Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Blue, persona. Parece que nos queramos comer el mundo, y es el mundo quien nos va a comer a nosotros. La frase no es mía, es de alguien que sí ve la TV, y es fan del programa de Eduard Punset, "Redes", lo único que echo de menos de ese hábito, y de no tener una antena en condiciones. Maravilloso, ese nuevo gran anillo alrededor de Saturno. . . . Ayer no posteé porque se me pasó la hora-rutina. Estaba durmiendo, por fin. Hoy durante el cafelito me rondaba una idea en la cabeza para el post, una bipolar, que he olvidado por no llevar un bolígrafo encima. He estado viendo las noticias. Algunos titulares son muy tristes, otros parecen de comedia. Me gusta la sección "sociedad" desde siempre. No sé si me parece educativo para cierto sector de la población, o patético por lo del sentido común, que dediquen un reportaje a "revisen periódicamente la caducidad de sus medicamentos". Al parecer, ahora hay mucha más variedad de remedios contra los piojos. Recuerdo una especie de loción tipo colonia de olor repugnante que nos ponían de pequeños a Hermano y a mí cuando venía la alarma (hablo de los años 70), pero no recuerdo haber tenido bichos en la cabeza. Se lo pregunto a Madre. Me contesta que no, y se sorprende que recuerde el tema. ... Continuará hoy. Más de la mitad de mi vida informativo-social se concentra antes de las 11 de la mañana. Levantándome tan pronto, es normal. Correspondencia, llamadas que entran o salen incluso antes de las 9, mensajería instantánea retardada en mi cuenta privada, seguida de mensajería en tiempo real, algo de prensa electrónica, eventualmente algún informativo en televisión. No más de la mitad, corrijo: casi toda la comunicación del día. ... Continuará hoy. Qué poca memoria tenemos, la gente. Mi vecino, con quien me acabo de tomar el cafelito de las 16 h. (sí, no quiero hacerme la siesta aunque acabaré frita en el escritorio en cualquier momento), me acaba de invitar a la celebración de su cumpleaños, que ha tenido lugar esta semana. En su día me preguntó por el mío, por eso de los horóscopos, materia en la cual está interesado, y ahora no recordaba esa fecha, tan cercana a la del suyo. Mejor, he suspirado, pues no he querido ni quiero celebrarlo; suerte, ese olvido, así somos la gente, hemos de vocearlo todo constantemente, menos mal que ahora está Facebook para notificárnoslo. Aquí publico un post, y en la vida real, sólo me hace ilusión un regalito de mi... mamá, que además ya me compró mientras paseábamos por el centro: un vestido de invierno :) . . . Celebro que a media mañana ha llamado Henri, que viene a Málaga este fin de semana pues es puente en su Comunidad, y que mañana nos veremos un rato y le enseñaré mi casa. Celebro que acontecimientos así me pongan el chip llamado "fuerza mayor" (eso es para no celebrarlo, porque debería ser ordinario el tema), y por tanto celebro haber arreglado casi toda la cocina. Celebro estar ayudando a Mme. V.O.S.E. a distancia, vía e-mail, me siento útil y por tanto reconfortada. Me ha pedido una muy pequeña colaboración, en todo momento si estoy bien de salud, a un ritmo que no me satura por el escaso volumen. Quiero pensar que confía en que todavía puede contar con alguna de mis habilidades ya ex-profesionales, y que haya pensado en mí es algo que le agradezco, y cómo no, celebro, como también celebro hacer algo por los demás. Celebro haberle dado a Kidam una alegría hoy, pues tenía copia de unas fotos que él había perdido. Celebro que el embarazo de Mme. Amèlie esté llegando a su término satisfactoriamente. Me siento realmente bien al acabar de escribir el post. Parece que me hayan puesto ese gran anillo, y sonrío. *** Para qué revisar los posts similares de las fechas que se acercan a mi cumpleaños. Esas "Blues" son y no son yo. Blue sigue enferma. Del Trastorno Bipolar, de por vida. A quien le hayan dicho lo contrario, le han mentido como un bellaco y ya puede coger del cuello a su psiquiatra hasta que le diga la verdad. Esto es crónico, esto se ha de cuidar con medicación, sólo a contadas personas se les quita cuando llevan muchísimo tiempo sin recaídas. Si un psiquiatra no ha dicho la verdad, o ha retirado la medicación a alguien que como yo, sigue teniendo sus días e incluso episodios, mejor que cambie "de marca". Blue sigue enferma. Tiene también Trastorno de Ansiedad, ya sabemos que el TB se presenta en altísima comorbilidad con otras patologías. Ahora se le manifiesta como Agorafobia. Un putadón (perdones por el taco) de mucho cuidado. Justo cuando del TB estaba mucho mejor, salir al médico o a un recado es de nuevo el Everest. Como si se tratase de una depresión, con la que a veces confundo. Me llueven los ataques de pánico por esta cuestión. La situación en cuanto a salud mental es esta. A ver cómo se celebra un cumpleaños en estas condiciones. De hecho, no celebro cumpleaños, con la excepción del de los 40 colectivo. El año pasado, estuve ese día en la cama, indispuesta físicamente, silenciando la mayoría de las llamadas de mis familiares. Que me perdonen estas personas a las que debo mi sangre. Creo que las devolví al día siguiente. He cambiado mi fecha de nacimiento en mi perfil personal de Facebook, cosa que de poco valdrá porque todos mis "amigos" de allí conocen la verdadera. Por qué. Pues porque no quiero nada especial, porque todos los días deberían serlo al menos un minuto. Ayer fui a tirar la basura, me crucé con un vecino (con el que hay amistad) y espontáneamente le dije si nos íbamos a tomar un helado, lo que aceptó encantado. Eso es celebrar algo porque sí, por pasar un rato agradable. Eso sí me alegra. . . . Todavía no me siento fuerte para poder viajar. Me canso muy pronto, quizá a las cinco horas de "trote" (por eso no puedo seguir a Madre cuando viene), cuando se necesitan unas diez, durante muchos días, para disfrutar de un viaje y volver entero. En su lugar, llevo dos cambios de residencia. Viajo "por inmersión", podría decirse. ¿Más interesante? No sé, pero veo mundos, y los conozco mejor que pisándolos uno o dos días. La novedad de este año es esa, haberme mudado a Andalucía. Si me lo dicen hace diez años, por ejemplo una tiradora de tarot, me muero de risa. Aquí estoy, hace pocos meses. Ayer practiqué "andaluz" en el bar. Qué difícil es dejar de decir la "d", la "s", o cambiar "c" por "s", pues claro que el habla salió forzada, y más la primera vez, y todo por practicar la palabra "desaboría", pronunciada "essaboría" como me enseño Myriam. Y aprender otras palabras muy de aquí que te hacen sentir una guiri. No, no voy a renunciar a mi lengua castellana, simplemente hay que abrirse a lo que uno no conoce. Pero también me sentí orgullosa al oír de labios de Pepe que en poco tiempo estaba cuajando muy rápido en esta tierra. . . . La juventud se ha acabado. Son casi buenas noticias, a esta edad. Surgen los primeros fallos "mecánicos" en el cuerpo. Cosas de haber estado usándolo 42 años, y a veces, maltratándolo, sin ir más lejos, con café solo por las mañanas. Hay que revisar tantas partes del mismo, que si pidiese cita puntualmente, mi agenda sería una pesadilla médica. Me cuido lo justo, es decir, la mitad de las partes que debería, pues doy toda la prioridad a la mental y, ejem, para todo este párrafo: no comment. Mi objetivo este año es perder peso. Para sentirme más fuerte y aguantar más horas de "trote" o actividad, en primer lugar. Para aumentar mi autoestima. Para aprovechar mi vestuario. Para que no surjan más achaques relacionados con el sobrepeso, no infravalorar este punto. Mi enemigo ahí: de nuevo, la agorafobia. Mi otro objetivo es librarme de ella, que tanto me limita en lo básico expuesto. Poco a poco sé que lo iré consiguiendo. Hace años que la tengo, sólo que ahora está ya en el punto de mira. Ya estoy dotándome de armas. Antes tenía buena puntería. Ahora debo ir a un oftalmólogo, por cierto. No es una carta a los Reyes Magos, esto es o hacerlo, o seguir empeorando de salud. Envejecer es una asignatura obligatoria. Cursarla rápida o lentamente, para sobrellevarla con mejor o peor talante, está en mis manos ahora. . . . Voy a cumplir 42 años. Me siento orgullosa de haber llegado hasta aquí, a más de seis años del diagnóstico, a demasiados ya, más de veinte, del sufrimiento mental. A pesar de todo, he vivido. Ahora estoy enferma dentro de una enfermedad, pero sé por mí y por otros que todo pasa y que hay calidad de vida compatible con todo esto. Y que los baches pasarán, y que si "quien procede" está de acuerdo, el sol seguirá dando vueltas todavía algunos, o muchos años para recordar el día en el que mi madre, la protagonista absoluta de "su fiesta" como ella la llama, me dio a luz. *** Imagen: http://www.artslant.com/global/artists/show/49579-lance-carlson Hace algunos días que mi diario personal echa humo. Ocurre a veces, y si hay algo interesante en mi vida privada que me haga reflexionar, crecer, o deba desahogarme, tiene ahí su lugar. Madre me ha visto escribir estos días sus ratos ese documento. Luego, el blog; eso no lo vio, porque lo escribía tan pronto que ella dormía. La correspondencia, que en estos momentos contesto puntualmente. Hay comentarios que no puedo contestar en el blog, por razones diversas. (Recordemos que Blue y Carne de Psiquiatra son la misma persona). A la vez, la coincidencia de unos relatos en los que trabajo. Lo malo es que hoy me picó el gusanillo de escribir, y ni siquiera me di cuenta, mientras pasaban las horas. Porque estuve siete horas escribiendo algo parecido a esos relatos que envío a mis amigos. Menos mal que al principio eran borradores que me topé por casualidad y empecé a corregir. Odio los borradores, me dan más trabajo que escribir en un folio en blanco. Hacía mucho tiempo que no escribía tantas horas seguidas. He acabado agotada, y con una bronca bien merecida por parte de (...), además todavía espero las de (...). Satisfecha con esas cuatro páginas, sí. Preguntándome si ha valido la pena. Respondiéndome que por narices, sólo por el esfuerzo, pues sí. Diciéndome que menos mal que esas horas no han sido nocturnas, como la última vez que estuve tanto tiempo y se me pasó la toma de las pastillas, y rompí la rutina del sueño, de eso hace mucho tiempo ya. Lo de escribir es algo que va y viene, como lo de leer. Espero que tanta letra junta, como decía Xavier en un comentario a los Cuadernos de Barcelona, me dé el empujón que necesito ya para empezar a leer. Eso sí lo agradecería mucho. Estoy agradecida por poder escribir, lo he hecho bastante este mes en el blog, pero necesito otras cosas también, fuera de cuadernos de bipolaridades. Dosificarme. Lo malo es que esto es como automático, no puedes retomarlo a la una en punto como si nada. Hay que aprovechar el momento del vómito. Es un vómito, el cerebro te lo pide. Pídele tú al cerebro que pare, a ver qué te dice. Pero no me vi enferma. Y esto, escrito hoy (ayer), es lo que dejo como post para el día de mañana. P.D. Y me niego a corregirlo. *** Imagen: http://makezine.com/10/brainwave/index.csp?page=last&x-order=date&x-maxdepth=0 ¿De qué se conforman tus recuerdos? Soy la típica persona que tiene por vida una banda sonora. Por [estar enferma, haber cambiado de horarios y ritmo de vida...] eso no escucho la radio ni voy a bares de moda en estos momentos. Cuesta mucho que algo nuevo entre a formar parte de lo que considero ahora improbable banda sonora, y en un momento dado, algo suena en la radio. Parte del "revival" del britpop de estos días recordé a qué volumen de banda sonora pertenece; ya veremos qué ocurre con los últimos discos de The Verve y Coldplay. Hermano me dice hoy que no pertenezco a esta galaxia (TV?), que "Viva la vida" ha sido un fenómeno de masas, que si el Barça la usó para tal o cual,... lo dije, que sería la última en enterarme. Eso le da una oportunidad a la canción, me digo. Hay canciones que son lugares; otras, amigos; otras, hombres; otras, momentos. Esta canción de portada, lo desvelaré, pertenece a las discotecas. Y a una hipomanía, quizá la última antes del gran pluf. En esa época, estaba muy, bastante, pero que rozando la felicidad terrenal. Nunca ingresé, mi hipomanía era la alegría en su máxima expresión de hedonismo y egoísmo... sólo de viva la juerga y apártense que aquí llego-vengo-voy-digo-hago, pero había que verme. Parecía que iba puesta de algo, pues no, iba de dopamina seguramente, porque sólo me daban antidepresivos entonces. Iba a bailar tres o más veces por semana, y esperaba a esta pedazo de voz cada noche de esa temporada, me energizaba toda. Versión audio: http://www.goear.com/listen/4d2a0b7/History-Repeating-propellerheads-and-shirley-bassey . . . Hoy no me ha acabado de salir bien, pero bueno lo cuento. Había dormido pocas horas esta noche. Ya antes de comer daba cabezadas; decidí ir a la cama y acostarme vestida, por aquello de una siesta corta. Me he levantado pasada la medianoche. Al darme cuenta de que he dormido unas seis horas, pues eso, maldición. Después de la cena, vuelvo al ciclo del posteo a las 2 a.m. Algo he hecho por "el tema" y es haber arreglado hoy (ayer) un cajón, uno entero -que ojalá lo mío fuese la pastilita de litio y analíticas de Tarzán- que he reservado para los fármacos y neceseres que los contienen. Llenar bien el neceser número uno, el de blíster-por-fármaco, con el que preparo día y noche las tomas. Ya, siempre pensando en el postre, qué le voy a hacer, como dice la canción, la historia se repite, y la de las pastillas es que es la interminable. . . . Y el lunes Aterrizo pocas horas después, a las 6. No es buena hora porque ayer estuve hora y media aquí metida, sí, escribiendo eso de ahí arriba, y luego tardé en quedarme dormida. Sin embargo, no estoy de mal humor, al contrario. ¿Post dinámico? No sería mala idea, si es que tengo algo más que contar que: "tengo sueño". 8.20. Vengo del cafelito. Debería seguir el zafarrancho, poco a poco. Quedan tres días enteros. Lo malo es que las horas de madrugada pasan rápido, el resto del día parece desvanecerse. En nada demasiado productivo, que es lo peor. Hoy por suerte y no sé qué suerte es esa, tengo el audio del pc en plan o yo, o la pantalla, así que me conformo con mis auriculares "mono" y ese "viva la vida" que por suerte no me ha hecho aborrecer la tele. Hablo con Madre, le pido una chaqueta que le pasé en su día. Ahora a todo el mundo le da por no facturar maleta, lo cual me parece muy bien. Tendré que ir pensando en ello, en un paso más por descomplicarme la vida. Lo malo del asunto es que no puedo pedir cacharros (libros... quedan pocos), pero mi futuro paso por Barcelona tampoco está tan lejano, y así los escogería yo, y seguiría con la operación "tiro, reciclo, dono, salvo", que empecé, cómo no, un día antes de mi partida. Además, no sé si aquí cabe un alfiler ya. Me he negado a poner una balda siquiera en el salón. Todo, casi todo, está en mi dormitorio, es decir, es casi de todo menos un dormitorio. 8.47.Suena la "Bittersweet Symphony". ¿Seguirá el post dinámico? 12.58. Cansada y hambrienta, acabo de dejar un chat con Marilo, sin tilde porque así lo prefiere. Está con gripe, la primera del año, pues pasa más de una cada no-verano. Me asesora cuando me bloqueo. Me pongo nerviosa con las chapuzas que quedan por hacer en esta casa, que he ido posponiendo hasta que me he dado cuenta de que no es que fuera hora ya, es que era tarde, muy tarde, y hace falta un poco de presión para reaccionar. Es como el estudiante que tiene ahí los apuntes hasta tres días antes del examen y entonces espabila. Por suerte, ya he encontrado el manitas que me solucionará la papeleta esta misma semana, antes de la fecha mágica de la medianoche del miércoles, día y hora del examen. Puedo jugar una partida de dados para relajarme, comer ensalada que hice ayer, o dormir. Si monto ahora el pastillero, la lío. 17.36. !!!!!!!!!!... y me acabo de despertar en el escritorio. No veía el momento de irme a la cama, pero tenía una digestión demasiado pesada. En fin, puedo trazar una línea oblícua de la nuca hacia abajo y el dolor cervical me ocupa un trocillo de espalda, ná, ahora bailaremos algo de house pa espabilar. Mientras, ya puedo anunciar que soy "campeona" en el juego de dados y he conseguido tres trofeos hoy. No es que los ordenadores jueguen mal, es que les falta imaginación, por resumir mucho, porque también ganan. Todo esto me acaba de fastidiar muchos planes, así que me voy a la cama a ver si me planchan un poco, que me temo poco duraré así que mejor lo acompaño de un calmante. Siempre igual, no me entero... 20.33... lo que no estaba previsto era el follón encima de la cama. Había sacado todas las cortinas para colgar de su caja. La madre que me parió, me he dicho, pero ella y yo no nos parecemos en nada en ese aspecto: ella lo hubiese tenido todo recogido. He acabado con esa y otras dos tareas de ropa y me he premiado con un batido de chocolate en el bar, porque además me estaba quedando sin tabaco (estanco cerrado por a saber qué pone en el letrero) y a las dos de la mañana, cuando posteas (espero volver a las 6 a.m., más sano), es un poquiiito molesto esto de no poder chutarse. Tuve un sueño de madrugada, además estaba en duermevela, que me lleva medio día de cráneo. Esto de las obsesiones tiene difícil cura, por lo irracional, pero recuerdo tantos y tan pequeños detalles todavía que lo hace más misterioso, yo que lo olvido casi todo pronto al despertar, todo menos las pesadillas. Esto no fue una pesadilla, fue yo qué sé, como un corto de David Lynch. Así estoy. Escuchando un poco de música nostálgica de los 70, no, no asustarse, no es dura y además, muy conocida: http://www.youtube.com/watch?v=yk0XF0qonHA Una pasada de versión, menos dulzona que la que nos han enlatado siempre. Qué años: melenas, chicas normales con sus curvas, y más salud mental que ahora, pues diagnosticados aparte, vivimos en una sociedad enferma. 22.10. De "sociedad enferma" a Blue lejía en mano no pasó demasiado tiempo, lo que son las casualidades. He contestado dos correos de esos "con fundamento". Estaré un poco out hasta el lunes, a no ser que siga madrugando a las 6 y Madre siga su rutina horaria también de Barna. Vamos, que me dedique a los "Cuadernos de Málaga", de 6 a 8. Nada está escrito. Lo que sí está claro es que mañana no posteo. Esto del post dinámico es peor que las noticias de la CNN+. 23.15. Harta de no encontrar algunas canciones online, esta mañana he abierto una cuenta en goear.com con mi antiguo nick, y ya he subido unas cuantas. Pienso que hay gente que no tiene banda ancha para abrir un vídeo pero sí un audio. Bueno, qué más da lo que piense, no es bueno pensar por los demás. Allí se quedarán colgadas. Durante algún tiempo he barajado la idea de subirlas a algún servidor tipo rapidshare, pero no lo acabo de tener claro. No sólo música, también otros materiales del blog. Un par de veces subí dos posts muy largos en voz artificial y uno de ellos se ha perdido la última vez que revisé enlaces. Es que borran cosas sospechosas, claro. Estoy como después de comer. La cena me pesa a partes iguales con el sueño, y no sé quién ganará, pero prometo que la silla y el super-escritorio, como que no. Tengo ganas de quitarme ya el disfraz de Blue. Espero haber amenizado en algo vuestro día, que de eso se trataba hoy. Fue un placer. Me voy a pinchar otra vez el "History repeating"... . . . P.D. Gracias a Xavier por su testimonio en el post de ayer. Hace poco me escribió un joven de Canarias y me emocionó mucho. Arriba, jóvenes, nunca olvidemos que somos Gente. *** Alternativo (oficial sin subtítulos, pero mejor calidad vídeo): http://www.youtube.com/watch?v=44xirQ55IgA versión audio: http://www.goear.com/listen/f33bb03/Viva-la-Vida-coldplay Hace años que me gusta el brit-pop, y seguro que soy la última en descubrir esa canción. Ya había escuchado otros discos de ellos, por ejemplo me gustaba bastante esta otra http://www.youtube.com/watch?v=e9Kcg_8gK30 versión audio: http://www.goear.com/listen/166953f/God-put-a-smile-on-your-face-coldplay pero al oír ese "Viva la vida" noto un cosquilleo en plan subidón que me dice: en los 80 fueron los Simple Minds, en los 90 los REM (U2 sigue ahí...), y ahora noto que son ellos, Coldplay. Y me gusta saber que sigo viva en este aspecto, que no me he estancado (muy importante), que puedo seguir recibiendo emociones fuertes de un grupo de pop que "reina" en mi interior, que me hace sentir energía y positividad. Aunque a I., entendido en música, no le gusten. Debo ser más comercial, o fácil, me da lo mismo, me gusta y punto. . . . Lo mejor del día de ayer fueron las llamadas de I. ... y Kidam. Ah, qué sorpresa más grata. Barcelona sigue siendo puntera en temas de asociacionismo o eso parece por lo que me contó Kidam por un asunto en concreto de voluntariado. Y cultural, que se acerca la Mercè, la fiesta mayor, con todos sus actos, que hace años me pierdo, incluso cuando vivía allí. Y más, con Kidam siempre hay mucho más, demasiado personal para transcribir. . . . La vida, pensé por la tarde ya, me tiene cansada la vida, qué más hay que hacer aquí que no sea más de lo mismo (llama a tu psiquiatra, me dije). Con ese "mañana, más de lo mismo" nos despedíamos del trabajo, imaginad. Pero me pongo la canción, y me aparta de pensamientos estúpidos. Por eso me gusta también Coldplay. . . . P.D. Mandado mensaje urgente al psiquiatra, antes de que pueda escapárseme de las manos el tema y acabar en urgencias. Mariló me llama e intenta tranquilizarme, aunque no estoy nerviosa sino de otra forma, me dice esto te pasó antes ya, y pasará también esta vez, sé no le hago justicia pero es lo que me parece entender en mi confusión, no quiero vivir pero sé que tengo que agarrarme a esas raíces. Tengo esa libreta, por cierto... hace tantos años ya. *** Para cenar en buena compañía de S. Y Kidam: Mutabal, esa crema de berenjenas asadas con salsa de sésamo, y las hojas de parra rellenas de arroz [Dolma]. Me chupaba los dedos. Me pirran los restaurantes [griegos, turcos, libaneses... mediterráneos. En este caso...] sirios. Hoy sí empiezo con la maleta. He aprendido que lo que no he usado en Barcelona, quizá coincida con lo que tampoco me pondré allí [Madrid]. Eso se va ya al baúl, que no quiero prisas de última hora. Miro hacia arriba. Aquí hay una estantería llena de archivadores (...). Mi objetivo de hoy es deshacerme de estos papeles, unas quince cajas, y no sé si podré. Kidam, experto en deshacerse de lo inútil, se ha ofrecido a ayudarme, lo mismo que ayer ayudó a S. A llevarse un trasto de utilidad que ya no uso. Kidam ha conseguido minimizar "su vida": ahora sólo posee cuatro libros de arte, tras hacerse partidario activo del bookcrossing. Pasó todos sus discos a mp3 y los conserva en un disco duro. Borra las películas a medida que las ve, y si conserva alguna, lo hace en otro disco multimedia. Si hace una mudanza, los libros y discos