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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

BIPOLAR

Discurso Beligerante de un Bipolar Autolimitado

Discurso Beligerante de un Bipolar Autolimitado

 

Sobre mi vida y mi pauta,
Que son camino empedrado,
Haré de mi existir triunfo,
Y de ese triunfo legado.

Sobre el amor y miseria,
Soy pura rabia insurgente,
Si no he obtenido algo
¿Lo deseé suficiente?

Que lo sepáis:
Ni me gustáis
ni os escucho,
Que a lo sumo os oiría,
Dos formas hay de hacer las cosas,
La incorrecta y la mía.

¡Cargaré contra vuestros molinos!
¡No digáis que son gigantes!
Desoiré vuestras doctrinas
ocultas en positivos consejos tajantes.

Y después de conquistar el mundo,
Desgarrar con mi voz las olas,
Acabar con todo lo inmundo,
¿Sabéis lo que pienso hacer?

Dormiré mis ocho horas.

***

Cortesía de mi amigo Cassiel, ángel rebelde.

 

YO + pastillas = YO???

YO + pastillas = YO???

Cuando me diagnosticaron, me recetaron medicación para el TB y al leer los prospectos, me dije:

CON ESTO OLVÍDATE Y ENTIÉRRATE, TE VAN A QUITAR TU YO

Claro que yo estaba mixta y bastante p’arriba, pero estaba convencida de que me convertiría en una zombi del ejército de zombies que había visto en "Alguien voló sobre el nido del cuco" (en oferta en kioscos, por cierto).

TENÍA MUY CLARA MI IDENTIDAD. ESA LUCIDEZ INSOPORTABLE (que no se pierde aunque estés subido)

ME DECÍA QUE IBA A DEJAR DE SER YO (quizá un pensamiento paranoide o delirio, a saber, pero el miedo estaba ahí)

De forma que las pastillas me iban a quitar eso. Ni hablar.

Y como lo dije en público (foro bipolar), se me tiraron unos cuantos bips encima hasta que me tragué las pastillas.

Mi ex-psiqui era tan palurdo que me dio dosis altísimas, mis mareos eran diarios,

PERO ERA YO, YO la que los sufría, no me había convertido en otra cosa.

Desde entonces, he probado muchos otros fármacos en la búsqueda del que me estabilizase (ese fue el curro de mi nuevo psiki, y calmar mi impaciencia ante lo que no parecía avanzar).

PERO NO DEJÉ DE SER YO.

LAS PASTILLAS QUE TOMAMOS NO MUERDEN,

nos estabilizan,

sólo joden en molestias y hay afortunados que ni notan los efectos secundarios. Cuando los míos han sido demasiado fuertes o incapacitantes, me han cambiado la medicación, eso también he de decirlo.

Por tanto, la ecuación que ahora tengo sobre la mesa es:

YO inestable + pastillas = YO estable + pastillas + efectos secundarios.

Y por todos los diablos, qué equivocada estaba al principio, ese yo más estable soy yo, mi cabeza ya no me castiga y eso se nota, para alegría de mi entorno, que tan mal me vio durante tantos años. Me como los efectos secundarios con patatas, y a ser una persona del montón, no alguien sin rumbo ni ganas de vivir. El YO enfermo está quedando atrás, y se agradece hasta la saciedad ser un YO que es capaz de tomar las riendas de su vida.

Decálogo del buen bipolar

Decálogo del buen bipolar

1º. Asumir que la enfermedad bipolar es crónica, de caracter biológico provocada por un desajuste en la funcionalidad del sistema límbico que es el que controla las emociones.
2º. La medicación es fundamental en el proceso de estabilización de la enfermedad. Ningun diabético se plantearía que mentalmente va a controlar sus niveles de azúcar en sangre.
3º. No usar sustancias psicoactivas. Dentro de las que incluiríamos cafeina, ginseg, etc.
4º. Práctica regular de ejercicio físico moderado evitando los deportes de competición.
5º. Práctica regular de ejercicicios de relajación, meditación, etc
6º. Dieta equilibrada, evitando el sobrepeso. Aumentando aquellos alimentos ricos en ácido omega 3, y evitando los azúcares de rapida asimilación.
7º. Ayuda psicológica. Las terapias de tipo cognitivo conductual parecen ser las más apropiadas para el trastorno bipolar.
8º. Evitar trabajos estresantes, competitivos, y sin una jornada laboral fija.
9º. Dormir 7-9 horas diarias.
10º. Procurarse un entorno emocional estable, comprensivo y comprometido con tu salud. Los ambientes con una gran polución emocional son motivo de muchas crisis.

Y el séptimo dia descansó.


***

Cortesía de mi amigo Baru, que autoriza la reproducción este texto.

PSICOEDUCACIÓN

PSICOEDUCACIÓN

Entrevista a Francesc Colom de sumo interés. La psicología como ayuda al tratamiento del TB. (miembro del equipo del Programa de Trastornos Bipolares del Clínico de Barcelona, Francesc Colom ha dedicado los últimos años a la investigación de las terapias psicoeducativas en la práctica clínica con estos pacientes)

¿Por qué no está extendido el empleo de la psicoeducación en el tratamiento de los trastornos bipolares? ¿Cuáles son las causas de esta carencia?

Este tipo de terapias no se utilizan lo suficiente en España; muy pocos centros tienen en marcha este tipo de programas, a lo sumo cuatro en todo el país, y casi siempre a partir de iniciativas personales de los profesionales, que generalmente ponen en marcha programas de psicoeducación en el trastorno bipolar quitando horas de su tiempo libre. ¿Por qué? Sobre todo por un error de selección en los tratamientos psicológicos: habitualmente se ha considerado al psicólogo como un profesional menor que debe ocuparse de trastornos poco graves –también debido a la pobre formación de muchos psicólogos clínicos en el abordaje de la patología más grave-, pero esto no es así en absoluto. Es más, donde más importancia tiene el papel del psicólogo es como terapeuta coadyuvante en trastornos mentales graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

En sus investigaciones con el Programa de Trastornos Bipolares, ¿ha podido constatar el efecto de la psicoeducación en el tratamiento de este tipo de pacientes? ¿Qué les puede aportar?

Hemos demostrado que la psicoeducación ayuda a la prevención de recaídas. En un artículo publicado en la revista Archives of General Psychiatry demostramos que los pacientes psicoeducados tenían, a los dos años de seguimiento, menos episodios de cualquier tipo (manía, depresión o fases mixtas). Además, el tiempo de hospitalización también disminuía entre los pacientes psicoeducados.

El papel de la familia es de suma importancia para estos pacientes. ¿Es también la terapia psicoeducativa aplicable a los familiares? ¿En qué aspectos?

La psicoeducación puede aplicarse en familias, pero en un formato algo distinto. De hecho, nuestro grupo está llevando a cabo un estudio educando a los familiares de los pacientes y los resultados preeliminares son muy prometedores.

¿Tiene algún efecto la terapia psicoeducativa en el cumplimiento terapéutico? ¿Cómo se tiene que trabajar con estos pacientes para que no abandonen el tratamiento?

La psicoeducación mejora el cumplimiento de la terapia farmacológica en los pacientes bipolares. Más concretamente, lo que hemos observado es que estabiliza los niveles séricos de eutimizantes. Esto se consigue sobre todo gracias a informar al paciente ampliamente acerca de los pros y los contras de los fármacos que debe tomar y discutir las ventajas de tomar los fármacos y los riesgos de no tomarlo. Contrariamente a lo que mucha gente piensa, la información no espanta a los pacientes, sino que les anima a tomar bien el fármaco. Por otro lado, debemos pensar que en la actualidad, gracias a los avances de la tecnología, es relativamente fácil para cualquier persona acceder a información médica (por internet, sobre todo). Es decir, que si no nos preocupamos nosotros de informar a nuestros pacientes, los pacientes tratarán de informarse por sus propios medios, generalmente "desinformándose", al no ser capaces de filtrar la información relevante de la anecdótica o las fuentes fiables de las que no lo son.

¿Cuándo debe empezar el paciente a recibir este tipo de terapias? ¿Qué participación tiene la familia en la misma?

La psicoeducación debe realizarse siempre cuando el paciente se halla asintomático: no tiene ningún sentido iniciar un grupo con pacientes agudos. La familia puede colaborar o participar en grupos de familiares, pero nunca mezclamos pacientes y familiares en un mismo grupo.

