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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

Batallitas bipolares

Ecos emocionales

Ecos emocionales

Llevo días en Barcelona, y ya me estoy adaptando al tiempo de aquí, mucho más sobrellevable con un ventilador, por cierto. También mi cuerpo asume el cambio de pauta sin demasiadas molestias pasados los primeros días, y creo que está funcionando, que otra vez se ha acertado -de fracasos estuvo lleno mi historial en el 2004 hasta que cantamos media-victoria), y me da igual que eso sume una pastilla más al arsenal.

Sé que funciona porque estoy atravesando situaciones cotidianas que antes me provocaban ansiedad pero me siento serena. Además, ni arriba ni abajo, no tengo síntomas como puedan ser irritación, síntoma estrella cuando vengo, además de las ideas... no, las recuerdo perfectamente pero ahora no las siento.

Pero... las emociones. Hoy he perdido la serenidad por un momento.

Estoy pasando el día con una amiga en su casa, está algo chunga y nos hacemos compañía mientras le echo una mano, me siento útil al menos. Porque también he de decir que me siento como en mi casa (qué falta me hacía esa sensación, desde el día 7), en las tres casas que le he conocido de esta persona. Me dice que somos como hermanas casi, vamos realmente a nuestra bola y no nos molestamos. Hay gente con la que podrías compartir piso, y hay gente a la que amablemente echas de tu casa después de ver una peli.

Repasamos álbumes de fotos, buscamos a alguien que no sale por ninguna parte, y hemos parado para seguir charlando. Si saco otro será el Murphy, el último. Tengo la vista muy cansada para tragar álbumes y ella me enseña algunas. Cómo era la moda de los 80... y ella está espléndida, es muy fotogénica, y casi diría que era la guapa de todo el grupo.

En alguna salgo yo. Siempre son cenorrios o fiestas, incluso discotecas. Hay una fechada en diciembre de 1993 que me inquieta sobremanera. No recuerdo en absoluto ese encuentro y ahí estoy vestida con mi mejor ropa "de fiesta", sonriendo a la cámara.

Sé que en noviembre tuve una crisis y una depresión, sé que después hubo inestabilidad, y creo que no he trabajado bien todavía en terapia cómo sucedió todo. De lo contrario, no hubiese experimentado desasosiego. Mi rostro es de ánimo bueno (o alto), y estoy arreglada, por tanto, no deprimida, mi angustia al contemplar esa fotografía es el pensar: ¿habría ciclado? ¿o tenía tanta vida social que no recuerdo ni esa casa ni a esa gente en ese momento?

Una foto es una parodia, de esa foto no saco conclusiones sobre mi estado anímico, y me interesa saber cuál es o era, porque está fechada.

Sin embargo, otros recuerdos acuden a mí buscando ese, y noto entonces cómo me falta el aire.

El impacto emocional sigue siendo muy fuerte, aquí. Y estoy quedando con casi todos los protagonistas de la película.

Estaba avisada por mi terapeuta. Llega un momento en el que el cielo de Bcn se me cae encima, un cielo que ahora se ha puesto lluvioso.

Hay un límite, todo es muy reciente. Sólo hace tres años, y para mí muchas cosas sucedieron "ayer", y en Bcn, vienen a mí como pesadillas. Tengo lumbago, aquí no tarda en aparecer, y voy a la parada de autobús donde caí, revivo el momento, fue ayer, ayer, le voy a escribir una carta al alcalde para que ponga una marquesina, ha pasado un año y de provisional, nada. No puedo estar en esa habitación, si me duele la espalda me siento tiesa en el salón, allí no, y menos estirarme, tres semanas y pico estirada ahí, y de ahí al infierno, y ese recuerdo se acumula noche tras noche y está interactuando ya con la medicación.

Por eso hoy respiro, estoy con una amiga con la que se puede hablar. Hablar.

Me dicen de nuevo por ahí que este es mi diario. No lo es. No es mi vida privada lo que aquí se publica, sino mi vida anímica, las emociones que una bipolar tiene, padece, la hacen actuar a veces por impulsos que no controla. Quizá sólo haya publicado una emoción de las muchas que siento al día, la que pienso que puede aportar algo, o la que simplemente me ha interesado. No, no es diario ni vida personal. Este blog es algo mucho más perverso que un diario personal, por supuesto. Como resulta para una single hacer el amor, hacer el amor es mucho más perverso que follar.

Estábamos escuchando ópera, pero ahora toca cambiar de tercio, qué tal "Shiny happy people" de REM y la cantante de...  -argg tengo discos de ese grupo- no vienen nombres muy familiares y conocidos a mi memoria. Tengo efectos secundarios muy secundarios, pero ya los tengo fichados.

Estoy despistada, entre los efectos secundarios y los ecos emocionales.

***

La ayuda bien entendida...

La ayuda bien entendida...

... empieza por uno mismo.

Extracto reciente de mi cuaderno:

(...) Fijo que estaba en crisis porque no compré el tabaco que necesitaba al volver, ni lo recordé ya.

Esta tarde, [él] preocupado, me ha llamado. Le he dicho que pase de los bipos, que siga haciendo su vida normal. ¿Llegar media hora tarde a un compromiso familiar por ver cómo está una bipo que acaba de conocer y a la que quiere ayudar por teléfono? No, que haga su vida, ya nos apañaremos, que no caiga otro eutímico por ayudar a un caso complejo que somos todos y sólo el psiquiatra tiene el puzzle.

Hay una diferencia entre ser SUFRIDA: la que aguanta su propio dolor, y ser SUFRIDORA, la que sufre por los demás dolores ajenos.

A veces hay que dejar a un lado eso de la caridad compasión etc. y asumir que no se puede hacer nada por alguien, aunque sólo necesite un empujón, porque acaba revirtiendo en tu propia salud mental.

Es un tema espinoso que abordo hoy con pocas palabras, lo sé. Y sé qué es desestabilizarse por ayudar a alguien.

Y cuando tengo una crisis, sé que pasará, aunque sean momentos duros. Lo malo sería tener una crisis cada día, eso sí debiera saberlo el psiki. Yo las anoto como anomalías. Si dejan de ser eso para pasar a la normalidad, jodida la hemos. La gente ayuda, por supuesto, en esos momentos insoportables, qué haría yo sin algunos teléfonos...

Estoy bien. Las crisis pasan, aunque la alarma que crea hace que los demás se cuestionen, lógicamente, si es una anomalía o no. 

Estoy con efectos secundarios. Eso no debería extrañar a ningún bipo, además. Ahora, con los de la toma de la noche, y los acompaño con mi vaso de leche y galletas.

No pueden ayudarme, eso es todo. Sólo el psiqui puede hacerlo, triste verdad, y el resto, acompañarme en el duro camino con sus duros tragos.

Y no quiero que nadie sufra por mí. Así no se me ayuda y encima sí jodo a alguien.

