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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Callando como putas

Callando como putas

Llama mi amigo. ¿Cómo estoy? Intento recuperar de mi memoria alguna de las fórmulas de cortesía pero ni eso me sale. Me confiesa que esta semana anda bajo y que hoy se ha levantado a las 18 h. Iba a callarme como una puta pero me sale un sincero: anda, qué casualidad, yo también. Estamos sincronizados. Todavía hace sol en Madrid y dicen que el de otoño es más cegador, pero como que ya nos importa un carajo.

Hasta los cojones. Los próximos posts tendrán títulos raros pero el título real será ese.

Hemos quedado mañana, a ver si se cumple la vieja ecuación dos depres = dos que se animan.

Llamo a dos amigos, caen las hojas por doquier. Entre nosotros no callamos, fuera... pues "sí, bien, me encuentro bien". Es lo que hay que decir a la familia mientras rechinas los dientes y sobrevives, sabes que va a pasar y ya sabes incluso cómo, así que mejor callamos porque esto es como una gastroenteritis, crónica por supuesto. ¿Dónde estaba la ducha, que no me acuerdo?

Eso de que estás bien lo dices cuando no estás en los dos bajones reglamentarios al día en los que te enroscas bajo el edredón y dejas pasar las llamadas hasta que te ves con ánimo de devolverlas. Me he buscado compañía en los últimos libros que hay por casa. Mereció un quinto traslado para uno de ellos, menos mal y menos mal que puedo evadirme con eso.

Putas ganas de conectarme, de escribir. Prefiero cocinar algo y al menos, comer. El resto, leer y dormir.

Empezamos bien el otoño.

***

...

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Beberse la vida

Hay que beberse la vida:

http://www.youtube.com/watch?v=mxcRYd8icr8

Aunque después la vomites.

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Otra vez ha subido el tabaco

Casi llegó a los Treinta-y-todos

A veces reconozco que queda fuerte el afirmar que no quiero morir sin haber hecho esto o lo otro. Como si fuese a hacerlo justo después. Pues no.

A veces, esas cosas están en una lista que siempre prefiero romper, cómo frustra saber que sólo un hecho excepcional podrá llevarte a cumplir uno de esos deseos. O que está tan al alcance de tu mano que no te perdonarás nunca el no haberlo hecho, y ese es el peor escenario.

Otras, eso que de repente descubres como un renglón de tu autobiografía, se presentan fuera de la lista, porque sí, un día cualquiera, y como dice quien me conoce en mi versión "maníaca-todo para ya": no podías vivir sin eso, lo necesitabas y venga, es quererlo y tenerlo. Y me digo: si es dinero, pues bueno, en cierta pequeña cantidad que me puedo permitir pagar a crédito no es tan grave, y de perdidos al río que dicen por ahí, es más, me digo incluso que si ese es el único problema (sólo la muerte no tiene solución) de vez en cuando, dejadme llevar por Carpe Diem y sabré que estoy viva y no vivegetalizando.

No deja de ser una frase hecha, no moriré sin hacer tal. Pero para mí no deja de ser un pequeño aliciente cuando pienso en el suicidio. Además, dudo mucho de que en mi lecho de muerte me plantee que no he vuelto a una isla del Mediterráneo. Más bien me diría que hice bien en venir a Madrid, porque aquí mejoré y reí. Sólo me arrepentiría de cosas que no he dicho en vida a seres queridos y poco a poco va e irá remediándose.

El año pasado manifesté mi voluntad de donar lo que pudiese, pero hoy sé que ni mis córneas se aceptarían por ese "por todo lo que tomas", así que soy reciclable en el contenedor orgánico y punto, que materia soy y materia inerte seré.

Pero bueno, hoy felicitadme, porque no sabremos nunca si llegaré a los trentaytodos, que dijo con mucho acierto la última amiga que los cumplió, y detrás de mí hay dos más de la colla que pueden temblar también con la idea de que el próximo será cuarenta-estrenados.

¿Que quién los pillase? Pues no sé yo, los pillo ahora que es mi turno, celebro haber llegado hasta aquí que trabajo me ha costado y no sé si llegaré a los tuyos.

Y por si no llego a los míos, pues eso, felicitadme ahora aunque hasta la medianoche del día 24 no querría dejar de respirar, tengo entradas que me he regalado y celebraré mis trentaytodos en un día de no-cumpleaños muy muy especial porque me va a felicitar el sonido en directo del Bruce que decimos allí, voy a ser parte de ese público que engrosé hace años, parte de la leyenda Springsteen-Barcelona de nuevo, y no veo el momento, tanto es así que ni duermo ya y me va a caer un regalito del psiquiatra ya mismo.

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El poder de un escenario

El poder de un escenario

Me da que Robbie ha ciclado: http://www.20minutos.es/noticia/158278/0/robbie/williams/depresion/

Esto no se hace en depresión. Estos puntazos me recuerdan a las huídas que yo misma he dado en hipomanía.

En un escenario, cualquier cantante que se arroja al público en "algo más que su trabajo" experimenta euforia, ese "salirse", que es comparable a la manía bipolar. También están maníacos, si hablamos así, todos los fans que arrojan su alma a la vez ante ese escenario. Si has vivido el concierto en tus carnes es que has tocado ese extremo que el bipolar conoce muy bien, eso es humano aunque excepcional en lo anímico.

Desde mi adolescencia piso plazas de toros, palacios de deportes y grandes avenidas cortadas, las piso para saltar en ellas, alguien llena el escenario y muchos miles lo notamos.

La última vez que me atreví a entrar en multitudes fue el pasado febrero, Depeche Mode. Me disgustó comprar las entradas con tanta anticipación pues nunca se sabe dónde y cómo andaremos a meses vista, ni siquiera si estarás de ánimo para ir.

Hoy puede que relea escritos, algunos que conservo, sobre los conciertos a los que fui hace años. Recuerdo "el poder de un estadio", pero ahí están las palabras y no voy a volver a inventarlas, ya copiaré algo para colgar.

Guardaba celosamente las entradas desde los 80 y no sé cuándo se perdieron. Conservo sólo algunas de las muchas que me importaron, y que mereció guardar no sólo por coleccionismo personal. Entrar a ver a según quién en el Estadi Olímpic equivalía a "muchos cines". Se iba el regalito en metálico de navidades o cumpleaños en esa entrada, muchas veces. Valía la pena.

