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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Chequeo matutino

Chequeo matutino

Lunes por la mañana. Café, banca electrónica, e-mail. Efectos secundarios mínimos. Angustia mínima. Buen humor. Dicho a las 09.32, me he despertado a las 8 para variar, luce el sol y Depeche Mode está en Madrid supongo, para el primer concierto. Asistiré al segundo. Para variar, no me cogen el teléfono en el ambulatorio, pero hoy necesito una receta y mi objetivo es conseguir ese fármaco, el que nadie tiene, para tomármelo esta noche.

10.08 ya me he duchado, increíble, a estas horas no suelo ser persona para hacerlo, y eso anuncia o me tiene preparada, alerta para un "bajón": puede ser el de las 11-12, el de las 14-15, o el de ayer mismo, a las 19 h. Una pastilla me da problemas con la tensión y me quedo medio tiesa de vez en cuando. Ya lo sé y ya sé a qué horas puede ocurrirme, así que "nema problema", pero de este tema he de hablar con mis médicos porque ya tomo una pastilla que en teoría debería contrarrestar este efecto secundario.

Tareas pendientes: las de siempre, pasar los números a la nueva agenda, esta desde hace un mes. Planchar cuatro cosas. Vencer la pre-frustración y decidirme a comprarme unos zapatos que sé que no voy a encontrar, y más a estas alturas de las rebajas. Ir preparando la casa para mi ausencia, porque quiero encontrarla bien a mi vuelta y ya sé eso de que si no lo hago yo, nadie lo hará por mí. Comprar una báscula, no para mí sino para asegurarme de que no llevo sobrepeso, menuda factura pagué por eso en mi último viaje. Decidir si voy a la peluquería hoy o mañana pues es hora de eliminar esas raíces, menuda esclavitud el tinte y qué mal lo voy a pasar con la cabeza pringada sin poder fumar. Odio ir a la pelu. No me gustan las revistas del corazón y me pone nerviosa tanto ruido.

Me veo con fuerzas para hacer algo de todo eso, y he de aprovechar el momento antes de que (no, no me arrepentiré) me quede tirada en un bajón.

Post cotidiano. Hoy no tengo ganas de hablar de bipolar, hoy ejerzo de persona normal, que es lo que soy. Me peino, me tiño, me calzo, me pongo unas medias... y a "la puta calle", como se anima a la gente en el extraño mundo bipolar, donde a veces, eso es no bajar a la calle sino subir al Everest.

Hoy el chequeo matutino es satisfactorio. A por todo ello, pues, sin excusas.

Abandono de la medicación

Abandono de la medicación

Tema ya tratado en el post http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/102703-no-seas-infantil-e-irresponsable.php

Se refería a alguien en concreto, y si alguien lo anuncia, se le tiran encima unos cuantos para que entre en razón. A mí misma me sucedió, cuando se me acabó la paciencia, fui reticente al tramiento durante tanto tiempo que dejé de tener fe. Luego (meses después) salí de mi error, la medicación sí funcionaba, a un precio. Menor que el de estar muy enferma.

A nadie le gusta tomar 10 o más pastillas al día. Mucho menos, los efectos secundarios. A la impotencia por sufrir el trastorno se suman estas molestias que también producen impotencia al paciente, es una esclavitud que a veces cansa, y le pasaría a todo el mundo.

En un segundo de la película "Mr.Jones", Richard Gere tira su bote de litio a la basura, casi pasa desapercibido. Es lo que hacen muchos cuando "se encuentran bien". Si ya estoy bien, para qué tomarlas, razonamiento válido cuando no deberías tomar decisiones, y mucho menos concernientes a tu tratamiento.

Te saltas algo importante, por ejemplo. Te vas de juerga y te emborrachas a diario. Eso no se puede mezclar con las pastillas. También hay gente que prescinde de ellas entonces. Llámalo irresponsabilidad, llámalo como quieras. Se hace. "Mis amigos se toman unas copas, fuman porros... yo no puedo, y me provoca mucho malestar". Quieres "ser normal", hacer lo que todos, aunque sea dañino, y como lo sabes, dejas las pastillas.

Llega un momento en el que muchos maldecimos todo esto. El otro día soñé que no tenía que tomarme las pastillas de noche, y que dormía sin ellas, qué felicidad. Y me levantaba despejada, cómo echo de menos eso.

El precio es la estabilidad. Sé lo que es estar muy mal. Sé lo que costó dejar de estarlo. Si me vienen tentaciones, he de recordarlo, no demasiado, son demasiados años y meses sufriendo. Firmo con lo que sea.

El caso es que en hipomanía, cuando has subido algo, te ves capaz de todo de repente. Incluso te consideras curado, eso me pasaba a mí cuando mi diagnóstico era depresión, para mí ciclar hacia arriba era curarme de una depresión porque no sabía que estaba ciclando, y consideraba que "estaba curada", y el psiki me bajaba las dosis, y pedía el alta para volver al trabajo, y quizá no me tomaba las pastillas cada día porque pensaba que después de tantos años, poco hacían. Volvía a mi vida hasta que el estrés podía conmigo o de nuevo ciclaba hacia depresión. Yo no lo percibía así, por supuesto. Sí llegué a dejar la medicación entonces, en lo más bajo de la depre, y fue cuando subí demasiado de repente (ver post "Manía I" http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/122901-mania-i-diagnostico-ii.php).

En hipomanía, podemos decidir que estamos curados, y que no necesitamos la medicación. Falso, por supuesto. Si la medicación te ha colocado en la delgada línea de la estabilidad, puedes tener esa tentación pero sabes que debes seguir medicándote para no abandonar la línea. Si la dejas entonces, también abandonas la línea. En cambio, en hipomanía el dejarla es "algo natural" y las oscilaciones van a ser peores, y lo jodido, retomar la medicación más tarde puede provocar que haga menos efecto y por tanto cueste más estabilizarse.

La psicoeducación empieza por eso, según tengo entendido. Te has de tomar las pastillas cada día, estés como estés, ser consciente de que si "estás bien" es gracias a ellas.

Espero un futuro, espero que sea próximo, en el que todo pueda ser inyectable. Hay fármacos que lo son, al menos conozco dos, y una inyección al mes te ahorra la pastilla diaria y evita tanto descuidos como decisiones dañinas para el paciente.

Al menos una, por favor, hace un año que no me varían la dosis de un fármaco. El resto está sujeto a las inevitables oscilaciones, a que cambien la pauta para devolverte a la "normalidad", ya dije que la línea de la estabilidad es delgada, demasiado. Y no tiene por qué ser enfermedad lo que nos desestabilice, los factores ambientales pesan mucho y le pesan a cualquier ser humano, así que un bipolar ha de afrontar los golpes de la vida a veces sin cambios en la pauta, porque la vida es así, a no ser que eso acabe detonando un episodio.

Pase lo que pase, no dejar la medicación. Si "no funciona", hay que achuchar al psiquiatra, y que él haga lo mismo contigo para que tengas paciencia. Y pedir ayuda, pide ayuda cuando esa tentación acuda, y de momento, cuélgate ese cartel NO DEJAR LAS PASTILLAS en la cabeza para que una neurona lo recuerde cuando empieces a desearlo.

***

Dejar los tóxicos

Dejar los tóxicos

http://www.psiquiatria.com/noticias/adicciones/alcohol/25359/

Los psiquiatras piden que la regulación sobre el alcohol implique más al sistema

"Después de la exitosa entrada en vigor de la Ley de Medidas Sanitarias frente al Tabaquismo y Reguladora de la Venta, el Suministro, el Consumo y la Publicidad de los Productos del Tabaco, el Ministerio de Sanidad se siente con ánimos de acometer el abordaje de otras sustancias. Según ha mencionado la ministra, Elena Salgado, ahora le llega el turno al alcohol, que se trata de un problema más complejo porque no se puede legislar del mismo modo que el tabaco, sino centrándose en "los consumos problemáticos". Por ello, este periódico ha preguntado a varios psiquiatras profesionales de las drogodependencias qué pedirían a esta nueva regulación, y el deseo general ha resultado ser común: tener más protagonismo.

Bartolomé Pérez Gálvez, psiquiatra de la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria del Hospital Universitario de San Juan, en Alicante, considera prioritario "que el tratamiento de los problemas de abuso de alcohol se integre en la cartera de servicios, ya que no se ha hecho con el tabaco". (...)" (La negrita es mía)

***

He visto a jovencitos comprar su botellón sin problema alguno en ninguna parte y tomárselo muy cerca de mi casa, pese a la ley. He sufrido el alcohol por todas partes cuando dejé de tomarlo. No vas a ninguna parte sin toparte con una copa que te pueden servir, sólo se guardan en vitrinas en supermercados los licores caros pero ahí está todo el vino y la cerveza que quieras tomar. No hay fiesta en la que no se beba alcohol, ni cena social. Provoca demasiados accidentes y muertes inocentes en carretera, y también muchas muertes de alcohólicos y gasto sanitario atender urgencias provocadas por el alcohol.

He estado buscando algo desde el punto de vista de un psiquiatra, y navegado entre artículos espeluznantes. El tema del alcohol se va a abordar de una forma más seria (pero no parece que vaya a afectar a la población general) y con apoyo esta vez de ese colectivo médico. Y con el tabaco, poco se ha hecho en ese sentido. Sólo sé que mi consumo o abandono del consumo del tabaco va a ir asociado a un seguimiento serio por parte del psiquiatra, como en su día sucedió con el alcohol. Meses tomando una pastilla "disuasoria".

Son problemas que desgraciadamente pueden ir asociados a la enfermedad mental, todo tipo de adicciones a drogas, llamadas tóxicos, absolutamente prohibidas con el tratamiento farmacológico por interferir con él y por desestabilizar y causar episodios. Dejar el tabaco me causó episodios en el pasado. La próxima vez lo haré bien, porque sé que no es sólo la droga, sino la ansiedad lo que está involucrada. Y es cierto que cuando le planteé a dos psiquiatras el tema, me dijeron que la ansiedad sería el problema, por lo que... llegaron a desaconsejármelo "por ahora". Ya llegará el momento, supongo que cuando mi dosis de ansiolítico sea mínima, porque me la subirán, sin duda, cuando lo deje.

No sabéis lo que se llega a fumar en los psiquiátricos, yo llegué a los tres paquetes o los superé. Diría que es la única droga que nos toleran y me parece que la ley anti-tabaco no va a llegar a ellos, o se armaría la de San Quintín. A no ser que se dediquen más recursos destinados a que alguien que sufre un ingreso, de paso, sea desintoxicado. Lo dudo mucho, porque lo que te lleva a un psiquiátrico es mucho más grave que el tabaco. Y de paso, decir que "el local" está lleno de gente con problemas con el alcohol, cocaína, porros, pastillas... (de eso no he hablado, sé poco y lo poco es horrible) "Yo tengo depresión + "drinking", me dijo un día otra ingresada, que por supuesto, no podía evitarlo.

Es muy duro. Opinad libremente, yo no lo haré más.

Control de los impulsos y cambios de opinión

Control de los impulsos y cambios de opinión

Dos en uno. Quizá tengan más en común de lo que parece. Recordemos que el trastorno bipolar es algo que afecta a las emociones. “ni en manía ni en depresión tomes decisión”, pero la persona ha de seguir con su vida aunque no esté estabilizada, y sigue tomando decisiones. Yo reconozco que he tomado demasiadas con las emociones y no con la razón, que me decía lo contrario. Impulsos.

