece que haya más sitio para todos. Pero hoy no: es hora de vestirme para asistir al cumpleaños. Pero qué tranquila me quedé tras dimitir de la Comissió de Festes.

Y no tengo billete de vuelta, a estas alturas, cosa que me escandaliza. No sé cuándo volveré a venir a Barcelona, y reparo en me quedan tareas pendientes aquí, por ejemplo las que ahora mismo no puedo realizar. Por eso ahora dudo en alargar mi estancia al menos un día. Pero no demasiado: empiezo a dormir menos de ocho horas. No es peligro de subida para mí, porque recobro lo no dormido durante el día, pero no con siesta normal sino con desconexión cerebral, sin duda molesta para los que me rodean, porque yo ya estoy acostumbrada a quedar mal conmigo misma.

***

Trabajadores de puente

Trabajadores de puente

Como escribí ayer, para mí es un día más, como un domingo con los comercios cerrados. Lo que tienen de raro los días de puente, o vacacionales, es que el espécimen single, si se ha quedado atrapado en la ciudad, ataca. Gente en la que no piensas, de repente te llama. La soledad aparece cuando tu casa está vacía, las calles también. Qué triste, acabas de cobrar y no tienes con quién gastarte la pasta tomando unas cañas. Quizá no te apetezca una cita, pero nadie te quita media hora al teléfono. Eso, y el chat, entretiene por lo menos. El single abandonado intenta llenar la Compañía así, de forma genérica, a toda costa.

He hablado ya con dos amigos. Con el primero, ha sido espectacular: recién levantada, apenas podía terminar una frase sin el "oye, ¿qué te estaba diciendo?" "Rebobina por favor, ¿de qué hablábamos?"Divertido, si te conocen y saben que estás drogada con los efectos secundarios.

Es el día del trabajo, y sigo limpiando, no sea que se me pase la buena racha. Me pongo un "House Classics" que es un verdadero coñazo. Hay que estar en otra onda para disfrutarlo. Como le dijeron a un amigo, con esta música, o: 1. Te gusta, 2. Vas drogado, 3. Vas borracho. A mí me gusta, sin drogas, pero ahora me carga. Cambio a hard rock. Acabaré con los nocturnos, fijo. Me voy a obligar a escuchar música, es lo único que tengo claro.

Contesto a uno de los lectores. Le digo algo así como:

 

Cantar es bueno, es alegría. Lo malo del tema bipolar es que ya ni dejan a uno que cante, le dan una pastilla para que se calle. Quiero decir que no todo es un síntoma. Quizá mañana no te apetezca la música.

Por ello te recomiendo que inicies un cuaderno de rutinas y bipolaridades, como le llamo yo. En el mío, a veces escribo hora por hora lo que hago y no hago. Otras, sólo que estoy tristona, o que he hablado por teléfono con amigos. Comer bien o no, dormir bien o no, sexo mucho o poco, vida familiar, vida social... cosas de ese tipo. Entonces se puede sacar alguna conclusión en firme. Una vez, le llevé al psiquiatra tan sólo ese cuaderno para que él lo valorase directamente.

Es bueno que te vigiles, pero si no te encuentras mal, estar pendiente de cada conducta para decidir si es o no un síntoma, puede amargarte un tanto. Otra cosa es que tu comportamiento salpique a tu familia y ahí te va a servir de mucho que te estés informando sobre el trastorno bipolar, aunque ese quizá no sea tu diagnóstico definitivo. Hay cosas, muchas, en común con otros trastornos. Hay que vigilar temas como la irritabilidad. Hay que compartir la alegría, pues la familia bien soporta nuestras depresiones.

En fin, supongo que estás oscilando. Es muy desagradable, si los síntomas son intensos. Lo que tiene la medicación es que los mitiga. Créeme, yo respiro hondo ahora, lo hago desde que bajé de la montaña rusa, gracias al tratamiento con psiquiatra y psicólogo.

Me alegro de que estés en contacto ya con otros. Se aprende mucho, se comparte más.

Todo esto, te lo escribo a título personal, como una más en el saco, porque aquí todos somos diferentes, como personas que sin duda alguna seguimos siendo, y de ahí que debemos ser respetados y a la vez ganarnos el respeto, al margen de tener el coco un tanto p'allá.

 

Quizá sea parte de mi declaración de principios.

Trabajo en lo mío: un poco de marujeo, otro de contestar corros, escribir algo, un poco de vida social telefónica (necesaria para funcionar y no caer en el ti mismo), algo de agua y jabón, y si hay mucho valor, vérmelas con la lejía o la plancha. Quizá acabe saliendo esta tarde, quién sabe, aunque salir a la calle sigue siendo uno de mis trabajos, y el más costoso.

Ver películas sigue siendo una opción, estos días. Que me cuenten cuentos. 

*** 

Que estén blancos, por favor

Que estén blancos, por favor

Lo malo de los ordenadores es que tienen muchos cables. Al final, entorno al enchufe se forma esa amalgama que tiende a enmarañarse y a retener todo el polvo posible. A mi madre la tenía de los nervios eso cuando vivía con ella. A mí pues me parecía de lo más natural, aunque resultara un verdadero coñazo arreglar el tema.

En mi casa ahora sucede lo mismo. Un mueble auxiliar tapa el desaguisado. Pues esta semana me decidí a enrollar cables y a limpiar el rincón como es debido, no con un plumero.