Dentro de veinte días, llueva o nieve, estaré en Palau Sant Jordi. Creí alucinar cuando vi entradas a la venta pues se agotaron el primer día pero en la central de reservas confirmaron la transacción.

Sí, luché mucho contra el impulso, dos días enteros, pero me di por derrotada cuando descubrí a la venta buenas localidades y si todos los que llenan el Sant Jordi están maníacos, pues mejor lo pasaremos.

Me importa un bledo haberme arruinado, es la mejor causa que podía encontrar. Me gustará incluso peregrinar a Barcelona, la ciudad a la que Bruce ama, y ahora no veo el momento de hacerlo, de tener esas entradas en mi mano para decirme que no, que no es un delirio. Que hace 20 años allí estábamos, y que volveremos a vernos.

No quería morir sin ver de nuevo al Boss.

***

Hipersensibidad III: un día hipomaníaco

El despertar había sido dulce, el último sueño dejó un buen sabor de boca, cosa que se agradecía hasta el infinito.

Buenas noticias por e-mail y por msn que atañen a mis amigos. Satisfacción. Y a mí misma. Orgullo.

Scan habitual tras una hora de la toma: hoy el globo no es tal, es un leve ensueño feliz.

Hacía días que no escuchaba música. Me pongo al Boss, y reparo en que: estoy subida. Hipomanía.

Voy a disfrutar del momento, la vida ahora son momentos emocionales y hoy me ha tocado la lotería. Salgo del gris habitual, esto es un regalo.

Me miro y remiro. Me gusto. Me visto, peino y maquillo. Por eso también sé que estoy algo arriba, me quiero, acepto mi cuerpo y siento autoestima.

Siento paz interior y a la vez una gran alegría. Hoy el cielo es azul intenso también en mi azotea.

Sé que hay sustancias liberándose, las que producen placer.

 

Hipersensensibilidad

Necesito alimentarme de emociones

 

Springsteen, Moby. Mi alma se alegra, se eleva, yo soy música y se me eriza el vello.

Incienso y perfume. Las aletas de la nariz están abiertas y necesitan recibir estímulos. Quiero oler cuero, madera, tierra, las próximas flores de las acacias.

Quiero hablar con gente, pero sé perfectamente, sé dónde estoy, a la primera llamada he decidido no hacer más.

Quiero comprar entradas para un concierto. Consciente, he hecho cuentas, y no puede ser. Ese impulso está controlado, pero ha venido a mí tres veces ya.

Me rodeo de azul turquesa y de verde malaquita. Rojo en los labios, castaño dorado en el pelo, titanio en el resto. Entra la luz en casa, y brillo con todos esos reflejos.

Beberé agua con gas. Mi paladar cosquilleará.

Hoy no me costará decidir qué como. Me embriagarán los tomates auténticos que me regalaron, y los voy a regar con aceite de oliva, mucho, del pueblo, tanto aceite que luego beberé del plato como una cría, estará salado y contendrá pepitas de tomate, que mi lengua va a disfrutar.

Abriré un libro al azar en una página al azar y leeré en un minuto algo que me hará pensar, que dará luz a mi intelecto, que también necesita sus estímulos. Sólo necesitaré una idea para empezar a asociarlas hasta que me dedique a otra cosa.

Caminaré descalza por casa, ahora no entiendo por qué uso zapatillas a diario.

Quizá me ponga a bailar. Mis piernas y brazos pugnan por ser usados, hoy también despiertan y noto que se preguntan qué hacían en el sedentarismo.

Abriré el armario. La palma de la mano recorrerá todas las texturas, la siento ya temblar. Se detendrá en la seda, en el popelín, en la franela, en el cashemir, y en un sintético de tantos colores que la mano llamará a los ojos para que admiren la belleza. Si no lo hacen, esa prenda hoy mismo caerá del armario, porque hoy quiero a mi cuerpo (no es necesario que me sienta sexy para ello, hoy no especialmente), y hay cosas que ya no le pertenecen. Sólo le pertenece la belleza.

La habitación está ya impregnada de incienso, he acariciado el melocotón en el sofá, o él a mí, y pienso que todo esto vale la pena escribirlo, y además tengo muchas ganas de escribir. Escribiré lo que me sucede en el blog, y escribiré los sentimientos que ahora percibo como muy intensos hacia personas muy especiales de mi vida. Abriré el álbum de fotos y mi libreta "Raíces", quiero saber y sentir quién soy, sabré de dónde vengo y homenajearé a esos seres con mis mejores pensamientos, ojalá noten un ligero y placentero estremecimiento entonces.

Escribo en el teclado ahora, y me dan ganas de dejarlo ya porque quiero tocar ese papel de mi diario, quiero trazar pensamientos, quiero hacerlo en muchas tintas.

La medicación me sujeta para que no vaya más arriba, esto es un punto raro y quizá una jugada sucia más de mi mente, pero le doy la bienvenida con cautela, la sujeto cuando veo que se me escapa de las manos, he decidido no salir de casa, consciente del tema, y a sabiendas de a qué me expongo. Creo que estoy controlando y bajo control.

Ya es otoño, pero los días son de primavera. Tras un verano que ahora me parece más depresivo que nunca, un martes cualquiera mi corazón palpita con fuerza, con vida.

No hay taquicardia, pero hoy te dices: moriría a gusto ahora mismo y encontrarían mi cadáver con el corazón destrozado pero una gran sonrisa, y los ojos ya cerrados en un ensueño dulce. La escena resultaría incluso fotogénica, como lo soy yo ahora y por eso me he tomado algunas fotografía; encontrarme tendida sobre el cuaderno, y todavía sosteniendo un rotulador azul que mancharía un dedo.

Me quito las gafas, me hago un masaje en el rostro. No hay contracturas en él, pero sí las habituales en la cabeza. No cuento el tiempo, hoy el tiempo no existe sino ese momento, que relato para mi propio recuerdo como una batallita bipolar, dure un día, dure todo el otoño. Si esto es así, me va a caer otro cambio de pauta y me voy a enterar de lo que es malo, así que mejor sigo disfrutando hoy de lo bueno.

Mis cabellos caen en mechones que el sol quema. Tomo un cepillo, y lentamente da fin al masaje en el cuero cabelludo. Tengo los poros abiertos, también ellos hipersensibilidad. Cómo brilla el pelo, cómo está vivo y hoy todo me hace cosquillas, hasta la espalda se eriza con el contacto de la melena inquieta.

