Carne de Psiquiatra



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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2004.

Resumen

El espejo y la autoestima, las compras hipomaníacas, y la madre que parió al insomnio de hoy

trinity.jpgPrimera parte: es baldío maldecir ante un espejo.

Parafraseando el proverbio chino: uno es por lo menos tres cosas. Lo que uno cree que es (ve), lo que los demás creen que uno es (lo que ven) y lo que uno realmente es (la cruda realidad).

Esta mañana me vestí con una camiseta de estampado psicodélico y cubriéndola, un jersey negro abierto, de cremallera. La falda, negra. Las botas, negras también. El abrigo largo. Las gafas de sol. Y me dije satisfecha: soy Trinity.

Entonces, bien erguida y orgullosa, fui al espejo de cuerpo entero, y el resultado fue para desmayarse. No era Carrie Ann-Moss, -que tiene mi edad-, sino Rocío Jurado –algo más madura-. Maldición.

Los pantalones de cuero y con ellos el resto de vestuario han sido donados, y espero que quien lo haya recibido lo disfrute. Una de mis mejores amigas se llevó parte del pastel, lo que me produjo infinita satisfacción.

Porque ya estoy asumiendo, entre otras cosas que todavía no he asumido o estoy en ello, que no voy a volver a conseguir la talla para disfrazarme de Trinity de Matrix o de mujer marca Cosmopolitan.

Las pastillas engordan. La cerveza también. Comer cuando te da la gana cualquier cosa, lo mismo. El sedentarismo de la depresión, el perfecto detonante para no solo no bajar de peso, sino aumentarlo.

12 KILOS.

A principio del verano, tuve un gran problema con mi autoestima por este tema, apenas soportaba mi figura en el espejo. No sólo señoras con buena intención me habían preguntado de cuánto estaba embarazada varias veces (“no señora, sólo estoy gorda”), sino que realmente lo parecía: le pregunté a una amiga que ha parido recientemente, y "me echó" seis meses . El verano empezaba con el armario vacío, nada era de mi talla ya. Me vestí con dos prendas que me compró Madre, porque yo no estaba para ir de compras, en plena depre.

Mis amigas bipolares -podríamos constituirnos en un harén de focas marinas- afirman aceptar el sobrepeso después de pasar un largo tiempo con él, de haber tenido también problemas con la autoestima… pero finalmente valorar que ese efecto secundario de las pastillas es el pequeño precio a pagar por el gran beneficio de la eutimia, y declaran algo así: “gorda, vale, pero estable”. Pero claro, yo estoy gorda y no estable, o sea que no lo llevo del todo bien.

Ok, una vez más estoy pasando por el tubo. Jode dar toda tu ropa, la que has comprado durante años, la que te gustaba y conformaba tu estilo. Y jode más tener la necesidad de llenar ese armario vacío y gastarte una pasta que no tienes en hacerte con cuatro prendas decentes. Y digo decentes, porque el pasado invierno, ya con mis kilitos de más, como estaba depre sobreviví con ropa de mercadillo de algodón, camisetas y pantalones con un cordelito -ideal para no preocuparse por la cintura-. Como Trinity en la “vida real”, fuera de Matrix, a bordo de la Nabucodonosor, con harapos. El pasado invierno depre vestí dignamente únicamente dos o tres días, por compromiso, por cojones, con lo único presentable que sobrevivió a la criba: un conjunto de punto y un pantalón negro misteriosamente elástico.

Pero ahí viene el Péndulo, y un año después, para las mismas fechas, la situación es que he ciclado a hipomanía. Ya no estoy depre, este invierno no, qué respiro. Y quiero vestirme como la persona que era cuando hacía vida normal, mirarme al espejo y ver a una gordita que con ropa normalilla –me niego a embutirme en un top para lucir ombligo- pero de calidad está resultona.

Tengo por ahí las cifras: he gastado un pastón porque la media de cada prenda rondará los 40 euros, y compré unas 6. Y una tarde hipomaníaca total me gasté un dineral en dos bolsos que me parecieron divinos e imprescindibles. Ya he advertido a mis amigos que no me dejen hacer compras caprichosas, que es la enfermedad atacando.

Mitad, necesidad real de vestuario. Mitad, compras impulsivas hipomaníacas. Este octubre ha sido mi bancarrota. Y mi psiquiatra me ha prohibido fulminantemente que siga comprando, “no te justifiques”, y me hizo callar, porque en mi entusiasmo incluso le había enseñado la camiseta -divina, irresistible- recién adquirida al lado de la consulta. De camino a cualquier parte en el centro ya se sabe que hay tiendas... escaparates, tentaciones.

Segunda parte. Cómo bajar esos kilillos.

El psiquiatra sigue insistiendo -lleva un año- en que haga ejercicio, si, y el traumatólogo, la endocrina, el podólogo y el médico de cabecera, y seguro que algún médico más. Caminar y natación, coinciden todos. Parece una conspiración, la única diferencia es que unos dicen que camine media hora y otros una hora entera. No me queda más remedio que apuntarme de una puñetera vez a la piscina. Además, dicen que la natación es el mejor ejercicio para el TB, relajación del sistema nervioso central creo que es el motivo.

Caminar…esto me cuesta hacerlo sola. Cuando he estado depre, han sido mis amigos los que me han sacado de casa, venirme a buscar expresamente para dar el paseo, cómo se lo agradezco. Finalmente y por consejo de una amiga, ahora que por fin puedo salir sola pero me agobio en seguida -me aburro y doy media vuelta-, hacerlo en compañía del discman, en mi caso todavía un walkman. En mi walkman se ha aposentado el “Plays live” de Peter Gabriel, aunque llevo de recambio a David Bowie.

Fui con esta amiga a comprar un podómetro. Cuando he paseado con ella, ha marcado 4 km. Cuando estoy sola, la cosa se queda en 2 km.

Lo de caminar tiene otro efecto beneficioso: el aire libre, y la luz. Un bipolar ha de recibir luz, media hora al día mínimo. De todos es sabido que en los países nórdicos, donde la luz escasea, aumenta el número de deprimidos, y la fototerapia uno de los remedios. Aquí la luz es gratis, tenemos suerte.

Aplicando el proverbio chino: una es por lo menos tres cosas. Lo que una cree que es (Trinity, en hipomanía), lo que los demás creen que una es (una embarazada) y lo que una realmente es (una mujer con sobrepeso debido principalmente a la medicación).

Resumen del caos (¿qué esperas de un post insomne?): que no soy Trinity, que he de hacer ejercicio para seguir con mi programa de "rehabilitación" bipolar y de paso bajar el sobrepeso, y comprar ropa de mi talla para sentirme de nuevo bien, sin convertirme en una fashion victim.

Ah, no he comprado zapatos. Todavía.

. . . .

P.D. Ya son las 6.30, ya queda menos… he aguantado chateando con Semeolvida, escribiendo, bebiendo té, y escuchando todos los remixes que pululan por mi directorio Soulseek. El insomnio se está dejando llevar muy bien, la factura la pagaremos después.

Can-ne sin pilas

20070423145636-pila-simpatica.gifJueves, 1 de diciembre

Hoy no he parado, ya os dije ayer que tenía la agenda llena. A primera hora mi cara era lamentable, por fortuna durante el día se ha ido arreglando, he hecho lo que debía y he conseguido no dormirme de pie.
Incluso he conseguido escribir tres borradores, futuros posts para el blog.
Ahora no puedo subir nada, porque los tengo en la libreta y a estas horas (¿recordáis que ayer no dormí?) no me apetece transcribirlos, pulirlos, corregirlos, consultar diccionarios, eliminar errores, añadir matices.
Una vez escritos, releerlos, para comprobar que han cumplido su objetivo. Reconocer que ese escrito puede para empezar, interesar, y además despertar emociones o reflexiones en vosotros, incluso imaginarme cuáles.
De postre, seleccionar entre millones de imágenes una que crea que identifique al post y que no supere los 20 Kb. Es urgente un curso de edición fotográfica.
Etc.
Ahora no, se acerca la 1 de la mañana y me caigo de sueño. Buenas noches.

Viernes, 2 de diciembre

Ayer no colgué ni el post que estaba ya “listo cocina” ni el mini-post porque cuando estaba ya en las puertas de insertarlo, las pastillas hicieron su efecto -llámalo desconexión súbita del mundo- y tuve que ir a la cama cagando leches, casi ni me dio tiempo a cerrar el pc.
He dormido 12 horas, y ahora el cuerpo me pregunta: nena, ayer nada y hoy te has pasado, ¿qué es esto, a ver?
Esta mañana, he cancelado compromisos. Esto me duele mucho.
Tengo médicos esta tarde, y no puedo faltar.
No me aguanto. Estoy agotada. El insomnio pasa factura, y de las gordas, a quien tiene que dormir religiosamente sus 8 a diario. La última vez que fui víctima del insomnio, hace ya tres semanas, tardé cuatro días en recuperarme.
Me tomo un descanso de blog. Esta tarde, si llego entera a casa, quizá postee.

Notición: gracias al brainstorming, ya tenemos nuevo nick. “Can-ne”. Tenía que ser Kidam el culpable, cómo no :)))

22.46. Llego tarde, cansada, y hasta los....
He tenido un día de aquellos de ley de Murphy.
Necesito autoafirmarme...

Nada de cambios. Mi nick es "Carne de Psiquiatra" y a volar..
02/12/2004 10:55 *enlace permanente*. Tema: Vida cotidiana Hay 2 comentarios.

FIESTA I: ATAQUE DE PÁNICO

valium.gifEs viernes tarde, tengo que hacer la compra si no quiero perder medio sábado en ello.
Además, esta noche hay fiesta.
TENGO QUE
IR.
Llevo más de un mes plantando a mis amigos, y hoy he decidido que se acabó, que esté como esté, voy para que sepan que sigo viva.
Siempre me encuentro mal, les dejo tirados cada semana.

Es tarde ya, me he entretenido, me esperan mis amigos y me llaman de nuevo para recordármelo.
TENGO QUE
Ducharme, no puedo ir a una fiesta con el sudor de todo el día.
TENGO QUE
Secarme el pelo, intentar que parezca un peinado “de fiesta”.
TENGO QUE
Repasarme las uñas con la lima. Esto no estaba previsto. Tic-tac, tic-tac…
TENGO QUE
Vestirme. Decidir con el armario abierto qué me pongo y empezar a probarme piezas que no me satisfacen y voy tirando en la cama.
Ponerme nerviosa porque no me satisface nada. Tic-tac, tic-tac…
TIENES QUE decidirte de una puñetera vez.
Ponerme cualquier cosa.
TENGO QUE
Decidirme por la primera colonia que veo. Tic-tac, tic-tac… colgarme los segundos pendientes que caen en mis manos, no hay tiempo de probarme más.

TENGO QUE……¡¡¡¡ ESPABILA NENA!!!
SALIR.

Y de repente, me entra.
Se me caen todos los TENGO QUE encima.
Mi corazón late cada vez con más fuerza.
Me ahogo. Abro la ventana en un vano intento de respirar.
Me quedo inmovilizada, me siento en el sofá, llaves en mano, sin quitarme el abrigo. No me lo quito, porque estoy destemplada. No tengo temperatura, se ha vuelto loca.
Sudo. Frío en la frente.
Me duele el pecho. Mucha angustia, demasiada, al mismo tiempo, no me cabe toda.
Me duele el brazo izquierdo.
La taquicardia es insoportable.
No puedo hablar y el teléfono está sonando. TENGO QUE cogerlo, son ellos, quizá hayan cambiado el lugar de encuentro.
Pero me importa un bledo ahora mismo. Porque
VOY A MORIR, el corazón se me va a resquebrajar.

(Ahora suena algo de Pink Floyd)

No, no te vas a morir, ya lo sabes.
No es el primer ataque de pánico.
Ya sabes qué debes hacer. Llevas un Valium 10 en el monedero precisamente para estas situaciones.
Póntelo debajo de la lengua, actúa más rápido.

Deja pasar unos minutos, 20 o 30, hasta que el pulso se normalice, el dolor en el pecho y en el brazo cesen, y puedas incorporarte, cuando la debilidad sea menor.
Llama diciendo que vas, pero tarde. Aguanta la bronca.

TENGO QUE ir.

Aunque ahora me haya sumido en el inevitable bajón y lo que más me apetezca es descansar en la cama, no participar en una fiesta de cumpleaños.

Salgo de casa todavía débil pero muy agitada, puro nervio. Como sea, TENGO QUE llegar.

La fiesta continúa, en el siguiente post… qué Fiestón… fue un éxito de público, de comida, de música, de drogas, de todo lo que una buena fiesta debe preciarse.

. . . . .
P.D. Mi primer ataque de pánico fue en noviembre de 1994. Madre me llevó a Urgencias con lo que yo suponía era una angina de pecho, estaba haciendo testamento durante el camino. Pero un diazepam sublingual obra milagros.

Más tarde he sabido que aunque la sensación es de taquicardia y de angina de pecho, el ataque de pánico es otra historia, son mecanismos diferentes. Es decir, que por mucho que sea evidente que el corazón explota, no lo hará realmente.

. . . . .

Imagen: fórmula del diazepam (valium)

FIESTA II: Taquipsiquia

Fiesta II.jpgY sí, llego a la fiesta. Saludos, besos, regalos. Todo bien. Nadie nota nada, que estoy tensa y hecha mierda, que no voy a ser del sector enrollado del lugar sino que me voy a ir a una esquina del sofá. Hay quien fuma porros. Otros van a la cocina en parejas, y en rebaño, allí es donde está la fiesta, no sé cuántos gramos.

La anfitriona me ofrece una porción del pastel de cumpleaños. Es casero y hace muy buena pinta. Supongo que la felicito, porque ha cocinado todo el día, no sólo el pastel sino un bufé de diversos platos, todos cocina exótica: japonesa, libanesa... de muy compleja elaboración.

Seguimos charlando, contando chistes, conociendo tímidamente a los nuevos nombres de esta noche.

Me siento más suelta y sociable ahora. La fiesta se anima, suena música petarda y los "viejos" entramos en la nostalgia de la Fiebre del Sábado Noche.

Joder... me entero de que el pastel llevaba marihuana. Si lo sé no lo como, porque no estoy católica, igual me entra otro ataque. Ya debe estar haciendo efecto, claro, bailas y ríes.

Y cambian de tercio. Marilyn Manson, cómo podría olvidarlo.

Me encontraba muy débil, pero eso fue antes, ahora ya no, ahora soy pura energía. Me he convertido en un monstruo que baila a saltos y hace lo imposible con las cervicales. Soy una diosa, tengo poder, mi cuerpo es atlético y me obedece. No, no me obedece a mí. Dionisos se ha manifestado, me posee, y va acompañado de una buena cohorte de demonios, todos pidiendo guerra.

Llama a todo eso CRISIS MANÍACA.

Libero de paso a mis propios demonios, mis movimientos se transforman del baile al paroxismo.

No recuerdo haber bailado así nunca, en mi estilo pero en un grado mucho mayor. No me grabaron en vídeo, no tengo pruebas... prefiero que sea así, no me gustaría verme. Hubo quien se asustó, claro, los demonios hacen eso, ¿no?

Mi momento crítico pero glorioso acaba -por fortuna todo pasa- al poco tiempo. Vuelve la debilidad, y esta vez es fulminante, los demonios me han dejado exhausta. Me caigo, me hacen sentar. Vomito el poco alcohol que he bebido (después de un ataque de pánico no hay ganas de emborracharse, una controla). Mis amigos me miman, me animan, me acompañan al balcón y se turnan para acompañar sin agobiar. Estoy sudada, lívida y me falta el aire otra vez. Y ese vacío en las sienes… las recorre un frío seco, que se da una vuelta por la frente en una náusea. Estoy callada, no puedo hablar.

No me asusta ese malestar, porque es similar al de una borrachera, pero sí lo que empieza a ocurrir ahora… es mi cabeza la que está empezando a dar vueltas, al mareo (¿el baile frenético? ¿la maría?) se incorpora Algo nuevo. Mi mente se está colapsando de ideas, las ideas llueven y no me dejan en paz, cojo más aire y sólo intento que las espiraciones (no, no expiro, aunque me lo parezca otra vez, antes me estalla el corazón y ahora el cerebro) expulsen ideas, que no verbalizo, ni que quisiera porque no tengo tiempo para ello, se suceden e interaccionan encadenadas e inconexas. Tiro la cabeza hacia atrás, refresco o me refrescan la nuca y la frente, pero lo que se mueve en mi cabeza sigue sin piedad.

No me recupero ni con remedios caseros ni con tiempo de reposo, y apenas puedo andar, me han desenchufado, mis demonios se cansaron de bailar y me han dejado tirada. Pero mi mente sigue en estado alterado de conciencia. Y por fin me sacan de la casa. Durante el viaje en coche, experimento la marihuana más la taquipsiquia en silencio, un viaje mental alucinante y maníaco, mientras se sucede un viaje de veinte minutos en coche… Las luces de la autopista, las antenas de telecomunicaciones en la montaña al fondo… salto entre ellas. Veo e imagino cosas fuera de lo común, los delirios se suceden. Hablo a gritos, no recuerdo lo que digo ni lo oigo apenas, resuena en mi interior. Parezco estar poseída por algún diablo. Mis amigos están muy asustados, lo sé porque están en completo silencio y ni siquiera han puesto música, y sólo hablo yo de vez en cuando, recuerdo haber pedido música. Nunca me habían visto así, yo tampoco a mí misma.

........

Ese día no fue la primera vez que tuve un ataque de pánico, no fue la primera vez que el TENGO QUE se me cayó encima en un ataque, ni fue la primera vez que probé un pastel de marihuana, ni siquiera fue ni mucho menos mi primera fiesta maníaca. Pero la Taquipsiquia, sí fue la primera.

La taquipsiquia, también llamada “fuga del pensamiento”, es un síntoma maníaco por excelencia. La mente se dispara, se acelera sin control alguno por tu parte produciendo ideas que tampoco puedes controlar. Las ideas te bombardean sin cesar, en fracciones de segundo -un segundo ahora es una hora-, convirtiendo tu cerebro en un haz permanente de destellos de todos los colores. Dura lo que quiera durar, horas incluso. La primera vez, piensas que te has vuelto loca. La última que tuve fue duradera –tres días, a ratos- pero no salvaje, más controlable, y por ello la aproveché para escribir algo curioso.

No he vuelto a probar marihuana, y mis amigos ya saben por qué no TENGO QUE. Evidentemente, ahora bajo tratamiento tengo prohibidas esas sustancias. Ese día yo no sabía nada, todavía no estaban en la lista de "prohibidos", pero intuía que no me sentarían bien, porque ya me encontraba muy mal para esas fechas. Y están prohibidos porque los tóxicos (así los llaman los psiquiatras: drogas, alcohol...) desencadenan cosas tales como crisis maníacas.

La Manía es algo que han visto mis amigos "en acción". No sabían, ni yo, que lo que veían era efecto del tóxico, no el efecto borrachera o cuelgue, sino el efecto Manía, síntomas maníacos. Sé que les he asustado cuando esto ha sucedido, que no sabían qué hacer, lo sé, me lo han dicho. Menos mal que no podían meterse en mi piel, en mi mente, eso sí que les hubiese aterrorizado.

Esta historia está basada en hechos reales sucedidos en marzo de 2003. No he acudido a mis diarios para entrecomillar lo que escribí entonces, aunque desde luego sería mucho más interesante, ni voy a hacerlo, de momento prefiero revivirlo con el filtro del tiempo.

Fueron Meses Oscuros, en los que estuve ciclando de Manía a Mixto pasando por Depresión, muy rápidamente además, no estaba diagnosticada y seguía tomando los antidepresivos que me recetaban bajo el diagnóstico “depresión”, que no pueden darse a un bipolar porque precisamente le hacen virar a manía.

Este post sólo puede ser ilustrado con algo psicodélico. Un fractal. Me fascinan los fractales, hace años ya. Y muchos ilustran muy bien los estados alterados de conciencia. Este es creación de Sven Geier y le llamó "este es tu cerebro bajo drogas"

Mi Familia Bipolar

heart.jpgEl Foro de Bipolarweb es, sin duda, el punto de encuentro de la comunidad bipolar hispanoamericana. Bipolarweb fue creada el año 2001 por Sonsoles y Juan de forma privada y desinteresada. Tengo el orgullo y honor de haberles conocido en persona, y he comprobado por mis propios ojos que se trata de gente que transmite no sólo generosidad y altruismo, sino esa pasta necesaria para embarcarse en un proyecto que, modesto como todos en sus inicios, en estos momentos representa un Movimiento social internacional, un proyecto de gran envergadura, que sigue creciendo y va a constituirse en una Fundación.

Soy miembro de este Grupo de ayuda virtual desde mi diagnóstico. Allí, y en charlas privadas con algunos miembros, no sólo he aprendido casi todo lo que sé y sigo haciéndolo día a día (algún libro he leído también), sino que en tan sólo un año y pico he hecho amistades muy queridas y valiosas. Y saliendo de la virtualidad en algunos momentos, quedando con ellos en persona.

Sonsoles no sólo es la moderadora, sino el alma del foro. Siempre tiene una palabra acertada para contestar a los posts más variopintos, y en cada una de sus respuestas destila una dulzura y generosidad poco comunes. Aunque también se pone dura cuando hace falta. Sonso es la jefa, la reina, “la manager” la llaman a veces, la paciente con más canas en la materia, a fuerza de años de sufrimiento y de una formación continua. Ya es invitada a congresos de psiquiatría. Ahora está pasando por un mal momento y todos esperamos que vuelva pronto y le mandamos mensajes con ese deseo y muchos abrazos llenos de amor. Juan es su pareja, y es el webmaster, por amor al arte y a su mujer, desde luego, porque son una pareja genial.

El foro está vivo las 24 horas del día. Por la noche la actividad proviene básicamente de Sudamérica y de algún insomne desesperado. El registro de visitas arroja datos de visualización de países tan exóticos como remotos, y un número aproximado de 10.000 visitas diarias si no recuerdo mal.

¿Existen realmente 10.000 bipolares –más familia, más amigos- conectados a Internet? No, muchas veces el mismo usuario entra en diferentes momentos del día, para seguir las actualizaciones, indagar qué le habrán respondido a su propio post o a ese chico nuevo que pide ayuda… Hay muchas entradas al foro cada semana, un goteo de nuevos diagnosticados o bipolares que la descubren, incluso la aparición en público de un bipolar que hasta la fecha había sido lector pasivo.

Hay gente que va y vuelve, como sus fases. Por lo común, el bipolar tipo se acerca al calor de la página cuando tiene problemas o está en fase depresiva. Yo misma he estado allí a diario mientras estaba muy pero que muy enferma. Los que remiten, por fortuna, olvidan que son bipolares las 24 horas del día, que dedican a otros menesteres, y saludan de vez en cuando.

Los posts son variados. Como decía, los de bienvienida. Otros, “reportes” (informe de actividades y estado anímico, supongo que lo de “reporte” por influencia del otro lado del charco) que sus miembros realizan periódica y voluntariamente. Algunos son preguntas sobre la enfermedad (síntomas, fármacos…), otros son reflexiones acerca de cómo llevar el TB.

Posts que hablan de lo cotidiano del trastorno bipolar.
De ánimo.
De desesperación.
De tristeza e impotencia.
De alegría tras la salida de un ingreso.
De problemas concretos que da la condición bipolar.

Si alguien quiere ver a bipolares "en su salsa", que asome por el foro y lo siga 24 horas. Respirará solidaridad, empatía, cariño y las fuerzas que se dan los unos a los otros. Porque en algún momento, todos se han visto reflejados en la piel y en la mente del que lanza un grito desesperado. Y dicen “pasará, ya lo sabes, y te damos todos nuestros ánimos”.

Es incluso emocionante contemplar cómo a un mexicano le responde una madrileña, una chilena, una mexicana afincada en USA y un valenciano. Es una hermandad sin fronteras.

El sentimiento predominante en el foro es el de lucha, el seguir adelante pese a todas las dificultades, el de dar un empujón moral y emocional al que está mal para que siga en el camino.

El que está "bien" o simplemente "mejor" también postea, es un ejemplo vivo de que “de ésta, se sale”.

Circulan pocos maníacos por el foro, obviamente están viviendo su Fiesta y el foro les parece ahora un paño de lágrimas, cuando no una reunión de desgraciados. Porque es demasiado fácil olvidar, y se da el caso, pero tú has pasado por ahí y lo más seguro es que vuelvas. Lo que sí abundan son amigos y especialmente familiares y parejas de bipolares, esas parejas que sufren las extravagancias de “sus” maníacos. Y también los novios, incluso pre-novios: “he conocido a alguien que me gusta y me ha dicho que tiene TB”, todos ellos acuden al foro, y desaparecen, y con otros nicks la historia se va repitiendo. Aman a “sus” bipolares, y quieren entenderles mejor; y por supuesto, ellos también requieren del apoyo psicológico de la comunidad porque la convivencia con un enfermo en un episodio tanto de manía como de depresión puede acabar con la integridad psicológica de cualquiera.

Hay reportes tristes, por ejemplo los que hablan de ingresos por intento de suicidio.

Y los respiros, los que nos hacen olvidar la crudeza del asunto, off-topics, como los “chistecillos” que la insomne Semeolvida, familiar de bipolar, suele colgar para que por las mañanas una de nuestras primeras emociones sea una sonrisa.

Y anécdotas. A un bipolar pueden pasarle cosas muy, pero que muy curiosas. Burbuja de Primavera es sin duda la reina de este género. Su hijo, Equis, ha heredado la enfermedad y está estudiando en la universidad con normalidad, como su madre, que echándole un par decidió matricularse para acabar esos estudios interrumpidos por algún episodio de su biografía, tan intensa como agridulce.

Posts con mensajes de autoayuda, poemas de Neruda o Benedetti.

Posts que dan de lleno en el clavo. Hay mucha lucidez en ellos, y también sentimiento, eso es ser bipolar. Una vez leí la descripción de una taquipsiquia, lluvia de ideas, idéntica a la que experimenté una vez en manía. Suelo guardar mensajes como éste, que me impacten especialmente, y suelo perderlos en algún formateo (yo y la Ley de Murphy).

En el foro no suele hablarse de religión para evitar conflictos, pero alentador observar cómo los creyentes se aferran a su fe cuando el resto del mundo se les cae encima, y les reconforta. No están solos.

Ha habido broncas por muchos motivos, por supuesto, no todo es concordia en el Foro. Las relacionadas con la religión me han hecho comprobar que realmente España es ahora un país laico, frente a una Sudamérica (representada por un pequeño porcentaje que no hace válida la tesis) más creyente.

También ha habido expulsiones. Pasa en las mejores familias. Porque hay unas normas claramente expresadas en la página que conduce al foro. No se tolera el insulto o el desprecio sistemático, esto es de cajón, y la Administración debe hacer cumplir en ocasiones las normas que uno acepta cuando pulsa el botón-puerta del foro. Por ejemplo, un bipolar que no sigue tratamiento psiquiátrico o se lo toma a cachondeo definitivamente no puede ser miembro de la comunidad, porque ejerce una mala influencia en el resto, y el resto es bipolar, por lo tanto muy sensible y sugestionable.

Refranes, proverbios, cuentos sufíes. “Perlas” breves que nos hacen reflexionar y crecer.

Preocupación cuando alguien no da señales de vida, alarma, movilización, lo más discreta posible.

Me dijeron que había sucedido una vez, al principio. Un chico se suicidó, y todos quedaron muy afectados. No ha vuelto a suceder, que se sepa. Pero hay una inquietante foto en la sección “Fototerapia” que no ha escrito un solo post en el año y pico que llevo allí. Hay otra sección de la página, el SOS, que recibe gente nueva, gente que se acerca al foro pidiendo Ayuda a Gritos. El SOS está compuesto por voluntarios que a diario hablan con ellos y han salvado más de una vida. Y es agotador estar ahí al pie del cañón, Pepa y Asmelgar tienen esa pasta especial también, altruismo y amor por la gente.

La filosofía de la página es la de divulgar la enfermedad –las secciones contienen abundante documentación sobre el TB- y cómo convivir con ella, las normas que un bipolar debe aceptar y poner en práctica si quiere mejorar y finalmente remitir. Imprescindible para empezar, el tratamiento psiquiátrico (pastillas), complementada si es posible con una terapia paralela de tipo cognitivo-conductual, y en especial, seguir los hábitos correctos, por supuesto no caer en lo prohibido. Y no es fácil seguir estas normas, se machacan constantemente en los posts. Nunca se cansa Sonsoles de insistir en la importancia de regular el sueño, de comer sano, de hacer ejercicio, de relacionarse con el Mundo además de con otros bipolares.

Es fácil hacer del foro tu familia y “vivir” allí, porque ellos te entienden y el resto del mundo no. Pero el foro es virtual, y de nuevo se insiste periódicamente en que se ha de hacer vida real, y recibir también apoyo real de personas cercanas de carne y hueso. Y de vez en cuando se aparta temporalmente por su propio bien a alguien que presenta síntomas de estar “enganchado” al foro, y por supuesto se le da la bienvenida cuando pasa esa semana o mes.

En el foro cada día sucede algo, y se aprende algo. El foro está vivo, funciona como un árbol que crece, que asienta cada vez más sus raíces, que mima a sus brotes.

