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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Vida cotidiana

Hola

Hola Hola, Universidad Carlos III de Madrid. No te había visto antes por aquí.

Hola, J.M. Bienvenido a mi vida privada, a una de las facetas de mi vida privada, que no suelo asociar a mi persona real, la que se toma el café contigo. Nada he de ocultarte sobre algo que ha marcado mi vida y seguirá haciéndolo. Eres parte de mi presente y puedes ser parte de mi vida futura; de momento, el tiempo ha transcurrido a nuestro favor y quizá pueda consolidar una amistad.

Es un placer saber que me lees con una sonrisa que adivino y que me dices "cuídate" con cariño.

Hola, C. Algo nos une, además de la ciencia-ficción, y lo celebro. Espero que sigamos en contacto, una persona no tiene fondo y si no es una caja de sorpresas, mal vamos. Lo eres ;)

La llovizna refresca mi mente durante el paseo de casi tres kilómetros. Por fin llueve en Madrid. Ciudad de locos, cómo si no se explica que para tomar un café tengas que apostillar "sin leche".

Ya no lluevo por dentro, como cuando empezó la pesadilla.

Hola, estoy bien, y mientras lo esté... a sonreír. Serenamente, y ese creo que es mi mejor rostro.

Estoque

Estoque

Ayer mandé un SMS de esos ridículos y absurdos a una bipoamiga, para hacerla reír.
Le mandé otro para decirle que era coña.
Su respuesta: "menos mal, pensaba que estabas subida"

:(

Guetto, todo lo que hagas será medido en función de tu enfermedad, todo puede ser y es un síntoma. No tenemos derecho a una vida normal, a un día bueno, otro malo, otro normal, a un momento de cachondeo, siempre se nos dirá que si estamos bien, y si dices "de puta madre" más puntos a favor de una hipomanía. Fuera, y lo que es peor, dentro del guetto.

Ya lo decía en el post "dos años y dos espadas". Este es un ejemplo sacado de la vida real, de ayer mismo.

Un día de Carne

Un día de Carne Lunes, por fin. Gente en las calles, grupos de niños. Cuando hay puente, Madrid se apaga. Todavía hay gente de vacaciones, amigos a los que espero.

Mi madre me dio buenas noticias, estoy más que contenta, orgullosa. Y tengo un ocupa en casa temporalmente, familia es familia.

Alguien me preguntó cuál era mi vida cotidiana, “un día en la vida de Carne”. Otro ejercicio de escritura…

Un día de Carne. Pues no es gran cosa, porque Carne está jubilada.
Conserva desde que trabajaba la rutina de consultar el correo personal con el café antes de ir al trabajo.
Ahora no está apresurada, contesta con calma los mensajes mientras saborea el café que la va despertando.
A veces, no se despierta, porque todavía está bajo los efectos de la toma nocturna, y ha de esperar a que el cerebro haga su switch.
Hace algo de trabajo doméstico. Ahora algo más, porque sigue ordenando la nueva casa.
Sale, a dar un paseo y a comprar.
Intenta hacerse una comida equilibrada, aunque a veces toma el atajo de calentar una lata de lentejas al microondas.
No duerme siesta, en primer lugar porque no sabe, si se duerme lo hace por dos horas al menos, y en segundo lugar, porque su psiquiatra le ordenó no pisar la cama durante el día.
Lee, lee por ejemplo el periódico por Internet. Es raro que se ponga las noticias, porque la deprimen bastante, pero intenta estar al día de la actualidad.
Queda con sus amigos, que entre otras cosas le hablan de la actualidad.
O les ve por msn, porque algunos están lejanos, están donde ella nació y creció.
Habla por teléfono, hace gestiones.
Ahora va poco de médicos, está tomándose un descanso de médicos, pero en breve iniciará las revisiones que necesita.
Fuma mucho, y esto no le gusta nada, pero no sirve la buena intención, sabe que necesitará ayuda y un soporte en la medicación para triunfar, cuando lleve tiempo estabilizada. Por eso no pudo dejarlo antes, aunque lo intentó varias veces.
Escribe alguna cosa, a veces media hora, a veces tres. No siempre para el blog.
Cena ligero, unas tostadas con queso, fruta, yogur.
Va a la tertulia nocturna virtual pero que siempre le deja una sonrisa en los labios.
Se toma las pastillas de la noche.
A los veinte minutos de hacerlo, le asalta un sueño químico que no la deja ni teclear un adiós y un ataque de hambre, a cuál más feroz, ir a la cocina tambaleándose para aplacarlo es un cachondeo.
La acoge su cama.
A veces tiene pesadillas.
Últimamente consigue despertarse por sí misma antes de las 10, y está muy satisfecha.

Guerra dialéctica

Guerra dialéctica "Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones". (Jorge Luis Borges)

Cada vez me busco enunciados más jodidos. Ahora no estoy de humor para el ejercicio, la verdad.

Tengo que hacer funcionar estas neuronas, ahora que por fin estoy conociendo gente en Madrid que tiene unos cerebros de los que hacen que el mío salte, se encienda, se prepare para un ping pong de esos que te dejan KO en cualquier mesa de un bar.

Entro en contacto con gente a través de Internet. Hay que seleccionar, es lo duro. Sobre el papel prometen, y en msn se dan a conocer. No perdono faltas graves de ortografía, ese es un buen filtro. Quiero gente que piense. Hay uno que tiene 500 pulsaciones por minuto, el cabrón: ese sí que puede escribir a la velocidad de su mente inquieta. El resto, nos conformamos con que la idea quede y poder resumirla en una línea, a falta de velocidad para soltar el párrafo, y sintetizar también es un trabajo. Yo tenía 250 pulsaciones (bendito curso, lo mejor de mi formación quizá), y ahora no me las he medido, pero bueno, escribo sin mirar al teclado, que ya es mucho. Si estoy acelerada, acelero pulsaciones. Puedo llegar a escribir como una maníaca cuando lo estoy.

Lo que me preocupa de esta gente que me gusta es que me acelera en esa “guerra dialéctica”, y tengo pequeños momentos de euforia. Pero no voy a renunciar a todo porque me suba, si a mí me sube hasta una entrevista con mi psiquiatra, porque el hecho de mover las neuronas las hace subir, pues bueno, nadie es perfecto, cuando le das caña al cuerpo en el gimnasio pasa lo mismo, te pide más hasta que te agota. O cuando vuelves de una discoteca, yo necesito una hora para dejar de escuchar el sonido. Pues la guerra dialéctica es eso, es marcha de la dura. Ni bipos ni leches, aquí no hay enfermedad, sino capacidad.

