|
Temas
Archivos
Enlaces
BIPOLAR
Otros
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2005.
Resumen
 Sin ánimo de convertirme en pseudopsiquiatra de nadie, hoy he recibido una carta de una lectora que me ha removido las entrañas... No me ha molestado recibirla, no me molesta recibir correspondencia en absoluto y no me molestáis, aunque sabéis que no me conecto como me gustaría. Me he identificado con los primeros tiempos con el diagnóstico, comiéndome con patatas el diagnóstico ("esto es crónico"), comiéndome las uñas con los mareos de las pastillas... y con cosas que me contaba que me siguen sucediendo, como digo yo, son parte del negocio bipolar y hay que acostumbrarse a vivir con cosas nuevas, algunas molestas, desde luego, otras más asumibles, otras simplemente pasajeras. Lo peor, los efectos secundarios, en mi opinión. Esto es lo que le he escrito, desde cierta camaradería que nos hermana, sin otro ánimo puesto que nadie sino el psiquiatra ha de ser autoridad para un enfermo en tratamiento. Este punto creo que ha quedado muy claro en todo momento en el blog. **** Hola [Ella] debería decirte "no te preocupes" porque como bien sabes estás en los inicios de un tratamiento. Gran parte de lo que pueda pasarte, que sientas en el cuerpo, pueden ser tranquilamente efectos secundarios, por ejemplo la falta de concentración. Yo también me levanto zombi total y a veces ni el café me despierta, y tengo clarísimo que son cosas de la medicación. Ahora para tu cuerpo todo esto es nuevo y claro, el pobre, se queja, eso a cambio de que tus neurotransmisores ganen en estabilidad. Efectos como pérdida de concentración, falta de líbido.... son muy comunes. ¿Sigues yendo por bipolarweb? Tienes un gran apoyo en tu pareja que puede (y puedes pedírselo, si lo necesitas) ayudarte a comer (sí, cuesta mucho, hay que obligarse), a salir de casa y pasear... media hora al día es lo que los médicos nos dicen como mínimo, porque el sofá no es buen amigo. Si llevas ya tiempo (mes y pico o dos meses, ¿no?) en tratamiento, y teniendo en cuenta que la medicación puede tardar 3 meses en hacer efecto donde tiene que hacerlo y no tocando los cojones con los efectos secundarios, yo quizá llamaría al psiquiatra para que te eche un vistazo, porque igual necesitas un ajuste en las dosis o quizá lo que te recetaron no te sienta bien, que todo es posible. Recuerda que un análisis de sangre también ayuda a tener elementos, porque el psiki no deja de ser un médico. A mí eso me salvó de una gorda, porque hay medicamentos que te joden por donde menos te lo esperas. El tema de la baja es algo personal. Si realmente interfiere con tu trabajo, háblalo con tu psiquiatra que es quien debe extendértela. Si vas al médico de familia te la hará, pero no controlará tu evolución, en cambio el psiquiatra sí. No me cuentas nada de las vacaciones, ¿te sentaron bien? Un parón en el trabajo siempre se agradece... Yo sigo por aquí, medio desconectada, a ver si hoy escribo algo en el blog. Bueno, me despido, muchos ánimos, sigue luchando, no contra la enfermedad -perder el tiempo- sino para encontrarte mejor, haciendo lo que la enfermedad espera de tu cuerpo: buena dieta, buen sueño, ya sabes... Un abrazo Carne  Colegasssssssssssss hoy me he levantado con un trancazo en la espalda... Casi me había olvidado de ella, aunque me tiré la mitad del 2004 recuperándome de la fractura vertebral que podía haberme dejado paralítica. Es más, la maltrato cuando salgo de noche, pobrecilla, es que Madrí La Nuí (en castizo) me está tirando demasiado... demasiado... y esto no puede ser (bronca la semana que viene en la consulta, garantizada). Ya me véis buscando un fisioterapeuta en plan urgencias en las páginas amarillas. He tenido suerte, uno tenía un hueco libre esta tarde ---> sospechoso, los buenos te dan hora para dos semanas o más. He ido no sin cierto acojone, mi espalda es algo bastante atrotinado y mi fisio de "siempre" se la conoce de pies a cabeza. De hecho, lo que me hacen es osteopatía. El fisio me ha convencido (léase: me ha hecho daño donde debía hacérmelo, masoca que es una) y ya tengo cita para el mes próximo (ole, mi primer médico en Madrí). He aprendido los nombres de un par de músculos de esos que tienen que ver en el dolor, que por supuesto, si digo trancazo, era cervical, dorsal y lumbar. Me ha gustado y el precio era aceptable, porque debo denunciar que según que cosas valen aquí el doble que "en mi pueblo". Ahora, como siempre, a apuntarse a la piscina. ¿A cuál, si ya tengo una, a 600 km? "Hay una cerca", sí, y un colega bipo me ha regalado un bono, si es que no tengo excusas sino delito, directamente. De todas formas, esto es de locos, tener un pie allí y otro aquí. Y hacer vida normal, que... claro, en depre no sales... la incógnita es, ¿ahora, en eutimia, qué hago? La vida normal aquí es salir una vez o dos entre semana, cosa que estoy haciendo a gusto, la verdad. Hasta que hoy ¡¡¡Pluf!!! Mientras el fisioterapeuta me torturaba -ya iba a eso, ya me conozco la película- pensaba: sexo y lujuria, anda que con este cuerpo aguanto yo... Pero ya me lo ha dejao listo pa lo que se tercie, jeje. Ahí le véis, yo me he puesto peluca en la foto.  