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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Secretarios malignos y pastillas benignas

Secretarios malignos y pastillas benignas

Martes

Y después de pasarlo bien, al más puro estilo bipolar, baja lo que subió. Hoy sé de dos casos de este síndrome. Como es fácil hablar desde fuera y me he acostumbrado a ser la abogada del diablo, pongo el piloto automático y entablo conversación con el mensaje: ya te estabilizarás. Quizá sólo se trate del síndrome de los lunes vuelta al trabajo, o el ya se acabó la fiebre del sábado noche. En ambos casos, el aterrizaje a la rutina, a una vida que no funciona como nos gustaría, resulta traumático y por ello, deprimente.

No hay baches en mi rutina anímica y siento pánico escénico ante las oportunidades que se me brindan para que las cosas cambien. Nos han invitado a ir a Barcelona: este fin de semana es La Mercè. Pronto, pronto para tanto jaleo: basta vernos tirados en la terraza. Charlamos, y fumamos mucho.

 

Miércoles

Apenas dormí esta noche. Ataque de ansiedad nada más tomar las pastillas. Más tarde, intento que el libro me deje KO. No hay manera. Voy al salón. Al final me duermo. Pero a las 6.30 estoy conectándome. He tenido una pesadilla de esas en las que mi familia (normalmente mi hermano y Madre) cobra vida en películas tan raras que me despiertan con muy mal cuerpo. Me conecto, esta vez con un motivo: debo investigar lo del concierto de Springsteen por encargo de mi tía rockera. Por qué leches no actuará en Barcelona esta vez...

Le debo un mail a mi psiquiatra hace mucho tiempo. Hay tanto por hacer. Recuerdo cuando en el 2003, ya enferma y mucho pero sin diagnosticar, uno de mis compañeros de piso se adjudicó el papel que denominó "secretario maligno". Me hacía mucha gracia cuando adoptaba la pose, y me daba caña, y ayudaba mucho cuando estaba bloqueada. A eso lo llamo yo compañerismo, cuando no amor.

Desde ayer, soy la secretaria maligna de Henri, con lo que no hago sino acumular puntos para que me eche. Pero ya sabe que espero de él lo mismo cuando venga a Madrid. Hay que tirar el uno del otro, a veces sin compasión alguna, por cojones han de hacerse las cosas. Por ejemplo, ir a la farmacia a por recetas. Desearía que volviésemos juntos,. Ya me he acostumbrado a su compañía real sin esfuerzo porque creo que congeniamos bien.

Ayer empecé mis labores realizando varias gestiones telefónicas. Por experiencia propia, sé que cuesta mucho cuando uno está flojo. Por eso, como secretaria, puedo hacerlo por otro. No podría hacerlo por mis asuntos, pero es como trabajar. Y sé trabajar, pero doy el tirón y luego pago con mucho estrés. Quizá por eso no dormí, y porque Henri parece irse abajo por momentos y saco fuerzas para sujetarle. Lo que estoy pagando ahora mismo: y quién coño me sujeta a mí, que lloro cuando lloran a mi lado.

. . .

Todo tiene una razón de ser. La biología tiene sus reglas, y una de ellas es que el cuerpo se altera con la menstruación. De ahí el no dormir y esta extraña mejora. Este mes viene en plan bueno: me siento activa. Ahora entiendo el por qué de esta energía, aunque no haya dormido. Y sé de sus limitaciones: tendré un síndrome de bajada en pocos días. Quizá en dos ya esté de nuevo tirada, apática, sin pilas. Espero que Henri haya remontado lo suficiente como para ejercer de secretario maligno.

. . .

Que me dure la buena racha. No recuerdo haber estado tan lúcida en mucho tiempo. Mi cuerpo está muy débil por el deficiente descanso, pero tengo fuerzas para la escoba y "coco" para escribir. Y he llamado a mi madre, y le he dicho que la echo mucho de menos. El mayor logro del día, sin duda, escribir por fin a mi psiquiatra, una vez tuve medio claro qué debía decirle. Lo triste fue leerme "no se dice alegremente que he perdido dos meses de mi vida, en la nada: julio y agosto".

 

Jueves

Terraza de Henri. Media mañana (cuando he despertado): hora del té.

CRASHHH.

Henri: ¿Qué ha sido eso?

Blue: se ha roto la silla de plástico (sobre la que estoy sentada).

Henri: JAJAJAJAJAJAJAJAJA. ¡Pensé que te había explotado el tampax!


Y risas, y carcajadas. El día tiene sus momentos de respiro anímico... menos mal.

 

Viernes

Desperté tres veces esa noche. Una de ellas, Henri también lo hizo: me encontraba gritando, o hablando en voz muy alta. Se alarmó mucho: de haber estado despierta, lo mío sin duda era un brote psicótico. Pero no, sólo era un sueño de esos en los que me peleo normalmente con mi familia. Seguí soñando el resto de la noche: por la mañana, tenía la cabeza hecha un bombo.

Pero una vez espabilada (él tiene el sueño más ligero pero durmió unas nueve horas), nos acercamos a la ciudad y estuvimos por fin realizando varias gestiones de las que estaban anotadas en el planning. Entre eso y la regla, pinché de mala manera. Henri osciló entre el no hacer de la depresión y el "esto es un esfuerzo sobrehumano, pero lo hago porque debo".

. . .

Hoy el tiempo parece haberse detenido. Debíamos seguir con las gestiones, pero nos tocó sincronizarnos, en estado de ánimo y también en el bajón que proporciona un día de actividad intensa. Henri vuelve a estar bajo, y a rumiar.

Blue: mira, qué cielo más nublado.

Henri: me encanta. Por una vez, el cielo comprende mi estado de ánimo. El mundo me comprende.

(Y mientras escribo)

Henri: ¡Está lloviendo!¡¡Ojalá truene!!

Blue: ¿para qué quieres que truene?

Henri: para que el mundo ruja por mí.

Así estamos. Espero casi impaciente la hora de la resurrección teórica de los depres, es decir, hacia el crepúsculo.

Henri (disgustado): ala, ha salido el sol. ¡Quiero mis nubes! ¡Quiero mis truenos! ¿Dónde estáis?


. . .

Y ahora, sin duda, lo mejor de la semana:

De martes a jueves

Comunicación verbal de la psiquiatra de Henri

- Dobla la dosis de antidepresivo, de 75 a 150.

Comunicación vía mail del psiquiatra de Blue

- Sube el antidepresivo de 10 a 15.

No importa el nombre de lo que tomamos: lo de los miligramos va según el principio activo. Lo cachondo es que nos han subido a los dos el fármaco más delicado en la "dieta" del bipolar.

¿Servirá para algo ese ajuste de antidepresivo? El lector puede dudar, pero nosotros tenemos la esperanza que nos otorga la experiencia de otras fases como ésta, y confiamos en nuestros psiquiatras.

A través de la ventana, el tiempo sigue bipolar, como nosotros.

***

Antecedentes: bipolares con problemas

Antecedentes: bipolares con problemas

Escrito en Madrid sin fecha, antes de hacer la maleta

Subastamos bipolar en problemas. En las culturas esclavistas, perdón por haber visto películas de romanos últimamente, al esclavo se le presenta lo más sano que se puede.

Supongamos que el bipolar sabe que está en la cuerda floja. Que en cualquier momento necesita una red, porque la ha echado en falta dos noches ya, dos de pesadillas despierto. Es la tercera noche, y tiene miedo. Es la tercera semana de sentirse en este punto: duerme bien dos días, luego vuelta a empezar. Hace poco tuvo una nochecita con paranoias de la que se recuperó no sé bien cómo, eso sí, con esa preocupación del qué podría pasar si se repite.

Dónde se han metido todos mis amigos ahora, se pregunta. No a los bipolares, sino a los de toda la vida: ¿a quién llamo si no me encuentro bien?. Si hay que llevarme a urgencias, o simplemente necesito compañía para no caer en los abismos de mi mente, como cuando se me va la pelota. Y me pasa cuando no duermo. No tengo cadena, red de apoyo real. ¿Qué haré si otro insomnio me mata?