***

Alergia y resurrección

Alergia y resurrección

El agua me provoca una reacción alérgica, o el agua y el jabón. Me lavo y me pica todo, y es la primera vez que me sucede aquí. Compro en la farmacia el jabón más hipoalergénico que tengan, más que el que estoy usando, y me sucede lo mismo.

No he leído el prospecto de lo nuevo, paso. Tomo nota de las anomalías, como esta, pero esa pertenece al "Síndrome Bcn", fue previo. Estoy flipando, tengo miedo a la ducha y no es "por depresión".

Sigue el vértigo y el mareo, a punto estoy de no contarlo, de la costumbre a tenerlos, pero aquí son más fuertes. Es el tercer día de cambio de pauta, me quedan otros tres y... los soportaré. Por mis coj... que sí, aunque espero vist-i-plau (visto bueno) de mi jefe para que me de la condicional y pueda volver a mi casa. En Madrid, me pegaría una buena ducha y volvería a coger el tren para Barna. Esto es surrealista, pero a mí me gustan mucho los primeros episodios de la Pantera Rosa, que son así de absurdos y encima te descojonas. ¿Es para reír o llorar lo del agua?

Recuerdo que durante mi último ingreso, un bipo me contó que una vez quiso ver el kilómetro 0 en Puerta del Sol, gran idea, qué puntazo. Dicho y hecho, pilló el coche y se plantó allí, venga 600 km solito. Lo vio, y volvió a Bcn acto seguido, cosas que se hacen cuando estás en manía, en la parra. Pues igual eso hago yo para ducharme, necesidad obliga... me voy a casa, me ducho, y vuelvo a Bcn. Además, me estoy quedando sin flequillo ni peinado: se me está rizando todo el pelo. Y estoy a un paso de verlo todo doble, pero sé que resucitaré aunque sea a las 22 h. Porque escribo esto bajo efectos secundarios y peleándome como siempre con este teclado americano que tiene el Ins-Del aquí abajo a la derecha y si me descuido...

Resurrección: 22.35. Estoy hecha una mala hierba. Mañana, más.

***

Doble o nada

Doble o nada

Eso dije cuando hable ESTE TECLADO ES UNA MIERDA QUE NO PONE NI ACENTOS ALGO HE TOCADO de la visita que le iba a hacer al psiki.

Estamos en ello. Cambio de pauta, nuevo fçarmaco NO HAY ACENTOS LO VEIS+ NI INTERROGACIONES esto es la pera.

Me espera una semanita en la montaña rusa de los efectos secundarios, pero me los trago con agua, con los tres litros que me bebo al dia =lo siento sin acentos=

Sin acentos, me niego a seguir escribiendo. Ni apostrofes, pues iba a poner algo en catalçan, caguentço

