Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Blue, persona. Lista que estoy haciendo e invito a los lectores también que elaboren la suya. La mía empieza con: Reciclar papel, vidrio y envases. *** Estoy siguiendo los consejos terapéuticos. Poco blog (o nada) y más vida real. Menos vida bipolar, también. Estoy conociendo a otra gente. Un porcentaje tendrá el trastorno, pero se habla de otras cosas. Empiezo terapia, también demandada por mi psiquiatra, a ver si mejoro de la ansiedad y salgo de esta depresión ya antes de que cumpla un año. Ya no consulto mi correo. Apenas me paso por los foros. Si alguien tiene alguna duda, por favor, que se dirija a bipolarneuro.com. No puedo prometer nada, me gustaría seguir aquí pero ahora, como se ha observado, no me es posible. Agradezco al idiota que me ha despertado por error el que ahora esté escribiendo en un momento libre, quitado al sueño. Ale, que tengáis un buen día. *** Todavía no ha empezado la comedia programada. Quizá el documental sea interesante. Escarmentada de otros viajes, esta vez no olvidé mis auriculares. Los conecto a la salida de audio y me topo con una emisora folk. Y suena una canción de esas de taberna irlandesas, que te imaginas una noche en un pub lleno a reventar todos bailando y riendo... qué noche tan bonita fue aquélla, pero ya no bebo cerveza. Luego cambian radicalmente de país y me enchufo en mi PC al “Inside out” a la salud de mi querida Myriam. No he podido hablar con ella pero le dejé recado de que me iba a ver a [Madre]. - Eso, y ahora, fúmate un cigarrillo Aysssssssssssssss lo que he dicho, que me esperan 4 horas de prohibido fumar. No esperaba que me diese el mono tan pronto. Bueno, alguien a quien echar de menos estos días también está bien, que así hay más ganas de volver. Ya me canso de llorar y no amanese - ya no sé si maldesirte o por ti resar - tengo miedo de buscarte y de encontrarte - dónde me asegura mis amigos que te va - hay momentos en que quisiera mejor rajarme - y arrancarme ya los clavos de mi pena- pero mis ojos se mueren sin mirar tus ojos – y mi cariño con la aurora te vuelve a esperar - Y AGARRASTE POR TU CUENTA LA PARRANDA (?) PALOMA NEGRA PALOMA NEGRA DONDE DONDE ANDARAS ya no puedes con mi honra barrandera – si tus carisias han de ser mías de nadie más – y aunque te amo con locura ya no vuelvas – PALOMA NEGRA ERES LA REJA DE UN PENAR QUIERO SER LIBRE VIVIR MI VIDA CON QUIEN YO QUIERA - DIOS DAME FUERSA QUE ME ESTOY MURIENDO POR IRLE A BUSCAR – Y AGARRASTE POR TU CUENTA LAS PARRANDAS. ¿Qué fue eso? En fin, cómo está el mundo. El documental es de los que dan mal rollito, no, si todo son argumentos para que me meta una pastilla extra y duerma la siesta. Porque me juego... a ver, qué me juego... es que si no, no vale... ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy tengo que irrr a ..arrrr llevo casi una hora ya. Ahora suena algo del Magreb con el ritmo justo para mover las caderas, danza del vientre opcional para occidentales aburridas. . . . P.D. Me quedé dormida en el tren, con lo que me tomé no era de extrañar. Volví a casa, Madrid, hace algunos días. *** Me deprimo de noche cuando no hay nadie a mi lado para decirle te quiero. Y pasan las horas con lágrimas resbalando por mis mejillas. Sé que al amanecer el sueño me vencerá, que habré superado esta depresión nocturna. Despertaré con el sol bien alto maldiciéndome por no haber vivido esa mañana tan espléndida. Veré las noticias y me preguntaré por qué mueren de hambre los niños en Somalia mientras en la CEE destruyen "los excedentes". Y con este y otros pensamientos se hará la noche, y me deprimiré de noche. Sin amigos a quienes contárselo, apenas tengo ya amigos. Es el precio que hay que pagar por una vida de stress y por tener a alguien a quien decirle te quiero por las noches. . . . Encontrado entre los resúmenes de temas académicos en una libreta que tendrá unos 20 años. P.D. A los mayores de edad que se presentan estos días a la selectividad: que la Fuerza os acompañe. *** Catalunya, séptima mañana: que empiece la fiesta, que quiero que acabe ya Al sexto día tuvo que descansar, pero no lo consiguió del todo. El sector mamás es la hosssstia. Me lo han confesado, sí, es lo mejor que les ha pasado en esta vida, y me enseñan sus tesoros y al tomarles en mis brazos me emociono porque son también parte de mis amigas, los han hecho y los han parido, y ellos sollozan y apelan constantemente maaaa, mamma, mammi... y ahí está mami con su cachorro, anda, tiene sus ojos, no, la nariz es del padre, no, ese genio, me suena a su abuelo. Blú, mira, es la tía Blú, y sí, me señalan: "Blúuu". Se me cae la baba cuando sonríen. Al rato, tengo dolor de cabeza. No, no soy "niñera". Pero están cansadas, marchitas, ojerosas. Esto de tener un crío a los 40 tiene muchos precios, y uno es que te dices: estas cosas deberían hacerse a los 20, cuando el cuerpo derrocha energía. Pero tuvieron que esperar mucho: a realizar unos estudios que sus padres pudieron proporcionarles, luego a lograr su propio sustento en un mercado laboral discriminatorio (más suerte en el extranjero), y a encontrar un padre para esos hijos tras diversos intentos (divorcios y eso), incluso a superar problemas de concepción. Ahora, lleva una casa, un horario laboral, y atiende y educa a tu prole. Son hijos muy deseados. Las conozco, y sé que no van a criar niños mimados o consentidos. Serán, todos niños por cierto, todos unos hombres, hacia mediados de este siglo, de forma que si pisan Marte, una por lo menos ya no podrá verles en los titulares. Otro problema de ser madre a esta edad: ya no está nada claro si vas a conocer a tus nietos. También me atrevería a afirmar que están algo aburridas, porque no veas cómo se apuntan a los festejos. Ayer pensé que el asunto se zanjaba, pero de repente lo que se había resuelto demasiado fácilmente hace aguas, y el plan B del fin de semana empieza a resultar más seductor. Seremos todas menos una de todas formas, una pena pero siempre habrá en esta vida algo mucho más interesante que una fiesta para enmascarar la depresión de afrontar el puto número. Por suerte, las mamis tienen pareja. Ahora, pensemos en las tres singles. Di remarcando ese acento en la e: cua-ren-ta, es más corto que los treinta-y-todos. Pareces una peke, si empiezas con trein... Pero pareces una vieja, si tu respuesta es cuaren... Es un ecuador muy peligroso para la mujer. Porque a ellos les gustan las trein... y las vein... y tú ya tienes sus cuare...Yo no voy a mentir: si tienes más de 40, incluso 45, dime que soy una vieja si tienes huevos. Y si no los tienes, por qué me tiras los tejos, imbécil. Uff, qué peligro se tiene ya a esta edad siendo mujer, realmente los hombres se sienten avasallados y en una posición de poder muy dudosa. Yo era más dócil, a los vein..., claro, pero no me habían salido los espolones, pues me divorcié a los trein... y sigo sin domesticar. Dos de las tres mamis se han reunido y me mandan un sms que lejos de provocar mi alegría, hace que me desmorone en el sofá mirando al techo arggg aisenyordeumeu: el mensaje no era para mí, sino para la Comissió de Festes. Podría ser peor la cosa: son capaces de buscarse canguro para salir como en los viejos tiempos, y eso sí que mi cuerpecito, hecho polvo no por maternidad sino por enfermedad y medicación, no lo soportaría. Podría intentarlo, y daría el pego, pero luego estaría dos días convalesciente. Ya me sé la película. Lo haría con ellas, pisar de nuevo la Noche, bailar hasta reventar y retirarse tras pasar por esa panadería casi clandestina si todavía existe a por una ensaimada. Lo que no sé es si la cosa iría de rollo rock, indie o house, pero apostemos por lo clásico, que no falla: una vez cada diez años no puede ser un desastre la cosa. Y si se hace, se hace bien: hasta el amanecer, nada de medias tintas, y además ahora el metro de Barcelona funciona toda la noche del sábado. Blue es persona de extremos, y en el pasado alguna vez fue la reina de la fiesta para alegría o bochorno de conocidos y el resto. Es más, de perdidos al río, el impacto post- por mi parte ya está calculado, y he decidido que seré yo quien les proponga guerra. Una última juerga en Barcelona, antes de cumplir los 40, por qué no. Se trata de las tres que llevamos maletas, y a saber cuándo volveremos a coincidir en estos viejos escenarios. [Paréntesis: por supuesto, hay vida después de los 40, pues por si no lo había dicho, estas son mis amigas más jóvenes y ahora hay una oferta de ocio impresionante para el mercado de segunda mano y carrocería tan dudosa que debe disfrazarse, vestirse y perfumarse con marcas caras.] Sería una juerguecita muy inocente, pero la noche se cobraría su precio. Yo me quedaría en mi habitación con un letrero "Mama, estoy pero no estoy", tendría esa opción poco agradable. Ellas no, a ellas las despierta un buaaaaa que para mí sería un hachazo. En verdad, nos parecemos en algo: todos los días son iguales. Hagamos un órdago de vez en cuando, total, qué sería de la vida sin alguna locura de vez en cuando. Además, se dice que a partir de los 40 si al despertarte no te duele nada, estás muerto. A mí me duelen las neuronas cada mañana, y la espalda a veces, hace mucho tiempo ya. Pero para quejarse están los médicos, y para que te creas que la cosa tiene remedio, las farmacéuticas. Este viaje es diferente, estos días sí me siento de vacaciones, con derecho a divertirme e incluso a holgazanear. Sigo posteando porque quiero y me apetece también, y además con más extensión de la habitual. Me siento relajada, contenta, animada, y eso ayuda