Sí tienes cadena, amigo. Yo soy parte de ella, sólo que no tengo llaves de tu casa, ni tú de la mía, pues no vivimos cerca. Aunque yo sepa cómo estás, debes darme el teléfono de alguien, o no podrás recibir ayuda por mi parte.

Henri (indeciso entre su agenda): bueno... está mi amiga A.

Blue: pues dame el teléfono de A.

Henri (titubea): espera, debería avisarla primero, además hay que contar con la cortesía [de no ir dando teléfonos por ahí].

Blue: ¿Sabe ella lo que tienes, quiero decir, lo que vas a pedirle, en realidad?

Me refiero a los peligros que puedes correr en crisis, no a que tomas pastillas y eres el más bondadoso y carismático de sus amigos. Eso ya lo saben todos. Pero hay que estar informado sobre el TB, y hay que hacer el trabajo sucio de decir verdades cuando se te ve mal y tú no lo notas. A nadie le gusta escuchar cómo puede ser el lado oscuro de las cosas, el que más tememos. Luego, si las cosas van como fueron una vez como mínimo en el pasado, será otro golpe oír ese "quisiste llamar la atención". Es preferible tener una red que te diga en un momento dado, por mucho que joda: "ve al psiquiatra". Incluso, ser acompañado a la consulta, pues cuando uno está mal, ya se sabe que cuesta mucho.

. . .

Qué hubiese sido de mí sin red, hace ya cuatro años. Cómo olvidar aquél día. Blue en urgencias, sin orgullo ni estima, ni por su vida. Mariló la ha llevado como a un corderito.

Mariló: dame el teléfono de tu madre.

Blue: no, está fuera de Barcelona. No puede hacer nada y no quiero que se preocupe.

Mariló: pues el de tu hermano.

Blue: paso.

Mariló: BLUE AHORA MISMO ME DAS EL TELÉFONO DE TU HERMANO.

(El resto de la historia ya se sabe: primer ingreso por haber estado a punto de matarme. Del 2 al 13 de septiembre de 2004).

. . .

Me pregunta Myriam si he empezado "la guardia nocturna". Qué jocosa, me hace reír mucho hasta de la desgracia. Pues sí, la empiezo por mí y por el otro. Mis insomnios se cobran hipersomnias, no los de él. Este veranito no nos está resultando muy fácil a estos dos, a Henri y Blue.

R. me ordenó un día que le diese el teléfono de M. No rechisté. Si alguien sabe que estoy mal, a ella deberán llamar. Ya sabe que poca gente lo tiene, pero creo que M. está tranquila, aunque no para de pedirme señales de vida. La última vez que me vi mal les endosé la botica en custodia a esta pareja de amigos. E informé a mi red del hecho, para que estuviesen tranquilos. M. es el punto más fuerte de mi red: tiene llaves de mi casa.

En el extremo más grave del asunto, la cosa puede ser tan importante como intentar salvar una vida. Si a uno le queda una neurona, lo hará saber a quien se lo tome en serio, no al ignorante que cree que lo nuestro es psicológico y que el suicidio no es más que llamar la atención, es decir, joder a todo el mundo. De ahí que no todo el mundo pueda ser parte de tu cadena o red de apoyo. Conocer a la enfermedad, y a ti, y a ti+síntomas.

También tienen el teléfono de mi madre. Y yo tengo el del marido de otra amiga bipolar que me lo confió, y de alguna madre y hermano más. No quiero contar los teléfonos que tengo, pocos y de poca gente, sólo de quien sabe que quizá se me confiaría ese estoy en las últimas, que no siempre es consciente y expresado con tanta amargura. Claro que es más fácil dar alarma cuando alguien está muy deprimido, que cuando se sube a los mundos terroríficos del polo I. Eso creo ahora mismo, aunque quizá he opinado lo contrario en otra ocasión. Qué más da, hay que actuar de todas formas.

Quien ha estado cerca, muy cerca, da teléfonos aunque no se los pidan. Ahora estoy esperando a que A. consienta en que una desconocida tenga su número. Quiero que así sea, es una responsabilidad pero un deber con un gran amigo. Espero (y desearía) que M. piense lo mismo de mí.

Me tranquiliza saberme miembro de redes. Estoy convencida de que funcionan, lo he vivido en mi carne. Y me esperanza, aunque sea duro hacer las llamadas. Habré asistido entre comillas a algún ingreso, pero todavía a ningún funeral.

. . .

Tampoco olvido el día que recibí la llamada de su pareja.

Pareja: ¿Hablaste ayer con Henri?

Blue: sí, ¿qué ocurre?

Pareja: que está en el hospital, le llevó una amiga ayer de madrugada. Han tenido que hacerle un lavado de estómago, y queremos saber qué le ha pasado.

Nada me contó esa noche. Cuando le dieron el alta, supe que había sucedido de golpe, que se le fue la pelota. Lo pasé tan mal, me sentí tan impotente. Pero ni él lo sabía, lo hizo en un impulso raro. Mucho después, reconoció que había bebido esa noche. Relaté ese suceso en el blog en su día, muy impactada y emocionada.

. . .

Empieza "la guardia", el vivir de noche o sinvivir habitual este verano. Veré alguna película, o la serie de romanos, como estos días atrás. No me siento alarmada ni espero que se me llame, pero hemos acordado que lo hará si se encuentra mal. Esa es mi tranquilidad, de hecho. Aunque no tenga el teléfono de la amiga A. Por si él no lo recuerda, tengo el de sus padres. No me lo perdonaría nunca, o sí. Mejor prevenir que enterrar, pues no sé a qué viene eso que he leído (o no, por omisión o simplificar) o se dice de que en estado maníaco no hay suicidios.

. . .

P.D. Así estábamos antes de encontrarnos. Y a fecha de hoy sé que está valiendo mucho la pena permanecer juntos. Ayer Henri me dijo: por teléfono hubiese sido jodida la cosa estos dos días: tú mal allá, y yo peor aquí, uff. Me llamó un familiar y noté tranquilidad en el hecho de saber que tampoco estoy sola. También empiezo a recibir mensajes del entorno de él al respecto. Creo que nos sentimos más seguros, amparados, comprendidos, escuchados. Me siento mejor de ánimo ya, y lo sé porque estoy escribiendo de nuevo. Eso me da fuerzas para apoyarle ahora. Acaba de informarme de su visita al psiquiatra.

***

Búhos masoquistas

Lunes

¿Qué aconteció? La sobremesa con los invitados se alargó hasta la medianoche. Difícil, escapar de eso cuando se es anfitrión, pero conseguimos llegar a la cama sobre la una y media. Luego me di cuenta de que nos habíamos librado de ellos por el procedimiento que usan los padres con los peques: dejarles viendo una película.

Hoy nos hemos despertado con una especie de resaca, de las fuertes, pero no de alcohol. De cansancio, y de pastillas pautadas. Abrí los ojos hacia las doce del mediodía con una tostada de impresión, pero lo que no he contado es que me dio un pequeño insomnio hasta las cuatro y media. Estoy leyendo un best-seller, género que no me gusta pero va bien para estas noches tontas.

Hay que aprovechar el momento. Si los ojos caen, hay que dormir ahí. Si uno tiene ganas de llorar, y reprime ese momento, tampoco lo conseguirá. A veces, es mejor para el ánimo el buen llorar que el buen dormir.

Esta madrugada, tres búhos tomábamos una infusión en una animada tertulia que tenía lugar con todo el vecindario en silencio. Una se siente culpable en cierto modo: si trabajase, estaría en la cama o porque sí o porque también. Uno reconocía que el bajón le llegaba a eso de las 21 h. “y si no me duermo entonces, malo”. El otro, a las 23 h. Creo que mi punto está entre las 00.30 y la 01.30, pero ya no me atrevo a afirmar nada al respecto.

 

Martes

Henri: hemos de dejar de una vez por todas el masoquismo.

Blue: ésta la apunto y la cuelgo, para que no se nos olvide.