Llevo días de meditación. Meditar debe ser mi actividad principal por el tiempo que le dedico a ella, ahora que no tengo la conexión 24 horas que me acerca al mundo. Bien, en realidad, desconectada es cuando me he acercado realmente al mundo y hablado con personas que tenían mejillas para besar y ojos para leer en ellos. Dentro de unas horas estaré en mi Barcelona natal. Viaje obligado, la ITV de salud mental, y con ella las nuevas instrucciones, pautas, rutinas. Informe que voy a presentar: he sido mu mala, si, mu mala, he salido de noche, no he hecho deporte, sólo paseos. Pero sigo encontrándome bien. ¿Esto va a durar o estoy viviendo un sueño eutímico? He de tomar demasiadas decisiones, y poco a poco las incógnitas se despejan solas. HE DECIDIDO Y ASÍ SIENTO QUE MI CASA ESTÁ AHORA EN MADRID. Y tengo todo el derecho a cambiar de opinión, pero así me siento ahora. Dice mi compañero de piso que lo llevo muy bien, que mis momentos de soledad son normales (cómo echo de menos a mi gente, sólo ellos lo saben), que Madrid al principio es dura pero luego se abrirá como una rosa para mí. La intuición nos dijo a los dos que nos llevaríamos bien cuando nos entrevistamos por primera vez ("has ganado el casting") y así ha sido hasta la fecha. Ayer se alegro cuando le dije “aquí me quedo, volveré a esta, mi casa”. En la placa del buzón ya está mi nombre, ayer fui por primera vez al teatro y hoy llevo las maletas vacías, porque han de volver más llenas de lo que lo hicieron en marzo. Trato indirectamente con inmigrantes, ahora mismo en el cyber, y percibo la extrañeza de su tierra, que realmente está lejana, y las penalidades en las que viven. Y me congratulo de ser una nueva madrileña más, y de lujo, porque tengo la gran tranquilidad de no estar bajo las presiones de mi anterior vida, la anterior al diagnóstico, la vorágine, y por fin el aterrizaje. Este proceso ha sido muy duro, y agradezco por fin el disponer de salud mental, y de empezar a tener la sabiduría para discernir, en un nuevo lugar, extraño a la vez que cercano, qué quiero y qué no quiero, qué me conviene y con qué he de ir con tiento. Tengo muchísimas ganas de ver a mi madre.Sé perfectamente que aterrizar me va a remover muchas emociones: lugares queridos, personas amadas... Que tendré dudas, que me sentiré envuelta en la comodidad de lo conocido, que... y también sé lo que me ha costado conseguir el billete, no por falta de plazas, sino porque de alguna manera no tenía ganas de ir. No tengo fecha de vuelta, pero volveré, porque esta, Madrid, es mi casa. Y la tuya, amigo Kidam, pa cuando vengas tú. Porque mi definición de casa es: mi casa es la casa de mis amigos. *** Imagen: Hundertwasser Haus, en Viena.  http://www.goear.com/listen/8f887e9/what-becomes-of-the-broken-hearted-jimmy-ruffin As I walk this land with broken dreams I have visions of many things Love’s happiness is just an illusion Filled with sadness and confusion, What becomes of the broken hearted Who had love that’s now departed? I know I’ve got to find Some kind of peace of mind Maybe. The fruits of love grow all around But for me they come a tumblin’ down. Every day heartaches grow a little stronger I can’t stand this pain much longer I walk in shadows Searching for light Cold and alone No comfort in sight, Hoping and praying for someone to care Always moving and goin to where What becomes of the broken hearted Who had love that’s now departed? I know I’ve got to find Some kind of peace of mind Maybe. I’m searching though I don’t succeed, But someone look, there’s a growing need. Oh, he is lost, there’s no place for beginning, All that’s left is an unhappy ending. Now what’s become of the broken-hearted Who had love that’s now departed? I know I’ve got to find Some kind of peace of mind I’ll be searching everywhere Just to find someone to care. I’ll be looking everyday I know I’m gonna find a way Nothings gonna stop me now I’ll find a way somehow I’ll be searching everywhere (fade)
*** Jimmy Ruffin, "What Becomes Of The Broken-hearted" (1966)  Ya he hablado en otros posts de una serie de hábitos saludables que en nuestro caso, los enfermos de TB, se transforman en normas. Que debemos seguir como soldados que somos, esclavos de nuestros neurotransmisores caprichosos. Esto, en nuestra vida cotidiana. Yo me considero soldado de mis médicos, si no les obedezco en estos momentos puedo recaer. Y gracias a que lo trabajamos, puedo decir esto... bien, lo dejo para otro post. A veces, esa vida cotidiana ha de interrumpirse para ser objeto de supervisión médica constante, en momentos de desequilibrio peligrosos. Me refiero a los ingresos, a los psiquiátricos. Hace poco estuve en un psiquiátrico privado para visitar a un colega bipolar. Me quedé sencilla y llanamente escandalizada por la falta de normas. De seguridad. Por decirlo de forma alarmante, si ingresase allí por intento de suicidio no duraba dos horas viva. En un psiquiátrico hay normas tales como: 1. Registro. Es lo primero que hacen contigo. Revisan tu equipaje minuciosamente. Te quitan hasta la polvera porque lleva un espejito. Nada de colonias, se las quedan ellos y tienes que pedirlas. Lo mismo con las cremas faciales etc en envases de cristal. Te quitan el móvil también. 