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Carne de Psiquiatra -Trastorno Bipolar

El sermón de las tres botellas

El sermón de las tres botellas

El anterior inquilino se dejó tres botellas de alcohol a medias: una de ron, otra de ginebra, y otra de un licor de esos experimentales y pijos.

Yo ya no bebo, y si bebo algo, es cuando salgo de noche (apenas salgo) y a partir de las 3 am, es mi hora fatídica, y me pido un cubata de whiskey irlandés, que es lo único que, si bebo, quiero beber.

Y no me corto y le digo a mi terapeuta "me he bebido un cubata" (en dos meses), y me dice "Carne, eres mayorcita y ya lo sabes, ¿verdad que puedes prescindir de ello? Y le digo: pues sí, la verdad. No vale la pena jugársela por una copa, es jugar a la ruleta rusa.

Yo he bebido, sí, he tenido un problema con el alcohol. Los TB tenemos tendencia a hacernos dependendientes de sustancias que nos hacen olvidar o mitigar el sufrimiento, en caso de depresión, o de aumentar nuestra euforia cuando estamos subidos, para pasarlo aún mejor, en mi opinión y experiencia.

A esto se le llama patología dual.

Cuando empecé la terapia con el gabinete que me lleva, con un psicólogo y un psiquiatra que comparten mi historial, el tema alcohol era el número uno en la lista. Debía dejar de beber.

Yo me bebía un pack de cervezas al día. Y a veces, más. Acababa borracha y vomitando, porque siempre vomité el alcohol, porque nunca me sentó bien. En una especie de bulimia.

Lo dejaba cuando tomaba conciencia de que no era bueno para mí y lo retomaba cuando tenía alguna crisis. Lo retomaba demasiado a menudo. El problema en la mesa del terapeuta fue solucionado, porque a mi voluntad de dejarlo se sumó un fármaco que me disuadía de beber. El que toman los alcohólicos. Me dio algo de vergüenza, pero pasé por el tubo.

Y no bebí en meses. Sé que otros pacientes toman esa pastilla y que la dejan de tomar dos días para beber, pero mi decisión era firme. Es más, ojalá hubiese algo parecido para dejar el tabaco.

No recuerdo haber pasado "mono", porque sé lo que pasa cuando dejo el tabaco y no me pareció comparable en nada. Yo bebía a partir de cierta hora de la tarde, aunque cuando estuve muy mal, para comer ya me tomaba la primera cerveza. Me iba olvidando de todo, me iba sintiendo mejor, y cuando ya había entrado en un estado de conciencia agradable, me sentía más persona. Porque estaba enferma, y no lo sabía. Cuando lo supe, empecé a planteármelo.

Porque la verdad respecto al alcohol tal como me la han contado es que es euforizante (bien, eso es lo que yo quería, bebía para subir de la depre), pero en el fondo es un depresor, de tal manera que después de la borrachera del ayer, el hoy era volver a la depre culpable y por tanto al alcohol, como un círculo vicioso.

Otra de las verdades del alcohol es que cuando estamos en tratamiento, interacciona con él, le hace menos efectivo. Esto es muy importante. Y también el saber, como me dijo mi psicólogo, que cada cerveza que tomaba era una hostia a mis neurotransmisores, los mismos que por otra parte intentaba hacer entrar en razón.

Muy buenas razones para dejarlo, porque si no lo dejaba, así de claro, NO ME EQUILIBRABA.

Ahora ya no tomo la pastilla antialcohol porque he decidido no beber, así de duro y de claro. Confieso un cubata al mes o dos meses, sí, pero sólo de lo que realmente me gusta, si no, no bebo por beber.

La cerveza sin alcohol está muy bien. Y no quiero volver a tomar una con alcohol en mi vida. Le dije a mi psi que antes de una cerveza me tomaría un cubata. Pero no en la soledad de mi casa, en una discoteca, como bebedora social con muchos reparos. Y apenas voy de juerga, porque me sienta peor el trasnochar que esa copa.

Se dice a veces (lo he escuchado y leído aquí) que aunque tengamos TB "no pasa nada por una cerveza". Vale, igual tú te la tomas a diario para comer, y no entras en episodio, pero insisto, interfiere en el tratamiento, y mi psiquiatra te preguntaría "¿puedes prescindir de ella, sabiendo lo que hay detrás como lo sabes?

Ahora no bebo, y nada nubla mis relaciones interpersonales. No hago tonterías de las que luego me arrepiento y baño con alcohol para olvidarlas.

Soy humana, puedo tener un momento de debilidad, y no quiero caer en lo que ya conozco. Se pasan malos momentos en la enfermedad, pero he aprendido que los remedios que se constituyen en círculos viciosos no son los más apropiados.

Tengo 3 botellas de licor en mi casa que no he comprado yo. Y voy a tirarlas por el desagüe. Y le daré la satisfacción a Semeolvida de vérmelo hacer en directo con la webcam, en un acto ceremonioso. Lo hace alguien que sabe que eso es veneno para su salud, salud mental.