Dos bipolares perfeccionistas hasta decir basta. Pero claro, la vida no es perfecta, lástima porque no podemos prever los daños. Es que sentir el daño a lo judeocristiano es muy fuerte por lo destructivo: puede anularte. En el otro sentido: ¿perdonarte el daño que has hecho? De vez en cuando sigues en ello. Pero ay, qué pasa cuando nos lo hacen y destrozan la membrana que nos protege de nuestra hipersensibilidad. Que... menos mal que tenemos una mano cerca.

La vida nos hace daño, pero quedarse en casa definitivamente no es vida. Sentir cómo te atraviesa el alma la brisa de una playa no contaminada, de noche, sí es vida. Cuando el sol no hace daño, y consigo no comparar los colores del cielo sobre el mar y sobre Madrid.

***

Planchar el traje transparente

Admiro a la gente que llega a su destino, abre la maleta y en un plis plas todo está colgadito en el armario. Yo soy de las de "hacer camping", como dice mi madre.

Que alguien me explique cómo leches se saca una depre de una maleta. No importa a dónde vayas, tu estado de ánimo es tu traje transparente.

Al cabo de unos días, la ropa ya estaba convenientemente colgada del armario, y los zapatos bajo la cama. Pero ay, cuando se lava la ropa, hay que planchar.

Henri: mira, ésta es la plancha que te dije que compré el otro día.
Blue: vale, luego planchamos todo esto y la estrenamos.


"Luego", para un bipolar, puede ser cualquier punto entre el "ahora" y "el resto de mi vida". Aquí sigue el montoncito sin planchar, palabrita de Blue. No pasa nada, no, porque Henri lleva la friolera de un año sin planchar. Lo mío es sólo cuestión de medio año o así. En fin, ya nos animaremos.

Llevábamos una semana reflexionando acerca de cuál sería el mejor momento para planchar. Como si se tratase de ingeniería aeroespacial. Porque aquí el agua es muy calcárea, y había que decidir qué tipo de agua sería la mejor: si la del grifo (como que no, aunque en las instrucciones era bienvenida), destilada (la desaconsejaban), y, qué barbaridad de aguas: perfumadas... En fin, un lío. Demasiado complicado para dos bipolares sumidos en la apatía.

A todo esto, y mientras nuestros días psicoeducativamente correctos (de eso hablaremos en otro post) transcurrían, se anunció la llegada inminente de dos amigos de Henri. A veces, me recuerda a mi padre cuando dice: "la posada está abierta".

Pero qué maletas más pequeñas se gastan estos dos. No me extraña lo más mínimo que pidan la plancha al entrar por la puerta, si la ropa va a presión en ellas. Y quién dijo que los hombres no son presumidos. Lo que ocurre es que Henri posee ese extraño don de colgar la ropa de forma que no se arruga.

Se arreglan para salir. Y me apremian, es mi turno de ducha. Pero no es mi día de ducha, qué va. Hago lo posible por esconder la fobia social en una habitación donde sigue el montón de ropa por planchar. "Anímate" no es la palabra, nunca lo es. Ni me anima el olor a limpio y perfume de tres hombres. Ellos están animados, efectivamente: motivados. Yo no, y de eso adolezco hace demasiado ya. No me motiva nada, es más, me aterroriza salir y verme expuesta en lugares públicos, aunque lleve guardaespaldas. Fobias como acompañantes de depresión, de eso también está hecho mi traje transparente.

Pero volvamos a la sitcom. Salón de Henri, 10.30 de la mañana.

Henri: hola cari, ya estamos aquí. ¿Café?
Blue (en el sofá): siéntate aquí ahora mismo.
Henri se lleva las manos a la cabeza en un "déjame en paz, ya tengo madre".
Blue (le sigue hasta la cocina): me tenías preocupada, estaba a punto de llamarte. ¿Te vas a tomar las pastillas de esta noche?
Henri: yaaaaaaaaaaaa ya voy.


Tomamos el café-after: risas (y lágrimas) y anécdotas de la noche. Los tres guerreros se proponen descansar algunas horas. Y lo peor es que yo también me vuelvo a meter en la cama. Nada me motiva para seguir despierta.

Psicoeducativamente incorrectos. Aunque Henri afirma que hoy estará en la cama antes de las doce. Yo no puedo afirmarlo. Pero lo que sí sé es que después de semana y pico, mañana "el mundo" me espera (ducha para empezar, luego café con tal, quizá una cena), y no podré dar más excusas.

***

Con la depre en la maleta

Con la depre en la maleta

Tras pensármelo dos meses o más de electro plano por depre veraniega, escapé de Madrid. Del modo habitual: maleta hecha a toda prisa, y para Atocha (y tuvieron que ayudarme). Antes de medianoche, ya había llegado a la costa levantina.

¿Qué hay en Levante? Poco me interesa la playa. Aquí me recibe H.

De esto hace una semana y tres días.

Lo de vivir a 600 m. sobre el nivel del mar no tiene nada de malo. Sí lo tiene llegar al 0. Pasé algo más de un día mareada, por la tensión.

Han ocurrido cosas, sí. Vine por motivos muy justificados, y ya veremos cuándo acabará esto.

Lo interesante es la convivencia de dos bipolares. Cómo está por un lado la psicoeducación de manual, y por el otro la realidad.

Y nuestros ánimos.

Mejor sigo en otro post. Me ha costado mucho arrancar para colgar éste.

***

Esquizofrenia "para todos los publicos"

Esquizofrenia "para todos los publicos"

Hoy en la 2, en la "noche tematica":

00:15 LA NOCHE TEMÁTICA

ESQUIZOFRENIA

DIRECCIÓN: EN FUNCIONES-JOSÉ MARIA LLAMAS
REALIZACIÓN: CONSUELO LÓPEZ JAMAR
PRODUCCIÓN: JOSÉ LUIS ARGOTE

La esquizofrenia afecta a mas de 60 millones de personas en todo el
mundo, 400.000 en España. Los científicos coinciden en que no existe una
causa única de la enfermedad, sino que su aparición resulta de la
combinación de factores biológicos, psicológicos y culturales. Su
incidencia varía entre un 0,03 y un 0,12% anual en la población mayor de
15 años. Esta Noche Temática entra en los misterios que rodean a esta
enigmática enfermedad.

PARA TODOS LOS PUBLICOS

Incluye:



00:20 SOY ESQUIZOFRÉNICO, PERO NO ESTOY LOCO (DOCUMENTAL)

REALIZACIÓN: KLAUS SIMMERING

Delirios, paranoias, depresiones. Este documental refleja, a través de
la experiencia de tres enfermos de esquizofrenia, como se convive con la
enfermedad: los primeros síntomas, las relaciones con su entorno y como
sufren la marginación. Los problemas familiares, sociales y
profesionales que padecen los esquizofrénicos hacen que, en muchas
ocasiones, oculten la enfermedad ante los demás.

PARA TODOS LOS PUBLICOS


00:50 LOS ABISMOS DEL INCONSCIENTE (DOCUMENTAL)

REALIZACIÓN: BÄRBEL WALTER

De la mano de prestigiosos especialistas en la enfermedad, este
documental analiza las relaciones que existen entre genio y locura a
partir del análisis de varios casos célebres. Enfermos ilustres que
sufrieron en su día esquizofrenia fueron, entre otros, el arquitecto
Karl Junker, el Premio Nobel de Economía John Forbes Nash, el poeta
francés Paul Celan y el compositor Robert Schumann.

PARA TODOS LOS PUBLICOS



01:35 EL MISTERIO DE LA ESQUIZOFRENIA (DOCUMENTAL)

REALIZACIÓN: KLAUS SIMMERING

Enfermedad mental que se desencadena por múltiples factores (exceso de
estrés en periodos de exámenes, desamor, trauma psicológico), la
esquizofrenia sigue siendo una incógnita para el mundo de la medicina y
la ciencia. Este documental recuerda como se hicieron los primeros
descubrimientos a principios del siglo XX y como regimenes, el nazismo
entre otros, la consideraron una enfermedad maldita y condenaron al
exterminio a los afectados.

