Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Eutimia en libertad condicional. Otro folio en blanco. Otra noche fuera de la cama, a pesar de haber puesto sábanas limpias. No pico mis propios anzuelos. Fue involuntario, lo prometo. Al menos, la víctima fue el sofá, y la espalda descansó mejor, y el cuerpo tomó las pastillas cuando debía. Oigo las campanas de las diez, y llevo cinco horas despierta. Mi pensamiento ayer noche fue el de ver la antigua serie "Twin Peaks", en busca de la canción "Go" famosa, el primer single de Moby. Sin querer, me había encontrado en youtube con los vídeos de fans del concierto del Palau de la Música, y estuve un buen rato rememorando el evento, así que se me ocurrió la idea de bajar la serie y verla en V.O.S.E., pues en su día no la había seguido. Cuándo dejaría de ver la tele, me pregunto. Que nadie piense que no me gusta David Lynch. Recomiendo a todo el mundo una entrañable película y la última que vi de él, "Una historia verdadera" ("The straight story", 1999) donde un viejecito recorre medio país con un tractor. Que nadie me pregunte demasiado a qué me dedico de seis a nueve y media de la mañana, cuando sé que mi vecino ha despertado. Escucho música mientras (...) le "doy a la tecla", incapaz o por falta de equilibro o por estar patosa o por el ruido de otras tareas, pues nada me salva de los efectos secundarios todavía a esas horas. Nadie nunca entendió que pudiese ponerme delante de un ordenador cuando el resto de mí fallaba. Pues sigo haciéndolo. . . . He de escribir todavía a mi psiquiatra, pero me falta lucidez para ello. Recuerdo haberle expresado en su día el objetivo de tener algo de "mano ancha" para medicarme de alguna forma o con algún fármaco algo así como dependiendo de mis necesidades, sin una pauta estricta. Menudo error, he comprendido. Hay cosas que uno ha de entender por sí mismo, aunque hayan pasado los años. La pauta ha de ser cerrada, estricta. Porque es la única forma de medir su eficacia de visita en visita. Si algo no funciona, y se nota rápido, más si hablamos de un fármaco nuevo, siempre se puede retocar por teléfono o en urgencias. Pero si no funciona cara a cara, a la primera o décima pregunta, es hora de cambiarlo. Y, a ver, cómo se valora o cambia la dosis de algo que uno ha estado retocándose como si de maquillaje se tratara. No, no es posible, no es adivino, y para los menos escépticos, diremos que no tanto. Llevo algún tiempo, y es el dato que me falta para escribirle, tomando el doble (me la subió) y ahora veo que ya no sirve al propósito tal aumento, por razones que ahora tampoco puedo enumerar, pero hay más de una. Es lo que he de decirle. Si me la hubiese quitado por mi cuenta, hubiese hecho una burrada. . . . P.D. 1. Y a ver si esta noche acabo de ver ese primer episodio, o no. En mi cama, lado izquierdo reservado. P.D. 2 . Perdón por las erratas, luego lo reviso (editado: sin revisar, salvo posdatas). Tampoco hay fotos, a saber en qué ordenador está el archivo y no me dan mucho tiempo para el blog, eso es terapia (lo de no darme manga ancha para escribir). Y no os metáis con mis lugares de dormir, por favor. 22 de octubre: colgadas fotos en los posts de todo el mes. *** La vida sigue. La mudanza está llegando a su fin. Me molestan los achaques del cuerpo. No me deprimen más que al resto de la población. Eso quiere decir que, en efecto, estoy mejor del "coco". Como dice Roberto, somos personas con una enfermedad. Una más. Se nos manifiestan otras, crónicas a veces, y necesitamos de médicos internistas, reumatólogos, cirujanos... como todo hijo de vecino. Hace falta un poco de eutimia para disfrutar de la vida. Estabilidad. Ahora que estoy en este punto, es cuando lo entiendo algo más. Dejar la montaña rusa atrás cuando ella nos abandona por fin, levantarse por las mañanas y tomarse las pastillas como quien se pone el cacao en la leche, sin acordarse siquiera para qué son. No pensar siquiera en el Trastorno, porque no nos hace ningún bien empezar el día con la idea en la cabeza. Insisto, esto, cuando se está bien. [Cuando se está mal, el mismo TB se encarga de recordarte que estás bien jodido. El blog está lleno de esos despertares malditos, no, las pastillas no son como las del dolor de cabeza, no te quitan un episodio del TB ni siquiera momentáneamente, pero ahora no estoy hablando de ello]. Aprovecha tus buenos momentos. Olvídate entonces del TB. Sé "normal". Llama a alguien para quedar, porque necesitas vida social. Intenta relacionarte con los tuyos, hablar con tu familia sobre cualquier cosa, que vean que existes de vez en cuando en vez de estar siempre mirando al techo o absorto en el ordenador, como hacías antes. . . . Pasa la vida, lo sé porque he perdido meses, incluso años, en mis depresiones. Se quemó incluso parte de la "última" juventud: me han salido varices, un ejemplo tonto de lo que es envejecer sin darte cuenta de ello. Ahora me miro, y debo aceptar que tengo 20 kilos de más, problemas serios por ello (qué decía antes de los médicos), y debo plantarles cara, mientras sigo con algún síntoma de depresión. Problemas que no deben vencerme: ahora he de hacer un esfuerzo para no volver a "quedarme dormida", para despertarme luego con otros 10 kilos y no verle ya solución a ese problema, y hundirme por ello de nuevo para salir a saber cuándo, y cómo, en qué estado físico, envejecida y enferma del cuerpo más todavía. No planeé el futuro mientras estuve mala, no planeé porque no pude vivir ese presente, porque no me sentía viva, y me importaba un bledo vivir o morir, simplemente sobrevivía mientras el tiempo, desaprovechado, pasaba. Es hasta agradable despertar de ese estado, pero es desagradable hacerlo y darse cuenta de que no resulta en plan "la Bella Durmiente", bella ella, que ni siquiera perdió tono muscular en su descanso centenario. Llega ese futuro deseado, llega algo parecido a la eutimia, y ya no eres la de antes, antes ya es el pasado por definición, el ahora eres tú tras el sedentarismo y la dejadez. Y has de pagar esas facturas. Si no me cuido ahora, no tendré un futuro donde haya salud de verdad. Salud física, de la que depende mucho la mental. *** Imagen: http://magyarok.ch/forum/viewtopic.php?f=4&p=64173 Domingo en mi nueva residencia, despierto tras la tercera noche. Hasta que Madre no me lo recuerda, no cambio la hora. Es decir, como me ha despertado un pajarraco al cual no estoy acostumbrada, a eso de las siete de la mañana, resulta que he dormido poquísimo. Limpiar la vivienda nueva tampoco es moco de pavo. Voy con cuidado, que la espalda no es tonta. Quiero dejarlo todo, o todo lo que pueda, ya listo para meter mis cosas. Este trabajo, me estoy dando cuenta, me proporciona otra magnífica excusa para no ducharme ni salir de casa. He hecho tres intentos de meterme en la ducha pero de camino me paro y hago cualquier otra cosa (edito: lo conseguí). Hago la cama, por ejemplo. Esto es nuevo, y espero que se consolide, pero he de salir, no puedo dejar que esta casa vuelva a ser una prisión. *** Este post debería ser más largo, contener más argumentos, pero seré breve a pesar de lo mucho que debo contar. Llevo cuatro años y un mes en Madrid. Por muchas razones, hace tiempo, desde el verano con Henri en su dúplex, me planteo cambiar de residencia. Y está casi decidido ya. Tengo una maleta casi hecha. Estoy inquieta, tengo miedo al cambio, pero cambio es lo que necesito. Abrir otra etapa en mi vida, cerrar la que me trajo aquí. Lo único que puedo hacer es mejorar, si no... apaga y vámonos. Eso sería volver a Barcelona, ciudad que sí me mata en sentido literal. Me voy lejos, pero cerca, cerca en tren, cerca en avión, de mis seres queridos. Calculé este punto cuidadosamente, debo estar bien comunicada y contar con infraestructuras tales como buen transporte público y hospitales. Mis amigos me apoyan y ya están prometiéndome visitas pronto. Yo me apoyo, creo que tomo la decisión correcta. Padre me apoya, dice que soy mayorcita. Siempre me gustará Madrid, y eso no va a cambiar. Pero sí he ido cambiando, de la misma forma en la que me dejé el pelo con mis canas... pequeños cambios que anticipaban uno más grande. Y una tiene vértigo cuando salta, y me siento como cuando preparaba las maletas para venirme a Madrid, tenía miedo en el cuerpo, esa incertidumbre. Y recuerdo a Kidam diciéndome: malo, si no tuvieses miedo. Estoy cuerda. Algo depre, pero cuerda, no he perdido la perspectiva. En depresión no se pueden tomar decisiones, no repentinas, y me justifico explicando que este cambio se iba gestando hace mucho tiempo. Circunstancias lo han agilizado, y para allí me voy, en principio para poner un pie y en primer lugar ver si es un lugar donde no me mataría, cosa que es más prioritaria que un buen colchón para mi espalda dolorida. Pero la primera impresión fue muy favorable. Al igual que cuando involuntariamente me planteé quedarme en Madrid, tuve esa sensación de que podría pertenecer a ese lugar, no sé por cuánto tiempo, eso nunca se sabe. Y no engaño a nadie si digo que tiemblo mientras escribo esto, no sé si por el insomnio, no sé si porque estoy peinando la casa para intentar no dejarme nada en este primer viaje. Es lo que ocurre cuando tu vida va a cambiar de rumbo. Les pasa también a los novios cuando se casan, tengo entendido, aunque no recuerdo que ése fuese mi caso. El dónde, a efectos del blog, ahora es lo de menos. Hasta que no tenga los dos pies allí, no vale la pena dar nombres. *** - No he tenido tiempo de deshacer la maleta - No paro - Salgo (me sacan) a la calle - Apenas he estado sola desde que llegué Aunque lo tenga todo mano por hombro, creo que lo mejor que me ha podido pasar es que algunos Amigos no permitiesen que me encerrase en casa. Internet? Sí, lo hay, pero reconozco que estoy usándolo a la par que el agua para ducharme... buenas señales, diría. Me ha costado un poco dormir 8 horas seguidas pero ya estoy en el buen camino. Me siento mejor, espero (cuántas veces lo habré dicho!!) recuperar la rutina que me permita dedicarme un par de horas al día al blog, es decir, la media cuando me pongo a escribir. Ahora la cabeza me bulle... de actividad, hay cosas reales por aquí que reclaman mi atención y esta vez sí noto su presencia, y ahora mismo, mientras no me saquen otra vez de casa, me voy a fregar los platos (he cocinado, sí). Quizá parte de la depresión se haya quedado en el AVE... *** Hace tres años, a estas horas me encontraba en el compartimento de coche cama de señoras del Talgo nocturno Barcelona-Madrid que ya ha pasado a la historia... ya tenemos alta velocidad. Aquí estamos, seguimos, en Madrid. *** Desde que mejoré, bajé de la montaña rusa y el episodio mixto por fin remitió (enero 2005), considero que estoy en libertad condicional, y así lo he expresado repetidas veces. Uno de los temas de este blog es éste, precisamente. Bien, es parte de mi argot. Un inciso en el pasado El año 2003 de hecho fui a parar dos veces a casa de mi madre, y la primera no tuvo que ver (directamente) con el trastorno bipolar. Reina de corazones rotos no soy, pero sí la de los huesos quebradizos. No me podía valer, esa es la verdad. Pero duré tres días con ella, porque me volvía loca cual animal enjaulado. Mi bienamada independencia era eso, lo más importante en una vida donde sólo había trabajo y ya poca vida social. Me di cuenta de que sola no podría, y decidí contratar ayuda doméstica. No podía ni lavar un plato, físicamente, con eso lo digo todo. Es difícil encontrar una asistenta que