Blogia

Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Descanso bipolar

Descanso bipolar

Empecé el blog el pasado 22 de noviembre, y cuando lo lancé me encontraba en un episodio de hipomanía leve. Las ideas fluían sin cesar, mis escritos de ese mes y pico que duró la hipo son largos y estoy particularmente satisfecha de algunos.

La hipomanía pasó y me metí de nuevo -pensaba, ilusa, que no volvería- en un episodio mixto que hizo necesario un ingreso voluntario para evitar mi suicidio.

Que quiero vivir, eso lo sabe todo el mundo. Que si me mato no soy yo Carne sino la enfermedad, el cerebro descompensado, la serotonina dando órdenes “mátate” sin cesar, es una realidad. Que mientras tenga una sola neurona luchando, no va a producirse.

Ahora me encuentro bien. Anímicamente. Quizá esté estabilizada, pero esto no será oficial hasta que mi psiquiatra lo certifique. Pero no voy a esperar a un diagnóstico para empezar a hacer cosas que tengo o tenía pendientes y a hacer de mi vida algo digno para mí misma, después de tanto tiempo.

En primer lugar, hay que olvidar que se tiene la enfermedad. Ello no te libra de días malos o de episodios, pero de alguna manera te sientes normal o que has vuelto o puedes volver a hacer vida normal.

Olvidar no significa no seguir con el tratamiento o las rutinas. Me tomo las pastillas religiosamente, porque sé que gracias a ellas por fin puedo decir algo parecido a “me encuentro bien”. Y a unos hábitos que todavía he de afianzar, es un camino que me está costando porque le ha dado un giro total a mi vida.

Tengo señales de esta mejoría. Ayer estaba bien anímicamente, ni arriba ni abajo, como estos últimos días, y algo triste entró en mi vida. Me alteró, me entristeció, y estuve todo el día preocupada. Pero no deprimida, lo que constituye un hecho muy importante: hice vida normal y quedé con los amigos; me encantó una tertulia casera hasta las seis de la madrugada.

Hoy tengo la resaca del haber trasnochado, que ahora es un lujo para mí. Pero tengo las cosas más claras hace días, lo que voy a contar.

Desde que he mejorado, y la escapada a Madrid tuvo mucho que ver en ello –ir sola por la calle, coger el metro…- he estado dándole vueltas a mucho, desde el plano de la realidad. Esto es importante, porque cuando uno está en episodio no puede valorar la realidad -deformada en negro en caso de depresión y en rosa en hipomanía, dicho rápido y mal- y no es bueno que se tome decisiones en esos momentos.

Llevo año y pico fuera de casa, donde Madre, en una especie de ingreso domiciliario donde he sido recogida de mi propia casa -que tuve que abandonar- con una pala hecha cisco, me ha cuidado hasta este momento. Antes, sola, incluso trabajando, las pasé canutas, hasta que exploté en el 2002 y la cosa fue in crescendo hasta el 2003. Si miro hacia atrás, el 2000 fue el inicio de una serie de episodios. Puedo ir más allá, pero fijo esta fecha como el principio del no encontrarme bien, por simplificar.

No sé si he remitido, lo que sé es que ahora siento que piso la realidad. Noto que corre poca sangre por mis venas, en el sentido de que mis emociones no son lo intensas que eran, se producen cuando hay un detonante concreto, y los síntomas parecen estar bajo control. Y voy a aprovechar esta situación.

Ahora me conviene dejar mi enfermedad de lado y dedicarme a lo que quiero. Y eso significa llenar mi tiempo de actividades que antes no podía hacer. Como leer y estudiar, porque mi capacidad de concentración estaba mermada y últimamente me sorprendo acudiendo a algún libro de no fácil lectura.

Tengo muchos proyectos a realizar. Los que en su día no pude y siguen agradándome, los que con el tiempo se han añadido como deseables o simplemente como sueños.

Voy a por mis sueños. Ahora tengo los medios y la salud. Paulo Coelho diría que el universo conspira para que lo consiga. Y he de aprovechar el momento, he de vivir esta época, porque quizá no dure para siempre, porque la enfermedad es la espada de Damocles, porque el péndulo puede ponerse en marcha en cualquier momento. De ahí que quiera vivir este presente que se me abre.

Por eso no quiero “pensar en bipolar”. No ahora.

He escrito mucho sobre la enfermedad. Si mis amigos y mi familia han podido conocer algo sobre ella y sobre mí, firmo. El blog ha funcionado.

También he conocido gente muy maja que se ha pasado por aquí. Valor añadido, porque no me lo esperaba, y ha sido enriquecedor. Pero...

... es hora de descansar. De blog.

Es hora de vivir.

Tendré el correo abierto, pues no voy a cerrarme a la gente que ha leído o leerá esta página. Quizá algún día postee, si algo me lleva a ello o alguien me sugiere algún tema de interés, por lo que tampoco me cerraré a hablar de bipolaridad. Pero no voy a hacerlo cada día. No ahora. Me voy a dar un descanso de un par de meses que necesito casi en exclusiva para mi vida privada. He tomado algunas decisiones, ahora que puedo, y he de ejecutarlas, ahora que es el momento.

Nunca es el momento, siempre hay contras, pero si los pros están de tu lado, hay que hacerlo. O dejar pasar la vida, no tocarla, no correr riesgos. Yo necesito de ese cambio y por ello asumo ese riesgo, y por eso he llamado a lo que me ha de suceder "el Salto". Porque toda nueva etapa en la vida trae algo de miedo, de incertidumbre, y ayer Kidam me dijo que eso incluso es bueno, y necesario. Lo que me afirma en que estoy pisando tierra firme, pese a la incógnita.

Mi diario personal es ahora la “víctima” donde irán a parar estos proyectos y cambios que me traiga el Salto, y como dije un día, si algo me sucediese, tengo un albacea con el password. Me han dicho que mi vida es un melodrama, bien, es la mía, y a ello voy, que no decaiga la cosa, porque decayó contra mi voluntad.