La demora en el diagnóstico, que en la actualidad es excesivamente elevada para este trastorno, ¿puede influir en el uso de la psicoeducación con los pacientes bipolares?

En general, cuánto más se tarde en diagnosticar la enfermedad, peor será el pronóstico. La respuesta terapéutica también podría ser peor.

Se ha comprobado que una tardanza excesiva en el diagnóstico del trastorno bipolar puede causar numerosos daños en el paciente. ¿Cuáles cree que serían los mecanismos adecuados para la realización de un diagnóstico precoz?

En general, mayor formación en psiquiatría de todos los médicos de asistencia primaria. Además, los psiquiatras deben acostumbrarse a pensar en la posibilidad de un trastorno bipolar siempre que se encuentren ante un paciente deprimido; tras descartar organicidad de la depresión, el segundo despistaje imprescindible cuando entrevistamos a un depresivo es el de trastorno bipolar. Debemos preguntar siempre –a el paciente y sobre todo a sus acompañantes- acerca de episodios pasados parecidos a una hipomanía, especialmente en pacientes jóvenes y muy particularmente en depresiones psicóticas, ya que la gran mayoría de deprimidos psicóticos jóvenes van a evolucionar hacia un trastorno bipolar.

¿Cree necesario que instituciones de carácter privado, como la Fundación AstraZéneca, participen en la divulgación de estos trabajos?

Lo creo imprescindible; estamos en un medio que no favorece especialmente la investigación clínica y terapéutica, y cualquier esfuerzo público o privado es bienvenido. Los psiquiatras españoles están ávidos de formación en nuevas técnicas de abordaje integral de los trastornos bipolares y la industria farmacéutica tiene un acceso a esta población que facilita dicha divulgación. Quiero agradecer expresamente a la Fundación AstraZéneca su apoyo.

¿Hacia dónde camina la investigación sobre el trastorno bipolar?

Lo más interesante es que se están integrando progresivamente aspectos que, en apariencia, nos podían parecer dispares como la neurofisiología y las intervenciones psicosociales. Buscar los predictores biológicos de respuesta a la psicoterapia es, por ejemplo, uno de los retos más apasionantes del próximo lustro.

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Fuente del artículo; http://www.astrazeneca.es/pressrelease/10085.aspx

"Donde más importancia tiene el psicólogo es como terapeuta coadyuvante en trastornos mentales graves" Madrid, 12 enero 2006 (azprensa.com)

***

Si alguien sabe de este tema, de suma importancia en el tratamiento del TB, en este país, este terapeuta es uno de ellos, y tengo el lujo de conocerle. Estoy psicoeducándome, y es un proceso-terapia que considero muy necesario.

***

El Informe del psiquiatra o el Veredicto

El Informe del psiquiatra o el Veredicto

Periódicamente es necesario pedirle algún informe al psiquiatra para todo tipo de gestiones administrativas: minusvalía, incapacidad, etc. Un tema del que, por cierto, no he hablado.

A veces te los comes, cuando sales del psiquiátrico con uno en la mano de un psiquiatra que te ha supervisado en el ingreso (no tu psiki, o raras veces, ojalá fuese él) y estás tan (1. Harto, 2. Con ganas de salir, 3. Quizá drogado todavía, 4. Abrumado ante el mismo "salir") que ni te lo miras. Craso error, porque luego no puedes ir a reclamar como si fuese una devolución de un jersey, pero no se suele salir lúcido del todo del hospital, y la opinión de muchos es que "nos sueltan antes de tiempo". El caso es que el informe de urgencias que me llevó al ingreso me diagnosticaba una cosa y el de salida de alguien que me vio en pleno apogeo mixto dice otra, y me calloooo.

Hay un problema si cambias de psiquiatra. Tu historial con tu ahora ex-psiquiatra, que llena casi un archivador depende de los años que lleves en la consulta, queda reducido a un mísero folio. Tú no tendrás nunca acceso a ese dossier, ni tu nuevo psiquiatra. Éste sólo recibirá el informe que tu consigas del anterior. Y tu historial se pudrirá en los miles de expedientes de la sanidad pública, o en un archivo privado. Y quizá algún día alguien descubra historiales médicos psiquiátricos en un contenedor de basura sin destruír, porque esto ha sucedido ya en este país a pesar de las estrictas normas al respecto.

Se da el caso que al cambiar de centro de salud mental, y estoy hablando de una red que pertenece al mismo sistema sanitario, es imposible que ese dossier pase al nuevo médico si te has cambiado de domicilio. Me ha sucedido en Barcelona, y creo que se pasan de estrictos. Soy yo la que permanezco con el mismo careto y neuronas cabreadas, sin embargo la burocracia me perjudica por alejarme tres kilómetros de ese centro, de ese distrito. Genial. Y de traspaso entre autonomías ya ni se me ocurre hablar, esto (la salud mental) está descentralizado y cada Comunidad Autónoma es un mundo.

Porque me asalta la pájara y la duda: ese folio-retrato, certero y sintetizado, útil para propósitos administrativos, quizá más que informar pueda resultar un prejuicio para el nuevo profesional al que uno se dirige. Porque éste no tiene acceso a todos tus episodios y oscilaciones anteriores, y parte de un diagnóstico que puede, por qué no, ser erróneo. Y quizá acudas a ese profesional buscando una segunda opinión médica, o un tratamiento que de verdad sea el adecuado.

En mis dos ingresos se cita en el informe de alta un trastorno de personalidad sin especificar (anda que no hay para escoger, estoy por pensar que lo tienen en la plantilla). Que baje Quien Proceda y vea cómo afecta a tu conducta el estar encerrado con el resto de agudos (="de los nervios", en bonito). Me diagnostican eso médicos que me han visto únicamente tres veces en -y por supuesto en- crisis durante mi ingreso. Y luego resulta que eso no es cierto pero ahí tendrás para siempre un maldito informe que puede ser tu llave a tu futuro tratamiento, si ese ha sido tu primer ingreso-diagnóstico. Porque para mucha gente recién diagnosticada es la tarjeta de visita que entregará a su recién adjudicado o escogido psiquiatra.

Además, cualquiera es capaz de interpretarlos, ya sea por grafía (los de urgencias suelen serlo, el resto no), ya sea por jerga empleada. Menos mal que ya les dan formularios con papel lineado. Y no me entero de mucho cuando los leo, luego el psiki me los traduce. Pero tus psikis los imprimen para ti y los dejan grabados en un ordenador (yuyu hacker).

Estamos en manos de profesionales, y los hay como en todos lados, buenos y malos. Y de ellos depende nuestro tratamiento, porque lo que he aprendido y defiendo aquí desde casi el primer día (todavía ciclando) es que sin la medicación no es posible mejorar. Yo cambié de psiquiatra porque tras el nuevo diagnóstico que yo misma le proporcioné tras la Manía me dio la sensación de que no sabía cómo "sujetarme" químicamente, hasta que dejé de confiar en él y ni se me ocurrió pedirle un informe, le abandoné y punto (equivale a no pedir cita en la s.social, nunca me llamaron para reclamar mi presencia cuando no se me veía en medio año, es decir, menudo seguimiento recibía en mis hipomanías cuando para qué iba a ir al psiquiatra si estaba "bien").

Me pasé a la sanidad privada. Necesitaba mucha supervisión, estaba fatal y lo arrastraba hacía demasiado tiempo, porque tardé en cambiar de psiquiatra, las novatadas se pagan. Ahora los cambios de medicación eran constantes. Fui muy enferma, y costó mucho, a pesar de estar horas y no los diez-veinte minutos en la pública, que mis neurotransmisores respondiesen. El pronóstico inicial resultó un bonito deseo, hasta que no paré de ciclar y responder a la medicación para parar de ciclar pasaron muchos más meses de los "previstos".

Mi nuevo psiquiatra empezó de 0, con mi relato, cosa que ahora agradezco porque significó el deseado segundo diagnóstico, y en su día le mostré -como es debido- los informes post-ingreso cuando se produjeron. Matizo, ahora tengo dos psiquiatras, el nuevo-nuevo es el de Madrid que es el que me controla ahora. Por cierto, me ha ajustado la pauta y me ha retrasado la visita, esto (yo) va bien.