conozca un amigo y no esté ocupada ya. No se dejan las llaves de tu casa a cualquiera. Si bien estaba de baja, mis cambios horarios hacían que muchas veces -como ocurrirá hoy- sea ella quien sepa que no he dormido, o la que me despierta. Me recomendaron a una señora: un colega de internet, menudas referencias, pero tenía una urgencia. Me costó un dineral que ciertamente no me podía permitir, pero la independencia se paga cara. Madre y mis amigos estaban ahí, que conste, pero dos veces por semana era necesaria esa ayuda. Fin del inciso Al volver a Madrid tras casi dos meses fuera, en casa de Henri primero y luego con Madre, estaba un poco en las mismas. El cuerpo está castigado por el sedentarismo, el alma por la depresión, y todo se mezcla en un círculo vicioso. Esta vez tuve la suerte de que la asistenta de M.Amèlie tenía un hueco semanal. No me avergüenza reconocerlo. Volver a casa fue tomar conciencia de que había estado dos meses sin obligaciones (salvo facturas, claro). Porque si bien intento echar una mano allí donde vaya, lo hago movida por el ser una invitada algo útil o no ser un mueble inútil, según cómo se mire. Pero aquí cada mota de polvo es mi responsabilidad. Y cuando me he encontrado bien (recuerdo alguna buena racha), no sólo todo estaba en orden: incluso he planchado. En depresión, no puedes tener tanta responsabilidad. Yo, desde luego que no. Por eso he contratado ayuda. ¿Me lo puedo permitir? Esta depre me está costando cara. Pero la indisposición no es física ahora, sino mental. ¿Una montaña de platos por fregar? Son el Everest. El desorden y la suciedad no benefician el ánimo para nada. Pago dinero, para disfrutar en la medida de lo posible de la condicional sin que se me haga tan penosa, y para eso está la paga extra. Pero también me incentiva que mi casa vaya recobrando equilibrio, de forma que desde hace un par de semanas empiezo a hacer tareas. . . . Cuándo se pierde esa condición Esta semana me llegan dos noticias tristes. Una de ellas, una recaída de uno de mis colegas bipolares. "El resorte". El ansia suicida. Una ingesta de pastillas compulsiva. Un no puedo más, un grito que de madrugada no todo el mundo puede escuchar. O no estás ya para hablar con nadie. El caso es que lo haces sin esperar un mañana. Y digo recaída porque despertó. Un día ingresado con lavado de estómago cortesía del hospital. Y pérdida de libertad: por narices, ha de permanecer en casa de sus padres hasta nuevo aviso. Se ha retrocedido un tanto, podría decir, en el camino, pero nadie dijo que fuese recto. Y cuando pensaba en él, me decía: ahora está bien, a ver si puede volar un poco hasta que... por si... eso. Será un volver a empezar, en mínimo de semanas. Arresto domiciliario en domicilio paterno. Pero mejor que un ingreso en un psiquiátrico. Bueno... esto es muy tajante, y como no estoy de acuerdo conmigo misma, lo abordaré otro día. Me siento apenada y solidaria. Tengo el mismo resorte, dormido pero sé que es parte del trastorno bipolar. Y lo tienen tantos otros: se nos va la pinza (cuánto tiempo sin decir eso, ja, ja). No sé cuántas oportunidades se tienen cuando uno se reengancha al club de los suicidas vivos. Ha sido su cuarta vez en ese abismo. Esta vez el final no es del todo infeliz. Está en chirona, pero vivo. Pero aunque todos le digamos cuánto le queremos, que nuestra vida sin él no sería la misma, él se encoge de hombros. Ya lo sabe, pero no pudo detener el resorte. Y el despertar, ver el panorama, es más que deprimente. Muchos no lo entienden. Hasta te tratan como a un chantajista de la peor especie. Hay que vivirlo, y hay que morirlo. Levantarse tras la caída, ser una mala hierba, y medrar hasta que nuestro psiquiatra emita veredicto. Y no olvidar que bajo la ley del péndulo, le puede pasar a cualquiera, porque es trágico salvarte de ti mismo. *** Tras pensármelo dos meses o más de electro plano por depre veraniega, escapé de Madrid. Del modo habitual: maleta hecha a toda prisa, y para Atocha (y tuvieron que ayudarme). Antes de medianoche, ya había llegado a la costa levantina. ¿Qué hay en Levante? Poco me interesa la playa. Aquí me recibe H. De esto hace una semana y tres días. Lo de vivir a 600 m. sobre el nivel del mar no tiene nada de malo. Sí lo tiene llegar al 0. Pasé algo más de un día mareada, por la tensión. Han ocurrido cosas, sí. Vine por motivos muy justificados, y ya veremos cuándo acabará esto. Lo interesante es la convivencia de dos bipolares. Cómo está por un lado la psicoeducación de manual, y por el otro la realidad. Y nuestros ánimos. Mejor sigo en otro post. Me ha costado mucho arrancar para colgar éste. *** Hace dos años me instalé en este mini-apartamento. Nunca había vivido tanto tiempo sola. Echo de menos la convivencia. Parece que no, pero marca unos ritmos y rutinas el mero hecho de vivir con alguien. Esto es muy bueno para la salud del bipolar. Como le sucede a otros en mi situación, separados también, me siento más gruñona y menos dulce. Menos dispuesta a perder territorio. Creo que mucha gente se engaña: la situación parece envidiable ("haces lo que te viene en gana"), pero esta "libertad" no deja de ser triste, no cuando tu sombra es la soledad y estás perdiendo habilidades básicas de relación. *** Del diario personal de Blue 2 de junio Y vendrán más cambios. La pauta farmacológica que tomo sigue su evolución. La medicación, me recuerda H. siempre, me sienta mucho peor que a él, y a otros. Recuerdo con trauma el acomodarme a todas las pastillas que he tomado, las fuertes, los neurolépticos o antipsicóticos. En julio de 2006 la cosa fue de película con un nuevo remedio. Ahora tengo otro, y sé que me van a caer, pero no sé por dónde, todavía, tras dos tomas. Y no seré ingenua, seguimos probando medicamentos, y no sé cuándo el psiquiatra valorará que ya firma con esos resultados. Que yo hubiese firmado estando con alta ansiedad, depre y agorata, lo hacía porque recordaba lo peor, 2003-4. Pero llevaba demasiados años mal, y lo estoy pagando por falta de diagnóstico adecuado (10 años de manual, ciclando), y ¿qué voy a hacer? Obedecer ahora, pues se ha demostrado que esa disciplina ha dado buenos resultados, y lo primero soy yo, y mi salud. Me siento bien, a gusto conmigo misma a pesar de esos kilos, y de mi falta de memoria, y mis torpezas. Ya tengo edad para mirarme al espejo y decirme "esto es lo que hay". Todo lo libre que puedo sentirme en esta libertad condicional, que está siendo bien valorada por sus resultados. Es condicional, porque hay algo llamado Trastorno Bipolar ahí para quitármela sin previo aviso, pero sigo cuidándome. 21 de mayo Dos años, dos meses, y dos semanas. Ha pasado todo ese tiempo desde que empecé a estabilizarme y me vine. Es una fase interesante, porque en realidad no estás del todo centrado pero poco a poco vas aterrizando, conforme tu nueva vida tras el diagnóstico y ese tratamiento que tarda tanto a veces en funcionar lo hace posible. 19 de mayo 30 de abril Ha pasado mucho, mucho tiempo. Dejé Barcelona, decidí volver a empezar en demasiados sentidos. *** *** Foto casera: en ese cine de V.O. estuvo Bagdad Café unos siete años en cartel... cosas que pasan en Barcelona. "Polonia, primera noche: vergüenza barcelonista para empezar la campaña electoral" Parecía bruma pero quizá sólo fuese humedad lo que me encontré. Llego con dos noticias: una, empieza la campaña electoral. Sólo un "alcaldable" sigue el -desfasado ya- rito de pegar un cartel con cola usando una escoba, y todos están muy retocaditos. Ay esos años 80, qué entrañables. La otra es que el Barça ha perdido. Con el Getafe, mare meva! Y un 4-0, una vergüenza!!! qué tristes lo dicen todos!!! Me muero de risa. "El Barcelona bordea el ridículo" es el titular que ahora aparece en www.elperiodico.com. Me alegro por los del Getafe, que jugará la Copa del Rey. No sé mucho de fútbol, pero estas cuestiones de moral colectiva me hacen mucha gracia y que muchos catalanes estén con mal cuerpo... ja, ja. Lo mejor: acercarnos al mirador de Montjuïch y ver la ciudad de noche. Es genial que a mi madre le guste hacerse allí un cigarrito. Qué bien, todavía no me he rayao. Voy a dormir en una habitación que me trae muy malos recuerdos y con la que he tenido muchas pesadillas aún viviendo en Madrid. Ya veremos. Me siento bien, los hechos son emocionantes. No es mi intención hacer la crónica completa de mis aventuras y desventuras en "Polonia", pero hay cosas que ahora chocan a esta ciudadana empadronada en Madrid, que ya empieza a entrar en el rollo de la inmersión... ondia! . . . "Polonia" es como se denomina por ahí a Catalunya (polacos a los catalanes), y así se llama el programa de sátira política en la televisión catalana. *** Ayer por la calle, todos en manga corta, y yo con un abrigo negro hasta los pies. Buena forma de pasar inadvertida. Media hora después de desahogarme a solas por temas personales que no escribo aquí, me viene la regla: las anomalías emocionales se deben a algo, y no me acordé de mirar fechas para estar pendiente. Había llegado a casa muy cansada y encima me topé con las luces encendidas (al asegurarme de que las apagaba, así las dejé), no me había acordado de poner en marcha la lavadora... qué mal humor. Y estaba en blanco para escribir las notas. A saber cuándo prepararé esa entrevista, a veces necesito horas. Y no puedo llegar en blanco a la consulta. Tengo la maleta por hacer y todavía no he metido lo que más me importa: las notas para el psiquiatra. Lo del cumpleaños es lo lúdico, pero en realidad voy a "la ITV". Me he levantado bien y al parecer de buen humor, pero los despistes amenazan mi tarea porque ya llevo dos: no he roto nada, pero sí derramado: ale, a limpiar. Con ese lumbago que tiene la menstruación. Tómate un comprimido de paracetamol... a ver si es suficiente. Viajo entre semana porque con la minusvalía, y con ese grado de disminución estampado en un papel de mi comunidad autónoma, tengo derecho a la tarjeta dorada Renfe y por tanto a un descuento del 40% en el tren, lo que es de mucho agradecer. Del 25% vi, sa y do. El precio del billete de ida sin el descuento: 65 euros. Ya, hay vuelos baratos con antelación, pero lo barato sale caro. En tren el trayecto es de tan sólo cinco horas y mejorará con el AVE. No sé cuándo volveré. Lo que tengo seguro es que antes de lo que debería, pues no creo que aguante mucho. No sería la primera vez que estando allí me digo: quiero ir a casa, y mi casa está a cinco horas. Menos mal que soy de las que ni hacen la cama en casa, ni deshace las maletas fuera. La última vez, me fui a la estación a ver en qué tren podía salir, sin reserva y días antes de lo que tenía previsto. Recuerdo mi llegada a medianoche a casa, aaaaah mi casa, con pena por no haber visto a algunas personas especiales, pero hay prioridades y la primera es mi salud. La agenda, a tomar por saco. Sé ya por experiencia que en Bcn visto mucho más informal. Para qué llevarse unos zapatos con un poco de tacón. No sé qué llevar porque tengo muy poca ropa en realidad pero el armario lleno de lo que ya no puedo usar por talla, todavía no me he desprendido de todo, dificulta las cosas. Y todavía no he hecho el cambio de armario. Ya plancharé allí, que ahora estoy muy torpe y me quemaría. Por experiencia también sé que el bipolar es un animal de demasiadas costumbres, y se raya a los pocos días de estar fuera de casa, lo sé por mí y por otros del sector más de 40 al que hace mucho tiempo pertenezco ya aunque no los tenga ni los aparente de lejos. Las