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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

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Es la segunda vez que me pasa en un cyber. Tengo el post ya listo cocina, y de repente me aparece una página porno que me borra todo lo que he escrito.
Si os gustan estas cosas, aquí me ha llevado:

http://www.pinaccesscode.com/?layout=general_straight&pid=pbp-128

Y me cago en todo, estaba escribiendo algo serio. Intentémoslo de nuevo.

Interrogantes

Interrogantes

Muchos fueron los interrogantes que se me plantearon cuando empecé a estabilizarme. Poco a poco, conseguía tomar decisiones. Tenía demasiadas a tomar, puesto que el tiempo había pasado mientras yo estaba ausente de él, enferma y cuidada por mi familia.

Cuando pude y me animaron a iniciar una vida autónoma, decidí hacerlo en un lugar nuevo. Me sentaría bien el cambio de aires, y allí no me sentiría incómoda. Y así ha sido.

Ahora regreso a donde pertenezco y veo que ya estoy más preparada para volver. Volver en dos sentidos, el físico y el mental.

VIVIR.

Hace mucho que no tengo ideas suicidas, aunque sé que nunca se está a salvo de recaer. Me he dedicado a vivir hasta ahora, y pienso seguir haciéndolo.

Vivir, palabra difícil donde las haya. He estado ejerciendo de ser viviente estos dos meses y medio, y es nuevo para mí. No sé cómo explicarlo, es una nueva vida en muchos sentidos, y no sé si los posts anteriores bajo el tema "Nueva vida" reflejan cómo he abierto los ojos a la Vida, empezando de 0.

Esta mi ciudad me había contaminado junto con la enfermedad, y ahora percibo que me estoy reconciliando con este ambiente, mi ambiente, mi ciudad. Porque estoy mucho mejor conmigo misma, y eso es lo importante, porque a partir de ahí puedes vivir en cualquier lugar. De ti no escapas nunca por mucho que huyas a otros lugares.

Me ha venido muy bien cambiar de aires. He relativizado. No he tenido servidumbres. He empezado a ser un nuevo YO que no me desagrada porque pisa el suelo firme aunque siempre hay donde mejorar, y ahí tengo a mi psiquiatra dándome un tironcillo de orejas pero a la vez diciendo "ya vendrás", cita que concerté para unos meses.

Pensaba quedarme más días en Barcelona, pero he decidido hacer la maleta ya, ir a mi cas, seguir con mi vida donde ahora la tengo. Ahora tengo que seguir con mi etapa en Madrid, etapa que empieza a atisbar una fecha de finalización. Y esa creo que es la buena noticia.

Mi psiquiatra me dijo que ahora tenía que subir un escalón más, llamado bienestar, y ayer el tema me iba dando vueltas en el subconsciente hasta que fui capaz de verbalizar "volveré tras el verano". No es una decisión firme, sólo un feeling, el de que lo que tenía que hacer a 600 km. de casa ya habrá finalizado para entonces. Fue parecido al primer atisbo de decisión de mi marcha, por lo que sé que los tiros irán por ahí. Siempre hemos de contar con el imprevisto (¿y si me echo novio, qué? jaja), pero lo que hay es:

Yo estoy bien, y en mi ciudad natal, que me estrangulaba, empiezo a sentirme tan cómoda como ahora lo estoy en Madrid.

Y antes no lo estaba. Necesitaba ese break.

Noto cómo respiro, noto que la angustia ya no me posee como antes y me han rebajado bastante el ansiolítico. Sé que habrá un momento para que la etapa "Nueva vida" tal como la concebí ha de acabar, o al menos tengo esa intuición.

Seguiremos pensando en ello, en las consecuencias positivas, también en las negativas. Seguiremos construyéndonos sin prisa y sin pausa, despejando tantos interrogantes que nos han tenido bloqueadas, Carne de Psiquiatra.

Y con ella llegó la lluvia

Y con ella llegó la lluvia

Me jodió bastante llegar a casa de mi madre sudada desde el aeropuerto de El Prat (Barcelona), con un día de playa fantástico, y va y por la noche estallan las nubes. Me costó dormirme con el ruido de la lluvia (ahora recuerdo que hoy tampoco he comprado tapones para los oídos)... no sin antes ver el Episodio II de Star Wars como una cría.

Bien, hoy era (si no, no vengo) la esperada visita al psiquiatra...
... lo que era obvio se dijo...
y lo que no se dijo, y me di cuenta ya en recepción:

"¿Para cuándo quieres la próxima visita?"
"Pregúntale al Dr., no me ha dicho nada"
...
"Dice que cuando quieras pidas hora"


Y Carne de Psiquiatra se quedó ojoplática.
Entonces consensúo con la chica unos tres meses o así, digamos... agosto.
A seguir así, con las alertas encendidas.

Objetivo personal cumplido: en Madrid he dejado de suicidarme.
Hitos: preparar una cena para cinco por primera vez en años, subirme a un avión en años, y empezar a leer.
Ajustes de medicación: bajada de ansiolítico. Esto era de esperar.

Toi mu contenta, aunque llueva. "Hacía falta", dicen todos, y es cierto.

Sobreviviré

Sobreviviré

Tengo el ansia de la juventud
tengo miedo lo mismo que tú
Y cada amanecer me derrumbo al ver
La puta realidad
No hay en el mundo, no
Nadie más frágil que yo

Pelo acrílico, cuero y tacón
Maquillaje hasta en el corazón
Y al anochecer vuelve a florecer
Lúbrica la ciudad
No hay en el mundo, no
Nadie más dura que yo

Ah!, ah!, ah!
Debo sobrevivir, mintiéndome

Taciturna me hundí en aquel bar
Donde un ángel me dijo al entrar:
"Ven y elévate como el humo azul
No sufras más amor"
Y desgarrándome
Algo en mi vida cambió

Sobreviviré
Buscaré un hogar
Entre los escombros de mi soledad
Paraiso extraño
Donde no estás tú
Y aunque duela quiero libertad
Aunque me haga daño

Ah!, ah!, ah!
Debo sobrevivir, mintiéndome

*****
"Qué noche la de aquél día"... ¡¡¡VIVA CHUECA!!!

A gusto

A gusto

Me asomo por aquí y me digo que tengo algo olvidado el blog, y le digo a Kidam que para qué voy a contar la rutina cotidiana, cuando no me apetece hablar de bipolaridad.
Pronto tendré una conexión buena y entonces ya hablaremos...
Pasado mañana toca psiquiatra. Vuelvo a recorrer los 600 km, a ver qué me encuentro...
Me lleva de vuelta Kidam. Si no tuviese este viaje tan planificado, no sé qué haría... sí, lo sé, no me movería de esta ciudad, que empieza a acogerme como si hubiese vivido aquí toda la vida, y yo sin darme cuenta hasta que un día fue tan evidente que tomé la decisión. No me arrepiento, o no de momento, ¿y por qué debería hacerlo? Estoy bien, y he de cuidarme y no olvidarme de que he de cuidarme. La perogrullada consiste en que aquí se va de cañas, etc, cosa que en mi tierra no sucede. Y se trasnocha mucho más. Y servidora bipo no puede permitirse estos lujos.
A gusto, con mi nueva gente madrileña y con Kidam, mon amour, que ha venido a pasar el San Isidro.
Nos lo hemos pasado de muerte.