¿Y qué se hace con un papel oficial -firmado por un colegiado- que es incorrecto en su diagnóstico? Porque de ese papel del ingreso o de tu ex-psiquiatra, una fotocopia queda en tu dossier. Da igual, el nuevo psiquiatra hará un informe que borrará del mapa todo resto de lo anterior. Pero tú guardas siempre los originales, así que se los puedes dar al nuevo. Esto me da una idea perversa. No, si lo has pensado tú también, quítatelo de la cabeza, hay que aportar todo lo que pueda ayudar al nuevo, es ayudarte a ti mismo, no te mientas ni le mientas, de verdad que es peor y además no se denuncian entre ellos, tenlo claro.

Mi informe (el de mi psiki de Bcn), por cierto, me pone los pelos de punta y no miente, qué historial, "bipolar de manual". Menos mal que tengo "un grado moderado" de la enfermedad, pero eso puede cambiar en cualquier momento, como todo en el TB, y dejo ya la paranoia.

Ojalá el informe fuese tan detallado como el de la foto, nunca lo son por lo que conozco. Mis diez años de diagnóstico depresión se resumieron cuando tuve que pedir el informe en menos de diez líneas y además mentían, "la paciente ha sido tratada de Trastorno Bipolar". El psiki que ha de redactarlo y le esperan 20 pacientes no tiene tiempo de leer todos los folios garabateados y no recuerda detalles de horas de entrevistas y, por qué no decirlo, prefiere no acordarse de sus meteduras de pata.

Confiemos pues en el buen estado de memoria entre otras cosas, y digo profesionalidad también, de los psikis cuando nos hacen un informe, nos tienen pillados, eso es cierto y acongojante pero también necesario, deben comunicar a un colega a quién tienen delante, y la síntesis es terrible para el profano en jerga psiquiátrica.

Y fiémonos del psiki que tenemos, como ya he dicho varias veces en el blog, o cambiémoslo, sin dar explicaciones profundas siquiera a la familia, yo soy el paciente y si no veo las cosas claras, siempre es mi decisión la que ha de prevalecer. En mi opinión, por supuesto, muy discutible. Cuando uno está enfermo, no suele tomar decisiones adecuadas pero sí sabe con quién se las ve, y la espada que tiene clavada, y eso debería ser suficiente. Yo cambié porque ese médico no conseguía que dejase de suicidarme, y por esa razón también abandoné una terapia privada. No es ningún juego que te lleve cualquiera. El psiki es el responsable de estabilizar algo que es muy peligroso si no está bajo control, y el arma eres tú mismo, tu mente es tu enemiga, y por narices y eliminación, el psiquiatra tu "amigo".

No es un post muy meditado, es un vómito, una paranoia, pero el tema es serio y por eso lo he editado horas después de publicarlo. No soy muy docta pero tengo algunos informes y... esto es porno psiquiátrico, paro ya. Se me han pasado las ganas de comer, no digo más.

Olvido

Olvido Viví el infierno, la desolación, la desesperación, el remordimiento.
Viví la angustia, la pena, la congoja, la desesperanza, la apatía
Tuve conciencia de incapacidad
Sentí como se me desgarraba el alma. Sufrí un duelo sin que nadie hubiera fallecido
Me sentí culpable de comprobar las consecuencias impensadas con daño irreparable para mí y para los que más quiero.
Viví el vacío.
Algo similar a lo que debió sentir Adán tras comerse la fruta prohibida y verse expulsado del Paraíso
.
(Cortesía de una amiga)

Qué fácil es olvidar, cuando ya has pasado por ello. Hay quien no olvida, sin embargo, una gran crisis que le hizo cambiar con todos sus hábitos de vida: sin trabajo, volver a casa de sus padres… Y el recuerdo del “estuve loco y no quiero volver a estarlo”. Un cambio de vida no puede olvidarse, y más cuando eres el “loco oficial” de la familia y tu status, prestigio o como quieras llamarlo, está más que cuestionado.

Olvidar es humano, si no olvidásemos nuestros sueños, no podríamos seguir viviendo, por ejemplo. Nuestro cerebro va eliminando información no relevante. Olvidamos lo mal que hemos estado, incluso nos atrevemos a decir “ánimo” a quien ha ciclado a depresión, olvidando que cuando nos decían eso teníamos ganas de degollar al bienintencionado.
Dice un amigo mío (no bipolar) que ha pasado un bache, que estuvo tres días en la cama sin poder moverse, y que ahora ya sabe qué desearle a su peor enemigo. Yo he estado tentada de deseárselo a alguien en más de una ocasión y no lo he hecho porque el infierno ya lo tenía merecido, pero preferiría que –y esto sonará más cruel- todo el mundo tuviese esa experiencia. Con un solo día basta, y de repente puedes empezar a entender cosas, el porqué de las ideas suicidas, por ejemplo. 

Pero luego, olvidas, ley de la naturaleza.
Hasta que vuelve la pesadilla y dejas de olvidar para volver a sufrir. Un bipolar no está a salvo aunque esté en tratamiento, esto es crónico aunque hay gente que consigue remitir, se calcula que un tercio. Pero ya he afirmado aquí que el episodio es mucho más suave y llevable. Mi depresión actual es en minúsculas, acabo de venir de la calle. Como siempre, me fastidian más los efectos secundarios, y ahora son lo que me disuaden de salir, porque ya no tengo fobia social, eso sí, que nadie me espere por el centro en plena temporada de compras navideñas.

De vez en cuando viene la Angustia. A esa la conozco bien, y es inútil pelear contra ella porque se ensaña. Me había olvidado de ella, lo que son las cosas. Pero era capaz de empatizar con quien la sufría. Porque la falta de aire, la taquicardia, etc... eso no se olvida porque no es sufrimiento mental, el cuerpo te dice que te estás muriendo.

El Everest II o Pon-De-Tu-Parte

El Everest II o Pon-De-Tu-Parte

http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/112702-el-everest.php

Mi sexto post, 27/11/2004, y no le cambiaría ni una coma. Habla sobre la depresión, y yo hablo del Everest como Todo lo que quieres hacer y no puedes.

Parece que esto va a ser cíclico, parece que voy a ser de patrón estacional, y parece que este año lo llevo muchísimo mejor. Y he de hacerlo así, no poniendo de mi parte porque no hay nada que poner, sino aprovechando los respiros que te da la cosa. Ya se sabe mejor de qué va, menos mal.

***

¿Ex-bipo?

¿Ex-bipo?

Esta enfermedad no tiene cura. Está en todos los manuales.

Se puede remitir, se puede incluso después de años dejar de tomar tanta medicación e incluso, asintomático total, hay psiquiatras que siguen medicando y otros retiran parte o toda la medicación. 

Añadiría que cuando alguien me ha dicho "estoy eutímico", he sacado la lupa.

Qué bien nos encontramos, cuánto más enfermos estamos. Hasta se le dan gracias a la enfermedad en estos casos, he escuchado aberraciones peores de gente que "está de puta madre" y donde está es en la puta parra, esto lo he visto con mis ojos.

Da pena, un amigo se niega a ir al psiquiatra y está como yo cuando me llevaron a casa de mi madre. No hay manera de convencerle de que lo primero es la salud mental y que el dinero está para eso.

Da pena. Estoy triste. Yo no puedo hacer o decir mucho, no estoy en mis mejores momentos y eso distorsiona el pensamiento anímicamente, pero sé reconocer un episodio mixto, mi especialidad, y sé cómo me sacaron de ahí, y sé que después de tanto tiempo enferma, y esto se podría escribir en otro post, he quedado "tocada", como si hubiese tenido un leve infarto cerebral. Tengo que preguntar hasta qué punto episodios tan largos afectan, hacen que las facultades disminuyan. Igual es la edad, no toda la culpa la tiene la bipolaridad.

Salud mental. La que se pueda, cuando tienes una enfermedad crónica que además en un alto porcentaje se manifiesta estacionalmente, es decir, dos episodios al año. Abortados o no por cambio en la medicación. Si no llamas al psiquiatra, no pararás el episodio, y aún así el cambio que te den en la medicación puede no afectar al transcurso del mismo.

Bipolar, los que suben y bajan. Si has dejado de hacerlo, te felicito, pero... no estás curado, y lo sabes. Puedes haber dejado adicciones, porque los bipos tenemos tendencia a consumir (cocaína porros alcohol etc) y a otras conductas autodestructivas y adictivas, puedes ser un ex-fumador de porros, pero, pero ex-bipo, no lo vas a ser. No a fecha 10 de diciembre de 2005.