Seme, no me digas que estás orgullosa, que me cae la lagrimilla, cariño.

***
Publicado por servidora en Bipolarweb. Abro esa botella virtual de cava para celebrar que no me lo voy a beber.

Perdonen las molestias...

Perdonen las molestias...

... pero Blogia está migrando a una nueva versión y eso quiere decir: a joderse.
Ni yo puedo entrar en la página la mayor parte de veces que me acerco a escribir.
Paciencia con las migraciones. Espero que no pierdan los datos, porque eso suele suceder en ellas.
Ley de Murphy, seguro que existe alguna para estos casos.

Lumbago

Lumbago

Me gusta tener la casa limpia, pero que te la den sucia es una putada, y eso que había venido una asistenta del sector "no me reviso la vista hace años, la tengo magnífica", de lo contrario no entiendo esos rincones llenos de polvo, esos armarios por limpiar de arriba a abajo...
Estoy machacada de sacar mierda, y el piso os juro que parecía limpio cuando entré. No resiste la prueba del algodón. Con calma, trabajo 10 minutos y descanso lo que me pide el cuerpo.
Me pongo los Stones y Mano Negra, para darme ritmo en la tarea, como en los viejos tiempos.
Ahora estoy de muy mal humor, pero luego me sentiré enormemente satisfecha, de tener bien mi casa y de poder hacer realidad mi sueño: mi casa, casa de mis amigos.
Me voy a chutar un antiinflamatorio. Menos mal que la cama tiene un muy buen colchón.

Apareció un tercero

Apareció un tercero

Te abracé.
Dormías todavía, no te había despertado la luz.
Me perdí en tu olor, y sentí un momento muy Feliz.
Tú y yo unidos, carne contra carne...
Y por un momento se hizo real un niño que nos cogía de la mano a ambos.
Te abracé más fuerte, y volví a dormirme.
Nunca te lo dije.

Carne de cráneo

Este blog parece un jardín descuidado, sin fotos ni nada, pero en la vida real los acontecimientos se suceden, rápidos, y hay que poner a prueba los reflejos, la improvisación, el saber estar, y sobre todo, la cara de póker.
Estoy de mudanza, y ya sabéis qué trabajo da el tema. Y adaptarse de nuevo a todo, darse de alta y de baja en más lugares de los que pensamos...
He conocido a un psiquiatra por internet, me ha contactado por mi perfil de msn (es como una epidemia, le ha pasado también a una amiga)... y me da mucho morbo quedar con él para en un momento dado, decirle "por cierto, tú que dices que me ves tan equilibrada, que sepas que soy carne de psiquiatra, diagnóstico: trastorno bipolar tipo I", y fotografiarle la cara.
Me encantaría poder dedicarme a escribir y a estar tranquila, pero este mes va a ser frenético, la vida da muchas vueltas y acabo de darle una a la tortilla.
Escribiré, cuando pueda, por no tener conexión de nuevo.
Pero estoy contenta, a pesar del cansancio, y más que eso:
Me siento satisfecha.

Seres peligrosos II

En su día, al principio de abrir el blog, ya hablé un poco del tema ¿somos peligrosos?, y hoy encuentro en Bipolarweb un artículo que cuelga Semeolvida que me parece de interés:

Analizan algunos trastornos mentales ante el Código Penal.

FUENTE: EL FARO DE MELILLA. 2005 JUL

La cuarta jornada del curso ‘Aspectos jurídicos de la investigación penal’, que se está desarrollando dentro de los XIV Cursos de Internacionales de Verano, contó con la charla del doctor en medicina, especialista en psiquiatría y asesor de la Federación Mundial de Salud Mental José Carlos Fuertes Rocañín, que se adentró en los trastornos psiquíatricos y su tratamiento en el Código Penal.

En palabras del experto, las más frecuentes de las enfermedades mentales son la depresión y la ansiedad, pero “desde el punto de vista jurídico no plantean muchos problemas, salvo el suicidio o el homicidio ampliado”. Frente a éstas, la que “más frecuentemente entra en conflicto” es la esquizofrenia, que, tal y como describió Fuertes Rocañín, “es una psicósis en la que hay una pérdida de contacto con la realidad”, y cuando no está tratado presenta una serie de conductas “violentas y agresivas y puede cometer actos delictivos”. Algo que, según señaló, “no es frecuente”.

En su ponencia, el conferenciante trató de desmitificar la relación entre enfermedad mental y delito o peligrosidad. “Eso es falso, el enfermo mental no es más peligroso que el resto de los ciudadanos, sino que lo suele ser menos”, razonó. “Lo que ocurre es que cuando hablamos de enfermedad mental metemos en un cajón desastre todos los trastornos”.

