Blogia
Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Blue, persona

Alba

Alba 06.41. Debo ocultarme, la casa empieza a despertar, y se enfadarán si ven que no he dormido.
Los molinos eólicos han girado toda la noche bajo un manto de estrellas. Mi último cigarrillo ha sido acompañando el paisaje, con el sonido de los gallos cantores.
He revisado fotos. Mi pasado reciente. Me ha dado mucho en qué pensar.
Y he escrito en mi espacio personal. Es el que más abandonado tenía, mi yo real. El que pocas personas conocen.
Lo he dedicado a las emociones, y he listado una serie de canciones, casi al azar, que me inspiran una emoción.
Como "My sweet Lord", de George Harrison. Siempre me ha dado la fe que nunca tuve, o que tuve por educación pero pronto renuncié a ella.
He puesto los discos de la Callas y la noche ha avanzado plácida, creativa, positiva.
Sé que me he de tomar las pastillas y dormir, pero eso lo hago en mi casa de Madrid, aquí robo a la noche el tiempo que no puedo dedicarme durante el día, piso terreno prohibido.
Es hora de volver a mi casa y recuperar mis rutinas.
No es bueno salir de mis rutinas, el salir de ellas me coloca en riesgo, todavía.
Haga lo que haga, alguien se molestará por ello. A eso se le llama convivencia, dijo mi primo. Yo he convivido de miércoles a sábado, y ya urge que vuelva a mi vida tranquila y solitaria.
Mañana, hoy, cuando despierte, haré la mochila, Madrid me espera.

Madrugada

Madrugada 03.01 am. Todos duermen en la casa.
Me he negado a salir esta noche, pero no por trasnochar, porque aquí estoy.
He organizado un espacio de trabajo improvisado, me dicen que parezco una ejecutiva.
Me agradezco haberme traído el portátil, que está conectado por supuesto.
Escucho "Eternamente inocente" de Fangoria.
Se quema un stick de incienso de canela, que comparte espacio en el cenicero con un Camel.
Busco un nombre para mi joven padawan del hoyuelo gemelo que mañana aparecerá por primera vez en público con sus hábitos y trenza.
Reviso una conversación de msn que me ha hecho pensar.
Esbozo un escrito importante, tanto que es un puzzle desafiante.
Leo críticas que destrozan el episodio III de Star Wars y me parto de risa.
Había chocolate en la nevera.
Reviso las fotografías de hoy. Tengo una foto familiar en pantalla, soy una fotocopia de mi padre.
"Quiero ser inocente, prácticamente inconsciente"... para que este momento quede grabado en los anales de mi existencia.

Qué rara es la felicidad efímera, qué combinación de factores me han llevado a un momento así.
Qué putada, tener el 110% de tus facultades mentales a horas prohibidas.

Cocina japonesa

Cocina japonesa Hay algo que no me inquieta ni incomoda, y es confesar mi ignorancia en tantísimos temas.

Porque gracias a ella, cada día aprendo algo nuevo.

Como dijo Martín de Riquer, "a la gente que me dice con cierta vergüenza que no ha leído el Quijote, le digo que tienen mucha suerte, que la vida les depara todavía el gran placer de leerlo".

Hacía muchos años que "me debía" una comida japonesa, y en esta semana, cosas de la vida, me han llevado dos veces.

No está mal el pescado crudo, aunque ahora mismo lo desaconsejan por una bacteria.

Comida exquisita, servida también de forma exquisita. Nada que ver con los restaurantes chinos, que en comparación me resultan de pesada digestión.

Intento comer con palillos. La comida lo merece, aunque sea algo torpe con ellos.

Lo malo es que todavía no se me ha acostumbrado el estómago. Mejor estar cerca de un servicio. Menos mal que no me he estrenado en territorio japonés.

Por cierto, voy a desenterrar "Tampopo", película que grabé hace años después de verla en el cine, y quizá alquile "Lost in translation" para una segunda visión.

Feng Shui emocional

Feng Shui emocional

Hay que destruir todo lo que te recuerde a esa persona.
Fotos, cartas, e-mails, borrar teléfonos.
No hay marcha atrás, porque nunca la hubo hacia adelante.

***

No puedo evitarlo

No puedo evitarlo Introducción: no estoy hipomaníaca. Tengo un presupuesto y llego a final de mes como puedo.

Puedo ir al centro y no comprarme ropa.
Pero...
Las librerías, eso sí que no lo resisto.

Hoy me he regalado unos cuantos libros. Realmente no me los puedo permitir, pero no soy rata de biblioteca. Si un libro me atrae, es un amor para siempre. Por eso siempre demoro los préstamos bibliotecarios, no concibo devolver un libro. Hay bibliotecas, claro. Pero no las he pisado.

Tengo en casa más libros de los que puedo almacenar. Y en Barcelona, ya ni os cuento.

Esa sí es mi enfermedad, compartida por otros muchos. Por eso llevo tan mal que se perdieran mis joyas en el traslado, y poco a poco las voy recuperando, aunque sean de segunda mano (qué remedio, en libros editados en los 80 o 90 descatalogados en su mayoría, sin reimpresiones posteriores).

Esto no le gusta nada a mi familia, lo sé perfectamente. Saben que gasto dinero, no una barbaridad pero sí una cantidad. Pero soy así, no puedo cambiar en este punto. Mis libros son mis amigos, me han ofrecido su sabiduría y su entretenimiento desde que tengo uso "de lectura".

Por cierto, de bien pequeña tengo -la llamaré- la "enfermedad de la letra impresa". Cuando iba en coche o en autobús, leía todos los letreros que iban apareciendo. Leo inconscientemente cualquier cosa que se me plante ante los ojos. Cuando veo una letra, la interpreto, me interese o no.

Fui gran lectora de libros infantiles. Recuerdo perfectamente el bibliobús que venía al barrio, y cuando le pedí al bibliotecario algo más "adulto"...

Demian

Ese libro realmente me abrió una puerta a la adolescencia, y desde que lo compré me acompaña. Está aquí en Madrid conmigo, cómo no. Ese se salvó de la quema, y aunque sí hay reimpresiones, mi ejemplar es parte de mí.

Bien, los libros son de arte y alguno de ciencia-ficción (ver un Frederick Pohl que no he leído casi me excita).

Me lo tomo como recompensa por haberme levantado pronto.

Cansada y estresada

Cansada y estresada Esta semana he ido de cráneo. Médicos, gestiones, varios… y no han acabado, hasta el lunes mismo estoy liadísima con asuntos tales como que me arreglen unos zapatos a tiempo, todo a tiempo, esta vez sí tengo plazo. Y hay cosas, como depilarme, que van a quedar fuera de plazo, pero todo no puede ser. Lo que daría por un masaje, que tampoco va a poder ser.

Y mis amigos quieren verme el fin de semana, y algún familiar, y… ya me rascaré cuando pueda.

Hoy he tenido un amago de ataque de angustia, por suerte llevo la pastilla en el monedero para estos casos.

Tengo ganas de tirar la agenda al wc. Aunque hay que congratularse de que mi agenda vuelve a estar llena de todo un poco, y que salvo fuerza mayor, voy cumpliendo mis objetivos.

Hay que procurarse medicación para un mes, ese es el único equipaje que necesito. Y eso ya está hecho, fue la prioridad.