Farmacia

Farmacia

Hace días que sé que me estoy quedando sin una de mis pastillas. Hasta que ayer me tomé la última, no he reaccionado.

Ya he regularizado mi situación de desplazada, ya tengo médico asignado, ya lo tengo todo menos las putas pastillas.

Esta mañana los nervios no hacían sino aumentar la nube mental. Me ha costado mucho salir de casa, no encontraba la cartilla, me he dejado el móvil... lo importante era llegar.

Y encargar a la farmacia el medicamento, que no suele estar "en bodega" a menos que haya otro que lo tome en el vecindario.

Esta tarde me haré con la p--- receta y de ahí a la farmacia, y esta noche seguiré el tratamiento, sin dejarme ni una pastilla.

Lo malo de esto es que he ido aplazándolo y al final me ha entrado estrés. El funcionario del centro de salud casi me hace tomar un tranquilizante, se le ha muerto el pc y en realidad sólo tenía que ajustar un cable suelto, "mire, es esto", joder, és que me ponen mala los funcionarios.

Me pone mala ir a los ambulatorios, y ya escribí sobre este tema en un post anterior. Hoy tocará abrir historial, seguro, cuando sólo quiero una receta oficial extraída de la pauta oficial de mi psiquiatra. El trámite consiste en pagar 0 en vez de 84, así que ya me tocaba mover el culo.

La última pastilla, pánico en las calles. Igual me tomo demasiado en serio el tratamiento. Mejor así.

Hoy le pediré al médico lo mismo que al de Barcelona: medicación para dos meses. Hasta hoy he estado muy tranquila al respecto, con mi "gran reserva".

Nada dura, y cada día tiro un blister a la basura, disimuladamente por supuesto.

"Oh cielos, qué horror"

"Oh cielos, qué horror"

Cada día que pasa, cada vez que charlo con mi compi de piso, le estoy midiendo el pulso emocional sin querer.
Y estoy llegando a la conclusión que este tío es más bipo que yo. Sin diagnosticar, por supuesto. Espero y deseo que de ser ciertas mis sospechas no le pegue un subidón, eso deseo, porque tiene paranoias...
Los problemas sentimentales son o pueden ser un detonante de episodio, súmale la primavera y... el hecho es que está alterado el muchacho.
Por eso no quiero problemas sentimentales. Ya sé lo que pasa cuando los tienes. Menuda depre pasé en el 2000, cuando la hipomanía amorosa acabó. El amor te lleva de un extremo a otro, al menos a mí. Y con esta enfermedad, lo que a todo el mundo le parece normal, la euforia del amor y la depresión del desamor... se transforman en episodios jodidos.

El rincón del fumador

El rincón del fumador

Ya tardaban en venir las quejas por mi consumo excesivo de tabaco en el salón (normal ese exceso en enfermos mentales, aunque los hay que no fuman...) Menos mal que estamos ya en primavera-verano y en el balcón hemos preparado mi "rincón del fumador". No es ningún castigo, es higiene para todos en la casa. Además, es agradable estar en la terraza. La calle es tranquila, veo más árboles que casas y encima hay pájaros de verdad. Y hormigas también, espero que no entren en casa.

Por aquí todo bien. No me quejo, es más, de nuevo me planteo escribir una sitcom con las movidas de la casa. El otro día hicimos un feedback mi compi y yo y confirmé que en la casa hay buen ambiente, vamos, que no me van a echar, y como no hay casa perfecta, en esta estoy de coña. O sea que ya me planteo instalar la conexión a internet allí. También he de decir que nada sabe ni ha de saber sobre esas pastillas que escondo y tomo en mi habitación. Soy normal en apariencia y en mis actos, y no sé si se entendería una enfermedad como la mía, aunque seguro que él conoce a alguien con ella, sólo por el porcentaje ya nos toca uno o dos a cada uno, diagnosticados o no.

Respecto a cómo se porta la bipo, a veces la "tostada" es preocupante, o el otro día por la tarde de repente la cabeza se me disparó de forma que hubiese acabado una enciclopedia de la A a la Z. Me obligué a parar actividad, reposé, y conseguí dormir un rato. Cuando levanté, la vorágine había acabado. No se ha repetido, así que lo dejaré como anécdota para el psiquiatra.

Lo de que el coco vaya rápido tiene su lado bueno y su lado malo, desde luego, es síntoma de estar subiendo o subido. A veces analizo y casi me alegro de ser de "las que suben" en vez de "las que bajan", porque abajo se está muy mal y en cambio cuando tienes las neuronas en plan pentium se pueden hacer cosas muy interesantes. Pero he aprendido que no interesa, que hay que pararlo. Hay que joderse, parece "lo bueno" de la enfermedad y no es así.

A veces me acojono porque es primavera y los bipos caemos como moscas con el cambio de estación ya sea hacia un lado o al otro. Pero yo sigo notándome bien, excepto estas pequeñas molestias que no son cotidianas, bueno, la tostada sí, aunque le va a días, a veces no es muy fuerte.

Supongo que de vez en cuando tendré estas pequeñas indisposiciones. Y cada vez más, sabré pararlas.
Para eso está mi psicoeducador y también mi psiquiatra. Tengo hora pronto ya, pasado San Isidro.
"Nos vemos en tres meses"
Y Carne de Psiquiatra sonrió, esa distancia en el tiempo era la mejor señal de que las cosas por fin iban bien, que "la paciente es reticente al tratamiento farmacológico" dejaría de figurar en mis informes.

Me vuelvo a casa, me pondré musiquilla y respiraré, mejor dicho, fumaré, en mi rinconcito del balcón. Ah, me acompaña una planta de hierbabuena que compré el otro día y casi se funde los días del puente, pobrecica ella ahí con el solano y sin beber.

Yo siempre llevo un botellín de agua en el bolso, con las pastillas. Dejando de lado el hecho de que bebo unos dos litros de agua al día, no me olvido de lo que debo hacer. Si me pilla la toma fuera de casa, ahí la llevo, no hay excusa.

