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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2005.
Resumen
Este blog parece un jardín descuidado, sin fotos ni nada, pero en la vida real los acontecimientos se suceden, rápidos, y hay que poner a prueba los reflejos, la improvisación, el saber estar, y sobre todo, la cara de póker. Estoy de mudanza, y ya sabéis qué trabajo da el tema. Y adaptarse de nuevo a todo, darse de alta y de baja en más lugares de los que pensamos... He conocido a un psiquiatra por internet, me ha contactado por mi perfil de msn (es como una epidemia, le ha pasado también a una amiga)... y me da mucho morbo quedar con él para en un momento dado, decirle "por cierto, tú que dices que me ves tan equilibrada, que sepas que soy carne de psiquiatra, diagnóstico: trastorno bipolar tipo I", y fotografiarle la cara. Me encantaría poder dedicarme a escribir y a estar tranquila, pero este mes va a ser frenético, la vida da muchas vueltas y acabo de darle una a la tortilla. Escribiré, cuando pueda, por no tener conexión de nuevo. Pero estoy contenta, a pesar del cansancio, y más que eso: Me siento satisfecha.  Te abracé. Dormías todavía, no te había despertado la luz. Me perdí en tu olor, y sentí un momento muy Feliz. Tú y yo unidos, carne contra carne... Y por un momento se hizo real un niño que nos cogía de la mano a ambos. Te abracé más fuerte, y volví a dormirme. Nunca te lo dije.  Me gusta tener la casa limpia, pero que te la den sucia es una putada, y eso que había venido una asistenta del sector "no me reviso la vista hace años, la tengo magnífica", de lo contrario no entiendo esos rincones llenos de polvo, esos armarios por limpiar de arriba a abajo... Estoy machacada de sacar mierda, y el piso os juro que parecía limpio cuando entré. No resiste la prueba del algodón. Con calma, trabajo 10 minutos y descanso lo que me pide el cuerpo. Me pongo los Stones y Mano Negra, para darme ritmo en la tarea, como en los viejos tiempos. Ahora estoy de muy mal humor, pero luego me sentiré enormemente satisfecha, de tener bien mi casa y de poder hacer realidad mi sueño: mi casa, casa de mis amigos.Me voy a chutar un antiinflamatorio. Menos mal que la cama tiene un muy buen colchón.  El anterior inquilino se dejó tres botellas de alcohol a medias: una de ron, otra de ginebra, y otra de un licor de esos experimentales y pijos.
Yo ya no bebo, y si bebo algo, es cuando salgo de noche (apenas salgo) y a partir de las 3 am, es mi hora fatídica, y me pido un cubata de whiskey irlandés, que es lo único que, si bebo, quiero beber.
Y no me corto y le digo a mi terapeuta "me he bebido un cubata" (en dos meses), y me dice "Carne, eres mayorcita y ya lo sabes, ¿verdad que puedes prescindir de ello? Y le digo: pues sí, la verdad. No vale la pena jugársela por una copa, es jugar a la ruleta rusa.
Yo he bebido, sí, he tenido un problema con el alcohol. Los TB tenemos tendencia a hacernos dependendientes de sustancias que nos hacen olvidar o mitigar el sufrimiento, en caso de depresión, o de aumentar nuestra euforia cuando estamos subidos, para pasarlo aún mejor, en mi opinión y experiencia. A esto se le llama patología dual.
Cuando empecé la terapia con el gabinete que me lleva, con un psicólogo y un psiquiatra que comparten mi historial, el tema alcohol era el número uno en la lista. Debía dejar de beber.
Yo me bebía un pack de cervezas al día. Y a veces, más. Acababa borracha y vomitando, porque siempre vomité el alcohol, porque nunca me sentó bien. En una especie de bulimia.
Lo dejaba cuando tomaba conciencia de que no era bueno para mí y lo retomaba cuando tenía alguna crisis. Lo retomaba demasiado a menudo. El problema en la mesa del terapeuta fue solucionado, porque a mi voluntad de dejarlo se sumó un fármaco que me disuadía de beber. El que toman los alcohólicos. Me dio algo de vergüenza, pero pasé por el tubo.
Y no bebí en meses. Sé que otros pacientes toman esa pastilla y que la dejan de tomar dos días para beber, pero mi decisión era firme. Es más, ojalá hubiese algo parecido para dejar el tabaco.
No recuerdo haber pasado "mono", porque sé lo que pasa cuando dejo el tabaco y no me pareció comparable en nada. Yo bebía a partir de cierta hora de la tarde, aunque cuando estuve muy mal, para comer ya me tomaba la primera cerveza. Me iba olvidando de todo, me iba sintiendo mejor, y cuando ya había entrado en un estado de conciencia agradable, me sentía más persona. Porque estaba enferma, y no lo sabía. Cuando lo supe, empecé a planteármelo.
Porque la verdad respecto al alcohol tal como me la han contado es que es euforizante (bien, eso es lo que yo quería, bebía para subir de la depre), pero en el fondo es un depresor, de tal manera que después de la borrachera del ayer, el hoy era volver a la depre culpable y por tanto al alcohol, como un círculo vicioso.
Otra de las verdades del alcohol es que cuando estamos en tratamiento, interacciona con él, le hace menos efectivo. Esto es muy importante. Y también el saber, como me dijo mi psicólogo, que cada cerveza que tomaba era una hostia a mis neurotransmisores, los mismos que por otra parte intentaba hacer entrar en razón.
Muy buenas razones para dejarlo, porque si no lo dejaba, así de claro, NO ME EQUILIBRABA.
Ahora ya no tomo la pastilla antialcohol porque he decidido no beber, así de duro y de claro. Confieso un cubata al mes o dos meses, sí, pero sólo de lo que realmente me gusta, si no, no bebo por beber.
La cerveza sin alcohol está muy bien. Y no quiero volver a tomar una con alcohol en mi vida. Le dije a mi psi que antes de una cerveza me tomaría un cubata. Pero no en la soledad de mi casa, en una discoteca, como bebedora social con muchos reparos. Y apenas voy de juerga, porque me sienta peor el trasnochar que esa copa.
Se dice a veces (lo he escuchado y leído aquí) que aunque tengamos TB "no pasa nada por una cerveza". Vale, igual tú te la tomas a diario para comer, y no entras en episodio, pero insisto, interfiere en el tratamiento, y mi psiquiatra te preguntaría "¿puedes prescindir de ella, sabiendo lo que hay detrás como lo sabes?
Ahora no bebo, y nada nubla mis relaciones interpersonales. No hago tonterías de las que luego me arrepiento y baño con alcohol para olvidarlas.
Soy humana, puedo tener un momento de debilidad, y no quiero caer en lo que ya conozco. Se pasan malos momentos en la enfermedad, pero he aprendido que los remedios que se constituyen en círculos viciosos no son los más apropiados.
Tengo 3 botellas de licor en mi casa que no he comprado yo. Y voy a tirarlas por el desagüe. Y le daré la satisfacción a Semeolvida de vérmelo hacer en directo con la webcam, en un acto ceremonioso. Lo hace alguien que sabe que eso es veneno para su salud, salud mental.
Seme, no me digas que estás orgullosa, que me cae la lagrimilla, cariño.
