Blogia

Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Por alusiones

Por alusiones

Recuerdo que en muchas reuniones se le concedía a alguien la palabra, fuera de turno, “por alusiones”. Qué gracia, ahora sonrío, antes me lo tomaba en serio.

Lee el blog gente cercana a mi vida y a veces me preguntan. Por si aludo a ellos directamente.

La respuesta es NO, en general.

Y también un SI. Porque cuando tengo algo que decir, lo hago a la cara de esa persona y además de forma bastante clara y tajante, y quizá luego aparezca una sombra, no toda la película, que queda en privado.

Ayer me pegaron un toque en la cresta por ser demasiado clara con otra persona, qué le haremos (“qué li farem", seguro que es una catalanada de las mías), no tengo pelos en la lengua ni ganas de que mi humor se agríe con según qué películas, que hay culebrones de esos que quitan el sueño en el mundillo bipolar. Tengo fama de eso, de ser demasiado directa, y lo siento, la sensibilidad bipolar es tan frágil y a veces me olvido, porque no me gusta dar compasión a quien se está autocompadeciendo, por ese camino no se va a ninguna parte y así lo digo tan claro que… puedo hacer daño, sí.

Escribo bastante sobre situaciones pasadas que se repiten en otras personas, que me recuerdan a lo que yo misma sentía. Hay gente con la que tengo vidas paralelas. Y demasiados bipolares hemos pasado por lo mismo. La depresión es una enfermedad por eso, porque nos trata a todos por igual.

A veces pongo una posdata para que quien me lee “a ver cómo está” se tranquilice, porque hablo del pasado muchas veces, pasado que recuerdo, y pasado que comparto con otras personas. Pasado que no olvido, aunque mi presente sea otro, porque en teoría llevo meses de estabilidad.

Si hablo de mis amigos bipolares les nombro con una inicial o su nick, y no digo nada que no les haya dicho antes a ellos, me parece.

Por favor, si alguien se siente aludido, en mi ventana o en mi correo electrónico encontrará mis excusas. Y puedo borrar, también, si por alusiones alguien se siente ofendido.

Drogada

Drogada

 

me he tomado las pastillas

cuando lo hago, mejor que esté ya en la cama

recuerdo un par de veces, al principio... tuvo que llevarme mi madre, la tensión bajó demasiado

un día me quedé dormida en el sofá, pensé que se me pasaría el bajón pero no fue así

a veces, estoy hablando con mis amigos en msn, y llega un momento en el que no puedo teclear ni las buenas noches

los dedos ya no responden, tanto que algunas veces he dejado el pc abierto bajando música pero sin cerrar otras cosas

muchos días las tomo antes de las 23 horas, porque quiero que acabe el día y despertarme pronto

ahora duermo unas ocho horas, he mejorado, antes la pastilla me pedía diez, y si no se las daba, me castigaba

de hecho, debería tomarlas siempre de 22 a 23 horas pero mi lado nocturno se rebela

ahora entiendo que la gente pague por drogarse, pero a mí me obligan y yo me obligo

mejor dicho, no lo entiendo, no sé qué gracia hay en estar atontado y sin coordinación total de tus miembros

son efectos secundarios, quizá por eso no tengo alucinaciones y no "disfruto" del fármaco

a veces siguen por la mañana, les llamo "la tostada"

y mi cerebro tarda en recuperarse de cierta gilipollez, pero no estoy zombi

eso sí, no toco un vaso, porque lo rompo, el otro día la tapa del azucarero de cerámica

no puedo hacerme un café de cafetera porque he tenido percances, de manera que consumo café instantáneo

es hora de empezar a cerrar las seis aplicaciones que tengo abiertas

noto como la concentración se dispersa y la música me va meciendo

sigo escuchando música electrónica, será lo último que cierre antes de apagar el pc

estoy charlando con mis amigas y ya apenas digo nada, no se me ocurre nada

el ingenio se ha ido ya, los ojos empiezan a entornarse

me resisto todavía a morir, morir en el sueño químico, pero ya estoy acostumbrada, qué contradicción

y mañana me pongo a investigar estas novedades de Blogia, que los posts quedan hechos un churro

bona nit, llevo ya dos horas de efectos secundarios, y no puedo más, necesito tan sólo dormir

 

No quiero ir

No quiero ir

Me encuentro mal estoy de bajón y de los fuertes.

No quiero salir de casa.

No puedo ni asearme ni vestirme.

El psiki me espera a las 12.30.

Y no puedo ir.

No tengo ganas de ir.

No puedo ni levantarme.

Quiero no hablar,

quiero no moverme,

quiero seguir aislada en mi mundo.

Nadie puede ayudarme,

estoy fatal.

No tengo ganas de nada

sólo de desconectar.

No sé qué decirle al psiquiatra

Si nada tengo que decirle, además.

para qué voy a ir.

Quiero quedarme en casa.

No puedo dar un paso.

Y la gente del grupo de apoyo te dice:

Que te acompañe alguien,

llama a algún familiar o amigo.

Si no pueden ir,

Llama a un taxi.

no te duches, si no puedes,

por un día no pasa nada

y es más importante que salgas y llegues al médico.

Ve y le dices lo mal que estás, precisamente por eso debes ir.

Pon en una lista lo que sientes si no eres capaz de hablar

Y si no puedes hablar le das ese papel y que lo lea.

Necesitas que un psiquiatra sepa como estás.

Quizá sea necesario un cambio en la pauta.

Ahora te cuesta lo indecible, pero luego te alegrarás de haber ido.