Trágate la quetiapina (Querida S.)

Trágate la quetiapina (Querida S.)

El otro día, me pareció escuchar de mi psiki madrileño que mi querida pastilla S. al parecer no sólo actúa como antipsicótico, sino que tiene propiedades estabilizantes y antidepresivas.

Me quedé muy flipada al escuchar algo así, y pensé el próximo día te traes la grabadora, porque igual no lo has entendido bien. Salió el tema porque, como siempre, pido que me rebajen la dosis, pero no hay tutía. Mi amigo R. la toma junto con litio y le va muy bien. A cada uno los efectos secundarios le entran como a los tejanos, hay un patrón para todos. A mí me marea y me noquea, por eso la tomo de noche, y por la mañana a veces sigue ahí, la maldita, mi "tostada". Pero...

La pastilla que más odio, la que peor tolero, resulta que al parecer y según los estudios actuales es una de las que mejor está funcionando para el TB. (Expresión malsonante). Y recuerdo lo que le dediqué en su día aquí mismo:

http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/093004-querida-s-.php

Hace días leo esto en el foro, que ahora entiendo, y reproduzco a continuación (qué título...):

Mejoría en una semana para los pacientes con depresión por trastorno bipolar
Fuente: Azprensa.com

Según los resultados del estudio BOLDER, presentado hoy en el 157 congreso de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), los pacientes con trastorno bipolar tratados con Seroquel (quetiapina) experimentan una mejora significativa en sus síntomas de depresión bipolar, incluida la ansiedad, ya al cabo de una semana. Durante el curso de las 8 semanas del estudio, el 53 de los pacientes tratados con este medicamento lograron la remisión de sus síntomas, en comparación con el 28 de los pacientes que recibieron placebo.

Para el doctor Joseph Calabrese, investigador principal del estudio y director del Programa de Trastornos del Estado de Animo en la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve, Cleveland (Estados Unidos), "estos resultados son una importante contribución a la comunidad científica", y en base a ellos "se debería investigar más sobre quetiapina en el área de los episodios depresivos asociados al trastorno bipolar". En el estudio se han incluido pacientes con trastorno bipolar I y II que padecían episodios depresivos.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave que afecta aproximadamente al 3-4 de la población adulta y es la sexta causa de incapacidad en el mundo. Los pacientes con trastorno bipolar I y II experimentan episodios de depresión, y diferentes tipos de síntomas de manía.

Más de la mitad de los pacientes con trastorno bipolar dejan de tomar la medicación en algún momento de la enfermedad, exponiéndose a un gran riesgo de recaídas y a un incremento del riesgo de suicidio. Por lo tanto es esencial disponer de una medicación con un perfil de eficacia y tolerabilidad para ayudar a los pacientes a cumplir el tratamiento.

Por otra parte se han presentado también en este congreso los resultados de otro estudio en el que se demuestra que los pacientes con síntomas maníacos asociados a trastorno bipolar tienen una posibilidad significativamente superior de alcanzar un estado de ánimo normal y la remisión de los síntomas maníacos al ser tratados con quetiapina en comparación con los pacientes que recibieron placebo.

Tal como ha expresado el psiquiatra español, Eduard Vieta, director de investigación del departamento de psiquiatría, de la Universidad de Barcelona, "los pacientes con trastorno bipolar quieren llevar una vida normal sin síntomas maníacos tales como pensamiento acelerado, actitudes temerarias y falta de sueño" y ha añadido que "estos resultados sugieren que el tratamiento con quetiapina podría conducir a una remisión completa de estos síntomas tan incapacitantes".

Finalmente, estos resultados vienen reforzados por otros datos presentados también en este mismo congreso, según los cuales los pacientes tratados con quetiapina en combinación con un estabilizador del humor alcanzan altas tasas de remisión significativamente más altas (38,4 ) para sus síntomas maníacos que cuando son tratados únicamente con un estabilizador del humor (25,9 ).

Actualmente Seroquel (quetiapina) está aprobado para el tratamiento de la esquizofrenia en 81 países y en muchos de ellos lo está también para los episodios maníacos asociados al trastorno bipolar.

 

***

 

Más posts sobre quetiapina, alias Seroquel:

http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2007/031201-dos-carteles.php

 

 . . .

 

Si necesitas ayuda, puedes dirigirte al foro de www.bipolarweb.com: http://www.bipolarweb.com/normas.htm
y con la opción "Acepto" (las normas, leerlas es muy importante) y dejar allí tu mensaje con tu problema concreto enviando tu post en el formulario. Pronto recibirás respuestas. También hay un foro en www.bipolarneuro.com, "Buscas ayuda". La Administración de esta página, servidora "Carne de Psiquiatra", no está capacitada para dar consejo terapéutico, sino opinión y vivencia personal. Os ruego que visitéis la sección "Bienvenida a los nuevos lectores".

 

NOTA IMPORTANTE: EL FORO BIPOLARWEB HA SIDO CERRADO.

RECOMIENDO EL FORO BIPOLARNEURO:

 

http://www.bipolarneuro.com/foros/

Planeta Vanidad

Planeta Vanidad

Le conocí como suele decirse “en la calle”. Le olí casi, uno de “los míos”, es como un estigma. Conversando, se le escapó lo de algún ingreso y fui discreta, no pregunté detalles. Luego me los dio. Y yo le conté algo de mí, no demasiado. Sólo me preguntó si tenía esquizofrenia, y a mi negativa afirmó que mi carácter era depresivo. Más tarde le corregí. Mucho más tarde me corrigió él.
Bipolar, da miedo decirlo.
Bipolar para empezar es una palabra que le enfurece, y para seguir, no se reconoce como tal.

Blasfema de los psiquiatras, no soporta sus discursos ni que los términos que ellos usan se incorporen al habla cotidiana.
Tiene tantos antecedentes familiares que lo lleva como una cruz genética más, como ese diente torcido.
Parece más bien unipolar maníaco, pero sé que pasa sus malos momentos, lo sé cuando se aísla y lo anuncia como si se apuñalase a sí mismo.
Le jode que yo le diga que tengo bipolar "y qué", no soporta que me etiquete y que hable "como ellos". Pues como si tuviese diabetes, es lo mismo. No voy a dar un eufemismo a alguien que tiene mi mismo diagnóstico.
No, no es lo mismo. Esto es un infierno, claro. Bipolar es hasta una palabra bonita para nombrarlo.
No se soporta a sí mismo más horas al día de las que él quisiera.
Su piel se resiente de la medicación, tiene heridas por medio cuerpo y el rostro, pero no se lo ha dicho al  médico. Hay otros fármacos, que lo sepas. Hace tiempo que no va al psiquiatra, para qué. Les insulta en las visitas, les dice a la cara algo parecido a que la medicación es alquimia.

Me ha dicho que va a dejar de tomar las pastillas.
Lo tiene todo muy claro.
Y también que cuando le apetezca, después de más de un año cuidándose y haciendo el esfuerzo de no beber cuando él mismo era una destilería, va a tomarse una copa.
Es insoportable, y le intento soportar y entender yo, que conozco el percal, aunque él es diferente, todos los somos. Yo ahora soy de trato difícil, lo sé, pero no insoportable, como antes. Y se lo cuento y piensa que no, que es su carácter y que nada puede hacer la medicación por él.
Es demasiado inteligente, y lleva demasiados años con psiquiatras. Nada le hará cambiar de opinión.

Y me siento muy impotente.
Sé lo que es estar cansado de esto. De ver los efectos secundarios cada día en tus carnes y preguntarte por qué no puedo ser “normal”. De querer volver a ser algo que echas de menos y a veces no sabes ni qué es. Otras es demasiado evidente: yo, mujer, estoy gorda, a ti, hombre, no se te levanta, y por cierto, a los dos se nos va la memoria de las manos más a menudo de lo que "sería normal". Eso no hay verbo que lo plasme, joder y maldecir es poco. Quizá el tiempo y los famosos hábitos mejoren la situación. De aceptar que esto te va a acompañar de por vida y que, por cierto, ya no eres un crío y tanta no te queda.
De darse cuenta que no tienes vida social porque eres persona non grata para empezar para ti mismo.
Él sabe que es agotador, y ya le dije que no puedo seguir sus oscilaciones sin caer yo misma en la inestabilidad.
¿Por qué precisamente tú me escuchas?. Porque tengo lo mismo que tú. Que no, que no, no menciones esa palabra. Soy como soy, eso es todo. ¿Por qué me puteas, si me dices que soy la única que creo en ti? Porque soy un cabrón.
Y vuelta a empezar.
No, lo que ocurre es que tienes síntomas, y eso puede remitir. Imposible, soy así.
Sí, todos los bipos somos un mundo, tú eres único, cómo no.
Soy vanidoso, sí. Hablemos de otra cosa.