Los monjes budistas sólo poseen el cuenco en el que comen. El resto es prescindible, pero no para nosotros que no estamos ahí en el monasterio. Me pregunto por los monjes budistas bipolares, ellos no se libran del tanto por ciento ni de lejos. Pero la vida ordenada que llevan y la meditación quizá les ayude más que un cóctel de pastillas.

En teoría, me he estabilizado. A ver qué pasa. De momento sigo conectada a Internet, y este fin de semana, si tengo tiempo para rascarme, igual posteo algo que no sea “estoy hasta Los de la maleta”.

Nueva vida que empieza con estrés, lógico pero muy peligroso.

Hoy tarde, descanso. Mañana por la mañana, farmacia. Por la tarde.... ARGGGG

Extremos

Extremos

O caigo bien, o caigo mal.
O me caen bien, o me caen mal.
Indiferencia, a veces.
Extremos.

*** 

Me odio cuando miento

Me odio cuando miento

http://www.goear.com/listen/a0085f1/Me-odio-cuando-miento-Fangoria

Y ahora me arrepiento
De no haber sabido aprovechar el momento
Y siento haber oído mi voz diciendo
Que no importa nada
Que son cosas de la vida
Que algún día lo olvidaríamos los dos

Me odio cuando miento



Nos despedimos despacio para alargar el momento
Siendo prudentes por no decir cobardes
Y apretando los dientes para no decir
Yo me quiero quedar aquí contigo

***
Fangoria, "Me odio cuando miento"
Una temporada en el infierno (1999)
***

Carpe Diem...

Marcas y otros detalles identificadores

Marcas y otros detalles identificadores Me han dicho que estoy muy bipolar, hablando de lo bipolar. Y yo respondo, ¿de qué hablo, pues? Pues de vez en cuando, hablar más de ti misma, no estaría mal. Tengo muchos escritos almacenados, y no todos son bipolares. Lo que no colgaré son mis cuentos, no aquí.

Una de las cosas que más disfruté del libro de Nick Hornby “Alta fidelidad” (1995, la película es del 2000) eran las listas que hacían de música para entretenerse en la tienda.

Ahora aprovecho las mini-taquipsiquias –lluvia de ideas- para hacer este tipo de escritos, simples listas. Por ejemplo, marcas que uso en mi vida cotidiana. Cosas que identifican tu aspecto personal. Post chorra a tope.

Ahí va……………………

Móvil: Nokia
Operador: Movistar, antes Amena.
Portátil: IBM
Fijo: solo puedo ver los LG, a saber qué le han metido dentro.
S.Operativo: el puto Windows XP.
Navegador: hace una semana que uso Firefox, se acabó iexplorer, vuelvo a mi querido Netscape de cuando empecé a internetear.
Página de inicio: google.
ADSL: Telefónica, sin dudarlo.
TV, etc: Mitsubishi es lo que compré hace años, muy bueno.
Agenda: Quo Vadis, de casi toda la vida.
Colonia: Enzo es la que casi no me pongo ahora.
Tabaco: Camel
Rotulador: Pilot
Pasta de dientes: Lacer oros (contra sensibilidad, caries, y algo más, tres-en-uno vamos)
Potingues: Avène (de farmacia), Dove (body milk que casi nunca me acuerdo de usar)
Gel de baño: de farmacia también, aloe vera ahora mismo. Bueno, bonito, barato.
Champú: Swartzkopf. Parte del tratamiento anticaída.
Incienso: de canela.
Para viajar: Samsonite.
Tejanos: Levi’s se adaptaban muy bien a mi patrón. Ahora no me compro unos, no hasta que baje de talla.
Calzado deportivo: Adidas o Nike.
Calzado: cualquiera que se adapte a mi 41 como un guante. Parezco la anti-Cenicienta cuando voy a comprar zapatos.
Ropa: donde consiga XL. Me han ido bien las rebajas, con el cambio de talla no tenía casi nada.
Gafas: el año pasado estrené unas Max Mara muy chulas (montura con descuento)

Ahora no bebo alcohol, pero a esto le pegué en su día:
Cerveza: siempre Lager, Estrella o Heineken.
Ron: moreno, Habana Club o Cacique.
Whiskie: irlandés, Jameson o Paddy. Sin ascos a un JB.
Vodka: ruso, Stolichnaya es la que se encuentra por aquí.
Ginebra: cero patatero, siempre la odié. Como a la tónica.
Vino: Rioja. Mateus Rosé.

Ahora bebo:
Damm-bier (0,0 pero con gustillo)
Coca-cola sin cafeína.
Agua: Lanjarón, Vichy Catalan.

Nota: todos estos envases son reciclados en sus respectivos contenedores.

Y algo de comer:
Café: Bonka.
Chocolate: Nestlé o Valor. Siempre negro.
Galletas con chocolate: Príncipe.
Helado: Farggi si no puede ser artesano. De chocolate o vainilla de esa que tiene mucho gusto a canela.
Queso blanco: Kiri.
Queso: manchego semi, marca cuanto más rara, mejor.
Queso para pasta: Parmesano Reggiano.

Me sale un poco pija y sibarita la lista, además de chorra, pero así es la niña, como suele decirse, "nacida en cuna equivocada" jaja.

No sé... recomendadme algo nuevo...

Empatía

Empatía

La empatía es un estado mental.

Según la RAE:
1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

Un estado de aproximación a una mente ajena tal que hace real la expresión "meterse en la piel del otro".

Recordemos que los bipolares somos enfermos "de las emociones".

Soy muy empática. No con todo el mundo. Hace falta lo que hoy en día llamamos "feeling". Estamos hablando de una conexión mental, mis emociones reciben las emociones del otro y las hacen suyas.

Tiene su parte buena, por supuesto: te identificas y por tanto conoces más a esa persona emocionalmente.

Y la parte negativa: que puedes acabar jodido tú en tus emociones.

Hace tiempo, un amigo me contaba la agonía de su madre, un cáncer con final asegurado pero con meses de tratamiento. Recuerdo que acababa muy "tocada" cada vez que hablaba con él. Este amigo y yo teníamos buena "conexión", y él transmitía muy bien sus emociones, tanto, que las volcaba en mí sin que yo pudiese hacer nada.

Él no era consciente de que yo sufría, y lo hacía. Pasó lo inevitable y en sucesivos encuentros mis emociones recibieron mucha positividad, como es normal con esta persona.

No me pasa con todo el mundo. Menos mal, mis emociones serían "alquiladas" permanentemente.

La empatía es un poder con doble filo. Intento que no me perjudique, pero lo que gano en humanidad, comprendiendo el fondo de una persona, supera con creces esos momentos de sufrimiento.

Risoterapia

Risoterapia Otra moda del milenio. Cursos de risoterapia, ríete de la nada hasta que se te desencajen las costillas, que el cuerpo te lo agradece. Quizá algún día lo pruebe, cosas peores he hecho.

Beneficios de la risa: infinitos, infinitas páginas en Google. Reír va bien, por supuesto, desconozco qué sustancia segrega el cerebro pero ahí están los resultados, te quedas mejor en cuerpo y alma, eso si no te meas encima.

Hoy me ha llamado un amigo que cada día envía un chiste o un power point de estos cachondos, y le he dicho sinceramente que últimamente no tengo muchas ganas de abrir estos mensajes, porque muchas veces me dejan indiferentes cuando no con la sensación de que tendría que haberme reído y no ha podido ser. Me ha respondido algo muy ingenioso, así que mañana me pondré a abrir los del mes pasado, a ver si funcionan.

