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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Primitivo

Primitivo

“Hace frío”

Sólo escuchas eso por la calle y en todas partes: en la escalera, en el bar... a secas, o con todo lujo de detalles (ay, hoy me he dejado los guantes; ay, mi paraguas, lo perdí el otro día...) Vas en el autobús, cansada de oír el mismo tópico mil veces ya durante la jornada... y de repente te encuentras con tu profesora de literatura enfrentada en el asiento.

Incomodidad. No se puede mirar fijamente, pero ambas estamos haciéndolo por el rabillo del ojo. ¿Será ella? Una de las “duras” del instituto, por defecto la nota era aprobado. Creo que aprendí bastante, y que también he olvidado lo propio, veinte años no pasan en balde. Cuando me doy cuenta, ha bajado del bus. Esa fue una de las razones por las que nunca ejercí la docencia: no soportaba la idea de que, por ejemplo, veinte años después alguien sepa quién eres tú y tú ni pajarera idea, un rostro más entre miles, en años y años, trienios... Me gusta mi semi-anonimato, trabajar en comunidades pequeñas.

Estoy harta de lo del frío, del monotema. Aquí el programa más visto es “El tiempo”, los hay verdaderamente adictos y no solo los campesinos, que mirando al cielo también saben lo que ha de venir. Ahora pienso en Madrid y me parece que aquí no hace tanto frío. No hay nada como tener puntos de referencia para poder relativizar. En concreto, a servidora, que es una “fredolica” (friolera) crónica.

La lluvia me gusta menos. Aquí llueve tan poco, que cuando lo hace todo se estropea. Semáforos, planes... un gallego me dijo que si esto fuese Galicia, no trabajaría nadie, y que allí miran al cielo y ya saben si lloverá y cómo. En Barcelona no hay cultura de lluvia, en absoluto. Esto se paraliza, no como si nevase, pero la ciudad entera se resiente. Y las personas hacen menos, es como si la lluvia nos apagase. Un amigo mío de Bilbao nos tiene por muy raros por esta razón.

Esto del tiempo es de lo más primitivo: el hombre y la naturaleza. Decían los indios norteamericanos que el estado de ánimo del hombre estaba influido por el tiempo. Además de lo dicho sobre la lluvia, un día con el cielo gris puede ser un día gris para mucha gente. Y si trasladamos el tema al trastorno bipolar, está demostrado que a la que el otoño nos abandona el sol, empieza una epidemia de depresiones anunciadas. El sol, las personas también fotosintetizamos, al parecer, sustancias como las vitaminas (¿esto es verdad o algo que recuerdo mal?) lo necesitan para activarse.

Pues hoy también me he puesto a lo “primitivo”. Sigo decorando mis libretas, y la que está ahora sobre la mesa del taller es la que ya conocéis, “Raíces”. La foto de cubierta ya os la puse en el post “Recordatorios”, el tema era cómo narices decorar la contraportada.

Había empezado a pintar con esponja, llevaba tres capas ya. Pues en plan idea repentina y cambio de tercio, me ha dado por coger la pintura naranja, extenderla en la paleta, y empezar a darle al dedo. Como los niños, sí, a lo guarro. En dos colores, me he puesto morada. Me ha gustado tanto la experiencia que estoy pensando decorar una cartulina con las huellas de mis manos. Lo haría en la pared, pero me matarían. ¿Qué mejor manera de marcar territorio? Además, me encanta el arte rupestre... mi mejor regalo de la primera comunión fue un viaje al norte con mi familia donde pude ver la cueva de Altamira, con ocho añitos... y no la he olvidado. Años después hice una ruta por otras cuevas en Cantabria. Para mí es algo emocionante, y no es por decir algo, me despierta realmente muchas emociones. Rupestre o primitiva que es una, quizá.

Bien, ahora mi libreta es lo más personal e intransferible posible, mis huellas están en ella. Hoy se la he mostrado a mi psicólogo y le ha parecido una buena idea. Dice que estoy llena de positividad, de ganas de realmente tener esa vida, mi vida, después de pasar el peor trago de la enfermedad, cuidada por mis familiares. Y mis planes le parecen bien, no le parecen descabellados, además hay buenos psiquiatras allí.

He tenido suerte, después de todo. No me quejo, lo peor pasó, y lo mejor está por venir.

Extremos

Extremos

O caigo bien, o caigo mal.
O me caen bien, o me caen mal.
Indiferencia, a veces.
Extremos.

*** 

Equipaje emocional

Equipaje emocional

He estado haciendo deberes, y además se me ha vuelto a romper el pc. Pongo esta foto para animarme porque esto es de locos.

La libreta "Raíces" ya tiene temas, que ilustro con fotos, diálogos ficticios de mis familiares y amigos conmigo... va a ser una obra de arte muy personal. Pero es un cuaderno A5, ahí no cabe "lo mejor de la vida" en imágenes. Libreta anti-suicidios, eso es lo que es.

He empezado una segunda libreta, esta vez A4, de espiral y folios blancos (esto no es fácil de conseguir, no). Ahí va a ir otro material, más del "día a día": una foto de una ducha, por ejemplo. En plan el póster "Mapa del tesoro", pero en versión libreta y no tan Cosmopolitan. ¿Cómo me voy a llevar esa cartulina a una casa? Me tomarán por loca... Esta libreta tiene un título en cubierta, y es LUST FOR LIFE, lo pinté a mano ayer.

Más equipaje emocional.

Ayer seleccioné de todos mis álbumes de fotos lo que me pareció "lo mejor", y ya he hecho un solo álbum con ello: familia, amigos, juergas, celebraciones, y mis mejores retratos, donde se me ve con una sonrisa que, oye, a veces no recuerdo que tenía...

Para cuando me sienta sola.

He de escoger los libros -pocos- que me van a acompañar. Demian de Herman Hesse no se libra. Los libros también tienen vínculos emocionales, y muy fuertes además.

No voy a la Dolce Vita, esa no es mi nueva vida, la vida real no es glamour.
Mi nueva vida es, sencillamente, cuidar de mí misma.

Cruce de miradas

Cruce de miradas

Este post no es bipolar. Y es real.

Otra vez te ha pasado, Carne, hoy mismo, y te pasará.
Y seguirás asombrándote, porque es algo surreal, sobre todo, al principio.
Llámalo intuición, no puede ser de otra forma.

Un bicho raro reconoce a otro bicho raro.


En un momento dado, hay un cruce de palabras, o de miradas, y un “¿tomamos un café?”
Le conoces de un curso que hacéis en el barrio, le has intercambiado cuatro palabras, sociales, banales.
Las suficientes, sabes que hay algo más.
Y el café de media hora previsto acaba con llamadas “sí, ya voy” y nos echan porque el lugar cierra, y la tertulia sigue en la calle, a pesar del frío.

Algo debe haber, algo poderoso como el aura en la que no creo. Algo que acaba juntándonos.
A los bichos raros.

Me pasó con G. Lo nuestro no era empatía, sino telepatía directamente. Nos vemos poco, creo que nos damos miedo, demasiado en común.
Me pasó con K. Fue él quien me reconoció a mí, porque yo iba bien camuflada. Inseparables.
Me pasó con E. Una historia rarísima, hay mucho entre nosotros pero somos de diferentes especies.
Me pasa con M. Inconformismo, nuevos caminos, todo menos “ser una zanahoria”, que dice ella.

No a la superficialidad, de eso huímos los bichos raros. Antes muerta que vulgar, ¿de quién es la cita? No recuerdo ahora, es mi hora de dormir, estoy KO.

Con toda esta gente, y alguna que me dejo, hablaría toda una noche, y toda una vida.