Para mucha gente no existirá ni el Cielo ni el Infierno sino la Vanidad. Qué especiales somos, es el resto del mundo quien vive en otro planeta porque no nos entienden ni nos aceptan, vagamos solos entre nuestros infiernos y fantasmas.

Le he pedido que me acompañe al psiquiatra esta semana, a mi nuevo psiquiatra.
Ya sabe que no muerden, es él quien les ha mordido hasta la fecha. Quizá no ha tenido la suerte que tuve yo de encontrar a un buen profesional después de ser mareada diez años por un funcionario que me tomó por depresiva, diez años que me jodieron la vida.
Él no recuerda haber tenido vida “normal” nunca. Dice que tiene un trastorno de personalidad, a eso atribuye sus malas formas; defínete como antisocial y ya puedes tratar a la gente como te dé la real gana. Realmente, se necesita paciencia para tratar con él.
La respuesta a la pregunta: ¿y por qué ahora toma pastillas y no bebía? Es: arrepentimiento por todo el daño que ha causado. No se perdona, ni lo hará, no entiende que era la enfermedad y no él haciendo daño, porque dice que las drogas hacen eso. El daño está hecho, pero él puede sanar parcialmente, sólo que no quiere creerlo.
Ha perdido la fe, en sí mismo, en el tratamiento, en la humanidad. 
Su castigo es descubrirse a diario las nuevas heridas que le aparecen, como esos pensamientos que no le dejan vivir. No vive, aparenta que lo hace en un infierno sin sentido, y llama constantemente a la muerte en sus versos.
Fue bendecido o maldecido con el don de jugar con las palabras, y digo maldecido porque eso le hace destrozar el discurso de cualquier psiquiatra, les pone en evidencia. Y recuerdo que hasta que no di con un psicólogo capaz de darle la vuelta a mi discurso, no empecé a mejorar.
La capacidad de análisis da buen pronóstico, en teoría. L
a incapacidad de no poder salir de un hoyo de mierda en el que te metiste tú y al que cayó más gente que te importaba, eso es lo que no le permite salir.
Perdónate. No puedo.
Puedes ser una persona. No, sólo soy una sombra.
Su vida son sus palabras. Niega sus emociones, las niega escribiéndolas en un papel. 

Todavía toma las pastillas, y de momento no bebe a diario. No es la pájara de hoy, desde que le conozco me lo está advirtiendo, y cada vez está más madura la decisión.
No sé si puedo ayudarle más. Al final retiraré la mano a la que escupe cuando se la tiendo.
Quizá yo lo haga mal, o no tenga capacidad, porque hay que ser más inteligente que un bipolar para hacerle entrar en razón.
Lo único que hago bien -qué ironía, cinismo o sarcasmo- es rodearme de gente más inteligente que yo. Casualmente, no se libran del 2% de la estadística.
Lo jodido es que alguna gente es más problemática que yo y puede desestabilizarme
. Como se diría: me interesan, pero no me convienen. Pero no sé estar con otra gente.

Supongo que este hecho, porque aquí nadie es un santo, me convierte en una habitante más del planeta Vanidad.

Bipolaridad Vs. Creatividad

Bipolaridad Vs. Creatividad

El ser humano es creativo, es capaz de asociar ideas y de plasmar la realidad o un pensamiento, o un sentimiento, o una emoción, en una creación. Eso lo sabemos todos. Los que son capaces además de hacerlo llegar al resto de la humanidad, serán los futuros genios, en un pequeño porcentaje, el resto será considerado en su tiempo y pasará al olvido. Los Beatles permanecerán o lo han hecho 40 años y tienen su lugar en el S.XX, sin embargo, en el caso de Coldplay, quién sabe, aunque ahora es escuchado y triunfa.

Las listas de famosos creadores bipolares (ya escribí sobre ello en un post antiguo, http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/120304-famosos-bipolares.php) puede que estén algo hinchadas. Da hasta risa que A Van Gogh le reivindiquen tanto bipolares como esquizofrénicos, en la estupidez de engrosar unas listas que podrían llamarse cruelmente "locos pero no tontos", pero sí sabemos que se cortó la oreja para dejar de escuchar voces y que estuvo en psiquiátricos.

Un día vi una gráfica que demostraba que la producción del compositor Schumann coincidía con sus fases hipomaníacas. La mía también, no podía evitarlo, era parte del episodio. En depresión, ni leer ni escribir, ni componer.

Y no tiene por qué ser el caso de todo el mundo, bipolar no es igual a creativo, no lo implica para nada. Toda persona es un mundo, todo bipolar lo es, por supuesto. Creo que se ha exagerado mucho sobre la creatividad, aunque la estadística demuestre blablabla. ¿Fueron bipolares los Beatles? Se dice que John Lennon fue unipolar. ¿Qué demuestra todo eso? Nada.

A veces nos miramos al ombligo y nos deslumbramos con una lista de famosos. ¿Qué porcentaje suponen, los escritores por ejemplo, respecto al total de escritores famosos? Nimio, no nos engañemos.

En las artes, la disciplina es una parte importante del trabajo. La tenacidad. ¿Qué he visto yo como bipolar? Que a veces sólo “el genio” impulsa una creación. Que la tenacidad no existe entonces, cuando te toca el Fuego ese del que habla el famoso libro y sacas algo del fondo de tu alma, algo que no sabes que está ahí y de repente toma forma en un lienzo o en una hoja de papel.

Puedo afirmar que fui una buena estudiante, pero que NO fui creativa. Hasta que enfermé, y la hipomanía “me dio alas”. Y, por cierto, no todas mis “subidas” han tenido como “recuerdo” algo creativo, más allá de mucho trabajo y estudio, mucha actividad en ONGs, mucha juerga y amores hipomaníacos, por completo falsos porque sólo existían para mí, y por tanto, efímeros. Eso es hipomanía también, no siempre le da a uno por crear, en la vida real se hacen otras cosas. También creativas, las ONGs dan mucho de sí.

El creador tiene una técnica y una disciplina. Conozco escritores y al margen de su nivel de creatividad, todos tienen en común una disciplina de trabajo estricta, pues en el fondo es un oficio más, arriesgado porque no siempre se puede vivir del arte, como los pintores y un largo etc., sólo unos privilegiados lo consiguen. ¿Esos privilegiados, tienen TB? Me niego a pensar que sí, aunque quizá alguno lo tenga, aquí nadie se salva de ser parte del porcentaje del 2%.

Todas las personas tenemos dones, ya sea para la cocina o para la música. Hablemos de personas y no de bipolares. Es una persona, Carne de Psiquiatra, la que ahora se entrena para escribir, porque algo tengo que hacer para pasar el tiempo, y eso no tiene nada que ver con mis vómitos hipomaníacos. No vale estar toda la noche sin dormir para acabar algo que circula por la cabeza, eso es enfermedad. Cuando estaba muy enferma, con muchos síntomas, cocinaba a las 3 a.m., otra muestra de creatividad caprichosa. Eso es enfermedad. Mi terapeuta me llegó a prohibir que escribiese, y no me extraña, porque hasta que no acababa un trabajo (el perfeccionismo es otro tema sobre el que podría hablar), no me iba a dormir, mínimo a las 3 a.m, y sin comer, no lo necesitaba, sólo café y cigarrillos. NO. Eso se acabó con el diagnóstico, el tratamiento, y el empezar a adoptar hábitos saludables para el TB.

Se nos pide que llevemos una vida ordenada. La noche siempre fue mi aliada, para el estudio, para la inspiración, y ahora no puedo hacer eso, se me deniega el acceso por el bien de mis neurotransmisores. Y… tantísima gente con bipolar que conozco también fue ave nocturna. Se piensa mejor, el cerebro está despierto y activo. Ya no, me cuesta pero cuando me tomo las pastillas por la noche, renuncio a esos momentos. 