Me cuesta mucho reír, aunque me guste, a quién no. Me frustra permanecer callada mientras los otros espectadores adultos del film “Garfield” sueltan la carcajada a gusto, esto me sucedió hace poco.

Reconozco que soy de risa poco fácil, demasiado seria. Los programas y series de humor suelen parecerme pésimos. Los monólogos que se han puesto de moda consiguen al menos que esboze una sonrisa. El personaje de Bush de “Las noticias del guiñol” de Canal + me hace desternillarme. Tengo entendido que el equipo de ese espacio es catalán en su mayoría.

En Catalunya somos muy aficionados al humor inglés, a la ironía y el sarcasmo. Creo que la serie más repuesta en TV3 es "Mr.Bean". Rowan Atkinson, el rey, pero me hace reír a medias. También han comprado el “Monty Python's Flying Circus”, una genialidad que aparece y desaparece de la programación autonómica, a pesar de que la emiten muy tarde, porque la han subtitulado (lo que la aparta del horario prime time). “Yes, minister”, otra producción de la BBC también intermitente, un descubrimiento del último año. Hace poco he tenido el libro en mis manos y es dinamita pura: las desventuras de un ministro británico rodeado de la maquinaria funcionarial que le enseña a hacer política “de verdad”.

No soy en absoluto amiga de las series de humor españolas ni tampoco muy amiga de las sitcom extranjeras, salvo alguna excepción. "Frasier". Vale, me diréis, Carne de Psiquiatra, te pasas en tu papel, viendo series de psiquiatras. Pues no sé, no tiene mucho contenido "del ramo", la considero inteligente y punto. La verdad es que esta serie me arranca la carcajada, la veo cuando intermitentemente también Canal + decide pasar algún capítulo en abierto. Y mi personaje favorito no es Frasier –muy naïf para mi gusto- sino el hermano pijo y el padre poli.

Me río con Billy Wilder. Con el primer Almodóvar. Con Woody Allen. Con Harold Lloyd. Con Blake Edwards.

Mi género favorito a efectos de humor y algo más es la Screwball Comedie. La última que he visto es “Crueldad intolerable” de los Cohen (2003), y os la recomiendo vivamente.

Sobre chistes... me chiflan los que empiezan “uno va al cielo y San Pedro le recibe…” Si tenéis alguno, mandádmelo al buzón, please. Premio al que me saque una carcajada XD

El Eje

El Eje En mi idiolecto, llamo “el eje” al Barcelona-Madrid. Son dos polos, dos extremos, dos opuestos, tan lejanos, y tan cercanos. Lo he cruzado muchísimas veces, la mayoría debe estar registradas en las antiguas agendas y mis diarios de juventud. Ir a Madrid no era una fiesta, o fiesta a medias, era ir a comités o congresos. Cosas muy serias para mi edad, quizá. De las que no me arrepiento.

Recuerdo una vez que fui de vacaciones, yo tendría 20 años. Una nochevieja, en un piso cerca de Puerta del Sol, un piso en un bloque antiguo, compartido por varios cuadros de asociaciones juveniles, chicos de 25 que ahora son alguien en la vida política de este país. Recuerdo los escalones de madera, y el absoluto desastre –el suelo era de un gres negro muy agradecido- que reinaba en el cuartel de estos jóvenes que estaban de paso también, porque parte de su trabajo era viajar a las federaciones constantemente. Ellos cruzaron muchos ejes, por eso vivían en el mismísimo kilómetro 0.

Yo me "quedé" básicamente en el eje de Madrid-Barcelona. Antes de esa nochevieja, en los años de bachillerato, lo descubrí cuando era voluntaria. Nos enseñaron un punto de información juvenil de la Comunidad en plena estación de Sol, recién renovada. Madrid era pionera en tantas cosas que admiraba... y sí, podían estar orgullosos allí. Luego, las cosas cambiaron. Incluso hubo una época en la que Madrid estuvo muy fea, que quizá coincidió cuando Barcelona por fin se vistió como merecía.

En ese viaje adolescente empecé a conocer algo Madrid. He pasado por la estación de Sol una decena de veces estos días, pero no he buscado ese punto de información, porque quizá ya no exista, como la papelería de Carretas, como tantas cosas. No es un lamento, mi propia calle cambia cada año. Y la información hoy en día no puede tratarse como entonces, cuando hablar de Ibertex era la leche. Hoy tenemos una biblioteca global en casa, es tan sencillo como abrir un navegador.

Me dejo muchas más escapadas a Madrid, más batallitas... recuerdo con cariño una que hice con Kidam. Y otra en la que conocí en persona a mi querido Galahan.

Hay otro eje en mi vida y en este país, es el Barcelona-Granada. Lo he recorrido unas cinco veces, y la del 2000 no va a ser la última. Hay algo de mí en Al-Andalus...

... todos tenemos un lugar mágico, ya sea la ribera de un río, la roca desde la que te sientas y se convierte en el trono desde donde dominas el Mundo, o un café con solera. Un pueblo con encanto, un lugar desde donde la puesta de sol te eriza el vello. Y si no lo tenemos, deberíamos buscarlo, porque es allí donde nuestra alma se limpia y renueva.

No tengo un lugar predilecto en Madrid, me fascina en su diversidad y en sus gentes. He conocido nuevos lugares, pero lo más importante para mí sigue siendo el lado emocional y humano que desafía el asfalto. Afianzar la relación con "mi gente" de allí, y conocer nuevas gentes, nuevos puntos de vista, nuevas visiones del mundo.

Y lo bueno no acaba aquí… lo mejor es que todavía me queda mucha gente por conocer, gente que en esta ocasión no ha podido ser, y gente que hasta hace una semana no tenía cara pero a la que quiero volver a ver.

Todo eso merece cruzar de nuevo el Eje.

. . .

P.D. He llegado a Barcelona esta noche. Lo primero que he recibido en la calle ha sido el viento cargado del olor de mi Mediterráneo. Mañana se lo contaré a los amigos que me han acogido en su casa con gran hospitalidad y cariño estos días.

Televisión e idiolecto

Televisión e idiolecto Tengo un problema estas últimas semanas: no soy capaz de ver la tv. Ni de ir al cine. Ni de ver una peli de vídeo.

Lo de la tv no es nuevo. De hecho, estuve muchos meses sin una, y fue una tranquilidad. Pero siempre hay una mente bienintencionada que te regala una porque le das pena, parece que sin televisión eres un impedido social. Ya la tenía, pero seguía sin verla, o no veía lo que debía. Cuando comía con mis compañeras de trabajo yo callaba, atónita porque en esa mesa se hablaba del culebrón, y en la de al lado de fútbol. Es un tópico, pero lo he vivido en el comedor de una empresa.

Y claro, vas de bicho raro. Y encima te quedas ojoplática cuando de repente todos empiezan a hablar raro, dicen “comorrrr” y tú les miras raro a ellos porque son, como mínimo, bachilleres, pero no, ahora se llaman unos a otros “pecadorrrr”. La gente se ha vuelto loca, aquí pasa algo raro y así lo comentas en una cena con amigos y también ellos están medio escandalizados de que todo el país hable como un humorista de moda.