Recuerdo uno de los primeros comentarios en este blog, creo que dio de lleno en la cuestión al hablar de “control de los impulsos”. Conforme he ido estabilizándome, los impulsos han seguido ahí, pero algunos de ellos han podido ser controlados por un “para quieta”.

Mi amigo R, conocido y reconocido por su sabio hablar, me ofreció un truco muy válido. Le dije que iba a comprarme una serie de cosas caras, y me respondió: “¿Las necesitas realmente? Apunta esa lista en un papel, y dentro de una semana vuelve a ella y ya me dirás si se mantiene esa necesidad”. Lo mismo se aplica a un e-mail que puedes escribir bajo un impulso emocional fuerte, ira por ejemplo, fruto de una hipersensiblidad y hipersusceptibilidad. Ese escrito ha de ir a parar al congelador, y sacarlo a la semana, quizá para romperlo y escribir lo mismo, esta vez con palabras que no nos traicionen y de las que luego podamos arrepentirnos.

Son medidas a tomar, es un ejercicio de paciencia y de control de impulsos. Yo no tengo problemas en reconocer que los sigo teniendo, lo sé porque de vez en cuando saco un billete a Barcelona porque sí, porque me lo pide el cuerpo. Y es entonces cuando puede producirse un cambio de opinión.

He decidido algo quizá prematuramente, mis razones tenía en ese momento pero pasan dos días y empiezo a preguntarme si hice bien, si actué por impulso puro, dominada por mis emociones. Ahí empieza un debate interesante que puede dejarte hecho polvo...

... quiero pero… no, no quiero. Pero quería. Sí, realmente es esto lo que deseo. Pero (mil argumentos) no es el momento ahora, o no me conviene en realidad. Es igual, (mil argumentos), ya está hecho y no me arrepiento. Sí, me arrepiento, me pudo el arrebato, cómo doy marcha atrás ahora. No, de ninguna manera, eso es lo que debía hacer. Y así hasta que alguien te dice “me estás volviendo loco, no paras de cambiar de opinión”.

Lo curioso es que se suele volver a la opinión o postura inicial y el resto es comedura de coco, inseguridad ante una decisión tomada, o al menos así es como lo he vivido y lo estoy viendo ahora.

Pronto cumplirá un año mi vida en Madrid, y quien haya seguido este blog habrá notado que de vez en cuando me replanteaba esta decisión. Ahora es firme, pero de aquí a una semana, si voy a Barcelona, igual vuelve a tambalearse.

Ya tengo los billetes, y no sé qué porcentaje de impulso hubo en esa reserva. Toca ser consecuente.

25%

de fumadores en España.

Y quieren acabar con nosotros.

"sólo el 25% de los españoles son adictos a la nicotina"

Fantástico, SÓLO un 25%.

Zapatero, déjanos fumar.

Sí, muchos queremos dejarlo, pero esto no ayuda, no a mí.

Reproduzco dos artículos de hoy en prensa digital. Esto es el culebrón del año, y la pesadilla para los drogatas consumidores, uy, sólo un 25%. Y es interesante el segundo artículo, qué negocio es para Economía, casi todo lo que pagamos es impuesto en el tabaco.

Primero: el Gobierno. "Sanidad anuncia medidas para que aumente la cifra de bares sin humo"

 

 

Ya lo advirtió José Luis Rodríguez Zapatero: el objetivo es
"una España sin humo". En la línea de lo avanzado por el
presidente del Gobierno hace varias semanas, la ministra de
Sanidad, Elena Salgado, destacó ayer que si dentro de un año
el porcentaje de los bares pequeños que permiten fumar --casi
todos-- no disminuye, su departamento dará "un paso más allá"
en el cerco al tabaco. No prohibirán los cigarrillos, pero sí
incentivarán a los locales para que se conviertan en espacios
sin humo.
La ley antitabaco, que apenas tiene un mes de vida tras ser
aprobada por unanimidad en el Parlamento, insta a los bares
menores de 100 metros cuadrados a elegir si quieren ser
espacios con humo o sin humo. En contra de las expectativas de
Sanidad, la mayoría han optado por lo primero. En Catalunya,
la cifra llega al 79%.

COMO EN OTROS PAÍSES
Los datos no satisfacen en absoluto a la ministra. En
declaraciones al programa El Ruedo ibérico, de Antena 3,
Salgado aseguró que la idea inicial del Ejecutivo era ser "muy
estrictos" con el tabaco en los centros de trabajo y "más
flexibles" en los locales de ocio. Conscientes de que sólo el
25% de los españoles son adictos a la nicotina, los técnicos
de Sanidad creyeron que muchos locales pequeños optarían por
vetar los cigarrillos. Nada más lejos de la realidad.
"Si en un plazo razonable, dentro de un año, vemos que la
mayoría de los espacios pequeños siguen permitiendo fumar,
tendremos que dar un paso más allá, como han hecho en otros
países. Todo esto lo haríamos en colaboración con las
comunidades autónomas", destacó la ministra. Para enfatizar
sus argumentos, la titular de Sanidad recordó que en muchas
localidades "sólo existen bares pequeños" que permiten fumar,
con evidente perjuicio a quienes no son adictos a la nicotina.
Con el objetivo de evitar equívocos, Salgado subrayó que no
baraja la posibilidad de prohibir el tabaco en los locales
pequeños, sino "incentivar" a éstos para que se transformen en
espacios libres de humo, informa Efe. Salgado también quiso
dejar claro que la futura norma no afectará a los locales de
más de 100 metros cuadrados, que están obligados a separar
ambas zonas.

DUREZA EN CATALUNYA
Si, finalmente, el Gobierno cambia la norma, ésta será más
blanda que la anunciada por la Generalitat. El director
general de Salut Pública, Antoni Plasència, ya habló hace unos
días de la posibilidad de elaborar una ley autonómica que vete
el humo en toda la hostelería.
Tras las declaraciones de Salgado, los médicos recordaron que
la norma debería endurecerse "antes de un año". El coordinador
de tabaquismo de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía
Torácica, Carlos Jiménez, instó a los no fumadores a reclamar
más bares pequeños libres de humo.
En la línea opuesta, los hosteleros rechazaron de plano un
hipotético endurecimiento de la norma. En su opinión, la frase
textual de la ministra --"un paso más allá"-- supone un
"chiste" y una "amenaza velada". Precisamente, la Asociación
Nacional de Empresas por la Calidad del Ocio reclamó una
política de "más incentivos y menos amenazas".
Según los hosteleros, todos los fumadore buscan ahora refugio
en los bares donde sí está permitido fumar y reiteró que la
ley es demasiado rígida al no tener en cuenta que se trata de
una dependencia. "Difícilmente a cualquier enfermo con una
dependencia se le trataría como se le trata al fumador",
concluyeron.
Mientras se sucedían las declaraciones por los futuros cambios
legislativos de la norma antitabaco, los estanqueros catalanes
decidieron, en menos de 24 horas, volver a abrir las puertas
al público, previamente cerradas como protesta por la guerra
del precio de las cajetillas. El presidente del Gremi
d’Estanquers, Marcelino Gámez, recomendó a los estancos "dejar
de hacer sus inventarios", puesto que habían recibido
garantías del Ejecutivo de que "el problema se solucionará en
breve".
Buena parte de los estancos catalanes cerraron ayer por la
mañana, pero por la tarde hicieron lo contrario. Aunque en
Barcelona la medida tuvo menor seguimiento, el cierre se notó
en las ciudades del área metropolitana y en comarcas del
interior.
Gámez añadió que el Comisionado para el Mercado del Tabaco
--que depende del Ministerio de Economía-- no tomaría
represalias contra los establecimientos que decidieron echar
el cierre.

DESMENTIDO DE ECONOMÍA
Por su parte, Economía desmintió haber llegado a un acuerdo
con el Gremi para garantizar la ausencia de represalias. "Lo
único que le dijimos es que hablaran con la ONAE, la
asociación de estanqueros de toda España a la que está
adscrita el gremi", aseguró un portavoz del ministerio.
Un miembro de la asociación catalana destacó que el Gobierno
negocia con la organización estatal la creación de un esquema
diferente de ganancias para los vendedores de tabaco. La
propuesta consiste en unos beneficios fijos por cajetilla,
independientemente de su valor. Esto evitaría la especulación
de los estanqueros con las subidas de precios y su perjuicio
con las bajadas.
Mientras que la tabacalera JTI ultima la rebaja de Winston y
Camel, el presidente de Altadis comunicó a sus sindicatos que
la situación de la empresa es "complicada".


Noticia publicada en la página 2 de la edición de 3/2/2006 de
El Periódico - edición impresa.

Segundo: las tabacaleras. "La guerra de los precios"

Las últimas bajadas del precio del tabaco demuestran que la
grandes compañías prefieren vender mayores cantidades aunque
sea a costa de estrechar su margen de beneficio. La fuerte
carga impositiva que soportan las cajetillas de cigarros hace
que los fabricantes sólo reciban cerca de un 25% del precio
del paquete. Lo que les queda de beneficio ronda el 8% del
precio final.


A. Una forma distinta de fijar el coste

A la hora de establecer los precios, podría decirse que las
tabacaleras empiezan la casa por el tejado. Primero fijan lo
que va a costar el paquete y sobre esa cifra aplican los
correspondientes impuestos. El tabaco está gravado con el
impuesto ad valorem (55,95% del precio) un impuesto especial
de carácter fijo (12 céntimos) y el IVA (13,79%). El juego
combinado de estos tributos hace que varíe el porcentaje del
precio que va a las arcas del Estado, aunque la media
aproximada se puede situar en el 75%. Es decir, que en un
paquete de Ducados que vale dos euros lo que le quedaría a la
compañía serían unos 48 céntimos de euro.
Con esa cantidad hay que pagar la comisión al estanquero, que
cobra un porcentaje fijo del 8,5% por cada cajetilla (en el
caso de los puros es del 9%). Descontados esos 17 céntimos,
quedarían 31 céntimos con los que habría que sufragar la
materia prima y otros gastos como los de distribución y
personal. En el sector se estima que esos capítulos se
llevarían unos 15 céntimos de cada paquete, con lo que el
beneficio limpio para la compañía rondaría los 16 céntimos.
Ése es el margen aproximado con el que operan las compañías a
la hora de moverse por el mercado.


B. Los secretos de un comercio a la baja

Altadis y Philip Morris, las dos grandes multinacionales que
operan en España, han optado por bajar los precios de sus
marcas señeras para poder hacer frente a la competencia del
tabaco barato. Las compañías son conscientes de que a veces es
preferible vender más con menores márgenes que mantener éstos
a costa de sufrir una sangría en sus ventas, que era los que
les estaba ocurriendo. Y es que el negocio de estas empresas
no se basa tanto en el margen de ganancia por paquete como en
vender muchas cajetillas.
Por eso una empresa como Philip Morris ha bajado el Marlboro
40 céntimos, una cifra que puede parecer importante. En
realidad, los mayores perjudicados son el Estado, que percibe
menos impuestos, y los estanqueros, que pierden unos 3,4
céntimos en su comisión por cada paquete. Para la tabacalera
esa bajada sólo representa una pérdida de tres céntimos que
puede ser compensada con el aumento de ventas.