*** Publicado por servidora en Bipolarweb. Abro esa botella virtual de cava para celebrar que no me lo voy a beber.  ... pero Blogia está migrando a una nueva versión y eso quiere decir: a joderse. Ni yo puedo entrar en la página la mayor parte de veces que me acerco a escribir. Paciencia con las migraciones. Espero que no pierdan los datos, porque eso suele suceder en ellas. Ley de Murphy, seguro que existe alguna para estos casos. Acepta el diagnóstico de dos psikis. A mí me diagnosticaron a los 40 y viví más de la mitad de mi vida con síntomas, que ahora que estoy mas o menos estable, me doy cuenta de que eran síntomas de la enfermedad y que soy diferente. ¿Por qué sufrir debido al desajuste de los neurotransmisores? *** Una de las aportaciones que Pepa hace a diario en el Foro Bipolarweb, respuesta a una persona con dudas a quien acaban de diagnosticar. Sabiduría bipolar, gracias Pepa por permitir que lo reproduzca (la negrita es mía).  Y la discusión siguió, y escribí....... ----- ¿Moderación, en Munich? ¿En España? ----- Siempre (de joven) tuve ganas de ir a la Oktoberfest. Cuando sólo era capaz de beber una jarra y no entera. Tengo un disco (vinilo) de canciones de taberna alemanas, a cuál más genial. Como las irlandesas, son pura alegría, los humanos se emborrachan para experimentar algo parecido a nuestras euforias. [Matizo: el bipolar es un humano que ya está alegre sin emborracharse cuando su episodio es euforia] Con los años, llegó a España la moda de la fiesta de la cerveza en ciudades y pueblos, y todo eran jarras y borracheras. Yo he bebido muchos litros, tantos que hubiese podido ir a la Oktoberfest y no quedar mal con ningún alemán, porque de hecho empecé a beber más yendo con amistades de ese país. Pero la culpa de engancharme a la cerveza fue sólo mía. La cerveza es un alcohol muy consumido en Europa, tanto que incluso en España ha "ganado" al vino, que era nuestra primera bebida. Ahora se da la paradoja de que en las barras de bares catalanes son los alemanes etc. los que piden un vaso de Rioja. Cuidado con la cerveza, antes la ponían con los refrescos. Aquí se toma con limón y en Madrid también con gaseosa, la famosa "Clara". Tengo amigos que se emborrachan a la segunda clara. Y para mí eso era agua del grifo, yo me había pedido dos jarras de medio litro y no estaba borracha. Nos han vendido que la cerveza es un refresco, y no lo es. Está demostrado que (bien, mucha vitamina etc) para calmar la sed, lo mejor es una limonada, agua con limón, pero nos han vendido que la cerveza apaga la sed, y no es así, porque cuando calmas la sed con un vaso de agua en casa no te pones otro, en cambio cuando acabas una cerveza sí pides otra. Por fortuna hay mucha otra gente que no puede beber, por desgracia porque padecen otras enfermedades, y es fortuna para nosotros porque pensando en ellos se inventaron las cervezas sin alcohol. Cuesta acostumbrarse al principio, pero la diferencia en salud merece la pena. Ya no quiero ir a la Oktoberfest, me la bebí entera hace dos años, durante dos años. Ni una más. Porque sé qué daño le hizo a mi vida y a mi salud. Tengo bipolar I, y no me engaño, no es un refresco, es un atentado contra mi salud. Un día fui a una reunión de la ABM y se trató el tema, yo dije lo que me había dicho mi psicoeducador, y los bipos allí presentes se quejaban, "un vasito de vino al día...", y al final una terapeuta de pacotilla dijo "haced lo que queráis". En ese momento, me levanté y me fui de la reunión. Haced lo que queráis, es muy jodido reconocer que uno tiene un problema con el alcohol, y no hay que avergonzarse, porque es algo muy muy propio de bipos.... y hasta que no reconoces un problema, no haces nada para solucionarlo, sólo te sientes mal, mal sin saber por qué, porque te parece que tomar una cerveza al día no afecta a tu conciencia. No va por nadie, pero si no hacemos algo por mejorar nuestra calidad de vida y salud mental, no la mejoraremos. ¿Podemos prescindir? Ya tenemos el café y las bebidas excelentes limitadas... tratemos esto de igual manera, pero más tajante. Difícil donde hay tradición de "ir de cañas", pero por suerte ya se consigue cerveza sin alcohol de barril. Aunque te mire mal el camarero, y más si son dos o tres bipos los que la piden, verídico. No le declaro la guerra al alcohol, me declaro en lucha contra lo que me perjudica y confío en la gente que me dice qué me perjudica, si quiero mejorar.  Seguían ahí, y tenía mil cosas más importantes a hacer, pero medio en cachondeo le había dicho a Seme que le pondría la cam, para que viese cómo me deshacía del alcohol. No le daba importancia porque ya no la tiene para mí, y además mi patrón de bebida no era el alcohol destilado. Hoy me he cruzado con ella por msn y nos hemos reído un rato. El licor raro tenía tapón de corcho, con lo que he consumido un par de minutos en sacárselo. He vaciado las tres botellas, y el cálculo me ha arrojado que se hubiesen hecho bastantes cubatas con todo eso. Y acto seguido, he lavado la pila y las manos. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Qué mal olor!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Ahora, a reciclar el vidrio. Amigos, respetad la naturaleza, reciclad vidrio y envases. Vale la pena ir al contenedor más cercano, ¿está lejos? Pero so bipolar, ¡¡¡si tienes que caminar mínimo media hora al día!!! Besos con agua, Carne de Psiquiatra  RING RING RING ..... RING RING RING ..... No, no es en el apartamento contiguo. Es tu teléfono.RING RING RING ..... RING RING RING Cógelo. Estás en Matrix. Cógelo. Soy tu Operador, te necesito en la vida real.RING RING RING ..... RING RING RING Estás en Matrix, insisto. Ven. Vuelve, te has perdido. Matrix enajena, recuérdalo, tú me lo enseñaste. Lo has olvidado, por favor, coge el teléfono.RING RING RING ..... RING RING RING Estás en una cápsula. Estás deprimido. Quieres ser desconectado. No voy a permitirlo.RING RING RING ..... RING RING RING No lo hagas. Soy tu Operador, y si hace falta, llamaré al 112. Allí hay más Operadores. Te daremos más salidas. Vuelve, síguenos, coge el teléfono. Sal de Matrix, sal ya. Estás en peligro. Ven y vive la vida real.RING RING RING ..... ("¿¿¿ssi???") YA. Bienvenido de nuevo a la vida real.Te echábamos de menos. No vuelvas a asustarnos. Te necesitamos.*** Para David: colega, aquí no sobra nadie. VIVIRCerebros privilegiadosEmpresas de todo el mundo mandan a sus 'cerebros' a una clínica gallega donde se someten a un estudio pionero que predice las enfermedades que tendrán en el futuroTEXTO: MONTSERRAT LLUIS / FOTOS: SUR / LA CORUÑA LAS PRUEBAS - Analítica: Análisis de bioquímica, hemograma (glóbulos, plaquetas ), serie metabólica (colesterol, ácido úrico), hormonas tiroideas, serología luética (sífilis) y orina. - Citometría de flujo: Marcadores de inflamación y genéticos. - Radiología: de tórax y cervical. - Cartografía cerebral: Localización de las diferentes zonas cerebrales. - Doppler transcraneal: Para estudio del riego cerebral. - Electrocardiograma: Estudio del corazón. - Pruebas de neuroimagen: Estudio de la estructura del cerebro (tumores, aneurismas ). - Pruebas neuropsicológicas: Rasgos de personalidad, depresión... - Marcadores genéticos de riesgo de enfermedades neurodegenerativas: Alzheimer, Parkinson... - Screening de mutaciones en genes asociados a enfermedades neurodegenerativas. - Marcadores de riesgo de enfermedades cerebrovasculares: Embolia, infarto cerebral... - Otros marcadores genéticos según factores de riesgo: Hipertensión, cáncer de mama hereditario, próstata, Parkinson «A partir de los 35 ó 40 años hay que hacer un estudio del árbol genealógico» SEIS y media en el aeropuerto de Sevilla. El señor Jiménez embarca mientras da instrucciones por el móvil a su no menos madrugadora secretaria. Una azafata le invita por segunda vez a que apague el ordenador portátil. El vuelo con destino a Santiago de Compostela está listo para despegar. Viaja en primera clase, pero rehusa el desayuno. Se le nota inquieto. A las 9.30 tiene una cita en Bergondo, a quince minutos de La Coruña. Su compañía se juega mucho. ¿Un contrato millonario? Más que eso: la salud de su director gerente y principal cabeza pensante. El señor Jiménez es uno de los «trescientos políticos, artistas, actores, pintores, gentes de las banca y la bolsa, directivos y empresarios» que, a lo largo de 2005 y desde cualquier punto del planeta, viajarán hasta Galicia, hasta el Centro de Investigaciones Biomédicas (EuroEspes), para someterse a un reconocimiento «único» en Europa. Se llama Programa de Prevención de Riesgos Cerebrales para Altos Ejecutivos y ha sido diseñado para salvaguardar la materia gris de la que dependen emporios financieros, multinacionales, Estados, incluso. No es un chequeo al usoNo se trata de un chequeo al uso, como el que una vez al año están obligadas a ofrecer las empresas a todos sus trabajadores. El objetivo no es tanto detectar enfermedades como predecir las que puede padecer un individuo en el futuro: desde un infarto a ciertos tipos de cáncer, pasando por Alzheimer, Parkinson, derrames, esquizofrenia, depresión patologías, la mayoría ligadas al cerebro y discapacitantes, que si se tratan antes de que se declaren, es posible retrasar. Incluso evitar. ¿Realmente se puede saber si padeceremos un cáncer? Ramón Cacabelos, presidente ejecutivo de EuroEspes, no vacila en su respuesta: «¿Claro que se puede saber!». No con una bola de cristal, sino practicando un conjunto de pruebas cardiovasculares, bioquímicas y, sobre todo, genéticas. ¿Y por qué no se somete a ellas a todas las personas, cuando