Porque tenías mucho a contar.

Puedes y deberías ir acompañada del familiar más cercano. Tú entras sola a la consulta, aunque no puedas hablar, y cuando sales, entra esa persona y es informada directament e de tu estado. Es mejor para los dos, o para toda la familia.

P.D.Esto me ha pasado, sobre todo al principio, y ahora soy yo la que dice esto, pero me lo han dicho a mí antes, y la historia se repetirá si me encuentro mal. De momento, ahora ya no me ocurre, le pego un rollo al psiki sin dificultad alguna, pero mi familia, mi madre, sigue acompañándome y entra después de mí a la consulta para que el médico le diga qué hay. Me toca ya ir al psiquiatra, como dijo Semeolvida, a la pelu. Y también he de ir a la pelu, pero esta vez voy a hacerlo en Madrid. Ambas cosas.

Instrucciones estúpidas para un Internet descafeinado

Instrucciones estúpidas para un Internet descafeinado

Paso 3. Iniciar sesión

Para utilizar Messenger, debes iniciar sesión.

Así está la cosa últimamente en Internet, hay que conseguir ya no que se democratice -estoy muy de acuerdo en que sea así y todos tengamos el derecho a la información- sino que todos consumamos Microsoft, de forma que el nivel baja y baja. A nadie le suena la palabra "netiqueta", sobran mayúsculas por todos lados, y no se entiende que se ha de usar un nick, que en la Red tienes derecho a bautizarte. Casi echo de menos los viejos tiempos donde los emoticonos se ponían a mano y no existían esas mariconadas en msn, guiños y colores que no acabo de asumir, no cuando el terreno clásico era una pantalla donde sólo se podía escribir y matizar lo escrito con esos emoticonos.

Percibo que Internet está dejando de ser un mundo virtual para mucha gente, un mundo que tenía unas reglas. Que cada vez se usa más para o como complemento de una vida real. Que el anonimato es algo que está dejando de tener importancia, por supuesto, si a lo que va uno es a ligar lo primero que te da son datos personales, que es lo último que debe hacerse en Internet a la antigua usanza. Otra es que la gente ya no sabe poner Subject o Asunto en los e-mails o emilios y acaba poniendo su nombre, ¿qué asunto es ese? Ya no se respeta que para mandar una chorrada tipo power point (qué epidemia, tendré 200 sin abrir entre todas mis cuentas de correo) a una comunidad de gente diversa ésta ha de ir en copia oculta, que para eso existe, pero no, venga, todo el mundo que sepa mi nombre y apellidos. Es una locura, y puede perjudicar a gente, pero la gente no es consciente.

No entiendo ese mundo que ya no es virtual, que se ha convertido en una mera puerta al mundo real. Antes existía esa posibilidad, pero ahora demasiada gente lo usa con fines inmediatos. Legítimos, por supuesto. Pero ya no es viable comunicarse a la antigua usanza porque cada vez quedan menos que sigan las reglas.

Chateaba a temporadas, y desconectaba a otras. A mí me gustaba leer almas por Internet, sin foto, sin artificios. Confesarme a extraños y también ser la ventana donde alguien se desahogaba, un desconocido que no volverías a encontrar en tu vida, aunque tuvieses el nick registrado. Y también a memorizar esos nicks para abrirles ventana al entrar en la red de irc hispano. Aprendí mucho, la gente quería el anonimato para ser ella misma por una vez. También algunos mentían, pero se les olía, como en la vida real. Al final quedaban unos cuantos con los que hablabas cada día y acababas fundando un canal propio, qué tiempos, G., qué bien lo pasamos con aquélla pandilla de locos.

Y siempre cerré ventana a quien tenía faltas de ortografía de las de mirar hacia otro lado, y ese era un punto muy interesante, porque en la vida real, el discurso real, no tiene faltas de ortografía. Nada sabes de la expresión escrita de alguien, y para mí eso tiene valor, y mucho. No porque yo escriba, ni bien ni mal, sino porque sé si la otra persona ha leído y no olvidemos, esas líneas son su tarjeta de visita, porque el medio es Internet y eres lo que escribes. Aunque también soy capaz de discriminar entre forma y contenido, de forma que si el discurso es de mi interés, hago la vista gorda. A quienes me importan.

Pero la gente ya no está para discursos, quiero conocerte dame tu msn y aquí tienes mi teléfono.

Ya no chateo. Hoy me metí por curiosidad en algunas salas de Yahoo y me parecieron lo de siempre, un parvulario. El otro día entré en el chat bipolar y no aguanté demasiado, yo que había pasado horas allí. Estaba mixta o sea irascible, y era operadora, así que no tenía miramientos con las patadas a fisgones o gente que no respetaba la educación, parte de la netiqueta y de la vida real.

:**** a toda la gente que he conocido allí en la Red, que después de meses pasaron a mi vida real. Cuando ya éramos amigos XDDD

 

No sueñes... vuela

No sueñes... vuela

Me lo dijo en ensueños un hombre que conocí en el terreno donde nada es real, una persona que parece vivir al margen de todo cuando su tiempo es libre. Afirmó que tenía el don de oler las almas, y que la mía era especial, cómo no. Estuve a punto de preguntarle si su discurso era un corta-y-pega de lo que le decía a todas las mujeres para seducirlas, porque no creo en la conexión cósmica en según qué ambientes, por ejemplo, la Noche. Le seguí la corriente y me reí un rato, como había fumado marihuana estaba ingenioso.