En el baño se mezclan tantas esencias... me entretengo abriendo y cerrando recipientes de gel de baño, de colonia, de crema facial, de pintalabios. Tomo aire con la boca, todo entra en mí con una intensidad que pocas veces aprecio, es como si ahora lo descubries todo.

Recuerdo olores de otras personas, no se conoce realmente a alguien si no sabes cómo huele, y también les huelo con la memoria sensorial.

Sostengo el cigarrillo entre nariz y labio, está mucho más rico así que incinerándose. Lo que se quema es incienso, antes opium, ahora canela, los más fuertes que tengo.

Dicen que el de canela es afrodisíaco. La escena es realmente sensual. Soy un gran punto erógeno. Podría compartirla con alguien, pero mi autocontrol se niega, este momento es mío ahora que sé lo que es, y no voy a compartirlo más allá de los lectores del blog, y de los hipotéticos lectores de mi diario personal que leerán este párrafo mucho más extendido.

Mi cuerpo está relajado en su totalidad, no me duele nada, los párpados pugnan por cerrarse incluso.

La música sigue manteniéndome elevada. Hoy haré una cuidadosa selección, pues estoy abierta y deseosa de seguir alimentándome de emociones, las emociones se compaginan con los sentidos, y quiero experimentar todas, todas menos las que tenía en ese largo momento depresivo.

Hoy por ejemplo he leído cosas de humor que me mandan y sí he reído, todo mi aparato fonador se ha abierto de golpe, el primer sonido del día que pronunciaba era una carcajada.

Por el momento no estoy lábil, pero puede que me ponga a llorar cuando suene la Callas.

Estoy tan sensible a las emociones, que cualquier revés puede dejarme triste el resto del día, por eso me aíslo, y esta noche me va a costar tomar las pastillas, no querré abandonar la felicidad.

Reír, llorar, bañarse de emociones y gozar de la hipersensibilidad.

Es humano, pero puntualmente, puede ser así de intenso para un bipolar.

***

Hipersensibilidad II: efectos secundarios

Si el Dr. Carlos Sánchez dice (y lo cito fuera fuerísima de contexto: "(...) [un efecto secundario producido] por hipersensibilidad. Esto funciona como el alcohol. Hay quien toma una copa y da tumbos, mientras otro tolera grandes cantidades (...)"

http://www.bipolarneuro.com/foros/index.php?topic=46.0

Pues como que uno de mis primeros posts se llamó "Hipersensibilidad" y relataba todo tipo de molestias debidos a síntomas muy fuertes...

Ahora sí, hipersensibilidad de nuevo. Hay que joderse, no sólo debo lavarme los dientes hace años con una pasta especial y cara, cómo no, destinada a mitigar el dolor ante cualquier alimento por sabor o temperatura, sino que la cosa llega a que tampoco soy capaz de tomarme "tres copas" al día sin que me tumben. Tres tomas de medicación.

Es un imposible plantearse una rehabilitación, un avanzar hacia la estabilidad, cuando se es hipersensible a la medicación. Ninguna me ha dejado indiferente, quizá las benzos porque en su día me enganché, y por tanto su ausencia puntual sí me ha dado "mono". El resto de medicación, para mí, es dar por cierta parte de la información de los prospectos "efectos adversos": mareos, falta de concentración, diarrea, hipotensión y hasta una no severa caída del cabello. Menos mal que no tengo un cuaderno de bipolaridades con estas cosas desde que tomo lo que tomo. No recuerdo por qué se me retiraron fármacos concretos al principio cuando el diagnóstico.

Se va a cumplir tres meses con el nuevo fármaco. Los globos de los primeros días son ya anécdota, pero sí, sigo estando nublada por las mañanas. Yo no duermo, duermen las pastillas. Si no duermo bien, la hemos jodido, ellas no han descansado y me espera un día de perros con difícil arreglo.

Desde julio estoy en ello. Las dosis fueron aumentando hasta las actuales. Ciertamente, lo bipolar está todo lo controlado que puede estarlo, y de la ansiedad estoy mucho mejor también.

Pero: yo y la pastilla nos estamos acostumbrando ya un poco más la una a la otra. Ahora sé por dónde van a llover las hostias, vamos.

No tengo suerte, dientes hipersensibles, hipersensible a "drogas". A ver cómo narices una "pone de su parte" cuando ha nacido así.

Pero bueno, hoy creo que hará un día hermoso en cuanto despejen cuatro nubes tontas y tengo el recuerdo de un fin de semana muy intenso que no voy a olvidar, con momentos de gran alegría y felicidad.

***

SOMBRAS

SOMBRAS

Has dejado de beber,

pero ahí queda la sombra,

nadie te asegura que no volverás a hacerlo.

 

Pero por el el momento, es bueno pensar:

no lo necesito, no lo deseo, no sé por qué lo hice...

o sí lo sé, y ahora creo que podría evitar esa salida.

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Los suicidas no van al dentista

Los suicidas no van al dentista

Eso me dije cuando tocó pagar más de mil euros, la última vez.

Y lo pensé en serio: tenía que arreglarme la boca, pero no estaba lo suficientemente "viva". Para qué gastarse el dinero y sufrir en la clínica dental. Si al menos pusieran dientes de oro, como antes...

Ahora me siento viva, porque estoy calculando, a menudo abro las hojas de cálculo, lo que ahorraría "si...", y me empiezo a plantar esos condicionales.

Ahorrar para ir al dentista. Y, por qué no, en un futuro, digo yo que a los 40 ya seré mayor y sólo me falta un año y una semana más o menos... dar una entrada para una propiedad, que con mi presupuesto, sería en provincias.

Pero tendría dientes y tomates.

Seguiré calculando, y poco a poco, aplicando esos "si...", pero muy poco a poco, a medida que el tratamiento vaya siendo eficaz y pueda estabilizarse una pauta, algo más definitivo pues sigo en el proceso de encontrar mi cóctel a medida, y en de estabilizar también efectos secundarios para que mi vida pueda ser "normal".

Tendré 40 años, y con suerte me darán una hipoteca a 30.

Le estoy dando muy poco tiempo al tratamiento, soy consciente, pero también debo pensar, como no- suicida, de una vez, en mi futuro, pre-menopáusico.

***

P.D. Esta página no se carga bien, pero otras tampoco, así que me informaré y haré pruebas antes de dar una nueva dirección para este blog, por provisional que sea. Gracias.