depresiones envejecen, y la gente al hacerse mayor se aferra a sus hábitos y entorno, tenga o no el trastorno. De nuevo estaba empezando a sonreír, y sé que allí estaré seria. Los madrileños igual duermen menos, las estadísticas lo dicen, pero estoy convencida de que ríen más que los catalanes. Cómo tomarse las cosas serias a broma, es todo un arte, tan a broma que enseñes patas de gallo. - Tengo que hacer una lavadora. - Ah, ¿te dedicas a fabricar lavadoras? Este tipo de tonterías me provocan la carcajada. Todavía uso ese "hacerlo todo" tan catalán, aunque mi acento, lo noto al hablar catalán ahora, se ha castellanizado muchíiiiisimo. No tengo ganas de ir, esta es mi casa y me pongo mala no sólo por salir, sino por ir allí. Hace muchos años que no viajo por placer, y hace dos años que salvo una excepción a Cantabria, todos mis trayectos han sido a Barcelona-Barna-Bcn. Si a eso se le puede llamar "vacaciones", pues para mí sólo es así porque me gasto una passsta. Sólo en telefonía móvil doblo la factura cuando viajo. Estoy alta, altísima en nicotina, y no me dejarán fumar en 5 horas. Espero dormir, si es necesario con una pastilla extra. Y sigo con mi colección de despistes: ya sabía yo que me dejaba algo para la lavadora. Pero estaba previsto y tengo tres listas por aquí con tareas de lo más variado. Ale, nos vemos allí, estaré conectada. P.D. Para madrileños: voy a ver el mar, chinchad. Desde Tarragona ya, las costas del Garraf: hay que viajar en ventana lado derecho. *** En Madrid es fiesta también el 2 de mayo. Hoy es laborable, pero puente. Lo de siempre: atascos a tutiplén, y la ciudad medio vacía. Quedamos los colgados. No me planteé planes, porque como ya he dicho alguna vez, estoy jubilada pero no tengo vacaciones. No, no tengo vacaciones cada día tampoco; si estuviese bien, trabajaría, y si tuviese dinero, también sería otra cosa. A veces casi envidio a los trabajadores que esperan estos días con ilusión: recuerdo cuando yo también la tenía. Para mí todos los días son iguales y sólo los disfruto si salgo a dar un paseo, sola o no, y casi más cuando voy sola porque me digo: lo conseguí. Pasarlo bien, ya es lujo asiático, si no hay efectos secundarios ni ansiedad y la anhedonia se va un rato de mi cabeza por decirlo de algún modo. Demasiadas condiciones. Mi madre me propuso, y me lo pagaba, un viaje de cuatro días este mes pero decliné: no tengo salud para eso y no quiero amargarle la fiesta. No me gusta que la gente esté pendiente de mí porque si me encuentro mal dos o tres veces al día, eso es lo que harán, con razón. En fin, se quedan en Madrid cuatro colgados entre los que me cuento. Ayer [sábado] sentí una bienvenida paz interior que me dejó en casa, sin tirarme piedras por esa agorafobia pues era del todo consentida. Hoy debo espabilar, salgo con R. en unas dos horas y estoy en pleno bajón; ayer no importaba, hoy sí. Admiro a la gente que trabaja, y también admiro la actitud de R. Él se ha propuesto vivir con la bipolaridad como algo que no va a destrozar sus planes. Lo hará tanto si se encuentra bien, como si no. Esto no ha de detener la vida normal. Creo que yo llegué a pensar así en algún momento, lo sé porque la última vez que lo recuerdo así no está demasiado lejana en el tiempo y mi ánimo creía que tener una vida satisfactoria era posible a pesar de todo. Quizá entonces no hubiese declinado ese viaje, quizá entonces me sorbería los mocos pero saldría hoy con él. Ahora me veo rendida, me temo que me estoy rindiendo pues sólo salgo a vivir cuando me veo capacitada por salud. Sé lo que es salir un día y quedarme tiesa por efectos secundarios o por ansiedad, sé que la gente que está conmigo lo pasa mal entonces, y yo más, no tanto por mí sino por ellos. Una cosa dispara la otra: si me encuentro mal y se detienen por mí mientras tomo aire, la ansiedad empieza a dominarme entonces, porque no quería que sucediese, porque está sucediendo, y porque me siento impotente. Ya tenemos al dos-en-uno en marcha y de este modo, me recupero muy mal. Quienes sufren de ataques de ansiedad ya saben cómo se queda el cuerpo cuando te ha pegado un subidón de esos tan desagradables, peor es el bajón. Sé que ESTO sólo me deja vivir a ratos. Me esfuerzo por hacer alguna cosa, escribir por ejemplo, cuando tengo la lavadora dentro de la cabeza. Sé que vivir fragmentos quizá no es vida, pero sí algo parecido si no me tiro piedras y paso los malos momentos en solitario, al ralentí, mientras espero, llegarán, tiempos mejores. Según mis estadísticas, a partir de las 18 h. Sea o no puente o vacaciones. *** Suele o solía decirse que por inmersión es como mejor se aprende un idioma, en su territorio de predominio, y ya puestos, mejor con novio/a nativo. Nada novedoso para un nuevo barcelonés: sal a la calle, y escoge la TV autonómica, si en tu masoquismo cotidiano se incluye encender la caja tonta. Si tu lengua materna pertenece al grupo de las romances, no es difícil el castellano => catalan y no me lo estoy inventando, pues lo mismo aplica en el terreno lingüístico para la comunidad de rumanos que han escogido España como tierra de prosperidad. Yo confieso "enchufarme" de vez en cuando a la CNN por no acabar de olvidar el puñetero inglés (de paso confirmo que Bagdad es una capital mas de EEUU), que es la asignatura pendiente de más de media España por diferentes razones, y por supuesto la mía, cosas de la detestada frase "la falta de costumbre". Y también acudo a la TV autonómica de mi nueva comunidad, Madrid, con esas mismas ganas ya no de aprender la lengua castellana pues es mi lengua materna (esas catalanadas, me las denuncian mis amigos, y gran parte de ellas son exclamaciones cotidianas que hago para mi interior) sino de conocer mejor el territorio que hace dos años empecé a explorar con intención de tener mi propia barraca como punto de partida, de no sabia muy bien qué entonces. El pasado noviembre celebré los dos años de haber iniciado los trabajos en esta página. Desde hace mes y medio y hasta el próximo uno de marzo, estoy reviviendo los primeros días en esta ciudad donde elegí empezar de nuevo. Y por inmersión lo estoy haciendo, de vez en cuando me sorprendo -y no deberia, a estas alturas- aceptando o proponiendo un punto de cita, llámese Café Comercial o salida del metro Velaquez impares. Soy una más, bipolares somos gente, empadronada, que paga sus facturas. El brutal incremento de los alquileres en estos años, en mi caso un 60% desde la ultima vez que firmé un contrato, me obliga a hacer cábalas con mi presupuesto mensual, aunque sé que soy una afortunada por aun así poderme permitir un alquiler y constituirme en familia uni o monoparental o como se llame esto de comerse sola el marrón cotidiano con un solo ingreso y una cama fría. Bien, esto es lo que quería: independencia. Construirme solita un nuevo espacio vital. Tener mi pasado como sombra que acecha en forma de pesadillas nocturnas y diurnas, pero no como espada a cada minuto. Ganar salud mental. Y LO HE CONSEGUIDO. Lo deseado no queda ahí como una frase. Es punto de partida para que como suele decirse una tenga pilas para ir por ahí, para por fin poder disfrutar de la vida, y que eso vaya dejando rastros, bien en una agenda, bien en una entrada a conservar en una colección de "cosas de 2007" que bien puede costar 0 euros en un museo municipal (lo que hay gratis por ahí…), o en un día después de esos "no puedo con mi alma, pero que me quiten lo bailao". Amigos y algunos lectores conocidos me apremian para que vuelva a escribir en el blog. Por terapia, no lo necesito. Por tener una ocupación, que de placentera tiene solo cierto porcentaje, cuela más. Es cierto que nunca había dejado esta querida página tanto tiempo a solas, sí, y la primera sorprendida he sido yo misma por no echarla de menos demasiado. Tengo proyectos para este año y la avería informática ha sido la perfecta tapadera para que me dedicase a ellos. Llevaba años enferma, y la enfermedad fue demasiado amiga de la improductividad. Tan enferma estuve al final, que necesité de todas las manos que mi madre pudo tenderme. Ahora soy capaz de hacerme la comida y de salir a la calle. Todo poco a poco y con las cautelas de pisar territorio desconocido, pero urbano al fin y al cabo. El anonimato de la ciudad es impagable aunque no baste para detener la fobia social cuando se presenta. Acepto tantas cosas ya que un día escribiré un post llamado "Acepto". No estoy en absoluto satisfecha de lo que acabo de escribir. Es lunes por la mañana, el PC que me han prestado está tonto y no admite tildes (para un día en el que yo no lo estoy), y una de las cosas que acepto es que mis hábitos y ritmo semanal que sigo consisten en mi interior en los que tenía cuando trabajaba. Día de escasa inspiración, pues, de dedicarse a tareas cuanto más rutinarias en lo intelectual mejor, con la seguridad de que a medida que avance esta jornada, y por ende la semana, mi rendimiento será más autosatisfactorio (hasta que el viernes nos alcance), ahora que trabajo para mí, y para cuidarme. 12 de febrero de 2007 . . . P.D. Recupero este borrador y me decido a publicarlo, quizá por dar pistas a un nuevo lector que entró aquí ayer. Todavía me identifico con lo escrito: por inmersión, en efecto, un bipolar acaba "siendo" gente, gente Normal. Post para el tema "(Madrid:) Eutimia en libertad condicional". *** Cuando se encuentran dos viejas amigas, quizá se abra un viejo álbum de fotos. La excusa de la búsqueda: las famosas fotos con Kidam haciendo el loco por Madrid hace exactamente cuatro años. Y se abrió mi álbum, sólo tengo uno, una selección de varios. Lo primero que se ve es la adquisición más reciente: una de mis padres en un banquete de boda. No sé si yo había nacido, porque se les ve casi igual que en su propia boda. Pues bien, esa foto tiene 40 años ya. Se dice pronto, ¿eh? Pues así, hace x años, hace y años, hace z años... todo el tiempo. Porque el soporte es papel, lo nuevo está en CDs. Porque claro, se ven estas fotos y otras cuantas, de paso. En las que salgo hay muchas, demasiadas, que pertenecen a mis veintitantos. Las fecho con el año más bien que con edad, y en esa selección hay demasiadas de 1993-4. Luego, se produjo una especie de agujero, apenas hay nada, yo ya estoy mal, esas fechas son las del detonante y diagnóstico erróneo. Reaparezco brevemente en 1997-8. Un viaje en el 2001, un cumpleaños en 2002 ya pinchando demasiado, y otro agujero, 2004 ya: un retrato de una mujer de 37 años, bien jodida, qué mala cara hago, pero eso también quise que formase parte de esa selección. Ayer acabamos después de la cena en un bar de copas, ninguno en especial, uno cercano al restaurante que sirve unos calamares buenísimos. El DJ es reemplazado por un ordenador, los jóvenes propietarios hicieron los deberes antes y ahora sólo sirven copas. El lugar me recuerda mucho a los garitos que frecuentaba, música rock, indie, big beat, esas cosas que me gustan para bailar. Me digo que he de ver los 40 principales en la tele al menos, por estar algo al día, porque hace doce años de esas fotos de juergas juveniles, hace mucho que ya no puedo decir esta canción se llama tal y es de tal. Me jubilé de estas cosas ya en la treintena, en este milenio, no hace demasiado, quizá esos cuatro años, quizá tres, justo antes de la recta final del diagnóstico correcto. Aventuraría que el mismo mayo de 2003, pues en junio ya no salía de casa, fóbica social como uno de mis síntomas, "más mixta que un sandwich" diría mi Seme. No me atrae la