Me he levantado como muchas veces, agotada de hacer cosas, como tantas otras ocasiones que asocio ahora a los tiempos de trabajo, cuando mi sueño consistía en vivir lo que debía hacer, por ejemplo, esta noche he comprado folios para la impresora con todo detalle, comparando precios según la calidad del papel, y lo curioso es que el paquete de folios se parecía demasiado al cartón del tabaco que también debía comprar. Cuántas veces me levantaba con “el trabajo hecho” y luego era un fastidio tener que hacerlo en la vida real. Porque el sueño era real. Me despertaba con la mente en mi oficina, y encima debía ir a que la pesadilla se hiciese real.

Supongo que lo que realmente me ha hecho despertar ha sido la pesadilla de estar en números rojos, de haberme gastado el dinero para comer etc en, por ejemplo, un colgante que vi el otro día por los barrios bien. Soy un caso, vi en el escaparate un precio de 32 euros, entro y resulta que lo que valía eso era el cordón, y el colgante más de 200. Digo que soy un caso porque era imposible que aquella maravilla tuviese ese precio ridículo como luego me dijeron, y seguro que pensaron que era una paleta. Quizá me lo he comprado en sueños.

Y me despierto con pelos "de loca" y con los pulmones castigados, ya he pillado el trancazo y no paro de toser y mocarme. Fuera hay lluvia y humedad, y también los había ayer, y yo salí como ha de hacerse de Noche, con ropa ligera para el calor del interior de una sala pero con un abrigo que por visto de poco me sirvió.


Estos días escucho música House, bastante música de esa gran factoría que es Ibiza. En mi sueños está ahora una pista de baile, tengo muchas ganas de volver a hacerlo después de tanto tiempo, y dejarme atravesar por esa música hasta caer en un trance, sin drogas, sólo la música y yo. Añoro los viejos tiempos de baile, de sentir la sensación de estar poseída por la música, algo muy maníaco, un momento de gloria interior.

Necesito un DJ para mis sueños. Están para volar, como dijo el sabio de la noche, no para comprar folios ni hacer cola para pagarlos.

 

P.D. Este cambio de diseño de Blogia me ha pillado desprevenida. Me ha cambiado la fuente de letra por el morro y no respeta las separaciones de párrafos. Investigaré.

Dumb (Imbécil)

Dumb (Imbécil)

DUMB

http://www.youtube.com/watch?v=mpGN0RWdJ9c

I’m not like them
But I can pretend
The sun is gone
But I have a light
The day is done
But I’m having fun

I think I’m dumb
Or maybe just happy
Think I’m just happy

My heart is broke
But I have some glue
Help me inhale
And mend it with you
We’ll float around
And hang out on clouds
Then we’ll come down
And have a hangover... have a hangover

Skin the sun
Fall asleep
Wish away
The soul is cheap
Lesson learned
Wish me luck
Soothe the burn
Wake me up

I’m not like them
But I can pretend
The sun is gone
But I have a light
The day is done
But I’m having fun

I think I’m dumb

IMBÉCIL



No soy como ellos pero puedo aparentarlo
El sol se ha puesto pero tengo una luz
El día se ha acabado pero me estoy divirtiendo
Creo que soy imbécil o quizá sólo sea feliz
Creo que soy feliz (x3)
Mi corazón se ha roto pero tengo pegamento
Ayúdame a inhalarlo para arreglarlo juntos
Flotaremos y nos colgaremos de las nubes
Después bajaremos y tendremos una resaca
Tendremos una resaca (x3)
Desnuda al sol duérmete
Anhela el alma es barata
Lección aprendida deséame suerte
Alivia la quemadura despiértame

. . .

Nirvana "Dumb". Albumes: "In Utero" (Septiembre de 1993), "Unplugged in New York" (1994, grabado para la MTV en noviembre de 1993)
Kurt se suicidó el 5 de abril de 1994. Sigo leyendo poco a poco cosas suyas. Qué mirada, en esa foto, juzgad.


***

Escribe nena escribe

Escribe nena escribe

Me dicen que escriba. Pues sí, no hace falta que me animen para eso, escribo y mucho.

Escribo en el pc, y escribo en el cuaderno que me regaló mi profesor. 61 páginas manuscritas hasta el momento (por cierto, hoy hace un mes de la primera palabra), la mitad de ellas en el metro, porque algún músico siempre estorba una lectura. Escribo ideas para relatos. Escribo sensaciones y cosas que aprendo por la calle y que me explica alguien.

Escribo un diario, repartido caóticamente entre textos-documento y fragmentos manuscritos en el cuaderno.
Me gusta el cuaderno. Escribo en todas las posiciones posibles menos -la en teoría correcta- en una mesa: mi caligrafía varía cada vez que lo retomo. Hago que la gente escriba en él y así guardo también su caligrafía, algo que me gusta mucho conocer de una persona, como dije en un post anterior, "Diarios" creo que le llamé.
Y leo, poco, pero leo. A veces destino tiempo a leer y las asociaciones de ideas que me provoca la lectura hace que la deje y me ponga a escribir. No tengo taquipsiquias patológicas, las ideas acuden pero no llueven. Estoy aprendiendo a leer de otra forma, también, y es muy curioso. Leo género, y leo pensamiento. A pequeñas dosis.

Escribo lo que vivo y lo que pienso, y escribo lo que siento, porque soy un ser emocional.