Hace un año que participo allí activamente. Si algo me gusta y me interesa a la vez, me tiro de cabeza sin reparos (impulsividad, qué aburrida sería la vida sin esas decisiones). Al principio, mi inmadurez se traducía en ignorancia; poco a poco, fui encontrando mi lugar en la comunidad, soy una más que inicia algo con un post, contesta otros, se reporta de vez en cuando, y suelta alguna que otra parida “marca de la casa”.

En su día ya hice público un mensaje de los muchos que he posteado de agradecimiento al Foro, cuando “celebré” el primer aniversario de mi diagnóstico.

No es momento de agradecer al foro ahora, de mirarse al ombligo y congratularse perpetuamente de ser miembro, es hora de responder a esa mujer que de repente nota cómo su marido “se pierde”, de alentar a quien ha encontrado un trabajo y se siente inseguro, de llorar junto con alguien cuando es lo único que puede hacerse.

El foro fue mi familia de adopción en los primeros y duros momentos: yo sufría un episodio muy grave, al que había precedido una manía igualmente grave, que estaba pasando “a pelo”, sin medicación, sin tratamiento.

Les conocí en el chat, como relaté en un post anterior ("Diagnóstico"), y desde entonces, en esos primeros y durísimos meses, ellos se constituyeron en mi consejo, mi apoyo y sostén, Pepa, Asmelgar, Perico, Burbuja, Josep CFJ, Sonsoles… siempre te dejas injustamente a alguien en las listas, y si no volved al post “musicoterapia”.

No soy de las “viejas” todavía, pero sí me considero más veterana y madura. Y trato de dar lo que en su día recibí yo, “un día por mí, otro por ti”, es un lema que a menudo usa Pepa, el lema no escrito del foro. Quiero ser yo la que ayude ahora, e intento hacerlo, aunque también sigo posteando mis malos momentos.

Desgraciadamente, sigo teniendo tiempo libre porque ni puedo ni me dejan trabajar, de forma que poco a poco se fue gestando la idea de crear este blog. Paralelo a otros proyectos de tinte bipolar que tienen relación con Bipolarweb.

MI BLOG NO ESTÁ DIRIGIDO A BIPOLARES, PARA ESO ESTÁ BIPOLARWEB.

Mi blog está dirigido a los no-bipolares. A unos cuantos, en especial. Los que más me importan en mi VIDA REAL. MI FAMILIA Y MIS AMIGOS.

El blog es joven, pero está cristalizando. Llevo un año en tratamiento y ahora que el trabajo realizado en la terapia ha dado una vuelta de tuerca –y se ha producido un ingreso que les ha puesto a todos en guardia- he sentido la necesidad de exteriorizar, de comunicar, de aproximarme a esas personas que tanto quiero y tan poco me conocen interiormente –exteriormente, por supuesto, los síntomas me poseen- bajo los efectos de la enfermedad, EN MI VIDA REAL, desde este nuevo Yo que emerge tras la Gran Manía, tras el diagnóstico, esta persona que esos seres queridos van a seguir tratando, a veces -diariamente- tolerando :(((, y muy probablemente cuidando :((((((((

A ellos quiero acercarme, porque la enfermedad me encerró en mí misma, en mi orgullo y vanidad. Me creía autosuficiente, no necesitaba ayuda alguna, yo me bastaba y además lo hacía bien, a mi aire, pasando olímpicamente de toda mi familia, haciéndoles malas caras incluso, plantándoles en banquetes familiares (no voluntariamente a veces,la enfermedad es implacable)… un desastre, una oveja negra, y de las bordes. Ahora me siento más humilde, más humana, más abierta a reconciliarme con el Mundo en general, y con este pequeño conjunto de personas, en particular.

Cuando escribo en el foro, mi nick “guerrero” lo hace para la Comunidad, la Familia Bipolar. No he abandonado el foro por el blog. Ni lo haré, cada cosa tiene su lugar. Ni quiero que nadie se apalanque en esta página, su lugar está en el foro. Bienvenidos sean los lectores, y mis amigos bipolares en especial, no me malinterpretéis.

En el blog, reitero, escribo para los Míos, y ahora también para estos transeúntes que, con grata sorpresa para mí, se sienten atraídos por nuestra enfermedad y modo de ver la vida. Y entre los Míos, los que durante más de 20 años compartimos techo. Esos son los que más me preocupan, y ellos los que más se preocupan por mí. Intento torpemente acercarme a ellos, y no he encontrado todavía las palabras que necesito, que se resisten a encajar entre sí. Tengo una “Carta a mi familia” enfriándose, en su versión 7, y es un escrito muy difícil, el más difícil que haya hecho nunca. Esas palabras son las que persigo, mientras como dice un amigo, “hago brainstormings” en el blog.

Darse a conocer significa, más pronto o más tarde, salir del armario. No es una idea hipomaníaca, sino una decisión que debí tomar hace meses sin reparar en ello, como cuando ciclo porque sí. Pero no sé cuándo saldré del armario. Pronto. Y entonces es cuando un crío te pregunta: “pronto, ¿cuándo es?”

Pronto. No hay otra respuesta.
03/12/2004 00:19 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 15 comentarios.

FAMOSOS BIPOLARES

Hollywood-walk-of-fame.jpgAl principio, cuando estás hecha polvo con un diagnóstico que no sabes por dónde coger, y en un episodio mixto que te va clavando puñaladas por todos lados, una de las cosas que te dicen para animarte es: mira, Van Gogh fue bipolar, y también lo fueron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Mozart. Genios. No sólo no estás desamparada porque hay más como tú, sino que además has entrado en un club muy especial, de seres muy sensibles y creativos. Lo que te desconcierta más, si cabe.

Mitos aparte. El bipolaris vulgaris no es un genio. Tiene sus dones, sí, quizá, como otros humanos no bipolares. Porque los hay que dicen que no tienen capacidad creativa, y se lamentan por ello. Pues no, tener bipolar no es sinónimo de nada.

Pero muchos bipolares escribimos, en el foro para empezar. Bipolarweb creó un “escaparate literario” como sección para mostrar las creaciones de los miembros del foro, y es interesante darse un paseo por allí, pasando por alto las faltas de ortografía (no tiro la primera piedra, pero algunas me enervan).

Estos dones, esta creatividad asociada al TB, ha sido estudiada en profundidad por la terapeuta Kay Redfield Jamison en "Marcados Por El Fuego. La Enfermedad Maniaco-Depresiva Y El Temperamento Artístico” (FCE. México, 1993). No he leído todavía el libro, pero solo el título me fascina. Ella no sólo es terapeuta sino que además tiene bipolar, por tanto sabe perfectamente lo que se siente cuando de repente eres tocado por el Fuego, ya no el de cada día, sino el momento en que te asalta la creatividad como un impulso irresistible y te ves en la obligación apremiante de parir una canción, un cuento, una pintura, un proyecto para reformar una vivienda, incluso un humilde post para un blog. Yo he experimentado el Fuego. O un fueguecillo, y me considero una afortunada por ello.

Es el lado bueno de la enfermedad, que si has sido tocado con un don puedes llegar a destacar en tu ámbito profesional, o a expresarte mediante el arte, o ambas cosas. Lo del arte hay que cogerlo con pinzas. Aplíquese la "Ley de Sturgeon": el 90% de todo es basura. Como en todo, destaca un pequeño porcentaje y de ese resultado, sólo vale la pena lo que puede contarse con los dedos de una mano. Y esto vale para bipolares y para no bipolares. Efectivamente, no ganaré el Nobel de Literatura. Escribo para mí y para mis amigos, y eso ya significa mucho para mí.

Tengo entendido que en un país europeo, quizá el Reino Unido, se hizo un estudio entre ganadores de premios literarios, novelistas y poetas, y la bipolaridad “tocó” a un 90% de ellos. Dejémoslo en un comentario, porque no puedo ofreceros ningún enlace que os cuente la historia verídica, y agradecería el enlace si alguien lo encuentra.

Circulan cien listas de bipolares famosos por Internet. Es tan fácil como poner las palabras “famous” y “bipolar” en Google. En inglés, claro. Las listas son sajonas. En Hispanoamérica no existen listas, no busquéis. Los españoles… están en el armario.

Encontraréis bipolares famosos en todas las áreas: escritores, pintores, músicos… y también en los negocios. Ted Turner, creador de la CNN, todo un imperio de los medios de comunicación. Este impresiona, ¿eh?, es un magnate, y es público y notorio que tiene TB, y qué. Le importará un cojón que se sepa. A mí me produce orgullo esa actitud, yo hago bien mi trabajo y si tengo esto me la sopla, me tomo mis pastillas y sigo ganando millones.

Hay cineastas, Francis Ford Coppola, sin comentarios. Y muchos actores. Sally Field, leí el artículo donde salía del armario. Que han interpretado papeles tan nostálgicos como la novia de Superman (Margot Kidder ) o la Princesa Leia de Star Wars (Carrie Fisher ). Robin Williams y Jim Carrey me vienen a la memoria, por ejemplo. Estos últimos son expertos en emociones, Sally Field también. Me gusta mucho Robin Williams, porque borda los papeles humanos en todo el espectro de emociones y sentimientos, mientras que Jim Carrey no tiene dificultad alguna en interpretar la dualidad y en especial a un maníaco -que a veces se confunde con un payaso, de ahí que tenga papeles muy tontos en películas mediocres-, y quien albergue dudas de lo que puede hacer un bipolar representando a un maníaco, le recomiendo que visione “La máscara”.

Hay muchísimos músicos. Para no sobar más a Sting o al pobre Peter Gabriel, hoy me quedo con Cole Porter. Hay en cartelera una película sobre su vida que al parecer sólo exhibe su condición homosexual, no la bipolar. Eso me han dicho, intentaré verla de todos modos, porque sus composiciones no sólo me gustan ("I've got you under my skin", imprescindible), sino que han sido interpretadas por las voces más Grandes: Frank Sinatra, Ella Fitgerald…

Encuentras multitud de escritores, algunos premios Nobel. Virginia Woolf, Herman Hesse, Arthur Christian Andersen. Hesse y Andersen están entre mis favoritos, y cuando vi esa lista al principio de mis andaduras bipolares, sí que me acojoné viva. Tus libros favoritos, “Demian”, tus cuentos favoritos, “La sirenita”, cómo no, bipo tenías que ser, chata. Empecé a creérmelo entonces.

En España hay más rumores que certezas. El escritor Guillermo Cabrera Infante reconoce su enfermedad abiertamente en la introducción al libro de la periodista Ángeles López (Trastorno Afectivo Bipolar: La enfermedad de las emociones. EDAF. Madrid, 2003). Y de momento, que yo sepa, es el único. Hay rumores que apuntan a un par de cantautores, un entrenador de fútbol y a una escritora de mi generación. No me extrañaría lo más mínimo, mi ex psicoterapeuta me dijo hace años que mi estilo le recordaba al suyo, y yo no la había leído todavía, cuando consiguió un best seller. Mi propio psicoterapeuta me dejó el libro para que lo comprobase por mí misma, y se me volvieron a caer. Asusta que te pongan un espejo delante.

El último bipolar en trámites de ser reconocido en España, y uno de los primeros para inaugurar esa lista, es un político. Uy, cuánto bipolar sin identificar en puestos importantes. Síiiiii, nos gobiernan bipolares, pánico en las calles. ¿Y las noticias de la CNN? terror, un bipolar nos informa. Jaja. Que no mordemos, coño.

Hubo reyes, y hay políticos, por supuesto, te dicen que Churchill fue ciclotímico. Los que están vivos no lo dicen, aunque se rumorea también que nos ha gobernado un ciclotímico... sería un escándalo. La prensa puede descubrirlos, y se ha dado un caso reciente… ahí va la bomba. El Lehendakari Ibarretxe va a poner en peligro su puesto porque se acaba de hacer público que fue diagnosticado el año pasado y ahora está en algún episodio que no le permite cumplir enteramente con su agenda. Es o se está haciendo cierto, buscad en Google y el primer artículo que aparece es este, el que se anunció en su día en el foro de Bipolarweb. Y hubo una respuesta, una carta al director, por parte de un miembro del Grupo de apoyo.

Hay más bipolares famosos. Ya os he dado los enlaces, buscad vosotros mismos si tenéis curiosidad. Los muertos son leyenda, y en mi opinión meten a muchos en el saco. Los vivos, la muestra de que se puede crear, trabajar, incluso gobernar con el TB. Y no pasa nada, están integrados en la sociedad, que es el lugar de un bipolar y no otro, punto.

Por eso no entiendo por qué en este país hay reticencias a decir “Soy Tal y tengo TB, y me dedico con éxito a tal”, a entrar en las listas de los famosos “vivos”, porque así sólo se fomenta el estigma y el resto seguimos en el armario porque no podemos apoyarnos en Tal que hace vida Normal. Un famoso vivo es un ejemplo de superación para el resto de bipolaris vulgaris.

En Estados Unidos, el estigma es mucho menor. En su cultura está muy presente que el Litio es un medicamento tan usado como el Prozac, el antidepresivo más conocido y toda una moda, hasta yo lo tomé de joven. Y la cultura del Prozac en los 80 no fue despectiva ni mucho menos en USA, si recordáis Michael Douglas se chutaba uno en la película “Acoso” tan tranquilamente.

Francisco Alonso-Fernández, presidente de la Asociación Europea de Psiquiatría Social, investiga y diagnostica a través de la “Psicohistoria” las figuras del pasado. Francisco de Goya tuvo trastorno bipolar, según su criterio, y Felipe V también.

Inquietante, ¿verdad? ;)

Imagen: el Paseo de la Fama de Hollywood.
03/12/2004 00:19 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 144 comentarios.

Turbulencias: CICLANDO

turbulencias ciclando.jpgEsta hipomanía es la primera que paso como tal, diagnosticada. Ya os contaré su origen, ese post tan importante que no escribo nunca. Antes hubo muchas, porque tomaba antidepresivos cuando estaba incorrectamente diagnosticada, y éstos hacen “subir”. Y cuando ciclaba a una hipomanía, simplemente pensaba y notaba que estaba bien, que había salido de la depresión, eran leves y quizá las confundí muchas veces con la eutimia. Conozco la eutimia, sólo que apenas la recuerdo.

Creo que enfermé, la bipolaridad se manifestó con fuerza por primera vez, en 1993, antes de casarme. Y luego en 1997 tuve otro episodio, cuando me separé. Las novedades negativas o grandes desgracias familiares, que en lógica deberían llevarte a una depresión, a un bipolar tipo I pueden dispararle hacia arriba, por el contrario. Y este parece ser mi caso. Tengo tendencia a “subir”, y si hay problemas o crisis, más. Puede darse y se ha dado el caso de que todo el mundo está compungido o muy serio con cara de preocupación atendiendo a un problema grave mientras yo soy un nervio con ataques de nervios y otras molestas manifestaciones somáticas que me impiden cumplir incluso con mis obligaciones morales en estos casos.

Cuando me separé, de mutuo acuerdo y sin problemas, entré en una hipomanía que de leve, no tuvo nada. Pero trabajaba. Nunca una hipomanía me hizo pedir una baja o pedir hora al psiquiatra, yo no tenía conciencia de estar enferma entonces, no me encontraba mal aunque hacía cosas “raras”. Estaba muy agitada, me embarcaba en cualquier cosa, y convivir conmigo era insoportable. Un maníaco es muy egocéntrico. Un síntoma de mi manía es que todo lo tengo claro, todo “me cuadra”, ha de ser así porque me he iluminado y soy muy terca, no hay manera de bajarme del burro. Y un maníaco es también muy pero que muy convincente. El arte de la justificación.

Tuve una hipomanía muy fuerte, en 1993. En esta ocasión, me enamoré, nunca me había sentido tan viva como entonces, recuerdo perfectamente que decía a todo el mundo –hipomanía de manual-, y me casé. Con un hombre de temperamento hipertímico, muy activo, impulsivo, creativo, siempre con ideas nuevas, que se embarcaba en proyectos continuamente, líder y triunfador. Este carácter recuerda, es parecido, a algunos síntomas hipomaníacos. Él tiraba de mí, no parábamos, siempre nuevos proyectos. Le encantaba endeudarse, a mí no. Quizá no le he dado valor al dinero cuando me ha sobrado un poco, pero nunca me gustó endeudarme ni lo hice nunca en manía. Siempre he pensado que el futuro no existe o que en todo caso es incierto. No me gusta hacer planes, nunca se sabe. Y menos, casarme con un banco. No es pesimismo, es simplemente pisar la realidad, quizá en eutimia.

Cuando me casé, ciclé y sufrí una depresión que tampoco fue leve, duró por lo menos ocho meses y uno de sus costes fue perder un trabajo. Un estudio de los muchos que hacen mostró un alto porcentaje de bipolares separados, aunque no lo recuerdo, porque no escribo el blog con chuletas. El caso es que yo pertenezco a ese conjunto. Hay quien directamente lo achaca a la enfermedad, porque la bipolaridad, esos síntomas a veces insoportables para quienes te rodean, ha hecho perder trabajos, amigos, parejas, a demasiados de nosotros. Supongo que sería mi caso, pero también había muchos otros factores, por tanto no me atrevo a señalar a la enfermedad como responsable única de mi separación. Algo tuvo que ver, por supuesto, un hipertímico y una deprimida no hacen muy buena pareja.

El caso es que ahora noto y soy muy consciente que estoy ciclando de nuevo. Mis pensamientos son tristes. Me cuesta mucho hacerme la comida o ducharme, tanto que no lo hago la mayor parte de las veces que toca. Me salto comidas, y ayer estaba guarra de verdad. Me encuentro mal, esta semana ha sido horrible, y cuando me encuentro mal y no puedo ni salir de casa “salvo mi pellejo” escribiendo. “Escribe si eso salva tu pellejo”, me decía hace más de un año ya un miembro del foro que desapareció, Gerry, pero nos dejó su vida en la sección "Mi historia" de bipolarweb. Es lo único que puedo hacer, escribir. Es compulsivo. Es un síntoma. Puedo hacer otras cosas, sí, pero si me posee el don de escribir, no lo cambio por el de pintar.

Estas semanas han ocurrido cosas en mi familia, cosas graves. Y en vez de deprimirme, de nuevo me voy para arriba. Pero esta vez, sin fuerzas. No estoy subiendo más, la hipomanía no va a más.

Vuelve esa conocida, la Soledad. De momento, no es grave, porque la percibo por eliminación. Porque cuando alguien comenta en el blog, dejo de sentirme sola por un momento. Sé que no estoy sola, tengo familia y amigos, sentirse sola es otro rollo, es un síntoma de depresión.

Me siento débil, y ya no es un día puntual, por lo que no creo que sea la factura del insomnio del otro día. Percibo que muy poco a poco estoy bajando, que estoy más triste, que me siento culpable por todo lo que no puedo hacer y cancelo, por lo imperdonable que resulta dejar plantada a mi propia Madre. De nuevo y a ratos vislumbro el Everest. Pero queda rebeldía en mí, esa irritabilidad que es síntoma maníaco pero que me ha acompañado toda mi vida, por lo que podría no ser un síntoma sino un rasgo de mi personalidad.

Es hora de llamar al psiquiatra. Hay que hacerlo a los primeros síntomas, confirmar que esas sospechas son ciertas. Hoy he soñado que me visitaba el Maestro, no el Discípulo. Mi actividad onírica ha sido muy intensa durante esta hipomanía. A menudo me despertaba a las 3 o 4 a.m. y escribía lo que podía del sueño en una libreta, todo prácticamente ilegible, bajo los efectos secundarios de la toma de la noche, la que me aniquila. Me levantaba cansada, con sensación de no haber descansado. Lógico. Mi psique no ha parado en 24 horas, en dos meses y medio.

Mierda, estoy ciclando, intuyo que esta vez toca episodio mixto y así me lo hizo notar Burbuja ayer con su sempiterna lucidez. Perspectiva repugnante, la de volver de cabeza hacia el infierno. Nada dura eternamente, ni lo bueno ni lo malo. Qué bien se estaba en hipomanía, ha sido un regalo, he olvidado que las pasé putas este verano, he celebrado que estaba de nuevo en el reino de los vivos.

Mi psiquiatra y yo concebíamos factible que de esta hipomanía pudiese salir esta vez, aterrizando suavemente, hacia la eutimia. Se nos escapa siempre.

Me siento triste, porque no sólo no hago lo que debería, porque la hipomanía está acabando, porque puedo estar a las puertas de un episodio muy jodido, y porque no puedo permitírmelo. Y no puedo hacer nada, siento Impotencia.

Esto es una Pesadilla, no tiene otro nombre.

. . . .

Imagen: “El ojo de la tormenta”, creada por Sven Geiger. Podéis visitar su galería

Dos enfermedades... O MÁS

matrioshka.jpgTener un TB es una putada, por supuesto. Intentamos verle sus facetas positivas por no amargarnos, ya mencioné algunas.

Cuando un bipolar está eutímico, toma muy poca medicación. Litio a secas, quizá. El mito existe: se dan casos de personas que han hecho seguimiento con su psiquiatra y a través de sucesivas pautas descendentes, en este momento no toman medicación en absoluto y siguen asintomáticos. No están curados, porque la enfermedad está dormida, y lo saben. Pueden tener un episodio en cualquier momento, quizá a causa de algún detonante, de algo que impacte mucho sus vidas, por ejemplo, la pérdida de un familiar. Ya hablaremos de detonantes.

No, mejor hagámoslo ahora. Sabemos que un 2% de la población tiene bipolar. Un alto porcentaje ni lo sabe, directamente porque no se le ha manifestado. Lo llevas en los genes, pero necesitas de una chispa para que prenda el fuego, y el monstruo asome. Ir a la mili, por ejemplo: cuánta gente ha sido licenciada anticipadamente por motivos psiquiátricos. Perder un trabajo en la empresa que te ha acogido toda la vida. Pasarse con el "Don Simón", los porros, tripis, o la coca. La muerte de alguien que te resulta insoportable concebir en el conjunto de los muertos. Detonantes que a muchos bipolares les hizo ser Bipolares. ¿Me explico? En los libros de divulgación (tenéis uno online en los enlaces de la página) se dice: hay una predisposición genética, y factores ambientales. Igual queda más bonito.

Cada bipolar tiene su pauta. Cada bipolar es un mundo. Los hay que no sienten fobias, o angustia, por ejemplo, eso son “extras” asociados a la enfermedad o síntomas de una fase en un momento dado. Otros, por el contrario, agravan el cuadro con un trastorno de personalidad asociado, por ejemplo un Trastorno Límite de Personalidad (TLP), otra putada, TIENEN DOS ENFERMEDADES y a cuál más jodida. El TB no es un trastorno de personalidad. Los psiquiatras usan un instrumento, que es un tocho de libro, llamado DSM-IV, para diagnosticarnos. Hay que cumplir al menos tales requisitos y descartar otros para dar un diagnóstico. Hay bipolares que se han atrevido con él. Yo paso de leer esas interminables listas de síntomas, saber exactamente lo que diferencia un TLP de un TB o cuándo van juntitos de la mano.

Yo no tengo trastornos de personalidad, que se sepa, no encajo en ellos según el DSM-IV. Igual sacan la versión V del DSM y de repente ya no tengo TB sino otra cosa. Y puede ser desquiciante que te cambien el diagnóstico. Durante mi ingreso, conocí a una chica de mi edad que tenía TLP. Pero me dijo que "antes" era bipo, y efectivamente, reconocía haber oscilado como bipo, pero ya no. Y se sentía más a gusto teniendo Límite que Bipolaridad, "uff, eso era horrible". Ahora se dedicaba a autolesionarse por cualquier disgusto: tenía las muñecas llenas de cicatrices. Y se rayaba a diario, ni con pinzas podía cogérsela, con lo que debía ingresar varias veces al año, creo que el psiquiátrico era "sus vacaciones". Me pareció muy raro que de una enfermedad pudiese pasarse a otra, y estoy convencida de que todavía tengo que ver casos y cosas más insólitas en este extraño club de la enfermedad mental.

Todo esto les viene grande hasta a los psiquiatras. Es demasiado nuevo. Siguen estudiando el tema, y a toda máquina. Dicen que bajo la etiqueta "TB" puede haber varias enfermedades, y lo intuyes sólo por el hecho que nos dividan en tipos. Por eso los laboratorios farmacéuticos ponen esos precios a la medicación, necesitan pasta para seguir investigando, o eso dicen para justificar que 30 comprimidos de lamotrigina (Lamictal) cuesten 85,93 € P.V.P. Y no hay un remedio único, no es tan inmediato como recetar un antibiótico para una infección, es escoger de entre todas familias de fármacos algo que encaje. Es chiripa o artesanía pura acertar con la pauta que va a hacer remitir a un enfermo.

Añado que tampoco me han hecho un test de personalidad porque no estoy equilibrada. Sólo en eutimia puede hacerse, para que los síntomas no se entremetan en los resultados. ¿Soy introvetida o extrovertida? Depende.

En principio sólo tengo un TB y moderado, según mi psiquiatra.

Pero no, yo considero que tengo dos enfermedades.

El TB me obliga a tomar una medicación. No es una inofensiva aspirina lo que tomo. Son fármacos que están destrozando mi hígado y riñones a cada toma, para empezar. Que me prohiben tomar alcohol, para seguir, ni un chorrito de Baileys en un helado de chocolate. Y que tienen efectos secundarios. Si miráis los prospectos de lo que tengáis por casa, absolutamente todos los medicamentos tienen efectos secundarios, hasta la hasta ahora supuesta inofensiva aspirina. También se dice siempre en ese apartado que “puede experimentarse….”, es decir, que igual no te pasa nada, que sólo lo han descubierto en estudios con ratas de laboratorio. Quizá hayas estado "chafado", débil, cuando has tomado antibióticos... te diré que ese efecto secundario para mí ahora es continuo, ni caso le hago.

Los psicofármacos son muy fuertes. Es altamente probable que hagas tuyo al menos uno de los efectos secundarios que allí se listan, para empezar, acojonándote cuando lees el prospecto antes de probar la primera pastilla. Para seguir, jodiéndote cuando empiezas las primeras tomas. Porque es cuando golpean fuerte, obvio.

Además, es muy fácil que interaccionen con otros medicamentos que cotidianamente puedes necesitar. Por ejemplo, está demostrado que la ingesta de un antiinflamatorio (voltarén) hace subir el nivel de litio en la sangre. Peligroso, porque el psiquiatra mira con lupa el resultado de una litemia, y allí te juegas tomar media pastilla más o menos.

Hace años ya, cuando empecé un tratamiento que no era el que necesitaba, alguien me dijo que a partir de ahora mi médico de cabecera iba a ser el psiquiatra. Con razón. Hay demasiadas incompatibilidades.

La semana pasada me recetaron fármacos para una infección. Menos mal que leí los prospectos. Había uno que hablaba de incompatibilidad muy seria con un medicamento "extra" de los que tomo. Tan seria que puede llevarte a urgencias de cabeza.

No voy a listar los efectos secundarios que podéis encontrar en detalle, por ejemplo, aquí para cada fármaco de cada familia: antidepresivos, antipsicóticos, normotímicos (les solemos llamar estabilizadores), y una miscelánea. Mi pauta contiene uno de cada tipo. El antidepresivo me lo retiraron cuando ciclé, pero igual vuelve si ciclo a depresión. Si ciclo a mixto, me chupo la depresión sin antidepre porque también estoy maníaca (manía disfórica, ¿recordáis?) y entonces no puedo tomarlos. Qué bonito.

Sólo voy a decir que yo tengo dos enfermedades: el TB y otra a la que llamaré Los Putos Efectos Secundarios. A veces, a días o momentos, me incapacita el TB, por ejemplo cuando me da el bajón y no puedo salir a la calle, o cuando por el contrario estoy tan agitada que no puedo estar ni una hora sentada en una clase. Pero lo otro es continuo: cada día de mi vida, algún efecto secundario me impide hacer vida normal.

Como curiosidad, en el último libro de Vieta y Colom (Convivir con el Trastorno Bipolar. Ed. Panamericana. Madrid, 2003), creí leer que fumamos más precisamente para aliviar algún efecto secundario.

Recientemente, he descubierto que el efecto del antipsicótico que tomo por la noche –cuando he subido mucho y lo he de tomar de día no os cuento el flipe que llevo- no ha terminado cuando me levanto. Ya me han dado varios yuyus y serios por este tema. En uno de ellos, me desmayé en la calle. En mi vida me había pasado. Acabé en una ambulancia, porque me rompí un hueso. Todavía voy a sesiones de recuperación, y han pasado cinco meses. Eso es una enfermedad, un traumatismo que te deja inmovilizada meses, ¿no?, debida a un efecto secundario. Y lo que me ha de caer... resignación ante lo inevitable e imprevisible.

Cuando el psiquiatra me preguntó cómo me había roto el hueso, tuvo la iniciativa de confesar que podía ser obra del antipsicótico, que efectivamente puede producir bajadas de tensión. Y me cagué en todo, ¿qué no hubieses hecho tú?

Solución: tómate una pastilla para la tensión. Toma una pastilla para mitigar los efectos secundarios de otra.

Desde este verano, me cae el pelo a mechones. Y me sigue cayendo. "Con lo que has pasado... normal", dice todo quisqui.

Solución: tómate una pastilla de ácido fólico. Y cuidado con este preparado de vitaminas B que te ha recetado el dermatólogo, puedes subir, pero pruébalo a ver qué pasa.

Esto es una Matrioska, una muñeca rusa.. Un fractal de los simples.