No siempre soy yo la que da el primer paso. A veces me han buscado. Los otros también tienen ese don, por supuesto, y a veces una no está receptiva.

Hoy he coincidido con T, y he tomado yo la iniciativa. Sí, hay psiquiatras y pastillas detrás de ella. No de todos los que he nombrado, sí de algunos. Me recuerda al slogan de la 2, "para minorías", que tienen también su diversidad.

Hemos intercambiado información, no toda, esa tiene que ser racionada en bastantes cafés. Tengo su teléfono. Me gusta, y voy a llamarla, aunque apenas la conozca. Es honesta, es buena gente, habla abiertamente y sin tapujos. Como ha de ser. ¿qué hemos de ocultarnos los que hemos y tenemos problemas psíquicos?.

No tiene bipolar, pero eso me importa poco.
Es una de los míos.
A veces pienso que somos como los dragones de Komodo, porque cuando me viene la imagen de un bicho raro, ese es el rey de los documentales.
Y reconforta un cruce de miradas en el que reconoces que ese ser humano tiene algo que compartes, aunque no sabes todavía qué.
Desconcierta el descubrirlo, el que te empiecen a contar y que esa persona se convierta por unos momentos en un espejo tuyo.

Y una se siente bien, con mucho removiéndose en su interior; ha estado con alguien semidesconocido con el que ha compartido lo indecible, y cuando vuelve a casa, piensa “no estamos tan solos”. Aunque rara vez tengo la suerte de hoy, pero de vez en cuando sucede, y sigue sorprendiéndome.

Quiero más. Más desconocidos que asoman de pronto en mi vida como personas con un historial, una vida, una visión del mundo. Marcada por hechos graves muchas veces, porque la vida es dura y quizá por eso se han endurecido y tienen escamas, como esos bichos. Me encantan los reptiles, por cierto, soy feliz en el terrario del zoo.

*** 

Cree en lo mágico

Cree en lo mágico

...then you’ll see how the magic’s in the music and the music’s in me


Yeah, do you believe in magic
Yeah, believe in the magic of a young girl’s soul
Believe in the magic of rock and roll
Believe in the magic that can set you free
Ohh, talking ’bout magic
Do you believe like I believe
Do you believe in magic

Do you believe like I believe



The Lovin’ Spoonfol, "Do You Believe In Magic" (1966)

http://www.youtube.com/watch?v=54PV2_b4-ow

***

La magia de la música...
Y la de un cóctel de pastillas de lo más "fashion", que en plan conejillo de indias ha demostrado ser eficaz.
Es suerte, es magia, es yo qué sé, es cojonudo, y esta canción, también, es la que escucho ahora y mejor define mi estado de ánimo, para eso están los "Minutos musicales"... para tomarle el pulso a mi ánimo.

Bendición psiquiátrica

Bendición psiquiátrica

Buenas noticias, que no demoro en hacer públicas.
Mi psiquiatra me ve bien, y da luz verde a mis proyectos.
A que vuelva a recuperar autonomía.
A.... El Salto.
Está muy cerca ya, yo lo veía factible, pero necesitaba de su visto bueno.

Cada vez tengo menos tiempo, porque hay muchas cosas a arreglar, y cuando lo tengo, posteo. Por eso posteo más, porque dentro de poco, postearé menos.

Ahora he de pensar que tengo una enfermedad y no bajar la guardia, jamás, pero ya puedo vivir sin estar pendiente de ella, sin sentirme enferma. Eso me han dicho, y eso me ha enorgullecido, por fin puedo hacerlo, integrarme sin complejos donde sea, en la calle estará mi vida, donde estaba. Y la próxima visita, en tres meses. Eso es un lujo y de los gordos. Ya no necesito tanto seguimiento, la cosa empezará a ser rutinaria. Me dijo que hay pacientes a los que ve una vez al año... todo llegará.

Bendito sea mi psiquiatra, bendito sea mi psicólogo, he tenido mucha suerte con ellos, y gracias a ellos, después de más de un año de tratamiento, empiezo a

ESTAR ESTABLE

Una nueva vida me espera, y yo a ella, con muchas ganas.

El 1 de marzo llegaré con una maleta a Madrid. El principio de... el Salto, mi nueva vida, otro tema para este blog.

Carta a una recién diagnosticada: "No estás sola"

Carta a una recién diagnosticada: "No estás sola"

El principio es horrible, el diagnóstico.
Lo pasas tú, lo sufres tú, y es desconcertante, se te van abajo todos los esquemas.
Esto no puede ser real, te dices.
Pero me encontraba mal, algo tenía que tener, y ya tengo etiqueta.
Y estas pastillas... ¿qué son?
Las primeras tomas, los efectos secundarios, ¿qué me pasa?

Será más fácil si nos ponemos en contacto.
No estamos solos, somos muchos.
Búscanos, estamos en la Red, y quizá en tu ciudad, en persona.

Yo no hubiese sobrevivido sola en esos momentos, no en los primeros, recién diagnosticada.
Le debo mucho, demasiado, a mucha gente, y ahora sólo puedo hacer lo mismo cuando alguien nuevo asoma.

Estamos por todas partes, somos un 2%, y lo mejor que nos puede pasar es que nos diagnostiquen cuando nos encontramos mal, para poder empezar el tratamiento que necesitan nuestros neurotransmisores.

No tenemos la culpa, nadie la tiene, es una enfermedad más.

Venga, ánimo, el camino lo estamos haciendo muchos. Conócenos.

Aceptarlo II

Aceptarlo II

En cierto modo, me alegro de haber sido diagnosticada "de mayor". He tenido una vida, y ahora tengo otra. Muy diferente, pero vida al fin y al cabo.

No puedo hacer lo de antes, o no de momento. ¿Qué puedo hacer ahora? Y hay mil cosas, en las que nunca te habías interesado, que se ofrecen ante ti.

No puedo… ¡tantas cosas! Tomar café, por ejemplo, aunque a otros no se lo han prohibido. Y te dices, “me han quitado la vida”. Y hay que buscar, la vida nos puede dar tanto que no reparamos en ello.

No puedo salir de noche y beber alcohol, como se suele hacer cuando eres joven. Puedo, pero no debo, si no quiero poner un pie en el Lado Oscuro. Pero sí puedo hacer otras mil cosas durante el día que también son divertidas o placenteras.

No puedo trabajar, estoy de baja, hace muuucho tiempo. Me gustaba trabajar, ya lo dije en el último post. Yo pensaba que me darían unas pastillas y que en cuatro meses ya estaría trabajando de nuevo. Ahora acepto, y esto me ha costado mucho, que esto ha de tomarse su tiempo, uno no se recupera en dos días de un vaivén así en el cerebro.

Ahora sé que ni mi cuerpo ni mi mente toleran el estrés y que la sobrecarga me desequilibra. Que podré trabajar, sí, pero en “cosas tranquilas”, y quizá, no, lo más seguro, tenga que olvidarme de ocho horas. Yo, que hacía diez horas en el despacho cada día. Así enfermé, el stress pudo conmigo, y fue uno de los detonantes de un episodio muy gordo, la Manía de la que he hablado en tres posts, y de dos años en la montaña rusa.

Hay que aceptar demasiadas cosas, y no todo lo puedes tragar de golpe. Hay que empezar de 0, como dice Sonsoles en la página de inicio de Bipolarweb, la enfermedad a veces irrumpe en nuestras vidas como una riada y se lo lleva todo: trabajo, pareja, amigos... puedes perderlos, yo he tenido esa suerte, mala suerte, pero mis amigos no me abandonaron, benditos sean, lo que aguantaron.

Creo que la "madurez" me ha hecho aceptarlo lo mejor posible. Para mí ya no es importante salir de noche, por ejemplo. Pero si lo hago, hay cosas que puedo beber sin alcohol, muchas.