 

El otro sospechoso habitual

Cosas de esta semana

Pues sí, el primero, el sueño. Controlado a medias, pero ayer de manual: de medianoche a las 8 y poco que me he levantado. Y se presentó entre el ojo del otro post y este el otro sospechoso habitual, cómo no. Bragas acorazadas, antiinflamatorio al canto, y a tomar nota para elaborar un calendario emocional que sólo consulto más o menos cuando empiezo a buscar sospechosos ante anomalías emocionales.

En lo cotidianísimo, ya tardaba un vecino de la escalera en hacer obras. Este año no hay nada público cerca de mi calle. Pero esto sucede también en Barcelona, a ver si la gente piensa que sólo Madrid necesita reformas y que nadie arregla su choza. Con tanta obra faraónica, luego llegan a la estación de Sants y les parece una mierda (a mí también), pues bueno, eso fue lo que se construyó hace ya demasiados años, sí, y ahora con la llegada del AVE ya toca volver a invertir.

Había algo que me tenía nerviosa ayer desde media mañana. Estaba muy despierta, había dormido mis horas. Entonces, venga a buscar sospechosos otra vez. Oh, cita a las cuatro con la esteticista: qué horror, acudir voluntariamente al potro de torturas. Fue cancelarla, y volver a mí la paz, toda la que se puede con obras en tu edificio, ahora qué tapones me pondré, estos no funcionan. Sin agenda es como vivo, y con agenda, como no puedo vivir todavía. Llegarán tiempos mejores para mi trastorno ese de ansiedad.

Entre todo eso y un estrés que estoy sufriendo esta semana, aunque sea estrés positivo, me chuto los extras habituales, que para eso están. Y voy pegando mis bajones durante el día, da rabia pero hay que seguir acostumbrándose, que hace poco me cambiaron la pauta y sólo me acuerdo cuando la sufro en "lo malo".

No entiendo a la gente que va acelerada en un momento dado por acontecimientos "ambientales" extraordinarios (no, la esteticista no lo es aunque vale la pena ir algo sedada para que te depilen) y no acude al psiquiatra para que le paute lo que sea en plan extra, por si un día se necesita algo para sobrevivir al día, para qué sufrir gratuitamente nervios y ataques de nervios -léase angustia y ataque de pánico-, y si la cosa deja de ser extra, una pastilla más al día no hace daño, sólo estabiliza. Que automedicarse ahí es peligroso y lo digo por triste experiencia.

Y también escribo todo esto desde la nube o globo que llevo ahora mismo, hora del café, y a la espera del ruido de las obras ya se me anticipa un dolor de cabeza. Hace un par de días que tomo el extra, pues me iba la cabeza demasiado rápido, y llegaba a conclusiones e ideas algo descabelladas, no por imposibles, sino porque se parecían a veces a los sueños raros que me despiertan. La pagó la peluquera el otro día, pues no paraba de sugerirle en plan algo subidita -las hormonas dan alas- cambios algo drásticos en mi look. Lo cierto es que me encanta hacer cabrear a los peluqueros que exclaman "nooooo eso noooo" hace años. Luego piensan que estoy mal de la cabeza, pues bueno, ja, ja, me la repampinfla.

Preparándome para el fin de semana.

Es lo que hay, chicas.

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Otro al bote

Otro al bote

Robbie Williams sufre una depresión

"Puedo subirme al escenario ante miles de personas y gritar que soy el mejor, pero cuando termina, me voy a la cama y me cubro hasta los ojos", dijo Robbie Williams en la BBC. El cantante británico, ídolo de masas y líder de ventas, acaba de cancelar varios conciertos en Asia debido a una depresión que padece desde hace cuatro años y que, según el Daily Mirror, se ha recrudecido. Williams, que está bajo tratamiento con el doctor Mark Collins, de la clínica Priory, ha empeorado en los últimos meses y algunos de sus allegados han afirmado que el cantante pasa un mal momento.

De El Periódico de Catalunya, aunque también vi algo parecido en la sección "gente" de El mundo.

. . .

Los hay que confiesan. Claro, eso es lo único que puedes decir, la verdad, o parte de ella, si estás de baja laboral varios meses, cancelando compromisos laborales, sin ninguna herida que los demás puedan ver. Estrés, depresión.

¿Está diciendo toda la verdad?

Se ve su nombre en alguna lista de bipolares famosos. Por ejemplo, se cita que ello sea posible (asociado al don de la creación maníaca) en una conocida web: http://www.mcmanweb.com/famous_people.htm: "Comedy's Fab Five" looks at Spike Milligan, Jonathon Winters, John Cleese, Robin Williams, and Jim Carrey, Not all of them have or had bipolar, but clearly they were touched with the divine manic brush".

Stephen Fry lo entrevistó en ese programa de la BBC -que no consigo reproducir- en la página http://www.bbc.co.uk/health/. En un resumen de ese documental se dice: Stephen asks Robbie Williams if he is bipolar since he appears manic on stage and his depression is well documented.

Es muy fácil que alguien en un escenario esté en plena euforia. Eso lleva a una duda más que razonable y más si este hombre se dejó ver por ese documental. Creo que ese gesto es la prueba, y así se lo han tomado en los foros de fans.

No es que sea santo de mi devoción, pues para empezar no me gusta nada su mirada que no voy a calificar en público, pero hay un vídeo que no olvidaré: Rock DJ. Está en la lista de mis favoritos:

http://www.youtube.com/watch?v=mJ-MZUozWqE

Esperemos que las pastillas le hagan su efecto pronto, aunque en depresión eso no tiene fecha de "curación". ¿Cuatro años? ¿No serán cuatro años ciclando? ¿Seguirá tomando... tóxicos?

De todas formas, espero que se estabilice pronto, sus fans lo esperan.

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Loco no estaba, pero...

Loco no estaba, pero...

era un asesino en serie, de forma que normal tampoco era, digamos entonces que era: anormal.

Una de las conclusiones a la que llegan los expertos que acuden al programa de fantasmadas del domingo por la noche.

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La noche en blanco

La noche en blanco

Ayer había festejos culturales por los edificios y espacios de Madrid, "La noche en blanco". Me llamaron para ir, dije que sí, y luego consulté el programa. Era obvio que iba a pasar esa noche en blanco, si regresaba a casa como mínimo a las 3.

Dos días yendo a dormir pronto a la cama, y muy presente la factura que vendría. Tocó rajarse. Con la ilusión que me hacía.