Ya no tengo efectos secundarios, por alguna razçon misteriosa ahora estçan en el teclado, y me alegro, la verdad, ha sido un viaje alucinante el de hoy.

``` esto son mis estrellas+ ayyyyyyyyyyy que desgraciada soy.

Dadme ideas los que tengais teclado americano....................

Me voy a arreglar, vamos a cenar la panda.

El Informe Pelícano

El Informe Pelícano

Retraso mi viaje a bcn, tengo algo importante que hacer antes: "el Informe Pelícano", le llama Semeolvida, notas para preparar la visita con el psiquiatra. Me llevó todo el día de ayer, resultado: diez folios. Me va a matar, pero después de redactarlo, está más que claro que necesito un chorro de antióxido de los buenos, o una bronca, o lo que sea, hay que mejorar a cualquier precio.

Ahora, maleta y dejar la casa bien para cuando vuelva. Igual vuelvo el jueves, igual a fin de mes, quién sabe. Depende de cómo me sienta esta vez allí, depende de muchas cosas. Difícil maleta, menos mal que la ropa de verano ocupa poco.

No tengo billete todavía. Eso es lo mejor, no estoy presionada ante un Tengo Que. Me estreso lo mínimo, después de comprobar que sí me estresaba un plazo como el de viajar el día de ayer. No tenía la tarea más importante hecha: "el informe" debía ser escrito en Madrid, antes de "contaminarme" un sólo día en Barcelona. Le ocurriría a cualquiera, y si no, por lo menos a mí sí.

Estoy tranquila, ilusionada incluso, ante este viaje, me parece muy buena señal. Soy masoca, sé que me van a llover hostias en la consulta pero tengo ganas de que llegue ese momento.

Pero... ahora que el calor ha remitido algo en Madrid...

Voy a seguir con la maleta, y el maletín del pc.

***

La próxima ITV

La próxima ITV

Lo de la ITV ya está en el argot de mi "colla" o grupo de amigos bips: una vez uno está algo encarrilado, va a ese control donde en teoría poca cosa ha de cambiar en la pauta: revisión ordinaria, todo bien, "vuelve en tres meses (o más)" es lo que se espera de esa visita. La primera vez que me lo dijeron, brinqué de estupefacción.

Falta menos de un mes para mi próxima ITV, "Inspección Técnica de Verano" según Mr.Jones, menudas carcajadas porque todos teníamos cita ya concertada. Y es hora de prepararla ya, con unas notas preliminares aquí, por qué no.

He decidido hacérmela en Barcelona esta vez. Me la voy a jugar a un cambio de pauta. No a que me ajusten dosis, desde que el cóctel funcionó o empezó a hacerlo a eso de otoño de 2004, más o menos, quiero recordar ahora aunque de "el recuerdo" de la época en la que estuve muy mal pero bajo tratamiento al cual mi cuerpo era reticente, hablaré en otro post.

Jugármela a un nuevo fármaco, al menos, pedirlo. Quiero saber, aunque eso me devuelva a ser conejillo de indias, si podré vivir con menos efectos secundarios. Que se saque algo fashion de la manga, si ello es posible, porque lo que tomo ya funciona en mí y es todavía objeto de estudios que le colocan cada vez más en una posición alta en cuanto a una eficacia que yo misma reconozco.

Que sea el psiquiatra que poco a poco construyó mi cóctel quien valore si puede cambiar en algo el "si funciona, no lo toques" para que mi calidad de vida aumente. Cambio de fármaco también es jugársela a efectos secundarios peores. Como suelo decir, "doble o nada", eso intentaré y si "el mago" no me lo concede, obedeceremos.

Nunca toleré bien los efectos secundarios, desde el principio.

http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/120501-dos-enfermedades...-o-mas.php

Es muy molesto, y no sólo para mí. No duelen, sólo atontan o dejan entumecidas las piernas, nada grave, una vez te acostumbras ya no a la molestia sino a la impotencia, incluso la fatiga crónica. Asumir que los tienes, vale, ya lo he asumido, pero también eso hace que la hipocondría les deje un espacio cada día tras cada toma.

No puedes hacer grandes cosas bajo efectos secundarios, y si te ve alguien, te ve cara de estar dormida, atontada, ENFERMA. Ahora me preocupa bastante esa imagen externa, que hace no difícil sino directamente imposible el que mi entorno olvide que tengo una enfermedad. Afortunados los que se levantan con energía y ni siquiera sufren un ligero mareo. Yo opté porque el temporal pasara sin autocompadecerme, tengo más horas al día para hacer cosas.

Los efectos secundarios ahora son más benévolos, pero siguen ahí. Creo que estoy recuperando capacidad intelectual, que "la nube" es más ligera sin que se me dispare la mente. Sé que si no tengo sueño, ahora las pastillas no me harán dormir, cosa que me fastidia porque hace casi tres años estoy acostumbrada a tomármelas y ser desenchufada hasta el mañana. Ahora puedo ir sonámbula, drogada, "borracha", por la casa, lo que no me hace ninguna gracia.

Estoy tomando nota de estos pequeños cambios, en realidad, grandes. Me observo con descarada hipocondría. He vuelto a escribir un cuaderno, cuándo me levanto y acuesto, a qué horas se me pasan los efectos secundarios, o tengo un bajón, o me da algo de angustia, o salgo a la calle, y cómo tengo el ánimo. Todo para cada día. Todo para tener un patrón en mano, material para que mi psiquiatra valore, un mes real anímico y no lo que yo pueda contarle "de memoria".

Empecé a escribir en este cuaderno a principio de junio bajo sospecha de una subida estacional (desde el 4 de mayo, donde en un post listo posibles síntomas: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/050401-hipomania-senales-prodromos-y-sintomas.php ). Confirmo y me confirman que no estoy subiendo, al contrario casi. No me siento deprimida ni triste pero sí reconozco hábitos depresivos en mí, y la angustia llamando a la puerta cuando hago algún esfuerzo por mínimo que sea. La angustia, mi espada diaria. En el cuaderno hay alguna toma del extra pautado, no a diario pero ahí está, por ejemplo hace dos domingos: dos horas por la tarde, sin motivo alguno ahí estuvo la ansiedad en mi pecho atenazándome.

Problema en la pauta con el tema ansiedad: sigo tomando benzodiacepinas. No las quiero, en su día abusé de ellas, tomaba muchas más de las que tenía pautadas, antes del diagnóstico cuando no estaba bien y no sabía con qué mitigar mi malestar. Eso es una mancha negra de las gordas en mi historial.

No las quiero, he tenido dos crisis por "mono" cuando me he quedado sin benzos por descuido fatal (sin saber sus consecuencias) o cuando las dejé en su día cuando las tomaba en dosis altísimas y me dio el telele maníaco. No quiero pastillas que me conviertan en una drogadicta, en la yonki que soy, que me mantengan ahí: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/112801-yonki-de-compras.php

Esto está en la mesa del psiquiatra hace tiempo, pero la ansiedad al parecer tiene pocas opciones, o las que hay ahora no me convienen, decisión que no puedo hacer sino delegar en quien sabe porque si sigo tomando benzos, aunque ahora menos, será por algo.

En abril el psiquiatra me habló de una depresión subclínica. Si a eso hay que atacar, pues hay que hacerlo. Me siento bien de ánimo pero también sé que muchos días la ducha se cansa de esperarme, o mi estómago se resiste a comer. O que no salgo a la calle porque sí. He dicho aquí muchas veces que me falta mucha rehabilitación, y que me cuesta mucho, que los hábitos van y vienen, sueño-comidas-paseos-aseo-actividades, vida normal en suma, vida que todavía reconozco no es así y el día que lo hago todo, es raro y suelo acabar exhausta, con el previsible bajón esperando como factura a un esfuerzo que muchos lectores tomarán por nimio, pues yo misma lo hago: antes no me costaba en absoluto hacer lo que ahora es un reto constante.