a que escriba. Sí, claro que me esperan en Madrid: estaré allí antes de que abran los colegios electorales el 27. Mucha gente perdió su libertad e incluso su vida para que yo tuviese derecho a votar, por lo que maldita sería si no lo ejerciese, pues también estaría dispuesta a morir por esa causa a pesar del odioso "todos son iguales". No estaré de acuerdo con tus opiniones, pero por favor, exprésalas, tenemos el mismo derecho a equivocarnos (libre adaptación de una cita célebre). Y algo sé de política en Madrid ya: primero, porque toda la vida lo hemos sabido incluso en Catalunya-Polònia gracias a esos informativos hiper-madrileños, ahora light tras años de democracia, y luego, porque dos años dan para algunos telediarios locales y muchas charlas al respecto en Madrid. No estoy nada acostumbrada a las vacaciones, y menos "en mi pueblo". De hecho, me gustaría volver pronto a mi vida cotidiana. No sé si es bueno o malo, simplemente es así. Es lo que tiene ser la Comissió de Festes, que lo ves de otra forma. Como cuando te toca cocinar a ti y te sabe el plato a cualquier cosa, digan lo que digan los demás. Pero para qué rumiar. Cuando estás acompañada, la energía intelectual se emplea para conversar, y la emocional se canaliza de mejores formas: abrazos, achuchones, besos, mimos a los bebés, y también mucha alegría, muchas risas, viva la arruga y las patas de gallo, olé, estamos mucho más guapas con ellas, ¿cómo se puede sonreír sin esas preciosas arrugas? No quiero comparar: no me cambio por la que era hace 20 años, ni 10, ni 1, enferma o no, porque cada día vivo y cumplo años, y no voy a negarme ninguno de esos méritos, ni a mí, ni a mis padres, pues les estaría insultando, cosa que tengo clara ahora con esta edad, después de haberles faltado al respeto cuando era una diezy... y venti.., incluso trein.... Están vivos y han recibido mis excusas presentadas con humildad, y soy muy afortunada porque cada día cumplen años también. *** Tema real: Blue, persona + Blue, amigos + Blue, familia. Segundo post publicado el 16 de mayo Polonia, 6º día: cuaderno de un día de reposo emocional (post dinámico) 10.33. Ya he puesto una cafetera de descafeinado. No me quejo: ayer, posteando, no sólo se me fue el santo al cielo, o el teclado, porque cuando lo colgué había pasado la medianoche y claro, la fecha no es 15 como hubiese deseado. Al final me dormí hacia las 2,30 a.m., y a las 10 se disparó el resorte del "despierta, guapa", que ya se encuentra en plena forma, lo cual es de celebrar. El hijo pequeño de Mme. Jetlag se ha puesto malito y ya está la mujer en urgencias. El factor bebé indispuesto no estaba en el menú. Dos del sector hijos tienen abuelas para cuidar de ellos en un momento dado, me digo. Para lo que me queda en Barcelona, aunque son días por delante si las cosas no se tuercen, la nueva pauta del psiquiatra va a ser cosa ya de Madrid. Quiero tener un cuaderno de rutinas y bipolaridades nuevo listo para anotar las anomalías con los cambios. Como la cosa va en plan ensayo-error, tendré que documentarlo. No era parte del programa de las fiestas, pero hoy alguien será invitado a comer conmigo en casa. Tengo la nevera llena: una, porque se me quita el hambre con tanto estrés, y otra porque he comido fuera estos días. . . 11.01. Ya llevo el globo encima. Pues hoy le voy a dar compañía: necesito escuchar a Springsteen, con o sin el coco al 100%. Es hora de escribir un mail-tostón de los míos: a ver a quién le cae hoy. Tareas: ir a la peluquería. Odio hacerlo. Quizá me anime una de las Mmmes. que también ha de pasar por el suplicio. He soñado que iba a por recetas a un extraño ambulatorio: debo revisar mi botica. Ese "Dancing in the dark" sigue poniéndome los pelos de punta, y la carne de galllina. Los buenos recuerdos de los conciertos del Boss en los 80 y 90, esos sí que los llevo en las venas. Como los otros, pero estos no los tiraré al pozo, me niego. Ha llamado la anfitriona. Aleluya, ya tenemos fecha y hora para ese primer macro-encuentro, y del segundo, ya hablaremos. De buena mañana, apagaría el teléfono para declararme desaparecida todo el día. 11.36. Ya sale el segundo descafeinado. Ya estamos con cafeína y nicotina como siempre, la novedad es lo de Bruce en las venas. Algo que, aunque suene raro, es muy barcelonés. . . . 14.23. Reparo en que me he quedado tiesa, tiesa delante de esta pantalla tonta, escogiendo canciones, pues no quiero parar la música como dice la canción de Village People, necesito repararme y eso me da fuerzas. Rechazada la propuesta de Mme. "hijo inquieto" para ir a la playa, he descubierto como si no lo supiese ya que hoy no estoy para leches. Eso sí, doy el tipo por teléfono y mail, ese extraño don. Mi amiga lo ha visto en directo, como mi madre: pasaba por el barrio camino a la playa. La recibo, le doy algo al crío para que juegue, pero ella está hiperactiva, al ritmo del bebé, mientras que yo tengo el cerebro marchito, todo a cámara lenta. No puede ser, no puedo salir de casa y tener actividad normal, o a tope, no antes de la hora de comer. Ella lo ha entendido. Reviso esas fotos de Barcelona. Si no hay fábricas cerca que contaminen, el cielo suele ser hermoso en todas partes. Pero cómo noto el cambio de color. Aquí la luz es especial. Cómo adoro el azul de Madrid, tan intenso. Y... cómo una puede transformarse cuando una deja de mirar al este, toda la vida hacia el este, y el oeste no tiene desperdicio. Cuestión de puntos de vista. Mejor no me meto ahí, que filosofía+pastillas es mala combinación. Estaría bien pasear por la playa al anochecer, en plan tranqui total, y hacer alguna fotografía de recuerdo, por ejemplo de ese pez tan chulo y deslumbrante a plena luz. Aquí todo "se hace", hasta un paseo: "et ve de gust fer una passejada?" (¿te apetece dar un paseo?). Fer es el verbo, muy parecido al "faire" francés, pero bueno, de eso puedo hablar en otro post. . . . 16.20. Suena ahora en la lista de reproducción aleatoria Planet Funk, "Who said" (http://www.goear.com/listen.php?v=f713ae2 ), y ahí he reaccionado. Llevaba escribiendo dos horas, absorta. Me ha gustado ese borrador, tiene posibilidades, como otras tantas piezas de puzzle que colecciono a la espera de un momento de lucidez extrema de esos en los que "todo cuadra", momentos que han de presentarse a dosis muy reducidas, quizá uno al mes-dos meses, porque estoy pisando el lado maníaco del asunto entonces. No puedo llamar esos momentos a voluntad (aunque sería fácil con ayuda de alcohol), porque no me los puedo permitir (y menos el alcohol), así de duro, y esto está firmado hace mucho tiempo. Sonará extraño, pero es parte de los compromisos que he asumido conmigo misma y con la enfermedad. Si no puedo controlar a la bestia, puedo acabar ingresada, y eso en estos momentos lo de pensar en hospitales está completamente fuera de lugar, precisamente porque otro de mis compromisos es con el tratamiento farmacológico, revisiones con el psiquiatra... y ya sé darle una leche a este coco que funciona rápido, cuando se pone más "genial" que de costumbre. Lo cual ocurre tan rara vez... no recuerdo la última. Lo de ahora ha sido como encenderme un cigarrillo: de repente, me puse a teclear. Normal, todo normal, ninguna subida. Lo malo de escribir, y por eso lo dejo y lo retomo, es que te aparta del mundo. No te importa si comes o no, si duermes o no, y de hecho no cociné, si a dar vuelta y vuelta en una plancha se puede llamar así, un filete. Ni he dormido la siesta que tenía planeada para estar dispuesta a un "baño" con amigos esta tarde-noche. No me entra nada cuando escribo, sólo humo y agua, ni siquiera siento nececesidad de orinar, porque estoy sacando, lo estoy sacando todo, y no en un diario. Me dejo las entrañas en un escrito denso de unas 600 palabras que le he enviado a un "crítico" al azar entre mi lista de contactos personales. Quizá lo necesitaba, tener un orgasmo con el teclado como acompañante y no otra cosa, malpensados (o bienpensados), después de estos días. Tengo un proyecto pendiente, casi un encargo, y eso sí me quita la inspiración por versada que esté en el tema. No me gusta trabajar bajo presión, porque no rindo bien, no me siento satisfecha con lo que hago y me importa un bledo si a alguien le gusta; si a mí no me gusta, s'ha acabat el bròquil (sanseacabó). Esa canción en efecto me ha hecho algo, poco sé del tema de frecuencias y ondas que se mueven por el cerebro pero por ahí van los tiros de un fenómeno de esos cotidianamente sobrenaturales. Ahora me siento despistada, ese escrito se acabó y no lo he releído pero sé que me gusta porque se ha llevado algunos litros de sentimientos que podía expulsar. Ni negativos, ni positivos. He dado lo mejor de mí, como hacía tiempo que no notaba, salvo en algún post si es que puedo compararlo, y no hay muchos posts que pueda salvar con la cabeza alta, como tampoco escritos. He dado lo mejor de mí, como estoy haciendo estos días con amigos y familia, así que hoy le tocó a un documento de texto. Pero ay, eso no es escribir, sino vomitar, por hermoso que pueda resultar. Necesito otro profesor de literatura que me retuerza como lo hace el psiquiatra, pues el crítico de hoy me temo que va a decir lo de siempre, y no es halago lo que necesito. En el fondo, me gusta que me den caña. Cómo disfruté con mi psiki: me la metió doblada, para variar. Un crítico, lo que ha de hacer, es destrozarte. Si no, no mejoras. Insisto, postear en "Carne de Psiquiatra" pocas veces me ha dado la satisfacción que siento ahora, y de vez en cuando recuerdo algún post que inserto en las FAQ como "artículos destacados". . . . 