Ya no cocino como antes, y qué. Es comestible, que es lo que importa. ¿Fama? No la quiero ni la tendré, pues ya pude ser persona “pública” hace años y no lo quise, y también sé qué precio pagó Kurt Cobain por ello. Lo único que quiero es salud mental y si me inspiro demasiado, ya tendré un pródromo de hipomanía que atajaré sin piedad, aunque ello suponga que se pierda en lo que nunca existió algo que pudiese crear en ese momento.

En resumen: los síntomas del TB me proporcionaron una creatividad que antes no poseía, pero sin síntomas lo único que en realidad cuenta es un esfuerzo personal. ¿Qué ocurre? Que a todos nos gustan los atajos.

Es difícil decir que no, no al estado mental alterado de la hipomanía, pero hay que hacerlo. Me lo como con patatas, y trabajo me ha costado llegar a pensar así. Ahora, cada frase que escribo para un relato es meditada y parida con dolor, como ha de ser. Lo otro es ilusión, ahora lo sé, aunque tengo momentos de inspiración, como todas las personas, y eso no es un síntoma, aunque saber diferenciarlo también me ha costado, todo cuesta cuando has de conocerte a ti mismo para saber dónde puede haber (síntoma de) enfermedad o simplemente tienes una oscilación humana, vulgar y corriente.

Y aceptar con humildad que lo que puedes llegar a crear es totalmente comparable a lo que haga otra persona sin patología.

Siendo muy escéptica y quizá algo hardcore, creo que nos estudian porque ofrecemos mucha facilidad para ello, somos un grupo controlable, estamos muy localizados y… algo hay que hacer en el tiempo libre (en los buenos psiquiátricos hay pintura y lienzos).

¿Por qué estudiar relación creatividad-enfermedad? ¿Por qué no estudiar si uno es friolero o no, si tiene bipolar?

¿Qué aportan esos estudios a una mejor calidad de vida a los enfermos?

 

¿Qué aportan a la autoestima del bipolar que no dibuja ni pinta ni escribe ni compone música?

Parece que sea obligatorio ser creativo, pues digo un NO rotundo.

***

Vincent van Gogh, “Campo de trigo con cipreses” (1889)

Comentario revelador junto al de la obra en Artehistoria.com: cuando sufría una crisis, abandonaba la creación, de forma que según esta web, no existe relación entre sus episodios y su obra. Lástima, ha caído uno de los grandes iconos de la enfermedad mental vs. creatividad.

"En la primera semana de julio de 1889 Van Gogh recibe la noticia de que su hermano Theo pronto será padre. Unos días después sufrirá un grave ataque que le apartará de la pintura hasta septiembre. Con esta noticia se elimina el mito de un Van Gogh creador por su locura. Todo lo contrario: cuando Vincent tenía un ataque abandonaba totalmente la creación, temiendo precisamente no poder trabajar ya que pintar era lo más importante para él (...)"

http://www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/genios/pintores/a3578.htm

 

No quiero ir

No quiero ir Me encuentro mal estoy de bajón y de los fuertes.

No quiero salir de casa.

No puedo ni asearme ni vestirme.

El psiki me espera a las 12.30.

Y no puedo ir.

No tengo ganas de ir.

No puedo ni levantarme.

Quiero no hablar,

quiero no moverme,

quiero seguir aislada en mi mundo.

Nadie puede ayudarme,

estoy fatal.

No tengo ganas de nada

sólo de desconectar.

No sé qué decirle al psiquiatra

Si nada tengo que decirle, además.

para qué voy a ir.

Quiero quedarme en casa.

No puedo dar un paso.

Y la gente del grupo de apoyo te dice:

Que te acompañe alguien,

llama a algún familiar o amigo.

Si no pueden ir,

Llama a un taxi.

no te duches, si no puedes,

por un día no pasa nada

y es más importante que salgas y llegues al médico.

Ve y le dices lo mal que estás, precisamente por eso debes ir.

Pon en una lista lo que sientes si no eres capaz de hablar

Y si no puedes hablar le das ese papel y que lo lea.

Necesitas que un psiquiatra sepa como estás.

Quizá sea necesario un cambio en la pauta.

Ahora te cuesta lo indecible, pero luego te alegrarás de haber ido.

Porque tenías mucho a contar.

Puedes y deberías ir acompañada del familiar más cercano. Tú entras sola a la consulta, aunque no puedas hablar, y cuando sales, entra esa persona y es informada directament e de tu estado. Es mejor para los dos, o para toda la familia.

P.D.Esto me ha pasado, sobre todo al principio, y ahora soy yo la que dice esto, pero me lo han dicho a mí antes, y la historia se repetirá si me encuentro mal. De momento, ahora ya no me ocurre, le pego un rollo al psiki sin dificultad alguna, pero mi familia, mi madre, sigue acompañándome y entra después de mí a la consulta para que el médico le diga qué hay. Me toca ya ir al psiquiatra, como dijo Semeolvida, a la pelu. Y también he de ir a la pelu, pero esta vez voy a hacerlo en Madrid. Ambas cosas.

Si algo funciona, no lo toques


Más sobre la medicación.
Hay quien empieza el tratamiento, como muchos, tras un diagnóstico que suele ser un alivio, por fin sé lo que tengo y que existe algo para combatirlo, para estabilizar el estado de ánimo.
Y como existe el mito, en el mito se cree. El mito de que algún día no se necesitará esa medicación. Creo que es dañino, que la realidad no se corresponde con ese buen deseo.

Un diabético va a necesitar insulina hasta que la medicina avance de algún modo. Un bipolar necesitará estabilizantes o estabilizadores hasta que la medicina pueda intervenir de otra forma. Un bipolar necesita lo que el psiquiatra valore. Hay quien sólo toma un estabilizador, hay quien toma un cóctel de pastillas. Hay quien las cuenta y se lamenta, hay quien se las toma y se acabó.

A todos nos gustaría que nos retirasen pastillas, o que nos rebajasen las dosis. Pero no está en nuestras manos, ¿por qué amargarse con el "a ver cuándo llega el día"?

Miedo me da que me retiren el antidepresivo, porque querrá decir que estaré mixta o hipomaníaca.
Miedo me da que me bajen el antipsicótico, porque podré subir.
Hace meses que tomo ese cóctel, desde que empezó a funcionar, y tuvo que retocarse bastante, se cambiaron fármacos por otros de la misma familia, se ajustaron dosis. Todo fue lento y progresivo, desafiaba a mi paciencia pero había que intentarlo.

Porque cada organismo responde de forma distinta a la medicación. Ni siquiera el mío responde igual cada día, ayer no me dio sueño, y otros días tengo efectos secundarios molestos durante la mañana, depende del día.
No quiero que me la toquen, porque funciona.
¿Dejaré de tomar el cóctel? Quizá, pero ahora no, por favor. Ahora es lo que me mantiene sujeta.
Necesito de esas pastillas para conservar una estabilidad que me ha costado demasiado conseguir. Ha supuesto un esfuerzo para mi organismo superar años de ciclar sin control. Así es como lo concibo, y me digo por fin eres responsable de tus actos, responsable en lo anímico por supuesto, porque excentricidades varias sigo cometiendo, como persona, si no no sería yo.

Creo que pediré hora a un psiquiatra de Madrid. Me gusta mucho el mío pero esto de ir a Barcelona a la ITV empieza a ponerme de mala leche, si hay alternativa aquí. Porque será revisión, no me encuentro mal, y cada día tengo pruebas de que supero pequeñas metas que en depresión desaparecieron. Poco a poco.

Y si me visito aquí, gruñiré si intentan modificar mi cóctel. Tendrán que engañarme y bien para que asuma que puede seguir funcionando algún nuevo fármaco. No quiero desandar el camino, y lo malo es que tengo la impresión, ojalá equivocada, de que el trabajo de los psiquiatras consiste al final en recetar, de manera que si no retocan una pauta ajena parece que no se ganen el dinero. Que tengan que poner su sello personal en un tratamiento.

Las tomaré de por vida. Si algún día me retiran algo, me alegraré. Si algún día lo que necesito puede ser inyectado una vez por mes, como he visto en algunos pacientes, me aliviaré. Pero que nadie me diga "ojalá...". Me como los efectos secundarios, como me como un lumbago. El mito de no medicarse es sólo un mito, hay quien lo hace, y también hay psiquiatras temerarios y he visto casos de descompensación inmediata con experimentos de ese tipo. Nunca aceptaría la retirada total de un fármaco, visto lo visto, sino su eliminación de la pauta de forma gradual.