Me siento bien de ánimo y eso es algo que no puedo medir en una escala del 0 al 10. Ahora mi ánimo no es el que como bipolar I "de antes" identificaría como tal: el estar algo subida. Sé cuándo tengo momentos de esos, y sé que son momentos, igualmente cuando bajo por un momento a la soledad y tristeza de la depresión. El ánimo en su sitio actual, es un ánimo de sobrevivir en esta vida que de alegre, no tiene demasiado. Y si en otra época fue algo alto, la vida tenía un color que no era el real, y la familia te lo recordaba, que no vivías en este mundo ni aceptabas sus obligaciones y servidumbres más allá de fichar en el trabajo.

Posible fatiga crónica debido a efectos secundarios. Hay quien la tiene diagnosticada y eso no le impide hacer un esfuerzo para moverse. Yo tengo la voluntad en algún rincón de alguna maleta, esa palabra para mí es como decir "vida extraterrestre", no tengo fuerza de voluntad para obligarme por cojones a hacer las cosas, y lo triste, a veces el obligarme abre la puerta a la angustia y a un bajón. Estas son las cosas que han de mejorar en mi vida.

Borrador para la ITV, esto es lo que me sale "a bote pronto" y lo que le contaría al psiquiatra, más o menos. Pero lo voy a acompañar de textos concretos, esa libreta y alguna que otra carta o fragmento de mail incluso, ya lo hice con anterioridad. Quiero anomalías con fecha y hora. Quiero que valoren meses, y saber si es posible que en los meses siguientes algunos problemas remitan, a base de pastillas o de otras medidas, que suelen ser órdenes disfrazadas de recomendaciones.

Porque estoy bien de ánimo como dije, me siento viva para empezar, en esta puta vida, pero todavía estoy recuperándome, tan poco a poco, con tantos avances y retrocesos, que a veces resulta muy duro seguir adelante. Cuando te estrellas contra la ducha por ejemplo, la ducha no engorda y eso lo dije yo hace tiempo (quedó como slogan), y ahí sigue la ducha llamándome, y no la visito a pesar de haberla obsequiado con geles de baño de fragancias invitadoras. ¿Tiene algo que ver el que mi pelo se desintegre cuando lo lavo? No soporto esa caída que se acentúa tanto en verano.

Sé que estoy bien o mejor gracias a un arsenal de miligramos diarios. No pediré tomar menos medicación, si eso es lo que me mantiene en un estado donde si bien no estoy demasiado satisfecha de mi vida cotidiana por esos hábitos inestables, gozo de estabilidad anímica, y oscilo como el resto de los humanos entre la alegría y la tristeza ante estímulos concretos, y me cambia el humor como a casi todas las mujeres cuando tienen la menstruación.

Tres años son muy poco tiempo. Va a casos, también, y al parecer el mío evoluciona bien, menos mal que eso te lo dice un terapeuta. Creo que de momento, este blog sigue teniendo futuro.

***

Mayo 2003

Mayo 2003

Este o esta joven se lo pasó bien en mayo de 2003. Yo no descubrí a Goldfrapp hasta este otoño... Pero fui a ver "X-Men 2" antes de desaparecer del mapa.

Por fin acaba este mes, y con él se cumplen tres años del principio de mis andaduras bipolares.

No fue el principio, ni el final, sólo un pico hacia arriba en una gráfica que se salió del papel.

El otro día Josep me saludó y yo ya creía que no se acordaría de mí, a cuánta gente conoce este hombre, y cuánto tiempo ha pasado.

Imagino la tormenta que llegué a desencadenar sólo por el eco.

Era pura rebeldía, yo no quería estar en "un club que admitiese a miembros como yo".

Se volcaron en ayudarme. Y aquí estoy, sin ellos no hubiese sido posible ni empezar a tomar la primera pastilla, y saben quienes son. Demasiados para citarlos, saben que cuentan con mi eterno agradecimiento.

Antes de mi "presentación en sociedad" estuve maníaca cinco días o más, sin dormir, y la angustia atacando con tanta fuerza que llegué a llamar dos veces al 061 convencida de que no era otro ataque de pánico sino un infarto de verdad. Ahora sé que llevaba encima un mono de benzos, las había dejado después de comerlas como sugus, no hacían nada, nada hacen a quien necesita antipsicótico intravenoso pero no sabe todavía que existen.

Malos tiempos. Ahora, recuerdos que forman parte del recuerdo global del proceso que me ha llevado hasta aquí.

Junio no fue bueno, julio tampoco, agosto catastrófico... septiembre y octubre, mudanza a casa de mi madre. Episodio mixto, ciclo a depre, mixto, ciclo a hipo, y mixto (en un continuo con pocas fechas claras, sí en mi historial) hasta el 2005, desaparecida del mapa. Ahora sé quién es Goldfrapp, y a veces veo alguna película de esa época, es que "no estaba", ni quería estar.

"Born, born to be alive...." Sobreviví al pensamiento del suicidio diario.

TODO PASA.

Pero no hay que olvidar el pasado, lo guay del TB es que puedo volver a, por ejemplo, mi mayo de 2003, en viajes cíclicos e incluso programados, si los alimento con alcohol por ejemplo, y si no, lo dejaremos en "viaje sorpresa", esta empresa es muy pero que muy generosa, es la propia vida quien le da excusas perfectas que en fino llamaremos detonantes. Y el viaje será en el expreso si no llamo al psiki al síntoma número 2,5 de estar en ese camino, que no es al concierto de Goldfrapp.

Nadie está a salvo, yo de momento no he vuelto, pero sólo llevo tres años desde la última, y también la primera reconocida. 

***

Un abrazo, estimado Valpro. Mi alma te acompaña.

Un invierno más... y por fin brota el jardín

Un invierno más... y por fin brota el jardín

Agradezco que en la lista de diagnósticos que poseo no se halle la alergia al polen. Corren nubes enteras por Madrid y hay quien lo está pasando muy mal. Es una putada desde luego, si acabas de una depre, empalmar con eso.

Pero por fin salió, para no irse en meses, el sol.

Buenas noticias de una amiga bipolar. Se ve ya con más fuerzas. Ha pasado, cómo no, el invierno en depresión.

Y asoma, germina, y con los ojos todavía entreabiertos, empieza a respirar el aire de su jardín.

Empieza a llamar ya a sus amigos. Lo celebramos.

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He encontrado una carta fechada el 23 de marzo, en un momento bajo, que envié a un amigo. El continuo cielo gris me tenía ya a puntito... y mi cóctel de pastillas, a raya.

Tristeza, sí, bien me lo has razonado, mis mails destilan tristeza porque se puso y ahora otra vez se ha puesto a llover, esto ya puede con mis nervios por mucha falta que haga esta lluvia, si cae a cuatro gotas la media hora puede llover todo el año para llenar los pantanos, coño.
Lumbago, el lumbago me recuerda a cómo empezó el lumbago y no sé si reír o llorar.
No me quejo, he hecho muchas cosas hoy en casa, de las que tenía pendientes y nunca veía el momento "mental", porque tiempo desde luego tengo.
Saludo a mi portátil (informe: sin avería, esto es de .....) ya en la cama, con la esterilla puesta. No he instalado office todavía pero sí el programa para bajar canciones, a mi moral le hacía falta algo de Tina Turner y eso estoy escuchando, su compilación de éxitos recién bajada.