También soy hipersensible a esas chorradas. Llámame purista, lo de Chiquito de la Calzada fue un manicomio colectivo. Y ahora cuando escucho algo raro en el hablar de la gente, puedo adivinar que proviene de Gran Hermano. A los adolescentes, no les entiendo, directamente. Saben usar cien palabras, la mitad argot generacional, y con eso te lo dicen todo, o sea, no dicen nada.

De acuerdo, también es raro hablar de tu mente en jerga informática, como suelo hacer: hago “resets” a menudo conmigo misma, y así lo expreso. Y de emplear vocabulario psiquiátrico. Estoy en el club de los enfermos mentales, y esa jerga es nueva y compleja, pero necesaria a veces.

El palabro de hoy es pues, idiolecto. “Manera particular de usar la lengua de un individuo”. Resultado de todas sus influencias culturales, incluso las anti-culturales, la telebasura de los….

Ayer conocí a una exhippie que no había visto tv en su vida. Tenía la cabeza llena con un montón de carreras universitarias e idiomas, pero era una inútil social. Hay que ver la TV o leer periódicos para saber que hay una empresa de telefonía móvil llamada Tal sin que te digan ¿eso qué es? Hay que pisar un poco este mundo. Por eso me voy a obligar a ver más TV, porque ayer comprobé que la cosa puede ser seria si desconectas demasiado.

Me gustan algunas series, junto con las películas antiguas de madrugada en versión original. En general me trago lo poco que hacen en versión original, si el horario es factible. Pero hace medio año que he dejado de grabar lo que emiten a deshoras: me he cansado de almacenar cintas de vídeo que no visiono nunca, porque me pasa lo de ahora, no me apetece ver películas.

Sobre series... En su día fui fan de "Expediente X". Este año y el pasado he visto "CSI" hasta que me ha aburrido más de lo mismo. La que no me pierdo es "Frasier". Me divierto mucho con ella, los dos hermanos psiquiatras son impagables (ver fotograma), y el padre un personaje; realmente buena aunque intermitente en la programación de Canal + en abierto. “Sexo en NY”, de la que he visto pocos capítulos, no está mal del todo, aunque no la cambio por Frasier.

Las series españolas no me gustan, lo siento. Ni los culebrones. Es un humor que no va conmigo. Ahora veo los primeros episodios de la última catalana que han estrenado, “Porca misèria”, bastante generacional. Pero no estoy dando brincos esperando al jueves. Suelo declinarme por las series de la BBC, las antiguas. “Sí, ministre” es una serie que aparece y desaparece misteriosamente de la parrilla del canal autonómico, lástima porque es excelente. Y el "Monty Python's Flying Circus", lo mismo. Esta la subtitulan, genial.

Pero nada que ver con “Dallas” o “Falcon Crest” de mi infancia, eso sí era dinamita, jaja. TV3 intentó emularlos en producciones que no me molesté en ver, sus primeros culebrones ("Saga de poder", una familia que producía vino", que hacían competencia con los venezolanos. Las catalanas de pro se los han tragado todos. Yo no.

Las traducciones de estas series han introducido en el español nuevas expresiones. Hace años nadie decía “nos vemos”, por ejemplo. En muchos países las emiten subtituladas, lo que lleva al beneficio de que la población aprende idiomas desde la infancia. En este país la cosa es imposible, la cultura de la versión original ha de desarrollarse demasiado

P.D. Tengo mucho sueño. No he redactado bien este post, quizá hay demasiados temas sin conexión, quizá mañana lo edite.

Posters a medida

Posters a medida Hago búsquedas frecuentes de imágenes en Google y veo muchas tiendas de posters on-line. Si tuviese 20 años menos, seguro que ya tendría algo colgado del Señor de los Anillos o de Matrix en las paredes de mi habitación.

Mis posters eran los que “tocaba” hace 20 años. La Guerra de las Galaxias, la revista Disco-Pop... recuerdo uno de Adam Ant.

Ya en el instituto, saqué todo eso y me hice empapelar una pared con papel pintado de ladrillos, y pinté “The Wall” encima. Qué neura lo mío con Pink Floyd.

Mi sueño es vivir en un loft de 200 m2. Llenaría una pared de vinilos enmarcados.

Volvamos a la realidad. No por mucho tiempo, no sufráis. Esto que sigue es desquiciante.

El último póster que hubo sobre mi cama fue uno de los Red Hot Chilli Peppers, parecido al que he encontrado para alegría de la autora del blog y de sus visitantes femeninas, pero en blanco y negro y con un calcetín donde veis las manos.

He sido parte de la cultura del póster, pero nunca en la vida me había fabricado uno. Ya no puedo decirlo.

Hace días os comenté que una amiga nos lió a hacer el “Mapa del Tesoro” para este año. La cosa consiste en elaborar “a tu medida” un collage en una cartulina con todo tipo de lemas y fotos con las que te identificas a ti o a tus deseos, esa es la idea. Ponerla a la práctica...

...hay un montón de normas, incluso relativas al color de la cartulina que inocentemente compramos blanca... ubicar tal zona (familia, amor...) a la izquierda o a la derecha, hay fotos que no valen (me censuraron una de un tío buenísimo por ser en blanco y negro, “no, eso es negativo”) pero como nos quedamos a la mitad del librillo y la maestra se nos fugó, lo hemos puesto todo como nos ha dao la gana.

Nos hemos chupado todas las revistas femeninas que hemos conseguido. Y catálogos de agencias de viajes, de muebles… hasta una revista de parroquia había en el montón. Nos hemos reído, mucho. ¿Y ahora, qué? A escribirle un e-mail. Más risas.

No ha contestado (en el Caribe....), por lo que no hemos recibido instrucciones siquiera vía e-mail acerca del ritual necesario para que el Mapa se “active”, pero este domingo quedó definitivamente finiquitado. ¿Que el 2005 ya había empezado? No problem.

Os “enseño” mi "Mapa del Tesoro":

En la parte central de la cartulina, un gran 2005 en color (supongo que se podía escoger) turquesa. Esto es lo único que se pone a mano. El resto, fotografías y párrafos, frases o palabras robados a algo impreso.

Debajo del 2005 ya me estrené pegando un “porque tu lo vales”. Al lado: “Mímate, mucho”. Tomayá, p’ampesar.

Me lo tomo como un ejercicio de autoestima, si no va de eso que me expliquen de qué.

Parte central del Mapa:
“Absolute feminity” (del anuncio de vodka, enorme y contundente)
Bajo esta declaración, gran foto de modelo emergiendo del agua en plena felicidad, con camiseta de tirantes y falda tejana. Se supone que esa soy yo. En ese anuncio, los lemas son “¿Agua, luz, vida!”. Supongo que será de algún cosmético, no está mal y el color de fondo me gusta, es como el de este blog. Le he puesto en un rincón unos niños sonriendo, y justo debajo un “La vida sigue con esperanza y alegría. No era fácil de lograr”. (Recorte de alguna entrevista y algo que espero decir yo pronto).
Bajo la modelo: una pila de libros, que he rodeado de unas piedras semipreciosas. Hay de todo en esas revistas, un filón. Al lado, un recorte de la caja de Pilots: la marca y los cuatro colores que apuntan hacia abajo. Esto me dice a mí misma que quiero seguir escribiendo y que (sueño secreto) podría publicar algo.