Hoy tengo cita con el psiquiatra. La estoy esperando hace tiempo, y ahora con más interés. Le he de agradecer mucho, porque gracias a la terapia con él y con el psicólogo, creo que estoy en el buen camino. Y seguro que me pega alguna hostia, algo con lo que no contaba. La terapia no es ninguna broma, y servidora hace lo que puede. Pero siempre se puede hacer algo más, siempre puedes ir más allá en lo de aceptar que tienes una nueva vida y vivirla, no sólo pensarla, apuntarse al gimnasio y no ir, por ejemplo.

Trabajar

Trabajar

Quiero trabajar.
Quiero experimentar esa sensación de sueño que todavía colea al llegar.
Experimentar como un gusanillo la sensación de novedad (¿qué nos deparará el día?) cuando entro por la puerta de la oficina.
Sacar la tarjeta que abre las puertas y registra mi presencia en el edificio y las horas que paso en él.
Saludar a la gente en el ascensor.
Encender el PC, leer en el correo electrónico los marrones nuevos del día.
Tomar un café con los del departamento y cotillear.
Arremangarse y atacar, sin anillos, estar absorta en lo que hago.
Recibir instrucciones contradictorias.
Hacer y recibir llamadas. Actualizar hojas de cálculo. Elaborar informes.
Comer galletas de alguien que celebra su cumpleaños.
Acudir tarde a una reunión, como todos.
Poner 10 euros para la colecta del regalo de turno, parece mentira cómo cada mes se casa alguien o tiene un hijo.
Comer de menú en un restaurante cercano.
Hablar de trabajo durante la comida. Poner verde a alguien, fundamentalmente al jefe o al jefe de al lado que nos hace la puñeta.
Sentir la ñoña por un momento antes de levantarse de la mesa, y desear no tener jornada partida.
Llegar la hora de salir y cerrarlo todo corriendo antes de que te caiga un marrón nuevo.
Hacer horas extras.
Ir al gimnasio con un compañero de trabajo, uno arrastra al otro.
Volver a casa, el descanso del guerrero.
Y mañana, más.
Y a final de mes, la libreta actualizada con la nómina.
Y vacaciones, negociar los turnos con los compañeros.
Volver de vacaciones renovada y aclimatarse de nuevo, porque siempre hay cambios.
Y los puentes. Valorar si la carga de trabajo los permite.
Y la cena de Navidad. Barra libre y desfase total, una vez al año dejar la cara de trabajar y desfasarse de una forma no vista antes. Por suerte, el jefe también estaba por la labor y hasta tiraba tejos.

***
Trabajaba, sí, antes. No desde que se me declaró el TB. Esto ahora es nostalgia, y no sé si algún día podré volver a hacerlo. No con ese ritmo, de diez horas diarias, eso seguro que no porque el estrés me mata, y me mató en su día.
Para Pau, que se interesa por mi trabajo, sólo le puedo ofrecer esta "foto" mental del pasado en mi última empresa.
***
Sigo posteando mucho, porque dentro de poco, poco podré hacer, tendré otros asuntos y al no trabajar, no podré conectarme desde la oficina como antes. O tiraré de cyber, porque recibo muchas cartas ahora y si alguien se ha tomado la molestia de escribirme, yo me la tomo con gusto para contestarle.

Orgullo bipolar

Orgullo bipolar

A veces, nos autoevaluamos, y llegamos a la conclusión de que somos la hostia. Si lo que vemos se ajusta más o menos al cliché del que os hablaba en “Óptica”, hasta le damos gracias a la enfermedad por poseer estos dones y cualidades. Y para acabar, ojeamos de nuevo las listas de famosos y nos decimos: Ole.

"Nos"... yo también he caído en esos pensamientos, y no, no me gustan.

Creo que es una idea de grandeza, que pertenece al territorio “eutimia para arriba”, es decir, cuando se está emocionalmente hipomaníaco y la autoestima ha subido bastante. Y sabes que ese estado mental es fruto de la enfermedad, y encima le das gracias. Ya dije en su día que ojalá pudiésemos vivir todos en ese estado alterado de conciencia llamado hipomanía.

No existe un día del “orgullo bipolar”, esto no es el rollo gay. Existe un día de la enfermedad mental, que se celebra en diciembre y congrega a todas las asociaciones de enfermos mentales y familiares en actos reivindicativos a los que nadie hace caso. Porque no hay orgullo en ser enfermo, sino muchos problemas: falta de recursos, pensiones ínfimas… aquí hay un texto reivindicativo.

Hay que estar “arriba” para autoafirmarse de esa manera, y no me parece correcto hacerlo en un corro de gente –un chat, por ejemplo, fue ahí mi experiencia- que lo está pasando mal. Junta a un deprimido con alguien que te dice que la enfermedad es lo mejor que le ha pasado. Pues no.

Me parece que caemos en una equivocación de las gordas con este orgullo. Una vez más, somos ghetto, pero del cojonudo (manda huevos). Y no beneficia en nada nuestra posición como comunidad de afectados en el conjunto de la sociedad.

Además, hay que llevarse las manos a la cabeza, cuando alguien en un foro vecino para esquizofrénicos afirma que los bipolares somos irrecuperables y ellos si que tienen posibilidades de recuperación e integración. (Que por lo que sé tienen una ayuda que nosotros no disponemos, pisos tutelados). Justo lo que "nosotros" pensamos de ellos. Esto sí es de locos.

Porque se nos dice que nosotros los bipolares no “perdemos facultades” después de una crisis, mientras que un esquizofrénico va acusando cada brote, merman sus capacidades cognitivas. Bueno, se nos había dicho, porque leí algo de Colom que empezaba a afirmar que si se han sufrido muchas manías, también se resentían las neuronas, que hay pérdida también.

Bah. Yo he estado con esquizos en mis ingresos y una vez estabilizados del brote, la gente más normal del mundo. Alguno pillao, pero también los he visto pillaos fuera y sin diagnosticar. Y fuera del mundo de las enfermedades mentales, la pérdida de memoria es algo que oigo demasiado a menudo. La gente nos deterioramos mentalmente, por edad o por falta de uso.

Está bien un momento de “me encuentro bien”, pero es eso, un momento. Que el bipolar en cuestión se dedica a propagar por toda la comunidad, en un ejercicio de irresponsabilidad bajo mi punto de vista, porque le lee gente muy jodida que en esos momentos, la bipolaridad es su pesadilla minuto a minuto.

(Este párrafo repite mucho posts anteriores y futuros)
La gente eutímica es la que “tira” de los demás. Si yo he llegado aquí, tú también puedes. Y no es camino de billete gratuito, no, es un subir al Everest, y has de empezar la ascensión cuando la medicación está empezando a hacer efecto y te encuentras mejor. El psiquiatra es quien decide cuándo estás preparado o debes hacer los primeros pasos. No olvidemos que la situación de partida es que te crees poderoso como Neo –manía- o estás en la cama paralizado mirando sin pestañear al techo blanco –depre-. De esa situación te saca la terapia y la medicación, pero sólo hasta el punto de “ahora, sal a la calle, como antes”, y ese antes lo has olvidado completamente, esas rutinas. Esto lo reitero mucho en el blog, después de un episodio de semanas o meses el caos se ha adueñado de tu cuerpo y hay que volver a unas rutinas (despertarse por la mañana, ducharse) y adoptar otras (deporte) para las que no estás muy mentalizado. O comer tres veces al día, porque esto es algo que frecuentemente se nos olvida cuando estamos mal.