Y estoy hasta los cojones. Quizá por eso tengo episodios mixtos, porque hasta en depre estoy de mala hostia. La rabia me puede. Quiero ponerme bien y trabajar, porque llevo casi dos años sin hacerlo, y además no tengo un puto euro. Tengo dos enfermedades, y la cosa se muerde la cola. Los efectos secundarios no remitirán hasta que la pauta no sea más benigna y esto no sucederá hasta que mis neurotransmisores entren en razón. Mi psiquiatra escribió en mi último informe que mi evolución no es favorable porque la paciente “no responde al tratamiento”, al tratamiento que yo afirmo que de rebote se ha constituído en mi segunda enfermedad.

P.D. Qué malhablada estoy hoy, con el "fucking" todo el rato. Se nota que puedo estar mixta. Mi psiquiatra no da señales de vida, insistiré. Quien no llora, no mama.
05/12/2004 00:24 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 16 comentarios.

Diarios

the pillow book.jpgMe chifla lo manuscrito. Hace años que quiero aprender árabe y chino o japonés, uno de los dos, porque me fascinan los kanjis, y porque me gustaría leer los poemas y versículos en las paredes de la Alhambra en versión original. Di mis primeras clases de árabe y mi conclusión fue que no podía hacerlo como autoaprendizaje.

Para mí es casi una necesidad conocer la letra de alguien que me importa: en mi criterio, habla tanto de esa persona como su casa. Como su firma. No es fácil descubrirla en un amigo, porque cuando te reúnes con ellos lo haces oralmente.

Me gustan las libretas, y tengo muchísimas. Son de tamaño mediano o pequeño. Todavía ando recopilándolas, andaban por cualquier lugar. Ahora tienen su lugar definitivo en una caja que ya está llena. Y muchas se han perdido en el traslado.

Tengo cuatro libretas por estrenar, y tres escribiéndose en estos momentos. Ahora reparo en que casi todas son de papel cuadriculado, pero no me asusta un folio en blanco. Papel normal, porque no soporto el tacto del reciclado, y aquí debo decir que yo soy de las que reciclan todo el papel, pero luego no me hagas consumirlo. Mi sentido del tacto es muy alto, y me repele esa aspereza.

Muchas veces escribo en lápiz, con la punta bien afilada. Si he de escribir permanentemente, tinta negra sin pensármelo, pero la gama de azules Pilot me ha hecho reconciliarme con el añil. Como instrumento, hace años uso rotuladores de punta fina. Hubo una temporada en la que usé una pluma que me regalaron, pero me cansé de mancharme de tinta, porque sostengo los útiles apurando mucho hacia la punta.

Soy diestra, pero durante meses me tocó ser zurda, y fue toda una experiencia, porque de repente volvía a escribir como una parvulita copiando las letras del silabario. Deberían educarnos como ambidiextros, esa fue mi conclusión. Sería curioso comparar las caligrafías que generan los diferentes lóbulos cerebrales, educados para ello.

Algunas libretas, más bien cuadernos, tienen un tema muy específico. Las de idiomas: vocabulario y gramática que ya he olvidado, sé que son mías por la caligrafía. Soy bastante sentimental: guardo algunas libretas del bachillerato porque los comentarios al margen no tienen desperdicio.

Otras son cajones de sastre. Las conservo con especial interés porque en el fondo son los “diarios ocultos” de años en los que no escribía, porque no tenía nada que decir o porque no tenía tiempo para hacerlo. En una página hay una lista de la compra, en otra el resultado de una partida de cartas, más adelante hay una con usuarios y contraseñas de páginas web que ya han dejado de existir. En otra sección, algo de contabilidad doméstica, ahora se ha convertido en un testimonio de la cantidad que fumaba y de lo que costaba el tabaco entonces (qué tiempos aquéllos). Qué canciones me gustaban y grababa en vídeo, o en una cinta que regalaba a un amigo. Micro-fragmentos del pasado.

Sigo escribiendo ese tipo de libretas. Un teléfono nuevo, un anuncio en la calle, un borrador de algo. Siempre una libreta tipo “cajón de sastre” encima. Tomo notas, apuntes variados: del paisaje urbano, una idea para un relato, el precio de algo, cómo llegar a un lugar, teléfonos y e-mails, la configuración de un acceso a Internet. Primero, porque me gusta manuscribir, y segundo porque no delego a mi memoria la responsabilidad de acordarme de esos pequeños detalles cotidianos. Mi bolso pesa mucho, lleva una libreta, un lápiz y al menos un Pilot, para empezar. Ya sabéis lo de los bolsos y las mujeres.

Agendas. Las guardo todas, son el registro de actividad, los diarios no-emocionales.

Cuadernos de viaje. Me estoy encontrando de todo en la caja.

Cuando estoy fuera, me gusta comprar una libreta allá donde haya ido a caer. En mis escapadas a Madrid, compro una pequeña que venden en una papelería de la calle Carretas, justo a la entrada desde Puerta del Sol. Es de espiral, de cubiertas marrones, y el papel es a líneas. En ella he tomado notas este año de las sesiones con el psicólogo y el psiquiatra. Se está acabando ya la libreta y el 2004, urge ir a comprar otra… pero se me está escapando el viaje a Madrid este año, siempre surge algo. Tendría que volver a “hacerme” la hipomaníaca descontrolada y pillar el primer tren con lo puesto y sin billete (esta os la cuento en otro post). Pero no puede ser, ahora estoy con los pies en el suelo, oscilando, pero encadenada.

Diarios personales, desde la primera adolescencia. La primera libreta “Diario” fue un regalo de la Primera Comunión, de esas para niñas, con una pequeña llave. Quizá deba el haber empezado a escribir a alguien de mi familia, he de preguntar a Madre si recuerda al culpable. Mis diarios adolescentes están escritos prácticamente en clave, por si Madre daba con ellos. Los escondía y sellaba con cinta adhesiva. Descansan en otra caja, también rebosante. De vez en cuando he regalado un diario o un fragmento a un amigo. Hace meses abrí uno de los volúmenes, y me acojoné tanto de lo que allí leía que lo dejé para tiempos mejores. No estaba preparada para contar todas las veces que he tenido ideas suicidas, y lo bien que ya las relataba entonces (escalofrío). Desde 1999 mis diarios son electrónicos y protegidos con contraseña. Estoy escribiendo el volumen 2004, por supuesto. El volumen 1999 podría ser titulado “hipomanía”, el 2000 “depresión”, el 2003 “manía”, la trilogía bipolar vamos.

Tengo un albacea de mis escritos, una persona tiene el password. Se lo pedí cuando el suicidio planeaba demasiado a menudo. Si muero, él será el responsable de su destino.

Las libretas registran el cambio en mi caligrafía. Mi letra siempre ha sido clara, y por ello mis apuntes eran muy fotocopiados. Al principio era de formas redondeadas, y con el transcurso de los años se ha vuelto angulosa. Asombro a los familiares cuando descubren que mi caligrafía se parece demasiado a la de mi padre. En su día les asusté más, cuando todavía no llegaba a la pila de fregar los platos por mi estatura (¿5 años?) escribí mi nombre en un papel (quizá estaría aprendiendo a escribir), y mi tía-tocaya hizo lo mismo, y resultó que las letras se parecían demasiado. Ello debería darle una oportunidad a la grafología, porque aprecio un componente genético en mi caso. Escribo a mano alzada muy a menudo, cuando estoy en cualquier lugar que no sea una mesa, y entonces se acentúa la grafía. Ayer mostré una libreta de este tipo a alguien, y sin preguntar yo por ello me dijeron “escribes como un médico, pero se te entiende”.

Soy escéptica, es decir, a priori no creo en la grafología. No tengo claro que en esos trazos pueda leerse mi personalidad. Mi ex psicoterapeuta le daba crédito al tema. No he tirado casi ningún manuscrito, ahí está el material por si algún día me decido a que analicen mi caligrafía, o es de alguna utilidad para la terapia: letra depresiva, letra hipomaníaca, episodios registrados en líneas de papel. Ya dije que no se puede hacer un test de personalidad a quien oscila, puesto que los síntomas ocultan la verdadera personalidad. Sería interesante descubrir episodios infantiles en esos volúmenes de trabajos escolares. La bipolaridad también se manifiesta en niños, a veces se les diagnostica con "síndrome de déficit de atención", hiperactividad... son posibles bipolarcitos.

Mi ex psicoterapeuta afirmó que era una masoquista.

Debo serlo, porque hace más de un año que persigo el Primer Episodio. Ya hemos llegado a uno con la técnica de la entrevista. A los 18 años, una manía con síntomas psicóticos. Poco a poco retrocederemos, por el momento me interesa más que el psicólogo siga pegándome caña con el presente que con el pasado. Además, es durísimo que te anuncien que cuando sucedió tal, una estaba maníaca. Tendré que sacar los Diarios adolescentes de su caja, y mi psicólogo va a disfrutar, lo sé. Yo también disfrutaré por morbo o masoquismo, porque como un día se puso un conocido en su nick de msn, “es duro que te digan que lo mejor de tu vida fue por una enfermedad”. Y lo peor. Cómo reaccionó tu bipolaridad a cualquier detonante, o simplemente porque sí, por la ley del péndulo.

En resumen, que siempre he escrito. El blog es sólo un nuevo soporte. El reto para mí consiste en trabajar únicamente en pantalla. No imprimo el post para corregirlo. Y siempre que he escrito algo, ha sido corregido en papel y dejado como definitivo después de dos impresiones-correcciones. Esta es la novedad del blog, escribo “a pelo”. A posteriori, aprecio muchas palabras que no me gustan, conectores mal usados, párrafos mal encadenados, a veces inconexos a falta de un hilo conductor. Digamos que estoy experimentando. Vamos, que sé escribir mejor. Pero un blog tenía que ser diferente, fresco y espontáneo, y por tanto esas erratas son parte intrínseca de él.

. . .

Imagen: Cartel de “The pillow book” (Peter Greenaway, 1996). Altamente recomendable. Para todos, y en especial para fans de Ewan McGregor: lo podéis ver gloriosamente desnudo.
06/12/2004 18:13 *enlace permanente*. Tema: Blue, persona Hay 3 comentarios.

Bienvenida a mi Hermano

bienvenida hermano.jpgHoy ha estado aquí mi hermano de visita. Me he ausentado por un momento a comprar y antes de salir le he dicho que tenía el blog en pantalla. Se ha ido sin apuntar la URL, ya la tenía en memoria.

Espero que de crédito a lo que lea. Porque es lo que hay.

Es el primer familiar.

Esto ya es muy serio para mí. Los objetivos se van cumpliendo.
06/12/2004 10:53 *enlace permanente*. Tema: Blue y familia Hay 5 comentarios.

Pena-penita-pena

pulso xena.jpgAy, qué me han dicho. Que tengo un Trastorno Bipolar. Dios mío, esto es crónico. Que tendré que tomar pastillas hasta que me muera. Que tendré episodios como el de ahora o que el péndulo me llevará al otro lado, no, otra Manía no, por favor. Qué va a ser de mí. Ahora conoceré a un chico que me guste y tendré que decírselo, esto es parte de mí y puede interferir en nuestra relación, y lo más seguro es que me deje, le daré miedo. Tendré bajas laborales cuando me ataque un episodio. Eso si alguien me contrata, ya no soy una niña. Nada va a ser como antes. Incluso es posible que la Seguridad Social me jubile, antes de los 40, ¿y qué hago yo entonces? Aburrirme mucho, y no hacer nada, con esa mierda de pensión se acabaron los lujos, hasta el de ir al cine o en taxi.

Qué pena da esto, qué cuadro.

Pues no. A la mierda.

Hay bipolares que todavía no aceptan lo que tienen. Se refugian en lo que fueron o en lo que podría haber sido. La aceptación de la enfermedad es un proceso.

Tienes que aceptar que ya no podrás hacer determinadas cosas: trasnochar hasta el amanecer, brindar con cava, mantener tu tren de vida. Tienes que tragar con que ya no puedes mantener tu casa y te acoge tu Madre, y no sólo te da tu antigua habitación sino que te mantiene. Cuando antes, tú podías haberla mantenido a ella. Y más cosas, cada día descubres algo nuevo, y lo comparas con el “antes”.

Antes, ahora. A la mierda el antes, estás pisando el ahora. Y da gracias a que Madre está ahí para cuidarte, si no ya estarías bajo tierra.

Antes tenías depresiones. Las depresiones comunes son exógenas, tienen una causa, y se curan con pastillas y quizá terapia. Te parece que nunca saldrás de ello, pero lo haces. Y vuelves a ser tú, y a hacer vida normal.

Ahora ya no. Tus depresiones no eran exógenas, puede que alguna sí, pero ahora sabes que la mayoría son endógenas, vienen porque sí, y además puede que tengas un patrón estacional. El común suele ser depresión en invierno y subidón en verano. Y sabes que no te vas a librar, estés medicado o no. Y menos mal que estás bajo tratamiento, la cosa es mucho más suave. Te lo dice una que se ha chupado una manía y un mixto a pelo, y ha sobrevivido. Con la perspectiva, haría un ingreso voluntario, no sufriré lo de la primavera del 2003 a la espera de que se vaya, porque casi me voy yo esperando.

Ya no te recuperarás de esa depresión exógena. Porque es endógena, y porque ciclarás. Antes ciclabas a hipomanía y ni te enterabas, ni tu psiquatra. Ahora ya lo sabes, eres un enfermo crónico, o lo aceptas o no avanzarás.

Quizá no puedas salir de casa de tus padres. Porque igual nunca tendrás dinero para hacerlo. Si sigues enfermo, porque si mejoras podrás volver a trabajar. Si no mejoras mucho, en puestos protegidos, cobrando miseria también.

Cuánta pena, cuántas lágrimas. A la mierda.

Cuando perdí mi casa, se me dijo por todos lados que esto era provisional. “Esto” se va alargando en el tiempo, como mi pronóstico que en sus inicios era favorable. Pasan los meses, sigo ciclando. El alta médica es tan lejana como el Everest, tengo continuos pensamientos negativos ahora que acepto que esto es algo más jodido de lo que parecía, que el camino de la eutimia tiene giros caprichosos y tienes que volver a encontrarlo cuando te has perdido.

A la mierda. No quiero dar pena a nadie y mucho menos a los lectores del blog, los Míos y los nuevos. Es lo último, y lo peor que alguien puede sentir por ti.

La pena además es muy peligrosa, a mí me conduce al suicidio. En resumen: fui lo que fui, he vivido lo suficiente, firmo con lo que he hecho. Ahora no me gusta donde vivo, lo que hago o no hago, ni lo que me obligan a hacer. Esto es una pesadilla que sí tiene una escapatoria, y es que tú desaparezcas del mapa.

Y una mierda. Sigo viva porque me cabreo con mis continuas ideas suicidas y las mando a la mierda.

Hay bipolares que no aceptan su condición, y han pasado años desde su diagnóstico. No quieren ver más allá, que existe algo llamado Eutimia, y que efectivamente deben hacer un esfuerzo para “rehabilitarse”, no sólo tomar las pastillas y mirarse al ombligo, autocastigándose cada día, lamentándose, autocompadeciéndose, o lo que es peor, huyendo.

Conozco bipolares que todavía se fuman sus porros. Eso es darle una hostión a tus neurotransmisores, chato. Bueno, pero en ese momento me olvido. Sí, claro, yo también me olvidaba a la cuarta cerveza. Y empeoraba el cuadro, retrocedía en el camino.

Hay que empezar a ser responsable con tus hábitos, a cuidar tu salud, y si nunca lo has hecho, pues cuesta más, y has de hacerlo poco a poco, porque si lo intentas de golpe se te cae el mundo encima. Y con mucho cuidado, cualquier privación total de un día para otro puede disparar el resorte del suicidio.

Y tener el objetivo firme: REMITIR.

A la mierda la pena. Hay que cortar esos pensamientos de raíz, como los suicidas. Hay que echarle un par, y seguir adelante.

Nadie dijo que el camino fuese fácil, a mí a estas alturas ya me parece la ascensión al Everest. Pero puede hacerse, y tengo los testimonios de quienes lo han logrado, como Coclicó. Y mi ejemplo a seguir desde el principio es este tipo de personas, no las que continuamente se lamentan de sus desgracias. Aunque intente apoyarlas, su actitud y la mía es muy diferente.

Me sobran los ánimos. Agradezco cuando estoy mal y me los dan, pero lo que cuenta es que me los doy yo misma, y éstos son los más importantes. No me doy pena, me doy ánimos. Confío en mí misma cuando inicio un proyecto. Me veo de perfil y me juro que bajaré esos kilos. Todo a su tiempo. Mi autoestima va a ser no la que era, pues no era gran cosa, sino que va a ser la que yo misma me trabaje, con la ayuda de la terapia. Y tengo mucha suerte, mi psicólogo vale su peso en oro.

Ahora no soy la de antes, soy la de ahora. Y me tengo que gustar ahora, es más, aceptando la enfermedad me acepto a mí misma. Y dicen que la he aceptado rápidamente. Racionalmente no cabe otra posibilidad. Esto no es un error del destino, es una enfermedad, puñetera como lo es la diabetes, y qué culpa tienen los diabéticos de que les haya tocado. Ninguna. Ni yo de tener bipolar. Lo asumes y a seguir viviendo, que son cuatro días.

Y si a alguien doy pena, por favor, que cambie de blog, este no es su lugar.
07/12/2004 16:32 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 15 comentarios.

Bienvenida a los 1001 lectores

cyber-apreton .jpgHoy el contador de visitas se ha vuelto loco, el pobre. Y por si fuera poco, me anuncia que el blog ha superado las 1000 visitas desde que lo instalé el pasado 28 de noviembre.

Es nuevo y extraño para mí que tú estés entre ellas, porque no te conozco. Hoy me fijé y hubo muchos proveedores de servicios: Ono, Telefónica, Telecable, Uni2, Madritel, Banda ancha Chile… lo más exótico, un lector desde un Ministerio y otro del MIT “Massachusetts Inst of Technology, Cambridge, Estados Unidos”… toma ya. La lista de países te hace experimentar en tus carnes lo de Internet, aldea global.

Asombra la cantidad de gente que puede llegar a leerte sin haberte hecho publicidad en foros bipolares ni salir en Google. "Enmipellejo" me ha enlazado en su blog. Quizá Borjamari me haya hecho una crítica... si su veredicto es abominable, seré popular de verdad XDDD

En fin, ahora reparo en este blog ha interesado no sólo a quién destiné en un principio, sino a gente nueva, que no me conoce, pero se toma un café leyendo mis cuitas bipolares. Sólo tenia presentes a los que me hacían comentarios, a los que se hacían reales, a los que me permiten interaccionar, y eso me gusta. Pero hay muchos más.

Me encanta conocer gente nueva, y que me conozcan.

Y ahora pensaré en ti, en que escribo para ti también. Más difícil todavía. Me gustan los retos. Pero no caeré en el perfeccionismo, seguiré abusando de la coma para puntuar y otras erratas, no voy a revisar un borrador dos veces más.

Bienvenidos seáis, sea cual sea vuestra procedencia. Bienvenidos vuestros comentarios, que me dan feedback y con él, tema para nuevos posts.

Os recibo con un apretón de manos y cantando aquello de...

“Willkooooommen, bienvenuuuuus, weeeeelcoooooomee”
(“Cabaret”, Bob Fosse, 1972)

Hipersensibilidad

ruido.jpgCada casa tiene un olor, irrepetible e inconfundible. Recuerdo muchas casas por sus olores, y muchos recuerdos de mi infancia no tienen color, sino olor. Mi guardería olía a lentejas con arroz.

También cada casa tiene sus sonidos. Lo peor que he visto fue en casa de una compañera de clase: vivía justo encima de una estación de la línea amarilla de metro recién estrenada, y sufría un mini-terremoto sonoro y real cada cinco minutos.

Su ascensor, sus puertas y ventanas abriéndose y cerrándose con golpes o gruñidos, los perros del vecino, un anciano demente a quien cuidan, los bajantes. Muchos de esos sonidos de la casa en la que vives ya se han instalado en tu cerebro como perennes y ni les das importancia o directamente no los percibes ya.

Me instalé en casa de Madre en episodio mixto. Fifty-fifty manía y depresión. Estaba hundida moralmente, pero la parte maníaca que me quedaba tenía abiertos los oídos de un murciélago, el tacto de un ciego, el paladar de un gourmet, la vista de un águila, y el olfato de un cerdo que busca trufas.

En Manía, todos mis sentidos se agudizan.

Y de todos ellos, el sonido es el que más me perturba.

Es normal experimentar los sentidos básicos, incluso placentero. Es enloquecedor que te bombardeen, que no puedas amortiguar esos impactos.

Comer una sopa con asco porque aprecias su base grasienta que se impone a su sabor. Asir un periódico y apartarlo de ti inmediatamente porque el tacto del papel te repugna. Ponerte tapones en los oídos y seguir escuchando aquello de lo que huías al ponértelos. No soportar la TV porque reparas en todo lo subliminal. Desearle un chute de antipsicótico al perro del vecino que te putea dos pisos más abajo. Escuchar un zumbido sordo y agudo que cada mañana sale de la pared del otro vecino, qué coño producirá ese ruido, y cambiar de habitación para evitarlo.

Quieres tranquilidad, dejar de ser violada mentalmente por todos esos sonidos. Hay bipolares que sufren alucinaciones auditivas, escuchan voces. Es común en manía con psicosis. A mí no me ha sucedido nunca, y digo “menos mal” y cruzo los dedos, porque bastante tengo con soportar el impacto de los ruidos cotidianos.

Vives en una casa de cristal opaco. No sabes qué cara tiene tu vecino de la otra escalera, el que comparte pared contigo, pero sí tienes la certeza de que nuestras almohadas se juntan. Y también sabes cuándo se suena la nariz, cuando se masturba o cuándo está solo en casa y puede pegar un polvo. Lo escuchas en estéreo, ni siquiera los tapones te salvan. Y ni siquiera te excita que haya sexo al otro lado, es demasiado rápido y previsible. Por cierto, maldices la racanería de los padres, porque no le han cambiado el somier que gruñe a cada movimiento, sí, es como aquella escena de la peli “Delicatessen” (Marc Caro y Jean-Pierre Jeaunet, 1991), pero esta vez no hace ninguna gracia, y flipas porque hay gente que todavía usa somieres de hierro. Pobres espaldas.

Una de mis amigas acaba de mudarse. Le preguntaré por los ruidos nuevos, cómo lo lleva. Otra amiga no hacía más que quejarse del “OoooooooooooScaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrR” perpetuo de la histérica madre de al lado en un piso y del polvo eterno y sonoro de los de arriba en otro apartamento. Hay vecinos que tienen tela.

La pared de la consulta de mi ex psicoterapeuta era la habitación de un niño pequeño. Se escuchaba todo, como en una peli de Woody Allen. Pobrecillo, carne de psiquiatra cuando crezca. Por suerte, no hay niños pequeños en estas dos escaleras, a lo sumo un nieto de vez en cuando que ya me crispa lo suficiente. Y me planteo qué infierno sería este patio de luces cuando todos los baby-boomers dábamos guerra.

Mis vecinos y Madre no tienen los oídos perforados, con un amplificador directo al cerebro, como yo en manía. Están acostumbrados a los ruidos de su casa, a su somier no le pasa nada, qué va.

Hace un año, en ese momento de manía disfórica no podía escuchar música, porque me molestaba también. Ahora sí, me pongo los auriculares y desconecto del ruido. En la calle sobre todo, ahí sí me crispa mucho el del tráfico. Y claro, ha pasado un año, y tal como predijo Madre ya me he acostumbrado a muchos de esos sonidos de este bloque de dos escaleras. También porque ya no estoy en manía disfórica. Mi vecino escucha cada mañana el “Alchemy” de Dire Straits. Las marujas del patio de luces se llaman a gritos cuando llueve para sacar la ropa colgada. Escucho la TV del vecino de al lado, pongo ese canal y resuena el eco. Insoportable, vuelvo a mis dependencias.

Siempre me gustaron las casas antiguas, 18XX, las que mucha gente desprecia porque tienen que reformar y prefieren lo nuevo. Yo no, porque lo nuevo se construye con Pladur por muy alto standing que anuncien, mientras que las casas antiguas tienen paredes dignas de tal nombre, paredes que aíslan. Viví en una de ellas dos años felizmente en ese sentido.

Insonorizar una habitación de un bloque construído con papel de fumar vale un pastón, y no lo tengo. Con gusto viviría en una celda acolchada, de esas que ves en pelis de psiquiátricos. Amueblada, por supuesto, y con mi PC. Sin TV. Apenas veo televisión porque hace años, quizá cuando descubrí Internet, dejó de interesarme.

Ahora suena el ventilador de la CPU, el teclado que compré supuestamente porque no hacía ruido (el otro era insufrible), el silbido de una olla a presión, la TV en otra habitación. Se nota que es puente y en el patio de luces apenas hay señales de vida. Aun así, antes necesitaba los tapones. Y es una pena que no hayan inventado algo para las narices que te permita respirar sin oler (¿hay algo? ¡¡Por favor, decídmelo!!). Porque la mezcla de hedores de las comidas de todo el edificio me hacía sentir náuseas, y también las tenía cuando me bombardeaba lo que antes percibía como el tufo de mi propio plato de comida.

La hipersensibilidad es un síntoma que deja de ser interesante cuando se convierte en desagradable.

Pero siempre hay algo positivo.
Sexo.
Y debo sonreír ahora, incluso ahogar una risa.

¿Quien es normal aquí?

20060609193228-estadistica.png

Como mínimo, para empezar:

No confundir ausencia de enfermedad mental (depresión, bipolaridad...) con “normalidad”.
No confundir ausencia de enfermedad física (reuma, diabetes...) con “normalidad”.
Sí: hablar de especifidad. Tengo esto y no todo el mundo lo tiene.

Y añadiría:

No creer que la existencia de un contrato de trabajo signifique “normalidad” y por el contrario, estar en el paro sea anormal. Son circunstancias, aunque medidas estadísticamente una resulte más “normal” que otra.
No creer que ver “Los Serrano” sea “normalidad”.
Sí: hablar “en general” de lo que ocurre en nuestro país, en nuestra cultura.

Pero:

No confundir lo que hace la media de la población con “normalidad”.
No confundir mediocridad con “normalidad”.
No confundir “normalidad” con ausencia de problemas o con tener problemas de dinero, que esos los tiene casi todo el mundo.

Y según el criterio de muchas personas:

No es normal hablar consigo mismo en voz alta.
No es normal ponerse un calcetín de cada color.
No es normal imitar a Gene Kelly cuando llueve dando saltitos.
No es normal ver seis DVDs seguidos.

Y lo que no es normal, en estos ejemplos puede traducirse en "estás como una cabra".

Normalidad”. Que me expliquen lo que es eso.

Dice la RAE de lo "normal":
1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.
2. adj. Que sirve de norma o regla.
3. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Por cierto, un bipolar vive también sujeto a las normas de la sociedad. Paga a Hacienda, etc.

Y dejemos de usar esa palabra para distinguir nuestra especifidad, sea cual sea (tengo bipolar, tengo horario de turnos rotatorios, soy monja) de la del resto, mal llamado “normales” por contraposición (no tienen TB, hacen horario partido “como todo el mundo”, no rezan constantemente).

Hay muchas especifidades. Que salen de la norma y de la media estadística, por supuesto. Norma, creo recordar, es un punto donde la estadística aglutina los valores más repetidos y éstos quedan alejados de los extremos. Que me perdonen los estadísticos y por favor me enmienden en algún comentario, me quedan cuatro nociones del curso y aunque saqué nota, han pasado los añitos.

Tú estás en otro lugar de la gráfica en muchos aspectos de tu vida (hay quien puede decir que es diputado, no obrero) y en otros no, eres “normal” porque posees una línea telefónica, sin ir más lejos. Pero ello no debe hacerte sobresalir o despreciar al grueso de los que se ajustan a la norma llamándoles “normales”.

A partir de ahora, cuando alguien me diga que no es normal, le preguntaré si tiene un televisor.

Creo que en este blog no he hablado de los "normales" para referirme a los no bipolares, sino de "no bipolares" en todo momento. Además, si identificase "normales" con el conjunto de no-bipolares, estaría haciendo una injusticia con otros colectivos cercanos, por ejemplo, el de los esquizofrénicos.

Son cosas que se dicen a bote pronto, sin pensar demasiado en las consecuencias, que se llegan a decir de bipo a bipo cuando eres objeto de discriminación porque entiendes la expresión en el contexto y se transforman en argot, pero no son cosas a publicar porque al ser argot, ofenden hasta a un bipolar.

Así, sin darle demasiadas vueltas, post-borrador total. Paridas insomnes, locuras como intentar refrescar la estadística olvidada hace 15 años a estas horas.

*** 

08/12/2004 10:48 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 4 comentarios.

Gente

20060609193118-rambla-barcelona.jpg

Los bipos y los no-bipos no son mundos aparte, al contrario, cada día comparten vagones de ferrocarril de cercanías, barras en bares, reuniones de trabajo, salas de espera de dentistas, plateas de teatro…

Los bipos no vamos marcados con un lunar en la frente. Somos parte de la sociedad, un 2% sin ir más lejos. Votamos en las elecciones, tenemos un adsl en casa, le pedimos un aumento de sueldo al jefe, vamos al cine, tenemos hijos, llenamos nuestro carro de la compra en el supermercado, nos salen caries, vamos a la peluquería, llenamos el depósito del coche, fumamos, y un largo etc. Como tú.

Ni siquiera nos conocemos entre nosotros. Hay asociaciones de bipolares, pero no todos se apuntan ni conocen su existencia.