Parte izquierda:
Tira “MADRID-BARCELONA-BILBAO-CANARIAS-GRANADA-MALAGA-MARBELLA-OVIEDO-VALENCIA.” (No está mal, no)
Y una foto que extrañamente tenía el lema que me interesaba integrado, “Madrid y Barcelona”, con familia sonriente debajo. Las demás sólo vieron a la familia, yo vi la foto al revés, el lema. Curiosa ilusión óptica.
Justo debajo, una sola palabra: ATREVIMIENTO.
Al lado: una foto que descubrí a última hora y me gustó mucho, un ser humano abrazando a la luna, pillada con un clip. Los sueños son posibles, y gratis.
Sigue la parte viajera. Tres mini-fotos de Roma y una John Smith a rayas pegada pisando el lema “Keep Walking” del Johnny. Quiero volver a Roma, quiero volver a muchos lugares pero me quedo con este de lejos.
Debajo de tanto viaje, el tema pareja.
“El futuro en sus ojos”. Queda misterioso. No encontré nada mejor para poner tampoco. ¿Qué pones, a ver? Escoge tú...
A la palabra “Cariñosa” que no me acababa de convencer le he montado una modelo que cariñosamente abraza una enorme gema con guantes de blonda. Puestos a pedir, desayuno con diamantes.
Una foto espléndida de Tim Robbins. Lástima que está ocupado, pero quiero uno como ese.
Y otra de Hugh Grant y Rene Zellweger de “Bridget Jones”. Me caen simpáticos, la cosa va de que te de buen rollo la gente que metas, pues hale.
Al margen: “se evitan las peleas” seguido de otro recorte “365 días”

Lado izquierdo:
Superior. Un interior a la moda feng-shui, ventanales con persianas abiertas y cortinas de piezas doradas. Sobre él, dos palabras extraídas de cualquier otra revista (me las prestó una de las que estábamos dándole a la tijera): “en casa” y debajo “con invitados”. Ese sí es mi sueño, para este 2005, tener mi casa, reunirnos allí, como antes.
Debajo: “El fenómeno”. Y una foto de la sección “Salir” con una DJ revolucionando a unos cuantos en la pista, un diseño copia Labanda. Y le añadí el recorte “La Mercè”, las fiestas de aquí. Fin de la parte lúdica.
Lateral de todo este tinglado: “Smoking kills” tamaño cartón. A ver si me entra la frasecita.
Debajo de los que bailan: entramos en zona relax total. La abre “La playa relajada” que tiene como subanuncios: “Sol para apasionarte”, “Luz para descubrir”… le he añadido un “Balneario”, un “NUEVA GENTE” y un “Romántico fin de semana” (éste robado a Enrique Iglesias de un “Hola” a última hora).
Junto a este panfleto playero pegué una foto curiosa de una cama King Size en plena playa, y el lema “Amor con humor” encima.

Alrededores del tema central:
“gimnasia”
“me”
“The zen room” (del cartón de incienso)
Un gráfico de un anuncio antiarrugas que oscila y luego se queda plano. Mi eutimia.
Foto de una biblioteca con solera. La que deseo.
“El rincón de estudio” (a eso me he de poner, y no es un deseo)
Foto de un Golden Retriever (mi perro favorito, de tenerlo)

ARGGGGGGGGGG cuántas cosas hay en la cartulina. Qué rayada, escribirlas. Más rayada, leerlas, lo sientooooo.

Lo mejor, como ya he dicho, la diversión. “Oye, te cambio un “eres sexy” por ese “el deporte es vida”, mil chorradas así. Y el cotilleo al más puro estilo pelu: “¿ah, este se ha liado con tal?”. Algo que nunca habíamos hecho este grupo de amigas, lo que demuestra lo extraordinario de la actividad, y el poder que tiene la que nos lió en el fandango. Había momentos en los que nos lo tomábamos en serio... he flipado.

Lo peor, que esto es una mariconada Cosmopolitan total. Y que encima hay que tragarse el Mapa todo el año en un lugar que puedas ver, o sea, en tu habitación. ¿Lo haré? Lleva el mapa ahí tirado toda la semana… Quizá se lo lleve a mi psicólogo, igual resultará más útil. No sabemos cómo se pone en marcha el tinglado para que "funcione", lo que sí tenemos claro es que lo hemos de quemar el 31 de diciembre de 2005.

Esto es una muestra fehaciente de que algunos individuos de la Generación X seguimos haciendo gilipolleces, a nuestra edad. Tengo la sensación de haber jugado con Barbies, mejor dicho, Nancies.

Seamos positivos: "Un domingo diferente" :)

¿Jugamos a....?

¿Jugamos a....? Hace años asistí a una conferencia de José Luis López Aranguren (murió en 1996), en la que analizó el fenómeno de los jóvenes y afirmó que esto de “la juventud” es un invento de los años 60, lo más probable es que surgiera en California. Yo nací a finales de los 60, así que he sido una afortunada joven: he estudiado, salido con mis amigos, y militado en asociaciones de jóvenes. Antes, sólo muy pocos años antes, hubiese sido obrera a los 17.

Mi época me ha dado muchas oportunidades, que mis propios padres no tuvieron a su alcance. Lo sé, y lo agradezco. Soy un producto de mi época y generación, como ellos de la suya.

No me gusta el juego de “¿En qué época te hubiese gustado vivir”?. La gente desbarra: en el Imperio Romano, en la Ilustración Francesa…. Me gusta vivir aquí, gracias, en esta época y en este país, ser mujer en una sociedad que me respeta como tal y que me ha dado derechos y oportunidades iguales a las de los hombres, teóricamente al menos. Que tiene una medicina que ha de avanzar, pero no es despreciable porque ha hecho aumentar la esperanza de vida y su calidad. Que me permite comunicarme con Australia en videoconferencia. Y así un largo etc. Una sociedad que da oportunidades porque sí, porque así es nuestra civilización. No la cambio por irme a vivir al Antiguo Egipto, prefiero admirar sus ruinas ahora con crucero por el Nilo manso incluído, y apuntarme a un curso de inglés, que los hay subvencionados en nuestro país.

¿Hay alguien que juegue a esto?

CARPE DIEM

CARPE DIEM Un filólogo lo explicaría muchísimo mejor, pero me arremango y a ver si me sale apañao. "Carpe Diem "es un tema literario, que proviene de la época romana, un tinglado inaugurado por Horacio en un poema, que ha perdurado hasta nuestros días.

Carpe Diem significa “disfruta el momento presente”.

La Edad Media nos trajo el “vida, valle de lágrimas”, rompió con las tradiciones literarias paganas. Los renacentistas volvieron a descubrirlas. Un tópico muy usado es el de una rosa que se marchita. Es célebre el Soneto XXIII de Garcilaso de la Vega, del S.XVI.

Estos poetas son muy feministas, les dicen a las jóvenes que aprovechen ahora que son hermosas rosas, que luego llegan las arrugas y no querrá meterse nadie en la cama con ellas… eso podríamos interpretar ahora en el S.XXI, la era de la cirugía plástica, y a pesar de este recurso, las mujeres a la cincuentena siguen siendo invisibles para los hombres. Poco hemos avanzado, visto así, lo que sigue haciendo vigente el tópico.

Hace poco comenté en un blog vecino, al post “Pensar en minutos”:
Carpe Diem, disfruta el momento presente.
El pasado pasó.
El futuro no existe.
El minuto que he tardado en escribir este post es pasado, y hace dos minutos era futuro.
Sólo te queda el presente.
Saludos y que lo disfrutes.