Y estoy muy bien psicoeducada (esto vale pasta y un esfuerzo por parte de uno, nada es gratis aquí): aunque me encuentre bien o super-bien, no voy a dejar de tomarlas. Otros lo hacen, en la euforia del "ya no las necesito". Yo sé que si no fuese por la pastilla que más odio, la que me deja KO, la que me provocó un desmayo fatídico, no estaría bien. Y me la tomo, por gazpacho. Ya me la retirarán, o no, porque me plancha por arriba. No quiero subir, estoy bien donde estoy, y que dure, que se está muy bien así. Incluso tengo menos angustia, aunque eso lo atribuyo al cambio de ambiente.

Cosas que he de confirmar con el psiki.

Menudo tostón me sale hoy de post. No ando muy inspirada, me parece que necesito un novio de primavera. Ya he mandado a donde correspondía al tío del Mercedes, o sea, a comprar coños a otra parte, puesto que el mío no está en venta. Me da asco la idea de convertirme en un florero. Aunque viendo el lado bueno de la cosa, halaga que puedan considerarte como tal, en el sentido "eres deseable", o sea, que doy el pego por ahí a pesar de la edad. Buena genética, en algunos aspectos. Buen tema para otro post.

*** 

En un lugar de la Mancha...

En un lugar de la Mancha...

... está Padre, y estoy con él.

Paseo por un camino de tierra, con bancales a ambos lados, olivos y almendros. Me recuerdan que los almendros no están en flor, ya, ya lo sé, vengo aquí desde que tengo chupete ("y no había ni neveras ni yogures para tí", decía mi madre)...

... y además la ola de frío ha hecho que muchos árboles muriesen. Un año más, la cosecha se echa a perder, y sólo algunos afortunados han salvado algo.

Los árboles congelados ya no están, quería verlos y llego tarde. La madera ha sido cortada, y el olivo está ahora enterrado en la tierra labrada, y poco a poco empezará a brotar un tallo, y de ese tallo una ramita, y... en unos cinco años, quizá ya produzca oliva de nuevo. Cuento los anillos en el montón de leña, estos tenían casi nueve años.

Jode empezar de 0, "no sé si viviré para verlos", esa sensación amarga. La vejez, un sueño, plantar tus propios árboles, arrasado. Y los mimaba, eran la envidia de muchos, "sólo les faltaba darles chocolate".

Es devastador, sí. Y te miras, respiras, y te dices: "tú has brotado ya, a tí también te cortaron pero la vida lucha por crecer, es una lucha"

Ojalá pudiese compararme con un olivo. Son la pasión de mi padre, y quién sabe, quizá acabe yo también en ello. Al menos, para empezar a iniciarme, debo decir que no renuncio al aceite que producen, y espero que me regalen un par de litros para llevarme a Madrid. Me río yo de los aceites "virgen" que anuncian, cuando el que - sin modestia afirmo- consumo yo está molido en la almazara de toda la vida, directamente, de las olivas de los olivos de mi propio padre. Qué lujo, señores.

Mi padre está bajo de ánimo. Yo también lo estaría, y se espera de mí que mi presencia le anime. Soy su vivo retrato, y mi madre me ha recordado más veces de las que he podido tomármelo a coña que soy igual que él, también en carácter. Quizá sea ciclotímico, qué más da.

Este post es sencillo. La vida en el pueblo es así. Supongo que para mí lo importante es aprovechar cuantas oportunidades tenga para estar con mi padre, figura siempre distante, hasta que la vida nos lo permita.

Creo que me hago mayor, y que necesito afianzar mis raíces y reconciliarme con el pasado, mediante el roce con esas personas a las que mi enfermedad también salpicó en su día.

"Te vemos bien"

En fin, en Madrí es puente, esta vida son cuatro días y...

¡Saludos desde La Mancha!

Esperanza de vida

Esperanza de vida

Estaba escribiendo un comentario-respuesta a Antonio hace un par de posts y se me ha ido el teclado de las manos....

Un día le pregunté a mi psiquiatra sobre la menor esperanza de vida de los que tenemos TB (trastorno bipolar) sobre la que ya tenía noticia. Y resulta que al parecer son cosas de la estadística. Por ejemplo, cogen a 1000 bipos y si se suicida el 20% que esa misma estadística suele decir, pues ya tenemos todos menos esperanza de vida.
¿Sabes qué pienso? Que cada día las pastillas le hacen algo más que cosquillitas a nuestros riñones y, en la mayoría de la medicación, al hígado.

Precios a pagar. Cambio hígado que quizá pueda arreglarse en su día por cerebro químicamente equilibrado.
Yo priorizo. Quiero mi cerebro. No renuncio a mi lucidez, aunque me haya crecido la barriga o me hayan de quitar un riñón en el futuro, como le sucedió a un compañero ya en la sesentena. Por cierto, buena edad, ¿no?

Los bipos queremos salud mental. No, no hablo por todos, hablo por mí. El resto son fruslerías, a veces muy molestas, faltaría más (me refiero a los efectos secundarios, como mi "tostada"), pero no hay nada más molesto y jodido a la vez (qué eufemismo) que los extremos bipolares, llamados Depresión Mayor y Manía-Psicosis, en mi opinión.

Infiernos mentales. Viajes de ida donde la vuelta puede ser el Tour de France, en mi caso año y medio de ingreso domiciliario, qué sería de mí sin mi madre, y cuánto la echo de menos, ahora que he debido separarme de ella, pues debo -sí, debo- recuperar autonomía.

Y nadie te asegura que te quedes en eutimia, en equilibrio, ni un sólo día. Cualquier cosa, un detonante o porque sí, puede enviarte de nuevo a un bando u otro de la línea, o el maldito episodio mixto, equivalente al limbo, en tierra de nadie recibiendo pedradas por todos lados.

Si superas eso, si superas 10 años de tratamiento y diagnóstico incorrecto, si por fin estás bien medicado, si tienes la oportunidad de vivir dos meses como una persona más o menos normal... en Madrid, por ejemplo, cumpliendo a la vez un sueño... Cada día de eutimia es un regalo ahora para mí, y no me deprimo aunque me sienta sola a veces, ahora mucho menos, cuando mis viejos amigos, los libros, han vuelto a proporcionarme emociones. Y me siento eufórica cuando puedo bailar una canción de los 90 recordando esos garitos de la época y quién estaba a mi alrededor, y brindo por todos en mi interior.

Cada día, cada uno me da felicidad, sea introspectivo, sea de ruta por la ciudad, sea lector, sea ... me da igual. Es un día que vivo y disfruto. Después de mucho tiempo de no saber qué es eso, se dice pronto.

Si muriese mañana, lo haría feliz. Bueno, por favor, antes me gustaría ver a Padre, que hemos quedado ya.

Que la estadística me quite 9 años de vida me da un poco lo mismo. No sé si puede entenderlo alguien que no haya pasado por una Depresión. Los que hemos estado muertos en vida apreciamos la vida. "Sí, tu vida ha sido corta, pero has brillado con el doble de intensidad", le dijo Tyrell a Roy Batty. A veces me identifico con esa frase, no siempre vida biológica es vida mental. Mentalmente sana.

