Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Vida cotidiana. A la espera de la cita con el psiquiatra la próxima semana, apenas estoy tomando notas. Tengo muchas en la cabeza, tantas que si las ampliase un poco, creo que podría escribir algunos posts, pero ni siquiera las he trabajado para él. Últimamente estoy escribiendo por ahí, en otros lugares de Internet. También reconforta el contacto con gente que, sin escapar al porcentaje de "enfermedad mental" estén o no diagnosticados (porque me han contado ya de un par de pájaros o pájaras que tienen visiones y cosillas raras), me siento a gusto como una persona más con sus problemas. Claro está que en un momento dado sólo "confieso" depresión y ansiedad. El tema de los dos polos hasta a mí me asusta y es información para gente que me conoce desde el principio como diagnosticada, como tal, o bien al mucho tiempo de tener amistad. No es una salida del armario que se celebre con un día de orgullo, precisamente. Me sienta bien escaparme por territorios que no conocía, aportar lo que sé porque no sé mucho acerca de demasiadas cosas en mi propia persona. Formar familias, sin ir más lejos, o informática para examen avanzado, por decir algo, pero son lugares donde me siento a gusto y por supuesto aprendo. Compartir es lo que cuenta. Eso sí, esto siempre sucede siempre en casa o donde haya un recinto en el que guarecerme del resto del mundo real, Blue+cables y banda ancha. Por eso me restringieron el uso del ordenador, porque mientras ande por estos mundos, desde luego que no me hará falta ni ducharme ni salir. Estos problemas, por cierto, también afectan a un buen número de tele-trabajadores, por lo que he podido leer. El proyecto del blog sigue... debo compaginarlo con los otros lugares, madurar algunas ideas para posts, y con una depresión todavía latente, y fuera de mi casa, me cuesta algo, bastante, demasiado. *** Mi "residencia de verano": la casa de mi madre. No creo en estas cosas, pero mandaría a una bruja a purificar todos los malos recuerdos que tengo por aquí. Esta casa me pone enferma, me da terror meterme en la cama. Vale que también ocurre en mi domicilio, pero aquí es mucho peor. Llamaría a una bruja para limpiar esto de malos rollos, pero sé que todo está en mi mente. Demasiados recuerdos, y la mayoría de ellos son malos. Aquí tuve un "ingreso domiciliario" demasiado largo. Igual yo no pienso bien o normal, pero no me gusta que piensen por mí... por eso vivo sola, quizá. Eso sí, lo bueno de la convivencia es que al menos te levantas con una pila, a medio cargar, pero algo es algo. Aquí también parezco una guiri, pero como hay tantos paso más desapercibida ja, ja, ja. Hay avances sobre la depresión... quizá para el próximo artículo ;) *** Ducharse a la 1.30 de la madrugada no es algo que la gente pueda decir que sea normal, no si has salido de casa por la tarde y ya llegaste sudada. No sé en qué piensa la gente cuando te dicen (en Barcelona): en Madrid no se suda. El caso es que como siempre, la ducha y yo estamos peleadas. Y te dices: llevo todo el día sudando por las tareas de casa, ya lo haré... y lo haces todo menos eso. Había cambiado las sábanas (lavadoras, más tareas hechas) y no me sentía mal, pero cada vez más se me antojaba dentro de mis posibilidades el meterme allí fresquita que se dice, cama limpia y persona limpia quizá auguren un sueño limpio. Es buena noticia que el sueño vaya encajando a sus horas, ejem, ya han pasado las 2... Lo bueno del cambio de medicación es que por fin me he librado del hambre compulsiva a partir de medianoche. Esto es muy, muy importante para mí. Y en lo ordinario, también que he sido capaz de cenar a su hora, y de lavar un vestido a mano... Un día activo, invertido mayoritariamente en mejorar mi entorno. Marujeo, que se dice. Aunque ayer tuve un día "mixto", con un momento malo... que ya pasó. Si es que estoy sincronizada con Henri... P.D. Contraten sin dudarlo a Mme.M.Amèlie para (re)decoradora, exterminadora de objetos inútiles y... no lo voy a decir todo ahora, o no habría misterio :))) Mi buena amiga catalano-madrileña Mme.M.Amèlie solía decirme que cuando tengo un día "bueno", suelo forzarme de tal manera que luego lo pago con tres malos. Ayer tuve un día bueno, conseguí (eso sí, acompañada) completar un montón de gestiones pendientes. Incluso me duché, no sin esfuerzo por meterme. Acabé tan cansada que me quedé frita a la hora de los nenes, al coste de levantarme muy temprano. Le doy las gracias a L. por ello (sola no hubiese podido) esta mañana en un mail-tostón. Esa costumbre, antaño diaria, quizá esté recuperándose... sería para mí una gran alegría volver a la carga, quizá no tanto para los destinatarios. Sólo tuve un momento de ansiedad. Se presentó en la forma que no duele: me puse a sudar repentinamente. Esta modalidad va de cabeza a pies, y últimamente sólo se me mojan los cabellos. Por eso llevo una gorra en el bolso, no sea que se me constipen más las ideas. Revisando esa agenda que todavía no sé usar bien (si esto es así para mí, imaginad lo que es recordar lo que van a hacer otros), imagino que estoy en la semana en la que toca menstruación y esta vez viene, por fin, de forma activa. Eso sospecho, y ojalá se cumpla. Sigo con la nueva pauta. Algo me dice que va a funcionar y tengo esperanza de mejorar mi calidad de vida. En cuanto a efectos secundarios. En lo que se refiere a la vida cotidiana, tengo serios problemas con la memoria, y la afasia nominal cada vez más frecuente: no encuentro las palabras, olvido demasiado, titubeo frecuentemente. También lo noto cuando escribo, aunque siempre se me dio mejor que hablar. Anoto todo lo que puedo, y aún así, olvido hasta el papel donde lo hago. La lectura, tema recurrente en esta página. Lo único que soy capaz de leer últimamente son los subtítulos de las películas, y con frecuencia he de ir atrás diez segundos porque me he perdido algo. Recientemente he tenido una conversación con una persona que atraviesa una depresión. Es unipolar, está empezando el tratamiento, tanto que no se sabe si es exógena o endógena. Los bipolares conocemos algo de eso, ¿no es cierto? Recordé a M. y su relato, artículo destacado en las FAQ: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/041601-depresion-unipolar-relatada-por-m..php Aunque lo nuestro suele ser endógeno. Estamos destinados a ciclar. Y nuestros psiquiatras, a estabilizarnos y prevenir futuras crisis. Ya ha amanecido. Me acabo de tomar las pastillas. Es mi tercer descafeinado, hora de dejar el brebaje ya, aunque acuso el madrugón (a las 5.30, sí). Empieza el día, y con él los retos cotidianos antaño normales pero que hace años tanto me cuestan: la ducha, el salir de casa. Un motivo para hacerlo, que no sea de fuerza mayor. Buenos días, lectores. *** Hay rutinas que si cambian... mala señal. En la llamada de rutina y reporte de ayer, Henri me invitó a su dúplex unos días "de paso" hacia Barcelona, como el año pasado. Vamos bien, le contesto, porque ya me veo el plan. Como nos tiramos un mes deprimidos, no sé si es buena idea la verdad. Me replica que serían pocos días... me lo estoy pensando. He de ver qué hago con un billete de tren que ahora mismo es papel mojado por la huelga de maquinistas, así que en estos momentos todo está abierto. Es tiempo de matrículas y cuatro licenciados de mi época (no todos bipolares) van a reincidir. Eso es que no recuerdan sus tiempos mozos como universitarios, pero si un terapeuta te anima, pues claro que puedes hacerlo, la ilusión se impone y poco más hay que hablar. Reconstruirse uno mismo después del "te comunico que tu diagnóstico es Trastorno Bipolar" puede llevarte a cualquier