Mi profesor me ayuda a escribir, y sale de todo, porque tengo mucho a decir pero lo difícil es encontrar la forma y las palabras, y lo mejor, salen cosas que han de ser tiradas, descartadas, destruídas. No todo sirve, y por eso es satisfactorio poder trabajar algo que sí tiene alma.
Mi profesor no tiene este blog, por supuesto. Esto no es escribir, me lo tiraría a la basura, pero este es mi rincón privado.

Todavía no he abierto ni por tanto releído o trabajado escritos de años pasados. Trabajo con ideas nuevas, desde cero. Como todo en mi vida, desde cero. Cuántas veces me sorprendo con un "¿esto lo estoy diciendo yo?", o escribiéndolo. Y viviéndolo, la vida es tan diferente ahora. Ayer comí con A. y A. y coincidimos en que la enfermedad nos ha devuelto un yo diferente, que nos parece más rico, más sabio y maduro, que el de antes. Porque teníamos miedo a dejar de ser "yo" por ejemplo, cuando nos tomamos la primera pastilla. También estuvimos de acuerdo en que somos "demasiado" trabajadores y perfeccionistas, con un nivel de autoexigencia muy elevado. Escribí mucho después de ese encuentro. Me agota hacerlo, también.

Eso es escribir, supongo, y eso es vivir, creo.
Porque durante los años y meses que no estuve viva, no pude escribir.

El rechazo

El rechazo

Según la RAE, entre otras:
- Contradecir lo que alguien expresa o no admitir lo que propone u ofrece.
- Mostrar oposición o desprecio a una persona, grupo, comunidad, etc.

Vamos a hablar de una persona, y que además tiene bipolar. El rechazo de otra persona provoca una tormenta interior.

Cuando uno propone algo y le dicen que no. Cuando aprecias cobardía en ese "no". Cuando alguien deja de querer verte y lo dice, cuanto menos claramente, peor, más ambigüedad y más sufrimiento. Cuando tus sentimientos son frustrados. Cuando descubres que alguien te ha puesto en no admitidos en msn. Cuando alguien que a ti te importa sabe que tienes un problema y no se molesta en preguntarte cómo estás. Cuando alguien que a ti te importa tiene un problema y rechaza tu ayuda. Cuando te sientes solo y quieres llorar y sabes que te sentaría bien compañía pero tu mejor amigo tiene cosas mejores a hacer: tender una lavadora.

Racionalizas y dices: no pasa nada. No soy la reina del mambo ni todo gira a mi alrededor. La gente tiene su vida. Tengo que ser más autónoma. No debo dejar que ese "no" me estropee el día. Y menos, que me desestabilice. Son cosas de la vida.

Esa persona a la que quiero ver, está claro que no piensa lo mismo acerca de mí. Quizá le presioné, ahora da igual, me he de comer su rechazo. Mi narcisismo me dice que no es posible que renuncie a mí, porque soy una buena persona con cualidades, no me cabe en la cabeza, hasta ahora todo fue bien y al primer escollo todo se va al carajo. Pero lo está haciendo, y no vale la pena intentar adivinar sus motivos, no vale la pena malgastar un minuto por alguien que te rechaza, pero aún así lo hacemos, nos obsesionamos, por qué, qué he hecho mal, qué podría hacer para arreglarlo. Y vuelvo a pensar en que no merece la pena, que esa persona no me merece, ni siquiera un segundo de mis pensamientos.

Lo malo es que aunque lo tenga muy claro, que me diga no pasa nada porque esa persona que me ha rechazado y me ha provocado un dolor ha de ir a la papelera de reciclaje y ser olvidada, mis emociones actuarán por mí.
Y a eso le temo, a mis emociones.
Y a las obsesiones. No dormir, despertarse de súbito, quizá con un ataque de pánico.
Por rechazo. Lo asume el intelecto no sin esfuerzo, no nuestro lado irracional enfermo. Hemos sido dañados, el alma sangra. La teoría es asumible, la emoción no.

Cuanto más lo neguemos, peor será la factura. Ataques de pánico sin motivo aparente. Y sabemos el motivo.
Nos da pena, y también sentimos pena por nosotros mismos. Y de nuevo el por qué, el mirar al pasado, incluso la nostalgia, y la obsesión que no se va. La nostalgia nos pone peor, por qué de nuevo, esa persona era importante para mí y yo también para ella. No hace falta que sea un familiar, un novio o un amigo, puede ser alguien de menor importancia llamémosle emocional, pero la reacción emocional será la misma, ya sea a nivel incapacitante (vivir con la obsesión, por qué no me llama…) o simplemente nos provocará una honda tristeza. Qué he hecho, por qué.

La autoestima se tambalea, quizá se pierda. Las emociones se desequilibran. Cuidado, la línea es demasiado delgada, podemos caer en episodio. En teoría depresivo, pero también podría ser maníaco, a veces ocurre con los golpes fuertes. Y lo más jodido, por alguien o algo que no lo merece, a ojos del resto que te lo dirán, qué cabronada es esta enfermedad. A todo el mundo le afectan estas cosas, pero a un bipolar pueden ponerle enfermo, y mucho.

Necesitamos aceptación, una mano amiga, incluso un abrazo. Un rechazo es una puñalada honda.
Un tobogán hacia la depresión. Si nos damos, porque nos damos, ¿por qué somos rechazados?

¿Por qué?


¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?¿Por qué?

¿Por qué?


Porque es lo que hay (maldición blasfema). Llama al psiki si no lo soportas.