Los bichos raros acabamos juntándonos, no tenía la menor duda, y estoy contenta, la buena conversación me alimenta, aunque también como carne, pescado, fruta y esas cosas.

P.D. Estoy absolutamente drogada porque ya tomé las pastillas, pero escribo para olvidarme de la batalla campal que acabo de tener con otro freak de la ciencia ficción, una de sus múltiples facetas. Me lo he pasado de muerte.

Reentré

Reentré Dos de mis amigos bipolares acabaron sus vacaciones. Las disfrutaron mucho, me llamaron dicendo "esto es vida". Pero estaba escrito, vino la rentrée al mundo laboral.

Otra vez a vestir de traje, con el calor que hace y ya acostumbrado al pantalón corto y camiseta de algodón.
Otra vez a la rutina.

Puede que el cambio de la tranquilidad a la agitación les desestabilice un poco, el estrés lo hace, y están en un aprieto pero se sujetan como pueden.
Y yo les digo, y no es por animarles, que tienen mucha suerte, porque ellos no sólo trabajan y ganan un sueldo, sino que demuestran que un bipolar puede hacerlo.
Y también que para ellos un sábado es algo especial, y unas vacaciones también.

Yo no estoy de vacaciones, estoy jubilada, y aunque no me falta actividad, para mí es la misma casi cada día de la semana. No tengo la alegría del desconectar del trabajo merecidamente. No tengo planes para vacaciones porque no tengo dinero, tuve que escoger entre la casa y necesidades básicas y el placer.

Cuando el psiki me deje trabajar, buscaré algo para tener unos ingresos extras, para poder viajar por ejemplo.

Y para volver a tener la maravillosa sensación: por fin es viernes.

Yahtzee

Yahtzee Una de las cosas que me traje a Madrid fueron los dados. Y no los había tocado.
Un día de esta semana, mientras esperaba a que algunas cosas se solucionasen vía msn o mail, me puse a buscar juegos para entretenerme.
Y me topé con este viejo conocido, el Yahtzee o Jathzee.
En mis libretas "de todo un poco" sé que hay partidas de yahtzee, hicimos muchas, hace muchos años.
Me he bajado el juego, y ahora le voy dando porque no tengo demasiadas ganas de escribir.
Es algo adictivo, como todos, pero también me canso, porque he jugado demasiado, como en su día jugué con el tetris. Es un pasatiempo cuando el calor no te deja hacer nada.
Sigo a mi ritmo, sin prisas, poco a poco, arreglando todo lo de la casa. Cuando la vi me pareció pequeña, ahora el limpiarla me hace reconsiderar si no viviré en un castillo en una de las mil colinas de Madrid.
Cuando la espalda se resiente, paro y atiendo al teléfono o me pongo a jugar una partidita de yahtzee.
Pero ya no grito cuando consigo hacer el yahtzee, el pleno al cinco vamos.
Pasa el rato, pasan los días, y todo va tan poco a poco...

Lumbago

Lumbago Me gusta tener la casa limpia, pero que te la den sucia es una putada, y eso que había venido una asistenta del sector "no me reviso la vista hace años, la tengo magnífica", de lo contrario no entiendo esos rincones llenos de polvo, esos armarios por limpiar de arriba a abajo...
Estoy machacada de sacar mierda, y el piso os juro que parecía limpio cuando entré. No resiste la prueba del algodón. Con calma, trabajo 10 minutos y descanso lo que me pide el cuerpo.
Me pongo los Stones y Mano Negra, para darme ritmo en la tarea, como en los viejos tiempos.
Ahora estoy de muy mal humor, pero luego me sentiré enormemente satisfecha, de tener bien mi casa y de poder hacer realidad mi sueño: mi casa, casa de mis amigos.
Me voy a chutar un antiinflamatorio. Menos mal que la cama tiene un muy buen colchón.

Vacaciones

Vacaciones Ya cuesta encontrar cosas que hacer cuando todo el mundo trabaja.
Ahora que la mitad empieza vacaciones, te sientes algo más sola.
Por fin he visto "Kill Bill". Bien ese Tarantino, bien.
Me pregunto cuándo volveré a escribir.
Y escucho a los Cure.
Y veo a mis amigos, a cuentagotas.
Estoy introspectiva.

Aburrida

Aburrida Me aburre esta ciudad. Me la sé de memoria.
Reformulo. Es imposible conocer a alguien, es imposible conocer un lugar, lo que sí es posible es hastiarse.

La tercera y última de mis amigas embarazadas ha dado a luz. Tengo ya cinco sobrinos postizos.
No he visto a mi sobrino de verdad todavía y llevo aquí toda la semana.
La verdad es que no estoy muy sociable.
Además me estreso fácilmente, ayer me dio un pequeño ataque de angustia que me tuvo fuera de circulación toda la tarde. Deseé que llegase la hora de tomarme las pastillas y disolverme.

Y con este tiempo, lluvia y humedad, me ha dado un lumbago.
No sé de qué me extraño, la verdad. Hace poco que me he convertido en nómada y ya he descubierto que no me sientan bien los cambios de clima ni de colchones. Mi espalda se queja.

Tengo bien la moral, no me siento bajando, aunque el clima está para bajar.
Prueba nº1: hoy me he duchado.

Mi madre no se cree que esté bien, porque mi conducta es extraña. Y supongo que el ataque de ayer la puso en guardia.
Mi conducta es algo rara, pero como siempre, no me he de extrañar, estoy en un lugar extraño por muy familiar que sea.
No tengo hambre, es raro que tenga hambre. Porque no estoy en casa, y eso se nota mucho. Por la noche es inevitable como efecto secundario, y cuando ayer me dio el ataque ordinario, en vez de galletas comí jamón y queso. Recuerdo los días en los que me zampaba una lata de atún. Malos tiempos, ese era mi único alimento sólido, cuando estaba depre.

"Què feu?", escuchas por la calle, y recuerdo el viejo chiste "mais feu eres tú y no te digu ná". Me complace y a la vez extraña oir hablar catalán, y me sorprendo hablando castellano en las tiendas, la costumbre ya.

No sé en qué estaría pensando cuando decidí darme unas vacaciones aquí, unos días antes y después de mi visita a la ITV mental. La gente me pregunta ¿la pasarás? y yo creo que sí. Sólo he de confesar un cubata y mi análisis de sangre dice que estoy bien alimentada. Me han subido la tiroxina, a ver si la tiroides entra en razón y me ayuda en algo.