Yo diría que el orgullo “qué cojonudo es esto” es parte de la enfermedad, y es enfermizo pensar en esta clave, por muchos dones que uno tenga. Ahora mi orgullo es caminar una hora al día, irme demostrando que puedo hacerlo. Yo, que antes tenía la agenda llena de 8 a 22, ahora me enorgullece cualquier cosa, una al día, que haga, pero bien.

Absentismo vital

Absentismo vital

Suena un despertador.
No, no es para mí.
No estoy.
Que no, que no estoy.
Que no insistan, ya está decidido.
No es una decisión, es un mandato de mi cuerpo.

Hoy he decidido que no estoy en este mundo.
La cama es mi burbuja.
Me sumerjo en ella, aquí estoy a salvo.
Tengo mucho sueño, desaparezco entre las capas.

Me echarán de menos en el trabajo.
Me da igual, yo no estoy en este mundo,
Soy invisible,
Ellos tampoco me verán.

Hoy he decidido que no existo.
Que nadie pregunte por mí,
No esperen que atienda al teléfono.

Me llaman otra vez.
Abro un ojo.
Reconozco el número, llaman del trabajo.
Mi jefe tampoco existe, no le he llamado, no podía hacerlo.
Contesto con un monosílabo, digo "fiebre", digo lo que sea.
No estoy.

Todo pasa,
Mañana volveré al reino de los vivos.

Es sólo un día, no es la primera vez y lo sé.
El cuerpo pide desconectar
Dejar de trabajar la realidad
Descansar mentalmente
No puedes ignorarlo
Debes dar al cuerpo lo que te pide

Desconexión
Nada
Depresión

Esto ha llegado a sucederme, tal como lo cuento ahora.

*** 

Carta de Semeolvida: “Hola mi niña”

Carta de Semeolvida: “Hola mi niña”

No sabes cuanto me alegro de notarte tan requetebién. Ya sabes que desde hace tiempo, yo también creo que lo mejor que podías hacer, es justamente lo que vas a hacer ahora.

Te estabas encasillando de una forma que no podía ser beneficiosa de ninguna manera. Parece que por fin se te ve lo más parecido a la eutimia y no sabes lo feliz que me haces.

Deseo de todo corazón que todo marche bien en tu nueva andadura, que consigas aprender a convivir con el trastorno, lo más dignamente posible, que te CUIDES mucho y con mayúsculas. La base de la independencia, es ser consecuente con uno mismo. NUNCA olvides lo malita que has estado, esto te ayudará a cuidarte al máximo y a evitar situaciones que te puedan desbocar.

¿Seguirá llevándote [mi psiki]?

Dale un beso fuerte a [mi madre], trata de sentirla cerca y de hacerle sentir a ella lo mismo. Ha sido de gran ayuda, como buena madre que es. Sin ella no habrias podido llegar a sentirte bien.
"JUNTOS PERO NO REVUELTOS"; siempre he pensado que ésta es la mejor manera.

Tenme al tanto querida niña.

Te quiere, tu amiga [Semeolvida].

Con un poco de ayuda de mis amigos....

Con un poco de ayuda de mis amigos....

... un título de los Beatles.

Hace un par de posts, dije que empezaría un cuaderno.
Con todo lo que me recuerde lo que hace la pena vivir la vida.
Tengo ya uno estilo clásico, Miquelius, y ya tiene la cubierta con la ilustración del post "Raíces".
Qué bonita, una libreta en blanco.

¿Qué coño le pongo? Se admiten todo tipo de sugerencias.

No es que no pueda hacerla sola, o que no tenga ideas -si la he cogido es por algo-, es que quiero llevármela cuando "El Salto", y para ese momento, 1 de marzo, querría tenerla llena. Y no voy a tener mucho tiempo, este mes va a ser algo frenético. He posteado bastante porque tenía el fin de semana algo perro, lo reconozco. Y me huelo un insomnio para hoy que podría ser productivo.

Por lo que se agradecerá "with a little help of my friends", aquí o en privado en el buzón. Haré mías las cosas que creo voy a leer y serán hermosas, canciones, lugares, emociones... emociones es un buen tema, porque la necesitaré cuando mis emociones estén muy bajas.

El examen es mío, pero si alguien quiere meterse:
Enunciado: "Cosas y pequeñas cosas que hacen de la vida merecedora de ser vivida".
Asignatura: Antídotos suicidas.
Extensión: libre.
***

Galvanize (no te cortes, pulsa el botón)

Galvanize (no te cortes, pulsa el botón)

(Don't hold back)
cuz you woke up in the morning with initiative to move,
so why make it harder

(Don't hold back)
If you think about it so many people do, be cool man, look smarter,

(Don't hold back)
and you shouldn't even care, about the losers in the air,
and their crooked stares,

(Don't hold back)
cuz there's a party over here, so you might aswell be here,
where the people care,

The world is holding back
the time has come to... (x3)

Galvanize,

(Don't hold back)
If you think about it too much you may stumble,
trip up fall on your face,

(Don't hold back)
You think it is time you get up fresh style
like a sit-up come on keep pace

(Don't hold back)
Put apprehension on the back burner,
let it sit, don't even get it lit,

(Don't hold back)
Get involved with the jam,
don't be a prick, hot chick

(Don't hold back)

The World

The World
The time has come to -
Push the button (x3)

Push the button



The World

My finger is on the button
My finger is on the button

My finger is on the button
Push the button


The time has come to...

Galvanize

***
"No te cohíbas, no te cortes... mi dedo está en el botón... pulsa el botón"
***
"Galvanize", lo último de Chemical Brothers

Enunciado: describa el Trastorno Bipolar para un weblog

Enunciado: describa el Trastorno Bipolar para un weblog

Ayer estuve chateando con un chico de Castellón al que hacía tiempo que no veía por msn. Es joven, tendrá unos 25, y en su día decidió dejar la medicación, porque la acupuntura le quitó la Ansiedad y no tenía más problema, no estaba en la montaña rusa. Pero las cosas cambiaron, me contó que tuvo una depresión y volvió al psiki a dejarse empastillar (argot).

Me llamó la atención un comentario que hizo: “las emociones no son un secreto para nosotros”, a cuento de un taller de teatro.

Ese es el quid de la enfermedad. Las emociones. El TB ha sido definido como “la enfermedad de las emociones”.

Tú experimentas emociones, como cualquier hijo de vecino. Te alegra ver a un amigo, te entristece visitar a un enfermo en el hospital. Tu estado de ánimo depende de lo que te ocurre, incluso de vez en cuando no experimentas emociones (“estás normal”) pero también sabes perfectamente lo que te pasa cuando te cabreas hasta el límite. Te sorprendes ilusionándote cuando juegas con un niño pequeño, y emocionándote hasta soltar la lagrimilla con una película… tú has hecho esto, y el resto de humanos… navegar, OSCILAR cotidianamente entre emociones, a veces contradictorias durante el mismo día. Por ejemplo, llegas de mala leche del curro más el atasco en la autopista y se te arregla –y alegra, emoción- el día viendo un partido de fútbol. Cosas cotidianas.

Para un bipolar, esto no es cotidiano y llevadero sino cotidiano y un problema. Porque esas emociones son mucho más fuertes. Es muy sensible a ellas, los estímulos externos que provocan emociones para cualquiera pueden convertirse en cuchillos afilados.

Observa una reunión de niños. Juegan, y mientras lo hacen, chillan, ríen, se agitan. Yo digo que son pequeños maníacos. Fíjate en sus emociones, y cómo las expresan, en risas abiertas y francas, en movimientos corporales abiertos. Es un estado alterado de conciencia muy interesante. Creo que es de tipo hormonal.

Ahora nos detendremos en otro escenario, esta vez triste, por ejemplo un velatorio. Los hay muy compungidos, les ha tocado de cerca. Si no lloran, apreciarás en sus rostros el dolor, la impotencia, etc. Otros hacen compañía, y por contagio, se les cae la lágrima.