C. Más volumen de negocio pero menos ganancias

Las compañías tabacaleras que operan en España movieron el año
pasado 10.891 millones de euros (casi dos billones de
pesetas), de los que 10.243 millones corresponden a la venta
de cigarrillos. Estas empresas ingresaron en Catalunya 2.124
millones de euros, más de una quinta parte del total. El 68,7%
del mercado aparece copado por las dos grandes
multinacionales, ya que Philip Morris controla el 35,4% y
Altadis el 33,2%, según los datos del primer semestre del año
pasado. Ambas tienen las cuatro primeras marcas que aparecen
en el ránking de cuotas de mercado, y que son Marlboro
(17,2%), Fortuna (15,8%), Chesterfield (11,4%) y Ducados
(10,7%).
El problema de estas empresas es que están elevando las ventas
por el efecto de la subida de los precios a la vez que menguan
sus beneficios. Altadis, por ejemplo, subió el valor de sus
ventas un 15% de enero a septiembre del 2005, pero su
beneficio cayó un 3,7% al quedarse en 423 millones de euros.
El estrechamiento de sus márgenes fue el principal culpable.


Noticia publicada en la página 3 de la edición de 3/2/2006 de
El Periódico - edición impresa

Discurso Beligerante de un Bipolar Autolimitado

Discurso Beligerante de un Bipolar Autolimitado

 

Sobre mi vida y mi pauta,
Que son camino empedrado,
Haré de mi existir triunfo,
Y de ese triunfo legado.

Sobre el amor y miseria,
Soy pura rabia insurgente,
Si no he obtenido algo
¿Lo deseé suficiente?

Que lo sepáis:
Ni me gustáis
ni os escucho,
Que a lo sumo os oiría,
Dos formas hay de hacer las cosas,
La incorrecta y la mía.

¡Cargaré contra vuestros molinos!
¡No digáis que son gigantes!
Desoiré vuestras doctrinas
ocultas en positivos consejos tajantes.

Y después de conquistar el mundo,
Desgarrar con mi voz las olas,
Acabar con todo lo inmundo,
¿Sabéis lo que pienso hacer?

Dormiré mis ocho horas.

***

Cortesía de mi amigo Cassiel, ángel rebelde.

 

Insomnio raro III: Valoración

Insomnio raro III: Valoración

Cuando un proyecto llegaba a su fin, no acababa ahí el trabajo, ni mucho menos. Tocaba tratarlo de nuevo en una reunión, reconocer lo que había ido bien y lo que había fallado. Los fallos se quedaban en esa mesa, como experiencia para otras actividades, por ejemplo, mejorar la difusión de un acto público. Lo bonito era redactado más o menos brevemente para el informe de gestión. Un informe-tocho que se presentaba en el órgano correspondiente, normalmente abría un congreso donde la Junta Directiva tenía que renovarse. Otras veces, en el trabajo ordinario, por supuesto se valoraba el estado del proyecto, se comprobaba que estaba funcionando, y de no ser así, se tomaban otras directrices. Era análisis, era debate, era negociación.

Y sí, toca valorar-me. Es algo muy personal, que ha de ir a parar a la mesa de mis terapeutas en el día a día. Ellos ya saben mi historia con detalles, aquí como ya dije no los hay. Pero sí puedo valorar lo que he escrito aquí, por encima.

La vida tiene extremos, todos tenemos éxitos y fracasos. Yo los he tenido, y he aprendido de todos. Y lo que me queda.

Valoro desde mi diagnóstico, y compruebo que mi vida fue de extremos, muy bipolar, para aclararnos. La chica tímida tuvo que ser hipertímica para enfrentarse a una mesa de trabajo o a una asamblea. La chica de ciencias pasó a letras, qué herejía. O suspendía, o sacaba nota, no había término medio en ningún terreno de su vida. El patito feo se convirtió en un cisne, pero a una edad temprana, un ala se rompió. Se acabó lo bueno, empezaron los problemas en pareja, en el trabajo, en todo.

Cuando la enfermedad te ha dejado sin nada, cualquier cosa se transforma en el clavo ardiendo que te permite seguir anclado a la vida. Yo me agarré al trabajo, a lo que me entretenía y no me permitía pensar en que no tenía vida, a costa de ir acumulando un estrés, cada vez más responsabilidades, que cómo no, factura me pasó con el tiempo. Me quedé sin trabajo y por tanto mi vida más vacía que nunca, y a partir de ahí, la enfermedad ya tuvo terreno libre para actuar hasta que se produjo el diagnóstico.

No he sido la única en dar bandazos en su formación, ese paso de las ciencias a las letras lo he escuchado en otra gente, y también el pasar de todo y suspender porque sí cosas que no interesaban, mientras se destacaba en otras materias. Mis prejuicios en la época y falta de orientación quizá encaminaron mis estudios a lo que, una vez licenciada, dije esto para qué leches me sirve ahora que se supone he de ganar dinero. Mi salvación fue haber hecho una carrera paralela en la empresa privada, y ese título una entrada por la puerta pequeña, pero menos pequeña, de las empresas en las que trabajé. Y mi salvación fue haber cotizado esos años, pues ahora tengo una jubilación digna, unos recursos que, afortunada de mí, permiten mi independencia y autonomía.

Tuve mucho tiempo para pensar mientras no me estabilicé. Ese “final feliz”con una paga al mes era inalcanzable, inimaginable. Yo quería ponerme bien para volver a trabajar, pero mi evolución al parecer no era acorde a estos buenos deseos, los que siempre tuve cuando me extendían una baja, volver cuanto antes al trabajo, dejar de estar mal. Fue definitivo, y eso me produjo frustración, cómo no.

Todo son procesos ahora, tomar conciencia de todo. El primer proceso, tomar conciencia de una enfermedad que ya no iba a ser mi interminable depresión “a rachas”, de la que esperaba librarme algún año, que iba a ser crónica. Cuanto antes lo hiciese, mejor para mí. La teoría me convenció, pero tuve que ser ayudada en la práctica.

Miro hacia atrás y veo o me han hecho ver episodios por todas partes, el trastorno bipolar actuando y pensando por mí y nadie lo sabía. Todos pensábamos que “yo era así”. Dicen que un diagnóstico tardío empeora las cosas. Sólo sé que estuve muchos años enferma, y que ahora es proporcional lo que me está costando salir, la famosa rehabilitación, que al parecer va bien pero me queda mucha.

Valoro que he ido como una moto media vida, y que ahora he de parar el carro. Tranquilidad, buenos alimentos, vida sana. Se dice pronto.

Este proyecto tiene muchos frentes, y hay que planificar cada uno de ellos. Y tener en cuenta las limitaciones, ahora no vale el pensar en grande porque sería otra puerta al fracaso, con él a la frustración y al no avanzar. Ya no soy ni seré superwoman, ahora soy consciente de mis puntos débiles, el estrés el primero, y he de contar con ellos para cualquier cosa, sin que ello me impida hacer una vida lo más normal posible. Se dice pronto.

Ya no valen los ideales, sino los hechos. Mis “reuniones” con mis terapeutas valoran estos procesos. Siguen abiertos, y habrá más. Dije que había sido entrenada, y es cierto, se necesita entrenamiento y esto es lo que hacen los profesionales.

Uno no puede quedarse anclado en lo que fue y no será, eso ha quedado atrás. Ha de ver en esto un reto más, imposible en depresión, lo sé, no había esperanza alguna entonces. Hay que ser realistas para no toparse con la frustración. No hay que perder de vista el objetivo, que no es otro que la mejoría en la salud mental y en la integración en la vida cotidiana, y eso se conseguirá trabajando poco a poco.

Se dice pronto. Hay que tener paciencia para reconocer que este proyecto se extenderá a lo largo de tu vida, que no será escrito para que aprueben un informe de gestión y con una votación acabará todo, y empezará otro ciclo de actividades.

Cada vez que voy al terapeuta, le paso un trocito del informe de gestión, lo hecho y no hecho desde la última vez que nos vimos. No vale estudiar los tres días antes del examen. No vale casi nada de lo de antes, el pasado está ahí y ellos lo tienen muy presente, porque es muy humano valorar y pensar “si ahora lo supiese, esto no lo habría hecho”. Nos entrenan para seguir adelante, como dije, en una carrera de obstáculos donde de vez en cuando te la pegas. En una peli que seguramente tendrá segundas y terceras partes, y estás advertido de ello. Todo ello será experiencia, canas bipolares las llamo, para seguir adelante en la rehabilitación.

Cuando sea capaz de valorar mi rehabilitación (¿me darán el alta? Ni idea), todo lo que pueda escribir aquí será ya “Vida cotidiana”. Estaré integrada, no sé si estaré bien del todo, pero seguro que estaré mejor, porque siempre se puede estar mejor. Y no me quejo de cómo estoy ahora, sé de dónde vengo perfectamente, y quiero que me sigan entrenando para no quedarme en el suelo en el próximo obstáculo, no quiero volver al infierno y eso lo tenemos todos claro.

Por ejemplo, este insomnio raro del otro día. Lo estoy pagando caro todavía, he de dormir de 12 a 8, lo sé, y también sé qué pasa cuando esta rutina se rompe, con lo que me ha costado llegar a ella... hace sólo unos tres meses que la tengo, quizá.

No es lo mismo estar lúcido que centrado. Y hay que estar centrado, a eso ayuda mi terapia, para afrontar estos nuevos proyectos de vida, porque se puede vivir con un t.bipolar, cómo no, conozco a muchas personas que están rehabilitadas, y quizá tú también, y quizá ni te des cuenta de que pasaron por una rehabilitación tras un tratamiento farmacológico que les estabilizó, lo más seguro tras un ingreso, tras un diagnóstico. 

Insomnio raro II: reacción

Insomnio raro II: reacción

Me preguntan a raíz del anterior post si estoy usando el blog para hacer terapia y la respuesta ha de ser ambigua, sí pero no.

El rollo que he pegado sobre mis actividades fue lo primero que escuchó mi psicólogo cuando abrió mi historial, estuvimos más de dos horas en ello (¿extraña la longitud del post? si me lo he dejado todo) y por tanto supo de qué pie cojeaba, no precisamente del que ha hecho deporte toda la vida, sino de la militancia social. Por tanto, las batallitas que los lectores no conocían están escritas en mi historial desde hace dos años y dos meses, con episodios reconocidos en esos momentos creo recordar. Eso no es terapia, pues en el blog he compartido unos pocos recuerdos que he debido contextualizar porque me ha dado la gana.

Lo importante fue cómo sucedió el que volviesen a manifestarse, como relato, un momento, unas horas, de flashback, y un insomnio, algo que hacía tiempo... cómo es la mente. Eso es lo quise reflejar aquí, aunque todos nos quedamos con las batallitas contadas.

Y él me advirtió de los riesgos de volver a ello cuando mejoré, muy acertadamente, tanto que quizá le plagié en ese post algún razonamiento. Y asentí a lo que me dijo, pues era razonable del todo, y ayer-hoy volví a asentir, esta vez, convencida ya definitivamente, con los detalles en la mano. La reciente intervención en público de la que hablo es algo que volvió a disparar el tema en mi interior, muy probablemente, porque el mismo día y el posterior pagué la factura. Mis neuronas se pusieron como cuando tenían veinte años, y se quejaron muchísimo luego, casi diría que me abandonaron porque estuve sin pilas más de un día.