es lamentable que cada año mueran 35.000 españoles por infarto si se puede evitar? La respuesta es clara: porque el reconocimiento cuesta entre 3.000 y 4.000 euros. Es probable que la Seguridad Social no esté en disposición de pagarlos. Y la mayoría de empleadores, tampoco. La diferencia es que, para muchas empresas, éste es el motor del negocio y compensa, pues, invertir en su mantenimiento. Máxime, cuando es, en apariencia, más propenso a sufrir un ataque al corazón. Al menos, según sostienen los estudios. Estima el presidente de EuroEspes que, con idéntica predisposición genética, un directivo acapara el 70-80 de boletos frente al 30-20 de sus empleados. Los riesgos del ejecutivoPorque, si no se trata oficialmente de una profesión de riesgo, parece ser que almorzar cada día foie y solomillo en comidas de trabajo conlleva también un cierto peligro. El colesterol elevado triplica la probabilidad de infarto, la primera causa de muerte en las sociedades modernas. Además, tienden a ser personas estresadas, obligadas a comer a la carta de lunes a viernes, sometidas a los trastornos que provocan los vuelos trasatlánticos, a conflictos laborales y a la presión de una familia que siente celos de su móvil. Ante este alud de factores coadyuvantes y, conscientes de que la salud de sus cuentas depende de la de sus 'cerebros', entidades bancarias, laboratorios farmacéuticos, grupos eléctricos y de construcción, compañías como Hidrocantábrico empiezan a financiar a sus altos cargos el programa de detección que, desde hace tres años, se aplica en Galicia. De ordinario, se lo ofrecen como un incentivo, como una cesta de Navidad; si bien no todos lo cambian alegremente por el turrón. Que una cosa es someterse a una auditoría, por rigurosa que sea, y otra, a un examen cerebrovascular. Para despejarles dudas y temores, para convencerles de que el enemigo más peligroso no es la competencia sino la hipertensión, un equipo de EuroEspes realiza presentaciones en las empresas interesadas. Explican a sus ejecutivos que «cada persona nace predispuesta a padecer determinadas enfermedades. Pero no tenemos por qué desarrollarlas» si evitamos los factores ambientales, emocionales y conductuales que las precipitan y se combaten antes de su manifestación. El 90 de las patologías crónicas adultas tienen su origen en defectos genéticos múltiples y, gracias a los avances en el conocimiento del genoma, es posible detectar esas anomalías con décadas de antelación y controlar las expresiones erróneas de esas moléculas dañadas. El Alzheimer, por ejemplo, es la muerte prematura de las neuronas. Pero no empiezan a fenecer a los sesenta años, cuando se advierten los primeros síntomas; lo hacen desde los treinta: «Son esas tres décadas las que debemos aprovechar para frenar el curso de la demencia y evitar los factores externos que la aceleran». Tras escuchar explicaciones de este corte, la mayoría de directivos consiente el chequeo. Se lo toman como un viaje de trabajo: vuelan a La Coruña a primera hora y se dirigen en taxi a la sede de EuroEspes, un complejo ambulatorio e investigador de 17.000 metros cuadrados atendido por 300 trabajadores. Un especialista les interroga de entrada sobre sus antecedentes familiares y clínicos, y trata de identificar los indicadores de riesgo y hábitos que les hacen candidatos a ciertos achaques. En base a esta información se determina el protocolo de pruebas a practicar: analíticas, psicológicas, cardiovasculares, cerebrales y genéticas. 95% de fiabilidadDespués de tres horas de exploración, regresan la misma noche a casa, sabiendo con una fiabilidad del 95 si, dentro de veinte años y de seguir con el mismo régimen de vida, le habrán extirpado un tumor o no recordarán su nombre. El nivel de acierto es muy elevado: «Si te digo que tendrás Alzheimer, lo vas a tener», dice Cacabelos. Menos mal que se lo dice a pocos. En torno a un 2 de los pacientes se les diagnostica un riesgo alto, la mayoría, de accidente cardiovascular. Ahora bien, el fin no es amargarles la vida, sino prolongársela. Y con una edad inferior a los cincuenta años casi todos están a tiempo. Se les diseña un plan preventivo que, de ordinario, siguen con cuidado. *** Publicado por Semeolvida en Bipolarweb. Yo quiero... que me cuenten las neuronas jaja.  Poca cosa nueva a contar, salvo que el calor me mantiene en casa, algo fóbica para salir a la calle, no sea que me de un patatús y me rompa algo. Siento que ahora sí empiezo una nueva vida, que mi estancia en Madrid ha dejado de ser provisional y ya es hora de establecer unas rutinas que puedan enriquecerme intelectualmente. Me levanto pronto y sin despertador. Tengo todo el día para mí. Y ahora tengo mucho trabajo doméstico, pero la cosa ha de normalizarse, y en septiembre, si me lo permite el presupuesto, ya quiero participar en actividades, sean éstas yoga, manualidades o piscina. La piscina, mi asignatura pendiente. Hace poco un amigo me contó que había estudiado en un seminario y que ya tenía misas para toda la vida. Pues me siento igual con lo de la natación, porque desde muy temprana edad nado -nunca llevé flotador- y se podría decir que ya he hecho largos para toda la vida también. Intenté volver a la piscina hace años, pero no lo conseguí, porque me aburría al cuarto largo. Todavía no sé si se ha inventado un discman sumergible, porque lo peor de la natación es el silencio, el aburrimiento, el acabar pensando, y yo acabo pensando haga lo que haga, y pensar, con el tiempo, me he dado cuenta de que no es bueno, que hay que vivir la vida y no pensarla.De momento ya me he depilado, así que no tengo excusa para ir a la piscina. En Madrid las hay "de verano", descubiertas, y las cubiertas, pero no hay demasiadas. En verano hay críos, ya se sabe, así que para nadar en serio hay que ir a horas determinadas. También he de decir que en mi primera maleta ya iba el equipo, mis gafas y gorro de piscina. O sea, que sólo tengo que meterlo todo en una bolsa y entrar. Eso sí, he de gestionar antes el tema del descuento al que tengo derecho. Pero el primer día no vale la pena, y mejor pagarlo para aprovecharlo. A veces, cuando algo nos sale gratis, deja de interesarnos, un mal más de nuestra sociedad que a mí por lo menos sí me afecta. Lo que cuenta es consolidar el hábito, y mejor hacerlo ahora. En invierno es duro ir a la piscina. Uno de mis recuerdos de mi infancia nadadora es el frío que pasaba desde la piscina al vestuario, en aquél pasillo donde la corriente de aire hacía tiritar. De pequeña, a veces, hacía cosas raras. La primera y última competición que hice fue un desastre. No me tiré de cabeza, sino que caí al agua con el cuerpo agrupado. Las otras nadadoras estaban ya a diez metros, me sumergí, buceé para alcanzarlas, y llegué la primera, porque era veloz, pero la ganadora fue otra chica que sí hizo una carrera "normal". ¿Por qué no pude tirarme de cabeza? Esa carrera la tenía ganada, y la perdí. Me recuerda a historias de chicos y chicos bipolares de alto nivel intelectual, gente de Matrícula de Honor, que entregaba el examen en blanco. ¿Como puede paralizarse un cerebro lleno, cómo puede paralizarse un cuerpo entrenado, cómo puedes rendirte cuando sabes que vas a ganar? ¿Por qué estos bloqueos tan fuertes? Luego llegas a casa y te das contra la pared. Y luego un diagnóstico te explica estas cosas, y aprendes que el estrés te bloquea en vez de hacerte más fuerte. Hay quien ha repetido curso. Yo no quise en mi segunda ni tercera carrera y por eso las dejé. No soporté la frustración de estrellarme con un muro tan bajo. Y agradezco el haber acabado mi licenciatura, con un solo suspenso académico que me gané a pulso. Me caía tan mal el profesor que estaba segura de que no leería los exámenes, y vaya si lo hizo. Sólo suspendí dos veces, esa y otra en primero de bachillerato, asignatura: religión. No sabía nada de darwinismo pero en el examen puse que de Génesis nada, que veníamos del mono. El suspenso fue porque no lo expliqué bien, porque el hombre y el mono venían de un antepasado común, ese sacerdote era progre y aprendí bastante en su día, porque era poco doctrinario y se centró más en aspectos históricos del cristianismo. Pero durante años llevé con orgullo ese suspenso, era atea demostrable académicamente jaja, qué estupidez. Luego aprendí que era mejor decir lo que los profesores habían contado, que ir contra corriente era inútil y una mancha en tu expediente académico. Porque para contradecir un discurso, hay que dominar el contrario. Ahora ya sé algo sobre evolución, aunque cada año mis conocimientos son más obsoletos, y si el tema me sigue interesando, me paso por el blog del paleofreak. Recuerdo con emoción la lectura del descubrimiento de Lucy en "La recherche scientifique" o como se llamase la revista, pero eso es agua pasada ya. "Mens sana in corpore sano". Muy importante para un TB. Terapéutico. O sea, a tomarse el gazpacho y a hacer la bolsa para ir a la p* piscina, que me está esperando. Asignatura no sólo pendiente, sino olvidada. Se pierde la técnica con los años, sólo espero que no me vuelvan a poner la bola rosa de espuma con el cinturón jaja.  