Si algo funciona, no lo toques


Más sobre la medicación.
Hay quien empieza el tratamiento, como muchos, tras un diagnóstico que suele ser un alivio, por fin sé lo que tengo y que existe algo para combatirlo, para estabilizar el estado de ánimo.
Y como existe el mito, en el mito se cree. El mito de que algún día no se necesitará esa medicación. Creo que es dañino, que la realidad no se corresponde con ese buen deseo.

Un diabético va a necesitar insulina hasta que la medicina avance de algún modo. Un bipolar necesitará estabilizantes o estabilizadores hasta que la medicina pueda intervenir de otra forma. Un bipolar necesita lo que el psiquiatra valore. Hay quien sólo toma un estabilizador, hay quien toma un cóctel de pastillas. Hay quien las cuenta y se lamenta, hay quien se las toma y se acabó.

A todos nos gustaría que nos retirasen pastillas, o que nos rebajasen las dosis. Pero no está en nuestras manos, ¿por qué amargarse con el "a ver cuándo llega el día"?

Miedo me da que me retiren el antidepresivo, porque querrá decir que estaré mixta o hipomaníaca.
Miedo me da que me bajen el antipsicótico, porque podré subir.
Hace meses que tomo ese cóctel, desde que empezó a funcionar, y tuvo que retocarse bastante, se cambiaron fármacos por otros de la misma familia, se ajustaron dosis. Todo fue lento y progresivo, desafiaba a mi paciencia pero había que intentarlo.

Porque cada organismo responde de forma distinta a la medicación. Ni siquiera el mío responde igual cada día, ayer no me dio sueño, y otros días tengo efectos secundarios molestos durante la mañana, depende del día.
No quiero que me la toquen, porque funciona.
¿Dejaré de tomar el cóctel? Quizá, pero ahora no, por favor. Ahora es lo que me mantiene sujeta.
Necesito de esas pastillas para conservar una estabilidad que me ha costado demasiado conseguir. Ha supuesto un esfuerzo para mi organismo superar años de ciclar sin control. Así es como lo concibo, y me digo por fin eres responsable de tus actos, responsable en lo anímico por supuesto, porque excentricidades varias sigo cometiendo, como persona, si no no sería yo.

Creo que pediré hora a un psiquiatra de Madrid. Me gusta mucho el mío pero esto de ir a Barcelona a la ITV empieza a ponerme de mala leche, si hay alternativa aquí. Porque será revisión, no me encuentro mal, y cada día tengo pruebas de que supero pequeñas metas que en depresión desaparecieron. Poco a poco.

Y si me visito aquí, gruñiré si intentan modificar mi cóctel. Tendrán que engañarme y bien para que asuma que puede seguir funcionando algún nuevo fármaco. No quiero desandar el camino, y lo malo es que tengo la impresión, ojalá equivocada, de que el trabajo de los psiquiatras consiste al final en recetar, de manera que si no retocan una pauta ajena parece que no se ganen el dinero. Que tengan que poner su sello personal en un tratamiento.

Las tomaré de por vida. Si algún día me retiran algo, me alegraré. Si algún día lo que necesito puede ser inyectado una vez por mes, como he visto en algunos pacientes, me aliviaré. Pero que nadie me diga "ojalá...". Me como los efectos secundarios, como me como un lumbago. El mito de no medicarse es sólo un mito, hay quien lo hace, y también hay psiquiatras temerarios y he visto casos de descompensación inmediata con experimentos de ese tipo. Nunca aceptaría la retirada total de un fármaco, visto lo visto, sino su eliminación de la pauta de forma gradual.

Y nunca salgo de casa sin mi pastillero, sólo cuando salgo a comprar, viaje de vuelta garantizado. Uno sabe cuándo sale, no cuándo entra. La pauta me acompaña también, cómo no.

¿Dejar la medicación?

¿Dejar la medicación?

Yo no tengo la culpa de tener TB. Mis padres, tampoco, aunque esto sea medio hereditario y estén sufriendo pensando en qué han hecho mal etc etc. Nadie es culpable ni de estar en depresión ni de estar en hipomanía. Son cosas propias de la enfermedad. Como el suicidio, ese tabú. Siempre se pregunta el por qué, y la respuesta es: el trastorno bipolar, así la he entendido.
Dejemos pues las culpas donde tienen que estar, en ninguna parte.

Sí que somos responsables en la cuestión de seguir el tratamiento que nos marcan.
Porque si no lo seguimos, entonces sí somos culpables de no mejorar, y no podemos quejarnos.
En la hipótesis de que tengamos un buen psiquiatra, porque los hay que no aciertan a enhebrar la aguja.
Pero eso no nos da derecho a dejar de tomar las pastillas o a cambiar la pauta por nuestra cuenta.
Si esa es la decisión de alguien, más vale que cambie de psiquiatra, porque necesita ayuda y su médico no se la da.

Y esa es una decisión que ha de tomarse con responsabilidad.
Hay que decidir, mejor dicho aceptar y asumir, la situación y sus consecuencias, como el aumento de peso tan amigo de las pastillas, por decir algo muy común. Culpa no, responsabilidad sí, esa es mi opinión. Ya no somos críos, y de aquí no sale sangre inmediata, salen síntomas de que se te ha caído un tornillo, que vuelves a estar desajustado.

Yo dejé las pastillas una vez, y ciclé definitivamente, dejé los antidepresivos y me subí por las nubes. Resultado: diagnóstico TB y cambio de medicación. Y quise hacerlo de nuevo cuando estaba harta ya, harta de síntomas, de no notar efectos beneficiosos, harta de meses de sufriento a los que no veía salida, ¿para qué tomar eso que no funcionaba?. Y mis compañeros del grupo de apoyo me hicieron ver las cosas como ahora las tengo asumidas: que había que seguir la pauta y tener paciencia, sacándola de donde no la había. Esa crisis "no me las tomo" me duró días, y días costó que entrase en razón.