Ya tenemos los dos extremos. Los hemos fotografiado en dos momentos.

Ahora pasemos al trastorno bipolar.

No son momentos puntuales. Son episodios o fases donde las emociones están alteradas. Duran días, semanas, o meses, quizá años. Por lo que he visto, las manías suelen ser cortas, mientras que las depresiones se instalan hasta que no tienen otra cosa mejor que hacer que largarse ("Adieu, mon amour", dice un amigo mío en ese momento).

Las fases maníacas son de gran exaltación, alegría, amor por la vida. La manía es un pacto con la Vida. Todo es magnífico, la botella está medio llena y te la bebes, y además pides otra ronda que pagas generosamente, porque siempre estás celebrando y regalando cosas. Tú eres de puta madre, te sobra autoestima por todos lados. Te sientes muy abierto, le cuentas tu vida hasta al portero. Sales más, haces vida social, la gente es simpatiquísima y vas haciendo amistades por doquier, tu labia es imparable, eres la hostia. Duermes poco porque además de necesitar tan solo cuatro o cinco horas, tienes mil cosas a hacer, veinte libros nuevos por leer, una casa a redecorar, un vestuario a renovar porque tú te sientes renovado y necesitas ver esos cambios en los viejos escenarios. Viajas porque necesitas experiencias nuevas, los escenarios de siempre te aburren. El Amor te llama y te enamoras de alguien cuando en realidad te has enamorado del Amor. Y el sexo, piensas mucho en el sexo: no pararías, eres el mejor amante y además infatigable. Todo te sabe a mucho pero quieres más, te sientes vivo como no lo habías hecho antes y necesitas más inyección de vida, y además te sobra energía para aguantarla. Te sientes feliz, tú y el mundo estáis compenetrados y os dais lo mejor el uno al otro.

La depresión, por lo contrario, es una lucha contra la Muerte. Estás muerto en vida. No hay causa alguna para que te hayas hundido (depresión endógena), pero tú te sientes muy solo, muy vacío y definitivamente muerto por dentro. No vives, eres un vegetal, se te acabaron las pilas. Te sientes una mierda, y te preguntas si alguna vez tuviste autoestima cuando te miras al espejo y el reflejo es un viejo demacrado o una pre-obesidad. Sueles quedarte en blanco mirando al techo, perdido en tu propio interior, preso de ti mismo. No coges el teléfono porque no tienes ganas de hablar. Si lo coges, tu voz es un maullido, no dices nada porque no hay nada a contar, y acabas colgando entre excusas porque te agobia tanta charla. Vives en la Nada. El sexo ha dejado de existir, como tantas otras cosas, te apetece -no, no te apetece nada en absoluto, NECESITAS directamente- dormir, dormir te desconecta de la pesadilla, duermes más de doce horas al día a veces. Te gustaría estar para siempre en sueños, o en un lugar tranquilo donde nadie te molestase, porque tu “yo” se ha cerrado al mundo, y a tu vida en el mundo. Sales de casa por obligación, tu lugar está en la cama o en el sofá tragando telebasura, y en chándal, eso si te has quitado el pijama. ¿Ducharse? Cuando no hay más remedio, no hay ganas ni de eso. Tu yo está triste, muy triste, muy solo en este mundo que se ha estrechado hasta encerrarte en un muro, y sufre mucho por ello, siente impotencia y aislamiento, ha perdido la capacidad de comunicarse con sus semejantes. Sufres por ti y por toda la humanidad, tu sufrimiento no tiene límites. Cualquier chorrada te hace llorar, eso cuando no estás llorando porque sí. Piensas que vas a quedarte toda la vida en ese estado, esta vida que es una mierda, y te planteas que estarías mejor fuera de ella. Y aquí es cuando entramos en la zona de peligro: suicidio.

Estoy hablando de la misma persona. Increíble, ¿no es cierto? Que ha experimentado ambas cosas a lo largo de su vida, o en el mismo año. Por ejemplo, en medio año ha pasado de un extremo a otro, es moneda común.

O te catapultan, o te caes al foso, como el pobre Coyote.

Es el Péndulo.

Advierto que he descrito fases “puras”, síntomas de manual, pero ciertos. Cuando un bipolar está bajo tratamiento, puede padecer -y padece- nuevos episodios, pero en teoría gracias a la medicación estabilizadora del humor los síntomas son mucho más suaves y llevaderos. Dije en teoría, y lo subrayo.

Entrar en una fase de las descritas puede hacerse de forma brusca o paulatina. Suele ser gradual: de repente empiezas a notar síntomas en una u otra dirección. Y es cuando debes llamar al psiquiatra urgentemente o adelantar la cita que tenías programada el próximo mes, porque necesitas un ajuste en la medicación. La razón es que si las cosas se van de las manos, y el episodio avanza rápido y se agrava antes de que la medicación lo aplaque, la historia puede acabar en un ingreso.

Episodio maníaco, episodio depresivo… me falta el episodio mixto. Es el peor, eso dicen, y yo lo corroboro. Porque se mezclan síntomas de ambos. También se le llama manía disfórica (lo contrario de la manía eufórica, la feliz). Yo he vivido en un episodio mixto unos ocho meses. En mi caso, manifestaba casi todos los síntomas de la depre, ideas suicidas incluidas, y una mala hostia con el mundo (irritabilidad, síntoma maníaco) que me permitía hacerlo, y casi lo hago. Cada día me suicidaba mentalmente, pero por fortuna no lo hacía -pensaba mucho en mi familia, en lo que sufriría, en que no lo entendería-, aunque sabía cómo, y me apartaba de... (no se dan ideas, dice una gran amiga). Me han dicho que el riesgo de suicidio en episodio mixto pasa de ser del 20% al 50%. No me extraña, es un infierno mental del que saldrías por cualquier puerta o balcón.

El episodio mixto es el más temido, porque es el peor. No, el peor es el maníaco, porque temes la psicosis, la pérdida de la razón. No, el más nocivo es el depresivo, porque dejas de vivir y te la juegas al suicidio. Tememos a los episodios, no se sabe cuál es peor porque todos acaban siendo asquerosos, todos significan sufrimiento desde el principio o al final (caso de la manía). Es entrar en uno y desear salir el mismo día, pero aguantar mecha hasta que la medicación te saca, o que el péndulo te lleve a otro lugar, que cicles porque sí hacia otro episodio.

Hay un episodio, sin embargo, que sí es el deseado. Se trata de la HIPOMANÍA. Es un grado menor de la manía, es un intermedio entre la eutimia-normalidad y la manía. Estás algo "subidillo" (argot), pero apenas es apreciable. Tu autoestima es correcta. Te sientes bien, simplemente bien, feliz a ratos –los justos- pero de permanente buen humor, satisfecho por tu competencia en lo que eres y haces -trabajo...-, vives positivamente y sin grandes excesos, los corrientes –una cámara digital, todos la tienen ya...-. Eres sociable y simpático, despliegas todo tu "encanto bipolar". Y la gente lo recibe, porque el encanto bipolar existe y lo transmites, y eres aceptado, incluso popular.

Hay gente que vive en permanente hipomanía, gente que no tiene por qué sufrir trastorno bipolar. Además, el perfil hipomaníaco es el del triunfador de hoy en día en nuestra sociedad: personas de trato agradable con éxitos laborales, amorosos... Quizá haya entre estas personas -seguro que te suena alguien así- algunos bipolares sin diagnosticar, pero si se quedan ahí en esa hipomanía -sin oscilar o agravarse- no hay problema alguno, al contrario, la vida les ofrecerá muchas satisfacciones.