En estas últimas semanas, me han llegado noticias de tres amigos míos que me han informado no sin cierta alegría cómplice que habían conocido a alguien con bipolar. Y una vez alguien añadió "y esta persona es genial, de p.m.". ¿Y por qué no debería serlo? Me recuerda al amigo que le ha alquilado un piso a una persona de piel muy oscura. De repente, todos los vecinos le dicen que es una persona muy agradable. Deben apostillarlo, porque al principio era un negro de mierda y al cambiar de impresión deben publicarlo con una sonrisa hipócrita y culpable. Lo curioso del caso es que a este amigo nunca le habían llegado informes directos de otros inquilinos. Esto huele. ¿Por qué se me informa de nuevos conocidos, en concreto, de conocidos que tienen bipolar? Si yo tuviese un hemorroides terrible, ¿me enteraría de que otra gente lo tiene? A veces sí, porque alguien ha tenido éxito con un tratamiento, y me pueden informar, de acuerdo. Pero... ... no es normal. Lo normal es que mis conocidos y amigos tengan otros conocidos y amigos que tengan el trastorno. Haz cuentas en tu círculo, un 2% lo tiene, lo sepa o no (involuntario), lo quiera decir o no (voluntario). Lo normal es que mis conocidos y amigos me recuerden cómo soy y he sido. Ahora gracias al diagnóstico ya no me ven mal, yendo de psiquiatra en psiquiatra durante años y años sin mejora alguna, con depresiones constantes, con conductas bizarras cuando subía. Quizá por eso lo tengan muy presente, pero no me hace demasiada gracia. La mala fama es la que marca, por muy rehabilitado que te muestres meses o años después. Y esto también puedo aplicarlo a mi familia. Ante todo, enferma. Si ese día estoy bien, parece que respiren, pero tienen la alerta 3. Sólo los muy íntimos me tratan "como siempre". ¿Qué se supone que debo hacer o decir cuando otro bipolar asoma en la vida de alguien que conozco? Que muy bien, que es normal, que estamos por todas partes. Que sí, que seguro que es una persona encantadora, podemos serlo sí, y también muy bordes, pero que mucho. Porque somos personas de extremos, bipolar ya lo dice todo. En dos años he conocido a bastantes afectados de TB como yo. No me he dedicado a hacerlo exhaustivamente, pero debo conocer (conocer con número de teléfono dado, no sólo de vista) a más de treinta. Y de esos, quizá sólo me considero amiga de los que caben en los dedos de las manos. Porque son y somos gente normal y corriente, con sus defectos y virtudes, con una edad y por tanto una cultura generacional, y sólo nos une que tomamos pastillas, que tuvimos una vida dura antes del diagnóstico, que hemos tenido experiencias de las que marcan en los psiquiátricos, que visitamos a un psiquiatra, y que de vez en cuando nos dan crisis. Ni siquiera tenemos las mismas crisis. La depresión es más plana, más común, pero cuando se sube a cada uno le da por una batallita diferente, depende de su background. Sí, nos unen muchas cosas, pero eso no implica una amistad. Eso es un modo de vida privado, el que nos marca la enfermedad. Es como si todos los madrileños que tienen un Mercedes debieran conocerse. Como si toda la gente que compra el mismo limpiacristales tuviese que participar de un grupo de apoyo para conocerse los unos a los otros y ver cómo quedan más limpios, si con un calcetín o con un papel de periódico. Por no decir los lectores del mismo periódico. La gente, sin querer, te empuja al guetto. Comprar el mismo periódico no te obliga a hablar con el que va leyéndolo también en el tren. ¿Por qué debo conocer a todos los bipolares que se van presentando en mi vida? Por eso no se puede ir diciendo por ahí que tienes bipolar. A los justos, a tu entorno más inmediato. Porque incluso éstos se verán impelidos a valorarte y a decir que no eres una loca de mierda sino alguien especial, incluso simpática, mira por dónde. Eso es el estigma. Serás vigilado y cualquier cosa que hagas o digas será medida por el listón de tu enfermedad, no van a pasarte ni una, o lo harán con PENA. Nunca serás una persona normal a sus ojos, seguirás teniendo la piel negra pero como tienes estudios, buen trabajo y buenos modales, "serás pasable", eso sí, incluso presumirán de relacionarse con alguien "especial", hasta que cualquier cosa les haga cambiar de opinión y te manden al ostracismo. Es estar en la vida de alguien entre comillas. Es una sensación muy molesta. Mis amigos bipolares son mis amigos. Ya no tienen la etiqueta bipolar, tienen mi amistad, que no es una etiqueta sino unos sentimientos. Suena: "Why does my heart feel so bad" (Moby, "Play", 1999)Me pides una salida. No puedo dártela. El otro día estaba de guardia y lo hice. Estabas en Matrix, ahora ya no, esto es la vida real. Eso tuvo un coste emocional para mí. Estoy enferma, como tú. Me agotó proporcionarte la salida. Me han relevado de la guardia. Llevaba más de un mes. Porque si sigo, el coste será demasiado caro. Recaeré. Y si enfermo, no podré ayudarte. Seremos dos en episodio, antes sólo estabas tú, pero me habré desequilibrado y no habremos ganado nada. Tengo un límite. Es emocional. Como el tuyo. TAB, enfermedad de las emociones. La empatía me hace daño. Mucho daño, no te lo imaginas. Sí, sabes de qué te hablo. Tu llanto es mi llanto. Yo te entiendo, sé cómo funciona tu mente, sé cómo te gobiernan las emociones, cómo se presentan y manifiestan a veces contradictorias, y no te soportas a ti mismo, y no hay grito posible entonces. Tu mente grita y yo escucho el eco en la mía. Me destroza. No puedo. Sabes qué hay que hacer. Llamar a tu psiquiatra. Si no está, llamar a urgencias. O ir allí con tu último informe y pauta. Es mejor que te vean en persona, te valorarán mucho mejor. Tienes problemas graves, la vida real es un continuo problema y desafío. A ti se te ha juntado todo, y eso es un gran detonante para entrar en episodio. Y ahora lo estás, y lo sabes, ¿pero lo reconoces? ¿Qué puedo hacer yo? Me lo contarás y te desahogarás. Yo forzaré mi empatía, y quizá no pueda soportarlo, y quizá pierda mi salud mental. Sabes qué hay que hacer. Acude a tu familia. A tus cercanos. A tus amigos. El mundo virtual te apoya, pero tu mundo real necesita de ayuda real. Yo soy tan sólo una compañera de viaje, te ayudaré en la medida que pueda, y ésta es, por dura que parezca, conservar mi salud mental. Si no tengo salud mental, no podré ayudarte, seré una más en el pozo. Me costó mucho salir, no me metas por favor, sé que no quieres hacerlo. Y no dejarán que me caiga, hay otros de guardia ahora. Me hiere no poder ayudarte, pero si el problema está en tu tratamiento, no soy nadie para modificarlo, ve al médico por favor. Quizá con media pastilla más o menos tu malestar se hará más liviano. Me apena tu situación personal, pero no soy miembro de tu entorno y no puedo solucionarlo, ojalá pudiese, no está en mis manos, y a ti se te cae de las tuyas, y lo sé. Y lloro, y siento impotencia, y me atraviesa sin piedad. No me pidas una salida, no estás en Matrix, estás en la vida real. Nadie nos dijo que fuese maravillosa, no suele parecérnosla una vez en tratamiento, pero es lo que hay. Antes estábamos enfermos, y se nos dijo que por fin conoceríamos la vida real. Se fueron los colores y la intensidad, la vida parece gris y pagamos caro, carísimo, lo perdemos todo incluso, pagamos todo lo que hicimos cuando estábamos mal. Coge al toro por los cuernos,como hiciste con la enfermedad. Si has salido de una Manía, creo que podrás salir de todo. Y reconstruirte. Me amonestan porque no estoy en servicio sólo quería decirte que te acompaño espiritualmente, mentalmente, no puedo. Podría, pero no me dejan. Recaería. No me dejan recaer. Lucha por tu salud mental.Ataja todo lo que pueda dañarla. Sin dañar a terceros. Déjate aconsejarpor los que mejor te conocen. No temas molestarles, les necesitas y si te aprecian, y sé que es así, no te van a negar su mano. Porque tú harías lo mismo por ellos. Ojalá pudiese darte la mía. No puedo, no debo, no me dejan. Te duele el alma, y a mí también.*** Para Tobías. Saldrás, échale lo que hay que echar.  Una de las cosas que me traje a Madrid fueron los dados. Y no los había tocado. Un día de esta semana, mientras esperaba a que algunas cosas se solucionasen vía msn o mail, me puse a buscar juegos para entretenerme. Y me topé con este viejo conocido, el Yahtzee o Jathzee. En mis libretas "de todo un poco" sé que hay partidas de yahtzee, hicimos muchas, hace muchos años. Me he bajado el juego, y ahora le voy dando porque no tengo demasiadas ganas de escribir. Es algo adictivo, como todos, pero también me canso, porque he jugado demasiado, como en su día jugué con el tetris. Es un pasatiempo cuando el calor no te deja hacer nada. Sigo a mi ritmo, sin prisas, poco a poco, arreglando todo lo de la casa. Cuando la vi me pareció pequeña, ahora el limpiarla me hace reconsiderar si no viviré en un castillo en una de las mil colinas de Madrid. Cuando la espalda se resiente, paro y atiendo al teléfono o me pongo a jugar una partidita de yahtzee. Pero ya no grito cuando consigo hacer el yahtzee, el pleno al cinco vamos. Pasa el rato, pasan los días, y todo va tan poco a poco...  Hay una persona muy especial que he conocido en el mundillo bipolar, aunque ella no tiene bipolar. Yo empiezo a pensar que es el Oráculo.
Porque se ha peregrinado a visitarla, y ella nos ha dicho cómo nos ve y qué debemos hacer cuando estamos desorientados respecto a algo en nuestras vidas. El oráculo habla en enigmas, tú los interpretas. No da órdenes, te abre puertas y puntos de vista nuevos.
Yo la he visto en tres ocasiones, y en la última le llevé a una persona para que, ahora lo tengo más claro, el oráculo la viese. Como en Matrix, sí. No somos elegidos pero todos tenemos algo que debemos saber, algo que puede conducir nuestras vidas.
No, no es psiquiatra. Y ni mucho menos, una curandera.
No habla de medicación porque no es su tema, nos habla de las emociones que son nuestro punto débil, y las detecta en nosotros, porque es muy sensitiva. Tiene el don, no la enfermedad. La enfermedad la tuvo su fallecida hermana.