parte. El bicho nocturno que llevo dentro me agradece el fresquito de la madrugada tanto, que esta semana lo estoy aprovechando, al coste de no estar en el mundo de los vivos durante el día. Ya se sabe, el sueño se va a la porra y con él, todo lo demás... pero ese calor... ay. Y M.Amèlie miró mal mis dos nuevos sombreros, "de guiri", pues bueno, turista occidental pareceré... si salgo a la calle. Son las 11.30 y todavía corre un poco de aire fresco... cesará pronto. Mando sms a quienes he dejado plantados estos días dando señales de vida. Una de las llamadas me sugiere que si esto del sueño lleva ya tiempo así, quizá podría... ingresarme. De repente, sí me despierto. Pero a quién se le ocurre, el ingreso es por causas mayores, no por descontrol en el sueño. Es un hecho que la moral me cayó algo más durante esta semana. Siempre se puede caer más bajo, pero no tengo ideas suicidas. De ser así, pediría ayuda hasta para hacer la maleta con la cual ingresar en alguna parte, por supuesto facturada en el AVE de antemano. Llevo ya tres semanas con la nueva pauta del psiquiatra. Ya he retirado un fármaco de los que llevaba años tomando (quizá por eso también me cueste dormir), y oh sorpresa, la nueva pastilla no parece afectarme. Como siempre estoy atontada o por calor o por sueño o por estar espesa por otros efectos secundarios, directamente, igual es eso lo que me impide advertir nuevos efectos secundarios, o es que se suman a los de siempre y no lo advierto. Pero no hay mareos... bueno, el de hoy no cuenta. Cuando me disponía, bien de ánimo (porque si a las 7 a.m. estoy despierta, aunque no haya dormido, me siento activa), a atacar a lo que por volumen debería ser un lavavajillas lleno... me he topado con las bayetas que dejé en remojo para lavar y desinfectar. La náusea ha sido espontánea. Menudo vomitón. A Henri le ocurre lo mismo con la lejía y nos hemos enzarzado en esta conversación marujil un ratillo, a ver si cambio de producto de una vez, pero mientras, estaba bebiendo leche que es lo mejor para esa intoxicación. Pero poco hemos hablado, porque él ha dormido pocas horas esta noche, se disponía a volver a la cama con algún extra farmacológico en el cuerpo. Eso debería haber hecho yo... antes de decidirme a abrir el blog. Quizá porque esta semana tuve que tirar una planta de la familia de los cactus a la basura... por falta de riego, supongo, porque estaba marchita, o quizá fue por el sol que castiga tanto. No no no, no puede ser, hay que regar las cosas, desde plantas a amistades, o a tu página web. Aunque ande muy peleada con Internet hace muuucho tiempo. Es una locura (con explicación neurológica) no sentirse tan deprimida cuando todo el mundo duerme, y esconderse en la cama y del mundo y de los teléfonos cuando te está llamando todo el mundo. El primer día que mi cabeza al parecer decidió no existir, a pesar de los teléfonos que sonaban, fue precisamente el de mi santo. A quién se le ocurre felicitar el santo. Pues a todo el mundo que sí consulta sus agendas. Todavía he de devolver llamadas, pero de día no me apetece telefonear, sólo a mi madre para tenerla al tanto. De día no me apetece vivir. De noche no me acuerdo de que no me apetece vivir. Contradicciones para mí muy significativas de mi condición de single solitaria sin trabajo (esto ya merece una terapia), además de una depresión apato-abúlica que ya se extiende hasta decir basta, y que de nuevo esperamos atajar con medicación... y ciertas tareas. Pero no estoy haciendo los deberes que me marcó mi psiquiatra. Para eso salí hecha polvo de su consulta(?). Para encima sentirme peor ahora por no poder con ello, algo que rompería este absurdo círculo vicioso, aunque advertida estaba de que me costaría horrores. Y más, sola. Malos momentos los hay para todos, por supuesto. Me repito quizá cuando afirmo que no sufro, en general. P.D. Gracias por vuestros comentarios, pero ya sabéis que últimamente no estoy para nada. Yo también os quiero, si no, esta página hubiese dejado de existir hace un año. *** Algunas especies de peces y otros bichos marinos son muy sabios, porque van a morir allá donde nacieron. Yo no voy a morir, a menos que el AVE tenga un accidente, claro, pero para allá que voy, a Barcelona, donde hoy es fiesta, San Juan, y todo el mundo anda con resaca tras la verbena de ayer, cuando no está de viaje porque pidieron el puente. Me verá el psiquiatra, iré a mi peluquería de siempre, veré a la familia, y esas cosas rutinarias de las "visitas técnicas" que llamo yo, porque hay quien diría vacaciones pero no es mi caso. Supongo que obtendré conexión desde alguna parte, y espero tener algo interesante sobre lo que hablar aquí. Saludos. *** Cielos, qué dos días han pasado, por fin se ha presentado el verano en plan salvaje y voy medio desmayada por los sofocos. Anochece a las 22 h. en estos días de máxima luz del año. Cuesta hacerse a la idea de que hay que recogerse cuando todavía es de día, pero si lo haces y a medianoche ya roncas, resulta que duermes tus buenas 8 horas, y hace un fresquito ideal ahora mismo. De toda la vida, que lo de la electricidad lo tenemos demasiado asumido, la gente ha dormido siguiendo el horario del sol. Se impone pues esta forma de vida, contraria a la costumbre madrileña de las terracitas, de las que paso, sintiéndolo mucho... es que ya no voy de cañas ni de cubatas. El horario de verano es bueno para no gastar luz, que ya resulta carísima, y además es bueno para la salud, al menos yo me siento bien. Si parezco una monja... es que me da igual. *** Levantarse más temprano que ayer no me satisface del todo, primero porque llamó alguien y ni siquiera pude coger el teléfono para ver quién era, aclaro que no tengo activado el contestador, así que... me quedo con el misterio. Parece que las pastillas no hayan dormido bien, tengo la cabeza hecha un bombo. Ayer hablé con unos amigos por la noche y luego me costó dormirme. Supongo que también influirán estos días nublados. Como vivo en un planeta sin calendario ni agenda aunque tengo tres, no recordaba que el miércoles tengo visita de Barcelona bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen. Una semanita de sus vacaciones en mi casa, menudo honor!!! Lista de tareas: limpiar de la A la L, ordenar de la A a la B... Si es que hay que ser realista, luego si se hace más pues mejor que mejor. . . . A los que buscan un foro: www.bipolarneuro.com *** Por primera vez, hablo con la estanquera más allá del pedido. Sobre los aditivos que le meten a las marcas más comunes de tabaco rubio. Me informa de que existen un par de marcas de tabaco más puro, sin aditivos. Decido probarlo. Me vende un paquete, "de esto no suelo tener, deberías hacerme el encargo". El precio: 3.20. Más caro que los 2.50 que consumo, pero la calidad se paga y también valen eso las marcas más "fisnas" (dime qué fumas, y te diré tu clase social). Me fumo uno al llegar a casa. Qué cosa más rara. El siguiente es uno de los de siempre. Uff, tiene sabores. Y esos aditivos son los que echaba de menos. Me doy cuenta de que no es la nicotina lo que me tiene enganchada, es algo más. Hoy empecé el día fumando tan solo ese tabaco nuevo. A ver si es posible librarme al menos del amoníaco y otros venenos que se añaden a esos cigarrillos que casi todos fumamos. Es un mono, me falta algo, estoy incluso fumando menos (bien, eso compensa lo del precio). Bajaré a encargar un cartón... . . . Me despierta una pesadilla. Una bruja en su gruta tras el cristal me está diciendo entre malvados jejes que sólo tiene dos paquetes para venderme hasta la semana que viene, no, nooo, nooooo me despierto, me visto y salgo hacia el estanco. No está la bruja, pero en