2. Las habitaciones se cierran determinadas horas al día. Creo que el objetivo es que el enfermo no se apalanque, y más si hablamos de una depresión, donde lo que menos te apetece es estar rodeado de gente, tú eres un autista que busca la silla más apartada de la sala. No puedes seguir recluído, no puedes dormir lo que querrías, la depresión no se ayuda ofreciendo la habitación al que tiene la enfermedad del aislamiento y la tristeza. 3. Cierre de armarios. ¿Para evitar robos? No sólo eso, a mi me lo hicieron porque iba a hacer una gilipollez de la que ahora me arrepentiría. Otra norma del estilo es prohibir los cordones de los zapatos. Uno puede autolesionarse de mil formas y en algunas enfermedades van por ahí los tiros. 4. Cuarto de baño con espejos alternativos al cristal. Ya he dicho, el cristal se usa bajo estricta supervisión. 5. Visitas: registro de bolsos. No olvidemos que hay gente desintoxicándose ahí dentro también, y los colegas pueden ser tan amables de traerte algún regalito. Permisos: registro de nuevo, a ver qué has traído de la calle. 6. Obligaciones: ducharse, vestirse, hacerse la cama. No estás en un hotel y además son hábitos que no has de dejar. 7. Comidas: sanas, fruta, verdura, yogur, carne, pescado. Siempre sustitutos del café. Chocolate para desayunar como extra. Los excitantes no son buenos para los que andan subidos a la parra. Máquinas de bebidas sin cafeína. 8. Tabaco: cada sitio tiene su política. Tan contradictoria como que en el sitio A te quiten tabaco y mechero por la noche y te los devuelvan por la mañana, mientras que en el sitio B los conservas todo el tiempo, a la vez que en C ni dios lleva mechero y los enfermeros se pasan el día dándote fuego. Se puede hacer pupa con el fuego, claro... recuerdo que un petardo saltarín acabó con media melena de servidora una noche de San Juan, no digo más. A bote pronto, se me ocurre todo esto de lo que he vivido y he visto. Pues bien, en este psiquiátrico no fui objeto de registro (llevaba mi arsenal de pastillas encima, como siempre). Mi amigo tenía sus teléfonos móviles. Había café-café en la máquina, lo mejor para un maníaco o alguien que tiene pautado pastillas para dormir, vamos. Su habitación estaba abierta y allí se reunía en privado con las visitas etc. (A mí me amonestaron por estar con otro paciente en mi habitación, estaba prohibido). Su cuarto de baño, perfecto con su espejo y estante de vidrio, y su colonia allí sin problemas. Perdonen... aquéllo no era un hospital psiquiátrico, era un hotel. Ya he dado instrucciones precisas. Si tengo problemas, iré a un hospital público que me recomendó el equipo que me lleva. Si he de ingresar, no quiero que me den tantas facilidades para seguir haciendo el gamberro dentro. Con lo que me gusta el café, será posible... A veces, lo mejor no está en la sanidad privada. Aunque me den una hectárea de bosque, si he de curarme de una crisis ("¡¡¡pero si ese hospital que te han recomendado es un pasillo!!!), prefiero chupar pasillo. No cambio mi seguridad, mi vida, por una habitación en la que hasta puedo tener televisión. No me parece serio. Por suerte, mi amigo no estaba demasiado mal y el lugar no le hizo mella. Ya tiene el alta, y me alegro mucho por él, pasar un bache es una alegría y salir de un ingreso, por muy de luxe y de pega -insisto, menos mal que lo suyo era casi una cura de sueño- que sea, siempre es motivo de satisfacción: vuelta a la vida normal, problema solucionado.  Carta a mí misma, poniéndome dura ante las circunstancias actuales. ******* Querida Carne: Es complejo volver a tu vida, bueno, a tu nueva vida, sin nadie que te diga nada, a tu puta bola, vamos. Es tentador hacer lo que todo el mundo. Salir de noche, sin ir más lejos. Es peligrosísimo si tienes TB. Estás pisando la línea, lo sabes, y así se lo has dicho a tu psicólogo nada más entrar a la consulta: "he pecado". Te justificas: "hacía mucho que no salía, estoy conociendo a gente nueva..." Pues no puede ser. No hay excusas. No cuando tienes una enfermedad que se manifiesta fácilmente, no compres números cariño, que la lotería de Murphy toca. No puedes tomarte dos cubatas, reina. Eso son dos hostias a tu cerebro. Y recuerda lo que te costó dejar de beber, no me fastidies ahora, que eres mayorcita para decir que NO aunque te inviten. No puedes trasnochar, cariño. Rompes el ritmo de tu sueño, y de tu sueño depende un gran porcentaje del equilibrio químico del cerebro. No me defraudes, no te defraudes. ¿Acaso quieres dar la razón a los que no confiaban en ti? Medítalo, y verás que no vale la pena. Fin de la carta. - - - - - Respuesta: Sí, lo hemos hablado muchas veces y lo teníamos clarísimo. Hay otras formas, hay otras muchas cosas interesantes a hacer que no supongan peligro para nuestra salud. Ya sabes que el búho que soy tira al monte, y he de aplacarlo antes de que me juegue una mala pasada. Tengo que ser alondra, por mucho que me pese. Y soy consciente de lo mucho que cuesta renunciar, porque ya lo había hecho, y qué fácil es recaer, el Lado Oscuro es tan atractivo... LO SÉ. Y saberlo es el primer paso. No quiero descarriarme, porque no lo pago con una simple resaca, lo pago o puedo pagar muchísimo más caro. Y ahora comparto piso, y estoy en un lugar nuevo, y no puedo caer enferma, 1- PORQUE NO ME DA LA GANA. Se está muy bien en eutimia, sin síntomas. 