Y me reafirmo en mi filosofía "Carpe Diem" (ver post del mismo título), para mí no hay ni puede haber otra. Hoy estoy aquí en el reino de los lúcidos, mañana puedo estar en una puta psicosis o deseando morir. Esclavos de nuestras emociones = desequilibrio químico en el cerebro.

Y he venido aquí, he cambiado de aires, para dejar de suicidarme. Eso sí que jodería mi esperanza de vida de todas todas y encima engrosaría la estadística, rebajando la de los demás.

Esa es mi esperanza de vida. Soy feliz aquí escribiendo, ahora respiraré fuera el anochecer, llegaré a casa y ... estaré en casa, lo cual es también una sensación de felicidad. Y dormiré felizmente envuelta en el vaivén de mi cerebro cuando cierta sustancia le de órdenes. Y....

****

Como anécdota, un día en el foro de Bipolarweb se hizo un concurso en clave de humor sobre quién tenía más dolencias, y los ganadores, los que más enfermedades confesaron, tenían todos los puntos para degenerar (artrosis...) o morir de cualquier otra cosa. Por cierto, el hipotiroidismo es una patología asociada al trastorno bipolar. Y el tabaquismo, a la enfermedad mental en general.

*****

Un día en la tostada de Murphy

Un día en la tostada de Murphy

Leo los comentarios de mi último post, sois encantadores.
Curioseo el contador de visitas, me sobresalta "26 abril 14:22 PSINet UK, Ltd., Reino Unido "... pensaba que sólo me leían mis psicólogo y psiquiatra...

Ayer os hablaba de la "tostada" mental casi diaria que debo tolerar, con la que debo convivir para llevarnos bien y no partirnos la espalda juntas. Hablo de ella en tercera persona, yo no soy una tostada, jaja.

Pues bien, hoy he tenido que ir con la tostada encima, tanto es así que todavía la llevo. Por eso me ha hecho gracia contar algunas de mis desventuras del día de hoy. Ya sé que esto últimamente parece un diario, pero realmente y por fortuna cuando me planteé (y mi salud me permitió, lo más importante) una "Nueva Vida", pues eso es lo que hay, vida por todas partes, gente, sol, paseos, anécdotas. Vida. Vida.

9.00. Suena el despertador. Deseos de apagarlo. Recuerdo: Carne, tienes que ir al puto banco a pagar la puta factura de telefónica atrasada, es hasta las 10.30 pero si no te despiertas ahora sabes que no vas a ir.

9.15. Tostadón enorme. Me hago el instantáneo, no sería capaz de armar la cafetera. Carne y su primer café-café permitido por el psicólogo. Apunto en un papel del bloc qué debo hacer y qué necesito. Si no, me dejaría la documentación. Y quiero enviarle a mi madre un regalo, hay que ir a Correos también.

9.30. La tostada sigue ahí. Me concedo el lujo de beberme lo que ha dejado mi compi de piso en la cafetera.

9.45. Nada que hacer, ni saliendo al balcón. Tía, tómate un descafeinado aunque sea un placebo.
ANDA, QUÉ BIEN, ME HA VENIDO LA REGLA, ¡¡TENEMOS COMPAÑÍA, TOSTADA!!

10.00. Me duele la cabeza, la parte derecha. Esto no es normal, y he dormido ocho o nueve horas. Me tomo una aspirina.

10.10. ¿Y si dejamos lo del banco y volvemos a la cama? Reconócelo, no es tu día.
COÑO, TIA, QUE ES SOLO UN PU.. PAPEL, HAZLO Y SI QUIERES TE VUELVES A LA CAMA.

10.15. Entro en el baño. Tengo 5 minutos para parecer una persona. Dios, qué ojeras. No me he acordado de encender el termo, no hay tiempo. Venga, Carne, más guarra has salido de casa cuando la depre, al menos te has lavado las axilas.

10.20. Camino a paso lento. Llego al banco justo para que me digan que la hora de pago es hasta las 10. Y me digo: ayer, cuando me dijeron el horario, ¿qué tostada llevaría encima? Si eso debió ser a eso de mediodía...

No entiendo nada. Maldigo resignadamente pero no tengo ganas de volver a casa. En plan masoca total, me dispongo a regularizarme con la Seguridad Social. Eso tiene un aspecto bueno: después de dos meses, he decidido que necesito un médico en Madrid. Y el malo: chúpate la burocracia. Pero después del primer fracaso de hoy, debo hacer algo útil para no dejar una marca negra en la fecha de hoy. Así funciono.

En el ambulatorio (eso ya lo hice ayer) me dieron la dirección de Tesorería. Llevo encima el callejero, cómo no. Menudos nombrecitos tienen las calles de Madrí. Cuando tras una corta pero agonizante espera llego al puesto número 5, no he rellenado el formulario que me han dado a la entrada. Razón: no llevo boli, no me he traído las gafas y sin ellas, hoy, veo mal. El funcionario resulta ser de lo más comprensivo ante mi torpeza en mostrarle toda la documentación requerida. He hecho bien en no llenar el formulario que me dieron, era otro el necesario y lo hace él. Cosas que pasan con la burrocracia. Le hago una última consulta y me manda a otra oficina ARGGGGGGGGGGGGGGGGGG que, cosas de la vida, no anda muy lejos.

Llevo el paquete para enviar a mi madre. No he encontrado la oficina de correos que me ha indicado el camarero del bar (sí, otro café, hoy era gasolina, directamente), pero paso por una, ¡eureka!

Pues no. Sólo es de reparto. Tengo que ir a... "¿sabe dónde está [calle o barrio alienígena]?". Intento exprimirme las neuronas y al final le digo que gracias, que ya la encontraré.

Bien, llego al otro edificio burrocrático. Me reciben y me dan la información necesaria que, cómo no, me lleva a otro edificio gubernamental.

¿Estoy en Madrí o en "Brazil" de Terry Gilliam?

Me he dejado el reloj en casa. Y algo para recogerme el pelo, y estoy sudando. La gente va en manga corta o ropa muy liviana, yo con mi gabardina verde oliva y un foulard de invierno empezando a sentir la incómoda sensación de sauna.

Deambulo por los callejones hasta llegar a una avenida, posible emplazamiento de una estación de metro, y le pregunto a un señor dónde queda el metro más cercano. "¿Hacia dónde va, señorita?"

Evidentemente, necesitaba las gafas de ver. Lo tenía -el metro- a 20 metros mirando a la izquierda. Me hago la despistada total y el señor me indica cómo puedo ir andando al lugar. Lo que es fácil para un lugareño del barrio, para esta pobre tostada andante es una odisea.

Y me digo: a la porra, ya iré mañana a por más colas y funcionarios. Cojo ese metro. Me esperan a comer a unas cuantas paradas de donde estoy y un transbordo y quiero llegar viva.