Las drogas fueron otro de los factores tratados en la charla y que afectan al crimen. Según los datos facilitados por el experto, “el 70 u 80 por ciento de las cárceles están ocupadas por personas que usan, abusan o dependen de las drogas”. “Las drogas son un factor delictógeno de primera magnitud”, señaló, por lo que “un sujeto que tiene una conducta de base impulsiva, si le añadimos cocaína, anfetaminas u otras drogas, le estamos desinhibiendo potenciando su agresividad”.

Guerra al polvo

Bien, por fin duermo mis horas. Esto es muy importante, mucho, porque me veía venir un episodio de los gordos, y no me da la gana estar enferma.

Estar enfermo no es lo mismo que tener una enfermedad. De vez en cuando me sale un herpes en el labio, y entonces estoy enferma. Se me va y el herpes queda dormido. Pues así trato yo a la bipolaridad. Tengo esta enfermedad pero no siempre estoy enferma, es más, estaba muy bien hasta que dejé de dormir.

Porque estaba atontada, preocupadísima, atacada de los nervios y bloqueada hasta para pasar la escoba.

Pues bien, hoy sábado, he decidido hacer limpieza de mi casa ("fer dissabte", decimos en mi tierra, zafarrancho de limpieza) y de mi habitación en especial. No la va a visitar nadie, lo hago porque me apetece tenerla bien. Y por fin me encuentro bien, con fuerzas físicas, para hacerlo, porque llevaba mucho tiempo sin esas fuerzas, cansada porque sí.

Espero que esto no sea un buen día entre los muchos grises que estoy pasando. Que tenga ganas e iniciativas para hacer cosas, no que me arrastren o ir arrastrándome, porque eso no es vivir. Yo disfruto de la vida pasando la escoba, la vida es muy sencilla y nos la complicamos, y si hablo de mí reconozco abiertamente que me la he complicado demasiado, y ahora el trabajo es mío para simplificarla.

He cocinado, he puesto una lavadora, he fregado el suelo. Sólo me falta limpiar mi alfombra de bambú pero ya tengo bastante dolor de espalda a estas horas.

Se está muy bien sola en casa, mis compis se han ido el fin de semana. Estreno ordenador y me entretiene ir instalando todos los programillas que uso habitualmente. Msn fue el primero, cómo no. Ya tengo puertos usb y mi propio lector de DVD. La pena es que me dejé casi todos mis DVDs en Barcelona.

Pero...
Esto puede cambiar.
Ya hablaremos de mudanza.

Pródromos



Este palabro tiene tela... vienen a ser los síntomas de los síntomas, es decir, cuando te hueles la tostada pero todavía no se te ha caído encima ni la de la depre ni la de la hipomanía.

Así me lo han contado más o menos, y no me he molestado en investigar más sobre la teoría, porque lo que importa es la práctica.

"Conócete a tí mismo", esa sabiduría socrática, es la que puede ayudar a un bipolar a oler a quemado antes de que la chispa encienda un fuego.

Subiendo: duermo menos. Limpio más.
Bajando: como más chocolate. Veo comedias románticas.

Por ejemplo, y resumiendo mucho, porque los pródromos pueden afectar a muchas rutinas. Cada uno tiene los suyos y los hay de manual, como el de dormir poco o nada, empezar a comprar...

Entonces, es hora de llamar al psiquiatra.
A veces parecerá que estemos molestando, pero es al contrario. Más molesto es que el psiquiatra nos saque de un episodio una vez metidos en el fango.

Problemas:
Resulta que en la cama soy un monstruo (como antes, esto es buenísimo y ya no lo recordaba), si lo digo me plancharán con las pastillas. Disfrutemos un poco.
El problema está en que la cosa se te va de las manos y acabas o puedes acabar ingresado con una psicosis de la leche.

¿Resignarse?
No siempre un pródromo es agradable. Yo me veo venir una hipomanía y para mí eso ahora es peor que una gripe, porque no tendría poder adquisitivo para vivirla. Así de duro. Me sale más barato (en términos de salud mental) llamar al psiki y que me retoque la pauta. No, no me resigno. Es así como son las cosas.

Soy partidaria del tratamiento psiquiátrico y farmacológico, por muy en pañales que esté. He conocido a gente que ha remitido, yo misma lo he hecho, sin el tratamiento no hubiese sido posible.

Es más, creo que los psiquiatras deberían educarnos para saber reconocer nuestros pródromos.

Si los veo, digo "STOP". Y puede que me ahorre un disgusto, incluso a mi familia. Pero lo hago por mí, porque arriba hay cosas agradables, y no todas porque lo mío es más bien la disforia -no la euforia-, pero abajo no, y no voy a jugar a esa lotería rusa.

***
Imagen cortesía de Dr.Tao

Cura de sueño

Cura de sueño

Es sabido de la gente que me conoce en privado que últimamente no duermo bien, lo cual es preocupante dada la fama de marmota que me he ganado a pulso, antes y después del diagnóstico, después ya escandaloso por el efecto de las pastillas.