17.37. Si hay una canción que me destroza, y aquí revelo uno de mis puntos francamente vulnerables, es "Love will tear us apart" de Joy Division (http://www.goear.com/listen.php?v=cf93314 ). Quien la colgó comenta: "La música de Joy Division se caracteriza por su crudeza, por su violencia, por su caótica contundencia, pero Love Will Tear Us Apart es clara, nítidamente, un tema de amor, una descarnada reflexión sobre el amor en la que Curtis se muestra, por primera vez, plenamente vulnerable". Pues al escucharla, me ha tocado el alma por varios lados que no voy a compartir, y lo último que voy a escribir en este post dinámico, que cierro, es que me hacía falta un día tranquilo y solitario "como en Madrid", ya que esta música me ha dado plena conciencia (confirmado más bien) de que empezaba a sobresaturarme con tantas emociones, que ahora soy y estoy muy frágil, me siento débil, vulnerable, y debo dejar mi mente en blanco, y más después de haber escrito algo (no, aquí tampoco lo compartiré) que necesita correcciones pero me parece muy poderoso. El -llamémosle de nuevo- don, cuando te ha pedido ese esfuerzo, agota. No sé si se trata del famoso "Fuego", pero sí una especie de posesión. Respiro hondo. No hay ansiedad. Firmo. *** Otra foto del pez... de e-architect.co.uk. Cosa rarísima en mí, el otro día salgo de casa para ir más allá de los confines del barrio con un bolso pequeño. Me ofrece seguridad llevar pastillas para dos días, cosa que debería estar siempre ahí. No cabía un botellín de agua, algo muy necesario cuando quizá por la medicación, quizá por ansiedad, paso el día dando sorbos. Llegué muy sedienta a un bar y compré uno para llevar. Para mi sorpresa, me ofrecieron una botella de Solan de Cabras (hago publicidad, sí, porque es mi agua favorita junto con Vichy Catalan) que sólo se sirve en la mesa. Es de vidrio azul y medio litro. Y no tiene cierre, así que el sorbito se convierte en un buen trago. Codiciaba esa botella hacía mucho tiempo y la he conseguido por casualidad; qué bien le queda el perejil. En esta casa nunca ha habido flores. Ni en las otras en las que viví. No me gusta la naturaleza muerta, pues de cadáveres está llena la nevera, y el perejil a la vista es para comérselo. El otro día, de madrugada vi en TV un programa cultural. Está bien eso de que te recomienden libros cuando está próximo, hoy es, Sant Jordi. En Madrid lo celebrarán por la noche, como si fuese clandestino el leer... es para llorar. Las letras y las ciencias, las emiten cuando todo el mundo debería estar durmiendo. La física cuántica no da mucha audiencia, ni que una tertulia de escritores tire un best-seller a la papelera. Ahora el tema del canon por derechos de autor llega hasta las bibliotecas. Cada préstamo va a ser gravado con 0'20 euros, cosas de la UE, pero no los pagará el usuario. Este tema está dando para muchas columnas de opinión. Mientras, la Comunidad de Madrid, especialista en propaganda institucional, declara una y otra vez en spots televisados que el 70% de los madrileños lee. Me pregunto si este año debería regalar un libro. Aquí esas cosas pueden malinterpretarse. Allí en Barcelona también, claro. P.D. Recibí 2'5 rosas :D Aclaración: la de Mme. M. Amèlie puntúa 0'5. *** La cita es de Chesterton: cuando se deja de creer en Dios, se cree en cualquier cosa. Así nos va, y los escépticos, custodios del pensamiento científico, son especie en vías de extinción. A estas alturas, una de las pocas cosas en las que creo es: en el matrimonio, y en el divorcio. No sé qué me produce más escándalo, si el precio de la entrada para el concierto de los Rolling Stones (unos 150), o un spa para perros estresados. Esta civilización está condenada. El otro día (¿ayer?) vi una peli realmente buena, los yankis imaginaron ya un estado de sitio en NY en 1998 por terrorismo islámico, y además, merecido, por entrenar ellos mismos en tácticas y construcción de explosivos. Cosas que le pasan a cualquier hijo de vecino, o hijo de puta, por dejar tirado a un aliado en un mundo donde si no lo eres, te conviertes en enemigo. En la dieta hipocalórica no se menciona para nada el café. Me alegra sobremanera porque pienso seguir tomándomelo. Si es que me va el veneno... y el azúcar. Y el aceite de oliva. Una dieta puede amargarte la vida. Para qué leches me he de tomar una manzana ahora. Quizá la pese, y sólo toque media. Lo de verificar si los discos de baladas para Madre se grabaron bien me está matando. Había una de Lenny Kravitz, qué recuerdos. Menos mal que los altavoces siguen en su caja, a saber cuándo los instalaré. Como lo de colgar las cortinas. Estoy a oscuras, y me importa un bledo. Intento hacer muecas. Los músculos del sonreír se atrofian. También los vaginales. Hay que ejercitarlos. E. escribió a alguien de su pasado, quiere recuperar una relación que ni se sabe por qué acabó. En parte le admiro, pues igual consigue esa amistad perdida. Pero ¿alguien se va a tomar bien que le digas que ese no-sé-por-qué-me-apartaste-de-tu-vida es porque después de enloquecer, te diagnosticaron TB? ¿Alguien va a querer? Mi opción ha sido no intentarlo siquiera. Creo que no merece la pena y no tengo ganas de más humillaciones. Pero sigo haciendo ejercicios para apartar de mí a toda esa gente, porque acuden a menudo, son mi pasado, fue un pasado glorioso pero ¿acaso vale la pena ese derroche emocional? Llega un día en el que pinchas. No ha ocurrido nada especial, quizá en sueños. Las tareas están ahí gritando "hazme" por toda la casa, hasta el punto de que al salir de la ducha no tenía una toalla... hacer las cosas a medias, ponerla en la lavadora pero no sustituirla por otra. Sabes que has pinchado porque no apuntas nada en el papelito y porque rechazas llamadas entrantes. Qué razón tienen cuando me dicen que estoy bien viviendo sola. No me soporto ni yo, pedirle a alguien que lo haga es impensable. Madre me rescató del sofá una de las noches en las que me quedé noqueada viendo lo que luego no recuerdo. Tengo la casa hecha un desastre, y ya no recuerdo cuándo estaba presentable para visitas. Ayer dimos un buen paseo. Hay calles que esperan a gritos la llegada del verano para abrir las terrazas y servir cañas a mogollón. Es bueno darse duchas de humanidad con amigos, y es emocionante asistir a los momentos en los que la gente, para variar, aparece en tu vida. *** Me jode sobremanera que cuando alguien pasa unas horas conmigo, diga apreciar mis sonrisas y me pida más. Me jode porque ya hay quien va a "animarme" porque celebra el momento ya definitivo de la carcajada, como si fuese un orgasmo, vaya. (Es que es obligatorio pasarlo bien en estos tiempos de ocio tras el trabajo o vacacional, si no te diviertes a tope -en plan casi para luego publicarlo-, eres más marciano que un bipolar). Esto ocurre porque se dice, porque se sabe, porque a veces por teléfono ya se nota, que mi mirada sigue siendo triste. Incluso mis autorretratos. Uno de 2003, está en mis archivos... no supero esa expresión. Es contradictorio que sea una persona que sepa reír con los ojos. Ríen poco, pero lloran menos, aunque conocen bien ambos extremos. Lloro con la mirada, también se me da bien, más que con lágrimas, esas las dejo para momentos simplemente de emoción ya sea positiva o negativa, y lloro más con alegrías. Cuánto trabajo me queda por hacer... sólo sonrío a ratos a la vida y es como si me costase, al principio, pero si sigo sonriendo, bastará un mal (ni siquiera mal, cualquier) recuerdo del pasado que se cruce en la conversación. Es difícil disimular cuando el inconsciente trabaja. Me jode, me jode, reír y sonreír es lo único que le pido a la vida y es tan difícil... sólo momentos, eso sí, los retengo luego en mi memoria, junto a las risas de los demás. Me gustan las fotos mentales. La única medicina que tengo son esos amigos que me sacan la sonrisa, pues la depresión ya es vitalicia, y es lo que hay, sin penas, no siento pena sino rabia, pues no es bonito ser la depresiva del grupo. Porque antes esto no era así... yo era otra persona, era yo la que recibía con sonrisas, yo era la fiesta personificada y la gente se reía de mis salidas ingeniosas. Esa foto de 2003... No comment (lo añadiré a las FAQ: esto quiere decir que no admito comentarios al post, gracias) *** 9 a.m. papeleo burocrático. 10.30 ginecólogo. 12 h. recoger pc reparado. El ginecólogo tiene en su expediente mi diagnóstico desde que lo abrió. Me amonesta cariñosamente, esta vez quiero que te hagas estas pruebas en este año. Por último me dice que (si no tengo pareja) él cuida de mí, algo así, algo hermoso que retengo mal en el momento de vestirse a toda prisa para largarme. Es bueno que alguien cuide de ti, sin agobiarte, sólo siendo directo en sus palabras, hieran o no, sin juzgarte, y no lo hacen si son verdades. Que puedes sin ir más lejos contar con la ayuda de un profesional porque su trabajo está ahí, para cuando tú no te encuentres bien. Mi psiquiatra también me cuida. Hay de todo en este mundo, claro, nunca había tenido un ginecólogo tan majo, ni un psiquiatra que fuese tan amable:al final, después de años de buscar al parecer asoman personas. Tratar con gente a veces me deja sin energías para escribir. Eso me ocurre estos días. Siento que no tengo nada nuevo a aportar aquí, que no es este el lugar donde explicar con detalle con quién me relaciono, qué pelis y series de tv veo, qué libro tengo ahí por terminar a unas 20 páginas del final hace dos semanas, qué foros a cuál más bizarro visito y dónde tomo algo. Es algo privado que comento con mis amigos y a veces me dicen "mira que eres friki, tía" (ya lo piensan por tener este blog), y nos reímos juntos. Mi cabeza ha de trabajar. Si no se llena, poco puedo outputar. Ahora es un esfuerzo llenarla, me agotan esos inputs por cansancio y desconexión, o por mera ansiedad. Y mis sensaciones son tan confusas, mi ánimo tan inestable, que me siento incapaz de escribir algo que fije mi estado actual con una fecha de publicación en el blog. Es como tener que escoger el cómo estoy dentro de ese 4 oscilante. Tengo correo de lectores por contestar. A veces no sé qué responder y quizá en otro momento o día esté en condiciones de hacerlo. Hoy recibí uno de un familliar, me hizo mucha ilusión pero al poco tiempo volvió la melancolía, pero qué efímero es todo. Siempre digo que tengo una enfermedad, algo crónico, pero como va a rachas, no digo ni me etiqueto con el cada día soy una enferma. Estos días sí me siento enferma, de mi segundo diagnóstico psiquiátrico, con tanta ansiedad y fobias encima: la agorafobia y la social se llevan el oro y plata. Pero tengo a E. en casa de visita y me siento acompañada. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos y siento que tengo un regalo, la compañía de un amigo lo es, en esta casa donde muy pocos tienen el privilegio de usar esporádicamente una copia de las llaves. Mucha gente cuida de mí. Me han dicho que eso pasa porque soy una personita muy especial. Yo respondo automáticamente con todo el cariño que puedo dar, con todo el consejo que puedo pensar, esforzando mi don de empatía, y con todo lo que mi hogar puede ofrecer. Ya dije que no sé cómo me siento, quizá agridulce y eso no explica nada. No sé cuándo volveré a postear de forma regular, o mañana mismo, o quién sabe. Le doy vueltas y no me parece una buena idea anunciar que acabé el libro o que fui al centro a pasear, o que hace un frío asqueroso. Ni los dolorosos detalles que acompañan a esas fobias, no me siento obligada o no ahora porque lo he hecho en el pasado como obstáculos cotidianos. Tampoco me tienta la idea de dedicarme dos horas al día a esta página, no ahora que las charlas con E. ayudan a centrarme. Es posible que mañana sólo vuelva a conectarme para atender el correo urgente y en msn no tenga cuerpo para charlar o me quede conectada mientras hago otras cosas. Estar conectada a veces es la única prueba de que estoy viva. Esto del nunca se sabe, el mañana como misterio en cuanto a actividad física y anímica, esto es lo que tantas veces me mata; mañana debería ir a un museo pero ¿aguantaré la vista del cuarto cuadro sin que me agote la concentración? Eso ya pone a la angustia en guardia, quedaría fatal escaparme del lugar. Pero ya lo acepto, porque es mi realidad y además como a otros también les ocurre... es parte del negocio bipolar. El Dr.House (la serie cada vez me interesa menos pero los ojos de Hugh Laurie me atrapan) diría que después de esta sarta de perogrulladas, cualquier cosa que pueda comentarse no dejará de ser otra... Y no quería hacerlo, pero escribir esto mientras aclaro ideas, misión ciertamente improbable cuando los fármacos están haciéndole un masaje bestia a mi cerebro, me quita dos horas de buen sueño pero ¿y si me distrae de pensar en que mañana debo ir a un museo? ¿Y si este insomnio que se presenta en forma mini me dará la excusa para no ir? Odio los planes y las agendas y E. lo sabe, somos únicos a la hora de encontrar excusas donde otra gente vería tan sólo un fastidio pero iría a intentar disfrutar e incluso lo conseguiría, con o sin bipolar, cuánta gente sin este trastorno se enfrenta a esta especie de pereza (por llamar de algún modo al "no lo disfrutaré) mental. Es posible que es posible que es posible que es posible que es posible que ... se avecinen cambios. Mis padres me llaman, otros me escriben, todos cuidan de mí de una forma u otra. Cuidan en la medida de lo posible mis miedos. El bronce va a parar a la soledad. No importa ahora que E. esté conmigo, duerme ya en el sofá, y debo enfrentarme a mi cama, donde la sensación de soledad es tal, a esas horas ya no escapas, que a veces no me acerco. Este es un borrador de post que subo cuando termine su redacción, no sea que vaya a acompañar a otros 50 que no me apetece editar porque muchos no son material emocionalmente recuperable. Mañana será otro día, buen título para otro post que contenga pajas mentales y perogrulladas cotidianas. Pero hice algo que antes estaba en mi rutina diaria, comunicarme con vosotros, aunque hoy pueda en el fondo sentirme orgullosa de mucho de lo vivido antes de retirarme en teoría a medianoche cuando tomé la medicación. Ahora estoy "sopa". A estas horas me da la verborrea mental, ahora que apenas puedo tener los ojos abiertos. Bah, mañana puedo arreglarlo pero ¿seguiré en este estado de ánimo extraño? A veces es mejor que una foto fija quede así aunque haya quedado inconexa, con párrafos enteros eliminables o que deberían estar en otro lugar. Una foto borrosa. Conozco a uno que tiene una foto borrosa en casa, y pagó un dineral por ella. Yo no comulgo con ese arte pero sí, una foto borrosa me define bien hoy: poco lúcida, muy lábil, los recuerdos del pasado clavándose en mi alma como algo inevitable de por sí pero más cuando E. y yo nos recordamos hace ya años. Escucho, y tomo notas, de cosas que sé y había olvidado. Un té amargo que hoy deja su poso a estas horas una vez hemos reído y compartido buenos momentos. Él duerme, y tengo miedo de ir a mi cama aunque el cuerpo y sobre todo la cabeza me piden a gritos descanso para no pagarlo caro mañana y pinchar como anfitriona. *** Alguien se cruza conmigo y me pregunta cómo estoy. Todo el mundo dice bien, como siempre. Si la pregunta va cargada de interés, es porque tienes algo crónico o de mal pronóstico. Es el caso de quien sabe de mi alias como Blue, que tomo pastillas blabla. Porque no es exactamente un formalismo, más bien parece un examen y hasta que no lo pasas no puedes preguntar por el otro. Opciones: 3. Jodida, como siempre (en el mal sentido de la palabra). Para íntimos, ahí confieso algo sobre el insomnio y la ansiedad cotianos y la pastilla divina. Al otro lado, tampoco hay formalismos y a veces la cosa parece charla de ambulatorio. 4. Es una mezcla de 1, 2 y 3. De hecho, es el retrato real y oscilante de un día para mí: hay un momento para cada cosa, incluso alguno estelar como el desbarre del día. Pocos son los infortunados que reciben estos reportes, ja, ja. "Como siempre" es algo que todo el mundo puede interpretar según me tenga en su "eres así". Hay quien piensa que dormito todo el día cual musaraña, sin ir más lejos, seguramente porque muchas veces que cojo el teléfono debo "encender" mi voz. Aunque quizá ande mareadilla también, quién sabe. Es igual, como siempre es igual, y como muchas veces (menos mal que no siempre) me da ansiedad juuussssto a la hora de meterme en el sobre. ¿Cómo estás? Colocada y poco lúcida voy por las pastillas tomadas a su hora, mientras edito este borrador. Mañana volveremos al menú pulse 1-2-3-4 pero la tentación de soltarlo de golpe bien jodidos vamos tirando como siempre... bien pensado, no hace falta tener enfermedades para que esa sea tu opción, pues parece ser algo muy de este país. *** Supongamos que cada mañana te encuentras 1.440 euros. Comentario: Hoy hace dos años que llegué a esta ciudad con mi maleta, y me he gastado a lo cutre unos cuantos minutos al despertar con la resaca insomnioco-pastillera (igual igual que cuando llegué, sin dormir), pero luego, para celebrar mi dicha, se me ha ido casi todo el resto en y con lo que a los madrileños en realidad más nos gusta hacer: salir de Madrid. *** Me he levantado tarde (y así es de cutre este escrito), pero ayer acabé el libro que tenía pendiente a costa de horas de buen sueño. Lo empecé con ilusión: su credencial, que me había gustado en mis años mozos. Lo acabo forzándome, ánimo que faltan pocas páginas, con un "¿pero esto lo disfruté?". Quizá en esa época me pareció lo más, pero ahora me deja indiferente, cuando no me irrita el "esto está fuera de lugar" (y el propio autor lo reconoce en el prefacio a la reedición). No es la primera vez, en estos meses, que me decepciona lo que antaño era otra cosa. ¿Por qué lo hago, me preguntaréis? Porque me da mucho coraje haber olvidado algunas lecturas de género que siguen ahí vigentes y encima alardeo de haberlo leído cuando salió y de tener la primera edición en español a veces.... si es que soy única. Me miran con casi admiración: a pocas mujeres les gusta la ciencia-ficción, pues vaya, ahora parece como un estigma. Otra. Me pasaron en DVD la primera temporada de serie de moda, "Heroes", que ahora se emite en Telemadrid tras su paso por esos canales de Sci-fi digitales. Reconozco que entretiene, sí engancha, pero tengo que ponerme en la piel de la teen que fui para disfrutarla. . . . Entre una cosa y otra, ya es una verdad que cae por su propio peso que voy a cumplir los 40, y no soy tan friki como parezco. Lo celebro. . . . Ya puedo empezar con algo más "serio" que me esperaba en la mesita de noche, con motivación: necesito algo "con chicha". Los clásicos son aburridos en cualquier lengua, sí, pero sólo al principio, porque "no entran" con facilidad y encima te los hacen tragar con odio como lectura obligatoria en el cole. Seguiré descubriendo cosas que merezcan la pena, aunque tarde un año en hacerlo por no estar a la última: cualquier lugar donde David Bowie meta las narices puede que acabe siendo de mi agrado, y eso me gusta, porque "éste sí sabe". Si ha versionado a Scott Walker, ahí voy a descubrir algo interesante, y lo hice hace poco. Si ha colaborado con Nine Inch Nails, eso ya lo descubrí hace algún tiempo y sigue gustándome. Y no me lo voy a beber... poco a poco entrará en mi vida. Lo último que me llega de él vía el colega Galahan es un directo. "Wake up" de Arcade Fire. En su blog http://galahan.blogspot.com/ (post "Despierta!" 