idea de ir a un bar, ni mucho menos de beber. Pero acabo pidiendo una copa. Hará un año que no me tomo un cubata y si lo pido es porque tienen lo único por lo que me tomaría uno, una marca que se ha hecho popular. Ponen un escaso dedo y medio de alcohol, de forma que me digo que me hará más daño la cafeína, luego me he de chutar bastante neuroléptico y puñetera gracia me hace tener alcohol en el cuerpo, soy muy consciente. Además, no me gusta el brebaje, no lo disfruto, no lo acabo. Recuerdo cómo me bebía la mitad del tubo de un trago, me recuerdo y me digo que eso ya está disecado como en el álbum de fotos. Que quizá otro día diga no, paso de garitos, me voy a casa. Que quizá me tome otro cubata dentro de un año. Que ya no tengo un problema con el alcohol, lo cual me alegra mucho. No me imagino siquiera de copas hasta las dos. El bar me gusta, la música también, pero no me quedaría más tiempo del que tardamos en tomarnos la copa. Media hora, no seis robadas al sueño. Recuerdo a otra amiga, siempre decía que las discotecas deberían abrir a las 18 h para llegar a casa a medianoche. Las hay, pero para yogurines. Les recuerdo en el metro Marina, vomitando en los andenes, mientras bajaban del metro los más mayores, dispuestos ya a pisar la Noche. También ahora recuerdo en esa zona el Zeleste, reconvertido a Razmatazz, uno de mis lugares favoritos. Y ahora, no me veo allí. Ayer no debo avergonzarme de mi indumentaria y no me siento fuera de lugar por ello, pero recuerdo esas noches del pasado, y qué talla usaba entonces, y además me lo recuerdan, aquél vestido negro que me atrevía a llevar con unas botas blancas que ahora están de moda rabiosa, cosa que entonces no lo estaba en absoluto. Si me importaba un carajo, quizá estaría subida, porque si algo tengo claro es que el alcohol me ponía hipo. No tomaba otras drogas, ocasionalmente un porro que me sentaba fatal, una hostia en el cerebro que para un bipolar es importante. Ayer, uno del grupo, también bipolar, cuenta que hace poco pegó una calada, una sola, y eso fue lo que sintió, un golpe profundo, mucho malestar. Pero sé de bipolares que fuman hierba, quizá tienen ese hábito como yo tenía el de beber y no lo viven así, pero se la están jugando y además, lo saben. Ha de ser muy duro para un joven tener diagnóstico, tomar medicación, y renunciar a alcohol y porros. Yo me hubiese negado, seguramente; ir de juerga un viernes o sábado era tan necesario como ir al trabajo, y además tomaba antidepresivos y para mí no eran considerados una medicación muy seria entonces, pues con alcohol... No tenía término medio, ir de copas hasta las dos y a casa no era lo mío, a las dos empezaba el baile y allí estaba yo, feliz, alcohólica e hipomaníacamente feliz, como tantos otros que disfrutaban de la Noche con o sin bipolar encima. Y así, muchísimas horas, muchas noches, mucho tiempo que se resume muy rápido en listas de éxitos musicales y un par de fotos. El día después no existía entonces. Hoy sí. Hace muy buen día en Madrid, la única nube es la habitual en mi coco a estas horas, y ahora saldré a la calle. Y estoy feliz, sí, la Noche está en ese álbum, he superado eso. No diré que ya no soy joven para esos trotes porque podría seguir, o hacerlo de vez en cuando, pero no, ya no me resulta atractivo ni mucho menos necesario. Me tomo lo de ayer como algo anecdótico que además acabó -menos mal- antes de las dos. He dormido bien, me he levantado a las nueve, y este post son las reflexiones que hago tomando el café. Mi único efecto secundario de ayer noche es esa garganta que grita: fumaste demasiado. Y no es nada, si comparo con los despertares del pasado. Algunas cosas de la juventud quizá puedan superarse, ya no sólo juergas, sino hasta los manuales académicos, pero no ocurre así con la niñez. Dos barcelonesas recuerdan estos días entre tantas cosas de esa época (bic bic bic bic naranja bic cristal dos escrituras a elegir) que muchos domingos las llevaban a pasear por las Ramblas, como antaño sus padres hicieron también de manos de los yayos, con sus kioscos, puestos de flores y animales. Las Ramblas han cambiado mucho: los animales recientemente prohibidos, estatuas humanas y hordas de turistas. En Madrid, lo popular los domingos es el Rastro, por lo menos para los adultos que conozco, y quizá me dirija allí en cuanto haga una llamada: es domingo, el día después de las copas, y empieza a ser la hora en la que la gente estará despierta si se retiraron hacia las dos. *** Hace cuatro años, aquí estaba con mi amigo Kidam, madrileando un poco... No estaba bien entonces; de hecho, empezaba ya a ponerme muy mala. O pinchaba y me quedaba tiesa en la habitación, o venga juerga y cañas. Un puente da para todos los momentos. Mi amiga S. ha viajado esta vez, aquí la esperaba yo. Cómo han cambiado las cosas... no sólo para mí, para mi vida, ya diagnosticada etc etc. Viajar en avión con la nueva normativa significa que te requisen un frasco de colonia si no lo facturas aparte, collons, que era "Eau de Cologne 4711", no "de Polonio 210". La "prueba del cómo te ven"... salta a primera vista que me encuentro mucho mejor que hace dos meses, respecto a la nueva pastilla y sus efectos secundarios. Cuando estuvo Kidam para el puente del 11-S no era capaz de ir a ninguna parte, cuánta impotencia, pero ahora ya atrás. Se me ve mejor, pero más gorda, claro, es lo que tiene la medicación. Todo es cuestión de procesos en mi caso, y creo que pronto tendré fuerzas para cumplir con el objetivo de empezar a bajar peso y volumen. El ejercicio es algo que uno puede hacer por cojones, o por convicción. Yo prefiero la convicción, porque lo otro no me dura. Es crearse el hábito, poco a poco, y lo de los hábitos, anda que no ha dado para posts aquí. He visto en R. y otros ese paso al cierto tiempo de estar estabilizados: él ha perdido casi diez kilos en medio año con deporte y algo de dieta. Yo estoy oficialmente compensada de lo bipolar hace algún tiempo, a la baja -porque reconozco que mi vida no es muy alegre con tanta seriedad y seny- pero bien, con oscilaciones... llamémoslas "hormonales". El trastorno de ansiedad empieza a entrar en razón aunque le cuesta; todavía hace poco y poco son cinco meses, de la nueva pastilla para ello. Creo que sí, que en breve seré capaz de planteármelo con rigor, porque ayer fui capaz de pensar y pensarme con un: "ahora que estás bien, o simplemente mejor, te vas a librar de algunos kilos de efectos secundarios". . . . Me gusta la pre-Navidad en Madrid. Hasta esta semana no ha empezado a hacer frío. Dice el termómetro que hace 6 grados, y en la calle el fresco golpea el rostro, pero ese fresco me hace sentir más viva y me despeja. En Barcelona, 6 grados es una animalada. Aquí no, ahora a la hora de comer entra el sol y tengo la ventana abierta, es gloria. Ayer y hoy el cielo rabia de azul Velázquez. Cuando el sol se pone, eso sí, la ciudad se convierte en una nevera. Hay unas estrellas de luz fascinantes en Puerta del Sol. La fauna humana que por allí se mueve, de compras, de paseo... odio las multitudes, pero esta es especial, aunque los portadores de carritos con bebés se crean con derecho a atropellar al personal, pero bueno, esto es Madritt y aquí hay que acostumbrar al niño a los atascos cuanto antes, mejor. En la Plaza Mayor está la feria de navidad, abetos y "de todo para el belén". Pero también hay un componente de carnaval estos días de puente que no existe en Barcelona. La multitud está de fiesta, y me divierto mucho, sin alcohol ni ná... esta vez. Hace cuatro años, mismas fechas y mismos lugares con Kidam. Acabamos comprándonos una peluca horrible, tanto como la diadema con unos cuernos de alce. Este año, como que eso ya está visto -las fotos de la locura han circulado y siguen haciéndolo, todavía-, pues tocaba una peluca en plan disfraz (comprarla, un punto de rauxa, la disbauxa es lucirla por la calle y hacerse fotos). Las había de todos los modelos y colores, un simple paseo por la zona te hacía sonreír, cuánta gente mayorcita ya (no, las que llevan visón o peluches de imitación, esas no) haciendo el oso... exótico para un catalán, hace cuatro años flipábamos y nos sumamos a la juerga, con sumo placer y ahora... si es lo que toca, pues mola. Me probé una melena con mechas naranjas y mis amigos, ante mi estupor, afirmaron que con ella hacía cara de buena niña. Hay que tocarse los coj... al final, lo que mejor parece encajar no es lo pseudo-punk sino un clásico a lo "menina". Acabamos S. y yo callejeando por ahí, las dos con unas pintassss. Fue muy útil llevar la cabeza cubierta de esta guisa, pues ya hacía fresco y tapaba las orejas. No veía un carajo con los rizos, pero eso fue fuente de más risas: perdona, no tengo visión lateral, ja, ja, pues anda que yo, ni frontal, ja, ja, y cenamos de raciones, un día es un día y con S., más. Qué cante, cómo nos miraban, y nos importaba... nada, aún reíamos más. Esta inocente disbauxa de ayer ha puesto en mí algo de alegría, pues esta semana era de las de levantarse con mal pie. Esta mañana me dio por escuchar valses y polcas de Strauss... son "mis" villancicos. He notado que estoy algo empanada, me cuesta hablar en catalán... La moraleja que saco: si no llevas gorro cuando anochece, ponte peluca, ya, oh yeah. Bien podría ir a la comida de Navidad con ella, ya puestos a hacer el oso. Y más puestos a ello, el 31 de diciembre... ¿con las uvas, a Puerta del Sol? De eso, hace 20 años ya, en otro viaje, y no estaría mal repetirlo. Ya se lo he propuesto a mi madre, creo que ver a Springsteen le ha dado marcha y me alegro mucho de verla así. *** Eso me dije cuando tocó pagar más de mil euros, la última vez. Y lo pensé en serio: tenía que arreglarme la boca, pero no estaba lo suficientemente "viva". Para qué gastarse el dinero y sufrir en la clínica dental. Si al menos pusieran dientes de oro, como antes... Ahora me siento viva, porque estoy calculando, a menudo abro las hojas de cálculo, lo que ahorraría "si...", y me empiezo a plantar esos condicionales. Ahorrar para ir al dentista. Y, por qué no, en un futuro, digo yo que a los 40 ya seré mayor y sólo me falta un año y una semana más o menos... dar una entrada para una propiedad, que con mi presupuesto, sería en provincias. Pero tendría dientes y tomates. Seguiré calculando, y poco a poco, aplicando esos "si...", pero muy poco a poco, a medida que el tratamiento vaya siendo eficaz y pueda estabilizarse una pauta, algo más definitivo pues sigo en el proceso de encontrar mi cóctel a medida, y en de estabilizar también efectos secundarios para que mi vida pueda ser "normal". Tendré 40 años, y con suerte me darán una hipoteca a 30. Le estoy dando muy poco tiempo al tratamiento, soy consciente, pero también debo pensar, como no- suicida, de una vez, en mi futuro, pre-menopáusico. *** P.D. Esta página no se carga bien, pero otras tampoco, así que me informaré y haré pruebas antes de dar una nueva dirección para este blog, por provisional que sea. Gracias. Del 3 al 6 de agosto del año pasado, me estaba instalando en este apartamento (no, no el de la foto), aquí mismo lo escribí y me parece que ese post del 6 ya lo hice con mi propia línea telefónica, instalada en tiempo récord. Me encanta este piso. Es exterior y muy soleado, anti-depresiones le llamé en su día, antes de pasar "la estación de las lluvias" donde todo fue gris, pero... hay que acostumbrarse al tiempo de otra ciudad, a todo en otra ciudad y me dicen que año y medio aquí es poco para integrarme. De momento, esta