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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

No puede enviar un comentario a este weblog

No puede enviar un comentario a este weblog

Un día, una lectora me escribió contándome que quería colgar un comentario y le salía un texto, el del título. Incluso me envió un pantallazo. No supe darle una razón. Pues hoy me ha tocado a mí, encima enmarcado en rojo (será el navegador Firefox) cuando quería enviar un comentario al último artículo publicado. En fin, cosas que pasan, no se sabe el por qué. Como puedo darme el lujo, reproduzco aquí el texto que quería colgar en el último artículo en respuesta a los 5 comentarios publicados.

. . .

Estos días estoy de mejor humor y aprovecho para dedicarme más al blog. Es mucho tiempo que invierto, y no puedo siempre, en especial por estado anímico "down" donde me vence la apatía o no sé qué decir, mejor dicho, sobre qué escribir. Siempre se agradecerán correos proponiendo temas, esbozando ideas.

Incluso he escrito a algún que otro lector. Por ejemplo, ayer a uno, rogándole que repitiese un comentario que escribió en mayúsculas, pues iba a borrarlo, y me pareció injusto hacerlo, puesto que criticaba mi artículo (una buena razón, creo).

No lo toméis como costumbre, pues no lo hago a menudo, y menos, colgar comentarios en los posts. Antes lo hacía, sí. Ya no tengo fuerzas para escribir y contestar.

He modificado las FAQ. Os ruego que las leáis para saber cómo es este blog. Una va aprendiendo, y las va construyendo poco a poco.
http://carnedepsiquiatra.blogia.com/temas/faq.php

Gracias a todos los lectores por seguir ahí. Sin vosotros, esto no tendría sentido, pues la primera en sentirse una marciana sería yo misma, para empezar. A veces me fallan las fuerzas y me vienen vuestras palabras de aliento en vuestros comentarios y cartas-mail. Por ejemplo, recuerdo al hombre que me escribió contándome que en su casi "exilio" fuera de España para creo realizar un máster, leer el blog era uno de sus respiros diarios, y lo relató con tanta intensidad, que cuando lo recuerdo me da ánimos para seguir adelante.

***

La vida es aquello que nos ocurre mientras no podemos planear el futuro

La vida es aquello que nos ocurre mientras no podemos planear el futuro

La vida sigue. La mudanza está llegando a su fin. Me molestan los achaques del cuerpo. No me deprimen más que al resto de la población. Eso quiere decir que, en efecto, estoy mejor del "coco".

Como dice Roberto, somos personas con una enfermedad. Una más. Se nos manifiestan otras, crónicas a veces, y necesitamos de médicos internistas, reumatólogos, cirujanos... como todo hijo de vecino.

Hace falta un poco de eutimia para disfrutar de la vida. Estabilidad. Ahora que estoy en este punto, es cuando lo entiendo algo más. Dejar la montaña rusa atrás cuando ella nos abandona por fin, levantarse por las mañanas y tomarse las pastillas como quien se pone el cacao en la leche, sin acordarse siquiera para qué son. No pensar siquiera en el Trastorno, porque no nos hace ningún bien empezar el día con la idea en la cabeza. Insisto, esto, cuando se está bien. [Cuando se está mal, el mismo TB se encarga de recordarte que estás bien jodido. El blog está lleno de esos despertares malditos, no, las pastillas no son como las del dolor de cabeza, no te quitan un episodio del TB ni siquiera momentáneamente, pero ahora no estoy hablando de ello].

Aprovecha tus buenos momentos. Olvídate entonces del TB. Sé "normal". Llama a alguien para quedar, porque necesitas vida social. Intenta relacionarte con los tuyos, hablar con tu familia sobre cualquier cosa, que vean que existes de vez en cuando en vez de estar siempre mirando al techo o absorto en el ordenador, como hacías antes.

. . .

Pasa la vida, lo sé porque he perdido meses, incluso años, en mis depresiones. Se quemó incluso parte de la "última" juventud: me han salido varices, un ejemplo tonto de lo que es envejecer sin darte cuenta de ello. Ahora me miro, y debo aceptar que tengo 20 kilos de más, problemas serios por ello (qué decía antes de los médicos), y debo plantarles cara, mientras sigo con algún síntoma de depresión. Problemas que no deben vencerme: ahora he de hacer un esfuerzo para no volver a "quedarme dormida", para despertarme luego con otros 10 kilos y no verle ya solución a ese problema, y hundirme por ello de nuevo para salir a saber cuándo, y cómo, en qué estado físico, envejecida y enferma del cuerpo más todavía.

No planeé el futuro mientras estuve mala, no planeé porque no pude vivir ese presente, porque no me sentía viva, y me importaba un bledo vivir o morir, simplemente sobrevivía mientras el tiempo, desaprovechado, pasaba.

Es hasta agradable despertar de ese estado, pero es desagradable hacerlo y darse cuenta de que no resulta en plan "la Bella Durmiente", bella ella, que ni siquiera perdió tono muscular en su descanso centenario.

Llega ese futuro deseado, llega algo parecido a la eutimia, y ya no eres la de antes, antes ya es el pasado por definición, el ahora eres tú tras el sedentarismo y la dejadez. Y has de pagar esas facturas.

Si no me cuido ahora, no tendré un futuro donde haya salud de verdad. Salud física, de la que depende mucho la mental.

***

Imagen: http://magyarok.ch/forum/viewtopic.php?f=4&p=64173

Es una maníaca: bailó en la zona donde el bailarín se convierte en danza


Michael Sembello, de la película "Flashdance".
La canción tiene un par de frases que me parecen definir la condición maníaca, más allá del título comercial.

http://www.youtube.com/watch?v=xGHYEcsxBa8
Este segundo enlace es una nueva versión de Lorena. Los 80 nunca morirán...
. . .

Solo una chica tomada del centro el sabado por la noche,
buscando la pelea de su vida
en el tiempo real el mundo no la determina para nada,
todos ellos dicen que esta loca

buscando ritmos para el latir de su corazon, cambiando
sus movimientos bajo la luz
ella ha bailado en la zona peligrosa, cuando un bailarin
se convierte en el baile mismo

puede cortarte como un cuchillo, si el regalo se vuelve fuego
una batalla entre ser o que puede llegar a ser

ella es una maniaca, maniaca sobre la pista
y esta bailando como nunca ha bailado antes
ella es una maniaca, maniaca sobre la pista
y esta bailando como nunca lo ha hecho antes

en la linea azul de la locura, es un lugar que es mejor no ver
es un dificil lugar de misterios, tocalo,
pero no podras tenerlo
trabajas toda tu vida para este momento,
podria venir o pasar de largo
es un mundo doblegador pero siempre hay una esperanza
si el hambre se mantiene viva

hay un escalofrio que la estremece,
pero desgraciadamente
no parara con su cabeza contra el viento

ella es una maniaca, maniaca estoy seguro
y esta bailando como nunca lo ha hecho antes
ella es una maniaca, maniaca estoy seguro
y esta bailando como nunca antes lo ha hecho

puede cortarte como un cuchillo,
si el regalo se vuelve fuego
una batalla entre ser o que puede llegar a ser

ella es una maniaca, maniaca, estoy seguro
y esta bailando como nunca antes lo ha hecho

. . .

Just a steel-town girl on a Saturday night, lookin’ for the fight of her life
In the real-time world no one sees her at all, they all say she’s crazy

Locking rhythms to the beat of her heart, changing movement into light
She has danced into the danger zone, when a dancer becomes a dance

It can cut you like a knife, if the gift becomes the fire
On a wire between will and what will be

She’s a maniac, maniac on the floor
And she’s dancing like she’s never danced before
She’s a maniac, maniac on the floor
And she’s dancing like she’s never danced before

On the ice blue line of insanity is a place most never see.
It’s a hard won place of mystery, touch it, but can’t hold it
You work all your life for that moment in time, it could come or pass you by
It’s a push-shove world, but there’s always a chance
If the hunger stays alive

There’s a cold kinetic heat struggling, stretching for defeat
Never stopping with her head against the wind

She’s a maniac, maniac, I sure know
And she’s dancing like she’s never danced before
She’s a maniac, maniac, I sure know
And she’s dancing like she’s never danced before

[Solo]

It can cut you like a knife, if the gift becomes the fire
On a wire between will and what will be

She’s a maniac, maniac, I sure know
And she’s dancing like she’s never danced before

. . .

Y bailó como nunca antes lo había hecho...

Ahora, un descanso musical después de los "Cuadernos de Barcelona". Muchas gracias al lector V. por el enlace.

***

Cuadernos de Barcelona, lunes 27 de julio: reciclando papel

Cuadernos de Barcelona, lunes 27 de julio: reciclando papel

 

Para cenar en buena compañía de S. Y Kidam: Mutabal, esa crema de berenjenas asadas con salsa de sésamo, y las hojas de parra rellenas de arroz [Dolma]. Me chupaba los dedos. Me pirran los restaurantes [griegos, turcos, libaneses... mediterráneos. En este caso...] sirios.