Un bipolar bajo tratamiento no puede permitirse ni el lujo de la hipomanía, aunque es su máximo anhelo en fase depresiva. Porque puede transformarse en manía, y eso no interesa a nadie. Inmediatamente, se administran antipsicóticos para “bajar”… a eutimia si hay chiripa, a depresión si no. A los psiquiatras y a los familiares les gustamos más cuando estamos deprimidos, somos mucho más dóciles aunque podemos manifestar también irritabilidad.

Lo de la hipomanía es importante, porque es exactamente el punto donde todo bipolar querría vivir para siempre. De hecho, cuando un bipolar remite, y por fin pisa el suelo, la eutimia, puede ocurrirle que la primera sensación sorprendente es que la vida le parezca algo insípida, que a las venas les falte sangre. Hay que acostumbrarse y aceptar que la vida en equilibrio es un lugar donde las emociones ya no son fuertes ni continuas, se presentan en los momentos en los que se algo se produce (ver niños jugando, ir a un velatorio, sufrir un atasco), ya no se está siempre bajo un estado emocional.

Finalmente, un breve apunte sobre los tipos de bipolaridad. Bipolar tipo I es quien ha experimentado algún episodio maníaco además de los depresivos correspondientes. Yo soy tipo I. Los bipolares tipo II no llegan a manía: experimentan -qué eufemismo- depresiones e hipomanías. Existe un tipo de bipolares, los cicladores rápidos, que pasan de un polo a otro en muy corto período de tiempo. Los psiquiatras definen como ciclador rápido a una persona que ha experimentado cuatro episodios al año. Y la cosa puede ser peor. Una vez conocí a una cicladora ultrarrápida que en el mismo día pegaba unos bajones y subidones de órdago. Si no me dejo a nadie, me parece que sólo me queda hablar de la ciclotimia. La llaman la "hermana pequeña" del trastorno bipolar, porque es todo mucho más suave: los síntomas, los episodios... Los ciclotímicos son poco diagnosticados, porque todo el mundo conoce sin darle más importancia a alguien que se levanta cada día con un pie diferente, que tiene cambios de humor aunque sean bruscos, porque son cosas que demasiado a menudo se confunden con la personalidad, y si la persona no se encuentra mal no acude a un psiquiatra.

Yo concibo esta enfermedad como una lucha entre contrarios, un tira y afloja entre todos los polos y por supuesto entre sus máximos exponentes, la Vida y la Muerte. La enfermedad me ha afectado y sigue haciéndolo, pero he vivido mientras tanto en períodos eutímicos o hipomaníacos, porque no todo se reduce a experimentar emociones y hacer de éstas el ombligo de tu ser. Lo del conflicto con la personalidad (¿quién soy yo, este polo o el otro?) es otra película, para otro post.

Lo que sí es cierto es que me siento más humana después de haber pasado por todo el espectro emocional. Hay quien dice que se siente más maduro, y ciertamente los bipolares jóvenes lo son. Y mi empatía, esa capacidad de “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” (RAE), es muy alta. Porque mis emociones han hecho de mí una persona muy sensible.

Bueno, aquí va por fin lo que es la enfermedad con mis palabras, un examen sin apuntes. Aprobaré si lo habéis intuído. Porque entenderlo es imposible, hasta para los propios bipos, porque escapa a la razón, lo sientes en tus neuronas y entrañas y punto.

***
Imagen: péndulo de Foucault, símbolo del trastorno bipolar.

Diarios

Diarios

Me chifla lo manuscrito. Hace años que quiero aprender árabe y chino o japonés, uno de los dos, porque me fascinan los kanjis, y porque me gustaría leer los poemas y versículos en las paredes de la Alhambra en versión original. Di mis primeras clases de árabe y mi conclusión fue que no podía hacerlo como autoaprendizaje.

Para mí es casi una necesidad conocer la letra de alguien que me importa: en mi criterio, habla tanto de esa persona como su casa. Como su firma. No es fácil descubrirla en un amigo, porque cuando te reúnes con ellos lo haces oralmente.

Me gustan las libretas, y tengo muchísimas. Son de tamaño mediano o pequeño. Todavía ando recopilándolas, andaban por cualquier lugar. Ahora tienen su lugar definitivo en una caja que ya está llena. Y muchas se han perdido en el traslado.

Tengo cuatro libretas por estrenar, y tres escribiéndose en estos momentos. Ahora reparo en que casi todas son de papel cuadriculado, pero no me asusta un folio en blanco. Papel normal, porque no soporto el tacto del reciclado, y aquí debo decir que yo soy de las que reciclan todo el papel, pero luego no me hagas consumirlo. Mi sentido del tacto es muy alto, y me repele esa aspereza.

Muchas veces escribo en lápiz, con la punta bien afilada. Si he de escribir permanentemente, tinta negra sin pensármelo, pero la gama de azules Pilot me ha hecho reconciliarme con el añil. Como instrumento, hace años uso rotuladores de punta fina. Hubo una temporada en la que usé una pluma que me regalaron, pero me cansé de mancharme de tinta, porque sostengo los útiles apurando mucho hacia la punta.

Soy diestra, pero durante meses me tocó ser zurda, y fue toda una experiencia, porque de repente volvía a escribir como una parvulita copiando las letras del silabario. Deberían educarnos como ambidiextros, esa fue mi conclusión. Sería curioso comparar las caligrafías que generan los diferentes lóbulos cerebrales, educados para ello.

Algunas libretas, más bien cuadernos, tienen un tema muy específico. Las de idiomas: vocabulario y gramática que ya he olvidado, sé que son mías por la caligrafía. Soy bastante sentimental: guardo algunas libretas del bachillerato porque los comentarios al margen no tienen desperdicio.

Otras son cajones de sastre. Las conservo con especial interés porque en el fondo son los “diarios ocultos” de años en los que no escribía, porque no tenía nada que decir o porque no tenía tiempo para hacerlo. En una página hay una lista de la compra, en otra el resultado de una partida de cartas, más adelante hay una con usuarios y contraseñas de páginas web que ya han dejado de existir. En otra sección, algo de contabilidad doméstica, ahora se ha convertido en un testimonio de la cantidad que fumaba y de lo que costaba el tabaco entonces (qué tiempos aquéllos). Qué canciones me gustaban y grababa en vídeo, o en una cinta que regalaba a un amigo. Micro-fragmentos del pasado.

Sigo escribiendo ese tipo de libretas. Un teléfono nuevo, un anuncio en la calle, un borrador de algo. Siempre una libreta tipo “cajón de sastre” encima. Tomo notas, apuntes variados: del paisaje urbano, una idea para un relato, el precio de algo, cómo llegar a un lugar, teléfonos y e-mails, la configuración de un acceso a Internet. Primero, porque me gusta manuscribir, y segundo porque no delego a mi memoria la responsabilidad de acordarme de esos pequeños detalles cotidianos. Mi bolso pesa mucho, lleva una libreta, un lápiz y al menos un Pilot, para empezar. Ya sabéis lo de los bolsos y las mujeres.

Agendas. Las guardo todas, son el registro de actividad, los diarios no-emocionales.

Cuadernos de viaje. Me estoy encontrando de todo en la caja.

Cuando estoy fuera, me gusta comprar una libreta allá donde haya ido a caer. En mis escapadas a Madrid, compro una pequeña que venden en una papelería de la calle Carretas, justo a la entrada desde Puerta del Sol. Es de espiral, de cubiertas marrones, y el papel es a líneas. En ella he tomado notas este año de las sesiones con el psicólogo y el psiquiatra. Se está acabando ya la libreta y el 2004, urge ir a comprar otra… pero se me está escapando el viaje a Madrid este año, siempre surge algo. Tendría que volver a “hacerme” la hipomaníaca descontrolada y pillar el primer tren con lo puesto y sin billete (esta os la cuento en otro post). Pero no puede ser, ahora estoy con los pies en el suelo, oscilando, pero encadenada.

