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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Leyes ético-robóticas

Leyes ético-robóticas

Las Tres Leyes de la Robótica:

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.

2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda Leyes.

Susan Calvin es la heroína de Isaac Asimov. Es experta en la psicología de los robots y dedica toda su vida a ello.

Reproduzco un párrafo de uno de los relatos. Se discute sobre cómo desenmascarar a alguien que pertenece a la comunidad de los humanos pero hay indicios de que es un robot. Planteada la cuestión, Susan Calvin dice:

- Entonces, el caso es fácil. Si el señor Byerley comete una infracción a una de estas leyes, no es un robot. Desgraciadamente, este procedimiento tiene sólo una dirección. Si se amolda a las leyes, el hecho no probaría ni una cosa ni la otra.

- ¿Por qué no, doctora? -preguntó Quinn.

- Porque, si se detiene usted a estudiarlas, verá que las tres Leyes de la Robótica no son más que los principios esenciales de una gran cantidad de sistemas éticos del mundo. Todo ser humano se supone dotado de un instinto de conservación. Es la Tercera Ley de la Robótica. Todo ser humano bueno, con conciencia social y sentido de la responsabilidad, deberá someterse a la autoridad constituida; obedecer a su doctor, a su Gobierno, a su psiquiatra, a su compañero; aunque sean un obstáculo a su comodidad y seguridad. Es la Segunda Ley de la Robótica. Todo ser humano bueno, debe, además, amar a su prójimo como a sí mismo, arriesgar su vida para salvar a los demás. Ésta es la Primera Ley de la Robótica. Para exponerlo claramente, si Byerley observa todas estas reglas, puede ser un robot, pero puede también ser simplemente una buena persona.

Isaac Asimov, 1950. "Yo robot" (VIII: La evidencia).

***

Curioso que se liste al psiquiatra en las autoridades... Bien, ya acabé este libro, entretenido pero sin pena ni gloria, sin demasiado placer aunque siempre me gustó Asimov. Sigo en el leer aunque no me plazca ni me satisfaga. Ya tengo otro en la mesilla.

Cambio de armario

Cambio de armario

Hoy "me he caído" de la cama a las 6, menudo día me espera de sueño o de bajones. Precisamente ahora, cuando no tengo problemas para despertarme pronto "para ir al trabajo", no trabajo. Ayer fue el "Día del trabajo", sí, ya sabemos que con menos de 1000 euros no se vive en una ciudad con una familia a cargo, y encima con contratos temporales. El sueldo mínimo hace reír y más cuando el empresario dice "te pago lo que dice el gobierno". Hace años que se persigue el despido libre, y lo conseguirán. Cosas de leer un poco el periódico, me parece que cada año es lo mismo y tengo un dejà vu.

Ahora me tomaré las pastillas de la mañana y me esperan dos horas de reloj de nube mental. Gran perspectiva. Ojalá duerma algo más, o soy mujer zombi el resto del día.

La primavera ahora ejerce de tal en forma de días soleados, y el punto de aire justo que resulta agradable al rostro. Buen día para pasear toda la tarde, y a eso he quedado con otro "colgado" que ha permanecido en la ciudad. Hoy es festivo en Madrid, y la noticia del día será la operación retorno de todos los puentes, víctimas de accidentes, etc.

Noto mucha más tranquilidad en las calles, por supuesto. Es fiesta, pero en mi calendario todos los días son iguales. A veces, los festivos quedo con amigos, pero con la llegada del buen tiempo también ellos suelen salir de Madrid, y aunque me han invitado, he declinado. Soy mala invitada, mejor anfitriona. Me descolocan mucho los cambios, y me pone nerviosa la sola idea de ir en coche y toparme con un atasco de estos.

Me voy a negar a salir "de cañas", aunque aquí es la forma por excelencia de "socializar". Tanta cerveza sin alcohol y el tapeo me dejan con un kilo de más, y bastante poco sigo la dieta ya. Es improcedente del todo beber una infusión cuando la gente va pidiendo rondas de cerveza y se come chorizo, por decir algo.

No me arrepiento de no haber salido estos días de la ciudad. Cada día para mí es un reto vivir sola y apañármelas para comer bien, sin excepciones, pues rompen rutinas que siguen ahí esperando a hacerse un hueco definitivo.

Estoy aprovechando para empezar con el cambio de armario, guardo algún jersey aunque los nativos ya van en camiseta corta. Casi todo lo que tengo ha sido comprado hace dos años o menos, pues cuando empecé a engordar me quedé sin nada. He perdido algo de peso, no era difícil partiendo de la condición de foca y con un cambio de fármaco. Al parecer, el que tomo ahora engorda menos, pero hay que trabajar más, pues dos años ya son suficientes para plantearse que la figura puede mejorar.

Está mal visto estar gorda, o peor que te tomen por embarazada. Aunque en la intimidad, muchos confiesan ser partidarios de la belleza de Rubens. Lo malo es que ya no se llevan esos ropajes que otorgaban gracia a esas modelos, que insinuaban curvas y no las enseñaban.

Estoy reinventándome en cuestión de vestimenta también, sí. Una amiga me lleva de compras, me asesora, y acabo con cosas que nunca imaginaría, pero acordes a mi edad y tienen un punto informal que me gusta por lo nuevo, aunque cuando veo los trajes, se me van los ojos.

He cambiado mi peinado también, harta del mismo hace año y medio quizá. Espero no estar convirtiéndome en una fashion victim, de outlet (género de otras temporadas rebajado), pero victim. Ya me han comido la cabeza para que me maquille...

***

LOS OSCILANTES

LOS OSCILANTES

El otro día por casualidad cayó en mis manos, bueno, en las del navegador para ser precisos, un texto que me hizo pensar.

El día que me puse a investigar sobre el tema exhaustivamente, antes del diagnóstico, durante tres días y noches maníacos, una de las cosas que me llamó y mucho la atención fue que casi toda la literatura acerca del trastorno bipolar citada en los artículos databa de los años 90. Una enfermedad conocida hace mucho tiempo, antes llamada maníaco-depresiva, de repente se convertía en un foco importante de atención a la vez que se producía un boom, tanto por investigación como en diagnósticos. Y hasta se le cambió el nombre por el de Trastorno Afectivo Bipolar (TAB), pero nos dejamos siempre lo de "afectivo".

En su día escribí un post llamado “Fashion” (21/12/2004, http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/122101-fashion.php) porque mi sensación era incluso de que alguien daba comisión por diagnósticos de TB. Y que los psiquiatras andaban algo perdidos en la materia. Todo muy nuevo, fármacos nuevos, y pacientes en plan conejillo de indias con estos tratamientos recién aprobados por las autoridades sanitarias.

El párrafo del artículo en cuestión, sobre el episodio mixto, rezaba:

Los estados mixtos desafían el esquema tradicional de que la depresión y la manía son extremos opuestos, desde el punto de vista semiológico y dinámico. En cambio, lo observado en estos cuadros es que cuando el paciente presente más síntomas maníacos, también aparecen más signos de depresión. Y que con el tratamiento adecuado, tienden a remitir las manifestaciones de las dos series (Goodwin 1990).
La experiencia de los cuadros mixtos tiene importancia desde varios puntos de vista. Uno es el heurístico: ¿cómo se explica, desde un modelo en el que la manía y la depresión son estados que se alejan de la normalidad en direcciones opuestas, la posibilidad de coexistencia? (Kotin 1972). Se ha postulado, sobre la base de una serie de fenómenos clínicos que no pueden ser explicados mediante este esquema, que el trastorno bipolar no consiste en la alternanda de dos condiciones antagónicas, sino de un continuo -de menor a mayor gravedad- entre la depresión y la manía. En este modelo encuentra su lugar el trastorno bipolar mixto. (Court 1972).
[La negrita es mía]

(http://www.drwebsa.com.ar/aap/alcmeon/09/a09_04.htm)

Me chocó que esta afirmación remitiese a 1972, pues en estos momentos cien estudios podrían refutarla, pero me sentí identificada en ese continuo, donde si no estás en los polos “puros”, oscilas entre ambos. Y si ese oscilar se hace continuo y molesto, al parecer ya se puede hablar de episodio mixto.