La vida de un bipolar no difiere demasiado de las vidas de los que no tienen la enfermedad. Ese ha sido uno de los objetivos de este diario. Sí, tomo pastillas, sigo tratamiento, visito a psiquiatra y terapeuta, pero eso no es el 100% de mi vida, es mantenimiento y seguimiento de un problema de salud. Cuando he tenido muchos síntomas, sí se ha interferido en mi vida y muy seriamente, pero reitero que ahora estoy libre de ellos o de los más molestos e incapacitantes. Y los efectos secundarios, de los que también he hablado, a veces me impiden. Salvando este tema, voy al cine, de paseo, de copas (sin alcohol), etc.

Seguiré escribiendo, pues es una de mis aficiones, pero el blog tampoco es el espacio donde ha de publicarse lo que produzca ahora.

Esto no es una despedida, es otra etapa. Volveré a escribir en este espacio, pero no cada día. Este mes quizá sí pueda, y el siguiente... no sé. Unos dos meses de descanso, este de forma paulatina. Seguiré leyendo los otros blogs cuando pueda, pues parte de los cambios que voy a experimentar el mes que viene pasan por no poseer conexión a Internet.

Seguimos en contacto
:)
Carne de Psiquiatra

***
Fotograma de "Blade Runner", la Tyrell Co. con ese sol...

Donde dije digo....

Donde dije digo....

Al abrir el buzón después de unos días, y ver los comentarios y los correos, ha resultado que al final tengo el día o el punto de escribir sobre bipolaridad, así que igual cuelgo cuatro posts hoy mismo... o estoy todo el fin de semana escribiendo historias bipolares reales.
Se lo dejo a mi cerebro caprichoso. Luego bajaré a dar una vuelta, al mar quizá si no hace demasiado frío.
Me han dicho que tenía "mono" de blog. Pues a medias. Porque me reafirmo en la actitud de no "ir por la vida de bipolar". Pero quiera o no, lo llevo encima, y hay días especialmente sensibles, por ejemplo, después de un insomnio.

Carta de Carne a Carne de Psiquiatra: desde cero

Carta de Carne a Carne de Psiquiatra: desde cero

Querida Carne de Psiquiatra,

Dijiste que descansarías, y lo has hecho. En un sentido: no has recordado que tienes una enfermedad las 24 horas del día, lo que haces en tus circunstancias actuales, porque vives donde has estado muy enferma y te ha costado recuperarte cerca de dos años. Estas paredes han quedado demasiado asociadas a esos malos tiempos.
Las circunstancias están empezando a cambiar, porque intuyes que estás bien, que has logrado el equilibrio o que oscilas en valores tan bajos que apenas te causa molestia la enfermedad.
Dijiste que tenías proyectos, que querías cambiar de vida, empezar de 0 y darte una oportunidad a ti misma.

Porque te la mereces.

Porque la vida sigue, y la tuya ha de dar muchas vueltas todavía. Sólo vas a vivir una vez, eres única e irrepetible, y quieres dejar y que te dejen huella.
No quieres morir sin haber hecho bastantes cosas, y ahora quieres hacerlas, pero por favor, no de golpe, sabes que no lo soportarías ni física ni mentalmente.
Estás cansada, porque tu cuerpo físico, después de las depresiones que implican sedentarismo forzado, está muy castigado y no tiene el vigor de antaño.
Estás cansada porque desde que te diste el “Descanso bipolar” te has lanzado a la calle, que es donde está la Vida, y has empezado a vivir intensamente, y esta semana has tenido mil experiencias nuevas. Que te han reforzado en que has tomado un camino correcto.
Cansada, pero satisfecha, y mucho. Reconócelo.

Poco a poco, empezarás a tener más fuerzas, en cuanto tu cuerpo se acostumbre a que le des la caña que puede ofrecer, la energía de antaño, o algo menos, en todo caso, más que ahora y que hace un año, por ejemplo.
Poco a poco, conseguirás afianzar unas rutinas en tu vida que van a hacer más lejana la posibilidad de una recaída.
Paso a paso, porque empiezas de 0.

Pero ya tienes ideas, ilusiones, cosas que quieres hacer, y ese es tu motor.
Te escribes a ti misma para no olvidar. Lo que has pasado, lo que externamente se manifestó en una caída de cabello fuera de lo común, por ejemplo. Y mil cosas más que ambas sabemos, y tú sabes que no queremos volver allí, a no ser que el péndulo nos lleve por la fuerza.
Estás siguiendo un tratamiento capilar y ya vuelves a tener una melena, y esta vez no vas a desmelenarte ni bebiendo alcohol ni tomando café, por ejemplo. Porque eso significaría volver al pozo de cabeza.
Tienes unas pautas a cumplir, una rutina de vida, hazlo, hazlo de una vez, ahora no puede haber excusa, porque es parte de lo que ahora quieres hacer, no es una obligación con nadie, es contigo misma y así me lo has hecho saber.
Ya sé que no te interesan muchas cosas que hacías, como ir a una discoteca. Quizá lo hagas una vez al año, pero no voy a ser yo quien te lo proponga, al menos de momento, porque uno de tus lemas es no decir de esta agua no beberé.

Ahora que sabes lo que no te interesa, Carne de Psiquiatra, sé que estás haciendo una lista con las cosas que sí te van a motivar. En tu nueva vida.

Ya has decidido dónde y cómo está el punto 0.
Esa era la decisión más importante.
Desde 0, hay que gatear, luego andar.
No lo olvides.

Te quiere (antes no te quería, lo siento, la autoestima es así)
Carne

Nuevo tema en el blog: CARTAS

Nuevo tema en el blog: CARTAS

Inauguro sección de Cartas.

Cartas a los lectores que accedan a que publique un texto que he escrito para ellos, por ejemplo, respetando su anonimato.

Y cartas a mí misma, que no es ninguna locura, puesto que todos pensamos en silencio, en voz alta, y yo y cualquiera que tenga un diario, además por escrito.