Hoy sí empiezo con la maleta. He aprendido que lo que no he usado en Barcelona, quizá coincida con lo que tampoco me pondré allí [Madrid]. Eso se va ya al baúl, que no quiero prisas de última hora.

Miro hacia arriba. Aquí hay una estantería llena de archivadores (...). Mi objetivo de hoy es deshacerme de estos papeles, unas quince cajas, y no sé si podré. Kidam, experto en deshacerse de lo inútil, se ha ofrecido a ayudarme, lo mismo que ayer ayudó a S. A llevarse un trasto de utilidad que ya no uso. Kidam ha conseguido minimizar "su vida": ahora sólo posee cuatro libros de arte, tras hacerse partidario activo del bookcrossing. Pasó todos sus discos a mp3 y los conserva en un disco duro. Borra las películas a medida que las ve, y si conserva alguna, lo hace en otro disco multimedia. Si hace una mudanza, los libros y discos externos le ocupan... nada. Le admiro muchísimo.

Quise escanear esos apuntes hace años. Nada de nada, ahí siguen. Señal de que ni siquiera les he dedicado ese tiempo, o de que no me he preocupado de saber cómo funciona ese equipo multifunción de Madre.

Esta noche será la última aquí. Me siento rara. Las dos próximas, en Madrid. A saber qué ocurrirá allí, donde vuelve a hacer calor. Y yo con los pies hinchados, todavía, sin poder caminar apenas. Joder con este tema, con perdón, porque es de los que te joden unas vacaciones.

A las 7.34 he conseguido poco: dejar dos archivadores semivacíos, y uno sin tocar. Ya sabía que no tendría lo que hay que tener para tirar los pocos conocimientos que deben estar archivados en neuronas que quizá hayan muerto ya. Quizá haya tenido la mala suerte de empezar por mis asignaturas favoritas. O por el shock de ver mi propia letra ahí en esquemas con autores que había olvidado, nombres que se me antojan nuevos, trabajos firmados por mí ¡Algo útil hice! Y textos, bastantes fotocopias, subrayados. Es fácil tirar fotocopias, eso sí. No todas... no, este trabajo no es nada grato. Y agradezco hacerlo sola, sí. Para quien tiene valor, fácil es tirarlo. Y eso buscaba, en efecto. Pero quizá todavía no estoy preparada. Quizá al no tener una casa definitiva, una descendencia que empuje a deshacerme de un pasado para preparar y construir un futuro, lo que hice hace 15 años siga teniendo demasiada vigencia [sentimental].

Creo que Madre ya ha despertado. Si no vuelve a contarme lo de Fernando Alonso de ayer, no me rayaré más.

Las nueve menos cuarto, agobiada por la agenda de hoy, llena de pequeñas gestiones y trabajo con esos archivadores malditos. (...) Con gusto, si pudiese conciliar el sueño, me volvía a la cama.

No parece difícil "estar bien" y me ha costado la friolera de cinco años ser capaz de abrir un armario y decir: esto "fuera" al reciclaje de trastos, esto me lo llevo, esto se queda aquí. Es increíble. No he estado bien para hacerlo hasta ahora. Y no se puede decir que lo esté, no del todo, no cuando pinché el sábado.

Hacía años que no estaba tan bien con Hermano. Esto también hay que celebrarlo.

Vuelvo al tajo... haré mis descansos, por supuesto, que ese trabajo satura mucho.

Revistas y panfletos de mi época de estudiante, que muestran mi nombre. Fui alguien en algún momento, y ahora a quién le importa. Ocupa espacio. (...)

Resulta [más] fácil tirar los apuntes de las asignaturas de segundo ciclo, sobre todo las que escogías porque los horarios te iban bien como único criterio. Tengo medio carro lleno de papel para reciclar, y he sacado muchas grapas y clips de esas carpetas. Una de las pocas asignaturas que me importa circula, sin embargo, sin archivar, en folios sueltos por todas partes, que voy recuperando. El Anciano Profesor murió dejando retazos de su sabiduría a generaciones enteras.

A pesar de haber cursado ciencias exactas hasta COU, luego estudié una carrera de humanidades. De polo a polo [bipolar hasta para eso]. La hereje. En fin, tarde para arrepentirse de lo que una es.

Pasan las horas, ya las 15.30, acabo de ver al Boss en Bilbao en las noticias. Entre papeles, he encontrado pautas antiguas, las que me marcaban la toma de antidepresivos y ansiolíticos, en la época de diagnósticos de depresión y ansiedad, de bipolar ni se hablaba, ni siquiera conocía la palabra, menos la enfermedad [diez años de demora en el diagnóstico].

Mañana a estas horas estaré haciendo la siesta en Madrid. Recta final en Barcelona, todo estrés, demasiada actividad, como siempre, (...) poco espacio libre, minúsculo, para transportar gran cosa a Málaga. Eso me tiene algo mala, y no es una sensación nueva: la mudanza a Madrid desde Barcelona fue de paquete en paquete desde aquí. Se complica la cosa porque... no me lo llevé todo. Y hay objetos que se salvan de la quema, los que sí me pertenecen, que quiero conmigo.

. . .

P.D. Vacié cinco o seis cajas. El martes fue un día frenético, hasta que me metí en el AVE destino Madrid: el blog vuelve cronológicamente al artículo del 31/07/2009. Y aquí doy carpetazo a esta serie de "Cuadernos de Barcelona" . Ha sido un experimento, publicar lo escrito allí en esas mini-vacaciones con dos semanas de retraso. Personalmente, celebro los logros allí conseguidos. Deseo que os haya gustado el relato estos diez días, o al menos, entretenido, mientras, espero, me hayáis conocido un poco mejor como bipolar y persona.

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Imagen: http://gestiondocumentalparagentenormal.com/

Cuadernos de Barcelona, domingo 26 de julio: de profa con gafas

Cuadernos de Barcelona, domingo 26 de julio: de profa con gafas

 

No hay diario de ayer. No me da la gana ni escribirlo, ni mucho menos publicarlo. Fue un mal día, qué se le va a hacer, la buena racha ya duraba demasiado. Hoy tengo la del mal dormir, que no ha curado ni una película lenta [me costó dormirme el sábado]. Opto por espabilarme con música. Yeeeah, me empieza a apetecer un café.

Accedí a tomar una pastilla (no, más no, por favor, pero bueno, hay que aguantarse) para los pies hinchados, que los necesito en forma para moverlos por Madrid. No llegarán del todo bien, pero el pastilleo ya sabemos que no siempre es perfecto.

Dos cosillas no pudieron esperar a terminarse hoy [me refiero al lunes], así que no saldré hasta el martes, cosa que ya he escrito. Ahora ya me urge salir de esta ciudad, llevo demasiados días aquí y al parecer el límite aceptable está en una semana. Sueño con empezar a hacer la maleta.

He quedado con bastante gente en Madrid, y eso que me dan terror los planes. Pero debo aprovechar. Son las 9.30 h y va a empezar la clase de ofimática [se la prometí durante mi visita] con Madre.

La una y media. Alguna que otra pausa, pero llevamos toda la mañana. Ahora toca preparar la comida, y mientras, algún que otro fleco caerá. Vuelvo a estar en forma, a aguantar bien.

Dos horas después, me pregunto qué me mantiene en pie, si esa ducha antes de las 7 o qué. Necesito las gafas para no cerrar los ojos. Bien, de todas formas, las necesito siempre que me pongo ante esta pantalla, y así tengo la vista de no hacerlo: para revisión, también.

Esto de envejecer así por tantos frentes resulta más que molesto. Retiraré los permisos para usar diminutivo a quienes me llaman por él.

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Imagen: http://pcdrivers.es/polaroid-video-camera-device-driver/download-9716.html

Cuadernos de Barcelona, sábado 25 de julio: crisis

Cuadernos de Barcelona, sábado 25 de julio: crisis

Escrito hoy, 8 de agosto

 

Qué día más malo. Que salpicó a Madre y a mis tíos, pues no estaba sola.

El caso es que el sábado "pinché", me fui abajo, o peor aún, a una pesadilla en horas de sol.

Un momento de esos de vértigo, de realidad que sabes que no es tal -de ahí la sensación de pesadilla- y no te lo explicas por lo irracional -eres consciente, estás despierta-, por lo que te da un ataque de ansiedad con el que no puedes. Sin alucinaciones ni delirios, no tuve nada de eso, sólo un mal rollo que me hizo decir basta. Quizá decirlo así sea suficiente, sin entrar en detalles muy personales acerca del dónde, cómo, por qué.