En Barcelona la cosa hubiese pintado mucho mejor, las fiestas de la Mercè. Tampoco hubiese salido, me dije, pero estaba aquí, no allí.

Me dio tanta rabia decir que no, que me fui a dormir más pronto todavía.

Ya disfruté Madrid la Nuit los primeros meses de vivir aquí, y un día en este mismo blog me di la autobronca, para nada me conviene la noche.

Pero claro, estas cosas nunca se apartan, son tentaciones que de forma esporádica te ponen a prueba.

Hay que mentalizarse, y más si ha sido tu punto débil durante años, la noche como recompensa lúdica a una semana más de rutina y mierda. Pero ya no. Me dije que podría visitar esos edificios y palacios de día. Ir a conciertos gratuitos a la que uno se informa un poco.

He dormido bien, y me he levantado bien. He limpiado los cristales incluso, antes de que se ponga a llover de nuevo.

También es tradición que llueva en la Mercè, y en las fiestas de Gràcia.

Tampoc et trobo a faltar, Barcelona, ja em vaig embolicar prou. 

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No cuadraba el sueño

Cosas de esta semana

Ayer salí de casa hacia el ambulatorio, a por recetas, más o menos calculadas con un excel. Ese camino, aquí o en Barcelona, me asusta. Pero lo hice, fijándome en el pavimento tras el primer tropiezo leve. Qué difícil mantener una postura erguida cuando has de ir mirando hacia abajo.

Ayer el día me fue bien: me duché (aleluya), limpié, lavé ropa a mano (esto, junto con la plancha...), y salí a hacer unos dos kilómetros. Las temperaturas han bajado, esto es gloria ahora para pasear.

Pero fue el primer día "bueno" de la semana, pues pegué un bajón el miércoles y el jueves, días de lluvia además, y probé suerte el jueves con una medida...

Estaba claro que algo no iba bien y cuando esto pasa hay dos sospechosos habituales: el sueño o mi ciclo hormonal. Ese acecha, como siempre, pero en lo que se refiere al estado anímico. El ir tirada, como que no, más bien por efectos secundarios o no haber dormido bien. Sospechoso número uno, entonces: horas o calidad del sueño.

Estaba durmiendo unas ocho horas pero me estoy demostrando que necesito más. Por qué no, si al principio de tomar la pastilla nueva lo suyo eran diez horas. Entonces quizá necesite ahora una hora más, al menos. Sólo que a las ocho, un día laboral, me despierta el trajín de la calle y de nada sirven los tapones para los oídos, pues siempre amanecen en cualquier lugar de la cama, sean de la marca y precio que sean.

Medida algo drástica: hace dos días que me me voy a la cama muy temprano, antes de las once, y como mucho a esa hora me tomo las pastillas si no a las 22.30.

Me levanto con sueño, preguntándome quién soy y dónde estoy, y qué hora es, como el viajero en el tiempo desconcertado, qué año es se y pregunta al primero que ve. Yo suelo verlo en el móvil y si no lo encuentro, en el pc directamente. Son las ocho, más o menos. El desconcierto me dura lo que tardo en llegar a la cocina y prepararme un café instantáneo.

De forma que llevo dos días, viernes y hoy sábado, razonablemente menos torpe y despistada, con lo cual, obvio para mí, estoy más activa y contenta. (Escrito a las once: el paseo de hoy, hora y media, a 12 grados y terminado a 15 grados, sin tabaco encima, y sin echarlo en falta).

Ayer me duché pasado el mediodía. Hoy me he visto capaz de hacerlo, lo he visto y dicho y hecho, antes de que me arrepintiese, y antes de las 9 h. Impensable, si vas hecha una vegetal ambulante, mareada. Pensable y realizable si no hay nubes en la mente.

La ecuación es muy clara: buen sueño = buen día. Soporto mucho mejor la toma de pastillas. Si tengo un mal día, los efectos secundarios se ceban.

Esos dos días "malos", funcionaba "a momentos", pues ya me levantaba cansada. Vegetaba, y de vez en cuando tenía necesidad o ganas, ambas cosas, de hacer algo. De ahí que experimentase pereza media hora en un scan: estás bien, y así escribí el post de hace dos días. Pero duró lo que duró el momento, pues luego me volví a apagar en el "quiero y no puedo" del que vegeta sin una depresión clara, más frustración al fuego. "Despertar a otro buen momento" y decirse: Blue has de comer, come, come lo que tengas a mano, ahora puedes y debes, a la desesperada.

Una de las cuestiones que siempre me fastidió de esto de tomar pastillas fue que lo de hacer "vida normal" de noche se quedaba siempre en suspenso. Al principio, empezaba la película en la tele y no aguantaba ni el primer cuarto de hora, porque eran los primeros tiempos de tratamiento muy duros, me tomaba las pastillas después de cenar y me tenían que llevar a la cama incluso, tiesa. Cosas del pasado, cosas de hace tres años que han cambiado, a mejor entre comillas.

Empecé bien la semana. El lunes, estaba contenta por haber paseado y tal, y... vi una película que acabó pasada la medianoche. Me costó tanto dormirme después que la rutina del sueño... ¿esos dos días lo pagaron?

Hace dos días... estoy mejor, a cambio de un horario que impide desde ver una peli en la tele hasta una cena con amigos en un restaurante. Hace dos noches me invitaron y tuve que declinar, mi plan era ya acostarme pronto por el ese "a ver si mañana nos encontramos mejor". Menos mal que funcionó.

Pensar en que no vas a poder salir de noche ni para eso. Pensar que por las mañanas y el resto del día lo vas a agradecer, no vas a pagar facturas, que desgraciadamente no vale la pena -balanza en mano- pasar un buen momento con amigos (aunque estás acostumbrada ya a decir no por depresiones, y a no disfrutarlos) para luego encontrarte dos días mal.

Reconocer que has de dar descanso a tu cerebro a partir de las diez de la noche y no más marcha.

Reconocer que eso es lo bueno para ti y para cuidarte, incluso en detrimento de tu vida social.

Si me salto esto un día -y lo haré pronto porque me conozco- ya sé qué toca, pero al menos ya sé qué sucedería si "me porto bien".

Esta semana, de nuevo, descubro la sopa de ajo, se me olvida la receta una vez al mes.

Poco a poco, hay que mentalizarse.

Es lo que hay, chicos.