PARA TODOS LOS PUBLICOS


02:05 AQUÍ, EL ENFERMO ES EL JEFE (DOCUMENTAL)

REALIZACIÓN: NORBERT GÖLLER Y MANUELA RICHTER

En Eslovaquia, practica la psiquiatría el doctor Petr Nawka, un medico
atípico, originario de la ex RDA. Su tratamiento con los esquizofrénicos
se basa fundamentalmente en la reinserción social y en la estimulación
de las ganas de vivir. Propone a sus pacientes salir "al exterior"
provistos de un micrófono y una cámara para explorar el mundo y también
redescubrirse a si mismos. Este documental analiza sus métodos
revolucionarios.

PARA TODOS LOS PUBLICOS

***

No acabo de entender lo de "para todos los publicos", pero asi lo dicen en la pagina de la programacion:

http://www.rtve.es/tve/programo/avan2/tv2_fr.htm

. . . 

Bipolar en el cine: Mr. Jones

Bipolar en el cine: Mr. Jones

Esta vez, el bipolar es el gran protagonista de la película. Se emite esta noche en Antena3.

Vi la película casi recién diagnosticada: supe de ella y la compré. Estaba de saldo, a menos de 10 euros. Mi madre me contó que la había visto ya y que le pareció... un poco rara. En ese segundo visionado, realmente entendió de qué iba: tenía a su lado a alguien raro, también.

Si no es por Richard Gere, esta película no hubiese sobrevivido a las emisiones prime-time o como las llamen. La psiquiatra, lamentablemente, ha de interpretar que se enamora, cómo no, es Hollywood.

Mi escena preferida está al principio: me conmovió ese buscar el equilibrio sobre un tejado. Hay otra escena memorable de Mr. Jones en estado maníaco entre una multitud, Y en otra... hay que estar atento al frasco de pastillas.

Dejé el DVD. Mal hecho.

. . .

Ficha:

Título original: Mr. Jones
Director: Mike Figgis
Productor: Debra Greenfield, Alan Greisman
Género: Drama
Año: 1993
Origen: EE.UU.
Duración: 110 minutos
Rating: + 13 años
Intérpretes:
Richard Gere, Lena Olin, Anne Bancroft

*** 

Splash

Splash

04/08/07

Si alguien quedaba en la ciudad, un sábado de agosto ya está claro que "maricón el último": quedamos los colgados parias y turistas. Las playas de Madrid: piscinas al descubierto. Me informan de que hay poca gente, nada comparado con un sábado de julio.

Desde que empezó la dieta tras el chute de tres días y casi como único alimento de cafeína y teína (soy bipolar con gusto por esos tóxicos que me permito, aunque no beneficien, sólo que me pasé unos días de la raya), he adelgazado un tanto. Y aunque la silueta haya mejorado algo, asoman estrías y carnes flácidas, tan propias de la mujer gorda como de la madura.

Cuando H. por fin adelgazó los 15 kilos más o menos que había pillado en cuatro años de pastilleo obligatorio, paró la dieta y se dijo: estas carnes blandas sólo se arreglan en el gimnasio. Elemental, y lúcido.

Sólo una vez fui a un gimnasio con éxito y fue en... 1992, en una especie de experimento "vida sana" que no duró muchos meses. Mis experiencias con el deporte se remontan a la infancia. Al olor a cloro de la piscina y los ojos enrojecidos. Creo que sé nadar desde los cinco años.

Obtener la minusvalía (y con diagnóstico TB no te la niegan) tiene alguna ventaja, por ejemplo: la gratuidad en este tipo de instalaciones. Ya he escrito que de pequeña nadé demasiado y tengo una especie de complejo de Obélix al respecto, pero me he convencido de que es el ejercicio más económico a fin de muscular. Caminar está bien, pero no es lo mismo: el efecto no es global.

Esta mañana me he dicho: haz lo que pensaste ayer, que los brazos musculados y el culo prieto al que medio-aspiras (hay que ser realista) no se construirá en un día.

Se presenta entonces lo inevitable: qué me llevo, cuántas horas estaré fuera de casa... ¿Algo de comer? ¿Bastará el protector solar? Y con estos pensamientos, sube la ansiedad, oh no, qué bonito parecía todo. Cuando salgo más allá del barrio, mi bolso parece preparado para cualquier contingencia y eso es necesidad de control. Si no hay pleno control, aparece la ansiedad.

Es el primer día y no aguantaré muchas piscinas (aquí dicen "largos"). Quizá me sienta ahogada a la segunda, pero no pienso irme entonces: descansar, y volver a meterse. No tengo un objetivo ambicioso del estilo "hoy tocan 10".

Estoy reuniendo valor mientras decido si la angustia es aplacable por sí sola, o necesitaré un extra farmacológico. De momento, la bolsa está preparada y me puse para estar por casa el bañador para mentalizarme, para esperar al momento "necesito salir" y hacerlo en esa dirección. Si es que hoy se presenta ese instante. De no ser así, por si hay quien insiste en lo de la fuerza de voluntad, sólo decir que el último de mis planes es montar un número en público con un ataque de pánico. Todavía recuerdo el de finales de febrero por el barrio y me niego.

Y si hoy no puede ser, mañana R. se apunta. Siempre puedo hacer estiramientos y ejercicios de coordinación en casa, mientras, mientras... necesito esos pectorales fuertes para que aguanten mi espalda, y esa es la mejor razón de todas para ponerme a "hacer largos": ni estética ni rutina bipolar, sino salud. Musculatura que alivie esa columna vertebral.

Buenos deseos para mi cuaderno de rutinas y bipolaridades el resto del verano y, quién sabe, la piscina cubierta también me resulta gratis.

 

17/08/07

Mis intentos todos estos días fueron frustrantes. Sola no podía ir, me atacaban todas las fobias. Me daba de cabezazos.

A mucha gente le "da palo" ir sola a algunos lugares. No es mi caso: a mí me aterroriza. La compañía no como el complemento para una actividad, sino la condición sin la cual eres incapaz de hacer algo.

Ayer (por fin) contemplé el cielo de Madrid con una novedad: boca arriba dentro de la piscina. Disfruté en especial de algo: puedes darle de hostias al agua, y encima avanzas con velocidad. Mucho mejor que querer dárselas a las paredes.

Cuando crucé el umbral de la instalación, me di cuenta que realmente temía esa entrada. Fui con alguien, cómo no. Sólo que era R., quien no dudó en disparar sus comentarios ácidos: calificó mi nuevo corte de pelo como gay. Pero también dijo algo muy bonito: que hacía mucho tiempo que no me veía tan bien, que parecía muy cambiada, que estaba diferente de forma muy positiva. Es verdad que los pectorales y hombros han entrado en razón: voy erguida, y la postura lo dice casi todo.

***

Respuesta a mano alzada

Respuesta a mano alzada

Todavía le he de coger el tranquillo de nuevo a esto de escribir. Ayer borré cuatro posts hasta que se me ocurrió lo de la peli.

Navegando me topé con una pregunta y ahí va la respuesta improvisada, a mano alzada (sin correción alguna):

http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20070811181327AA2OtWw 
 

. . .

¿Cómo se comporta una persona con el padecimiento bipolar?

¿Y cómo debe actuar la familia o pareja de esa persona?

 

Soy paciente, es decir, padezco el TB. Si algo sé sobre el tema, es por padecerlo en primera persona y por haberme informado... por mi bien. Y hablo como persona que gracias al tratamiento puede cuidarse por sí misma. No soy médico ni psicólogo, pero he aprendido cosas en cuatro años.

Está ampliamente consensuado que es de gran ayuda para todos que el entorno del paciente (pareja, familia, incluso amigos) se informe, al igual que el bipolar, acerca de la enfermedad. Hay libros asequibles, incluso online gratis (http://www.psiquiatria24x7.com/education...