Esto es importante pues no deja lugar a “un lugar llamado eutimia”, donde el paciente está asintomático. Toca oscilar, y acostumbrarse a ello.

Pocos casos he conocido de gente eutímica, que lo anuncian y la cosa vaya en serio. Lo están durante una semana, hasta que un síntoma se presenta. Aunque sea un solo día. A veces, bachecillos de media semana que asustan más que otra cosa pues se remite pronto acudiendo al procedimiento ordinario, llamar al psiki y ligero retoque en la pauta, pues una vez medicado, y lo he visto en mis carnes, oscilaciones de las que dan pánico no han ido a peor, a episodio.

A veces me da rabia que los psiquiatras diagnostiquen eutimia en un momento dado, pues eso influye y mucho en el ánimo bipolar. Falsa eutimia es la que se da en alguien que en la anterior visita presentaba síntomas, y la noticia mismo ya euforiza, con lo que puedes encontrarte con alguien en la parra, orgulloso y convencido de su eutimia. Es bueno dar esperanzas acerca de la remisión, pero cuando sabes de quién viene, es para llevarse las manos a la cabeza. Además, el presunto eutímico puede decidir dejar la medicación, que para eso “está de puta madre”, y vuelta a empezar la montaña rusa.

Mis conocidos, al igual que yo salvando una excepción, somos oscilantes. Todo el mundo tiene días buenos, días regulares y días malos. Pero para un oscilante esos días pueden ser o tener momentos eufóricos, raros o depresivos. Me baso en lo que he visto, en lo que he vivido. Porque a veces son momentos, y momentos propios de un episodio por la intensidad. Está claro que el bipolar es muy sensible a las emociones cuando vienen fuertes, patológicas. Un momento malo en alguien que “está eutímico” es realmente muy malo. Un día regular, una alerta ante un episodio. Un día "muy bueno", disfrutado con cierto remordimiento porque gusta pero se sabe que no es bueno estar ahí medio arriba, y que si la cosa persiste, habrá que ajustar la pauta.

Los oscilantes acusamos mucho los factores ambientales. Una buena o mala noticia ya te destroza un día, un día que deja de ser neutro emocionalmente, como neutro estaba el oscilante. A veces, te levantas sin saber de qué humor estás, sin habértelo encontrado, y a eso le llamo yo un día raro, y sé que entonces soy vulnerable a impactos emocionales.

Creo que muy pocas personas se salvan de ser oscilantes. La medicación sin duda es lo que nos ata y no permite que esas oscilaciones vayan a peor. Ese es mi punto de vista, y ahora trato a una oscilación como algo que se irá sola (por ejemplo, si tiene que ver con el ciclo menstrual) o algo que voy a machacar con una pastilla, pautada para estos casos.

Hace un par de días, por ejemplo, y eso que estoy tan planchada por arriba que mis oscilaciones suelen ir a la baja, se me disparó la cabeza, empezó a ir rápido y muy activamente, pues incluso en esos momentos recuerda mucho de lo olvidado. Por un momento, tuve una "mente maravillosa". Me duró lo que me costó encontrar la pastilla para pararla, pues no puedo permitirme lujos como ese. Me han enseñado a no “aprovechar” esos momentos, pues son golosinas que la enfermedad ofrece y si las comes, puede esperarte algo peor.

Estar contento no es estar eufórico, estar triste no es estar deprimido. Días buenos y malos los tenemos todos. Pero si se presenta un síntoma, que es algo fuerte y el bipolar nota porque ya lo ha vivido, hay que tomar medidas, o simplemente ponerse en guardia por si se trata de la antesala a un episodio, si ese malestar o síntoma persiste a las horas o a los días.

Un oscilante ha de autovigilarse. No es libre, intenta vivir sin acordarse de su enfermedad pero ella ya se cuida de que lo recuerdes. No se trata de mirarse al ombligo todo el día, tampoco, pues un oscilante vive.

No soy libre. Oscilo, y a ello me he acostumbrado. A no poder hacer planes, por ejemplo. Y yo qué sé cómo estaré mañana… a veces no por humor, lo que apuntaría al trastorno bipolar, sino por el estrés que me dispara la angustia ante un Tengo Que, sin ir más lejos. La angustia, gran compañera de muchos oscilantes.

Los enfermos no somos bien vistos

Los enfermos no somos bien vistos

Has sido diagnosticado hace muy poco tiempo, y esto sólo ocurre en períodos de inestabilidad muy acusados, por lo que he visto hasta la fecha.

Es normal que te apoyases en el alcohol porque sufrías, y esto nos ha sucedido a muchos. Y también te digo que hemos tenido que dejar la bebida, para que la enfermedad no fuese más severa, y para que los remedios fuesen eficaces.

Aquí vas a encontrar a mucha gente que también lo ha pasado mal, pero en mi caso, desde mi diagnóstico, he recibido apoyo muy fuerte por parte de este grupo que me ayudaron a comprender que mi vida sería diferente, por ejemplo, tomando las pastillas. Que lo que hacía antes era porque estaba enferma, en episodio. Que debía tener paciencia y ellos me la dieron demasiadas veces, antes de estabilizarme.

No he conseguido volver a trabajar, pero me siento mucho mejor. Yo he perdido trabajos por esto, porque una depresión me impedía acudir, o porque mi conducta era incluso cínica con mis jefes en una ocasión. En todo caso, el absentismo laboral está muy mal visto, y si lo acompaña una persona que "no está bien"... creo que no he sido la única en ser despedida, pero sólo lo entendí después.

Espero que estas páginas de Bipolarweb te informen. Sin información sobre la enfermedad en general no se la puede entender y por tanto intentar controlar, y "tu enfermedad" (tus síntomas o cómo te afecta), podrás comprenderla mejor.

Y hacer caso de tu psiquiatra, tomando los remedios, no los dejes por nada si quieres salir de las crisis y lo más importante, no volver a entrar de nuevo. Es muy importante dormir bien.

Y sobre el alcohol, sabes que tienes un problema, lo hemos tenido muchos con él, y se puede salir. Las personas que toman alcohol en exceso tampoco son bien vistas.

De todo se sale y todo lo malo puede ser una pesadilla, hay que tener mucha paciencia, perseverancia e incluso fe.

***

¿Qué se le dice a alguien que acaba de entrar? Si muchas veces soy incapaz de decir algo a la gente que aquí comenta...

Llegará el día

Llegará el día

Llegará el día, y si no tuviese esperanza, no estaría escribiendo y chocando cada día contra el mismo muro.

Porque te doy toda la razón, es muy difícil, y en este punto el verano pasado podía leer de forma placentera y ahora está por demostrar de nuevo.

Sé de mucha gente que (yo los veo como afortunados) no tienen tantos problemas como yo con los efectos secundarios. Me está costando mucho levantar cabeza pero entre nuestros muros pues a veces sí me siento atrapada, hay mucho que podemos hacer, y donde falla una ilusión, esforzarse y pedir ayuda incluso para que otra ocupe su lugar.

El Tengo Que me lo tengo prohibido salvo fuerza mayor, como hoy ir a por las recetas, ayer que me hiciesen una puesta a punto en casa... estrés. Intento dejar que las cosas fluyan en el tema de hábitos, con una decisión inicial (o imperativo médico), y no crearme expectativas, porque más duro será el golpe si no puedo. Un día decidí dejar temporalmente el blog para leer y fracasé al primer obstáculo emocional, un ingreso de un amigo.

Tenemos que animarnos un poco los unos a los otros... a mí me anima mucho ver cómo un conocido o amigo avanza y consolida, tanto estabilidad como hábitos sanos, y vuelven a sentir placer en la lectura, la bicicleta, lo que fuese su afición. En ellos pienso cuando me digo "se puede". ¿Cuándo podremos nosotros? Cuando podamos, así de claro, pues cada uno va a una velocidad diferente.