Mi idea era irme a la comarca de "La Selva" unos días, pero con este tiempo es encerrarse en una casa. Está lloviendo a ratos. Estos cambios de clima hacen oscilar, y no me siento oscilante, me siento agilipollada por el lumbago, por la medicación que he tomado para que se calle un rato.

Estoy aburrida. Menos mal que el bono en el cyber está bien de precio.

Estoy aburrida. Ya le he dicho a mi compi de piso que se busque a otra.

Siento que ha llegado el momento de alquilar ya mi propia casa.

¿Dónde?

Tengo 10 días para decidirlo. No, ya está decidido, ni me engaño ni engaño a nadie. Aunque no guste lo que he decidido, es mi decisión. A ver si pasa la ITV.

Tareas con bipo-invitado

Tareas con bipo-invitado

Ya está aquí mi bipo-invitado.
¿Qué hacen dos bipos cuando se juntan?
1- Conectarse a bipolarweb y al chat privado con los colegas bipos no bipos y otros ejemplares.
2- Ducharse, uno empuja al otro.
3- Tomarse las pastillas al unísono, es más divertido.
4- Dormir como marmotas, que para eso están las pastillas.
5- Ir al supermercado a comprar (estamos en ello, todavía en el momento ducha)
6- Hablar de libros de ciencia-ficción, interés común.
7- Ver el episodio III de Star Wars.
8- Poner los pcs en red y hacer virguerías.
9- Llamar a otros de la peña para quedar.
10- No se me ocurre. Todavía ando con la tostada encima. Ah, claro, hablar de batallitas bipolares: episodios, ingresos, gilipolleces que hemos hecho en los episodios hipomaníacos... charla normal, vamos.

-7,14

-7,14 Ese es mi saldo. Tengo 15 en la otra cuenta, y 22 en cash. No está mal, teniendo en cuenta que este mes me han pegado dos sablazos importantes. Y que mañana está previsto que tenga ingresos, si tengo un día favorito al mes es el 25, haga sol o llueva.

No tengo ganas de reclamar las dos últimas facturas de teléfono (=ingresos), me agota reclamar, aunque cuando voy subida se me da muy bien, porque para mí estar subida es estar de mala leche total, por lo que llamo y reclamo con una contundencia que no admite un NO, y suelo emplear todo mi repertorio de palabras malsonantes en cualquier frase aunque sea a modo de coletilla. Creo que he reclamado más de la mitad de mis facturas de teléfono por una razón u otra. Como te venden las promociones oralmente, igual dices que no pero ellos marcan la casilla, tienen su bonificación y luego el trabajo es tuyo para que te devuelvan el dinero.

Antes tenía la santa paciencia de meter en una hoja de cálculo cualquier gasto, y al final hacía balance de lo que podía ahorrar. Sé perfectamente en qué puedo ahorrar, y los números apuntan en primer lugar al tabaco. Cuando fumas dos paquetes al día en estos tiempos, pasa lo que pasa. De vez en cuando compro tabaco económico, pero me acaba pataleando el estómago. Ahora me estoy liando cigarrillos, es una manera más sana de fumar y por supuesto más económica, pero cuando voy por la calle no monto el numerito -una vez en un bar, hace años, me llamaron la atención, pensaban que fumaba droga-, por lo que fuera de casa voy con la cajetilla reglamentaria.

Lo de la comida es capítulo aparte. Soy de las que todavía no controla bien el euro, de tal forma que cuando compro algo que vale menos de dos euros, tengo la sensación de que es barato. Y un carajo. Todo ha subido con el euro, y la fruta y verdura empiezan a ser productos de lujo. El otro día me sorprendí al comerme una manzana mientras veía la etiqueta, 50 pelas valía la manzana (eso me pasa por pagar antes de consumir, como el café, que me sabe más amargo cuando me clavan en una terraza). Creo que los kiwis son más baratos que los plátanos, hoy me voy a fijar. Por fortuna, he empezado a comer kiwis, fruta que nunca había sido de mi devoción, pero en el primer ingreso no me pareció tan mala, claro, como ciclé a hipomanía supongo que necesitaba experiencias nuevas, y el recinto no daba mucho de sí. Incluso me aficioné a los puritos, y ahora los tengo ahí muertos de risa, porque me marean.

Soy de las que contará en pesetas hasta que muera, ya lo tengo claro. Al principio, iba acumulando calderilla hasta que con ella podía comprar un cartón de tabaco. Ahora ya controlo mucho mejor las monedillas, aunque me pasa como a todos los de la cola del supermercado, que a la hora de pagar se hacen un lío buscando los céntimos. Muchas abuelas abren el monedero directamente y la cajera toma de él, o de la mano con todo lo que se lleva encima. Son honradas, porque lo son o porque saben que el de detrás las controla.

Antes se despreciaba la peseta en los cambios, es decir, por una peseta o dos el redondeo solía ir a tu favor. Una vez fue en mi contra y me cabreé, por dos pesetas, ay los catalanes. Ahora pasa lo mismo, te perdonan un céntimo para no darte cuatro céntimos más, y yo también prefiero perder uno a que me den más, ya soy madrileña. Odio esas monedillas que se oxidan tan rápidamente, y maldigo a los expertos que eligieron esa aleación de níquel que además produce alergia a tanta gente. El dinero da alergia, sí, menos mal que esto es Europa.

Me sorpende también en muchos comercios el letrero "no se admiten billetes de 200 y de 500 euros". Yo no he tocado uno en mi vida. El banco siempre me da billetes de 50 aunque le pida 500. Una vez vi a un par de dudosa profesión comprar unos cuantos terminales móvil de lujo, con billetes de esos.

Escribo más bien automáticamente, porque a estas horas sigo con mi tostada encima, medio zombi a pesar del café. El café es impotente ante los efectos secundarios. Por eso digo chorradas. He abandonado por completo el diario, porque no tengo nada para escribir en él. A mi diario no le interesa mi saldo, ni siquiera a este blog, pero aquí me entretengo hasta que mi cabeza tenga a bien el despertar.

He querido trabajar de buena mañana, pero lo único que he conseguido es cargarme la puerta de la lavadora, que amenazaba con romperse hace semanas. Por suerte, el resorte sigue ahí, debajo de la manecilla rota, así que ahora me espera un lumbago cuando cuelgue la ropa, un plan muy apetecible vamos, pero necesario, porque la ropa interior se agota. Y he de lavar a mano algunas cosillas también, como el jersey que la yegua olisqueó hasta hartarse, porque cuando me lamió la mano me la dejó perdida de babas marrones y como diría la niña cántabra, los caballos no se limpian la boca porque no tienen manos para cepillarse los dientes.