No es terapeuta profesional, pero sabe demasiado, demasiado del TB y de nosotros, tanto, que acudimos a ella. Con gran respeto y abiertos a lo que nos diga, porque será por nuestro bien.
Gracias. Eres un faro que alumbra nuestra oscuridad.  Por desgracia, no hay una pastilla que cure el TB. Porque para empezar esto no se cura, es crónico. Y para seguir, el tratamiento consiste en un cóctel de fármacos de diversas familias, según el estado o episodio del paciente: antidepresivo, estabilizador, antipsicótico, tranquilizantes... Mi familia me preguntaba constantemente si me tomaba las pastillas, y les respondí sinceramente que sólo me dejé una en un hospital precisamente porque no la tenían, una de esas tan fashion que tomo que siempre tienen que encargar en la farmacia. La medicación es crucial, gracias a ella y cuando empieza a funcionar podemos empezar a estabilizarnos. Esto es un proceso, ninguna aspirina nos quita el dolor de cabeza. En la comunidad y grupo de ayuda Bipolarweb se parte de que todos estamos en tratamiento farmacológico. Esa es la mitad de la cuestión. La otra mitad reside en unos hábitos que debemos adoptar. La medicación no es milagrosa y cada uno de nosotros toma diferentes fármacos a diferentes dosis. No me ha gustado leer que crees que no tomamos nada. Yo estuve año y medio sin responder a los tratamientos que me daban, y eran correctos para el TB. Pero el no mejorar hacía pensar a mi familia que no lo estaba tomando. Creo que un importante sector de los que aquí estamos tomamos la medicación rígidamente, incluso aunque no esté funcionando como quisiéramos, porque tenemos la esperanza de que algún día se acertará con la pauta, pero para ello debemos tener paciencia. Hay quien ha tardado años en la búsqueda de ese elixir. Ojalá hubiese una sola pastilla para el TB. No la hay. Supongo que eres un familiar. Entiende que no estamos enfermos por gusto y que sacrificamos mucho para estabilizarnos.  A veces puede pasarnos, a mí me pasa, que cuando entro en crisis pienso que he dado un paso atrás. Pues no es eso. La enfermedad consiste en ciclar y en otras cosas, y ese es nuestro sino. Nos estabilizan, pensamos que será para siempre, cruzamos los dedos, pero podemos recaer en algún episodio. Nadie nos prometió el equilibrio de por vida, y somos sensibles a que cualquier detonante nos haga oscilar de nuevo. O ciclar porque sí, sin más explicaciones, como los que tienen un patrón estacional y se deprimen durante el otoño e invierno. Entonces es hora de que el psiquiatra nos valore y su trabajo consiste en acertar con una nueva pauta (o retocar la existente en las dosis) para que la crisis no vaya a más o remita. Y lo pasamos mal porque de repente nos suben un medicamento o nos dan otro y estamos zombis o muy molestos por los nuevos efectos secundarios. Esto es temporal, como lo es la crisis. Algo de lo mucho que he aprendido en el foro: "Todo pasa". Y cuando pase, podremos volver a ser "nosotros mismos", sin esos síntomas que nos hacen la vida imposible, ya sean por arriba, por abajo, por irritabilidad, por fobias. Pero también hemos de tomar conciencia y luchar con hábitos que ayuden a los fármacos. Por poner un ejemplo: a mi me tienen prohibido ir a la cama de día, aunque no hago siesta, porque nunca la hice, esto es para que si estoy depre no me refugie en ella. Otro ejemplo: sólo puedo tomar un café al día. Si tomo más, me acelero y me dan ataques de pánico, mucha ansiedad. Si no sigo estos hábitos, puedo recaer, y si de mi depende, sé lo que no debo hacer. Y lo que debo hacer es contactar con mi psiki para que me suba las dosis si es necesario. Prefiero ir chutada que estar en la parra. Eso no es dar un paso atrás, es controlar o intentar controlar la enfermedad que asoma.  Sigo limpiando, parecerá que soy una obsesiva pero voy a vivir aquí mucho tiempo y las cosas hay que empezarlas bien, y además poco a poco en mi caso, porque me rompo la espalda y debo descansar. Se nota que aquí vivía un hombre que nunca estaba en la casa. El problema es que a veces hay que usar una escalera para llegar a muchos lugares, y de eso no me libra mi altura. Y el problema no está en usar la escalera, sino en el pánico que tengo a caerme y romperme un hueso, porque tengo osteopenia y eso significa ser enyesada o algo peor a la mínima caída. Tengo menopausia adelantada en este sentido. Un buen amigo se ofreció a ayudarme en la tarea, y ha venido hoy a vigilarme con la escalera mientras conversábamos. Una consulta técnica sobre cómo limpiar el sofá me ha hecho llamar a otro, y les he dicho que si les apetecía y no tenían planes, que vinieran, él y su pareja a cenar. En plan informal, sin agenda de "el sábado nos vemos". Como me gusta quedar, "¿te va bien ahora? Pues ven cuando quieras, te espero". Así esto ha acabado siendo una pequeña fiesta informal en petit comité. Esta pareja me ha ayudado muchísimo en todo el tema del traslado y mudanza. Incluso me han redecorado el piso al cambiar unos muebles de sitio, con un resultado muy satisfactorio, realmente tienen idea. Cuando han llegado, yo seguía limpiando, de hecho no he engañado a nadie, guantes en mano y escalera. Ya no me aguantaba de pie cuando he empezado a hacer la tortilla, pero he conseguido que cuatro personas cenásemos hablando de temas de actualidad espinosos, del mercado inmobiliario, y de sexo por supuesto. He avanzado mucho en la limpieza, pero esta casa no tiene lavavajillas. Mañana, sólo los platos me van a dejar otra vez tirada con la espalda. Pero estoy muy contenta, a pesar de lo improvisado, tanto, que ni siquiera había contado los platos necesarios. Por cierto, había pocos y he roto uno limpiándolos (iban a ser usados por vez primera...). Y cenando todos con agua en copas, qué gozada ser abstemia y que a los demás no les importe o lo sean también. Doy por inaugurada mi casa. Mañana lunes tendré a mi primer invitado en el sofá-cama, un invitado muy especial, ya que le tuve en mis brazos cuando nació, mi primo el pequeño que tiene que agacharse cuando pasa por una puerta. Le dejaré algún altillo para limpiar, jajaja. He escrito a mi psiki y a mi psi y les he explicado que estoy mejor. La mudanza fue muy estresante, y a todos nos cuesta adaptarse a todo lo nuevo, sólo que a mí también me cuesta un ligero desequilibrio en la química de mi cerebro, y he necesitado un ajuste. Ya me ajustarán de nuevo a la baja, no hay prisa. Ahora empiezo a disfrutar del cambio, de la mudanza. Creo que empiezo a atisbar el bienestar que se fijó como mi próximo paso en mi evolución como paciente.  Yo la primera. En este foro hay de todo, pacientes familiares amigos novios (/as), incluso terapeutas. Entre los pacientes, los hay en los diferentes episodios. Eso, lo sabemos todos.
Lo digo porque algunos foreros están estabilizados (eutímicos) y siguen aquí dando caña, lo que es de mucho agradecer, porque cuando estamos bien, dejamos de invertir nuestro tiempo en “lo bipolar”, por salud mental, no por egoísmo. Por eso se agradece el altruismo de los y las que siguen dando guerra, mandándonos a la ducha o a la cama si nos da un insomnio, porque nos dedican un tiempo que sacan a otras actividades personales, incluso al sacrosanto sueño.
La eutimia o período sin síntomas (palabreja que aprendí en este foro) es algo que hay que mirar con lupa y mucho escepticismo. Para empezar, porque cuando estamos subidillos nos parece que “estamos bien”, y ni de lejos. Y cualquiera le dice a otro que está subido, es como un insulto, y así lo he vivido, de bipolar a bipolar.
Servidora, en estos momentos no se considera en episodio, ni su psiki tampoco, pero servidora sabe que no puede hablar de eutimia cuando todavía se toma el cóctel de pastillas, que la mantiene ahí, planchada por arriba (antipsicótico), planchada por abajo (estabilizador, antidepresivo), y aplacada la ansiedad (ansiolítico). Un arsenal, vamos.
Por tanto, no seré tan ingenua de decir que estoy en eutimia. Las pastillas me mantienen ahí donde me quiere ver mi psiki, y yo misma, claro está. Pero no he vuelto a la normalidad, ni mucho menos, porque las pastillas me atontan, resumiendo mucho el tema efectos secundarios.
La experiencia es un grado, por supuesto. Muchas veces contestamos a un mensaje desde nuestra propia experiencia. La mía es corta, no alcanza a los dos años, aunque llevo bastantes más acudiendo a psiquiatras. A mí me ha pasado que, como en otros campos de la vida, aunque me hayan advertido, no lo he entendido hasta que lo he experimentado. Como los niños que hasta que no se queman no se creen lo de “no toques el fuego”.
Por eso creo que el foro, como grupo de autoayuda, es muy válido cuando se nos consuela o se nos dice, por experiencia, que TODO PASA, lo primero que aprendí, pero no me lo creí hasta que me pasó, aunque la esperanza estaba allí gracias a esos mensajes y fueron muy necesarios para darme fuerzas. Y a los miles de consejos para no pegármela por el camino, poco a poco fui construyendo un bastón con ellos y tomé atajos que me indicaron con precisión los miembros del foro cuando no tenía las cosas claras.