2- PORQUE NO QUIERO VOLVER ALLI, y alli es un lugar que no le deseo a nadie, ni por arriba ni por abajo. Ni una hipomanía quiero, vamos. Es muy fácil ir al Lado Oscuro, es glamour, es tentación, es seducción. Lo había dejado, todo un estilo de vida que no me convenía, ¿por qué retomar lo que me llevó a unos episodios que hicieron temblar tu vida, tu trabajo, todo lo que habías construído? "La teoría es fácil"  Después de la auto-bronca de ayer... Me invitaron a un bareto de Lavapiés ("venga, hasta la medianoche solo") y dije: NO. Además, estaba en plan depre dominguera, cansancio puro y duro del trasnoche del viernes y el sábado. Total... me propuse empezar la semana con buen pie. Ayer tomé el vuelo nocturno a las 22h, quizá con algo de retraso. Hoy la llegada ha sido adelantada, a las 06.30. Esta semana iré ajustando los horarios de vuelo para ver si pueden consolidarse de 23 h a 08 h. El cuerpo debe acostumbrarse ahora a este horario y no se hace en un solo día, a no ser que estés ingresado y el toque de corneta es inevitable. Y ya veremos si luego el cuerpo me pide una siesta, lo que no voy a hacer es darle más café. Y todo, por la decisión tomada: NO SALIR DE NOCHE. Hay que renunciar a mucho en esta puta enfermedad, incluso a conocer a gente de tu edad y tus intereses (eso es lo que hacía de noche, fundamentalmente), a bailar (una vez al mes como lujo). Sigo en otro post...  Introducción: no estoy hipomaníaca. Tengo un presupuesto y llego a final de mes como puedo. Puedo ir al centro y no comprarme ropa. Pero... Las librerías, eso sí que no lo resisto. Hoy me he regalado unos cuantos libros. Realmente no me los puedo permitir, pero no soy rata de biblioteca. Si un libro me atrae, es un amor para siempre. Por eso siempre demoro los préstamos bibliotecarios, no concibo devolver un libro. Hay bibliotecas, claro. Pero no las he pisado. Tengo en casa más libros de los que puedo almacenar. Y en Barcelona, ya ni os cuento. Esa sí es mi enfermedad, compartida por otros muchos. Por eso llevo tan mal que se perdieran mis joyas en el traslado, y poco a poco las voy recuperando, aunque sean de segunda mano (qué remedio, en libros editados en los 80 o 90 descatalogados en su mayoría, sin reimpresiones posteriores). Esto no le gusta nada a mi familia, lo sé perfectamente. Saben que gasto dinero, no una barbaridad pero sí una cantidad. Pero soy así, no puedo cambiar en este punto. Mis libros son mis amigos, me han ofrecido su sabiduría y su entretenimiento desde que tengo uso "de lectura". Por cierto, de bien pequeña tengo -la llamaré- la "enfermedad de la letra impresa". Cuando iba en coche o en autobús, leía todos los letreros que iban apareciendo. Leo inconscientemente cualquier cosa que se me plante ante los ojos. Cuando veo una letra, la interpreto, me interese o no. Fui gran lectora de libros infantiles. Recuerdo perfectamente el bibliobús que venía al barrio, y cuando le pedí al bibliotecario algo más "adulto"... DemianEse libro realmente me abrió una puerta a la adolescencia, y desde que lo compré me acompaña. Está aquí en Madrid conmigo, cómo no. Ese se salvó de la quema, y aunque sí hay reimpresiones, mi ejemplar es parte de mí. Bien, los libros son de arte y alguno de ciencia-ficción (ver un Frederick Pohl que no he leído casi me excita). Me lo tomo como recompensa por haberme levantado pronto. Hablo con mis amigos de allí, y no siempre las noticias son buenas. Una amiga ha entrado en depresión, exógena, le ha pasado algo grave. Mi cariño por ella es muy alto y por ello hablar con ella me ha sumido en la empatía, y he sentido su dolor, y lo he hecho mío. Y he salido a la calle a respirar. Y me he metido en el cyber a vomitar. Cuando algo grave pasa, y esa persona te dice "no tengo ganas de hablar de ello"... Pues ahora está fatal porque nadie la llama, nadie se atreve, el respeto inicial parece haberse convertido en miedo. Como si la gente se recuperase de un día para otro, no, es un proceso, y los cercanos deben estar más cercanos que nunca para dar su apoyo y su hombro para llorar si hace falta. Ella no está sola, tiene pareja y además está en manos de un psicólogo. ¿Qué cojones pasa aquí? ¿Es amiga nuestra o no? Pues hay que llamarla, cuando está jodida, y que sea ella la que no coja el teléfono, o la que cuelgue cuando no pueda hablar más. Y decirle "te paso a buscar" para dar una vuelta. Lo que sea, lo que esté en nuestra mano, que es mucho, y recuerdo mis paseos con S. y Kidam por la playa cuando me venían a buscar en plena depre. Eso es lo que hay que hacer. Aunque el sujeto se resista, es por su bien. Ojalá estuviese más cerca de ella. Por suerte, algo es algo, una llamada me ha aproximado a su dolor, que comparto y compartiré mientras dure. Desde la distancia, por supuesto. La empatía tiene su límite, y es la proximidad con la persona, en mi caso. Por ejemplo, ahora me afectan bastante las movidas de mi compañero de piso, no porque seamos amigos especiales (son sólo dos meses conviviendo), sino porque nos vemos a diario y sé de su vida cotidiana, de sus éxitos y fracasos. Le he mandado a mi amiga un abrazo y muchos besos. Y la he invitado a venirse, para cambiar de aires. Y la llamaré más, es lo que puedo hacer desde aquí. Ah sí, también puedo hacer el trabajo sucio de convocar al resto de la tribu para que la mime, ellos que están ahí y no se han enterado, porque estas cosas no se publican.  