Y fregar el suelo porque alguien, o el invitado o yo, esta noche va a dormir en el suelo con el colchón extra. Fijo que, además del lumbago, me va a salir el callo de la limpieza, que sana justo cuando me vuelvo a poner el gorro en la cabeza.

Estoy agobiada, pero no por el -7,14. Quiero mi cabeza, necesito mi cabeza, y mientras voy haciendo la lista de la compra. Calculo que será de unos 30 euros, o sea que lo dejaremos en -37,14. No pasa nada, en teoría mañana cobro. Por eso llego a día 1 con lo justo para pasar el mes. Pero lo paso, y como sano, vivo bien, no puedo quejarme.

Otra opción sería atracar un banco, pero con mi suerte me pasaría lo que al tío de la peli del otro día de Telemadrid, que sólo sacó 300 dólares.

Otra opción es dejar de escribir gilipolleces y llenar el cubo de agua para fregar, espero que se me pase -uff, me acaba de dar otra hostia la cabeza, esa sensación de vértigo interior, casi que veo a la pastilla girar ahí-, menos mal que no todos los días la tostada mental es tan fuerte.

Tengo que hablar con mi psiki. Como somos muy fashion, nos comunicamos por sms o e-mail.

44ºC

44ºC Cuando me encuentren momificada en el parque del Retiro, quiero que me pongan esto encima y quedarme allí debajo de un pino.

Empezamos bien el verano.

Lo malo del calor excesivo es que la gente empieza a hacer, incluso decir, locuras, sí, locuras, más que en el resto del año, si no de qué llenarían los telediarios en verano, que no pasa nada. Y ves locuras por la tele en horario para todos los públicos, en un telediario.

Célebres las matanzas en entornos rurales, como la de Puerto Hurraco hace 15 años, en pleno agosto.

Un obispo dice ahora mismo en la TV que la homosexualidad es una conducta desviada. Yo me carcajeo porque cada día destapan a un desviado de su empresa en cada país, porque son una multinacional.

Alguien me está enviando un chiste cada cinco minutos, apenas doy a borrarlos y los borro porque ya me los había enviado, todos, hace meses. Se nos va la pinza.

Sólo los pretendidamente débiles, como los inmigrantes, tienen narices para aguantar todo el día (y la noche previa) en una cola para iniciar un trámite. Yo me desmayaría a la media hora, a 44º. Y si no fuese por ellos, no tendríamos natalidad, menos mal que construyen este país, joder que les pongan más ventanillas para regularizar los papeles.

Una simple furgoneta de reparto tiene un accidente, queda varada en la M-30 a las 06.30 h, y toda la ciudad llega tarde tres horas donde fuere. Mientras tanto, la tuneladora construye más líneas de metro, pero a su vez van a cerrar una línea que cruza todo Madrid (la mía, claro). Todo obras. Todo desvíos. El atasco diario de la Glorieta de...

En 14 días, si esta ciudad es declarada sede olímpica para el 2012, será para largarse de aquí. La Olimpiada, los 4 años en los que la ciudad tiene el testigo recogido de la sede anterior y se prepara, será infernal en un lugar donde una furgoneta paraliza la ciudad. Los JJOO duran dos semanas, y son muy bonitos por la tele. Yo he vivido la Olimpiada de Barcelona, por supuesto, y asistí a algunos eventos de los JJOO. Y durante los JJOO todo era muy bonito, en la Olimpiada chupé bastante polvo de las obras en el litoral y poco recuerdo de las actividades culturales y deportivas del período, el polvo me lo tapaba todo y en verano la casa con las ventanas cerradas.

Todo el mundo aspira a o ya tiene aire acondicionado, pero la red eléctrica no da abasto. Siempre decía que en verano es cuando mejor se trabaja en la oficina, fresquito, hasta que me dio una rinitis que es crónica. Y se va al cine con abrigo para no quedarse tieso.

Esta noche no he podido dormir, en la casa está todo abierto y es una gozada escuchar al vecino, que es profesor de canto, en estéreo con sus alumnos berreando. Si no encuentro los tapones, estoy muerta esta noche. No vuelvo a bajar a la calle, que me da, me da un viento salido de un horno.

Esto es de locos, esto sólo se explica a 44ºC.

El hombre del tiempo lo niega todo y dice que van a bajar las temperaturas. Si yo estuviese en el gobierno, le daría esa orden, las temperaturas han de bajar por decreto ley si es necesario.

Hoy la luna está en su órbita más baja de los últimos 18 años. Igual era eso. O la regla. Si no duermo hoy tampoco, se puede liar. No, no mataré a mis compañeros de piso. Les robaré el "pingüino" ese que tienen escondido, los cabrones.

Rouge à lèvres

Rouge à lèvres Pues no, Kidam, ni amor ni sexo, aquí sigo como si las pastillas contuviesen bromuro o fuese invisible. El otro día me invitaron a un evento y pensé que debería arreglarme un poco, así que me compré un pintalabios con color. Digo color porque los dos que tengo son de un marrón tan natural que no parece que vaya maquillada.

En la tienda, lo típico, escoger el tono. Rosa, no, gracias. Acabé con la mano completamente llena de borrones de diferentes colorines, estaba completamente mareada e indecisa y ya era hora de cierre y no tenía tampoco tiempo para arreglarme, así que con las prisas dije “este mismo”...

Debo reconocer que no escogí el carmín clásico rojo, que nunca me he atrevido a usar porque no me sentiría ni sentaría bien, pero este color realmente es extremado. Me lo puse al llegar a casa y me dije: menudo “rouge putón”...

... y voy al evento y tres personas me dicen que estoy guapísima. Sin pintarme la raya de los ojos, porque se me olvidó comprar el lápiz, soy un desastre, pero en mi vida –salvo en mi primera juventud- me he pintado, tanto es así que compré maquillaje para mi boda y lo tuve que tirar porque caducó. O sea, desde esa fecha lejana, me habré pintado unas diez veces como mucho, una por año, más o menos.