Sucedió hacia las 10 de la mañana. Fue pasando en cuanto me alejé del escenario del "drama". Por la tarde, ya estaba bien. Pero dándome de cabezazos, pues por un lado sabía que podía suceder, pero por el otro lo veía tan irracional que no me cabía en la cabeza lo posible hecho realidad. Cuánto deseaba pasarlo bien, qué impotencia pues el haberme puesto mala, y no poder hacer nada en esos momentos salvo no gritar demasiado y aguantar los mocos un poquito.

Myriam me dijo que esto sucedió porque estoy mal, claro, estoy enferma... aunque tenga días buenos. Bien cierto es.

Pienso que también hay que escribir sobre "lo malo" y no engañar a nadie, en el sentido de que en estos días de los Cuadernos parece que todo fue bien en Barcelona, que me encontré bien siempre... no, por desgracia, esto todavía no es así. Por un día, por este sólo día malo (por un solo momento malo, ni siquiera todo el día) de todos los que pasé fuera de Málaga, supe que no podía hacer otros planes aprovechando la "buena racha".

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P.D. Hay párrafos en los días anteriores de los "cuadernos de Barcelona" que aluden a lo que será el sábado, a las expectativas positivas e ilusiones que tenía acerca de ese día, que fui omitiendo para publicar hoy. Pero prefiero relatarlo desde la distancia, con más extensión de la que tenía prevista, por la razón de que "también hay que escribir sobre lo malo".

P.D.2. Con el paso de los días, comprendo que debí tomarme una pastilla. No recordé que debía hacerlo, ni se me pasó por la cabeza en ese momento. Todavía no soy capaz de anticipar lo que puede ocurrir cuando salgo de mis rutinas y reaccionar como debo. Todavía falta camino por recorrer en el entender y manejar bien esta enfermedad.

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Imagen: http://www.public.asu.edu/~starlite/PlatonicSolidsFractals/kid_in_menger_sponge.jpg

Cuadernos de Barcelona, viernes 24 de julio: psiquiatra en Barcelona-Dune

Cuadernos de Barcelona, viernes 24 de julio: psiquiatra en Barcelona-Dune

 

Tan fiel a mi cita de las 6 a.m., que me levanté una hora antes.

Cuarenta grados, una anomalía total. Viento cálido. [Recuerda mucho a] el terral de Málaga, o al pan de cada verano en Madrid. Me siento adaptada a Barcelona-Dune. No como en verano de 2003, en esos días del diagnóstico. No los olvidaré nunca: entonces también hubo ola de calor del Sáhara, un fenómeno anormal, y no estuve a la altura de ello. De mi abuela enferma, de visitarla a pesar de lo que caía; es decir, de no hacerlo con la frecuencia que debiera. De tantas cosas, de lo mal que tenía la cabeza. No hay mal que el tiempo no cure, y han tenido que pasar seis años para este revivir sin estallar en llanto, y cinco para superar lo de "mi habitación".

. . .

Ayer el psiquiatra me dio el repaso. Hasta otoño no introducirá una novedad importante en la pauta, pero mientras tanto me ha añadido otro fármaco. Insistir en lo de las rutinas, sin ellas no habrá salud y no es papel mojado donde esboza un esquema. Y más temas que anoto en un papel.

Lo de la labilidad es normal si acudimos a la palabreja subsindrómico. La depre no se va de un día para otro, pero es que así ya vamos hacia dos años o más. Después de comprobar los efectos del paso del tiempo, sí tengo esperanza en volver a remitir. Estoy en buenas manos [con este psiquiatra]. Nunca dudé de que así fuese, y si lo hice (no digas nunca pensaste lo contrario, por si las moscas muertas), fue hace más de cinco, cuando no mejoraba con ningún fármaco. Hubo que luchar mucho. Y aquí estamos, habiendo superado por el momento (nunca olvidarlo, casi me quedo) la negra estadística del 20%.

[Después], ir a urgencias del ambulatorio a conseguir la primera receta para tomar ayer mismo la primera pastilla. Si hay efectos secundarios chungos, cuanto antes lo sepa mejor. Si empieza a funcionar, lo mismo.

. . .

Ayer comí con Kidam en el lugar más cercano a casa que encontramos; "con la que caía" no se podía ir muy lejos y tuvimos además mucha suerte con el lugar y el menú. Charlamos de todo lo que había sucedido desde que estuvimos juntos en Málaga. (...)

Mi prima lleva dos semanas ingresada. Quizá en la próxima, la medicación vuelva a estabilizarla. Justo cuando empezarán sus vacaciones. Ella misma se dio cuenta de que no estaba bien y debía ir a urgencias. Se la quedaron, por la gravedad. Con un permiso de fin de semana, va a dormir al hospital, lo prefiere para que le suministren la misma medicación de la misma forma. Exceso de celo? "Apártenme de mi familia"? Me temo que no lo sabré. Esa mujer está atada a su familia de por vida, nada que no [se] sepa hace tiempo.

Blue, disfruta de tu libertad [condicional], haz caso a tu psiquiatra en lo de los hábitos o será tu madre quien te acompañe a dar el paseo en un futuro no tan lejano. La esquizofrenia y el TB son tan primas hermanas como esa mujer y tú. Que vais a cumplir 42 este otoño. Que lo de estar estupendo es algo que te inventas de cara a la galería o algo que te has de currar mucho para creértelo tú misma, y si te miras al espejo, ya sabes que no, no lo estás, empezando por ahí. Lo de "gorda pero feliz" sirve durante un tiempo, es una excusa para no atacar al sedentarismo y la mala alimentación. Los pastilleros legales debemos cuidar mucho lo que comemos y bebemos. Mucha agua, por ejemplo, pero sin pasarnos por riesgo a hiponatremia. Cuidarse es no caer en excesos. [Diabetes, ay.]

Una semana fuera de casa, ya empieza a pesarme algo en algún lugar del alma. (...). Me siento como si Peter Gabriel repitiese esa melodía... el alma crece, grita...

(...)

El caso es que hacía demasiado tiempo que no estaba tan bien con mi familia, y es algo que debo aprovechar.

Ale, son las 7.37 y voy a aclarar y tender la ropa que he lavado ya. A las 8, mi madre, puntual, sale de su habitación y me felicita por el trabajo hecho. Me siento orgullosa, contengo una lágrima. [Puñetera labilidad].

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Imagen: http://www.jmg-galleries.com/blog/2007/07/30/white-sands-dune-peak/

Cuadernos de Barcelona, jueves 23 de julio: mágicas resacas

Cuadernos de Barcelona, jueves 23 de julio: mágicas resacas

 

El cuaderno de ayer de hecho acababa con la frase:

Una de cal, otra de arena. Mañana, psiki.

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Ahora sí, el del jueves:

No ha sido el mejor concierto de mi vida, como se diría. Ese calificativo pertenece a los dos que viví en el verano de 1998. Era muy joven, de acuerdo, pero fueron lo más en los pongamos seis años, desde los 14, que asistía a conciertos de rock. Springsteen y poco más tarde la gira de Amnistía Internacional, ambos en el Camp Nou. Tengo un gran recuerdo de Queen, también, y quién no. Conservaré un mágico recuerdo de la noche de ayer. Y la magia no sale de la nada, te la proporcionan contados momentos.

Vuelvo al que será el día de hoy. Lo de las 6 horas es lo mío, ayer a las 2 de la mañana hasta las 8, bueno, tengo un humor estupendo que es lo importante. A ver si se traduce en una buena ducha. De momento, cómo no, escucho a Moby, y tengo la agradable sensación de haber hecho el amor ayer. Hipnotizada, sonriente, me vuela el alma a lugares agradables.

Debido a los incendios, las líneas del AVE se resienten. Hoy no salen los Barcelona-Madrid. Espero que el martes esté mejor la cosa, o me dará "algo" ahí dentro.

Hermano me dio ayer el concierto del otro día del Boss que le pedí que grabase. Vuelve a contarme que ya no le gusta, que representa algo parecido a una religión. Y así parece ser en Barcelona. Pero no hace falta morirse para ser un mito. Mientras tanto, las nuevas generaciones pueden admirar a este gran hombre y músico. Larga vida al Boss, actualmente también de gira por España, aunque esta vez no pase por aquí.

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El de mañana viernes contiene el relato de la visita al psiquiatra que tuvo lugar el jueves por la tarde.

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Imagen: http://maneia.files.wordpress.com/2008/04/palau-de-la-musica.jpg. Desde ahí vi el concierto.

Cuadernos de Barcelona, miércoles 22 de julio: Moby @ Palau de la Música

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1a parte

Hoy es uno de mis días estrella de mi estancia en Barcelona, y la fiesta empieza con una tormenta que me hace abrir los ojos a las 5.30, para seguir con lluvia. Arg.

Ayer conseguí quedar en tres tandas con varias personas, y una personita que me cautivó. Lo más diver fue quedarnos tres amigas atrapadas en un ascensor, sudando no lo que no está escrito, sino lo que sólo se escribe en Barcelona. Luego lo pasamos bastante bien. Cenicienta se retiró a su hora, que falta le hacía. Aprovecho para elevar una queja: la mitad de las calles de la ciudad están en obras menores (¿Plan E?), así que los taxistas te dejan donde pueden a no ser que tengan un mapa de todos los agujeros.