Y de vez en cuando compartiré algún escrito en el blog. Como carta, no como diario. Mi diario, como he dicho varias veces, es privado, no lo comparto con nadie, y sólo se abre con password.

Espero que funcione la sección. Es experimental.

Eso requiere de vuestra participación:
carnedepsiquiatra(arroba)gmail.com

Y reitero, no publicaré vuestras cartas ni vuestros nombres, sino mi respuesta a las mismas, sin referencias concretas y con vuestro permiso.

Carne de Psiquiatra
:)))

. . .

Editado: la cuenta de correo de hotmail, al igual que msn, está en desuso.

***

 

Poco a poco

Poco a poco

En un café que conoce A., pido un descafeinado de máquina americano, y él un cortado.

Él, llamémosle A., tiene también bipolar, pero pasó lo peor –un episodio maníaco, como yo- y ahora ya puede tomar café de verdad. En su día, le prohibieron hasta el chocolate.

A. trabaja en una empresa muy conocida, y sus jefes y compañeros saben qué tiene. Y sigue trabajando, no le han echado. Qué raro, enfermedad mental equivale a expulsión de la sociedad de los “sanos”, porque enfermedad mental significa despectivamente “locura” y nadie quiere a un loco en su empresa, ¿verdad?

Porque entre otras cosas, es desafortunado llamar “enfermedad mental” a una enfermedad tan biológica como cualquier otra. Hay enfermedades que también descompensan psicológicamente y creo que nadie discrimina, porque no es “mental”, incluso puedes ser objeto de trato especial, fruto de la compasión.

A mí me echaron (no me renovaron, que es lo mismo) en una empresa por tener depresión, porque el diagnóstico fue público. Qué coño depresión, estaba completamente subida, en mi especialidad, episodio mixto. Trabajaba y mucho, pero también “pinchaba”, porque me daban ataques de pánico en la misma oficina. Creo que tuve una baja, y la firmó mi psiquiatra, el que tenía entonces. La pena es que ni yo sabía que tenía bipolar, y mi psiquiatra menos, por lo que la medicación no me ayudó y perdí el trabajo. No me gustaba demasiado lo que hacía, así que quizá me hicieron un favor, pero estuve de baja y/o en el paro muchos meses, y eso no es bueno, porque pierdes una rutina muy importante: levantarte por la mañana para ir a trabajar, trabajar, volver a casa, y hacerte la comida. En su día lo llevé bien, pero después del último trabajo, ya nada pudo hacerse para que recuperase las rutinas. Nada hasta ahora, y ahora quiere decir hace unos meses, porque esto es muy lento, porque el episodio de Manía acabó de destartalarme y sumirme en el caos, no sólo el horario.

Le digo a A. que ha sido muy valiente al decirlo en su empresa. Hay gente abierta de mente, sí, que entiende que es un problema de las emociones, que se descompensan. Y que te tratan meses y ven por sus propios ojos que no muerdes. “Y no pasa nada”. Y yo no lo tengo tan claro, pero a A. las cosas le van bien.

Pero en el trabajo, decir que tienes bipolar es jugártela, y mucho. Y da gusto ver cómo A. cuenta en qué consiste la enfermedad. Sencilla y tranquilamente. Si yo fuese su jefa, tampoco le echaría. Porque es un buen trabajador, como todos los bipolares que conozco. No trabajo con ellos, pero hablo con ellos a menudo, en persona o por msn, y te cuentan la carga de trabajo que tienen, y es considerable. Diría que raya el nivel de estrés que un bipolar puede tolerar sin que el Péndulo le pegue una leche.

Pero no olvidemos que en la actualidad, y desde hace tiempo, A. está eutímico. La enfermedad sigue ahí, pero dormida. Y hace vida normal.

Normal no es la palabra. Cuando me contó su rutina diaria, me pareció que estaba con el mismísimo Superman. Se levanta tempranísimo y no para (transportes, trabajo, familia, deporte) hasta que dice “he de dormir al menos 7 horas”.

Sufrió un revés personal muy grande, cuando tuvo el episodio. Su mujer dijo “basta” y las cosas acabaron, al parecer, unilateralmente. Y se sufre en las separaciones, se sufre normal, y se sufre bipolar. Sufrimiento, al fin y al cabo. A. lo lleva bien, teniendo en cuenta que tiene dos hijos, a los que por supuesto, adora.

A. es una bellísima persona, llena de virtudes. Nobleza para empezar, y constancia, perseverancia, sentido del deber. Eso no tiene precio. Ello le ha llevado a la remisión.

No estamos hablando de un mojigato. A. es un hombre joven que también sale los fines de semana con amigos, a bailar, a lo que sea. Con moderación, sin esperar al amanecer. Quizá se tome una cerveza, no más.

Me contó el proceso de psicoeducación que sigue. Los hábitos de vida sana y ordenada que al principio (yo estoy en ese principio) cuestan, cuesta empezar algo como subir al Everest, porque la inseguridad y la falta de costumbre y el tener que hacerlo solo (nada de rollo: venga, nos apuntamos al gimnasio y así tiramos uno del otro, tan común) da más que reparo, al principio.

Porque tienes que hacerlo solo. No vale el truco “vamos juntos”. Porque a ti te ha de durar toda la vida y a la otra persona no, o no tiene por qué.

Después de un principio, si hay constancia, si no se tira la toalla, por más ganas que se tenga de hacerlo, viene la consolidación.

Enhorabuena, ya tienes un hábito que te acerca a la eutimia, a la línea plana, ni arriba ni abajo.

A. tiene un lema, o una frase que me dice mucho, y es: “poco a poco”. Una cosa tras otra, no mezclemos, no nos agobiemos, no nos exijamos demasiado. Así es como debe ser. Y reconozco que me exijo demasiado y que a veces no me salen las cosas bien por este motivo.