Deja de tomar las pastillas, y colega, te darán el triple.
Porque triple mortal sin red has dado, cómetelo con...
Pero no sólo tú, habrás dañado a tu entorno.

A., amigo, (insulto censurable), tómate las pastillas. Quiero verte, pero no ingresado.
¿Por qué no discutiste el tema con tu psiquiatra? No vale salir de la consulta y decir luego "no estoy de acuerdo con la dosis".
Ya sé que tienes problemas para dormir. ¿No te parece algo a advertir? Necesitas esa dosis. Lo que ocurre es que a alguien se le escapó "esa es dosis de esquizofrenia" y ya la hemos cagado, nos parece excesiva entonces.
A., cuando te pille... te las tragarás en mi presencia, pauta en mano.

Consenso para obediencia

Consenso para obediencia

Acato órdenes de mi médico, pero no ciegamente.
Eso no se puede hacer, porque hay que cumplir una disciplina que te imponen.
Si sé que no voy a hacerlo, opto por la negociación.
No me quiero tomar esta pastilla, dame otra equivalente (mis razones tenía)
Antes de tomar esto, lo veremos con un análisis de sangre en mano (esto lo he llegado a decir al primero que me quiso meter litio sin comprobar cómo tenía la tiroides).
Pregunto por efectos secundarios, por todo.
Se necesita un consenso, porque yo quiero sanar, o mejorar. Y he de ceder cuando las cosas no pueden ser de otra manera, y así me lo hacen entender con argumentos.
Seguro que me engaña pero me lo creo, que es lo que importa.
Se crea un consenso.
Entonces, ya puedo obedecer.
Así sigo el tratamiento sin fisuras, sin pensar "y si..."... nada.
A tomárselo.
Va por tí, colega A.
Negocia con tu psiquiatra pero hazlo sabiendo lo que te juegas.
Y a qué límites podemos llegar, si acatamos en teoría y luego no cumplimos.

Colegio

Colegio

Era fácil evadirse de una depresión infantil escuchando a mis profesores.
Era una esponja, todo lo entendía y todo lo hacía bien.
Chica de sobresalientes: para mí un notable era un fracaso.
Sólo tenía el estudio. Y mis lecturas.
Aprendí a puntuar instintivamente en cuanto me dieron las reglas. Ya no puntúo bien, o lo hago a mi estilo, que derecho tengo. Aquí puntúo fatal, ya lo sé.

Estudiaba sin necesitarlo, pues tenía memoria fotográfica y si lo había entendido en clase, no había problema. Siempre lo entendía en clase, me lo explicaban una vez y ese conocimiento ya me pertenecía. En el examen, sólo había que memorizar los datos para vestir el esqueleto.

Hasta aquí, bien.
Cuando falté a clase por enfermedad, me perdí un par de lecciones importantes. Y lo amargo es que nunca pude recuperarlas. Todo tiene su tiempo, y el mío se perdió en un día de gripe. Ya no podía absorber, me faltaba el discurso oral. Por eso nunca pude aprender a distancia, quizá.

Tuve buenos profesores en primaria. Los de bachillerato me deformaron por completo, algunos no eran buenos, otros estaban quemados, y los que me marcaron y me enseñaron, me llevaron por terrenos peligrosos. Suspendí matemáticas por primera vez en mi vida, pero aprendí a pensar, mi cruz en los años venideros. Pero quizá mi salvación también, porque gracias a la capacidad de análisis que entrenaron en mí, me conozco, y después de los primeros intentos ensayo-error, intuyo por dónde va a atacar la enfermedad.

Dicen que de pequeña era una niña alegre, pero las cosas cambiaron, y hasta mi adolescencia no salí de una depresión, no recuerdo a una niña feliz, sino a una persona con muchos complejos y sin amigos, para mí la hora del patio era una tortura.

Sí recuerdo a una adolescente con muchos reparos pero dando guerra y rodeada de gente. Tocaba ser rebelde, después de la etapa de buena chica con buenas notas. Todo tiene su tiempo. De mi juventud recuerdo mucha vitalidad, muchos proyectos, mucho de todo, quizá mucha hipomanía. La hostia a los veinticinco fue de órdago.

Salgo de esa pesadilla como una niña, ahora sí con amigos, pero ya no soy una esponja, por algo pasan treinta años desde el cole, y debo crecer sin el espejismo del saber. Ya no es hora de aprender de los manuales. He olvidado casi todos los que he leído, para qué perder el tiempo peleándome con mi memoria que ha dejado de ser demasiadas cosas. He comprado nuevos manuales y siguen sin llamarme. Acepto que ha pasado el tiempo de estudiarlos sin un profesor, y sólo pueden ser ya usados como libros de consulta. Lo importante no es tener la información, sino saber dónde está.

Mi tiempo ahora es diferente, se está construyendo. Y mis relatos, algo tengo que decir y lo hago, dice mi profesor de literatura.

Oleaje

Oleaje

“Slip into something…”
(Instrumental)
Kinobe, Soundphiles, 2000

***
Hace años grabé una cinta de un CD con el sonido del mar.
Me acompañó muchas noches durante años para dormir.
Se la llevé a mi abuela materna, al hospital, en la parte de montaña de Barcelona.
No le hizo mucha gracia lo del walkman, pero insistí.
Cerró los ojos y sonrió.