Me siento bastante nerviosa, (...) hace sueño, realmente, sólo cuatro horas de descanso no me sostendrán el día de hoy. Ahora chutarme una pastilla [para dormir más] me da miedo por si me paso y luego estoy zombi. En fin, cuanto menos lo piense, mejor.

Vida social, qué enriquecedor. La mitad ya han venido a mi nueva casa y le hablan de ella a los otros, lo que agradezco por no balbucear. [Les] gusta más que Madrid el lugar, y me alegro porque ahora ya no recuerdo "Madrid" y vivo el presente de Málaga. Ayer me llamó mi vecino, por cierto.

Lo malo de madrugar tanto es que todo el mundo duerme, y nada puedes hacer salvo escuchar música o escribir. Me decanto siempre por lo último. Costumbres que van y vienen, que oscilan como el resto de tu vida.

Paró de llover. Tranquilidad quiere decir posible reconciliación del sueño. 6.46, pensaba que de este problema estaba mejor pero va a ser el número uno en la consulta con el psiquiatra.

(...)

Empiezan ya las obras en la calle. Me iría a caminar si el cerebro me fuese al mismo ritmo de los pies, pero se resiste a salir de casa. La ley de Murphy de nuevo: quiero planchar unos pantalones y se acaba de ir la luz. "Perdonen las molestias por las obras", firma Fecsa-Endesa [en un cartel en la portería].

(...) Siesta, me despierto con diez llamadas perdidas (...)

. . .

2a parte

"Es una canallada", me comenta mi hermano. Sí, lo es... que después de la tercera canción, "Mistake", de repente te ataquen con un poderoso "Go" y no puedas levantarte de la butaca a bailar. Como vuelve a su último disco, con "Pale Horses" quizá, las cosas se calman. Hasta creo... "We’re all made of stars", que por fin todo el piso se levanta a ritmo de ola. Ojalá recordase mejor la "tracklist" de los conciertos una hora después de la salida. Sé que el "Raining again" nos ha dejado ya levantados un buen rato. Me sorprende este músico, lo mismo es su propio DJ que delega los éxitos del "Play" a la sección de viento y vocal mientras él se dedica a la guitarra eléctrica. Curiosas versiones, gracias por reinventarte porque además, saben bien. Emocionante que dedique a los asistentes en castellano (paganos, dice Hermano) "Porcelain". Sentirte esta vez sí un poco volando con los pies en tierra cuando sabes que el concierto está acabando con esa, esa y no otra, "Lift me up". Un segundo bis con una canción "de su ciudad natal", nada menos que "Walking on the wild side" y todos coreamos el "du, du, du, dududu". Y al final sólo nos quedamos algo despistados, mirando los relojes, pero bueno!, ya se ha hecho tan tarde, pero bueno!, con todo el repertorio que le falta por tocar, ese ainns por qué esto no, al no oír nada del anterior "Last night". Oh yeah, oh yeah... no sería su turno, hoy. Como tampoco escuchar ese viento [que me transmite] en alguna de sus canciones, más bien el órgano de ese templo de la música catalana que es el Palau, que pareció "encenderse" con "Go" para sorpresa de más de uno, o una, que quizá esperaba un unplugged con el bolso lleno de pañuelos de papel, dispuesta a llorar y llorar.

Le vimos entrar, dejó el coche en el callejón. Esas cosas que aunque seas mayor, suenan a emocionante. Y lo es, porque parece uno de los asistentes, casi todos de la quinta. Camiseta negra, tejanos, lo mismo que le he visto toda la gira en los vídeos. Gafas de pasta negra (Hermano las lleva del estilo) que luego no usa durante el concierto. Gente de a pie, que no miraríamos si su cara no fuese ya famosa, la del que juega con nuestras emociones y luego desborda modestia en las entrevistas. Como si no fuese consciente del poder que posee. Como si lo fuese, y le asustase.

Sencillo, nunca vulgar. Complejo, pero del gusto de las masas. U2, Madonna pasaron por aquí, y no tuve un pensamiento para ellos. Sin embargo, llevaba un mes esperando esta noche, al Músico que tantos mantras me ha proporcionado estos años. Con la alegría doble de ir con mi hermano, como en los viejos tiempos.

Mejor estar aquí que en casa, no crees?, dice. Y me siento muy feliz de haber vivido esta noche y afirmar que claro que sí, que además "repito" en el próximo, y saber que he tachado algo de esa lista que me mantiene, se me ocurre ahora, ya echando raíces en la vida, en vez de cortarlas... así debería ser [siempre].

(...)

***

Imágenes: interior del Palau del archivo de Madre. Ya, la escala de flickr es penosa: hay que pinchar sobre la foto para verla mejor.

Cuadernos de Barcelona, martes 21 de julio: aburrido madrugón al Sáhara

Cuadernos de Barcelona, martes 21 de julio: aburrido madrugón al Sáhara

 

Aquí estoy, fiel a mi cita conmigo misma de las 6 que ahora van a tocar: me adelanté diez minutos.

Ayer cené con mis tíos. Sus hijos, y así lo esperaba, no acudieron (...) [tienen pareja]. Fue agradable, en la terraza. Muchas preguntas sobre mi nueva casa y entorno. Sólo al final mi tía arruga un poco el semblante cuando me dice que he engordado un poco. Mucho, le respondo al eufemismo. Que si al menos camino. Sí, estoy en ello. No les hablo de la terapia de la agorafobia, no entro en detalles feos, todo al menos al principio debería ser perfecto a ojos de los demás.

Quizá esta tarde vea a Mariló. Quizá esta tarde necesite, como ayer, una gran siesta. Tengo el nombre de Mme. VOSE en la agenda de hoy, en lápiz, a ver si se concreta algo.

De vez en cuando es hasta sano desconectar de Internet. (...). En algunos momentos, el aburrimiento que me invade se llama "no tengo internet", y punto. No lo suficiente para bajar al locutorio, ni para pedirle un cable a uno de los dos vecinos que podrían abrirme su red. No son mis vecinos, y no quiero que Madre les deba favores.

De modo que ahí estoy a las 6 escribiendo algo que quizá no tenga valor alguno, pero mato este rato. Hace días lo iba colgando, por tonto que fuere. (...). Ya se sabrá de mí a su tiempo. "De los diarios de Blue", algo que no me entusiasma, pues pierdo privacidad en mis movimientos. Con cautela... siempre hay algo que no escribo en este diario. No hay referencias a la convivencia con mi madre, ni las habrá. Que yo ventile mi vida no ha de salpicar a mis cercanos.

Cada vez, por suerte pocas, que vomito de buena mañana, me prometo que se acabó lo del café y el tabaco a esas horas, que son de lo mejor para el estómago, vamos. Se me olvida tan pronto que no vale la pena ni volver a mencionarlo, quizá por culpabilidad, irresponsabilidad por no pedir cita al especialista y otras cosas que ahora no quiero que me amarguen el día de buena mañana.

[Párrafo omitido: publicar el sábado]

Clarea y los pajaritos se oyen algo más, a la par que el tráfico. Como en mi casa. Sólo que aquí no me despiertan ellos. Hoy tocó la modalidad "levanta, espalda, dueles demasiado".

(...)

Esta hora no ha pasado rápido. Una partida de Mahjong standard perdida tampoco es lo que se dice empezar con buen pie. (...) Me gustaría que Madre encontrase algo recogido. Por 36 minutos de nada, espero que haga un gesto de aprobación (...). Por qué los hijos esperamos eso de nuestros padres. Un detalle no basta para una vida llena de disgustos, uno para cada edad, que les hemos hecho pasar.

Madre sigue sufriendo, cinco años después, por "lo mío". No es consuelo que mi prima esté ingresada y que yo no lo haya necesitado en todo este tiempo. Quiero creer que en la distancia, ahora... es que me he pasado otros 500 km.... (aideumeu), al no verme a diario, no sufre tanto. Me hace ya hasta gracia que espere al parte metereológico para ver, en concreto, el tiempo que hace en Madrid y en Málaga. Allí no hay esta humedad. Allí no se me rizan los cabellos. Es verano y por supuesto hace calor, faltaría más, pero nunca (bueno, el terral) se sufre el exceso de Sevilla (hablo de sus 40 grados, nada más). Es un clima extraño pero muy, muy benevolente.

Idiota de mí, ya dije antes que olvido demasiado pronto, me he preparado otro café, aderezado con cigarrillos. Luego, Blue, no te quejes.