Los bipolares somos, a veces hay que recordarlo, personas, que si bien en los episodios los psiquiatras detectan comportamientos "típicos", cada uno sigue siendo un mundo. En los documentos que se pueden consultar hay toda una lista de síntomas que corresponden a cada fase: ahí hay una aproximación a ciertas conductas, pero nadie marca todas las líneas como ciertas en su caso.

La información acerca de lo que es la enfermedad es el arma más valiosa para el enfermo, que ha de concienciarse correctamente acerca de su condición ("soy crónico, vale, me ha tocado la china") su autocuidado... Su entorno puede ayudarle en este proceso sin sobreprotecciones dañinas, con una actitud correcta que también ha de procurarse mediante la documentación, charlas con el psiquiatra... Psicoeducación para todos, en suma.

Todos recordaremos lamentablemente incidentes de los episodios de manía que acarrearon pérdidas importantes (empleos, pareja, ruina), pero hay que entender también el sufrimiento de la depresión. Nadie lo entiende, uno ha de padecerlo, por desgracia. La familia, pareja e incluso gente del entorno personal y laboral del enfermo pueden avisarle de que está teniendo síntomas, lo cual puede frenar una crisis. Este punto es muy importante, pues a los primeros síntomas, una alerta al psiquiatra puede evitar males mayores tales como un ingreso o... se cifra en un 15-20% el índice de suicidios.

Los comportamientos descritos como cambios de humor tan repentinos en el mismo día debería examinarlos un psiquiatra. Si no hay un diagnóstico correcto y si la medicación no está funcionando, hay que irla cambiando, probando otras dosis u otros principios activos, pues no hay un único fármaco-milagro que ataje las crisis. En épocas de inestabilidad, el enfermo debería ser atendido con más frecuencia que en épocas de eutimia o "normalidad". Este ha sido mi caso: de visitas cada dos o tres semanas, pasé a los tres o seis meses.

La enfermedad bien tratada puede remitir y resultar menos incapacitante. Eso no significa exactamente hacer lo que a uno le venga en gana, pues ha de tomar responsabilidad acerca del tratamiento (acudir al psiquiatra de propio pie, obedecerle y tomar las pastillas), no tomar alcohol o drogas, unos hábitos de vida sanos (en especial importa mucho el sueño y su calidad), etc.

Y mucha paciencia para todos.

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P.D. La casa por limpiar, y el correo por contestar. Cuando pueda.

Bipolar en el cine: Primary Colors

Bipolar en el cine: Primary Colors

Esta noche emiten en la TV sexta Primary Colors (Mike Nichols, 1997), con John Travolta y Emma Thompson como protagonistas.

Quizá la vea de nuevo. La primera vez, hace menos de cuatro años, identifiqué el personaje de Kathy Bates como bipolar. Hubo rasgos y momentos que me hicieron pensar en ello, y ahora es cuando me digo que debería revisar la historia de esta espléndida secundaria para argumentar o bien reconocer que estaba equivocada.

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Ilustra: un diseño de Jamaika. Merci, chata.

Y ya van dos años

Hace dos años me instalé en este mini-apartamento.

Nunca había vivido tanto tiempo sola.

Echo de menos la convivencia. Parece que no, pero marca unos ritmos y rutinas el mero hecho de vivir con alguien. Esto es muy bueno para la salud del bipolar.

Como le sucede a otros en mi situación, separados también, me siento más gruñona y menos dulce. Menos dispuesta a perder territorio.

Creo que mucha gente se engaña: la situación parece envidiable ("haces lo que te viene en gana"), pero esta "libertad" no deja de ser triste, no cuando tu sombra es la soledad y estás perdiendo habilidades básicas de relación.

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Posible avance en métodos de diagnóstico: estudio en pacientes con esquizofrenia

Posible avance en métodos de diagnóstico: estudio en pacientes con esquizofrenia

Localizan la zona cerebral responsable de las voces de la esquizofrenia

  • Científicos españoles identifican las áreas responsables de las alucinaciones auditivas
Actualizado miércoles 01/08/2007 11:26

ISABEL ESPIÑO

MADRID.- Muere, ladrón, puta... Éstas son algunas de las alucinaciones auditivas frecuentes en las personas con esquizofrenia y que han ayudado a identificar varias zonas del cerebro anómalas en estos pacientes. Este hallazgo, obra de un equipo de investigadores valencianos, puede ser una útil herramienta para diagnosticar la enfermedad y controlar la eficacia del tratamiento.

Numerosas investigaciones han indagado en el cerebro esquizofrénico. Se habían estudiado diferentes zonas, se habían identificado anomalías... pero nada concluyente.

Lo que han conseguido los autores españoles es identificar, por primera vez, áreas claramente relacionadas con una de las características más frecuentes de los pacientes con este trastorno mental: las alucinaciones auditivas, que padecen el 70% de ellos.

Para que no cupiese duda, han buscado zonas en que coincidiesen las deficiencias tanto en la forma como en las funciones del cerebro. Para Luis Martí-Bonmati, uno de los autores del trabajo, su estrategia "es como un interruptor". "Lo que se enciende es lo que está alterado", dice este radiólogo, del Hospital Universitario Doctor Preset de Valencia.

La red neuronal que se 'encendía' en ambos exámenes cerebrales (morfológicos y funcionales) se encuentra en una serie de áreas cerebrales relacionadas con la emoción y, sobre todo, con las reacciones emocionales ante estímulos auditivos. A saber: el lóbulo temporal (sobre todo, la circunvolución media y superior) y ciertas zonas muy pequeñas y específicas del giro cingular.

"Hemos establecido diferencias en una enfermedad con los márgenes muy mal definidos. Ahora tenemos unos datos objetivos sobre una parte importante de los pacientes que la padecen", apunta el investigador valenciano. Los resultados se publican en el último número de la revista 'Radiology'.

El estudio

Martí-Bonmati y un equipo del Grupo Valenciano de Investigación en la Esquizofrenia examinaron mediante pruebas de imagen los cerebros de 21 personas con esquizofrenia y una decena de voluntarios sanos.

Todos los voluntarios se sometieron a unas pruebas en las que se registraba su actividad cerebral mientras escuchaban palabras neutras (casa, perro...) o bien una tanda de palabras emocionales (el tipo de términos agresivos que suelen escuchar los pacientes durante sus alucinaciones, como insultos). Asimismo, se utilizaron pruebas de imagen para definir las áreas cerebrales con pérdida de densidad. Se sabe que las personas con esquizofrenia presentan una menor densidad en ciertas zonas del cerebro. No se trata de una pérdida de masa cerebral, sino que las neuronas son más pequeñas y sus dendritas (extremos ramificados) tienen una menor arborización.

Su 'mapa de coincidencias' apuntó a ciertas zonas del lóbulo temporal y del giro cingular en las que la actividad aumentaba con los estímulos emocionales y, además, se daba una pérdida de densidad. Es más, "la extensión de la afectación se correspondía con la severidad de la enfermedad", explica el investigador.

"Hemos conseguido una herramienta que puede ser sumamente interesante tanto en el diagnóstico [actualmente basado en el examen psiquiátrico] como en el control del tratamiento", resume Marti-Bontami.

De hecho, en la Comunidad Valenciana ya han introducido esta estrategia en el protocolo para diagnosticar la enfermedad psiquiátrica. Ahora, están comprobando si este método permite evaluar la respuesta al tratamiento antipsicótico. El estudio, en el que participarán 50 pacientes, estará finalizado dentro de seis meses. Otro de sus proyectos es ver cómo la genética influye en la morfología y función del cerebro en pacientes con esquizofrenia.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2007/08/01/neurociencia/1185960339.html

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No puedo evitar sentirme esperanzada ante estas lecturas, a la vez que escéptica.

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Mirada sabia y serena

Mirada sabia y serena

I., incondicional, acude a mi señal de socorro llamada "soy una inútil con el bricolage".

Y por fin se cuelgan cuadros en esta casa. Aspecto que él me había hecho notar alguna vez.