¿Es terapia? Ya dije en otro post que el trabajo de un psicólogo uno lo va tragando poco a poco. Ahora creo que este es ya un impulso más controlado, al parecer, ese instinto o deformación. También ayer recordé el haberme quemado completamente en mi última experiencia-asociación de la que nada dije apenas, además de "haber pillado" un episodio mixto, lo más seguro. No los recuerdo todos, pero están escritos en ese historial.

Como dice un gran amigo, a veces la vida por el rumbo no de lo que deseas o quieres sino de lo que estás seguro de que no quieres, y por eliminación escoges. Definitivamente, he descartado esta vía, la del voluntariado, que era cómoda para mí como actividad ya conocida, pero también muy perjudicial por los riesgos y antecedentes. Y por ello no debo acercarme a esos lugares de riesgo, eso he decidido, o caeré, o recaeré, me da igual, esto no es una adicción ni una enfermedad, quizá lo fue en su tiempo pero llevo demasiado apartada de esos follones. El psicólogo sabe mejor qué efectos tiene esta actividad (cómo me la tomaba, por ejemplo, mi actitud, mi dedicación, los bipolares somos muy trabajadores según los clichés) y por ello me ata cuando me da el ramalazo. Quizá sólo sea mi caso, quizá a otros les recomienden precisamente el voluntariado como tarea, actividad, o terapia para rehabilitación, a saber, cada uno tenga bipolar o no es un mundo.

A esta serie ya, pues este post no estaba previsto, le falta un último, algo sobre lo que no escribí expresamente por no alargar más el texto, que se llamará algo así como "la valoración", ya lo acabaré de pensar mañana en el momento de escribirlo.

Hoy lo que importaba era descansar, y con suerte, mañana tendré el sueño en su sitio ya. Estoy durmiendo con cuatro capas de ropa, a pesar de la calefacción y que dos de ellas sean nórdicos.

Insomnio raro: triunfo, fracaso, jubilación

Insomnio raro: triunfo, fracaso, jubilación

P.D. (Más útil aquí) Me ha costado mucho tiempo escribir este post, casi dos horas y media, y también revisarlo algo, porque no ha sido concebido desde un procesador de texto (este soporte es una ventanita en la pantalla), así que tendrá muchas redundancias y pocos detalles, lo reconozco. Impacientes, al último párrafo.

Esta vez, insomnio deseado. Hace dos horas o más que estoy recibiendo una fina lluvia de recuerdos. Nada que ver con las crueles taquipsiquias maníacas excepto en que de nuevo son flashes del pasado,y esta vez le toca a mi adolescencia tardía. Me recuerdo haciendo las actividades más dispares, aprendiendo destrezas, triunfando y fracasando. Alguien muy importante "del sector" le dijo a "mi superior" que yo era un diamante en bruto y él me lo confesó como secreto de oráculo y no sentí sino más inseguridad. Repaso y reparo en que no me dejé pulir por ninguna disciplina, sí influenciar mi currículum por las ciencias, los idiomas, la ética y la filosofía, por tanto en ninguna destaqué más allá del sobresaliente de turno. O el suspenso. Recuerdo con angustia el examen de septiembre de física, o aprobaba o esperaba un año más para pasar la selectividad. No recuerdo el enunciado ni lo haré en mi vida, sólo sé que debía usar una serie de fórmulas y me bloqueé porque no fui capaz de hacerlas encajar con el problema, pero a última hora una sencilla fórmula vino a mi rescate, algo así como convertir una pizarra de ecuaciones en un 2+2= "et voilà", y la solución era correcta, de modo que aprobé. Inconstancia me ha dicho un amigo hoy, por inconstancia dejó muchos aprendizajes y yo hice lo mismo, de forma que me convertí en la diletante que soy hoy, por no haber consolidado un solo camino. He pisado muchas disciplinas, las he hojeado, las he aprobado, y he pasado de largo.

Son neuronas marchitas, veinte años después, aunque alguna despierta a veces, "eh, estoy ahí", y paso un rato con ella, poniéndome al día de alguna materia que tenía oxidada. Antes me dolía esta pérdida de memoria. Ahora no tengo esa sensación de fracaso, porque hace una hora recordé que medié entre dos dirigentes como traductora en una ocasión, cuando podía practicar los idiomas que ahora confieso sólo papel en mano, y me alegro, para algo sirvieron, porque en la empresa privada sólo me otorgaban puntos frente a otros candidatos en la selección.

Me pasé unos siete años reunida en todos los papeles posibles, por supuesto cada uno significaba un ascenso de vocal a secretaria, a responsable de determinados proyectos, a dirigir una división entera, lo veo ahora y no me lo creo, yo era una bestia a los veinte años y lo fui hasta los veinticuatro quizá, y aunque me había traído por aquí otro proyecto antes, también de voluntariado, empecé a viajar a Madrid, más reuniones. No soy líder, soy asesora, la segunda de a bordo, pero también me tocó serlo. Sé planificar, ese es mi fuerte. Dame un proyecto y te diré por dónde hace aguas, esa también es o fue mi capacidad. Poco duraba como anónima, o éramos pocos o me fichaban rápido, de modo que tenía diferentes papeles y cargos en cuatro organizaciones. Que no eran de animadoras de fútbol americano, en esas mesas se debatían cosas serias para su día y momento político y social, y al principio fui la joven novata y cuando me jubilé del tema (un viejo en ese entorno tenía 25, y a esa edad pinché y mi último proyecto, una serie de conferencias, lo pasé en casa deprimida dándome de cabezazos) pensé que por fin sabía hacerlo, pero ya era el turno de que otros aprendiesen. Para mucha gente el deporte ha sido una base de su formación, para mí lo fue el movimiento asociativo.

Me planteo si no me estaré reuniendo con el psiquiatra también. El proyecto es mutuo, él me da instrucciones y yo las ejecuto o estoy en ello, las básicas que son tomar la medicación están claras desde el primer mes, el resto es avanzar en... cosas. No tengo a quién delegárselas esta vez, por tanto soy y seré aprendiz de por vida, es casi un consuelo, tengo responsabilidad pero sólo me atañe a mí. Porque no me estreso, no es la presión de tener a un grupo de personas que te escuchan en una asamblea, congreso, conferencia, ponencia, etc. Empecé a lo tonto a los catorce, como un juego, pero a los quince ya las cosas habían empezado a cambiar, y a los diecisiete ya no me escapé. Pero yo era muy insegura, y titubeaba al hablar, hasta que me dieron un empujón porque un conferenciante necesitaba suplencia y yo estaba ensobrando cartas en aquél momento. Hablar en público, menudo chute de adrenalina, hace menos de un mes tuve que volver a hacerlo para explicar "mi historia", qué subidón improvisar un discurso después de tanto tiempo (me dijeron que era hipertímica, pero muchos lo dudamos). Así iba, subida por la tensión de hablar en público, y de reunión en reunión, que por cierto, eran más bien nocturnas, mi hora más lúcida de todos los tiempos por si alguien no lo sabía todavía, y por tanto mis intervenciones, lúcidas y vehementes. Tomaba notas, sí, como ahora cuando voy al psiquiatra, los discursos improvisados son para expertos que no se inmutan, yo me enciendo.

Por esta razón cuando he empezado a recordar el examen de física, la cena de negocios, la primera asamblea que convoqué, he decidido seguir despierta, porque tengo derecho a recordar y a un momento en el que ello es posible. No escribo rápido, no pienso rápido, no recuerdo rápido sino de vez en cuando, porque si así fuese, ya sé qué debo tomar, o qué debería haber tomado ya a estas horas. El mérito está en recordar, tan sólo tres cosas que me han llevado a otras tantas, porque las agendas están en una caja, aunque las actas de las reuniones y congresos donde se citan mis aportaciones fueron a la basura, incluso las pocas que guardé de recuerdo en este viaje a bcn desaparecieron, porque todo era caduco ya, una época pasada. Y no soy una vieja gloria, sólo fui un peón, una militante, una activista, pero marcó de lleno toda mi adolescencia y juventud. El siguiente nivel ya no me interesaba, aunque allí jugué de observadora, así que me quedé sin causa hasta que encontré otra por casualidad navegando, en el principio de los tiempos de no tarifa plana. También la abandoné, evidentemente, con un cargo encima, y por culpa de lo que ahora tengo diagnosticado, y ese cargo fue lo que detonó el episodio, porque ya estaba enferma y la actividad en una Junta, si no eres vocal, son horas, muchas, tantas que ni siquiera tenía sensación de estar en el paro.

En estos momentos existe hasta en mis neurotransmisores una causa muy poderosa que atrae a mi ya instinto militante, la causa de la enfermedad mental, y de la misma manera que se me instruyó para parar estos momentos de gran concentración (puede resultar nociva, de hecho sé que mañana pagaré este esfuerzo), también dado mi historial se me advirtió en cuanto a la militancia. Mucha gente que no conoce esta faceta de mi vida que ahora hago pública, por haberla compaginado con estudios e incluso trabajo, me dice que debería dedicarme a algo no intelectual, "por ejemplo, una ONG, a poner sellos". Sí, me digo, y acabaría en la junta directiva a la primera vacante, no, gracias, y no es inmodestia sino que ya sé de qué va el percal.

Arrastro ese estrés desde esa época, hipertímica por narices, por volumen de actividad. Pero no estaba demasiado enferma todavía, aunque encontraré episodios rascando sólo un poco más. Sí lo estaba cuando en un trabajo fui degradada en un mal momento personal y por ende detonante bipolar y en la siguiente empresa me dediqué a ello con el fervor de la militancia, porque nada había en mi vida rota sino el trabajo, de forma que la tónica fue el ascenso, demasiado rápido, el primero a los seis meses, el último llegó cuando yo ya estaba agotada y volví a enfermar, había aguantado más de dos años sin bajas y con ellas, como siempre, el final. Éxitos, fracasos. Adolescencia vitamínica, desde los 25 jugando con la depresión y con el enemigo que NO conocía entonces, la hipomanía, la que me causaba problemas en el trabajo. Cada oscilación era una baja laboral, o cada somatización del estrés. Ahora entiendo que esto sea la sexta enfermedad incapacitante. En la empresa privada, si tienes una silla es porque tienes trabajo, y no puedes dejarla tres meses sin recibir chantajes emocionales o despidos por alguna buena razón.

Pero sigo teniendo la capacidad, está ahí todavía, dormida. Sé gestionar entidades. Puedo concebir y plasmar en documentos proyectos, pero no puedo hacerlos, salud mental manda. Estresa mucho que algo que estás gestando y vigilando al mínimo detalle pueda irse al traste por cualquier cosa, evitar que ello suceda está en la planificación del mismo y en el seguimiento paso a paso. El método es mi fuerte, yo te organizo lo que quieras, hasta un congreso. Pero no ahora, pídemelo a los veinte años por favor. Se necesitan muchas horas, muchas reuniones, a veces hay que improvisar para que las cosas salgan cuando algo importante falla por motivos ajenos a la planificación. Si triunfó mi causa de juventud fue gracias al esfuerzo de todos esos peones, reuniones a las que acudíamos con un bocata para cenar, incluso con termos de café si el orden del día prometía acabar la reunión al día siguiente, verídico. Porque el 90% de los recursos del proyecto eran humanos, las cuotas de los socios no bastaban, luchas por subvenciones con ideas que de tan originales y grandes, parecerían maníacas a quien todo lo estigmatiza bajo el filtro bipolar.