externos le ocupan... nada. Le admiro muchísimo. Quise escanear esos apuntes hace años. Nada de nada, ahí siguen. Señal de que ni siquiera les he dedicado ese tiempo, o de que no me he preocupado de saber cómo funciona ese equipo multifunción de Madre. Esta noche será la última aquí. Me siento rara. Las dos próximas, en Madrid. A saber qué ocurrirá allí, donde vuelve a hacer calor. Y yo con los pies hinchados, todavía, sin poder caminar apenas. Joder con este tema, con perdón, porque es de los que te joden unas vacaciones. A las 7.34 he conseguido poco: dejar dos archivadores semivacíos, y uno sin tocar. Ya sabía que no tendría lo que hay que tener para tirar los pocos conocimientos que deben estar archivados en neuronas que quizá hayan muerto ya. Quizá haya tenido la mala suerte de empezar por mis asignaturas favoritas. O por el shock de ver mi propia letra ahí en esquemas con autores que había olvidado, nombres que se me antojan nuevos, trabajos firmados por mí ¡Algo útil hice! Y textos, bastantes fotocopias, subrayados. Es fácil tirar fotocopias, eso sí. No todas... no, este trabajo no es nada grato. Y agradezco hacerlo sola, sí. Para quien tiene valor, fácil es tirarlo. Y eso buscaba, en efecto. Pero quizá todavía no estoy preparada. Quizá al no tener una casa definitiva, una descendencia que empuje a deshacerme de un pasado para preparar y construir un futuro, lo que hice hace 15 años siga teniendo demasiada vigencia [sentimental]. Creo que Madre ya ha despertado. Si no vuelve a contarme lo de Fernando Alonso de ayer, no me rayaré más. Las nueve menos cuarto, agobiada por la agenda de hoy, llena de pequeñas gestiones y trabajo con esos archivadores malditos. (...) Con gusto, si pudiese conciliar el sueño, me volvía a la cama. No parece difícil "estar bien" y me ha costado la friolera de cinco años ser capaz de abrir un armario y decir: esto "fuera" al reciclaje de trastos, esto me lo llevo, esto se queda aquí. Es increíble. No he estado bien para hacerlo hasta ahora. Y no se puede decir que lo esté, no del todo, no cuando pinché el sábado. Hacía años que no estaba tan bien con Hermano. Esto también hay que celebrarlo. Vuelvo al tajo... haré mis descansos, por supuesto, que ese trabajo satura mucho. Revistas y panfletos de mi época de estudiante, que muestran mi nombre. Fui alguien en algún momento, y ahora a quién le importa. Ocupa espacio. (...) Resulta [más] fácil tirar los apuntes de las asignaturas de segundo ciclo, sobre todo las que escogías porque los horarios te iban bien como único criterio. Tengo medio carro lleno de papel para reciclar, y he sacado muchas grapas y clips de esas carpetas. Una de las pocas asignaturas que me importa circula, sin embargo, sin archivar, en folios sueltos por todas partes, que voy recuperando. El Anciano Profesor murió dejando retazos de su sabiduría a generaciones enteras. A pesar de haber cursado ciencias exactas hasta COU, luego estudié una carrera de humanidades. De polo a polo [bipolar hasta para eso]. La hereje. En fin, tarde para arrepentirse de lo que una es. Pasan las horas, ya las 15.30, acabo de ver al Boss en Bilbao en las noticias. Entre papeles, he encontrado pautas antiguas, las que me marcaban la toma de antidepresivos y ansiolíticos, en la época de diagnósticos de depresión y ansiedad, de bipolar ni se hablaba, ni siquiera conocía la palabra, menos la enfermedad [diez años de demora en el diagnóstico]. Mañana a estas horas estaré haciendo la siesta en Madrid. Recta final en Barcelona, todo estrés, demasiada actividad, como siempre, (...) poco espacio libre, minúsculo, para transportar gran cosa a Málaga. Eso me tiene algo mala, y no es una sensación nueva: la mudanza a Madrid desde Barcelona fue de paquete en paquete desde aquí. Se complica la cosa porque... no me lo llevé todo. Y hay objetos que se salvan de la quema, los que sí me pertenecen, que quiero conmigo. . . . P.D. Vacié cinco o seis cajas. El martes fue un día frenético, hasta que me metí en el AVE destino Madrid: el blog vuelve cronológicamente al artículo del 31/07/2009. Y aquí doy carpetazo a esta serie de "Cuadernos de Barcelona" . Ha sido un experimento, publicar lo escrito allí en esas mini-vacaciones con dos semanas de retraso. Personalmente, celebro los logros allí conseguidos. Deseo que os haya gustado el relato estos diez días, o al menos, entretenido, mientras, espero, me hayáis conocido un poco mejor como bipolar y persona. *** Imagen: http://gestiondocumentalparagentenormal.com/ No hay diario de ayer. No me da la gana ni escribirlo, ni mucho menos publicarlo. Fue un mal día, qué se le va a hacer, la buena racha ya duraba demasiado. Hoy tengo la del mal dormir, que no ha curado ni una película lenta [me costó dormirme el sábado]. Opto por espabilarme con música. Yeeeah, me empieza a apetecer un café. Accedí a tomar una pastilla (no, más no, por favor, pero bueno, hay que aguantarse) para los pies hinchados, que los necesito en forma para moverlos por Madrid. No llegarán del todo bien, pero el pastilleo ya sabemos que no siempre es perfecto. Dos cosillas no pudieron esperar a terminarse hoy [me refiero al lunes], así que no saldré hasta el martes, cosa que ya he escrito. Ahora ya me urge salir de esta ciudad, llevo demasiados días aquí y al parecer el límite aceptable está en una semana. Sueño con empezar a hacer la maleta. He quedado con bastante gente en Madrid, y eso que me dan terror los planes. Pero debo aprovechar. Son las 9.30 h y va a empezar la clase de ofimática [se la prometí durante mi visita] con Madre. La una y media. Alguna que otra pausa, pero llevamos toda la mañana. Ahora toca preparar la comida, y mientras, algún que otro fleco caerá. Vuelvo a estar en forma, a aguantar bien. Dos horas después, me pregunto qué me mantiene en pie, si esa ducha antes de las 7 o qué. Necesito las gafas para no cerrar los ojos. Bien, de todas formas, las necesito siempre que me pongo ante esta pantalla, y así tengo la vista de no hacerlo: para revisión, también. Esto de envejecer así por tantos frentes resulta más que molesto. Retiraré los permisos para usar diminutivo a quienes me llaman por él. *** Imagen: http://pcdrivers.es/polaroid-video-camera-device-driver/download-9716.html Escrito hoy, 8 de agosto Qué día más malo. Que salpicó a Madre y a mis tíos, pues no estaba sola. El caso es que el sábado "pinché", me fui abajo, o peor aún, a una pesadilla en horas de sol. Un momento de esos de vértigo, de realidad que sabes que no es tal -de ahí la sensación de pesadilla- y no te lo explicas por lo irracional -eres consciente, estás despierta-, por lo que te da un ataque de ansiedad con el que no puedes. Sin alucinaciones ni delirios, no tuve nada de eso, sólo un mal rollo que me hizo decir basta. Quizá decirlo así sea suficiente, sin entrar en detalles muy personales acerca del dónde, cómo, por qué. Sucedió hacia las 10 de la mañana. Fue pasando en cuanto me alejé del escenario del "drama". Por la tarde, ya estaba bien. Pero dándome de cabezazos, pues por un lado sabía que podía suceder, pero por el otro lo veía tan irracional que no me cabía en la cabeza lo posible hecho realidad. Cuánto deseaba pasarlo bien, qué impotencia pues el haberme puesto mala, y no poder hacer nada en esos momentos salvo no gritar demasiado y aguantar los mocos un poquito. Myriam me dijo que esto sucedió porque estoy mal, claro, estoy enferma... aunque tenga días buenos. Bien cierto es. Pienso que también hay que escribir sobre "lo malo" y no engañar a nadie, en el sentido de que en estos días de los Cuadernos parece que todo fue bien en Barcelona, que me encontré bien siempre... no, por desgracia, esto todavía no es así. Por un día, por este sólo día malo (por un solo momento malo, ni siquiera todo el día) de todos los que pasé fuera de Málaga, supe que no podía hacer otros planes aprovechando la "buena racha". . . . P.D. Hay párrafos en los días anteriores de los "cuadernos de Barcelona" que aluden a lo que será el sábado, a las expectativas positivas e ilusiones que tenía acerca de ese día, que fui omitiendo para publicar hoy. Pero prefiero relatarlo desde la distancia, con más extensión de la que tenía prevista, por la razón de que "también hay que escribir sobre lo malo". P.D.2. Con el paso de los días, comprendo que debí tomarme una pastilla. No recordé que debía hacerlo, ni se me pasó por la cabeza en ese momento. Todavía no soy capaz de anticipar lo que puede ocurrir cuando salgo de mis rutinas y reaccionar como debo. Todavía falta camino por recorrer en el entender y manejar bien esta enfermedad. *** Imagen: http://www.public.asu.edu/~starlite/PlatonicSolidsFractals/kid_in_menger_sponge.jpg Tan fiel a mi cita de las 6 a.m., que me levanté una hora antes. Cuarenta grados, una anomalía total. Viento cálido. [Recuerda mucho a] el terral de Málaga, o al pan de cada verano en Madrid. Me siento adaptada a Barcelona-Dune. No como en verano de 2003, en esos días del diagnóstico. No los olvidaré nunca: entonces también hubo ola de calor del Sáhara, un fenómeno anormal, y no estuve a la altura de ello. De mi abuela enferma, de visitarla a pesar de lo que caía; es decir, de no hacerlo con la frecuencia que debiera. De tantas cosas, de lo mal que tenía la cabeza. No hay mal que el tiempo no cure, y han tenido que pasar seis años para este revivir sin estallar en llanto, y cinco para superar lo de "mi habitación". . . . Ayer el psiquiatra me dio el repaso. Hasta otoño no introducirá una novedad importante en la pauta, pero mientras tanto me ha añadido otro fármaco. Insistir en lo de las rutinas, sin ellas no habrá salud y no es papel mojado donde esboza un esquema. Y más temas que anoto en un papel. Lo de la labilidad es normal si acudimos a la palabreja subsindrómico. La depre no se va de un día para otro, pero es que así ya vamos hacia dos años o más. Después de comprobar los efectos del paso del tiempo, sí tengo esperanza en volver a remitir. Estoy en buenas manos [con este psiquiatra]. Nunca dudé de que así fuese, y si lo hice (no digas nunca pensaste lo contrario, por si las moscas muertas), fue hace más de cinco, cuando no mejoraba con ningún fármaco. Hubo que luchar mucho. Y aquí estamos, habiendo superado por el momento (nunca olvidarlo, casi me quedo) la negra estadística del 20%. [Después], ir a urgencias del ambulatorio a conseguir la primera receta para tomar ayer mismo la primera pastilla. Si hay efectos secundarios chungos, cuanto antes lo sepa mejor. Si empieza a funcionar, lo mismo. . . . Ayer comí con Kidam en el lugar más cercano a casa que encontramos; "con la que caía" no se podía ir muy lejos y tuvimos además mucha suerte con el lugar y el menú. Charlamos de todo lo que había sucedido desde que estuvimos juntos en Málaga. (...) Mi prima lleva dos semanas ingresada. Quizá en la próxima, la medicación vuelva a estabilizarla. Justo cuando empezarán sus vacaciones. Ella misma se dio cuenta de que no estaba bien y debía ir a urgencias. Se la quedaron, por la gravedad. Con un permiso de fin de semana, va a dormir al hospital, lo prefiere para que le suministren la misma medicación de la misma forma. Exceso de celo? "Apártenme de mi familia"? Me temo que no lo sabré. Esa mujer está atada a su familia de por vida, nada que no [se] sepa hace tiempo. Blue, disfruta de tu libertad [condicional], haz caso a tu psiquiatra en lo de los hábitos o será tu madre quien te acompañe a dar el paseo en un futuro no tan lejano. La esquizofrenia y el TB son tan primas hermanas como esa mujer y tú. Que vais a cumplir 42 este otoño. Que lo de estar estupendo es algo que te inventas de cara a la galería o algo que te has de currar mucho para creértelo tú misma, y si te miras al espejo, ya sabes que no, no lo estás, empezando por ahí. Lo de "gorda pero feliz" sirve durante un tiempo, es una excusa para no atacar al sedentarismo y la mala alimentación. Los pastilleros legales debemos cuidar mucho lo que comemos y bebemos. Mucha agua, por ejemplo, pero sin pasarnos por riesgo a hiponatremia. Cuidarse es no caer en excesos. [Diabetes, ay.] Una semana fuera de casa, ya empieza a pesarme algo en algún lugar del alma. (...). Me siento como si Peter Gabriel repitiese esa melodía... el alma crece, grita... (...) El caso es que hacía demasiado tiempo que no estaba tan bien con mi familia, y es algo que debo aprovechar. Ale, son las 7.37 y voy a aclarar y tender la ropa que he lavado ya. A las 8, mi madre, puntual, sale de su habitación y me felicita por el trabajo hecho. Me siento orgullosa, contengo una lágrima. [Puñetera labilidad]. *** Imagen: http://www.jmg-galleries.com/blog/2007/07/30/white-sands-dune-peak/ El cuaderno de ayer de hecho acababa con la frase: Una de cal, otra de arena. Mañana, psiki. . . . Ahora sí, el del jueves: No ha sido el mejor concierto de mi vida, como se diría. Ese calificativo pertenece a los dos que viví en el verano de 1998. Era muy joven, de acuerdo, pero fueron lo más en los pongamos seis años, desde los 14, que asistía a conciertos de rock. Springsteen y poco más tarde la gira de Amnistía Internacional, ambos en el Camp Nou. Tengo un gran recuerdo de Queen, también, y quién no. Conservaré un mágico recuerdo de la noche de ayer. Y la magia no sale de la nada, te la proporcionan contados momentos. Vuelvo al que será el día de hoy. Lo de las 6 horas es lo mío, ayer a las 2 de la mañana hasta las 8, bueno, tengo un humor estupendo que es lo importante. A ver si se traduce en una buena ducha. De momento, cómo no, escucho a Moby, y tengo la agradable sensación de haber hecho el amor ayer. Hipnotizada, sonriente, me vuela el alma a lugares agradables. Debido a los incendios, las líneas del AVE se resienten. Hoy no salen los Barcelona-Madrid. Espero que el martes esté mejor la cosa, o me dará "algo" ahí dentro. Hermano me dio ayer el concierto del otro día del Boss que le pedí que grabase. Vuelve a contarme que ya no le gusta, que representa algo parecido a una religión. Y así parece ser en Barcelona. Pero no hace falta morirse para ser un mito. Mientras tanto, las nuevas generaciones pueden admirar a este gran hombre y músico. Larga vida al Boss, actualmente también de gira por España, aunque esta vez no pase por aquí. . . . El de mañana viernes contiene el relato de la visita al psiquiatra que tuvo lugar el jueves por la tarde. *** Imagen: http://maneia.files.wordpress.com/2008/04/palau-de-la-musica.jpg. Desde ahí vi el concierto. 1a parte Hoy es uno de mis días estrella de mi estancia en Barcelona, y la fiesta empieza con una tormenta que me hace abrir los ojos a las 5.30, para seguir con lluvia. Arg. Ayer conseguí quedar en tres tandas con varias personas, y una personita que me cautivó. Lo más diver fue quedarnos tres amigas atrapadas en un ascensor, sudando no lo que no está escrito, sino lo que sólo se escribe en Barcelona. Luego lo pasamos bastante bien. Cenicienta se retiró a su hora, que falta le hacía. Aprovecho para elevar una queja: la mitad de las calles de la ciudad están en obras menores (¿Plan E?), así que los taxistas te dejan donde pueden a no ser que tengan un mapa de todos los agujeros. Me siento bastante nerviosa, (...) hace sueño, realmente, sólo cuatro horas de descanso no me sostendrán el día de hoy. Ahora chutarme una pastilla [para dormir más] me da miedo por si me paso y luego estoy zombi. En fin, cuanto menos lo piense, mejor. Vida social, qué enriquecedor. La mitad ya han venido a mi nueva casa y le hablan de ella a los otros, lo que agradezco por no balbucear. [Les] gusta más que Madrid el lugar, y me alegro porque ahora ya no recuerdo "Madrid" y vivo el presente de Málaga. Ayer me llamó mi vecino, por cierto. Lo malo de madrugar tanto es que todo el mundo duerme, y nada puedes hacer salvo escuchar música o escribir. Me decanto siempre por lo último. Costumbres que van y vienen, que oscilan como el resto de tu vida. Paró de llover. Tranquilidad quiere decir posible reconciliación del sueño. 6.46, pensaba que de este problema estaba mejor pero va a ser el número uno en la consulta con el psiquiatra. (...) Empiezan ya las obras en la calle. Me iría a caminar si el cerebro me fuese al mismo ritmo de los pies, pero se resiste a salir de casa. La ley de Murphy de nuevo: quiero planchar unos pantalones y se acaba de ir la luz. "Perdonen las molestias por las obras", firma Fecsa-Endesa [en un cartel en la portería]. (...) Siesta, me despierto con diez llamadas perdidas (...) . . . 2a parte "Es una canallada", me comenta mi hermano. Sí, lo es... que después de la tercera canción, "Mistake", de repente te ataquen con un poderoso "Go" y no puedas levantarte de la butaca a bailar. Como vuelve a su último disco, con "Pale Horses" quizá, las cosas se calman. Hasta creo... "We’re all made of stars", que por fin todo el piso se levanta a ritmo de ola. Ojalá recordase mejor la "tracklist" de los conciertos una hora después de la salida. Sé que el "Raining again" nos ha dejado ya levantados un buen rato. Me sorprende este músico, lo mismo es su propio DJ que delega los éxitos del "Play" a la sección de viento y vocal mientras él se dedica a la guitarra eléctrica. Curiosas versiones, gracias por reinventarte porque además, saben bien. Emocionante que dedique a los asistentes en castellano (paganos, dice Hermano) "Porcelain". Sentirte esta vez sí un poco volando con los pies en tierra cuando sabes que el concierto está acabando con esa, esa y no otra, "Lift me up". Un segundo bis con una canción "de su ciudad natal", nada menos que "Walking on the wild side" y todos coreamos el "du, du, du, dududu". Y al final sólo nos quedamos algo despistados, mirando los relojes, pero bueno!, ya se ha hecho tan tarde, pero bueno!, con todo el repertorio que le falta por tocar, ese ainns por qué esto no, al no oír nada del anterior "Last night". Oh yeah, oh yeah... no sería su turno, hoy. Como tampoco escuchar ese viento [que me transmite] en alguna de sus canciones, más bien el órgano de ese templo de la música catalana que es el Palau, que pareció "encenderse" con "Go" para sorpresa de más de uno, o una, que quizá esperaba un unplugged con el bolso lleno de pañuelos de papel, dispuesta a llorar y llorar. Le vimos entrar, dejó el coche en el callejón. Esas cosas que aunque seas mayor, suenan a emocionante. Y lo es, porque parece uno de los asistentes, casi todos de la quinta. Camiseta negra, tejanos, lo mismo que le he visto toda la gira en los vídeos. Gafas de pasta negra (Hermano las lleva del estilo) que luego no usa durante el concierto. Gente de a pie, que no miraríamos si su cara no fuese ya famosa, la del que juega con nuestras emociones y luego desborda modestia en las entrevistas. Como si no fuese consciente del poder que posee. Como si lo fuese, y le asustase. Sencillo, nunca vulgar. Complejo, pero del gusto de las masas. U2, Madonna pasaron por aquí, y no tuve un pensamiento para ellos. Sin embargo, llevaba un mes esperando esta noche, al Músico que tantos mantras me ha proporcionado estos años. Con la alegría doble de ir con mi hermano, como en los viejos tiempos. Mejor estar aquí que en casa, no crees?, dice. Y me siento muy feliz de haber vivido esta noche y afirmar que claro que sí, que además "repito" en el próximo, y saber que he tachado algo de esa lista que me mantiene, se me ocurre ahora, ya echando raíces en la vida, en vez de cortarlas... así debería ser [siempre]. (...) *** Imágenes: interior del Palau del archivo de Madre. Ya, la escala de flickr es penosa: hay que pinchar sobre la foto para verla mejor. Aquí estoy, fiel a mi cita conmigo misma de las 6 que ahora van a tocar: me adelanté diez minutos. Ayer cené con mis tíos. Sus hijos, y así lo esperaba, no acudieron (...) [tienen pareja]. Fue agradable, en la terraza. Muchas preguntas sobre mi nueva casa y entorno. Sólo al final mi tía arruga un poco el semblante cuando me dice que he engordado un poco. Mucho, le respondo al eufemismo. Que si al menos camino. Sí, estoy en ello. No les hablo de la terapia de la agorafobia, no entro en detalles feos, todo al menos al principio debería ser perfecto a ojos de los demás. Quizá esta tarde vea a Mariló. Quizá esta tarde necesite, como ayer, una gran siesta. Tengo el nombre de Mme. VOSE en la agenda de hoy, en lápiz, a ver si se concreta algo. De vez en cuando es hasta sano desconectar de Internet. (...). En algunos momentos, el aburrimiento que me invade se llama "no tengo internet", y punto. No lo suficiente para bajar al locutorio, ni para pedirle un cable a uno de los dos vecinos que podrían abrirme su red. No son mis vecinos, y no quiero que Madre les deba favores. De modo que ahí estoy a las 6 escribiendo algo que quizá no tenga valor alguno, pero mato este rato. Hace días lo iba colgando, por tonto que fuere. (...). Ya se sabrá de mí a su tiempo. "De los diarios de Blue", algo que no me entusiasma, pues pierdo privacidad en mis movimientos. Con cautela... siempre hay algo que no escribo en este diario. No hay referencias a la convivencia con mi madre, ni las habrá. Que yo ventile mi vida no ha de salpicar a mis cercanos. Cada vez, por suerte pocas, que vomito de buena mañana, me prometo que se acabó lo del café y el tabaco a esas horas, que son de lo mejor para el estómago, vamos. Se me olvida tan pronto que no vale la pena ni volver a mencionarlo, quizá por culpabilidad, irresponsabilidad por no pedir cita al especialista y otras cosas que ahora no quiero que me amarguen el día de buena mañana. [Párrafo omitido: publicar el sábado] Clarea y los pajaritos se oyen algo más, a la par que el tráfico. Como en mi casa. Sólo que aquí no me despiertan ellos. Hoy tocó la modalidad "levanta, espalda, dueles demasiado". (...) Esta hora no ha pasado rápido. Una partida de Mahjong standard perdida tampoco es lo que se dice empezar con buen pie. (...) Me gustaría que Madre encontrase algo recogido. Por 36 minutos de nada, espero que haga un gesto de aprobación (...). Por qué los hijos esperamos eso de nuestros padres. Un detalle no basta para una vida llena de disgustos, uno para cada edad, que les hemos hecho pasar. Madre sigue sufriendo, cinco años después, por "lo mío". No es consuelo que mi prima esté ingresada y que yo no lo haya necesitado en todo este tiempo. Quiero creer que en la distancia, ahora... es que me he pasado otros 500 km.... (aideumeu), al no verme a diario, no sufre tanto. Me hace ya hasta gracia que espere al parte metereológico para ver, en concreto, el tiempo que hace en Madrid y en Málaga. Allí no hay esta humedad. Allí no se me rizan los cabellos. Es verano y por supuesto hace calor, faltaría más, pero nunca (bueno, el terral) se sufre el exceso de Sevilla (hablo de sus 40 grados, nada más). Es un clima extraño pero muy, muy benevolente. Idiota de mí, ya dije antes que olvido demasiado pronto, me he preparado otro café, aderezado con cigarrillos. Luego, Blue, no te quejes. Sale Madre. Ha dormido bien. Yo no, pero de momento no me está