Desde que le conozco, pienso a menudo en él, cuando las asociaciones de ideas me llevan a elaborar planes complejos. “Poco a poco”, y voy desmenuzándolos en pequeños componentes. Antes podía hacerlos, muchas cosas a la vez, ahora tiene que ser con un ritmo que permita consolidar. Que no sea brusco, para no descompensarte emocionalmente, porque tu objetivo es seguir o conseguir estar compensado. Consolidar un hábito o rutina antes de ir a por otro, en suma.

A. me cae muy bien. Espero tomar más cafés con él, se hable o no de la enfermedad. No importa de lo que se hable, se habló de casi todo lo que he contado en este post -de ahí que sea algo caótico- y más.

La cuestión es que dos bipolares están sentados en un café tranquilamente, rodeados de gente, y a veces se ponen serios y a veces ríen, como el resto. Emocionalmente, como el resto.

Poco a poco...

***

Hola, adios

Hola, adios

You say yes, I say no
You say stop and I say go go go, oh no
You say goodbye and I say hello
Hello hello
I don’t know why you say goodbye, I say hello
Hello hello

I don’t know why you say goodbye, I say hello

 

http://www.goear.com/listen/301b391/Hello-goodbye-Beatles

***
No sé por qué tú dices adiós, yo digo hola...

Beatles, "Hello, goodbye"
Magical Mystery Tour 1967

Todavía no he encontrado lo que busco

Todavía no he encontrado lo que busco

http://www.goear.com/listen/5641582/I-Still-Havent-Found-What-Im-Looking-For-U2

I have climbed highest mountain
I have run through the fields
Only to be with you
Only to be with you

I have run
I have crawled
I have scaled these city walls
These city walls
Only to be with you

But I still haven’t found what I’m looking for



***
U2, "I Still Haven’t Found What I’m Looking For"
The Joshua Tree 1987

"Mala compañía"

"Mala compañía"

Cuando uno se encuentra mal anímicamente, y alguien se ofrece, aunque sólo sea para charlar, uno dice “hoy no soy buena compañía”, y cuelga el teléfono, y no hay alternativa porque te han levantado un muro.

Y sabes que la otra persona está pasando un infierno mental (lo del infierno no es retórica), y que te aparta de sí porque no quiere arrastrarte a él, no quiere contagiarte, que tu empatía –de la que hablaba ayer- se vea afectada.

En el caso de familiares, lo entiendo y hasta lo comparto. Ya te ven mal, porque puedes tener la cara desencajada; si les cuentas lo que se te pasa por la cabeza de forma inconexa y muy dolorosa, les vas a poner peor o no van a entender nada. O esa es mi opinión. Porque no han pasado por ello. Yo les digo "hoy no puedo hablar" y no quiero que sepan más.

Pero no ocurre así en el caso de un amigo. Un amigo es una figura muy especial en tu vida. Es alguien con quien sueles compartir los buenos momentos, pero es en los malos precisamente donde un amigo demuestra con su hacer el afecto que por ti siente, y la preocupación se diluye si puede hacer algo por ti, aunque sea escuchar música juntos, o pasear en silencio. Tú le dirás abiertamente, porque hay confianza, tus límites, por ejemplo “mira, hoy no puedo hablar”, y él lo entenderá. Y lo aceptará, porque te acepta a ti, estés como estés.

De acuerdo que esta última afirmación es aplicable a la familia. Pero los lazos son muy diferentes, a un amigo le cuentas todo y a tu familia quizá no. Y cuando uno está jodido, necesita de alguien que le conozca un poco “de verdad”, esa es mi impresión.

Si el amigo en cuestión tiene en su haber experiencia en situaciones similares o idénticas, por ejemplo de bipolar a bipolar, de ese amigo no deberías apartarte y construirle un muro. Ese amigo ha pasado por lo mismo que tú, y te tiende la mano porque sabe qué puede ayudarte en un momento dado y qué no. Y sabe que aunque tú le digas “prefiero estar solo”, una mano que te coge, un oído que escucha, es precisamente lo que necesitas para respirar, no me atreveré a decir salir –palabras mayores: terapia, etc-, del infierno.

La soledad no es buena amiga de los estados anímicos negativos. Por mi experiencia, una compañía de una buena amistad que te proporcione positividad es altamente terapéutica.

No hablo de parejas, porque ahora no tengo. Las parejas… pueden ser comprensivas y mimar mucho al que está jodido, o aprovechar el momento para tirarle más basura y ponerle peor. Hay de todo, y todo ser humano tiene un nivel donde dice “basta”.

“No soy buena compañía” es algo que hemos dicho todos. Pues bien, si alguien se ofrece, alguien que no te va a rayar, que sabe que necesitas tranquilidad, o si no estás deprimido incluso todo lo contrario, alguna actividad lúdica puede sentarte bien. Aunque no estés muy animado al principio, puedes por ejemplo salir del cine encantado, porque has seguido dándole vueltas al coco pero a media película se te ha ido pasando la cosa, y el alivio, si no “restauración”, ya es mucho. Y has estado rodeado de gente, que también es importante. O bailar, moverse, incluso dar brincos y gritar el coro de alguna canción... eso también es terapeútico.

Ese es otro tema. Cuando “no somos buena compañía” normalmente estamos deprimidos, y no salimos de casa. Error, y yo la primera en caer en él, hay que decirle que sí a la persona que nos brinda ayuda, porque es un brazo el que te está ofreciendo, y lo que deberíamos hacer es cogérselo y dar el paseo del brazo cogidos, como la gente mayor, ¿y qué? Quien está jodido, también necesita del contacto físico y humano.

En estos momentos, tengo a una amiga y a un amigo que "no son buena compañía". Con tanto muro, al final siento tanta impotencia que preferiría sumergirme empáticamente en sus infiernos. Porque son mis amigos, les quiero, y quiero verles, y ayudarles en lo que esté en mi mano, aunque ellos digan que no necesitan ayuda.

Todos hemos pasado por ahí, yo la primera, y sí he necesitado ayuda, lo triste es que a veces no he tenido quien me ofreciese su mano. Por eso sé que la soledad no es buena, aunque cueste abrirse cuando uno es "mala compañía".