No sé si es el calor (cambio de clima bcn-mad), un pequeño problema en la familia, que se me jodió el sistema operativo y me quedé sin conexión, o que me he precipitado -al volver a mi casa compartida- para buscar una nueva habitación, el caso es que no dormía bien.

Ayer hablé con mi psiki y me cambió la pauta ligeramente. Hoy he dormido seguido aunque tuve un despertar súbito a las 8 am que interpreto como otro insomnio, porque mi hora normal de despertar es mucho más tarde.

Hoy estoy bajo la hospitalidad de A.n. y la buena compañía es una muy buena medicina.

No estoy hipo, no estoy nada, sólo cansada y somnolienta. Espero ir recuperando el ritmo de sueño.

Gracias a los que se han preocupado por mí, pero no es nada, os lo aseguro, cuando tenga algún problema seguro que os lo hago saber, porque confío en vosotros, tanto es así en algunos casos, que os he dado los teléfonos de mi familia, algo que por si las moscas en su día consideré necesario. Espero que no tengáis que usarlos nunca.

*** Reporte enviado a Bipolarweb***

Estrés veraniego

Me estresa mucho no tener pc.
Lo uso para todo, y todo está allí.
No me gusta ver la tele.
Me estresa no poder salir a la calle cuando da el sol, hoy he vuelto cuando he empezado a marearme.
Llevo días regulando sueño, después de cuatro insomnios.
El insomnio no vino por el pc, no, vino por malestar.
Y el malestar, por el estrés.
Hoy he conseguido levantarme pronto.
Es hora de empastillarse y rezar a los laboratorios farmacéuticos para que pueda descansar.
Me estresa meterme en la cama y dejar las horas pasar.
Me duele la vista y no puedo leer.
Leer es lo que realmente me gusta y me llena, y hace poco que leo.
Me estresa tener pocos libros donde escoger la lectura, tengo que hacer una mudanza.
La futura mudanza estresa.
Estar encerrada en casa también estresa.
El verano pasado no existió, porque me lo pasé encerrada, por tanto es hora de vivir este verano.
Todo son problemas, mi compañero de piso me cuenta sus problemas cada día, yo callo los míos excepto a unos pocos amigos.
Y por estrés, se me vuelve a caer el pelo.
A mechones.
Como el año pasado.
Pero este año no estoy deprimida. NO.
Con cola de caballo, aquí estoy, sudando la camiseta en el cyber.
Me estresa ir a comprar un ordenador. Llevo todo el día mirando precios y me parecen todos iguales.
Me estresa endeudarme.
Y si me estresa algo, paso, lo dejo ir, no me conviene estrés.

Cruzada de cables

Mi hermano solía decir que yo mato a los ordenadores.
Bien, el pequeño se me ha quejado. Le hicieron el "boca a boca" pero no ha durado demasiado.
A nadie le entran virus, todos van para mí.
Me voy a comprar un pc nuevo, a ver qué consigo "para que me dure vivo".
Asco de cybers, es raro que un ratón funcione como es debido. Así que no hay foto.
Por lo demás, estoy regulando el sueño desde hace dos días (=zombi total después de los insomnios), tengo una pequeña molestia no me permite ir a ver a mi padre, pero aprovechando que he salido a la calle me he comprado un ventilador.
Menos mal que las pelis de Telemadrid están bien.
Y tengo libros en casa.
Eso es todo, el verano no da para mucho más.
Ya me conectaré "en condiciones".

Mensaje en una botella



Just a castaway, an island lost at sea, oh
Another lonely day, with no one here but me, oh
More loneliness than any man could bear
Rescue me before I fall into despair, oh

I’ll send an s.o.s. to the world


I hope that someone gets my


Message in a bottle, yeah



A year has passed since I wrote my note
But I should have known this right from the start
Only hope can keep me together
Love can mend your life but
Love can break your heart

I’ll send an s.o.s. to the world
I hope that someone gets my
Message in a bottle, yeah

Walked out this morning, don’t believe what I saw
Hundred billion bottles washed up on the shore
Seems I’m not alone at being alone
Hundred billion castaways, looking for a home

I’ll send an s.o.s. to the world
I hope that someone gets my
Message in a bottle, yeah

Sending out at an s.o.s.

Traducción:
UN MENSAJE EN UNA BOTELLA

Simplemente un náufrago.
Una isla perdida en el mar.
Otro día solitario
Con nadie aquí más que yo.
Más soledad
Que la que ningún hombre pueda resistir.
Rescátenme antes de que caiga en la desesperación.

Enviaré un SOS al mundo.
Enviaré un SOS al mundo.
Espero que alguien reciba mi
Mensaje en una botella.

Ha pasado un año desde que escribí mi nota
Pero debería haber sabido esto desde el principio.
Sólo la esperanza puede mantenerme.
El amor puede arreglar tu vida
Pero el amor puede romperte el corazón.

Enviaré un SOS al mundo.
Enviaré un SOS al mundo.
Espero que alguien reciba mi
Mensaje en una botella.