Menudo tostón, vengo con ganas de guerra del ambulatorio, cómo odio ir al médico de cabecera. Y si encima se pone a llover de nuevo como ha sucedido, me pongo de un humor de perros. A esperar otra vez al sol...

Tengamos esperanza, y quien pueda, fe, y yo estoy convencida de que en vida veremos adelantos en los fármacos.

Madrid, 5 de abril de 2006 

Sudando la camiseta

Sudando la camiseta

A estas horas ya estarás sudando la camiseta en la consulta y espero que cuentes algo de cómo te ha ido.

Yo tenía miedo a salir de casa, directamente, fobia social, tenían que llevarme.

Salía de la consulta calladísima, procesando todo lo que me habían dicho, lo que había entendido, lo que no... un follón.

Llevaba una libreta llena de notas por todas partes o directamente le daba un folio al psicoeducador o al psiquiatra, pasadito a máquina... Si las notas las había tomado así.

El avance es lento y llevas muy poco tiempo en terapia. Creo que tú misma estás avanzando, en el sentido de que te planteas si estás dando la talla. Pero no has de dar la talla, has de ir poco a poco, porque te van a pedir en función de lo que valoren en ti. Y aprendemos poco a poco. A veces pasaba una semana hasta que las palabras del psicoeducador me llegaban a la cabeza. Trabajamos mucho. El trabajo es mutuo en esa consulta y nada has de ocultar, pues nuestra misma condición nos hace ser inestables, qué te voy a contar.

Desnúdate ante ellos, total, Hacienda sabe mucho más de nosotros.

***

Es difícil empezar la terapia, y esas fueron mis palabras para alguien que no tenía las cosas claras, y creo que es imposible al principio, tal como lo viví yo.

Fundamentalismo pastillero

Fundamentalismo pastillero

(...) Y pensaréis: esta mujer tiene comisión de los laboratorios farmacéuticos, y me lo han llegado a decir en mi página.

Pues no. Me acabo de tomar las pastillas y es el momento más amargo del día. Tomo muchas. Medicamentos (cada uno con su dosis, una o varias pastillas): tres para bipolar, una para ansiedad, dos para colesterol, una para tiroides, otra para la tensión para contrarrestar efectos secundarios. Mi toma nocturna: 7 en total.

Estoy hasta las narices de las pastillas y lo que deseo es que las cosas avancen hasta que mi cóctel pueda ser inyectable.

Lo primero que hicieron por mí los miembros del foro cuando entré entre maníaca y mixta y muy reticente y rebelde, fue hacer que me las tragase, y así sigo, y desde agosto de 2003 hasta ahora he mejorado, gracias a que me tomo eso. Que haya engordado, que no pueda hacer mucho de lo que antes hacía, eso no importa. Importa haber salido de un episodio muy jodido y de la montaña rusa, aunque todavía oscile.

Las normas del foro hablan de que los participantes han de estar en tratamiento. No sé por qué está en las normas. Quizá al principio no lo tenía claro, pero ahora sé que nada hubiese podido devolverme algo de salud sin las pastillas. Por tanto no es norma del foro sino de cada uno de nosotros, estar bajo tratamiento.

Las odio, echo de menos no tomarlas cuando voy a dormir, pues me gustaría volver a dormir como antes, no drogada, ni tener efectos secundarios.

Pero sé de dónde salgo, de un lugar muy feo, y las pastillas me ayudaron a salir de él, y ahora, a no volver a entrar.

Por si alguien pensaba que me gustaban las pastillas...

***

Colgado ayer en el foro de la página www.bipolarweb.com sobre las 23 h.

Tres edades

Tres edades

Se dice que existen tres edades que conviven al mismo tiempo en una persona: la cronológica, la biológica y la psicológica.

Uno de mis compañeros de piso afirmó que las suyas eran: 41, 35 y 12.

Hoy en día parece que la gente se cuida más, y que los temidos 40 ya no son inicio de decrepitud sino casi una segunda juventud, donde la edad mental ha avanzado pero la biológica parece haberse detenido, al menos en lo que respecta a la apariencia. Este hombre tuvo la sinceridad de reconocerse un chaval, como tantos otros hombres que en el fondo lo son cuando sin reparo afirman "los hombres somos simples", supongo.

El bipolar también tiene esas tres edades. Cómo no. He conocido gente de todas las edades, como relaté en mis encuentros con otros en lugares públicos.

Opiniones muy personales.

Los adultos conviven con la enfermedad y con sus familias. Los semiadultos sin pareja moran en ese "mundo single" del que hablé y hablaré porque es el mío. Los jóvenes son los que más me llaman la atención.

Definamos "joven". En estos momentos, las administraciones públicas conceden ayudas a los jóvenes, y por poner un ejemplo, las últimas promociones de vivienda "para jóvenes" han extendido la edad límite... hasta los 35 años. Han cambiado los tiempos desde que yo tenía unos 20, pues todas esas ayudas (albergues juveniles, pases de ferrocarril, descuentos varios) terminaban a los 25 años. A esa edad, un joven ha terminado sus estudios -si son universitarios- por lo común y pasa a ser un adulto que trabaja y tiene poder adquisitivo para independizarse de su familia: vivienda (ahora entre muchas comillas), etc. Por tanto, me referiré a "joven" como alguien que no tiene todavía esos 25 años cronológicos.

Si ese joven bipolar se medica, seguramente, como todos, tendrá más edad biológica, por dentro. El tema es: ¿qué edad mental tiene?

La que él tenga, y la que le otorguen los demás. Si no se ha independizado, depende de la que su familia tenga a bien darle.

Y no sólo los jóvenes. Un divorciado que conozco de 45 -no bipolar-, que ha vuelto a casa de sus padres, se queja de que éstos le tratan como a un adolescente de 15 años. "Donde vas con quién avisa si no vienes a cenar a qué hora llegas..."

Yo misma me he visto en esa situación tras mi diagnóstico. Mi edad mental descendió enteros ante mis familiares. Como mi edad mental real se conservaba, me sentía muy dañada al contemplar este panorama.

Sobreprotección, miradas de pena y de gravedad: una persona que acabará siendo cuidada por "alguien de nosotros, de la familia".

En verdad, he sufrido en algunos campos una disminución de madurez. Aterrizar en la vida real a veces te convierte en un niño, para según qué. Y tú lo notas, y te sientes mal, porque adviertes claramente, pues ahí está tu lucidez y por tanto edad mental, que te estás estrellando en un muro demasiado bajo. Lo dice una diagnosticada a los 35.

A esta edad, la mía, ya se han superado barreras. En sociedad, nadie discute que soy adulta y me llaman "señora". Y me pregunto qué hubiese sido de mí si mi diagnóstico se hubiese producido a los 15 o a los 18 años, porque ahí tuve episodios fuertes y no me lo invento, la terapia no miente porque primero van cien preguntas y después otras cien que confirman algo que ni tú sabías.

Al parecer, también existe una edad intelectual. Ya me da igual...

Sólo sé que soy mayor de edad.

***

Rosas y libros

Rosas y libros

Ayer fue Sant Jordi, patrón de Catalunya.

Es un día muy completo en todos los sentidos. La tradición consiste en que una mujer regala un libro a un hombre, y éste una rosa a ella. De alguna forma, además de ser un día de cultura, y de reflexiones y actos políticos, Sant Jordi es "el día de los enamorados" en mi cultura aunque avanza el extranjero San Valentín.

También las mujeres pueden recibir libros, por supuesto, que son vendidos con un descuento del 10% y el volumen de negocio es muy fuerte, imaginad, todo el mundo ha de recibir un libro. Regalos de familia, no vas a dejar a tu abuela viuda sin una rosa por lo menos, aunque eso sí, ha de regalarla un hombre. O un empresario a sus trabajadores. Por suerte, hoy cayó en festivo, porque quitaron esa fiesta del calendario y es una pena, ojalá todos pudiesen disfrutar del día en su totalidad.

Yo he regalado hoy un libro.

Antes me parecía que lo de la rosa era una tontería, ella muere el libro permanece y lo considero mejor regalo, pero la enfermedad me ha ayudado mucho a apreciar lo efímero.