Hoy he hablado con dos amigos por teléfono, la gente se acuerda de una de vez en cuando como yo de la gente, sólo que las llamadas desde fijo me salen gratis y el móvil, al móvil le tengo puesto un candado.
Definitivamente no voy a Barcelona, ya veremos en mayo o junio, que es cuando puedo inestabilizarme al alza, sólo por tener patrón estacional.
Hacía 20 días que no escribía en mi diario, será por cosas que hayan sucedido, pero claro, las expreso de forma muy distinta a lo que puedes leer aquí. He escrito algo, estoy contenta. Ya ves, me conformo con poco, en el fondo, aunque el Todo de nuestros deseos pueda hundirnos la moral.
Es jueves, es hora de planear un fin de semana. Sola, a solas con la lluvia y con las películas (...).
Sonreiré cuando salga el sol y todavía no atormente mi epidermis, eso está más que claro.

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Se acabó la tristeza, ahora sale el sol que tanto necesita nuestro cerebro para todos y el campo está sembrado de hierba verde, amapolas y margaritas, un despliegue de color mental que demasiadas veces no es posible concebir en estos inviernos interminables.

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No me pasa nada

Sólo quiero hablar con alguien en este planeta que no tenga trastono bipolar o sepa que yo lo tengo.

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¿Niña bipolar?

¿Niña bipolar?

Voy tomando nota. De vez en cuando, viene un recuerdo del pasado, de la adolescencia. He retrocedido algo en el tiempo desde la serie de los tres "Insomnio raro".

11 años, calculo. Una crisis de una tarde, no pude ir al colegio.

13 años, otro episodio, acontecimientos familiares. Y antes, antes también hay recuerdos como el de los 11 años, que en su día destapé cuando hice una revisión de mi vida en plena manía. Todo esto está en mi historial y ha sido objeto de mi terapia, también.

Mis padres creen que fue a los 15. No, a los 15 igual nos dimos cuenta todos, pero no hicimos nada. Qué se hace con un estado de ánimo raro, esperar a ver si se le pasa la neura a la niña, "la edad del pavo", la siempre difícil adolescencia. Ese verano fue hipomaníaco, y lo sé porque estuve un día con depresión. Esto me sigue ocurriendo todavía, si le doy mucha marcha al cuerpo acabo "pinchando" de repente un día entero.

No me equivoqué al principio del blog, esto me ha acompañado toda la vida.

Niños, niños, no sufráis, ahora los profesores detectan anomalías, hay centros donde incluso hay un psicólogo. Qué falta me hubiese hecho a mí un psicólogo entonces, de niña. Pero yo no sabía nada, sólo que el estudio me apartaba de mis problemas. Dejé el deporte para estudiar más horas, cada vez "apretaban" más con los deberes. Y recuerdo con pánico ahora una crisis en casa de un vecino que intentaba ayudarme con unos problemas de matemáticas que no entendía porque había faltado a la clase. Esa tarde exploté y me puse a llorar, qué verguenza hacerlo en una casa que no es la tuya. No sé qué pensarían de mí, qué más me da, me importa que tuve una crisis nerviosa y que me calmaron como a una niña pequeña, no podía parar de llorar, algo desproporcionado, demasiado, al problema real, como tantas otras veces.

No imagino ni quiero imaginar una vida diferente, con un diagnóstico infantil. Sólo va a haber alguien como yo en el mundo y es la suma de todo lo que ha vivido. Al lado de un cerebro juguetón, a veces muy maligno. Es el mío, y estaba desequilibrado en su interior, y nadie lo sabía.

Ahora me estoy comiendo todas las pastillas que no tomé esos años, y si lo pienso, muy a gusto, porque no quiero más sorpresas a posteriori.

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P.D. Un enlace sobre niños y salud mental: http://actualidad.terra.es/sociedad/articulo/entre_10-15_ninos_padecen_problema_874295.htm 

La manía, ¿tiene color?

La manía, ¿tiene color?

El color de la depresión está claro y consensuado. La depresión es gris o negro.

Pero tengo serias dudas sobre el color de la manía. Hoy he leído algo curioso: hay quien dice que es rosa. La eufórica. No me lo creo, en hipomanía la vida tiene todos sus colores, más intensos que nunca. En mis hipomanías. En la manía que tuve, más bien todo era psicodelia, a la manera del reproductor de w.media.

La disfórica, ausencia de euforia, también llamada episodio mixto, quizá tenga todos los colores.

Ayer, cómo no, en consonancia con mis ciclos hormonales, apareció el vértigo.

No tenía color, el abismo no tiene color, o no soy capaz de verlo, y he estado veces ahí...

Le pegué una leche con una pastilla, adelanté la toma de la noche, y se largó. 

***

Cura de sueño

Cura de sueño

Hacía demasiados días que no dormía bien, me despertaba a las 4 o como mucho 6 horas de acostarme, y ayer ya no me aguantaba, tuve un día "mixto" casi, y de nuevo me puse en guardia.

Había cambiado la cama de lugar en la habitación, para aprovechar mejor la luz. Pero ha sido un desastre, y a ello atribuyo el no haber dormido con la calidad ni cantidad requerida en los últimos días. Ayer casi recé para que funcionase el que de nuevo la cama volviera a su lugar original.

Y me he levantado a las 8.30, ha funcionado.

Y sigo teniendo sueño, quizá el cuerpo me está pidiendo una cura de sueño.

Sin sueño, el cerebro se queja pronto, y me estoy-estaba ganando un episodio a pulso. Además, el sueño no me faltó ni en episodios de hipomanía, otra cosa son los insomnios puntuales.

Más tranquilidad y buenos alimentos. Si no contesto al teléfono, estoy durmiendo.

***

Hipomanía: señales, pródromos y síntomas

Hipomanía: señales, pródromos y síntomas Veo venir la espada, sé que se avecina un loop y subiré. El año pasado lo hice, fue el primero en el que pude fijar un patrón estacional. Este otoño he bajado algo, confirmado ese patrón. Por tanto, ya sé qué va a pasar.

Ya tengo las tarjetas de crédito limitadas. En hipomanía se gasta mucho dinero, en cosas necesarias que de repente se convierten en imprescindibles, y en cosas caprichosas que de repente son necesarias.

Y no me puedo permitir el coste económico de una hipomanía, para empezar.

Estoy alerta, lo están otros, ante mis síntomas localizados hasta la fecha. Algunos son pródromos, es decir, síntomas de futuros síntomas, señales que ya apuntarán inequívocamente a que ya estoy lista para un cambio de pauta.

- Verborrea: hablo más y más deprisa.

- Sociabilidad: en aumento, no caben días solitarios y me las apaño para quedar con gente aunque sean conocidos de segunda.

- Teléfono: usarlo constantemente. Ahora está casi de adorno.

- Escribir: mucho. Horas al día.

- Viaje, lo más seguro a Barcelona. Si decido ir al extranjero, ya es muy mal asunto.

- Comprar libros, aunque sean de un euro, en la Cuesta de Moyano o el Rastro. El “no tengo nada para ponerme” en cuestión de ropa, para mí hasta la fecha ha sido el “no tengo nada para leer”.

- Romper las rutinas por todos lados. Trasnochar. Salir de noche. ¿Un cubata?

- Cabeza inquieta a la que le rondan muchas ideas y proyectos. Me los aprobarán todos, si los hago públicos, y me tocará mojarme y trabajar –siempre voluntariamente-, lo que puede repercutir en mi salud.

- Ansiedad.