Salí a caminar esta mañana,
No puedo creer lo que vi.
Cien mil millones de botellas
Arrastradas por el mar en la playa.
Parece que no estoy solo en esto de estar solo.
Cien mil millones de náufragos
Buscando un hogar.

Enviaré un SOS al mundo.
Enviaré un SOS al mundo.
Espero que alguien reciba mi
Mensaje en una botella.



. . .

The Police, "Message in a Bottle". Canción que me gusta mucho, desde siempre, pero desde el diagnóstico me recuerda a los malos momentos cuando creía que era la única que se sentía así... luego, luego les fui conociendo, éramos muchos los que enviábamos esas botellas... al foro.


Esta canción pone los pelos de punta en versión "unplugged" cuando todavía no existía esa palabra, en un concierto de Amnistía Internacional de los 80 llamado "The secret policeman’s concert", si no me equivoco... disco que no debí devolver... jaja.

http://www.youtube.com/watch?v=1OyfpS6pEcQ 

Ahora editado como: "The Secret Policeman's Other Ball".

*** 

Behind the wheel



Al volante

Mi chiquilla
Conduce a cualquier parte
Haz lo que quieras
No me importa
Esta noche
Estoy en manos del destino
Me ofrezco
En bandeja
Ahora

Oh, chiquilla
Hay momentos en los que siento
Que prefiero no ser
El que lleva el volante
Ven
Mueve mis hilos
Mira como me muevo
Hago lo que sea
Por favor

Dulce chiquilla
Prefiero
Que lleves el volante
Y a mi de pasajero
Conduce
Soy todo tuyo
Haz lo que quieras
Estoy fácil
Esta noche

Tu llevas el volante esta noche

***

Behind the wheel

My little girl
Drive anywhere
Do what you want
I don't care
Tonight
I'm in the hands of fate
I hand myself
Over on a plate
Now

Oh little girl
There are times when I feel
I rather not be
The one behind the wheel
Come
Pull my strings
Watch me move
I do anything
Please

Sweet little girl
I prefer
You behind the wheel
And me the passenger
Drive
I'm yours to keep
Do what you want
I'm going cheap
Tonight

You're behind the wheel, tonight

***

Depeche Mode, "Behind the wheel"

All we need is love

All we need is love

Love, love, love...

Hablo con gente, hablo con bipolares y no bipolares.
Todos necesitamos amor, y los Beatles fueron los últimos en darse cuenta.

Dice el cliché que los bipolares necesitamos amor y cariño, y he conocido muchas personas así, personas que se sienten vacías sin una pareja. Es una de las cosas que se echan de menos, el calor del amado o amada.

La soledad –estar sin pareja- hace que rechinemos los dientes por las noches, cuando necesitamos un abrazo. A mí me ha pasado, y de vez en cuando sigue sucediéndome, a pesar de llevar mucho tiempo sola.

Nuestras emociones son muy fuertes, y las necesitamos, ya he dicho muchas veces que de alguna manera somos esclavos de ellas.

Del amor, una de las principales.

Lo que se hace por amor. O por “amor”. Hay quien se aprovecha de una persona que tiene TB. Lo he visto, y es muy desagradable. Porque hay quien piensa que de alguna manera somos inferiores y manipulables, y al ser esclavos de ese amor, desde luego, débiles a esos chantajes.

Un bipolar ama, Ama, intensamente. Todas las emociones son intensas para un bipolar, y el amor debe ser la reina de ellas.

El amor produce una cierta euforia. Esto sucede en la población general, sobre todo al principio, en la fase de enamoramiento. Bioquímica pura. Este estado desaparece a los pocos meses en la población general, pero no tiene por qué ser así para un bipolar.

Cuidado con el amor. Desestabiliza. Pero como suele hacerlo al alza, la sensación de amor es comparable a la de hipomanía. Y a todos nos gusta eso.

Nunca me había sentido tan viva como cuando me enamoré.

Me he enamorado varias veces, cómo no, y en esto mi historia se asemeja a la de otros bipolares.

Y eso dicen otros, que ahora se sienten emocionalmente muertos, porque no tienen objeto alguno de amor, o éste no es correspondido.

Echamos de menos esa felicidad, el poder entregar todas nuestras emociones a alguien, abrir nuestra alma.

O simplemente el sexo. El mejor sexo que hayas tenido nunca, o que de repente digas “esto no es sexo, me están haciendo el amor”. Entrega total. La prioridad es hacer feliz al otro. Ofrecemos una sensualidad muy especial, porque somos muy sensibles, y más en un estado alterado de conciencia provocado por el deseo, y las hormonas naturales que fabrica el cuerpo en estas ocasiones. A las que podemos hacernos adictos, como tanta otra gente que necesita sexo diario.

El enamoramiento es una enfermedad, la hipomanía también, es un episodio en una enfermedad. Nos gusta estar ahí, pero más dura será la caída.

Menuda depresión, cuando he dejado a alguien, o mejor dicho, alguien me ha dejado.