20/02/07, ahora en portada del blog) hay un enlace directo al vídeo de youtube. Le estoy dando al "watch again" mientras escribo. De nuevo, algo que "no entra a la primera" me sorprende. Debo escucharla varias veces, llevo haciéndolo desde ayer, para entender el estado de ánimo, realmente especial, que propone Galahan, y mi veredicto es: seguramente, este tema algún día figurará en mis listas de reproducción porque quizá haré mía esa emoción de optimismo. Cómo me ayuda la música con las emociones. Llevaba toda la semana sin escuchar música, por cierto. Volviendo al libro que me espera ahí, estoy convencida de que por algo merece ser llamado un clásico, y no simplemente de género. Claro que salvo a algunos autores u obras, pero es hora de conocer algo nuevo aunque lleve siglos escrito... se necesita más de una vida para disfrutarlo todo, pero me conformo con alucinar y abrir mi mente una vez al mes gracias a mi ignorancia. . . . Lamentablemente, en depresión sólo podemos tragar telebasura y códigosdavinci que a todo el mundo le entran fácil: remítete a audiencias televisivas, cartelera actual de cine, top-ten descargas emule, y a la lista de libros más vendidos. Pero si se está medianamente bien, vale la pena hacer el esfuerzo de no caer en el entretenimiento de electro plano que nos llega como consumismo: ser capaces de seleccionar nuestro entretenimiento y poder integrarlo con algo parecido a "cultura", ser conscientes de que estamos perdiendo el tiempo con según qué cosas que poco poso van a dejar en nuestra personalidad y saber. Bien, más o menos, esta es mi reflexión dominical, o lo que me apetece escribir tras leer toda la crítica a las películas que emiten hoy en TV y al decidir que las doy por no-vistas. Algo interesante puede esperarme. Una charla con mis amigas, por ejemplo. Tengo ganas de que Mme. M. Amèlie me cuente las carreras de motos de hoy. *** Imagen capturada de una parodia de Blade Runner en "La risa de Smith": http://smith.blogalia.com/. Lamento que mi firewall y yo no nos entendamos y sea necesario a veces copiar-pegar la dirección en otra ventana. Hace años que sé perfectamente que mi memoria ya no es lo mismo. Desacostumbrada a la disciplina de estudio, las cosas nunca serán iguales. Mi última aventura con libros empezó en primavera de 2004 y acabó a los dos meses escasos por un accidente del cual ya he hablado aquí. En aquella ocasión, noté un desagradable, pero que mucho, desentrenamiento a la hora de tomar apuntes. Acababa la clase con un dolor horrible en las articulaciones. Mi mano, a cada palabra que terminaba y alzaba del papel, sufría como los pies de la Sirenita a la media hora escasa de clase. Mi colla de la generación X se lamentaba al mismo tiempo que yo a los treinta escasos de haber olvidado la mitad o más de sus estudios. Era algo propio de la edad y del meterse de lleno en el mundo laboral. Sales del trabajo y lo que apetece es una buena novela, a lo sumo, un ensayo de vez en cuando. Si no tiras los apuntes, es por sentimentalismo. Luego, sales de viaje y suceden cosas raras con eso del shock lingüístico. Una amiga no podía evitar mezclar el inglés con el alemán: menudo número, pedir la habitación "sechs" en un hotel de territorio libra esterlina, que suena casi literalmente "sex". También se dan situaciones embarazosas cuando alguien te pregunta algo amparándose en tu condición de "autoridad" sobre una materia en la cual posees un título. Le contestarías con gusto que ya no puedes ni dar clases particulares de nivel bachillerato. ¡Lo que costaba prepararlo para el certificado de aptitud pedagógica! Mucho más tarde, un médico te dice que tu coco va rápido, y eso no es bueno, no. Me ahorro el resto del via crucis del diagnóstico y de los principios de tu nueva vida como drogata legal. Cuanto tomes las pastillas, si te da un globo, te propongo un ejercicio: toma una hoja de papel, y escribe la tabla de multiplicar. Se me ocurrió un día de esos en los que te dices pero bueno, dónde está mi coco, toa drogá, y cometí tres fallos. Esto ya no es sólo cosa de la edad: hay un componente extra dispuesto a joderte la cultura general y a dejarte fuera de partidas de trivial o de cifras y letras que antaño llegué a jugar online con relativo éxito. El tema del euro. Al final, renuncias a saber qué valen las cosas, o te lo recuerdan en pesetas para escandalizarte. Hay quien lo calcula al dedillo y lo vive con normalidad, pero para mí es como multiplicar por el número pi. Ahora mismo se me ocurre que quizá no sabría colocar los pronoms febles del catalán en su orden correcto. Creo que es el tema más difícil de esta lengua, y me lo sabía bien, desde mi infancia. Me cuesta acentuar bien y usar preposiciones castellanas y catalanas, pero por lo menos no suena tan mal la cosa como "lo del seis". Hace poco, un madrileño que había trabajado años en Catalunya se reía cuando soltaba algo que pasa inadvertido para otros, "sí, sí que tienes acento" (por favor, esto me toca las narices en especial) y el "ja, ja, esto es de allí", y a mí no me hacía ninguna gracia. Ese castellano mestizo me acompañará de por vida, pero es algo tan español como el laísmo y la mala conjugación del imperativo de aquí, por lo que sostengo que a pesar de lo que relato, Barcelona es un magnífico lugar para aprender el español si eres extranjero. Tengo por ahí un artículo, incompleto en cuatro neuronas inconexas a pesar de que me interesó mucho, y qué rabia no poder explicar algo que importa, esta es otra que duele relacionado con el tema de este post, que habla del fenómeno de ir cambiando de lenguas; lo que recuerdo es que era asimilado a alguna patología neurológica, y me hizo gracia la cosa porque eso es moneda común en cualquier reunión social en Barcelona, y es algo que se tiene que contar por aquí (aquí, aquí es Madrid). Sucede que cuando te presentan a alguien, importa lo mismo recordar cómo se llama, que en qué lengua se habla. Es decir, mientras te preguntas las cuatro chorradas habituales, te vas a interesar por su acento, y si no lo tiene, o bien hablas en la lengua que has sido presentado, o llegas a un consenso. Si te presentan en castellano, así empiezas, pero en un momento dado puedes preguntar si el catalán es lengua materna y ahí, si se decide, esa lengua será la que usarás para acabar de conocer y comunicarte en lo sucesivo con esa persona. Ese consenso puede ser instantáneo o constituir una pequeña negociación que puede durar incluso días, pues su cometido es sentirte cómodo hablando con esa persona, de por vida. Lo cual es un obstáculo para un amigo vasco que cuando pudo y quiso empezar a practicar su catalán, no podía hacerlo con ninguno de sus amigos en Barcelona. De forma que si me he explicado bien, en ese entorno bilingüe, tienes un porcentaje de interlocutores en catalán y otro en castellano. Si alguien no bilingüe está presente, no catalán, la cortesía se inclinará hacia su lengua, y la falta de cortesía es algo penalizable incluso entre catalanes, pero será inevitable que cueste dirigirse en castellano a alguien catalano-hablante para ti. Yo me dirijo a mi hermano en castellano, por ejemplo. No así a su mujer. Me importa un bledo que entre ellos hablen en catalán. Hablar a mi hermano en catalán me incomoda más que hacerlo, por decir algo, en francés. La situación resultante: en una mesa, si cuento algo, mientras mire a mi hermano lo haré en castellano, y si cambio la vista hacia ella, mi discurso también lo hará de lengua, quizá en medio de una frase que todavía no ha acabado. Hablar en castellano hacia mi cuñada me resulta igual de impensable. El resultado es un poti-poti de lengua romance en el que todos nos entenderemos, pero es algo que choca visto desde fuera. Es parte de nuestra etiqueta. Este ejercicio tampoco resulta fácil cuando vas chutada de algo, porque pierdes agilidad mental, con lo que se va a la porra la fluidez. Eso sí es un problema, porque resultas incompetente tanto en una cosa como en la otra: no encuentras la palabra, o lo haces en la lengua que no corresponde. Mal asunto, si las circunstancias exigen cierta verborrea, como cuando tienes que aprobar el examen oral "qué es de tu vida en Madrid". Mal asunto también, escribir este post bajo los efectos de las pastillas. Le pediré a los Reyes un scrabble. Y a ver si encuentro mis gafas de una puñetera vez: este gran despiste me está poniendo a prueba. *** 22/11/2004 10:22 Primer post en este blog. Yo estaba mal, había ciclado a hipomanía desde una depresión muy puñetera y pronto volví al episodio mixto. Estaba mal, pero la conexión a internet era un ancla más al mundo, sí, nadie lo cree porque lo virtual asusta, pero diez años en Internet lo han y habían convertido una parte muy real de mi vida real. Llevaba tiempo leyendo blogs, y no tengo claro por qué abrí uno, ni quiero saberlo ahora, no quiero volver al pasado aunque estará documentado en mis diarios. Sé que hay cierto componente narcisista en abrir un blog. Pero prefiero empezar a olvidar detalles, ahora que fragmentos del pasado me asaltan y atormentan tanto, todavía. Empecé otro tratamiento en noviembre de 2003, desesperada porque de tan enferma me encontraba al límite del suicidio cada día, con otro psiquiatra y un psicólogo. La medicación, muchos meses de