Yo soy bipo desde que tengo uso de razón, aunque sin saberlo, y ello no me ha impedido realizar las actividades más variopintas.

He estudiado: el bachillerato, una carrera y media, idiomas.

He tenido novios. Me he enamorado, y me he casado. Y mi ex no sabía que era o soy bipo, el amor va por otros derroteros.

He pertenecido a muchos conjuntos de personas: a clases de alumnos, a clubes deportivos, a asociaciones juveniles, a una asociación especializada en X, a un colegio profesional, a un partido político y a un sindicato de trabajadores.

Y a veces he tenido cargos de responsabilidad en estos lugares, que significaban innumerables e interminables reuniones, donde exponía mis argumentos en los diferentes puntos del orden del día y votaba, como el resto. He redactado o presentado enmiendas a ponencias y he hablado en público en asambleas y congresos. Soy miembro fundador de cinco asociaciones, que yo recuerde. Estas asociaciones tenían muchos miembros, y yo circulaba como una más. Es que lo era. Es que lo soy.

He viajado algo gracias a mi participación en asociaciones y en órganos de dirección. He conocido a mis homólogos en otros países en intercambios. He participado en campamentos de asociaciones juveniles internacionales, y en un campo de trabajo en un país que ya no existe.

Como anécdota, he frecuentado algunos canales de chat, y fundado un par en IRC Hispano. Y he sido operadora de algunos. Bajo un nick que no revelaré.

Me han contratado en siete empresas, no diré cuáles ni en qué sectores, porque esto no es ni será mi CV. Y dentro de esas empresas, he estado en varios departamentos, con distintas funciones administrativas y de gestión. Me gusta trabajar, me lo paso bien haciéndolo y poniendo límite a mi perfeccionismo cuando está en juego la eficacia, tomando decisiones aunque sean así de pequeñas. He trabajado en departamentos de nueva creación: les he dotado de procedimiento, he organizado sus archivos, he tomado actas de reuniones pequeñas y de reuniones grandes, he organizado congresos y eventos. He dirigido equipos, incluso he seleccionado al personal que los formaba.

He salido con mis amigos desde la más tierna adolescencia y hemos compartido tascas, garitos, discotecas, muchas fiestas populares y conciertos, borracheras, ligues.

No me pongo flores. No llegué alto, compañeros míos sí lo han conseguido. Dejé pasar oportunidades también. Pero miro hacia atrás y me siento orgullosa de mucho de lo que he hecho, de mi granito de arena. Hay hitos en mi vida, modestos, pero míos. Y todos ellos apuntan a que he sido y soy miembro de una sociedad, como tú.

Ahora, juguemos por un momento a “Vidas cruzadas” (“Short cuts”, Robert Altman, 1993).

Tú has podido ser compañero mío en un carril de la piscina, o en un seminario en la universidad. Quizá alguien nos habrá presentado alguna vez en un pasillo de la oficina, o en una fiesta. Tú has podido coincidir conmigo en cualquiera de los mil grupos de trabajo en los que he participado. Es probable que un día recibieses una octavilla de mis manos en una manifestación. Seguramente, un día fuimos a ver la misma película, y tu cabeza me molestó. Tú has podido ser el candidato al que descarté en una entrevista de trabajo. Quizá compartimos una habitación en el hospital, tú visitabas a un paciente y yo al otro. Muy probablemente, habremos estado en el mismo probador de unos grandes almacenes de ropa deportiva. Un día te pedí que me hicieses una foto. Quizá me diste conversación en la cafetería del tren. Lo más seguro es que un día esperase a que precisamente tú salieses de una cabina telefónica, o de un cajero automático. Nos habremos hablado en un ascensor, “buenos días”. O en un chat, y me habrás contado tu vida, y yo la mía, y quizá nos hayamos citado. Tú puedes ser miembro actualmente de una asociación a la que yo he pertenecido, o haber visitado su página web. Tú puedes haber sido mi último amante.

Y como se relata en otra película, nos distancian tan sólo “Seis grados de separación” (Fred Schepisi, 1993). El mundo es un pañuelo.

Un día acudí al aniversario de algún Consejo de Juventud. Allí había muchos rostros conocidos y amigos. Nos presentó un conocido común y me dijiste que ya me conocías, porque me habías visto hablar en púbico en la facultad. Yo no te conocía, pero tú me recordabas perfectamente. Como la chica que viajó con la asociación - yo era organizadora, responsable y guía del sarao-, y me paró un día por la calle a saludarme. Ni siquiera la recordaba, nunca llegué a conocerla, pero ella sí me pudo llamar por mi nombre.

Me ha conocido y me conoce muchísima gente, y no saben ni sabrán que tengo bipolar. Me refiero a los conocidos, los que conforman el paisaje cotidiano de nuestras vidas: solemos llamarles compañeros. De facultad, de trabajo, del partido, del curso de inglés, del gimnasio.

Tratas y has tratado a diario con gente que tiene Trastorno Bipolar (TB), y no te das cuenta. Es como debe ser.

***

Fotografía: La Rambla de Barcelona.

08/12/2004 01:36 *enlace permanente*. Tema: Blue, persona Hay 8 comentarios.

Hazlo sin pensar, deja de pensar y hazlo

20061205032213-beatles-help.jpgNo esperes si te encuentras mal. No te automediques con un Myolastan que circula por casa. Acude a un psiquiatra.

Si necesitas un psiquiatra, hay muchos en los hospitales públicos, te están esperando en Urgencias las 24 horas. Además, es su trabajo estar disponibles para ti, que estás en crisis. También es su trabajo escucharte, asesorarte, darte un fármaco si presentas síntomas de necesitarlo, aconsejarte que te visite otro profesional con más calma.

Yo había olvidado que me habían visitado un par de psiquiatras ya, cuando me vi en Urgencias con un ataque de pánico. Me derivaron a un psiquiatra del seguro. Y allí estuve visitándome muchos años, porque lo necesitaba.

¿Por qué sufrir en silencio? Reconoce que tienes un problema en el coco, y busca ayuda. Tú no tienes las soluciones, ni tu familia que ve que no estás bien, ni tus amigos que te ven mal también pero te escuchan y entienden. Necesitas soluciones que vengan de la mano de alguien que sepa del asunto.

¿Por qué tener miedo? Un psiquiatra es un licenciado en medicina, que se ha especializado en psiquiatría. Un psicólogo es un licenciado preparado para escuchar tu discurso y analizarlo, detectar tus problemas y trabajar juntos para solucionarlos.

Tienes una sola razón para encontrarte mal, un solo pensamiento negativo. Si ello es molesto o un estorbo en tu vida, ¿por qué no ponerte en manos de un profesional?

Sí, es cierto, son caros. Pero los hay en el seguro, gratis. Tu médico de cabecera puede derivarte al de tu zona.

Y si tus ideas apuntan al suicidio, porque sí, sin tener motivos, VE DE CABEZA A URGENCIAS. Hazte acompañar, en esos momentos sé perfectamente que no tienes ganas de ir, a mí me ha pasado, pero has de hacerlo. Acude a tu instinto de supervivencia antes de que sea tarde.

El cementerio está lleno de bipolares sin diagnosticar. Es nuestra primera causa de muerte. Muchos no aguantaron el sufrimiento, y no fueron al psiquiatra. Había un camino, no lo vieron o no quisieron hacerlo, pero esos no cuentan ahora. Cuentas tú.

Si ya vas a un psiquiatra y no te convence lo que te dice ni el tratamiento, cambia de psiquiatra. Sin dudarlo. No te has casado con él, ninguna fidelidad le debes y menos si no te está ayudando.

Tú no tienes por qué tener un Trastorno Bipolar, ni siquiera has de pensar en que puedes tener un TB o una depresión o un trastorno de personalidad. No sospeches de ninguna enfermedad, sólo sé consciente de que algo no va bien en ti, ya te dirán qué tienes, y que eso no te preocupe, es sólo una etiqueta.

Sé consciente, se valiente, pide ayuda. Salva tu psique, sálvate. No eres una mierda, eres un ser humano que tiene un problema, y hay otros seres humanos que pueden sacarte de él.

Sálvate, por favor.

. . . .

Imagen: “Help” (The Beatles, 1965)

Bienvenida a mis Padres

mi_mama_papa.jpgMadre se resiste a conectarse todavía, pero ha de "caer" pronto, porque en esta casa hay tres ordenadores, un router, y sólo me faltan las tarjetas inalámbricas para tener no dos sino tres bichos subiendo y bajando cosas, porque tanto cable por casa no puede ser. Padre es internauta hace tiempo, y resulta interesante comunicarse con él a través de e-mails. A Padre le bastará el link, a Madre le he hecho una impresión de los posts.

Dicen que lo peor que te puede suceder en esta vida es perder un hijo. Yo he estado a punto muchas veces de desaparecer, y ellos por fortuna sin saberlo, pero el pasado 2 de septiembre sí se enteraron porque casi no lo cuento.

Se abrieron muchos interrogantes entonces. Por fin la enfermedad llegaba a uno de sus picos, el más bajo. Saltaron todas las alarmas en la familia. ¿Qué ocurría? Difícil de entender, mucho.

Estoy viva, padres. Y esto que escribo es lo que me ha pasado y me pasa. No me importa publicarlo porque ya no me importan muchas cosas, después de un intento de suicidio algo o mucho ha cambiado en mi sistema de valores. No me he vuelto loca, porque nunca lo he estado, salvo en momentos puntuales de enajenación debidos al Trastorno que sí, efectivamente, casi acaban con mi vida.

Me salvó una Amiga ese 2 de septiembre, me llevó al hospital ella, porque yo no quería ir sino morir. Estaba anímicamente muerta cuando me ingresó. Nunca se lo agradeceré lo suficiente.

No miento, porque no tengo nada que perder, y poco que ocultar. Lamentaré si os disgustáis con lo que podáis leer aquí, y entenderéis que más me disgusté yo experimentando lo que relato. No lo digo todo, porque para eso está mi psiquiatra y mi psicólogo y esta página de internet no es mi terapia. Esta página es incluso entretenimiento para sus visitantes. No me importa, ojalá pueda divulgar algo sobre el Trastorno Bipolar que ayude a alguien.

Aquí soy anónima. Vosotros sí me conocéis, porque me habéis concebido y visto crecer, y lo que más me jode o por lo menos a mí en concreto es que os parecía -como a todo el mundo- que mi conducta era igual a mi personalidad, cuando en realidad muchas veces era producto, síntomas, de la enfermedad. Quizá desde la más tierna infancia, imperceptiblemente. Ahora estáis mejor informados porque habéis leído sobre el TB. Y eso se irá arreglando a medida que mejore y la terapia avance. Los síntomas remitirán y por fin saldré Yo.

No me asusta convertirme en otra cuando remita, somos el río de Heráclito donde el agua que pasa no es nunca la misma.

Me conocéis o eso os dicen vuestros sentidos e intelecto, pero no leéis mi alma. En estos posts o artículos dejo parte de mis emociones. Las que van más allá de las que puede reflejar mi rostro.

Y cuando sufro, no os cuento todo lo que me ocurre. No quiero preocuparos más. No quiero que me acompañéis a los infiernos, os quiero demasiado para arrastraros a los lugares mentales que me han horrorizado. En esos momentos, para vuestra tranquilidad, me vigilan de cerca otras personas que pueden ponerse en mi piel porque ya han estado allí. Que tienen vuestros teléfonos, por si algún día hay una emergencia, y no los usarán si no es estrictamente necesario, y por supuesto, espero que no os llamen nunca. Pero una ha de ponerse a salvo, incluso en el futuro.

Os estoy escribiendo una larga carta, en buena parte respuesta a una misiva de Padre, que no puedo acabar desde el día que la empecé, se me resiste como nada que haya escrito antes. Pero la completaré, porque os quiero contar cosas, en privado.

Una no espera comentarios de su propia familia. Una espera que entiendan mejor lo que es incomprensible para todos. Una no espera críticas de sus padres, porque ya es mayorcita. Una sólo quiere que sepan más.

Una quiere que sepan que les quiere

P.D. Y sí, me tomo las pastillas cada día, ya me raya la preguntita.

Veneno

veneno.jpgEstos días se habla mucho de Ucrania porque el resultado de las últimas elecciones no está claro, por decirlo rápido y mal. Y hay un individuo en Ucrania, precisamente el candidato opositor, Viktor Yuschenko, que antes era un guaperas y ahora una máscara horrible. ¿Qué le pasaba al Sr. Yuschenko?

El Sr. Yuschenko lleva más de un mes buscando un diagnóstico. Se ha hecho tratar en Viena. Sin comentarios, o uno muy tonto: cuando alguien importante enferma seriamente, rara vez es tratado en su propio país. No sé si en su día, 1990, la hernia discal del ex presidente ruso Yeltsin fue muy grave, pero se la hizo operar aquí, en Barcelona. Lo que provocó comentarios del tipo “qué médicos más buenos tenemos aquí” y memeces de este estilo. Porque los famosos que tienen cáncer se van a Houston, y en avión privado.

Hoy por fin el equipo de médicos vieneses lo hará público. El diagnóstico de Yuschenko (...) En efecto, lo he seguido online, el anuncio ha sido a las 15.00 y el diagnóstico ha sido envenenamiento con dioxina. Señores, volvemos a la época de Rasputin.

Poca broma. Esta sustancia, que los humanos usamos en pesticidas, por ejemplo, ha puesto muy enfermitos a los pobres cobayas: un alto nivel de tumores, desórdenes cutáneos, lesiones pulmonares, daños hepáticos, problemas en la sangre, pérdida de peso y muerte, después de exposiciones a dosis muy reducidas.

Y nos encontramos con un líder europeo envenenado. Esto hará correr ríos de tinta.

Se hizo muchas pruebas, a la espera del diagnóstico.
Sin diagnóstico no hay ni tratamiento ni pronóstico.
El pronóstico es como el del tiempo, si vas a ir a mejor, a peor, y más o menos cuándo.

Y a saber qué pronóstico le dan a Víktor, que debe tener el cuerpo destrozado a estas alturas ya.

En España, la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, habla muy específicamente de los derechos del enfermo:
Artículo 10.5. A que se le dé en términos comprensibles, a él y a sus familiares o allegados, información completa y continuada, verbal y escrita, sobre su proceso, incluyendo diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamiento.

Con esta ley en la mano, se podría denunciar a más de un psiquiatra, que ha ocultado a sabiendas el diagnóstico a un paciente. Conozco el caso de un joven bipolar que tras tomarse cinco añitos unas pastillas que le mandaron durante cinco añitos, fue todo contento al psiquiatra, porque ya había terminado el tratamiento. Y fue entonces cuando el hijo de puta le aclaró que lo suyo no había terminado, qué va, acababa de comenzar. ¿No te lo dije antes? Eres un enfermo crónico, chaval.

Hay quien es partidario de no dar noticias muy duras a un joven, o dárselas a dosis. Yo abomino de quienes me engañan en algo tan importante como mi salud. A este chico le jodieron la vida ese día, su ilusión se transformó en amargura permanente.

No sólo te envenenan tus adversarios políticos, también más de un psiquiatra a quien tú solo le causas la molestia de ser un expediente más, que no sólo no acierta con tu tratamiento, sino que te hace pasar por el calvario de ser un enfermo crónico en su consulta que acude a las visitas con efectos secundarios abominables. Quizá el cambio de fármaco de hoy se deba a las muestras que le dejó ayer un visitador médico. Qui lo sa.

Y se puede hablar de envenenamiento, por supuesto. Los psicofármacos atacan al hígado, y hay también otros efectos secundarios que pueden manifestarse quizá más adelante en forma de enfermedad crónica, una discinesia tardía por ejemplo, consistente en movimientos involuntarios, localizados básicamente en el rostro. Hay una página, Antipsiquiatría, llena de historias psiquiátricas cruentas.

Los enfermos mentales están bastante desprotegidos. Los psiquiatras se escudan en que tienen pocos medios, sí, ya sabemos que sólo disponen de la entrevista para diagnosticar y para pautar. Y diez minutos para atenderte en muchos centros de la Seguridad Social, no me cuentes tu vida que hay otros esperando.

Estas negligencias médicas no han de quedar impunes, no es excusa que tengan poco tiempo para dedicarle al enfermo para dejarle secuelas psicológicas, si no físicas, de por vida. Están jugando con veneno, con fármacos que pueden producir intoxicaciones, y que son más comunes de lo que pensamos.
11/12/2004 00:49 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 4 comentarios.

Loop al chocolate

Loop.jpgAyer Kidam pasó a buscarme y me acompañó a comprar. Agua mineral para toda la semana, y el resto, para su asombro, chocolate. Tabletas, galletas, pastelitos, natillas, batido. Ojoplático se quedó al ver el carrito.

Sé que estoy deprimida, porque el cuerpo no hace más que pedirme chocolate, hace ya muchos días. Empecé con el helado. Es un pastón si lo compras de marca, pero claro, no vas a comer del malo porque ese no lleva el chocolate que necesitas sino polvos. Y engorda no te digo. Pero ahora mismo me importa un bledo engordar más. Necesito chocolate, que es un antidepresivo natural, porque no tengo pautado ningún antidepresivo, y como me lo pauto yo solita, me lo administro en dosis muy altas. Síntoma al canto.

Ayer también cené mientras charlábamos sin parar, un plato de Shawarma. Llevaba dos días sin comer sólido a excepción de chocolate. Y no es porque la nevera esté vacía, precisamente, al contrario. A veces me como un plátano y un yogur, porque las pastillas a secas no son buenas, pero la cuestión es que no como ni lo que yo misma he cocinado, que tiene si cabe más delito. Otro síntoma.

Y hoy me he levantado otra vez 14 horas después de acostarme, y todavía estoy comprobando que esto de levantarse no es sinónimo de despertarse. Sigo en alguna fase del sueño, y han pasado horas. Más síntomas, éste se llama hipersomnia. Lo otro es estar agilipollada directamente, quizá por culpa del antipsícótico. Aunque la familia diga que lo mío siempre fue la noche, esto no es normal.

No tengo ganas de hablar, y sé que Madre quiere comentarme cosas del blog. No puedo, no puedo hablar. Llevo horas despierta y todavía mi cerebro no ha despertado, éste lo que pide es café aunque sea descafeinado.

Ah, y sigo sin duchar. El síntoma definitivo.

Cocina todo estos ingredientes…. et voilà. Una bonita depresión.

Me dejaba la sal en la receta. No me cabe la Angustia en el pecho.

Lo de los síntomas es importante. No los listo para mirarme al ombligo, los estoy anotando en la libreta para que mi psiquiatra decida qué hacer con ellos. Mi psiquiatra necesita esta información, si no, se inventaría una pauta. Hay que darle la información que necesita, y es esta lista de síntomas, algunos viejos conocidos, otros nuevos e inquietantes.

Tengo pensamientos negativos, uno de ellos es que acabaré si no en urgencias un día de éstos, ingresada, y no sé si antes de fin de año. Esto va demasiado rápido, esta vez, no paro de hacer “loops” en la montaña rusa: empecé el año mixta, luego depre, luego hipo, ahora… deprimida y con el resorte “suicidio” on. Esta vez se ha activado demasiado rápido. Mis contactos y amigos bipolares de msn ya han sido alertados. Soy objeto de marcaje propio y ajeno, la cosa de momento está bajo control. Si deja de estarlo, alguien llamará a mi familia, o me llevará a urgencias sin perder tiempo.

Ya he preguntado si soy cicladora rápida. El psiquiatra de momento no se moja, pero entro en la definición de cuatro episodios al año. Mi evolución no es buena, eso está claro, no paro de ciclar, no respondo al tratamiento, que debería parar la montaña rusa.

Esta tarde volveré a salir. Porque me sacarán de casa a rastras. Mis amigos también están avisados y ya saben que han de venir a buscarme cuando estoy mal, porque sola no puedo dar los pasos que me conducen al lugar de encuentro, ni siquiera los preliminares, asearme y vestirme. Si estoy peor, ya les digo que nanay.

He vuelto a perder las rutinas, las que tenía ya por la mano, había mejorado mucho y esto me da mucha rabia, había mejorado hasta que he vuelto a caer, a ciclar. Con el sueño fuera de control, el resto de rutinas es papel mojado. A la espera de la próxima visita con el psiquiatra. Y el blog también cicla conmigo y vuelve al post “Everest”.

Y me digo: a la mierda. Renaceré, todo es ciclar, todo es recuperar las rutinas, otra vez volveré al mismo punto, si es desde 0, también lo conozco. Y de momento, hoy salgo, con escolta (bendito Kidam), pero salgo.
11/12/2004 10:45 *enlace permanente*. Tema: Vida cotidiana Hay 8 comentarios.

El pastorcillo y el lobo

luz emergencia.jpgUno de los tesoros de la familia es una cinta grabada hace unos 30 años en la que mi difunto y queridísimo abuelo relata de viva voz algunos cuentos de su repertorio. Uno de ellos, el del pastorcillo y el lobo. Recuerdo perfectamente su “uuuuuuuuuuuuuuuuuu”, aullaba el lobo.” Y estas moralejas calan cuando uno es un crío y las tienen muy presente para toda la vida adulta: el lobo viene de verdad y ya nadie se lo cree ya, pobre pastorcillo.

Y la familia por supuesto recurre al cuento, y me dicen que el día que venga el lobo, no me harán caso. Ahora soy yo el pastorcillo, tócate....

No estoy de acuerdo. Este relato para niños no es aplicable a un Trastorno Bipolar. Mi mente es un lobo cada vez que le da la gana, y puede devorarme, y lo sé, porque ya lo ha intentado. La última vez fue en episodio depresivo. Esta vez en mixto, y en mixto las cosas son más salvajes, porque tengo un componente maníaco que no me proporciona felicidad alguna, al contrario, es otro hijo de puta. Ya lo dije ayer en un comentario, mi inteligencia ahora es mi mayor enemigo, soy yo luchando contra mí misma.

El episodio mixto es un estado emocional donde tu mente ha decidido que tu cuerpo no es el mejor lugar para alojarse. Continuamente recibes sensaciones del tipo “qué incómoda me siento aquí”, “esto no es para mí”, “¿hasta aquí me has hecho llegar?”. Tu mente conspira contra ti, creando ilusiones-emociones de hastío y malestar.

Y como no está a gusto contigo, pues se iría con otro, quiere abandonarte. Lógico.

Entonces crea otra ilusión, destinada a irse con otro y a dejarte en paz a ti. Tu mente crea una espada de Damocles que planea sobre ti, pero esta vez va a caerte de golpe en cualquier momento. Cuando la propia mente lo decida, a traición, no vas a ser avisado y lo que es peor, no vas a poder controlarlo, porque la enfermedad es así.

La estadística del 20% no habla de imbéciles que se suicidaron por cobardía -podría ser la opinión del vulgo, pero no van por ahí los tiros-, sino de gente a la que su propia mente asesinó. Y en ese momento no hay cobardía, hay enfermedad manifestándose. El suicidio es parte de la enfermedad, nos guste o no el tabú.

Mi yo físico y espiritual no se encuentra bien con la azotea conspirando. Ya ha ido a urgencias sin éxito, esa doctora que no sabía qué hacer conmigo (“has tenido mala suerte, te ha tocado la tonta”, me ha dicho hoy otra usuaria del hospital) y tiene a sus amigos vigilando, para abortar un intento real cuando se produzca. Ya no me chupo el dedo, estoy pidiendo AYUDA antes de que pase algo que todos lamentemos.

Ya he hablado del resorte del suicidio. Mi mente, esa hija de puta, le ha dado voluntariamente al interruptor, sin mi consentimiento, claro está. Se había puesto “on” en septiembre, se desconectó a “off” ese mismo septiembre y me quedé tranquila.

Ahora está “on” nuevamente. El episodio mixto enciende muchos resortes, y éste es uno más, pero el más jodido en cuanto a las más que probables consecuencias. Se dice que la probabilidad de suicidio aumenta al 50% en episodio mixto.

No dejaré de insistir en la importancia de tener un buen psiquiatra. Un bipolar no sólo deja su salud mental sino su propia vida en sus manos, y eso no puede dejarse en las de cualquiera.

Por eso quiero ingresar. Ya he pasado por un episodio mixto con el “on” activado, pero ahora no sobreviviría.

Voy a intentar un ingreso voluntario. Un ingreso es algo muy serio, nada agradable, y quizá me lo nieguen porque no soy enferma “aguda”, y las camas son para ellos porque hay pocas y han de priorizar. Efectivamente, no me encuentro en las últimas ni fuera de mí, o no todavía, sólo sé que estoy “on”, y quiero supervisión médica hasta que deje de ser un peligro para mí misma.

Porque no quiero suicidarme, pero mi mente sí me suicida. Y mientras esté lúcida y no salte la alarma, voy a luchar para que ello no ocurra, para poner medios, para activar los cortafuegos que en su día creé para este momento. Para que luego nadie pueda decir que no hice nada y que fui una cobarde; una vez muerta, todo esto me importará un bledo, pero NO QUIERO MORIR, tengo muchas cosas que hacer todavía en este mundo. Y si muero, no será cobardía, sino el Trastorno Bipolar el culpable, esa serotonina asesina.

Y lo digo a sangre fría, en estos momentos soy una suicida en potencia. Hace pocos días que me ha poseído ese demonio, está ahí la idea que empieza a atacarme a momentos puntuales. Soy muy consciente de que la espada planea sobre mí, me encuentro mal, muy mal, por ello, porque estoy hipersensible: cualquier mini-resorte de la vida real puede darme la puñalada definitiva. He dejado de leer e-mails, no estoy para disgustos de ningún tipo. En estos momentos, necesito una vida emocionalmente neutra, nada ha de disparar mis emociones porque la espada las acompaña.

Y me indigna y humilla que me tomen por el pastorcillo.
12/12/2004 10:44 *enlace permanente*. Tema: Blue y familia Hay 2 comentarios.

El bueno, el malo, y el instinto de supervivencia

Indiana victorioso.jpgEscenario: cualquier película de acción. En la azotea de un edificio, el pobre bueno se agarrra a la cornisa mientras el malo le pisa los dedos con sarna. Y el tío va y pega una acrobacia olímpica que le devuelve arriba, y de paso le estira de la corbata al otro, que se va a hacer puñetas.

Otra secuencia, esta de mis favoritas, de Indiana Jones: en plena persecución, el bueno se monta en el camión del malo, se hostian un buen rato y Indiana cae pero tachán, saca el látigo, con el que vuelve arrastrándose hasta la cabina. Más tortas, y el malo acaba saliendo por la ventana, pero vuelve tan misteriosa como predeciblemente. De nuevo se hostian hasta que el golpe de suerte deja al malo hecho papilla en la carretera. Me encanta el personaje de Indiana, se las sabe todas. Y sale de cualquier peligro victorioso, con una cara magullada fotogénica total, más guapo si cabe.

En estas pelis de acción y aventuras, el bueno sortea con los trucos más inverosímiles las trampas y callejones sin salida que le prepara el malo. El bueno ha reaccionado al liberar estrés “del bueno”, precisamente el que te pone en situación de alerta ante un peligro real y te proporciona energía extra y velocidad de pensamiento para que la astucia muy agudizada te saque del problema. El estrés que se libera, eso es instinto de supervivencia.

A menudo veo esas secuencias y me digo: tú no lo harías. No por falta de estrés, que me sobra -del “malo”, aclaro- y puedo regalarlo a quien no sepa qué es eso, y con mucho gusto lo hago mentalmente al que tiene la delicadeza de decirme “qué mariconadas tienes”.

No tengo instinto de supervivencia. Me da igual morirme.

Es duro tener conciencia de eso, darte cuenta que esa será tu reacción. Pero he tenido tantas ideas suicidas que en ese momento dado, incluso no me desagradaría que alguien hiciese el trabajo por mí.

No tengo carné de conducir. Ni lo tendré. Me mataría a la primera curva, qué fácil sería. Me dan ataques de pánico en carreteras de montaña. Me veo en el Abismo, el Abismo juega conmigo a cada curva, y la angustia sube y sube hasta que pasa lo que pasa.

Hace años mi psiquiatra me estaba extendiendo varias recetas de ansiolíticos cuando nos veíamos de uvas a peras, y yo misma le dije “no me ponga un arma en las manos”.

Que soy una suicida, ya lo sé hace años. No me avergüenza decirlo, es parte de mí. De mi enfermedad, mejor dicho. Por eso evito las armas demasiado obvias. Pero hay otros recursos: apliquemos el procedimiento ordinario.

Me da igual autocastigar mi organismo con tóxicos. Dejo de vivir al menos un minuto a cada cigarrillo que fumo. Es un suicidio lento, y lo saboreo con placer. De vez en cuando, cuando estoy Viva, me digo que he de dejarlo, lo decidí hace mucho tiempo pero hasta que no esté estable no podré planteármelo. Los psiquiatras no lo aconsejan, porque la angustia aumenta al dejarlo.

Sólo por el tabaquismo, sé que no llegaré a vieja. Nunca me he imaginado anciana. Siempre he pensado que mi muerte se produciría en lo que todo el mundo dice “la flor de la vida”. Vivo lo más intensamente que puedo, cuando puedo hacerlo. Quiero ser una Nova, y estallar en un momento de gloria. Un final maníaco, cómo no.

Hace años, cenando con un médico, cuando me advirtió que fumaba demasiado, manifesté que no me importaría morir de un ataque al corazón. Como mi abuelo. Rápido, aunque doloroso. Me contestó que podía tener el infarto en otro lugar, el cerebro, y quedarme con secuelas de por vida, mi intelecto dañado por una embolia. Eso no me hizo ninguna gracia, porque quiero morir lúcida.