Mi jefe ahora es mi psiquiatra y mi psicólogo, son dos pero en realidad uno, y me da unas pautas para que planifique mi vida, pero ya no tengo un equipo con el que trabajar codo a codo, varias horas a la semana, demasiadas, para salir adelante. Mi deformación es el trabajo en equipo, el constante brainstorming, el adaptar el plan a circunstancias cambiantes, tal y como hacen los directivos en las empresas. No completé tampoco ese aprendizaje con lo que más asco me daba junto al Derecho, las Ciencias Económicas. Hubiese sido un crack. Pero no, me fui a una carrera que no hizo sino afianzar más esa deformación, el pensar, pensar en los detalles para que el plan sea sólido, analizar, aprender de los errores, lo único que hice fue consolidar método, con la excusa de estudiar otras cosas.

Ya no trabajo en equipo, me jubilé del asociacionismo a la edad requerida, y de la vida laboral hace un año. Tengo un trabajo enorme, ahora, porque enorme fue el trabajo para que la enfermedad me dejase en paz y sé que volverá, está en el guión, como que el malo resucita en segundas y terceras partes en las pelis de terror. Pero tengo desde el principio el apoyo de otros peones como yo, que podemos comer tanto a la izquierda como a la derecha, lo sabemos y tambien que el ansia de comer es lo que han de sujetar esas pastillas. De este problema no se sale con una fórmula reciclada, ni con una task force, ni con un diploma. Es un camino que se recorre en solitario, por mucha familia o pareja que tengas, quisieron ayudar y no pudieron porque el trabajo era terapia, entre el terapeuta, yo, y la medicación.

La ayuda empieza por ayudarse a uno mismo. Admiro a la gente que funda asociaciones de bipolares por toda España, para mí ese era un terreno desconocido, bipolar una palabra nueva para empezar, y la militancia se hace atractiva, pero precisamente porque esa fue mi trayectoria, no puedo volver a ello. Nadie en su sano juicio lo entiende, me he debatido con ello quizá hasta esta misma noche, y mi psicólogo está alerta ante esta cuestión porque ya me he metido, quiera o no, aunque se entiende que no pueda.

Me jubilaron de una profesión que no había sido la mía, o sí en cierto modo, gestionaba. En la empresa privada poco me dejaron planificar, salvo la organización de dos departamentos nuevos, y luego el más de lo mismo era aburrido. La empresa es más rígida, más de lo mismo. La asociación, por el contrario, flexible, creativa, el trabajo es voluntario, y se adapta a sus recursos o tiene un golpe de suerte (una subvención jugosa) y empieza su prestigio. Ambas, trabajan en el hoy, en su época y su sociedad. Por eso los archivos pueden ser destruídos al cabo de cinco años. Pasados veinte, todo lo que yo hice tuvo sentido en su día, pero fue un trabajo como el de los periodistas, que muere en cada edición, aunque de vez en cuando te inviten al aniversario de algo. Nunca cobré por estar en estas organizaciones, pero tuve la recompensa de aprender a trabajar de verdad aunque mi primer sueldo fue como operadora de ordenador, y ahora en cierto modo lo llamaré el castigo de no poder hacerlo, ni poniendo sellos puedo pisar lugares de riesgo.

Porque me han dejado bien claro, tanto los terapeutas como el insomnio de hoy, que la responsabilidad de planificar mi vida, porque no le he de dejar demasiado margen al imprevisto, el marrón de todos los días en la vida activa, es exclusivamente mía. Soy mi jefa, y vuelve esa inseguridad, y por cierto, sigo pasando de puntillas por todo aquéllo que despierta mi curiosidad media hora.

P.D. 2. Mañana, hoy, descansaré, de blog también. He de esperar a que lo que he relatado hoy deje su poso. Necesitaré mucha música y abrigarme bien pese a la calefacción, los coches se han vuelto todos blancos. Y mi sueño se descompensará dos días pero siento que no lo estoy haciendo mal, siento que estoy reflexionando sobre los ejes que han conformado mi vida y los que han de hacerlo en un futuro muy diferente, y supongo que eso es lo que mi/s jefes esperan de mí. Eficiencia, eficacia, excelencia.

Seriedad

Oscilar entre emociones, levantarse optimista, ver un cielo gris y frío y saber que el día no va a ser fácil, semblante serio, hoy te costará hacerlo todo. Leer algo que me guste, pero recibir una llamada que me preocupe; a la hija de una amiga le acaba de salir su primer diente, tengo a un amigo fatal que me llama y ya no sé qué decirle, me crispa demasiado la situación, anímicamente; veo una peli que me entretiene e incluso me saca la sonrisa, luego alguien me cuenta algo duro por msn y hay que medir las palabras tanto que a veces me dedico a plagiar la sabiduría oriental. Y vuelta a la reflexión.

Oscilar todo el día, qué remedio nos toca, una de cal y otra de arena. Esta vida agridulce, que me da y me roba momentos de serenidad, que me otorga el poder de la carcajada y la lágrima, que últimamente me hace volver a la seriedad que siempre me caracterizó. Por ello, sigo valorando mucho todo aquéllo que me despierte una sonrisa. Y quizá la estabilidad consista en esto, ya sabía que en algún momento asomaría mi Yo de entre mis dos yoes o polos, pero me entristece "volver a ser" seria.

Reflexiono, y pierdo mucho tiempo en ello. Pero lo que podría ser una depresión por un problema que no tiene solución, de repente (al mes, es un decir) se transforma en una decisión, por supuesto seria (lo que se suele decir "madura", qué asco) que quizá me deje triste, pero aleja de mí a la depresión, a la impotencia, incluso a la obsesión. Ahora sé que esto funciona así, yo funciono así, y el tiempo invertido en solucionar un problema es tratamiento para mi salud mental. Lo malo es que los problemas suelen ser en el ámbito de las relaciones humanas, y siempre queda un dolorcillo.

Tengo que tomar muchas decisiones en mi vida, demasiadas, todavía. Reflexiono demasiado antes de dar un paso y eso no me exime de dar el equivocado, pero al menos sé que no actuaron los impulsos por mí. Y es una manera muy seria de resolver los problemas. Me lo tomo todo demasiado en serio, y o estoy pasando por un período de cambios en mi vida, que los hay, o definitivamente mi yo estable se queda serio, y mi deseo de reír en Madrid, quizá un buen deseo fruto de esos primeros meses de libertad condicional bajo estabilidad provisional.

Es una manera de ser, pero también un filtro que aleja el color de la vida. Y el "¿no lo has pillado?" cuando todo el mundo se ríe a mandíbula partida y tú apenas esbozas una mueca, duele más.

Duele aceptar las cosas que no tienen remedio, duele que tú hayas tomado una decisión con la seriedad de los adultos y que ello perjudique a dos personas, una eres tú por supuesto, pero tuviste que poner en la balanza la situación y tu salud mental, y tu salud mental siempre ha de ganar, porque has sido entrenada para ello en esta carrera de obstáculos que es vivir oscilando a merced de "los factores ambientales".

No puedo permitirme el lujo de hacer locuras cotidianas, quién me hubiese dicho hace nada que escribiría esto, y no hablo de drogas sino de días y momentos muy especiales. Las que me hacían sentirme viva. Ahora sé qué caras las pago, y me rebelo ante un panorama futuro en el que ya no tenga ilusiones, ilusiones de las que a mí me gustaban, un momento en el cielo, y ahora las disfruto como nunca pero la caída es muy dura, antes la amortiguaba en mi vida oscilante pero ahora sólo se cae, y por tanto de esa locura transitoria y tan humana sólo puede salir inestabilidad para mí, que, seriamente y cuchillo en mano, aunque se me vaya medio dedo, he de cortar.

Te quiero, supongo, no se sufre por indiferencia, pero aún es pronto para mí.

***

15... 19... 21... 38...

15... 19... 21... 38...

Segundo post de hoy. Escucho una canción que me impactó en los 80 y sigue gustándome, "19" de Paul Hardcastle. 19 años tenían muchos chicos cuando les enviaron a Vietnam.

21 años tiene mi primo, y con 21, una pleura, de repente. Después de una intervención y varios días, le han prohibido fumar, pero ya está en casa. Daba respeto, casi pena, verle con ese tubo, y más, sus vecinos de planta y habitación, historias precoces que demuestran que las advertencias en las cajetillas son ciertas. Todos dejarán de fumar tras ese ingreso. Ojalá hubiese visto con mis propios ojos todo lo que me han descrito, pues más de un visitante de esos pacientes ha decidido dejarlo.

21 años y de repente, una hostia de la vida te hace crecer y tomarle respeto a lo que perjudica a tu salud. Comparable en cierto modo al caso de diagnósticos de bipolar a esas edades, pero de puntillas, es otra película.

... 

38 años y dos paquetes al día. He comprado tabaco para todo el mes, antes de que suban de precio mis marcas. Mi primer cigarrillo, a los 15.

No puedo dejarlo de golpe, porque me descompensaría, ya han sido varios los intentos que han minado mi salud mental. Pero sí puedo apartarlo de esta habitación, hacer que coger un cigarrillo deje de ser algo automático para ser realmente deseado. También puedo liarme los cigarrillos, aunque nunca fui buena en la materia, porque dicen que la vagancia vence a las ganas. No tomé ninguna medida tras el principio de bronquitis, total, ya estaba sentenciada.

Este episodio de sufrimiento familiar me está dando que reflexionar. He tenido suerte hasta el momento, pero cuanto más tarde me venga la factura, más gorda será.

Noticias de Barcelona, noticias no siempre buenas, pero a los 21 años dejará de fumar, y lo agradecerá el resto de su vida. Está mejorando, qué alegría.

El segundo caso en mi familia. Mi padre quizá siga vivo porque en su día también hubo "un susto" y tuvo que dejarlo, con mucho esfuerzo después de muchos años de fumador. Eso, o ya volverás o por aquí y veremos cómo sales esta vez.

Sí, son cosas de la vida cotidiana, puta vida, menos mal que el S.XXI salva vidas.

En su día, el tabaco estuvo de moda. Había que fumar, había que demostrar. En su día, nadie nos advirtió. Hoy me reconozco como una drogadicta, adicta a la nicotina, y ni los parches han podido con eso. Porque era "in" fumar. Ahora, pobres drogadictos, somos el guetto y no lo más "in". No, la voluntad no puede con una adicción, con una enfermedad, el tabaquismo. Pueden fuerzas mayores.

Hipocondría

Hipocondría

Tuve una relación estrecha, que no íntima, con uno de mis primeros jefes, a eso de los veinte años, y aprendí mucho de él. Para empezar, me prohibió llevar calzado deportivo (recuerdo cómo chirriaba el suelo a mi paso) de forma que mi vestimenta "universitaria" sufrió pequeños cambios. El hombre era muy finolis, por ejemplo, no comía absolutamente nada con las manos, y comíamos juntos casi a diario. No me pidió que hiciese lo mismo, pero quise aprender a hacerlo y creo que soy capaz, sí, todavía puedo y quizá lo haga muchas veces todavía, inconscientemente.