Paciencia

Paciencia

No me hicieron paciente, pero la enfermedad me ha obligado a serlo.
Con la enfermedad, ese sí fue un buen aprendizaje.

Por favor, no me jodáis cada día con el cómo estás y si has pedido hora con el psiki. Digo joder porque me pongo de muy mal humor. Hablo con mis amigos, con ellos quiero hablar, y no ellos con mi conciencia, que la tengo y en buen estado. Mi psiquiatra está al tanto de mis movimientos y ambos ya sabemos de qué pie cojeo. Llevamos muchas horas juntos ya, y si estuviese mal, enferma, con síntomas que yo no notase, él mismo me hubiese reclamado.

Estoy bien, pero de tanto preguntar bienintencionadamente, acabaré mal, amigos. El mal humor crónico puede ser irritabilidad y eso un síntoma, y no me da la gana. Ahora me siento irritable y no es un síntoma, es una respuesta emocional normal a la sobreprotección, en determinados momentos. Ya dije que tengo dos espadas encima, la de la enfermedad y la del "cuídate" que me recuerda a cada minuto y acto que cometo ante vosotros que tengo la enfermedad. Hablemos de cualquier otra cosa, por favor.

No sé si me hicieron responsable, pero lo soy con la enfermedad, así lo decidí para poder decir ahora "me encuentro mejor". Claro que oscilo, y quién no. Toma día de lluvia y ya estamos raros, toma menstruación y no soy persona. Y despiértate con efectos secundarios. Todo eso se asume más o menos, es un precio a pagar.

No me da la gana volver a Barcelona, quiero seguir con mi nueva vida. Y hago juegos malabares y de momento vivo y no sólo sobrevivo. Lo hago poco a poco, no se sale de doce años de miseria alegremente, mi ritmo es uno y he de ir subiéndolo. Pero eso es cosa mía, si no lo hago yo, nadie lo hará por mí.

No me da la gana estar bajo sospecha constantemente, lo que más duele, por parte de mis amigos. Es la tercera vez que escribo sobre el tema en el blog pero ahora mis palabras son tajantes, incluso hirientes.

Soy una persona. Soy una persona antes que una mujer, y una persona antes que una enferma bipolar.

No estoy sana, pero nada gano recordando cada día que he de cuidarme cuando lo estoy haciendo.
Me habéis ayudado y mucho, pero he crecido, llevo siete meses andando solita, y ya puedo hacerlo sin muletas.
Dejemos la mierda bipolar, mientras uno se cuide, que no le toquen los ovarios.
¿Se nota que este mes le toca a mi ovario irritable? Casi que le prefiero, el otro es depresivo. Bipolar y mixta hasta para eso. Tengo el ánimo en las hormonas, maldita sea. Me molesta más el ciclo menstrual que la bipolaridad, a él le debo oscilaciones.

Si no estoy conectada, estoy viviendo, no me encuentro mal, me encuentro como debo estar, en la vida. No os preocupéis, ya apareceré. Y tengo teléfono, y un familiar cerca, y dos buenos amigos. Estoy cubierta, no doy mortales sin red.

Me he retirado del guetto bipolar general temporalmente, para poder ser una persona que vive a pesar de ello.
Pero mis amigos, ellos no, por favor.
Dame paciencia para cada día más de lo mismo.
Odio la sobreprotección. Tanto como la indiferencia.
Eso es bipolar, extremos.
Quiero el término medio en mi vida, eso es lo que estoy trabajando.
Y perdón a mis amigos si les ofenden mis palabras, pero si no soy honesta, dejaré de tener amigos.
Vivamos, vivamos sin mirarnos los síntomas como si fuesen piojos.

Susurros

Susurros

Tengo una voz susurrante, me ha dicho uno que entiende de esto.
Podría hacer un programa de esos nocturnos en la radio.
"Voz de telefonista", me dijo otra persona.
Dicen que mi ritmo es catalán, la música con la que suena.
Pero rara vez con acento, por algo mi lengua materna es el castellano.
Me disgusta el timbre de la gente que abusa de los agudos, que grita, que tiene acentos duros.
Odio discutir. Mi voz se resiente.
Digan lo que digan, sabrás si estoy bien, porque mi voz será serena y susurrante.
Si me llamas, me preguntarás si estaba durmiendo.
No, sólo estaba en silencio. Me paso días enteros sin hablar.
También hablo diez horas seguidas si estoy a gusto.
Pero nunca hablo conmigo misma en voz alta.
Mi primera voz del día será para ti.
No me llames, puedo seducirte con mi voz.
Susurraré, te arroparé.

Más lluvia

Más lluvia

Otro día de lluvia, y otra mañana de gilipollez mental, zombi. Qué mal me sienta este tiempo.
Menos mal que en su día no me fui a vivir a Escocia, allí donde siempre está una borrasca en el mapa del tiempo.
Era primavera de 2002, y ya pensaba en resumir mi vida en una sola maleta, en empezarla de nuevo en otra parte.
No sabía que los bipolares necesitamos luz. No sabía nada, sólo que debía romper con mi pasado, y en eso sí estaba acertada.
Así que me he quedado sin uno de mis sueños, pasar un año o más en territorio de habla inglesa, para poder traducir mis canciones favoritas.
Aprendí de mi última jefa que lo importante no es tener la información, sino saber quién la tiene. Tengo amigos traductores, dos y medio.
Y no puedo caminar con las aceras mojadas, resbalaría. Y me rompería un hueso, lujo que no puedo permitirme. ¿Lujo? Práctica manera de verlo, quedarse sin mano o espalda es motivo inmediato para ciclar. Este año tocaría pierna, pues no me da la gana ni estar impedida ni de tener síntomas otra vez, depresivos o mixtos.
Si hay algo que estoy amortizando, es el alquiler.