P.D. Y es lo que hay a "la hora del café", un tostón de cuidado, que intentaré arreglar cuando despeje más la cabeza. Pero estoy contenta, ya he hecho dos tareas domésticas hoy y voy a por más: mi cuerpo funciona. Pero sin forzar la máquina, ya me conozco y no quiero pagar facturas mañana.

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Decálogo para convivir con...

Decálogo para convivir con...

Decálogo de la Sociedad Española de Reumatología contra la fibromialgia

La Sociedad Española de Reumatología (SER) ofrece a los afectados por fibromialgia el presente decálogo de consejos, que ha diseñado y elaborado el Dr. Francisco Javier Ballina García, vicepresidente de esta sociedad científica.

La fibromialgia es un trastorno muy común que afecta, según el estudio EPISER, a una cifra entre el 2% y el 4% de la población española. Esto supone, en nuestro país, más de un millón de personas enfermas mayores de 18 años de los cuales, la mayoría de los afectados son mujeres (90%). La fibromialgia se caracteriza por la presencia de un intenso dolor generalizado crónico, una fatiga que no mejora con el reposo, insomnio y otros síntomas, como hormigueo en las extremidades, trastornos abdominales, necesidad de orinar con frecuencia, ansiedad y depresión entre otras. Un aspecto muy frustrante para los pacientes es que, a pesar de tanta síntomatología, ni los análisis ni las radiografías muestran datos de que exista algo que funcione mal en el organismo. El tratamiento actual del que se dispone, tampoco es completamente satisfactorio. Al ignorarse cuál es la causa de la enfermedad, se desconoce cuál es exactamente el trastorno al que las terapéuticas deben dirigirse. Con todo, la fibromialgia es una enfermedad que puede controlarse.

La SER, constituida emite este decálogo de consejos, en la esperanza de que sean útiles a aquellas personas que padecen esta enfermedad:

1) Aprenda a convivir con su dolor
No hay recetas ni píldoras mágicas para la fibromialgia y el dolor crónico. Por ello, el primer paso para controlarlo es asumir que el dolor puede persistir para siempre y que, por tanto, en adelante, va a formar parte de nuestra vida. Cuando se asume el dolor, se aprende a reconocerlo y a saber lo que lo mejora o empeora, y estamos entonces en situación de buscar soluciones y de volver a disfrutar de la vida.

2) controle sus emociones
Muchas personas con esta enfermedad desarrollan sentimientos negativos que antes no presentaban y que les hacen convertirse en una persona diferente. Los sentimientos negativos más frecuentes en las personas con fibromialgia son enfado e ira, depresión, frustración, sensación de fracaso, culpa y vergüenza. Debe aprender a controlarlos para que no se cronifiquen y se conviertan en un problema añadido. Reconozca todo lo positivo que le sucede en la vida: a pesar del dolor no es un incapacitado y puede hacer muchas más cosas de las que piensa.

3) Controle su estrés
El estrés es, básicamente, la respuesta del organismo cuando afrontamos un peligro y nos preparamos para luchar o para huir. La mejor manera de combatir este estrés perjudicial es, en primer lugar, reconociendo cuál es la causa del nuestro, y evitando las situaciones que lo favorezcan. También es útil organizar y planificar nuestras actividades diarias, y dedicar diariamente tiempo a la relajación. Esta se practica siguiendo determinadas técnicas –como la respiración profunda o la relajación muscular- que pueden aprenderse con un corto entrenamiento.

4) Evite la fatiga
Tan negativo es permanecer en inactividad, como realizar un número excesivo de tareas. No intente ser un perfeccionista; planee sus obligaciones, y elimine o delegue aquellas que no sean estrictamente necesarias. Intercale periodos de descanso entre los de actividad, y haga sus tareas a un ritmo que usted pueda controlar.

5) Haga ejercicio
Posiblemente es el aspecto terapéutico más importante para el tratamiento de la fibromialgia. El ejercicio no sólo mantiene en forma los músculos y pone a punto el sistema cardiovascular, sino que disminuye el dolor, favorece el sueño, mejora la sensación de fatiga y disminuye la ansiedad y la depresión. Caminar, correr, andar en bicicleta o bailar, son ejercicios aeróbicos que favorecen el control de la enfermedad. Comience a realizar el ejercicio de una forma suave y vaya progresivamente incrementando su intensidad y duración, hasta realizarlo de 20 a 40 minutos, como mínimo 3 días a la semana. Al principio es posible que su dolor se incremente, pero progresivamente irá disminuyendo.

6) Relaciónese con los demás
Todos sabemos cómo alivia nuestras preocupaciones la conversación con los amigos y compañeros. Cuente a los demás lo que le pasa y cómo no puede hacer siempre las cosas que hacía antes, pero evite que la comunicación se centre continuamente en su dolor.

7) Proteja su salud
La depresión que puede acarrear el dolor crónico determina que se abandonen los buenos hábitos de salud. El tabaco, nocivo para cualquier aspecto de la salud, es también un excitante del sistema nervioso que hace más difícil el control del dolor. Lo mismo sucede con la cafeína y el exceso de alcohol, el cual puede además interferir con la medicación. Vigile su peso, y haga ejercicio para mantenerse en forma.

8) Use con precaución los medicamentos
Muchos de los síntomas de la fibromialgia mejoran con medicación. Los analgésicos y antiinflamatorios, que tan eficaces resultan en el dolor agudo, no funcionan tan bien en el dolor crónico de la fibromialgia, aunque son útiles en muchos pacientes. Existen analgésicos más potentes, denominados opiáceos, que pueden ser empleados en la fibromialgia, siempre que los recomiende un médico experto en su empleo. Otros fármacos, como los anticonvulsivantes y los antidepresivos también pueden disminuir el dolor. Existen medicamentos que pueden mejorar el sueño, los trastornos psicológicos, las molestias intestinales, etc. pero, lo más importante es que la persona que padece esta enfermedad evite el automedicarse, y se ponga en manos de un médico experto en el tratamiento del dolor crónico y en el uso de las medicaciones anteriormente mencionadas.