Es frustante para una single no recibir rosa alguna. Me gustan mucho las rosas del desierto, como todos los minerales. Las doy por más que válidas este día.

Gracias a los que me habéis mandado libros electrónicos (no power points), ¿alguien más se anima a darme ese placer?

He echado de menos este segundo Sant Jordi, desde que vivo en Madrid la calle no es lo mismo sin esas paradas, sin las Senyeras (bandera a franjas rojas y amarillas), sin las novedades editoriales y escritores que firman en los más diversos lugares. Quizá, quién sabe, y aunque odio las multitudes, el año que viene lo disfrute en Barcelona.

***

Voluntades

Voluntades

Un posible detonante de la enfermedad, si no se había manifestado, ya dije en su día, es encontrarte de repente en el conjunto de los muertos a alguien que eres incapaz de concebir en él.

Sé de dos mujeres que tuvieron su diagnóstico cerca de los cuarenta años. A una se le murió un bebé, y todavía entra en crisis cuando celebra su cumpleaños. A la otra, se le suicidó su marido, y por no llorar, porque no pudo, cuando sus emociones brotaron fueron patológicas.

Yo detono ahora en episodio cuando mi razón dice sí y mis emociones no, y ganan mis emociones por supuesto. Si mi razón y mis emociones se ponen de acuerdo, eso ya es mucho más jodido, eso puede ser de ingreso.

Murieron mis abuelos, y tuve una crisis para cada uno de ellos. La primera, si mal no recuerdo, en 8º de EGB, 13 años. (Me guardo la historia)... se me ponen los pelos de punta, a veces. No había acabado la primaria y ya tenía síntomas o crisis puntuales. Esto ha de ponerse en conocimiento de mis padres, que atribuyen "lo mío" a una hipomanía veraniega a los quince años, con detonante perfecto y síntomas que duraron más tiempo. Antes hubo también cosas, aunque pasasen desapercibidas, aunque incluso a mí me sorprenda recordarlas.

El caso es que "subo" cuando mis familiares enferman o mueren. Esto puede darse en TB, aunque la lógica apuntaría a una depresión. Si enferman, piso el hospital aceleradísima y no paro de salir de la habitación con cualquier excusa para fumar, pura ansiedad, puro nervio. Tampoco me sientan bien los funerales. Pero que nada bien. Un familiar lejano murió de accidente y no sé si estaba ya en episodio o mi ánimo se resintió. Lo que hice... me lo guardo también. Me afectan demasiado estas cosas, soy capaz de derramar un lago de lágrimas desproporcionado a mi relación con el difunto.

Ya no voy a funerales, ni iré. Ni a bodas, todos mis amigos son unos hippies de la leche y la excéntrica fui yo al casarme y los que pensaban hacerlo se están separando, cómo es la vida. Mis primos están casados, dudo que alguien más caiga ya de la familia, aunque bienvenida sería la noticia. Si me caso yo de nuevo, les da un patatús. Recuerdo que en la última boda, subida iba porque estaba agitada e incómoda, sí lo recuerdo, le dije al primo Jr. que sólo me faltaba un estado civil: viuda. Cosas que no proceden, vamos.

Se acabó la broma.

Mi voluntad es pues, ser ingresada voluntariamente, qué digo, forzosamente si es necesario y no atiendo a razones, si sobrevivo a mis padres y tengo que presenciar su muerte o agonía.

Tengo antecedentes que se relacionan con la época anterior a mi diagnóstico. Mi abuela materna murió en agosto de 2003 tras una agonía de más de dos meses. Yo estaba recién diagnosticada cuando ella ingresó, y había pasado mi manía pero seguro que había ciclado a episodio mixto. Fobia social que me impedía tomar un autobús para ir al hospital (el conductor esperaba a que subiese, mientras yo me quedaba sin aire paralizada), una neuralgia (me tocaba ir ese día al hospital y me levanté con un dolor en todas las muelas insoportable)... no eran excusas, mi cuerpo me pasaba las facturas en forma de dolor real. No hablaba, sino que chillaba. Pasaba noches interminables escribiendo y bebiendo, dejaba el alcohol y recaía con nada. No me ingresaron, ni ingresé, "trastorno bipolar" era algo muy nuevo para mí y para la familia, y el psiquiatra no lo ordenó, y el resto de la historia hasta aquí ya la sabemos.

Pero ahora, si mis padres enferman gravemente o mueren, tendrán que atarme con correas, y sería la primera vez. Tendrían que impedir que yo misma...

Espero, eso sí, morir antes que mi hermano o mi sobrino.

Mis tíos, mis primos.

Todos ellos tienen una fotografía en esta casa, me dan la bienvenida cada vez que entro en ella.

Familia, no iré a vuestros funerales, ya lo sabéis. Estaré a buen recaudo, proporcional al grado de parentesco supongo, y lo digo ahora como mis voluntades.

Padres, sabéis que os quiero, tanto, que me pondré muy pero que muy enferma si os pasa algo.

***

Estoy comiendo fresas. La abuela nos las troceaba en un tazón con leche, añadía un chorro de zumo de limón, y los primos nos volvíamos locos.

Vértigo II o Episodio mixto II

Vértigo II o Episodio mixto II

Arriba, de repente te hundes, abajo, gritos, curvas, no puedes ponerte de pie, siempre hay movimiento y por tanto notas un desequlibrio muy molesto, el abismo está demasiado cerca y puedes caer, te desdibujas, notas la desintegración, y lanzas la llamada de auxilio ¿estoy solo aquí?...

VÉRTIGO.

Mental.

http://www.youtube.com/watch?v=L8hIFZ5ilto

(subtitulado)

No había visto este videoclip, y muchos fotogramas han puesto imagen a mis pesadillas vividas en tiempo real en episodio mixto.

Es necesario tener banda ancha para verlo, y seguro que muchos ya lo conocéis. Os invito a visionarlo desde la mente, que sintáis ese vértigo y esa desazón, y a la vez ese poderío por así decirlo, esa energía, y que no lo atribuyáis a consumo de nada, la mente es capaz de crearlo. Un infierno, y tú sentado o en la cama, y no se lo digas a nadie...

No sé qué me hubiese parecido en su día este vídeo. Sé que sentía vértigo, la montaña rusa es implacable, y sentía muchas cosas que he revivido en ese metraje. Sí, la montaña rusa que padecí se parece o se aproxima a cosas que allí he visto. No era tan bonita, claro, este vídeo es un buen trabajo y la letra la colgué hace tiempo.

Si alguien llega a tener la sensación de estar viviendo dentro de ese vídeo, que tu cabeza viva en ese lugar, sabrá por qué no quiero volver "ahí". No eran las 24 horas, bajaba a la calle a por tabaco y hacía otras cosas aparte de escribir. Fueron muchos meses con momentos como ese videoclip de U2, menos mal que eran momentos que ya han pasado. Porque daba mucho, mucho MIEDO, ese vértigo. El abismo estaba ahí y el desequilibrio y la desintegración llevaban al abismo, más MIEDO, ¿cómo se sale de "ese lugar llamado vértigo"?

El episodio más jodido del catálogo bipolar, afirmo.

***

Cosas que pasan entre amigas

Cosas que pasan entre amigas

Cosas que pasan cuando le enseñas a tu amiga lo que has comprado en el outlet a 9 euros:

"Te sobran al menos cinco kilos"

Sí, claro, mi perfil no cuadra demasiado con según qué ropa que de todas maneras iba a ponerme si la ocasión lo requería.

Me ha medido perímetros, pesado y anotado todo en una libreta, donde por supuesto, ha consignado una dieta. La semana que viene, otra vez control. Le he preguntado si llevaba mucho tiempo sin hacer esto, pues es doctora en medicina. De repente ya no tenía una amiga sino al médico en casa, y como tal se ha despedido, "recuerda el contrato".

Llega justo a tiempo para aprovechar que ahora tengo hambre a las horas correspondientes, y me voy a hartar de fruta y verdura según el plan. Precisamente, la fruta que más a gusto como, el plátano, está restringido ahora.