Previamente, me había gastado cierta cantidad en depilarme y peinarme para la ocasión, es decir, entre pitos y flautas aquélla tarde cayeron 100 euros. Por lo que luego, en pleno éxito de público, pensé: esto de la belleza interior es un cuento para niños, aquí los hombres lo que quieren es una hembra disfrazada de tal. Es muy fácil, te metes en una máquina tragaperras, le echas 100 o 200 euros (por si necesitas zapatos o algún trapo) y sales como ellos quieren verte. A mí eso me suena a un pacto con el diablo, directamente. Yo dejo de ser yo en cuanto invierto en mi presencia un dineral. Y le hago el juego a todos los anuncios habidos y por haber, y me convierto en una modelo digna de... bah. Todo trampa y cartón, hasta la faja que llevaba para disimular esa figura “pastillera”.

Eso es COSIFICARSE.

Mientras tanto, ellos pueden ir descamisados o sin un buen corte de pelo, eso a ellos se la trae floja. El adorno eres tú, claro, la cosa bella, algo que pueden coger o comprar a su gusto. Esto me da sencillamente asco. Como el que me dice sin tapujos:

“Oye, te había visto ya pero no me había fijado en ti. A ver si nos vemos otro día y hablamos”

Resulta que mis labios no parecen bonitos hasta que se les echa un color extremado. Pues son los mismos de antes. “Hechos para besar”, escuché un día de alguien sincero, que los vio tal cual los suelo llevar.

Por eso no inicié o di pie a un juego de seducción con los que estaban dispuestos a hacerlo. Porque de repente, también me di asco, no era yo sino una cosa disfrazada. Me divertí con unos amigos y dejé que me mirasen. El ego subió poco porque era consciente de la ilusión óptica.

Nos rondaba un chico joven con unos amigos. Le estaba tirando los tejos a una amiga mía. Entonces me pregunta qué edad tengo, y yo le devuelvo la pregunta:

Él- Pues como yo, más o menos
Yo, sonriendo- ¿Cuántos?
Él- Pues 28
Yo, aguantando la risa – Este año cumplo 38
Él, titubeando - Pues... pues...

No es la primera vez que me lo dicen, de nuevo el sábado pasé por este particular “test de juventud” y resulta que tengo cara de nena, y un pacto con el diablo, porque “comparada con mi sobrina...”, historias que ya he escuchado desde hace años.

¿Acaso una no puede estar acercándose a los 40 y tener aspecto juvenil? Que de hecho no tengo, porque no tengo ya la figura que poseía a los 25, pero para eso están otros artilugios, como las fajas. Pero no se me aprecian arrugas y me tiño las canas.

Estoy harta. Los silenos de Alcibíades.

“No eres como pensaba”, me dijo el tío del Mercedes hace unas semanas. Claro, no estaba tan altiva y fría como me tenía clasificada, era yo. La pregunta que me dejó desarmada fue: “Y tú, ¿por qué no tienes pareja?”

Y yo qué sé. O sí, no quiero problemas, me he acostumbrado a estar conmigo misma y ya tengo bastante con eso. Y fue un aprendizaje empezar a hacerlo, después de muchos años en pareja.

O igual es porque no me he disfrazado lo suficiente para que algún capullo capte mi belleza exterior. A estas alturas, la idea de hacerme lesbiana ya no me parece tan mala, y que no se ofendan las lesbianas, que siempre me han tirado los tejos.

El pintalabios me lo quitó dos días después un amigo, a mano, porque le parecía que era cosa de “lumis”, a pesar de que otra amiga insistía en que era un color bonito y en ningún caso el pretendidamente vulgar bermellón clásico.

“Sombra aquí... sombra allá.... maquíllate, maquíllate”...

Pues voy a usarlo, porque me gusta cómo me queda y porque me costó 12 euros y pico. Aunque sea para estar por casa.

Max Mix I

Max Mix I No, no soy una vaga, no escribo porque estaba esperando una llamada de mi nuevo proveedor de banda ancha para acabar de configurar la conexión. Como mi "pequeño", mi portátil con W.98, es más bipolar y sibarita que yo, se resiste a conectarse con un cutre-módem USB. Estaba acostumbrado al router, pobrecillo. Y yo a una conexión decente, pero mientras no la tenga, además de mesarme los cabellos, he decidido venir al cyber.

Además, no sé si me llevé la gastroenteritis a Barcelona cuando empecé a vomitar el domingo de San Isidro o qué, el caso es que he estado a régimen estos días (no, no he adelgazado, lo mío es crónico). Incluso bajando de ánimo, ayer envié un sms a mi psiki porque me empezaba a preocupar el tema. Lo achaco al cambio de tiempo, pues llegué a Madrid en pleno "esto parece agosto ya" y luego el cielo se encapotó, y mi ánimo con él. Pasé el fin de semana encerrada, incluso mi compañero de piso estaba preocupado y no quiero darle pistas sobre mí, sobre estas oscilaciones, así que le quité importancia y ayer mismo me obligué al "Push the button" ("Galvanize", ¿recordáis? Está en "Minutos musicales") y a salir de casa. Hoy he hecho lo mismo, he salido con el vestido sin planchar (este tío es un desastre, la plancha está sucia pero tiene mil prioridades antes de) y al menos me ha dado el aire. Y he probado el primer café (descafeinado) en dos semanas, y no me ha dado patadas el estómago. Vamos bien.

Ayer me dí de baja en el gimnasio, que no había pisado en un mes. Mi amiga insiste en que me apunte al suyo, que así iremos juntas. Ya veremos.

Hoy envidio a mi primo que asistirá al concierto de Bruce Springsteen en Barcelona, un concierto en petit comité al que se ha de acceder con documento nacional de identidad, algo nunca visto antes. Recuerdo los conciertos de los 80, ahí podías conseguir entrada con antelación, no la locura de ahora de esperar horas a que abran las taquillas medio año antes del evento. Por eso no voy ya a grandes conciertos, porque el de Rod Stewart valía 70 euros si no recuerdo mal cuando hice la consulta en el cajero que vendía las entradas. Madre mía, además ya lo he visto dos veces, y cuando hacía el gamberro en el escenario con su kilt y la pelota de fútbol.

Galahan no se pierde un festival, y ahora hace la crónica del Festimad en su Klaatu Barada Nikto. Aunque la organización sea cutre, estos eventos son los que te procuran hoy en día música en directo a precios razonables. Hace años me perdí el primer festival Doctor Music, a saber por qué (quiero pensar que no tenía vacaciones), porque fueron dos de mis amigas. La verdad es que ya no me veo en tienda de campaña con un wc atestado a un kilómetro, ya no tengo aguante para eso. Bastante me cabreó la organización del evento de la fotografía de Spencer Tunick, impropia del área de cultura del Ayto. de Barcelona. Yo estaba allí, y tenéis fotos en esta página. El regalo a los modelos de esta particular obra de arte fue una fotografía original, que ahora está en la pared de mi habitación en Madrid. Fue toda una experiencia, sobre todo la de entrar a toda leche en pelotas en el pabellón a la búsqueda de un servicio vacío (a quién se le ocurre meter a 7.000 personas con 5 wc para señoras).