9) Use con precaución las medicinas alternativas
Como con frecuencia los medicamentos tienen un resultado solamente parcial, es habitual que muchos enfermos busquen soluciones en las terapias alternativas. Algunas de estas terapias mejoran el dolor y pueden favorecer el control de estrés, como el yoga, la acupuntura, quiropraxis, masaje, Tai-Chi, homeopatía… La medicina alternativa puede ser cara, y no está regulada por las guías médicas. Por ello, se debe recomendar al paciente que consulte siempre con su médico antes de comenzar cualquier terapia de medicina alternativa, ya que algunas pueden interferir con el tratamiento estándar o habitual. Desconfie si le prometen curación, si le recomiendan que abandone la terapia con medicinas, o si le dicen que el tratamiento es un secreto y solo puede ser administrado por ciertos proveedores.

10) Sea constante
La paciencia es una virtud importante; conseguir resultados puede tardar algún tiempo. No lo eche todo a perder porque tenga un “día malo”. Aunque haya conseguido estabilizar su enfermedad, los “días malos” inevitablemente aparecerán y debe estar preparado para afrontarlos. En esos días, salga de casa y relaciónese con los demás, mantenga sus compromisos habituales y procure dedicar más tiempo a relajarse. Mantener con regularidad los consejos que le hemos dado anteriormente es la mejor forma de seguir controlando su enfermedad.

http://db.doyma.es/cgi-bin/wdbcgi.exe/doyma/press.plantilla?ident=40878

 

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Hay mucho que aprender de estos textos de ayuda a pacientes crónicos, aunque aparentemente, nada tengan que ver con Trastorno Bipolar. En este caso, se está estudiando una relación entre enfermedad mental y fibromialgia: http://db.doyma.es/cgi-bin/wdbcgi.exe/doyma/press.plantilla?ident=46192

Me sigue gustando mucho el ¿Qué nos pediría un autista? del pasado 1 de agosto.

Dulce pereza

Dulce pereza

pereza.
  (Del lat. pigritĭa).
  1. f. Negligencia, tedio o descuido en las cosas a que estamos obligados.
  2. f. Flojedad, descuido o tardanza en las acciones o movimientos.
  3. f. Ven. perezoso (ǁ mamífero desdentado).
sacudir la ~.
  1. fr. Vencerla.
  2. fr. Emprender o continuar con buen ánimo una tarea o diligencia.

Y me digo: qué bueno resulta experimentar pereza tras pasar una depresión. Querer y no poder es depresión. Querer y poder y no hacerlo... un gustazo y un lujo, para quien conoce lo contrario.

Dulce pereza, me proporciona hasta serenidad. ¿Sacudir la pereza? ¡Ni de coña!, por un rato al menos... quiero estar así.

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Dulces sueños

Dulces sueños

Un amigo mío, también con Trastorno Bipolar, visitó hace poco a otro, también con Trastorno Bipolar. 

El reporte del anfitrión: estuvo durmiendo la mitad del tiempo.

El año pasado visité a una amiga, también con Trastorno Bipolar.

Mi reporte: estuve durmiendo la mitad del tiempo.

¡Qué marmotas!

¿Acaso relaja y distiende hasta lograr el preciado dulce, tranquilo, reparador sueño que tanto nos falta a algunos, el estar en otra casa bajo la hospitalidad de alguien que nos aprecia y entiende? ¿Estamos cargando pilas estropeadas por el cotidiano mal dormir?

Lo cierto es que mis sueños en casa, si no toca insomnio, suelen estar plagados de pesadillas y cosas absurdas que me despiertan, y en casa ajena, aunque esté a la vuelta de la esquina, no hace falta el anhelo madrileño de la playa, son como los de una princesa rosa.

Es curioso. No es un estudio de campo, es una impresión, como tantas otras que están en este blog, como "usuaria" (lo de paciente ya me raya) y no profesional.

Ahora recuerdo que mi psicólogo me prohibió fulminantemente el "turismo bipolar". Claro, todo puede ser una sorpresa y he sufrido como anfitriona, de ahí el consejo. Anfitriona, como que no por ahora, pero aceptaré la invitación, invitaciones en medio año cada semana, del anfritrión de mi amigo y amigo mío.

Dulces sueños, nos decimos tantas veces al despedirnos a altas horas... y fantasía acerca de disfrutar de esos dulces sueños.

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P.D. Este ordenador se está volviendo majara. Hacía tres meses que no mataba a uno, así que ya tocaba.

Titulares II y fin de las noticias: famosos en la BBC

Titulares II y fin de las noticias: famosos en la BBC

Segundo post del día (no acostumbrarse, ninininini ni yo ni los lectores, ni a esto ni a dormir una mierda)

 

Stephey Fry, artista británico polifacético, entre las facetas que conozco (me falta la de escritor, por ejemplo): actor cómico, comunicador, "actor gay" y protagonista gay de "Los amigos de Peter" o "V de Vendetta"... bipolar.

Como le dije a quien me dio el link maldito que me hace postear en este día raro, me gusta este actor, sea gay, tenga bipolar. No estigmatizo ni lo hacía antes, ¿gay? magnífico. Ahora sé que tiene bipolar, pues muy bien también, aunque no estigmatizar ahora es algo que se puede dar como obvio como actitud. Además, esto que sí es una etiqueta jodida, la lleva muy bien, por las lecturas.

Hoy se transmite en la BBC un documental en dos partes sobre el tema. Una entrevista:

http://www.bbc.co.uk/health/tv_and_radio/secretlife_documentary.shtml

No es que la entienda al dedillo, pero es importante creo que alguien tan conocido admita que ha intentado suicidarse. Al parecer, tiene la suerte de no tomar medicación, pero va a abordar el tema. Cómo no, diagnóstico tardío, a los 37 años (el mío, a los 35).

Navego sólo un poco más: a finales de julio salta la noticia de su pasado, ese intento de suicidio

http://news.bbc.co.uk/2/hi/entertainment/5202066.stm

A ver si la sociedad se da cuenta de la dimensión del problema del suicidio, poco a poco. Hacen falta famosos para que un tema importante se aborde sin los anónimos porcentajes que olvidamos.

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Escribo este segundo post porque hoy 19 de septiembre -post dinámico, me entero cuando ya he cerrado todos los navegadores con medios de comunicación- me llega la noticia de que se publica esto en un diario español:

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/07/20/cultura/1153412695.html

Investigo algo más en este "día de los titulares", en http://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Fry

Fry has since spoken publicly about living with bipolar disorder, and has made a documentary about his experiences of the condition and also how it affects others.[1][2] In it, he interviews Robbie Williams, Rick Stein, Carrie Fisher and Tony Slattery, who all offer personal insights. Stephen Fry: The Secret Life of the Manic Depressive is to be transmitted on BBC Two in two parts, on 19 September and 26 September 2006.