Y... DOS HORAS, caminar dos horas al día. Sacaré el podómetro de su escondrijo. Ya estoy imaginando rutas.

Me ha hecho firmar un contrato: hasta que no baje esos kilos, me ha prohibido comprar más ropa. Eso ya me lo había prohibido mi tarjeta, pero bueno.

Valdrá la pena, en verano es más difícil esconder el michelín y no estaría mal aceptarme sin un ápice de complejo.

Prohibido chocolate... eso ya lo veremos.

Lo haré porque me conviene. Porque si ya empiezo a cocinar ("cocina siempre a la misma hora aunque no tengas hambre") más vale que coma cosas sanas, lo que ya tenía presente por el colesterol. Pero me da algo de coraje que finalmente sean razones estéticas lo que cambien mis hábitos.

Cuidado, que esto lo tenía ya dicho por el psiquiatra, el peso tanto como salud como por autoestima ante el espejo, pero hoy ha caído del cielo el cómo hacerlo.

Para eso están las buenas amigas. No todo es hablar de trapos y de hombres, aunque ha vaticinado que ligaré mucho con esa ropa.

*** 

P.D. El reloj del blog marca una hora menos. Son ahora las 21.25 y ya he cenado, verdura, sí. He colgado el post y me he puesto a cocinarla. No es tan difícil hacer cosas, una vez ya no son el Everest, sólo que a veces necesitas un empujoncillo. 

*** 

Comer, cenar... DORMIR

Comer, cenar... DORMIR

No canto victoria, pero hace una semana más o menos que empiezo a tener hambre. Hambre primaria, de la que tu estómago se queja, de la que te obliga a poner una sartén o una olla para cocinar algo sencillo pero decente y no un bocadillo, algo que en realidad sí llene tu estómago de productos variados y no de galletas, atún y cortes de jamón y queso.

Primero vinieron las ganas de cenar, a la hora de cenar quiero decir, de 21 a 22h, no anoté el día pero me alegré mucho. Son las 22 y acabo de cenar. El hambre de mediodía se resiste, la engaño como puedo, pero también entrará en razón, ella solita, poco a poco, ahora día sí, dos no, y ya veremos cómo y a qué hora se instala, la cena lo ha hecho ya a esa hora, dos horas antes de ir a dormir.

Espero que el hambre, como la lectura, no me abandonen una vez los recupere. Restos interminables de una depresión ya crónica en mí. Poco a poco.

Las rutinas acuden a mí de donde menos me las espero, es un proceso algo alucinante. Ya le comenté ayer al psi el tema. Ha sido tener el sueño regulado, y comenzar a cambiar bastantes cosas. Sabía que el sueño era crucial en el TB, pero no hasta este punto. Tengo la sensación de que "al principio fue el sueño", esas ocho horas dormidas de noche, ese despertar temprano. En mi vida había llevado este horario, y hay tantas cosas que en mi vida no había hecho que me siento nueva de verdad.

Adelante, todavía queda, y ya me han puesto deberes otra vez, hasta el verano.

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Controlar la impulsividad

Controlar la impulsividad

Esto para mí es el "doctorado", por favor, ni siquiera he llegado a "la universidad".

De mayor, quiero ser alguien que pueda controlar sus impulsos.

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Entrevista con el psiquiatra (fragmento): "eres muy impulsiva, hay que aprender a controlar esos impulsos" 

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P.D. Editado 24/10/09. Tres años y medio después, vuelve el tema en este otro artículo, mucho más elaborado

http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2009/102201-un-ego-bipolar-adolescente.php

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Depresión unipolar relatada por M.

Depresión unipolar relatada por M.

Estoy en estos momentos atravesando una ligera crisis que mi psiquiatra ha calificado de "depresión moderada". Me recetó un antidepresivo que me va relativamente bien, aunque tengo fuertes momentos de recaída, donde siento que el mundo se quiebra bajo mis pies. Llevo algo más de un mes con el tratamiento, y a pesar de esa ligera mejoría que te comenté, lo cierto es que a menudo vuelvo a sentir esa tristeza inmensa y el vacío terrible que lo originó todo. En esos periodos me siento desanimadísimo, y solo, muy solo, sin ganas de hacer nada. Cada mañana me obliga entonces a un esfuerzo terrible para levantarme y acudir al trabajo. Las actividades que antes me satisfacían, como hacer deporte o escribir o leer o escuchar música, se me tornan en esos momentos indiferentes, y lo único que me apetece es tumbarme en el sofá con una manta por encima y rumiar mi tristeza pensando que mi vida es un desperdicio sin futuro. No tengo ilusiones, ni objetivos, ni deseos. Es una situación frustrante. Muchos de esos días me suelto a llorar como si fuera un niño, y siento un hormigueo en el estómago que me sube hasta el corazón (yo lo llamo el dolor del alma).

Así llevo, ya te digo, más de un mes, tratando de exorcizar definitivamente a esos demonios que han querido hacer de mi alma su hogar. ¡¡¡Porque quiero volver a ser el mismo que era, una persona optimista y alegre, muy jovial, siempre dispuesto a divertirse y a divertir a quienes le rodeaban!!!

A mí de momento lo que me salva es que tengo una gran fuerza de voluntad y eso hace que aunque no me apetezca hacer ciertas cosas, pues saque fuerzas de flaqueza y las haga. Por ejemplo, voy al gimnasio aunque no tenga ganas (en realidad lo odio), pero la verdad es que mientras haces ejercicio a tope por lo menos no piensas y es un periodo en el que al menos la tristeza parece camuflarse. Me pasa igual con el trabajo, aunque me cuesta un mundo ir, y hasta a veces siento náuseas, procuro enfrascarme todo lo que puedo para no pensar en mis problemas. También me esfuerzo por leer algo entrenido, etc, etc. Todo eso me ayuda, ya digo, ya que si sólo hiciera caso a lo que me pide el cuerpo, pues eso, a meterme bajo la manta todo el santo día.

Lo cierto es que yo no tengo motivos reales para estar así. Es verdad que llevo una larga temporada que, por motivos de trabajo, tengo que estar viviendo solo en una ciudad que no es la mía (...)

Quizá todo esto sea también un castigo por mi pasada soberbia. Porque tengo que confesar, y espero que sepas perdonarme, que hace algún tiempo yo no sólo no creía en las depresiones, sino que a quienes la padecían les menospreciaba diciendo que eran gente débil de carácter que prefería encerrarse en su caparazón que afrontar de verdad la vida, o peor aún, sospechaba que eran excusas para no ir a trabajar o cosas por el estilo. Me da tanta vergüenza escribir esto, pero es la verdad, yo era así de arrogante y estúpido. No creía que pudiera existir una enfermedad llamada depresión. Siento ganas de llorar al pensar de qué equivocada manera he considerado a gente que lo que más necesitaba era ayuda. Pero de nada sirve ya lamentarme por mi pasada estupidez. Ahora yo soy el enfermo, y eso que mi depresión es sólo "moderada", según el psiquiatra. ¡Tiemblo sólo de pensar cómo será la severa!

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Sé que tarde o temprano la depresión me abandonará y volveré a ser el de antes, de eso estoy seguro, pero el camino me está resultando asaz tormentoso, un duro calvario que me tiene transido de aflicción; aunque también me está sirviendo para limar defectos que antes poseía, de hecho ahora soy más humilde que antes, menos vanidoso, y he aprendido a valorar más a los demás, y también he aprendido a conocerme mejor a mí mismo, saber que soy mucho más vulnerable de lo que suponía (antes me creía revestido de un escudo capaz de resistir cualquier golpe), ahora no, ahora sé que soy tan frágil como el que más, que los dardos que la vida lanza de vez en cuando también pueden alcanzar mi alma; y sobre todo he aprendido a comprender mejor a los demás, a saber que en el fondo todos tenemos defectos y virtudes, vicios inconfesables y bondades manifiestas, que nadie es Bueno ni Malo con mayúscula, sino que en todo el mundo es posible encontrar detalles que valorar. Es muy posible que de esta molesta crisis salga un M. purificado, una mejor persona en definitiva, como el gusano que tras pasar encapullado largo tiempo en la crisálida emerge convertido en una espléndida mariposa.