Diarios personales, desde la primera adolescencia. La primera libreta “Diario” fue un regalo de la Primera Comunión, de esas para niñas, con una pequeña llave. Quizá deba el haber empezado a escribir a alguien de mi familia, he de preguntar a Madre si recuerda al culpable. Mis diarios adolescentes están escritos prácticamente en clave, por si Madre daba con ellos. Los escondía y sellaba con cinta adhesiva. Descansan en otra caja, también rebosante. De vez en cuando he regalado un diario o un fragmento a un amigo. Hace meses abrí uno de los volúmenes, y me acojoné tanto de lo que allí leía que lo dejé para tiempos mejores. No estaba preparada para contar todas las veces que he tenido ideas suicidas, y lo bien que ya las relataba entonces (escalofrío). Desde 1999 mis diarios son electrónicos y protegidos con contraseña. Estoy escribiendo el volumen 2004, por supuesto. El volumen 1999 podría ser titulado “hipomanía”, el 2000 “depresión”, el 2003 “manía”, la trilogía bipolar vamos.

Tengo un albacea de mis escritos, una persona tiene el password. Se lo pedí cuando el suicidio planeaba demasiado a menudo. Si muero, él será el responsable de su destino.

Las libretas registran el cambio en mi caligrafía. Mi letra siempre ha sido clara, y por ello mis apuntes eran muy fotocopiados. Al principio era de formas redondeadas, y con el transcurso de los años se ha vuelto angulosa. Asombro a los familiares cuando descubren que mi caligrafía se parece demasiado a la de mi padre. En su día les asusté más, cuando todavía no llegaba a la pila de fregar los platos por mi estatura (¿5 años?) escribí mi nombre en un papel (quizá estaría aprendiendo a escribir), y mi tía-tocaya hizo lo mismo, y resultó que las letras se parecían demasiado. Ello debería darle una oportunidad a la grafología, porque aprecio un componente genético en mi caso. Escribo a mano alzada muy a menudo, cuando estoy en cualquier lugar que no sea una mesa, y entonces se acentúa la grafía. Ayer mostré una libreta de este tipo a alguien, y sin preguntar yo por ello me dijeron “escribes como un médico, pero se te entiende”.

Soy escéptica, es decir, a priori no creo en la grafología. No tengo claro que en esos trazos pueda leerse mi personalidad. Mi ex psicoterapeuta le daba crédito al tema. No he tirado casi ningún manuscrito, ahí está el material por si algún día me decido a que analicen mi caligrafía, o es de alguna utilidad para la terapia: letra depresiva, letra hipomaníaca, episodios registrados en líneas de papel. Ya dije que no se puede hacer un test de personalidad a quien oscila, puesto que los síntomas ocultan la verdadera personalidad. Sería interesante descubrir episodios infantiles en esos volúmenes de trabajos escolares. La bipolaridad también se manifiesta en niños, a veces se les diagnostica con "síndrome de déficit de atención", hiperactividad... son posibles bipolarcitos.

Mi ex psicoterapeuta afirmó que era una masoquista.

Debo serlo, porque hace más de un año que persigo el Primer Episodio. Ya hemos llegado a uno con la técnica de la entrevista. A los 18 años, una manía con síntomas psicóticos. Poco a poco retrocederemos, por el momento me interesa más que el psicólogo siga pegándome caña con el presente que con el pasado. Además, es durísimo que te anuncien que cuando sucedió tal, una estaba maníaca. Tendré que sacar los Diarios adolescentes de su caja, y mi psicólogo va a disfrutar, lo sé. Yo también disfrutaré por morbo o masoquismo, porque como un día se puso un conocido en su nick de msn, “es duro que te digan que lo mejor de tu vida fue por una enfermedad”. Y lo peor. Cómo reaccionó tu bipolaridad a cualquier detonante, o simplemente porque sí, por la ley del péndulo.

En resumen, que siempre he escrito. El blog es sólo un nuevo soporte. El reto para mí consiste en trabajar únicamente en pantalla. No imprimo el post para corregirlo. Y siempre que he escrito algo, ha sido corregido en papel y dejado como definitivo después de dos impresiones-correcciones. Esta es la novedad del blog, escribo “a pelo”. A posteriori, aprecio muchas palabras que no me gustan, conectores mal usados, párrafos mal encadenados, a veces inconexos a falta de un hilo conductor. Digamos que estoy experimentando. Vamos, que sé escribir mejor. Pero un blog tenía que ser diferente, fresco y espontáneo, y por tanto esas erratas son parte intrínseca de él.

. . .

Imagen: Cartel de “The pillow book” (Peter Greenaway, 1996). Altamente recomendable. Para todos, y en especial para fans de Ewan McGregor: lo podéis ver gloriosamente desnudo.

Marcas y otros detalles identificadores

Marcas y otros detalles identificadores

Me han dicho que estoy muy bipolar, hablando de lo bipolar. Y yo respondo, ¿de qué hablo, pues? Pues de vez en cuando, hablar más de ti misma, no estaría mal. Tengo muchos escritos almacenados, y no todos son bipolares. Lo que no colgaré son mis cuentos, no aquí.

Una de las cosas que más disfruté del libro de Nick Hornby “Alta fidelidad” (1995, la película es del 2000) eran las listas que hacían de música para entretenerse en la tienda.

Ahora aprovecho las mini-taquipsiquias –lluvia de ideas- para hacer este tipo de escritos, simples listas. Por ejemplo, marcas que uso en mi vida cotidiana. Cosas que identifican tu aspecto personal. Post chorra a tope.

Ahí va……………………

Móvil: Nokia
Operador: Movistar, antes Amena.
Portátil: IBM
Fijo: solo puedo ver los LG, a saber qué le han metido dentro.
S.Operativo: el puto Windows XP.
Navegador: hace una semana que uso Firefox, se acabó iexplorer, vuelvo a mi querido Netscape de cuando empecé a internetear.
Página de inicio: google.
ADSL: Telefónica, sin dudarlo.
TV, etc: Mitsubishi es lo que compré hace años, muy bueno.
Agenda: Quo Vadis, de casi toda la vida.
Colonia: Enzo es la que casi no me pongo ahora.
Tabaco: Camel
Rotulador: Pilot
Pasta de dientes: Lacer oros (contra sensibilidad, caries, y algo más, tres-en-uno vamos)
Potingues: Avène (de farmacia), Dove (body milk que casi nunca me acuerdo de usar)
Gel de baño: de farmacia también, aloe vera ahora mismo. Bueno, bonito, barato.
Champú: Swartzkopf. Parte del tratamiento anticaída.
Incienso: de canela.
Para viajar: Samsonite.
Tejanos: Levi’s se adaptaban muy bien a mi patrón. Ahora no me compro unos, no hasta que baje de talla.
Calzado deportivo: Adidas o Nike.
Calzado: cualquiera que se adapte a mi 41 como un guante. Parezco la anti-Cenicienta cuando voy a comprar zapatos.
Ropa: donde consiga XL. Me han ido bien las rebajas, con el cambio de talla no tenía casi nada.
Gafas: el año pasado estrené unas Max Mara muy chulas (montura con descuento)

Ahora no bebo alcohol, pero a esto le pegué en su día:
Cerveza: siempre Lager, Estrella o Heineken.
Ron: moreno, Habana Club o Cacique.
Whiskie: irlandés, Jameson o Paddy. Sin ascos a un JB.
Vodka: ruso, Stolichnaya es la que se encuentra por aquí.
Ginebra: cero patatero, siempre la odié. Como a la tónica.
Vino: Rioja. Mateus Rosé.