Explosión musical

Explosión musical

Relájate.
Empieza a poner música, en modo aleatorio.
Lee las emociones, siéntelas.
Vibra cuando se ajustan a uno de tus pensamientos
Nota cómo cosquillea tu cuerpo,
Cómo tu cabeza vuela
Cómo tus emociones fluyen al compás
Siente el placer de la música penetrando por tus poros
Poniéndote la piel de gallina

Hipersensibilidad
Bipolar o no, un momento único.
Momento porque se vive al segundo, son horas, y no siempre que escucho música esto sucede, sólo a veces mi alma y mi piel se ponen de acuerdo.

...

Cena con Prince y Delores
Canta con Peter Gabriel
Estremécete con Liza Minelli
Baila con los Stones
Danza con Felix da Housecat
Bebe con Blur
Salta con Gene Kelly
Déjate acariciar por Bryan Ferry
Susurra con los Beatles
Haz el amor con David Bowie
Deja que Sinatra te adormezca
Y sueña con Bruce Springsteen.

Destrozaré tu tranquilidad

Destrozaré tu tranquilidad

Apareceré en tu vida.
No tengo pareja ni hijos ni animales domésticos.
Ni tú, qué casualidad.
Nos habremos conocido en alguna parte,
y ya tenemos nuestros teléfonos.
Habremos salido por el centro, al cine, a pasear.

Un día, me invitarás a tu casa.
Me presentaré con unas cervezas sin alcohol.
Los catalanes somos así, siempre llevamos algo.
Escucharemos tu música favorita.
Destrozaré tu tranquilidad.
Charlaremos y bromearemos hasta los primeros bostezos.
Seré yo quien diga lo siento, he de tomarme las pastillas.

¿Quién quiere estar solo todo el tiempo?
Dejémonos de hipocresías.
La edad no perdona
y la compañía merece la pena.
Destroza mi tranquilidad.
Advertiste que mi bolso era grande
y te respondí que era el de Mary Poppins.
Llevo en él un poco de todo,
y mi medicación para dos días.

Tráete la tuya si alguna tomas y te llamo yo,
porque los catalanes devolvemos las invitaciones.
Sufriré un minuto buscando mi música favorita,
hablaremos y reiremos,
pero estaré tranquila,
porque aquí tengo pastillas para un mes,
por si destrozas mi tranquilidad.

 

1994

1994

1994. Ahí se paró mi reloj definitivamente.
Antes había dado síntomas, pero se le pusieron pilas.
Lo noto en tantísimas cosas, por ejemplo, en la música que escucho.
Dejé de oír la radio y de ver programas musicales.
La primera gran depresión, empezó a finales de noviembre del 1993.
Y ya lo he dicho aquí, el silencio es su banda sonora.
Viví en modo vegetal, aunque me ocurrieron cosas, sí, sobre todo en las hipomanías.
Compré mucha música, iba a bailar, me gustaron Blur y los Chemical Brothers, entre otros.

Hay otro gran agujero desde otoño del 2002 hasta el diagnóstico.
Y otro tras el diagnóstico hasta el pasado enero.
2005. Ha pasado mucho tiempo ya.
Pero sigo escuchando "Blade Runner" y el "Nirvana Unplugged".
Sigo en 1994.
El despertar es difícil.
Y de vez en cuando, una pesadilla me arroja a 1986.
Hay días en los que no puedes evitar el pasado.
Son pocos, por suerte ahora son muy pocos.
Y no son tristes, hubo de todo en el pasado, también momentos muy hermosos.
Aunque mi ánimo lo marcase una enfermedad libre de ataduras.

Hoy es hoy.
Hoy llueve y el ánimo se deja llevar por recuerdos, buenos y malos, tiempo pasado.
Hay que dejar de anclarse.
Lo peor sería no darse cuenta de ello.
Llevo siete meses en libertad condicional.
Falta rehabilitación, psicológica.

Hola

Hola

Hola, Universidad Carlos III de Madrid. No te había visto antes por aquí.

Hola, J.M. Bienvenido a mi vida privada, a una de las facetas de mi vida privada, que no suelo asociar a mi persona real, la que se toma el café contigo. Nada he de ocultarte sobre algo que ha marcado mi vida y seguirá haciéndolo. Eres parte de mi presente y puedes ser parte de mi vida futura; de momento, el tiempo ha transcurrido a nuestro favor y quizá pueda consolidar una amistad.

Es un placer saber que me lees con una sonrisa que adivino y que me dices "cuídate" con cariño.

Hola, C. Algo nos une, además de la ciencia-ficción, y lo celebro. Espero que sigamos en contacto, una persona no tiene fondo y si no es una caja de sorpresas, mal vamos. Lo eres ;)

La llovizna refresca mi mente durante el paseo de casi tres kilómetros. Por fin llueve en Madrid. Ciudad de locos, cómo si no se explica que para tomar un café tengas que apostillar "sin leche".

Ya no lluevo por dentro, como cuando empezó la pesadilla.

Hola, estoy bien, y mientras lo esté... a sonreír. Serenamente, y ese creo que es mi mejor rostro.