efecto son cuatro las cajetillas a la venta. *** Para que yo huela algo, con el sentido casi completamente anulado por el tabaco, es que la cosa es gorda. Ayer cené pescado, bien no hay mucho misterio en ello: un día decidí obligarme a comerlo una vez por semana al menos y creo que lo hago cada dos, porque lo difícil es que me ponga a comer o cenar. Olía a pescado el salón, lavé la cazuela, pero persistía. Ya harta, eché ambientador... pero nada. Me fui a dormir. Hoy, con luz, resulta que me dejé el plato con la espina en la mesa. No te digo!!! *** Me entero por un foro de los que visito a veces. Llamo a I. para confirmarlo. Pero bueno, si sólo tendría que bajar a la calle... ... en pijama y bata, vale. Me levanté en el sofá de madrugada, por el dolor de espalda. Tomé calmantes y a la cama, me costó dormir pero a las 11 abrí un ojo y me dije: ha sido a pesar de todo la mejor noche en esta semana. Todavía ando atontada, y desorientada. El día será largo y me veo con fuerzas para llenarlo de algo que no sean MB. Miraré qué han programado para este San Isidro. Gracias por vuestros comentarios, al de betty en especial. En cuanto mejore, retomaré de nuevo el proyecto... del que nada he dicho todavía, lleva demasiado tiempo pendiente de todo. *** Hoy hemos desayunado Henri, yo y su pareja con el manos libres. No hay como compartir un té rojo por teléfono. Atontada por las pastillas y concentrada en el tema, no me he puesto a lo que a veces sí hago: como me pone las pilas su charla, aprovecho para fregar los platos. Demasiado buen tiempo hace, es un día de esos que da rabia no aprovechar. Lista de la compra: albahaca. Para eso mejor no ir al supermercado, porque ya sé lo que es llevar una lista de la compra y salir con lo que menos te esperas. Lo cierto es que ir a la compra parece ser un hobbie y allí acabo gastando más de lo necesario. Me he comprado una gorra más veraniega. Esto va muy bien cuando no hay valor para lavarse la cabeza y hay que salir. Hay que salir, estés como estés, pero no con pelos de loca. De la ducha es difícil librarse, porque la ansiedad me hace sudar de arriba a abajo y (esto sí es una desgracia) he perdido el sentido del olfato por el tabaco. Cuando no te hueles, mejor te lavas porque sí. También es difícil, en depresión, se hace lo que se puede. Pues a ver qué pasa: si lavo los platos, si me ducho, si me lavo la cabeza además o estreno gorra, si hago la cama, y si salgo a la calle. Lo de la limpieza general de los sábados lo dejo, no sea que me dé dolor de espalda y lo demás se vaya a la porra. A ver... y a ver si averiguo qué ha pasado con el formato de Blogia, que los títulos de los posts ahora aparecen del color que no corresponde y subrayados, cosa que me da mucha rabia. Al no poder poner fotos, además, esto está fatal desde el punto de vista estético. *** Cuando toca, toca, y es que ha tocao. Y más, si es visita a un terapeuta. Palabras mayores. Y gestiones en la calle, no todas, pero muchas de las pendientes, algunas hacía meses. Por suerte, no he acabado con todo, de lo contrario no podría contarlo. Este puente del 1 de mayo ¡Tengo Planes! ¡Me llevarán a muchos sitios! *** ¿En qué día vivo? ¿Hoy es fiesta, en serio? ¿No tenía que haber ido a alguna parte? ¿En qué mundo vivo? *** Dónde estoy. Con quién estoy. Qué ha ocurrido. Que te has quedado dormida a eso de las siete y pico de la tarde mientras veías una película, y ahora te despiertas, entre sueños. Y por si barajabas el meterte en la cama, no sé cómo ha sucedido, lo cierto es que algo has apretado porque en vez de la peli ha saltado otro archivo y estás en una sesión house de las que despiertan del todo. *** Consejo terapéutico que apunta directamente a mis actividades en el blog: si me he encontrado mal, mejor no escribir sobre ello, (mi interpretación: o hacerlo cuando sea ya pasado y lo vea de otra forma). Es decir: no recrearse y estar 24 dándole al tema, si estoy mal luego escribir sobre ello ¿qué me aporta? Ya ando más segura, con la ansiedad todavía sin estar bajo control, pero ahora poco a poco, y haciendo más cosas. Gracias y saludos a los lectores (hola Nono, gusto de verte). *** Si hay algo nocivo para mi salud, que no para mi espíritu, es que alguien se conecte justo a medianoche. Ya iba a cerrar, lo prometo, hacía mucho rato que me había tomado las pastillas y la descarga que esperaba había justo acabado. Qué tal te ha ido el día y esas cosas propias de amigos o matrimonios. Luego, cosas de geeks, que no falten. Y en un momento dado, plaf, mira qué quiero que veas, pincha aquí. Qué temazo, qué caña. Me pongo los auriculares. No la he acabado de oír, que ya tengo otro enlace. "Pero qué petarrrrdooooo", me río. ¿Petardo? No era mi intención :( Ummmm... petardo y calidad parecen antónimos. "El petardeo es alegría, es diversión, es color, es euforia", le respondo. Canciones de los 80 que ahora sobreviven de otra forma. Canciones menores, o hits de un mes. Maxisingles o caras B. ¿Quieres marcha? ¿Te ha gustado el último? Pues toma, toma, y toma más. Más retro, más revival. Hacía años que no oía una, de la otra ni había visto el vídeo... ooooh ahhhhh síiiiiiiiiii síiiimásssss. DJ con talento para el italo disco al otro lado de msn. Pero bueno, ¡¡si tengo unas ganas de bailar!! Cuando le pillo el truco, mando yo una, y nos enzarzamos en una guerra de vídeos. La velocidad en pasar enlaces y el ritmo suben hasta llegar a la reinas y reyes del "género". Así no hay quien duerma, pero ¡qué divertido! . . . P.D. Me deja de repente, "tengo que madrugar". Despierto en el sofá, eso quiere decir que yo tampoco aguanté más. *** Imagen: http://gustavolrmusic.blogspot.com/2007/07/dana-international-cinque-milla-remixes.html Me dijeron una vez que somos unos 150.000 los catalanes residentes en Madrid. Pocos, al parecer, en una ciudad de tres millones. Pero es que andamos un tanto escondidos. Quedo con [un catalán]. Entre semana, como la gente de aquí, que abarrota las terrazas. Salen a diario, estos madrileños. Allí no es lo mismo, salvo en algunos barrios. Nos hablamos en castellano: acordamos en que mejor pasar desapercibidos. Se nos puede mirar mal, sí. No podemos ir con un tatuaje en la frente en plan "Asturias, patria querida", pues a una sidrería hemos ido a parar, lo cual allí es más bien exótico. Aquí es posible que un taxista te haga bajar porque te oiga hablar en catalán. Allí lo es que alguien se empeñe en hablar catalán a quien no lo entiende. En todas partes hay estúpidos. La intolerancia es un gran problema en un país que se las da de moderno y multicultural, todo ello en la propaganda institucional. Los de a pie somos quienes debemos ejercerla. De inmediato se abordan temas que son tópicos, diferencias entre el aquí y allí y sus gentes, por lo que no voy a citarlos, pero ambos nos hemos encontrado con ellos en años de residencia, pocos, en la capital. Y también es bueno que se hable de política, porque allí se hace de forma cotidiana, y no para el "todos son iguales". Todos nuestros antepasados, aquí y allí, pasaron por la guerra, y a nosotros quizá se nos ha legado de forma más profunda en nuestra cultura el disfrutar de los derechos antaño perdidos. Y como buenos catalanes, hablamos de política, ale. Sin entrar en discusión partidista: se nota que no votamos lo mismo. ¿Ves el Polònia? Pues no, pero me han hablado mucho. Ya te pasaré la página web donde los cuelga TV3. D'acord. (Mira, el último gag: http://www.youtube.com/watch?v=LrJtUevEZDw) No hay agua con gas. Para mí, sin gas; él, resignado, una cerveza. "Cuando me ven pedir agua con gas, ya me preguntan si soy catalán". Unos champiñones para picar algo: los sirven en salsa, con algo