Y ahora es cuando debo hablar de

Las leyes de Murphy

1. Por ejemplo, un "... servidor"... ha destruído todo el párrafo de la comida, vuelvo a una versión anterior de este post guardada como borrador. Resumen de la comida: buena gente, el arroz con conejo muy bueno.

2. Sobremesa: mi amigo acompaña un momento al médico a su pareja y me deja sola en casa para que use su conexión. Me halaga la confianza y me dispongo a escribir este post, al que iba dándole vueltas.

Ejecuto Msn, craso error, cuando aparezco a veces no puedo hacer otra cosa que ir quedando bien con todas las ventanas sin saber exactamente de qué estoy hablando en cada una. Y pensar que hace 5 años controlaba 10 privados a la vez en el chat...

Me llaman al móvil, un 93 desde Barna, y descuelgo intrigada. Coño, es una de mis mejores amigas. "¿No te lo han dicho?" "¿Qué?"

QUE VIENE A MADRÍ EL VIERNES A UN SEMINARIOOOOOOOO
OLEEEEEEEEEEE

Y mientras transcurre la conversación, salgo a la terraza a fumar, y cuelgo toda contenta, y de repente me acuerdo de que

HABIA QUEDADO EN OTRA PARTE... CON MI PADRE

Solucionable con una llamada, lástima que sea a mi padre a quien dejo plantado. Iré, sí, iré pronto, esta semana no, pero sí, sí, quiero verte.

Contenta, entro de nuevo en la sala. El ordenador está apagado. Se ha quedado no frito, sino muerto directamente. En ese momento, necesito repentinamente mi ansiolítico pautado para la tarde. Me quedo en la terraza quietecita hasta que llega mi amigo y nos contamos lo malo y lo bueno... no le da mucha importancia, no ha actualizado el antivirus, etc.

En resumen:
- he quedado bien con: la Seguridad Social y mi amiga.
- he quedado mal con: mi madre (ella no lo sabe pero bueno, hoy no ha salido el paquete) y con mi padre.
- he quedado "no se sabe" con mi amigo, porque aunque él diga que tenía que pasar, ha pasado cuando yo estaba sola en casa.

Cojo el metro. Aprovecho para contestar un sms pendiente. Bajo en mi estación, sí, no me la paso, pero cuando me doy cuenta estoy en el extremo opuesto del andén. Para cuando llego a la salida, otro tren efectúa su entrada.

Y me meto en el cyber a contaros mis penas, de las que yo misma me río, porque otra cosa no puede hacerse y además es aconsejable y muy sano.

Lo que aconseja el día es: llegar a casa, encerrarse, y dejar que el día acabe lo más plácidamente posible.

Lo que el diablo me ha dicho por teléfono (mi compañero de piso, interesándose por si estaba en Madrid o me había ido ya con Padre): que si esta noche me apunto a salir "ya sabes, yo siempre soy la tentación.." "mmm no sé, no sé..."

Esto plantea una disyuntiva interesante. En el primer escenario, estudio guías de Madrid para llevar a mi amiga de paseo. En el segundo, "Madrid la nuit" me sorprende con algo...

...
...

Lo decidiré en el último momento. Total, con la tostada de hoy, no creo que trasnochar un poco haga que la de mañana sea peor.

Y ahora, Murphy eliminará el post entero...

"Send"

***

"La tostada"

"La tostada"

Cada día, preparo la medicación. Tengo un gran neceser con las cajas "gran reserva", y otro pequeño con los blisters justos, este es el sistema que he adoptado. Es muy cómodo repasar uno a uno y meter las pastillas en su correspondiente departamento, además de separar lo que en ese momento me toca tomarme. Este pastillero va siempre conmigo cuando salgo de casa, porque no se sabe nunca si vas a comer o dormir fuera.

Que tomo medicación, ya lo sabemos todos, el trastorno bipolar necesita de esas pastillitas y el cóctel "fashion" que tengo pautado al final ha funcionado, o eso parece.

Pero... todo pasa factura.

"La tostada"

Así llamo al estado en el que mi mente despierta. Aletargada por completo, en otro planeta. Tengo los ojos abiertos, pero no, en realidad mis ojos no funcionan bien coordinados con el cerebro.

Una cosa es que me levante, otra muy distinta es que me despierte.

Esto ya me sucedía desde tiempo inmemorial: en mi adolescencia, leía hasta la madrugada (ya sabemos que soy un Búho de gran categoría devoradora freak de ciencia ficción) y luego no había quien me levantase, para ir al instituto... "época Isaac Asimov". Más tarde, cuando vivía en pareja, mis despertares fueron fuente de anécdotas diversas: digo que estoy despierta pero sigo hablando en sueños y soltando incongruencias hilarantes para el que realmente está despierto.

Siempre tuve este problema, malos despertares, "no ser persona sin un café", pero ahora con la medicación, se ha agravado, porque tomo la artillería pesada farmacológica de noche. Y eso dura, dura más que las horas que duermo.

Si duermo más de 10 horas, me levanto más o menos bien. O no. Si duermo menos, "La tostada" está garantizada.

No es bueno dormir tanto, pero ayer mismo se dio el caso de levantarme a las 9 (ole, lo estoy consiguiendo) pero no tener el cerebro despierto hasta las 13 h. Para eso, prefiero dormir lo que el cuerpo (las pastillas) decidan. Si decido esto, duermo hasta las 11 aproximadamente.

Y eso es una putada mu mu gorda. Porque no rijo bien, estoy zombi. Tengo el café limitado. En la última visita, el mes pasado, mi psicólogo me permitió un café-café porque con tres descafeinados "la tostada" seguía ahí. Ahora tomo el café, pero no es suficiente. Tengo miedo de salir a la calle con "la tostada" y pegarme una leche contra el suelo, y eso ya me pasó una vez y me rompí la columna, lo cual me está dando no pocos problemas en la actualidad (y ya tengo la lesión para toda la vida). Precedente que me hace permanecer en la casa hasta que la cabeza deja de tener esa nube, sí, nube densa, así podría explicarlo.

"La tostada" es uno de los precios que pago por tener una enfermedad que ha de ser tratada con psicofármacos. Otro, el aumento de peso, mi barriga pseudo-embarazada que llama la atención. Para eso hay un parche llamado faja. Para "la tostada", paciencia, hasta que el cerebro haga su switch.

Ya hablé de efectos secundarios en otros posts, sobre todo al principio del blog. Ahora estoy intentando vivir con este que es el que más me jode en estos momentos, porque si hago el esfuerzo de levantarme pronto no es para estar en babia hasta el mediodía. Me da pánico que "la tostada" se transforme en un desmayo, como sucedió en su día, y pague las consecuencias de por vida.