pruebas, de efectos secundarios que me dejaban fuera de este mundo, un cóctel que tenía que ajustarse tan a medida como un corsé para corregir un desequilibrio en el cerebro. La salud no tiene precio y tuve que acudir a especialistas, pagando, pero para eso está el dinero, para la salud, que valoro mucho más que un viaje al extranjero de placer. La terapia también consistió por parte del psicólogo-psicoeducador en que dejase de beber; ya no abusaba de benzodiacepinas aunque ahí estaba, como en tantas otras historias de bipolares, casi un 50%, una patología dual. ¿Dejarlo? Claro, estaba en ello, con terapia, pues los tóxicos o drogas ni eran buenos para mi salud en general ni para la mental en concreto pues amenazaban la eficacia del tratamiento, pero recuerdo perfectamente el 11-M: harta de llorar, por la tarde me emborraché. Recaídas, esa no fue la única, re-levantarse, seguir y seguir. Se atisbó estabilidad hacia enero de 2005, al parecer ya no ciclaba, no me lo podía creer, ciclar es un infierno de vida, ciclar es poner a prueba tu paciencia y tu alma. Meses durísimos que no se pueden explicar ahora en ocho líneas. Ya me habían concedido la pensión, ese día fue alegre pero triste y mucho, 37 años: invalidez. Podía permitirme autonomía con la cuantía de la pensión y eso fue lo que me pidieron mi psicólogo y psiquiatra. Que hiciese vida normal, que fuese yo la que me cuidase. Tampoco me lo podía creer, además ahora mi vida normal ya no tenía opción a trabajar. Recuerdo mi primera sesión con el psicólogo, mis objetivos: 1. Quiero dejar de suicidarme. 2. Quiero volver a trabajar. Imposible, acabé reconociéndolo durante la terapia. Efectos secundarios hasta en los meñiques, mi cabeza no sería ya un pequeño prodigio sino un letargo, pero lúcido, y con eso firmé. Pasé de conocer el trastorno bipolar en lo teórico para empaparme en historias reales que dieron color a los síntomas de manual, y a mis síntomas. Grupos de apoyo, Bipolarweb y la Associació de Bipolars de Catalunya. Me costó mucho darme a conocer en persona, en entrar en un lugar donde yo "era" bipolar. Pero sin ese apoyo no lo hubiese conseguido, ellos me enseñaron cómo, y yo quería aprenderlo, mi objetivo: salir del pozo. Empecé esta página con plena conciencia de la enfermedad. Todavía no la llamaba así, sólo trastorno, pero llevaba enferma desde 1994, y desde antes también, desde que nací, pero se manifestó poco a poco hasta que me estalló en las narices. El diagnóstico, esa etiqueta, te destroza, a quién le gusta que le digan que es un enfermo mental, si ha acabado sus estudios e incluso tiene un puesto de trabajo cualificado. Aceptarlo es lo más duro, porque además empieza el recorrido por el vademécum, sí, hay tratamiento, pero ha de ser a medida, se mezclan entonces síntomas con efectos secundarios y la vida no es tal, sino la la de un cobaya incapacitado, así fue mi caso. Si no lo tienes claro, que vas a por la famosa eutimia porque te han jurado que existe, si no te apoyan para que no se te acabe la paciencia, y cuando se te acaba, saca más de donde no la hay... te rindes, casi lo hago, pero tenía el apoyo de muchos compañeros de fatigas. Ir adelante, ir atrás, ir poco a poco, ir conociéndose, conocer tus debilidades, tus riesgos. Tres años y medio después, conozco mejor lo bipolar. En mí. Tengo un grado de enfermedad moderado que permite que viva sola. Tengo algunas ganas de vivir, a días bastantes, a otros casi ninguna, pero qué importante es ser consciente de que estás viva, pero Viva, no muerta en vida. Superar un vacío existencial que acude demasiado a menudo. Si lo cuento bien, los hechos que he relatado se contextualizan así en el tiempo: 2003: julio, diagnóstico. Baja laboral desde otoño de 2002: despido. Pido el alta médica en julio en una hipomanía (¿mixta?) y todo se va a la mierda, menudo veranito. Mi familia nunca me había visto así, y yo tampoco, llevaba diez años medicándome con antidepresivos tricíclicos y ansiolíticos. Diez años de diagnóstico erróneo, diez puntos en mi contra. 2003: noviembre, abandono con un trauma terrible mi casa, a partir de ahí me cuida mi madre en la suya. 2004: ciclar, ciclar, intento de suicidio, aguantar, sufrimiento de mi madre. Dos ingresos, seguía matándome. Bebía, y dejé de beber. 2004: noviembre, abro este blog. 2005: aterrizaje, la vida de colores pastel. Me voy a vivir sola a Madrid: mi familia en vilo. 2006: aterrizaje segunda parte, mi familia acepta mi nueva vida. Eutimia, más o menos, oscilo según mis hormonas. Me porto bastante bien, creo, aunque he de mejorar y mucho. Todavía estoy sujeta a cambios en la pauta, el pasado julio tuve uno, y ahora toca otro (ya os contaré). Todos hemos pasado nuestro calvario, yo doy testimonio del mío por si puede ser de ayuda a la comprensión de algo que no la tiene. Tampoco esta cronología resume bien el mío. Sigo teniendo días espantosos, pero también otros de gran paz, Paz: Vida. El día 20, pasaron por aquí 515 visitas que marcaron récord en la estadística. Ya hay más de 92.000 visitas al blog. Nunca lo hubiese imaginado. Me han dicho que lo que ofrezco y hace valioso el blog es el contextualizar lo teórico en lo diario, ir comprendiendo la enfermedad, el negocio bipolar, sobre eso escribo y con ese relato, que no es el de mi estado de ánimo diario, no olvido de dónde vengo. La sola mención de 1994 o 2003 todavía me pone mala. Quiero olvidar, a medida que me vaya perdonando. Olvidar lo negativo del recuerdo, para aceptar un pasado al que todos tenemos derecho, sea bueno o no. Aceptar un pasado, aceptarse, aceptar que tienes futuro. Sin etiquetas mentales, es una persona quien escribe. Una mujer de 39 años, divorciada, sin hijos ni pareja actual, una single que se dice ahora. Con demasiado tiempo para pensar, su cruz, usar demasiado la cabeza, y la única terapia de este blog consiste en que mi terapia personal es escribir y aquí tengo un espacio más. Debería compaginar actividad intelectual con más ejercicio físico, pero mi salud no es muy buena, y me cuesta salir sola (no quiero perros). Hay que mejorar mucho, y todo son procesos. El trastorno de ansiedad es lo que me limita más ahora, a veces me siento fóbica. El trastorno bipolar no afecta al intelecto -diría por lo visto que excepto en casos de gran deterioro neuronal, diagnósticos cuanto más tardíos, peor- salvando los efectos secundarios, sino a las emociones. Emociones tan humanas como las de cualquiera, sólo que agudizadas, extremadas. Mucha gente no bipolar puede identificarse con algunos escritos, y no están enfermas, sólo están escuchando ecos de emociones, que ellos también poseen, que quizá no expresen en su vida cotidiana porque está mal visto. Pero el ser humano es bipolar por definición, tiene momentos de tristeza y de alegría, que a veces también le desbordan. La emoción descontrola a cualquier humano. "Crimen pasional", lo que hacen las emociones desatadas. Tan a menudo, muchísimo daño. Deberíamos controlar nuestras emociones para que nuestra conducta no nos perjudique, ni a terceros. De la conducta, los demás perciben nuestra personalidad. Pero las emociones en un bipolar, están enfermas. Eso no quiere decir que no pueda amar, no, eso es actuar a merced de un desequilibrio donde estás demasiado contento, demasiado triste, demasiado irritado... Cuántas veces he metido la pata, incluso estable, por un problema de impulsividad y el seguir adelante pese al dicho "ni en manía ni depresión tomes decisión". "Todo para ya", eso no es posible, hay que dar tiempo al tiempo en todo lo que atañe a la vida cotidiana y privada, pero eso es la teoría y la teoría es muy bonita. En psiquiatría, esto del tiempo pienso que es como en geología. No existe. Hay que dar pronósticos, pero no hay que creer en ellos más de lo que hacemos con las previsiones metereológicas. Cuando se pauta, el tiempo decide si el fármaco funciona, si no lo cambiamos... tiempo, tiempo. Cuando se da consejo terapéutico, o te pones el piloto automático, o te pasas meses convenciéndote de que tu vida va a incorporar un hábito. Tiempo, tiempo... Cuando en la vida asoma el amor, también hay que darle tiempo, una sobredosis emocional tiene su precio y éste puede ser la pérdida de ese amor. Intento hacer llegar a los lectores una actitud que me permite sobrevivir, acepto lo que tengo porque siempre me ha acompañado y así lo reconozco. No vale la pena luchar contra, sino con. En malos momentos, saber que todo pasará, aunque en pleno ataque de pánico es algo difícil y necesitas a veces una voz amiga. De vez en cuando, vuelven ideas suicidas, ahora sé más o menos aplacarlas pues no he vuelto a ingresar: la depresión no es fuerte, son picos que vienen y van. Celebro haber llegado hasta aquí, mis cumpleaños se celebran a diario. No sin embargo que el que el tema bipolar dé tanto de sí, no se agota, ni lo hará. Veremos progresos, muchos. Bipolar I II III esquizoafectivo, eso va a cambiar porque es demasiado nuevo, la teoría cambiará de la misma manera que un libro escolar de hace diez años es papel mojado frente a nuevos descubrimientos científicos. Mucha gente toma sales de un metal, con riesgo de intoxicación, y eso es todavía el mejor medicamento, que por cierto no tolero. No sé qué nos espera. En la sociedad del bienestar, podemos tener esperanzas, aunque el número de camas en hospitales... insuficiente es un eufemismo. No olvidemos que en otros escenarios históricos, incluso se nos esterilizó o exterminó. Se perdieron vidas siempre valiosas, no hemos de pensar en que también grandes talentos para las artes y las ciencias. En otros escenarios