parecido a tocino. Al final, él dice: pero bueno, ¿tanto cuesta hacerlos con ajo y perejil? Y me parto. Será mejor que quedemos allí, para comer una carne a la brasa y no un asado, con genuino all-i-oli, y no lo que aquí sirven como tal. Eso sí, aquí hacen una sepia muy buena, y me pregunto por qué no la pedimos. ¿Volveríamos? Nooooo. Nos gusta Madrid. . . . Escrito recuperado de la copia de seguridad del pasado 12/07. Comentario post-elecciones de ayer: (supongo que como catalana) no me gusta el bipartidismo, y prefiero no extenderme aquí en esta cuestión. P.D. Algo va mal en el reloj de Blogia, no es tan tarde. *** Hace un par de días que abro las ventanas y entra la primavera en casa. El olor del aire ha cambiado, y la luz, y los pajarillos vuelven a decirse sus cosas por las mañanas. Paseas y ves los comercios y peluquerías bastante faltos de clientela. Todavía estamos en "la cuesta", cómo se nota que todavía no tenemos excedentes para el consumismo. Este mes toca remontar. Esta tarde estaba animado el barrio de compras. Hace un par de días que voy al gimnasio. Pienso en lo poco que me he movido estos meses, en lo bien que va desentumecer este cuerpo que no aguanta más de cinco horas de actividad fuera de estos muros sin derrumbarse. Hacía días que no me duchaba, ay la ducha. He descubierto una nueva táctica: directamente a donde duele, y así el mayor obstáculo está salvado. Si me levanto y meto directamente la cabeza bajo el grifo, las cosas van bien. Ya no es tiempo de vestir gorros que tapen los pelos de punta, además. ¿Dije que no me he teñido el pelo y luzco mis canas, con las mechas que no se han diluido todavía? Lo del gimnasio es meditado, hacía tiempo que estaba tras del tema. Lo impulsivo de la decisión fue hacerlo en el que tengo más cerca de casa. La cuota, además, me hace equilibrar el presupuesto (menos ayuda doméstica). Razones para hacer deporte, para empezar, como hábito obligatorio para el bipolar, porque sí. Y si se tiene sobrepeso, es de agradecer. De sobras sé que los 15 ó 20 kilos que me sobran significarían más de un año de ejercicio, si conservo el estado de ánimo actual, depresivo pero no del todo malo, para ser constante y no abandonar. Lo que sí es malo es que si tengo un día bueno y activo, el siguiente debo descansar. Todavía me falta un ritmo constante porque el cuerpo no me aguanta el esfuerzo y la paradoja es que el día después, el ánimo también baja de golpe. El jueves salí del gimnasio muy activa, con muchas ganas de hacer cosas. Lo malo fue el bajón a las pocas horas, no podía moverme. La primavera es época de apareamiento por excelencia, pero mi gimnasio (vida social) es sólo para chicas. La primavera es inestable, una hipomanía estacional, un continuo subir y bajar. Quizá eso la haga hermosa. *** Imagen: http://www.meteored.com/ram/90/fotos-meteoprimavera-2007 En pos de este bien, que es una de las cosas que nos separan del tercer mundo según I. (ahora estoy muy de acuerdo), me dejo caer por casa de M.M.Amèlie. Cena improvisada, buena charla, y una camiseta en préstamo para dormir. No sé si el café que tomé al despertar ha tenido algo que ver, porque no era descafeinado. Cuando he conseguido ducharme (para eso fui) y vestirme, se me abren tantas posibilidades... ir aquí, hacer esto, por qué no lo otro... que de repente me noto acelerada de pensamiento. Me da miedo salir, entonces. Si estuviese en mi casa, me tomaría una pastilla para calmar el coco. La tengo, pero si la tomo ahora me quedaré aquí tirada unas horas. Me armo de valor y regreso a casa. El sol me ha beneficiado, y ya no necesito de extras farmacológicos. Pasa que cuando quiero hacer demasiadas cosas, acabo por hacer: ninguna. Lo del jabón y agua caliente al parecer ya fue demasiado. Lo demás, buenas intenciones. A los pocos días, vinieron a arreglar la caldera. La paradoja: tener por fin agua caliente, y nulas ganas de ducharse, más bien miedo. *** P.D. Escrito hace unas semanas. Imagen: http://www.rit.edu/~andpph/exhibit-bubbles.html Es divertido hacer psicotécnicos. Ahora te los ponen en programitas que empiezan por "Brain...". Anda que no los hice, en su día. Para cualquier puesto de trabajo. Para opositar. Hay un montón de libros que ayudan a agilizar nuestra mente, que sabe hacer los ejercicios o al menos la mayoría, pero a la que le falta agilidad. Es como hacer pasatiempos. Como no le he encontrado la gracia al sudoku, lo del brain training me va bien. Mariló me enseñó de qué iba el tema con su consola. Lo primero que le pedí es que apagase esa música horrible, bastante feos son los iconos del programa. Hay que ver, cuando era pequeña juegos como el "Memory" tenían diseños más bonitos. Por suerte no tengo que jugar con cromos de Pokemon. A lo que iba: en el test preliminar, he dado como edad mental 49 años. Tendré que perseverar hasta alcanzar mi edad real. Con el volumen silenciado, porque de lo contrario romperé las esperanzas de vida cerebral. Dos horas después: esto es un timo. ¿Ya tengo 47 años? ¡Anda ya! *** Me llaman. Que si estoy mal. Que menudo post he publicado. Mi respuesta es si estaba bien escrito, otra cosa no me importa. Y la charla va hacia donde debe, a otras partes. El día tiene muchos momentos más allá de la media hora que puedo estar redactando. Me esfuerzo en escribir sobre una emoción, que lo mismo proviene de un borrador. Sí es cierto que esta semana le he dado la vuelta al reloj de nuevo, y por eso no he escrito más. No quiero escribir por las noches, no me sienta bien. Intento que Internet no me engulla. Ya saben quienes me conocen que apenas me conecto a MSN, y si lo hago es por algo en concreto. Rara vez participo en tertulias. Otras cuestiones quedan entre mi psiquiatra y yo. Precisamente hoy hemos tenido una charla, y ha modificado alguna cosilla que tomo. . . . Si no hay noticias de Raúl, el hombre joven desaparecido (me informaré hoy si puede ser), subiré el post, al margen de lo que escriba ese día. Dos cosas para los lectores: - Reenvíen mails antiguos si no contesté, intentaré hacerlo. ¿Cuándo? ("Luego, para un bipolar, puede referirse al momento entre el ahora y el resto de mi vida") - No pongan su e-mail en el texto de los comentarios. Ya sé que estoy de mal humor. Pasa cuando no se duerme bien. Ale, ya me callo. *** Imagen: http://www.espacioblog.com/visual/post/2007/12/09/kyle-xy-2aa-temporada-ep-13 para comerme unas coles de bruselas!! Ni recuerdo cuándo compré esa conserva, nunca me gustaron pero un día hace tiempo las cocinó I, eso debió animarme. Lo de no tener paladar es una gran ventaja. ¿Salteadas con ajo? (Ay, el aceite de ajo de Henri!) para qué, por si acaso no me gustan les echo un buen chorro de tomate frito. ¡Qué cena más fácil! Y sin protestar. Ya lo he dicho alguna vez por aquí: cuando una tiene un trastorno bipolar, enfermar de cualquier otra cosa que no suponga demasiado peligro o tiempo para mejorar... es casi un alivio. ¿Depresión? ¿Dónde está eso? Yo sólo veo mocos, y el tabaco ahí como uno de los responsables. Hay que ver "el lado brillante de la vida": http://www.goear.com/listen.php?v=3105b2f Tu-tu-tu-tu-tu.... no estoy para silbar, ay qué tos. *** Se ha puesto el tiempo asqueroso, con lluvia. Hoy debería ser un buen día para recordarme que soy incapaz de dormir con la luz, ni la de la calle. Me he pasado media noche con un ojo abierto y sin poder levantarme para cerrar la persiana. Cosas de dormir pero no dormir a base de pastillas, porque sólo una de ellas "sirve" para dormir. Quería moverme y sólo acertaba, menos mal, a apresar un pañuelo para sacarme los mocos, de lo contrario estaría asfixiada. Voy a iniciar la campaña "papelitos adhesivos amarillos" para