***

"Encerrado", dibujo de Martina Lasry

Bar Bipolar

Bar Bipolar

Uno de los puntos de encuentro de la ABC (Associació de Bipolars de Catalunya) es un bar en el centro de Barcelona.

Cada jueves, a eso de las 19 h, nos damos cita. "Nos"... los que vamos. Hay quien no falla, hay quien viene por primera vez, hay mujeres jóvenes, mayores, chicos, hombres que pasan de la cincuentena. Hay de todo.

Los familiares son bienvenidos, pero ellos tienen otro punto de encuentro en el mismo lugar, los martes.

Hoy me pasaré por allí seguramente. La última vez conocí a un chico con el que había hablado mucho por msn, fue grato quedar por sorpresa. "Quedar"... porque van todos.

Tampoco es un congreso. Muchos socios no viven en Barcelona ciudad y entiendo que es un palo "bajar" (no sé si fuera de Catalunya se dice así a acercarse a la capital desde un punto lejano).

Me gusta mucho conocer gente. Y si la gente tiene algo que compartir conmigo de entrada, es hielo roto desde el momento en que me siento a su lado. Además, la gracia -y te animan a ello-es ir cambiando de mesa, charlar con otros, que nadie se quede estancado.

Es tertulia, es contarse batallitas, y es coña. Hay buen ambiente, y los recién llegados son incluídos en el grupo rápidamente. Creo que es una iniciativa buenísima, porque a veces podemos sentirnos tan solos... que es bueno recordar que no llevas la cruz "tan" en solitario.

****

Imagen: interior diseñado por Charles Rennie Mackintosh (1868-1928), arquitecto y diseñador escocés, uno de mis favoritos. El bar no es tan bonito, claro, jaja.

Empatía

Empatía

La empatía es un estado mental.

Según la RAE:
1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

Un estado de aproximación a una mente ajena tal que hace real la expresión "meterse en la piel del otro".

Recordemos que los bipolares somos enfermos "de las emociones".

Soy muy empática. No con todo el mundo. Hace falta lo que hoy en día llamamos "feeling". Estamos hablando de una conexión mental, mis emociones reciben las emociones del otro y las hacen suyas.

Tiene su parte buena, por supuesto: te identificas y por tanto conoces más a esa persona emocionalmente.

Y la parte negativa: que puedes acabar jodido tú en tus emociones.

Hace tiempo, un amigo me contaba la agonía de su madre, un cáncer con final asegurado pero con meses de tratamiento. Recuerdo que acababa muy "tocada" cada vez que hablaba con él. Este amigo y yo teníamos buena "conexión", y él transmitía muy bien sus emociones, tanto, que las volcaba en mí sin que yo pudiese hacer nada.

Él no era consciente de que yo sufría, y lo hacía. Pasó lo inevitable y en sucesivos encuentros mis emociones recibieron mucha positividad, como es normal con esta persona.

No me pasa con todo el mundo. Menos mal, mis emociones serían "alquiladas" permanentemente.

La empatía es un poder con doble filo. Intento que no me perjudique, pero lo que gano en humanidad, comprendiendo el fondo de una persona, supera con creces esos momentos de sufrimiento.

Kurt I

Kurt I

Kurt Cobain, un personaje de los 90.
Se suicidó el 8 de abril de 1994 de un tiro en la sien. Uno de los que componen el 20% de bipolares que mueren así.

Tenía mi edad. Y como yo, trastorno bipolar. Sólo que yo no lo sabía entonces. Y su muerte me impactó. Habían pasado de gira no hacía mucho, pero no pude ir al concierto. Estaba deprimida.

Desde su muerte, se ha convertido en el Jim Morrison de nuestra generación.

Recuerdo el vídeo de la canción que rompió los "40 principales", "Smells like teen spirit". Es muy difícil que una canción como esa llegue a número 1 en esa lista de ñoñerías.

Otra canción, "Litio". Seguramente tomaría ese medicamento, en USA es el primero que te dan cuando te diagnostican trastorno bipolar. No pongo esta canción en la sección "Minutos musicales" porque he encontrado la traducción y me parece mejor así. Te amo-te asesino, dos extremos, bipolaridad.

Poco sabemos de Kurt, en realidad. Tiene una biografía no oficial, y unos diarios que sí son suyos pero se publicaron sin su autorización. Su viuda, Courtney Love, cantante y actriz, los hizo editar. En su día Kurt perdió una de sus libretas y dijo "me estáis violando" (si leéis mi diario). Compré esos diarios a sabiendas de que "le estaba violando", y por esa razón me da reparo cada vez que abro el libro. Dudo mucho que haya algo que pueda interesar desde el punto de vista bipolar, pero es una de mis bandas favoritas y él como persona me gusta, así que estoy leyendo los primeros tiempos de Nirvana, cuando todavía no se llamaban así.

Ahora dicen que se va a rodar una película sobre él. Mientras no pongan al Di Caprio... porque Kurt era un tío guapo. He encontrado fotos donde se le ve muy atractivo, pero he seleccionado esta.

Creo que tengo una entrevista grabada. Intentaré rescatarla de entre mis cintas y transcribirla. Era un personaje desadaptado, pesimista, depresivo. Todo le parecía una mierda, eso recuerdo de esa cinta. No se identificaba en absoluto con su sociedad. Viviendo en yankilandia, no es de extrañar.

Más, cuando tenga el material.