Lo que sube, baja. Nosotros subimos y bajamos, oscilamos, es el negocio bipolar.

Deseo el amor y que éste sea positivo, porque es muy buena medicina para el alma, pero temo a la desestabilización. A subir con la experiencia del amor y a pegármela luego.

Debe ser la edad, o que ya tengo muchas alarmas y cortafuegos puestos. Me cuesta mucho encontrar gente de mi agrado, para empezar. Yo me enamoro de las mentes, de ciertas mentes, y luego ya hablaremos de “amor carnal”. Y más adelante, de decir “oye, por cierto, tengo una enfermedad”.

No me entrego, porque lo hago en cuerpo y alma. Mi alma es demasiado frágil, y he aprendido que no he de dársela a nadie, para que no me la devuelva por mensajería hecha añicos.

Dicen que mi cuerpo sigue siendo deseable. No tengo prisa, porque no quiero descendencia.

Mientras, “my ghost grows up”. Necesito amor, pero no a cualquier precio. Hay cosas que no se compran.

Penfield 481

Penfield 481

"Dejo programado un cambio automático de controles para unas horas más tarde -respondió suavemente su esposa-. El 481: conciencia de las múltiples posibilidades que el futuro me ofrece, y renovadas esperanzas de..."
Philip K.Dick, "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?"

Yo debo tener un órgano de emociones Penfield interno de serie, y el cabrón se marca los números solo. Hace unas horas, estaba en posición de alegría y agradecimiento por estar sana y en casa. Ahora, sin embargo, y cuando el calor hace soportable un paseo, marca tristeza, y ganas de tomarse las pastillas para que me dejen en el reino de los químicos durmientes y mañana sea otro día.

Hoy he estado leyendo páginas de psiquiatría, y he leído de nuevo que mi enfermedad no afecta a mi intelecto sino a mis emociones. Menudo descubrimiento. Y aburrimiento, porque ya lo sabía, son otros los que no entienden esa diferencia, y eso sí me aburre mucho. ¿Rabia? No, nadie se lo cree hasta que le pasa, como una contractura cervical, como una depresión, todos tenemos mucho cuento encima hasta que nos cae el cuento a nosotros, ¿qué tal una fístula?

Disquemos el 481.

*** 

Entre nubes

Entre nubes

Hoy por fin puedo decir que he volado, SOLA.
Muy emocionante.
Me da miedo volar, pero puestos a "sufrir", me pido ventana.
Ha valido la pena, he cruzado la capa de nubes, he flotado entre ellas, y he visto ponerse el sol de una forma espectacular: el sol bajaba por las capas, entró en una oscura y él se oscureció.
He absorbido todos los colores, a cada cual más espectacular, tanto por arriba como por abajo, esos campos labrados de formas irregulares.
He llegado a mi casa, una sensación de bienestar enorme.
Me ha dado el insomnio, era de esperar.
Como que me gorreasen el brick de leche.
Mañana descansaré, iré al médico, a comprar, y a empezar la búsqueda de nuevo piso.
Un reto más.

Cocina japonesa

Cocina japonesa

Hay algo que no me inquieta ni incomoda, y es confesar mi ignorancia en tantísimos temas.

Porque gracias a ella, cada día aprendo algo nuevo.

Como dijo Martín de Riquer, "a la gente que me dice con cierta vergüenza que no ha leído el Quijote, le digo que tienen mucha suerte, que la vida les depara todavía el gran placer de leerlo".

Hacía muchos años que "me debía" una comida japonesa, y en esta semana, cosas de la vida, me han llevado dos veces.

No está mal el pescado crudo, aunque ahora mismo lo desaconsejan por una bacteria.

Comida exquisita, servida también de forma exquisita. Nada que ver con los restaurantes chinos, que en comparación me resultan de pesada digestión.

Intento comer con palillos. La comida lo merece, aunque sea algo torpe con ellos.

Lo malo es que todavía no se me ha acostumbrado el estómago. Mejor estar cerca de un servicio. Menos mal que no me he estrenado en territorio japonés.

Por cierto, voy a desenterrar "Tampopo", película que grabé hace años después de verla en el cine, y quizá alquile "Lost in translation" para una segunda visión.

El droguero

El droguero

En mi antigua calle, había una droguería. De esas que venden desde papel higiénico hasta el abrillantador para mármoles.
El droguero tenía ya sus 60 años, poco le falta para jubilarse.
Es extraño ver dependientes de esa edad.
Y lo será más, cuando jubilen al droguero.

El droguero lo sabía todo. Cómo quitar cada tipo de mancha. Cómo usar un producto para que tu bañera pareciese nueva. Cosas que ya casi nadie sabe.

Claro, es más caro comprar en la droguería que en el hipermercado.

Una amiga daba clases de español a un grupo de chinos, y el tema era el típico "dónde comprar cada cosa".

- ¿Dónde comprarías jabón?
- (Sonrisa) "Basar chino".