ya es mi casa. Pocos libros todavía y casi todos los discos en álbumes, renuncié a las cajas para no ocupar espacio. La tele del casero se ve fatal pero poco me importa. Compré un vídeo y con eso la veo algo mejor, poco pero hoy, peli de Woody Allen en la 2... no faltaré a la cita. Escribo a las seis y media. Vengo de la compra, meriendo un poco de pan con tomate con jamón, y pongo una lavadora. Y el aire acondicionado, ya está pegando fuerte en esta fachada. Y hoy, ajuste de pauta también, lo estaba esperando y a ver qué tal, son cambios leves. Sí, nací y viví en Barcelona, Catalunya, pero ahora soy ciudadana de Madrid, Madrid. Cómo pasa un año... hoy lo celebraré cenando unas gambas al ajillo. P.D. Viendo la peli, y digiriendo las gambas. *** Decía Sandman en un diálogo de la premiada "Sueño de una noche de verano": "Es privilegio del bufón decir verdades que todos callan" (No recordaba la expresión exacta y a la primera página de la búsqueda encuentro la referencia: http://www.x-flash.org/blog/archives/cat_libros.html) Esta expresión era usada con frecuencia por un guiri que conocí el año pasado, afincado en Catalunya. Con ese privilegio encima, hacía y deshacía a su antojo sin recibir malas miradas, sin dejar de ser respetado, más bien al contrario: un tío bien considerado. Era diferente, porque era extranjero. Era diferente... ... y yo soy diferente. Pues bien, ahora creo que soy yo la que tiene ese don. O la nueva pauta se ha convertido en el suero de la verdad y no puedo sino decir lo que pienso o es que ya tengo edad para decir verdades y acabar ya con la hipocresía que siempre odié. Creo que me gusta la serie "House" porque el médico protagonista afirma que no miente, que dice la verdad tal como es, y realmente lo hace. La ruda, dura, hiriente verdad. Sus sentencias son tan verdaderas como tajantes. Una vez alguien me dijo que era tajante. Sé que lo estoy siendo. Sé que soy la guiri ya, digo guiri por no decir loca, y que lo que digo puede herir, pero no me callo, porque me han dado el suero de la verdad y si me cuentan algo, me da por resolver el puzzle a mi manera. Esto, como ya dije en otro post ("LUCIDEZ"), o te coloca en el conjunto de los genios o en el de los locos. Noto cómo hay una línea entre los locos y los cuerdos, entre los sanos y los enfermos. Así que ahora tengo la inquietante sensación de estar bajo el privilegio del bufón. Habrá que acostumbrarse a ese rol, que es el que me están otorgando, ¿quién? todos los que me han conocido antes y después del diagnóstico y ahora nos vemos en persona y me dicen que me ven bien. El psiquiatra también me ve bien, en período eutímico (eso entre comillas, pinzas y lo que se quiera). Pero... me siento el bufón, que me tratan como a tal, quizá ya de por vida. Notaré pronto, muy pronto, para quién soy el bufón, y haré mi lista, ya puedo escribir varios nombres... ¿se escapará alguien? P.D. Es la tercera vez que re-escribo esto, ya sin otros detalles y batallitas porque estoy cansada de los fallos de conexión y servidor... espero que se cuelgue ya sin problemas!!! *** Ayer después de cenar quedé con un viejo amigo y el plan era pasear por la playa. Llegamos a mi banco favorito pero, oh, ahí estaba en la arena el chiringuito con música house, y decidimos bajar a la arena, y saqué el pareo para no ensuciarnos demasiado. Me quité los zapatos, quería pisar la arena, y meterme en el agua. Arena húmeda, ola rompiendo, con los pies en el suelo pero... volando. Giré la vista a la derecha, allí estaba la luna creciente, las torres gemelas de bcn, el puerto olímpico con sus luces, algunos barcos a lo lejos. No me importó que la falda se mojase, me quedé contemplando todas las luces mientras el agua se movía y jugueteaba en torno a mis piernas. Estaba en bcn, y estaba viva. Me sentí muy viva, muy a gusto, fue una experiencia. No por echar de menos el mar, pues sé olerlo a distancia, pero ayer el mar me acarició. Y fui consciente de que había dado unos cuantos pasos en mi vida desde la última vez que pisé la arena, y los di en el agua, viva, viva, viva. Recordé las fotografías que tengo en mi archivo, las estaba haciendo realidad. No puedo explicarlo mejor, no con efectos secundarios, estoy borracha sólo por recordar lo de ayer noche, las pastillas ayudan claro... Me sentí borracha ayer en la playa, y eso que no pude tomar la cerveza que mi amigo compró. Esa fue la diferencia, antes hubiese pedido yo también, pero no se me pasó por la cabeza, ni un trago. Lo pasamos muy bien charlando. Se está dejando el pelo largo, está rejuvenecido a pesar de los problemas de esta vida, que en estos momentos son graves. También se metió en el agua, pobre, los pantalones... gran elección, llevar falda corta (que espera lavado urgente, arg). Estoy en bcn, y no me estoy matando, todavía. No me mataré, estoy entera, voy a ver a mi familia y a mis amigos, y sé que me dirán que estoy bien, pues mi propia madre me lo dijo al recibirme en la estación. Esta tarde conoceré a alguien... y esta noche, también, cena de gente que se conoce (¿son o no bipos? sí, lo son, y..? somos algo más que bipos, somos personas y amigos de momento todavía virtuales), el lobbie catalán en pleno... digo eso, porque compartimos tertulias últimamente y no nos conocemos en persona. Alguien ha venido de Madrid, y alguien ha venido de Suiza, y alguien ha organizado el cotarro. Puede ser tan especial como el agua que proporciona vida al contacto con la piel, tengo muchas ganas de conocerles y de que me llamen por mi nombre, dejar de ser Blue por unas horas. Quizá les convenza para ir al chiringuito de la playa después... P.D. Fantástico post... se irá a la lista de los cutres. Se nota que estoy borracha, todavía. Tengo la cabeza en su sitio pero no está en su sitio, no lo entiendo ni yo así que... a ver si vuelve pronto, que la necesito esta tarde. *** Hoy han bajado algo las temperaturas, esto parecía ya lo peor del verano... y HOY ME HE EMPADRONADO. Después de un año, tres meses, y ocho días de residencia. Por tanto, motivos no simbólicos sino prácticos. Me acompañó un amigo, "mi padrino", quien me ha felicitado por mi nueva "nacionalidad" ja, ja. Y del cielo de Madrid ha empezado a caer agua, y huelo a asfalto, tierra y vegetación húmedos. Desde mi casa, donde contemplo el siempre fascinante cielo de Madrid. Merde, hoy no toca atardecer espectacular sino relámpagos... No soy supersticiosa, y se agradece el aire fresco. Ahora tendré que aprender en serio algo de "cheli". *** No canto victoria, pero hace una semana más o menos que empiezo a tener hambre. Hambre primaria, de la que tu estómago se queja, de la que te obliga a poner una sartén o una olla para cocinar algo sencillo pero decente y no un bocadillo, algo que en realidad sí llene tu estómago de productos variados y no de galletas, atún y cortes de jamón y queso. Primero vinieron las ganas de cenar, a la hora de cenar quiero decir, de 21 a 22h, no anoté el día pero me alegré mucho. Son las 22 y acabo de cenar. El hambre de mediodía se resiste, la engaño como puedo, pero también entrará en razón, ella solita, poco a poco, ahora día sí, dos no, y ya veremos cómo y a qué hora se instala, la cena lo ha hecho ya a esa hora, dos horas antes de ir a dormir. Espero que el hambre, como la lectura, no me abandonen una vez los recupere. Restos interminables de una depresión ya crónica en mí. Poco a poco. Las rutinas acuden a mí de donde menos me las espero, es un proceso algo alucinante. Ya le comenté ayer al psi el tema. Ha sido tener el sueño regulado, y comenzar a cambiar bastantes cosas. Sabía que el sueño era crucial en el TB, pero no hasta este punto. Tengo la sensación de que "al principio fue el sueño", esas ocho horas dormidas de noche, ese despertar temprano. En mi vida había llevado este horario, y hay tantas cosas que en mi vida no había hecho que me siento nueva de verdad. Adelante, todavía queda, y ya me han puesto deberes otra vez, hasta el verano. *** Esto para mí es el "doctorado", por favor, ni siquiera he llegado a "la universidad". De mayor, quiero ser alguien que pueda controlar sus impulsos. . . . Entrevista con el psiquiatra (fragmento): "eres muy impulsiva, hay que aprender a controlar esos impulsos" . . . P.D. Editado 24/10/09. Tres años y medio después, vuelve el tema en este otro artículo, mucho más elaborado http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2009/102201-un-ego-bipolar-adolescente.php *** Estoy que salto. Hace dos días que salgo a la calle por las mañanas. Ayer lo conseguí, una hora, y volví para tomarme las pastis de la mañana, pues todavía no controlo bien sus efectos secundarios. Hoy no me veía con fuerzas para repetir la hazaña, así que me las tomé, pero no se ensañaron conmigo y decidí salir igualmente. Esto para mí es muy importante. Ha hecho falta que controlase el sueño, levantarme a la misma hora y sin despertador (sigo sin oírlos o escucharlos, mi especialidad siempre fue ignorarlos o apagarlos) para poder plantearme ahora la rutina de salir de casa, una vez despejados los efectos secundarios de la noche. Ya no tengo la tostada de antes, así la llamaba y anda que no dio fuente a anécdotas, y la seguirá dando, pero ya menos. Buenas noticias. Hoy he pasado horas fuera de casa, agotamiento psicológico (transporte público, gente...). Nota: aumentar progresivamente actividad social de lunes a viernes. Una vez controlado el sueño, un pasito más. Me ha costado meses el anterior, y ahora sólo tengo hasta junio para consolidar un paseo de una hora por la mañana. Digo junio como quien dice el calor que hace que se desmayen hasta mis pajaritos de la ventana. Es importante la rutina horaria, mucho, he de salir a las 9 o antes para refugiarme de ese calor y cumplir el objetivo mínimo, una hora. Entonces volveré al punto más o menos donde empecé esta bitácora, con instrucciones muy precisas, con rutinas muy marcadas, en su día por mis psicoterapeutas, pero se vuelven papel mojado a la mínima, comprobado, sólo hace falta una leve oscilación que dure una semana para dejar de... beber leche, por decir algo. Si todo va bien, en junio me levantaré a las 8, me despejaré con mi único café, y saldré a la calle, ah, y duchada. Quizá esté luego en casa encerrada hasta las 20 h, cuando de nuevo se puede salir por lo que comprobé el año pasado. De hecho, deberé salir de nuevo, pues en la pauta está hacerlo mañana y tarde, y más si no se practican otros deportes, hay que caminar y hay que RECIBIR SOL. Muy importante para los neurotransmisores. Sol y Sueño. Ya tengo el sueño, voy a por el sol. Y me protegeré de él con cremas de tipo pantalla total, hace años que debo hacerlo. El Sol es también el ejercicio. Son dos cosas en una, y no puedo separarlas, además, las necesito a las dos. Me la estoy jugando, pero poco a poco, y teniendo los límites ahí marcados, y la espada traicionera encima, que puede caerme en cualquier momento de esta primavera y no en mayo-junio que es cuando se puso en la agenda otras veces. Mientras tanto, no me fuerzo, esto parece un juego de estrategia ya. Estoy viendo bastantes películas y documentales. No voy apenas al cine a pesar de haber tenido temporadas muy cinéfilas. Lo que me interesa de la película es la versión original y eso por fortuna ya lo proporcionan los DVDs. Sacados de redes P2P, que hay que aprovechar la conexión y amortizar de paso el firewall. ¿Qué veo? Caprichos como los "4 fantásticos" (para fans Marvel y yo lo fui) o "Sin City" (me ha gustado, a pesar de no conocer el