geográficos, se nos confina en habitaciones, atados y drogados. Esto sucedía en nuestro país, también. Manicomios, lugares malditos: vejaciones, mucha medicación y poca terapia para los enfermos. He comprobado que el mejor de los dones en otros bipolares consiste en intercambiar emociones, que estrechan lazos; he conocido a bipolares que son más humanos que demasiados humanos. El cariño, a veces, no nos cabe en el pecho. También he visto y sufrido a bipolares oscuros, que calificó un lector muy acertadamente: gente que hace daño, enfermos muy egoístas y tiranos, sin conciencia de que arrasan el terreno que pisan. Me han hecho daño, pero me descubrieron la otra cara de la moneda. No ahorro muchas broncas hacia estas personas, pues a razones no atienden, y lo cierto es que los evito. Creo que debemos desmitificar a toda costa. No es bueno que se nos etiquete como más inteligentes y solucionadores de problemas (algo así he leído aplicado al caso la senadora argentina), como seres creativos, pues sólo somos gente, y eso es lo que debemos ser, sin autolimitarnos, sin pensar que estamos enfermos, pues tantos otros enfermos afrontan la vida día a día. Desmitificarnos, y dejar de mirarnos al ombligo. El negocio bipolar consiste en vivir a pesar de, y con. Reconozco que fracasé en mi objetivo inicial expresado en ese primer post. Mi familia sigue sin entender demasiado, mis amigos algo más, pero acepto con dolor que nunca volveré a ser normal a sus ojos si es que alguna vez lo fui. Ahora vivo lejos de ese estigma hasta que lo reconozco, ahora soy capaz, cuando me relaciono con ellos en viajes esporádicos. Me ven con buena cara hasta que me tomo las pastillas, me ven "haces buena cara" hasta que declino alguna invitación porque tengo un amago malo de ansiedad. Saben que estoy enferma, que estoy jubilada por eso, que estuve ingresada por eso. Además, Barcelona me sienta mal, demostrado ya: a los pocos días me reclama mi casa, que es donde gozo de salud mental, y mi casa está a 600 km. Pero ahora estoy segura de que mi familia me quiere, y yo les quiero a ellos, lo peor pasó, ha habido perdón, también agradecimiento, ahora hay lazos más fuertes, diferentes, cómo no van a serlo, si todos se vieron afectados conmigo. Diferente, esa es la palabra. Todo es diferente, hasta yo soy diferente, y me encuentro cada día. Fracasé en cierto modo por ingenuidad, por pensar en que la eutimia traería conmigo un reestablecimiento de mi vida anterior, pero no ha sido así ni puede serlo cuando entiendes qué significa la bipolaridad. Pero he seguido escribiendo. Hay muchos temas que abordar, cualquiera de la vida cotidiana que bajo la bipolaridad se vive de otra forma. No trabajo en la empresa privada ni en la pública: no obtengo recompensa alguna por proyectos y trabajos realizados bien por mí o en equipos de trabajo, pues tampoco milito en ninguna causa ni para pegar sellos (y esto es por mi bien). A veces me planteo qué he hecho desde el 2003, y veo este blog, y un hogar que también he creado: pagar facturas, comprar comida, cocinarla, fregar platos, lavar ropa. Ducharme, vestirme bien para salir a la calle. Poco internet aunque ahora sea blogger (menudo oficio, pero requiere dedicación), algo de tv cuando me obligo a ello, lectura cuando puedo, a rachas. Contemplar el cielo de Madrid que tanto adoro. Pequeñas batallas, pequeños avances. Nuevas amistades. Todo es diferente. Soy una enferma crónica que ha de cuidarse, esa es la realidad, y creo que la voy aceptando día a día, no en lo teórico. Lo de mental es una etiqueta que les dejo a otros, aunque pocos otros saben. Me mantengo en el relativo anonimato de darme a conocer a contadas personas que me relacionan con este blog. Por cierto, E.C., tú sabes quién soy y me duele haberte perdido, espero que me perdones -metí la pata, te lo confesé- y que volvamos a escribirnos, además, me gustaría tomar un café contigo. Soy humana, yerro como los demás también, y me duelen mucho los malentendidos que acaban mal en las relaciones humanas, soy un ser demasiado emocional pero eso es lo que llama la atención en mí a veces, y todo tiene dos caras, dos polos, todo es bipolar. Pero a quién le cuentas que estás en la semana de la regla y que estás lúcida pero no bien, si encima arrastras insomnios... porque pasa esa semana y no hagas la lista de todo lo que no hiciste bien, que te deprimes. Pide perdón, pero no lo esperes. Debería escribir una larga carta a los lectores. Vuestros comentarios a los posts me hacen reflexionar, al igual que vuestros mails. Son un regalo, y os doy las gracias por estar ahí. Seguid ahí, me hacéis bien. Vuestra, Blue P.D. No es un gran post, ni un gran balance, aunque su extensión es inaceptable, pues es mucho lo que podría contar y valorar; ahora mismo, agradecer a los lectores me sobrepasa. Pero como afirmé en su día, en este blog cuelgo borradores, escribo a pelo, en una ventanita de edición de Blogia - por cierto, debo dar muchas GRACIAS A BLOGIA por ofrecerme este espacio- sin imprimir nada para su corrección, sin buscar sinónimos, pues tal como me viene a la cabeza, coloquialmente, escribo. Faltan o sobran acentos, sobran catalanadas, soy leísta... aunque me esfuerzo lo que puedo. Y en seguir en una vida nueva que es diferente: el negocio bipolar, és clar, ahora con una sonrisa incluso. Barcelona, 1988. Escenario: Montjuïch i Camp Nou. Agosto: concierto de Springsteen & The E Street Band, gira "Tunnel of love" Septiembre: Festa de la Mercè, Festa del Treball en la Recta de l'Estadi. Septiembre: Concierto de Amnistía Internacional. Cartel: Bruce Springsteen & The E Street Band, El último de la fila, Peter Gabriel, Sting, Tracy Chapman, Youssou N'Dour. (Octubre 1986: Se nomina a la ciudad sede de los Juegos Olímpicos de 1992). Creo que nunca he sido más feliz. ¿Maníaca? Pues 80.000 había en el Camp Nou, y cerca de un millón en la Recta de l'Estadi y también en María Cristina dos años antes vitoreando "guapo" al alcalde. *** Tengo una idea fugaz, tanto que cuando se abre esta ventanita ya no recuerdo cuál. Ya volverá, he pensado en escribirla para un post algunas veces ya. Ah sí, las hipotecas horarias. He tenido que ponerme la alarma para ver una serie de tv. Es tan tonta la cosa que la recuerdo y la olvido. Es que no quiero estar pendiente de eso, no quiero hipotecarme cada lunes a las diez de la noche delante de ninguna pantalla, una pantalla no merece eso, UNA PERSONA, SÍ. Muerte a la tv. *** A veces reconozco que queda fuerte el afirmar que no quiero morir sin haber hecho esto o lo otro. Como si fuese a hacerlo justo después. Pues no. A veces, esas cosas están en una lista que siempre prefiero romper, cómo frustra saber que sólo un hecho excepcional podrá llevarte a cumplir uno de esos deseos. O que está tan al alcance de tu mano que no te perdonarás nunca el no haberlo hecho, y ese es el peor escenario. Otras, eso que de repente descubres como un renglón de tu autobiografía, se presentan fuera de la lista, porque sí, un día cualquiera, y como dice quien me conoce en mi versión "maníaca-todo para ya": no podías vivir sin eso, lo necesitabas y venga, es quererlo y tenerlo. Y me digo: si es dinero, pues bueno, en cierta pequeña cantidad que me puedo permitir pagar a crédito no es tan grave, y de perdidos al río que dicen por ahí, es más, me digo incluso que si ese es el único problema (sólo la muerte no tiene solución) de vez en cuando, dejadme llevar por Carpe Diem y sabré que estoy viva y no vivegetalizando. No deja de ser una frase hecha, no moriré sin hacer tal. Pero para mí no deja de ser un pequeño aliciente cuando pienso en el suicidio. Además, dudo mucho de que en mi lecho de muerte me plantee que no he vuelto a una isla del Mediterráneo. Más bien me diría que hice bien en venir a Madrid, porque aquí mejoré y reí. Sólo me arrepentiría de cosas que no he dicho en vida a seres queridos y poco a poco va e irá remediándose. El año pasado manifesté mi voluntad de donar lo que pudiese, pero hoy sé que ni mis córneas se aceptarían por ese "por todo lo que tomas", así que soy reciclable en el contenedor orgánico y punto, que materia soy y materia inerte seré. Pero bueno, hoy felicitadme, porque no sabremos nunca si llegaré a los trentaytodos, que dijo con mucho acierto la última amiga que los cumplió, y detrás de mí hay dos más de la colla que pueden temblar también con la idea de que el próximo será cuarenta-estrenados. ¿Que quién los pillase? Pues no sé yo, los pillo ahora que es mi turno, celebro haber llegado hasta aquí que trabajo me ha costado y no sé si llegaré a los tuyos. Y por si no llego a los míos, pues eso, felicitadme ahora aunque hasta la medianoche del día 24 no querría dejar de respirar, tengo entradas que me he regalado y celebraré mis trentaytodos en un día de no-cumpleaños muy muy especial porque me va a felicitar el sonido en directo del Bruce que decimos allí, voy a ser parte de ese público que engrosé hace años, parte de la leyenda Springsteen-Barcelona de nuevo, y no veo el momento, tanto es así que ni duermo ya y me va a caer un regalito del psiquiatra ya mismo. *** Me da que Robbie ha ciclado: http://www.20minutos.es/noticia/158278/0/robbie/williams/depresion/ Esto no se hace en depresión. Estos puntazos me recuerdan a las huídas que yo misma he dado en hipomanía. En un escenario, cualquier cantante que se arroja al público en "algo más que su trabajo" experimenta euforia, ese "salirse", que es comparable a la manía bipolar. También están maníacos, si hablamos así, todos los fans que arrojan su alma a la vez ante ese escenario. Si has vivido