- Temeridades tales como apuntarme a un gimnasio. En mi caso, sería insólito e impropio de mí, y por tanto, una señal.

- ¿Enamorarme?

- Me sentiré poderosa. Tanto, que querré dejar de fumar, como otras veces. Que me lo quiten de la cabeza o me iré por las nubes a lo bestia, cosa que ya me ha sucedido.

Ahora sé que de presentarse estos síntomas, habrá que aplacarlos rápido con un sencillo cambio de pauta. Siendo tan evidentes como la verborrea o el uso del teléfono, creo que yo misma me daré cuenta. Si no, otros lo harán por mí muy rápido porque se nota y mucho, y no me interesará estar subida por mucho que me guste.

La hipomanía es un episodio de gran inestabilidad, y si se mantiene puede conducir a un episodio mixto, por ejemplo, y esto me ha sucedido ya, este ciclar, por lo que prefiero la acción del año pasado, plancharlo rápido, que me colocó de nuevo en la línea, esa línea tan delgada que tanto me costó pisar y ahora, aunque me joda, debo vivir en ella, y lo más seguro, en una depresión subclínica, porque nada es lo que era y se echan de menos demasiadas cosas, entre ellas, a ti mismo, y pareces ser “tú” de nuevo cuando subes a hipomanía, afirmación falsa, ese no eres tú sino la enfermedad atacando, seduciendo.

Los posibles síntomas, y cada uno tiene los suyos aunque algunos son de manual y muy frecuentes, están ya listados. Seguro que me dejo alguno. Pero sí sé cuándo la cabeza me funciona “como antes”, de eso me doy cuenta yo sola porque se derivan muchas acciones o mucha angustia por no poder hacerlas.

Espero el subidón en pleno verano, quizá antes, en junio. Y será mejor que me declare en "ingreso domiciliario" a la espera de que la medicación me aplaque y devore todos los libros a mi alcance. Y que salga a la calle a las 8 a.m. cuando sólo se puede comprar pan y el periódico. Pánico me dan ya los kioscos, con tantos libros y DVDs.

¿Os puedo preguntar a dónde os lleva o os ha llevado la hipomanía? Yo estoy cada vez más convencida de haberme casado ahí, en la parra de aquella canción de Roy Orbison...

Vértigo II o Episodio mixto II

Vértigo II o Episodio mixto II

Arriba, de repente te hundes, abajo, gritos, curvas, no puedes ponerte de pie, siempre hay movimiento y por tanto notas un desequlibrio muy molesto, el abismo está demasiado cerca y puedes caer, te desdibujas, notas la desintegración, y lanzas la llamada de auxilio ¿estoy solo aquí?...

VÉRTIGO.

Mental.

http://www.youtube.com/watch?v=L8hIFZ5ilto

(subtitulado)

No había visto este videoclip, y muchos fotogramas han puesto imagen a mis pesadillas vividas en tiempo real en episodio mixto.

Es necesario tener banda ancha para verlo, y seguro que muchos ya lo conocéis. Os invito a visionarlo desde la mente, que sintáis ese vértigo y esa desazón, y a la vez ese poderío por así decirlo, esa energía, y que no lo atribuyáis a consumo de nada, la mente es capaz de crearlo. Un infierno, y tú sentado o en la cama, y no se lo digas a nadie...

No sé qué me hubiese parecido en su día este vídeo. Sé que sentía vértigo, la montaña rusa es implacable, y sentía muchas cosas que he revivido en ese metraje. Sí, la montaña rusa que padecí se parece o se aproxima a cosas que allí he visto. No era tan bonita, claro, este vídeo es un buen trabajo y la letra la colgué hace tiempo.

Si alguien llega a tener la sensación de estar viviendo dentro de ese vídeo, que tu cabeza viva en ese lugar, sabrá por qué no quiero volver "ahí". No eran las 24 horas, bajaba a la calle a por tabaco y hacía otras cosas aparte de escribir. Fueron muchos meses con momentos como ese videoclip de U2, menos mal que eran momentos que ya han pasado. Porque daba mucho, mucho MIEDO, ese vértigo. El abismo estaba ahí y el desequilibrio y la desintegración llevaban al abismo, más MIEDO, ¿cómo se sale de "ese lugar llamado vértigo"?

El episodio más jodido del catálogo bipolar, afirmo.

***

EEG

EEG

Un electroencefalograma, sí. Fechado el 12 de abril de 1989.

INFORME E.E.G.

EEG fundamental dentro de los límites fisiológicos si bien acusando una tendencia de los ritmos fundamentales a la morfología alfa irritativo cuya incidencia incrementa durante la activación por hiperpnea acusando la estimulación luminosa intermitente una fotosensibilización por hiperexcitabilidad mesodiencefálica.

No se han observado alteraciones de significación irritativa de expresión focal ni dufsas de carácter paroxístico.

IMPRESIÓN: Alfa irritativo con manifestaciones de hiperexcitabilidad inespecífica mesodiencefálica.

***

Sólo saqué en claro que era fotosensible y debía llevar gafas de sol. Ahora lo leo de nuevo, me entero de un carajo (me lo han traducido, es "normal", no hay patología pero hace quince años que buscaban algo) y me da mucho morbo eso de "Alfa irritativA", es para ponérselo de nick, vamos. 

Notas para el psiki I: pesadillas y pastillas

Ayer, menuda juerga nocturna me pegué. Y hoy, uno de esos días de los que prefieres que no hayan existido. He escrito mucho tiempo, pero estos dos fragmentos voy a conservar para que los lea mi psiquiatra:

Me acosté con una duda importante sobre el TB, y tomé nota mentalmente para preguntárselo a mi psiquiatra. Quiero saber si es anecdótico que en mi familia la enfermedad mental se haya presentado en tercera generación en las dos mujeres. No por generación, sino por sexo. Porque X. afirma que en la suya, sólo ha salpicado a los hombres. La enfermedad mental es algo tan frágil, hasta la madre de A. está deprimida por cuidar ahora de su marido diagnosticado, que le hizo la vida imposible hasta el año pasado cuando le ingresaron por primera vez. Hay que educar a las familias para que no caigan, por bien propio y ajeno. Bastante tiene uno con lo suyo para además cargar con la culpa de contemplar las caras de su familia, que al mirarle se vuelven sombrías (...)

(... relato de las pesadillas...)

Me tomo el café y no sé si tomé la pastilla en ayunas. Estoy harta de las putas pastillas ya. Ayer tiré tres blísters. Sí, ahora recuerdo, también he soñado con pastillas, con benzodiazepinas, primas hermanas del alcohol, con emborracharme con ellas. Con ir a un concierto con K. y ver de nuevo esos medios litros de cerveza correr y correr, y al final decidirme por uno, a la mierda todo, estoy harta de estar lúcida y esta mañana apenas me han hecho efecto las pastillas. Sé que me espera un aumento de dosis, por fin mi cuerpo resiste los efectos secundarios si duermo bien, pero ahí está la angustia que no hay pastilla que domine. He necesitado tomar aire antes de retomar este documento, pesadillas de día y de noche. La última del día, tomar esas pastillas. Quiero ser normal, quiero ser normal, no quiero seguir tirando blísters, quizá ese fue mi último pensamiento antes de morir y que en mis sueños resucitase un montón de gente que ya está en mi olvido, algunos de los que sólo me conocieron en mi permanente hipomanía, efecto secundario de todos los antidepres que me hicieron tragar esos años.

Me encanta Madrid, aquí no me suicido.

A la mierda, ya me he cansado de pensar y recordar, quiero dormir y no puedo, y quiero dormir y tengo miedo a más pesadillas. Pero no tengo ganas de vivir otro día gris.