Y bien, me ha sucedido, ahora me creo que los malos y malísimos momentos pasan y con el tiempo los estoy empezando a ver como un mal sueño, pero repito, tomo mucha medicación. Eso me advierte de que estoy en un período eutímico, que puede dejar de ser tal en cualquier momento. Me he bajado de la montaña rusa grande, estoy en la pequeña, pero estoy allí. Porque no me creeré nada hasta que mi psiki no empiece a bajarme las dosis y eliminar fármacos de la pauta.
Cuando -ese es mi sueño, a largo plazo, no digo ni medio- sólo tome media pastilla a modo de recordatorio, que no me produzca efectos secundarios, y sólo tenga que pasar la revisión psiquiátrica dos veces al año, como el dentista, entonces sí podré empezar a hablar de eutimia.
Y si ello sucede, no me sentiré en la posición moral de hablar al resto del foro diciendo que el camino es ese (el mío) y no otro. Cada uno ha de encontrar su camino, ha de decidir cómo quiere hacerlo, qué ropa ponerse y otras decisiones muy personales, sólo personales, porque el camino está marcado, eso lo sabemos, por un tratamiento psiquiátrico y por unos hábitos que ya todos sabemos. Y que ese camino es diferente al de antes del diagnóstico, eso también lo sabemos todos, de ahí que cueste empezar a recorrer el nuevo camino. Dejando la bebida, como en mi caso, que no es el caso de todos, y para mí fue un obstáculo importante.
Por eso no le voy a decir a nadie que no me gusta su peinado, porque es su psiki quien le corta el pelo y él va a su psiki y no a otro porque se siente bien con él. Yo tuve que cambiar de psiki porque no me ayudaba, y así lo noté y me lo hicieron notar.
Y menos, recomendarle mi peluquería, porque yo crea que es la mejor. Otra cosa es que, como pasa con las peluquerías en la vida real, alguien me diga “me gusta tu peinado, ¿dónde vas?”. Otra cosa es que le diga a un amigo-a, que la confianza da asco, lo que a mí me parece, pero eso se lo reservo a mis amigos, bipos o no, y no siempre, porque el otro día me mordí la lengua precisamente porque a una amiga no bipo le habían destrozado el pelo en la peluquería pero ella estaba contenta. ¿Quién soy yo para criticar su aspecto? Ella estaba contenta, no hay más. Ojalá lo estuviésemos todos, porque todos nos quejamos porque queremos tener el pelo liso cuando el nuestro es rizado, y a la inversa.
No vale decir que lo hago o que lo digo porque llevo cinco meses en eutimia. Si entro en episodio, volveré al punto 0, o al –100, o al +100. Y podré hablar de eutimia otra vez, pero contando a partir del punto en que nuevamente me haya estabilizado. Un solo ingreso preventivo me colocará en el kilómetro 0, no me engaño.
No soy nadie, soy una más, que ahora pisa el camino, pero puede perderse en cualquier momento. No lo olvido, es más, hacerlo sería mi perdición.
¿Dije cinco meses? Hace un mes aproximadamente tuvieron que retocarme la pauta porque estaba bajando, y así lo noté y me lo hicieron notar. Yo a eso no le llamo eutimia, le llamo estar mejor.
Y tengo el honor de contar con mucha gente de este foro a la que tengo el privilegio de llamar amigos, que como amigos que me conocen me advertirán de cualquier cambio en mi estado de humor, quizá antes de que yo me dé cuenta. Que me pondrán en mi sitio cuando me dé por tirar la primera piedra, vamos.
Escrito el 24/06/05 . . . Sobre la definición de EUTIMIA: me remito al enlace "¿Qué es el TB? Por Dres. Vieta y Colom" incluido en los enlaces en este blog. http://www.psiquiatria24x7.com/bgdisplay.jhtml?itemname=vieta§ion=remision Las fases de remisión Afortunadamente, la persona que sufre un trastorno bipolar no pasa toda su vida de una fase a otra. Existen períodos en que, tras la recuperación de una crisis de cualquier tipo, el estado de ánimo se va normalizando y los síntomas de la enfermedad desaparecen prácticamente por completo. Estas fases de remisión las denominamos fases de eutimia. Eutimia significa "estado de ánimo correcto". Durante esta fase es precisamente cuando menos nos hemos de confiar, pretendiendo que todo ha pasado y no hay ningún problema. Al contrario, hay que estar atento, sin obsesionarse, para prevenir cualquier síntoma que anuncie una nueva crisis. Para ello es imprescindible seguir las recomendaciones del psiquiatra y la medicación preventiva. Dicha medicación está destinada a alargar el máximo tiempo posible la fase de remisión e impedir, o cuanto menos suavizar, la aparición de un nuevo episodio de la enfermedad. Estar en remisión no significa estar curado, pero es lo más próximo al concepto de curación. La enfermedad, sin embargo, está dormida y debemos procurar que no despierte. ***  Nota de la autora: este post relataba un poco de todo, de mi historia y evolución y por eso le puse como tema "Bienvenida", y apuntaba en los enlaces a los artículos antiguos que trataban el tema con más profundidad. Desgraciadamente, el cambio de formato del blog ha dejado inútiles todos los enlaces. He comprobado que el buscador de la portada funciona bien, y lo recomiendo, o bien navegar por los otros temas, porque reconstruir este post enlace a enlace es tarea "de chinos", como se ha dicho toda la vida de forma más o menos políticamente incorrecta. **** Estimados lectores,
tal como anuncié, he hecho un resumen de la temporada para explicar un poco mi historia de forma más coherente y dar lectura ordenada de cierta forma sobre lo que hasta ahora, desde que lo empecé el pasado 22 de noviembre, ha dado de sí este weblog.
AL PRINCIPIO
Después de diez años encontrándome mal, los dos últimos fatal, me diagnosticaron un trastorno bipolar, una enfermedad difícil de explicar. Porque afecta a las emociones, emociones que escapan al control del bipolar.
Uno puede tener sospechas, y yo lo supe después de la Manía, pero siempre es un psiquiatra quien debe diagnosticar y tratar la enfermedad.
Llevaba ya 10 años en tratamiento con un diagnóstico de depresión, con bajas laborales esporádicas de las que salía cuando ciclaba a hipomanía, pero yo consideraba ese estado "estar bien", nada conocía de bipolaridad entonces, porque a veces me levantaba un día y no podía, no Podía Existir.
Creía que estaba sola en esto, desamparada, muchas veces al límite de tirar la toalla.
EL DIAGNÓSTICO: EL DESPUÉS
En verano del 2003 vino el diagnóstico, después de un episodio de Manía. La manía es muy difícil de entender y en el lenguaje coloquial un maníaco es el malo de la película, y esto no es cierto del todo, lo que intenté relatar en este post.
El bipolar cicla, cicla de un polo a otro, y el otro polo es la depresión, donde se pierde la autoestima y tengo ideas negativas, y fobias, y un aislamiento que no es fácil romper cuando no tengo directamente ganas de morir.
Tener esta enfermedad me obliga a medicarme. Diariamente tenía y ahora alguna vez sigo teniendo muy puntualmente ataques de angustia o pánico y por eso tengo limitaciones en cuando a tóxicos, en especial el café y otros excitantes.
Y lo que llaman "tóxicos" también son drogas: coca, porros, tranquilizantes... en mi caso, tuve un problema con el alcohol. He contado esta experiencia con más detalle, por si puede ayudar a otros a reconocerse en esa situación, porque solemos negarlo, y lo primero que hay que hacer es reconocer que tienes un problema con las sustancias. Porque las usamos tanto para potenciar nuestros estados de ánimo altos (estoy feliz y quiero más), o para olvidar las penas en depresión, pero no nos ayuda en realidad.
No soy ni fui una alcohólica, los psiquiatras saben que son cuadros asociados al trastorno, y por eso le llaman "abuso de sustancias". No me costó dejarlo, porque no era alcohólica. Ya no bebo alcohol, ni quiero hacerlo. Sí soy fumadora, y fumo mucho, pero he de dejarlo una vez consolide mi estabilidad y con ayuda de mi psiquiatra.
Lo pasé muy mal tras el diagnóstico, tuve que ponerme en manos de mi familia porque entré en episodio mixto, era incapaz de cuidarme, de dormir a mis horas, de hacerme la comida, y tenía síntomas muy molestos, como el no aguantarme a mí misma, la irritabilidad, la muy insoportablemente molesta hipersensibilidad.
Madre me cuidó durante más de un año y eso no tiene agradecimiento posible, sólo que vea y crea que he mejorado.
He intentado informar a la familia con éxito relativo, porque la comprensión de la enfermedad es muy difícil y se tiende a confundir con la personalidad, si toda la vida has tenido síntomas pero no has estado tan mal como para que te diagnostiquen.
Por ello, si tengo apoyo de familia y amigos, me siento mucho mejor, pero en el fondo lo que cuenta es que yo sea capaz de cuidarme, que tenga una responsabilidad conmigo misma.
