All we need is love
Love, love, love...Hablo con gente, hablo con bipolares y no bipolares.
Todos necesitamos amor, y los Beatles fueron los últimos en darse cuenta.
Dice el cliché que los bipolares necesitamos amor y cariño, y he conocido muchas personas así, personas que se sienten vacías sin una pareja. Es una de las cosas que se echan de menos, el calor del amado o amada.
La soledad –estar sin pareja- hace que rechinemos los dientes por las noches, cuando necesitamos un abrazo. A mí me ha pasado, y de vez en cuando sigue sucediéndome, a pesar de llevar mucho tiempo sola.
Nuestras emociones son muy fuertes, y las necesitamos, ya he dicho muchas veces que de alguna manera somos esclavos de ellas.
Del amor, una de las principales.
Lo que se hace por amor. O por “amor”. Hay quien se aprovecha de una persona que tiene TB. Lo he visto, y es muy desagradable. Porque hay quien piensa que de alguna manera somos inferiores y manipulables, y al ser esclavos de ese amor, desde luego, débiles a esos chantajes.
Un bipolar ama, Ama, intensamente. Todas las emociones son intensas para un bipolar, y el amor debe ser la reina de ellas.
El amor produce una cierta euforia. Esto sucede en la población general, sobre todo al principio, en la fase de enamoramiento. Bioquímica pura. Este estado desaparece a los pocos meses en la población general, pero no tiene por qué ser así para un bipolar.
Cuidado con el amor. Desestabiliza. Pero como suele hacerlo al alza, la sensación de amor es comparable a la de hipomanía. Y a todos nos gusta eso.
Nunca me había sentido tan viva como cuando me enamoré.
Me he enamorado varias veces, cómo no, y en esto mi historia se asemeja a la de otros bipolares.
Y eso dicen otros, que ahora se sienten emocionalmente muertos, porque no tienen objeto alguno de amor, o éste no es correspondido.
Echamos de menos esa felicidad, el poder entregar todas nuestras emociones a alguien, abrir nuestra alma.
O simplemente el sexo. El mejor sexo que hayas tenido nunca, o que de repente digas “esto no es sexo, me están haciendo el amor”. Entrega total. La prioridad es hacer feliz al otro. Ofrecemos una sensualidad muy especial, porque somos muy sensibles, y más en un estado alterado de conciencia provocado por el deseo, y las hormonas naturales que fabrica el cuerpo en estas ocasiones. A las que podemos hacernos adictos, como tanta otra gente que necesita sexo diario.
El enamoramiento es una enfermedad, la hipomanía también, es un episodio en una enfermedad. Nos gusta estar ahí, pero más dura será la caída.
Menuda depresión, cuando he dejado a alguien, o mejor dicho, alguien me ha dejado.
Lo que sube, baja. Nosotros subimos y bajamos, oscilamos, es el negocio bipolar.
Deseo el amor y que éste sea positivo, porque es muy buena medicina para el alma, pero temo a la desestabilización. A subir con la experiencia del amor y a pegármela luego.
Debe ser la edad, o que ya tengo muchas alarmas y cortafuegos puestos. Me cuesta mucho encontrar gente de mi agrado, para empezar. Yo me enamoro de las mentes, de ciertas mentes, y luego ya hablaremos de “amor carnal”. Y más adelante, de decir “oye, por cierto, tengo una enfermedad”.
No me entrego, porque lo hago en cuerpo y alma. Mi alma es demasiado frágil, y he aprendido que no he de dársela a nadie, para que no me la devuelva por mensajería hecha añicos.
Dicen que mi cuerpo sigue siendo deseable. No tengo prisa, porque no quiero descendencia.
Mientras, “my ghost grows up”. Necesito amor, pero no a cualquier precio. Hay cosas que no se compran.
Estamos solos.
Antes...
Este post se hacía esperar...
Ya he hablado en otros posts de una serie de hábitos saludables que en nuestro caso, los enfermos de TB, se transforman en normas. Que debemos seguir como soldados que somos, esclavos de nuestros neurotransmisores caprichosos. Esto, en nuestra vida cotidiana. Yo me considero soldado de mis médicos, si no les obedezco en estos momentos puedo recaer. Y gracias a que lo trabajamos, puedo decir esto... bien, lo dejo para otro post.
En cierto modo, me alegro de haber sido diagnosticada "de mayor". He tenido una vida, y ahora tengo otra. Muy diferente, pero vida al fin y al cabo.
A veces, nos autoevaluamos, y llegamos a la conclusión de que somos la hostia. Si lo que vemos se ajusta más o menos al cliché del que os hablaba en Óptica, hasta le damos gracias a la enfermedad por poseer estos dones y cualidades. Y para acabar, ojeamos de nuevo las listas de famosos y nos decimos: Ole.
Cuando uno se encuentra mal anímicamente, y alguien se ofrece, aunque sólo sea para charlar, uno dice hoy no soy buena compañía, y cuelga el teléfono, y no hay alternativa porque te han levantado un muro.
Uno de los puntos de encuentro de la ABC (Associació de Bipolars de Catalunya) es un bar en el centro de Barcelona.
Antes……………
Hay gente que se interesa por la terapia que llevo. Escribir un diario no es terapia, es escribir cosas que te suceden, y escribo un diario, que a veces, sí, excepcionalmente, he dado a leer al terapeuta (una página o dos). A un psiquiatra le interesa otro tipo de información, más relacionada con "la medicina", y en el caso de la bipolaridad, con los cambios de humor. En ambos casos, lo que escribo en este blog poco puede interesarles, por lo que repito, este blog no es terapia.
Alguien dijo que los bipolares tenemos tres cerebros: el depresivo, el maníaco, y el nuestro. Y me pareció muy acertado, porque ninguno funciona igual.