La película “El club de los poetas muertos” (Peter Weir, 1989) lo puso de moda. Robin Williams revolucionaba a sus alumnos de literatura con el tema. Es una película bonita que consigue involucrar al espectador en la filosofía Carpe Diem, en mi opinión hace experimentar la ilusión del momento presente, ese momento que está brillando porque eres consciente de él, de que lo estás viviendo, esa emoción.

En la película Carpe Diem es algo teñido de adolescencia, y en la vida real creo que también. Y mucha gente -lo he visto en mi generación- piensa que cuando deja atrás esa etapa, sólo queda “lo serio”, “ser adulto”, y vivir momentos intensos como en la adolescencia es algo que está fuera de lugar. Como besarse en la calle, sólo lo hacen los jóvenes, nunca las parejas adultas. ¿Te lo pide el cuerpo? Carpe Diem, y que los demás piensen lo que quieran, tu vida es más importante que el odioso “qué dirán”.

Un día, de cobro, con alguien muy especial, decidimos celebrarlo en el centro, a cenar y de copas. Hacía mucho frío, y esperábamos un taxi. Nada. De repente, surgió el Beso, uno como los de los 18 años, largo, intenso, apasionado, infinito. Cuando el momento acabó, un taxi acababa de pasar de largo. Y nos dio lo mismo, y nos reímos. Ese fue un momento Carpe Diem, que no olvidaré en mi vida.

De Carpe Diem surgen innumerables ramificaciones, una muy coloquial es aquello de: “a vivir, que son cuatro días”. Y habrá mil entradas en nuestro refranero, que no uso. Prefiero practicarlas.

Pues sí, son cuatro días, y está demostrado que pasamos un tercio de nuestra existencia durmiendo. No vivimos 80 años o por ahí anda la esperanza de vida, hay que descontar lo roncado.

Y lo trabajado.
Y las colas en el supermercado.
Y llevar y traer a los niños al cole.

Y así se te pasa la vida. Por eso el tema “Carpe Diem” también es asociado a otro tema literario clásico, “Tempus Fugit”, el tiempo pasa. Y la rosa se marchitará.

Carpe Diem, llevado a un extremo, es un estilo de vida que sólo los pijos bohemios pueden llevar. Es un lujo. Es tener medios, y aprovecharlos. Hacer de tu vida una fiesta. Es un extremo que no me gusta, la fiesta cansa, como la inmortalidad. ¿Quién quiere ser inmortal? Yo no, gracias.

Para mí, Carpe Diem tiene que ver con las emociones, y también con la Oportunidad.

Según me lo contaron en su día, y prefiero recordarlo así que hacer una búsqueda en Internet, la Oportunidad en la mitología griega (el concepto de Kairós) es un muchacho desnudo, calvo, pero con una gran coleta, que corre y corre, y cuando pasa delante de ti hay que cogerle de la coleta, porque de no hacerlo, pasa de largo.

Por cobardía, por pensárselo demasiado, por miedo a lo desconocido, todos hemos dejado pasar a este muchacho en algún momento de nuestras vidas. Todos: bohemios, amas de casa, trabajadores, pensionistas, sin distinción alguna. No me gusta arrepentirme, y lo he hecho, porque en su día no fui valiente para asir esa mata de pelo. Pero lo pasado, pasado está, no nos arrepintamos de lo arrepentido, por favor. En su lugar, observa, porque Oportunidad volverá a pasar y si no estás atento, si sigues inmerso en el arrepentimiento, no vas a verle. Es una actitud.

La hipomanía es interesante porque dejas de tener miedo, te desinhibes en ese sentido, fuera reparos de todo tipo. No esperas a que venga Oportunidad, vas a su encuentro. Hipomanía es sumergirse en Carpe Diem, ves todas las oportunidades que antes habían pasado desapercibidas.

Oportunidad no es sólo un trabajo que pueda surgirte. Es embarcarte en cualquier cosa.

Algo que de repente te obliga a decir SI o NO en ese momento. Sin pensar, ahora o nunca, no hay tiempo. Recuerda, es una coleta de pelo, la ves y ya no la ves.

“Eso es una locura”, te dices, y contestas NO, y sigues en tu vida sin sobresaltos, pero por dentro siempre te queda el "¿Y si…?". Te ha podido la responsabilidad, o el no querer meterte en un berenjenal del que no puedes medir a priori las consecuencias. Porque la vida "adulta" te ha convertido en alguien que lo calcula todo, el imprevisto no está previsto. Yo misma he caído en eso.

Yo afirmo que es más divertido decir que SI, con o sin hipomanía, y ver a dónde te lleva Oportunidad. Es la aventura, lo nuevo, el experimentar. Quizá te cambie la vida, o quizá simplemente te brinde un momento de Vida. Y no hay edad para eso, esa es la buena noticia. Seas o no rosa en su esplendor, puedes seguir teniendo momentos Carpe Diem.

Un día Oportunidad se presentó en forma de billete tirado de precio a Edimburgo. Buscaba dónde pasar las vacaciones, las primeras en años, y a esas fechas, el destino era indiferente, sólo la plaza disponible y encima a buen precio importaba. Compré, sin tener claro a dónde, era ahora o nunca. Y luego ya tuve tiempo de informarme a dónde iba. Fui con una amiga, y pasamos unos días en Escocia que recuerdo con mucha felicidad y cariño.

Creo en esa mitología. Si no aprovechamos las oportunidades que la vida nos brinda para salir de lo cotidiano, de la rutina que todos llevamos, a un precio que podemos permitirnos -Oportunidad también sabe lo que podemos costearnos y lo que no- sencillamente no estamos aprovechando la vida.

Siempre me gustó el "rollo" Carpe Diem desde que la profesora de literatura nos lo explicó, era obligatorio en el temario. Era joven, mucho, pero Carpe Diem se convirtió en uno de mis lemas. Y ahora, más si cabe.

Tengo una enfermedad que no sé dónde me va a llevar mañana. Ergo, disfruto el hoy. Haciendo cualquier cosa, como barnizar una piña, como que Bowie te altere las neuronas. Puedes darte un momento de esos al día, ¿o prefieres hacer zapping al llegar a casa?

Soy consciente que mi vida puede acabar sin más hoy mismo. O tal y como la he llevado hasta ahora, en cualquier momento, si otra enfermedad irrumpe, por ejemplo. De hecho, ya me ha pasado, con el diagnóstico Bipolar. No soy la que era, pero soy otra (tampoco los años pasan en balde), y no por ello he de resultar menos NADA, me siguen ocurriendo cosas Carpe Diem.

Porque también se me han pasado muchas vergüenzas y prejuicios, que antes no me permitían hacer o deshacer. Si me apetece hacer algo y puedo hacerlo porque está a mi alcance, me digo Carpe Diem, y voy a ello sin pensármelo dos veces. O hago una llamada o mando un SMS o un e-mail en la que yo misma me convierto en Oportunidad para alguien. Y si no me pillan de la coleta, paso de largo. Sin el mal sabor del rechazo, sin culpabilidades: fue otro quien dijo NO.