No hay nada que podáis hacer, amigos. Asumo que no puedo fregar un vaso sin riesgo de hacerlo añicos y me dedico a lo que puedo, que no es mucho (quizá pasar la escoba, cosas así) hasta que por fin tengo las neuronas en orden.

Ojalá siga así, estable. Ojalá puedan retirarme parte de la medicación o bajar la dosis, esa sería la solución y a eso aspiro. A otros bipolares que conozco no les afecta esa pastilla en concreto como a mí, pero ya sabemos que cada uno de nosotros es un mundo y soporta las dosis y los efectos secundarios "a medida".

La otra es que cuando me tomo el pastillón por la noche, si no caigo desconectada aprovechando el efecto "bomba", me entra un hambre del copón, efecto secundario inmediato.

Me quejo y no debería, hay efectos secundarios peores. Mi aspecto es normal, por ejemplo, no tengo que darme cuentas a mí ni a nadie de por qué me tiemblan las manos, otro efecto secundario que por suerte no me ha tocado. Todo es una cruz, pero como dice el cuento, cuando le dieron a escoger a uno que se quejaba, y le ofrecieron cambiar de cruz, salió del almacén santo con la suya propia.

Mi cruz verdadera es que sólo "vivo" doce horas al día, desde que mi cerebro decide funcionar hasta que se va a dormir. Hay que aprovecharlas, eso es todo. Cuando sabes que vas a vivir 9 años menos que el resto de la población por tener esta enfermedad y quizá otros 9 menos a causa del tabaquismo.

¿Sabéis qué? No me quejo. Intento verle el lado positivo. Carpe Diem, disfruta el momento presente, si son doce horas, ahí las tienes y no trabajas, son todas para tí, y mucha gente desearía poder decir lo mismo. Carne, estás leyendo otra vez, estás venciendo poco a poco, como ha de ser.

MI-MAMA-ME-MIMA

MI-MAMA-ME-MIMA

ESTOY LEYENDO.

ESTOY RECUPERANDO MI VELOCIDAD LECTORA.

ESTOY QUE ME SALGO. SOY YO.

Gracias a mi dolor de espalda, por fin me decidí a coger una novela que había empezado 600 km atrás. De hecho, era una compilación, "Cronopaisajes", relatos de ciencia-ficción.

La devoré. Creo que a razón de 200 páginas por sesión de lectura. Algo parecido al monstruo lector que recuerdo haber sido.

Acto seguido, atrapé el Frederick Pohl que compré el otro día, "La trilogía del reverendo Hake". La primera parte la había leído años atrás, quizá en "Visiones peligrosas" de Harlan Ellison. Da igual, es un placer leer a Pohl. Os recomiendo "Los mercaderes del espacio", esa novela no tiene desperdicio. Ahora tengo dos suyas por casa, y cuando las acabe iré a por más. En Madrid debe haber al menos un par de librerias de ciencia ficción.

A qué viene todo esto......

Los que tenemos enfermedad mental no siempre podemos leer.
O por la enfermedad en sí, que nos tiene el coco mal, o porque la medicación nos afecta y embota.
En definitiva:

FALTA DE CONCENTRACIÓN

Muchos compañeros de fatigas han padecido procesos similares.

Yo he sufrido esto muchos, muchos meses. Demasiados. No recuerdo haberme chupado 200 páginas.... 2001, quizá?

Aprovecho para estudiar también, empezar a hacerlo. Bendita sea la ciencia ficción que me ha abierto las puertas al resto de la letra impresa.

Por fin comienza el año sabático, estudio y lectura han empezado, ya tocaba... ya me lo merecía, qué coño.

Duelo

Duelo

Hablo con mis amigos de allí, y no siempre las noticias son buenas.
Una amiga ha entrado en depresión, exógena, le ha pasado algo grave.
Mi cariño por ella es muy alto y por ello hablar con ella me ha sumido en la empatía, y he sentido su dolor, y lo he hecho mío.

Y he salido a la calle a respirar. Y me he metido en el cyber a vomitar.

Cuando algo grave pasa, y esa persona te dice "no tengo ganas de hablar de ello"... Pues ahora está fatal porque nadie la llama, nadie se atreve, el respeto inicial parece haberse convertido en miedo. Como si la gente se recuperase de un día para otro, no, es un proceso, y los cercanos deben estar más cercanos que nunca para dar su apoyo y su hombro para llorar si hace falta. Ella no está sola, tiene pareja y además está en manos de un psicólogo.

¿Qué cojones pasa aquí? ¿Es amiga nuestra o no? Pues hay que llamarla, cuando está jodida, y que sea ella la que no coja el teléfono, o la que cuelgue cuando no pueda hablar más. Y decirle "te paso a buscar" para dar una vuelta. Lo que sea, lo que esté en nuestra mano, que es mucho, y recuerdo mis paseos con S. y Kidam por la playa cuando me venían a buscar en plena depre. Eso es lo que hay que hacer. Aunque el sujeto se resista, es por su bien.

Ojalá estuviese más cerca de ella. Por suerte, algo es algo, una llamada me ha aproximado a su dolor, que comparto y compartiré mientras dure. Desde la distancia, por supuesto. La empatía tiene su límite, y es la proximidad con la persona, en mi caso. Por ejemplo, ahora me afectan bastante las movidas de mi compañero de piso, no porque seamos amigos especiales (son sólo dos meses conviviendo), sino porque nos vemos a diario y sé de su vida cotidiana, de sus éxitos y fracasos.

Le he mandado a mi amiga un abrazo y muchos besos. Y la he invitado a venirse, para cambiar de aires. Y la llamaré más, es lo que puedo hacer desde aquí. Ah sí, también puedo hacer el trabajo sucio de convocar al resto de la tribu para que la mime, ellos que están ahí y no se han enterado, porque estas cosas no se publican.

Madrí Bipolar

Madrí Bipolar

Este post se hacía esperar...

Desde el día que aterricé en esta ciudad, a cinco bajo cero, empecé a conocer a gente "del gremio". Unos ya eran conocidos por internet, otros nuevos, porque siempre entran nuevos y una ya está medio desconectada del mundo, no solo del bipolar (me enteré de la muerte de J.P.II cuando encendí la tv para ver una peli).

Uno de ellos me "adoptó" de inmediato. Y me llevó a la sede de la ABM, Asociación de Bipolares de Madrid.

Yo pertenezco a la ABC. El coloquio entre pacientes, como escribí hace días, es completamente informal en un bar.

Este no. Este se celebra en una sala de reuniones, todos sentaditos incluso con sector fumador y no fumador. Y modera un psicólogo.

He ido un par de veces, y no descarto volver, pero será porque mi nuevo amigo me lleve engañada...

En la ABC la información más bien sobra. Sobre la enfermedad. Aquí falta de todo, hay enfermos que, uff, hacen consultas que ponen los pelos de punta. No han leído nada, quizá no lo hagan nunca si piensan que en esas reuniones van a mejorar.