A veces no puedo evitar volver la mirada al 2003. Estaba subidísima cuando fui a despelotarme a Montjuïch, pero mis amigos no lo sabían, y yo menos. Ahora he de ir con cuidado al trasnochar, tengo mil avisos cargados de sabiduría sobre el tema. No, no quiero volver "allí", y "allí" no es un ingreso, es encontrarme mal cada día por un síntoma diferente, explotar de impotencia y angustia, no ver la salida al túnel.

Ahora salgo a la calle sola y soy capaz de mirar el sol. Y también de cruzar el Eje Madrid-Barcelona en avión.

Estoy normalizándome, y el cambio de aires realmente está obrando no milagros sino realidades que se esperan y yo espero de mí. A pesar del pinchazo del fin de semana.

Bien, eso es todo sobre Carne de Psiquiatra en estos últimos días. Vida cotidiana. De aquí a un rato me someteré a la tortura de la depilación, y me estoy mentalizando. Tomaré la pastilla opcional de la tarde para relajarme. Es muy bueno que no tenga tanta angustia como antes, que realmente esté más tranquila.

Aunque te claven 1.40 euros por un descafeinado con hielo en una terraza donde deseas estar tranquila. Me ha amargado el café la factura, disculpen, soy así.

Esta noche me han invitado a salir. A un tugurio de frikis ricachones. Donde conocí al tío del Mercedes, a quien por cierto, he mandado a freir espárragos (= borrado de la agenda del móvil). No hay nada más duro que pelar que un soltero pasada la cuarentena, sólo que ya lo había olvidado. Ya te digo, empiezo de 0 en todos los sentidos. ¿Cómo se ligaba? Ya ni lo recuerdo...

Además, no tengo ganas de ligar. Una pastilla que me dieron para la gastroenteritis contenía bromuro, y estoy por seguir tomándomela con las de las mañanas. He de recordarme un viejo dicho mío, un hombre=un problema, y Carne no está para problemas.

Madrí bipolar II

Madrí bipolar II

El pasado sábado asistí -eso me salvó del encierro total del fin de semana, aunque me mareé un poco en el metro- a la reunión mensual e informal de miembros de Bipolarweb. Una de las cosas que no podía hacer antes, en Barcelona.

El ambiente no tiene nada que ver con el de la ABM. Es mucho más distendido, la gente se conoce por los nicks y hay que acostumbrarse al nombre de pila, etc. Estuvimos tomando algo (aguas minerales, en su mayoría) mientras departíamos. Sonso me dijo que yo ya era ex-Carne de psiquiatra, lo que me hizo reír.

Había familiares de una chica, sus padres y una tía. Eso me impactó y agradó, porque el padre decía que les costó venir porque no le gustaban estos rollos de afectados, pero reconocía que estaba aprendiendo y le abría los ojos. Ayudar a un hijo, a una sobrina, metiéndose en el ajo de lo bipolar. Hay que echarle valor a la cosa, porque otras familias lo niegan o no creen necesitar ningún tipo de apoyo. Y creo que vale la pena acercarse a nosotros y ver que no mordemos, que si estamos correctamente medicados y hacemos vida sana entre comillas somos gente del montón.

Y el otro diciendo que su psiki le había dicho que había dos tipos de bipos: los simpáticos y los que no, y que él era de los simpáticos. No le quito la razón a su psiki, anda que no la liamos éste y yo cuando salimos, a cuál más loca. No quiero ver las fotos de la famosa noche que empezó con la frase:

"Dos cubatas, y dos ingresos", jaja. Y lo soltamos en la reunión, y el culpable nos mira todavía con cara de desaprobación. Yaaaaaaaaaaa yaaaaaaaaa lo sabemos, era sólo una copa, pero ni eso podemos, porque con cualquier tóxico uno SUBE y se pone algo maníaco, cosa que nos encanta por supuesto, ¿a quién no le gusta ser feliz, que no borracho? Pero no puede ser, no. La cosa queda en anécdota, y se charla con la familia de la chica, la pareja de uno habla con la novia del otro... más al estilo de la ABC de Barcelona.

Es una vez al mes. Cuando me veo en la agenda el evento, me digo siempre "coño, reunión bipolar, qué coñazo", pero luego voy y me lo paso bien. Incluso me río de mí misma cuando se me recuerdan cosas de hace dos años, cuando les conocí.

Y, como ya he dicho en muchas ocasiones, había viejos y jóvenes, ricos y pobres, hombres y mujeres. Y todos riendo, riendo de nosotros mismos, CON y no DE, como ha de ser. Un popurrí, vamos.

P.D.1. La foto no se cuelga y me esperan, o sea... "sus" imagináis algo. Nos vemos pronto.
P.D.2. Solucionado. Cuesta lo suyo encontrar algo potable para colgar... menos mal que ahora sí tengo más tiempo y recursos para dedicarle al blog.

Desastre en la peluquería

Desastre en la peluquería Vengo que echo humo. Menuda chapuza me han hecho en el que iba a ser "el gran peinado del verano". Menos mal que sólo me he dejado cortar las puntas, me ha dejado el flequillo recto totalmente, y he pensado "no le digas nada, que te lo estropeará más". Pocas ganas me han dado de seguir de mala leche pasando a depilarme. Que me digan que soy alemana, no sería la primera vez que luzco pelo en las piernas y aquí no pasa nada, señores.
Paso por una tienda de moda barata que anuncia tallas hasta la 52. Y sólo hay 3 prendas XL en ella. Me horroriza pensar en qué voy a tener para rebajas.
Y ya sé que ahora escribo peor y menos que antes. Ahora es otra película, ahora me justifico diciendo que escribo mal porque estoy en cybers, y la verdad es que no escribo bien porque simplemente no le dedico tiempo. Y hoy estoy muy cabreada, con mi cabeza teñida horteramente y todavía sin billete para Madrid. Me largo a la estación con lo puesto? Pues no es mala idea, porque no va a pasar el Halcón Milenario a buscarte.
Tengo la sensación de vivir en un mundo L y yo enseñando barriga con mi XL.
Últimos coletazos de la gastroenteritis, sin duda.