Este post se hacía esperar... Desde el día que aterricé en esta ciudad, a cinco bajo cero, empecé a conocer a gente "del gremio". Unos ya eran conocidos por internet, otros nuevos, porque siempre entran nuevos y una ya está medio desconectada del mundo, no solo del bipolar (me enteré de la muerte de J.P.II cuando encendí la tv para ver una peli). Uno de ellos me "adoptó" de inmediato. Y me llevó a la sede de la ABM, Asociación de Bipolares de Madrid. Yo pertenezco a la ABC. El coloquio entre pacientes, como escribí hace días, es completamente informal en un bar. Este no. Este se celebra en una sala de reuniones, todos sentaditos incluso con sector fumador y no fumador. Y modera un psicólogo. He ido un par de veces, y no descarto volver, pero será porque mi nuevo amigo me lleve engañada... En la ABC la información más bien sobra. Sobre la enfermedad. Aquí falta de todo, hay enfermos que, uff, hacen consultas que ponen los pelos de punta. No han leído nada, quizá no lo hagan nunca si piensan que en esas reuniones van a mejorar. Si un bipolar puede contestar la intervención de otro, se le da prioridad. Yo he hecho uso de la palabra en varias ocasiones, nunca me costó hablar en público salvo al principio, claro está. Lo que no entiendo es qué nivel de desconocimiento reina entre los que acuden a la terapia. No saben que si estás más depre no puedes tomarte tres antidepresivos en vez de uno. Y que si el médico te dice que te puedes fumar tres porros a la semana, ya puedes cambiar de médico. Cuántas burradas, cuánta ignorancia. Y me quejo porque esta enfermedad necesita ser aplacada con mucha información acerca de lo que SI y de lo que NO. Y eso está en libros bastante económicos, por no hablar del contenido gratuito en la Red. Y la sensación más inquietante: "estos son los tuyos". Prefiero mirarlos desde la barrera, por mi propia salud mental. No soy mejor que ellos, soy diferente, como cualquier otro enfermo. Pero no quiero pontificar desde mi nuevo "grado eutímico" ni asustarme ante lo que escucho en esas pretendidas sesiones de terapia. La gente que no tiene esta enfermedad está ahora a mi alrededor y conforman mi vida cotidiana. Algunos están algo tocados de la chaveta, pero, ¿Y quién no?  ESTOY LEYENDO. ESTOY RECUPERANDO MI VELOCIDAD LECTORA. ESTOY QUE ME SALGO. SOY YO. Gracias a mi dolor de espalda, por fin me decidí a coger una novela que había empezado 600 km atrás. De hecho, era una compilación, "Cronopaisajes", relatos de ciencia-ficción. La devoré. Creo que a razón de 200 páginas por sesión de lectura. Algo parecido al monstruo lector que recuerdo haber sido. Acto seguido, atrapé el Frederick Pohl que compré el otro día, "La trilogía del reverendo Hake". La primera parte la había leído años atrás, quizá en "Visiones peligrosas" de Harlan Ellison. Da igual, es un placer leer a Pohl. Os recomiendo "Los mercaderes del espacio", esa novela no tiene desperdicio. Ahora tengo dos suyas por casa, y cuando las acabe iré a por más. En Madrid debe haber al menos un par de librerias de ciencia ficción. A qué viene todo esto...... Los que tenemos enfermedad mental no siempre podemos leer. O por la enfermedad en sí, que nos tiene el coco mal, o porque la medicación nos afecta y embota. En definitiva: FALTA DE CONCENTRACIÓNMuchos compañeros de fatigas han padecido procesos similares. Yo he sufrido esto muchos, muchos meses. Demasiados. No recuerdo haberme chupado 200 páginas.... 2001, quizá? Aprovecho para estudiar también, empezar a hacerlo. Bendita sea la ciencia ficción que me ha abierto las puertas al resto de la letra impresa. Por fin comienza el año sabático, estudio y lectura han empezado, ya tocaba... ya me lo merecía, qué coño.  Cada día, preparo la medicación. Tengo un gran neceser con las cajas "gran reserva", y otro pequeño con los blisters justos, este es el sistema que he adoptado. Es muy cómodo repasar uno a uno y meter las pastillas en su correspondiente departamento, además de separar lo que en ese momento me toca tomarme. Este pastillero va siempre conmigo cuando salgo de casa, porque no se sabe nunca si vas a comer o dormir fuera. Que tomo medicación, ya lo sabemos todos, el trastorno bipolar necesita de esas pastillitas y el cóctel "fashion" que tengo pautado al final ha funcionado, o eso parece. Pero... todo pasa factura. "La tostada"Así llamo al estado en el que mi mente despierta. Aletargada por completo, en otro planeta. Tengo los ojos abiertos, pero no, en realidad mis ojos no funcionan bien coordinados con el cerebro. Una cosa es que me levante, otra muy distinta es que me despierte. Esto ya me sucedía desde tiempo inmemorial: en mi adolescencia, leía hasta la madrugada (ya sabemos que soy un Búho de gran categoría devoradora freak de ciencia ficción) y luego no había quien me levantase, para ir al instituto... "época Isaac Asimov". Más tarde, cuando vivía en pareja, mis despertares fueron fuente de anécdotas diversas: digo que estoy despierta pero sigo hablando en sueños y soltando incongruencias hilarantes para el que realmente está despierto. Siempre tuve este problema, malos despertares, "no ser persona sin un café", pero ahora con la medicación, se ha agravado, porque tomo la artillería pesada farmacológica de noche. Y eso dura, dura más que las horas que duermo. Si