cómic). Documentales, arqueología básicamente. No veo la tv de noche, porque es para noctámbulos. Ni de día, pero bueno... si pasa algo, me entero por el periódico digital y quizá no pase más allá del titular. También veo pelis de video que grabé hace años, como :) "Víctor o Victoria", ya ha tenido su pase este año. Poco a poco, con el tema sol y paseos. Quizá mañana caiga y me vea incapaz, pero pasado me levantaré. Hay que reinventarse y tendré que ingeniar trucos que necesitaré. Uno que ya tengo, olvidado y he de recuperar, es salir con un botellín de agua, pues bebo unos 2-3 litros al día. Por ejemplo. Estoy animada. Animada con cautela, y también satisfecha. Es hora de tomar las pastillas. Cenicienta cierra sus ojos a medianoche, a menos que algún vampiro la distraiga. La noche, a veces la echo tanto de menos... no el salir, sino el acostarme tarde, con la lucidez plena, que tengo calculada a eso de las 2 a.m. Ya no, sólo días excepcionales, cada vez menos PORQUE LUEGO ME LEVANTO A LAS PUÑETERAS 8 A.M. Que viva el sueño regulado, en mi vida lo he tenido... *** Cuántos días me parecen ahora anodinos, faltos de interés, es la inercia lo que los mueve. Este fin de semana ha sido especial. He sentido emociones, intensas, no como las de antes por supuesto, pero han teñido muchos momentos de colores muy diversos. Y pasar de nuevo a la soledad. Y no sentir soledad ni el adiós a gente, sino satisfacción y agradecimiento por los momentos vividos. Reencontrarse y reconciliarse con una misma, siento que he dado un paso hacia delante. He pasado muchas horas conmigo, en serenidad, escuchando a la Callas y escribiendo. Y me ha acompañado el sentimiento y ya una incipiente certeza, la de que soy mi mejor amiga. Este momento de gloria, cómo no, ha de estallar en lágrimas, reparadoras, de perdón, de aceptación, de autoestima. Un paso más. El camino sigue siendo largo, pero ya no tanto. Hoy se cumple el año justo. El tren nocturno Barcelona-Madrid llegó a la estación de Chamartín a las 8 de la mañana. Salí a la calle a cinco grados bajo cero por la ola de frío, con dos maletas y alguna mochila. Y la incertidumbre y a la vez ilusión, iba a instalarme en otra ciudad a vivir mi "Nueva vida". Cogí un taxi y en la radio sonó "Losing my religion" de REM. Sigo en Madrid, y este año ha pasado de todo, por tanto, sí he vivido. Barcelona está lejos ahora, lejos de esta vida. Hoy iré a la tintorería a recoger ese abrigo con el que llegué, que vestiré de forma simbólica. He enviado una carta: Gente, gente que quiero: [Blue] *** Parecía fácil empezar de cero sin cargas y olvidando terapéuticamente tu pasado. Como punto de partida, estuvo bien. El otro día apareció alguien de mi pasado (mejor dicho, yo del suyo) en mi móvil, en plan pesadito, y al final le dije que ni siquiera estaba en Catalunya para tomar ese café. Por suerte, se despidió sin acosar más. Es de peli de terror, mejor no lo cuento. Capullos al margen, la vida sigue, y la vida son problemas y complicaciones. Cada persona que conozcas y que acojas como amigo en tu interior, va a hacerte mella, vais a ser compañeros de viaje. He tenido suerte, siento que recibo lo que doy y por eso puedo decir que tengo amigos, pocos y buenos. Y te encuentras que en un año has tejido ya una vida que se complica por momentos, que te recuerda que ha sido intensa de nuevo.Han pasado muchas cosas, han ido acumulándose, y es hora de soltar lastre. Emocional, lastre emocional. Las facturas de casa van a seguir pagándose. Estoy cansada, me pesan demasiadas cosas en la cabeza, esto va a afectarme emocionalmente. Descomplicarse, proceso difícil y doloroso. No pude hacerlo sola en su día aún sabiendo que lo necesitaba o enloquecería encallada, tuvo que venir un diagnóstico a llevárselo todo por delante a lo salvaje. Hoy es día de pedir consulta al psiquiatra según lo pactado. El terapeuta me proporcionará los bisturíes que necesite para salvaguardar mi salud mental. Habrá que cortar, pero eso lo haré yo, una vez tenga claro con su ayuda qué, cuándo y cómo. Antes no lo sabía y hacía estragos en mi vida intentando descomplicarla, rasgándola. El corte de un bisturí, por el contrario, es limpio. Hablo del mismo corte del post "Seriedad", que nadie piense "lo que no es". Sólo que esta vez quiero que el corte sea definitivo, que no haga daño o éste sea mínimo porque yo misma me la juego en un efecto rebote, y como esto me ha sucedido ya, voy a cortar con precisión esta vez. Hay que ser algo egoísta, aunque vaya contra natura, hay que ser lo que sea para que no pierdas tu salud mental. Respira, no hay otro camino y estás cansada de haberlo buscado. Que te ajusten ya los tornillos porque ves como uno empieza a fallar, esa empatía te los afloja. *** Soy afortunada, y mucho. Aunque el diagnóstico tardío hiciese mucho daño a mi vida. Me protege un estado del bienestar, por ejemplo, cuando no he podido trabajar por baja laboral no me ha faltado dinero. Soy europea, y esto es algo que he de agradecer mucho, aunque cada año maldecía la hora de pagar impuestos. Soy afortunada, he vivido en una capital donde hay un equipo que investiga sobre el TB. Estos profesionales me han devuelto a la estabilidad, toda la que hasta el momento es posible, o tuve alguna vez. No me alejaré de núcleos donde haya un especialista en TB aunque siga gastando dinero en las consultas. Sin salud, el dinero no vale nada. Por un cáncer se iría a Houston, ¿se sabe que el TB mata con suicidios? Soy afortunada, recuerdo perfectamente lo que era mi vida antes del diagnóstico y sólo era dañina para mí y para mis seres queridos. Me cuido para mí y para ellos, puesto que nadie quiere verme "como antes", o algo mucho peor, cuántas veces lo hice y no lo hice y ya ni pienso en hacerlo. Soy afortunada, no tengo un grado grave de la enfermedad, ni trastornos de personalidad asociados. Sólo me molesta la angustia y el ciclo menstrual, que altera mi estado de ánimo. Soy afortunada porque antes pagaba poco por mi medicación, unos 20 euros al mes quizá, y ahora me resulta gratuita. Es una medicación muy cara que se paga íntegra en otros lugares. Por eso y más que he sabido, soy consciente de que no todo el mundo puede decir lo mismo, sé de mucho sufrimiento por haber nacido con una enfermedad puñetera en el lugar menos indicado, y por tantas otras cosas. Es momento incluso de llorar, qué injusticia la de nacer al azar en el planeta y que de eso dependa tu salud y tu esperanza de vida en general, por no hablar de calidad de vida. A los 35 mi vida cambió, sufrí mucho, pero soy afortunada por decirlo en pasado. Tengo tanta fortuna por tener familia y amigos, por sentirme amada por ellos, que no sé qué hubiese hecho de no tenerles. Sencillo ejercicio, esta lista, en la caída del domingo, ese momento tan melancólico. O no es fácil, pero es importante saber de dónde vienes, aunque no sepas exactamente a qué quieres dedicarte cuando seas mayor. Reconstruirse ya es mucho. Y os digo que es posible hacerlo, lo es, y lo dice alguien que ha estado demasiadas veces en el infierno o en el reino de los muertos en vida, reinos que a veces se presentan en mis pesadillas pese a que no los olvido de día. Y alguien que dista mucho de estar sana, pues tengo indisposiciones casi diarias por efectos secundarios, simplemente me sujeto 24 horas al día. Tampoco soy rica, pero puedo comer y tener mi techo. Soy afortunada por estar mejor. Estaré mejor-que-mejor, porque sólo hace un año que estoy mejor. Y... cruzo los dedos... no he ciclado en un año. Puedo hacerlo en cualquier momento, de hecho tres oscilaciones con pinta de episodio han sido paradas farmacológicamente. No está en mis manos ciclar, sí poner los medios y las alertas para ver si ello es llevadero o se convierte en la montaña rusa de la que tanto me costó bajar. ¿Esfuerzo? Sí, algo de eso hay. Ya hablaré de eso, si no lo he hecho ya durante este año, post a post, paso a paso. Esa es la esperanza que pueden recibir mis amigos virtuales del otro lado del charco. Todo tiene su truco, y cada uno tiene su truco también. No sé rezar. Pero de alguna manera lo he hecho esta noche, como cuando de niña venía Madre a darme las buenas noches con un Padrenuestro. Pienso en voz alta, y la mirada se lanza al techo, qué tendrá el techo. *** Se busca al sujeto Carne de Psiquiatra, perdida entre los cachivaches a meter a presión en armarios o altillos, cuando no de rebajas buscando su XL (uy cuando os cuente las rebajas...). Se busca al PC de Carne de Psiquiatra, pudriéndose en el servicio técnico. Se busca el alta de una conexión a Internet. Se escribe cutremente desde un cyber. Se os debe y se os contarán cuentos y batallitas bipolares en breve. Sois geniales y me siento bien si mi testimonio y desventuras os sientan bien. Quizá mañana mismo acabe mi desconexión, el caso es que me ha sentado bien, la vida real siempre sienta bien, o no siempre, pero para mí ahora esta es la visión, diría que de nuevo centrada y serena. Vuelvo a empezar, y celebro hace un par de semanas (y hoy me han dicho "ese es tu cumpleaños") que HACE UN AÑO QUE YA NO TENGO IDEAS SUICIDAS Creo que se me va la pinza y esto ya lo escribí pero me repito, porque para mí es muy importante este estado en la rehabilitación... desde luego, hay mucho que contar y este pc pringoso no me inspira, eso si consigue colgar este post. Se busca voluntario para practicar la foto, por cierto XDDDD *** Ahora sí me siento madrileña. Sigo en Barcelona y ya me han preguntado dos veces en el barrio si soy de aquí. Algunos vecinos de la finca ni me recordaban. Pues bueno... la cosa va en serio, sí, vivo en Madrid, ya estoy cambiando domiciliaciones. La gente se queja del frío y van tapados hasta el cuello con bufanda, y yo, quién me lo iba a decir, llevo el mismo aspecto que me daba frío ajeno cuando mis amigos de Madrid venían: chaqueta abierta y bufanda sin atar. Y soy muy friolera y no tengo frío, ahora que ha remitido la ola. Quizá me guste el frío, el frío te hace sentir vivo (si tienes medios para taparte y algo para calentar la casa, claro) y puedes combatirlo, incluso de formas muy divertidas. Me responderé a esta cuestión cuando vuelva a Madrid y deba taparme las orejas. Me he dejado seducir un tanto por el diseño, marca de esta ciudad. Me ha maravillado el contraste de la luz. He hecho fotos como una turista, quizá lo sea, qué pensamiento más turbador. El paseo por la playa con Kidam fue ... fue... fue. Tengo la autoestima sonriente, y empiezo a resignarme ante la idea de ir al gimnasio a rebajar peso, porque me han dicho que soy sexy y eso quiero verlo yo con mis ojos jaja. Me encuentro muchísimo mejor. Creo que me la pauta volverá a su cauce, es decir, a las dosis antes del aumento. Ya no tengo picos depresivos, y me siento sedada con tanto tranquilizante. Me alegra saber que son bachecillos que en una semana o dos de cambios en el tratamiento remiten. Y que pronto podré pedir al psiquiatra que vuelva a cambiar lo que considere oportuno, su medida de choque ha funcionado a pesar del escepticismo que siempre me acompaña. Porque al principio de mi diagnóstico bipolar, no confiaba en los psiquiatras. Me había llevado mal uno diez años. Me tuvieron que convencer buenos amigos del grupo de apoyo para confiar en el tratamiento. Pero los hay buenos, buenos psiquiatras, doy fe, después de media vida mal estoy mejor y empezando con ilusión (oscilante, cómo no) y quiero dar fe a quien no se encuentre bien en estos momentos. Me siento estable de nuevo, otra cosa es que sea un bicho raro y haya quien lo confunda con la enfermedad. Claro, me molesta el ruido de la televisión, eso ¡¡no es normal!!, ¿debería decírselo al terapeuta? Jajaja. Pongo un poco de iluminación navideña en la ilustración (se llama caos pero me gusta, además también el caos soy yo aunque esté ordenándolo todo, claro, por algo hay que ordenarlo...), este año es muy austera en las dos capitales pero me parece bien el ahorro de energía. P.D. Ah... me llamo Carne de Psiquiatra, Can-ne para los amigos. Si son muy íntimos, quizá me llamen... B... Azul turquesa es el color del blog, azul turquesa es mi color preferido, el color de las playas de aguas limpias. Ayer vi un documental de focas monje y aunque ya me sé su vida y milagros, me siguen fascinando. A esto se le llama en Catalunya un poti-poti, un post variado que ya no sé ni en qué tema meter, en batallitas que es un saco gordo P.D. No, esto pertenece a mi "nueva vida". *** 2006. Tengo ilusiones para este año, la primera, ver el tradicional concierto desde Viena. La segunda, que el psiquiatra vuelva a decirme "ven en tres meses más o menos" La tercera, volver a casa y encauzar el año con actividades, amistades... Creo que después de casi toda una vida, empiezo a tener optimismo. Eso también me ilusiona. 