Si un bipolar puede contestar la intervención de otro, se le da prioridad. Yo he hecho uso de la palabra en varias ocasiones, nunca me costó hablar en público salvo al principio, claro está.

Lo que no entiendo es qué nivel de desconocimiento reina entre los que acuden a la terapia. No saben que si estás más depre no puedes tomarte tres antidepresivos en vez de uno. Y que si el médico te dice que te puedes fumar tres porros a la semana, ya puedes cambiar de médico.

Cuántas burradas, cuánta ignorancia. Y me quejo porque esta enfermedad necesita ser aplacada con mucha información acerca de lo que SI y de lo que NO. Y eso está en libros bastante económicos, por no hablar del contenido gratuito en la Red.

Y la sensación más inquietante: "estos son los tuyos".

Prefiero mirarlos desde la barrera, por mi propia salud mental. No soy mejor que ellos, soy diferente, como cualquier otro enfermo. Pero no quiero pontificar desde mi nuevo "grado eutímico" ni asustarme ante lo que escucho en esas pretendidas sesiones de terapia.

La gente que no tiene esta enfermedad está ahora a mi alrededor y conforman mi vida cotidiana. Algunos están algo tocados de la chaveta, pero,

¿Y quién no?

No puedo evitarlo

No puedo evitarlo

Introducción: no estoy hipomaníaca. Tengo un presupuesto y llego a final de mes como puedo.

Puedo ir al centro y no comprarme ropa.
Pero...
Las librerías, eso sí que no lo resisto.

Hoy me he regalado unos cuantos libros. Realmente no me los puedo permitir, pero no soy rata de biblioteca. Si un libro me atrae, es un amor para siempre. Por eso siempre demoro los préstamos bibliotecarios, no concibo devolver un libro. Hay bibliotecas, claro. Pero no las he pisado.

Tengo en casa más libros de los que puedo almacenar. Y en Barcelona, ya ni os cuento.

Esa sí es mi enfermedad, compartida por otros muchos. Por eso llevo tan mal que se perdieran mis joyas en el traslado, y poco a poco las voy recuperando, aunque sean de segunda mano (qué remedio, en libros editados en los 80 o 90 descatalogados en su mayoría, sin reimpresiones posteriores).

Esto no le gusta nada a mi familia, lo sé perfectamente. Saben que gasto dinero, no una barbaridad pero sí una cantidad. Pero soy así, no puedo cambiar en este punto. Mis libros son mis amigos, me han ofrecido su sabiduría y su entretenimiento desde que tengo uso "de lectura".

Por cierto, de bien pequeña tengo -la llamaré- la "enfermedad de la letra impresa". Cuando iba en coche o en autobús, leía todos los letreros que iban apareciendo. Leo inconscientemente cualquier cosa que se me plante ante los ojos. Cuando veo una letra, la interpreto, me interese o no.

Fui gran lectora de libros infantiles. Recuerdo perfectamente el bibliobús que venía al barrio, y cuando le pedí al bibliotecario algo más "adulto"...

Demian

Ese libro realmente me abrió una puerta a la adolescencia, y desde que lo compré me acompaña. Está aquí en Madrid conmigo, cómo no. Ese se salvó de la quema, y aunque sí hay reimpresiones, mi ejemplar es parte de mí.

Bien, los libros son de arte y alguno de ciencia-ficción (ver un Frederick Pohl que no he leído casi me excita).

Me lo tomo como recompensa por haberme levantado pronto.

Jet Lag

Jet Lag

Después de la auto-bronca de ayer...

Me invitaron a un bareto de Lavapiés ("venga, hasta la medianoche solo") y dije: NO. Además, estaba en plan depre dominguera, cansancio puro y duro del trasnoche del viernes y el sábado.

Total... me propuse empezar la semana con buen pie.

Ayer tomé el "vuelo nocturno" a las 22h, quizá con algo de retraso.
Hoy la llegada ha sido adelantada, a las 06.30.

Esta semana iré ajustando los horarios de vuelo para ver si pueden consolidarse de 23 h a 08 h. El cuerpo debe acostumbrarse ahora a este horario y no se hace en un solo día, a no ser que estés ingresado y el toque de corneta es inevitable.

Y ya veremos si luego el cuerpo me pide una siesta, lo que no voy a hacer es darle más café.

Y todo, por la decisión tomada: NO SALIR DE NOCHE.

Hay que renunciar a mucho en esta puta enfermedad, incluso a conocer a gente de tu edad y tus intereses (eso es lo que hacía de noche, fundamentalmente), a bailar (una vez al mes como lujo).

Sigo en otro post...

Pisando el Lado Oscuro

Pisando el Lado Oscuro

Carta a mí misma, poniéndome dura ante las circunstancias actuales.
*******

Querida Carne:

Es complejo volver a tu vida, bueno, a tu nueva vida, sin nadie que te diga nada, a tu puta bola, vamos.

Es tentador hacer lo que todo el mundo. Salir de noche, sin ir más lejos.

Es peligrosísimo si tienes TB.

Estás pisando la línea, lo sabes, y así se lo has dicho a tu psicólogo nada más entrar a la consulta: "he pecado". Te justificas: "hacía mucho que no salía, estoy conociendo a gente nueva..."

Pues no puede ser.

No hay excusas. No cuando tienes una enfermedad que se manifiesta fácilmente, no compres números cariño, que la lotería de Murphy toca.

No puedes tomarte dos cubatas, reina. Eso son dos hostias a tu cerebro. Y recuerda lo que te costó dejar de beber, no me fastidies ahora, que eres mayorcita para decir que NO aunque te inviten.

No puedes trasnochar, cariño. Rompes el ritmo de tu sueño, y de tu sueño depende un gran porcentaje del equilibrio químico del cerebro.

No me defraudes, no te defraudes. ¿Acaso quieres dar la razón a los que no confiaban en ti?

Medítalo, y verás que no vale la pena.

Fin de la carta.

- - - - -

Respuesta:

Sí, lo hemos hablado muchas veces y lo teníamos clarísimo. Hay otras formas, hay otras muchas cosas interesantes a hacer que no supongan peligro para nuestra salud. Ya sabes que el búho que soy tira al monte, y he de aplacarlo antes de que me juegue una mala pasada. Tengo que ser alondra, por mucho que me pese. Y soy consciente de lo mucho que cuesta renunciar, porque ya lo había hecho, y qué fácil es recaer, el Lado Oscuro es tan atractivo...

LO SÉ.

Y saberlo es el primer paso. No quiero descarriarme, porque no lo pago con una simple resaca, lo pago o puedo pagar muchísimo más caro. Y ahora comparto piso, y estoy en un lugar nuevo, y no puedo caer enferma,

1- PORQUE NO ME DA LA GANA. Se está muy bien en eutimia, sin síntomas.
2- PORQUE NO QUIERO VOLVER ALLI, y alli es un lugar que no le deseo a nadie, ni por arriba ni por abajo. Ni una hipomanía quiero, vamos.