El primer paso para remitir creo (o me han enseñado, está todo ya mezclado)que consiste en tomar conciencia de la enfermedad, ver que hay un antes y un después en tu vida y tener una actitud positiva, nada de autocompasión o pena y recuperar la autoestima con o sin ayuda de una terapia complementaria que yo he seguido, porque es algo que solemos perder cuando estamos en depresión o simplemente la medicación nos hace engordar y el espejo no miente.
Es normal que tras el diagnóstico uno se plantee que esta enfermedad tiene antecedentes en la familia y que en mi propio caso ya viene de lejos, quizá desde la infancia, seguramente desde la adolescencia. Yo detoné con fuerza a los 25 años, y pasé 10 ciclando sin enterarme, ¿quién sabe que está enfermo?
He tenido el apoyo de mis amigos en lo más duro de la enfermedad. Muchos bipolares pierden a sus amigos, parejas, etc. por actos y palabras que no fueron medidos a causa de la propia enfermedad.
Los grupos de apoyo de otros afectados ayudan mucho a ver cómo es la enfermedad en la realidad y algunas estrategias válidas para sobrevivir con ella. Son muy numerosos, pues también lo somos en el conjunto de la sociedad. Un arma muy importante para controlar la enfermedad es la información que allí recibimos de mano de otros que han pasado por lo mismo, y que son el ejemplo vivo de que se puede salir, remitir.
Participo en un grupo de apoyo en Internet, que de vez en cuando convoca reunión en un bar en Madrid.
Pertenezco a la ABC (Associació de Bipolars de Catalunya), que entre otras actividades, organiza también encuentros informales de gran valía para el recién diagnosticado.
Una vez diagnosticados y en tratamiento, con más información y estabilizados, es inevitable echar una mirada al pasado y arrepentirse de casi todo, que la culpa nos domine y que caigamos en un bucle... a mí me ayudó mucho en eso mi psicólogo.
Incluso es común el echar de menos ciertas emociones y capacidades "especiales" que parecemos haber perdido, el echarnos de menos.
Esta enfermedad no es nueva, y hay mucha gente que la tiene y la ha tenido a lo largo de la historia, muchos famosos incluso. Lo que sólo demuestra que fueron gente que pusieron su grano de arena en la civilización y en la sociedad.
De hecho, se calcula que cerca de un 2% de la población tiene bipolar, y somos gente que tratas a menudo, como escribí en este post del que estoy especialmente satisfecha.
Hay clichés sobre cómo somos. Yo creo que somos seres de gran sensibilidad y gran capacidad de empatía.
Porque bipolar es una enfermedad que afecta a las emociones, no al intelecto, aunque sí le afecta la medicación, el estar zombi. Por esta razón, lo que peor llevo son los efectos secundarios.
He escrito sobre muchos temas, en especial sobre los primeros momentos, que son los más duros. Hay que acudir a un psiquiatra cuando uno sospecha, cuando uno sufre y no sabe por qué. El diagnóstico es casi un alivio, después de mucho sufrir y sentirse diferente de los demás, porque abre la puerta al tratamiento y por tanto a la remisión, o eutimia, ausencia de síntomas entre fases.
Cuando un miembro de la familia enferma, toda la familia lo hace. Mis padres han sufrido mucho y a ellos les dediqué este escrito emotivo.
He estado ingresada dos veces. El primer ingreso, por intento de suicidio, iba a hacerlo pero un miembro del grupo de apoyo me rescató. Fue una experiencia traumática hasta cierto punto. Pedí el alta voluntaria después de 13 días. El segundo ingreso fue solicitado por mí misma cuando le vi las orejas al lobo de nuevo y no quise esperar, y me vino bien. Aunque no soy creyente, allí charlé con una monja que me aclaró algunas cosas: el enfermo mental como unser humano.
Un ingreso no es ninguna broma, hay muchas normas o debería haberlas en los psiquiátricos, todo por seguridad. Porque cuando se ingresa, es porque se ha entrado en crisis, y se necesita tratamiento y supervisión constante.
MÁS SOBRE LA ENFERMEDAD...
El suicidio es la causa de la muerte de muchos bipolares, como Kurt Cobain. El suicidio es un tema tabú en nuestra sociedad pero es algo inherente a la bipolaridad, es una compulsión. Yo sé que el suicidio me ha acompañado siempre, y ahora sé que es por tener bipolar.
Esta enfermedad es relativamente "nueva". Antes se la conocía como "psicosis maníaco-depresiva", ahora es "bipolar". Todavía se está investigando, y tengo esperanza en el futuro.
Además, esto es el primer mundo y tenemos acceso a una medicación muy cara a precio subvencionado y a tratamiento en el sistema público de salud, cosa que damos por supuesta y la realidad, muy dura, es que no ocurre en otros países.
La enfermedad ha cambiado mi forma de ver las cosas, que ahora creo es más positiva. Intento disfrutar el día a día, ya que nadie me asegura una recaída, que puede producir cualquier hecho grave de la vida o una exposición prolongada al estrés, ni que vuelva a tener ideas suicidas.
El no informarse es peligroso, puedes perfectamente no salir del pozo. Es importantísimo el saber de qué va esto para conocerse a uno mismo, autoanalizar el principio de una posible crisis para atajarla.
Cuando se detectan los primeros síntomas, incluso síntomas de síntomas, hay que ponerse en contacto con el psiquiatra urgentemente para que retoque o cambie la pauta, y de esta forma intentar parar un posible episodio.
Porque entrar en hipomanía puede suponer una ruina económica, por ejemplo. Y aunque muchos deseen la hipomanía, creo que no es bueno desde ese estado sentirse orgulloso de tener los dones de la enfermedad, aunque éstos incluyan la creatividad artística, etc.
Otra parte reside en lo que se llama psicoeducación. Hemos de controlar unos hábitos que cambian nuestra vida, hábitos de vida sana: dormir de noche, hacer deporte, realizar actividades cuando no trabajar.
MEJORA
Después de estar muchos meses con mi madre, encerrada en ingreso domiciliario, en enero de 2005 empecé a mejorar de la depresión que tenía desde navidad, y y fui a Madrid de vacaciones, por primera vez salí desde que enfermé gravemente a principos del 2003. Allí me di cuenta de que había mejorado, pero sólo mi psiquiatra podía confirmarlo.
A principios de febrero, ya me sentía mucho mejor. Estuve meditando, y llegué a hablar muy seriamente con mi yo interior.
Mi vida había cambiado radicalmente con el diagnóstico, cuando la enfermedad se mostró de forma virulenta y ya no pude trabajar. Ahora todo había cambiado, ya estaba en el "después", y decidí empezar de nuevo, en muchos sentidos, porque no había más remedio que hacerlo o estancarse. Y no era la única que pensaba así. También mi psiquiatra dio el visto bueno a mi independencia.
De esta forma, empecé a hacer las maletas, tuve que hacer gestiones y mil cosas para cambiar mi residencia a otra ciudad, Madrid escogí.
Fue inevitable caer en el estrés con los preparativos y la incertidumbre. Le di mucha importancia a lo que llamé "equipaje emocional" porque era consciente de que pasaría malos momentos al principio, y también de que el suicidio seguía acechándome, y me puse más cortafuegos que, por suerte, no he necesitado.
El principio fue duro, el llegar, por ejemplo, la ola de frío y el buscar alojamiento en un piso compartido.
La gente que me conoce con la que tengo trato diario por msn estaba preocupada porque el primer mes era crucial, era la prueba, y cuando acabó, sentí que no me había equivocado al dar ese paso, ese "Salto" como le llamé, pero fui a Barcelona a que me visitase mi psicólogo, a que él me valorase.
Siempre aconsejo que se tomen notas antes de una visita, para ir al grano y no divagar en lo que no es relevante, para muestra un botón.
El tiempo iba pasando, y seguía sintiéndome bien, sin síntomas. Yo iba a Barcelona una vez al mes y también mis amigos de Barcelona venían (y vienen) de vez en cuando.
En Madrid siento que he empezado a vivir de nuevo, por ejemplo, ya tengo ganas de disfrutar de las cosas sencillas. Acerté empezando de nuevo en un lugar nuevo, aunque viejo conocido. También me gusta la ciudad porque estoy mucho más cerca de cualquier punto de España, y de esta forma, por ejemplo, puedo visitar a mi padre con más frecuencia (tampoco voy cada fin de semana, pero le noto más cercano), y a amigos que ahora están más próximos también desde el kilómetro 0.
Poco a poco voy integrándome, por ejemplo, lo primero que tuve que hacer fue la gestión de conseguir atención ambulatoria porque necesito recetas continuamente.
A veces tengo malos días, pero también los tenía antes, y los tiene gente que no tiene bipolar. Un mal día, un buen día, un día normal son cosas que todo el mundo tiene, y hay que distinguirlos de la enfermedad.
Sigo visitándome en Barcelona, porque no quiero dejar el equipo médico que consiguió estabilizarme. Dos meses después de mudarme, comprobé que realmente estaba mejor y me sentí muy satisfecha con lo que me dijo mi psiquiatra.
El objetivo estaba cubierto, y casi me planteé volver a Barcelona
EL PRESENTE, EL FUTURO
Estando estable, también he tenido ocasión de experimentar emociones intensas.
Hay aspectos en mi vida que están por llegar, por ejemplo, el amor, pero desprecio la gente que se guía por las apariencias, porque me rechazarían como enferma, para empezar. Además, me da miedo que de enamorarme pueda pagarlo caro desestabilizándome, porque la experiencia me demuestra que suelo entrar en hipomanía en esos casos.