2006... *** 48 horas intensivas de banquetes desde que aterricé en Barcelona, incluído el del 26 que es una celebración catalana, es festivo también. Agotamiento psicológico pero lo conseguí. Pero por primera vez en muchos años, he aguantado el tipo, otra prueba de que -mi psiquiatra mi madre y el resto del mundo piensen lo que quieran- yo voy avanzando. Otros años me excusaba por resultarme insoportable la algarabía. Este año me he tragado las batallitas de la mili de un invitado, eso tiene mucho pero que mucho mérito. Lo peor fue la nochebuena, en una casa de no fumadores, cada dos por tres a la ventana a darme la dosis de nicotina. El resto, muy sociable o lo más que puedo llegar a ser con gente que apenas conozco y soy metida en mesa demasiado incómoda, sólo nos vemos para navidad y "uy qué bien te conservas" y cosas por el estilo es lo que se dice la gente con todo el buen deseo del mundo y también con hipocresía. Quizá por eso tampoco me dejé ver algunos años por uno de los banquetes. En Catalunya el banquete de navidad si es muy tradicional es un cocido, pero no conozco a nadie que lo haga, es decir, poner la carne del cocido de segundo plato. El que conozco yo consiste en entrantes de marisco en abundancia, embutidos de navidad sin que falte un buen jamón, una sopa -sí, esta vez de cocido- con "galets" y luego el ave. Este año pularda, que es la hembra del pollo de pagès al parecer. Creo que el tema menú ya lo abordé en otro post. El cava, no falta, ni un buen vino. Si en el resto de este país no quieren cava catalán, no problema, nos lo beberemos nosotros, y venga risas, y yo con mi copa de agua. Hace un frío de c... y encima me regalan boina y bufanda porque "en Madrid hace mucho frío", están locos, sólo recuerdan los entretiempos como cliché del tiempo en Barcelona. Tengo ganas de irme a casa, pero no he cumplido con mis obligaciones todavía. Eso sí, si me rayo mucho cojo el tren y ... "sí, sí, ya sabes como es ella", ya me la sopla. Aguanta. Paciencia. Aguanta. Todo pasa. Paciencia. Abrígate o pillarás otra gorda. Esa neblina es agua que cala, es rocío en las ventanas que se va convirtiendo en agua. No hace tiempo para acercarse a la playa, no todavía, pero donde resido, no es broma, respiro mar. Me conecto casi nada, parece que haya que demostrar a alguien que no soy una adicta al PC. Pero me dije, leches, has abandonado tu blog, una de tus actividades, eso no puede ser. La verdad es que estoy poniendo orden en mis cachivaches y papeles varios, por ejemplo, documentación que en su día me pareció relevante, y la distancia te coloca en otra posición. Has perdido apego emocional a lo que en su día guardaste. Es interesante, y llena bolsas de basura, y vacía estanterías, aunque es agotador. Pero había y hay que hacerlo. Con los apuntes no me atrevo, no todavía, ya llegará el momento. Estoy de orden en casa de mi madre. No sé cuándo volveré, así que intentaré dejarlo todo lo más despejado posible. Yo había llegado a tener más de veinte archivadores, ahora no lo sé exactamente, quizá no lleguen a quince. Las fotos también "caducan". Pongo en una caja archivadas las que van desapareciendo de los álbumes. Hay que simplificarse la vida, y a ese objetivo quería llegar, y ha hecho falta poner distancia temporal y kilométrica para empezar a poder realizar esta tarea de forma no traumática. Antes me enfrentaba a un solo papel y debía dejarlo, no podía. No es una tarea grata, es destruir pasado, y ahora sigue costando, menos pero sigue siendo un esfuerzo, pero sí lo agradeceré en un futuro y lo mejor es que llevo dos días en ello y he avanzado mucho, aunque agota psicológicamente. Es otro logro, estar preparada para eso. Son pequeños logros que desde afuera, mi propia familia, no es capaz de apreciar. Al menos, me ven con buena cara. No sé si aguantaré lo previsto. Los cambios hacen que mis rutinas se tambaleen, y me ha costado mucho llegar ahí. Fue un mal trago empezar a disolverme en el sueño en el banquete de nochebuena a las once, pero una buena señal: respeto mis horas. Meditando... noto que he avanzado mucho estos nueve meses de “Nueva vida”, aunque a la gente pueda darle risa que le diga cosas del tipo: ahora paso la escoba y la fregona, lavo ropa a mano, mi armario está ordenado, bebo leche, compro y como pan… antes, cuando estaba muy enferma, no hacía nada, como mucho iba a trabajar y al llegar a casa “desaparecía” sin hacer nada, ni fregar los platos. Y después de eso, yo era incapaz de hacer casi nada, por eso era cuidada por mi madre, y fue cuando tuve los dos ingresos. Creo que por estas fechas fue el segundo ingreso, ahí está en el blog pero no quiero mirar atrás ahora. He de seguir avanzando. Muy poco a poco, son demasiados años sin hacer lo que ahora poco a poco va saliendo de mí, ahora que la enfermedad empieza a dejarme en paz y a ratos, este último mes sobre todo. Ahora estoy acostumbrándome a las nuevas dosis y bueno, ya se sabe lo que hay. La rutina de la comida es difícil con la angustia, “los nervios” me cierran el estómago, pero se hace lo que se puede, aunque sea comer a deshoras, pero comer. No he comprado chocolate, esta noche me puede dar el síndrome de abstinencia pero... ajo y agua. Y no porque me puedan dar tentaciones, en primer lugar nunca me gustó el cava (mis razones tengo) y no tengo ganas de beber, que es lo importante. No sé por qué siguen preguntándomelo en consulta, pero he visto casos de que “venga una cerveza” un día y se vuelve a coger el hábito, y me han dicho que eso es o puede ser un principio de crisis, el volver a beber. Quizá la depre anime a hacerlo, a mí ya no, ni siquiera bebo las sin alcohol que están en la nevera para los invitados. Quizá he tenido suerte y no he tenido ganas de recaer, ocasiones mil, pero nunca me lo planteé en un mal momento, que supongo es lo que cuenta y por eso lo preguntan. Y ahora viene lo triste. No bebo. Para eso están mis queridas benzodiacepinas, primas hermanas del alcohol me han llegado a decir, y por eso quiero dejar de tomarlas, que me pauten otra cosa para los nervios por favor que ahí ya estoy enganchada sólo con lo que debo tomar, no abuso, no tomo más. De mica en mica, mi pauta irá cambiando, y mis rutinas serán cada vez más productivas. Hoy me he puesto a hacer un poco de orden en los posts. El cambio de formato de blogia ha dejado por reconstruír los artículos antiguos que linkaban a otros, y he de rehacer (ya veremos si tengo ganas) posts como el de lecura-resumen para agosto, con links a lo más destacado del blog. He eliminado el tema "Salir del zapatero" y trasladado los artículos a "Batallitas bipolares". Vaya, eran nueve posts, me despisté porque uno no tenía foto, y sí, poniendo "zapatero" en el buscador, salen todos. Porque ese tema en el blog está cerrado, porque ya no voy a hacer más experimentos. Si conozco a alguien y la relación se mantiene en el tiempo, ya saldrá el tema. Me ha defraudado que la verdad defraude, y pienso que vivimos en un mundo de anuncios de tv donde nadie tiene caries. Y la gente quiere eso, y eso no existe. De acuerdo, soy una persona especial, pero eso de entrada, atrae. Luego asusta una palabra que empieza por B, no la digo porque me asusto hasta yo, vamos. Vivo con una enfermedad, y hay gente que vive con otras. Pero la artrosis no tiene estigma, esa es la diferencia. Vivo con esto como una mochila y no me dedico a ello todo el día, aunque ahora tengo la actividad bastante limitada por los efectos secundarios. El blog sigue divulgando cosas relativas a la enfermedad y a mi manera de vivirla, sí, pero eso no es mi vida, mi vida es lo que luego igual cuento parcialmente aquí, o no cuento, directamente. Ya no salgo del armario ni con otros bipolares. He dejado de asistir a las reuniones. No más preguntas, no más que gente sepa de mi vida privada, sean bipolares o no, no olvidemos, son gente. Ocurre que el pertenecer a este club da derecho a indagar allí donde otros enrojecerían al hacer según qué preguntas. Y uno acaba desnudándose ante un desconocido. Nunca lo hice, ¿por qué ahora? ¿porque tengo una enfermedad? No, no me parece un camino. Porque no dejamos de ser g-e-n-t-e. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/120804-gente.php (¿no carga el link? Post "Gente", en teoría 8 de diciembre de 2004) Salí del armario en parte publicando mi fotografía en el logo. Dejémoslo ahí. Ya sé que soy una persona y que la gente que me pide mi nombre real no me va a discriminar, pero no quiero más experimentos, quiero vivir con esto, con la mayor calidad de vida posible que creo estoy alcanzando a pasitos, y punto. ¿Qué más da cómo me llame? Aunque no te guste mi nick. Esto es Internet, no me vas a conocer en la vida real, aunque hay y ha habido excepciones. Es hora de protegerse, de salvaguardar mi privacidad y mi intimidad, a las que tengo no sólo el derecho sino necesidad. *** Supongo que este post es continuación lógica del anterior, donde supongo que tomé la sabia resolución de imponerme a mis hábitos o pérdida de hábitos o me da igual ya. Sigo despertándome pronto, antes de las 9 incluso. Mío es el error de tomarme las pastillas entonces, pues se mezclan los efectos secundarios de la noche con los de la mañana. A cambiar, mejor tomarlas a media mañana. He decidido hacer un pequeño cambio de horarios, mejor dicho, fijarme una rutina con horarios. Me impide cumplirla el estar atontada, pero para pasar mi querida escoba después del café (no más chat-café), con dos neuronas bastan. Nada de fregar platos, los rompo, no porque me tiemblen las manos (no tengo ese efecto secundario) sino porque estoy torpe. Y todavía no me he tomado las pastillas de la mañana, pero todo se anda. En la rutina que estoy dibujando aprovecho las horas en las que mi cerebro funciona al 100%. Y mis fobias desaparecen, ahí están de nuevo como una sombra, cómo me cuesta no darme de cabezazos contra las paredes y esperar a que llegue "la hora buena". Y no puede pasar la cosa de medianoche, voy a ser la Cenicienta. Escribo esto a las 23 y a las 00 mi pc se apagará. Lo malo de hacer planes es que si no los cumples luego, la frustración es infinita. Voy a marcarme objetivos realistas. Para empezar, menos vida cerca del pc. Ni leer, ni escribir, ni