Vengaaa a sacar trapos, ya puestos. Como acaban negros, más de nicotina que de otra cosa (qué asco da), luego hay que meterlos en lejía. Ayyy ese olor es tan desagradable que la operación, muy sencilla, lo admito, tiene la frecuencia aproximada de la limpieza del otro rincón.

Lo bueno del tema es que esta vez me he puesto música, de los 60 y 70. Y que cuando se ha puesto a llover, todavía no había limpiado los cristales por fuera.

Bueno, me esperan los guantes. Objetivo: dejar la casa decente "por si ha de venir el médico", que decía la familia. Y hacerlo un viernes, ya que puedo, que el sábado está para salir.

. . .

P.D. Ayer no subí el post, me despisté porque me lié con el desengrasante.

***

Chase the Sun II

Chase the Sun II

Una agorafóbica sale de su morada de persianas bajadas a buscar de nuevo ese sol poniente a eso de las siete. Se protege de la multitud con gafas a modo de antifaz, se ha cubierto el rostro con factor cincuenta, y tapa su figura con un abrigo negro hasta los pies. Si además lleva un corte de pelo pensado para ir despeinada, ya tenemos a la loca de lavapiés dando guerra por el centro.

Me siento muy insegura a pesar de las máscaras. A veinte grados, demasiado abrigada, pero sé que sudo por ansiedad, y sigo adelante, haz un esfuerzo porque valdrá la pena. Mierda de fobias.

Hago fotos con el móvil. Lo que faltaba para que la opción b sea la de que te tomen por guiri. Y un imbécil me hace una.

No estaba prevista compañía, pero J. me llama "por favor sácame de la oficina yaaa"; para ello, debo tomar el metro - no pasa nada, señores- cuando el podómetro marca tres km. Ya decía yo que la cosa había ido bien: cuatro minutos en un andén que no llegará a los cinco m., y algo más tarde, diez minutos el vagón parado sin luz, a una estación del destino (si lo sé, me bajo). Resisto, como cuando nos quedamos encerradas N. y yo en el ascensor... jaja. Es irónico que te deje indiferente eso y que cualquier otra gilipollez te provoque un ataque de pánico. Pero todo tiene su truco: quizá a medio km. de casa me tomé el extra de ansiolítico.

Ni se sabe cómo, acabamos en el templo de Debod. Ya es de noche, y una foto, no la que hubiese querido, vale algo la pena.

Llego a casa a la hora de las cenicientas, pero me da un insomnio de narices, tanto se alarga que decido tomar las pastillas de la mañana, pero me levanto seis horas después de muy buen humor.

El sol carga las pilas...

P.D. Esperando a las 19 h otra vez, con la esperanza de que asome el coraje para salir.

***

Cuéntame un cuento para ir a la cama

Cuéntame un cuento para ir a la cama

Arriba todavía charlan animadamente mis vecinos con sus invitados. Qué recuerdos, yo también solía hacerlo de vez en cuando, pero las cosas son diferentes y aquí en Madrid también.

A medianoche todavía no me había dado cuenta de que era hora de apagar las luces, yo estaba bien (mejor de ánimos, más activa, lo de siempre) y he decidido que quiero que me cuenten una buena historia. Hoy, en la televisión, pues no. Ayer lo intenté pero me quedé dormida en el sofá y no recuerdo más allá del primer cuarto de hora de la película.

Me he tomado las pastillas, y voy a empezar a ver una película que me regalaron. Si me quedo en el sofá, mala suerte, pero al menos me estarán contando una historia, que necesito para acabar el día. Que tenga inicio y final, cosa que un libro ahora mismo no puede ofrecerme porque debería empezar uno que acompañe al de relatos que lleva ahí pocos meses pero demasiado tiempo para lo que "debería ser normal".

Pienso en las calles del centro de la ciudad, en todo el mundo que está intentando divertirse, y yo en casa, pero no lo lamento... estoy bien sola.

Mi elección es una película de 2004. Tengo tal agujero de esa época, por haber estado tan mala, que la estoy disfrutando a posteriori.

La fiesta sigue arriba... :)

...

Bis

No me enteré de la marcha de los invitados de arriba. Vi la película, una comedia romántica gay. No recuerdo bien cómo acaba, esto es normal y afecta también a la lectura de noche. Me había re-cenado una ensalada a las 01.30, pero seguí comiendo. Me he despertado en el sofá a las 8.30 por culpa de sueños sin sentido que empezaban a convertirse en pesadillas. Sin energía, a pesar de haber desayunado. No he dormido ocho horas, pero ayer a medianoche era impensable meterse en la cama con éxito.

***

Bluetech

Bluetech

Tropecientosmil puntos bien pagados en forma de tráfico de dos años o más me permiten un jugoso descuento para un terminal de móvil. El pobre que me compré en plan urgencias cuando se me cayó uno en el agua de fregar ya estaba chocheando. Ahora tengo un trasto que no pesa más pero uy, con cámara, radio, y nosecuantascosas que no voy a usar.

El bluetooth ya está estrenado, E. me ayudó a activarlo e intercambiamos archivos antes de marcharse. A él le hice la primera foto. Ahora tengo en qué entretenerme: configurar un cacharro nuevo sin mirar demasiado el libro de instrucciones puede ser divertido o desquiciarte. Le he dicho que NO a algo que por supuesto, debía ser SI.

Muy típico en mí, nunca aprenderé que a efectos de trastos y desarrollos tecnológicos has de decir siempre I agree aunque no lo tengas claro.

Extrapolable a demasiados aspectos de la vida.

***

Es posible que Blue no conteste, su estado es ausente

Es posible que Blue no conteste, su estado es ausente

Es posible que...

***