Lithium (Traducción)
estoy tan feliz por que hoy encontre a mis amigos
ellos estan en mi cabeza
soy tan feo pero esta bien por que tambien lo eres tu...hemos roto nuestros espejos
todos los dias es como domingo en la mañana para todo lo que me importa
enciendo mis velas es un milagro por que he encontrado a Dios
yeah!!X 11
estoy tan solo pero esta bien
he afeitado mi cara y no estoy triste
y quiza me han de culpar por lo que he escuchado pero no estoy seguro...
estoy tan emocionado no puedo esperar por conocerte alli...pero no importa
estoy tan excitado pero esta bien mi intencion es buena
yeah X 11
    coro:
me gusta no debo llorar
te extraño no debo llorar
te amo no debo llorar
te asesine no debo llorar...

estoy tan contento por que hoy encontre a mis amigos
ellos estan en mi cabeza
soy tan feo pero esta bien por que tambien lo eres tu, hemos roto nuestros espejos
todos los dias es como domingo en la mañana para todo lo que me importa
enciendo mis velas es un milagro por que he encontrado a Dios
yeah!! (X 11)
(coro)

*** 

Lamento informático

Lamento informático

Le he dado al intro y se me ha ido el post a la porra.
Llevo dos días así. Hoy he conseguido colgar el que ayer tuve que escribir 5 veces (las 3 últimas corta-y-pega, ya escamada)
Me voy a tomar un café y redactaré algo en la libreta.
Si tengo ánimo, vuelvo al cyber.
Aquí no es cómodo ni fácil inspirarse.

Uff qué ejemplar de carne de psiquiatra....

Uff  qué ejemplar de carne de psiquiatra....

Ayer por la noche el servidor de blogia no funcionaba y estar en el cyber como que no ayudaba....pues este post u otro similar no pudo ser colgado.

La fiesta fue .... bueno, se notaba que habían pasado esos 20 años...
- me están saliendo un montón de canas
- ¿quién me da un masaje en los pies? Tengo la circulación hecha polvo.
- mira qué me he comprado en las rebajas
- mola el mando a distancia de la cama
(...)

Qué sibaritas nos hemos vuelto. Nada que ver con almohadones y colchones en el comedor y bocadillos. Ni siquiera nos pusimos el pijama porque hacía frío. Un encuentro de amigas, eso sí, que dormimos en la misma casa. Por la mañana yo estaba demasiado zombi como para ir al Mercado... a comer directamente. Y al cine.

Fui a ver "El aviador". El Leo siempre pone la misma pose (¿se parece en algo al Howard original?), el tener el ceño fruncido durante toda la película no le quita la cara de crío. Lo mejor es la parte aeronáutica.

Por otro lado, el Sr. Hugues fue carne de psiquiatra total. Investigaré el tema.

Fiesta Pijama

Fiesta Pijama

Las chicas seguimos haciendo cosas raras... hoy, Fiesta Pijama.

El sector "me cuido" vendrá con la crema antiarrugas ("ya tenemos edad, pasados los 35"). El sector "a estas alturas ya paso de depilarme" dudo que nos enseñe las pantorrillas vistiendo una "negligée". En cuanto a mí, hoy me he estado mirando al espejo un buen rato y sí, tengo unas arrugas incipientes fruto de una expresión muy característica que os colgaré cuando pueda (sigo en cybers). Vestiré pijama modelo presidiario, luce más en una fiesta.

A saber qué payasadas acabamos haciendo. Bueno es reír, y cuanto más tonta la risa sea, mejor. Recuerdo uno de mis primeros porros, estudiando física tres en una mesa... hubo un momento en que de tener las manos en las sienes y los codos en la mesa pasamos a tirarnos encima de la mesa, hacia la silla de al lado... jijiji la risa más tonta, así nos fue el examen. Y la mejor fiesta de mi vida, una concentración de unos diez dos o tres días en una casa sin padres preparando selectividad, sin drogas, exceptuando el café, que se servía a litros. Sector ciencias, sector letras, pululando de mesa en mesa, y muchas risas, además de mucho estudio. Sacamos las mejores notas de la clase (COU "B", Ciencias Puras), y de aquélla convivencia salió una parejita que sigue hoy todavía.

Todos los sectores de chicas (las emparejadas, las solas, las embarazadas) estamos algo acojonadas: hace ya veinte años que nos conocemos, y eso se dice pronto. Creo que por eso volvemos a la adolescencia en cuanto tenemos oportunidad, en versión "tengo casa para montar fiestas sin necesidad de que mis padres salgan el fin de semana".

¿O los adultos no tenemos derecho a divertirnos? Digo yo que hacer el oso en privado no me da vergüenza alguna, ni contar aquí que voy a hacer el oso esta noche. Además, nos conocemos tanto que las conversaciones son para grabarlas. Ah, gran idea: llevarme la grabadora.

Me llevaré el desodorante, eso sí.

Mañana quiero hacer el freak un rato en el Mercado de San Antonio. Si me tengo en pie.

Por derechos que no quede

Por derechos que no quede

Para vivir con más libertad recuerda que:

* Tienes derecho a pensar de forma diferente del resto.
* Tienes derecho a equivocarte, a cambiar de opinión y a asumir las consecuencias.
* Tienes derecho a decir NO.
* Tienes derecho a estar en desacuerdo.
* Tienes derecho a fijar tus propios límites.
* Tienes derecho a no responsabilizarte de los sentimientos y actos de otras personas.
* Tienes derecho a decidir cómo y con quién quieres relacionarte.

Lo he copiado de un "Mapa del tesoro" ajeno (extraído de alguna revista femenina)

No sé si "vivir con más libertad" es lo que te proporciona esta conducta asertiva, en todo caso me parece una buena manera de ser independiente emocionalmente y ahorrarse unas cuantas neuras. Afirmarte cuando das tu opinión, por diferente que sea del resto, no es fácil. Tenemos tendencia a dejarnos llevar y estos derechos se convierten en papel mojado.

Los hay sueltos...

Los hay sueltos...

Esta tarde cojo el metro. Consigo asiento enfrentada a otros dos viajeros.
No me apetece leer, pierdo la vista en el túnel.
Inconscientemente, recorro los dientes con una uña, como si contase las ranuras (malpensados, me había lavado la boca).

De repente, del asiento de delante me dan dos golpes con un periódico gratuito. Salgo del ensimismamiento, qué digo...

... qué susto me da el tío...