Sale Madre. Ha dormido bien. Yo no, pero de momento no me está pasando factura. El día se me antoja largo ahora. Tareas: comprar hilo de color, planchar unos pantalones, una llamada a un familiar. Aburren hasta en un post-it. Me ofreceré voluntaria para limpiar hasta los cristales, digo! (qué malagueño es eso). Claro que me preguntan si voy a tener ese acento de aquí a unos meses, y respondo que... ojalá no, con lo que me costó dejar de decir catalanadas en Madrid y hablar algo parecido a un castellano standard de verdad que no me identifica ya como catalana. (...).

Entra Madre. Qué suerte, poder descansar otro rato cuando ya te has levantado. Desoigo -porque no puedo aunque lo intente- el consejo de mi psiquiatra, estarme tranquilita en la cama si madrugo demasiado. A quién no le despierta el cerebro los pájaros. Y si aquí no los oigo, la costumbre ya. Bah. (P.D. A Madre le gusta que haya trabajado y me felicita, me siento contenta).

. . .

Está próxima ya la visita con "el médico", le llamo ayer en la cena, o son ellos quienes lo hacen. Ya saben qué tipo de médico es, quizá es por lo de para qué estigmatizar, aunque nunca me importó llamarle "psiquiatra". Voy a uno, y qué, de ello depende mi salud más importante que es la de la azotea. Por cierto, tengo revisión también de los pies, que para eso tengo diagnósticos de arriba a abajo. El sobrepeso me los está destrozando.

Ayer sentí ese Miedo, fobias por todas partes. Conseguí salir a la calle, aunque sin duchar. Y hacerlo de nuevo antes de la cena. Todo el día para superarlo, y encima admitir que tuve claustrofobia en el tren, otra novedad. (Perdón por la palabra, pero:) Cojonudo.

Ha salido un sol precioso, y dicen que hará mucho calor. Me siento algo agorata, pero se trata de "tirarme" a la calle y olvidarme con la actividad allí, aunque sea por el barrio, para no agobiarme con las hordas de turistas. A las 9.15, tras grabar unos discos a mi madre, ya me mata el aburrimiento. Otra vez. Sé qué debería hacer, pero no me atrevo, no todavía, a tirar mis apuntes. Ya no recuerdo lo que estudié hace veinte años, y esas hojas manuscritas son mi único testimonio de haberlo hecho. Podría donar algunos libros, debería hacerlo, eso sí que no se resolvería en traumas porque ya tengo una selección en mi casa. De la que quiero desprenderme en parte, por cierto, si una biblioteca nueva en el barrio acepta lo que hay.

Quedar con mis amigas no es demasiado fácil. Los horarios entre semana son caóticos, y a estas alturas de "mis vacaciones" prefiero juntar a dos o tres, no sea que por buscar un cara a cara al final alguien se quede fuera de la agenda. He concertado ya una cita a tres, bebé incluído, y dos horas antes veré a Marilo. Sobre la agenda, queda perfecto. La teoría es muy bonita. Otro de los lemas del bipolar.

Van a dar las 11. Ya he bajado a la calle y me moría de calor: ha venido viento del Sáhara. No sé qué hacer, salvo descansar porque la que me espera, de 15 h hasta las 20 h. Miento... me acaba de llamar Kidam y hemos quedado creo que en una media hora. No es que me quiera morir, pero hoy acabaré muerta.

. . .

P.D. Muchas veces, el diario se escribe a primera hora de la mañana. Y como siempre, Blue "arranca" sobre las 20 h. de la tarde, así que a nadie le extrañe el tono del escrito, pues son horas de poca actividad.

***

Imagen: www.inmogeo.com

Cuadernos de Barcelona, lunes 20 de julio: Brusbrusbrus y comparaciones algo odiosas

Cuadernos de Barcelona, lunes 20 de julio: Brusbrusbrus y comparaciones algo odiosas

 

Ayer noche en la TV pasaron un concierto de Springsteen en esa meca que es Glastonbury. Nunca fui a un evento de tales proporciones. Si le entendí, al parecer era su primera vez en ese festival, digo esto porque el inglés que estudié y el suyo no acaban de ajustar. Los jóvenes debieron disfrutar de ese concierto bastante cansaditos del resto del día.

Me gusta Springsteen en lo personal porque, digámoslo a lo bestia, no se chuta bótox. Así lo digo. Envejece el icono, a la one-two-free, moviendo pasiones que ya, al menos para mí, nada tienen que ver con lo bueno que está. (Eso no quita que de vez en cuando se me caiga la baba viendo algún fragmento de actuación de los 80, claro). También me gustó ver a su mujer, también guapísima, también con veinte años más encima, y qué bien llevados. Y a la E-Street Band, qué decir de ellos, pues... buenos, y extravagantes, dan una nota especial al trabajo del Boss que se echaba de menos.

No sé si retransmitieron el concierto entero. No les oí gritar lo de aquí [Barcelona], ese Brusbrusbrus. Pero me lo pasé bastante bien. Sólo bastante, una pena. Porque que lo tengo como “sustituto” al que podría ver en Sevilla el próximo martes 28. Ya no iré, no a grandes conciertos, no por ahora.

. . .

Aguanté hasta la medianoche porque después de comer, inaudito, Madre y yo nos quedamos dormidas en el sofá. Mi primera siesta allí, en el momento más inoportuno pues tenía señal de red por primera vez en tres días y encima recibí una llamada importante y ni me enteré. Tus ojos se cierran, tú ya no eres el amo de tu cuerpo ni de tu cerebro que también pasa cortina.

Mi sobrino. Se deja hacer dos mimos, pero ya no es un niño cariñoso que te deje hacerle cuatro. Se separa de los mayores en cuanto puede. A qué niño de 10 le interesan nuestras conversaciones... hace bien en “cambiarnos” por unos dibujos animados que le he traído de lo mucho que le he estado bajando estos meses. Pienso mucho en él cuando alguien cuelga una película o serie para estos jovencitos.

Qué difícil resulta ser padre. Mi madre me soporta a mí. Que yo la soporte, es secundario. Mi cuñada todavía estaba traumatizada por haber tenido que tragarse “Transformers 2” en el cine. Mi prima ha sido ingresada con un brote de esquizofrenia. No sé si debería o me dejarían o sería una buena idea ir a visitarla.

Madre insiste en que no estoy bien. Respondo que nunca lo estaré. Menciona a Mariló y R., qué diferencia respecto a mí. Pienso que no vale ver un rato a alguien y luego comparar, pero esto no se lo cuento. Ni olvidar lo mal que se ha estado antes de gozar de un poco de eutimia. Después recordé esa cifra, 1/3 de los bipolares remite, y no parece ser mi caso. Somos puntitos en una estadística bastante cruel.

El resfriado avanza, uno de esos de pecho que parece tos de fumador, mal que no tengo a diario todavía. Todo llegará en esta lluvia de achaques que me espera hasta que llegue el que considero el peor, la menopausia. Me dan pánico las hormonas.

Hoy es cuando debería haberme venido desde Málaga. Debo estos días extra a Mariló por haberme metido en el tren. Hace tiempo, me hubiese vengado de ella. Ahora me da lo mismo. No puedo decir que lo esté pasando mal, aunque ayer empezamos a ver la famosa “Slumdog Milionaire” y no pude, no pude con lo que a todo el mundo le gustó.

Las 7.40, y parezco haberme quedado sin ideas para el diario. Lo cierro por ahora.

Las 8.49, intento respirar, porque me ha golpeado una ola de miedo, estoy agazapada en la mesa sin moverme, aparentando lo que puedo, pero sé que al final tendré que decírselo a Madre, ay madre mía, cómo entender esto de las fobias cuando nunca las has padecido. Espero que lo entienda, acostumbrada a fenómenos paranormales en mi psique y al “hija mía, tú no estás bien”. Ni lo estaré, ya no me engaño. Pero que no falte ese “ya lo conseguiste, por tanto puedes”.

Las 9.34, hace rato que se fue a trabajar, sigo algo paralizada pero también bastante mejor. No del todo para entrar en la ducha. En absoluto para bajar a la calle. De qué sirve tener dos piernas, si el cerebro te las corta con artimañas. Por qué este bajón. Porque sí, porque oscilo, ayer le dije a Madre que tenía que aceptarlo tal cual.

Creo que aguantaré todavía unos días aquí, eso quiero creer. Málaga permanece y me espera, pero sin fecha. Para ello me traje la maleta con todo lo que en mi perímetro actual podía ponerme.

Pero no un módem a través del teléfono móvil, así que pregunto por la conexión esta que ahora ofrecen por vacaciones, hago números (el kit vale 39 euros y la tarjeta 19), y me sale mucho más barato pasar el día en un locutorio. La semana entera, vamos.

***

Cuadernos de Barcelona, domingo 19 de julio: aburrimiento en casa de locos

Cuadernos de Barcelona, domingo 19 de julio: aburrimiento en casa de locos

 

Las primeras horas del día pasan rápido. De 6 a 7,25 me he aburrido tan sólo un ratito. Me falta Internet, cómo no (...). Ayer pesqué -de la poca publicidad que quise aguantar- un anuncio de dispositivos portátiles para gente como yo que sólo quiere un momento durante unos días (...)