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Llorar es bueno; yo en los días de Diciembre, cuando la depresión fue más intensa, también lloraba a menudo, y después de hacerlo me sentía más aliviado. Es verdad que estoy mucho mejor, ya te lo comenté en anteriores mails. Ahora tengo días de más o menos ánimo, de más o menos tristeza, de más o menos hormigueo en el estómago, pero no he vuelto a padecer aquellos episodios que me invadieron en los fatídicos meses de Diciembre y primeros de Enero, episodios que me impelieron a visitar por vez primera en mi vida a un psiquiatra. Aquellos sí que fueron días horribles, me ahogaba, sentía que el mundo ya no tenía nada que ofrecerme ni yo nada que ofrecer al mundo, que estaba acabado, que no me quedaba nada por hacer, y lloraba mi rabia, mi impotencia, y volvía a tener pensamientos nefastos, y volvía a llorar, un círculo vicioso que sólo rememorarlo me eriza el vello del cuerpo. Sigo con mi tratamiento a base de una pastilla diaria de C., que de momento esta logrando contener a aquellos leviatanes, y sí, hago una vida más o menos normal.

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Sé que aún no estoy del todo recuperado, aunque la evolución va bien. Mi sensación es extraña. Noto que voy caminando por un angosto sendero, a uno de cuyos lados hay un refugio, el lugar donde sé que puedo guarecerme emancipado de mis vampiros, la cura en definitiva; pero en el otro lo que hay es un precipio insondable, la caída al averno. Y yo camino por ese buído pasadizo, haciendo equilibrios como un volatinero, temiendo volver a caer en cualquier momento. No sé. Es difícil de explicarlo con palabras, y menos hoy, que me encuentro un tanto espeso y estoy escribiendo bastante atropelladamente. Percibo ese hormigueo en el estómago que es para mí como una señal de emergencia, una luz roja que se enciende en mi cerebro y anuncia "Alarma, M., ten cuidado con tus pasos, puedes perder el equilibrio y el abismo te espera allá abajo con sus fauces abiertas. Recuerda lo mal que lo pasaste. Ten mucho cuidado". Y entonces busco rápidamente cosas que hacer que amorticen la angustia que en esos momentos amenaza. De todas formas, ayer por la noche tuve que tomarme medio O., y eso que hacía varias semanas que no los tomaba; pero me costaba demasiado conciliar el sueño y tenía algunas taquicardias. Me hizo efecto rápidamente y me dormí.

Es fabuloso tener buenos amigos que se ocupan de uno en los malos momentos. Yo, por fortuna, también los tengo (...), hoy mismo vuelvo a comer con B., mi compañera de la que ya te hablé. Creo de todas formas que cometí un error al decirle lo de mi depresión, porque desde entonces no para de estar solícita hacia mí, demasiado atenta a veces. No sé, tengo la impresión de que me trata como si ella fuese mi madre (¡una madre varios años más joven que yo!) y yo una delicada figura de porcelana. ¡Que no me voy a romper, cojones! Ah, no soy justo con ella, lo hace con buena voluntad, pero es que odio que me traten con tanta conmiseración, que me manejen como si fuese de cristal, como si pegado a mí llevase pegado un marbete que dijera "frágil, no tocar". Me parece que a ti te pasa lo mismo.


. . .


La correspondencia con M., de la que he extraído estos párrafos escritos por él con su autorización, se desarrolló durante el mes de febrero, y al parecer su depresión remite poco a poco, aunque se manifiesta todavía a días.

M. no tiene bipolar. Pasa por una depresión unipolar. Pero el sentimiento, es el mismo.

He seleccionado poco de lo mucho que llegó a relatar. A este último párrafo donde habla del trato recibido al anunciar el tema, le respondí: "acabas de catar el estigma".

*** 

Vacances

He desaparecido unos días, allí donde me llevó el viento. Me conectaré pronto, porque lo bueno... no dura.

Aunque no me sientan demasiado bien los cambios, ya sean de colchón o de rutinas en general.

Nos vemos pronto, los días pasan volando.

Nacida para vivir

Nacida para vivir

http://www.youtube.com/watch?v=BVgM7qeAlko

o

http://www.youtube.com/watch?v=H12wNmn87KM

We were born to be alive
We were born to be alive

Born, born to be alive
(Won’t you be alive)
You see you were born
Born, born
(Born to be alive)

People ask me why
I never find a place to stop
And settle down, down, down
But I never wanted all those things
People need to justify
Their lives, lives, lives

You see you were
Born, born, born to be alive
(Born to be alive)
You see you were
Born, born, born
(Born to be alive)
It’s good to be alive
To be alive
To be alive

It’s good to be alive
To be alive
To be alive

It’s good to be alive

Time was on my side
When I was running down the street
It was so fine, fine, fine
A suitcase and an old guitar
And something new to occupy
My mind, mind, mind

You see you were born, born
Born to be alive
(Born to be alive)
You see you were born, born, born
(Born to be alive)
You see you were born, born
Born to be alive
(Born to be alive)
You see you were born, born, born
(Born to be alive)
You see you were born, born
Born to be alive
(Born to be alive)
You see you were born, born, born
(To be alive)
Born, born to be alive
(Born to be alive)
You see you were born, born, born
(Born to be alive)
Born, born to be alive

***
Patrick Hernandez, temazo que por supuesto ahora han reciclado con remixes, porque no pasará de ser una canción que no te deja quieto en una discoteca. Creo recordar que la usaron para una vuelta ciclista. Me gusta su mensaje, sentirse vivo, pues para eso has nacido, con un regustillo a estrella errante que vive sin dar cuentas a nadie. Sencilla reflexión para un sábado por la mañana, y espero que su efecto sobre mí sea el de... vivir.

Vivir con estigma y miedo

Vivir con estigma y miedo

El otro día, un albañil me dejaba el baño arreglado pero absolutamente sucio. Al finalizar la tarea, me pidió el recogedor y un "cepillo", y yo saqué la escoba, pues no se me ocurría qué cepillo darle... la escoba era lo que quería, y un aspirador lo que debió pedirme.

Tenía más o menos, menos, mi edad, y me hablaba de vd., inevitable en esa circunstancia pero siempre molesto para mí, que prefiero ser tuteada incluso ante mi psiquiatra, porque si le hablan a "mi vd." lo están haciendo a alguien que no soy yo y me convierto en mala receptora de información.

Asomé por el cuarto de baño a ver cómo iba la operación y de repente me dice así de seguido "señora lo siento no sé si puedo fumar puedo apagarlo no sé si le molesta señora si le molesta lo apago en todo caso fumo bajo mi responsabilidad y si no quiere lo apago y repito señora es mi responsabilidad". Estaba fumando, sí. Tabaco caro, definitivamente equivoqué mis estudios y además me dicen que ya no se encuentra a gente "de oficios" nacida en España y me parece increíble, pero ese es otro tema, en mis tiempos... es otro tema.

Bueno, le dije que no me importaba que fumase, y que en todo caso, le proporcionaría un cenicero y sí le pedí que abriese la ventana. Nunca fumo en el baño, a menos que decida tomarme un largo baño, muy infrecuente.

Cuando todo acabó y una vez me hice la siesta, que me sirve para procesar la primera mitad del día y enfrentarme a la segunda con las pilas algo más cargadas, pues siete horas de actividad me dejan ko y muchos días debo hacer ese receso, lo entendí. "Bajo mi responsabilidad", había dicho. Ese era mi baño, pero también su lugar de trabajo, y claro, ahora no se puede fumar en el lugar de trabajo bajo pena de multa.

Y comprendí su acojone. Como fumador, debía fumar pues se lo pedía el cuerpo, esa droga llamada nicotina y otras sustancias añadidas no sólo al tabaco sino hasta al papel del cigarrillo. Eso nos pasa a todos los fumadores, por lo que supongo que lo están dejando los que no necesitan droga, "fumo cuatro al día" (charla de estanco). Por eso uno que sí la necesita, acaba encendiendo un cigarrillo aunque sea en el patio interior de una casa donde no le permiten fumar, o sale a la calle, que está todavía por prohibir (todavía puede ser peor la cosa).