Mecagoentó

Mecagoentó Vida cotidiana... desventuras cotidianas debería llamarse el tema...

El pasado jueves el tren se fue sin mí. Porque a la nena le dio una gastroenteritis y esto me ha tenido varada en Barcelona más días de los deseados. Es increíble que llame a Renfe y me digan que vaya a una ventanilla a cambiar el billete, "oiga, si no puedo viajar, ¿cómo quiere que me acerque a una ventanilla?"

MIERDA DE CYBER OTRA VEZ PIERDO POST, ESTA VEZ SOLO MEDIO POST...

Decía que llevo aquí más de una semana, con madre refunfuñando, con padre diciéndome que hasta que no esté 100% no vuelva a Madrid. El lunático de mi compañero de piso me llama y me dice que echa de menos mi humo, jaja.

Caguentó.

Ya estoy mejor, gracias. Espero y deseo pasar el siguiente fin de semana en los madriles.

"Oh cielos, qué horror"

"Oh cielos, qué horror" Cada día que pasa, cada vez que charlo con mi compi de piso, le estoy midiendo el pulso emocional sin querer.
Y estoy llegando a la conclusión que este tío es más bipo que yo. Sin diagnosticar, por supuesto. Espero y deseo que de ser ciertas mis sospechas no le pegue un subidón, eso deseo, porque tiene paranoias...
Los problemas sentimentales son o pueden ser un detonante de episodio, súmale la primavera y... el hecho es que está alterado el muchacho.
Por eso no quiero problemas sentimentales. Ya sé lo que pasa cuando los tienes. Menuda depre pasé en el 2000, cuando la hipomanía amorosa acabó. El amor te lleva de un extremo a otro, al menos a mí. Y con esta enfermedad, lo que a todo el mundo le parece normal, la euforia del amor y la depresión del desamor... se transforman en episodios jodidos.

Un día en la tostada de Murphy

Un día en la tostada de Murphy

Leo los comentarios de mi último post, sois encantadores.
Curioseo el contador de visitas, me sobresalta "26 abril 14:22 PSINet UK, Ltd., Reino Unido "... pensaba que sólo me leían mis psicólogo y psiquiatra...

Ayer os hablaba de la "tostada" mental casi diaria que debo tolerar, con la que debo convivir para llevarnos bien y no partirnos la espalda juntas. Hablo de ella en tercera persona, yo no soy una tostada, jaja.

Pues bien, hoy he tenido que ir con la tostada encima, tanto es así que todavía la llevo. Por eso me ha hecho gracia contar algunas de mis desventuras del día de hoy. Ya sé que esto últimamente parece un diario, pero realmente y por fortuna cuando me planteé (y mi salud me permitió, lo más importante) una "Nueva Vida", pues eso es lo que hay, vida por todas partes, gente, sol, paseos, anécdotas. Vida. Vida.

9.00. Suena el despertador. Deseos de apagarlo. Recuerdo: Carne, tienes que ir al puto banco a pagar la puta factura de telefónica atrasada, es hasta las 10.30 pero si no te despiertas ahora sabes que no vas a ir.

9.15. Tostadón enorme. Me hago el instantáneo, no sería capaz de armar la cafetera. Carne y su primer café-café permitido por el psicólogo. Apunto en un papel del bloc qué debo hacer y qué necesito. Si no, me dejaría la documentación. Y quiero enviarle a mi madre un regalo, hay que ir a Correos también.

9.30. La tostada sigue ahí. Me concedo el lujo de beberme lo que ha dejado mi compi de piso en la cafetera.

9.45. Nada que hacer, ni saliendo al balcón. Tía, tómate un descafeinado aunque sea un placebo.
ANDA, QUÉ BIEN, ME HA VENIDO LA REGLA, ¡¡TENEMOS COMPAÑÍA, TOSTADA!!

10.00. Me duele la cabeza, la parte derecha. Esto no es normal, y he dormido ocho o nueve horas. Me tomo una aspirina.

10.10. ¿Y si dejamos lo del banco y volvemos a la cama? Reconócelo, no es tu día.
COÑO, TIA, QUE ES SOLO UN PU.. PAPEL, HAZLO Y SI QUIERES TE VUELVES A LA CAMA.

10.15. Entro en el baño. Tengo 5 minutos para parecer una persona. Dios, qué ojeras. No me he acordado de encender el termo, no hay tiempo. Venga, Carne, más guarra has salido de casa cuando la depre, al menos te has lavado las axilas.

10.20. Camino a paso lento. Llego al banco justo para que me digan que la hora de pago es hasta las 10. Y me digo: ayer, cuando me dijeron el horario, ¿qué tostada llevaría encima? Si eso debió ser a eso de mediodía...

No entiendo nada. Maldigo resignadamente pero no tengo ganas de volver a casa. En plan masoca total, me dispongo a regularizarme con la Seguridad Social. Eso tiene un aspecto bueno: después de dos meses, he decidido que necesito un médico en Madrid. Y el malo: chúpate la burocracia. Pero después del primer fracaso de hoy, debo hacer algo útil para no dejar una marca negra en la fecha de hoy. Así funciono.

En el ambulatorio (eso ya lo hice ayer) me dieron la dirección de Tesorería. Llevo encima el callejero, cómo no. Menudos nombrecitos tienen las calles de Madrí. Cuando tras una corta pero agonizante espera llego al puesto número 5, no he rellenado el formulario que me han dado a la entrada. Razón: no llevo boli, no me he traído las gafas y sin ellas, hoy, veo mal. El funcionario resulta ser de lo más comprensivo ante mi torpeza en mostrarle toda la documentación requerida. He hecho bien en no llenar el formulario que me dieron, era otro el necesario y lo hace él. Cosas que pasan con la burrocracia. Le hago una última consulta y me manda a otra oficina ARGGGGGGGGGGGGGGGGGG que, cosas de la vida, no anda muy lejos.

Llevo el paquete para enviar a mi madre. No he encontrado la oficina de correos que me ha indicado el camarero del bar (sí, otro café, hoy era gasolina, directamente), pero paso por una, ¡eureka!

Pues no. Sólo es de reparto. Tengo que ir a... "¿sabe dónde está [calle o barrio alienígena]?". Intento exprimirme las neuronas y al final le digo que gracias, que ya la encontraré.

Bien, llego al otro edificio burrocrático. Me reciben y me dan la información necesaria que, cómo no, me lleva a otro edificio gubernamental.

¿Estoy en Madrí o en "Brazil" de Terry Gilliam?