Este hombre era un hipocondríaco nato, y quizá esa influencia más las películas de Woody Allen ayudaron a que yo también lo fuese. No recuerdo qué pájaras me dieron en esa época, quizá porque todavía no tenía colesterol ni problemas con la tirodes, eso fue posterior. Perdí el trabajo y ahora veo que el TB tuvo que ver con ello, porque cuando uno no está bien, hay broncas, y en un arrebato de mala leche y sin medir las consecuencias, me enfrenté a otro de los jefes. Esto le sigue sucediendo a uno de mis amigos, que se controla como puede cuando está algo subido, porque entonces fijo que hay alguna bronca de esas que ponen en peligro tu puesto de trabajo. Cosas que aprendes cuando ya has perdido uno o más trabajos, y tienes los porqués tras enfrentarte a tu pasado después del diagnóstico.

Tuve un momento fuerte de hipocondría, creo que justificado, cuando esperé turno en la seguridad social para operarme de un nódulo de tiroides. Un tumor que resultó ser benigno, pero hasta que no lo supe, y pasaron meses, sufrí mucho.

Ya escribí que leí los prospectos de la medicación que iba a tomar. Casi vomito, qué horror, por eso no quise tomármela y estaba dispuesta a resignarme a mi condición de "loca", porque en episodio mixto, subida en la disforia y no en la parra feliz, lo mío era bronca constante, y numeritos hasta en la consulta del psiki. Ahora no me río de eso, tampoco me avergüenzo, simplemente estaba mal y lo único que lamento es que en un lugar donde se atiende a enfermos, no se tenga en cuenta que cuando estamos mal, por eso vamos al médico coño, no se tolere o se tomen medidas cuando alguien empieza a hacer el histérico, síntoma de enfermedad, y se espera que te curen, no que te echen.

Lees las listas de efectos secundarios e incompatibilidades y y ya te da el telele. Ahora me lo tomo de otra forma. El otro día, antes de tirarlo, leí el de una de mis pastillas, y lo que son las cosas, me eché a reír. "No tomar con zumo de pomelo".

Ahora mi hipocondría está algo más justificada, o ha dejado de ser tal, porque demoro análisis cotidianos sin importarme demasiado. Hay que saber qué puedes tomar y qué no, porque puede interferir en el efecto de la medicación o causar alguna molestia gorda. Sé que ya no tengo la neura de antes con el tema, porque sé que no puedo tomar un analgésico y ni siquiera recuerdo cuál. Y digo justificada porque es obvio que mis puntos flacos son las futuras consecuencias del tabaco y sé que el colesterol alto puede darme disgustos. Y también que no puedo, no me pondré en riesgo, de caerme en ninguna parte, me falta calcio para aguantar caídas sin fracturarme y este año no me he roto nada, bueno, pensaba en el año pasado y cruzo los dedos para que este año siga así.

Tengo que tomar medidas que voy aprendiendo. Sentarme cuando me pongo unos calcetines, para no perder el equilibrio, más por ser patosa que por estar bajo efectos secundarios. No olvidar tomar la tiroxina en ayunas, aunque pocas ayunas le dejo de margen antes del café. Poner la pastilla de calcio en un lugar más visible del que tengo ahora, porque me olvido de tomármela en el objetivo seguro de tomar la medicación para el TB. Tomarme la medicación de la noche una vez estoy en la cama, por si tengo una bajada súbita de tensión.

Pero sí, tengo algo de hipocondría por ahí. Me espera una mamografía que voy demorando, esa con miedo, porque de no salir correcta, me daría algo. Como con la tiroides en su día, ahora sólo tengo media glándula.

¿Me conservo bien? Es por fuera, doy el pego, sí. Por dentro todo es desequilibrio o falta de algo, pero nadie me obliga a confesar enfermedades ni a dejar de teñirme el pelo, aunque cada vez me tienta más la idea de lucir mis canas.

Rollo matutino de café, por supuesto. Batallitas, recuerdos. Nada aporta este post al tema bipolar, salvo que cuidado con el zumo de pomelo, que apenas he probado en mi vida. Revisad los prospectos porque cualquier tontería de repente se hace relevante.

Bueno, ahora sí diré algo relevante. Si tu psiquiatra no te pide un análisis de sangre (lo hará si tomas litio, litemia), háztelo tú mismo cada x tiempo y que se lo mire. Uno de los medicamentos que tomé casi me deja sin sales en la sangre (hiponatremia), y eso se detectó análisis en mano. Y si tu psiki no te pide el análisis, yo le pondría bajo sospecha, menudos médicos son...

Un poco de hipocondría no va mal, entendida como un interés y no algo malsano y obsesivo, pues son demasiados efectos secundarios e incompatibilidades posibles. Sin pasarse, el punto medio es que creo nos conviene en todo.

P.D. Adormilada todavía, a este post le sobran o faltan acentos, y demasiadas repeticiones. Asumo que esto es lo mejor que puedo escribir a estas horas, no tengo ganas de revisar, y punto y aparte. A ver si por fin cuelgo fotos, que me debo muchas.

*** 

Toc, toc

Toc, toc

Hoy no estoy. Pasen mañana, por favor.

***

YO + pastillas = YO???

YO + pastillas = YO???

Cuando me diagnosticaron, me recetaron medicación para el TB y al leer los prospectos, me dije:

CON ESTO OLVÍDATE Y ENTIÉRRATE, TE VAN A QUITAR TU YO

Claro que yo estaba mixta y bastante p’arriba, pero estaba convencida de que me convertiría en una zombi del ejército de zombies que había visto en "Alguien voló sobre el nido del cuco" (en oferta en kioscos, por cierto).

TENÍA MUY CLARA MI IDENTIDAD. ESA LUCIDEZ INSOPORTABLE (que no se pierde aunque estés subido)

ME DECÍA QUE IBA A DEJAR DE SER YO (quizá un pensamiento paranoide o delirio, a saber, pero el miedo estaba ahí)

De forma que las pastillas me iban a quitar eso. Ni hablar.

Y como lo dije en público (foro bipolar), se me tiraron unos cuantos bips encima hasta que me tragué las pastillas.

Mi ex-psiqui era tan palurdo que me dio dosis altísimas, mis mareos eran diarios,

PERO ERA YO, YO la que los sufría, no me había convertido en otra cosa.

Desde entonces, he probado muchos otros fármacos en la búsqueda del que me estabilizase (ese fue el curro de mi nuevo psiki, y calmar mi impaciencia ante lo que no parecía avanzar).

PERO NO DEJÉ DE SER YO.

LAS PASTILLAS QUE TOMAMOS NO MUERDEN,

nos estabilizan,

sólo joden en molestias y hay afortunados que ni notan los efectos secundarios. Cuando los míos han sido demasiado fuertes o incapacitantes, me han cambiado la medicación, eso también he de decirlo.

Por tanto, la ecuación que ahora tengo sobre la mesa es:

YO inestable + pastillas = YO estable + pastillas + efectos secundarios.

Y por todos los diablos, qué equivocada estaba al principio, ese yo más estable soy yo, mi cabeza ya no me castiga y eso se nota, para alegría de mi entorno, que tan mal me vio durante tantos años. Me como los efectos secundarios con patatas, y a ser una persona del montón, no alguien sin rumbo ni ganas de vivir. El YO enfermo está quedando atrás, y se agradece hasta la saciedad ser un YO que es capaz de tomar las riendas de su vida.

Decálogo del buen bipolar

Decálogo del buen bipolar

1º. Asumir que la enfermedad bipolar es crónica, de caracter biológico provocada por un desajuste en la funcionalidad del sistema límbico que es el que controla las emociones.
2º. La medicación es fundamental en el proceso de estabilización de la enfermedad. Ningun diabético se plantearía que mentalmente va a controlar sus niveles de azúcar en sangre.
3º. No usar sustancias psicoactivas. Dentro de las que incluiríamos cafeina, ginseg, etc.
4º. Práctica regular de ejercicio físico moderado evitando los deportes de competición.
5º. Práctica regular de ejercicicios de relajación, meditación, etc
6º. Dieta equilibrada, evitando el sobrepeso. Aumentando aquellos alimentos ricos en ácido omega 3, y evitando los azúcares de rapida asimilación.
7º. Ayuda psicológica. Las terapias de tipo cognitivo conductual parecen ser las más apropiadas para el trastorno bipolar.
8º. Evitar trabajos estresantes, competitivos, y sin una jornada laboral fija.
9º. Dormir 7-9 horas diarias.
10º. Procurarse un entorno emocional estable, comprensivo y comprometido con tu salud. Los ambientes con una gran polución emocional son motivo de muchas crisis.

Y el séptimo dia descansó.


***

Cortesía de mi amigo Baru, que autoriza la reproducción este texto.

Platos rotos

Platos rotos

Hermoso lo que comenta Valpro en el post anterior pero... hay cosas que escapan a la comprensión de uno mismo, ¿eres consciente de que te estás gastando 6000 euros -y hay quien le ha puesto un cero detrás- cuando no los tienes? No tienes ni idea de que estás descompensado, lo haces sin medir consecuencias.

He hablado con esposas, eran ellas las que se acercaban al chat, por ejemplo, y su impotencia y sufrimiento era (indescriptible): se encuentran con la casa que habían pagado ya con esfuerzo y sacrificio, hipotecada por arte de magia, etc. Cosas muy desagradables que alguien en episodio, si no es ingresado, pueden suceder, y luego cuéntale a esta señora que su marido estaba enfermo... quizá aguanten por "amor" del de antes "hasta que la muerte nos separe", pero ahora las cosas han cambiado un poco en este país. Lo he visto en un esposo, ojos de amor, sigue enamorado porque la perdonó y sabe que está enferma, porque lo sabe y los demás también, porque los efectos secundarios en esta persona se han ensañado.

Yo sólo entiendo que actué así (haciendo cosas que me voy perdonando, más en el terreno moral, ese duele) porque tenía el meollo neuronas-neurotransmisores completamente desequilibrado, pero como esto no es una herida que sangre que todos puedan apreciar, difícil es que comprendan ese desequilibrio y sólo ven lo que queda, los platos rotos, que se pagan entre todos. Tu parte es: la has jodido chaval, estás loco, déjanos vivir en paz de una vez.

No es pesimismo, es respirar hondo cuando escuchas o lees testimonios durísimos y reales de lo que esta enfermedad puede llevarnos a hacer, y la única arma es que la familia detecte cuándo se nos está yendo la pelota, si nosotros no lo hicimos antes. Y este es un golpe a la mandíbula de muchos: ¿por qué no lo detectamos antes? Porque estábamos de puta madre en una hipomanía y no quisimos dejarla, tratarla como una descompensación más, hasta que las cosas se nos fueron de las manos a una Manía, a una Psicosis.

Información, mucha información se necesita para que no sucedan estas cosas, y aún así, seguirán sucediendo. Ahora la gente de la calle empieza a saber lo que es el estrés o una depresión, ¿cuánto tiempo pasará hasta que se sepa que el estado contrario también es manifestación de una enfermedad, que hay algo más allá de la depresión en el mismo paquete y es la sexta enfermedad incapacitante? Yo no había escuchado nunca "bipolar" hasta que me reconocí en una lista de síntomas bajo esa palabra.