el concierto en tus carnes es que has tocado ese extremo que el bipolar conoce muy bien, eso es humano aunque excepcional en lo anímico. Desde mi adolescencia piso plazas de toros, palacios de deportes y grandes avenidas cortadas, las piso para saltar en ellas, alguien llena el escenario y muchos miles lo notamos. La última vez que me atreví a entrar en multitudes fue el pasado febrero, Depeche Mode. Me disgustó comprar las entradas con tanta anticipación pues nunca se sabe dónde y cómo andaremos a meses vista, ni siquiera si estarás de ánimo para ir. Hoy puede que relea escritos, algunos que conservo, sobre los conciertos a los que fui hace años. Recuerdo "el poder de un estadio", pero ahí están las palabras y no voy a volver a inventarlas, ya copiaré algo para colgar. Guardaba celosamente las entradas desde los 80 y no sé cuándo se perdieron. Conservo sólo algunas de las muchas que me importaron, y que mereció guardar no sólo por coleccionismo personal. Entrar a ver a según quién en el Estadi Olímpic equivalía a "muchos cines". Se iba el regalito en metálico de navidades o cumpleaños en esa entrada, muchas veces. Valía la pena. Dentro de veinte días, llueva o nieve, estaré en Palau Sant Jordi. Creí alucinar cuando vi entradas a la venta pues se agotaron el primer día pero en la central de reservas confirmaron la transacción. Sí, luché mucho contra el impulso, dos días enteros, pero me di por derrotada cuando descubrí a la venta buenas localidades y si todos los que llenan el Sant Jordi están maníacos, pues mejor lo pasaremos. Me importa un bledo haberme arruinado, es la mejor causa que podía encontrar. Me gustará incluso peregrinar a Barcelona, la ciudad a la que Bruce ama, y ahora no veo el momento de hacerlo, de tener esas entradas en mi mano para decirme que no, que no es un delirio. Que hace 20 años allí estábamos, y que volveremos a vernos. No quería morir sin ver de nuevo al Boss. *** Los tomates que me trajeron unos amigos "del pueblo", de la mata casi, tomates de verdad con sabor a tomate, despertaron en mí el anhelo de que eso no fuese un privilegio, de no tener que abrir una bandeja de tomates clónicos para ensalada, insípidos y carísimos, que están ahí en la nevera... Recordé el huerto de mi abuelo. Los huertos, mejor dicho. El primero que yo conocí estaba en plena ciudad, cercano a su trabajo en la zona del Clot; el segundo, ya fuera de la ciudad. Siempre recuerdo a mi queridísimo y difunto abuelo en su huerto, con sus recios antiguos pantalones azules, quizá un viejo uniforme de trabajo, apenas sostenidos por el cinturón y una camiseta de las que usaban los hombres como ropa interior. Sus ingeniosas ideas, mi abuelo tenía ideas "de bombero", para, por ejemplo, hacer llegar el agua a sus cultivos. Recuerdo poco y mucho. Recuerdo que como me gustaban tanto los tomates pequeñitos (los que ahora llaman cherry en el supermercado, no tienen gusto a nada pero resultan ideales para las ensaladas de diseño de moda en la ciudad), tenía un par de matas, y como los tomates son así, cuando maduraban, lo hacían todos a la vez pero siempre quedaban unos verdes para la semana siguiente, de forma que el festín estaba asegurado durante el verano que pasaba con los abuelos y la familia. Me los comía de la mata, apenas lavados con la manguera o un cubo de agua, como si fuesen bombones, mejor que cualquier bombón. La ceremonia del abono. Las bolsas de semillas. La ceremonia del sulfato. Y un año al menos recuerdo que había tantos tomates que se hizo conserva. Había más cosas en el huerto, claro. Calabacines, quizá. Judías verdes. Guisantes. Sí, ahora recuerdo vaciar vainas y comerme la mitad del contenido cada una, así que poco aportaba al cuenco. Qué buenos son los guisantes que no han respirado aire alguno, y no los como desde que era una cría. El huerto se fue con mi abuelo, pues el resto de la familia quiso y no pudo seguir en ello, demasiada vocación y trabajo son necesarios y entonces lo entendí. Veo ese terreno con algo parecido a césped. Murieron pinos y alguna encina para dar paso a los tomates y ahora ni pinos hay ahí. Vacío y recuerdos. Recuerdos ahora alegres. Mi padre se ha puesto a ello en su pueblo, una vez jubilado. El año pasado la familia disfrutó de momentos divertidos en la huerta de mi padre, las fotos no mienten cuando se hacen sin que el otro pose. Las tomateras allí no estaban sujetas con cañas e hilos, de forma que el peso de los tomates los dejaba a ras de suelo y venga a agacharse y abrir mucho los ojos para no dejarse un fruto maduro entre tantas hojas. Y salir de esa selva con las manos casi negras y ese olor tan bueno y puro en ellas. Y el botín, aromático hasta decir basta pues me está drogando, esto es impensable en la ciudad. Ayer, tras comer ese lujo asiático, me vino a la cabeza de nuevo la idea de vivir en un lugar donde pudiese tener mi huerto. A poco aspiro, a comer tomates de verdad, y por qué no, guisantes de verdad. Me veo poniendo tiesas a las tomateras a medida que crecen con palos, cañas... ese hilo blanco o naranja que no sé cómo se llama pero cada vez que lo veo pienso en mi abuelo. Me imagino en mi propia huerta, teniendo una actividad física agotadora y gratificante. Eso me pide el psiquiatra, en el fondo. Por qué se lo pide a un bicho de asfalto, lo ignoro. Mi sueño es esa huerta y sus frutos, no un curso de gilipolleces en un centro cívico. Quizás... Quizá todavía exista un pueblo bien comunicado con la ciudad que está claro necesito para la atención médica. Quizá pueda pagar un alquiler módico por una casita con un trocito de tierra. Quizá mi espalda soporte ese trabajo. Quizá pueda ser miembro de una pequeña comunidad donde no hay secretos y la puerta está siempre abierta a visitas inesperadas que ahora tanto me enervan. Quizá ya no tenga efectos secundarios que delaten abiertamente que tomo cosas raras. Quizá debiera comprar la medicación en la ciudad, lejos del cotilleo inevitable. Si lo supiesen en el pueblo, pasaría lo que pasa: que "la loca" está bien, pero me mirarán con el "a ver qué día hace una locura", ese estigma, ese estar a prueba constante ante los demás... Quizá en unos años, si todo va bien, pueda irme a un pueblo, y entonces, sí empezar de nuevo, o acabar mis días. Tener una casa en el que sería Mi Pueblo, y como mi casa es la casa de mis amigos por definición, decir como mi padre: "la posada está abierta"... Que un bicho de oficina se ensucie con tierra a diario. Que ya pase del todo de eso de tener cines y teatros a tiro de piedra. Que el aire puro me disuada de tanto fumar. Que comprar en el mercadillo sea cosa de cada jueves y no una actividad turística. Por cierto, ¿por qué no tener un par de gallinas y también recolectar un huevo que pueda tomar casi crudo para desayunar? Mi sueño, tener mis propios tomates, regados con aceite de verdad también. Esperar con ilusión el momento en el que el fruto asoma y va crecer y madurar. Comerlos como algo de cada día recién recogidos de la mata y no como lujo, y tener la satisfacción de llevar a mis amigos y familia parte del fruto de mi trabajo y de mi huerto. Y, por qué no, qué cachondo sería obsequiar también a mi psiquiatra con algo ya no sólo bueno buenísimo y placer exótico, sino terapéutico, pues lo ofrecería con la mejor de mis sonrisas. ¿Y si mi sueño, en realidad, fuese tan sólo sonreír, y que me saliesen patas de gallo enormes para que todo el mundo, sin ser yo consciente por ser mi realidad cotidiana, viese que por fin sonrío a la vida? *** P.D. Estoy muy satisfecha de este post. Cuando tenga tiempo y le ponga una foto, será una hecha por mí, pues creo que alguna tengo de la huerta de mi padre. Su tema era "Sueños, ensueños, pájaras" pero lo cambié por "Blue, persona"... quizá, quizá, acabe en "Nueva vida". P.D.2. El pasado 25/05/2006, acabo el post con: "He recordado la serie de posts del "Insomnio raro". Debería vivir en el campo y dedicarme a la jardinería, y no bromeo, pero una de dos: o es demasiado pronto, o es demasiado tarde." Recuerdo esas listas, "in", "out", de las revistas, un pequeño espacio donde la super-tendencia que justo empezabas a aceptar, de repente se iba al otro lado. Ahora, al parecer, ya no se lleva el uso y disfrute de lo que hay dentro de la cabeza. Hace poco tiempo, un single me sometió al tercer grado y ayer hice algo parecido con otro que se conectó, a la espera de dar el sí a la ansiada cita. Sus respuestas contenían invariablemente jajajaja por un tubo. Y me pregunté: bueno, reír es uno de tus objetivos, ¿no es cierto? Sí, pero para mí ya no tiene sentido reír ante unas rondas de cerveza. Poca cosa había que sacar al sujeto sobre el papel, y sobre el papel, aunque uno no tenga muchas tablas en internet, hay muchas armas. Es tan tonto como que se acojonen cuando contesto a qué he estudiado. Esa exacerbada actitud de respeto ante un título ya lo dice todo. En mi primer ingreso conocí a un tío muy majo, que de vez en cuando soltaba eso de "tú eres una mujer con estudios"... me sentaba mal, si yo buscaba su compañía y amistad era porque me parecía buena persona pero al parecer había ahí una fractura insalvable. Sigue sucediendo. Buena parte de mis amigos no tienen títulos superiores, ni puñetera falta que hace. Los años sólo han salvado a los licenciados que ya nos conocíamos del instituto, y mis amigos... nunca he hecho dos listas, tú sí tienes el papel y tú no. Es un papel y lo que importan son otras cosas, importa la Persona. En realidad, la gente más inculta y pedante a la vez que he conocido, se presentaba con un título universitario. La sabiduría no est&aacut |