La vida me ha llevado por un camino que no esperaba. Es diferente al que había podido imaginar, es otro sencillamente, y en él ya he vislumbrado a Oportunidad acercándose, y os prometo que le voy a pillar bien pillado. Y sé que me creéis ;)

OS DESEO FELIZ CARPE DIEM 2005

Felicidad escondida

Felicidad escondida

El cuento, según lo recuerdo, dice que una reunión de demonios decidió esconder la Felicidad para que el hombre no la hallase. Uno propuso el fondo de los mares, otro las cimas de las montañas… y por último habló el demonio más inteligente de todos, y dijo “escondámosla en el interior de los hombres, porque ellos la buscarán fuera y nunca se les ocurrirá la verdadera ubicación de la Felicidad”.

Como veo que no es lo mío contar cuentos, este es el regalo de Navidad que os hago, este relato narrado de principio a fin y otras historias de espíritu navideño. Os aconsejo que desconectéis los altavoces.

Tenemos la tendencia natural a buscar fuera lo que nuestro espíritu necesita, a buscar fuera de nosotros mismos los culpables de nuestros males, a justificarnos por todo, a pensar que algo externo ha de suceder para que seamos felices.

Esta manera de pensar sólo lleva a la amargura. Conozco gente que desde que se levanta ya está quejándose y lamentándose de todo. Y de todos, parece que estemos rodeados de imbéciles que conspiran contra nosotros. Son gente resentida, y se lo ves hasta en las arrugas, de tanto fruncir el ceño es público que su actitud ante la vida es esa. Y te cansa su convivencia, no hablan, sólo gruñen. Son gente muy negativa, y nociva para los demás, porque transmiten negatividad, y los humanos somos seres empáticos. Los bipolares, en mayor grado.

No he leído mucha literatura de autoayuda, porque no me gusta demasiado. Pero su mensaje sí, “móntatelo tú”. Si tú no te lo curras, nadie te lo va a dar. Cada uno teje su propia alfombra.

Los seres humanos llevamos dentro un potencial enorme. Es nuestra decisión transformarlo en positivo o en negativo.

Los psicólogos ayudan a eso. No te curan, sólo hacen que mires en tu interior para encontrar lo que buscas, y a veces hay que apartar mucha mierda para que ello sea posible. Y el trabajo en realidad lo haces tú, aunque has necesitado de su ayuda. Si el psicólogo te está ayudando, sales de su consulta algo “tocado”, las cosas del interior no se remueven sin que luego necesites que ese té que has bebido deje su poso.

Hay gente que no posee nada. Fijaos en los documentales del tercer mundo, de esas tribus perdidas. Los niños ríen, a pesar de que ya participan con su trabajo en la comunidad, de estar en el nivel de la pura subsistencia. No tienen miles de juguetes, se tienen los unos a los otros y la naturaleza, que brinda múltiples oportunidades para jugar.

Lo mismo ocurre en los países en desarrollo. La gente no tiene nada material, pero sí una mentalidad positiva fuera de lo común en nuestra sociedad, y son cosas que te chocan, porque no tienen….

… comodidades. Y te demuestran que no son necesarias para ser dichoso. Pero no diré “el dinero no hace la felicidad”, en nuestra sociedad sí es necesario, y cuando cobras una no contributiva, pues la cosa es seria.

Hace poco he estado en un hospital donde no necesitaba nada, excepto la droga que consumo –dinero- y algo para escuchar música. No tuve acceso a Internet, pero no me llevó al “mono” la cosa, además, en su lugar pude conocer a gente real que tenía muchas cosas interesantes a decir. Tuve buenos momentos allí también, porque no entré a amargarme sino a curarme.

Es como te tomes las cosas. Sin expectativas, ese es el secreto. No esperes nada de los demás ni del destino, tú recorre tu camino con tus objetivos bien claros.

Sin objetivos, la vida es rutina, dejarse llevar, y de repente dices todo amargado “me han pasado 30 años volando”. ¿Y qué has hecho? ¿Levantarte y acostarte cada día? Eso no es vida. Estoy de acuerdo en que no todo el mundo puede permitirse decidir no trabajar, o delegar el trabajo doméstico en una asistenta, pero tampoco es cuestión de deslomarse un día entero poniendo patas arriba la casa. Si uno se queda satisfecho así, pues hasta le admiro. También a los que hacen horas extras en el trabajo, si creen que van a sentirse mejor.

Pero a pesar de la obligación, considero que todas las personas debieran tener un momento al día para ellas mismas, para cumplir con alguno de sus objetivos vitales. Se escudan en la obligación para no mirar en su interior y preguntarse qué coño están haciendo en este mundo aparte de sobrevivir. Es más fácil dejarse llevar por la rutina, esa rueda que gira en movimiento perpetuo.

Hay demasiada gente sin objetivos. Ganar dinero no me sirve. Pregúntate, aunque ya tengas los 40, qué puedes hacer, que te gustaría hacer de tu vida, ahora que estás en su ecuador, para que tu epitafio sea “My way”. Y no estoy haciendo ninguna apología del hedonismo.

Uno de mis objetivos es remitir. Tengo una enfermedad y creo que las pastillas me van a sacar del atolladero y me van a equilibrar. Ahora tengo más claro que me va a beneficiar más una hora de natación que un ansiolítico. Y me ha costado más de un año llegar a pensar así.

Yo también he dejado en manos de lo exterior mis propios asuntos, y así no he llegado a ninguna parte. Pero nunca es tarde para cambiar el chip, y ahí tengo una familia y unos amigos y un terapeuta de luxe que me han ayudado mucho.

Hasta hace poco, pensaba que la felicidad consistía en pequeños momentos de euforia, de esos que todos tenemos, del tipo que te den una buena noticia o que te toque la primitiva. Pequeños momentos que hacían destellar una existencia mediocre. Ahora la concibo de otra forma. Creo que he encontrado la felicidad en mi interior, que la he encontrado bajo la enfermedad; la bipolaridad ha cambiado mi vida en muchas facetas, y esta es una. A veces, la misma enfermedad se interpone en que la experimente, cuando la depresión ataca. Pero sé que está ahí.

He aprendido que nadie debe ser el depositario de nuestra felicidad. Ni un hijo, ni una pareja. Has de sentirte vivo porque sí, porque lo estás, y ser feliz por ello. El resto de personas te acompañan y te brindan momentos inolvidables, por supuesto. Pero no te olvides de ti, eres el primero en la lista. Si tu marido te deja, ¿vas a quedarte vacía de por vida? No, si antes estuviste llena. Y no hablo de convertirse en un ególatra.

Hay que ser firme para no caer en lo fácil, en seguir la corriente del gruñido, del todo es culpa de los demás, que deberían cambiar, que son unos inútiles, ah por cierto, yo soy perfecto y tengo las recetas que arreglarán el mundo. Que cambien los demás, ellos tienen la culpa de... todo.

A mí ya no me importan esos gruñones, porque se entorpecen en mi senda, y empiezo a hacer oídos sordos. Cada uno hemos aguantado a un cabrón en la oficina. Y depende de nosotros que nos afecte o no, que la negatividad de determinadas personas acabe con nuestro andar campechano y firme, sin expectativas pero sí objetivos, agradeciendo y disfrutando de las pequeñas cosas de la vida.

Hay un señor en este mundo, su nombre es Bush Jr., que nos amarga a todos. Pues yo le doy la vuelta a la tortilla, después de informarme en las noticias, veo “las noticias del guiñol” de Canal +, y me destrozo de risa cuando le parodian. ¿Qué voy a hacer? Pues reírme. Y eso no me impide informarme sobre el asunto. No he visto “Fahrenheit 9/11” de Michael Moore, porque creo que me daría más pena que risa.