Ayer, comida con Marilo y R.; hoy, comida con mi hermano, cuñada y sobrino. Y el lunes, semana normal así entre comillas.

Imposible salir de viaje con estos horarios y esta salud. Por la mañana bien, me levanto pronto, de acuerdo. A media mañana durante un momento se me escapan las fuerzas, pero me sobrepongo. Lo malo es después de la comida: me llama una siesta que no hago, y a partir de ahí, sueño hasta que es la hora de dormir. No se puede uno ir por ahí con medio día “bueno”. No se puede contar conmigo. No es ninguna novedad, por mucho que ahora sea ésta la razón y no una depre. Salgo más a la calle, pero con gran inseguridad. No me gusta ir sola. Ahora así lo digo, ya no el que me aburro sola. Por eso no puedo ir a los médicos. Ni a ninguna otra parte, no sola.

El jueves tengo psiquiatra. Ya sabe qué hay antes de entrar, para eso le envié un mail. Rezo para que no me cambie a otro fármaco (...) [Pero] sólo puedo hacer que obedecerle.

Debí resfriarme en el tren. Estos aires acondicionados me matan hace años. Debería pedir hora al médico para que parase cualquier atisbo de bronquitis o a saber, pues toso más que ayer. El teléfono para pedir cita es un 902, al igual que en Andalucía. Vale la pena pagar esa llamada, pues nunca comunican, y te atienden al momento. Nada de llamar a un ambulatorio con los funcionarios saturados que no pueden coger el teléfono o el siempre frustrante ti-ti, ti-ti...

Me queda una semana aquí. Todavía no echo de menos mi casa de Málaga. Eso quizá cambie hoy mismo, por qué no, pero sigo teniendo una ilusión al día. Conmovedor. Ayer me encantó subir a ver el anillo olímpico. Madre hizo fotos, también más tarde en el Tibidabo. En alguna, el trío Mariló R. y Blue no están del todo mal.

Desde los miradores y en los circuitos en coche se aprecia cómo esta ciudad cambia, tanto que a veces no la reconozco. No sé si me gusta, quizá más bien no. Claro que hay que renovarse, pero todo lo nuevo me resulta ajeno. No me pertenece. Quizá sea la razón por la que tampoco la casa de mi madre ha dejado de atormentarme con recuerdos. Es lo mejor de esta estancia.

Bruce está de gira, y yo sin enterarme hasta que vi el cartel de Sevilla. Esto me pasa seguramente por no hacerme admiradora de su página en Facebook, lugar virtual que no me entusiasma (Blue está allí pero ni siquiera acepta amigos, ya diré la razón). Lo de no ver la tele a veces tiene su precio, porque tampoco leo la prensa electrónica tan a fondo. Ya no recuerdo cuándo dejó de interesarme “el mundo”, porque no soportaba ver los telediarios ni la publicidad. Es triste, a veces. Pero no sostenible para el alma el hecho de llorar ante alguna noticia que en teoría es para todos los públicos. (…)

Hace un rato rompí una taza, la del primer café a las 7. Pero qué manazas, qué patosa, qué tonta por no fijarme: ya me advirtió Marilo hace poco de este gran defecto. Por si acaso, he cambiado de cenicero, no sea que rompa también los preferidos de mi madre.

Escribir no es terapia, es alejarme del aburrimiento. Estas líneas sí son del diario personal de Blue. Dudo que ayuden a alguien, pero las bipolaridades, sin estar ahí en primera línea, son mi sombra, y ésta mi vida cotidiana.

Acostumbrada a vivir sola, la convivencia siempre es difícil. Negociar, ceder, aguantar y que te aguanten. Disfrutar también de aficiones comunes, reír incluso. Si me gustase la TV sería más fácil convivir conmigo. Pero si tengo con quién, preferiría una partida de cartas o dominó.

Las 8. Espero ahora a que Madre, despierta ya pero descansando, asome. No le gusta que madrugue, se nota. Pero soy incapaz de quedarme quieta en la cama. Se me iría la cabeza a lugares desagradables, seguramente. Leer se me hace difícil todavía, aunque ayer tomé un libro y unas páginas sí cayeron. Compraré ese clásico cuando esté en casa. Machado.

Dos horas después. Llevo una hora ya escuchando a los Dire Straits gracias a un amable vecino, que sigue con ese disco de éxitos desde hace la friolera de cinco años por lo menos. No me lo puedo creer (...) yo cambio mis canciones-mantra periódicamente.

Quizá esa música me haya saturado. Contraataco con Bob Sinclair, con lo que esto ya parece una casa de locos.

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Imagen: http://www.geocities.com/veleta3398/fotos/tibidabo1.jpg

Cuadernos de Barcelona, sábado 18 de julio: Shopping Barcelona

Cuadernos de Barcelona, sábado 18 de julio: Shopping Barcelona

 

De nuevo, muy pronto. Despierto en la habitación que tanto odié. Esto ha cambiado ya. Ha llovido mucho desde ese verano de 2004. No me produce emociones, ni positivas ni negativas. Es una habitación, la mía de adolescente, y punto. Ya era hora de tener paz al respecto. Buenas noticias para mi psiquiatra.

Mi sobrino celebró su primera comunión mientras me empezaba a instalar en Málaga. Tengo aquí mi foto de recuerdo. Qué niño más guapo se ve en ese retrato. No es por los lazos de sangre, simplemente quedó muy bien en esa instantánea.

Con la excusa de sacar entradas para un concierto, Madre y yo fuimos a un centro comercial, y luego continuamos por otra zona de la ciudad. El “shopping” de zapatos no produjo resultados positivos: una prueba de que algo no me calza bien es que mi madre, un número menor, se lo pruebe y a ella le siente perfectamente, mientras yo me pregunto, estúpida de mí, si la piel del zapato cedería con el uso.

Es embarazoso que en una tienda donde preguntas por un bañador de talla 52, la corsetera te escrutine con escepticismo porque le parece que no es para tanto, debas levantarte esa camisa enorme que te tapa y responder que no, que no esperas un niño. Madre le dijo claramente que el vientre era de tomar medicación. La señora asintió, no debo ser la primera. Finalmente, me vendió un bañador de la talla 50. Mi viejo bañador empezaba a hacer aguas: ya tiene algún agujero porque la presión de 15 o 20 kilos de más acaba con las costuras. El nuevo, regalo de Santa Madre (lo de Santa Claus es tontería pura), se me antoja muy “pop”.

Acabé con un achaque nuevo, parece que ahora lluevan. Los pies hinchados. Los tobillos con una protuberancia molesta. Al igual que el resfriado, debió empezar en el viaje del AVE, que me pasé como es costumbre chutada de una pastilla que me deja drogada y así estuve hasta casi Zaragoza, menos mal, ahora el viajecito significa cruzar la península en diagonal y hasta asusta verlo en el recorrido que dibujan en la pantalla. Pienso que deberé tomar algún avión en el futuro, sólo hora y pico de trayecto aunque se necesiten mil trámites para entrar en él.

No vengo nunca con viaje de vuelta cerrado. Ahí están las maletas, una con ropa y otra más pequeña con zapatos y trastos, preparadas para cualquier contingencia. Llevo medio armario metido en ella, casi para mi satisfacción, pues pensaba que tendría más ropa a la espera de perder al menos 3 kilos. Quizá el verano que viene.

2a parte

No traje el ordenador. Madre tiene uno que sería perfecto si tuviese acceso a la Red, lo que contraté el año pasado para todo agosto. Esta vez no tenía sentido para una semana programada, aunque ésta pueda dilatarse. Los vecinos hacen lo que deben: encriptar el acceso a sus redes, cosa que hace dos años no era tan común.

Hoy llega R. En plan viaje relámpago, casi como se presentó en Málaga. Mariló le espera en su casa. Nos reuniremos un rato. Reiremos y lloraremos, supongo, a lo bipolar.

Todavía no he confirmado hora para verme con otros amigos. R. Viene de Madrid, es excepcional, pero estos primeros días, de viernes a domingo, quiero estar con Madre, que para eso la he estado echando de menos. Dios, cómo cocina. Está guapísima. Es generosa. Es muchas cosas buenas.

En el barrio han proliferado hoteles, y con ellos llegaron los guiris. Se acabó la paz en este rincón de Barcelona. Ayer intentamos no toparnos con el “tráfico” humano del Parc Güell, ruta tomada hace años. Deberían poner un gran plano en la entrada de un par de autobuses, 22 y 24 si no me equivoco, con el “Vd. Está aquí” y “Vd. Baje aquí” para que no taladren en masa al pobre conductor. Aunque ya sea ex-barcelonesa, supongo que todavía recordaré trucos para no pasar directamente por puntos “calientes” como la Sagrada Familia aunque me toque ir por la zona. Y que conste que yo misma he sido “guiri” en París, Roma, y otros lugares. Somos una plaga. No en “mi” ciudad? Pues sí, me molesta. Tanto, que fue una de las razones por las que me fui. En Madrid y Málaga hay turistas, sí, pero no a este nivel: me parece que hay cuatro allí, por el centro de la ciudad, en comparación.