Es cierto que a mucha gente le parecían desnudas, estas paredes. No hay decoración: la casas la ocupan mis trastos cotidianos encima de la mesa, y los libros que se apilan mal en la escasa estantería. Incluso las cintas de vídeo, con carátulas a veces cutremente manuscritas. Los escasos DVD. Los álbumes con los discos. El conjunto realmente resulta poco estético, pero esas son las cosas que llenan mi vida.

Gracias a I., ahora (entre otros trabajos de la casa) hay dos elementos que disponen de marco. Los traje de Barcelona con ese fin, y han tardado dos años en ocupar su lugar.

El primero, la cubierta del LP "Synchronicity" de Police. Siempre me gustó, en azul rosa y amarillo. Un disco de esos raros: sin desperdicio."Mother", "Miss Gradenko" y "Wrapped around your finger", más de mi agrado que el inevitable "Every breath you take".

El segundo es muy especial y con acierto I. me dice que eso sí tiene valor, porque no se conseguiría fácilmente en el mercado. Es el programa del concierto de Peter Gabriel, que vi en Barcelona en junio de 2003 de pura chiripa porque me enteré el mismo día, y me entristecí porque todavía había entradas a la venta, aunque el Palau Sant Jordi acabó lleno.

El librito se vino conmigo en la primera maleta. Su rostro en la portada me producía serenidad. Y me transmitía sabiduría. A él miraba cuando sentía desasosiego. Después de dos años y medio, trabajo me ha costado encontrarlo. ¿Lo habría perdido? no podía ser, menuda mini-histeria me ha entrado. Y ha calzado perfectamente en el marco que le compré. Tanto tiempo sin verle, y ahora le tengo (le a él y no lo al cuadro), no en esta habitación: en el pequeño distribuidor que da entrada a mi dormitorio. Es ese mismo retrato que acompaña al póster de esa gira que encontré como imagen para el post. 

Pues bien, ahora tengo cuadros (aunque I. nota que una pared, la mayor sobre el sofá, sigue desnuda y le harían falta quizá dos o tres elementos). Lo hemos celebrado viendo el DVD de ese concierto. Me ilustra acerca de los méritos del bajista: todavía puede ser mejor la cosa. Qué poderío, qué creatividad, qué artista, cuánta emoción. Y le confieso que no he vivido nada igual, con tanta intensidad, desde hace cuatro años (ni Springsteen el pasado octubre) . De acuerdo que entonces estaba más bien (hipo)maníaca, sin diagnosticar hecha más bien una fiera, pero el rock en directo produce euforia en todo ser que se precie de estar vivo.

En los malos tiempos, también su música me salvó de mis infiernos. Sin revisarlo, sé que el primer post que colgué como música (se me hizo raro por lo personal entonces), fue un fragmento de una de sus canciones. La que buscaba y sonaba sin cesar en mi segundo ingreso: la obertura de su concierto Plays Live.

Nada sabía yo en junio de 2003 de bipolares. Ni que Peter Gabriel estaba tocado también por esa palabra. Su gira de este año (www.petergabriel.com) no ha pasado por este país.

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Gafas para la chica de la mirada triste

Gafas para la chica de la mirada triste

No se puede llevar siempre gafas de sol. Hay quien lo hace pero ¿acaso ve? Cuando llego a casa, no acierto ni a encajar la llave si no me las he quitado.

Las retiro cuando hablo con alguien, por respeto, y porque me gusta aguantar la mirada. Pero se echan de menos cuando una frase certeramente dicha (no siempre con relación a ti o tu pasado, más bien es algo que hace asociar ideas) pone a prueba tu autocontrol, que falla, eres demasiado transparente y vulnerable. De repente, ya no ríen mis ojos, se hacen pantalla de una tristeza tan tan real que antes de que la vida me la diese, no hubiese podido aparentar, mientras que ahora podría dedicarme a ser actriz dramática. Ojalá pudiese evitarlo, que esa mirada dejase de pertenecerme.

- ¿Qué te pasa?

- No, nada. Hace mucho calor, y necesito tomar aire.

Nadie se lo va a creer, no cuando tus ojos te traicionan de esa forma.

- Dime, ¿hice o dije algo que te molestó?

Debería escribir al menos dos folios para explicar por qué pasó, mejor dejarlo correr y que piensen lo que quieran. No podría expresarlo cara a cara sin unas gafas de sol. Dudo mucho que llorase, eso sí es un lujo por ganas que tenga.

Es hora de retirarse, y muy pocas veces he abandonado una reunión social en estas circunstancias. Me conozco, y sé cuándo debo excusar mi presencia: mejor prevenir que curar. Mejor pasar esos momentos en casa, agarrarse a un cojín y rechinar los dientes, sin coger el teléfono.

Hipersensibilidad, uno de los dones con que la bipolaridad me dotó. Además, se anima mucho con la regla.

Cuidado, protege tu vulnerabilidad. Que no se entere quien ya no lo sepa. No más daños, no los soportas si te sientes así de desnuda ante el mundo. Por suerte, son sólo momentos y quizá haya que tomárselo como un dolor de cabeza, sin darle más importancia.

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Rumiar ante un folio en blanco

Rumiar ante un folio en blanco

Tampoco tuve miedo a ese folio en blanco, esa sensación que mina a los escritores. No hasta que me di cuenta de cuánto tiempo llevaba sin escribir en el blog. Ni siquiera un folio de verdad me arrancaba algo parecido a un post. Extraño síntoma, que no me da buena espina.

También es cierto que de alguna manera decidí vivir con la patología sin hacer públicos los pormenores. Mis fobias ya están ampliamente descritas y más de lo mismo me aburre. Y que no fue hasta la semana pasada que me puse a leer cosas de interés, relacionadas vagamente con la temática del blog.

Vivir en un permanente jet-lag causado por altibajos en el sueño tampoco ayuda. He llegado a cambiar del todo mis horas de dormir, con insomnios hasta el alba. El mes de julio ha sido muy caótico en este aspecto.

Definitivamente, el verano no es mi estación. Recuerdo haber estado floja de ánimos el año pasado, quizá... no quiero acudir a mis archivos. Deberé hacerlo, porque me prometí no olvidar, y también estos días han sido de "celebración": aniversario extraño, el cuarto año de mi diagnóstico. Actividad destacable: rumiar.

Antes, después, ahora, mañana... y te quedas dándole vueltas a la cabeza, rumiando, las horas de escasa calidad lúcida que siguen a un sueño sin calidad. Lo de rumiar es muy común entre bipolares (aunque seguro que muchos no bipolares también lo hacen). Para mí es una depresión en un aspecto: pasan las horas, aunque no estés mirando al techo, y en realidad no solucionas nada, pensar es por definición teórico... Caes en ello sin darte cuenta, y sales de extrañas formas. Preocuparse por lo que no tiene solución, no es buen asunto, pero no lo puedes evitar. Y si das con alguna, es tan abstracta que quizá no valga la pena. "Lo sé, lo sé" no es respuesta válida cuando te dicen algo que no sólo deberías, sino que además has pensado ya.

Hacía tiempo que no me despertaba una pesadilla, y mucho menos una con la habitación de casa de mi madre por escenario. Hoy me ha tocado empezar así otro día de esos que bautizan como "el más caluroso del verano" (como si no quedase agosto) y con ojeras. Pero como no tengo vacaciones, el no escribir no ha tenido nada que ver con el haber detenido esta actividad. Por eso me preocupé, pero más me vale hacerlo por otras cosas.

 

P.D. Disculpad mi ausencia en mails y comentarios. Han entrado muchas aportaciones estos días, y no me siento obligada pero me gustaría comentar algunos (los lectores también pueden hacerlo, ¿eh?).

Empezaré a escribir poco a poco, y esta vez sin prometerme nada que luego me lleve a frustración por caer en listones bajos.

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Desastre gramatical

Desastre gramatical

Esto sí que no estaba previsto, de forma que nunca tuve miedo al fenómeno.

¡Estoy diciendo mis primeros laísmos!

Pocos, pero me atacan a la estima castellanoparlante que no es perfecta, pues soy leísta.

De momento, me los pillo yo misma y mecagoenLa. Hay quien se ríe, sin acritud.

Esto de la inmersión tiene sus peligros.