Lo que sí me preocupa es que estas ganas permanentes de morir, las que me llevaron hace años a iniciar una terapia de análisis, desemboquen psicosomáticamente en un cáncer, o lo que considero peor, una enfermedad autoinmune, o una degenerativa. Dolor permanente. Estos enfermos se aferran a la vida como pueden, de nuevo el “bueno” contra las fuerzas del Mal. Y algunos cánceres se curan, porque el tratamiento ha funcionado, pero dicen que lo más importante es que el enfermo ha ayudado, lo ha puesto psicológicamente todo de su parte, para sobrevivir.

Yo no digo ya de esta agua no beberé, pero ahora afirmo que optaría por la eutanasia. Como todos los que han pasado por la agonía de un familiar, nadie se desea eso.

La mayor parte del tiempo sobrevivo, sobre todo en depresión. Vivir es otra cosa. Me encantaría recibir comentarios sobre cuál os parece a vosotros la diferencia entre vivir y sobrevivir.

No se ha dado el caso, no he estado en esos límites que ponen a prueba al ser humano. Hasta que no me vea, no podré afirmar, pero sí he bebido del agua de mi diagnóstico, y al ver el panorama me juré que no sería una enferma crónica tipo pena-penita-pena y que pondría toda la carne en el asador para dejar tener síntomas, lograr la eutimia.

Sí, me rompo los cuernos, o lo hacía hasta hace dos semanas. Ahora no, ahora estoy baja otra vez, porque he ciclado y llevo dos semanas bajando. Pero me refiero a una enfermedad mental. Una enfermedad física es otra historia, y tener una mental no me incapacita en absoluto (“esta se ha librado, ya tiene bastante”) para padecer una física. Puedo tener ya un cáncer, por qué no, la vida es así de puta.

Dolor 24 horas al día. He pasado por ello en una ocasión por culpa de mi espalda, los peores meses de mi vida “física”. Sé que el dolor puede ser peor. Y también sé que haciéndome un poquito más de daño, puedo dejar de sufrir para siempre.

Quien está viviendo y agarrado a la vida, lucha contra la enfermedad. Yo no. Un día vendrá el malo de la película y no me resistiré. Ya he sufrido bastante. Y ya he vivido bastante, he hecho muchos balances, uno aquí mismo el otro día, y ya firmo con lo que he vivido. No quiero sobrevivir sufriendo, eso no es vivir.

Terreno abonado para que el episodio mixto acabe conmigo.

. . . .

P.D. Sigo escribiendo, no por terapia sino porque me entretiene. Y si me pasan ideas raras -es argot políticamente correcto, léase ideas suicidas- por la cabeza, me meteré en la cama. He de aguantar hasta mañana, para que me vea un psiquiatra de verdad. He de ponerme en sus manos, y que él decida por mí, porque mi vida está en sus manos, la quiera o no.
12/12/2004 10:13 *enlace permanente*. Tema: Blue, persona Hay 11 comentarios.

MY SOUL

20061108222834-heat-rythm.gif

The rhythm is below me

The rhythm of the heat

The rhythm is around me

The rhythm has control

The rhythm is inside me

THE RHYTHM HAS MY SOUL

. . .

http://www.youtube.com/watch?v=rzwMe-3XVn4

Peter Gabriel, "The Rhythm Of The Heat" (Peter Gabriel Plays live, 1983)

La que escuchaba sin parar era un directo, como este de Venecia 2007, que es como mola este tema:

http://www.youtube.com/watch?v=0RyAopMSYMk

*** 

Editado enlace youtube 21/02/2009

Ingreso voluntario II

jack nickolson cuckoo nest.jpgEste blog no es un diario, pero dados los acontecimientos, os cuento por encima lo de esta semana.

Vengo de un hotelito que hay allá en la montaña, con el pase que me dio mi psiquiatra. Tiene buenas vistas y un jardín que es casi un bosque. No es de cinco estrellas, pero si no se tienen demasiadas manías la cosa es llevadera. Te dan cinco comidas al día y tiene hasta cantina. Conexión a Internet no, eso ya sería demasiado pedir.

La estancia en un psiquiátrico es fuente de retratos humanos, dramas y anécdotas. Como os podéis imaginar, he llenado una libreta con... de todo. Ya contaré cosas, pero que nadie espere morbo. Lo más cachondo de un sitio de estos son las normas, tan imposibles que resultan a veces contradictorias. Este fin de semana postearé sobre otros temas, he de desconectar.

Lo que me gustaría intentar corregir, y corregir son palabras mayores, es la actitud que se tiene hacia los psiquiátricos. Porque me preocupa que mi familia se tome con extrema gravedad el hecho de que ingrese en un lugar así. Películas como "Alguien voló sobre el nido del cuco" (Milos Forman, 1975) (¿por cierto, alguien ha leído la novela original de Ken Kesey, 1962? Ya me diréis) han hecho mucho para que se conozca la realidad de estos lugares, y a la vez han creado un estigma negativo. Y algunos enfermeros tienen mala baba, sí, pero por lo común son gente con vocación, preocupada por el paciente, y son tan esclavos de las normas como los pacientes. Yo me he metido ahí por mi propio pie, y no a sufrir, sino a curarme. Es un hospital especializado, punto. No sé qué coño piensa la gente, en fin. Es lo mismo de siempre, desde fuera se ve de otra forma. Yo no tengo problemas, mi enfermedad debe ser sujetada en ese sitio precisamente y no en otro. Y para mí es natural que las cosas sean así.

Pero todo tiene un límite. La presión es dura en un psiquiátrico: no es un sitio para nenas, aunque pululen anoréxicas. Puedes salir peor de lo que has entrado, depende de muchos factores. Por eso prefiero entrar voluntariamente, porque en un momento dado puedo salir voluntariamente también.

No me acojonó el trato con el resto de pacientes (agudos, o sea, imprevisibles), sino el psiquiatra que me adjudicaron. A la segunda frase empecé a temblar: sus conocimientos de mi enfermedad llegaban a la época en que todavía se llamaba "Psicosis maníaco-depresiva" y no Bipolar. Cuando le dije que me habían diagnosticado finalmente el lunes en urgencias -día de mi ingreso- episodio mixto, sí que me dije "hem begut oli" (expresión que traducida es "ya hemos bebido aceite", algo así como "la hemos cagado"). No conocía el término disforia, ni los síntomas de la fase, porque me preguntó acerca de mis ideas de grandeza etc. Le corregí, mal hecho, lo sé, pero no tenía síntomas maníacos eufóricos sino disfóricos (no me lo paso bien, todo lo contrario, disforia=contrario de euforia). Sé que metí la pata cuestionando al psiquiatra reputado delante de dos MIR y mi enfermero, pero en ese momento me estaba cagando en todo (irritabilidad maníaca, mala leche en grado máximo, no paro de decir tacos cuando estoy así). No me cambió la pauta, menos mal, quiero que me la cambien por probar otra cosa a ver si funciona pero ... qué menos que lo haga alguien que se entere. Bueno, si, al final me ha añadido un antidepresivo, el mismo que me dieron en cuentagotas en su día. Es algo peligroso porque puede hacerme ciclar a manía, pero voy vigilándome.

Actividades: los primeros días, dormir lo que me dejaban. No me he cansado de escuchar a Peter Gabriel. Los Waterboys están bien para escucharlos una vez, pero una es de ideas fijas. Mi mayor inquietud fue cuando me quedé sin pilas, SOS a la familia.

El taller de manualidades recortaba papa-noeles y estrellitas para decorar el lugar, era rayante. El hallazgo del centro ha sido la biblioteca. Hay donaciones muy pero que muy interesantes. Pero los pacientes van demasiado sedados o su enfermedad -o fase de la enfermedad- no les permite concentrarse en la lectura, cosa que me ha sucedido a mí muchas veces y entiendo perfectamente, por lo que la biblioteca tiene pocos usuarios. Me arremangué a echarle una mano a la pobre encargada (catalogaba a pelo, pobre) porque tengo nociones del asunto, y a cambio tengo tres libros y no dos en préstamo, ya veis que privilegios me dan jaja. Ojalá pueda leerlos antes de que me den el alta.

He conocido a mucha gente, a pesar de "ir a mi rollo" desde el primer momento. Hay quien va a ligar, y aquéllo es un culebrón. Me parece que no es el mejor lugar para ello, pero los pacientes necesitan apoyo entre sí para aguantar, y algo de cariño siempre va bien. Mi mejor amigo, si alguien puede considerarse eso en cinco días, es un ex-yonki que se acaba de convertir al Islam. De todos es sabido que la gente que sale de la droga, es gente muy sabia, que tiene mucho que decir, y se puede aprender mucho más de ellos que de según que profesores de universidad. Aunque tengan puntos raros, no seamos puristas, y quién no los tiene...

La enfermedad mental mayoritaria es la esquizofrenia. Seguro que había otros bipolares, pero no me he molestado en ir haciendo pesquisas. Una chica de mi planta parecía maníaca, o hacía y decía cosas que me sonaban demasiado a manía bipolar, pero no le he preguntado tampoco. Allí todos estamos "de los nervios" o "con depresión". Mi compañera de habitación era una paranoica de narices, pero como casi siempre estaba callada, no problem.

Lo importante es que he mejorado. No duermo tanto, estoy más sociable, me irrito sólo cuando algo me provoca, y además esta noche hay cenorrio con los colegas.

Vuelvo mañana por la noche, esto es sólo un permiso de fin de semana, pero el psiquiatra dice que me ve mejor cara y que el alta será YA. Ya no tengo ideas suicidas o en estos cinco días se han retirado, en un lugar como ese la supervivencia ya no es sólo mental y se te va más de una pájara, porque sí o porque te has cansado de escuchar pájaras ajenas. O es que mi enfermedad de repente decide que le van a dar caña y se esconde, la muy puta. El caso es que me está dejando en paz, que era el objetivo.

No he ciclado, esa es una. Otra, todavía no estoy en el reino de los Vivos. Todo se andará.

Lágrimas en la lluvia

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Me gusta mucho el género de Ciencia Ficcion, y Philip K. Dick es uno de mis escritores favoritos. Su título más famoso no era “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”(1968) hasta que pasó al celuloide con un título que también es ya de culto, más de veinte años después: Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Todavía estaba vivo cuando se rodó.

Hay más películas que también tienen algo que agradecerle a Phil K.Dick: “Desafío total” (1990) y “Minority Report” (2002), basadas esta vez en relatos cortos, son las más conocidas, porque hay otras que se quedaron en producciones de serie B.

Tengo casi toda su obra, porque desde que le descubrí en los años de bachillerato me hice adicta. Bueno, miento, en el traslado “se perdieron” las joyas de mi colección de Ciencia Ficción, entre otras muchas (AYYYY), la primera edición del “¿Sueñan los androides…”, sí, primera edición en español, Edhasa, 1982, acabó… dejémoslo correr, que me da el telele.

Hay otro libro de Phil K. Dick que merece atención especial, "Los clanes de la luna afgana" (1963), quizá para otro post. Martínez Roca editó en cuatro libros sus relatos. Estarán descatalogados, pero no tienen desperdicio.

Quizá Philip K.Dick sufrió Trastorno Bipolar, es una hipótesis que he encontrado en algunas de sus páginas de fans. Lo que sí está claro es que tuvo problemas psíquicos graves, aderezados con consumo de LSD y otras drogas. En todo caso, es un escritor que encabeza un capítulo en la historia de la Ciencia Ficción.

Nunca he tomado LSD, pero lo he experimentado en algunos de sus relatos, compilados entre otros por la editorial Martínez Roca. Existe en Internet una página con su obra entera escaneada en español pero he perdido el link, ya la recuperaré, “La máquina preservadora”, entre miles de páginas dedicadas a Blade Runner y a Phil K.Dick. Quien la tenga que me la pase, please.

Ahora no vamos a decir el tópico “el libro es mejor”, sólo diremos que es muy diferente y que recomiendo su lectura.

La película Blade Runner ofrece nuevo material y reflexiones a cada visionado. Responde a una pregunta muy compleja: ¿Qué es ser humano?. Y su respuesta es: ser humano es TENER EMOCIONES, y de esta manera pillan a los androides: la cagan en un test emocional llamado Voigt-Kampf en la ficción. Veo esta película una vez al año, más o menos, si tengo una película favorita es esta. Hay mil páginas en Internet que la interpretan, hasta se llega a debatir y afirmar que Ridley Scott hizo del blade-runner Deckard también un androide.

La banda sonora que se comercializó en aquél entonces tenía la etiqueta de Vangelis, pero era orquestada. Años le costó a Vangelis (1994) publicar su obra maestra. El último corte del disco es el monólogo del androide Roy Batty, el inolvidable “Tears in rain” (las dos primeras líneas y la última no salen en el disco, pertenecen al guión):

Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad?.
Eso es lo que significa ser esclavo.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais.
Atacar naves en llamas en el cielo de Orión.
Brillar Rayos C en la oscuridad,
cerca de la Puerta de Van Hauser.
Todos esos instantes se perderán en el tiempo,
como lágrimas en la lluvia.
Es hora de morir"

En versión original:
I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams ... glitter in the dark near Tanhauser Gate. All those ... moments will be lost ... in time, like tears ... in rain. Time ... to die.

Este monólogo no sale en el libro. Creo que el mismo Rutger Hauer tuvo que ver en la confección del monólogo, ampliando el guión original. “Lágrimas en la lluvia” es ya leyenda, friki si quieres, pero leyenda.

No me considero un androide, soy plenamente humana, con algún neurotransmisor averiado, pero eso también es humano. Algo cyborg sí puedo considerarme, teniendo en cuenta los implantes dentales.

Pero sí me identifico con Roy (Rutger Hauer) en algunos momentos de la película.

Me gustaría poder estar cara a cara con mi Creador, como hace él, pero sin pasarme de la raya –mala leche se gastaba el Nexus 6-, y hacerle algunas preguntas.

El Nexus 6 tenía muy claro que había un creador, yo no tanto, pero esto es para desahogarme.

Por qué me hiciste así, qué esperas de mí, qué puedo aportar a mis semejantes con este don con el que me has dotado.
Por qué sufro, qué utilidad hay en ello, qué aporto a la humanidad sufriendo.
Qué objetivo tiene el miedo que me atenaza cuando la enfermedad me posee a su capricho. Mi familia sufre, también sin entender, por qué.
Me has construido con una sensibilidad capaz de experimentar todas las emociones humanas, mi mente ha hecho y experimentado cosas increíbles. Dime con qué fin.
Me has dotado de la facultad contra natura de poder poner fin a mi vida en cualquier momento a sabiendas de que mi vida te pertenece. Por qué.
Hay más como yo. Somos quizá un experimento tuyo. Puede que seamos mutantes. Dime qué somos. Esclavos de nuestras emociones, qué objetivo tiene eso en tus planes. ¿Somos acaso esclavos?

Por qué recibes de nosotros tantas lágrimas en tu lluvia, ¿son necesarias?
¿Es ese el fin?
¿Ofrendas?

P.D. Le pedí una entrevista a la monja del psiquiátrico. Fue muy revelador. Y cayeron muchas lágrimas.

*** 

18/12/2004 10:39 *enlace permanente*. Tema: Blue, persona Hay 9 comentarios.

El Método Gazpacho

gazpacho.jpgMe sorprendió una noche por msn, no me lo podía creer. Una de mis amigas incondicionales, la malagueña, cocina gazpacho cada día, y cada día su familia se toma un vaso. ¿Todos los días del año, hasta en Navidad? Fue mi estúpida pregunta. Pues sí, todos los días, incluso esos tan señalados de menús especiales. Y pensé, qué aburrimiento, comer cada día lo mismo, a mí me rayaría desde luego, y pregunté ¿Y cómo se lo toman ellos? La respuesta fue rotunda: POR COJONES.

Motivos o no aparte, que los hay, debe reconocerse que un gazpacho es un aporte vitamínico ideal para todos los días del año.

Es una pena que no me guste el gazpacho porque para empezar, odio los pimientos, y los pepinos me repiten. Ella me ha jurado que su gazpacho me gustaría. Espero probarlo algún día y que efectivamente me guste, porque si la visito, por cojones que me lo tomo como el resto de la familia, vamos.

Y de esto sacamos algo muy práctico: el Método Gazpacho.

Es una táctica. Muy dura. Estás depre y todo te parece el Everest, o estás completamente inestable y bastante tienes con sujetarte la cabeza, pero haces lo que sea por el Método Gazpacho.

POR COJONES.

¿No te apetece meterte en la ducha? Pues por cojones te vas directa.
¿No te apetece comer? Pues por cojones que te sientas a la mesa y te lo tragas.

Hubo un día en que practiqué el método, por fuerza mayor, por procedimiento extraordinario.

Estaba ingresada. Me desperté a las 6 am, sin haber dormido apenas, y me entró el pánico, la fobia social, y el “sáquenme de aquí, que me estoy volviendo loca y entré cuerda”. Lo del insomnio es lo peor para desencadenarte crisis, y si has tenido una bronca con una esquizofrénica en pleno brote, lo más.

Me acordé de esta amiga, y me susurró al oído: “Tómate el gazpacho, rubia”. (Aclaro nuevamente que nunca he oído voces).

Iba a pedir a las auxiliares que me trajeran el desayuno a la habitación. No quería cruzarme ni hablar con nadie. El psiquiátrico se me había caído encima y permanecer en él no era ya mi cura sino mi locura. Quería quedarme encerrada en esa habitación, a salvo del resto de pacientes, solita conmigo misma y mis fobias.

Poquito a poquito, tomándome el gazpacho que me repatea el estómago y me repite:

A las 7, decidí ducharme por cojones.
A las 7.30, ya había abandonado el pijama.
A las 8, salí por la puerta, a pelearme con el mundo, con mi "traje" no me iban a tomar por presa fácil.

Recordé cuando trabajaba, y tenía esos días fatídicos. Cuanto peor me encontraba, mejor era mi vestimenta. Hay que ponerse disfraces y fachadas, disimular tu debilidad para que no te pille un depredador. Y a mí había que leerme el ánimo por el vestuario. Ahora ni trabajo ni tengo trajes porque los di, las cosas han cambiado mucho, mi talla para empezar.

Pero ese día, me puse lo mejor que tenía.
Por mis cojones, que salí erguida de hombros y cabeza, forzando la postura que quería ser fetal.
Me senté a desayunar con una sonrisa aceptable y comí lo que me pareció gazpacho.
Tragué las pastillas, esas sí las necesitaba para calmarme.

Y me fui a ver al psiquiatra, sin haber sido citada. Me senté en el banco hasta que me recibió, ¿o entré por el morro? Y le pedí el alta voluntaria, como quien pide un aumento de sueldo, con algo de miedo y reparo.

Por cojones que adopté un tono neutro, casi frío, seguro. A un psiquiatra no se le engaña. Le expuse los motivos por los que quería salir. Y se reducían a que el problema que me llevó al ingreso ya había sido solucionado, es decir, ya no me quería suicidar. Y a que había tenido malos rollos, por qué no decirle que ya no aguantas más allí, si es la verdad.

Creo que ya comenté antes que hay dos tipos de ingresos: los voluntarios, y los involuntarios. En los involuntarios te ingresan con una denuncia y orden judicial y te vas de allí cuando te dan el alta médica, todo supervisado judicialmente. En los voluntarios, tú entras por tu propio pie y ese derecho tienes si pides el alta cuando porque crees que estás dispuesto y preparado para ello, aunque hay enfermos que esperen a que sea el médico quien les otorgue el alta con toda su buena fe.

Tuve que perseguir al psiquiatra todo el día por los pasillos para que diera curso al alta, que es un papeleo, y lo hice por cojones, porque hubiese estado mejor encerrada en mi mundo y en la habitación, y como el ingreso fue voluntario, por cojones me tuvo que firmar el alta. En el informe se nota que no le caí demasiado bien.

Cuando finalmente llegué a mi casa, acusé el esfuerzo psíquico de todo el día, y me derrumbé. El Método Gazpacho puede acabar contigo. Es estrés puro y duro, un chute de adrenalina, y no lo aguantas si estás débil.

Tardé unos cuatro o cinco días en recuperarme, no sólo del Gazpacho sino de todos los días de privación de libertad y del tratamiento farmacológico. No sales de un ingreso de 13 días y al día siguiente haces vida normal, no. Necesitas un tiempo de “descompresión”, de adaptación al medio de nuevo, por muy tuyo que sea, tu propia casa. Y otras cosas igualmente importantes: que te rebajen la medicación, por ejemplo. Dentro no era consciente del aumento de fármacos, o la situación de extrañeza y estrés que sientes en un psiquiátrico enmascaraba esos efectos secundarios, porque recuerdo conversar lúcidamente con el resto de ingresados. Sin embargo, ahora en mi casa iba zombi, absolutamente chutada: quería andar por el pasillo y acababa apoyada en la pared, como si estuviese borracha. Mi psiquiatra tardó unos días en cambiar la pauta, y tenía que hacerlo él, aunque estaba claro que me sobraban cuatro pastillas por lo menos. Uno no puede automedicarse en ninguna enfermedad, pero si ésta es mental, mucho menos. Hay que ir rebajando las dosis, nada se deja a saco a menos que la orden sea esa.

. . . .

P.D. Inevitable que recuerde mi primer ingreso, el pasado septiembre, cuando todavía no tengo el alta del segundo. Lo que está claro es que el Método Gazpacho es un instrumento muy útil cuando estás en el nido del cuco y has de sobrevivir rodeada de lo que hay.

Hogar, dulce hogar (a veces)

simpson hogar.jpgIba a decir: ya estoy en casa ("hogar, dulce hogar"), y lo he asociado inmediatamente al título de una película, americana, "Dulce hogar (a veces)" (1989). Supongo que me pillaría un sábado por la tarde y aunque me llamó del cartel Steve Martin, pensé que iba a ver la americanada al uso, pero no, me encontré con toda una lección de familia, trapos sucios cotidianos, y una declaración magistral en boca de un jovencísimo Keanu Reeves: "hay que hacer un examen para sacar un carné de conducir, y nadie te hace uno para traer un hijo al mundo".

Steve Martin es un actor al que descubrí en "Cliente muerto no paga" (1982), que os recomendaría mucho más si la hubiese vuelto a ver. Por entonces, ni siquiera sabía su nombre. Ha hecho algunas películas tontas, comedias que aprovechan sus dotes de payaso, pero es un tío al que admiro como actor. No selecciona quizá tanto sus papeles como Tim Robbins, uno de mis favoritos. Creo que no quedé decepcionada de ninguna película de Tim Robbins, bueno, exceptuando aquélla en la que aparece únicamente los cinco primeros minutos para morir asfixiado en el espacio.

Bueno, ya me he ido por las ramas, para variar. Estoy en casa, no he exigido el alta voluntaria sino que el psiquiatra me la ha dado, por mí como si me quedaba esta semana entera pero me han echado, con motivo: ya no tengo ideas políticamente incorrectas y en una semana he mejorado, he salido de la crisis. El psiquiátrico se ha ido llenando este fin de semana, todo eran pijamas -nuevos llegados- en la planta (el más alucinante, un chaval con las rastas larguísimas de punta), y se notaba a los psiquiatras y enfermeros algo desbordados por tanto ingreso. Para fiestas, estos lugares echan humo. No me extraña: los que pertenecemos al sector anti-navidad ya acabamos de los nervios con la tienda de al lado escupiendo villancicos. Y ya comentó Coclicó hace poco que la navidad y la enfermedad mental no son buenas amigas.

Imaginad que la foto de hoy es una foca marina al sol. Si creyese en la reencarnación, diría que fui foca en mi última vida. En todo caso, la foto de la foca que imagináis soy yo ahora, toda feliz al sol o sumergida, como prefiráis. Esta semana toca "descompresión" del ingreso, y pasar mi anti-navidad de la forma más digna posible. Con mis auriculares, escuchando flamenco árabe, folk paquistaní y cosas de este estilo.

Y aprovechando el momento de debilidad que no se volverá a repetir, os deseo felices fiestas.

. . . .

P.D. Solucionado el problema de las fotos, cuelgo uno de los más dulces hogares de la televisión.
20/12/2004 10:41 *enlace permanente*. Tema: Vida cotidiana Hay 1 comentario.

Fashion

fashion graffiti.jpgLa bipolaridad es una enfermedad fashion total. Casi todos los que conozco han sido diagnosticados a partir del 2000. Y hace un año y medio que sigo el tema, cada día se asoman nuevos diagnosticados a Bipolarweb.

Una epidemia en regla.

¿Oscilaciones de ánimo? Toma bipolar.
¿Nos diagnostican bien? Ni idea, todos al saco es lo que parece la cosa.
Hipótesis: por eliminación. Si no eres esquizofrénico, eres bipolar. Son las dos enfermedades mentales más graves, en este orden.

Ayer, una vez más, una chica me pidió tabaco. Esta vez se vio en la obligación moral de contarme algo, de cruzar unas palabras, porque una ya sentía complejo de estanco. Me contó qué la había llevado al psiquiátrico, menuda película, y que era bipo, y me quedé a cuadros. No porque no lo pareciese, allí casi nadie aparentaba nada en concreto. Y no se quedó ahí la cosa: me dijo “como casi todo el mundo aquí”, y la chica, de las que controlan, llevaba unas semanitas en el lugar. Le pregunté por alguien, alguien que estuviésemos viendo en la sala, y volvió a insistir: “aquí a todos les dicen que tienen bipolar”.

Desde el diagnóstico tengo la mosca detrás de la oreja, para empezar, porque llovían bipolares de todas partes del mundo, yo incluída. He conocido gente muy diversa, y la enfermedad les ha atacado de formas muy diferentes. Que nadie piense que esta autora del blog es “Bipolar Auténtica”. Soy una más en la amalgama de diagnosticados, y escribo aquí cómo me afecta a mí en especial la bipolaridad, nada que ver con otras personas que he conocido. Por ejemplo, soy bipo I y mis depresiones en concreto son más leves que las de otras personas que conozco también tipo I. Pero ellos tampoco suben como yo, suben mucho más.

Los otros enfermos se refieren a nosotros como “los que suben y bajan”. Coloquial, y acertado.

He leído bastante acerca de la enfermedad, y me identifico con muchas páginas escritas sobre el tema. Pero no he tenido todos los síntomas. Ni he de tenerlos, son listas creadas a partir de la observación de cientos de bipolares. Por ello se dice muy claramente que hay que tener al menos tres de la lista, cosas así.

Van Gogh se cortó la oreja para dejar de escuchar las voces. Yo nunca he escuchado nada. Quizá ese pequeño detalle algún día me aparte de la Bipolaridad y me meta en otro saco. Etiquetas.

Por lo que sea, esta es una enfermedad de moda. Y también otros y yo hemos observado modas en cuanto a la medicación: de repente a mucha gente que conozco empiezan a darle el mismo estabilizador. Hay muchos fármacos de ese tipo, pero este es nuevo y promete la cosa. Pues hale, a hacer de conejillos de indias. A mi me lo recetaron y no podría afirmar que me estabiliza, que es su cometido, porque servidora está todavía en la montaña rusa. Pero me sé de uno que empezó a tomarlo y la cosa le costó una hipomanía de las gordas, casi una manía. Lo que es molesto de por sí, y más si estás trabajando, porque te juegas el puesto. Porque no a todos nos afecta la medicación de la misma forma, ni la toleramos, o no nos hace efecto, o nos provoca efectos secundarios diferentes.

Otra moda, y esta me toca de cerca. El episodio mixto. Resulta que un bipolar no estabilizado no tiene por qué estar ni en manía ni en depresión, las fases "puras". Pues ahora casi todos los que conozco están mixtos. No saben en qué saco meternos ya, y ese es perfecto, síntomas de todo tipo. Y mi "estar mixta" no tiene que ver con el de mi amiga, a la que también le han diagnosticado ese episodio.

¿Somos bipolares todos los bipolares? No, no lo somos. Tenemos bipolar, hay una diferencia importante entre ser y tener.
Reformulo.
Todos los que tenemos bipolar, ¿lo tenemos? Pues es otra incertidumbre, porque esto no sale ni en los análisis de sangre, ni en un TAC, ni en nada. Nos diagnostican a pelo, en entrevistas con el psiquiatra. Esto, de forma ambulatoria, es decir, en un despacho con cita previa.

La otra forma de diagnosticar se produce porque un día las cosas explotan y hay que llevarlas al hospital. Un día a alguien que hasta la fecha era uno más para todo, se le va la olla, y la familia lo ingresa. Psicosis clarísima, quizá esquizofrenia. El tratamiento consiste en administrar antipsicóticos y otras pastillas. Ahí también diagnostican. Si tiene bipolar, ciclará a depresión, es la ley del péndulo que ya conocéis.

He participado en reuniones de bipolares, en vivo, en un bar, y se juntan más de veinte. Gente que podríamos ir en un vagón del metro juntitos, tan diversos somos: jóvenes, mayores, gorditos, flacos, pensionistas, funcionarios, ejecutivos, de todo. En las tertulias, la gente cuenta sus aventuras y episodios. Incluso hay quien se atreve a afirmar: “al lado de éste, yo no tengo nada”. Cosas así te hacen sospechar. Aunque ya sepas que hay grados en la enfermedad, gente que la tiene más acentuada, con más crisis, con más síntomas.