chatear. Lo justo, o sea, dejarlo bajando música que para eso está el wireless del vecino, y para eso me basto con media neurona. Escucho mucha música ahora, se nota en los "minutos musicales", porque a veces una canción dice más de mí que cualquier palabra. Apenas hablo, no tengo ganas de hablar, cómo me gusta el silencio y escuchar música, a veces tranquila, a veces electrónica. Compra, cocinar, cómo cuesta cocinar para uno y más cuando no se tiene hambre. Asignatura pendiente, "cinquillo", desde que soy la responsable de lo que como. HE PLANCHADO, ALELUYA. Lo de la plancha tiene mucha tela y es histórico en mí, quizá cuente la batallita algún día. Nunca me fue el marujeo, pero ahora he decidido vivir en un lugar habitable. Mi madre se alegraría, "esto es un camping", solía decir. Aunque sigo siendo caótica, está limpio. Ya, hay más… Ahora no puedo leer. Espero que la nueva rutina de irme a la cama antes de las 23 h pueda ayudarme a retomar el hábito, pero es una cuestión de concentración. Cojo un libro, leo 20 páginas, lo dejo por cualquier razón y no lo retomo. Esto me suena tantísimo… no podía leer, pero lo intentaba, tenía empezados más de cinco libros ahí mirándome en la mesita, y no podía retomarlos. Como no puedo hacer actividad intelectual, marujeo, actividad anti-depresiva por excelencia. Y lo que más me jode. Y dale con hacer deporte. Ya le dije al psiki y si no se lo dije, lo digo aquí, me apunté al polideportivo de mi barrio en Barcelona y no fui ni una sola vez en cuatro meses. Lo siento, soy como Obélix, nadé demasiado de pequeña. El mejor deporte que existe es el que menos se practica. Deberían recetarlo al menos en dos tomas diarias. Tengo una vieja sensación, que como urbanita también de vez en cuando se manifestaba en Barcelona: tengo ganas de irme al campo. Necesito "ver verde", respirar aire puro, oxigenarme. El futuro está por escribir en esa pizarra. Quién sabe, quizá acabe en la pu-- piscina. O en Barcelona de visita, aunque tendría que hacerme un hueco en mi propia agenda de invitados, hay que ver. Hoy hace un año que abrí este blog. He cambiado. Y espero que los lectores lo noten, aquí ha quedado consignada mi evolución de algún modo. Por fin el tratamiento controla mejor mis oscilaciones, y mi experiencia (la llamo "mis canas bipolares", salieron en dos años y medio) las detecta. Se puede vivir con esto, sigue dando por… pero ya es parte de mi vida y así lo acepto, no hacerlo sería tirarme piedras y haberme quedado anclada. Cada día me conozco, soy otra persona, cómo se nota ahora lo que era síntoma y todos incluso yo misma confundía con personalidad. He ganado en calidad de vida. Tengo mi propia casa. Me he mudado de ciudad, y siento que estos aires me benefician. Tengo nuevos amigos, pocos, los que se cuentan con los dedos de la mano, los únicos dignos de llamarse tales. La mejoría total, el hacer “vida normal”, se la dejo a que los efectos secundarios me dejen en paz, precio que pago gustosa por tener unas horas de lucidez, que es plácida y no castiga, al día. Siento serenidad, la angustia ya no me acompaña a cada momento. Todavía no sé a qué quiero dedicarme cuando sea mayor, pero llevo tan sólo ocho meses, como decía en un post anterior, recuperándome de demasiados años de miseria y de pérdida de rutinas. Me han cuidado, y ahora yo he de cuidarme, y eso cuesta. Mis hábitos son nuevos. Han de serlo. Yo también soy nueva. Soy otra persona, y he de conocerme poco a poco. Me faltan actividades y obligaciones, ya vendrán. No quiero presiones, el estrés sigue siendo mi enemigo. Sigo construyendo el día a día. Vivo el día como si mañana no existiese, de forma que cada día es un regalo que me ofrece la vida, después de muchos años de días-pesadilla. Tengo problemas de salud y por tanto no seré longeva, pero he brillado con intensidad, y de ahí que ahora agradezca cada día tranquilo y las pequeñas cosas, que se dicen. Un año escribiendo aquí, y cuántas cosas han sucedido, todas ellas me dicen que he mejorado, y… lo que me queda. No sé si al blog le queda mucha vida, eso nunca estuvo claro desde que lo empecé. Ahora que no estoy del todo fina me dedico mucho a la musicoterapia y se nota, comparto canciones que mejoran mi estado de ánimo, y funciona. A veces las canto con otra amiga, en plan karaoke-discoteca, y nos reímos mucho. Hay que reír más, demasiados años de seriedad y pesimismo que están cambiando, todo poco a poco, como dice mi amigo A... recuerdo con cariño el post sobre el café que tomamos juntos, uno de los primeros. El pasado año, el 22 de noviembre estaba ligeramente hipomaníaca, este 22 de noviembre me siento algo tristona pero me aguanto, me sujeto las 24 horas del día. No puedo decir que esté asintomática o eutímica, pero me importa nada esa palabra. Vivo mejor, me encuentro mejor. Y si tengo un mal día o un mal momento, me jodo, porque sé lo que es eso en más intensidad durante meses. Una también aprende a relativizar. Voy a por la escoba. Esto no lo hacía hace un año. Ni llenar la nevera, por favor qué caros están los plátanos. Supongo que seguiré escribiendo aquí, esta página es parte de mi vida desde hace un año. Visita por fin con el nuevo psiquiatra, y como esto es Madrí, he llegado tarde por un atasco. El taxista ha tenido tiempo de ponerme al día de toda la actualidad en tema de obras faraónicas y del boicot a los productos catalanes. Visita: correcta. Retoque, más bien, no hay cambio de fármacos. Sí las dosis, hay que parar la oscilación. Nada que no estuviese anunciado, la ansiedad va a entrar en razón por narices, toma dos tazas. Te echo de menos, [mi psiki], hubieses hecho lo mismo con mi medicación, supongo, pero necesitaba un psiki en Madrid, ya me lo dijiste. Ya hace doce años, me rompí en pedazos. Eso "celebré" hace tres días. Todavía los estoy buscando, con calma, que sólo llevo dos y pico diagnosticada. Hoy he encontrado un pedazo muy interesante, pensaba que no sabría hacerlo, porque no había tenido ganas ni de intentarlo, malos recuerdos, pero no, estoy contenta. Me pregunto cómo serán los doce próximos años. Por ahora, estos meses, bien. Siento que empiezo desde cero, o desde hace doce años. Bueno, si no vigilo lo del tabaco no lo sé, del colesterol paso porque me tomo la pastilla pero luego cae el vaso de leche con galletas, son mis efectos secundarios nocturnos y ya son tradición mis galletitas (fabricadas en Catalunya, para los del boicot). No me engaño, doce años desde que explotó la cosa, pero tengo bipolar desde que era una chiquilla. Sólo que hace doce años, fui por primera vez a urgencias y me vio un psiquiatra. Ya me habían visto otros en ocasiones puntuales, pero desde entonces, no falla uno en mi agenda. Tengo ganas de conocer a mi nuevo psiquiatra, pobre, qué rollo le espera. Doce años menos dos, diez, ciclando como bipolar y tratándome como a una depresiva. ESTO ES MUY COMÚN, diez años de demora en un diagnóstico, es de manual. Tengo un informe médico de mi primer centro de salud mental que dice que no, que me trataban como a bipolar, y cuando me lo dieron, casi voy a juzgados. En mi caos creo que se salvaron un par de pautas que medicaban a una depresiva: pruebas. Que no me de por pedir justicia, porque, quién me devuelve a mí diez años, trabajos, pareja, todo lo perdido. No soy ninguna pobre diabla, he hecho cosas interesantes estos años, pero estaba enferma y yo no lo sabía, y los médicos tampoco, porque no acertaron. Mientras vives no te das cuenta de que estás enfermo, luego pagas las facturas, y maldices al psiquiatra que no te diagnosticó antes de joderte la vida. El pasado, a la basura, pero hay fechas crueles. Revisas tu vida en una película, y encima es mala. También pasan, estas fechas, todo pasa, qué claro lo tengo ahora, y por ello sufro menos y no me amargo. Como mucho rechino los dientes y aguanto el tipo. Y también tengo claro que la vida es dura para todos, todos tenemos facturas, problemas de salud, otros problemas, y fechas dolorosas. "A follar, que son cuatro días" Sé que estoy mejorando, entre otras muchas cosas, porque ahora empiezo a utilizar mi nombre y apellidos. Y también a decirle a determinada gente que tengo una enfermedad, ¿qué pasa? Soy yo, es mi identidad también. Por cierto, me he de plantear si me empadrono para cambiar el DNI. Soy yo, yo la que firma un contrato de alquiler, la que paga facturas que llegan a mi nombre y apellidos. La que recibe paquetes y estampa su firma el acuse de recibo. Ahora tengo dos espejos enormes en la casa, y los uso, cuando hace falta. Nunca fui muy presumida. P.D. Post-caos. Tengo la cabeza hecha un bombo, sigo con el trancazo o la enfermedad común, y uso el blog para entretenerme. *** Hay quien me pregunta por qué Madrid, por qué no Valencia o Alicante, o cualquier otro lugar con mar. Que para otros catalanes ha sido un problema, al parecer. No lo echo de menos. Me gustaría que Madrid tuviese un gran río como tantas otras ciudades europeas, para cruzar sus puentes y recorrerlo arriba y abajo, por ver agua y no un riachuelo. Pero no echo de menos el mar. Y lo tengo a una hora de avión, pero no he hecho en estos siete meses el viaje para ver el mar. De bien pequeña me enseñaron a nadar, y me encantaba bucear y explorar entre las rocas de las calas. Usaba zapatos de goma para no pincharme con los erizos, o aletas para nadar más velozmente. Jugaba con los cangrejos y capturaba alguna caracola de mar. Son recuerdos imborrables, que incluso viviendo en Madrid, me pertenecen. Ahora ya he crecido, si me baño lo hago poco y no me alejo de la costa, y quizá vaya "a la playa" a lo que se dice a tomar el sol, dos o tres veces al año, siendo generosa, porque este año no fui ni una vez. Añado que odio el sol, me daña la piel demasiado blanca, aquí y allí, y debo protegerme. Pero muy a menudo sí recorría el paseo marítimo caminando, o me sentaba con alguien en la arena ya en el atardecer, o en un chiringuito de esos con música chill out. Y el pelo quedaba húmedo e impregnado de olor, y respiraba esa brisa y me sentía algo más viva. Y eso también me pertenece, de manera que no voy cada día a contemplar el mar cuando estoy en Barcelona. Porque es una presencia también allí, tampoco allí necesito ir a diario ni tanta gente que dice echarlo de menos lo ha disfrutado cuando ha tenido ocasión, como tantos barceloneses que no han pisado la Sagrada Familia. Me gusta el Mediterráneo, sus países y sus gentes. No lo conozco entero, pero todo lo que he visto me ha cautivado. Nací en el Mediterráneo, pertenezco al él, y que ahora viva en Madrid no me supone ningún problema, demostrado además en meses. El Mare Nostrum sigue ahí, seguirá en el período geológico en el que vivo, y sigue en mi interior. Poco a poco las personas que conocieron o compartieron “mi pasado” con síntomas descontrolados se cruzan en mi vida o nos reencontramos. *** Estar muchos días fuera de mi casa, la de Madrid por supuesto, acaba por descentrarme bastante. Al final ya no sé dónde estoy, quizá porque llevaba mucho tiempo sin viajar. Ya tardaban en venir las quejas por mi consumo excesivo de tabaco en el salón (normal ese exceso en enfermos mentales, aunque los hay que no fuman...) Menos mal que estamos ya en primavera-verano y en el balcón hemos preparado mi "rincón del fumador". No es ningún castigo, es higiene para todos en la casa. Además, es agradable estar en la terraza. La calle es tranquila, veo más árboles que casas y encima hay pájaros de verdad. Y hormigas también, espero que no entren en casa. *** |