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Martes antifobias: en la multitud

Martes antifobias: en la multitud

Entro en razón con la visita de M.Amèlie, "despierta, Blue". Salimos hacia las seis y media de la tarde.

Nos acompañamos hasta el metro, porque decido tomarlo y no recuerdo la última vez. Antes de llegar al andén, tengo los cabellos mojados por ese sudor de ansiedad. Y eso que lo que más nerviosa me pone es llegar a la estación del metro, no cogerlo.

Separamos nuestros caminos en un transbordo, y me bajo en pleno centro comercial de la ciudad, para matar otra fobia. Voy dando vueltas por calles y callejones. No encuentro la librería, pero por fin entro en el monasterio de las Descalzas Reales. Ah, sí, estaba cerca. Encargo un libro sin fijarme en naaada de lo que venden, pues por algo he dejado de ser un peligro en las librerías.

Entro en unos grandes almacenes. Eso sí ha sido una prueba. Hay que comprarse alguna ganga, pero sola no me atrevo a meter la pata. Gracias a la pericia de esta amiga en el arte del registro de tiendas, tengo una falda muy chula desde la semana pasada que estreno hoy. Revoloteo, recuerdo marcas que vestía, y salgo porque tengo ganas de fumar. Ya he visto a bastante gente allí.

Caminando caminando, entre turistas, paseantes, jóvenes en bancos y también mendigos, llego a casa, tres horas y algo después, con dos bolsas del supermercado.

No me he fijado en ningún termómetro.

Me siento tan rara por la calle sola.

***

Lunes antifobias: 20 grados

Lunes antifobias: 20 grados

8.39. Llego a casa. 20 grados.

8.15. Salgo de casa duchada.

7.40. Arriba.

23.00 A dormir.

Sin salir desde el viernes :S 

Debí tomar las pastillas hacia las 22.30. No había salido, no a 37 grados durante el día: de nuevo, han de sacarme de casa. Ese peligro tiene el verano: hasta medianoche no hace algo parecido a fresco, brisa... en Madrid. En Barcelona, pues la cosa es diferente, pero este es mi tercer verano aquí.

. . .

Esta semana me he propuesto "trabajar" desde esta hora. Porque poco más tarde, la canícula me deja encerrada en casa. Hoy no me atreví a pasear más rato. Estaba con la agradable sensación de haber madrugado: un cierto dolor de cabeza con somnolencia que se me antoja hasta agradable por ello, y ya me había tomado las pastillas. Me dije: un poco basta, mañana más.

Ya sé que se trata de miedo más que de otra cosa. Vivir con miedo y tanta fobia no es ninguna experiencia, en realidad, pues la única forma de contenerlo sin terapia es no hacer nada que te lo provoque. Eso te coloca en una posición de depresión "técnica": nada haces, a nada temes. No hay experiencia, pues.

Como sí hay apatía, tampoco te apetece ver a nadie. Si charlé por teléfono, no fue porque yo marcase. Si me propusieron tres planes el mismo día, por agobio los rechacé todos.

No sé cómo conseguí coser el dobladillo de unos pantalones ayer, y no se me ocurre nada más útil que haya hecho el fin de semana. Estuve pensando: Blue, despierta, despierta... mucho tiempo. ¿Qué vida es, sentirse dormida "vitalmente" a horas donde todo el mundo se toma su tiempo de ocio? Vida depre. Por ello me fui a dormir pronto.

Bien, esta semana quiero trabajar duro. Ya sea en lo doméstico (primera lavadora puesta), ya sea un post diario en el blog (sí, retomar los trabajos en la página), y que no falte un paseo matutino, aunque sea breve. Pocas estrategias de momento, pero espero que haciendo poco, algo cada día, no me venza el desánimo a más de 30 grados como esta semana pasada. Aunque bajan las temperaturas esta semana, dicen.

Estoy harta. Se decreta la semana antifobias.

***

La vaca de Kukuxumusu también sucumbe al calor. Viva San Fermín, por cierto.

No, gracias

No, gracias

Hay que ver, para un día que trabajo durante horas, rindo, y por ello escribo entre otras cosas un cacho post, la gente se raya. Prometo no escribir en varios días, no en el blog, sino en folios.

He de volver a mi actividad de jubilada, y no porque me lo digan: yo misma compruebo cómo un intensivo de seis horas escribiendo me deja KO.

Pues hoy aprovecho para decir algo: se agradece la intención, pero

NO ME ENVIÉIS POWER POINTS.

En mi cuenta carnedepsiquiatra suelo borrar directamente mails con archivos adjuntos, así que no sé si contienen un mensaje de un lector. Y tengo correo pendiente.

Gracias.

*** 

Trabajo: 36,5 grados

Trabajo: 36,5 grados

Lo peor de regular el sueño es que al menos uno de los días tienes una sensación que (ignorante de mí porque nunca atravesé de tal forma el huso horario), diría que es una especie de jet-lag. Hoy dormí cuatro horas, olé a las siete en punto. Estoy viendo un programa de cocina en la TV. A que cuando comes alubias, tienes claro que más tarde y quizá inoportunamente, ¿vas a tener un problema con los gases? A mí, la ecuación sueño trastornado + los tres cafés que llevo, me da muy mal pronóstico. Pero ya sé por experiencia que estos días de "jet-lag" son muy poco productivos.


Entonces me asaltan todas las dudas. A ver, por qué no te tomas un "extra" y descansas tres o cuatro horas. Pues porque estoy despierta a pesar de todo, existo pues escribo, y no me parece un buen plan dejar de hacerlo. El precio: te funcionará el cerebro y la mano derecha con la que hoy manuscribes mientras fumas con la izquierda, pero no le pidas a tus piernas que te sostengan, porque tiemblas como una yonki. Excelente terreno para acumular fobia social: como salga a la calle, me toman por drogadicta. Por tanto, te espera un día sedentario y más a medida que avance el calor. Menos mal que dejaste ayer los platos fregados y la lavadora tendida.


Me peleo a menudo estos días con todo el inventario de mi casa, pero cómo es posible que no quepan aquí mis cosas y mientras en otras casas todo parece armonioso, en su lugar. Porque ya no recuerdas que desde que saliste de casa de tus padres, vivías en un piso casi tres veces mayor, y tu biblioteca gozaba de habitación, modesta, pero propia. Ahora en una sola pieza se reúnen ese estudio, un sofá para la TV, una cocina americana, dos mesas y demasiadas sillas para tus necesidades. Pero, oh aleluya, aire acondicionado.


El cerebro no funciona igual cuando has pasado un rato en compañía de alguien. Tengo atrofiado, lo sé y lo noto como una puñalada un día como hoy, el contacto cara a cara con mis semejantes, bipolares o no. Mi ordenador no huele a "gente a primera hora de la mañana aseada y vestida" aunque esté en compañía virtual. Por eso quizá dejo de chatear periódicamente. Esta pre-menstruación me atacó en ese sentido: soledad social. Cómo echaba de menos esos "buenos días, qué tal" matutino y generoso. Ahora, no deseo buenos días sino Buenos Días, Buenas Tardes (con mi mejor sonrisa), y Buenísimas Noches dulces sueños tenga vd. A mis contados pero buenos amigos que dos veces al año organizan una fiesta pijama improvisada ("es tarde, quédate y no cojas un taxi"), y por si las sorpresas, llevo la toma del día en el bolso.


Pronto hará dos años que vivo sola. Esto sí es un récord y un hito en mi vida. Lo que más he conseguido es desacostumbrarme al contacto con seres humanos (antes compartía piso con lo que al principio eran desconocidos). Por tanto, debería decir que he des-conseguido, y soy bastante más gruñona, cosa que odio como defecto en cualquiera. Nada ni nadie turba mi paz, que tanto anhelé al mudarme aquí, y como todo tiene su inconveniente, sacarme de ella es hacerlo de mi rutina de silencio, pero a veces me salva del peligro que tiene el quedarme colgada de un procesador de texto.