Me he dejado el reloj en casa. Y algo para recogerme el pelo, y estoy sudando. La gente va en manga corta o ropa muy liviana, yo con mi gabardina verde oliva y un foulard de invierno empezando a sentir la incómoda sensación de sauna.

Deambulo por los callejones hasta llegar a una avenida, posible emplazamiento de una estación de metro, y le pregunto a un señor dónde queda el metro más cercano. "¿Hacia dónde va, señorita?"

Evidentemente, necesitaba las gafas de ver. Lo tenía -el metro- a 20 metros mirando a la izquierda. Me hago la despistada total y el señor me indica cómo puedo ir andando al lugar. Lo que es fácil para un lugareño del barrio, para esta pobre tostada andante es una odisea.

Y me digo: a la porra, ya iré mañana a por más colas y funcionarios. Cojo ese metro. Me esperan a comer a unas cuantas paradas de donde estoy y un transbordo y quiero llegar viva.

Y ahora es cuando debo hablar de

Las leyes de Murphy

1. Por ejemplo, un "... servidor"... ha destruído todo el párrafo de la comida, vuelvo a una versión anterior de este post guardada como borrador. Resumen de la comida: buena gente, el arroz con conejo muy bueno.

2. Sobremesa: mi amigo acompaña un momento al médico a su pareja y me deja sola en casa para que use su conexión. Me halaga la confianza y me dispongo a escribir este post, al que iba dándole vueltas.

Ejecuto Msn, craso error, cuando aparezco a veces no puedo hacer otra cosa que ir quedando bien con todas las ventanas sin saber exactamente de qué estoy hablando en cada una. Y pensar que hace 5 años controlaba 10 privados a la vez en el chat...

Me llaman al móvil, un 93 desde Barna, y descuelgo intrigada. Coño, es una de mis mejores amigas. "¿No te lo han dicho?" "¿Qué?"

QUE VIENE A MADRÍ EL VIERNES A UN SEMINARIOOOOOOOO
OLEEEEEEEEEEE

Y mientras transcurre la conversación, salgo a la terraza a fumar, y cuelgo toda contenta, y de repente me acuerdo de que

HABIA QUEDADO EN OTRA PARTE... CON MI PADRE

Solucionable con una llamada, lástima que sea a mi padre a quien dejo plantado. Iré, sí, iré pronto, esta semana no, pero sí, sí, quiero verte.

Contenta, entro de nuevo en la sala. El ordenador está apagado. Se ha quedado no frito, sino muerto directamente. En ese momento, necesito repentinamente mi ansiolítico pautado para la tarde. Me quedo en la terraza quietecita hasta que llega mi amigo y nos contamos lo malo y lo bueno... no le da mucha importancia, no ha actualizado el antivirus, etc.

En resumen:
- he quedado bien con: la Seguridad Social y mi amiga.
- he quedado mal con: mi madre (ella no lo sabe pero bueno, hoy no ha salido el paquete) y con mi padre.
- he quedado "no se sabe" con mi amigo, porque aunque él diga que tenía que pasar, ha pasado cuando yo estaba sola en casa.

Cojo el metro. Aprovecho para contestar un sms pendiente. Bajo en mi estación, sí, no me la paso, pero cuando me doy cuenta estoy en el extremo opuesto del andén. Para cuando llego a la salida, otro tren efectúa su entrada.

Y me meto en el cyber a contaros mis penas, de las que yo misma me río, porque otra cosa no puede hacerse y además es aconsejable y muy sano.

Lo que aconseja el día es: llegar a casa, encerrarse, y dejar que el día acabe lo más plácidamente posible.

Lo que el diablo me ha dicho por teléfono (mi compañero de piso, interesándose por si estaba en Madrid o me había ido ya con Padre): que si esta noche me apunto a salir "ya sabes, yo siempre soy la tentación.." "mmm no sé, no sé..."

Esto plantea una disyuntiva interesante. En el primer escenario, estudio guías de Madrid para llevar a mi amiga de paseo. En el segundo, "Madrid la nuit" me sorprende con algo...

...
...

Lo decidiré en el último momento. Total, con la tostada de hoy, no creo que trasnochar un poco haga que la de mañana sea peor.

Y ahora, Murphy eliminará el post entero...

"Send"

***

Zuto y guzto

Zuto y guzto Colegasssssssssssss
hoy me he levantado con un trancazo en la espalda...
Casi me había olvidado de ella, aunque me tiré la mitad del 2004 recuperándome de la fractura vertebral que podía haberme dejado paralítica. Es más, la maltrato cuando salgo de noche, pobrecilla, es que Madrí La Nuí (en castizo) me está tirando demasiado... demasiado... y esto no puede ser (bronca la semana que viene en la consulta, garantizada).
Ya me véis buscando un fisioterapeuta en plan urgencias en las páginas amarillas. He tenido suerte, uno tenía un hueco libre esta tarde ---> sospechoso, los buenos te dan hora para dos semanas o más. He ido no sin cierto acojone, mi espalda es algo bastante atrotinado y mi fisio de "siempre" se la conoce de pies a cabeza. De hecho, lo que me hacen es osteopatía. El fisio me ha convencido (léase: me ha hecho daño donde debía hacérmelo, masoca que es una) y ya tengo cita para el mes próximo (ole, mi primer médico en Madrí). He aprendido los nombres de un par de músculos de esos que tienen que ver en el dolor, que por supuesto, si digo trancazo, era cervical, dorsal y lumbar.
Me ha gustado y el precio era aceptable, porque debo denunciar que según que cosas valen aquí el doble que "en mi pueblo".
Ahora, como siempre, a apuntarse a la piscina. ¿A cuál, si ya tengo una, a 600 km? "Hay una cerca", sí, y un colega bipo me ha regalado un bono, si es que no tengo excusas sino delito, directamente.
De todas formas, esto es de locos, tener un pie allí y otro aquí.
Y hacer vida normal, que... claro, en depre no sales... la incógnita es, ¿ahora, en eutimia, qué hago?
La vida normal aquí es salir una vez o dos entre semana, cosa que estoy haciendo a gusto, la verdad.
Hasta que hoy ¡¡¡Pluf!!!
Mientras el fisioterapeuta me torturaba -ya iba a eso, ya me conozco la película- pensaba: sexo y lujuria, anda que con este cuerpo aguanto yo...
Pero ya me lo ha dejao listo pa lo que se tercie, jeje.
Ahí le véis, yo me he puesto peluca en la foto.