Sospechas. Como cuando te dicen (me ha pasado): mi madre tiene TB y no os parecéis en nada, parece que tengáis otra enfermedad.

Tal y como lo veo yo, esta enfermedad "se añade" a una persona. A una persona que quizá nada tiene en común con otra. Si yo no tenía nada que ver con esa madre, por generación, por procedencia, por hobbies... ¿qué hace pensar que ahora nos parecemos en algo? Quizá su sistema de valores y el mío son opuestos. Quizá esta señora tenga obsesión por mantener la casa limpia, y yo no, y probablemente ambas cosas sean asociadas por nuestros familiares al Trastorno Bipolar. Pues nada que ver. Subimos y bajamos, es lo único que nos une.

¿Para qué hablar de la madre de otro? No sería imposible que a mi madre se le declarase el TB, pues somos de la misma familia. La enfermedad puede manifestarse pasada la cincuentena, aquí no se salva nadie en un momento dado.

No confundamos personalidad con síntomas del trastorno. Sí existen clichés sobre el bipolar tipo, por supuesto. Dignos de otro post.

Este affair tan fashion es un caso digno de Sherlock Holmes.
21/12/2004 01:04 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 7 comentarios.

Alondras y Búhos

alondras buhos noche dia.jpgEsta mañana mi madre me ha puesto en las manos un disco de esos con mucho Mozart, Mantovani y Strauss. Se llama “La música como terapia”, y por dentro aclara que se trata de “músicas para la estimulación de la inteligencia y el desarrollo del equilibrio emocional”, esas antologías pensadas para críos pero que funcionan para todo el mundo. Me está gustando y me ha despertado un poco las neuronas, que seguían dormidas a pesar del café.

La regulación del sueño es vital para los enfermos de Trastorno Bipolar, el control de esos polos llamados día y noche. "En bonito", se le llama regulación de los ritmos circadianos.

Doy fe de que el sueño es lo primero que se descontrola cuando las cosas no están en su sitio, cuando te encuentras mal. Y las rutinas se van al traste con el sueño. En depresión, por ejemplo, se tiende a la hipersomnia: dormir muchísimas horas. Hoy he dormido 14 horas. Y tengo sueño, no descarto dormir más, no por gusto o vagancia sino porque se me caen los ojos, el cuerpo me pide dormir. En manía suele ser lo contrario: la mente, si es que desconecta, lo hace pocas horas, y esto me ha sucedido. En hipomanía, duermo mis 8 horas, pero hay quien necesita menos. Marmota que es una, aunque con 8 horas firmo, con menos tampoco soy persona.

Lo curioso del asunto es que la hipersomnia no impide dormir de noche luego, como por lógica pensaríamos: “ahora no dormirás de noche” te dicen, etc... Un depre duerme de día y de noche si uno de sus síntomas es hipersomnia, y este es de manual.

Cambiando de tercio, tenemos la cuestión de las alondras y los búhos.

Supongamos que hemos descansado las 8 horas que más o menos todos dormimos.

Hay gente que se levanta irradiando energía, desde que abre los ojos realiza todo tipo de actividades a toda máquina, funcionan a pleno rendimiento. Por la tarde empiezan a decaer, y por la noche seguramente se van pronto a dormir. Se les llama “alondras”.

Yo abro los ojos, incluso me levanto de la cama, pero no soy nadie sin un café. Ahora es descafeinado, antes era un chute intravenoso de cafeína lo que tenía que meterme para “ser persona”. A lo largo del día, voy remontando y mi punto álgido (intelectual, creativo) se abre a partir de las 20 h. Soy del sector “búho”. Y cuanto más avanza la tarde-noche, mejor me encuentro, mejor escribo, mejor me funciona el coco. Y la hora de dormir es algo que estiro y estiro consciente o inconscientemente, estoy a gusto y cualquiera me hace dormir entonces. El pastillazo que me pego, que me deja en coma, y no siempre. Y los insomnios no son buenos en el TB.

Incluso en depresión: por la tarde estoy “menos” deprimida que por la mañana.

Esto tiene una explicación, me la ofreció mi psicólogo. El cerebro, desde que se levanta, va segregando una sustancia –he perdido su nombre- eutimizante. De ahí que la depresión parezca haber remitido por la tarde. Depende de las horas que el cerebro lleve activo. No tiene sentido, por búho que seas, esperar durmiendo a ese momento, has de darle tiempo al cerebro, horas, para que la liberación de esa sustancia sea efectiva.

Cuando salí del primer ingreso, tenía las rutinas horarias en su sitio. Por ejemplo, levantarme a las 8. La misma situación en la que estoy ahora. Sólo que del primer ingreso salí hipomaníaca (ciclé allí mismo) y de éste salgo depre.

Mi psiquiatra aprovechó para imponerme una serie de rutinas a cumplir, ahora que mi cuerpo estaba acostumbrado a esos horarios. Por ejemplo, salir de casa una vez por la mañana y otra por la tarde. Prohibido volver a la cama a dormir durante el día. Y mis “deberes” tenían que ser escritos en una libreta, a presentarle, como un examen.

Ahora veo esa libreta y me parto de risa. Cada cosa que haces, a su hora. Era inevitable que la libreta se convirtiera en una especie de pseudo-diario. Cuando se la di a leer, hasta se rió con algún fragmento surrealista.

Su crítica fue: “te acuestas muy tarde, hay que mejorar este punto”. Le di la razón, por supuesto, mi mínimo era la medianoche: la una, las dos aparecían demasiado en la libreta. Mi comentario fue: “siempre he sido nocturna”. Y para mi estupefacción, apostilló: “como la mayoría de bipolares”.

La mayoría, es un dato que te hace pensar. Conozco una bipolar alondra. Pero conozco a demasiados bipolares insomnes. Yo misma. Y mi interrogante es: ¿somos realmente insomnes o búhos actuando como tales?

Tengo entendido que Terenci Moix trabajaba durante toda la noche. Otros escritores ya están dándole a la pluma a las seis de la mañana. El resultado es el mismo, escriben un libro, cada uno a su horario. Y tienen la ventaja de no fichar.

A mi me hace fichar mi psiquiatra. Hoy me ha despertado mi madre y lo primero que he hecho, como todos los días, es tomarme una pastilla en ayunas. A veces maldigo la rutina, hija eres una pastilla desde primera hora del día. Pero luego se me pasa con el café. Y venga, a tomar otras pastillas. Has de ser alondra para seguir la pauta.

Nunca he trabajado en un turno de 7 a 3 a diario. Eso me mataría. Y la gente se daba de hostias para conseguirlo. Claro, eran alondras. Yo empezaría a trabajar a las 15, y saldría a las 22 con ganas de cenar y tomarme una copa por el centro.

Lo que no puede hacer un bipolar es ir rotando en turnos sin poner en peligro su salud. He trabajado con gente que lo hacía, y tenían problemas serios con el sueño. El cuerpo se adapta a lo que sea pero no le vuelvas loco rotando horarios. A un bipolar le puede costar un episodio la cosa. Lo que implica una baja laboral, y jugarse el puesto.

Vivir como un búho, que es mi sueño, sólo está al alcance de los bohemios y profesionales liberales. Acostarse a las 5, levantarse a las 12. Trabajaría en mis mejores condiciones intelectuales, daría lo mejor que mi cerebro puede producir.

No sé qué tanto por ciento de la población es alondra, búho, o nada en especial. Esto se lo dejamos a la cronopsicología, que debe estar en pañales, porque si existiesen datos concluyentes, las empresas ya se habrían aprovechado del tema.
22/12/2004 01:08 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 10 comentarios.

FUTURO

metropolis.jpgHe tenido suerte, el Trastorno Bipolar me ha pillado con el milenio. Compadezco a los que chuparon manicomio en su día, en el s.XIX, cuando no existía ni el litio. En la edad media, al enfermo mental se le abría el cráneo para extraerle “la piedra de la locura”, tal y como retrata El Bosco en un cuadro que se exhibe en El Prado. Animaladas mil, que también se encuentran en la “Historia de la locura” de Michael Foucault.

Futuro... sí, existe un futuro. Y si no, lo inventaríamos, todo por no decaer, por no amargarse.

El proyecto Genoma Humano es imparable. Ahora se especula sobre tal gen, en cuestión de pocos años mi enfermedad tendrá nombre y apellidos en la doble hélice.

Gracias a los precios desorbitados de la medicación, los laboratorios siguen investigando. No sé hasta qué punto les interesa, porque ya tienen una clientela de por vida. Quizá tengan miedo a que la competencia lance un antipsicótico sin tantos efectos secundarios.

Los psiquiatras jóvenes están muy puestos en el tema. Si son novatos, se encuentran con enfermos que saben muy bien lo que tienen, casi mejor que ellos. Un bipolar suele ser un enfermo bien informado. La razón es simple: quiero saber qué coño me está pasando, qué infierno me ronda. Si te doliese un dedo no le darías importancia, pero de buena tinta digo que cuando te explota el cerebro te buscas la vida y vas a los por qués sin esperar a que nadie te los cuente en la consulta. Por eso somos enfermos algo especiales en el trato.

Se acaba de constituir en Barcelona una asociación de personas que cobran la pensión no contributiva, 276 euros. ¿Quién vive con eso? Y habrán más asociaciones, y más presión, y gracias a ellos algún día tener enfermedad mental no será sinónimo de pobreza, de vivir a expensas de la familia, de volver a hacer una carta a los Reyes Magos con cosas que necesitas y no puedes comprarte, como unas bragas.

Un día las autoridades sanitarias repararán en que, oh, faltan camas en la sección de psiquiatría de los hospitales. Y en los ambulatorios, psiquiatras públicos y, sobre todo, psicólogos, porque un psicólogo que te atiende cinco minutos es un placebo. Que muchos abuelos tienen demencias, y necesitan más atención que dejarles atados en una silla, así no molestan, es de juzgado de guardia. Que los jovencitos se están metiendo en un pozo a cada pastilla que tragan en la discoteca, y muchos ya tienen una esquizofrenia diagnosticada por la broma… y que “te quiten lo bailao” a los 20 años me parece que es demasiado pronto. Que lo del mobbing laboral tampoco es ninguna broma, y el estrés es una enfermedad que pillas en el trabajo como quien pilla pie de atleta en la piscina, y también te lleva al psiquiatra.

“Lo mental” es apartado. Es el asunto que baja a la última carpeta de los temas pendientes de cualquier administración. Es caro, para empezar. No se soluciona abriendo quirófanos los domingos, hay que pensarse la cosa.

En su día se pensó, en los 80. Se hizo una reforma del sistema psiquiátrico español. Todo el mundo fuera del manicomio, dicho pronto y mal. ¿Y ahora qué? El problema es el de siempre, la idea de la reforma es genial, pero no hay medios para llevarla a cabo. No había recursos ambulatorios. Hospitales de día, lugares donde un enfermo mental pudiese realizar actividades, terapia, fuera de su casa. Ahora la cosa está algo mejor, pero depende de las autonomías. En la mía, este asunto se les escurría de la bandeja de los “pendientes”. Dicen que en Euskadi las cosas están mejor, que han invertido más.

Ahora es cuando debo decir: ¿De qué nos quejamos aquí? ¿Qué recursos tienen en México?

Lo de este país es lamentable, pero lo otro, por lo que te cuentan, es directamente descorazonador.

Espero que también haya un futuro para ellos, para ti, mi querida tuangeldelaguarda.
22/12/2004 01:09 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR No hay comentarios. Comentar.

Las cosas... en México

mexico martin trigueros.jpgTuangeldelaguarda leyó el post anterior, y se ha puesto en contacto conmigo porque no podía colgar su comentario. Seguramente por su longitud. Y por su gran interés, lo convierto en un post.

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Asi es querida carne, en mexico es decorazonante lo que sucede, aca somo como decirlo...pues en pocas palabras nos atienden porque tienen que hacerlo pero si por ellos fuera harian lo que los nazis y nos meterian en un campo de concentracion...pero viendolo asi, los psiquiatricos son eso, un campo de concentracion, yo he estado en un hotelito de esos, de gobierno, no podria llamarlo de 3 estrellas porque es mucho, abundan las personas de escasos recursos, a las cuales se les da menor importancia debido a que las familias ya no se preocupan por ellos (falta de informacion) solo son...locos...solo eso, sin interesar que tipo de tratorno mental se tiene, creo por lo menos tener la fortuna de que mi familia se preocupe por mi un poco, pero soy afortunada.

Estoy contigo cuando dices "¿de qué nos quejamos?" en Mexico no existe un seguro por salud mental, el seguro social no cubre ese tipo de necesidades, los hospitales de gobierno son solo de segundo nivel (es un decir), los medicamentos estan por los cielos, un ejemplo: un obrero gana el salario minimo; al mes 2000 pesos algo asi como 150€, son mínimo 3 hijos y la mujer, sin contar a la suegra o a la madre que es comun vivan con ellos...supongamos que uno de los hijos sufre ezquizofrenia, como el seguro social no cubre gastos psiquiatricos y no tiene dinero suficiente para un particular, acude a un psiquiatrico de gobierno (SSA, o ISSTE),la asistencia es "gratuita" (lo descuentan de su salario un % cada mes)o se les cobra el minimo entre 8 y 10 €, las medicinas no son gratuitas, y las que lo son son las basicas como el diazepam o el litio...las mas baratas, pero el pequeño necesita haloperidol (por ejemplo) y trileptal (oxicarbazepina) cada mes el hombre gasta minimo: 30€ trileptal, 45€ haloperidol en gotas,10€ transporte, 5€ alimentacion de el dia de consulta (porque las citas se sacan a las 7 de la mañana aunque les toque hasta las 12 de el dia)dan un total de=90€, eso sin contar si les cobran el minimo de consulta de 10€, entonces serian 100€. El pobre hombre que trabaja diariamente sus 8 horas, necesita alimentar a sus 3 hijos, a su mujer y a su madre o suegra y el claro, vestirlos, darles para la escuela y si bien les va una semana al año de vacaciones...crees que con 200€ que gana al mes podra hacer todo eso?

Desgraciadamente esa es la realidad que existe en este pais, es triste pero es la realidad.

En cuestion de trabajo, ustedes tienen un tipo de seguro de desempleo por la causa que esta sea, y si es de por vida tienen una pension, aca, si bien te va y tu jefe es buena onda te deja salir al medico, si no ya perdiste el empleo, la antiguedad y hasta las amistades...es dificil, yo lo he pasado...si por lo menos, al dejar yo mi empleo por causas de el trastorno no se me hubiera etiquetado de por vida, otro gallo me cantara...no cuento con estabilidad, no cuento con trabajo, no tengo seguro porque no tengo trabajo, no puedo comprar las medicinas por que no trabajo y no trabajo porque no estoy estable...es un circulo vicioso del cual me he empeñado a salir cueste lo que me cueste, al menos si no es para mi que lo sea para los que vienen detras...de algo debe de servir tanto sufrimiento...DE QUE SE QUEJAN amigos peninsulares...por lo menos la seguridad social no se olvida de ustedes...con el corazon en el suelo y el puño en el cielo:

tuangeldelaguarda.
22/12/2004 01:10 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 2 comentarios.

YUYUS AMBULATORIOS

desmayo.jpgHoy tenía cita a las 10 con el médico de familia. Lo ordinario: recoger partes de baja y recetas. Lo extraordinario: comentarle lo del ingreso, y darle copia del informe que te hacen al salir.

Pues hoy me levanto con el “venga vamos al ambulatorio” y me da el telele. Primero noto el estrés, muy fuerte, extendiéndose por mis venas, que automáticamente deriva en un ataque de angustia. Lo mejor para empezar el día, vamos. Y para ponerle la guinda, discusión: me encuentro mal y encima he de dar razones, como si yo controlase estar así, como si deliberadamente lo hiciese para joder.

Llevo pocos meses en este ambulatorio, porque antes vivía en otra zona. Y he ido pocas veces, porque la mayoría del tiempo mi madre ha llevado el papeleo por mí, cuando estaba peor.

El caso es que no es la primera vez que me da un yuyu en el camino.

A finales de junio, fui sola a la visita. Caminando rápido se llega en 10 minutos, pero preferí coger el bus. Pues en la parada voy y me desmayo y me rompo una vértebra. Fue la fractura que os comenté ya, su origen probablemente en efectos secundarios. Todo el verano pagando el desmayo, menuda factura.

La siguiente vez que fui sola, no sé si al bajar de la báscula, se me nubló la cabeza. ¿Más efectos secundarios? La enfermera me tuvo 20 minutos en la camilla, hasta que se me pasó.

No me da reparo ir a un médico, precisamente es una de las cosas a la que desgraciadamente estoy acostumbrada. Y en concreto, visitar a un médico de familia es un paseíllo, nada que ver con una sesión con un psiquiatra.

Me siento mal, la verdad. No sólo sigo con la angustia, sino que empiezo a sospechar que ese lugar me pone enferma, que le he cogido manía, y esto, de ser cierto, es subconsciente total.

Más hipótesis. Quizá sea el horario lo que me mate, demasiado pronto para mis neurotransmisores, que todavía están bajo los efectos secundarios de la toma de la noche.

O una fobia, eso explicaría lo irracional del asunto. Esto me lo contará mi psicólogo, que para eso está.

El caso es que me da angustia el TENGO QUE ir allí de buena mañana.

Empiezo el día muy mal, esto sí que me jode, porque puedo pasarme el resto del día acusando la angustia (a ver si remite con la benzo que me he tomado) o el bajón que me va a dar, es automático. Un chute de estrés pasa factura.

Estas pequeñas cosas me recuerdan que no estoy bien, que el alta médica sigue lejos.
23/12/2004 10:38 *enlace permanente*. Tema: Vida cotidiana Hay 1 comentario.

Ajuar

ajuar.jpgTengo una amiga que decidió, en su última mudanza, conservar únicamente seis piezas de todo: seis vasos, seis platos planos, seis hondos, seis cucharas… Desconozco qué se hizo del resto de piezas, pero se quedó tan a gusto.

Porque las de mi generación, baby-boom, todavía hemos chupado la tradición del ajuar.

Según la RAE, “ajuar” es:

1.m. Conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa.
2.m. Conjunto de muebles, alhajas y ropas que aporta la mujer al matrimonio
(...)

Efectivamente, la joven llegaba al matrimonio con, si me apuras, hasta las gasas-pañales para los futuros bebés.

Conozco al menos dos señoras de cincuenta y muchos que tienen todavía sábanas por estrenar desde su matrimonio. Una en concreto, usa toallas que parecen estropajos, y no pienses que es pobre, no, tiene las buenas en el armario, eso sí, modelo hace 40 años. Lo envidiable de los ajuares de nuestras madres son las sábanas, porque ya no se encuentra algodón de esa calidad.

Es sabido que un ajuar consta de varios conjuntos: lencería del hogar, batería y otros trastos para la cocina, cubertería, cristalería y vajilla. Las buenas costumbres, incluso en casa del humilde, separan una vajilla, cristalería y cubertería para el uso diario, y otra para las ocasiones.

Ha llegado el día, y toca limpiar el ajuar de las ocasiones. Piensa que el plato que estás comiendo esta noche en mi casa no se ha tocado en un año, ha estado chupando polvo hasta hoy. Y la vajilla no es de 42 piezas, con ella han comido 20 personas.

Y no vivo en una casa Ikea, no. No tengo lavavajillas.

Hacia los 17 años, empecé a experimentar el “fenómeno ajuar”. De repente, en mis cumpleaños, los regalos se presentaban acompañados por unos "inocentes" trapos de cocina. Cuando declaré novio formal, la cosa se disparó a sábanas y juegos de toalla. Mi abuela materna, la responsable principal, y mi madre no se quedaba atrás.

Acabé tan rayada, que a eso de los 20 protesté formalmente. Quería cosas para mí, no para mi casa. Me eché a llorar cuando recibí de mi propio hermano, en complicidad con mi primo, una cafetera -¡ellos también!-, eso fue lo último. Recordé el tiempo en que regalábamos a mi madre una batidora, “El día de la madre”, qué frustración debía sentir, y la entendí en ese momento.

Pero la cosa seguía a mis espaldas. Aporté al matrimonio un ajuar, como mandan las costumbres en este país mediterráneo. La paradoja es que tenía diez sábanas, algunas bordadas, ocupando espacio, mientras usaba una funda nórdica. Las sábanas de raso eran insufribles, patinabas por todas partes. Tenía un mueble bajo en el comedor, y allí estaba toda la artillería. Me separé con mucho ajuar por estrenar, como la cubertería de luxe, sencillamente mate, preciosa. Me encanta la cubertería de mi madre, por cierto, ya se la he pedido en herencia.

Siempre odié las casas en las que te tragas el juego de café o parte de la vajilla en las vitrinas. No soporto verlas. En esta casa ahora en la vitrina se ha aposentado un juego de café francés, proveniente de una herencia. Lo estamparía, a él y a sus florecitas, porque para exhibirlo se mandó al ostracismo mi colección de minerales.

Mi padre también se puso al asunto del ajuar, en su especialidad: todo para la cocina. Por ejemplo, el juego de bandejas, cómo no, de acero inoxidable. En su día debieron hacer la compra al por mayor, porque TODA mi familia se hizo con un juego, de rectangulares y circulares, de varios tamaños. No veas lo que raya ir a cualquier casa y que te sirvan toda la comida con ellas, las que tú estás condenada a usar en la tuya... es como meterse en “El día de la marmota” (Harold Ramis, 1993) en versión "siempre que me siento a comer hay una bandeja de acero inoxidable esperándome".

Esas bandejas, también hoy se han lavado. Lo que no me cabe en la cabeza es que mi madre afirma odiar esa vajilla que hoy limpiamos, es de porcelana blanca con adornos florales en gris plata. En su lugar, yo la hubiese roto a lo griego.

Ahora se llevan las vajillas japonesas, esos deliciosos platos cuadrados. Si alguna joven las está acumulando en su ajuar, puede encontrarse que en el momento de la verdad se vuelva a llevar el modelo Cartuja.

¿Qué tiene que ver este post con la bipolaridad? Pues nada, en principio, pero puestos a buscarle argumentos:

1. Que mis pretendientes sepan que sigo teniendo ajuar, por estrenar incluso, en el altillo. Vamos, que tan mal partido no soy.
2. Que los bipolares también fregamos platos.
3. Que el efecto secundario de hoy es un lumbago de coj….

Imagen: una que no se ha convertido en .bmp y se deja colgar. Un fractalito de los que me gustan.
24/12/2004 10:24 *enlace permanente*. Tema: Blue, persona No hay comentarios. Comentar.

Agenda

agenda.jpgYa está asumido que Jesucristo no nació un 25 de diciembre, que esa fecha fue “puesta” a posteriori para acabar con las celebraciónes paganas del momento. En la primera página que he encontrado se amplía la información.

La ironía es que dos milenios después, esto vuelve a ser un ritual pagano, de adoración al Consumismo. ¿No se cabreó Moisés con el Becerro de Oro? Anda que no nos iba a caer un rayo divino ahora...

Cuando era pequeña, eran multitud de cosas las que para navidad se convertían en extraordinarias, siempre a partir del 13 de diciembre, Santa Lucía. Ahora ya te iluminan las calles en noviembre, etc. Había escrito un panfleto anti-navidad, pero os lo ahorro.

La fiesta que sí me importa es la del Año Nuevo. La tierra ha dado una vuelta alrededor del sol, cierra un círculo y abre otro. Nosotros le llamaremos 2005 en nuestro 1 de enero, otras culturas no.

Tengo una amiga que ha vivido en una ex-colonia gringa más de cinco años. Nos ha traído una tradición de lo más pagano. Se le llama el “Mapa del tesoro”, y consiste en hacerse a medida personal e intransferible un collage a base de fotos y lemas “Cosmopolitan” (“qué sexy soy”, “yo puedo hacerlo”, “éxito asegurado”), con motivos que expresen deseos y tendencias que te gustaría fuesen tuyas el año venidero. Hay que escoger esas imágenes, y con todo el material, se ocupa una cartulina, donde el 2005 se coloca arriba, bien visible. La noche del 31, hay que hacer algo con él en la mano, algo tan extraño como meter los pies en el agua, algo que no recuerdo pero me hizo reír, y que no era compatible con comerse las uvas. Un día nos juntamos tres a recortar fotos con un montón de revistas, y lo mejor fue las risas. La colega se nos ha vuelto a ir y el tema se ha quedado algo colgado.

Y lo que me gusta del Año Nuevo es la nueva agenda. Este año repito el modelo de hace dos, y no me desagrada. Me la ha regalado Madre. Quo Vadis, no me sacas de esa marca, semana vista. He decorado la cubierta a mano, y no me ha quedado mal del todo.

Todavía no la he estrenado. El trabajo más puñetero es copiar el directorio telefónico, que sigue teniendo sentido a pesar de los móviles, y quien no haya perdido nunca el suyo, no sabe de qué le hablo. Y lo de los teléfonos es una criba, mucha gente desaparece de la agenda anterior. Como las guardo todas, en un momento dado… Pero no, es cuando hay que reconocer que hay gente que desaparece de tu vida, y hay que dejar espacio para que nuevos nombres asomen.

La miro con ilusión. Dentro de un año, será como la del 2004 quizá, en la que se aprecian semanas vacías y semanas a tope, la actividad subiendo y bajando en la montaña rusa también.

Tengo esperanza por llenarla con algo más que visitas médicas. Retomaré las oposiciones, seguramente.

Hay que trabajarse una agenda para que la próxima sea más interesante.
24/12/2004 10:25 *enlace permanente*. Tema: Blue, persona Hay 4 comentarios.

Moebius

cinta moebius dorada.jpg

¿Te has puesto a escuchar a la Callas al llegar a casa esta noche?

No me importa dónde te encuentres,
dondequiera que estés,
noto cómo compartimos la Cinta.

*** 

Felicidad escondida

20060609192645-madre-teresa-de-calcuta.gif

El cuento, según lo recuerdo, dice que una reunión de demonios decidió esconder la Felicidad para que el hombre no la hallase. Uno propuso el fondo de los mares, otro las cimas de las montañas… y por último habló el demonio más inteligente de todos, y dijo “escondámosla en el interior de los hombres, porque ellos la buscarán fuera y nunca se les ocurrirá la verdadera ubicación de la Felicidad”.

Como veo que no es lo mío contar cuentos, este es el regalo de Navidad que os hago, este relato narrado de principio a fin y otras historias de espíritu navideño. Os aconsejo que desconectéis los altavoces.

Tenemos la tendencia natural a buscar fuera lo que nuestro espíritu necesita, a buscar fuera de nosotros mismos los culpables de nuestros males, a justificarnos por todo, a pensar que algo externo ha de suceder para que seamos felices.

Esta manera de pensar sólo lleva a la amargura. Conozco gente que desde que se levanta ya está quejándose y lamentándose de todo. Y de todos, parece que estemos rodeados de imbéciles que conspiran contra nosotros. Son gente resentida, y se lo ves hasta en las arrugas, de tanto fruncir el ceño es público que su actitud ante la vida es esa. Y te cansa su convivencia, no hablan, sólo gruñen. Son gente muy negativa, y nociva para los demás, porque transmiten negatividad, y los humanos somos seres empáticos. Los bipolares, en mayor grado.

No he leído mucha literatura de autoayuda, porque no me gusta demasiado. Pero su mensaje sí, “móntatelo tú”. Si tú no te lo curras, nadie te lo va a dar. Cada uno teje su propia alfombra.

Los seres humanos llevamos dentro un potencial enorme. Es nuestra decisión transformarlo en positivo o en negativo.

Los psicólogos ayudan a eso. No te curan, sólo hacen que mires en tu interior para encontrar lo que buscas, y a veces hay que apartar mucha mierda para que ello sea posible. Y el trabajo en realidad lo haces tú, aunque has necesitado de su ayuda. Si el psicólogo te está ayudando, sales de su consulta algo “tocado”, las cosas del interior no se remueven sin que luego necesites que ese té que has bebido deje su poso.

Hay gente que no posee nada. Fijaos en los documentales del tercer mundo, de esas tribus perdidas. Los niños ríen, a pesar de que ya participan con su trabajo en la comunidad, de estar en el nivel de la pura subsistencia. No tienen miles de juguetes, se tienen los unos a los otros y la naturaleza, que brinda múltiples oportunidades para jugar.

Lo mismo ocurre en los países en desarrollo. La gente no tiene nada material, pero sí una mentalidad positiva fuera de lo común en nuestra sociedad, y son cosas que te chocan, porque no tienen….

… comodidades. Y te demuestran que no son necesarias para ser dichoso. Pero no diré “el dinero no hace la felicidad”, en nuestra sociedad sí es necesario, y cuando cobras una no contributiva, pues la cosa es seria.

Hace poco he estado en un hospital donde no necesitaba nada, excepto la droga que consumo –dinero- y algo para escuchar música. No tuve acceso a Internet, pero no me llevó al “mono” la cosa, además, en su lugar pude conocer a gente real que tenía muchas cosas interesantes a decir. Tuve buenos momentos allí también, porque no entré a amargarme sino a curarme.

Es como te tomes las cosas. Sin expectativas, ese es el secreto. No esperes nada de los demás ni del destino, tú recorre tu camino con tus objetivos bien claros.