Ahora bebo:
Damm-bier (0,0 pero con gustillo)
Coca-cola sin cafeína.
Agua: Lanjarón, Vichy Catalan.

Nota: todos estos envases son reciclados en sus respectivos contenedores.

Y algo de comer:
Café: Bonka.
Chocolate: Nestlé o Valor. Siempre negro.
Galletas con chocolate: Príncipe.
Helado: Farggi si no puede ser artesano. De chocolate o vainilla de esa que tiene mucho gusto a canela.
Queso blanco: Kiri.
Queso: manchego semi, marca cuanto más rara, mejor.
Queso para pasta: Parmesano Reggiano.

Me sale un poco pija y sibarita la lista, además de chorra, pero así es la niña, como suele decirse, "nacida en cuna equivocada" jaja.

No sé... recomendadme algo nuevo...

Me odio cuando miento

Me odio cuando miento

http://www.goear.com/listen/a0085f1/Me-odio-cuando-miento-Fangoria

Y ahora me arrepiento
De no haber sabido aprovechar el momento
Y siento haber oído mi voz diciendo
Que no importa nada
Que son cosas de la vida
Que algún día lo olvidaríamos los dos

Me odio cuando miento



Nos despedimos despacio para alargar el momento
Siendo prudentes por no decir cobardes
Y apretando los dientes para no decir
Yo me quiero quedar aquí contigo

***
Fangoria, "Me odio cuando miento"
Una temporada en el infierno (1999)
***

Carpe Diem...

Carta de una lectora: "Una chica agradecida"

Carta de una lectora: "Una chica agradecida"

Esta lectora me ha autorizado a publicar su carta, respetando su anonimato.
Me conmovió mucho leerla, y fui yo la que se sintió agradecida infinitamente.
* * *

Hola.
saltando de blog en blog he llegué al tuyo hace unos meses. Al
principio me llamó la atencion porque yo tenia una prima bipolar que
se suicidó cuando yo tenia 8 años y nunca pude entender porque lo
hizo, a mi me dijeron que tuvo un accidente, que se cayó en la ducha y
se dio un golpe en la cabeza, y no fue hasta 5 años después cuando me
enteré de que se quitó la vida con una sobredosis de valium. Enterarme
de aquello desató la que seria la primera de una larga lista de
depresiones. Mi prima y yo estabamos muy unidas, para ella yo era la
hermana pequeña que siempre quiso tener y ella para mi era la hermana
accesible que sustituia a la hermana reinadehielo que si tenia.

Tu blog me ha ayudado a entender una enfermedad que en mi familia es
como un tabú, no se habla de psiquiatras, psicólogos, depresiones ni
suicidios, y cuando se habla de [ella] se refieren a su muerte como
"el accidente". Ahora entiendo mejor porque a veces [ella]llegaba a
recogerme al colegio cargada de regalos para mi y otra veces no queria
ni verme. La muerte de [ella] para mi fue algo muy duro y que no
llegué a superar, pero que gracias a tu blog ya no duele tanto.

Como ya he dicho antes en mi familia las enfermedades mentales son un
tema prohibido, y probablemente por eso yo nunca he sido tratada de lo
que el psicólogo del colegio calificó de personalidad depresiva. Mis
depresiones aparecen cuando menos te lo esperas, desencadenadas, a
veces por cosas serias y otras simplemente por que si. Solo he tenido
una depresión que llegara a preocupar a mi familia pero a la que no se
hizo caso porque la desencadenó la muerte de mi novio, y todos la
consideraban normal. Las demás depresiones no han sido tan importantes
como esa, la idea del suicidio no se me ha presentado como la mejor
solución, pero si han conseguido mantenerme encerrada en casa durante
semanas y hacerme llorar por cualquier cosa. Mi madre dice que es la
adolescencia y que no me pasa nada.

Hace dos meses empecé la terapia con la psicóloga, y lo que me animó a
pasar de mi familia y hacer algo fue tu blog. Antes de empezar con la
terapia llevaba un tiempo bastante mejor, en lugar de deprimida estaba
apática, pero sabia que si no hacia algo la depresión volveria
cualquier dia. Ahora empiezo a sentirme mejor y aunque sigo viendo la
vida en gris, consigo dormir por las noches, levantarme por las
mañanas y empiezo a ver que tal vez no todo vaya a ser tristeza y que
algun dia (espero que no muy lejano) conseguiré ver las cosas con un
poco mas de color. Asi que muchas gracias por este blog que, aunque
involuntariamente, ha cambiado mi vida.

Te deseo todo lo mejor, y que disfrutes de tus vacaciones de blog,
cuando vuelvas seguiré leyéndote, y aunque no se que tal me ira la
terapia a largo plazo, almenos ya puedo agradecerte que el sábado salí
de marcha con mis amigas y por primera vez en años me divertí. Muchas
gracias.

[Lectora]

Recordatorios

Recordatorios

Hacerme cartas a mí misma no es algo nuevo. Muchas veces en mi diario me hablo como si fuese otra persona, me hago yo misma de abogado del diablo. Es un papel al que me encanta jugar.

Ahora he de hacerme listas. Del tipo:
- sal de la cama de una puñetera vez, la vida está fuera, no dentro.
- dúchate
- sonríete al espejo
- sal a la calle
- mira al sol y date gracias por estar viva

Porque cuando me levanto, me cuesta mucho “arrancar”. Hasta que en un momento del día, de repente es como si me enchufasen y puedo hacer de todo.

Y he decidido que voy a comprar un cuaderno, de cubierta roja quizá, para leer en caso de, digamos, peligro.

En ese cuaderno, voy a escribir a mano cosas como las que me dijo A.

“Imagínate que lo hubieses hecho. Y que ahora mismo, pudieses verte.
¿No te parece que estás pasando un buen rato tomando un simple café?
Querrías “volver” para vivir este momento, ¿no es cierto?”

Este tío no dice ninguna tontería, no. Aprendo mucho con él, y me impresionó especialmente este tramo de la conversación.

Esa libreta ha de tener un título especial. Y no servirá de nada si en el momento que la necesite me importe Nada, porque en esos momentos en los que te planteas dejar de estar “aquí” Nada te importa.

Recuerdo una escena de “Cuando el Destino Nos Alcance” (“Soylent Green”, 1973), una película de ciencia-ficción basada en un libro excelente de Harry Harrison. Charlton Heston y Edward G. Robinson son los protagonistas. La historia se desarrolla en una sociedad futura superpoblada, donde no hay alimentos (los alimentos son el tema, en realidad). Y donde la eutanasia es muy bien recibida, una boca menos.

Sol (Edward G. Robinson) está cansado, y decide morir. Le llevan a una especie de hospital, le administran la droga que va a dejarle descansar para siempre, y se le ve en una cama, en una sala muy grande. De repente, se abre una pantalla de cine, donde se proyecta… la Vida. Imágenes de la naturaleza, de gran belleza, por ejemplo. Y el personaje muere escuchando música clásica rodeado de las maravillas que va a abandonar, serenamente, puesto que su muerte es voluntaria.

Yo he decidido vivir. Y también he decidido morir, y por fortuna no lo he hecho.

Escribiré en esa libreta cualquier cosa que me afiance a este planeta, como la proyección de esa película. Y pondré fotos de mis amigos y familiares y de mis lugares favoritos, a los que quiero volver. Y todo lo que encuentre que me recuerde lo maravilloso que puede ser vivir, para que en un momento en el que piense lo contrario, encuentre unas raíces que me sujeten a este mundo.

***
Imagen: “Raíces”, de Milixa Morón. Me gusta para la cubierta de esta nueva libreta.