Porque de repente, una canción me arroja al mundo real. Busco esa chispa de los 80, y encuentro no la de ayer, lástima pero así dejo de escucharla... 6 entre 150 me convencen: dos son de Talking Heads, y una de Judas Priest. Me conmueve escucharla. Lo que tenía el hard rock o el heavy es que ibas con la cabeza bien alta por la vida. Hay que volver a cocinar la sopa de ajo en casa, y pronto.

. . .


Al haber madrugado, el calor no me impidió salir a la calle (fuerza mayor: tabaco), cuando había poca gente. Todos "íbamos al trabajo". Tuve una sensación de bienestar tal que al subir, me sentí impelida a trabajar, a usar esta mano, busca folio y bolígrafo, además como si un hipotético jefe me estuviese dando las indicaciones para el día de hoy. "Sí, jefe. No hay problema". (No había problema con el calor porque cuando trabajas de 9 a 19 horas, no estás expuesto a la canícula si el edificio está acondicionado y puedes comer cerca).

 

Me imagino, y ahora acude un recuerdo real, yendo de inmediato al baño para chutarme ansiolítico, líquido en aquella época (1994-?). Creo que tomaba tres gotas, y también que de vez en cuando caía alguna más. No olvidaré nunca ese sabor sobre mi lengua. Nada me extraña que en aquellos años, sin un antipsicótico como mi querida quetiapina aka "S" en lo que entonces ni siquiera sabía que se denominaba "pauta" aunque bien iba a un psiquiatra, abusara de esos tranquilizantes. Tendrán muchos efectos secundarios, pero ante la alternativa sufrida (hasta el despido, que el puesto de trabajo rara vez se tiene en un zoológico) de subirme por las paredes por los nervios, estoy a favor de ellos, y si hace falta, lo pondré en negrita. En dosis adecuadas por supuesto, no las cosas que se oyen y ven por ahí, que hasta yo me he visto aguantándome la baba o el cráneo.


No puedo trabajar ya: exploté en el peor momento (2001-2), que precisamente podía haber sido el mejor. Pero entonces lo conseguía, rendir y complacer, y no era consciente, gracias a una dependencia, en esa época ya dos, que luego se definió en el informe como "abuso de sustancias", qué bonito queda. De la otra sustancia, el alcohol, ya hemos hablado largamente, pero lo de la benzodiacepina líquida era... la leche. Quién se cree que una gota te va a quitar toda esa ansiedad, tú que has tomado una o dos cucharadas de jarabe para la tos toda tu vida. Sufro cuando conozco de algún caso que también trabaja como yo lo hice a cambio de altísimas dosis de medicación para soportarlo. El estrés, gran enemigo de la sociedad, verdugo implacable para el bipolar.

 

Bajo estrés, como de hoy (no en mi casa, ya es suficiente), y con poco sueño en mi haber, estoy forzando mis neuronas. Muchas morirán tras haber dejado una sola letra, o trazo, en este papel. Por eso, este folio va a ser tan importante para mí. Este papel engrosará mis pertenencias, que a nadie interesarán cuando muera. Pero a mí sí en vida, aunque cuando grape este escrito, formará parte de una montaña de papel condenada a vagar por la mesa hasta que encuentre un hogar... bien, ya se me ocurrió. Compraré un archivador especial: ha de ser de color turquesa, o lo pintaré yo misma. De esta forma, quizá en la próxima mudanza decida que su destino está en la basura junto al resto de escritos personales que curiosamente este año gusto de manuscribir cuando precisamente mis únicos objetos personales presentes son los de mi bolso, mmmm como cuando trab....

 

Estoy empezando a considerar que la ausencia de cualquier tontería que ahora no poseo, como mi lima de uñas, posibilita que me concentre mejor en lo que hago. No es gran cosa, Blue: cuando habías llenado el folio con las tareas de curro a la que se añadían los marrones del día, seguro que morían más neuronas. Las enterrabas con cafés, como hoy. El de la oficina, de máquina, asqueroso y aguado. Llegaste a acostumbrarte tanto a ese brebaje que años después (¿va para cinco ya?) todavía pides cafés americanos o con hielo en los bares, y en casa añades dos dedos de agua a la taza de la cafetera italiana. Supongo que un día dejaré definitivamente esas costumbres adquiridas en mis años, sobre todo los últimos y detonantes, de trabajo. Y si he de comprar una cafetera ahora mismo desearía que fuese para expresso, no una "melita" para beber a litros (tuve una siete años). Eso solía hacer. Todavía no me medicaba(n) bien para "los nervios", pero no era consciente de que cada dos cafés de máquina me obligaban antes o después al refugio del baño con mis benzos. A veces hay que educar hasta al sentido común... ¿Acaso hay escuelas para futuros pacientes mentales? ¿O para la paternidad?


En una sociedad como la que dibuja la película "Gattaca", ¿qué sería de nosotros, bipolares? ¿Qué decidirían las autoridades genético-sanitarias para ese quizá ya 5-6% de la población? Podrían proscribir mis genes y expulsarlos del acervo de la especie homo sapiens. Pero también coger un pedazo, "el bueno", el que hizo de mí y de otros que conozco gente cumplidora, respetuosa, responsable, eficaz a la vez que eficiente, en sus trabajos. No es mala productividad la que exponen ahora en Madrid de Van Gogh, en su último período: antes de pegarse un tiro, pintó como un cuadro por día.


Recibo un correo que me emociona y motiva. Un escrito que produzco ofrece empatía, consuelo o esperanza a alguien. Me siento útil y eso es lo que echas de menos sin un trabajo. Llevo en este trabajo de "Carne de Psiquiatra", contratada por mí misma en algún momento emocional de esos oscilantes "mejor no recordarlo" o "un puntazo, lo tiene cualquiera", desde noviembre de 2004. La pensión que recibo desde diciembre de 2004 (ver post en minutos musicales) se calculó por esos años trabajados en las empresas donde presté servicios y también dejé salud mental.

 

Pero ahora que lo pienso [soy consciente de que mi cerebro funciona diferente tras horas de charla y en un entorno distinto], éste es el trabajo más duro que he tenido en mi vida, sin importar que no sea remunerado y origine gastos. Me involucro y comprometo totalmente como persona. Cuántas veces se me dijo que "la empresa no era mía", cuando hacía horas extras y me llevaba el trabajo hasta a mis sueños. Pues ahora, la empresa sí es mía, y considero, confieso que a veces me asusto cuando veo el contador de visitas, que estoy muy bien pagada, pues quizá sí estoy aportando el grano de arena del que hablaba en mi primer post. Gracias a vosotros, quizá sea útil, y por la tarde, ya en mi casa, trabajo también: paso a limpio estos seis folios manuscritos para colgar un post decente. Y tengo cuatro más, personales, de los que me siento satisfecha.


R. me ha llamado: está aguando el tipo en la oficina, y sólo pudo dormir cinco horas. Sois muchos los bipolares que trabajáis sin que el negocio bipolar se note; si lo hace, mal augurio, y doy fe por tres trabajos perdidos pese a mis méritos, éxitos, o capacidades.

Sois muchos, y aprovecho para mandaros toda mi admiración.

. . .

Fragmento del mail de una lectora de veintitantos años que reproduzco con su autorización:

Lo que cada vez veo mas claro es que no encajo en ningún trabajo y que
acabaré creando mi propia empresa o siendo freelance. O intentaré a la larga
conseguir algún tipo de minusvalía. No paro de darle vueltas al asunto, de
alguna manera tengo que ganarme la vida, ¿no?

A veces pienso que el TB no es solo una enfermedad, sino que también otro
modo de funcionar internamente. Hay tan poca gente que me gusta, comprendo
tan poca gente, tan poca gente me comprende a mí! Siempre me sentí un bicho
raro.

Bueno....supongo que ya sabrás de qué estoy hablando. Quizás sería un buen
tema para tu blog: TB y personalidad, ¿dónde esta la frontera? ¿Qué es
patología? ¿Qué es excentricidad?

 

Buen tema... y me identifico mucho con este testimonio. Pensaré en ello, como afectada.

***