duermo más de 10 horas, me levanto más o menos bien. O no. Si duermo menos, "La tostada" está garantizada. No es bueno dormir tanto, pero ayer mismo se dio el caso de levantarme a las 9 (ole, lo estoy consiguiendo) pero no tener el cerebro despierto hasta las 13 h. Para eso, prefiero dormir lo que el cuerpo (las pastillas) decidan. Si decido esto, duermo hasta las 11 aproximadamente. Y eso es una putada mu mu gorda. Porque no rijo bien, estoy zombi. Tengo el café limitado. En la última visita, el mes pasado, mi psicólogo me permitió un café-café porque con tres descafeinados "la tostada" seguía ahí. Ahora tomo el café, pero no es suficiente. Tengo miedo de salir a la calle con "la tostada" y pegarme una leche contra el suelo, y eso ya me pasó una vez y me rompí la columna, lo cual me está dando no pocos problemas en la actualidad (y ya tengo la lesión para toda la vida). Precedente que me hace permanecer en la casa hasta que la cabeza deja de tener esa nube, sí, nube densa, así podría explicarlo. "La tostada" es uno de los precios que pago por tener una enfermedad que ha de ser tratada con psicofármacos. Otro, el aumento de peso, mi barriga pseudo-embarazada que llama la atención. Para eso hay un parche llamado faja. Para "la tostada", paciencia, hasta que el cerebro haga su switch. Ya hablé de efectos secundarios en otros posts, sobre todo al principio del blog. Ahora estoy intentando vivir con este que es el que más me jode en estos momentos, porque si hago el esfuerzo de levantarme pronto no es para estar en babia hasta el mediodía. Me da pánico que "la tostada" se transforme en un desmayo, como sucedió en su día, y pague las consecuencias de por vida. No hay nada que podáis hacer, amigos. Asumo que no puedo fregar un vaso sin riesgo de hacerlo añicos y me dedico a lo que puedo, que no es mucho (quizá pasar la escoba, cosas así) hasta que por fin tengo las neuronas en orden. Ojalá siga así, estable. Ojalá puedan retirarme parte de la medicación o bajar la dosis, esa sería la solución y a eso aspiro. A otros bipolares que conozco no les afecta esa pastilla en concreto como a mí, pero ya sabemos que cada uno de nosotros es un mundo y soporta las dosis y los efectos secundarios "a medida". La otra es que cuando me tomo el pastillón por la noche, si no caigo desconectada aprovechando el efecto "bomba", me entra un hambre del copón, efecto secundario inmediato. Me quejo y no debería, hay efectos secundarios peores. Mi aspecto es normal, por ejemplo, no tengo que darme cuentas a mí ni a nadie de por qué me tiemblan las manos, otro efecto secundario que por suerte no me ha tocado. Todo es una cruz, pero como dice el cuento, cuando le dieron a escoger a uno que se quejaba, y le ofrecieron cambiar de cruz, salió del almacén santo con la suya propia. Mi cruz verdadera es que sólo "vivo" doce horas al día, desde que mi cerebro decide funcionar hasta que se va a dormir. Hay que aprovecharlas, eso es todo. Cuando sabes que vas a vivir 9 años menos que el resto de la población por tener esta enfermedad y quizá otros 9 menos a causa del tabaquismo. ¿Sabéis qué? No me quejo. Intento verle el lado positivo. Carpe Diem, disfruta el momento presente, si son doce horas, ahí las tienes y no trabajas, son todas para tí, y mucha gente desearía poder decir lo mismo. Carne, estás leyendo otra vez, estás venciendo poco a poco, como ha de ser.  Leo los comentarios de mi último post, sois encantadores. Curioseo el contador de visitas, me sobresalta "26 abril 14:22 PSINet UK, Ltd., Reino Unido "... pensaba que sólo me leían mis psicólogo y psiquiatra...
Ayer os hablaba de la "tostada" mental casi diaria que debo tolerar, con la que debo convivir para llevarnos bien y no partirnos la espalda juntas. Hablo de ella en tercera persona, yo no soy una tostada, jaja.
Pues bien, hoy he tenido que ir con la tostada encima, tanto es así que todavía la llevo. Por eso me ha hecho gracia contar algunas de mis desventuras del día de hoy. Ya sé que esto últimamente parece un diario, pero realmente y por fortuna cuando me planteé (y mi salud me permitió, lo más importante) una "Nueva Vida", pues eso es lo que hay, vida por todas partes, gente, sol, paseos, anécdotas. Vida. Vida.
9.00. Suena el despertador. Deseos de apagarlo. Recuerdo: Carne, tienes que ir al puto banco a pagar la puta factura de telefónica atrasada, es hasta las 10.30 pero si no te despiertas ahora sabes que no vas a ir.
9.15. Tostadón enorme. Me hago el instantáneo, no sería capaz de armar la cafetera. Carne y su primer café-café permitido por el psicólogo. Apunto en un papel del bloc qué debo hacer y qué necesito. Si no, me dejaría la documentación. Y quiero enviarle a mi madre un regalo, hay que ir a Correos también.
9.30. La tostada sigue ahí. Me concedo el lujo de beberme lo que ha dejado mi compi de piso en la cafetera.
9.45. Nada que hacer, ni saliendo al balcón. Tía, tómate un descafeinado aunque sea un placebo. ANDA, QUÉ BIEN, ME HA VENIDO LA REGLA, ¡¡TENEMOS COMPAÑÍA, TOSTADA!!
10.00. Me duele la cabeza, la parte derecha. Esto no es normal, y he dormido ocho o nueve horas. Me tomo una aspirina.
10.10. ¿Y si dejamos lo del banco y volvemos a la cama? Reconócelo, no es tu día. COÑO, TIA, QUE ES SOLO UN PU.. PAPEL, HAZLO Y SI QUIERES TE VUELVES A LA CAMA.