Sin objetivos, la vida es rutina, dejarse llevar, y de repente dices todo amargado “me han pasado 30 años volando”, ¿Y qué has hecho? ¿Levantarte y acostarte cada día? Eso no es vida. Estoy de acuerdo en que no todo el mundo puede permitirse decidir no trabajar, o delegar el trabajo doméstico en una asistenta, pero tampoco es cuestión de deslomarse un día entero poniendo patas arriba la casa. Si uno se queda satisfecho así, pues hasta le admiro. También a los que hacen horas extras en el trabajo, si creen que van a sentirse mejor así. Pero a pesar de la obligación, considero que todas las personas debieran tener un momento al día para ellas mismas, para cumplir con alguno de sus objetivos vitales. Se escudan en la obligación para no mirar en su interior y preguntarse qué coño están haciendo en este mundo aparte de sobrevivir. Es más fácil dejarse llevar por la rutina, esa rueda que gira en movimiento perpetuo.

Hay demasiada gente sin objetivos. Ganar dinero no me sirve. Pregúntate, aunque ya tengas los 40, qué puedes hacer, que te gustaría hacer de tu vida, ahora que estás en su ecuador, para que tu epitafio sea “My way”. Y no estoy haciendo ninguna apología del hedonismo.

Uno de mis objetivos es remitir. Tengo una enfermedad y creo que las pastillas me van a sacar del atolladero y me van a equilibrar. Ahora tengo más claro que me va a beneficiar más una hora de natación que un ansiolítico. Y me ha costado más de un año llegar a pensar así. Yo también he dejado en manos de lo exterior mis propios asuntos, y así no he llegado a ninguna parte. Pero nunca es tarde para cambiar el chip, y ahí tengo una familia y unos amigos y un terapeuta de luxe que me han ayudado mucho.

Hasta hace poco, pensaba que la felicidad consistía en pequeños momentos de euforia, de esos que todos tenemos, del tipo que te den una buena noticia o que te toque la primitiva. Pequeños momentos que hacían destellar una existencia mediocre. Ahora la concibo de otra forma. Creo que he encontrado la felicidad en mi interior, que la he encontrado bajo la enfermedad, la bipolaridad ha cambiado mi vida en muchas facetas y esta es una. A veces, la misma enfermedad se interpone en que la experimente, cuando la depresión ataca. Pero sé que está ahí.

He aprendido que nadie debe ser el depositario de nuestra felicidad. Ni un hijo, ni una pareja. Has de sentirte vivo porque sí, porque lo estás, y ser feliz por ello. El resto de personas te acompañan y te brindan momentos inolvidables, por supuesto. Pero no te olvides de ti, eres el primero en la lista. Si tu marido te deja, ¿vas a quedarte vacía de por vida? No, si antes estuviste llena. Y no hablo de convertirse en un ególatra.

Hay que ser firme para no caer en lo fácil, en seguir la corriente del gruñido, del todo es culpa de los demás, que deberían cambiar, que son unos inútiles, ah por cierto, yo soy perfecto y tengo las recetas que arreglarán el mundo. Que cambien los demás, ellos tienen la culpa de... todo.

A mí ya no me importan esos gruñones, porque se entorpecen en mi senda, y empiezo a hacer oídos sordos. Cada uno hemos aguantado a un cabrón en la oficina. Y depende de nosotros que nos afecte o no, que la negatividad de determinadas personas acabe con nuestro andar campechano y firme, sin expectativas pero sí objetivos, agradeciendo y disfrutando de las pequeñas cosas de la vida.

Hay un señor en este mundo, su nombre es Bush Jr., que nos amarga a todos. Pues yo le doy la vuelta a la tortilla, después de informarme en las noticias, veo “las noticias del guiñol” de Canal +, y me destrozo de risa cuando le parodian. ¿Qué voy a hacer? Pues reírme. Y eso no me impide informarme sobre el asunto. No he visto “Fahrenheit 9/11” de Michael Moore, porque creo que me daría más pena que risa.

Yo he sentido la Felicidad ante una obra de arte. Recuerdo haberme quedado un buen rato ante “El beso” de Klimt en Viena, en semicatatonia. O cuando un bebé de mi familia me asió un dedo con su manita. Pero también he sido feliz sentada al borde del mar, o contemplando la luz del atardecer. Son pequeñas cosas a mi alcance, y gratis, y no pido más. No hay más. Y no hablo de conformarse.

Quizá he tenido que pasar por una experiencia muy dura para hacer este cambio de chip. Salir del reino de los muertos en vida. En mi primer ingreso, un día, sentada en la terraza, miré al cielo y me dije “estoy Viva”. Ahí ciclé, según mi psiquiatra, dejé atrás la depresión para entrar en hipomanía. Y en esos días, mi felicidad era tomarme un descafeinado con hielo cuando tenía permiso para salir. 1 euro.

La buena compañía no es gratis tampoco, hay que trabajársela también, siempre que tú estés trabajándote, aportando tu halo de positividad. La gente huye de las personas resentidas que despotrican sin cesar. Hay que reconciliarse con el mundo, quizá en mi caso después de un intento de suicidio, para apreciar esas pequeñas cosas, y saber que los tuyos te quieren y están contigo, y que la sonrisa que manifiesta mi felicidad interior sea percibida por el resto.

Paz de espíritu, sentirse bien con uno mismo, qué más da cómo lo llames. Y dar sin esperar nada a cambio, porque das porque sí, sin expectativas. Qué difícil es eso, nos han enseñado lo contrario.

Parezco más joven de lo que soy, porque no tengo arrugas, y eso hasta me jode. Dicen que a los 40 tu rostro es ya tu espejo del alma, porque los surcos delatan. El mejor anti-arrugas es una buena sonrisa. Yo quiero tener patas de gallo, arrugas que muestren que río, aunque sea ante la adversidad, que la afronto con serenidad y de forma positiva.

Sólo somos un conjunto de átomos que vive en el tercer planeta de un sistema solar, que va por el espacio a toda leche. Tómatelo como quieras.

Sólo tenemos esta vida, enfermos o sanos, pobres o ricos. Y la vida no es bella, es un valle de lágrimas. Si vemos el lado positivo de las cosas, desde nuestro interior donde hemos de encontrar todo lo que necesitamos espiritualmente, será mucho más habitable.

Insisto, hay psicólogos muy buenos.

*** 

25/12/2004 10:36 *enlace permanente*. Tema: Blue, persona Hay 2 comentarios.

OPTICA

20070423152344-optica.jpgUn día dije que hablaríamos de clichés, y este día es tan bueno como cualquier otro. El único título que creo acierta con la cuestión es, desde el punto de vista de un bipolar:

ENCANTADORAMENTE INSOPORTABLES

Y desde el punto de vista de la familia:

INSOPORTABLEMENTE ENCANTADORES

Es cuestión de óptica, como todo.

El bipolar tipo, el cliché, por lo que recuerdo en estos momentos, dice que somos:

Sensibles
Creativos
Empáticos
Generosos
Simpáticos
"Buena gente"
Lúcidos
Muy inteligentes
“Sex machine”
Buenos en lo que hacemos & Perfeccionistas
Preocupados por los demás: tareas de voluntariado, política…

La leche, vamos. Deberían poner en la sección de clasificados de “la Vanguardia” un SE REQUIERE BIPOLAR para cualquier trabajo, que lo hacemos excelentemente, en tiempo récord, y con dedicación absoluta, como si nos fuese la vida en ello. Y todo el mundo debería tener un "affair" con un bipolar, una experiencia única.

Sé del caso de una no-bipolar absolutamente atrapada por el "encanto bipolar" de su marido, segundo marido, y el primero también lo fue, y sus amigos también son bipolares en su mayoría. Dice sencillamente que son -somos- gente especial, y se rodea de cuantos bipolares puede. Es algo exagerado, quizá, pero así me lo han contado.

El “encanto bipolar”, del que ya he hablado. Ser una persona “con gancho”, con algo que aportar a cualquier evento. Hay que experimentarlo, porque consiste es una especie de halo que te envuelve, demasiado intangible para expresarlo con simples palabras. El caso es que dicen que dejamos huella, no pasamos desapercibidos.

Todo esto resulta hasta halagador, por supuesto. Y he escuchado a algún bipolar que lúcidamente (siempre esa lucidez) afirma estar orgulloso de su condición, por poseer alguna de estas cualidades. Esto suele suceder en hipomanía, porque cuando te montas en la montaña rusa sólo puedes maldecir.

Ahora viene lo que no nos gusta, pero es lo que hay, extraído de testimonios reales.

La enfermedad, a nuestro pesar, nos vuelve (más bien en manía o mixto):

Egocéntricos
Irritables
Prepotentes
Caprichosos
"Pesados" sexualmente
Todo para YA
Demasiado generosos (regalos para todo el mundo)
Autistas (en depresión)
"Sin límite"

Decimos cosas sin pensar, de las que hieren. Y son cosas que si se perdonan después, cuando vuelves a ser tú, has tenido suerte. Porque no siempre es así, y es cuando vienen los divorcios.

Que nadie se interponga en nuestros planes (hipo)maníacos, que lo mandamos a freír espárragos bien pronto. (Discusiones).

O estar inestable, no saber con qué pie te vas a levantar, si con el de la angustia o el de la depresión o el del suicidio, y volver locos a los demás, que supongo se dan cuenta que el que se encuentra mal eres tú. El caso es que les resultas insoportable, por muchas razones, una es que a la gente le gusta hacer planes y no pueden contar contigo, porque ni tú mismo puedes contar con tu humor. Culpa no la tiene nadie, pero el mal rollo, la mala onda, las malas caras, están asegurados. Lo que revierte negativamente en el ánimo del bipolar, dejándole peor de lo que estaba. Esto sucede a diario y parece no tener solución en las familias que conozco, el bipolar se siente completamente incomprendido.

Puestos a elegir, si es que reúno alguno de los requisitos antes mencionados, me quedo con el del encanto. Y si es producto de una enfermedad, bienvenido sea. El caso es que algo debo tener, algo que me ha permitido (ver hitos en un post anterior) relacionarme con muchas personas, aunque mis amigos se cuentan con los dedos de una mano, como debe ser. Y la empatía, y la extrema sensibilidad, que considero regalos, no dones. Aunque a veces una desearía tener una coraza emocional, porque la sensación de desnudo es frecuente.

Y por supuesto, también me han dicho que soy insoportable y me han llegado a colgar el teléfono, cuando una está en episodio borde (mixto, maníaco), pues a borde no nos gana nadie tampoco.

Un bipolar necesita relacionarse. Porque su enfermedad a veces se lo impide: la depresión te convierte en un caracol con concha blindada. Cuando se pasan épocas de eutimia o hipomanía, tras una depresión, la necesidad es imperiosa.

Todo esto evidentemente bajo mi punto de vista, ya sabemos que cada bipolar es un mundo, como cada persona, ni más ni menos.

Si esto lo lee algún bipolar, le invito a que engrose las listas-cliché, es muy curioso que la enfermedad nos hermane en pequeños detalles que la gente atribuye a la personalidad, cuando en realidad pueden ser producto de la enfermedad y los hemos hecho nuestros. ¿Creeis que algo de esto es genético e inalterable? O por el contrario, si remitimos, ¿dejaremos de ser así?

Y para los no-bipolares, aclarar que todo esto es fifty-realidad fifty-mito. Ya se discutió sobre el tema en el post sobre los famosos: la bipolaridad NO nos proporciona estas cualidades a todos, y tampoco hay que tenerlas todas, sucede lo mismo con las listas de síntomas.

. . . .

P.D. Coclicó, espero tu comentario, no te cortes querida ;)

Imagen: el ojo de "Blade Runner" (Ridley Scott, 1982)

Hormonas... ¡¡¡Pasen al festival!!

ciclo hormonal.jpgDicen que los hombres bipolares tienden más a los episodios maníacos. Yo podría corroborarlo con mi corta experiencia en el tema, porque cuando una mujer-pareja de bipo asoma al chat o al foro está desesperada porque su marido ha dilapidado dos millones de pelas en juergas, drogas y putas, por ejemplo. El último caso, me lo contaban anteayer... 50.000 euros, no sé en qué, ni quiero saberlo.

Dicen que las mujeres tendemos más a la depresión. Las mujeres que he conocido tienden a lo que la enfermedad les lleve. Si están equilibradas, es más probable que bajen a que suban. Mi psiquiatra ya se cuida de que no suba con dosis de antipsicótico “por si las moscas”, pero el caso es que me sube la irritabilidad cada vez que le de la gana, con lo cual llevo una maníaca y una depresiva a la vez dentro y eso pues… cuando me lo tomo a risa, no hay problema.

Lo que sí poseen las mujeres es un ciclo hormonal mensual bastante fuerte, con picos percibibles por la señora en cuestión en los días de ovulación y de menstruación.

Esas hormonas también afectan al humor. Crean mini-episodios, dentro de episodios, o sea, no son indiferentes para la enfermedad.

También hablan del ciclo lunar, lo que nos faltaba… cualquier cosa es susceptible de afectar las emociones de un bipolar.

Eres mujer, tienes trastorno bipolar, y anotas que en x días tuviste un bajón, días depresivos y por tanto muy desagradables. Antes de ir al psiquiatra, moléstate en averiguar si estabas ovulando, porque eso explicaría el asunto, y en principio también le interesa a tu psiquiatra.

O los días anteriores a la regla. También cambia el humor, te puede dar la impresión de estar ciclando hacia la nada.

De repente, el día se presenta, y si te descuidas te levantas en un charco. A todas las mujeres nos afecta la regla de una u otra forma. El dolor físico se pasa con ibuprofeno o similar. No interesa en este post.

Sí interesan los cambios emocionales, a alguien que tiene una enfermedad en las emociones. Una reacción típica, el mal humor (léase: irritabilidad maníaca disfórica). Otra, la depresión, o cierta labilidad emocional, esa lagrimilla que no puedes resistir. Eso le pasa a una amiga mía que es una roca emocional, pero esos días llora.

Yo soy del sector depresión. Y también del mala hostia. Soy mixta hasta para eso.

Ahora no sé si estoy así por mis neurotransmisores o por las hormonas. Si es todo junto, que parece lo lógico, pues estoy que me subo por las paredes. Me sentaría bien algo de sexo, me alivia mucho el dolor y el mal humor.

Hay mujeres bipolares que no aguantan estos cambios de humor durante el ciclo de la regla, les interfiere demasiado con la enfermedad. Y hay una solución, y me la han propuesto. Retirarme la regla. Es decir, tomar pastillas anticonceptivas.

¿Tomar una pastilla más? Tomo tantas… que ya no me va de otra, la verdad. En su día me jodía más la cosa, ahora ya paso de todo, me tomo las que me tocan y ya son bastantes pero lo hago tan automáticamente que ni me entero al escogerlas, dos tal, una tal, media cual... Cada día cae un blister o dos a la bolsa de “reciclar plástico y metal”.

No he tomado una decisión, y debería hacerlo. Estaba ovulando cuando me dio por suicidarme. Hum. No me interesa que se repita la cosa, no voy a ingresar cada vez que esté en episodio mixto y ovule.

Para tomar decisiones como esta, si hace falta, está el psiquiatra. Hay temas que no dependen de mí y que debo dejar en sus manos. Tengo llena la libreta de cosas para contarle. Y me da igual que me tome por una pesada. Por cierto, si quiere, ya está leyendo este blog.

Me prometí no leer más prospectos farmacéuticos, más sobre trastorno bipolar, más sobre nada, pero me ha podido el morbo. Anexo todo lo que pulula por el cuerpo de una mujer. Me da hasta vértigo saberlo.

Soy una hipocondríaca. He visto demasiadas películas de Woody Allen.

Imagen: ciclo hormonal de la menstruación.

ANEXO

Hormonas

En todo este ciclo (ovulación, pre y postovulación, regla) están implicadas una serie de hormonas.

- Hormona foliculoestimulante (FSH): segregada por una glándula que se encuentra en el cerebro y se llama hipófisis. La FSH estimula la maduración del óvulo en el ovario (que a su vez se encuentra envuelto en una capa de tejido llamada folículo).

- Estrógenos: hormonas producidas por los ovarios, que estimulan al útero para que construya una fino revestimiento o forro (endometrio) para poder alojar al óvulo fecundado e iniciar así el embarazo. Sin el endometrio, el óvulo fecundado no quedaría alojado en el útero y no podría crecer. Los estrógenos se producen durante la fase de maduración del óvulo (cuando aún está dentro del ovario).

- Hormona luteinizante (LH): induce la maduración del folículo (capa que envuelve al óvulo) y la ovulación. Con esta hormona, el óvulo se libera del ovario e inicia su descenso por las trompas de Falopio hasta el útero.

- Progesteronas: tras la ovulación estas hormonas hacen que el revestimiento del útero crezca más (con el objeto de alojar al óvulo fecundado). Si el óvulo no es fertilizado, descienden los niveles de progesterona, lo que provoca la descamación o desprendimiento del endometrio (menstruación).

- Prostaglandinas: estas hormonas incrementan las contracciones del útero para ayudarle a expulsar el óvulo no fecundado y el endometrio con la menstruación.
28/12/2004 01:20 *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 1 comentario.

Lo que pasa si NO ingreso

collage psiquiatrico.jpgLa noticia corre como la pólvora. Han ingresado a “la niña”. Preocupación, pánico, acojone generalizado, ¿Qué ha pasado esta vez?, ¿Otra vez lo ha hecho? ¿Que qué me estás diciendo? ¿Cómo que voluntariamente? etc. Se preocupan más ellos que tú, que eres el ingresado e interesado.

Pues sí, esta vez, voluntariamente. Para no repetir la primera vez, en la que necesité a un ángel de la guardia llamado Mariló, de la que os hablaré otro día porque ella ha salido del armario. De no ser por ella no estaría aquí escribiendo memeces.

Las visitas insisten despectivamente incluso: “no olvides que estás en un psiquiátrico”. ¿Y qué? Conozco gente peor de la olla que está fuera. Ya dije en su día en este blog, ese y no otro es el lugar al que debo ir cuando no respondo de mi vida, para que me vigilen, para que la rígida disciplina ponga mi cabeza en orden. Mucho mito, mucho prejuicio, y mucha gilipollez hipócrita. Es un lugar con normas, como un cuartel, punto.

Y las visitas familiares te miran si no como a una apestada, con pena. Y como un bipolar es un loco (sólo lo diré aquí coloquialmente, de loco no tiene nada) muy cuerdo, y sobre todo - lo que pasa desapercibido a las familias- muy empático, le atraviesan esas olas emocionales de desprecio y lástima. Es más, te retiran tu edad real, para ellos eres una niña sin criterio alguno. Y una, hasta echa a las visitas en esas circunstancias, me rayan y ya lo estoy, no necesito más leña porque luego han de darme un calmante.

Hay una chica de 26 años de bipolarweb que está fatal hace un par de semanas: el suicidio es su pesadilla día y noche. Está en casa porque no hay camas en el hospital psiquiátrico de su comunidad autónoma de color azul. Sus padres la cuidan 24 horas al día, no se despegan de ella. La encuentras en msn y te pones mala tú de lo mal que está ella. Maldita sea la Seguridad Social, ingrésala o al menor descuido de sus padres la perdemos.

Y no es el único caso reciente de “ingreso domiciliario” que conozco. Porque de repente todo lo que tiene borde afilado parece acercarse al imán en el que te convierte el resorte del suicidio. Y tienes que pedir que aparten de ti cualquier cosa antes de que te lances. Y eres un IMAN, no puedes evitarlo. Es así, es muy jodido, y no tengo otras palabras.

Cuando eres consciente, lúcidamente, de que te has convertido en eso, en un suicida a 300 km/h de velocidad mental, lo que has de hacer es irte a urgencias cagando leches. Porque coger ese taxi es lo único lúcido que puedes y debes hacer. Igual el 061 llegaría tarde.

Y si la cosa es seria, porque lo es, nadie va diciendo por ahí que se suicida alegremente, lo más seguro es que ingreses, porque necesitas que esa compulsión se detenga antes de que acabe contigo.

Mariló me llevó la primera vez. Kidam y Mariló compartieron la segunda. En la segunda fui por mi propio pie, la primera fue a rastras. Si hay una tercera, espero hacerlo por mi propio pie también y solita, para no tocar las narices a nadie, con toda la naturalidad que el asunto me permita, sin alarmar.

GENTE QUE ME CONOCÉIS, SI INGRESO NO OS PREOCUPÉIS. HACEDLO SI NO INGRESO.

Si no ingreso cuando lo necesito, desapareceré de las fotos navideñas. No soy muy fotogénica, pero eso no hace gracia, ¿verdad? Soy la primera interesada en salir en ellas, no os quepa duda alguna. Por eso ingreso, por responsabilidad conmigo misma, con mi propia vida. No es una niña la que toma esta decisión, la niña quería tirarse cascada abajo, pero ya ha crecido.

Eso sí, traedme TABACO. Es peligroso ir sin tabaco, como en una cárcel. El tabaco paga cosas ahí dentro, como en una guerra. En una guerra, obtener un cigarrillo, si no hay moneda corriente o ésta ha perdido valor, puede llevar a la prostitución. El tabaco es la moneda que compra aliados y fidelidades.

Y no tengáis lástima, en un cuartel se aprenden muchas cosas, y ya sabéis que a mí me gusta mucho aprender. Creo que casi todo lo que sé de esta vida lo he aprendido a hostias, y así seguiremos hasta que no quede nada por aprender, y ese sí será el momento de morir.
28/12/2004 10:35 *enlace permanente*. Tema: Blue y familia Hay 6 comentarios.

Necesitamos un poco de humor....

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... que hoy voy con los neurotransmisores al rojo vivo.

Un loco le dice al otro: “yo soy el Mesías”
El otro le responde “y una leche, el Mesías soy yo”
Y un tercero, que les escuchaba sin inmutarse, de repente se levanta y les dice “de eso nada, que yo soy Dios y no os he enviado a ninguno de los dos”

Este me gusta mucho, porque además puede ser perfectamente real, puede tratarse de tres maníacos con delirios místicos.

He sacado otros por internet, creo que hemos de reírnos un poco… pero donde dice “loco”, sed políticamente correctos y pensad en enfermos en crisis. Tampoco me gusta la peligrosidad que el chiste asocia al enfermo mental. De esta cultura hemos bebido, y así se crea estigma. No amargo más la cosa. Y guardo otros para otro día.

* * *

Un señor iba en su coche, cuando de repente le estalló un neumático exactamente frente a un manicomio. Se puso a cambiarlo, pero en eso las tuercas de la llanta se fueron rodando y cayeron en una alcantarilla. El señor comienza a maldecir y a desesperarse. Uno de los locos, que estaba sentado en el muro, le dice:
-Señor, quite una tuerca de cada una de las otras llantas, y ponga esa con tres.
-¡Oye! -dice el señor, -esa es una magnífica. ¡No estás tan loco!
-Yo estoy aquí por loco, ¡no por estúpido!

* * *

El director de un manicomio esta muy nervioso porque no sabe como sacar a los locos de la piscina, se le acerca uno de ellos y le dice muy serio:
-¿Si los saco a todos me deja libre?
El director desesperado acepta, el loco muy complacido se acerca a la manguera,la abre y dice:
-¡Si no salís os mojo!

* * *

La diferencia entre un psicótico y un neurótico consiste en que un psicótico cree que 2+2 son 5, mientras que un neurótico sabe que 2+2 son 4, pero LE DA UNA RABIA...!

* * *

Yo, antes, era esquizofrenico. Ahora estamos mucho mejor.

* * *

¿Hipocondriaco yo? ¡Pero si es la unica enfermedad que no tengo!

* * *

Los neuroticos construyen castillos en el aire.
Los esquizofrenicos viven en ellos con sus amigos.
Los psiquiatras cobran la renta.

* * *

No, no sufro ninguna locura, la disfruto.

* * * 

28/12/2004 10:34 *enlace permanente*. Tema: A saco Hay 4 comentarios.

MANIA I = Diagnóstico II

SINAPSIS.jpgMi intuición me lanza señales muy intensas, me dice que este blog tiene los días contados. O la familia me apartará de él, o mi psiquiatra me prohibirá que siga escribiendo. Por eso hoy relataré algo muy duro, importante y personal para mí.

NOTA: NO LEAS ESTO SI NO TIENES 18 AÑOS.
Debería haber puesto esta advertencia al principio del blog. Esto es pornografía psíquica.

Pasé meses oscuros, la primera mitad del 2003. Estaba de baja laboral desde finales del verano del 2002, no recuerdo si por angustia o depresión. Son dos caras de la misma moneda, en realidad, o a menos es como lo veo ahora.

Qué depresión, la Peor.

Mi psiquiatra actual seguramente diría que estaba mixta. Depre, hundida en la nada y en la tristeza, y también completamente inestable.

Escribir mi diario era mi tarea principal. Me sucedían cosas, no fuera de casa porque la agorafobia era seria, si exceptuamos episodios como el de la fiesta que relaté en su día. En mi cabeza estaba la acción.

El 14 de mayo casi me suicido. Me salvó un golpe de rabia dirigido a Bill Gates. Eso he de agradecerle. Tengo ese párrafo escrito, en tiempo real. Ese momento de “ME CAGO EN, no, no me voy a suicidar”.

En ese instante, ciclé a Manía.

Ya había tenido mis crisis, como en la fiesta que relaté en este blog. Y vinieron más después, el 2 de junio tuve otra, el concierto de Peter Gabriel me dejó en crisis maníaca toda la noche. He perdido ese escrito, uno de los mejores que haya hecho nunca (cosas de la manía), la única versión que tengo es en papel y no sé dónde está, aunque es algo desquiciante. Cuando estoy maníaca, no puntúo apenas porque no me da tiempo, porque escribo a velocidad real de mis pensamientos, y ahí agradezco el curso de mecanografía.

Pero esta vez no me podía creer lo que ocurría en mi mente, era demasiado salvaje. Y tenía muy presente que había tocado fondo en el infierno, en el intento de suicidio, cuando pude subir hasta la Luz, y era todo tan reciente que iba arriba y abajo a mi capricho, en una analogía de la Vida como una escalera de infinitos peldaños. Y subirlos también era el infierno.

No fue una Manía de pasarlo bien. Le di una vuelta a mi vida. Lloré muchísimo recordando el pasado olvidado por propia imposición, ese pasado que me pesaba como una losa y no me dejaba tener futuro. Escribir todo lo que recordé me liberó.

Mi diario era como un libro. Le daba título a cada etapa. Ese capítulo, porque tuve que abrir uno, se llamó:

CRUZANDO CABLES: 2001 ODISEA ESPACIAL, MATRIX Y TODA LA CIENCIA FICCIÓN QUE TE QUEPA EN EL BOLSILLO

Hay muchas referencias a la ciencia ficción en ese diario. Era lo que mejor se ajustaba a los viajes que estaba pegando, delirios dignos de algunas drogas, pero sin ellas, día y noche. Drogas son lo que tenemos en el cerebro, y vaya si se ponen cachondas. Taquipsiquias que no me dejaban dormir, ideas y recuerdos bombardeándome sin piedad a pesar de pedirle descanso a mi mente, dormir... Imposible, paró cuando quiso.

Y os extraigo algunos fragmentos, naderías en un escrito de 173 páginas. Me había convertido en una diosa capaz de abrir todos los secretos de mi pasado, los más escondidos, y de recorrer toda la escala emocional, del cielo al infierno. Incluso rescataba del olvido temas y libros de mi etapa estudiantil. Era muy consciente de que tenía los cables cruzados, demasiado, porque no dejé de estar lúcida ni un solo momento. Pero no hice más que psicoanalizarme, como diosa, diosa de mí misma, hasta ahí llegaba mi poder. Tuve delirios, pero no místicos, sino existenciales.

E., que es mi amigo y el domador oficial de fieras, me controlaba por teléfono. Estaba lejos, pero me llamaba varias veces al día. Necesitaba feedback y que me tranquilizasen. Fue mi terapeuta esos días, no sé qué hubiese sido de mí sin él.

Estaba sin diagnosticar, sin medicar, como bipolar. Mi diagnóstico por aquél entonces era “Depresión”, y estaba tan harta de ella, de estar deprimida y de baja, de ser un harapo viviente, que había dejado de tomar los antidepresivos una semana antes. Y de beber, y de tomar ansiolíticos como sugus. En mi vida había hecho algo similar, dejar un tratamiento, y estaba equivocada, esas pastillas sí me hacían efecto, y la serotonina se quejó mucho al dejar de recibirlas. Me dieron todos los “monos” posibles, menos el del tabaco.

Pasé la Manía perfectamente consciente de que estaba maníaca. Cuando pasó todo, tuve tiempo para informarme por Internet, para buscar respuestas a lo que me estaba pasando. Llegué al psiquiatra con la certeza de que lo mío era un Bipolar como una catedral. En mi agenda aparecen esos cinco días como “Viaje alucinante”, un título de Isaac Asimov. Esa manía fue lo que me diagnosticó inequívocamente, mi ex-psiquiatra no tuvo más remedio que reconocerlo. Había estado equivocado muchos años. Por eso y porque luego tampoco supo tratarme, cambié al actual psiquiatra.

En estos escritos reflexioné mucho sobre la depresión, ahora la veía desde fuera, por fin. P. es una mujer con problemas psíquicos que me venía mucho a la cabeza.

Lo que divulgaré aquí es “light”. Para que oláis lo heavy que pudo ser la cosa. CINCO DÍAS sin dormir, mi mente sin descanso, quería más, y casi me quedo en el sprint. A veces pensaba que estaba a punto de morirme, de muerte natural, cerebral. Debo ser una especie de mala hierba, o quizá mi instinto de supervivencia realmente exista. O E. tiró de mí en plan Morfeo para que el infierno no fuese a más.