recordarme cosas que ya sé. Este año el catarro ha ido subiendo de categoría mientras pasaba la semana, y creo que hoy, por el festival de tos y mocos, se ha ganado las cinco estrellas. Si mis abuelas vivieran, se escandalizarían o echarían a reír al ver que ahora se vende caldo en brik como si fuese leche, con muchísimo éxito, y publicitado en TV como "el caldo de la abuela". Poco se acuerda la gente del caldo de verdad. Me he comprado un par de paquetes, y por suerte no tengo demasiado paladar para comparar eso con lo que yo misma cocino cuando estoy de humor. Entra bien porque está caliente, y punto. *** Imagen: proyecto de "La playa de Madrid". A las 4 a.m., un libro malo te aparta de la lectura. Te conectas. Siempre hay alguien. Te encuentras hablando de pastillas y de si alguien bebe o dejó de beber. Mientras alguien, muy atacado en lo bipolar, está bebiendo y nada puedes hacer, porque ya lo sabe, sabe que no es compatible con el tratamiento. Es muy duro, sí. Sólo puedes acompañar a esa persona. Pero la cháchara sobre pastillas no escapa de ningún chat entre bipolares. Pedir que dejen el tema es como pedir a un grupo de ciencias que aparten a ciertas horas la filosofía de la ciencia. De madrugada, sólo deberían permitir los chistes y cuentos para dormir en los salones de chat. En alguno de literatura, quizá. Hace tiempo que no piso el IRC Hispano... El sueño me juega malas pasadas. No es el primer domingo que paso en cama, alejada de todo y todos. Desaparecida. Un día que no existió. La madrugada sí, por desgracia, para hacer del lunes un día de los duros. Despiertas, son las 2 a.m., y cuando falla el libro, en plan obsesivo te dices: voy a buscar las puñeteras recetas. Perdidas hará casi un mes. Igual han caducado y ya no pueden aceptarlas. En mi vida había perdido el fajo de papeles que me aseguran un mes de medicación. Y las encontré, por fin. Dentro de la libreta que no he tocado en demasiados días. Tengo sueño, tomé las pastillas de la noche incluso con un extra para dormir, pero me ha podido todo. . . . Se hacen las 11. Un día más lavándome como los gatos. Lo bueno del invierno aquí es que con este frío puedes salir con un gorro, que disimula muy bien el cabello, que no está sucio pero sí lleno de crestas de punki. Tareas: ir a la farmacia. Recoger algo la casa. ¿Marcharme unos días de Madrid? Me da pánico, con este sueño caprichoso. Y no quiero meter la depre en la maleta otra vez, para qué voy a engañarme. Escribo poco, para qué, poco más hay que contar de la vida cotidiana. . . . P.D. Escrito ayer, lunes. Solucionado lo de la farmacia, y recogida la cocina. Hoy estamos igual, con otro pretexto, levantada a las 4.43., con un humor de perros y la cabeza chirriando por la medicación de la noche. Mañana (hoy, martes) me he impuesto cocinar, al menos un caldo, como tarea doméstica. *** Acaba de llamar Padre: "señorita, ¿cómo van esos ánimos?". Que no tenga prisa en irme, que primero deje a la depre. Le digo que mañana voy al psicólogo, y que espero esta misma semana irme para Madrid. Llevo aquí demasiado. Él prefiere que esté con Madre. Madre ya está que no sabe qué hacer. Esto no puede seguir así mucho tiempo. Pero es que es raro que coma o cene con ella... Nunca tengo hambre a mediodía, cómo puede ser de otra forma si me levanto pasadas las 12. Es hora de irse, a la que tenga un soplo de fuerza para hacer la maleta. Supongo que el hecho de no tener ropa para el otoño que ya ha caído por aquí tiene algo que ver en esto. O que hoy sí he experimentado "la resurrección de los depres" (así llamo yo cierta reactivación hacia las 18-20h.) y ha sido casi un alivio, ya que me he pasado el fin de semana en catatonia y entre sábanas, durmiendo récords. Yo qué sé, hoy ha sido distinto. Vengo de la calle, y eso sí es un notición aunque salí con Madre. Eso sí, el meterme en la ducha fue cosa mía. No digo cuántos días hacía que me esperaba el chorro de agua en el coco... Tengo mucha confianza en la visita de mañana. Necesito centrarme... y dejar la depresión, o que ella me deje. Dicho sea, para los conocidos que asoman por aquí para recibir noticias mías, y que no se acostumbren, que el blog no es el periódico. Por cierto, saludos. Os dejo otro de los diseños de Javier Mariscal. *** Se acaba de ir la pequeña tropa (tres somos multitud) a la que invité a cenar el tradicional pan con tomate y buenos embutidos. Mañana (hoy) me meten en un coche "de fumadores" y pasaremos el fin de semana en una población de la costa del Maresme. Todavía hay tiempo para decir que no, pero se intuye que no me dejarán escapar tan fácilmente. Espero no dormir más de diez horas esta noche. Ayer me puse nerviosa, no concilié el sueño, y ahora la cabeza me baila con cinco horas de vida social en mi propia casa, pues allá donde acampe, en este verano ya nómada, por salud mental es mi casa. Además, con mi madre, bien. Mi psiquiatra me ha ajustado las dosis del cóctel. A esperar unos días... aquí. No me muevo sin tenerlo claro. *** Tras la ingesta de algo de comida, y con la prisa en el cuerpo que me estaba contagiando mi madre "tengo que irme me esperan tengo trabajo", reaccioné a la desesperada. Me vestí de forma exprés, lo metí todo en el bolso (no fuera a dejarme algo, no cuando salgo del barrio), y me largué. A la pelu. Con un par, que los necesito para oler y soportar el tinte en el coco, por no hablar de la cháchara de los peluqueros. El móvil echaba humo entre Kidam y S., a ver dónde y cuando... un más o menos a las 19.30 resultó bastante exacto y nos encontramos exactamente en Paseo San Juan esquina Provenza. Ansiosos por contárnoslo todo, buscamos un bar. Tuvimos suerte: una vez sentados, empezó a llover con la mala leche habitual en Bcn. Blablablablablabla. Cerró el sitio, y salimos a la lluvia (llevaba paraguas)... hasta encontrar un restaurante chino, donde cenamos a lo grande. Más blablablablabla: la de cosas y novedades, desde mayo. Llegué a casa de mi madre hecha polvo, pasadas las 23 h. Al despedirnos, ya se me fundían las neuronas y me podía el cansancio. He dormido 12 horas. Mañana es fiesta en todo el país, que para eso es el día de la Hispanidad, y no recuerdo exactamente con quién he quedado. Me suena que con mi hermano (y familia) y con tres amigos. De ser así, acabaré aniquilada otra vez. Espero noticias de mi psiquiatra. Y lo que daría por un teclado decente que no me haga barbaridades. Me ha quedado bien el peinado. Pero no se me pueden hacer fotos: sigo haciendo mala cara. *** "Astupendu" es cómo se pronuncia en catalán "estupendo", la misma palabra que en castellano por préstamo lingüístico. Cuando lo oí en el vagón, siempre alguien con el móvil... me dije "aideumeu" (ay diomio). El tren era una "astupenda" entrada a esta tierra, la que me vio nacer, y a la que vengo a cumplir los 40 años biológicos. Me siento un poco salmón. Es cierto que un círculo parece cerrarse en mi vida. De la depresión, pues no sé. El episodio se exacerbó y ahora supongo que estoy saliendo, poco a poco. Por eso también estoy aquí. No "aquí, en Madrid": en Barcelona. Y conectada gracias a un amable vecino. *** El cielo comprendió tanto a Henri que cayó una tormenta de mil demonios. El antidepresivo está actuando: salió esa tarde, y no pudo volver hasta que no amainó la cosa. Henri tiene una casa preciosa. El único problema es que una mitad se halla sobre una escalera. Es cierto que va bien porque al menos, si estás encerrado, ese ejercicio haces (empiezo a notar cierta tonificación en las piernas), pero me asusta bastante la cosa cuando estoy drogadilla o mareada. Qué lento es todo, para mí la mejoría es tan paulatina. Arrastro material histórico, por ejemplo: todavía no "sé" comer al mediodía. Otra cosa que perdí cuando dejé de trabajar, supongo. Mi madre recordará sin duda cuántas veces dejé el plato a medias. No, mi hora de comer es hacia las 17 h, mal hábito del que mi psiquiatra está al corriente. Henri por el contrario es muy puntual. Está cocinando, he asomado y parece delicioso, pero es esa sensación tan asquerosa del "no me veo", "no va conmigo". Espero que comer acompañada me ayude. He pensado que un zumo de tomate me abriría el estómago. Hemos estado de limpieza. Denota más pilas, necesidad (que no ganas, no confundir) de actividad por parte de ambos. Pero confieso que me desborda esta casa, comparada con mi mini-apartamento. Más espacio sería bien recibido, pero no podría con un lumbago diario sólo por pasar la escoba. Lo bueno es que ninguno tiene prisa. Lo bueno es que somos conscientes de nuestras limitaciones, y la ansiedad es la primera no bienvenida que se presenta por ambos lados. . . . Enla cocina, hacia las 13h: Henri: mírala ella, que viene con el cenicero con DOS colillas a vaciarlo. Blue: mira, no me hagas recordarte lo tuyo con la escoba. Cada uno con sus manías. Nos reímos. Debería tomar nota de más diálogos hilarantes. . . . Este ordenador no duerme. Descarga películas y series de TV. Hemos pasado muchas horas viendo esos discos. Cerca de mí anda mi libreta multiuso: escribo notas personales, escribo algún borrador para colgar aquí, y ahora hay un montón de páginas con anotaciones sobre todas las gestiones telefónicas de estos días de secretaria. En estos momentos, se está planificando el día de hoy. Joder. Me llama a comer. Qué sensación tan extraña. . . . Eran las 16h. para mí, una hora pronto, pero para él, muy tarde: le ha sentado fatal, la comida. Al paso que vamos, casi que el planning de hoy será nulo en favor del de mañana, pues hay mucho quehacer en la city. Necesito sentirme arropada: le pido un albornoz. En la planta baja, un sofá con chaise longue y almohadas también nos arropa en nuestras sesiones de cine. Pero el pasado 11 de septiembre, Diada en Catalunya, pusimos TV3 (desde aquí llega señal por tdt). Emitían el concierto de despedida de Lluís Llach. http://www.goear.com/listen.php?v=72bf533 (alternativo): http://www.goear.com/listen.php?v=9fdbcb3 (alternativo): http://www.goear.com/listen.php?v=681f264 . . . Llorando como magdalenas al terminar esta canción, ambos dimos el concierto por acabado. Demasiado sentimiento como para seguir: esa canción es sobredosis. Sentimos necesidad de estar solos sin decírnoslo, y creo que acabamos cada uno en un piso, con sus pensamientos y emociones. "Que yoooooo", aaay, ese jooooo cómo duele en el alma, en directo se te pone la carne de gallina aunque estés en el salón y no en el auditorio. Mientras escribía este post, me asaltó la canción de nuevo. No recordaba habérsela "adjudicado" a nadie, a ningún amante ni persona... ... porque guardo recuerdos emocionales de canciones o películas a fuego, de forma que recuerdo dónde fue y con quién estaba.... ... "Amor particular" ahora sí tiene un tiempo, lugar y alguien a quien recordar: el dúplex, Henri, Diada 2007. AMOR PARTICULAR . . . Anda, ahora me entero de que tiene una versión con el Josep Carreras. Se puede escuchar en http://www.youtube.com/watch?v=I2_sCcJeHx4 Por favor, escuchad la original. Porque es la banda sonora de este post. P.D. Aparece Henri por la escalera: "mírala, ya decía yo que o estaba escribiendo, o me la encontraría enroscada en la cama". *** Lunes ¿Qué aconteció? La sobremesa con los invitados se alargó hasta la medianoche. Difícil, escapar de eso cuando se es anfitrión, pero conseguimos llegar a la cama sobre la una y media. Luego me di cuenta de que nos habíamos librado de ellos por el procedimiento que usan los padres con los peques: dejarles viendo una película. Hoy nos hemos despertado con una especie de resaca, de las fuertes, pero no de alcohol. De cansancio, y de pastillas pautadas. Abrí los ojos hacia las doce del mediodía con una tostada de impresión, pero lo que no he contado es que me dio un pequeño insomnio hasta las cuatro y media. Estoy leyendo un best-seller, género que no me gusta pero va bien para estas noches tontas. Hay que aprovechar el momento. Si los ojos caen, hay que dormir ahí. Si uno tiene ganas de llorar, y reprime ese momento, tampoco lo conseguirá. A veces, es mejor para el ánimo el buen llorar que el buen dormir. Esta madrugada, tres búhos tomábamos una infusión en una animada tertulia que tenía lugar con todo el vecindario en silencio. Una se siente culpable en cierto modo: si trabajase, estaría en la cama o porque sí o porque también. Uno reconocía que el bajón le llegaba a eso de las 21 h. “y si no me duermo entonces, malo”. El otro, a las 23 h. Creo que mi punto está entre las 00.30 y la 01.30, pero ya no me atrevo a afirmar nada al respecto. Martes Blue: ésta la apunto y la cuelgo, para que no se nos olvide. Dos bipolares perfeccionistas hasta decir basta. Pero claro, la vida no es perfecta, lástima porque no podemos prever los daños. Es que sentir el daño a lo judeocristiano es muy fuerte por lo destructivo: puede anularte. En el otro sentido: ¿perdonarte el daño que has hecho? De vez en cuando sigues en ello. Pero ay, qué pasa cuando nos lo hacen y destrozan la membrana que nos protege de nuestra hipersensibilidad. Que... menos mal que tenemos una mano cerca. La vida nos hace daño, pero quedarse en casa definitivamente no es vida. Sentir cómo te atraviesa el alma la brisa de una playa no contaminada, de noche, sí es vida. Cuando el sol no hace daño, y consigo no comparar los colores del cielo sobre el mar y sobre Madrid. *** Esto sí que no estaba previsto, de forma que nunca tuve miedo al fenómeno. ¡Estoy diciendo mis primeros laísmos! Pocos, pero me atacan a la estima castellanoparlante que no es perfecta, pues soy leísta. De momento, me los pillo yo misma y mecagoenLa. Hay quien se ríe, sin acritud. Esto de la inmersión tiene sus peligros. *** La verdad es que toda esa fruta y verdura le están sentando bien a mi cuerpo. Esta noche decidí cenar un gazpacho frío. Había comprado un brick de la variedad "suave" pues nunca fue plato de mi agrado. Pues no, me equivoqué y no lo he notado hasta que no he dado el primer sorbo. El resto, para dentro ha ido, que peor es el vodka. Pero qué sudores me han entrado con los pimientos. Agua de Vichy, para todos los males que no sean de amores. *** Sin foto: imaginad el vaso de gazpacho vacío. Pero qué paz. Creo que empiezo a ser yo de nuevo: 8 horas de buen sueño. Y tras vítores, petardos, y sonido de cláxones, creo que la liga de fútbol ha terminado. . . . Al día siguiente: De nuevo buen sueño. Los madrilistas están de muy buen humor. Quizá ellos son los que han conseguido que hoy luzca un magnífico día de primavera con ese azul en el cielo. Ya les gustaría una playa para celebrarlo, pero ahí se la pinto. Quiero quiero quiero... no demasiadas cosas. Ducharme, vestirme, y salir a la calle pero unas cuantas horas, de paseo por la ciudad. Es un buen deseo: no estoy habituada. Ahora, poco a poco y buena letra. Todavía necesito ayuda para según qué tareas, pero ya me levanto de la silla sin preguntarme dónde iba, qué iba a hacer. No estuve dos, sino cuatro semanas con la pastilla Z. Siento que de nuevo he sobrevivido a los avatares de la enfermedad, y por ello me siento fuerte y victoriosa. Pero además, que vuelvo a vivir. Y que bien pensado este año, de aburrido no tiene nada. *** 23 de mayo: en tránsito Me equivoqué de tren al pedir el billete, pero da igual, aquí estoy. En tránsito de nuevo, después de 12 días, a mi casa, en Madrid. Qué pesada soy al repetir eso, pero al final mi gente lo va entendiendo. Hemos quedado el próximo mes de mayo. Estaría bien tener alguna tradición, ahora que nuestras vidas están separadas por la distancia. Suena: I'm on fire (Bruce Springsteen) Escrito en el tren. . . . 