***

Qué momento de debilidad, y qué humana me sentí, por qué lo último que hago antes de dormir es tomar pastillas y al levantarme lo mismo, la respuesta es por cojones y a veces te cuestionas eso aunque no puedas, porque lo tienes claro pero la mente se rebela hasta sus extremos.

Como no salga pronto el sol para quedarse, me rayo en serio. Quizá me vaya por ahí la semana que viene, creo que será lo mejor, después de que me vea el psiquiatra.

10 de septiembre 2003: aprendiendo a volar sobre el Abismo

10 de septiembre 2003: aprendiendo a volar sobre el Abismo

"Estoy cansada de que mi mente se comporte como una montaña rusa que descarrila de vez en cuando. Tengo crisis de angustia diarias. Las nocturnas ya son de vértigo, y no entro en detalles.

Os agradezco el esfuerzo por animarme cuando me pasa, pero sabéis que no van por ahí los tiros. Van porque la medicación empiece a hacer efecto. A ver si es verdad. Tengo hora concertada ya con el psiki esta semana, no os preocupéis.

También dijo Nietzsche que a quien no quiera aprender a volar, hay que ayudarle a caer. Con un par, cuando estamos ante el abismo. Da mucho miedo volar pero aquí no tiene que tirarse nadie, ¿a que da más miedo ese solo pensamiento? Pues a volar y a cruzarlo, no era tanto el esfuerzo, decimos después. Y os ponéis una canción de Pink Floyd que se llama “learning to fly” para eso. Podemos, que no nos venza el pánico. A resistir, como las malas hierbas del jardín, jeje."

 

***

Hoy he encontrado este escrito. Lo colgué a las pocas semanas de estar diagnosticada y bajo tratamiento.

Acababa de empezar, y me dieron muchos ánimos, ánimos que yo misma tenía, porque o los tenía o caía al "Abismo".

Nocturnos

Nocturnos

He vuelto a los Nocturnos de Chopin, al parecer es lo único que mi ansiedad soporta.

Hoy me he enterado de que la ansiedad provoca más salivación, y ésta, más gases. Curiosidades, pero que te explican cosas que te pasan y no te habían sucedido antes.

Hoy he comprendido que el bisturí del que hablaba hace días no podía dármelo mi psiquiatra. Eché de menos a mi psicólogo. He actuado por instinto de supervivencia. En depresión eso no existía y así lo relaté el 12/12/04. Se demuestra que ahora ya lo tengo.

Necesitaba un machete, directamente, y abrirme yo sola camino en ese jardín lleno de malas hierbas que se había convertido en una selva en mi mente.

 

"Te he puesto en una balanza. Gana mi salud mental"

He asumido que no es egoísmo. He asumido que no puedo ayudar a quien no se ayuda (y este debate interno es el que ha originado los posts sobre las pastillas). He reflexionado sobre la amistad que me une a algunas personas. La balanza no miente, y hay gente que definitivamente tiene un lugar en mi corazón, incondicional, y otra que no lo merece, y otra que lo tiene pero si se lo dejo, lo hago a costa de mi salud mental.

Se dice a sangre fría. Se dice después de una crisis que mi psiquiatra de nuevo ha conseguido abortar, y pintaba mal esta vez, la locura estaba cerca y me asusté, lancé el SOS discretamente. La ansiedad ya empieza a remitir. Se dice cuando el temporal ha amainado y una ha sobrevivido, y da la bienvenida al oleaje tenue. A la noche que seguirá reparándome gracias al sueño.

Con la ayuda de mi psiquiatra y de mis amigos. El procedimiento ha funcionado, y se ha comprobado que estoy entrenada, y que tengo amigos, los que no te sueltan de la mano, los que se tienen con los dedos de las manos, ahora mano.

Mi nocturno favorita es el 12.

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199X-2002: Dos vidas I

199X-2002: Dos vidas I

Le conocí y me caló de inmediato. Yo ponía mi cara de niña buena y seria, que la tengo, pero él adivinó que detrás de eso había algo más. 

Efectivamente, llevaba una especie de doble vida, tanto es así que mi vestuario cambiaba radicalmente, y mis actividades, también, sobre todo las relativas a la “fiebre del sábado noche”.

Lo sabía desde hacía tiempo. Una vez un jefe fue a tomar una copa a un bar musical y me encontró desmelenada, bebida, y tomándome las confianzas que las reglas de la noche permiten. Ese lunes, cuando entré en su despacho de nuevo disfrazada para el trabajo, me pegó un repaso de arriba a abajo, y no pudo evitar decir algo así como “quién te ha visto y quién te ve”, lo cual me incomodó muchísimo porque enseñar mi cara no de niña mala sino más bien pícara y alegre, y desde luego muy desinhibida con las copas…

Supongo que sin querer me fui adaptando a lo que mis dos polos querían. Uno sólo olvidarse del mundo exterior en ocho horas o más de trabajo, el otro era bailarín saltarín y hacía locuras, tonterías inocentes que, de haber sido hombre, quizá hubiesen acabado en algún puñetazo.

La cena-fiesta de navidad de mi última empresa era eso mismo pero así concebido y consentido, es decir, los jefes sabían que estábamos todos quemados, de lo duro del trabajo, de no tener vida privada por las horas extras. Y nos compensaban con una barra libre y una pista de baile de la que no salía casi nadie en condiciones de ser puntual al día siguiente. Aquello era un desfase de los gordos, todos los camisa-y-pantalón de vestir desmelenándose. Adivinad qué hacía yo… acabar con mi reputación. Al día siguiente, pero claro, “era el alcohol, eso nos pasó a todos…”, y esa fiesta era como un secreto a guardar, un oasis en ese gris interrumpido diariamente por sirenas rojas de alarmas que ponían a prueba nervios de acero, es decir, que estábamos bajo un estrés permanente.

Ahora tengo más bien cara de niña buena y de no haber roto un plato, y sólo a veces pongo una mirada de las que atraviesan “¿no te crees lo que te estoy contando?”, y esa mirada dura me pertenecía en mi vida gris, seria y a la vez contundente.

”I love the nightlife” de Alicia Bridges (canción famosa o recordada por la película “Priscilla reina del desierto”), ahora suena en mi reproductor. Ese era el espíritu más o menos, acababa la semana laboral de conducta y vestimenta formal y esta criatura abría la caja de bisutería, y se enfundaba sus Levi’s negros cuando no sus pantalones de cuero. Muy inocente, ir a bailar, pero era mi vía de escape, ese día o esas dos noches (el domingo no existía, claro) me daban fuerzas para afrontar otro lunes.

Echo de menos muchas cosas, y debo reconocer que las noches de “gloria” ya han acabado, porque he bailado demasiado (eso adelgaza, desde luego) y porque mis pantalones de guerrera han sido jubilados por cambio de talla. Y porque también he cambiado en estos años, desde que dejé de salir a lo destroyer (y era una santa, rara vez iba a un after, quizá ya llevaba suficiente alcohol encima) ya se pierde no sólo el hábito como costumbre sino el hábito gestual, entendido como esa actitud de comerse el mundo tan propia del otro extremo bipolar, esa seguridad, ese pasar de todo (tomar antidepres y alcohol, qué más me daba), fruto también de la frustración semanal. Qué triste que uno tenga que emborracharse para aceptar que el resto de la semana tiene algún sentido, como en aquella vieja película, Donna Summer era la reina del “Por fin ya es viernes”, una película mediocre pero significativa.