Me alimentaba de café y tabaco. Escribía día y noche. No salía a la calle, excepto para ir a por tabaco, de noche, para pasar desapercibida.

Escribía para no volverme loca, día y noche, sin parar. Lo volqué todo. En tiempo real. Si leo entero el diario, se me caen, cuando no se me ponen los pelos de punta. El material original será donado a algún fondo sobre bipolares, supongo, esa decisión se la delego a mi albacea. Él tiene el password.

No sé por qué no ingresé, o fui a urgencias psiquiátricas. Por ignorancia. No sabía nada de ingresos entonces, quizá ni siquiera que había psiquiatras de guardia. La cosa se hubiese aplacado rápidamente con antipsicóticos, fármacos que no sabía que existían. Supongo que pensé que era una crisis más en mi proceso depresivo. El caso es que me declaré "loca" en ingreso domiciliario, y me chupé la Manía a pelo, supongo que con la intuición de que o me mataba, o me hacía más fuerte (Nietzsche). Mantuve a la familia apartada del berenjenal, muy conscientemente.

Como ya he dicho, el viaje más alucinante de mi vida, que me hizo más fuerte seguro, y que no ha de volver a repetirse, ahora que estoy bajo tratamiento.

En los siguientes posts tenéis los fragmentos. Versión extra-light, repito. Igual tanto, que no dimensiona el tema, pero no puedo publicar más sin comprometer mi intimidad. El final de ese estado, el aterrizaje, el tercer post, fue hasta hermoso, todo lo hermoso que puede resultar salir del Infierno.

Sí, Familia, ya he estado en el Infierno, muchas veces, pero esa semana fue Non-Stop-Dancing.

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Las ilustraciones de esta serie de 3 posts son neuronas y sinapsis. El cruce neuronal de cables del segundo es magnífico.
29/12/2004 10:34 *enlace permanente*. Tema: Batallitas bipolares No hay comentarios. Comentar.

MANIA II: Fragmentos

lost connections.gif[Extractos del diario de 2003]

He brillado, y la luz sigue en mí, es como la foto del amanecer en Europa, progresivamente la tierra es barrida por un haz de luz, y siempre hay una línea que divide el día de la noche. Hay que hacer de nuevo hasta la EGB, ayer estaba en la EGB, y debería ponerme las pilas.

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La luz hace que la Verdad aparezca, algo así es el concepto de Aleceia, he brincado (figurado) cuando me ha aparecido en otro destello, casi podía ver los impulsos entre las neuronas, ha habido momentos delirantes, como cuando he colgado a E. por primera vez esta tarde, estaba en pensamiento aletargado y me he disparado, ha sido horrible, ha vuelto a llamar a la hora pero el tiempo se había comprimido a media hora en mi subjetividad, qué viaje he hecho hoy, me he metido por un agujero de Gusano, era Jodie Foster, un personaje de Carl Sagan, qué buena esa novela, qué tío más cojonudo se llevó el cáncer, (…)

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Por eso he decidido ir con calma, equilibrar, pasar de la conexión plena a Internet a desconexiones controladas, no todo de golpe, nada de golpe, planificado, ejecutado inteligentemente, este software es cada vez más delicado y el PC se cuelga. Llevo colgada desde el 2000, y en reparación desde el pasado verano. Qué duro.

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2:02. Cierro sesión. Quiero ver cómo me despierto mañana, es muy importante salir de la dulce desconexión = muerte (excepción: pesadillas, tenía bastantes últimamente) cada día y apostar por la vida, quiero ver si mañana lo hago o me levanto como hoy o como hace un año, o dos, no importa, es todo más de lo mismo, por eso no existían diarios.
(…)

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Y una mierda. Toda la noche de viaje.

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Pero no sólo tenía destellos de mi infancia y adolescencia, durísimos, episodios no cerrados, no aceptados, cerrados bajo siete llaves o silenciados. Subía y bajaba de los infiernos, haciendo pruebas, ahora que soy una diosa me meto donde me da la gana, pa eso estamos XDDD, y me iba a sitios increíbles. (…).

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Hay que cuestionarse cada afirmación ahora, es tan fácil caer en lo fácil. Lo que parece simple a primera vista es increíblemente complejo, ríete tú de los fractales que son más de lo mismo.

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Esta noche he visto eso y mucho más, he pasado entre las nubes, cruzado los agujeros de gusano, todo tipo de bandas y longitudes de onda, buscando patrones, en flashes de un segundo o menos, algunos de un cuarto. Veía los haces de luz otra vez, chispas aleatorias en todo el entorno. Juro que no me he metido nada raro, solo nicotina y la peli de ayer y las charlas diarias con N. y E. y además estaba en la cama, intentando conciliar el sueño.

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He rememorado la Ascensión, se me ha representado muy gráficamente, ya digo que todavía flipo en colores porque es solo una fase maníaca pero qué duro pega, esto son drogas duras, naturales, NOTA IMPORTANTE: investigar si serotonina es mesurable, si la depresión es mesurable, y controlar hormonas tiroideas – URGENTE ANÁLISIS.

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Lo malo de los infiernos personales es que no tienen fin = infinitos, hacia abajo (arriba no existe para ti, eres una puta mierda indigno de nada bueno) (…). Por eso hay gente que acaba tan mal en vida o se suicida. Es una especie de plasma, aunque dibujes las rayas de los niveles los subes y bajas como una montaña rusa, ya hablé del nanosegundo en el que bajas 10 de golpe y eso te lleva a la fosa si tienes un arma cerca, ganas de morir + oportunidad = lo opuesto a carpe diem, yo le llamo desconexión, deseas por favor que te desenchufen de allí que ya no puedes más. Te tomas todas las pastillas que te quedan y dices Goodbye Cruel World.

El Muro, Pink Floyd. Deberían prohibir esa película a menores de 18 años, con 15 me quedé absolutamente a cuadros.

Ayer dormí con The Wall en la cabeza, reviví la escena del personaje atrapado en un muro circular, cada vez más alto, sólo dos ladrillos o tres para poner antes de acabar definitivamente encerrado, él cada vez más pequeño, en el suelo sentado, cabeza escondida, el muro cerrándose y él impotente. Pero acaba con el martillo abriendo el muro (…)

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Qué catarsis, qué terapia, por fin encuentro esas piezas del puzzle, y las que saldrán, una estira a otra, como las cerezas en una cesta.

Por qué pienso de esta manera, buscando el grafismo, la analogía, hasta la saciedad. Quizá los conceptos que quiero transmitir son incomprensibles para los que no han bajado ahí, o no saben que están ahí, esa es otra.

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Sostengo que Phil K. Dick tiene razón, y que tenemos una especie de doble vida, mejor dicho, la vida es como el rollo de las ondas, es doble, (…). Es más, si a alguien le gustó la película Matrix, yo soy fan y siempre he dicho que será de culto, pues eso no es SF, se parece bastante a la realidad, a la de los depres quiero decir, están ahí en una cápsula imaginando que tienen una vida, de hecho a veces incluso hacen vida normal o lo pretenden, son autómatas sin conciencia existencial, están en el tipo plano. Ojito con pasar de golpe al ondulatorio, te rayas y bajas 50 o 100 niveles.

A los 11 años hice el primer viaje al ondulatorio. Era después de comer, mi hora crítica estos meses, por cierto, y de repente vi La Vida, el Matrix entonces no existía, no sé lo que vi, vi algo que me asustó, (…)

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10.29. Un rato con E., el último hasta el domingo quizá. Que descanse, por favor, el cerebro juega malas pasadas, ha usado la palabra sprint, si estamos online, ya sé que estoy esprintando en una carrera de fondo, de vez en cuando hay que hacerlo, así es el ritmo, (…), el insomnio, otra droga que se chutan mucho los que no se quieren, se meten en un bucle y así hasta que se te hace de día (...).

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(...) ha aceptado mis archivos, no sé si llegaré, si no, me la sopla, soy feliz, moriré de felicidad, en un orgasmo cerebral, en Vida.

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Qué enfermedad es la religión, cualquiera de ellas. Te dicen que vas a Vida cuando te mueres. Error. No estás en Vida porque estás atrapado, viviendo con tus demonios, en tu infierno (…). Además, vivir con tus demonios es algo a lo que te acostumbras, incluso puedes sentirte bien y feliz, si te fijas los demonios siempre sonríen mientras los ángeles están muy serios y tiesos ellos. Error. Corregido en parte por la reforma protestante, fuera imágenes, Erasmo de Rotterdam, estoy contigo también, te estoy recuperando de mi olvido, volveré a leer el Elogio de la Locura. Los locos son ellos, yo ya estoy cuerda. Reparando errores. Llevo ahí desde el viernes pasado, esto es una carrera de fondo, ánimo “Carne de Psiquiatra”, tú puedes, tú sabes, eres Grande y tienes un Don, úsalo, corrige errores, nos han contado mal toda la película, pero qué locura es esta, sólo pueden ser esos tíos que vigilan el Matrix, esos matones que se disfrazan de profesores y sacerdotes. Y les escuchamos.

Dar la vuelta a la tortilla, todos nos hemos quemado alguna vez, ensayo y error.

Qué bien estás con tus demonios. Eres tan poderoso que hasta puedes herir a otras personas, y lo haces, total, te estás automutilando o autodestruyendo de alguna manera, si me estoy matando yo, por qué no hacer partícipes a los demás. Eres un material hecho astillas, no tienes una piel como la de antes. Te acercas a los demás y les hieres, les rayas con tus astillas.

Pero, cosas de los infiernos, a la vez te has quedado sin protección alguna, cualquier cosa te raya a ti, te afecta. Puedes suicidarte porque te han robado una chaqueta, cualquier mariconada te dispara hacia el Lado Oscuro. Lo he visto. Casi me quedo. 18 años, primer intento de suicidio con tranquilizantes. No pude. (…)

****

Antes de los 20 años, primera dosis de mierdas. Debo de tener el hígado machacado, suicidio lento, de qué me han servido las pastillas, de nada. Cuantas más tomo, peor me encuentro. Me importa un huevo a qué edad exactamente, o no, no lo sé, no es justo, las pastillas no ayudan, y tú crees que sí, porque te lo han dicho, y cuando ves que estas igual te hundes más, debes ser tú el culpable, no queda otra, ¿verdad? Debes buscar un culpable, siempre buscamos uno, no, no lo eres, duerme en paz, no tengas insomnio, encuentra esa subrutina, te juro que la tienes ahí minimizada, cómprate un antivirus de una vez hostias, folla con condón, que hay mucho apestado suelto, apuesta por Vida, límpiate.

****

Lo primero que debo hacer ahora es descansar. Me lo ha pedido dios en persona, estoy maníaca y ahora es mi terapeuta, siempre he respetado a la autoridad, hasta que me rayaba y hacía alguna gorda, así me ha ido. (Si voy de juez por la vida, tengo que dejar de ser diosa pronto, se me suben las cosas a la cabeza, siempre has sido divina “Carne de Psiquiatra”, siempre tenías razón, me jodía tener razón cuando algo acababa mal. Y le criticas a tu madre que te juzgue, te salvas por diosa, ya bajarás a la dura realidad a pelear, aterriza despacio por favor).

Mi único delito en esta vida ha sido robar un libro, lo pasé fatal. Que me metan en la cárcel. He estado en los infiernos mucho tiempo y además no pagaré alquiler ni manutención. Yo estaré viva, porque he escogido ese camino, y escribo esto para no volver a caer por si acaso, y tengo hasta albacea. Qué honor. Pelearse consigo mismo. Sacar tus demonios, ser tu propio exorcista. Te quedas hecho polvo, pero luego igual hasta dejas de fumar y dejas de morirte, y con el dinero que te ahorras, vives. Los números cantan con una lógica aplastante. Pero tienes miedo de irte al infierno si lo dejas. Estás en el infierno ya, y si no fumas no pasa nada, me sentía bien cuando dejaba de fumar, un rato en Vida, luego volvía a lo que conocía mejor, no era digna de estar con los buenos.

****

(…) respeta a tus mayores, aprende de ellos, nunca los desprecies, ellos tienen más vida que tú renacuajo pretencioso, la juventud da alas para estrellarse, adoro envejecer, cada día soy más sabia, no te arrepientas nunca de cumplir años, di tu edad, si los otros no te aceptan por eso es que no están en Vida, vive tú aceptándote sin mentirte, siéntete orgulloso de tus canas en vez de teñírtelas, “Carne de Psiquiatra”, llevas desde los 25 tiñéndote, tengo unas canas que no son habituales en la familia, lo mío son muchos momentos de infierno ya, igual te perdonas si dejas de teñirte el pelo y te aceptas así. Los peluqueros te engañan, no estás más guapa, estás disfrazada de lo que no eres. La belleza es una actitud, no un disfraz, P. te sientes guapa, no lo estás, mírate por el otro lado, por cierto, ¿te miras al espejo?

Me pasé meses sin mirarme. Me daba asco. Este mismo 2003. Se rompió y no ponía otro. Tenía dinero, lo que no tenía eran ganas de verme borracha y destruida. Mi subconsciente conspiraba ya para traerme a Vida, quiero vivir y todas las fuerzas del universo, las que he visto esta noche, están conmigo, aunque esté en fase maníaca, lo sé perfectamente, estoy lúcida, he dejado de ver caer código.

****

P.D. Una vez libre de mis demonios al estilo Matrix, empecé a aterrizar... próximo post.

MANÍA III: Aterrizaje

SINAPSIS2.jpg[Extractos del diario de 2003]

Cada dos meses, todos los átomos de tu cuerpo se renuevan. Eres tú, tú siempre te ves como a ti mismo, pero tu cuerpo se ha ido a otro lugar, y todo lo que has comido estos dos meses es lo que eres ahora cuando te miras. Qué pensamiento más turbador, cada dos meses tu cuerpo ha vuelto a la naturaleza y tú has tomado de ella lo que necesitabas para que no te asustases al mirarte.

¿Recuerdas lo que desayunaste hace dos meses? Eso ya no lo tienes, se fue para siempre. El desayuno de hoy es la vuelta a empezar. Yo no he desayunado, sólo un café, espero comer algo ahora. No soy un pellejo como P. porque estaba gorda. Por suerte, la cerveza lleva algo de alimento y vitaminas, y el café también. Mis átomos no se quejan, comen cerveza y café, y ya están acostumbrados, no han visto otra cosa. Voy a mimarme algo más, voy a comer, este cuerpo es increíble, y cómo lo he castigado.

Estoy convencida de que he vuelto. Los dioses no tiemblan. Y “Carne de Psiquiatra” ha bajado al mundo, a tomar un simple café, y tenía la espalda erguida al caminar. Ha empezado a mirar a los seres humanos y al paisaje. Tiene ganas de hablar por teléfono. De aquí a un momento irá al banco.

Ya no estoy lúcida, ya no voy a juzgar a mis semejantes, no soy una diosa, tuve que serlo para entender muchas cosas, pero no soy quién. Todos llevamos dentro nuestros infiernos, los he entendido después de meterme en la piel de todos estos días, y de cómo lidiemos con ellos depende que seamos personas en vida o en muerte. Escogí la vida, y ahora me asombra verlo todo de nuevo, he vuelto a nacer, de eso estoy segura. De un lento suicidio, que espero dejar de llevar a cabo (…)

****

Quizá la medicación me haya servido para eso, para catapultarme a un estado maníaco, no sé. Sólo estoy segura de que L., M. y tantos otros, A., gracias a todos, tenían razón, sólo yo podía salirme, y joder, pegando un triple mortal, vale, lo he hecho.

Ya no tengo visiones. (…) No puedo arreglar el pasado, (…). Quién soy yo para nada.

10.18. Es hora de salir, reciclar, ir al banco, mueve el culo reina. No he perdido el cinismo, espero que sea más positivo esta vez.

****

Te lo han dicho, te lo has dicho, mil veces, mil y una, en un intento por ayudarte, y cuando tú has ido a pedir ayuda en un destello de lucidez, (pero qué me está pasando, exclamabas, y pedías ayuda al primero, sáquenme de aquí), y cuando alguien quería hacerlo, porque te quería. Pero tú no te querías y no has hecho caso ni a ti mismo (revisa tu lista de “debería…”) ni a los demás. Hasta que un día lo haces y punto, porque sí, porque quieres, y ni te planteas por qué, como el resto de la gente. Tú no eras como el resto, eras un deshecho que sobrevivía gracias a que ellos te pagaban una pensión, baja médica por angustia.

Sal, poco a poco, sin prisas, a su ritmo. Sonríe, y te sonreirán.

****

He encontrado un escrito reciente, no tiene fecha, es una carta de “Can-ne” a “Carne de Psiquiatra” en un sobre de Caixa Catalunya, de la etapa de caos inmediatamente anterior al viernes pasado, sí, ha pasado una semana que se me antoja un siglo ahora, y luego la voy a leer y lo más seguro a pasar a mi Diario.

****

Todavía me siento débil, mi cuerpo no se ha recuperado, mi cuerpo físico tan maltratado estos meses, años, y no me obligo a hacer grandes esfuerzos, ya sé lo que pasa cuando esprintas, no me río ahora, espero y me tranquilizo, a veces me sigue subiendo algo parecido o angustia directamente, tranquila, poco a poco, tampoco van a acabar los ataques de golpe.

****

(…)Jajajajjaja. Cuántos recuerdos, ahora revelados. Lentamente, este el último, poco a poco, Aleceia es magnánima y me deja descansar, no es cruel, hubiese podido matarme.

****

Fin de este diario. El resto de mi vida, pasada, ya lo recuerdo. No te rayo más contándote batallitas. Además, tengo cosas que hacer, me esperan. Hasta pronto querido Diario. No te me rayes, piensa que estoy viviendo y haciendo cosas con mis semejantes. Buenas y malas, relatables y monótonas, de todo un poco, sonrisas y lágrimas, vamos a por ello, no? Nos lo merecemos, y queremos hacerlo, pues eso, está todo dicho y escrito. Ya sé que es completable, perfeccionable y todo eso, pero todo acaba así, normalmente, es lo que hay, así es la vida.

***

P.D. El diario continuó, en otro capítulo. La Gran Pesadilla había acabado, aunque la cosa siguió coleando, con altibajos, hasta el verano. Y gracias a esa semana en el Infierno, tuve el diagnóstico, y con él, el tratamiento que si no acaba de funcionarme, al menos es el adecuado a mi enfermedad. Las pasé putas como depre, esos diez años. Ahora también, pero me lo tomo de otra forma. La carta que me escribí a mí misma era emotiva. Era la carta de mi yo depresivo hablándole a mi yo "curado". No sabíamos que estábamos en el Péndulo :( y la pesadilla no había hecho más que comenzar. Después de diez años de tratamiento, no nos habíamos curado, Can-ne y Carne de Psiquiatra. Se abría otra etapa, en la que estamos lidiando ahora.

I am...

cama elastica.jpg

a Pretty Piece of Flesh, I am

http://www.goear.com/listen.php?v=11ffaa0

One Inch Punch
Pretty Piece Of Flesh
(Romeo And Juliet Soundtrack)

CARPE DIEM

20060609192550-kairos.jpgUn filólogo lo explicaría muchísimo mejor, pero me arremango y a ver si me sale apañao. "Carpe Diem "es un tema literario, que proviene de la época romana, un tinglado inaugurado por Horacio en un poema, que ha perdurado hasta nuestros días.

Carpe Diem significa “disfruta el momento presente”.

La Edad Media nos trajo el “vida, valle de lágrimas”, rompió con las tradiciones literarias paganas. Los renacentistas volvieron a descubrirlas. Un tópico muy usado es el de una rosa que se marchita. Es célebre el Soneto XXIII de Garcilaso de la Vega, del S.XVI.

Estos poetas son muy feministas, les dicen a las jóvenes que aprovechen ahora que son hermosas rosas, que luego llegan las arrugas y no querrá meterse nadie en la cama con ellas… eso podríamos interpretar ahora en el S.XXI, la era de la cirugía plástica, y a pesar de este recurso, las mujeres a la cincuentena siguen siendo invisibles para los hombres. Poco hemos avanzado, visto así, lo que sigue haciendo vigente el tópico.

Hace poco comenté en un blog vecino, al post “Pensar en minutos”:
Carpe Diem, disfruta el momento presente.
El pasado pasó.
El futuro no existe.
El minuto que he tardado en escribir este post es pasado, y hace dos minutos era futuro.
Sólo te queda el presente.
Saludos y que lo disfrutes.


La película “El club de los poetas muertos” (Peter Weir, 1989) lo puso de moda. Robin Williams revolucionaba a sus alumnos de literatura con el tema. Es una película bonita que consigue involucrar al espectador en la filosofía Carpe Diem, en mi opinión hace experimentar la ilusión del momento presente, ese momento que está brillando porque eres consciente de él, de que lo estás viviendo, esa emoción.

En la película Carpe Diem es algo teñido de adolescencia, y en la vida real creo que también. Y mucha gente -lo he visto en mi generación- piensa que cuando deja atrás esa etapa, sólo queda “lo serio”, “ser adulto”, y vivir momentos intensos como en la adolescencia es algo que está fuera de lugar. Como besarse en la calle, sólo lo hacen los jóvenes, nunca las parejas adultas. ¿Te lo pide el cuerpo? Carpe Diem, y que los demás piensen lo que quieran, tu vida es más importante que el odioso “qué dirán”.

Un día, de cobro, con alguien muy especial, decidimos celebrarlo en el centro, a cenar y de copas. Hacía mucho frío, y esperábamos un taxi. Nada. De repente, surgió el Beso, uno como los de los 18 años, largo, intenso, apasionado, infinito. Cuando el momento acabó, un taxi acababa de pasar de largo. Y nos dio lo mismo, y nos reímos. Ese fue un momento Carpe Diem, que no olvidaré en mi vida.

De Carpe Diem surgen innumerables ramificaciones, una muy coloquial es aquello de: “a vivir, que son cuatro días”. Y habrá mil entradas en nuestro refranero, que no uso. Prefiero practicarlas.

Pues sí, son cuatro días, y está demostrado que pasamos un tercio de nuestra existencia durmiendo. No vivimos 80 años o por ahí anda la esperanza de vida, hay que descontar lo roncado.

Y lo trabajado.
Y las colas en el supermercado.
Y llevar y traer a los niños al cole.

Y así se te pasa la vida. Por eso el tema “Carpe Diem” también es asociado a otro tema literario clásico, “Tempus Fugit”, el tiempo pasa. Y la rosa se marchitará.

Carpe Diem, llevado a un extremo, es un estilo de vida que sólo los pijos bohemios pueden llevar. Es un lujo. Es tener medios, y aprovecharlos. Hacer de tu vida una fiesta. Es un extremo que no me gusta, la fiesta cansa, como la inmortalidad. ¿Quién quiere ser inmortal? Yo no, gracias.

Para mí, Carpe Diem tiene que ver con las emociones, y también con la Oportunidad.

Según me lo contaron en su día, y prefiero recordarlo así que hacer una búsqueda en Internet, la Oportunidad en la mitología griega (el concepto de Kairós) es un muchacho desnudo, calvo, pero con una gran coleta, que corre y corre, y cuando pasa delante de ti hay que cogerle de la coleta, porque de no hacerlo, pasa de largo.

Por cobardía, por pensárselo demasiado, por miedo a lo desconocido, todos hemos dejado pasar a este muchacho en algún momento de nuestras vidas. Todos: bohemios, amas de casa, trabajadores, pensionistas, sin distinción alguna. No me gusta arrepentirme, y lo he hecho, porque en su día no fui valiente para asir esa mata de pelo. Pero lo pasado, pasado está, no nos arrepintamos de lo arrepentido, por favor. En su lugar, observa, porque Oportunidad volverá a pasar y si no estás atento, si sigues inmerso en el arrepentimiento, no vas a verle. Es una actitud.

La hipomanía es interesante porque dejas de tener miedo, te desinhibes en ese sentido, fuera reparos de todo tipo. No esperas a que venga Oportunidad, vas a su encuentro. Hipomanía es sumergirse en Carpe Diem, ves todas las oportunidades que antes habían pasado desapercibidas.

Oportunidad no es sólo un trabajo que pueda surgirte. Es embarcarte en cualquier cosa.

Algo que de repente te obliga a decir SI o NO en ese momento. Sin pensar, ahora o nunca, no hay tiempo. Recuerda, es una coleta de pelo, la ves y ya no la ves.

“Eso es una locura”, te dices, y contestas NO, y sigues en tu vida sin sobresaltos, pero por dentro siempre te queda el "¿Y si…?". Te ha podido la responsabilidad, o el no querer meterte en un berenjenal del que no puedes medir a priori las consecuencias. Porque la vida "adulta" te ha convertido en alguien que lo calcula todo, el imprevisto no está previsto. Yo misma he caído en eso.

Yo afirmo que es más divertido decir que SI, con o sin hipomanía, y ver a dónde te lleva Oportunidad. Es la aventura, lo nuevo, el experimentar. Quizá te cambie la vida, o quizá simplemente te brinde un momento de Vida. Y no hay edad para eso, esa es la buena noticia. Seas o no rosa en su esplendor, puedes seguir teniendo momentos Carpe Diem.

Un día Oportunidad se presentó en forma de billete tirado de precio a Edimburgo. Buscaba dónde pasar las vacaciones, las primeras en años, y a esas fechas, el destino era indiferente, sólo la plaza disponible y encima a buen precio importaba. Compré, sin tener claro a dónde, era ahora o nunca. Y luego ya tuve tiempo de informarme a dónde iba. Fui con una amiga, y pasamos unos días en Escocia que recuerdo con mucha felicidad y cariño.

Creo en esa mitología. Si no aprovechamos las oportunidades que la vida nos brinda para salir de lo cotidiano, de la rutina que todos llevamos, a un precio que podemos permitirnos -Oportunidad también sabe lo que podemos costearnos y lo que no- sencillamente no estamos aprovechando la vida.

Siempre me gustó el "rollo" Carpe Diem desde que la profesora de literatura nos lo explicó, era obligatorio en el temario. Era joven, mucho, pero Carpe Diem se convirtió en uno de mis lemas. Y ahora, más si cabe.

Tengo una enfermedad que no sé dónde me va a llevar mañana. Ergo, disfruto el hoy. Haciendo cualquier cosa, como barnizar una piña, como que Bowie te altere las neuronas. Puedes darte un momento de esos al día, ¿o prefieres hacer zapping al llegar a casa?

Soy consciente que mi vida puede acabar sin más hoy mismo. O tal y como la he llevado hasta ahora, en cualquier momento, si otra enfermedad irrumpe, por ejemplo. De hecho, ya me ha pasado, con el diagnóstico Bipolar. No soy la que era, pero soy otra (tampoco los años pasan en balde), y no por ello he de resultar menos NADA, me siguen ocurriendo cosas Carpe Diem.

Porque también se me han pasado muchas vergüenzas y prejuicios, que antes no me permitían hacer o deshacer. Si me apetece hacer algo y puedo hacerlo porque está a mi alcance, me digo Carpe Diem, y voy a ello sin pensármelo dos veces. O hago una llamada o mando un SMS o un e-mail en la que yo misma me convierto en Oportunidad para alguien. Y si no me pillan de la coleta, paso de largo. Sin el mal sabor del rechazo, sin culpabilidades: fue otro quien dijo NO.

La vida me ha llevado por un camino que no esperaba. Es diferente al que había podido imaginar, es otro sencillamente, y en él ya he vislumbrado a Oportunidad acercándose, y os prometo que le voy a pillar bien pillado. Y sé que me creéis ;)

OS DESEO FELIZ CARPE DIEM 2005

31/12/2004 10:31 *enlace permanente*. Tema: Blue, persona Hay 6 comentarios.

SMS misteriosos

sms.jpgNo paro de recibir SMS de felicitación de Año Nuevo, y lo jodido es que no sé de quién son si no se identifican al final del mensaje, así que voy contestando un ambiguo “¡¡Igualmente”!!

A saber quién me ha mandado el genial “No 2005: Saude, amor, diñeiro, traballo e fraga para o carallo. Feliz ano. Pasalo!”.

La razón es simple: tengo todavía la agenda por pasar al nuevo teléfono, que de nuevo nada, lo estrené en noviembre y sólo le he metido diez o veinte números, los frecuentes. Nokia me obsequió con una utilidad para pasar la agenda, en un CD que no he abierto. Estoy apuntando los números de quienes me felicitan, a ver si mañana averiguo quienes son.

No tengo tiempo para nada, porque no tengo ánimo de nada. Y tiempo me sobra, es lo malo de la depre.
Escribo por inercia. Me obligo a escuchar música alegre, dance, y mi pie ni se entera del ritmo. Si estuviese bien de ánimo, saltaría entre los muebles de esta habitación.

Me han invitado a una fiesta, a la que he declinado ir. Una no puede estar el mismo día a las 19 h en la cama en posición fetal llorando y seis horas después sonriente.

A la porra las doce uvas. Me acabo de tomar las cinco pastillas y mañana será otro día.

Me he cansado de la depre, de la soledad interior, de la tristeza. Que mi psicólogo me explique por qué me ha dado el bajón del bajón hoy, justo antes de otra celebración, en la que de nuevo dejo plantada a mi familia. Qué semanita más asquerosa me han dado las hormonas.

Mañana me ducho, y si la hipersomnia me lo permite (antes era la resaca), veré el tradicional concierto desde Viena. Y será Año Nuevo, y me obligaré a lo que sea, a sonreir para empezar.
31/12/2004 10:30 *enlace permanente*. Tema: Vida cotidiana Hay 3 comentarios.


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