La droga manda, no lo que toda la vida han llamado vicio. Soy una drogadicta, adicta a la nicotina. Mi vicio en todo caso consistiría en no vaciar nunca los ceniceros o abrir ventanas, en no tomar medidas de higiene, y las tomo porque no me gusta que mi casa huela a tabaco. Una cosa es fumar y otra un ambiente desagradable. Vivo sola, por lo que no tengo el problema de afectar a fumadores pasivos, y pobre madre mía, lo que fumó conmigo. Recuerdo las invitaciones de mi ex a fumar en el balcón. Y también que "fumé" de niña, antes de fumar por mí misma, antes de esta paranoia universal. Y que mi podólogo tuvo un cáncer de pulmón sin haber fumado en su vida. Y que a mi primo ya le han prohibido fumar a los 21 años, como relaté en su día, y a mi padre también. Casos y gente, todos conocemos. Hoy hablo de un albañil, entre otros pensamientos que se me van cruzando.

Este hombre va cada día a dos o más casas por lo que vi en sus papeles, y supongo que desde que entró en vigor la ley, se la juega a encender un cigarrillo a escondidas (droga manda) antes de pedir permiso. Si lo pide, quizá se lo denieguen. Y si al usuario del baño en cuestión sí le molesta, con una sola llamada puede denunciarle a su empresa. A eso temía este trabajador. Porque ese cigarrillo, de haber desaprobado yo el consumo, le hubiese calmado pues habría recibido una dosis, y con suerte no necesitaría otra o la tomaría de nuevo a escondidas.

¿Por qué este trabajador ha de enfrentarse a un momento de miedo en cada casa donde se requiere su servicio? En su situación laboral, desde luego, debe pedir permiso, pero ya no puede, porque sigue siendo ilegal que fume. Una marca cara, de las que dejan la mitad en impuestos. Dejó dos colillas en dos horas de trabajo; no es tanto, pero claro, trabaja con las manos.

En mi cenicero colocado a la derecha de mi ordenador, siempre había un cigarrillo encendido. El otro día, un empresario al que conocí casualmente me dijo que ya le habían hecho inspecciones. Que el jefe no pueda fumar ya es lo último, cuando incluso se hace traer comida a la oficina, sin tiempo de salir. Está tan encerrado en su despacho como yo lo estuve en el hospital.

Hicieron bien en permitir en una excepción de la ley los psiquiátricos. Cuánto se fuma en los psiquiátricos, y cuántos conflictos hay por eso. Basta con que nadie te traiga tabaco para que te hagas esclavo de otro paciente o definitivamente sí hundas tu salud fumando todas las colillas a tu alcance.

Hicieron mal en acordarse de los psiquiátricos. Hubiese habido una revuelta y motín tal en todos los centros de España, haciendo realidad la canción "Revuelta en el frenopático" de Kortatu, que la ley hubiese quedado cuestionada y a punto para que el resto de la población también se manifestase. Está tan recluso un enfermo en crisis en el hospital como el ejecutivo que trabaja doce horas sin tiempo para rascarse. Pienso en mi última jefa, fumaba mucho más que yo y no salía a comer, qué será de ella, si la conozco habrá montado un rincón tan ilegal como popular.

¿Esconderse, o renunciar? Dejar de viajar en tren, o hacerlo y fumar en los servicios, hasta que instalen los anunciados sensores de humo. Me imagino el cuadro en algunas de las oficinas en las que he trabajado. ¿Mi jefe va a prescindir de mí diez minutos cada, pongamos, hora y media, si he de salir a la calle? Si me vuelven a operar de algo, ¿tendré que fumar en el baño, cosa que en su día ya hice? Si me diagnostican un cáncer terminal de pulmón, ¿quién va a impedirme fumar en ese ingreso? He visto a esos pacientes fumar, en sillas de ruedas y con la bombona de oxígeno, en un descansillo en el que ahora ya estará prohibido.

No somos leprosos, ¿por qué? Porque pagamos esa droga a precio de oro ya, oro que embolsa Hacienda. Un poco de respeto, estamos pagando impuestos a cambio de desprecio social, y lo peor, de vivir con miedo, hasta de tener que comer en un espacio de no fumadores en un restaurante porque la alternativa es esperar mínimo media hora. Necesitamos más espacio, y menos miedo, y recuperar la dignidad.

El médico de cabecera me ha dicho que me preocupe más por mis dos paquetes que por mi colesterol maníaco. Hay que tener culpabilidad además, sentirse una mierda cuando eres un fumador. Ya le dije que esto está en manos de otra consulta, la de mi psiquiatra, pues el tabaco tiene mucho que ver con mi ansiedad y para eso me medican también. Miedo, hay que tener miedo. Y el miedo produce ansiedad, y la ansiedad se mata con un cigarrillo o más.

En un espacio reducido en lugares públicos. En Barajas medirá lo que un recibidor de una casa. La jaula.

Un fumador puede ser un enfermo, pero poco se ha hecho por curarle, directamente se le ha pegado una hostia de un día para otro y estigmatizado. El fumador ya sabe que su salud corre peligro, y tantas otras cosas, como el dinero que se esfuma, que le han convertido ya en un drogadicto, pues poco placer se obtiene desde la culpabilidad y el estigma. Pero de ahí al miedo... miedo hasta a no llegar a fin de mes, con la espectacular subida de este año.

Miedo a cada bocanada que fumas, a ser sorprendido, a que te amonesten, multen, o despidan. Quizá hayan conseguido que el miedo ya no sea al cáncer, pues el miedo cotidiano es más poderoso que el miedo al futuro.

P.D. Hoy he fumado lo habitual, gracias, y no volveré a sacar el tema hasta que me toque dejarlo.

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Episodio mixto I

Episodio mixto I

Según la teoría: bipolar significa dos polos. Manía o euforia, y depresión. Esto es lo básico, pero no es donde están muchos bipolares esperando a estabilizarse.

No siempre un bipolar está en esos polos teóricos. La inestabilidad acecha en forma de episodio mixto, mi especialidad pues son los que suelo o solía hacer. Mezclan síntomas tanto de manía como de depresión. Y una de las sensaciones que puedes tener es la de impotencia total ante tanta oscilación entre agitación e ideas negativas, a diario puedes tener momentos de ambas, insoportable. Especialmente en los momentos críticos y peores, según mi experiencia, los de ir a dormir y el despertar.

Cuesta dormirse, no tanto si te drogan. Pero el despertar no tiene nombre, porque el resto del día, tampoco, y rabias pensando en que has de vivirlo, esa es la pesadilla. Crees que la cama te salvaría de ese sufrimiento, pero sabes que no dormirás porque te sientes deprimido pero no puedes dormir, demasiados pensamientos acuden a torturarte porque la cabeza funciona rápido, cosa que no ocurre en depresión.

Para la familia, que ya no entiende absolutamente nada, lo fácil cuando eres tan insoportable es decir "eres así", y no lo eres en absoluto, pero sólo te faltaba ya la opinión de tu familia, a la que no mandas a la mierda por educación quizá.

Porque en episodio mixto, lo mandas todo a la mierda, hasta a ti mismo, porque no te soportas, y si no te soportas, ¿quién va a hacerlo?

¿Cómo no voy a olvidar eso, si estuve ahí meses, o años? Sensación de depresión y no poder tomar antidepresivos, una vez algo calmado el lado hacia arriba de ese episodio, que es el más fácil, plancharte por arriba. Hacer que remontes desde abajo... una odisea.

Atrapada entre todo, en un infierno del que no sabes cómo salir. Pero se sale, de todo se sale, menos mal que existe esa frase que da esperanza, incluso en lo más duro del episodio, que aumenta bastante la posibilidad del suicidio. Como la chica "era así", nadie se cree que tenga ganas de matarse, pues la mala leche parece ser cosa de "los vivos", y no se concibe ese estado "alto" donde sube la irritabilidad con una depresión interna de las más hondas y de las que no te salva la cama, pues no puedes estar en ella.