Era un hombre de unos 40, pelirrojo, no nativo, que me dice: "nerviosa, nerviosa, mano boca no"

Con el susto, no sólo me había quitado el dedo, sino que había puesto la mano en guardia...

Las tres que compartíamos espacio, yo la primera, aparentando que nada había sucedido.

Dos paradas más allá, me bajo y el tío me dice "adiós".

Dicen que parezco joven, pero esto de ser tratada como una cría por un desconocido es la primera vez que me pasa.

Para salir pitando... jajaja

Insomnio informático

Insomnio informático

Hoy he dormido tres horas, he dado vueltas a la cama cuatro, y me he decidido a arreglar el PC.

Ayer mientras instalaba actualizaciones de Windows un "bocata" me avisó que tenía un archivo dañado y tonta de mí, no hice una restauración, con lo que al volver a arrancar Windows se hacía el loco.

He tenido que hacer el proceso 3 veces, porque no quería instalar sino reparar, pero no ha habido forma de arrancar, con lo que: nueva instalación, machacando la anterior.

Mis bookmarks, a la porra. Y todos "Mis documentos". Contenta estoy...

Moraleja:
1. Ante cualquier anomalía, restaurar a un punto anterior.
2. No usar la carpeta "Mis documentos" que se va al carajo al reinstalar Windows. He perdido muchísimo material para este blog.

¿Dormirá el Sr.Bill Gates tranquilo?

 

Road to Nowhere

Road to Nowhere

http://www.goear.com/listen/38033dd/Road-to-Nowhere-Talking-Heads

Well we know where we’re going
But we don’t know where we’ve been
And we know what we’re knowing
But we can’t say what we’ve seen
And we’re not little children
And we know what we want
And the future is certain
Give us time to work it out

We’re on a road to nowhere, come on inside



Talking Heads, "Road to nowhere" 1985

Antes, después

Antes, después

Antes……………
Hacía “vida normal” o eso parecía.

Un día………….. EL DIAGNÓSTICO.
Me dijeron que tenía Trastorno Bipolar.

Ahora…………..
Sigo el tratamiento psiquiátrico y psicológico.

Entre el “antes” y el “ahora” ha habido una fractura en mi vida.

Renunciar
Sacrificar
Nuevas costumbres

Hay que aceptar, y esa es la palabra clave, que
1) tienes esta enfermedad
2) tienes que cuidarte
3) tendrás que adaptarte a una nueva vida
4) cuanto antes lo hagas, antes tendrás de nuevo calidad de vida

Esto parece sencillo, la teoría siempre lo es, porque hablamos de un proceso de meses, incluso años.

Yo llevo un año y medio y todavía me falta mucho a aprender y a hacer.

Hay gente que lo niega, aceptarlo es empezar a cuidarte y con ello evitar costumbres que hasta ahora eran parte de tu vida. Como tomarte dos cubatas un sábado por la noche.

Negar la enfermedad es grave. Y común, sobre todo al principio.

Esto no me puede estar pasando a mí, te dices.

Por qué yo.

Preguntas y lamentos muy normales. Te ha caído una bomba encima.

Y los psiquiatras no te explican gran cosa, lo que te deja más desconcertado. Y tú tienes tantas preguntas que al final no haces ninguna. Hasta llegaron a decirme “acostúmbrate a oscilar”, cuando no sabía con qué pie me había levantado. Eso no ayuda, eso te deja peor. Hay psiquiatras que son de juzgado de guardia, se toman en serio que lo suyo es diagnosticar y recetar, y el resto, ¿qué?

Sí le pregunté algo:
- ¿Estoy enferma?
- SI

Búscate la vida, y encima, enferma, encontrándote mal.

Ahí tienes a una bipolar recién diagnosticada, perdida en todo.

Yo quise informarme, me lo pedía el cuerpo, y sobre todo, mi alma, que iba dando saltos de un lado a otro, necesitaba respuestas.

Me contaron que el origen de esta enfermedad es genético, que es una enfermedad biológica, sólo que el meollo está en el cerebro. Cuando leí el primer libro, supe más. Me hizo bien leer, me dio una perspectiva general.

Además, supe que había más como yo. No era un bicho raro. Y tuve la necesidad de conocerles. Y fui a la búsqueda de los veteranos. En mi ciudad se encuentran cada jueves en un bar, y cuando entra alguien nuevo, se le presta especial atención.

Cuando te diagnostican, está claro que nada va a ser igual. Para empezar, te dan unas pastillas que te vuelven loco el cuerpo. De repente, tienes hambre las 24 horas del día y empiezas a engordar. Esta no soy yo, te dices. Pues sí, eres tú, las pastillas y los efectos secundarios. Y nadie te ha preparado para ello.

Por eso es bueno ir a las asociaciones de afectados. Y si no hay ninguna en tu comunidad, tienes un grupo de apoyo virtual enorme en Bipolarweb.

Los familiares también se llevan lo suyo. Tú tienes mucha rabia en el cuerpo, sigues diciéndote “esto no puede ser verdad”, pues lo es, para ti y para los que te rodean. Y serás insoportable si no empiezas a tomar responsabilidades contigo misma. Porque la enfermedad te posee, y es desagradable, para ti y para los que te rodean.

Acepta que es verdad. No te mientas a ti misma. La vida sigue su curso, y lo hará con o sin ti.

Quizá han pasado años y sigues sin aceptarlo. Nunca es tarde. Haz ese primer paso, es por tu bien.

A partir de ahí, hablamos. Hablamos contigo, los que estamos en el proceso de adaptación, y los que llevan veinte años y más en ello y nos enseñan al resto.

Lo primero que enseñan los veteranos es: PACIENCIA. Y OBEDIENCIA.

Sigue el tratamiento a rajatabla. Deja de mentir y lo que es peor, de mentirte, tómate lo que te han dado sin pestañear y haz lo que te dice tu psiquiatra.

Tu psiquiatra es ahora una figura muy importante en tu vida. Si no estás a gusto con el que tienes, estás en tu derecho a cambiarlo. Has de pactar con él, estar convencida de que las directrices que te da son para tu bien, y seguirlas. Has de confiar en él, porque le has de contar tu vida y milagros de pe a pa.