pasando factura. El día se me antoja largo ahora. Tareas: comprar hilo de color, planchar unos pantalones, una llamada a un familiar. Aburren hasta en un post-it. Me ofreceré voluntaria para limpiar hasta los cristales, digo! (qué malagueño es eso). Claro que me preguntan si voy a tener ese acento de aquí a unos meses, y respondo que... ojalá no, con lo que me costó dejar de decir catalanadas en Madrid y hablar algo parecido a un castellano standard de verdad que no me identifica ya como catalana. (...). Entra Madre. Qué suerte, poder descansar otro rato cuando ya te has levantado. Desoigo -porque no puedo aunque lo intente- el consejo de mi psiquiatra, estarme tranquilita en la cama si madrugo demasiado. A quién no le despierta el cerebro los pájaros. Y si aquí no los oigo, la costumbre ya. Bah. (P.D. A Madre le gusta que haya trabajado y me felicita, me siento contenta). . . . Está próxima ya la visita con "el médico", le llamo ayer en la cena, o son ellos quienes lo hacen. Ya saben qué tipo de médico es, quizá es por lo de para qué estigmatizar, aunque nunca me importó llamarle "psiquiatra". Voy a uno, y qué, de ello depende mi salud más importante que es la de la azotea. Por cierto, tengo revisión también de los pies, que para eso tengo diagnósticos de arriba a abajo. El sobrepeso me los está destrozando. Ayer sentí ese Miedo, fobias por todas partes. Conseguí salir a la calle, aunque sin duchar. Y hacerlo de nuevo antes de la cena. Todo el día para superarlo, y encima admitir que tuve claustrofobia en el tren, otra novedad. (Perdón por la palabra, pero:) Cojonudo. Ha salido un sol precioso, y dicen que hará mucho calor. Me siento algo agorata, pero se trata de "tirarme" a la calle y olvidarme con la actividad allí, aunque sea por el barrio, para no agobiarme con las hordas de turistas. A las 9.15, tras grabar unos discos a mi madre, ya me mata el aburrimiento. Otra vez. Sé qué debería hacer, pero no me atrevo, no todavía, a tirar mis apuntes. Ya no recuerdo lo que estudié hace veinte años, y esas hojas manuscritas son mi único testimonio de haberlo hecho. Podría donar algunos libros, debería hacerlo, eso sí que no se resolvería en traumas porque ya tengo una selección en mi casa. De la que quiero desprenderme en parte, por cierto, si una biblioteca nueva en el barrio acepta lo que hay. Quedar con mis amigas no es demasiado fácil. Los horarios entre semana son caóticos, y a estas alturas de "mis vacaciones" prefiero juntar a dos o tres, no sea que por buscar un cara a cara al final alguien se quede fuera de la agenda. He concertado ya una cita a tres, bebé incluído, y dos horas antes veré a Marilo. Sobre la agenda, queda perfecto. La teoría es muy bonita. Otro de los lemas del bipolar. Van a dar las 11. Ya he bajado a la calle y me moría de calor: ha venido viento del Sáhara. No sé qué hacer, salvo descansar porque la que me espera, de 15 h hasta las 20 h. Miento... me acaba de llamar Kidam y hemos quedado creo que en una media hora. No es que me quiera morir, pero hoy acabaré muerta. . . . P.D. Muchas veces, el diario se escribe a primera hora de la mañana. Y como siempre, Blue "arranca" sobre las 20 h. de la tarde, así que a nadie le extrañe el tono del escrito, pues son horas de poca actividad. *** Imagen: www.inmogeo.com Ayer noche en la TV pasaron un concierto de Springsteen en esa meca que es Glastonbury. Nunca fui a un evento de tales proporciones. Si le entendí, al parecer era su primera vez en ese festival, digo esto porque el inglés que estudié y el suyo no acaban de ajustar. Los jóvenes debieron disfrutar de ese concierto bastante cansaditos del resto del día. Me gusta Springsteen en lo personal porque, digámoslo a lo bestia, no se chuta bótox. Así lo digo. Envejece el icono, a la one-two-free, moviendo pasiones que ya, al menos para mí, nada tienen que ver con lo bueno que está. (Eso no quita que de vez en cuando se me caiga la baba viendo algún fragmento de actuación de los 80, claro). También me gustó ver a su mujer, también guapísima, también con veinte años más encima, y qué bien llevados. Y a la E-Street Band, qué decir de ellos, pues... buenos, y extravagantes, dan una nota especial al trabajo del Boss que se echaba de menos. No sé si retransmitieron el concierto entero. No les oí gritar lo de aquí [Barcelona], ese Brusbrusbrus. Pero me lo pasé bastante bien. Sólo bastante, una pena. Porque que lo tengo como “sustituto” al que podría ver en Sevilla el próximo martes 28. Ya no iré, no a grandes conciertos, no por ahora. . . . Aguanté hasta la medianoche porque después de comer, inaudito, Madre y yo nos quedamos dormidas en el sofá. Mi primera siesta allí, en el momento más inoportuno pues tenía señal de red por primera vez en tres días y encima recibí una llamada importante y ni me enteré. Tus ojos se cierran, tú ya no eres el amo de tu cuerpo ni de tu cerebro que también pasa cortina. Mi sobrino. Se deja hacer dos mimos, pero ya no es un niño cariñoso que te deje hacerle cuatro. Se separa de los mayores en cuanto puede. A qué niño de 10 le interesan nuestras conversaciones... hace bien en “cambiarnos” por unos dibujos animados que le he traído de lo mucho que le he estado bajando estos meses. Pienso mucho en él cuando alguien cuelga una película o serie para estos jovencitos. Qué difícil resulta ser padre. Mi madre me soporta a mí. Que yo la soporte, es secundario. Mi cuñada todavía estaba traumatizada por haber tenido que tragarse “Transformers 2” en el cine. Mi prima ha sido ingresada con un brote de esquizofrenia. No sé si debería o me dejarían o sería una buena idea ir a visitarla. Madre insiste en que no estoy bien. Respondo que nunca lo estaré. Menciona a Mariló y R., qué diferencia respecto a mí. Pienso que no vale ver un rato a alguien y luego comparar, pero esto no se lo cuento. Ni olvidar lo mal que se ha estado antes de gozar de un poco de eutimia. Después recordé esa cifra, 1/3 de los bipolares remite, y no parece ser mi caso. Somos puntitos en una estadística bastante cruel. El resfriado avanza, uno de esos de pecho que parece tos de fumador, mal que no tengo a diario todavía. Todo llegará en esta lluvia de achaques que me espera hasta que llegue el que considero el peor, la menopausia. Me dan pánico las hormonas. Hoy es cuando debería haberme venido desde Málaga. Debo estos días extra a Mariló por haberme metido en el tren. Hace tiempo, me hubiese vengado de ella. Ahora me da lo mismo. No puedo decir que lo esté pasando mal, aunque ayer empezamos a ver la famosa “Slumdog Milionaire” y no pude, no pude con lo que a todo el mundo le gustó. Las 7.40, y parezco haberme quedado sin ideas para el diario. Lo cierro por ahora. Las 8.49, intento respirar, porque me ha golpeado una ola de miedo, estoy agazapada en la mesa sin moverme, aparentando lo que puedo, pero sé que al final tendré que decírselo a Madre, ay madre mía, cómo entender esto de las fobias cuando nunca las has padecido. Espero que lo entienda, acostumbrada a fenómenos paranormales en mi psique y al “hija mía, tú no estás bien”. Ni lo estaré, ya no me engaño. Pero que no falte ese “ya lo conseguiste, por tanto puedes”. Las 9.34, hace rato que se fue a trabajar, sigo algo paralizada pero también bastante mejor. No del todo para entrar en la ducha. En absoluto para bajar a la calle. De qué sirve tener dos piernas, si el cerebro te las corta con artimañas. Por qué este bajón. Porque sí, porque oscilo, ayer le dije a Madre que tenía que aceptarlo tal cual. Creo que aguantaré todavía unos días aquí, eso quiero creer. Málaga permanece y me espera, pero sin fecha. Para ello me traje la maleta con todo lo que en mi perímetro actual podía ponerme. Pero no un módem a través del teléfono móvil, así que pregunto por la conexión esta que ahora ofrecen por vacaciones, hago números (el kit vale 39 euros y la tarjeta 19), y me sale mucho más barato pasar el día en un locutorio. La semana entera, vamos. *** Las primeras horas del día pasan rápido. De 6 a 7,25 me he aburrido tan sólo un ratito. Me falta Internet, cómo no (...). Ayer pesqué -de la poca publicidad que quise aguantar- un anuncio de dispositivos portátiles para gente como yo que sólo quiere un momento durante unos días (...) Ayer, comida con Marilo y R.; hoy, comida con mi hermano, cuñada y sobrino. Y el lunes, semana normal así entre comillas. Imposible salir de viaje con estos horarios y esta salud. Por la mañana bien, me levanto pronto, de acuerdo. A media mañana durante un momento se me escapan las fuerzas, pero me sobrepongo. Lo malo es después de la comida: me llama una siesta que no hago, y a partir de ahí, sueño hasta que es la hora de dormir. No se puede uno ir por ahí con medio día “bueno”. No se puede contar conmigo. No es ninguna novedad, por mucho que ahora sea ésta la razón y no una depre. Salgo más a la calle, pero con gran inseguridad. No me gusta ir sola. Ahora así lo digo, ya no el que me aburro sola. Por eso no puedo ir a los médicos. Ni a ninguna otra parte, no sola. El jueves tengo psiquiatra. Ya sabe qué hay antes de entrar, para eso le envié un mail. Rezo para que no me cambie a otro fármaco (...) [Pero] sólo puedo hacer que obedecerle. Debí resfriarme en el tren. Estos aires acondicionados me matan hace años. Debería pedir hora al médico para que parase cualquier atisbo de bronquitis o a saber, pues toso más que ayer. El teléfono para pedir cita es un 902, al igual que en Andalucía. Vale la pena pagar esa llamada, pues nunca comunican, y te atienden al momento. Nada de llamar a un ambulatorio con los funcionarios saturados que no pueden coger el teléfono o el siempre frustrante ti-ti, ti-ti... Me queda una semana aquí. Todavía no echo de menos mi casa de Málaga. Eso quizá cambie hoy mismo, por qué no, pero sigo teniendo una ilusión al día. Conmovedor. Ayer me encantó subir a ver el anillo olímpico. Madre hizo fotos, también más tarde en el Tibidabo. En alguna, el trío Mariló R. y Blue no están del todo mal. Desde los miradores y en los circuitos en coche se aprecia cómo esta ciudad cambia, tanto que a veces no la reconozco. No sé si me gusta, quizá más bien no. Claro que hay que renovarse, pero todo lo nuevo me resulta ajeno. No me pertenece. Quizá sea la razón por la que tampoco la casa de mi madre ha dejado de atormentarme con recuerdos. Es lo mejor de esta estancia. Bruce está de gira, y yo sin enterarme hasta que vi el cartel de Sevilla. Esto me pasa seguramente por no hacerme admiradora de su página en Facebook, lugar virtual que no me entusiasma (Blue está allí pero ni siquiera acepta amigos, ya diré la razón). Lo de no ver la tele a veces tiene su precio, porque tampoco leo la prensa electrónica tan a fondo. Ya no recuerdo cuándo dejó de interesarme “el mundo”, porque no soportaba ver los telediarios ni la publicidad. Es triste, a veces. Pero no sostenible para el alma el hecho de llorar ante alguna noticia que en teoría es para todos los públicos. (…) Hace un rato rompí una taza, la del primer café a las 7. Pero qué manazas, qué patosa, qué tonta por no fijarme: ya me advirtió Marilo hace poco de este gran defecto. Por si acaso, he cambiado de cenicero, no sea que rompa también los preferidos de mi madre. Escribir no es terapia, es alejarme del aburrimiento. Estas líneas sí son del diario personal de Blue. Dudo que ayuden a alguien, pero las bipolaridades, sin estar ahí en primera línea, son mi sombra, y ésta mi vida cotidiana. Acostumbrada a vivir sola, la convivencia siempre es difícil. Negociar, ceder, aguantar y que te aguanten. Disfrutar también de aficiones comunes, reír incluso. Si me gustase la TV sería más fácil convivir conmigo. Pero si tengo con quién, preferiría una partida de cartas o dominó. Las 8. Espero ahora a que Madre, despierta ya pero descansando, asome. No le gusta que madrugue, se nota. Pero soy incapaz de quedarme quieta en la cama. Se me iría la cabeza a lugares desagradables, seguramente. Leer se me hace difícil todavía, aunque ayer tomé un libro y unas páginas sí cayeron. Compraré ese clásico cuando esté en casa. Machado. Dos horas después. Llevo una hora ya escuchando a los Dire Straits gracias a un amable vecino, que sigue con ese disco de éxitos desde hace la friolera de cinco años por lo menos. No me lo puedo creer (...) yo cambio mis canciones-mantra periódicamente. Quizá esa música me haya saturado. Contraataco con Bob Sinclair, con lo que esto ya parece una casa de locos. *** Imagen: http://www.geocities.com/veleta3398/fotos/tibidabo1.jpg De nuevo, muy pronto. Despierto en la habitación que tanto odié. Esto ha cambiado ya. Ha llovido mucho desde ese verano de 2004. No me produce emociones, ni positivas ni negativas. Es una habitación, la mía de adolescente, y punto. Ya era hora de tener paz al respecto. Buenas noticias para mi psiquiatra. Mi sobrino celebró su primera comunión mientras me empezaba a instalar en Málaga. Tengo aquí mi foto de recuerdo. Qué niño más guapo se ve en ese retrato. No es por los lazos de sangre, simplemente quedó muy bien en esa instantánea. Con la excusa de sacar entradas para un concierto, Madre y yo fuimos a un centro comercial, y luego continuamos por otra zona de la ciudad. El “shopping” de zapatos no produjo resultados positivos: una prueba de que algo no me calza bien es que mi madre, un número menor, se lo pruebe y a ella le siente perfectamente, mientras yo me pregunto, estúpida de mí, si la piel del zapato cedería con el uso. Es embarazoso que en una tienda donde preguntas por un bañador de talla 52, la corsetera te escrutine con escepticismo porque le parece que no es para tanto, debas levantarte esa camisa enorme que te tapa y responder que no, que no esperas un niño. Madre le dijo claramente que el vientre era de tomar medicación. La señora asintió, no debo ser la primera. Finalmente, me vendió un bañador de la talla 50. Mi viejo bañador empezaba a hacer aguas: ya tiene algún agujero porque la presión de 15 o 20 kilos de más acaba con las costuras. El nuevo, regalo de Santa Madre (lo de Santa Claus es tontería pura), se me antoja muy “pop”. Acabé con un achaque nuevo, parece que ahora lluevan. Los pies hinchados. Los tobillos con una protuberancia molesta. Al igual que el resfriado, debió empezar en el viaje del AVE, que me pasé como es costumbre chutada de una pastilla que me deja drogada y así estuve hasta casi Zaragoza, menos mal, ahora el viajecito significa cruzar la península en diagonal y hasta asusta verlo en el recorrido que dibujan en la pantalla. Pienso que deberé tomar algún avión en el futuro, sólo hora y pico de trayecto aunque se necesiten mil trámites para entrar en él. No vengo nunca con viaje de vuelta cerrado. Ahí están las maletas, una con ropa y otra más pequeña con zapatos y trastos, preparadas para cualquier contingencia. Llevo medio armario metido en ella, casi para mi satisfacción, pues pensaba que tendría más ropa a la espera de perder al menos 3 kilos. Quizá el verano que viene. 2a parte No traje el ordenador. Madre tiene uno que sería perfecto si tuviese acceso a la Red, lo que contraté el año pasado para todo agosto. Esta vez no tenía sentido para una semana programada, aunque ésta pueda dilatarse. Los vecinos hacen lo que deben: encriptar el acceso a sus redes, cosa que hace dos años no era tan común. Hoy llega R. En plan viaje relámpago, casi como se presentó en Málaga. Mariló le espera en su casa. Nos reuniremos un rato. Reiremos y lloraremos, supongo, a lo bipolar. Todavía no he confirmado hora para verme con otros amigos. R. Viene de Madrid, es excepcional, pero estos primeros días, de viernes a domingo, quiero estar con Madre, que para eso la he estado echando de menos. Dios, cómo cocina. Está guapísima. Es generosa. Es muchas cosas buenas. En el barrio han proliferado hoteles, y con ellos llegaron los guiris. Se acabó la paz en este rincón de Barcelona. Ayer intentamos no toparnos con el “tráfico” humano del Parc Güell, ruta tomada hace años. Deberían poner un gran plano en la entrada de un par de autobuses, 22 y 24 si no me equivoco, con el “Vd. Está aquí” y “Vd. Baje aquí” para que no taladren en masa al pobre conductor. Aunque ya sea ex-barcelonesa, supongo que todavía recordaré trucos para no pasar directamente por puntos “calientes” como la Sagrada Familia aunque me toque ir por la zona. Y que conste que yo misma he sido “guiri” en París, Roma, y otros lugares. Somos una plaga. No en “mi” ciudad? Pues sí, me molesta. Tanto, que fue una de las razones por las que me fui. En Madrid y Málaga hay turistas, sí, pero no a este nivel: me parece que hay cuatro allí, por el centro de la ciudad, en comparación. “No moriré sin ver Pompeya” es una de las cosas que Madre tiene en su lista. Es una de las que podría acabar haciendo este verano. Ser guiri en Italia, donde están ya demasiado acostumbrados, supongo. Admirar “piedras”. Tengo una foto enmarcada del 1992-3 donde se nos ve a Madre y servidora en Delfos, Grecia. Aunque, ja, ja, dónde voy yo ahora con los pies hinchados. A “Els encants”, el “Rastro” de Barcelona. Me hace ilusión, una de las pocas cosas. Pero alguna tengo, y eso es bueno. Ayer Madre reconoció que tenía un buen día, y quiso aprovecharlo también. Hoy me levanto de buen humor aunque con los pies doloridos, así que a ver qué se puede hacer. . . . Aquí empieza la serie "Cuadernos de Barcelona", que abreviaré con las siglas CB. Esta publicación es excepcional como en su día lo fue el otro viaje allí, pues pertenece al diario de Blue, aunque era consciente de que acabaría aquí la cosa. Esto sucedió hace dos semanas. *** Imagen: http://pictures.traveladventures.org/images/es/parc-diagonal-mar12 En febrero de 2006, hablaba sobre un concierto, y decía: Depeche Mode era una espina clavada, pero mucho menor. Sólo me faltan Bowie y Prince para morir en paz. Pues bien, esto no era del todo cierto: me dejé a Moby. No pensé en música electrónica, big beat y esas cosas "para bailar", pues estos músicos suelen tocar para audiencias muy grandes, en festivales como el Sónar, y no piso ninguno. Esta vez Moby actúa en el Palau de la Música de Barcelona, el 22 de julio. He conseguido entradas, en el segundo piso, porque cuando me enteré ya era un poco tarde. Espero que haya visibilidad. . . . De los archivos de Blue, 7 de junio de 2009. Espero publicar en breve la crónica del evento, ya escrita. Dejo "Mistake", de su último álbum, en versión acústica. Es mi canción preferida :) *** Mariló duerme todavía. Lo que no es demasiado normal, o sí ya a estas alturas, es que yo despierte a las 6. Bien, hoy he dormido mis buenas 7 horas, así que no hay motivo para quejarse: hago horario de jubilada, no le demos más vueltas. Tampoco a la ducha, que falta me hace. Estos días he aprovechado para escribir en el blog. Su presencia me ha hecho mucho bien, y una de sus influencias, la más débil quizá, ha sido la de inspirarme a retomar esto, esbozar unas líneas por aquí. Su ayuda ha sido impagable, organizar este caos era misión titánica. Es su hora de volver ya, tras dos semanas. Pero no sola: me llevará consigo. Me pone negra ir a Barcelona, y a nadie de mi entorno le sorprende. Mi última visita fue el pasado noviembre. Y estaría bien no tener que ir, pero he de hacerlo: tengo dos compromisos, y uno, el más importante, es con mi psiquiatra. Tener que, eso que me angustia tanto. Ya dispongo de un psiquiatra aquí, esta vez de la sanidad pública, pero quiero la opinión del que me ha llevado durante estos años, que me conoce y mucho, para hacerle un par de preguntas de esas con las que se gana cada euro que pago. Es un decir. No me gusta Barcelona. Pero nada. Tanto turismo puede ser bueno para la ciudad, pero no para esta ex-habitante que ya no reconoce sus calles preferidas. Desde que descubrí Málaga, mucho menos. El clima aquí es tan benigno que la idea de empaparme de sudor a cada paso tampoco me entusiasma. Tampoco y la más importante, la mera idea de dejar mi hogar tantos días. Esta es mi casa, y cómo ha costado construirla y vestirla este tiempo, con tanta ayuda recibida, y sé que me sentiré extraña en cualquier otro lugar. Qué lejos quedan ahora, dos años y dos meses, los días que pasé en "Polònia". Quizá estaba de mejor humor. Quizá la celebración de los 40 años en compañía de mis amigas me ilusionaba. Pienso que en estos momentos no gozo de aquel estado de ánimo tan abierto y feliz de reencuentros. Y, lejos de estar mentalizada que de vez en cuando debo ir aunque sea a ver a la familia, cada vez es peor comprar un billete destino Barcelona. Peor humor, más tristeza, más por qué, y el tengo que, el venga, te has ido pero de vez en cuando toca volver, no me hace superarlo. Sea como sea, me esperan unos días allí. Sé que he de pensar, ya no en verde, sino en rosa, para no maldecir cada kilómetro que me aleje de Málaga. Y otra vez maletas, y cada vez es peor lo de hacerlas. Por fortuna o desgracia, poca ropa puedo empaquetar debido a lo que he engordado desde el pasado verano. Por fortuna o desgracia para mis finanzas, mi dinero me he gastado en cuatro trapos para quedar medianamente bien. Desconozco si tendré acceso a Internet estos días. Espero que sí, o de lo contrario pereceré de asco. Podré realizar caminatas por el paseo marítimo, y más si sigo levantándome a estas horas. Podré ver a los amigos que no han pasado por aquí estos tres meses. Podré ver a mi sobrino. Estaré muy contenta de ver a mi madre, con lo que la echo de menos (ella iba a venirse aquí unos días este mismo mes). Lo sé, pero también que esos encuentros no van a llenar el vacío que ya siento ante la perspectiva global. No es un pensamiento demasiado positivo, pero así me siento. Me dicen que si voy a pasarlo tan mal, que entonces no vaya. Pero debo. Intentaré escaparme un fin de semana por cualquier lado de Catalunya, si mi madre puede llevarme. Qué agobio. No me gusta transmitir esta emoción, pero es la que siento. *** Sé que iré mejorando, siempre tengo esperanza, si no pues casi es una razón de las que te quitan las ganas de vivir. Intento hacer lo que sí deriva de las ganas de vivir. . . . Fragmento de un correo. *** El otro día (por fin) encontré una tienda de tallas grandes a buen precio. Me compré dos pantalones y una blusa. (Ayer, dos camisetas: ya he fundido la tarjeta de crédito). Uno es tejano. Me sentí "como en casa" con él. Había dejado de llevarlos desde... y para mí siempre han sido una prenda fetiche. Y me sentí bien, pues ya no tengo que usar chándal ni pantalones con gomas. Cinturón y a correr. Cosas de haber pasado de la 44 a la 50 en estos años. Tengo una tripa enorme. Parezco una embarazada a punto de parir, una que ya estaba gorda "antes de", vamos. Me duele más la espalda, cómo no. El sobrepeso tiene bastantes inconvenientes en la vida cotidiana, no sólo afecta y mucho a la autoestima. Una se queja, pero sabe lo que hay... cosas de la medicación, de los efectos secundarios tipo hambre que muchos conocéis, y del sedentarismo. Y una sabe que no es la única con este problema. Lo dicho: me siento persona con esta ropa, y a pesar de todo, eso me hace estar contenta: mi autoestima ha subido. . . . Imagen: morfotipos de mujer. Sobre el estudio de las tallas, uno de los muchos artículos sobre el tema *** Buenos días a todos, el cielo en Madrid luce intenso como sabéis que me gusta, y vuelvo de Barcelona con un par de kilos de embutidos de mi tierra para seguir engordando un poco, que he recuperado lo que he perdido aysss... De las muchas cosas buenas que ha habido, ahora no hablaré de mi familia aunque QUIERO MUUUUCHO A MI MAMÁ (no lo escribo mil veces aunque debería), destacaré porque me lo pide el cuerpo la compañía de mi "hermanita mayor" Mariló... y voy a revisar el artículo que en su día escribí pensando en ella. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/062101-visita-especial-de-barcelona.php *** A los 5 años y 2 meses del diagnóstico. Qué importa eso ahora, sólo son cifras. Soy una persona, y cada vez más me comporto como tal (suena raro? Habrá quien lo entienda sin matices). Por consejo terapéutico y salud mental, no me he convertido en “bipolar profesional”, tentación a la que podía haber sucumbido y de la que me he librado gracias a mucha gente que quiero. Persona, con una enfermedad. Si según quién se entera, me estigmatizará. Me cuidaré de divulgarlo, como si se tratase de hemorroides. Con eso basta para ser aceptado en muchísimos círculos de la sociedad que temen a lo que no entienden. A los 20 años, cifra que sí me viene bastante a la memoria para referirme a un conjunto de experiencias que quizá abarcan de los 19 a los 24, ................ A veces mi mente viaja a esos tiempos, pero vuelve rápido a la realidad de la cuarentena. Qué importan los achaques. Me gusta envejecer. Deseaba verme sin tinte en el pelo. Lo he conseguido. Me siento guapísima, y a quien no le guste, que no mire. Quiero tener mi edad, no simular lo de “qué bien me conservo” tan propio de mi generación, poco partidaria del envejecimiento. De admitir que cruzó la línea de la esperanza de vida. Me siento más libre. Porque no me veo obligada a parecerme a nadie retocado con photoshop. Ni a tragar telebasura, entre la cual empiezo a incluir a los informativos. Sigo pensando que la TV nos envilece. Pero entiendo que al llegar del trabajo después de una dura jornada y una hora de transporte a sus casas, la gente intente relajarse con ese entretenimiento. Entiendo a los demás, porque también me relaciono con ellos. Algunos de ellos me entienden a mí, que lo bajo todo por Internet para no tragar propaganda (por supuesto, yo también consumo entretenimiento). Entiendo mejor la enfermedad que padezco. No siento pena por mí, sólo me fastidia la depre y esos fantasmas que la siguen. A otros les tocan otras cruces. Y seguiré familiarizándome con el trastorno bipolar hasta que seamos realmente uno él y yo, hasta que quizá pueda controlar impulsos y esta bocaza. El teclado, está claro que últimamente no trabaja mucho en el blog. A veces tomo notas pero no consigo hilvanar un artículo. A veces pienso que todo llegará y así está escrito repetidas veces aquí, en cambio otras me digo que ya he escrito bastante sobre el trastorno bipolar como para volver a los mismos lugares. Que habrá cambios en los contenidos. Que es hora de cambios ya, que todos los merecemos. Para qué volver a los hechos de hace 5 años. Eso es pasado ya. Mis batallitas bipolares están ahí para que “los nuevos”, como yo lo fui en su día, sepan que no están solos. Y que se sale, que todo pasa, que la medicación sí ayuda y que la terapia te procura una actitud positiva de lucha no agresiva: con y no contra, este punto ya tratado en muchos artículos. Supongo que estos artículos de “cumpleaños” contienen asuntos personales de Blue. Pocas veces he actuado por ese “por cojones” o “por gazpacho” que mi queridísima Myriam argotizó. Necesito de los demás para muchos temas. Lo acepto, después de muchos cabezazos contra la pared. Lo aceptan y me ayudan cuando pueden. Me alegro de que así sea. Todo llegará, hasta la independencia que me permita, por qué no el... no, no lo escribiré, pues mejor no hacerse ilusiones. Antes, debo librarme de esta depresión, vivir en la línea de la estabilidad donde oscilan el resto de los humanos donde las emociones no desequilibran, y paso a paso, encontrar un nuevo lugar en la sociedad. Borrador: inacabado y sin revisar. *** Defiendo mi diferencia. Defiendo a mi persona, tan dañada ya. Pero me sigue doliendo que personas de mi círculo no comprendan. Pero sigo confiando en la gente. Ando por estos mundos a la defensiva. Hasta que olvido y vuelvo a la ingenuidad. Sin ella, no lo soportaría. *** Lista que estoy haciendo e invito a los lectores también que elaboren la suya. La mía empieza con: Reciclar papel, vidrio y envases. *** Estoy siguiendo los consejos terapéuticos. Poco blog (o nada) y más vida real. Menos vida bipolar, también. Estoy conociendo a otra gente. Un porcentaje tendrá el trastorno, pero se habla de otras cosas. Empiezo terapia, también demandada por mi psiquiatra, a ver si mejoro de la ansiedad y salgo de esta depresión ya antes de que cumpla un año. Ya no consulto mi correo. Apenas me paso por los foros. Si alguien tiene alguna duda, por favor, que se dirija a bipolarneuro.com. No puedo prometer nada, me gustaría seguir aquí pero ahora, como se ha observado, no me es posible. Agradezco al idiota que me ha despertado por error el que ahora esté escribiendo en un momento libre, quitado al sueño. Ale, que tengáis un buen día. *** Todavía no ha empezado la comedia programada. Quizá el documental sea interesante. Escarmentada de otros viajes, esta vez no olvidé mis auriculares. Los conecto a la salida de audio y me topo con una emisora folk. Y suena una canción de esas de taberna irlandesas, que te imaginas una noche en un pub lleno a reventar todos bailando y riendo... qué noche tan bonita fue aquélla, pero ya no bebo cerveza. Luego cambian radicalmente de país y me enchufo en mi PC al “Inside out” a la salud de mi querida Myriam. No he podido hablar con ella pero le dejé recado de que me iba a ver a [Madre]. - Eso, y ahora, fúmate un cigarrillo Aysssssssssssssss lo que he dicho, que me esperan 4 horas de prohibido fumar. No esperaba que me diese el mono tan pronto. Bueno, alguien a quien echar de menos estos días también está bien, que así hay más ganas de volver. Ya me canso de llorar y no amanese - ya no sé si maldesirte o por ti resar - tengo miedo de buscarte y de encontrarte - dónde me asegura mis amigos que te va - hay momentos en que quisiera mejor rajarme - y arrancarme ya los clavos de mi pena- pero mis ojos se mueren sin mirar tus ojos – y mi cariño con la aurora te vuelve a esperar - Y AGARRASTE POR TU CUENTA LA PARRANDA (?) PALOMA NEGRA PALOMA NEGRA DONDE DONDE ANDARAS ya no puedes con mi honra barrandera – si tus carisias han de ser mías de nadie más – y aunque te amo con locura ya no vuelvas – PALOMA NEGRA ERES LA REJA DE UN PENAR QUIERO SER LIBRE VIVIR MI VIDA CON QUIEN YO QUIERA - DIOS DAME FUERSA QUE ME ESTOY MURIENDO POR IRLE A BUSCAR – Y AGARRASTE POR TU CUENTA LAS PARRANDAS. ¿Qué fue eso? En fin, cómo está el mundo. El documental es de los que dan mal rollito, no, si todo son argumentos para que me meta una pastilla extra y duerma la siesta. Porque me juego... a ver, qué me juego... es que si no, no vale... ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy tengo que irrr a ..arrrr llevo casi una hora ya. Ahora suena algo del Magreb con el ritmo justo para mover las caderas, danza del vientre opcional para occidentales aburridas. . . . P.D. Me quedé dormida en el tren, con lo que me tomé no era de extrañar. Volví a casa, Madrid, hace algunos días. *** Me deprimo de noche cuando no hay nadie a mi lado para decirle te quiero. Y pasan las horas con lágrimas resbalando por mis mejillas. Sé que al amanecer el sueño me vencerá, que habré superado esta depresión nocturna. Despertaré con el sol bien alto maldiciéndome por no haber vivido esa mañana tan espléndida. Veré las noticias y me preguntaré por qué mueren de hambre los niños en Somalia mientras en la CEE destruyen "los excedentes". Y con este y otros pensamientos se hará la noche, y me deprimiré de noche. Sin amigos a quienes contárselo, apenas tengo ya amigos. Es el precio que hay que pagar por una vida de stress y por tener a alguien a quien decirle te quiero por las noches. . . . Encontrado entre los resúmenes de temas académicos en una libreta que tendrá unos 20 años. P.D. A los mayores de edad que se presentan estos días a la selectividad: que la Fuerza os acompañe. *** Catalunya, séptima mañana: que empiece la fiesta, que quiero que acabe ya Al sexto día tuvo que descansar, pero no lo consiguió del todo. El sector mamás es la hosssstia. Me lo han confesado, sí, es lo mejor que les ha pasado en esta vida, y me enseñan sus tesoros y al tomarles en mis brazos me emociono porque son también parte de mis amigas, los han hecho y los han parido, y ellos sollozan y apelan constantemente maaaa, mamma, mammi... y ahí está mami con su cachorro, anda, tiene sus ojos, no, la nariz es del padre, no, ese genio, me suena a su abuelo. Blú, mira, es la tía Blú, y sí, me señalan: "Blúuu". Se me cae la baba cuando sonríen. Al rato, tengo dolor de cabeza. No, no soy "niñera". Pero están cansadas, marchitas, ojerosas. Esto de tener un crío a los 40 tiene muchos precios, y uno es que te dices: estas cosas deberían hacerse a los 20, cuando el cuerpo derrocha energía. Pero tuvieron que esperar mucho: a realizar unos estudios que sus padres pudieron proporcionarles, luego a lograr su propio sustento en un mercado laboral discriminatorio (más suerte en el extranjero), y a encontrar un padre para esos hijos tras diversos intentos (divorcios y eso), incluso a superar problemas de concepción. Ahora, lleva una casa, un horario laboral, y atiende y educa a tu prole. Son hijos muy deseados. Las conozco, y sé que no van a criar niños mimados o consentidos. Serán, todos niños por cierto, todos unos hombres, hacia mediados de este siglo, de forma que si pisan Marte, una por lo menos ya no podrá verles en los titulares. Otro problema de ser madre a esta edad: ya no está nada claro si vas a conocer a tus nietos. También me atrevería a afirmar que están algo aburridas, porque no veas cómo se apuntan a los festejos. Ayer pensé que el asunto se zanjaba, pero de repente lo que se había resuelto demasiado fácilmente hace aguas, y el plan B del fin de semana empieza a resultar más seductor. Seremos todas menos una de todas formas, una pena pero siempre habrá en esta vida algo mucho más interesante que una fiesta para enmascarar la depresión de afrontar el puto número. Por suerte, las mamis tienen pareja. Ahora, pensemos en las tres singles. Di remarcando ese acento en la e: cua-ren-ta, es más corto que los treinta-y-todos. Pareces una peke, si empiezas con trein... Pero pareces una vieja, si tu respuesta es cuaren... Es un ecuador muy peligroso para la mujer. Porque a ellos les gustan las trein... y las vein... y tú ya tienes sus cuare...Yo no voy a mentir: si tienes más de 40, incluso 45, dime que soy una vieja si tienes huevos. Y si no los tienes, por qué me tiras los tejos, imbécil. Uff, qué peligro se tiene ya a esta edad siendo mujer, realmente los hombres se sienten avasallados y en una posición de poder muy dudosa. Yo era más dócil, a los vein..., claro, pero no me habían salido los espolones, pues me divorcié a los trein... y sigo sin domesticar. Dos de las tres mamis se han reunido y me mandan un sms que lejos de provocar mi alegría, hace que me desmorone en el sofá mirando al techo arggg aisenyordeumeu: el mensaje no era para mí, sino para la Comissió de Festes. Podría ser peor la cosa: son capaces de buscarse canguro para salir como en los viejos tiempos, y eso sí que mi cuerpecito, hecho polvo no por maternidad sino por enfermedad y medicación, no lo soportaría. Podría intentarlo, y daría el pego, pero luego estaría dos días convalesciente. Ya me sé la película. Lo haría con ellas, pisar de nuevo la Noche, bailar hasta reventar y retirarse tras pasar por esa panadería casi clandestina si todavía existe a por una ensaimada. Lo que no sé es si la cosa iría de rollo rock, indie o house, pero apostemos por lo clásico, que no falla: una vez cada diez años no puede ser un desastre la cosa. Y si se hace, se hace bien: hasta el amanecer, nada de medias tintas, y además ahora el metro de Barcelona funciona toda la noche del sábado. Blue es persona de extremos, y en el pasado alguna vez fue la reina de la fiesta para alegría o bochorno de conocidos y el resto. Es más, de perdidos al río, el impacto post- por mi parte ya está calculado, y he decidido que seré yo quien les proponga guerra. Una última juerga en Barcelona, antes de cumplir los 40, por qué no. Se trata de las tres que llevamos maletas, y a saber cuándo volveremos a coincidir en estos viejos escenarios. [Paréntesis: por supuesto, hay vida después de los 40, pues por si no lo había dicho, estas son mis amigas más jóvenes y ahora hay una oferta de ocio impresionante para el mercado de segunda mano y carrocería tan dudosa que debe disfrazarse, vestirse y perfumarse con marcas caras.] Sería una juerguecita muy inocente, pero la noche se cobraría su precio. Yo me quedaría en mi habitación con un letrero "Mama, estoy pero no estoy", tendría esa opción poco agradable. Ellas no, a ellas las despierta un buaaaaa que para mí sería un hachazo. En verdad, nos parecemos en algo: todos los días son iguales. Hagamos un órdago de vez en cuando, total, qué sería de la vida sin alguna locura de vez en cuando. Además, se dice que a partir de los 40 si al despertarte no te duele nada, estás muerto. A mí me duelen las neuronas cada mañana, y la espalda a veces, hace mucho tiempo ya. Pero para quejarse están los médicos, y para que te creas que la cosa tiene remedio, las farmacéuticas. Este viaje es diferente, estos días sí me siento de vacaciones, con derecho a divertirme e incluso a holgazanear. Sigo posteando porque quiero y me apetece también, y además con más extensión de la habitual. Me siento relajada, contenta, animada, y eso ayuda a que escriba. Sí, claro que me esperan en Madrid: estaré allí antes de que abran los colegios electorales el 27. Mucha gente perdió su libertad e incluso su vida para que yo tuviese derecho a votar, por lo que maldita sería si no lo ejerciese, pues también estaría dispuesta a morir por esa causa a pesar del odioso "todos son iguales". No estaré de acuerdo con tus opiniones, pero por favor, exprésalas, tenemos el mismo derecho a equivocarnos (libre adaptación de una cita célebre). Y algo sé de política en Madrid ya: primero, porque toda la vida lo hemos sabido incluso en Catalunya-Polònia gracias a esos informativos hiper-madrileños, ahora light tras años de democracia, y luego, porque dos años dan para algunos telediarios locales y muchas charlas al respecto en Madrid. No estoy nada acostumbrada a las vacaciones, y menos "en mi pueblo". De hecho, me gustaría volver pronto a mi vida cotidiana. No sé si es bueno o malo, simplemente es así. Es lo que tiene ser la Comissió de Festes, que lo ves de otra forma. Como cuando te toca cocinar a ti y te sabe el plato a cualquier cosa, digan lo que digan los demás. Pero para qué rumiar. Cuando estás acompañada, la energía intelectual se emplea para conversar, y la emocional se canaliza de mejores formas: abrazos, achuchones, besos, mimos a los bebés, y también mucha alegría, muchas risas, viva la arruga y las patas de gallo, olé, estamos mucho más guapas con ellas, ¿cómo se puede sonreír sin esas preciosas arrugas? No quiero comparar: no me cambio por la que era hace 20 años, ni 10, ni 1, enferma o no, porque cada día vivo y cumplo años, y no voy a negarme ninguno de esos méritos, ni a mí, ni a mis padres, pues les estaría insultando, cosa que tengo clara ahora con esta edad, después de haberles faltado al respeto cuando era una diezy... y venti.., incluso trein.... Están vivos y han recibido mis excusas presentadas con humildad, y soy muy afortunada porque cada día cumplen años también. *** Tema real: Blue, persona + Blue, amigos + Blue, familia. Cosa rarísima en mí, el otro día salgo de casa para ir más allá de los confines del barrio con un bolso pequeño. Me ofrece seguridad llevar pastillas para dos días, cosa que debería estar siempre ahí. No cabía un botellín de agua, algo muy necesario cuando quizá por la medicación, quizá por ansiedad, paso el día dando sorbos. Llegué muy sedienta a un bar y compré uno para llevar. Para mi sorpresa, me ofrecieron una botella de Solan de Cabras (hago publicidad, sí, porque es mi agua favorita junto con Vichy Catalan) que sólo se sirve en la mesa. Es de vidrio azul y medio litro. Y no tiene cierre, así que el sorbito se convierte en un buen trago. Codiciaba esa botella hacía mucho tiempo y la he conseguido por casualidad; qué bien le queda el perejil. En esta casa nunca ha habido flores. Ni en las otras en las que viví. No me gusta la naturaleza muerta, pues de cadáveres está llena la nevera, y el perejil a la vista es para comérselo. El otro día, de madrugada vi en TV un programa cultural. Está bien eso de que te recomienden libros cuando está próximo, hoy es, Sant Jordi. En Madrid lo celebrarán por la noche, como si fuese clandestino el leer... es para llorar. Las letras y las ciencias, las emiten cuando todo el mundo debería estar durmiendo. La física cuántica no da mucha audiencia, ni que una tertulia de escritores tire un best-seller a la papelera. Ahora el tema del canon por derechos de autor llega hasta las bibliotecas. Cada préstamo va a ser gravado con 0'20 euros, cosas de la UE, pero no los pagará el usuario. Este tema está dando para muchas columnas de opinión. Mientras, la Comunidad de Madrid, especialista en propaganda institucional, declara una y otra vez en spots televisados que el 70% de los madrileños lee. Me pregunto si este año debería regalar un libro. Aquí esas cosas pueden malinterpretarse. Allí en Barcelona también, claro. P.D. Recibí 2'5 rosas :D Aclaración: la de Mme. M. Amèlie puntúa 0'5. *** La cita es de Chesterton: cuando se deja de creer en Dios, se cree en cualquier cosa. Así nos va, y los escépticos, custodios del pensamiento científico, son especie en vías de extinción. A estas alturas, una de las pocas cosas en las que creo es: en el matrimonio, y en el divorcio. No sé qué me produce más escándalo, si el precio de la entrada para el concierto de los Rolling Stones (unos 150), o un spa para perros estresados. Esta civilización está condenada. El otro día (¿ayer?) vi una peli realmente buena, los yankis imaginaron ya un estado de sitio en NY en 1998 por terrorismo islámico, y además, merecido, por entrenar ellos mismos en tácticas y construcción de explosivos. Cosas que le pasan a cualquier hijo de vecino, o hijo de puta, por dejar tirado a un aliado en un mundo donde si no lo eres, te conviertes en enemigo. En la dieta hipocalórica no se menciona para nada el café. Me alegra sobremanera porque pienso seguir tomándomelo. Si es que me va el veneno... y el azúcar. Y el aceite de oliva. Una dieta puede amargarte la vida. Para qué leches me he de tomar una manzana ahora. Quizá la pese, y sólo toque media. Lo de verificar si los discos de baladas para Madre se grabaron bien me está matando. Había una de Lenny Kravitz, qué recuerdos. Menos mal que los altavoces siguen en su caja, a saber cuándo los instalaré. Como lo de colgar las cortinas. Estoy a oscuras, y me importa un bledo. Intento hacer muecas. Los músculos del sonreír se atrofian. También los vaginales. Hay que ejercitarlos. Henri escribió a alguien de su pasado, quiere recuperar una relación que ni se sabe por qué acabó. En parte le admiro, pues igual consigue esa amistad perdida. Pero ¿alguien se va a tomar bien que le digas que ese no-sé-por-qué-me-apartaste-de-tu-vida es porque después de enloquecer, te diagnosticaron TB? ¿Alguien va a querer? Mi opción ha sido no intentarlo siquiera. Creo que no merece la pena y no tengo ganas de más humillaciones. Pero sigo haciendo ejercicios para apartar de mí a toda esa gente, porque acuden a menudo, son mi pasado, fue un pasado glorioso pero ¿acaso vale la pena ese derroche emocional? Llega un día en el que pinchas. No ha ocurrido nada especial, quizá en sueños. Las tareas están ahí gritando "hazme" por toda la casa, hasta el punto de que al salir de la ducha no tenía una toalla... hacer las cosas a medias, ponerla en la lavadora pero no sustituirla por otra. Sabes que has pinchado porque no apuntas nada en el papelito y porque rechazas llamadas entrantes. Qué razón tienen cuando me dicen que estoy bien viviendo sola. No me soporto ni yo, pedirle a alguien que lo haga es impensable. Madre me rescató del sofá una de las noches en las que me quedé noqueada viendo lo que luego no recuerdo. Tengo la casa hecha un desastre, y ya no recuerdo cuándo estaba presentable para visitas. Ayer dimos un buen paseo. Hay calles que esperan a gritos la llegada del verano para abrir las terrazas y servir cañas a mogollón. Es bueno darse duchas de humanidad con amigos, y es emocionante asistir a los momentos en los que la gente, para variar, aparece en tu vida. *** Me jode sobremanera que cuando alguien pasa unas horas conmigo, diga apreciar mis sonrisas y me pida más. Me jode porque ya hay quien va a "animarme" porque celebra el momento ya definitivo de la carcajada, como si fuese un orgasmo, vaya. (Es que es obligatorio pasarlo bien en estos tiempos de ocio tras el trabajo o vacacional, si no te diviertes a tope -en plan casi para luego publicarlo-, eres más marciano que un bipolar). Esto ocurre porque se dice, porque se sabe, porque a veces por teléfono ya se nota, que mi mirada sigue siendo triste. Incluso mis autorretratos. Uno de 2003, está en mis archivos... no supero esa expresión. Es contradictorio que sea una persona que sepa reír con los ojos. Ríen poco, pero lloran menos, aunque conocen bien ambos extremos. Lloro con la mirada, también se me da bien, más que con lágrimas, esas las dejo para momentos simplemente de emoción ya sea positiva o negativa, y lloro más con alegrías. Cuánto trabajo me queda por hacer... sólo sonrío a ratos a la vida y es como si me costase, al principio, pero si sigo sonriendo, bastará un mal (ni siquiera mal, cualquier) recuerdo del pasado que se cruce en la conversación. Es difícil disimular cuando el inconsciente trabaja. Me jode, me jode, reír y sonreír es lo único que le pido a la vida y es tan difícil... sólo momentos, eso sí, los retengo luego en mi memoria, junto a las risas de los demás. Me gustan las fotos mentales. La única medicina que tengo son esos amigos que me sacan la sonrisa, pues la depresión ya es vitalicia, y es lo que hay, sin penas, no siento pena sino rabia, pues no es bonito ser la depresiva del grupo. Porque antes esto no era así... yo era otra persona, era yo la que recibía con sonrisas, yo era la fiesta personificada y la gente se reía de mis salidas ingeniosas. Esa foto de 2003... No comment (lo añadiré a las FAQ: esto quiere decir que no admito comentarios al post, gracias) *** 9 a.m. papeleo burocrático. 