El alcohol hacía de mí una maníaca, y lo he comprobado más tarde, no sólo embriaga sino que me hace subir, y por eso seguramente bebí en depresión, se dice que se toma como un sustituto de ansiolítico y yo lo tomaba para euforizarme de paso. Es difícil, mucho, cuando has dejado lo que te desinhibía, cuando la noche te ampara y puedes dar un nombre falso incluso… Dejar de salir de noche, sólo te queda ya pisar el día y decirte: y ahora, ¿de dónde saco los “beneficios” de esa noche? Conozco más gente que se siente, digamos, algo aturdida también en este sentido. De día las reglas no nos las sabemos, es así de duro y desconcertante.

Vivía en los dos polos, pisándolos semana a semana. Era mi forma de vivir. Ya dije en el post de bienvenida que esta enfermedad lo era. O ciclas de un extremo a otro por culpa de los neurotransmisores estos averiados, o tienes un rincón oculto, una bestia maníaca dentro que ha de salir, porque es parte de ti. Esa ha sido mi forma de vivir “a lo bipolar”, la mía, otros tendrán otras historias que nada tengan que ver con el hard rock.

Sé que la llevo dentro, la bestia maníaca, aunque ahora mi yo entero esté más estabilizada y mi vida anímica sea del color del día y no del de la noche. Sé que de vez en cuando se manifiesta, aunque la medicación la tiene muy a raya, sólo espero que sea cierto lo que yo me digo a mí misma, que ahora la controlo y la disfruto, porque estar en euforia, ahora sin alcohol, sigue siendo algo que no niego, me gusta.

He roto muchos platos en esta vida, consciente o inconscientemente. Espero no romper  ninguno cuando asome la bestia, ese es el control que creo tener sobre ella. Acude muy poco porque tampoco la llamo, porque la temo. Me gusta y la temo, toma ya otra de extremos.

Mi forma de vivir es lo que está cambiando, se trata supongo de encontrar un equilibrio donde no cese la actividad para no caer en depresión (tres semanas de trancazo y convalecencia tosiendo ya me depositaron en el no salir de casa), y donde hábitos sanos (no vale vomitar a las 6 de la mañana, para entendernos) con el tiempo te hacen dejar de desear ya o controlar ese instinto de huída de la vida real. Por suerte, ya dije que había bailado mucho, y puedo hacerlo más, pero a mi edad creo que debo buscar otros intereses y la noche ya está muy vista, y temida también, cuando miro atrás y me repito eso de que ser “el sexo débil” me salvó de alguna, pero también era capaz de ir sola de madrugada, riesgos. Recuerdo un paseo hacia casa, ya había amanecido y yo caminaba a paso rápido silbando “Strangers in the night”, casi bailándola, mientras los vecinos correa en mano y perro me miraban, y juzgaban seguramente bien.

Continuará.

***

Control de los impulsos y cambios de opinión III: la resaca y el camino

Control de los impulsos y cambios de opinión III: la resaca y el camino

Interesante el hecho de que ayer me levantase con "demasiado" buen pie, sin notar efectos secundarios. Interesante que estuviese activa durante todo el día, incluso con humor para ir de rebajas y enfrentarme al "no tenemos tu talla" y a un espejo que maldigo cuando mi silueta no se ajusta a una prenda que me gustaría formase parte de mi armario. Más interesante todavía, que por la noche me entrase la crisis "cambio de opinión", y un insomnio que fue necesario para escribir/reflexionar. Lo interesante es que me levanté con un pie y me acosté con otro, así son las cosas a veces.

Me tomé las pastillas muy tarde, me fui a dormir muy tarde, y por suerte también me he levantado tarde, a las ocho horas justas. Pero el sueño no tiene la calidad requerida si duermes a deshoras, por tanto me he levantado no con efectos secundarios, sino más bien con una resaca por haber dormido de día, por haber roto una rutina muy importante para mi salud mental. El sueño es fundamental, tenerlo regulado, para "mejorar", porque de tenerlo caprichoso, dormir durante el día y vivir de noche, etc, se resienten las neuronas y puedes desequilibrarte. Uno de los secretos a voces para mantener el equilibrio, por tanto, es dormir bien. Y si digo perogrulladas, me perdonen Vdes., es la resaca.

Ayer estuve escribiendo mucho tiempo, y eso tampoco me conviene a según qué horas. He aprendido que a las 23 h he de parar actividad tanto intelectual (escribir lo supone, leer no tanto) como "interactiva" (msn, teléfono) para relajarme, para preparar el sueño. Es buena hora para darse un baño, por ejemplo, o para escuchar música tranquila, para relajar esas neuronas y que la medicación haga el resto, de forma que a medianoche esté dormida sin problemas ni tensiones y de esta forma, asegurar un sueño de calidad, aunque a las 8 a.m. no sea persona, pero soy persona andante al menos.

Me he levantado con la decisión de ayer más madura, de forma que quizá no necesite pedir hora al psicólogo. El problema es la culpabilidad del cambio de opinion, y tengo tiempo para trabajarla por mí misma, porque tengo las cosas claras en ese sentido: lo primero es mi salud mental. La balanza que compré ayer (es de los chinos, tan amable que te quita tres kilos) arroja inequívocamente dos cosas: 1) que he perdido peso, confirmado en el probador de lal tienda, 2) que no puedo permitirme un camino que me va a hacer daño a medio plazo, en términos de salud mental por supuesto.

Me he levantado con un resacón de narices, y como esto anuncia un bajón y hoy no me lo puedo permitir porque esta noche es muy especial para mí, he decidido que voy a descansar. El día de hoy no está perdido, qué va, he hecho más de lo que que parece y ojalá pueda descansar a gusto, que me despierte con las pilas bien cargadas. No quiero quedarme tiesa, no hoy.

Luce el sol y no hace frío ahora, es un día serio y un tanto amargo, pero eso va a cambiar, y esta noche me acostaré con el otro pie, también, esta vez a la inversa, con el bueno.

En conclusión puedo decir o extenderme en lo que ayer/hoy madrugada escribí. Un problema puede tener solución simple, escoger una farmacia para ir siempre allí. Otros problemas, sin embargo, abren esa encrucijada y o vas a Euskadi o a Andalucía, norte o sur, sí o no, y por desgracia no siempre hay un camino llano en medio.

Esto no es un tema bipolar, como decía ayer, es un tema humano que afecta a la población general. Tomas un camino cuando dices "sí, quiero" y te ponen una alianza en un dedo, sin ir más lejos. Esto le sucede a diario a mucha gente, y como dice Coelho (supongo que de cosecha prestada), una vez escojas y tomes el camino, no mires atrás.

Porque supongo que no sólo sucede en las películas: el novio o la novia no asiste a su boda, o la ruptura se produce una semana antes. Una pareja de amigos se está separando ahora y el proceso no por estar claro resulta menos duro, insisto siempre, las emociones son algo que un bipolar tiene problemas en controlar y en asumir. Ese camino, en el fondo, no era el tuyo, y a veces puede suceder que lo que parece impulso esté meditado ya y asome a la vida consciente en el último momento, por qué no. Somos humanos. Y erramos.

O no, que los demás piensen lo que quieran, lo importante es el bienestar propio pues sin él no puedes ofrecer felicidad ni nada a nadie. No a tu pareja, yo ahora me refiero a mis amigos, porque cuando yo no estaba bien, nada les aportaba sino mi sufrimiento. Y sí, también aporté sufrimiento en su día a mi pareja cuando se veía impotente ante una depresión.

Basta de sufrir. Y ya lo escribí en un post reciente, "Seriedad". La báscula no miente, la de verdad, no la de "los chinos".