No me había enterado hasta hoy y la cosa está publicada hace dos meses menos dos días, y hasta me parece bien, no hay que mirarse al ombligo bipolar, aunque me gustaría ver ese documental.

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(Sigue el post dinámico)

Maldita sea, hoy no me libro de los titulares y en 20 minutos saltará la alarma para ver el telediario, arg.

Reviso la web de la BBC y se ha actualizado. Se ha emitido ya el programa, a las 9, y han colgado fragmentos.

http://www.bbc.co.uk/bbctwo/programmes/?id=manic_depressive

Mejor lo dejamos aquí, al capricho de si se abren o no los 4 fragmentos...

¡¡Y NO QUIERO MÁS NOTICIAS HOY!!

(Seguro que mañana me paso por el foro de la BBC para ver los comentarios que han dejado los televidentes)

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P.D. Caos de post, caos mental. Va a ir al dentista mi padre, que de malas noticias propias paso y he cancelado la cita, espero que sea canjeada por una buena siesta. Ojalá acabe ya el post dinámico, pues lo de que Ibarra lo deja, ya lo he leído. Me retiro de la pauta el telediario del mediodía, he dicho. La pastilla de las 15 h. sí que toca, y de paso, debo llenar el pastillero con el consecuente recuento de existencias, malas noticias: próxima fecha estimada para recetas, arggg. Pero, cierro ya: las malas noticias no son que me esté quedando sin tabaco porque si me pongo nerviosa fumo más, sino que ME SIENTAN MAL LOS INFORMATIVOS DE ACTUALIDAD. Visto está que me altero mucho, me enciendo y se acaba mi tranquilidad, tan necesaria, así que me plantearé volver a tener la tele de adorno y no visitar algunos enlaces matutinos.

Titulares

Titulares

Es genial tener el cuerpo ya acostumbrado al "levantarse pronto".

Y es una putada que lo haga a pesar de un insomnio. No me veo esta mañana de paseo, ya la hemos fastidiado otra vez.

Así que aquí estamos con el café, las pastillas ya en el estómago, leyendo titulares. "Se recomienda que las revisiones oculares las hagan los oftalmólogos". Pues ya me diréis quién se responsabiliza de mis gafas, si no. Titular a descartar de las lecturas de hoy. No, me cuesta poco leer esos mini-artículos y bueno, vale, es para los niños en las escuelas. Se siguen delegando en las escuelas esas cosas básicas, qué pena, otra vez se oculta que muchos padres sólo tienen de tal lo del libro de familia. Al parecer, la cabeza del señor apodado Benedicto ya tiene precio. No me lo imagino como Salman Rushdie escondido por ahí durante años, así que el culebrón está asegurado, la pena es que mientras tanto se van quemando iglesias católicas y hay víctimas siempre inocentes del fanatismo.

Lo de la masa corporal se ha puesto de moda en la moda española, y supongo que es algo que aplauden los padres, pero ah, escuché en una entrevista a un diseñador que las niñas tienen muchas veces como influencia a su propia madre, que siempre se queja ante el espejo de lo gorda que está e incluso juega a probarse la ropa de la hija, así que de nuevo las cosas empiezan en la propia casa y no en la pasarela. Esto de la delgadez de las modelos se dice hace años ya, como si la Barbie no fuese anoréxica, pero es más fácil descartar a unas cuantas candidatas en plan entrevista de trabajo para los desfiles de Cibeles que atacar a los fabricantes de prendas de tallas imposibles, porque a algunas adolescentes, oh, les salen pechos y no trabajan con esos diámetros.

Este año se celebra el 19º Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología. Los titulares nacen de los estudios que allí se presentan, recomendaciones nada tendenciosas financiadas por las farmacéuticas. El año 2000 la olanzapina era más eficaz que el ácido valproico. En el 2003 empezó la moda de la quetiapina, la noticia era que funcionaba para la esquizofrenia. En otro salto pequeño entre titulares, pues no tengo ganas de ser exhaustiva en este tema, este año la quetiapina ya es milagrosa para el Trastorno Bipolar. Es lo que tomamos muchos de mi colla, así que ese congreso debe ser otro salón Cibeles.

Es pronto para llamar a un amigo que la toma también, y pincho en un último titular. La bacteria que pensaba que sólo existía en los manuales de biología y paciendo con tranquilidad en nuestro cuerpo, Escherichia Colli, ataca en una mutación y se aloja en bolsas de espinacas. Y yo que pensaba comprar hoy una bolsa de ensalada, ya me disuadió de estas comidas en su día otra cosa...

El resto de titulares los conozco por los informativos de ayer. La ola de inmigración. El estudio sobre el acoso infantil. El último grito en violencia doméstica. Para llorar, se acabó la prensa por hoy.

Pero no, me he pautado un telediario a las 15h. Es la hora a la que tengo programado un scan del antivirus, por si estoy por aquí, para acordarme de que debo tomar una pastilla. Me he propuesto seguir la actualidad más allá de estas lecturas matutinas. Incluso vi un reportaje sobre GH8 y ya tengo a mi ganador: la friki de los mangas, así que el resto me importa un carajo.

Espero escribir algo hoy, y no quedarme dormida a la hora del dentista. Igual no he dormido pensando en el presupuesto que me va a caer después de esta revisión. Me hace gracia que la enfermedad mental que existe ya en otros familiares, me tocó la lotería, no sea considerada del mismo modo llamémosle cotidiano como el diezmo que comporta haber heredado unos dientes que hace muchos años me cuestan la paga extra.

Si no me aburro esta semana de la dosis de televisión pautada que satura el tiempo que dedico a desinformarme, quizá sí me acuerde el viernes de saber si voy a ganar al menos un euro.

Me voy a dar una vuelta dulce por el fotoblog de Jamaika http://www.fotolog.com/jamaika66/.

¿Alguien piensa que estoy ociosa? Después del café, toca ducha. Y antes de ducharme, toca duchar platos. ¿Y si paso por la pelu a teñirme, ya que hoy toca también tortura en la clínica dental? Mmm peligroso es hacerse una lista de tareas a estas horas. Quizá estrene el nuevo limpiacristales que sustituirá a los trapos tradicionales, y por supuesto, el próximo y previsible titular en el periódico de Murphy: "La limpieza de cristales de Blue presagia próximas lluvias".

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