10.30 ginecólogo. 12 h. recoger pc reparado. El ginecólogo tiene en su expediente mi diagnóstico desde que lo abrió. Me amonesta cariñosamente, esta vez quiero que te hagas estas pruebas en este año. Por último me dice que (si no tengo pareja) él cuida de mí, algo así, algo hermoso que retengo mal en el momento de vestirse a toda prisa para largarme. Es bueno que alguien cuide de ti, sin agobiarte, sólo siendo directo en sus palabras, hieran o no, sin juzgarte, y no lo hacen si son verdades. Que puedes sin ir más lejos contar con la ayuda de un profesional porque su trabajo está ahí, para cuando tú no te encuentres bien. Mi psiquiatra también me cuida. Hay de todo en este mundo, claro, nunca había tenido un ginecólogo tan majo, ni un psiquiatra que fuese tan amable:al final, después de años de buscar al parecer asoman personas. Tratar con gente a veces me deja sin energías para escribir. Eso me ocurre estos días. Siento que no tengo nada nuevo a aportar aquí, que no es este el lugar donde explicar con detalle con quién me relaciono, qué pelis y series de tv veo, qué libro tengo ahí por terminar a unas 20 páginas del final hace dos semanas, qué foros a cuál más bizarro visito y dónde tomo algo. Es algo privado que comento con mis amigos y a veces me dicen "mira que eres friki, tía" (ya lo piensan por tener este blog), y nos reímos juntos. Mi cabeza ha de trabajar. Si no se llena, poco puedo outputar. Ahora es un esfuerzo llenarla, me agotan esos inputs por cansancio y desconexión, o por mera ansiedad. Y mis sensaciones son tan confusas, mi ánimo tan inestable, que me siento incapaz de escribir algo que fije mi estado actual con una fecha de publicación en el blog. Es como tener que escoger el cómo estoy dentro de ese 4 oscilante. Tengo correo de lectores por contestar. A veces no sé qué responder y quizá en otro momento o día esté en condiciones de hacerlo. Hoy recibí uno de un familliar, me hizo mucha ilusión pero al poco tiempo volvió la melancolía, pero qué efímero es todo. Siempre digo que tengo una enfermedad, algo crónico, pero como va a rachas, no digo ni me etiqueto con el cada día soy una enferma. Estos días sí me siento enferma, de mi segundo diagnóstico psiquiátrico, con tanta ansiedad y fobias encima: la agorafobia y la social se llevan el oro y plata. Pero tengo a Henri en casa de visita y me siento acompañada. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos y siento que tengo un regalo, la compañía de un amigo lo es, en esta casa donde muy pocos tienen el privilegio de usar esporádicamente una copia de las llaves. Mucha gente cuida de mí. Me han dicho que eso pasa porque soy una personita muy especial. Yo respondo automáticamente con todo el cariño que puedo dar, con todo el consejo que puedo pensar, esforzando mi don de empatía, y con todo lo que mi hogar puede ofrecer. Ya dije que no sé cómo me siento, quizá agridulce y eso no explica nada. No sé cuándo volveré a postear de forma regular, o mañana mismo, o quién sabe. Le doy vueltas y no me parece una buena idea anunciar que acabé el libro o que fui al centro a pasear, o que hace un frío asqueroso. Ni los dolorosos detalles que acompañan a esas fobias, no me siento obligada o no ahora porque lo he hecho en el pasado como obstáculos cotidianos. Tampoco me tienta la idea de dedicarme dos horas al día a esta página, no ahora que las charlas con Henri ayudan a centrarme. Es posible que mañana sólo vuelva a conectarme para atender el correo urgente y en msn no tenga cuerpo para charlar o me quede conectada mientras hago otras cosas. Estar conectada a veces es la única prueba de que estoy viva. Esto del nunca se sabe, el mañana como misterio en cuanto a actividad física y anímica, esto es lo que tantas veces me mata; mañana debería ir a un museo pero ¿aguantaré la vista del cuarto cuadro sin que me agote la concentración? Eso ya pone a la angustia en guardia, quedaría fatal escaparme del lugar. Pero ya lo acepto, porque es mi realidad y además como a otros también les ocurre... es parte del negocio bipolar. El Dr.House (la serie cada vez me interesa menos pero los ojos de Hugh Laurie me atrapan) diría que después de esta sarta de perogrulladas, cualquier cosa que pueda comentarse no dejará de ser otra... Y no quería hacerlo, pero escribir esto mientras aclaro ideas, misión ciertamente improbable cuando los fármacos están haciéndole un masaje bestia a mi cerebro, me quita dos horas de buen sueño pero ¿y si me distrae de pensar en que mañana debo ir a un museo? ¿Y si este insomnio que se presenta en forma mini me dará la excusa para no ir? Odio los planes y las agendas y Henri lo sabe, somos únicos a la hora de encontrar excusas donde otra gente vería tan sólo un fastidio pero iría a intentar disfrutar e incluso lo conseguiría, con o sin bipolar, cuánta gente sin este trastorno se enfrenta a esta especie de pereza (por llamar de algún modo al "no lo disfrutaré) mental. Es posible que es posible que es posible que es posible que es posible que ... se avecinen cambios. Mis padres me llaman, otros me escriben, todos cuidan de mí de una forma u otra. Cuidan en la medida de lo posible mis miedos. El bronce va a parar a la soledad. No importa ahora que Henri esté conmigo, duerme ya en el sofá, y debo enfrentarme a mi cama, donde la sensación de soledad es tal, a esas horas ya no escapas, que a veces no me acerco. Este es un borrador de post que subo cuando termine su redacción, no sea que vaya a acompañar a otros 50 que no me apetece editar porque muchos no son material emocionalmente recuperable. Mañana será otro día, buen título para otro post que contenga pajas mentales y perogrulladas cotidianas. Pero hice algo que antes estaba en mi rutina diaria, comunicarme con vosotros, aunque hoy pueda en el fondo sentirme orgullosa de mucho de lo vivido antes de retirarme en teoría a medianoche cuando tomé la medicación. Ahora estoy "sopa". A estas horas me da la verborrea mental, ahora que apenas puedo tener los ojos abiertos. Bah, mañana puedo arreglarlo pero ¿seguiré en este estado de ánimo extraño? A veces es mejor que una foto fija quede así aunque haya quedado inconexa, con párrafos enteros eliminables o que deberían estar en otro lugar. Una foto borrosa. Conozco a uno que tiene una foto borrosa en casa, y pagó un dineral por ella. Yo no comulgo con ese arte pero sí, una foto borrosa me define bien hoy: poco lúcida, muy lábil, los recuerdos del pasado clavándose en mi alma como algo inevitable de por sí pero más cuando Henri y yo nos recordamos hace ya años. Escucho, y tomo notas, de cosas que sé y había olvidado. Un té amargo que hoy deja su poso a estas horas una vez hemos reído y compartido buenos momentos. Él duerme, y tengo miedo de ir a mi cama aunque el cuerpo y sobre todo la cabeza me piden a gritos descanso para no pagarlo caro mañana y pinchar como anfitriona. *** Alguien se cruza conmigo y me pregunta cómo estoy. Todo el mundo dice bien, como siempre. Si la pregunta va cargada de interés, es porque tienes algo crónico o de mal pronóstico. Es el caso de quien sabe de mi alias como Blue, que tomo pastillas blabla. Porque no es exactamente un formalismo, más bien parece un examen y hasta que no lo pasas no puedes preguntar por el otro. Opciones: 3. Jodida, como siempre (en el mal sentido de la palabra). Para íntimos, ahí confieso algo sobre el insomnio y la ansiedad cotianos y la pastilla divina. Al otro lado, tampoco hay formalismos y a veces la cosa parece charla de ambulatorio. 4. Es una mezcla de 1, 2 y 3. De hecho, es el retrato real y oscilante de un día para mí: hay un momento para cada cosa, incluso alguno estelar como el desbarre del día. Pocos son los infortunados que reciben estos reportes, ja, ja. "Como siempre" es algo que todo el mundo puede interpretar según me tenga en su "eres así". Hay quien piensa que dormito todo el día cual musaraña, sin ir más lejos, seguramente porque muchas veces que cojo el teléfono debo "encender" mi voz. Aunque quizá ande mareadilla también, quién sabe. Es igual, como siempre es igual, y como muchas veces (menos mal que no siempre) me da ansiedad juuussssto a la hora de meterme en el sobre. ¿Cómo estás? Colocada y poco lúcida voy por las pastillas tomadas a su hora, mientras edito este borrador. Mañana volveremos al menú pulse 1-2-3-4 pero la tentación de soltarlo de golpe bien jodidos vamos tirando como siempre... bien pensado, no hace falta tener enfermedades para que esa sea tu opción, pues parece ser algo muy de este país. *** Supongamos que cada mañana te encuentras 1.440 euros. Comentario: Hoy hace dos años que llegué a esta ciudad con mi maleta, y me he gastado a lo cutre unos cuantos minutos al despertar con la resaca insomnioco-pastillera (igual igual que cuando llegué, sin dormir), pero luego, para celebrar mi dicha, se me ha ido casi todo el resto en y con lo que a los madrileños en realidad más nos gusta hacer: salir de Madrid. *** Me he levantado tarde (y así es de cutre este escrito), pero ayer acabé el libro que tenía pendiente a costa de horas de buen sueño. Lo empecé con ilusión: su credencial, que me había gustado en mis años mozos. Lo acabo forzándome, ánimo que faltan pocas páginas, con un "¿pero esto lo disfruté?". Quizá en esa época me pareció lo más, pero ahora me deja indiferente, cuando no me irrita el "esto está fuera de lugar" (y el propio autor lo reconoce en el prefacio a la reedición). No es la primera vez, en estos meses, que me decepciona lo que antaño era otra cosa. ¿Por qué lo hago, me preguntaréis? Porque me da mucho coraje haber olvidado algunas lecturas de género que siguen ahí vigentes y encima alardeo de haberlo leído cuando salió y de tener la primera edición en español a veces.... si es que soy única. Me miran con casi admiración: a pocas mujeres les gusta la ciencia-ficción, pues vaya, ahora parece como un estigma. Otra. Me pasaron en DVD la primera temporada de serie de moda, "Heroes", que ahora se emite en Telemadrid tras su paso por esos canales de Sci-fi digitales. Reconozco que entretiene, sí engancha, pero tengo que ponerme en la piel de la teen que fui para disfrutarla. . . . Entre una cosa y otra, ya es una verdad que cae por su propio peso que voy a cumplir los 40, y no soy tan friki como parezco. Lo celebro. . . . Ya puedo empezar con algo más "serio" que me esperaba en la mesita de noche, con motivación: necesito algo "con chicha". Los clásicos son aburridos en cualquier lengua, sí, pero sólo al principio, porque "no entran" con facilidad y encima te los hacen tragar con odio como lectura obligatoria en el cole. Seguiré descubriendo cosas que merezcan la pena, aunque tarde un año en hacerlo por no estar a la última: cualquier lugar donde David Bowie meta las narices puede que acabe siendo de mi agrado, y eso me gusta, porque "éste sí sabe". Si ha versionado a Scott Walker, ahí voy a descubrir algo interesante, y lo hice hace poco. Si ha colaborado con Nine Inch Nails, eso ya lo descubrí hace algún tiempo y sigue gustándome. Y no me lo voy a beber... poco a poco entrará en mi vida. Lo último que me llega de él vía el colega Galahan es un directo. "Wake up" de Arcade Fire. En su blog http://galahan.blogspot.com/ (post "Despierta!" 20/02/07, ahora en portada del blog) hay un enlace directo al vídeo de youtube. Le estoy dando al "watch again" mientras escribo. De nuevo, algo que "no entra a la primera" me sorprende. Debo escucharla varias veces, llevo haciéndolo desde ayer, para entender el estado de ánimo, realmente especial, que propone Galahan, y mi veredicto es: seguramente, este tema algún día figurará en mis listas de reproducción porque quizá haré mía esa emoción de optimismo. Cómo me ayuda la música con las emociones. Llevaba toda la semana sin escuchar música, por cierto. Volviendo al libro que me espera ahí, estoy convencida de que por algo merece ser llamado un clásico, y no simplemente de género. Claro que salvo a algunos autores u obras, pero es hora de conocer algo nuevo aunque lleve siglos escrito... se necesita más de una vida para disfrutarlo todo, pero me conformo con alucinar y abrir mi mente una vez al mes gracias a mi ignorancia. . . . Lamentablemente, en depresión sólo podemos tragar telebasura y códigosdavinci que a todo el mundo le entran fácil: remítete a audiencias televisivas, cartelera actual de cine, top-ten descargas emule, y a la lista de libros más vendidos. Pero si se está medianamente bien, vale la pena hacer el esfuerzo de no caer en el entretenimiento de electro plano que nos llega como consumismo: ser capaces de seleccionar nuestro entretenimiento y poder integrarlo con algo parecido a "cultura", ser conscientes de que estamos perdiendo el tiempo con según qué cosas que poco poso van a dejar en nuestra personalidad y saber. Bien, más o menos, esta es mi reflexión dominical, o lo que me apetece escribir tras leer toda la crítica a las películas que emiten hoy en TV y al decidir que las doy por no-vistas. Algo interesante puede esperarme. Una charla con mis amigas, por ejemplo. Tengo ganas de que Mme. M. Amèlie me cuente las carreras de motos de hoy. *** Imagen capturada de una parodia de Blade Runner en "La risa de Smith": http://smith.blogalia.com/. Lamento que mi firewall y yo no nos entendamos y sea necesario a veces copiar-pegar la dirección en otra ventana. Hace años que sé perfectamente que mi memoria ya no es lo mismo. Desacostumbrada a la disciplina de estudio, las cosas nunca serán iguales. Mi última aventura con libros empezó en primavera de 2004 y acabó a los dos meses escasos por un accidente del cual ya he hablado aquí. En aquella ocasión, noté un desagradable, pero que mucho, desentrenamiento a la hora de tomar apuntes. Acababa la clase con un dolor horrible en las articulaciones. Mi mano, a cada palabra que terminaba y alzaba del papel, sufría como los pies de la Sirenita a la media hora escasa de clase. Mi colla de la generación X se lamentaba al mismo tiempo que yo a los treinta escasos de haber olvidado la mitad o más de sus estudios. Era algo propio de la edad y del meterse de lleno en el mundo laboral. Sales del trabajo y lo que apetece es una buena novela, a lo sumo, un ensayo de vez en cuando. Si no tiras los apuntes, es por sentimentalismo. Luego, sales de viaje y suceden cosas raras con eso del shock lingüístico. Una amiga no podía evitar mezclar el inglés con el alemán: menudo número, pedir la habitación "sechs" en un hotel de territorio libra esterlina, que suena casi literalmente "sex". También se dan situaciones embarazosas cuando alguien te pregunta algo amparándose en tu condición de "autoridad" sobre una materia en la cual posees un título. Le contestarías con gusto que ya no puedes ni dar clases particulares de nivel bachillerato. ¡Lo que costaba prepararlo para el certificado de aptitud pedagógica! Mucho más tarde, un médico te dice que tu coco va rápido, y eso no es bueno, no. Me ahorro el resto del via crucis del diagnóstico y de los principios de tu nueva vida como drogata legal. Cuanto tomes las pastillas, si te da un globo, te propongo un ejercicio: toma una hoja de papel, y escribe la tabla de multiplicar. Se me ocurrió un día de esos en los que te dices pero bueno, dónde está mi coco, toa drogá, y cometí tres fallos. Esto ya no es sólo cosa de la edad: hay un componente extra dispuesto a joderte la cultura general y a dejarte fuera de partidas de trivial o de cifras y letras que antaño llegué a jugar online con relativo éxito. El tema del euro. Al final, renuncias a saber qué valen las cosas, o te lo recuerdan en pesetas para escandalizarte. Hay quien lo calcula al dedillo y lo vive con normalidad, pero para mí es como multiplicar por el número pi. Ahora mismo se me ocurre que quizá no sabría colocar los pronoms febles del catalán en su orden correcto. Creo que es el tema más difícil de esta lengua, y me lo sabía bien, desde mi infancia. Me cuesta acentuar bien y usar preposiciones castellanas y catalanas, pero por lo menos no suena tan mal la cosa como "lo del seis". Hace poco, un madrileño que había trabajado años en Catalunya se reía cuando soltaba algo que pasa inadvertido para otros, "sí, sí que tienes acento" (por favor, esto me toca las narices en especial) y el "ja, ja, esto es de allí", y a mí no me hacía ninguna gracia. Ese castellano mestizo me acompañará de por vida, pero es algo tan español como el laísmo y la mala conjugación del imperativo de aquí, por lo que sostengo que a pesar de lo que relato, Barcelona es un magnífico lugar para aprender el español si eres extranjero. Tengo por ahí un artículo, incompleto en cuatro neuronas inconexas a pesar de que me interesó mucho, y qué rabia no poder explicar algo que importa, esta es otra que duele relacionado con el tema de este post, que habla del fenómeno de ir cambiando de lenguas; lo que recuerdo es que era asimilado a alguna patología neurológica, y me hizo gracia la cosa porque eso es moneda común en cualquier reunión social en Barcelona, y es algo que se tiene que contar por aquí (aquí, aquí es Madrid). Sucede que cuando te presentan a alguien, importa lo mismo recordar cómo se llama, que en qué lengua se habla. Es decir, mientras te preguntas las cuatro chorradas habituales, te vas a interesar por su acento, y si no lo tiene, o bien hablas en la lengua que has sido presentado, o llegas a un consenso. Si te presentan en castellano, así empiezas, pero en un momento dado puedes preguntar si el catalán es lengua materna y ahí, si se decide, esa lengua será la que usarás para acabar de conocer y comunicarte en lo sucesivo con esa persona. Ese consenso puede ser instantáneo o constituir una pequeña negociación que puede durar incluso días, pues su cometido es sentirte cómodo hablando con esa persona, de por vida. Lo cual es un obstáculo para un amigo vasco que cuando pudo y quiso empezar a practicar su catalán, no podía hacerlo con ninguno de sus amigos en Barcelona. De forma que si me he explicado bien, en ese entorno bilingüe, tienes un porcentaje de interlocutores en catalán y otro en castellano. Si alguien no bilingüe está presente, no catalán, la cortesía se inclinará hacia su lengua, y la falta de cortesía es algo penalizable incluso entre catalanes, pero será inevitable que cueste dirigirse en castellano a alguien catalano-hablante para ti. Yo me dirijo a mi hermano en castellano, por ejemplo. No así a su mujer. Me importa un bledo que entre ellos hablen en catalán. Hablar a mi hermano en catalán me incomoda más que hacerlo, por decir algo, en francés. La situación resultante: en una mesa, si cuento algo, mientras mire a mi hermano lo haré en castellano, y si cambio la vista hacia ella, mi discurso también lo hará de lengua, quizá en medio de una frase que todavía no ha acabado. Hablar en castellano hacia mi cuñada me resulta igual de impensable. El resultado es un poti-poti de lengua romance en el que todos nos entenderemos, pero es algo que choca visto desde fuera. Es parte de nuestra etiqueta. Este ejercicio tampoco resulta fácil cuando vas chutada de algo, porque pierdes agilidad mental, con lo que se va a la porra la fluidez. Eso sí es un problema, porque resultas incompetente tanto en una cosa como en la otra: no encuentras la palabra, o lo haces en la lengua que no corresponde. Mal asunto, si las circunstancias exigen cierta verborrea, como cuando tienes que aprobar el examen oral "qué es de tu vida en Madrid". Mal asunto también, escribir este post bajo los efectos de las pastillas. Le pediré a los Reyes un scrabble. Y a ver si encuentro mis gafas de una puñetera vez: este gran despiste me está poniendo a prueba. *** 22/11/2004 10:22 Primer post en este blog. Yo estaba mal, había ciclado a hipomanía desde una depresión muy puñetera y pronto volví al episodio mixto. Estaba mal, pero la conexión a internet era un ancla más al mundo, sí, nadie lo cree porque lo virtual asusta, pero diez años en Internet lo han y habían convertido una parte muy real de mi vida real. Llevaba tiempo leyendo blogs, y no tengo claro por qué abrí uno, ni quiero saberlo ahora, no quiero volver al pasado aunque estará documentado en mis diarios. Sé que hay cierto componente narcisista en abrir un blog. Pero prefiero empezar a olvidar detalles, ahora que fragmentos del pasado me asaltan y atormentan tanto, todavía. Empecé otro tratamiento en noviembre de 2003, desesperada porque de tan enferma me encontraba al límite del suicidio cada día, con otro psiquiatra y un psicólogo. La medicación, muchos meses de pruebas, de efectos secundarios que me dejaban fuera de este mundo, un cóctel que tenía que ajustarse tan a medida como un corsé para corregir un desequilibrio en el cerebro. La salud no tiene precio y tuve que acudir a especialistas, pagando, pero para eso está el dinero, para la salud, que valoro mucho más que un viaje al extranjero de placer. La terapia también consistió por parte del psicólogo-psicoeducador en que dejase de beber; ya no abusaba de benzodiacepinas aunque ahí estaba, como en tantas otras historias de bipolares, casi un 50%, una patología dual. ¿Dejarlo? Claro, estaba en ello, con terapia, pues los tóxicos o drogas ni eran buenos para mi salud en general ni para la mental en concreto pues amenazaban la eficacia del tratamiento, pero recuerdo perfectamente el 11-M: harta de llorar, por la tarde me emborraché. Recaídas, esa no fue la única, re-levantarse, seguir y seguir. Se atisbó estabilidad hacia enero de 2005, al parecer ya no ciclaba, no me lo podía creer, ciclar es un infierno de vida, ciclar es poner a prueba tu paciencia y tu alma. Meses durísimos que no se pueden explicar ahora en ocho líneas. Ya me habían concedido la pensión, ese día fue alegre pero triste y mucho, 37 años: invalidez. Podía permitirme autonomía con la cuantía de la pensión y eso fue lo que me pidieron mi psicólogo y psiquiatra. Que hiciese vida normal, que fuese yo la que me cuidase. Tampoco me lo podía creer, además ahora mi vida normal ya no tenía opción a trabajar. Recuerdo mi primera sesión con el psicólogo, mis objetivos: 1. Quiero dejar de suicidarme. 