El episodio mixto, una puta mierda, el infierno personificado.

Collons, som cent milions!!

Collons, som cent milions!!

Los expertos aseguran que la prevención de las recaídas es fundamental para la mejora del trastorno bipolar

SYDNEY, Australia, February 5 /PRNewswire/ -- - La ayuda internacional supondrá una mejora para los pacientes

La prevención a largo plazo de las recaídas en las fases maníacas o depresivas del trastorno bipolar es crucial en el tratamiento de cien millones de personas de todo el mundo(1) que viven con esta enfermedad, según un grupo de importantes psiquiatras que se han reunido esta semana en la conferencia regional de la Sociedad Internacional de Trastornos Bipolares (SITB) en Sydney, Australia.

"Hoy, la Sociedad Internacional de Trastornos Bipolares cede la palabra a psiquiatras de todo el mundo para establecer estándares más altos para el bienestar emocional y la estabilidad de los pacientes con trastorno bipolar," afirmó Samuel Gershon, catedrático de Psiquiatría en la escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh y presidente de la SITB. "Los pacientes deberían conseguir paz mental y confianza para esforzarse en sus objetivos personales sin el continuo miedo a la recaída."

La recaída puede tener unas consecuencias devastadoras en los pacientes de trastorno bipolar, el principal trastorno afectivo en el que el individuo experimenta ciclos de depresión profunda, euforia extrema (manía) y periodos de bienestar. Durante la recaída en manía o depresión, los pacientes pueden experimentar interrupciones en sus relaciones y trabajos y pueden registrar tendencias suicidas. De hecho, aproximadamente del 25 al 50 por ciento de los pacientes de esta enfermedad han intentado suicidarse al menos una vez(2) y uno de cada cuatro o cinco pacientes sin tratar lo han intentado con éxito(3). Algunos investigadores creen también que las recaídas recurrentes pueden generar un empeoramiento de la propia enfermedad así como contribuir a episodios cada vez más frecuentes de recaídas.

"Como médicos, nuestro primer objetivo ha de ser ayudar a los pacientes a mantenerse sanos y bien, no solo tratar los episodios bipolares en el momento en que aparecen, sino prevenir los mismos en la medida de lo posible," comentó Guy Goodwin, presidente del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford y miembro de la SITB. "Los investigadores persisten en su esfuerzo por mejorar los resultados de los pacientes mediante el continuo examen de la eficacia de los nuevos tratamientos para la prevención de las recaídas."

El litio se ha considerado el estándar para el cuidado y mantenimiento de los pacientes con trastorno bipolar desde los años setenta. "No obstante, en la última década, los anticonvulsivos y los recientes antipsicóticos se han sometido a pruebas para comprobar si son fármacos que puedan colaborar en el retraso de las recaídas". Estos estudios son muy importantes en el intento por detectar los episodios de remisión y sumisión.

"Es nuestra misión promover el conocimiento del trastorno bipolar y la investigación en todos los aspectos de la enfermedad y cultivar la colaboración internacional para mejorar los resultados de los pacientes y su calidad de vida," comentó Donna Carothers, directora ejecutiva de la SITB. "Explorar las causas de la recaída y enseñar a los pacientes y profesionales cómo retrasarlos y prevenirlos son dos acciones imperativas para estos esfuerzos."

Trastorno bipolar

El trastorno bipolar, también conocido como enfermedad maníaca depresiva, afecta al estado de ánimo, conducta y forma de pensar de las personas. Al contrario que en otras enfermedades, los síntomas pueden ser diferentes en las distintas fases de la enfermedad. El tratamiento de esta enfermedad supone un reto, ya que algunos tratamientos que muestran su eficacia en alguna fase de la enfermedad pueden resultar contraproducentes en otras fases, como los tratamientos antidepresivos, que pueden llevar a episodios maníacos. los síntomas varían de la misma forma que los ciclos de los estados de ánimo desde la fase maníaca de la enfermedad (caracterizada por un sentimiento de elación/euforia, optimismo extremo, aumento de la auto confianza, dificultad para conciliar el sueño y para llevar a cabo actividades de riesgo) hasta la fase depresiva (sentimiento de culpabilidad extrema, tristeza, ansiedad, y en última instancia, tendencias suicidas). Los pacientes también pueden experimentar periodos de estado de ánimo normales. La Organización Mundial de la Salud cree que el trastorno bipolar es la sexta causa de incapacidad a nivel mundial.

Acerca de ISBD

El objetivo de Sociedad Internacional de Trastornos Bipolares (ISBD) es el de ser un foro reconocido para la colaboración internacional sobre la educación de todos los aspectos de las enfermedades bipolares. La sociedad está abierta al espectro completo de los profesionales de la salud mental, incluyendo los investigadores clínicos y básicos, psiquiatras, farmacólogos, psicólogos, trabajadores sociales, estudiantes y formadores en estaos campos, al igual que otros profesionales de la salud mental, personas afectadas por enfermedades bipolares y sus familiares. Más información en la página web www.isbd.org o en el teléfono 412 605 1412.

Eli Lilly and Company ha concedido una beca educativa sin restricciones a la Sociedad Internacional de Trastornos Bipolares para apoyar la investigación de esta enfermedad.

(1) Muller-Oerlinghausen B et al. Bipolar Disorder. Lancet 2002; 359
(9302): 241-7.

(2) Angst et al. 1999. Suicide risk in patients with major depressive
disorder. Journal of Clinical Psychiatry, 60(Suppl.2):57-62.

(3) Goodwin FK and Jamison KR. 1990. Manic-Depressive Illness. New York:
NY. Oxford University Press.

News Release
Thursday 5 February 2004, 10:00 GMT

Thursday 5 February 2004 Date
HEALTH topic
MEDICAL topic
BUSINESS topic
International Society for Bipolar Disorders company
Página web: http://www.isbd.org

Distributed by PR Newswire on behalf of International Society for Bipolar Disorders

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¿Seguro que no conoces a alguien que no tenga esto? Somos muchos para que tamaña amenaza no haya acabado ya con nuestra civilización... no, somos menos, muchos se suicidan sin tan solo saberlo. Yo también quise hacerlo, y escapaba del suicidio, por eso quise saberlo y por eso soy un verdadero coñazo con el tema del diagnóstico.

Interesante lectura que hoy se ha hecho pública en el foro de Bipolarweb. Muchas lo son, pero no lo leo todo, por salud mental. Tampoco estoy demasiado interesada (o sí, pero hago como que no) en el tema de los laboratorios farmacéuticos y en toda la pasta que mueve este negocio, pues lo es, nada despreciable. Les necesito, eso es todo, y hay mil causas justas por las que luchar, fáciles y gratuitas, incluso. ¿Reciclas envases, vidrio y papel?

P.D. Sigo con fotos de mi tierra natal... muchas formaciones hay en Montserrat, sierra, monasterio y nombre de gran porcentaje de la población femenina, Montse (Mont=monte, serrat=sierra, o también: cortado con una sierra). Se adora a una virgen negra, llamada La Moreneta, símbolo de Catalunya como también esa sierra de extraña silueta. Me han sucedido cosas, en esa iglesia. Episodios muy extraños: una vez me mojaron la cabeza y otra me llevaron vestida de novia a pesar de ser una infante. Creo que no he vuelto desde entonces, aunque, oh my God, todavía puedo cantar: "Rosa d’Abril, Morena de la Serra..."

Nota del traductor: la autora alude en el título del post a una campaña institucional del gobierno autónomo catalán en los años 80 que puso de moda su eslogan "Som sis milions" (somos seis millones). "Collons" hace referencia a los testículos y en este contexto se usa como expresión. Añado que la campaña fue tan popular que generó chistes basados a veces en anécdotas reales tales como "El Honorable Jordi Pujol visitaba la China y al pie de la escalerilla del avión le decía a su anfitrión "som sis milions". El chino sonreía educadamente y respondía, "¡qué bien! ¿Y en qué hotel se hospedan?"