10.15. Entro en el baño. Tengo 5 minutos para parecer una persona. Dios, qué ojeras. No me he acordado de encender el termo, no hay tiempo. Venga, Carne, más guarra has salido de casa cuando la depre, al menos te has lavado las axilas.
10.20. Camino a paso lento. Llego al banco justo para que me digan que la hora de pago es hasta las 10. Y me digo: ayer, cuando me dijeron el horario, ¿qué tostada llevaría encima? Si eso debió ser a eso de mediodía...
No entiendo nada. Maldigo resignadamente pero no tengo ganas de volver a casa. En plan masoca total, me dispongo a regularizarme con la Seguridad Social. Eso tiene un aspecto bueno: después de dos meses, he decidido que necesito un médico en Madrid. Y el malo: chúpate la burocracia. Pero después del primer fracaso de hoy, debo hacer algo útil para no dejar una marca negra en la fecha de hoy. Así funciono.
En el ambulatorio (eso ya lo hice ayer) me dieron la dirección de Tesorería. Llevo encima el callejero, cómo no. Menudos nombrecitos tienen las calles de Madrí. Cuando tras una corta pero agonizante espera llego al puesto número 5, no he rellenado el formulario que me han dado a la entrada. Razón: no llevo boli, no me he traído las gafas y sin ellas, hoy, veo mal. El funcionario resulta ser de lo más comprensivo ante mi torpeza en mostrarle toda la documentación requerida. He hecho bien en no llenar el formulario que me dieron, era otro el necesario y lo hace él. Cosas que pasan con la burrocracia. Le hago una última consulta y me manda a otra oficina ARGGGGGGGGGGGGGGGGGG que, cosas de la vida, no anda muy lejos.
Llevo el paquete para enviar a mi madre. No he encontrado la oficina de correos que me ha indicado el camarero del bar (sí, otro café, hoy era gasolina, directamente), pero paso por una, ¡eureka!
Pues no. Sólo es de reparto. Tengo que ir a... "¿sabe dónde está [calle o barrio alienígena]?". Intento exprimirme las neuronas y al final le digo que gracias, que ya la encontraré.
Bien, llego al otro edificio burrocrático. Me reciben y me dan la información necesaria que, cómo no, me lleva a otro edificio gubernamental.
¿Estoy en Madrí o en "Brazil" de Terry Gilliam?
Me he dejado el reloj en casa. Y algo para recogerme el pelo, y estoy sudando. La gente va en manga corta o ropa muy liviana, yo con mi gabardina verde oliva y un foulard de invierno empezando a sentir la incómoda sensación de sauna.
Deambulo por los callejones hasta llegar a una avenida, posible emplazamiento de una estación de metro, y le pregunto a un señor dónde queda el metro más cercano. "¿Hacia dónde va, señorita?"
Evidentemente, necesitaba las gafas de ver. Lo tenía -el metro- a 20 metros mirando a la izquierda. Me hago la despistada total y el señor me indica cómo puedo ir andando al lugar. Lo que es fácil para un lugareño del barrio, para esta pobre tostada andante es una odisea.
Y me digo: a la porra, ya iré mañana a por más colas y funcionarios. Cojo ese metro. Me esperan a comer a unas cuantas paradas de donde estoy y un transbordo y quiero llegar viva.
Y ahora es cuando debo hablar de
Las leyes de Murphy
1. Por ejemplo, un "... servidor"... ha destruído todo el párrafo de la comida, vuelvo a una versión anterior de este post guardada como borrador. Resumen de la comida: buena gente, el arroz con conejo muy bueno.
2. Sobremesa: mi amigo acompaña un momento al médico a su pareja y me deja sola en casa para que use su conexión. Me halaga la confianza y me dispongo a escribir este post, al que iba dándole vueltas.
Ejecuto Msn, craso error, cuando aparezco a veces no puedo hacer otra cosa que ir quedando bien con todas las ventanas sin saber exactamente de qué estoy hablando en cada una. Y pensar que hace 5 años controlaba 10 privados a la vez en el chat...
Me llaman al móvil, un 93 desde Barna, y descuelgo intrigada. Coño, es una de mis mejores amigas. "¿No te lo han dicho?" "¿Qué?"
QUE VIENE A MADRÍ EL VIERNES A UN SEMINARIOOOOOOOO OLEEEEEEEEEEE
Y mientras transcurre la conversación, salgo a la terraza a fumar, y cuelgo toda contenta, y de repente me acuerdo de que
HABIA QUEDADO EN OTRA PARTE... CON MI PADRE
Solucionable con una llamada, lástima que sea a mi padre a quien dejo plantado. Iré, sí, iré pronto, esta semana no, pero sí, sí, quiero verte.
Contenta, entro de nuevo en la sala. El ordenador está apagado. Se ha quedado no frito, sino muerto directamente. En ese momento, necesito repentinamente mi ansiolítico pautado para la tarde. Me quedo en la terraza quietecita hasta que llega mi amigo y nos contamos lo malo y lo bueno... no le da mucha importancia, no ha actualizado el antivirus, etc.
En resumen: - he quedado bien con: la Seguridad Social y mi amiga. - he quedado mal con: mi madre (ella no lo sabe pero bueno, hoy no ha salido el paquete) y con mi padre. - he quedado "no se sabe" con mi amigo, porque aunque él diga que tenía que pasar, ha pasado cuando yo estaba sola en casa.