2. Quiero volver a trabajar. Imposible, acabé reconociéndolo durante la terapia. Efectos secundarios hasta en los meñiques, mi cabeza no sería ya un pequeño prodigio sino un letargo, pero lúcido, y con eso firmé. Pasé de conocer el trastorno bipolar en lo teórico para empaparme en historias reales que dieron color a los síntomas de manual, y a mis síntomas. Grupos de apoyo, Bipolarweb y la Associació de Bipolars de Catalunya. Me costó mucho darme a conocer en persona, en entrar en un lugar donde yo "era" bipolar. Pero sin ese apoyo no lo hubiese conseguido, ellos me enseñaron cómo, y yo quería aprenderlo, mi objetivo: salir del pozo. Empecé esta página con plena conciencia de la enfermedad. Todavía no la llamaba así, sólo trastorno, pero llevaba enferma desde 1994, y desde antes también, desde que nací, pero se manifestó poco a poco hasta que me estalló en las narices. El diagnóstico, esa etiqueta, te destroza, a quién le gusta que le digan que es un enfermo mental, si ha acabado sus estudios e incluso tiene un puesto de trabajo cualificado. Aceptarlo es lo más duro, porque además empieza el recorrido por el vademécum, sí, hay tratamiento, pero ha de ser a medida, se mezclan entonces síntomas con efectos secundarios y la vida no es tal, sino la la de un cobaya incapacitado, así fue mi caso. Si no lo tienes claro, que vas a por la famosa eutimia porque te han jurado que existe, si no te apoyan para que no se te acabe la paciencia, y cuando se te acaba, saca más de donde no la hay... te rindes, casi lo hago, pero tenía el apoyo de muchos compañeros de fatigas. Ir adelante, ir atrás, ir poco a poco, ir conociéndose, conocer tus debilidades, tus riesgos. Tres años y medio después, conozco mejor lo bipolar. En mí. Tengo un grado de enfermedad moderado que permite que viva sola. Tengo algunas ganas de vivir, a días bastantes, a otros casi ninguna, pero qué importante es ser consciente de que estás viva, pero Viva, no muerta en vida. Superar un vacío existencial que acude demasiado a menudo. Si lo cuento bien, los hechos que he relatado se contextualizan así en el tiempo: 2003: julio, diagnóstico. Baja laboral desde otoño de 2002: despido. Pido el alta médica en julio en una hipomanía (¿mixta?) y todo se va a la mierda, menudo veranito. Mi familia nunca me había visto así, y yo tampoco, llevaba diez años medicándome con antidepresivos tricíclicos y ansiolíticos. Diez años de diagnóstico erróneo, diez puntos en mi contra. 2003: noviembre, abandono con un trauma terrible mi casa, a partir de ahí me cuida mi madre en la suya. 2004: ciclar, ciclar, intento de suicidio, aguantar, sufrimiento de mi madre. Dos ingresos, seguía matándome. Bebía, y dejé de beber. 2004: noviembre, abro este blog. 2005: aterrizaje, la vida de colores pastel. Me voy a vivir sola a Madrid: mi familia en vilo. 2006: aterrizaje segunda parte, mi familia acepta mi nueva vida. Eutimia, más o menos, oscilo según mis hormonas. Me porto bastante bien, creo, aunque he de mejorar y mucho. Todavía estoy sujeta a cambios en la pauta, el pasado julio tuve uno, y ahora toca otro (ya os contaré). Todos hemos pasado nuestro calvario, yo doy testimonio del mío por si puede ser de ayuda a la comprensión de algo que no la tiene. Tampoco esta cronología resume bien el mío. Sigo teniendo días espantosos, pero también otros de gran paz, Paz: Vida. El día 20, pasaron por aquí 515 visitas que marcaron récord en la estadística. Ya hay más de 92.000 visitas al blog. Nunca lo hubiese imaginado. Me han dicho que lo que ofrezco y hace valioso el blog es el contextualizar lo teórico en lo diario, ir comprendiendo la enfermedad, el negocio bipolar, sobre eso escribo y con ese relato, que no es el de mi estado de ánimo diario, no olvido de dónde vengo. La sola mención de 1994 o 2003 todavía me pone mala. Quiero olvidar, a medida que me vaya perdonando. Olvidar lo negativo del recuerdo, para aceptar un pasado al que todos tenemos derecho, sea bueno o no. Aceptar un pasado, aceptarse, aceptar que tienes futuro. Sin etiquetas mentales, es una persona quien escribe. Una mujer de 39 años, divorciada, sin hijos ni pareja actual, una single que se dice ahora. Con demasiado tiempo para pensar, su cruz, usar demasiado la cabeza, y la única terapia de este blog consiste en que mi terapia personal es escribir y aquí tengo un espacio más. Debería compaginar actividad intelectual con más ejercicio físico, pero mi salud no es muy buena, y me cuesta salir sola (no quiero perros). Hay que mejorar mucho, y todo son procesos. El trastorno de ansiedad es lo que me limita más ahora, a veces me siento fóbica. El trastorno bipolar no afecta al intelecto -diría por lo visto que excepto en casos de gran deterioro neuronal, diagnósticos cuanto más tardíos, peor- salvando los efectos secundarios, sino a las emociones. Emociones tan humanas como las de cualquiera, sólo que agudizadas, extremadas. Mucha gente no bipolar puede identificarse con algunos escritos, y no están enfermas, sólo están escuchando ecos de emociones, que ellos también poseen, que quizá no expresen en su vida cotidiana porque está mal visto. Pero el ser humano es bipolar por definición, tiene momentos de tristeza y de alegría, que a veces también le desbordan. La emoción descontrola a cualquier humano. "Crimen pasional", lo que hacen las emociones desatadas. Tan a menudo, muchísimo daño. Deberíamos controlar nuestras emociones para que nuestra conducta no nos perjudique, ni a terceros. De la conducta, los demás perciben nuestra personalidad. Pero las emociones en un bipolar, están enfermas. Eso no quiere decir que no pueda amar, no, eso es actuar a merced de un desequilibrio donde estás demasiado contento, demasiado triste, demasiado irritado... Cuántas veces he metido la pata, incluso estable, por un problema de impulsividad y el seguir adelante pese al dicho "ni en manía ni depresión tomes decisión". "Todo para ya", eso no es posible, hay que dar tiempo al tiempo en todo lo que atañe a la vida cotidiana y privada, pero eso es la teoría y la teoría es muy bonita. En psiquiatría, esto del tiempo pienso que es como en geología. No existe. Hay que dar pronósticos, pero no hay que creer en ellos más de lo que hacemos con las previsiones metereológicas. Cuando se pauta, el tiempo decide si el fármaco funciona, si no lo cambiamos... tiempo, tiempo. Cuando se da consejo terapéutico, o te pones el piloto automático, o te pasas meses convenciéndote de que tu vida va a incorporar un hábito. Tiempo, tiempo... Cuando en la vida asoma el amor, también hay que darle tiempo, una sobredosis emocional tiene su precio y éste puede ser la pérdida de ese amor. Intento hacer llegar a los lectores una actitud que me permite sobrevivir, acepto lo que tengo porque siempre me ha acompañado y así lo reconozco. No vale la pena luchar contra, sino con. En malos momentos, saber que todo pasará, aunque en pleno ataque de pánico es algo difícil y necesitas a veces una voz amiga. De vez en cuando, vuelven ideas suicidas, ahora sé más o menos aplacarlas pues no he vuelto a ingresar: la depresión no es fuerte, son picos que vienen y van. Celebro haber llegado hasta aquí, mis cumpleaños se celebran a diario. No sin embargo que el que el tema bipolar dé tanto de sí, no se agota, ni lo hará. Veremos progresos, muchos. Bipolar I II III esquizoafectivo, eso va a cambiar porque es demasiado nuevo, la teoría cambiará de la misma manera que un libro escolar de hace diez años es papel mojado frente a nuevos descubrimientos científicos. Mucha gente toma sales de un metal, con riesgo de intoxicación, y eso es todavía el mejor medicamento, que por cierto no tolero. No sé qué nos espera. En la sociedad del bienestar, podemos tener esperanzas, aunque el número de camas en hospitales... insuficiente es un eufemismo. No olvidemos que en otros escenarios históricos, incluso se nos esterilizó o exterminó. Se perdieron vidas siempre valiosas, no hemos de pensar en que también grandes talentos para las artes y las ciencias. En otros escenarios geográficos, se nos confina en habitaciones, atados y drogados. Esto sucedía en nuestro país, también. Manicomios, lugares malditos: vejaciones, mucha medicación y poca terapia para los enfermos. He comprobado que el mejor de los dones en otros bipolares consiste en intercambiar emociones, que estrechan lazos; he conocido a bipolares que son más humanos que demasiados humanos. El cariño, a veces, no nos cabe en el pecho. También he visto y sufrido a bipolares oscuros, que calificó un lector muy acertadamente: gente que hace daño, enfermos muy egoístas y tiranos, sin conciencia de que arrasan el terreno que pisan. Me han hecho daño, pero me descubrieron la otra cara de la moneda. No ahorro muchas broncas hacia estas personas, pues a razones no atienden, y lo cierto es que los evito. Creo que debemos desmitificar a toda costa. No es bueno que se nos etiquete como más inteligentes y solucionadores de problemas (algo así he leído aplicado al caso la senadora argentina), como seres creativos, pues sólo somos gente, y eso es lo que debemos ser, sin autolimitarnos, sin pensar que estamos enfermos, pues tantos otros enfermos afrontan la vida día a día. Desmitificarnos, y dejar de mirarnos al ombligo. El negocio bipolar consiste en vivir a pesar de, y con. Reconozco que fracasé en mi objetivo inicial expresado en ese primer post. Mi familia sigue sin entender demasiado, mis amigos algo más, pero acepto con dolor que nunca volveré a ser normal a sus ojos si es que alguna vez lo fui. Ahora vivo lejos de ese estigma hasta que lo reconozco, ahora soy capaz, cuando me relaciono con ellos en viajes esporádicos. Me ven con buena cara hasta que me tomo las pastillas, me ven "haces buena cara" hasta que declino alguna invitación porque tengo un amago malo de ansiedad. Saben que estoy enferma, que estoy jubilada por eso, que estuve ingresada por eso. Además, Barcelona me sienta mal, demostrado ya: a los pocos días me reclama mi casa, que es donde gozo de salud mental, y mi casa está a 600 km. Pero ahora estoy segura de que mi familia me quiere, y yo les quiero a ellos, lo peor pasó, ha habido perdón, también agradecimiento, ahora hay lazos más fuertes, diferentes, cómo no van a serlo, si todos se vieron afectados conmigo. Diferente, esa es la palabra. Todo es diferente, hasta yo soy diferente, y me encuentro cada día. Fracasé en cierto modo por ingenuidad, por pensar en que la eutimia traería conmigo un reestablecimiento de mi vida anterior, pero no ha sido así ni puede serlo cuando entiendes qué significa la bipolaridad. Pero he seguido escribiendo. Hay muchos temas que abordar, cualquiera de la vida cotidiana que bajo la bipolaridad se vive de otra forma. No trabajo en la empresa privada ni en la pública: no obtengo recompensa alguna por proyectos y trabajos realizados bien por mí o en equipos de trabajo, pues tampoco milito en ninguna causa ni para pegar sellos (y esto es por mi bien). A veces me planteo qué he hecho desde el 2003, y veo este blog, y un hogar que también he creado: pagar facturas, comprar comida, cocinarla, fregar platos, lavar ropa. Ducharme, vestirme bien para salir a la calle. Poco internet aunque ahora sea blogger (menudo oficio, pero requiere dedicación), algo de tv cuando me obligo a ello, lectura cuando puedo, a rachas. Contemplar el cielo de Madrid que tanto adoro. Pequeñas batallas, pequeños avances. Nuevas amistades. Todo es diferente. Soy una enferma crónica que ha de cuidarse, esa es la realidad, y creo que la voy aceptando día a día, no en lo teórico. Lo de mental es una etiqueta que les dejo a otros, aunque pocos otros saben. Me mantengo en el relativo anonimato de darme a conocer a contadas personas que me relacionan con este blog. Por cierto, E.C., tú sabes quién soy y me duele haberte perdido, espero que me perdones -metí la pata, te lo confesé- y que volvamos a escribirnos, además, me gustaría tomar un café contigo. Soy humana, yerro como los demás también, y me duelen mucho los malentendidos que acaban mal en las relaciones humanas, soy un ser demasiado emocional pero eso es lo que llama la atención en mí a veces, y todo tiene dos caras, dos polos, todo es bipolar. Pero a quién le cuentas que estás en la semana de la regla y que estás lúcida pero no bien, si encima arrastras insomnios... porque pasa esa semana y no hagas la lista de todo lo que no hiciste bien, que te deprimes. Pide perdón, pero no lo esperes. Debería escribir una larga carta a los lectores. Vuestros comentarios a los posts me hacen reflexionar, al igual que vuestros mails. Son un regalo, y os doy las gracias por estar ahí. Seguid ahí, me hacéis bien. Vuestra, Blue P.D. No es un gran post, ni un gran balance, aunque su extensión es inaceptable, pues es mucho lo que podría contar y valorar; ahora mismo, agradecer a los lectores me sobrepasa. Pero como afirmé en su día, en este blog cuelgo borradores, escribo a pelo, en una ventanita de edición de Blogia - por cierto, debo dar muchas GRACIAS A BLOGIA por ofrecerme este espacio- sin imprimir nada para su corrección, sin buscar sinónimos, pues tal como me viene a la cabeza, coloquialmente, escribo. Faltan o sobran acentos, sobran catalanadas, soy leísta... aunque me esfuerzo lo que puedo. Y en seguir en una vida nueva que es diferente: el negocio bipolar, és clar, ahora con una sonrisa incluso. Barcelona, 1988. Escenario: Montjuïch i Camp Nou. Agosto: concierto de Springsteen & The E Street Band, gira "Tunnel of love" Septiembre: Festa de la Mercè, Festa del Treball en la Recta de l'Estadi. Septiembre: Concierto de Amnistía Internacional. Cartel: Bruce Springsteen & The E Street Band, El último de la fila, Peter Gabriel, Sting, Tracy Chapman, Youssou N'Dour. (Octubre 1986: Se nomina a la ciudad sede de los Juegos Olímpicos de 1992). Creo que nunca he sido más feliz. ¿Maníaca? Pues 80.000 había en el Camp Nou, y cerca de un millón en la Recta de l'Estadi y también en María Cristina dos años antes vitoreando "guapo" al alcalde. *** Tengo una idea fugaz, tanto que cuando se abre esta ventanita ya no recuerdo cuál. Ya volverá, he pensado en escribirla para un post algunas veces ya. Ah sí, las hipotecas horarias. He tenido que ponerme la alarma para ver una serie de tv. Es tan tonta la cosa que la recuerdo y la olvido. Es que no quiero estar pendiente de eso, no quiero hipotecarme cada lunes a las diez de la noche delante de ninguna pantalla, una pantalla no merece eso, UNA PERSONA, SÍ. Muerte a la tv. *** A veces reconozco que queda fuerte el afirmar que no quiero morir sin haber hecho esto o lo otro. Como si fuese a hacerlo justo después. Pues no. A veces, esas cosas están en una lista que siempre prefiero romper, cómo frustra saber que sólo un hecho excepcional podrá llevarte a cumplir uno de esos deseos. O que está tan al alcance de tu mano que no te perdonarás nunca el no haberlo hecho, y ese es el peor escenario. Otras, eso que de repente descubres como un renglón de tu autobiografía, se presentan fuera de la lista, porque sí, un día cualquiera, y como dice quien me conoce en mi versión "maníaca-todo para ya": no podías vivir sin eso, lo necesitabas y venga, es quererlo y tenerlo. Y me digo: si es dinero, pues bueno, en cierta pequeña cantidad que me puedo permitir pagar a crédito no es tan grave, y de perdidos al río que dicen por ahí, es más, me digo incluso que si ese es el único problema (sólo la muerte no tiene solución) de vez en cuando, dejadme llevar por Carpe Diem y sabré que estoy viva y no vivegetalizando. No deja de ser una frase hecha, no moriré sin hacer tal. Pero para mí no deja de ser un pequeño aliciente cuando pienso en el suicidio. Además, dudo mucho de que en mi lecho de muerte me plantee que no he vuelto a una isla del Mediterráneo. Más bien me diría que hice bien en venir a Madrid, porque aquí mejoré y reí. Sólo me arrepentiría de cosas que no he dicho en vida a seres queridos y poco a poco va e irá remediándose. El año pasado manifesté mi voluntad de donar lo que pudiese, pero hoy sé que ni mis córneas se aceptarían por ese "por todo lo que tomas", así que soy reciclable en el contenedor orgánico y punto, que materia soy y materia inerte seré. Pero bueno, hoy felicitadme, porque no sabremos nunca si llegaré a los trentaytodos, que dijo con mucho acierto la última amiga que los cumplió, y detrás de mí hay dos más de la colla que pueden temblar también con la idea de que el próximo será cuarenta-estrenados. ¿Que quién los pillase? Pues no sé yo, los pillo ahora que es mi turno, celebro haber llegado hasta aquí que trabajo me ha costado y no sé si llegaré a los tuyos. Y por si no llego a los míos, pues eso, felicitadme ahora aunque hasta la medianoche del día 24 no querría dejar de respirar, tengo entradas que me he regalado y celebraré mis trentaytodos en un día de no-cumpleaños muy muy especial porque me va a felicitar el sonido en directo del Bruce que decimos allí, voy a ser parte de ese público que engrosé hace años, parte de la leyenda Springsteen-Barcelona de nuevo, y no veo el momento, tanto es así que ni duermo ya y me va a caer un regalito del psiquiatra ya mismo. *** Me da que Robbie ha ciclado: http://www.20minutos.es/noticia/158278/0/robbie/williams/depresion/ Esto no se hace en depresión. Estos puntazos me recuerdan a las huídas que yo misma he dado en hipomanía. En un escenario, cualquier cantante que se arroja al público en "algo más que su trabajo" experimenta euforia, ese "salirse", que es comparable a la manía bipolar. También están maníacos, si hablamos así, todos los fans que arrojan su alma a la vez ante ese escenario. Si has vivido el concierto en tus carnes es que has tocado ese extremo que el bipolar conoce muy bien, eso es humano aunque excepcional en lo anímico. Desde mi adolescencia piso plazas de toros, palacios de deportes y grandes avenidas cortadas, las piso para saltar en ellas, alguien llena el escenario y muchos miles lo notamos. La última vez que me atreví a entrar en multitudes fue el pasado febrero, Depeche Mode. Me disgustó comprar las entradas con tanta anticipación pues nunca se sabe dónde y cómo andaremos a meses vista, ni siquiera si estarás de ánimo para ir. Hoy puede que relea escritos, algunos que conservo, sobre los conciertos a los que fui hace años. Recuerdo "el poder de un estadio", pero ahí están las palabras y no voy a volver a inventarlas, ya copiaré algo para colgar. Guardaba celosamente las entradas desde los 80 y no sé cuándo se perdieron. Conservo sólo algunas de las muchas que me importaron, y que mereció guardar no sólo por coleccionismo personal. Entrar a ver a según quién en el Estadi Olímpic equivalía a "muchos cines". Se iba el regalito en metálico de navidades o cumpleaños en esa entrada, muchas veces. Valía la pena. Dentro de veinte días, llueva o nieve, estaré en Palau Sant Jordi. Creí alucinar cuando vi entradas a la venta pues se agotaron el primer día pero en la central de reservas confirmaron la transacción. Sí, luché mucho contra el impulso, dos días enteros, pero me di por derrotada cuando descubrí a la venta buenas localidades y si todos los que llenan el Sant Jordi están maníacos, pues mejor lo pasaremos. Me importa un bledo haberme arruinado, es la mejor causa que podía encontrar. Me gustará incluso peregrinar a Barcelona, la ciudad a la que Bruce ama, y ahora no veo el momento de hacerlo, de tener esas entradas en mi mano para decirme que no, que no es un delirio. Que hace 20 años allí estábamos, y que volveremos a vernos. No quería morir sin ver de nuevo al Boss. *** Los tomates que me trajeron unos amigos "del pueblo", de la mata casi, tomates de verdad con sabor a tomate, despertaron en mí el anhelo de que eso no fuese un privilegio, de no tener que abrir una bandeja de tomates clónicos para ensalada, insípidos y carísimos, que están ahí en la nevera... Recordé el huerto de mi abuelo. Los huertos, mejor dicho. El primero que yo conocí estaba en plena ciudad, cercano a su trabajo en la zona del Clot; el segundo, ya fuera de la ciudad. Siempre recuerdo a mi queridísimo y difunto abuelo en su huerto, con sus recios antiguos pantalones azules, quizá un viejo uniforme de trabajo, apenas sostenidos por el cinturón y una camiseta de las que usaban los hombres como ropa interior. Sus ingeniosas ideas, mi abuelo tenía ideas "de bombero", para, por ejemplo, hacer llegar el agua a sus cultivos. Recuerdo poco y mucho. Recuerdo que como me gustaban tanto los tomates pequeñitos (los que ahora llaman cherry en el supermercado, no tienen gusto a nada pero resultan ideales para las ensaladas de diseño de moda en la ciudad), tenía un par de matas, y como los tomates son así, cuando maduraban, lo hacían todos a la vez pero siempre quedaban unos verdes para la semana siguiente, de forma que el festín estaba asegurado durante el verano que pasaba con los abuelos y la familia. Me los comía de la mata, apenas lavados con la manguera o un cubo de agua, como si fuesen bombones, mejor que cualquier bombón. La ceremonia del abono. Las bolsas de semillas. La ceremonia del sulfato. Y un año al menos recuerdo que había tantos tomates que se hizo conserva. Había más cosas en el huerto, claro. Calabacines, quizá. Judías verdes. Guisantes. Sí, ahora recuerdo vaciar vainas y comerme la mitad del contenido cada una, así que poco aportaba al cuenco. Qué buenos son los guisantes que no han respirado aire alguno, y no los como desde que era una cría. El huerto se fue con mi abuelo, pues el resto de la familia quiso y no pudo seguir en ello, demasiada vocación y trabajo son necesarios y entonces lo entendí. Veo ese terreno con algo parecido a césped. Murieron pinos y alguna encina para dar paso a los tomates y ahora ni pinos hay ahí. Vacío y recuerdos. Recuerdos ahora alegres. Mi padre se ha puesto a ello en su pueblo, una vez jubilado. El año pasado la familia disfrutó de momentos divertidos en la huerta de mi padre, las fotos no mienten cuando se hacen sin que el otro pose. Las tomateras allí no estaban sujetas con cañas e hilos, de forma que el peso de los tomates los dejaba a ras de suelo y venga a agacharse y abrir mucho los ojos para no dejarse un fruto maduro entre tantas hojas. Y salir de esa selva con las manos casi negras y ese olor tan bueno y puro en ellas. Y el botín, aromático hasta decir basta pues me está drogando, esto es impensable en la ciudad. Ayer, tras comer ese lujo asiático, me vino a la cabeza de nuevo la idea de vivir en un lugar donde pudiese tener mi huerto. A poco aspiro, a comer tomates de verdad, y por qué no, guisantes de verdad. Me veo poniendo tiesas a las tomateras a medida que crecen con palos, cañas... ese hilo blanco o naranja que no sé cómo se llama pero cada vez que lo veo pienso en mi abuelo. Me imagino en mi propia huerta, teniendo una actividad física agotadora y gratificante. Eso me pide el psiquiatra, en el fondo. Por qué se lo pide a un bicho de asfalto, lo ignoro. Mi sueño es esa huerta y sus frutos, no un curso de gilipolleces en un centro cívico. Quizás... Quizá todavía exista un pueblo bien comunicado con la ciudad que está claro necesito para la atención médica. Quizá pueda pagar un alquiler módico por una casita con un trocito de tierra. Quizá mi espalda soporte ese trabajo. Quizá pueda ser miembro de una pequeña comunidad donde no hay secretos y la puerta está siempre abierta a visitas inesperadas que ahora tanto me enervan. Quizá ya no tenga efectos secundarios que delaten abiertamente que tomo cosas