- ¿Dónde comprarías una libreta?
- (Sonrisa) "Basar chino".

Se le aguó la clase. A nadie se le ocurre ir a la droguería. Esa palabra se extinguirá de nuestras vidas y del diccionario.

Jubilarán al droguero, y la tienda pasará a ser otra cosa. Es ley de vida.

El otro día recordábamos el jabón Lagarto, que ahora encuentro en "los chinos", y el peor recuerdo de nuestra infancia: el papel higiénico "Elefante", áspero, gris, y con su envoltorio de celofán.

Uff.

Siempre he odiado las grandes superficies, y el plan de muchas familias de entretenerse allí los sábados por la tarde, hace años en chándal, toda la tarde entretenidos en hacer la compra. Y esas macrocolas para pagar, por lo menos tenían la decencia abrir las "cajas rápidas" para menos de x artículos.

No tengo coche, ni lo tendré. Quiero vivir en un barrio con comercios. Me da igual que sea más caro comprar en un pequeño supermercado, más caro es llenar el depósito del coche.

Cerca de mi casa en Madrid hay una charcutería. Los dependientes también están cercanos a la jubilación. Qué arte con los cuchillos, señores, cómo se corta el jamón y el lacón, me quedo embelesada viéndoles trabajar. Gente que conoce su oficio, no dependientes jóvenes tras un mostrador en el supermercado.

Oficio. Palabra en período de extinción.

Pequeño comercio. Que no se extinga, por favor. No quiero vivir en una calle oscura y desértica. Estar obligada a hacer la compra en unos grandes almacenes.

Los colmados de mi barrio en Barcelona son pakistaníes. En Madrid son chinos. Me da igual, yo quiero un colmado cerca de mi casa. Para los "descuidos", que se dice.

Y una droguería. No me sirven las franquicias, bastante tengo con las tintorerías.

Todo esto ha cambiado muchísimo el paisaje urbano.

Por eso me gusta mi barrio en Madrid. Es auténtico, al lado de la droguería hay una tintorería clásica. En la calle desde donde escribo estas líneas, esa tintorería ya no existe -cómo recuerdo ese olor-, para eso está la franquicia, y sólo ha sobrevivido al tintorería "cara", para prendas que es más caro conservar que comprar. Y esa cultura está desapareciendo rápido, rápido. Ya no se guarda ropa de hace años.

Vienen nuevos tiempos, y es ley de vida, no hay nada de malo en ello, sólo nostalgia.

Temporada de verano

Temporada de verano

Estimados blogespectadores:

Se acerca el programado descanso vacacional, así que se impone, como en la tv, recopilar los mejores momentos de emisión para

jejeje...

¡¡¡REPETIRLOS!!!!!

Cuando desconecte un par de semanitas, dejaré colgada una selección de los mejores posts de la temporada.

Con la ayuda de los lectores, que como siempre envían sus e-mails pidiendo la redifusión.

Notas previas

Notas previas

Estimado Dr.,

Si está valorando mi aspecto físico como introducción a mi estado de ánimo, me notará algo descuidada, porque en las últimas visitas me arreglé, tenía ganas de hacerlo, pero ahora esta es mi manera de vestir, y no la oculto.

Tengo que ir a la peluquería hace días pero como no sé qué quiero hacerme, lo voy dejando. Además, no me gusta demasiado ir a la peluquería. Y si encima tengo que escoger un color para teñirme, pues he de estar de humor, francamente.

Visto muy informalmente, demasiado, estoy hippie, sí, pero muy a gusto. Llevo mis adidas sin calcetines desde que mi amiga de Santander me pegó el toque, claro que entonces llevaba una falda tejana y no colaba esto de ir con calcetines y “di que soy alemana” aunque más de una persona me pregunta por mi nacionalidad, convencida de que soy inglesa, quizá por mi piel blanca.

Por cierto, mi “nacionalidad” por aspecto es de lo más raro que he visto nunca.

Si entro en una tienda de pakistaníes, una niña me pregunta de dónde soy, no le parezco española.
Si estoy en la Mancha, soy manchega, de eso no hay ninguna duda.
Si estoy en Estambul, y lo que relato es verídico, se me pregunta si tengo familia en tal provincia, yo me quedo ojoplática, y mucho más cuando veo a un doble de mi padre. Casi me dio un ataque en ese momento.

Ya me he ido por las ramas. Creo que me teñiré de pelirroja, algo veraniego, ya que he pasado el invierno con un demasiado discreto castaño oscuro, quizá para que yo misma no note que ya no es ese mi color. Mi color ahora tiene muchas canas.

Bien, doctor, aquí me tiene. Si ha leído mi página últimamente, comprobará que volver a Barcelona me pone más mala que buena. Estar en casa de mi madre me trae demasiados recuerdos. Al principio, cuando me instalé en otoño del 2003, recuerdos de mi adolescencia. Ahora, recuerdos de mi etapa allí, muy enferma, y de los dos ingresos.