“No moriré sin ver Pompeya” es una de las cosas que Madre tiene en su lista. Es una de las que podría acabar haciendo este verano. Ser guiri en Italia, donde están ya demasiado acostumbrados, supongo. Admirar “piedras”. Tengo una foto enmarcada del 1992-3 donde se nos ve a Madre y servidora en Delfos, Grecia. Aunque, ja, ja, dónde voy yo ahora con los pies hinchados. A “Els encants”, el “Rastro” de Barcelona. Me hace ilusión, una de las pocas cosas. Pero alguna tengo, y eso es bueno. Ayer Madre reconoció que tenía un buen día, y quiso aprovecharlo también. Hoy me levanto de buen humor aunque con los pies doloridos, así que a ver qué se puede hacer.

. . .

Aquí empieza la serie "Cuadernos de Barcelona", que abreviaré con las siglas CB. Esta publicación es excepcional como en su día lo fue el otro viaje allí, pues pertenece al diario de Blue, aunque era consciente de que acabaría aquí la cosa. Esto sucedió hace dos semanas.

***

Imagen: http://pictures.traveladventures.org/images/es/parc-diagonal-mar12

 

Descongelada

Descongelada

 

Salí de la estación María Zambrano a las 00.30 h. con neblina. Al parecer, había reemplazado al terral. Cosa que se desmintió cuando bajé del taxi, donde me esperaba, además del viento caliente, otra obra del dichoso plan. Tuve la oportunidad de saludar a dos vecinos que venían de tomar una copa. Lo cierto es que echaba de menos el ambiente de este lugar.

El terral parecía calor de juguete a pesar del lógico sudor, después de haber estado bajo 40 grados en Madrid esa misma tarde; tuve que cambiarme de ropa en el mismo tren. El calor allí es del que te quema los globos oculares. Poco paseo dimos L. y yo por la tarde, en esas condiciones. Ver la nueva estación de Sol, eso me ilusionaba, y no me decepcionó.

No había luz, había saltado el diferencial. No reparé en lo evidente: qué había sucedido en la nevera. Pues que estaba todo descongelado y de alguna de las bolsas abiertas, ni la pinza evitó que escapase caldo con -argg- sabor a setas. Era de madrugada, pero me había pasado la mitad del viaje durmiendo, así que tuve humor para pillar la bayeta y tirar todo, bastante por cierto, a la basura, rezando para que hoy no hiciese mucho calor.

Me costó dormirme. Tanto desear llegar a casa, y luego que tu propio colchón te resulte extraño. Esta mañana, pero que muy dormida, he salido a tomar el cafelito. Menuda bienvenida me ha dado... llamémosle Pepe, después de tantos días.

Está nublado. Es lo mejor que puede suceder en verano, a pesar de lo que puedan opinar los bañistas. Dicen que este año está haciendo un tiempo muy raro por aquí.

Me espera una nevera por limpiar, lavadoras por poner y tender, maletas por deshacer, compra, y todas esas tareas propias de la vuelta a casa que sintiéndolo mucho porque se me harán eternas, acometeré poco a poco, pues se me cierran los ojos mientras escribo y acuso el cansancio de estos días.

Mañana espero empezar a publicar una serie de posts que he ido escribiendo estos días sin conexión a Internet. Ha sido interesante no disponer de la Red. Me he conectado tres veces para servicios mínimos, que ni siquiera hubiesen sido necesarios.

Es bueno estar de vuelta. Necesito rutinas.

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No moriré sin ver a...

 

En febrero de 2006, hablaba sobre un concierto, y decía:

Depeche Mode era una espina clavada, pero mucho menor. Sólo me faltan Bowie y Prince para morir en paz.

Pues bien, esto no era del todo cierto: me dejé a Moby. No pensé en música electrónica, big beat y esas cosas "para bailar", pues estos músicos suelen tocar para audiencias muy grandes, en festivales como el Sónar, y no piso ninguno.

Esta vez Moby actúa en el Palau de la Música de Barcelona, el 22 de julio. He conseguido entradas, en el segundo piso, porque cuando me enteré ya era un poco tarde. Espero que haya visibilidad.

. . .

De los archivos de Blue, 7 de junio de 2009.

Espero publicar en breve la crónica del evento, ya escrita. Dejo "Mistake", de su último álbum, en versión acústica. Es mi canción preferida :)

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Casi en tránsito a Málaga

Casi en tránsito a Málaga

 

Post dinámico

8.42

Desperté tarde, a las 7.20, menos mal. Desperté en... casa de Mme. Amèlie, en Madrid. Ja, ja, esto es increíble. Decidí hacer una escala aquí, aquí aquí es Madrid, antes de pillar el AVE definitivo a casa.

Tengo ilusión por ver a mis amigos. Ayer L. acudió a recibirme a Atocha. Eso sí es aterrizar con una buena sonrisa. Luego, ser recibida en esta casa, otro gran placer. Cenar juntos, charla con mi amiga, embarazada de seis meses y medio ya... tenía que verla en este estado de felicidad, aunque también de lógica preocupación. Hablarlo es bueno.

9.42

Esto de la agorafobia empieza a apestar a gran ciudad, pienso mientras fumo en el balcón. Demasiada gente, demasiadas calles, demasiado tráfico, demasiado "para perderse"... demasiados caminos que conducen al miedo, y acudo a la letanía del miedo de "Dune", el miedo es la pequeña muerte, me repito mientras empieza a acelerarse el corazón, no, no, no, por qué ahora, con lo bien que has estado en Barcelona.

Mme.Amèlie tiene jornada intensiva y a las malas, si no he podido yo solita antes, saldremos después de comer. Tampoco esperaba andar la Castellana entera con los tobillos hinchados y doloridos, es un hecho que los doctores no han acertado estas dos semanas por lo que deberé pedir cita a un reumatólogo. Arg. Digo "arg" porque pensaba empezar con el plan de la caminata diaria de los 5 km. nada más llegar a casa, salir antes de las 8 a hacer ese ejercicio que tanto necesito. Me ha caído un sermón por casi cada comida a la que me he sentado en Barcelona. Y es muy cierto que a cierta edad los kilos no bajan fácilmente. Tendré que imaginar qué buena cara le pongo a este tiempo y cómo "me pinto de verde" los pies.

Por cierto, no he hablado de mi visita al psiki en Barcelona. Y por qué hacerlo ahora? Hay tiempo para ello...

22.17.

Telefoneo a Jacaranda. Hay ganas de verse ya, quizá el mismo viernes. Será un bonito regreso y reencuentro con mi gente.

Ha sido un día muy intenso, de aquí para allá, de tiendas pre-mamá y de un poco de todo. Mme. Amèlie está haciendo una labor de punto para la habitación del bebé.

Y con el aviso de "a cenar", se cierra el post dinámico de hoy, que me voy a retirar pronto con muy buenas sonrisas grabadas durante todo el día.

***

Casi en tránsito a Barcelona

Casi en tránsito a Barcelona

 

Mariló duerme todavía. Lo que no es demasiado normal, o sí ya a estas alturas, es que yo despierte a las 6. Bien, hoy he dormido mis buenas 7 horas, así que no hay motivo para quejarse: hago horario de jubilada, no le demos más vueltas. Tampoco a la ducha, que falta me hace.

Estos días he aprovechado para escribir en el blog. Su presencia me ha hecho mucho bien, y una de sus influencias, la más débil quizá, ha sido la de inspirarme a retomar esto, esbozar unas líneas por aquí. Su ayuda ha sido impagable, organizar este caos era misión titánica.

Es su hora de volver ya, tras dos semanas. Pero no sola: me llevará consigo. Me pone negra ir a Barcelona, y a nadie de mi entorno le sorprende. Mi última visita fue el pasado noviembre. Y estaría bien no tener que ir, pero he de hacerlo: tengo dos compromisos, y uno, el más importante, es con mi psiquiatra. Tener que, eso que me angustia tanto.

Ya dispongo de un psiquiatra aquí, esta vez de la sanidad pública, pero quiero la opinión del que me ha llevado durante estos años, que me conoce y mucho, para hacerle un par de preguntas de esas con las que se gana cada euro que pago. Es un decir.

No me gusta Barcelona. Pero nada. Tanto turismo puede ser bueno para la ciudad, pero no para esta ex-habitante que ya no reconoce sus calles preferidas. Desde que descubrí Málaga, mucho menos. El clima aquí es tan benigno que la idea de empaparme de sudor a cada paso tampoco me entusiasma. Tampoco y la más importante, la mera idea de dejar mi hogar tantos días. Esta es mi casa, y cómo ha costado construirla y vestirla este tiempo, con tanta ayuda recibida, y sé que me sentiré extraña en cualquier otro lugar.