raras. Quizá debiera comprar la medicación en la ciudad, lejos del cotilleo inevitable. Si lo supiesen en el pueblo, pasaría lo que pasa: que "la loca" está bien, pero me mirarán con el "a ver qué día hace una locura", ese estigma, ese estar a prueba constante ante los demás... Quizá en unos años, si todo va bien, pueda irme a un pueblo, y entonces, sí empezar de nuevo, o acabar mis días. Tener una casa en el que sería Mi Pueblo, y como mi casa es la casa de mis amigos por definición, decir como mi padre: "la posada está abierta"... Que un bicho de oficina se ensucie con tierra a diario. Que ya pase del todo de eso de tener cines y teatros a tiro de piedra. Que el aire puro me disuada de tanto fumar. Que comprar en el mercadillo sea cosa de cada jueves y no una actividad turística. Por cierto, ¿por qué no tener un par de gallinas y también recolectar un huevo que pueda tomar casi crudo para desayunar? Mi sueño, tener mis propios tomates, regados con aceite de verdad también. Esperar con ilusión el momento en el que el fruto asoma y va crecer y madurar. Comerlos como algo de cada día recién recogidos de la mata y no como lujo, y tener la satisfacción de llevar a mis amigos y familia parte del fruto de mi trabajo y de mi huerto. Y, por qué no, qué cachondo sería obsequiar también a mi psiquiatra con algo ya no sólo bueno buenísimo y placer exótico, sino terapéutico, pues lo ofrecería con la mejor de mis sonrisas. ¿Y si mi sueño, en realidad, fuese tan sólo sonreír, y que me saliesen patas de gallo enormes para que todo el mundo, sin ser yo consciente por ser mi realidad cotidiana, viese que por fin sonrío a la vida? *** P.D. Estoy muy satisfecha de este post. Cuando tenga tiempo y le ponga una foto, será una hecha por mí, pues creo que alguna tengo de la huerta de mi padre. Su tema era "Sueños, ensueños, pájaras" pero lo cambié por "Blue, persona"... quizá, quizá, acabe en "Nueva vida". P.D.2. El pasado 25/05/2006, acabo el post con: "He recordado la serie de posts del "Insomnio raro". Debería vivir en el campo y dedicarme a la jardinería, y no bromeo, pero una de dos: o es demasiado pronto, o es demasiado tarde." Recuerdo esas listas, "in", "out", de las revistas, un pequeño espacio donde la super-tendencia que justo empezabas a aceptar, de repente se iba al otro lado. Ahora, al parecer, ya no se lleva el uso y disfrute de lo que hay dentro de la cabeza. Hace poco tiempo, un single me sometió al tercer grado y ayer hice algo parecido con otro que se conectó, a la espera de dar el sí a la ansiada cita. Sus respuestas contenían invariablemente jajajaja por un tubo. Y me pregunté: bueno, reír es uno de tus objetivos, ¿no es cierto? Sí, pero para mí ya no tiene sentido reír ante unas rondas de cerveza. Poca cosa había que sacar al sujeto sobre el papel, y sobre el papel, aunque uno no tenga muchas tablas en internet, hay muchas armas. Es tan tonto como que se acojonen cuando contesto a qué he estudiado. Esa exacerbada actitud de respeto ante un título ya lo dice todo. En mi primer ingreso conocí a un tío muy majo, que de vez en cuando soltaba eso de "tú eres una mujer con estudios"... me sentaba mal, si yo buscaba su compañía y amistad era porque me parecía buena persona pero al parecer había ahí una fractura insalvable. Sigue sucediendo. Buena parte de mis amigos no tienen títulos superiores, ni puñetera falta que hace. Los años sólo han salvado a los licenciados que ya nos conocíamos del instituto, y mis amigos... nunca he hecho dos listas, tú sí tienes el papel y tú no. Es un papel y lo que importan son otras cosas, importa la Persona. En realidad, la gente más inculta y pedante a la vez que he conocido, se presentaba con un título universitario. La sabiduría no está en ese papel firmado por SSMM El Rey que tantos se precian en lucir en su casa. El mío, por cierto... tardé como un par de años en recogerlo después del aviso, y está enrollado por ahí dentro de un sobre, supongo que en Barcelona, pues no lo veo por aquí y nunca lo enmarcaría. Lo que está pasado de moda es un título que ya lleva unos 15 años de validez, y más si no se ha ejercido. Pero la posesión de ese papel es y sigue siendo un handicap propio y ajeno. Y eso de no ejercer... el otro día me vi en el rol de tutora de un joven de mente inquieta, sensación por cierto inquietante para mí pero la vocación viene de vez en cuando. El caso es que el single este se va a quedar sin cita. No por falta de estudios, pues si no lo dejé claro antes, ahora afirmo que es más importante la trayectoria profesional sólida en mi opinión. Su expresión escrita era correcta y eso me basta. Es simpático, pero yo no vivo del "jajaja". Seguramente me haría bien algo de frivolidad por un día, pero sé perfectamente que a este single no le voy a ofrecer frivolidad alguna (no esoy para el jajaja) y encima me sentiría culpable por pisar la noche. Cita condenada al fracaso, mejor no tenerla. Game over y me tomo las pastillas, ya. Tengo dos ases en la manga, que nadie sufra. Estos sí prometen, de momento. Tenía tres hace un rato pero esto de "beber en un baso" y "en el templo de Devod" me llegó al alma. ¿Estabilidad? El mundo single no es estable, de tres contactos pasas a dos -también ellos te rechazan- y mañana quizá tengas cinco, a saber. El tiempo pasa y yo no tengo prisa, aprendí a pescar con mi padre. P.D. Y agradezco a quien ya sabe el link que nos surte de contactos gratis... *** "¿Se mueven tus yogures?", asunto de un mensaje que me envía un single para romper el hielo. Estoy a punto de borrarlo, esto me suena a que está hablando de mis pechos antes de haber sido presentados. Pues no, su mail es un monólogo supuestamente original que habla de la nevera de un single. No lo conservo, lástima. Mucho mito. Hay de todo. Vayamos a la caricatura, por supuesto, que recordará a otro lugar común, el del "Rodríguez". La nevera de un single, según el tópico: cuatro yogures, dos de ellos caducados -los que se mueven-, pan de molde, un brik de leche, un trozo de queso, huevos, algo que empieza a no oler bien pero ya no recuerdas qué es porque está envuelto en papel, cervezas y colas. El congelador, a rebosar de precocinados. Pasta, arroz instantáneo, latas de atún y otras conservas, tomate frito, café y bolsas de aperitivos completan la despensa. Más o menos, no olvidemos el sector vegetariano o el que está a dieta, nada despreciables en el mundo single donde el culto al cuerpo o ya a la salud es importante. El single suele comer fuera de casa, de menú en una jornada laboral partida, incluso puede que cene algo en el bar de abajo. Porque suele llegar a casa de noche sin ganas de cocinar, y empeoran las cosas si al abrir la nevera es posible que no haya sobras -preciado manjar-, ni siquiera yogures... y nulas ganas de descongelar. No hay problema: para eso está la comida china o la pizza a domicilio. El fin de semana suele hacer escala en casa de sus padres o amigos que le hayan adoptado, donde adorará un potaje quizá antes odiado y lo más seguro es que consiga una fiambrera con algo que ahora es una exquisitez. Los privilegiados comen cada día con mamá. Si el single tiene mucho morro, directamente le lleva a mamá un petate de ropa sucia que trocará por camisas de la anterior entrega planchadas y comida "de verdad". Hay dos tipos de single: el entrópico, y el anancástico, el caos y el orden. El entrópico te advierte al entrar en su casa que está todo sucio y desordenado (lo mismo dirá de su coche). El anancástico -maniático, diríamos, ese palabro es casi un trastorno de personalidad- nada anuncia, pero a ti se te caen al suelo cuando ves su casa-museo, sin una mota de polvo, con todos sus objetos en un lugar estudiado y armonioso. Y lo peor, cuando te enseña su casa, estupefacción ante la cama hecha (=salir corriendo). El anancástico es muy peligroso, su territorio está demasiado delimitado para que algo o alguien lo desordene. El buen single no hace su cama, para qué, si se va a meter después. El nórdico disimula algo este hecho, pero tampoco esa facilidad consigue que su habitación se asemeje a la de sus padres. ¿Ventilar? No hay tiempo, "cinco minutos más" y ya sales cagando leches al curro. ¿Dónde se pone la ropa sucia? Llenar una lavadora no es fácil para alguien que vive solo. Normalmente, la escasez de ropa interior avisará de la urgencia del tema. La verás en un montón, en un rincón, y antes de llevarla a la lavadora, registra los bajos de la cama, a la búsqueda del calcetín por emparejar de la última colada. Acuérdate de tender la ropa después... ¿Planchar? Menos mal que está de moda no hacerlo, un single no está para esas hostias. Mi "silla de planchar" era famosa incluso cuando estuve emparejada: toda la ropa ahí, en una especie de segundo armario de donde rescataba algo que arreglaba mientras tomaba el café para ir al trabajo. Siempre odié esa tarea, y por eso un día escribí aquí que ya ni me reconocía: por fin planchaba porque sí en esta casa, y no por obligación. Estas son cosas de las que suelen encargarse las madres cuando vienen de visita. Pero si te descuidas, Madre te lo ordenará todo tanto que luego no encontrarás nada. De eso se quejan los que tienen asistenta, por cierto, pero no todos se deciden, y es cuando... ... boolas de pelusa reciben al single al abrir su mansión. Si enciende la tv y se apalanca en el sofá, dejará de verlas, ya lo haré el sábado pero el sábado está para salir con los colegas, ya lo haré el domingo pero el domingo está para descansar. La escoba, la plancha, la lavadora, ahí sigue todo confirmando un paisaje peculiar. El cuarto de baño. Debería estudiarse en serio el bloqueo psicológico del single macho ante el reto de limpiar su baño. Acabas meando de pie, como en los bares, a saber qué gérmenes puedes pillar. El sofá. Fundamental pieza en la casa single, ahí se cuece todo. Mesita anexa para la cerveza o la cena, un single no pone un mantel cuando come ni lo hace en una mesa grande. Excepción: el anancástico, que rompe con todos los esquemas. Fregar platos. Problema semejante al de los calcetines. Lo harás cuando percibas que sólo te queda un vaso limpio. Entonces recordarás a cada pieza que laves, que olvidaste el prelavado. Rasca, rasca ahora... En cuanto a la decoración: cada uno en su planeta. Es importante examinar la decoración del hábitat para conocer a su poseedor. Hay quien conserva en lugar visible la foto de su boda o las horrendas figuras que le regalaron entonces (=salir corriendo). Hay quien recupera alguna pasión de su pasado, como los trenes eléctricos. Hay quien se apunta al minimalismo, hay quien por desidia no cambia unos muebles obsoletos que le regalaron cuando se instaló después de su ruptura sin un duro, o son parte del inventario del contrato de alquiler. Porque los hay que viven en su antiguo domicilio conyugal, otros tuvieron que buscarse casa, y los hijos de papá tuvieron su pisito incluso antes de casarse o para no casarse. El single no vive mucho en su casa y para ello, un estudio le vale, y más con lo que cuestan los alquileres. . . . Vale, se acabó la teoría más bien acerca del single macho. Ahora... una instantánea de mi casa, habitante: single hembra divorciada. El ventilador, sobre una silla que tapa la tele apagada. La ropa, recién tendida, doblemente lavada pues ayer olvidé colgarla, gran putada porque de haberlo hecho, hubiese puesto las mismas sábanas ya secas, para qué sacar otras del armario. Un follón de cables por el suelo de los ordenadores que arreglo una vez por semana o por mes. Sobre la mesa auxiliar de la entrada, todo lo que en un momento dado puede ir a parar a mi bolso, pues allí los vacío. El cuarto de baño resistirá todavía un día o dos más sin limpiar. En la encimera de la cocina, botellas de agua vacías y una bolsa de nueces. En la pila, platos de un día prelavados (ayer me harté, lo primero que se me acaban son las cucharillas). En la nevera: botellas de agua fría, y más o menos lo dicho antes sobre la materia, añadamos chocolate y algo de verde envasado. En el congelador, el puñetero caldo de pescado (todavía no sé cocinar para una persona), carne, pescado y precocinados. La tostadora, pobre, aloja hoy dos tostadas que olvidé comer esta mañana. La mesa para seis, vacía, y raro que no haya papeles, claro, los escondí porque esperaba la visita de Mariló (mini-operación camuflaje). Los muebles, a gusto del casero, y no me desagrada del todo su estilo algo sobrio aunque no puse los estores: mis ventanas están abiertas a la fisgona de siempre. Escribo esto desde el imprescindible sofá, protegida la espalda por cojines, sobre la mesa auxiliar, rodeada de: una taza de descafeinado vacía hace horas, mi agenda, el mando del aire, ceniceros y tabaco, dos mecheros, pañuelos de papel, mi cuaderno, el móvil, una libreta, y tres útiles para escribir. ¿Ceniceros? Sí, esa es mi manía (no confundir con manía bipolar): uno en uso, otro "enfriándose", el tercero para tapar el lleno mientras no lo tiro. Son apilables y de colores, en plan pop-art versión chinos. Mi apartamento es el de una single que le dedica cierto tiempo al día, que marujea un tanto, pero a la que le puede la entropía y ya no lo oculta, pues esas son las leyes de la naturaleza y de su-mi naturaleza. La entropía a nivel doméstico consiste en que un sencillo vistazo da pistas al visitante de cuáles han sido mis movimientos en las últimas horas. Mi casa está preparada para que alguien venga ahora mismo, alguien que me conozca, pues cada día paso la escoba y tiro la mini-basura. ¿Desorden? SÍ. Y... a quien no le guste, que no mire. *** La cara B, así nombró un amigo a lo que nos queda hasta la muerte, de forma original a la vez que certera. Cercanos o pasados los 40, ya estamos ahí, en el tramo que nos acerca a la muerte, y da que pensar. Hablo con gente más joven que yo, y me doy perfecta cuenta. Están con su primera o segunda pareja o novio, tienen ilusiones, quieren tener hijos incluso. Empiezan a trabajar en lo que les gusta o para lo que fueron preparados, están llenando un currículo vacío después de la titulación. Me sorprendo y no me sorprendo cuando mi respuesta remite a “hace 20 años”, “hace 15 años”, “hace 10 años”. Mínimo diez años me separan de esas conversaciones. He pasado ya por todo esto, puedo decirlo orgullosa, porque ya estoy en la cara B de mi vida. Es tiempo de tener claro que no vas a volver a hacer o repetir lo ya hecho, que ya no queda tanta vida para realizar lo que sí tuviste como sueño. No sabemos cuánto nos queda, pero ya empezamos a asistir a algún entierro de gente de nuestra edad. Somos adultos, somos “de mediana edad”, ni jóvenes ni seniles. Sabemos que en diez años quizá algún achaque nos impida para algo aunque ahí está gente de 50 como una rosa, y de 60 que se jubilan y se dedican a... viajar, o cultivar un huerto, por ejemplo. Por eso yo al cumplir años, como escribí en un post de “cumpleaños” el pasado octubre, respondo al “ojalá los tuviese” por un “ojalá llegue yo a los tuyos”. Cuando alguien mayor quiere retroceder, no sé si es porque tiene demasiado claro ya lo de la cara B y por tanto miedo al final, o porque cuando se empezó a dar cuenta de que la pisaba, no lo valoró para decidir si su vida tenía el rumbo que la hacía disfrutar el día a día de algo parecido a la felicidad. A veces es tarde para dar marcha atrás. Todavía no tenía conciencia de estar en la cara B cuando mi ex y yo nos separamos. Lo hicimos conscientes de que merecíamos una segunda oportunidad y no reconciliarnos para llegar al mismo punto años después, quizá tarde ya para eso, quizá con hijos que lo hiciesen más difícil para ambos. Tomamos una buena decisión, los dos pensábamos con la cabeza. Sólo se vive una vez, y a los 30 es buena edad para buscar otro camino que no ofrece nunca garantías, pero sí el de no arrepentirse años después de haberse acomodado en una situación que no satisfacía expectativas vitales. Ya no éramos pareja, no había que darle más vueltas sino buscar soluciones. Hoy puedo decir que soy una single pero eso es producto de mi época. Algo nuevo, y difícil cómo no para una mujer. Se sigue tolerando socialmente un hombre sin pareja aunque haya cumplido los 40, en cambio una mujer sin pareja a esa edad es una desgraciada, esa es la mentalidad imperante, que tan sólo cambia el vocablo despectivo “solterona” por el fashion y ahora correcto, aunque no hispano, “single”. Cuántas veces me habrán dicho que tenga un perro, por no estar sola. Y qué pasa si estoy sola, es como quiero estar, y sin ataduras pues un perro tiene su esclavitud y en eso pienso, no en que dan mucho cariño, etc. Yo apuesto por pelearme en el reino de las personas, y ya veremos si alguna puede darme cariño, cosa que no voy a delegar en un animal. El rollo single es raro, es freak, es inconformista. Gente que en su día no se conformó, que buscó otro camino. Quizá no tengamos pareja, pero hemos cultivado otras cosas, nuestra propia vida, nuestros intereses. Quizá busquemos pareja, pero quizá nos hayamos acomodado también en nuestra independencia. Cuando echo un vistazo a mi armario, sé que ya no podría compartirlo. Otros han vuelto a hacerlo en un proceso de adaptación a una segunda o tercera pareja, yo misma, pero cada vez es más difícil renunciar a territorio. Echo un vistazo a los matrimonios con hijos. Muchos dejaron de ser pareja para convertirse en padres, y siguen conviviendo por esta razón, poderosa pero a costa de su propia satisfacción vital. Seriedad, responsabilidad, y ser consecuente con eso, dormir con alguien que ya no es tu pareja. Y no digo que no haya matrimonios o parejas de hecho felices, no. Sólo se quejan los que no lo son, y no siempre lo hacen a no ser que seas íntimo, o bien un perfecto desconocido por Internet. Muchos amigos cibernéticos desconectan a la hora de cenar, bien porque hayan de cocinarla, bien porque hay gente en la mesa esperando. Es cuando te planteas que eres libre para cenar cuando tengas hambre y no a la hora de siempre. Que podrías estar por el centro, ir al cine, comer algo fuera, y volver habiendo hecho algo que a ti te gustaba, como ver la peli a la que ninguno de tus amigos se apuntaba. Libre, para hacerlo o no. Libre para decidir qué quieres, ahora que estás en la cara B. Haz hoy mismo algo de lo que tengas pendiente en tus deseos, pues mañana puede ser tarde ya. Nada te impide hacerlo si eres single, sólo salud y dinero. El dicho es: “hoy es el primer día del resto de tu vida”. Lo que hay que hacer: “a la vejez, viruelas”. El otro día recibí un power point no del todo cursi. Su mensaje era que sin amor nada puede hacerse. No es papel mojado del todo para un single, que a veces desearía sentir eso, pues en su día muchos lo tuvimos. Pero todos hemos de seguir con “lo que hay”, y no habrá amor, pero sí libertad, y hay que jugar con las cartas que se tienen en la mano, cada vez menos, en la cara B. P.D. Mi amigo me recuerda que es necesario tener los 40 cumplidos para “ingresar” en el “Club de la cara B”. No le he respondido “ojalá llegue”. Una mañana de 2003, ya de baja laboral, me obligué a bajar al parque. Vi a un grupo haciendo Tai Chi. Me quedé de pie mirándoles. Hablé con el profesor cuando la clase terminó. Pero nunca fui a la sesión siguiente a la que me invitó. Eran a las 9 un par de días por semana, y yo raramente estaba despierta a esa hora. Vivía de noche ya, en mi perpetuo insomnio. Ya estaba muy mal. ... En mi último gimnasio, principio de septiembre de 2002, me metí en una clase de Tai Chi, de Tai Chi Chuan. Empezaba un nuevo curso. Me impresionó la sesión de bienvenida que nos dio a unos pocos interesados el profesor. Afirmó que para hacer Tai Chi "contemporáneo", “el de los parques”, estábamos a tiempo, hasta la tercera edad. No para practicar el Tai Chi clásico, un arte marcial. Decidí asistir al grupo, pasando de steps y aerobics. Primer fallo: no era un monitor de gimnasio, ni un profesor. Era “el Maestro”. Me contaron que su aprendizaje fue de unos 15 años en China. Ríete de Uma Thurman en "Kill Bill" de Tarantino. El protocolo era muy rígido. No estaba permitido llegar tarde ni cinco minutos, o te quedabas de observador en un rincón de la clase, hasta que con un gesto el Maestro te permitía entrar. No siempre se podía llegar puntual desde el trabajo. El Maestro vestía de negro de pies a cabeza. Yo pregunté por estos rituales y normas que nadie me había contado a otros alumnos, y supe que sólo él podía vestir de negro integralmente. Saludo al principio y al final de la sesión, no sé si llamarla sesión o clase ahora. En clase, el trato era “de usted”, fuera nos tuteábamos. Un hombre rubio, ataviado de negro, y hablando chino, realmente eran sensaciones nuevas. Llegué descalza a la clase, pensando que sería una especie de yoga, menudo error. Tuve que comprarme en plan urgencias unas deportivas de las de correr. Son las que sigo usando ahora aunque están destrozadas, me salió bien la compra de oferta. Un alumno con algo de experiencia era asignado a novatos como yo, y para él era un honor, como también el que el Maestro delegase en otro los ejercicios de calentamiento. Más tarde, la clase se convertía en una coreografía de movimientos por parte de los alumnos avanzados, que se movían a las órdenes en chino del Maestro, que en efecto, eran propios de artes marciales. Hermoso e impresionante espectáculo. Movimientos suaves, estudiados, memorizados, y enérgicos. Todo esto me pareció muy marcial. Disciplina. Sacrificio, las rodillas machacadas. Me encantaba la sensación de estar haciendo la mili. Y de aprender a dar una patada bien dada, que en mi imaginación iba a los testículos de mi jefecillo y en general a todos aquellos que me miraban por encima del hombro. Me sentía bien en posición, podía atacar y defenderme a la vez, pero no me dio tiempo a aprender a hacerlo, a luchar. Bueno, a veces las apariencias lo son todo, y todavía sé ponerme así, cuidadito conmigo que recuerdo perfectamente la patada. El gimnasio estaba cerca del trabajo pero lejos de casa, así que abandoné las clases cuando caí de baja, episodio ya incontrolable cuando en la empresa se desató un follón de mil diablos que me dejó tiesa, al mes escaso del principio de mi aprendizaje. Apenas completé la secuencia entera del primer movimiento, pero leí mucho sobre el tema mientras albergaba esperanzas de volver y practicaba en el salón. Fue un mes muy intenso, aprendí poco pero mucho. Han pasado los años y lamento no haber podido continuar con ese Tai Chi Chuan, milenario duro y hermoso, aunque me abrió puertas en la mente. Ahora no podría seguir con estos huesos descalcificados, y el aprendizaje dura varios años, toda la vida en realidad, porque no he hablado de otras cosas como de las antiguas armas chinas. Sólo me queda la práctica del contemporáneo en los parques. No es una idea que ahora mismo me atraiga, sólo por memorizar los movimientos, algo que para mí resultó difícil también con el yoga en su día, en