He sentido la Felicidad ante una obra de arte. Recuerdo haberme quedado un buen rato ante “El beso” de Klimt en Viena, en semicatatonia. O cuando un bebé de mi familia me asió un dedo con su manita. Pero también he sido feliz sentada al borde del mar, o contemplando la luz del atardecer. Son pequeñas cosas a mi alcance, y gratis, y no pido más. No hay más. Y no hablo de conformarse.

Quizá he tenido que pasar por una experiencia muy dura para hacer este cambio de chip. Salir del reino de los muertos en vida. En mi primer ingreso, un día, sentada en la terraza, miré al cielo y me dije “estoy Viva”. Ahí ciclé, según mi psiquiatra, dejé atrás la depresión para entrar en hipomanía. Y en esos días, mi felicidad era tomarme un descafeinado con hielo cuando tenía permiso para salir. 1 euro.

La buena compañía no es gratis tampoco, hay que trabajársela también, siempre que tú estés trabajándote, aportando tu halo de positividad. La gente huye de las personas resentidas que despotrican sin cesar. Hay que reconciliarse con el mundo, quizá en mi caso después de un intento de suicidio, para apreciar esas pequeñas cosas, y saber que los tuyos te quieren y están contigo, y que la sonrisa que manifiesta mi felicidad interior sea percibida por el resto.

Paz de espíritu, sentirse bien con uno mismo, qué más da cómo lo llames. Y dar sin esperar nada a cambio, porque sí, sin expectativas. Qué difícil es eso, nos han enseñado lo contrario.

Parezco más joven de lo que soy, porque no tengo arrugas, y eso hasta me jode. Dicen que a los 40 tu rostro es ya tu espejo del alma, porque los surcos delatan. El mejor hace-arrugas es una buena sonrisa. Yo quiero tener patas de gallo, arrugas que muestren que río, aunque sea ante la adversidad, que la afronto con serenidad y de forma positiva.

Sólo somos un conjunto de átomos que vive en el tercer planeta de un sistema solar, que va por el espacio a toda leche. Tómatelo como quieras.

Sólo tenemos esta vida, enfermos o sanos, pobres o ricos. Y la vida no es bella, es un valle de lágrimas. Si vemos el lado positivo de las cosas, desde nuestro interior donde hemos de encontrar todo lo que necesitamos espiritualmente, será mucho más habitable.

Insisto, hay psicólogos muy buenos.

*** 

Ajuar

Ajuar Tengo una amiga que decidió, en su última mudanza, conservar únicamente seis piezas de todo: seis vasos, seis platos planos, seis hondos, seis cucharas… Desconozco qué se hizo del resto de piezas, pero se quedó tan a gusto.

Porque las de mi generación, baby-boom, todavía hemos chupado la tradición del ajuar.

Según la RAE, “ajuar” es:

1.m. Conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa.
2.m. Conjunto de muebles, alhajas y ropas que aporta la mujer al matrimonio
(...)

Efectivamente, la joven llegaba al matrimonio con, si me apuras, hasta las gasas-pañales para los futuros bebés.

Conozco al menos dos señoras de cincuenta y muchos que tienen todavía sábanas por estrenar desde su matrimonio. Una en concreto, usa toallas que parecen estropajos, y no pienses que es pobre, no, tiene las buenas en el armario, eso sí, modelo hace 40 años. Lo envidiable de los ajuares de nuestras madres son las sábanas, porque ya no se encuentra algodón de esa calidad.

Es sabido que un ajuar consta de varios conjuntos: lencería del hogar, batería y otros trastos para la cocina, cubertería, cristalería y vajilla. Las buenas costumbres, incluso en casa del humilde, separan una vajilla, cristalería y cubertería para el uso diario, y otra para las ocasiones.

Ha llegado el día, y toca limpiar el ajuar de las ocasiones. Piensa que el plato que estás comiendo esta noche en mi casa no se ha tocado en un año, ha estado chupando polvo hasta hoy. Y la vajilla no es de 42 piezas, con ella han comido 20 personas.

Y no vivo en una casa Ikea, no. No tengo lavavajillas.

Hacia los 17 años, empecé a experimentar el “fenómeno ajuar”. De repente, en mis cumpleaños, los regalos se presentaban acompañados por unos "inocentes" trapos de cocina. Cuando declaré novio formal, la cosa se disparó a sábanas y juegos de toalla. Mi abuela materna, la responsable principal, y mi madre no se quedaba atrás.

Acabé tan rayada, que a eso de los 20 protesté formalmente. Quería cosas para mí, no para mi casa. Me eché a llorar cuando recibí de mi propio hermano, en complicidad con mi primo, una cafetera -¡ellos también!-, eso fue lo último. Recordé el tiempo en que regalábamos a mi madre una batidora, “El día de la madre”, qué frustración debía sentir, y la entendí en ese momento.

Pero la cosa seguía a mis espaldas. Aporté al matrimonio un ajuar, como mandan las costumbres en este país mediterráneo. La paradoja es que tenía diez sábanas, algunas bordadas, ocupando espacio, mientras usaba una funda nórdica. Las sábanas de raso eran insufribles, patinabas por todas partes. Tenía un mueble bajo en el comedor, y allí estaba toda la artillería. Me separé con mucho ajuar por estrenar, como la cubertería de luxe, sencillamente mate, preciosa. Me encanta la cubertería de mi madre, por cierto, ya se la he pedido en herencia.

Siempre odié las casas en las que te tragas el juego de café o parte de la vajilla en las vitrinas. No soporto verlas. En esta casa ahora en la vitrina se ha aposentado un juego de café francés, proveniente de una herencia. Lo estamparía, a él y a sus florecitas, porque para exhibirlo se mandó al ostracismo mi colección de minerales.

Mi padre también se puso al asunto del ajuar, en su especialidad: todo para la cocina. Por ejemplo, el juego de bandejas, cómo no, de acero inoxidable. En su día debieron hacer la compra al por mayor, porque TODA mi familia se hizo con un juego, de rectangulares y circulares, de varios tamaños. No veas lo que raya ir a cualquier casa y que te sirvan toda la comida con ellas, las que tú estás condenada a usar en la tuya... es como meterse en “El día de la marmota” (Harold Ramis, 1993) en versión "siempre que me siento a comer hay una bandeja de acero inoxidable esperándome".

Esas bandejas, también hoy se han lavado. Lo que no me cabe en la cabeza es que mi madre afirma odiar esa vajilla que hoy limpiamos, es de porcelana blanca con adornos florales en gris plata. En su lugar, yo la hubiese roto a lo griego.

Ahora se llevan las vajillas japonesas, esos deliciosos platos cuadrados. Si alguna joven las está acumulando en su ajuar, puede encontrarse que en el momento de la verdad se vuelva a llevar el modelo Cartuja.

¿Qué tiene que ver este post con la bipolaridad? Pues nada, en principio, pero puestos a buscarle argumentos:

1. Que mis pretendientes sepan que sigo teniendo ajuar, por estrenar incluso, en el altillo. Vamos, que tan mal partido no soy.
2. Que los bipolares también fregamos platos.
3. Que el efecto secundario de hoy es un lumbago de coj….

Imagen: una que no se ha convertido en .bmp y se deja colgar. Un fractalito de los que me gustan.