También hay psicólogos especializados en ayudarte a sobrellevar esas primeras etapas en la enfermedad, que van a ayudarte a encontrar un camino para que tengas calidad de vida. Puedes acudir a alguno de ellos.

Tienes vida, no te la ha quitado nadie, sólo que a partir de ahora habrá diferencias, un antes y un después. Si te quedas anclada en el antes, si no aceptas que estás en el después, todo se hará más cuesta arriba de lo que ya es por sí.

Abre los ojos. Esta realidad no es una pesadilla, es simplemente otra realidad.

Coge al toro por los cuernos, empieza a caminar.

Ánimo, hay muchos grupos, somos muchos, y nos ayudamos mutuamente.

***

Dedicado a la hermana de Miguel.

Terapia I: Entrevista con el Psiquiatra

Terapia I: Entrevista con el Psiquiatra

Hay gente que se interesa por la terapia que llevo. Escribir un diario no es terapia, es escribir cosas que te suceden, y escribo un diario, que a veces, sí, excepcionalmente, he dado a leer al terapeuta (una página o dos). A un psiquiatra le interesa otro tipo de información, más relacionada con "la medicina", y en el caso de la bipolaridad, con los cambios de humor. En ambos casos, lo que escribo en este blog poco puede interesarles, por lo que repito, este blog no es terapia.

Mi terapia se lleva a cabo en dos despachos, el del psiquiatra y el del psicólogo. Hoy hablaré de psiquiatras.

Todos hemos visto muchas películas. El típico diván donde el paciente se sienta y vomita sus neuras, y el psiquiatra, fuera de su campo de visión, tomando notas, apenas interviene.

He tenido varios psiquiatras, y ninguno de ellos usó un diván. Es más, creo que no les sería de mucha utilidad. Yo me siento en una silla común, delante de él o ella y su escritorio.

Voy a intentar describir lo que pasa en la consulta de un psiquiatra, en unos 45 minutos.

El trabajo de un psiquiatra consiste en evaluarte y darte una medicación acorde a tu estado.

Para ello, sólo dispone de un arma: la entrevista.

Y ya hablaremos de lenguaje corporal, ahora sólo un apunte: la mitad de la respuesta está en tu expresión y en tus gestos. El cuerpo no miente. El psiquiatra lee en tu expresión y en tus gestos tus emociones, es eso lo que está escrutando cuando le miras a los ojos y su expresión es de alta concentración, lógico, te está escuchando por dos canales.

Además, ¿de qué sirve mentir a un psiquiatra? ¿Quieres mejorar? Pues cuéntaselo todo, es un sacerdote para ti. Vale, ocultemos algún pecadillo. Pero no mintamos, es peor para nosotros, si queremos mejorar, remitir.

Me llaman, entro en el despacho, le doy la mano.
A veces no digo nada, me siento y le miro, jaja.

¿Qué tal?

Ahí te juegas el resto del tiempo, cuidado con lo que dices.
La pregunta que está haciendo es: ¿Mejor o peor que la última vez?
Y acabo musitando: bien, mal, o “psé”.
Entonces debo explicar por qué he dicho lo que he dicho.
A veces prefiero que haga él las preguntas...
Por ejemplo, en vez de esa pregunta inicial, esta otra:

¿Cómo has estado este tiempo, desde la última vez que nos vimos?
Aquí saco la libreta, todo lo que me ha parecido relevante lo he ido apuntando desde la última vez que nos vimos esperando este momento. Días raros, efectos secundarios nuevos, dudas generales, lo que sea, todo en la libreta.

¿Duermes bien? ¿Cuántas horas?
Pregunta obligatoria. El sueño, tenerlo controlado, es crucial.

¿Sales de casa?
Vida social y actividades, un indicador de que estás en la línea o hecha polvo.

Y así, una batería de preguntas.

Tú vas respondiendo, a veces has de meditar mucho la pregunta. A veces sale un monosílabo, otras un monólogo.

El psiquiatra ya tiene la información, y ha ido tomando notas en tu historial.

En un momento dado, es su turno de hablar.

Te noto…. (diagnóstico actual)

Has de mejorar en esto, me gustaría ver resultados en la próxima visita.
Vamos a probar este fármaco.
Te vendría bien un ingreso.


Son cosas que puede decirte. Algunas te las esperas, otras ni por asomo.

0. Es él quien valora en qué punto de la gráfica emocional te encuentras. Yo me veo depre, pues no, a lo largo de la entrevista le demuestro que estoy en episodio mixto, y me explica el por qué.

1. “Los deberes”: mejorar…. Significa incorporar a tu rutina un nuevo hábito, que ha de ser beneficioso, el psiquiatra está para ayudar, no para putearte. En la próxima sesión te preguntará qué has hecho al respecto.

2. “Conejillo de indias”: en guardia. A ver qué me das. Qué efectos secundarios tiene. Le miro con cara de pocos amigos… pero suelo acatar la decisión. El que manda es él. Es el momento de retocar la pauta, la medicación que vas a tomar desde ese mismo día.

3. El ingreso es una medida grave. Nunca me han ingresado después de una visita ordinaria, siempre fui de urgencias. El primero lo pasé muy mal. El segundo, casi fue un paseíllo. Pero si necesitas supervisión médica constante, es la única manera.

Apretón de manos. Y "vuelve dentro de....".
Ahí tienes una señal, el período puede ser la semana que viene (estás fatal), dos semanas (quiero seguirte la pista), un mes (estás bastante bien).

Suelo salir de la consulta con la cabeza hecha un bombo. Anoto alguna cosa, pero la entrevista es ágil, no da tiempo para tomar apuntes como en una clase. Y suelo salir seria, hay momentos distendidos pero el tema no admite muchas bromas, y sí compromisos.

Para acabar: un psiquiatra NO COME. Es un médico, sin miedos.