especial el insufrible “saludo al sol”. Nadar es más fácil, sí, y ya he encontrado el gorro. *** P.D. Hoy los párrafos se distancian como les da la gana, aunque yo los veo bien en la ventana desde la que escribo el código dice otra cosa y ya tomé las pastillas para arreglar nada. Le voy a dar una patada a mi antiguo manual de HTML un día de estos, y todos los posts se pondrán tiesos. A los lectores que no tomáis medicación. Donad sangre. No duele, sólo un pinchazo, te dan de comer algo después, y quizá un pequeño obsequio. Mi grupo es O+, y hace años que no se me permite donar, por la medicación. Algo que no volveré a hacer y me producía satisfacción, ahora frustración. Parece un favor personal tal como lo pido, y lo es. Me sentiría bien si alguien se acercase a un banco de sangre, que aportase por mí algo que yo ya no puedo dar a esta sociedad, pues sociedad somos todos y así funcionamos. Nunca entendí el "la sociedad no me da nada". Yo te di mi sangre, cuando era pura. "Impura, impura, soy impura", se decía Mina ("Drácula", Bram Stoker) *** Me preguntas cómo soy. Cómo es ser bipolar. Te daré algunas pistas sobre mí... Tengo cara de niña, tengo cara de mujer. Soy búho, soy alondra. Soy fría, soy ardiente. Soy pacífica, soy buena tiradora. Soy inocente, soy pecadora. Soy joven, soy vieja. Soy virgen, soy una profesional. Soy ingenua, soy intelectual. Soy paciente, soy impulsiva. Soy comprensiva, soy intolerante. Soy llorona, soy una roca. Soy generosa, soy egoísta. Soy balada, soy rock'n'roll. Soy fuerte, soy frágil. Soy alumna, soy profesora. Soy silenciosa, soy conversadora. Soy cariñosa, soy arisca. Soy libre, soy esclava. Soy transparente, soy opaca. Soy susurro, soy grito. Soy dulce, soy amarga. Soy una jubilada, soy una ejecutiva. Soy accesible, soy inexpugnable. Soy mía, soy tuya. Soy alegre, soy melancólica. ¿Qué soy, en realidad? Tendrás que hacer algo para averiguarlo. Catalízame. Ese resultado, es sólo para ti. No lo divulgues. Eres sólo un catalizador. Otros obtuvieron otro resultado. *** Ante una cuestión relativa a relaciones humanas, Blue opina en diferentes frentes: - como persona ante la persona, - como amiga ante el amigo o la amiga, - como mujer ante el hombre o la mujer, - y finalmente, como bipolar con otro u otra bipolar. Así suelo opinar, en este orden de factores. Ahí es nada y de cualquier fallo en estas vertientes que aportan sus matices, se derivarán malentendidos. Como persona, para empezar, entenderé un problema desde el punto de vista racional. Empatizaré como amiga recibiendo entonces las emociones en un proceso paralelo, y seguramente mi género condicionará mi respuesta. Y si se trata de alguien bipolar, quizá haya que tratar cuestiones propias de la enfermedad que puedan estar interfiriendo, incluso originando, el problema. El blog es bipolar, pues bien, hablaré de algo bipolar. Por ejemplo, no es raro que se produzca una discusión con otro bipolar, por amistad profunda que haya, ya sea por pura susceptibilidad o por algo serio del tipo “no quiero ir al psiki” o el ya casi insulto “estás subido”. Si las cosas van muy mal, esa amistad puede perderse. Porque no se tuvo presente que se lanzaron y dijeron cosas tan apestosas como la vida misma por el dicho “la confianza da asco”, la confianza que se tenían amigos o amigas cuando ya se habían conocido como personas. Y qué más da que la otra persona sea bipolar, has perdido a una persona y a una amistad. Extrapolable a casos de personas que no padecen el trastorno. Y cuando Blue opina, también se equivoca, como el resto de humanos. *** Ya pondré fotos... cuando encajen. A veces consulto la programación de tv, a la búsqueda de películas, y lo hago en http://www.laguiatv.com/ El otro día emitían "¿Conoces a Joe Black?" Título original: Meet Joe Black Suelo acudir a esta página en busca de la crítica mordaz, del "si vale la pena o se pierde el tiempo". Quería ver esta película, porque no la conozco, pero este sólo comentario me tiró atrás, bien, en realidad las dos partes del mismo: Lamentable remake de La muerte de vacaciones, de Mitchell Leisen, en la que la frescura de la original se transforma en una hortera sensiblería con ínfulas de obra maestra capaz incluso de aburrir a las mismísimas paredes. Este es el problema de ver cine comercial en tv, siempre doblado. Estoy en contra del doblaje, pero no hay alternativa en horarios donde uno está despierto si no pone el vídeo en alguna emisión nocturna. Hace poco escuchaba un televisor y pregunté desde otra estancia si actuaba tal actor en esa película, pero no, era otro actor, con la misma voz prestada. Estas cosas me ponen de los nervios, un actor tiene como faceta su voz y ver una película así es como castrarla. Antes las cintas VHS subtituladas costaban más dinero y eran pocas. Me alegré mucho de la aparición de los DVDs, con opción fácil a subtítulos. Me da igual que sea en chino o ruso y no entienda nada, quiero escuchar lo que se rodó. Y no olvidemos que el doblaje fue el gran aliado de la censura en la época de la dictadura. *** el azul, Eso me dijo Jamaika sobre mi nick... gracias. Azul turquesa de las aguas del mar, y azul del lapislázuli son mis preferidos. "Los profesores moldean el carácter de sus alumnos" Algo así ha dicho Kevin Kline, el profesor de historia clásica de "The Emperor’s club", que han emitido esta noche. He tenido muchos profesores. Había de todo entre ellos. Sólo recuerdo los que tuvieron la vocación necesaria para que algo se fijase en mí para siempre. Los que modelaron mi cabeza, aunque haya perdido memoria y esos manuales estén obsoletos. Dejaron su huella, no sería la misma sin ellos. "El buen profesor es el que tiene poca historia para contar de sí mismo, sin embargo, es parte de la historia de sus alumnos". Me gustan estas películas, son un homenaje a mis profesores. No sabría qué decirles, si pudiese hablar con ellos. Es una profesión muy especial, que no es pagada con dinero. Siguen ahí, seguramente, con sus canas ya, peleando en unas generaciones donde el respeto y la disciplina han cambiado tantísimo. Más a su favor. Gracias. Me gustaría listarlos, en mi cuaderno. *** Me educaron en el catolicismo, y recibí los sacramentos correspondientes. El último, la primera comunión. Luego, me abandonó la fe. A veces la necesito, y la he encontrado, cómo no, en una canción, a la que acudo de vez en cuando. My Sweet Lord My sweet lord *** Cuando murió George Harrison, brindamos porque sabíamos que estaba con Sweet Lord. Aquí la gente se despide con un "hasta luego". El "adiós" es algo duro, en castellano, para mí, siento que cierra muchas más puertas que el "adéu". Volveré. Cuando pueda leer otra vez, ese es mi objetivo. *** Oscilar entre emociones, levantarse optimista, ver un cielo gris y frío y saber que el día no va a ser fácil, semblante serio, hoy te costará hacerlo todo. Leer algo que me guste, pero recibir una llamada que me preocupe; a la hija de una amiga le acaba de salir su primer diente, tengo a un amigo fatal que me llama y ya no sé qué decirle, me crispa demasiado la situación, anímicamente; veo una peli que me entretiene e incluso me saca la sonrisa, luego alguien me cuenta algo duro por msn y hay que medir las palabras tanto que a veces me dedico a plagiar la sabiduría oriental. Y vuelta a la reflexión. Oscilar todo el día, qué remedio nos toca, una de cal y otra de arena. Esta vida agridulce, que me da y me roba momentos de serenidad, que me otorga el poder de la carcajada y la lágrima, que últimamente me hace volver a la seriedad que siempre me caracterizó. Por ello, sigo valorando mucho todo aquéllo que me despierte una sonrisa. Y quizá la estabilidad consista en esto, ya sabía que en algún momento asomaría mi Yo de entre mis dos yoes o polos, pero me entristece "volver a ser" seria. Reflexiono, y pierdo mucho tiempo en ello. Pero lo que podría ser una depresión por un problema que no tiene solución, de repente (al mes, es un decir) se transforma en una decisión, por supuesto seria (lo que se suele decir "madura", qué asco) que quizá me deje triste, pero aleja de mí a la depresión, a la impotencia, incluso a la obsesión. Ahora sé que esto funciona así, yo funciono así, y el tiempo invertido en solucionar un problema es tratamiento para mi salud mental. Lo malo es que los problemas suelen ser en el ámbito de las relaciones humanas, y siempre queda un dolorcillo. Tengo que tomar muchas decisiones en mi vida, demasiadas, todavía. Reflexiono demasiado antes de dar un paso y eso no me exime de dar el equivocado, pero al menos sé que no actuaron los impulsos por mí. Y es una manera muy seria de resolver los problemas. Me lo tomo todo demasiado en serio, y o estoy pasando por un período de cambios en mi vida, que los hay, o definitivamente mi yo estable se queda serio, y mi deseo de reír en Madrid, quizá un buen deseo fruto de esos primeros meses de libertad condicional bajo estabilidad provisional. Es una manera de ser, pero también un filtro que aleja el color de la vida. Y el "¿no lo has pillado?" cuando todo el mundo se ríe a mandíbula partida y tú apenas esbozas una mueca, duele más. Duele aceptar las cosas que no tienen remedio, duele que tú hayas tomado una decisión con la seriedad de los adultos y que ello perjudique a dos personas, una eres tú por supuesto, pero tuviste que poner en la balanza la situación y tu salud mental, y tu salud mental siempre ha de ganar, porque has sido entrenada para ello en esta carrera de obstáculos que es vivir oscilando a merced de "los factores ambientales". No puedo permitirme el lujo de hacer locuras cotidianas, quién me hubiese dicho hace nada que escribiría esto, y no hablo de drogas sino de días y momentos muy especiales. Las que me hacían sentirme viva. Ahora sé qué caras las pago, y me rebelo ante un panorama futuro en el que ya no tenga ilusiones, ilusiones de las que a mí me gustaban, un momento en el cielo, y ahora las disfruto como nunca pero la caída es muy dura, antes la amortiguaba en mi vida oscilante pero ahora sólo se cae, y por tanto de esa locura transitoria y tan humana sólo puede salir inestabilidad para mí, que, seriamente y cuchillo en mano, aunque se me vaya medio dedo, he de cortar. Te quiero, supongo, no se sufre por indiferencia, pero aún es pronto para mí. *** El otro día comenté que me hubiese encantado ver “Cuando Harry encontró a Sally” por enésima vez, en mi cinta VHS, pero ni la tengo aquí ni tengo reproductor VHS, a ver cómo se porta papanoel… ¿pueden un hombre y una mujer ser “sólo” amigos? Me ha sucedido varias veces ya: cuando entro en un grupo nuevo, acabo relacionándome, por este orden, con gays, hombres, mujeres hetero y también lesbianas. En una clase en la universidad de unas 30 personas, acabé intercambiándome apuntes y yendo a tomar algo sólo con los 3 hombres. El gay y yo nos hicimos inseparables. Hasta que encontró novio, esa es otra, cómo desaparece la gente… Amigas en Madrid. Veo a las chicas y me parecen todas las hijas de Esperanza Aguirre, “o sea”, qué estiradas y pijas. Pero aquí las mujeres que he conocido… pocas, y muy tradicionales. Hay tradición en todas partes, en Catalunya también por supuesto, pero aquí, más. Hablo de las capitales, siempre. Hablo de clase media. Hablo de lo que mi estrechez de miras me permite. Vuelvo a la película… ¿pueden un hombre y una mujer ser “sólo” amigos? Y me digo: esto ha marcado a toda la generación X. Cuántos problemas me ha dado eso. De repente yo y mi amigo, uno de los dos, confesaba sentimientos. O me plantaban un morreo a traición y yo me quedaba en la luna, esto qué es, ni me había enterado. Hace años me quedé sin un amigo, tremendo error esa relación, y yo me quedé con la depresión pre-diagnóstico peor que recuerdo desde 1993… fue el año 2000. El destino hizo que conociese a una persona con identidad sexual ambigua, no había atracción física pero sí nos pusimos mentalmente online de inmediato, y esa persona es una amiga, perdón, un amigo, incondicional. Ahí sí hay una relación entre un hombre y una mujer que, y este es mi lamento, aquí no encuentro. El destino sólo va a brindarme esa oportunidad quizá, pero le estaré infinitamente agradecida. En Madrid (digo Madrid como equivalente a mi nueva vida tras el tratamiento) he conocido hombres que, por supuesto, al segundo encuentro juraban amistad eterna (algunas cualidades tengo), y al tercero atacaban sin piedad al escote. No, no estoy para esas películas. En Madrid mis mejores amigos son gays. Eso elimina la tensión sexual de inmediato. Pero a veces, tantas veces, hace falta hablar con un heterosexual. Porque son claros, porque me gusta conversar con ellos, porque me entiendo mejor con ellos que con las chicas, y siempre ha sido así. Creo que a los hombres heterosexuales que yo considero mis amigos les cuesta aceptar que una mujer pueda ser su amiga. Quedamos, lo pasamos bien, y luego todo son largas, pero bueno, ¿no quieres volver a quedar a tomar un café si nos caemos bien? Supongo que la gente ya no quiere verse, para eso están los video-clubs y las tv por satélite. Y claro, la distancia, si no se pone distancia “pareceríamos novios”. Las películas de toda la vida y las actuales comedias románticas dan una imagen distorsionada. Resumo: allí va todo el mundo a enamorarse. Pero no, en la calle hoy día, los hombres tienen pánico de enamorarse de las mujeres. ¿Quizá por eso las alejen de sí hasta como amigas? Dicen que dos mujeres pueden ser amigas si no hay competencia posible. Mi mejor amiga (nueva) desde que estoy en Madrid cumple este requisito. Y aunque a veces mi enfermedad me pide aislamiento y tranquilidad, también es cierto que la mayor parte del tiempo mi alma necesita alimentarse y relacionarse, así que necesito conocer a más “bichas raras” que no hablen de trapos y “mi novio tal”, necesito que mis hombres-amigos sigan siéndolo, necesito que mis amigos gays me estrujen en un abrazo de oso y me pellizquen el culo ("para tu edad..." no estás mal, dicen los muy... halagador, en el fondo). Quizá no busque ni quiera pareja, quizá también a mí me aterre después de siete años, quizá sólo quiera encontrar al hombre que haya de ser mi amigo y amante, y cada uno en su casa. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/072101-all-we-need-is-love.php y volveré a hacerlo seguramente, otro día, o quizá el post de hoy inspire esa continuación. Una chica una vez comentó aquí que le interesaba cómo amábamos, en la cama, no lo olvido. Ese post dio una respuesta parcial, por supuesto. Y sigo escuchando y bajando música... Es lo que realmente me anima o no deja que me hunda del todo. Ahora es raro que apague el pc, a veces sólo lo uso de reproductor, a la espera que papanoel o quien sea se anime a regalarme un discman. Uso la música para intentar controlar mis emociones, aunque de forma natural también se hace, o lo hacía al principio de los tiempos.... http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/112601-musicoterapia.php Decía que el silencio es la banda sonora de la depresión. Y ahora digo como la canción de Village People, no puedo vivir sin música. De qué me ha servido todo lo que he leído si mi memoria ya no es la que era (esto le pasa a mi edad a mucha gente que conozco), de qué me sirve mi pequeña biblioteca en Madrid si ahora no puedo leer. Pero puedo escuchar música, no sólo clásica, más bien favoritas de todos los tiempos, cosas de los 80, y bastante house y electrónica. Hasta me puse a bailar un día. Bajo música y bajo letras. Mi inglés tampoco es el que era hace 20 años, pero aprendí mucho inglés con las letras de las canciones. Me sabía (y retengo algo, lo demostré en un karaoke) de memoria las letras de dos discos dobles. Los Beatles sin quererlo fueron mis mejores profesores en el primer curso. He asistido a muchos conciertos, y hay pocas de las grandes bandas que me falten por ver, incluso he repetido a los Stones Springsteen Turner U2... (los que me dejo, REM Eric Clapton Dire Straits Sting Mark Knopfler Simple Minds y me sigo dejando)... Iron Maiden, AC/DC, Deep Purple, de todo, y el último Peter Gabriel (grupillos no cuentan), y el siguiente Depeche Mode. El rock en directo es una experiencia única, pero ya pasaron los 80 y ahora los conciertos son otra historia. El mejor es el Boss, sin duda, en mi modestísima opinión. Pongo aquí posts musicales porque a veces, lo he dicho bastante, una canción (y dejémosla en melodía, si la letra no la entiendo entera o me basta una frase), una melodía, se ajusta a mi estado de ánimo. Recientemente, un día malo, sólo pude comunicarme a través de canciones. Vivo sola, no tengo animales domésticos, no me gusta la compañía de la TV, es más, la odio. Mi compañía es la música. Esta letra, de Village People, va como anillo al dedo. Siempre me fue el rollo petardo, entre otros, lo reconozco, pero esta canción además es buena. La letra tiene alguna incorrección, como casi todas. El título lo dice todo, "no puedes parar la música", y habla de todo lo que hacemos con ella, por supuesto también emocionalmente. CAN’T STOP THE MUSIC Everyone yu meet, the children in the street Comentario al post anterior. El tema musical "Le jazz hot", de la película de Blake Edwards, 1982, magnífico. Esta es otra película que suelo ver una vez al año, más o menos, este año ya la vi porque me la traje de Barcelona. No me canso de reírme, incluso cuando anticipo los gags ya lo estoy haciendo. Como musical me encanta. Y se plantea un tema interesante: la identidad sexual. Una mujer se transforma en hombre que a la vez es mujer. Un día me dije: yo soy esa. Los extremos eran mi vida, ¿qué era yo, masculina o femenina? De adolescente vestía con ropas masculinas, y aún me cuesta vestirme "de mujer" o maquillarme. Las opiniones variaban, en un mismo mes llegué a oír que yo era una y otra (femenina, masculina) por separado, es decir, yo variaba, era en cuanto actitud las cosas a la vez, era una bipolar hasta en cuestión de identidad sexual. Por eso me identifiqué con el personaje Victoria. Ahora tengo muy claro que soy una mujer, pero con rasgos masculinos en todos los sentidos. No acepto un papel pasivo, no me conformo, no asiento a todo, creo que hay que negociar todo en una relación, aunque se ceda inevitablemente, pero si se cede, ha de ser por ambas partes. A veces no espero llamadas, tomo yo la iniciativa, soy activa en todos los aspectos. Eso desconcierta y asusta a los hombres, no sobre el papel pero luego es otra historia. Quizá debería presentarme directamente como Víctor-Victoria, tengo dos caras... Quizá por eso siempre me tiraron los tejos las lesbianas, lo malo es que yo no me enteré nunca hasta que una me "pidió turno" si rompía con mi novio. Siempre dije que en mi próxima reencarnación, sería gay, pero nunca digo de esta agua no beberé. Me gustan los hombres, pero antes que los hombres, las personas, y eso deja puertas abiertas. El zorro del Principito sabía que le iba a echar de menos, pero lo sabía cuando le propuso ser domesticado, porque sólo así se conoce a la gente, creando lazos, y le dijo que de esta manera al contemplar los campos de trigo, le recordaría para siempre. *** Como servidora sigue jodida y tosiendo, se dedica a postear en el foro, posteo aquí estas líneas improvisadas para una chica que aludía al texto del capítulo XXI de "El Principito", metáforas de crisis, claro que lloras cuando alguien que te ha domesticado te abandona, claro que sí, pero los campos de trigo volverán a ser lo que eran con el tiempo. Me regalaron el libro de pequeña, "El Petit Príncep", y aquí me lo traje cuando me mudé en la primera maleta, junto con el Demian. Ed. Estela, sexta edición en catalán, diciembre de 1967. Yo nací ese año, pero seguro que fue comprado como lectura para la escuela primaria. Pobre, qué sobado está mi ejemplar con el forro de plástico adhesivo "Aironfix", porque el papel es bueno, no amarillea tanto como el de ahora. Ese es de mi propiedad, mi nombre está ahí con la letra de mi madre. El otro ejemplar de la familia es más discutido, mi madre siempre lo reivindicó, porque es versión francesa -regalo de la familia en el exilio- pero para la nena que empezaba a estudiar francés en el cole, ¡¡con un cassette!!. Siempre leía el libro con el audio antes de un examen de francés, era como un rito. Me estoy bajando ese archivo audio de internet, por cierto. Versión original siempre que se pueda... http://home.pacific.net.hk/~rebylee/text/le_petit_prince/html/ppchap21.html. Y sí, lo he leído también en castellano, pero online, no tengo ningún ejemplar papel. Este libro creo que sólo dejaría que me fuese regalado. Por si alguien tiene la brillante idea, reitero, no tengo el original francés, aunque me pareció ver una edición bilingüe por ahí que pintaba bien para mi sobrino, quizá en catalán... jajaja. "Adéu, digué la guineu. Heus aquí el meu secret. És molt senzill: només hi veiem bé amb el cor. Tot el que és essencial és invisible als ulls". Antoine de Saint-Exupéry Si voy desnuda, pues voy desnuda, soy humana y de nada han de escandalizarse. No he de ocultar a mis vecinos que estoy tecleando con el pc. Ni que como o ceno en la mesita, ni siquiera que trasteo con cajas de medicación. Poco les importa, porque ellos tienen todo cerrado, además. Tengo entendido que en Ámsterdam la gente es más “exhibicionista”, les importa poco que les vean, total, es vida cotidiana. Me gusta despertar con la luz, aunque esta mañana era de noche todavía. Qué salud mental. Reivindico las ventanas desnudas. Hay que destruir todo lo que te recuerde a esa persona. *** O caigo bien, o caigo mal. *** El cuento, según lo recuerdo, dice que una reunión de demonios decidió esconder la Felicidad para que el hombre no la hallase. Uno propuso el fondo de los mares, otro las cimas de las montañas… y por último habló el demonio más inteligente de todos, y dijo “escondámosla en el interior de los hombres, porque ellos la buscarán fuera y nunca se les ocurrirá la verdadera ubicación de la Felicidad”. *** Me gusta mucho el género de Ciencia Ficcion, y Philip K. Dick es uno de mis escritores favoritos. Su título más famoso no era “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”(1968) hasta que pasó al celuloide con un título que también es ya de culto, más de veinte años después: Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Todavía estaba vivo cuando se rodó. *** Los bipos y los no-bipos no son mundos aparte, al contrario, cada día comparten vagones de ferrocarril de cercanías, barras en bares, reuniones de trabajo, salas de espera de dentistas, plateas de teatro… Fotografía: La Rambla de Barcelona. El transporte público va lleno de auriculares, y a veces me gustaría “pasearme” por todos ellos, por toda esa música y por todas las sensaciones y pensamientos que recorren a esa gente cuando la escucha, como en la preciosa escena en el metro de “El cielo sobre Berlín” (“Der Himmel über Berlin) de Wim Wenders. *** |