24 de mayo: fin de trayecto Me salió algo mal el truco de la pastilla para dormir. Drogada estaba, sí, pero me la jugó la cabrona: me dio un hambre de esas de arrastrarme a la cafetería a por un bocadillo. Un plato de pasta hubiese comido, y ¡lo ofrecían! (pensé: como en casa). Que la peli fuese mala ayudó sobremanera a que desconectase de este mundo. Desperté mientras entrábamos suavemente en la estación de Atocha, con la locución bienvenidos... no olviden sus efectos personales. Atontada, llamé a mis padres: sí, sí, he llegado bien. Han caído tormentas en Madrid, de las históricas. Y sigue... collons, com plou (cojones, cómo llueve) Qué buen tiempo ha hecho estos días en Barna. Ecos me invaden, de olores, colores, sabores... Recuerdos que ahora, al ver las fotografías, sé que perdurarán en el lado positivo del cerebro, esté donde esté. Fin de trayecto, vuelta a la vida "normal": compra, deshacer maletas. No sé dónde meter tanto papel y libro, para variar. Suena: One night in Bangkok (Murray Head). Me mantiene despierta esa versión larga de 5 min. Escrito al volver del supermercado. La hora de Blogia sigue sin acertar: estamos con la puesta de sol, y algo se ve a pesar de las nubes. *** Foto: estación de Francia de Barcelona. En el tren, de nuevo con mi mejor amigo no humano, el que me soporta cada día a cualquier hora: mi portátil. No soy la rara, de hecho me incoporé tarde al club del "mira qué tengo para entretenerme". Música, un par de documentales, algún libro incluso, o una hoja electrónica en blanco para escribir. Pero me ha dejado flipada que el móvil funcione como módem. Nunca imaginé que tendría Internet en un tren. Estoy cansada, y era lo que quería. Antes no me estresaba viajar, al contrario, era emocionante y me pasaba medio trayecto en la cafetería, hablando con otros viajeros solitarios, extraños compañeros de viaje que a veces compartían confidencias. Ahora no, no se puede fumar ni en la cafetería, ya no es lo mismo y intento permanecer relajada, ojalá pudiese dormir y despertarme allí, en brazos de mi madre que me vendrá a buscar a la estación. Los jóvenes del vagón (menudo alboroto, me recuerdan a mí misma en tiempos) no van a poder con lo que me he chutado para dormir. Mi compañero de asiento es admirable: pretende leer un ensayo. . . . Pero acabo de despertar cerca del aeropuerto de Bcn al lado de un joven licenciado universitario que me habla de vd. Me dice que le gusta Brahms. Le debo parecer una hortera, con Strauss. Yo le tuteo pero él no cambia su habla, sólo al catalán. Concluyo que los jóvenes saben quién es viejo, lo aparente más o menos o no, al margen de la cortesía. Los niños saben quién es adulto de entre los jóvenes, también. Espero que la infancia siga hablando de vd. a esos adultos. Estoy aturdida. Esto de despertarse a las 21.30 de una larga siesta química... queda un cuarto de hora todavía, y voy a fumar medio cigarrito clandestino al baño. Ja sóc aquí. Después de cinco meses. *** Escrito en el vagón número 3 del Alaris Madrid-Barcelona. Imagen: logo del programa de sátira política Polònia de la TV autonómica catalana (TV3). Mail reporte a Madrid: Ya tengo los 40 Catalunya: domingo 11.49. En plena tostada pastillera. Noto la resaca por todas partes, no sabía que tener pensamientos impuros con Jean Reno sería parte del paquete-factura matinal. También cuenta que me puse a ver el Polònia que compré tras postear y de nuevo me partía de risa, y además ya drogada. El mejor sketch: Maragall y Montilla (PSC) ya retirados, en la residencia de ancianos: el uno con la memoria a ratos, el otro con la mueca de serio-parao ya enquistada, y les visita el Mas (CiU) con el tic de ponerse laca y la historia de que por fin han conseguido que llegue el AVE, gracias a los patrocinadores: su trazado incluye un parque temático y un almacén de muebles. Llega un celador y se lo lleva... al ala psiquiátrica de donde había escapado: "¿pero no ven que está convencido de que las obras del AVE terminaron?" Desde luego, en plena campaña electoral las promesas incluyen cambios en esa vía férrea de alta velocidad. A estas alturas. Qué país, Catalunya y España van no sé si mal del todo, pero sí a trancas y barrancas. Tras años de numerus clausus en las facultades de medicina, oh, ahora no tenemos médicos y escasean especialistas en los hospitales, pero qué falta de (pre)visión. A saber con qué o quién van a llenar los nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid. El otro día retuve el dato trágico-cómico de que en el índice de suicidios entre los médicos, el ránking se lo llevan: 1) anestesistas, 2) psiquiatras. A estas alturas, Barcelona es un parque temático para turistas. Todavía no es verano y los autobuses turísticos van de dos en dos. No soporto a los guiris, y esta ciudad, ahora que donde había una fábrica se está levantando vivienda, algún lugar verde, y varios hoteles, vive de esos ingresos. Sol, playa, alcohol y tabaco a precios para ellos razonables, y por supuesto Gaudí. Hay turismo de varios tipos, desde el de lujo hasta el low cost, pero me da igual: el barrio gótico es de todo menos el lugar tranquilo que recuerdo. Si quieres hacer feliz a un madrileño, llévale allí. Les encantan "las piedras", en segundo lugar: la playa manda. Por eso la prefiero de noche: ahora mismo, estará a rabiar de lugareños y guiris. Además, no puedo tomar el sol. Llevo todo el año factor 50 en el rostro, y me cubro el resto del cuerpo. Me miran porque voy cubierta, y porque el resto se ve blanco. Hace años ya, y ya me la repampinfla. A Jamaika tampoco le gusta el sol, recuerdo. Traje tres gafas de sol para escoger, para vestirme ante el sol, y para disfrazar estos ojos raros por las pastillas ante mis semejantes. Al final tendré más gafas de sol que bragas. Me hacen la misma falta, eso y un poco de factor 50 en la cara y el bolso, en plan retocarse el maquilllaje. Típico domingo en el que escribo por la mañana, porque otra cosa no puedo hacer: atontada, torpe, lo de siempre. La diferencia con Madrid es que entra brisa del mar. Madre compró las tazas, digo... el periódico. Antes, era tiempo de dar un paseo por las Ramblas, eso antes del turismo masivo. Ahora, tampoco te libras de la multitud en la playa, pero es otra historia, parece que haya más sitio para todos. Pero hoy no: es hora de vestirme para asistir al cumpleaños. Pero qué tranquila me quedé tras dimitir de la Comissió de Festes. Y no tengo billete de vuelta, a estas alturas, cosa que me escandaliza. No sé cuándo volveré a venir a Barcelona, y reparo en me quedan tareas pendientes aquí, por ejemplo las que ahora mismo no puedo realizar. Por eso ahora dudo en alargar mi estancia al menos un día. Pero no demasiado: empiezo a dormir menos de ocho horas. No es peligro de subida para mí, porque recobro lo no dormido durante el día, pero no con siesta normal sino con desconexión cerebral, sin duda molesta para los que me rodean, porque yo ya estoy acostumbrada a quedar mal conmigo misma. *** Como escribí ayer, para mí es un día más, como un domingo con los comercios cerrados. Lo que tienen de raro los días de puente, o vacacionales, es que el espécimen single, si se ha quedado atrapado en la ciudad, ataca. Gente en la que no piensas, de repente te llama. La soledad aparece cuando tu casa está vacía, las calles también. Qué triste, acabas de cobrar y no tienes con quién gastarte la pasta tomando unas cañas. Quizá no te apetezca una