Qué lejos quedan ahora, dos años y dos meses, los días que pasé en "Polònia". Quizá estaba de mejor humor. Quizá la celebración de los 40 años en compañía de mis amigas me ilusionaba. Pienso que en estos momentos no gozo de aquel estado de ánimo tan abierto y feliz de reencuentros. Y, lejos de estar mentalizada que de vez en cuando debo ir aunque sea a ver a la familia, cada vez es peor comprar un billete destino Barcelona. Peor humor, más tristeza, más por qué, y el tengo que, el venga, te has ido pero de vez en cuando toca volver, no me hace superarlo.

Sea como sea, me esperan unos días allí. Sé que he de pensar, ya no en verde, sino en rosa, para no maldecir cada kilómetro que me aleje de Málaga. Y otra vez maletas, y cada vez es peor lo de hacerlas. Por fortuna o desgracia, poca ropa puedo empaquetar debido a lo que he engordado desde el pasado verano. Por fortuna o desgracia para mis finanzas, mi dinero me he gastado en cuatro trapos para quedar medianamente bien.

Desconozco si tendré acceso a Internet estos días. Espero que sí, o de lo contrario pereceré de asco. Podré realizar caminatas por el paseo marítimo, y más si sigo levantándome a estas horas. Podré ver a los amigos que no han pasado por aquí estos tres meses. Podré ver a mi sobrino. Estaré muy contenta de ver a mi madre, con lo que la echo de menos (ella iba a venirse aquí unos días este mismo mes). Lo sé, pero también que esos encuentros no van a llenar el vacío que ya siento ante la perspectiva global. No es un pensamiento demasiado positivo, pero así me siento.

Me dicen que si voy a pasarlo tan mal, que entonces no vaya. Pero debo. Intentaré escaparme un fin de semana por cualquier lado de Catalunya, si mi madre puede llevarme.

Qué agobio. No me gusta transmitir esta emoción, pero es la que siento.

***

Piensa en verde

Piensa en verde

 

Lunes. Lo empezamos bien, a las 6 en pie. Ale, me solidarizo con todos los trabajadores que ya están despiertos. Qué bonitos, los pajaritos, cuando están calladitos. Pero piensa en verde: no hay nada que hacer al respecto, y sí mucho a lo largo del día.

Ayer mi último recuerdo consiste en irme a la cama dando tumbos tras tomar unos cereales con leche. Supongo que a medianoche.

Parece que mi casa hoy por fin va a quedar arreglada en lo que a chapuzas se refiere, esto es, colgar cosas en las paredes, montar los muebles nuevos, en fin, que ya diré: esta es mi casa. No sabéis qué ganas tengo.

Ayer estuvimos comiendo con Jacaranda, es una excelente amiga y además, cocinera. Me siento bien en su compañía :) Al salir de su casa, ja, ja, encontramos unos tablones de madera al lado del contenedor de la basura. Habíamos estado hablando precisamente de que hoy iríamos a escoger unas baldas para el dormitorio, y mira por dónde, magia potagia, están en muy buen estado y sólo tengo que lavarlos. Prèt a colgar. Piensa en verde: uno de tus deseos (más bien necesidades) se ha hecho realidad y no te vas a gastar más dinero en eso.

Hoy también acabará el día con un espejo de cuerpo entero colgado. Qué ganas tengo de poder mirarme bien cuando salgo de casa. De nuevo, piensa en verde: no me diré qué gorda estoy, sino qué bien me queda esta ropa con mi complexión actual. Para eso me he comprado ropa de tallas grandes en las rebajas.

Buscaba un alquiler barato, y me he encontrado pagando casi el doble cada mes, en diversos arreglos. Me entristece haberme endeudado, pero pienso en verde y sé que cuando vaya a Barcelona esta semana dejaré aquí por fin un espacio donde, cuando me dé el siroco y vuelva, al abrir la puerta sentiré con más fuerza que nunca que este espacio es mi hogar, y además, orgullosa de que Blue le haya dado forma a su estilo. Con ayuda de sus amigas, inestimable ayuda: Mme. VOSE, Myriam, Mariló, Jacaranda.

Piensa en verde: pinta una habitación de verde. Tengo más cosas verdes... ja, ja, a estas horas, no sé cuáles.

Buenos días!

***

Cánsate

Cánsate

 

Hoy sí es domingo. He dormido "súper", y me levanto a las 7 de muy buen humor. Ayer tuve unos cambios en el estado de ánimo de esos que vienen sin saber por qué: ahora angustia (que me quitó Marilo con una charla), luego tristeza (cuando en su lugar debería haber estado ilusionada), luego... me sumergí en la actividad del día, y ya no estuve pendiente en absoluto de nada. Sólo de pasarlo bien con la compañía que tuvimos durante el resto de la jornada.

No salí por la noche. A las 20h, para mí era ya demasiado tarde. Me sentí entonces algo apenada porque teniendo 41 años, parecía tener unos malos 61, pues a esa edad hay muchísima gente que está en mejor forma que yo, y no hubiese declinado una invitación para pasarlo bien de nuevo. Me faltan fuerzas, me falta jovialidad. El reto es recuperarme de eso, volver a poder decir "sí, claro", y sonreír. Pero claro, tampoco trasnocho ya... los insomnios no cuentan.

Más tarde (me había despertado a las 6), estaba tan cadáver que podía dormirme sin haber tomado las pastillas y casi "me quedo" en la butaca. Cosa que solucioné mientras hablaba por teléfono (aproveché para hacerme la cena) y entre el cansancio y la química, caí tan redonda que no me dio tiempo a acabar de apagar el ordenador, donde escuchaba música. Sí, sigo sin reproductor, el pc parece un robot de esos múltiples de cocina desde que salí de mi ciudad natal.

Creo que uno de nuestros peores enemigos es quedarnos quietos, pues "sin hacer nada" notamos mucho más esos cambios de ánimo y nos sentimos mucho peor.

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Domingo en San Fermín y otras cotidianidades

Domingo en San Fermín y otras cotidianidades

Domingo. Los pájaros no hacen fiesta. Y a las 6 de la mañana, se montan una. Sigo madrugando, a mi pesar, a pesar también de haber retocado la medicación para procurarme un buen descanso. Debo contactar de nuevo con mi psiquiatra.

Mariló y yo vamos cada mañana al bar a ver el encierro de San Fermín. Una, porque la tele en mi casa no se ve. Nunca me parece importante, o urgente, instalar bien la TDT, enchufar los reproductores de VHS y DVD; total, nunca la enciendo. Dos, es una magnífica excusa para salir de buena mañana de ella, y tomarse un buen café. Ayer lo pasé realmente mal porque fue peligroso. Más tarde, te enteras que alguien ha muerto, y lo has visto en directo.

Apuntes de vida cotidiana. Suelo llevar un botellín de agua en el bolso. Las pastillas dan sed. Y con el calor, también es recomendable hidratarse. Resultado: tengo dos bolsos de difícil arreglo, pues no están preparados para llevar tanto peso. Menuda tontería, pero son mis preferidos. Pequeños disgustos, cosas que pasan, hay que encogerse de hombros y punto.

Ayer estuvimos en un almacén de muebles. Incapaz de salir sin nada entre manos, y menos cuando llevas una necesidad en la cabeza, compré una mesa que hará las veces de escritorio y una silla que parece muy aceptable para mi espalda. Algo que puede animarme a escribir más, y por qué no, mejor.

El paseo del otro día nos dejó un buen recuerdo: ampollas en los pies. Pero bueno, disfrutamos de esos 4 km. Espero que hoy podamos acercarnos a algún lugar de interés. Está haciendo buen tiempo, después de esa ola de calor llamada "terral" en estos lares.

Mariló vino a ayudarme con lo que debería ser, pongámoslo así, la tarea de dejar mi casa en orden y acabar con la mudanza de una vez por todas. Todo en su sitio. Parece una quimera. Creo que por eso alarga su estancia. Por mí, encantadísima. También porque está disfrutando más de la ciudad, no sólo del barrio. Tenemos pendiente ir a la Alcazaba. Qué tesoros tiene esta ciudad.

Me ha propuesto volver con ella a Barcelona. Quería partir la semana del 20, no la próxima. Pero no es mala idea en absoluto, teniendo en cuenta que a última hora algo en mí se niega a hacer ese viaje, algo que ella bien sabe por mil precedentes.

El tiempo pasa rápido de 6 a 7,30. Casi es hora de despertarla para ver el encierro, si no lo está ya.

Myriam está pachucha. Cada día le enviamos besitos.

P.D. Ahora caigo en que estamos a sábado. Cosas de la vida cotidiana... :S

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