Es muy fácil ir al Lado Oscuro, es glamour, es tentación, es seducción.
Lo había dejado, todo un estilo de vida que no me convenía, ¿por qué retomar lo que me llevó a unos episodios que hicieron temblar tu vida, tu trabajo, todo lo que habías construído?

"La teoría es fácil"

Una de normas

Una de normas

Ya he hablado en otros posts de una serie de hábitos saludables que en nuestro caso, los enfermos de TB, se transforman en normas. Que debemos seguir como soldados que somos, esclavos de nuestros neurotransmisores caprichosos. Esto, en nuestra vida cotidiana. Yo me considero soldado de mis médicos, si no les obedezco en estos momentos puedo recaer. Y gracias a que lo trabajamos, puedo decir esto... bien, lo dejo para otro post.

A veces, esa vida cotidiana ha de interrumpirse para ser objeto de supervisión médica constante, en momentos de desequilibrio peligrosos. Me refiero a los ingresos, a los psiquiátricos.

Hace poco estuve en un psiquiátrico privado para visitar a un colega bipolar. Me quedé sencilla y llanamente escandalizada por la falta de normas. De seguridad. Por decirlo de forma alarmante, si ingresase allí por intento de suicidio no duraba dos horas viva.

En un psiquiátrico hay normas tales como:

1. Registro. Es lo primero que hacen contigo. Revisan tu equipaje minuciosamente. Te quitan hasta la polvera porque lleva un espejito. Nada de colonias, se las quedan ellos y tienes que pedirlas. Lo mismo con las cremas faciales etc en envases de cristal. Te quitan el móvil también.

2. Las habitaciones se cierran determinadas horas al día. Creo que el objetivo es que el enfermo no se apalanque, y más si hablamos de una depresión, donde lo que menos te apetece es estar rodeado de gente, tú eres un autista que busca la silla más apartada de la sala. No puedes seguir recluído, no puedes dormir lo que querrías, la depresión no se ayuda ofreciendo la habitación al que tiene la enfermedad del aislamiento y la tristeza.

3. Cierre de armarios. ¿Para evitar robos? No sólo eso, a mi me lo hicieron porque iba a hacer una gilipollez de la que ahora me arrepentiría. Otra norma del estilo es prohibir los cordones de los zapatos. Uno puede autolesionarse de mil formas y en algunas enfermedades van por ahí los tiros.

4. Cuarto de baño con espejos alternativos al cristal. Ya he dicho, el cristal se usa bajo estricta supervisión.

5. Visitas: registro de bolsos. No olvidemos que hay gente desintoxicándose ahí dentro también, y los colegas pueden ser tan amables de traerte algún regalito. Permisos: registro de nuevo, a ver qué has traído de la calle.

6. Obligaciones: ducharse, vestirse, hacerse la cama. No estás en un hotel y además son hábitos que no has de dejar.

7. Comidas: sanas, fruta, verdura, yogur, carne, pescado. Siempre sustitutos del café. Chocolate para desayunar como extra. Los excitantes no son buenos para los que andan subidos a la parra. Máquinas de bebidas sin cafeína.

8. Tabaco: cada sitio tiene su política. Tan contradictoria como que en el sitio A te quiten tabaco y mechero por la noche y te los devuelvan por la mañana, mientras que en el sitio B los conservas todo el tiempo, a la vez que en C ni dios lleva mechero y los enfermeros se pasan el día dándote fuego. Se puede hacer pupa con el fuego, claro... recuerdo que un petardo saltarín acabó con media melena de servidora una noche de San Juan, no digo más.

A bote pronto, se me ocurre todo esto de lo que he vivido y he visto. Pues bien, en este psiquiátrico no fui objeto de registro (llevaba mi arsenal de pastillas encima, como siempre). Mi amigo tenía sus teléfonos móviles. Había café-café en la máquina, lo mejor para un maníaco o alguien que tiene pautado pastillas para dormir, vamos. Su habitación estaba abierta y allí se reunía en privado con las visitas etc. (A mí me amonestaron por estar con otro paciente en mi habitación, estaba prohibido). Su cuarto de baño, perfecto con su espejo y estante de vidrio, y su colonia allí sin problemas.

Perdonen... aquéllo no era un hospital psiquiátrico, era un hotel.

Ya he dado instrucciones precisas. Si tengo problemas, iré a un hospital público que me recomendó el equipo que me lleva. Si he de ingresar, no quiero que me den tantas facilidades para seguir haciendo el gamberro dentro. Con lo que me gusta el café, será posible...

A veces, lo mejor no está en la sanidad privada. Aunque me den una hectárea de bosque, si he de curarme de una crisis ("¡¡¡pero si ese hospital que te han recomendado es un pasillo!!!), prefiero chupar pasillo. No cambio mi seguridad, mi vida, por una habitación en la que hasta puedo tener televisión. No me parece serio. Por suerte, mi amigo no estaba demasiado mal y el lugar no le hizo mella. Ya tiene el alta, y me alegro mucho por él, pasar un bache es una alegría y salir de un ingreso, por muy de luxe y de pega -insisto, menos mal que lo suyo era casi una cura de sueño- que sea, siempre es motivo de satisfacción: vuelta a la vida normal, problema solucionado.

¿Qué es de los corazones rotos?

¿Qué es de los corazones rotos?

http://www.goear.com/listen/8f887e9/what-becomes-of-the-broken-hearted-jimmy-ruffin

As I walk this land with broken dreams
I have visions of many things
Love’s happiness is just an illusion
Filled with sadness and confusion,
What becomes of the broken hearted
Who had love that’s now departed?
I know I’ve got to find
Some kind of peace of mind
Maybe.
The fruits of love grow all around
But for me they come a tumblin’ down.
Every day heartaches grow a little stronger
I can’t stand this pain much longer
I walk in shadows
Searching for light
Cold and alone
No comfort in sight,
Hoping and praying for someone to care
Always moving and goin to where
What becomes of the broken hearted
Who had love that’s now departed?
I know I’ve got to find
Some kind of peace of mind
Maybe.
I’m searching though I don’t succeed,
But someone look, there’s a growing need.
Oh, he is lost, there’s no place for beginning,
All that’s left is an unhappy ending.
Now what’s become of the broken-hearted
Who had love that’s now departed?
I know I’ve got to find
Some kind of peace of mind
I’ll be searching everywhere
Just to find someone to care.
I’ll be looking everyday
I know I’m gonna find a way
Nothings gonna stop me now
I’ll find a way somehow
I’ll be searching everywhere
(fade)

***
Jimmy Ruffin, "What Becomes Of The Broken-hearted" (1966)