cita, pero nadie te quita media hora al teléfono. Eso, y el chat, entretiene por lo menos. El single abandonado intenta llenar la Compañía así, de forma genérica, a toda costa. He hablado ya con dos amigos. Con el primero, ha sido espectacular: recién levantada, apenas podía terminar una frase sin el "oye, ¿qué te estaba diciendo?" "Rebobina por favor, ¿de qué hablábamos?"Divertido, si te conocen y saben que estás drogada con los efectos secundarios. Es el día del trabajo, y sigo limpiando, no sea que se me pase la buena racha. Me pongo un "House Classics" que es un verdadero coñazo. Hay que estar en otra onda para disfrutarlo. Como le dijeron a un amigo, con esta música, o: 1. Te gusta, 2. Vas drogado, 3. Vas borracho. A mí me gusta, sin drogas, pero ahora me carga. Cambio a hard rock. Acabaré con los nocturnos, fijo. Me voy a obligar a escuchar música, es lo único que tengo claro. Contesto a uno de los lectores. Le digo algo así como: Cantar es bueno, es alegría. Lo malo del tema bipolar es que ya ni dejan a uno que cante, le dan una pastilla para que se calle. Quiero decir que no todo es un síntoma. Quizá mañana no te apetezca la música. Quizá sea parte de mi declaración de principios. Trabajo en lo mío: un poco de marujeo, otro de contestar corros, escribir algo, un poco de vida social telefónica (necesaria para funcionar y no caer en el ti mismo), algo de agua y jabón, y si hay mucho valor, vérmelas con la lejía o la plancha. Quizá acabe saliendo esta tarde, quién sabe, aunque salir a la calle sigue siendo uno de mis trabajos, y el más costoso. Ver películas sigue siendo una opción, estos días. Que me cuenten cuentos. *** Lo malo de los ordenadores es que tienen muchos cables. Al final, entorno al enchufe se forma esa amalgama que tiende a enmarañarse y a retener todo el polvo posible. A mi madre la tenía de los nervios eso cuando vivía con ella. A mí pues me parecía de lo más natural, aunque resultara un verdadero coñazo arreglar el tema. En mi casa ahora sucede lo mismo. Un mueble auxiliar tapa el desaguisado. Pues esta semana me decidí a enrollar cables y a limpiar el rincón como es debido, no con un plumero. Vengaaa a sacar trapos, ya puestos. Como acaban negros, más de nicotina que de otra cosa (qué asco da), luego hay que meterlos en lejía. Ayyy ese olor es tan desagradable que la operación, muy sencilla, lo admito, tiene la frecuencia aproximada de la limpieza del otro rincón. Lo bueno del tema es que esta vez me he puesto música, de los 60 y 70. Y que cuando se ha puesto a llover, todavía no había limpiado los cristales por fuera. Bueno, me esperan los guantes. Objetivo: dejar la casa decente "por si ha de venir el médico", que decía la familia. Y hacerlo un viernes, ya que puedo, que el sábado está para salir. . . . P.D. Ayer no subí el post, me despisté porque me lié con el desengrasante. *** Una agorafóbica sale de su morada de persianas bajadas a buscar de nuevo ese sol poniente a eso de las siete. Se protege de la multitud con gafas a modo de antifaz, se ha cubierto el rostro con factor cincuenta, y tapa su figura con un abrigo negro hasta los pies. Si además lleva un corte de pelo pensado para ir despeinada, ya tenemos a la loca de lavapiés dando guerra por el centro. Me siento muy insegura a pesar de las máscaras. A veinte grados, demasiado abrigada, pero sé que sudo por ansiedad, y sigo adelante, haz un esfuerzo porque valdrá la pena. Mierda de fobias. Hago fotos con el móvil. Lo que faltaba para que la opción b sea la de que te tomen por guiri. Y un imbécil me hace una. No estaba prevista compañía, pero J. me llama "por favor sácame de la oficina yaaa"; para ello, debo tomar el metro - no pasa nada, señores- cuando el podómetro marca tres km. Ya decía yo que la cosa había ido bien: cuatro minutos en un andén que no llegará a los cinco m., y algo más tarde, diez minutos el vagón parado sin luz, a una estación del destino (si lo sé, me bajo). Resisto, como cuando nos quedamos encerradas N. y yo en el ascensor... jaja. Es irónico que te deje indiferente eso y que cualquier otra gilipollez te provoque un ataque de pánico. Pero todo tiene su truco: quizá a medio km. de casa me tomé el extra de ansiolítico. Ni se sabe cómo, acabamos en el templo de Debod. Ya es de noche, y una foto, no la que hubiese querido, vale algo la pena. Llego a casa a la hora de las cenicientas, pero me da un insomnio de narices, tanto se alarga que decido tomar las pastillas de la mañana, pero me levanto seis horas después de muy buen humor. El sol carga las pilas... P.D. Esperando a las 19 h otra vez, con la esperanza de que asome el coraje para salir. *** Arriba todavía charlan animadamente mis vecinos con sus invitados. Qué recuerdos, yo también solía hacerlo de vez en cuando, pero las cosas son diferentes y aquí en Madrid también. A medianoche todavía no me había dado cuenta de que era hora de apagar las luces, yo estaba bien (mejor de ánimos, más activa, lo de siempre) y he decidido que quiero que me cuenten una buena historia. Hoy, en la televisión, pues no. Ayer lo intenté pero me quedé dormida en el sofá y no recuerdo más allá del primer cuarto de hora de la película. Me he tomado las pastillas, y voy a empezar a ver una película que me regalaron. Si me quedo en el sofá, mala suerte, pero al menos me estarán contando una historia, que necesito para acabar el día. Que tenga inicio y final, cosa que un libro ahora mismo no puede ofrecerme porque debería empezar uno que acompañe al de relatos que lleva ahí pocos meses pero demasiado tiempo para lo que "debería ser normal". Pienso en las calles del centro de la ciudad, en todo el mundo que está intentando divertirse, y yo en casa, pero no lo lamento... estoy bien sola. Mi elección es una película de 2004. Tengo tal agujero de esa época, por haber estado tan mala, que la estoy disfrutando a posteriori. La fiesta sigue arriba... :) ... Bis No me enteré de la marcha de los invitados de arriba. Vi la película, una comedia romántica gay. No recuerdo bien cómo acaba, esto es normal y afecta también a la lectura de noche. Me había re-cenado una ensalada a las 01.30, pero seguí comiendo. Me he despertado en el sofá a las 8.30 por culpa de sueños sin sentido que empezaban a convertirse en pesadillas. Sin energía, a pesar de haber desayunado. No he dormido ocho horas, pero ayer a medianoche era impensable meterse en la cama con éxito. *** Tropecientosmil puntos bien pagados en forma de tráfico de dos años o más me permiten un jugoso descuento para un terminal de móvil. El pobre que me compré en plan urgencias cuando se me cayó uno en el agua de fregar ya estaba chocheando. Ahora tengo un trasto que no pesa más pero uy, con cámara, radio, y nosecuantascosas que no voy a usar. El bluetooth ya está estrenado, E. me ayudó a activarlo e intercambiamos archivos antes de marcharse. A él le hice la primera foto. Ahora tengo en qué entretenerme: configurar un cacharro nuevo sin mirar demasiado el libro de instrucciones puede ser divertido o desquiciarte. Le he dicho que NO a algo que por supuesto, debía ser SI. Muy típico en mí, nunca aprenderé que a efectos de trastos y desarrollos tecnológicos has de decir siempre I agree aunque no lo tengas claro. Extrapolable a demasiados aspectos de la vida. *** Es posible que... *** Qué bien se me da cancelar las cosas. Posponerlas. Años de práctica. O indisposición declarada, o anticipación a lo que ya sé, que no seré capaz de ir al centro a hacer una gestión o de presentarme en el médico. Pánico antes de. Y si lo hago, una de dos: o no pasa nada y mis temores eran infundados, o sí lo eran, y me quedo tiesa en plena calle. No sé cuándo podré llevar agenda. *** |