Espinoso el tema, jodido, por ejemplo: adulterios. Cosas que en pareja se perdonan más bien rechinando los dientes (y en diferentes culturas este tema es algo muy duro) y no les digas que estabas maníaco que encima puede ser peor la cosa: repudio (divorcio) por adulterio y por locura, puedes imaginarlo? Yo sí, lo he visto, "locura" bastó, y se llamaba trastorno bipolar, y el juez dijo "Sí".

He confesado haber hecho burradas, no cuáles salvo en privado y no a todo el mundo. En la parra, a cada uno le da por algo, a veces inofensivo en apariencia, otras destrozan herencias, directamente.

Lo paso mal escribiendo sobre esto, he escuchado muchos testimonios que te hacían bajar la cabeza. Y cosas que, por supuesto, me recuerdan a mí.

Y sí, lo más seguro es que esa persona no estuviese diagnosticada, ahí está el gran problema de esta enfermedad según mi opinión, porque hasta que algún psiquiatra no entra en acción pueden haber pasado más de diez años de infierno en esa familia. En la mía, sin ir más lejos. Tu hijo no hace cosas normales, o se irrita o se encierra en la habitación, tiene rachas de buen humor y otras es insoportable, pero, ¿qué puedo hacer? Ir al psiquiatra es algo que asusta, asusta la idea de reconocer que el problema puede estar ahí, un problema tan biológico como otras enfermedades aunque se le llame "mental", pero el médico no es otro que un psiquiatra, un licenciado en medicina especializado en estas cosas, quitémosle hierro por favor. Algunas familias no soportan el estigma, y sé de un caso en el que el paciente debe ir a otra localidad a buscar su medicación para que en el pueblo no se enteren, renunciando incluso al descuento, que no es para despreciar.

Porque las familias, tan ignorantes como el propio enfermo si este es el caso, quizá no lancen una orden de búsqueda cuando alguien se va de juerga una semana entera, o no ingresen a la fuerza a esta persona, por muchos argumentos, por cariño, por ejemplo. Y eso no ayuda en esos momentos de crisis aguda, ayuda la terapia. Pero ¿a quién le gusta ver a un familiar ingresado? A veces hablo con alguno y su rostro es muy pero que muy amargo, arrugas de sufrimiento, sufres al verlas porque llevan años trabajándose para que las veas. Uff.

Es más, ¿a quién se le ocurre que en los "manicomios" tan estigmatizados pueda ir a parar tu ser querido? Lo evitarán como puedan, por inconcebible y por estigma. Trabajo he tenido para que mi familia no se sintiese demasiado triste al verme o saberme en un psiquiátrico, y creo que no hay nada que hacer, da pena, sí, pero a mí no, sé que lo necesitaba cuando lo he necesitado. Es necesario recibir medicación acorde a una crisis, equilibrar de nuevo esos estados no es ninguna broma y sufrirlo en casa sin tratamiento, diría que una temeridad para todos. Mi ex-psiquiatra se saltó (le dio pena seguramente, hubiese sido mi primer ingreso, traumático por supuesto, o no valoró que estaba tan mal, la familia te cuidará...) una orden de ingreso que ahora considero de cajón, que ahora ya informada hubiese exigido (y no rechazado, "estoy de puta madre" dicho en mi boca en ese momento era para mandarme en taxi al hospital), porque esa fue mi peor crisis mixta-disfórica. Y recuperarme en ingreso domiciliario y tratamiento ambulatorio costó muchos meses de sufrimiento propio y familiar, y ¿quién ayuda a las familias? Algo hay, pero poco, hay poco de todo, hasta camas en los hospitales.

No puedo pedirle perdón a mi madre por lo ocurrido entonces. Alguien no nos orientó bien y a ella le tocó cuidar de una aguda y a mí darme de cabezazos, demasiados meses, y quizá un ingreso hubiese acortado esa crisis interminable. Ella pagó los platos rotos, yo también pero yo ya estaba mal hacía tiempo, como ella nunca me había visto, yo tampoco pero sólo fue estar peor, sólo fue seguir sujetándome en el infierno del episodio mixto mientras rechazaba comida o tenía insomnios o me volvía loca la hipersensibilidad al sonido. Qué infierno para las dos, más de un año, eso marca a todos, tanto, que yo tuve que cambiar de aires cuando las cosas se calmaron. Pero no me suicidé, aunque fue necesario un ingreso para ello, que como novata tampoco supe identificar. La segunda vez ya había aprendido la lección. ¿Un tercero? Por qué no, nadie está a salvo aunque se cuide y siga el tratamiento, ahí está mi amiga que sigue sin dar demasiadas noticias, debe estar ya en casa pero incomunicada, "nos sueltan antes de lo que deberían" resuena en mis oídos.

Otro vómito, entre triste y cabreado... a veces me dan ganas de estrangular a mi ex-psiquiatra (es lenguaje coloquial), pero me conformaré con denunciar cuando pueda hacerme cargo de algo tan gordo: Carne de Psiquiatra vs. Consejería de Sanidad y el gremio de psiquiatras. Ya puedo estar estable, ya, y todo se andará, o bien perdonar para que toda esta pesadilla sea mi antigua vida y pueda vivir esta nueva desde 0 como dije en su día, perdonando y perdonándome, y cuidándome para prevenir que vuelva el infierno.

P.D. Estoy algo agotada del tema bipolar, quizá he empezado el año con demasiada "marcha" abordando temas duros y hablando demasiado sobre ellos, implicándome emocionalmente hasta cansarme de mis propios recuerdos, y honestamente me declaro exhausta. Creo que es hora de buscar fotos para estos posts desnudos y desconectar. Preparar verduras para mi colesterol me parece una buena idea, y quizá echen alguna peli buena hoy.

Perdóname, para que me perdone

Perdóname, para que me perdone

Cuando a uno le da un episodio, puede hacer cosas que desde luego al "aterrizar" no se perdone ni él mismo, y conozco gente que no se ha perdonado lo hecho hace 20 años. Tenlo en cuenta, porque pedir perdón al perjudicado o a la familia es un gran esfuerzo entonces y ese perdón que se pide es muy pero que muy sincero y doloroso, y lo que hace es dar paz para poder perdonarse uno a sí mismo..
De una paciente, que ha hecho muchas tonterías en su vida sin saber por qué, hasta que la diagnosticaron. Y ya es tarde para pedir perdón a demasiada gente que te apartó de su vida por... lo que fuese.

***

Mensaje en el foro a un marido resentido, con razón por supuesto, pero si se nos va la olla (para arriba) hacemos daño a nuestro entorno, sin querer, sin medir las consecuencias. Se vive a un ritmo demasiado rápido y quizá hedónico y egoísta. Esto pasa factura más tarde, cuando tienes los porqués en los síntomas de la enfermedad, que se tradujeron en hechos que ni siquiera tu moral contemplaba, y recuerdas tu vida antes de saber que algo no iba bien, y empieza a salir mierda por todos lados... todavía no me he perdonado cosas gordas, pero ya lo haré, lo estoy haciendo hace dos años y pico, porque con esa culpa no se puede ir a ninguna parte. Y cuesta pedir perdón, mucho, y a veces ello no es posible. Una cruz más con la que cargar, con un pasado marcado por la enfermedad que quizá te dejó sin amigos y pareja o te enemistó con la familia que te declaró oveja negra. Pero de todo se sale, poco a poco.

Planes para hoy II (post estático)

Planes para hoy II (post estático)

Hora de aterrizaje: 07.47. Me siento orgullosa. Estoy tomando ya el café y a voy a leer el correo, hábito que he recuperado porque lo hacía cuando trabajaba.

Hoy sí me voy a dar la siesta, o no, porque toca ir a por recetas, ays. Y en hora y algo, a comprar cebollas, ajos y no sé qué más para COCINAR.

Estoy tan dormida como cuando trabajaba, es decir, con sensación de sueño. Ayer debí tomar placebos de los mismos colores y formas, me siento despertar como cuando no me medicaba, y esto tampoco es usual pero sí muy bienvenido.

Bon dia!!!

Planes para hoy (post dinámico)

14.31. Este post será editado durante el día, de ahí que le llame "post dinámico". Voy a ver si cumplo los objetivos marcados en tiempo real. Y si al final consigo colgar la foto.

Escrito a las 11.30 aproximadamente: Los estoy apuntando [planes, tareas] en un papel mientras leo el correo e intento responderlo coherentemente. Todavía no puedo salir a la calle, ayer trasnoché y aunque he dormido mis ocho horas, todavía no soy persona pero el hecho de que me quede tabaco para una hora es una razón demasiado poderosa para salir a la calle. Ayer cuando bajé a tirar la basura en una pausa publicitaria sentí el fresco en el rostro y me encantó la sensación. Es un momento de esos en los que dices "¿por qué no lo habré hecho antes?", como cuando salgo de la ducha, a horas en las que nadie se ducha. Esas son las rutinas que he de mejorar, ahora que me despierto (hoy excepción) a horas muy decentes.

Espero una carta certificada, y algo más que no recuerdo, todavía no soy capaz, pero quizá la memoria se refresque cuando salga. De momento tengo una ventana abierta con la doble función de mitigar el tufo a tabaco y de despertarme del todo. La lista de la compra creo que la haré en el supermercado mismo. Ahora que he decidido acabar con ese super-colesterol, no compro demasiadas cosas que antes solía. Mi plan es elaborarme una dieta, no, mi plan es cumplir con esa dieta, que ahí en la nevera y congelador están las verduras sin tocar. Hay un gran paso entre tener esa comida y comérsela, sí, algo incomprensible, pero sucede cuando has perdido el hábito. Mi plan pues consiste en comérmelo como parte de mi futuro menú. Y voy a comprar los cereales más horrendos del estante, esos que contienen tanta fibra que al masticarlos tienes la sensación de estar comiendo pienso para ganado.

No tengo acceso a mi archivo de fotos y no tengo humor para navegar entre 50 páginas de imágenes, que es lo que suelo hacer, para almacenar unas pocas y tener donde escoger en un momento dado. Pues me pongo a mí misma, toma ya.

Este post sólo ilustra mi desconcierto matinal mitad efectos secundarios mitad "ayer me acosté tarde". Definitivamente, tendré que grabar las películas para estar a medianoche ya durmiendo. Soy la Cenicienta, por lo de medianoche y por lo de los zapatos.

Optimismo, hace un buen día y tengo buen humor. Que tengáis buena semana.

¿Por qué no se cuelga la foto? Pff para investigar estoy ahora...

13.55. Edito post para no comentarme a mí misma. Efectivamente, he bajado a la calle... y he desvalijado el supermercado, de repente me faltaba de todo, no tenía espárragos ni arroz instantáneo. Encontré los cereales esos, algo escondidos. También he comprado ternera para cocinar un redondo ("tall rodó") y al llegar a casa reparo en que... esto lo cocinaba con vino blanco... pequeños detalles que te recuerdan el antes y el después. He llamado a Madre desde la carnicería ("cómo se llama -una pieza de ternera- en castellano? pues se llama igual, he descubierto) por no hacer el payés más de lo que suelo hacerlo cuando me atiende una persona, porque en Bcn lo compraba todo en catalán, ese entrañable "què més vols, reina?" (qué más quieres, reina).