Cojo el metro. Aprovecho para contestar un sms pendiente. Bajo en mi estación, sí, no me la paso, pero cuando me doy cuenta estoy en el extremo opuesto del andén. Para cuando llego a la salida, otro tren efectúa su entrada.
Y me meto en el cyber a contaros mis penas, de las que yo misma me río, porque otra cosa no puede hacerse y además es aconsejable y muy sano.
Lo que aconseja el día es: llegar a casa, encerrarse, y dejar que el día acabe lo más plácidamente posible.
Lo que el diablo me ha dicho por teléfono (mi compañero de piso, interesándose por si estaba en Madrid o me había ido ya con Padre): que si esta noche me apunto a salir "ya sabes, yo siempre soy la tentación.." "mmm no sé, no sé..."
Esto plantea una disyuntiva interesante. En el primer escenario, estudio guías de Madrid para llevar a mi amiga de paseo. En el segundo, "Madrid la nuit" me sorprende con algo...
... ...
Lo decidiré en el último momento. Total, con la tostada de hoy, no creo que trasnochar un poco haga que la de mañana sea peor.
Y ahora, Murphy eliminará el post entero...
"Send" ***  Estaba escribiendo un comentario-respuesta a Antonio hace un par de posts y se me ha ido el teclado de las manos.... Un día le pregunté a mi psiquiatra sobre la menor esperanza de vida de los que tenemos TB (trastorno bipolar) sobre la que ya tenía noticia. Y resulta que al parecer son cosas de la estadística. Por ejemplo, cogen a 1000 bipos y si se suicida el 20% que esa misma estadística suele decir, pues ya tenemos todos menos esperanza de vida. ¿Sabes qué pienso? Que cada día las pastillas le hacen algo más que cosquillitas a nuestros riñones y, en la mayoría de la medicación, al hígado. Precios a pagar. Cambio hígado que quizá pueda arreglarse en su día por cerebro químicamente equilibrado. Yo priorizo. Quiero mi cerebro. No renuncio a mi lucidez, aunque me haya crecido la barriga o me hayan de quitar un riñón en el futuro, como le sucedió a un compañero ya en la sesentena. Por cierto, buena edad, ¿no? Los bipos queremos salud mental. No, no hablo por todos, hablo por mí. El resto son fruslerías, a veces muy molestas, faltaría más (me refiero a los efectos secundarios, como mi "tostada"), pero no hay nada más molesto y jodido a la vez (qué eufemismo) que los extremos bipolares, llamados Depresión Mayor y Manía-Psicosis, en mi opinión. Infiernos mentales. Viajes de ida donde la vuelta puede ser el Tour de France, en mi caso año y medio de ingreso domiciliario, qué sería de mí sin mi madre, y cuánto la echo de menos, ahora que he debido separarme de ella, pues debo -sí, debo- recuperar autonomía. Y nadie te asegura que te quedes en eutimia, en equilibrio, ni un sólo día. Cualquier cosa, un detonante o porque sí, puede enviarte de nuevo a un bando u otro de la línea, o el maldito episodio mixto, equivalente al limbo, en tierra de nadie recibiendo pedradas por todos lados. Si superas eso, si superas 10 años de tratamiento y diagnóstico incorrecto, si por fin estás bien medicado, si tienes la oportunidad de vivir dos meses como una persona más o menos normal... en Madrid, por ejemplo, cumpliendo a la vez un sueño... Cada día de eutimia es un regalo ahora para mí, y no me deprimo aunque me sienta sola a veces, ahora mucho menos, cuando mis viejos amigos, los libros, han vuelto a proporcionarme emociones. Y me siento eufórica cuando puedo bailar una canción de los 90 recordando esos garitos de la época y quién estaba a mi alrededor, y brindo por todos en mi interior. Cada día, cada uno me da felicidad, sea introspectivo, sea de ruta por la ciudad, sea lector, sea ... me da igual. Es un día que vivo y disfruto. Después de mucho tiempo de no saber qué es eso, se dice pronto. Si muriese mañana, lo haría feliz. Bueno, por favor, antes me gustaría ver a Padre, que hemos quedado ya. Que la estadística me quite 9 años de vida me da un poco lo mismo. No sé si puede entenderlo alguien que no haya pasado por una Depresión. Los que hemos estado muertos en vida apreciamos la vida. "Sí, tu vida ha sido corta, pero has brillado con el doble de intensidad", le dijo Tyrell a Roy Batty. A veces me identifico con esa frase, no siempre vida biológica es vida mental. Mentalmente sana. Y me reafirmo en mi filosofía "Carpe Diem" (ver post del mismo título), para mí no hay ni puede haber otra. Hoy estoy aquí en el reino de los lúcidos, mañana puedo estar en una puta psicosis o deseando morir. Esclavos de nuestras emociones = desequilibrio químico en el cerebro. Y he venido aquí, he cambiado de aires, para dejar de suicidarme. Eso sí que jodería mi esperanza de vida de todas todas y encima engrosaría la estadística, rebajando la de los demás. Esa es mi esperanza de vida. Soy feliz aquí escribiendo, ahora respiraré fuera el anochecer, llegaré a casa y ... estaré en casa, lo cual es también una sensación de felicidad. Y dormiré felizmente envuelta en el vaivén de mi cerebro cuando cierta sustancia le de órdenes. Y.... **** Como anécdota, un día en el foro de Bipolarweb se hizo un concurso en clave de humor sobre quién tenía más dolencias, y los ganadores, los que más enfermedades confesaron, tenían todos los puntos para degenerar (artrosis...) o morir de cualquier otra cosa. Por cierto, el hipotiroidismo es una patología asociada al trastorno bipolar. Y el tabaquismo, a la enfermedad mental en general. *****
|