Y nunca salgo de casa sin mi pastillero, sólo cuando salgo a comprar, viaje de vuelta garantizado. Uno sabe cuándo sale, no cuándo entra. La pauta me acompaña también, cómo no.

Consenso para obediencia

Consenso para obediencia Acato órdenes de mi médico, pero no ciegamente.
Eso no se puede hacer, porque hay que cumplir una disciplina que te imponen.
Si sé que no voy a hacerlo, opto por la negociación.
No me quiero tomar esta pastilla, dame otra equivalente (mis razones tenía)
Antes de tomar esto, lo veremos con un análisis de sangre en mano (esto lo he llegado a decir al primero que me quiso meter litio sin comprobar cómo tenía la tiroides).
Pregunto por efectos secundarios, por todo.
Se necesita un consenso, porque yo quiero sanar, o mejorar. Y he de ceder cuando las cosas no pueden ser de otra manera, y así me lo hacen entender con argumentos.
Seguro que me engaña pero me lo creo, que es lo que importa.
Se crea un consenso.
Entonces, ya puedo obedecer.
Así sigo el tratamiento sin fisuras, sin pensar "y si..."... nada.
A tomárselo.
Va por tí, colega A.
Negocia con tu psiquiatra pero hazlo sabiendo lo que te juegas.
Y a qué límites podemos llegar, si acatamos en teoría y luego no cumplimos.

Esquiva

Esquiva Melancolía, tus ojos no brillan y tampoco sacan lágrimas, las que tu alma está acumulando, una vejiga que se llenará sin remedio y no siempre tendrá salida natural. Soledad que te atraviesa como fotones, nada puedes hacer sino recibirlos pero esta vez no los reflejas, ya no eres un espejo pues andas sin coraza alguna por el mundo, mundo donde también atraviesan las miradas. Miradas que esquivan, miles de ellas, por no tener pesadillas con ellas, quizá, qué pecado es hoy día sostener una mirada y comunicarse con ella. Miradas planas que esconden cerebros planos, miradas pícaras de quien lleva un cazador o cazadora en su interior. Miradas inteligentes que por un momento se cruzan con la tuya y debe ceder alguien para que el juego social del no-“veo-veo” no se rompa. Miradas huecas, vencidas por el cansancio, mentes que desconectan de todo y de todos y nada quieren saber ya de los ojos ajenos.
Miedo a mirarse, miedo a la gente, miedo a darse a conocer. Quien se conoce, habla con los ojos. No sólo las emociones están en ellos reflejadas, si se sabe hacerlo, o se nació con ese don. La empatía se expresa normalmente en forma de miradas. Rara cualidad, hoy día, la empatía atraviesa almas ajenas cual lluvia de fotones, los recibes los quieras o no.
Esquiva miradas, las de aquéllos a quienes no desees que te conozcan. El hipócrita tiene la mirada de póker, tú no, no te dejes engañar ofreciendo tus ojos muertos. Porque leerá tu melancolía y atacará por ese gran flanco abierto.
Soledad, tu enemiga, porque tus enemigos se aprovecharán de ella. No busques compañía en cualquier par de ojos, los tuyos te traicionan y los suyos te traicionarán sin duda.

Internet, soledad compartida. No hay miradas, hay algo peor. Miedo a reconocer la soledad propia.

Esquiva, escóndete, no muestres tu debilidad. Intenta el imposible ejercicio de notar esos fotones en tu interior, pues ellos pueden y deben por naturaleza, si les dejas, ofrecerte la luz que les falta a tus pupilas.

OPERADOR II

OPERADOR II Suena: "Why does my heart feel so bad" (Moby, "Play", 1999)

Me pides una salida.
No puedo dártela.

El otro día estaba de guardia y lo hice.
Estabas en Matrix,
ahora ya no,
esto es la vida real.

Eso tuvo un coste emocional para mí.
Estoy enferma, como tú.
Me agotó proporcionarte la salida.

Me han relevado de la guardia.
Llevaba más de un mes.
Porque si sigo, el coste será demasiado caro.
Recaeré.
Y si enfermo, no podré ayudarte.

Seremos dos en episodio,
antes sólo estabas tú,
pero me habré desequilibrado
y no habremos ganado nada.

Tengo un límite.
Es emocional.
Como el tuyo.
TAB, enfermedad de las emociones.
La empatía me hace daño.
Mucho daño, no te lo imaginas.

Sí, sabes de qué te hablo.
Tu llanto es mi llanto.
Yo te entiendo,
sé cómo funciona tu mente,
sé cómo te gobiernan las emociones,
cómo se presentan y manifiestan
a veces contradictorias,
y no te soportas a ti mismo,
y no hay grito posible entonces.

Tu mente grita
y yo escucho el eco en la mía.
Me destroza. No puedo.

Sabes qué hay que hacer.
Llamar a tu psiquiatra.
Si no está, llamar a urgencias.
O ir allí con tu último informe y pauta.
Es mejor que te vean en persona,
te valorarán mucho mejor.

Tienes problemas graves,
la vida real es un continuo problema y desafío.
A ti se te ha juntado todo,
y eso es un gran detonante
para entrar en episodio.
Y ahora lo estás,
y lo sabes,
¿pero lo reconoces?

¿Qué puedo hacer yo?
Me lo contarás y te desahogarás.
Yo forzaré mi empatía,
y quizá no pueda soportarlo,
y quizá pierda mi salud mental.

Sabes qué hay que hacer.
Acude a tu familia.
A tus cercanos.
A tus amigos.
El mundo virtual te apoya,
pero tu mundo real necesita de ayuda real.

Yo soy tan sólo una compañera de viaje,
te ayudaré en la medida que pueda,
y ésta es, por dura que parezca,
conservar mi salud mental.

Si no tengo salud mental,
no podré ayudarte,
seré una más en el pozo.
Me costó mucho salir,
no me metas por favor,
sé que no quieres hacerlo.
Y no dejarán que me caiga,
hay otros de guardia ahora.

Me hiere no poder ayudarte,
pero si el problema está en tu tratamiento,
no soy nadie para modificarlo,
ve al médico por favor.
Quizá con media pastilla más o menos
tu malestar se hará más liviano.

Me apena tu situación personal,
pero no soy miembro de tu entorno
y no puedo solucionarlo,
ojalá pudiese,
no está en mis manos,
y a ti se te cae de las tuyas,
y lo sé.

Y lloro,
y siento impotencia,
y me atraviesa sin piedad.

No me pidas una salida,
no estás en Matrix,
estás en la vida real.

Nadie nos dijo que fuese maravillosa,
no suele parecérnosla una vez en tratamiento,
pero es lo que hay.
Antes estábamos enfermos,
y se nos dijo que por fin conoceríamos la vida real.

Se fueron los colores y la intensidad,
la vida parece gris y pagamos caro,
carísimo, lo perdemos todo incluso,
pagamos todo lo que hicimos cuando estábamos mal.

Coge al toro por los cuernos,
como hiciste con la enfermedad.
Si has salido de una Manía,
creo que podrás salir de todo.
Y reconstruirte.

Me amonestan porque no estoy en servicio
sólo quería decirte que
te acompaño espiritualmente,
mentalmente, no puedo.

Podría,
pero no me dejan.
Recaería.
No me dejan recaer.

Lucha por tu salud mental.
Ataja todo lo que pueda dañarla.
Sin dañar a terceros.

Déjate aconsejar
por los que mejor te conocen.
No temas molestarles,
les necesitas y si te aprecian,
y sé que es así,
no te van a negar su mano.
Porque tú harías lo mismo por ellos.

Ojalá pudiese darte la mía.
No puedo, no debo, no me dejan.

Te duele el alma, y a mí también.

***
Para Tobías. Saldrás, échale lo que hay que echar.

In the ghetto

In the ghetto En estas últimas semanas, me han llegado noticias de tres amigos míos que me han informado no sin cierta alegría cómplice que habían conocido a alguien con bipolar.
Y una vez alguien añadió "y esta persona es genial, de p.m.".
¿Y por qué no debería serlo?