Me aconsejan que compre sólo el tabaco del día para tener una excusa diaria para ir a la calle, pero mi tabaquismo es tan fuerte que si veo sólo 3 cigarrillos, ya me entra el mono, por eso compro un cartón, porque esta semana fijo que no dejo de fumar. Ni la próxima, y ya hablaré del tabaco en otro momento, cuando lea por mí misma la ley. Son las 14 h. y todavía no tengo la cabeza del todo asentada.

Con razón no me dejan trabajar, si me cuesta dejar de estar mareada y con la tensión en su sitio (no más desmayos callejeros) para la sencilla tarea de ir a comprar el pan y el tabaco. Psicoeducación, rehabilitación... un proceso. Y otro proceso, que a medida que se afiance una estabilidad, los fármacos dejen de hacerme la vida atontada por las mañanas. Porque eso le pregunté al terapeuta, por fin consigo levantarme a las 8 y hasta mediodía no soy persona, ¿voy a estar así toda la p. vida? Paciencia, todo llegará. Mientras tanto, hago una megacompra y me dejo la tarjeta de cliente, con lo que he perdido unos puntos que tampoco tengo muy claro para qué sirven, menuda chorrada, diréis, pero no me hice clienta con tarjeta hasta que llevaba comprando ahí medio año... todo cuesta, todo se demora, mis planes de hoy deberían contener tareas pendientes y no me atrevo a ponerlas en la lista. Lo urgente es lo primero, es decir, pedir visita al médico para que me extienda recetas, eso hasta zombi lo hago, por narices. Sólo que hasta ahora no he recordado que debía hacerlo. Ufff.

No me autocompadezco, acepto porque así me han ayudado a hacerlo -calmando mi impaciencia natural- que esto es un proceso y que poco a poco mi calidad de vida va mejorando, y al comprobar que esto es cierto me anima a seguir adelante. Alguien me dijo "si no te quejas, no eres tú", y más de una persona por cierto, así que muchas veces me quejo por quejarme y supongo que esto no va a cambiar en mí. Y no sé por qué coño escribo esto aquí y no en mi diario, bueno, es vida cotidiana y después de comer sé que la lucidez volverá a mí hasta la medianoche.

Y lo mejor de todo: http://alsadiq.blogspot.com/, siempre amanece. Here comes the sun, it’s allright!!

16.08. Mi reino por un café aunque sea descafeinado. He bajado de nuevo a la calle, me he asegurado antes de subir con la compra de que volvería, concertando hora en la peluquería para arggg, depilar ese vello que molesta aunque vayas vestida, traduzco: bigote, sí, tengo bigote, como muchísimas mujeres. He dado dos vueltas a la manzana (no más porque iba poco abrigada) y pasado por el banco y entre tiendas, y me he detenido en una donde venden sábanas Bassols, marca tanto espléndida en calidad y diseño como en precio; no las necesito, pero me tientan, cuestiones estéticas.

Esta hora es la mejor de todas para salir, las calles están tranquilas y el sol es tan necesario como la pastilla. Además, las tiendas están cerradas, por lo que no me concedo caprichos innecesarios... hasta la pelu parece cerrada, la "cuesta de enero". Vuelvo al supermercado, tenía que haber hecho una lista de la compra esta mañana pero bueno, no pasa nada, no había cola, tonta de mí, la que me he chupado esta mañana y de nuevo no llevaba la tarjeta de los puntos encima, bah, marujadas. Por fin dos de las llamadas que llevo haciendo todo el día dejan de comunicar y ya tengo cita para el médico, ya puede preparar un talonario de recetas entero para mí porque la gran caja-reserva de dos meses empieza a vaciarse. También tengo ya por Madre la receta alternativa para guisar el redondo de ternera sin alcohol, pero -ahora que no hace frío para ventilar una cocina, momento ideal- no tengo ganas de vigilar una cazuela.

Fai un sol de carallo... pero cada vez estoy más cansada, físicamente, mientras que la cabeza, según lo previsto, va despejándose. Me quedan ocho horas de actividad. Y ahora reparo en que no he comprado dos cosas pero apunto en un papel y mañana sí iré con el puñetero carné de clienta, aunque les facture dos euros. Ah, ya he encontrado el buzón del barrio (tengo ya sobre y sello, sólo me falta meter el papel y enviarlo, desde... joder, el año pasado. Todo son pequeñas cosas, vida propia de la tercera edad, vamos. El próximo reto, encontrar un pan de pagès-payés auténtico en este barrio, lo que venden aquí como tal parece pan de bocadillo.

¿Funcionarán esos mini-yogures para beber que prometen bajar el colesterol? Esa es la única "mancha negra" de mi último análisis, a no ser que mañana mi médico se invente algo más.

Mi reino por una siesta... el post seguirá, hoy toca o tocaba ya reflejar un día más o menos cotidiano con detalles.

17.28. Había escrito algo más pero le he dado al botón que no procedía y se ha perdido. Eso confirma que debo seguir marujeando ahora que ya no me siento torpe y que la hora crítica de la siesta ya ha pasado. Que quizá más tarde siga alimentando este post, necesito desconectar y dejar de fumar compulsivamente mientras me absorbe Internet. He recogido la cocina y creo que pondré la lavadora en marcha. Marujeo, no necesito ahora actividad intelectual. Trabajo físico del que cansa. Mi vida, estaréis comprobando, no difiere demasiado de la del resto de jubilados, aunque me doblen en edad. Lo único bueno aquí es que al menos tengo la actividad de un jubilado, o estoy en ello todavía.

21.40. Me eché un rato en la cama para recuperar la postura vertical de la espalda Sin dormir, momento sms. Me esperaba la lavadora, que a estas horas ya está tendida. Lista de la compra para la ferretería, cuenta bombillas chata, o no, todas menos la única que funciona. Charlas por teléfono, ordenar un rincón... Jajaja ir apuntando tareas para mañana... Hasta que he tenido hambre y me he zampado media barra de pan con tomate (dicho aquí "pa tumaca", me da risa) con un fuet comprado allí (Bcn) en un intento más de eliminar todo rastro de colesterol de esta casa, intento -que por supuesto me ha gustado- pero en un despiste más he olvidado que mi cena de hoy estaba prevista, en una fiambrera en la nevera. Vale, y el fuet secándose... a tomar viento.

Iré pronto a dormir, estoy muy cansada, diría que llevo todo el día cansada, y todo por un desfase horario en el sueño. Pronto quiere decir en que en cuanto tenga la digestión medio hecha, y no más tarde de las 22.30, me tomaré las pastillas, que actuarán en 15-20-hoy no creo que llegue a los 30 minutos la cosa. Será la única forma de que mañana me levante a las 8. Me llevo a la cama el recuerdo de dos e-mails que he recibido y me han hecho sentir bien, la palabra escrita es mucho más poderosa que el teléfono pero pocos se atreven ya a comunicarse así. Lo escrito no tiene marcha atrás por lo común, excepto en lugares como este donde yo administro (es un decir, pero bueno, en esta última entrada he corregido alguna de las erratas mañaneras).

En conclusión yo diría que nadie es perfecto, y que la rutina del sueño es lo que marca la salud y calidad de vida de esta bip y de muchos otros. He hecho cosas, pequeñas pero necesarias. Mi trabajo es cuidarme. Empiezo a bostezar, ahora ya es seria la cosa porque acaban de dar las diez. Y cierro post.

P.D. Y ya sé lo que le pasaba a la foto, pura cuestión de formato, muestra de que ahora es cuando la cabeza me funciona bien-bien, siempre después de comer, digamos que hacia las 18 h. y hasta la medianoche, un pacto que me costó mucho hacer conmigo misma, tanto que a veces me lo salto.

00.40. Reabro post en contra de mis buenos y obligatorios propósitos. Hoy precisamente las pastillas pasan de mí. Insomnio, lo que necesitaba. Y hambre, por supuesto. Otro pan con tomate, con atún esta vez. He decidido que a las 23 h apagaré el móvil, además del pc, porque quizá esa llamada entrante (largo tiempo sin hablar con esta persona, una hora y algo de reloj) me ha dejado pensativa, esos inputs, outputs, feed-backs que alimentan tus neuronas cuando les has dado ya orden de descansar. Quizá he tenido un día muy activo en contra de lo que podáis pensar, mi vida es muy tranquila, tanto, que tengo la carpeta de asuntos pendientes llena y no siempre puedo o tengo ánimo de atacar a ese enemigo, y lo llamo así porque me acaba creando ansiedad e impotencia tantos asuntos de la vida cotidiana que todavía, demostrado con fechas y agenda, son el Everest tantas veces nombrado en este blog.

Y me repito dando este enlace: http://alsadiq.blogspot.com/, siempre amanece en esa canción y en la vida. Ya sé cómo amaneceré mañana, con el mismo "globo" de hoy, con despistes parecidos, pero haré cosas, eso seguro, y quiero cocinar, y me reiré de mis meteduras de pata, y espero que hayáis podido reír (sanamente, conmigo, como he reído yo) leyendo las cuitas de Carne en su intento de hacer "vida normal".

 

 

Vida social y cotidiana

Vida social y cotidiana

Es genial que algunos de mis amigos se dejen caer por aquí para asistir a alguna reunión o congreso. Esto ya es la pensión C.P. pero estoy encantada, porque quizá se quedan un día extra y se disfruta mucho la sesión de "amigo concentrado". Y parece mentira, estamos en contacto telefónico, incluso videoconferencias, pero no hay nada como el cara a cara para hablar de los temas que realmente nos preocupan o hacerlo en serio.

Esto agota mentalmente a esta pobre carnecilla, pero es un precio dulce. De repente me viene a la cabeza un fragmento de la conversación y reparo en que lo he trabajado, como suele suceder cuando visito al psicólogo. Hay poco inmediato, si el psicólogo trabaja tú te das cuenta después. Y con esta amiga en concreto se habla en profundidad y con empatía mutua, de forma que este efecto se está produciendo en mi psique, y es cuando decido algo que tenía encallado o se me ocurre algún proyecto.

He visto a más gente también, más inputs, más riqueza en mi mente o basura, según se mire, pero en todo caso mis neuronas quedan revueltas, y luego hay que esperar al poso, como si fuese el de un té, para leerlo. Y se lee sabiduría.

Me estoy tragando muy a gusto una película sobre polis antidroga, y no recuerdo cuándo fue la última que vi sobre polis. Me estoy reconciliando con la TV en lo que a películas se refiere, eso es bueno porque últimamente no me hacía gracia ir al cine. Por falta de costumbre, no veía películas, dicho así es un poco triste pero no me apetecía verlas. Se avanza y se retrocede, se oscila, oscilar es como todo el mundo "tiene la temporada de... (ir en bici y luego la deja, hasta que la retoma)", oscilar también en hábitos es algo curioso.

La peli me distrae de esos fragmentos de conversación sincera y transparente, tan transparente que a veces hiere a posteriori. El tema de la psicoeducación, creo que por primera vez tratado seriamente en esta página a través del post con la entrevista a Francesc Colom, también me está viniendo a la cabeza y lo relaciono con muchos inputs recibidos, no sólo de esta amiga, este fin de semana.

Voy haciendo vida social, veo una peli que me parece buena (no soporto la publicidad y escribo en uno de los últimos intervalos), y espero descansar pues el sueño ayuda mucho a ordenar los pensamientos, un mecanismo que si no existiese, nos volvería locos a todos.