Cuando reservé el billete pensando en la cita de hoy, me di unos días por delante y por detrás para “hacer vacaciones”. No sé en qué pensaba, porque ahora pocas expectativas tengo y eso me libera de estrés, pero me he encontrado más bien incómoda. Ver a mis amigos me produce alegría, por supuesto. Pero hay algo parecido a la apatía en mi estancia aquí.

Esta semana he llamado a más gente para verla. Me preguntan desde cuándo estoy, y eso me recuerda que la semana pasada sólo vi a dos personas. Sí, estoy algo antisocial, me cuesta quedar con la gente.

No he deshecho las maletas. Están ahí y supongo que a mi madre le molesta verlas, pero no tengo ni he tenido intención de poner la ropa en el armario. Lo mismo hago cuando voy a casa ajena o a un hotel, no soy de las que llegan y lo cuelgan todo para que no se arrugue.

Quizá por eso mi madre me preguntó no sin cierta ira qué significaba su casa para mí. Ni yo lo sé, sólo sé que no es mi casa, que nunca lo fue, desde que la abandoné definitivamente en 1993. Volver a ella no me provocó nunca hacerla mía de nuevo. Y es que las colmenas sólo tienen una reina, imposible dos.

Me voy a dormir tarde, de 1 a 2. Me despierto hacia mediodía, unas veces bien y otras con la pastilla por ahí en plan tostada. Por cierto, los cambios de presión en el avión me recordaban ese efecto. El avión empezó a bajar y lo noté de inmediato, fue como uno de los golpes de la pastilla, y lo noté un minuto antes de que anunciasen “señores pasajeros, estamos iniciando el descenso…”. Por fin tengo algo parecido a lo de las pastillas en mi cabeza, ese cambio de presión al que soy tan sensible.

Como poco, no tengo hambre. Se come mejor y más acompañado, pero debo estar demasiado antisocial como para hacerlo. Mi madre no tiene culpa alguna, y está convencida de que no estoy bien. Para eso estoy aquí, para saber si estoy bien, y le digo cómo me siento.

Mi vida es nómada, así lo siento. Tengo libertad de movimientos y viajo, viajo desde Madrid, ya sea a Barcelona o a Santander o a la Mancha. Tengo algo de dinero para hacerlo, y quizá si dejo de fumar tendré más poder adquisitivo. Pero lo del tabaco no está en el orden del día, no todavía.

No tengo síntomas preocupantes. Me sigue costando la ducha, pero me ducho. Compro comida, me la hago. Doy media vuelta, eso sí me cuesta, caminar sola sin darle a la pelota demasiado. Además, le tengo mucho respeto al calor, no sólo porque hiere mi piel, sino porque tengo mucho miedo a volver a desmayarme, porque lo pagué muy caro, y sé que mis huesos van a romperse si se golpean contra el suelo, porque la osteopenia los tiene bajo mínimos de calcio. ¿Me tomo la pastilla de calcio? Pues no, mea culpa, cuando veo el tubo ya me dan náuseas y me pregunto si eso va a solucionar lo que he visto en las radiografías, y me temo que no. El resto de pastillas, ya lo sabe, me las tomo sin preámbulos de ninguna clase.

Le traigo mi último análisis de sangre, al parecer estoy muy bien pero el hipotiroidismo sigue tocando las narices, así que me han subido la dosis de tiroxina, esa pastilla en ayunas que me da rabia pero ya estoy acostumbrándome después de un año.

Mi punto flaco es el estrés. Llevo una vida muy tranquila y me ponen nerviosa los imprevistos. También estresa cambiar de ambiente. Reconozco que desde que estoy aquí, estoy más nerviosa, y eso me fastidia porque la última visita con el psiki me dio la alegría de rebajar ansiolíticos. Igual los vuelvo a necesitar.

He tenido sólo un par de insomnios. Por suerte, puedo recuperar sueño. Ya no soporto la sensación de sueño, porque no tengo costumbre y porque se me mezcla con el pastillazo de la noche, y entonces digo sin ambigüedad que me encuentro mal.

Me preocupa esa ansiedad. Cualquier cosa me la dispara. Debo estar muy sensible, o es que aquí en esta ciudad y en esta casa me vuelvo mucho más vulnerable, esa es mi hipótesis.

De todas formas, no me quejo de mi vida social. Tengo amigos, y así lo percibo, y es una sensación de las que llenan.

Doctor, ya le he dicho lo que hay. Quizá me dejo lo más importante, y no dudo de que sus preguntas me lo van a sacar.

¿Dónde y cuándo?, ahí está el meollo.

Y cómo no, espero ordenar el caos mental que tengo, con su ayuda.

Necesito objetividad.
Necesito centrarme.
He de tomar decisiones, más allá del color de mi pelo.
Aquí me bloqueo.
Y me pongo nerviosa, no soy capaz de decidir.
Doctor, creo que mi mente ha acumulado basura.