Me recuerda al amigo que le ha alquilado un piso a una persona de piel muy oscura. De repente, todos los vecinos le dicen que es una persona muy agradable. Deben apostillarlo, porque al principio era un negro de mierda y al cambiar de impresión deben publicarlo con una sonrisa hipócrita y culpable. Lo curioso del caso es que a este amigo nunca le habían llegado informes directos de otros inquilinos. Esto huele.

¿Por qué se me informa de nuevos conocidos, en concreto, de conocidos que tienen bipolar?
Si yo tuviese un hemorroides terrible, ¿me enteraría de que otra gente lo tiene?
A veces sí, porque alguien ha tenido éxito con un tratamiento, y me pueden informar, de acuerdo.

Pero...
... no es normal.

Lo normal es que mis conocidos y amigos tengan otros conocidos y amigos que tengan el trastorno. Haz cuentas en tu círculo, un 2% lo tiene, lo sepa o no (involuntario), lo quiera decir o no (voluntario).

Lo normal es que mis conocidos y amigos me recuerden cómo soy y he sido. Ahora gracias al diagnóstico ya no me ven mal, yendo de psiquiatra en psiquiatra durante años y años sin mejora alguna, con depresiones constantes, con conductas bizarras cuando subía. Quizá por eso lo tengan muy presente, pero no me hace demasiada gracia. La mala fama es la que marca, por muy rehabilitado que te muestres meses o años después.
Y esto también puedo aplicarlo a mi familia.
Ante todo, enferma. Si ese día estoy bien, parece que respiren, pero tienen la alerta 3. Sólo los muy íntimos me tratan "como siempre".

¿Qué se supone que debo hacer o decir cuando otro bipolar asoma en la vida de alguien que conozco?
Que muy bien, que es normal, que estamos por todas partes.
Que sí, que seguro que es una persona encantadora, podemos serlo sí, y también muy bordes, pero que mucho. Porque somos personas de extremos, bipolar ya lo dice todo.

En dos años he conocido a bastantes afectados de TB como yo. No me he dedicado a hacerlo exhaustivamente, pero debo conocer (conocer con número de teléfono dado, no sólo de vista) a más de treinta.
Y de esos, quizá sólo me considero amiga de los que caben en los dedos de las manos.

Porque son y somos gente normal y corriente, con sus defectos y virtudes, con una edad y por tanto una cultura generacional, y sólo nos une que tomamos pastillas, que tuvimos una vida dura antes del diagnóstico, que hemos tenido experiencias de las que marcan en los psiquiátricos, que visitamos a un psiquiatra, y que de vez en cuando nos dan crisis. Ni siquiera tenemos las mismas crisis. La depresión es más plana, más común, pero cuando se sube a cada uno le da por una batallita diferente, depende de su background.

Sí, nos unen muchas cosas, pero eso no implica una amistad. Eso es un modo de vida privado, el que nos marca la enfermedad.

Es como si todos los madrileños que tienen un Mercedes debieran conocerse.
Como si toda la gente que compra el mismo limpiacristales tuviese que participar de un grupo de apoyo para conocerse los unos a los otros y ver cómo quedan más limpios, si con un calcetín o con un papel de periódico.
Por no decir los lectores del mismo periódico.

La gente, sin querer, te empuja al guetto.
Comprar el mismo periódico no te obliga a hablar con el que va leyéndolo también en el tren.
¿Por qué debo conocer a todos los bipolares que se van presentando en mi vida?

Por eso no se puede ir diciendo por ahí que tienes bipolar. A los justos, a tu entorno más inmediato. Porque incluso éstos se verán impelidos a valorarte y a decir que no eres una loca de mierda sino alguien especial, incluso simpática, mira por dónde. Eso es el estigma. Serás vigilado y cualquier cosa que hagas o digas será medida por el listón de tu enfermedad, no van a pasarte ni una, o lo harán con PENA. Nunca serás una persona normal a sus ojos, seguirás teniendo la piel negra pero como tienes estudios, buen trabajo y buenos modales, "serás pasable", eso sí, incluso presumirán de relacionarse con alguien "especial", hasta que cualquier cosa les haga cambiar de opinión y te manden al ostracismo. Es estar en la vida de alguien entre comillas. Es una sensación muy molesta.

Mis amigos bipolares son mis amigos. Ya no tienen la etiqueta bipolar, tienen mi amistad, que no es una etiqueta sino unos sentimientos.

OPERADOR

OPERADOR RING RING RING
.....
RING RING RING
.....

No, no es en el apartamento contiguo.
Es tu teléfono.


RING RING RING
.....
RING RING RING

Cógelo.
Estás en Matrix.
Cógelo.
Soy tu Operador, te necesito en la vida real.


RING RING RING
.....
RING RING RING

Estás en Matrix, insisto.
Ven.
Vuelve, te has perdido.
Matrix enajena, recuérdalo, tú me lo enseñaste.
Lo has olvidado, por favor, coge el teléfono.


RING RING RING
.....
RING RING RING

Estás en una cápsula.
Estás deprimido.
Quieres ser desconectado.
No voy a permitirlo.


RING RING RING
.....
RING RING RING

No lo hagas.
Soy tu Operador, y si hace falta, llamaré al 112.
Allí hay más Operadores.
Te daremos más salidas.
Vuelve, síguenos, coge el teléfono.
Sal de Matrix, sal ya.
Estás en peligro.
Ven y vive la vida real.


RING RING RING
.....
("¿¿¿ssi???")

YA.
Bienvenido de nuevo a la vida real.


Te echábamos de menos.
No vuelvas a asustarnos.
Te necesitamos.


***
Para David: colega, aquí no sobra nadie.

No nos lo acabamos de creer....

No nos lo acabamos de creer.... Acepta el diagnóstico de dos psikis. A mí me diagnosticaron a los 40 y viví más de la mitad de mi vida con síntomas, que ahora que estoy mas o menos estable, me doy cuenta de que eran síntomas de la enfermedad y que soy diferente.
¿Por qué sufrir debido al desajuste de los neurotransmisores?


***
Una de las aportaciones que Pepa hace a diario en el Foro Bipolarweb, respuesta a una persona con dudas a quien acaban de diagnosticar. Sabiduría bipolar, gracias Pepa por permitir que lo reproduzca (la negrita es mía).

Pródromos



Este palabro tiene tela... vienen a ser los síntomas de los síntomas, es decir, cuando te hueles la tostada pero todavía no se te ha caído encima ni la de la depre ni la de la hipomanía.

Así me lo han contado más o menos, y no me he molestado en investigar más sobre la teoría, porque lo que importa es la práctica.

"Conócete a tí mismo", esa sabiduría socrática, es la que puede ayudar a un bipolar a oler a quemado antes de que la chispa encienda un fuego.

Subiendo: duermo menos. Limpio más.
Bajando: como más chocolate. Veo comedias románticas.

Por ejemplo, y resumiendo mucho, porque los pródromos pueden afectar a muchas rutinas. Cada uno tiene los suyos y los hay de manual, como el de dormir poco o nada, empezar a comprar...

Entonces, es hora de llamar al psiquiatra.
A veces parecerá que estemos molestando, pero es al contrario. Más molesto es que el psiquiatra nos saque de un episodio una vez metidos en el fango.

Problemas:
Resulta que en la cama soy un monstruo (como antes, esto es buenísimo y ya no lo recordaba), si lo digo me plancharán con las pastillas. Disfrutemos un poco.
El problema está en que la cosa se te va de las manos y acabas o puedes acabar ingresado con una psicosis de la leche.

¿Resignarse?
No siempre un pródromo es agradable. Yo me veo venir una hipomanía y para mí eso ahora es peor que una gripe, porque no tendría poder adquisitivo para vivirla. Así de duro. Me sale más barato (en términos de salud mental) llamar al psiki y que me retoque la pauta. No, no me resigno. Es así como son las cosas.

Soy partidaria del tratamiento psiquiátrico y farmacológico, por muy en pañales que esté. He conocido a gente que ha remitido, yo misma lo he hecho, sin el tratamiento no hubiese sido posible.

Es más, creo que los psiquiatras deberían educarnos para saber reconocer nuestros pródromos.

Si los veo, digo "STOP". Y puede que me ahorre un disgusto, incluso a mi familia. Pero lo hago por mí, porque arriba hay cosas agradables, y no todas porque lo mío es más bien la disforia -no la euforia-, pero abajo no, y no voy a jugar a esa lotería rusa.

***
Imagen cortesía de Dr.Tao