Mi trabajo consiste en cuidarme, porque bipolar no es lo único que tengo, existen muchos achaques y enfermedades que debo tener en cuenta, como el colesterol, el hipotiroidismo, y mi espalda, porque como resultado de los efectos secundarios, tuve una fractura en una vértebra que me dejó mal la mitad del año 2004, y este hecho o detonante me sumió en una depresión con ingreso como punto culminante, de la que salí en enero de 2005, poco a poco.
De vez en cuando, echo de menos el trabajo, pero ya empiezo a asumir que tengo unas limitaciones, entre ellas, el estrés que puede detonarme episodios, o simplemente insomnios, porque el sueño es algo que hay que cuidar muchísimo.
El contacto con otros enfermos me ayudó y sigue ayudando mucho, porque su experiencia fue y sigue siendo mi faro.
La independencia y libertad me abrió las puertas también y me puso muy en guardia a lo que no debía hacer si quería cuidarme, al peligro que yo podía evitar.
En cuanto a mí como persona, he hablado también en el blog, por ejemplo, me gusta escribir y también los libros aunque la enfermedad, como a otros tantos, quizá por la medicación, nos merma la capacidad de concentración y por tanto recuperar la lectura es un logro.
Ahora hago una vida tranquila. Los efectos secundarios siguen ahí jodiendo, con perdón, y de vez en cuando provocan situaciones jocosas, combinados con mis aventuras y desventuras como nueva madrileña.
La independencia me ha pillado algo desentrenada y ahora es un hito controlar el presupuesto mensual, incluso el hacer deporte, de obligado cumplimiento según las instrucciones de mi psiquiatra. Todavía estoy en proceso de consolidar, incluso adquirir, estos hábitos.
He vuelto un poco al grupo de apoyo del foro, donde hay casos reales de gente que necesita apoyo, gente que dice "quiero morir" y salta la alarma, y hay que insistir mucho para que uno de nosotros, si se encuentra mal encuentra mal, vaya a urgencias. Acudo a menudo en mis escritos a películas de mi culto como Blade Runner o Matrix. Estos casos me afectan mucho y así también lo dejé claro. Por eso mis íntimos bipolares tienen el teléfono de mi familia, y espero que no tengan que usarlo nunca.
Hay mucha ignorancia e incomprensión sobre este tema en la sociedad, y todavía hay mucho quehacer en todos los sentidos. Por ello no me decido a salir del armario, porque si media verdad asoma ya soy rechazada. Además, si se hace público el diagnóstico, eres enviada al guetto de muchas formas sutiles y no tan sutiles.
Recibo invitados en casa, algunos de ellos tienen bipolar porque les he conocido en este ambiente, lo cual crea una relación especial de amistad y complicidad. Pero por supuesto, también me relaciono con gente que no tiene la enfermedad, porque no me gusta ser bipolar las 24 horas del día, no quiero pensar en esa clave ahora que me encuentro mejor, sólo lo hago cuando tomo la medicación y empieza a afectarme.
Ahora sé que mi sitio está aquí, en Madrid, mi nuevo hogar, porque ir a Barcelona acaba por hacerme pensar demasiado, cuando no me enfado por ejemplo con la campaña del gobierno sobre la enfermedad mental y deseo volver donde he empezado mi nueva vida, que ahora es mi hogar y así lo decidí de una vez por todas en Barcelona.
Lo importante es que me siento viva, que no eufórica, y que sigo teniendo emociones, no tan intensas, pero por ejemplo la música las potencia. Creé la sección "minutos musicales" para expresar una emoción sin palabras, como si fuese una poesía, aunque a veces no es la letra lo importante sino lo que la melodía hace que interpretemos.
AHORA.....
Sigo en el camino, es difícil y lo sé, y lo que he sufrido no puede olvidarse, no lo hago y soy muy consciente de mi pasado y presente. Este post me gusta especialmente.
Estoy cambiando, lo sé, es parte de mi evolución, a la que no me atrevo a llamar eutimia.
El verano no es mi estación favorita o favorecedora, al parecer, no sólo por lo mal que lo pasé el año pasado. Este año he estado presionada y he tenido que tomar decisiones, y eso estresa.
Mi psiquiatra nunca me diagnosticó eutimia o remisión total, ni yo creo estar en ella, aunque sí me siento estabilizada, o más o menos, y es importante no ponerse en "eutimia" uno mismo, como una forma más de pedantería.
Cuando mejoras, las visitas al psiquiatra se van espaciando en el tiempo. Ahora cada tres meses, más adelante espero que cada seis.
Bien, por fin soy independiente, por fin encontré un piso. Decidí vivir sola, y por tanto, limpio sola, jaja, y dentro de poco me empadronaré en Madrid.
Ahora estoy mejor, con mis limitaciones, que cada día conozco más, y por ello me conozco más a mí misma, y me siento satisfecha y en paz conmigo misma.
De todo se sale, pero sé que voy a tener esta enfermedad el resto de mi vida y en parte, en mis manos está que no vuelva a enfermar gravemente, cuidándome, aprendiendo a hacerlo sola, y con la solidaridad de mis amigos bipolares y de mi familia, por supuesto.
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No puedo quejarme, he pasado por lo peor, pero ahora vivo de nuevo, una vida tranquila. VIVO.
Familia, estoy viva. Ahora sí que lo estoy. Os quiero. Y tengo mucha esperanza.
***** P.D. Revisaré los enlaces y corregiré el texto con calma, ahora ... vacaciones.  03.01 am. Todos duermen en la casa. Me he negado a salir esta noche, pero no por trasnochar, porque aquí estoy. He organizado un espacio de trabajo improvisado, me dicen que parezco una ejecutiva. Me agradezco haberme traído el portátil, que está conectado por supuesto. Escucho "Eternamente inocente" de Fangoria. Se quema un stick de incienso de canela, que comparte espacio en el cenicero con un Camel. Busco un nombre para mi joven padawan del hoyuelo gemelo que mañana aparecerá por primera vez en público con sus hábitos y trenza. Reviso una conversación de msn que me ha hecho pensar. Esbozo un escrito importante, tanto que es un puzzle desafiante. Leo críticas que destrozan el episodio III de Star Wars y me parto de risa. Había chocolate en la nevera. Reviso las fotografías de hoy. Tengo una foto familiar en pantalla, soy una fotocopia de mi padre. "Quiero ser inocente, prácticamente inconsciente"... para que este momento quede grabado en los anales de mi existencia. Qué rara es la felicidad efímera, qué combinación de factores me han llevado a un momento así. Qué putada, tener el 110% de tus facultades mentales a horas prohibidas.  06.41. Debo ocultarme, la casa empieza a despertar, y se enfadarán si ven que no he dormido. Los molinos eólicos han girado toda la noche bajo un manto de estrellas. Mi último cigarrillo ha sido acompañando el paisaje, con el sonido de los gallos cantores. He revisado fotos. Mi pasado reciente. Me ha dado mucho en qué pensar. Y he escrito en mi espacio personal. Es el que más abandonado tenía, mi yo real. El que pocas personas conocen. Lo he dedicado a las emociones, y he listado una serie de canciones, casi al azar, que me inspiran una emoción. Como "My sweet Lord", de George Harrison. Siempre me ha dado la fe que nunca tuve, o que tuve por educación pero pronto renuncié a ella. He puesto los discos de la Callas y la noche ha avanzado plácida, creativa, positiva. Sé que me he de tomar las pastillas y dormir, pero eso lo hago en mi casa de Madrid, aquí robo a la noche el tiempo que no puedo dedicarme durante el día, piso terreno prohibido. Es hora de volver a mi casa y recuperar mis rutinas. No es bueno salir de mis rutinas, el salir de ellas me coloca en riesgo, todavía. Haga lo que haga, alguien se molestará por ello. A eso se le llama convivencia, dijo mi primo. Yo he convivido de miércoles a sábado, y ya urge que vuelva a mi vida tranquila y solitaria. Mañana, hoy, cuando despierte, haré la mochila, Madrid me espera.  La palabra griega oστρακισμoσ significa exactamente “destierro por ostracismo”. La palabra oστρακoν (ostrakon), quiere decir cáscara de huevo, caparazón de tortuga, concha en general, incluso las que están hechas de barro. También se refiere a un trozo de terracota en forma de concha donde se escribía el nombre de aquellos ciudadanos de la antigüedad que serían desterrados después de una votación. Era lo que se llamaba “castigo por ostracismo”. El castigo por ostracismo, o simplemente ostracismo era la fórmula o método por el cual se podía desterrar durante un cierto tiempo a un ciudadano no grato o peligroso para el bien común. La ley del ostracismo fue decretada en Atenas, en el año 510 adC, y se puso en práctica en el año 487 adC como lucha contra la tiranía. Primero fue condenado el político Hiparco, más tarde Megacles, Jantipo (padre de Pericles) y en el 482 adC, Arístides, por sus enfrentamientos sociales a favor de los campesinos y en contra de las flotas marítimas. El último condenado se sabe que fue un demagogo ateniense llamado Hipérbolo, en el año 417 adC. Para aplicar cada año la ley se reunía en Atenas la asamblea; votaban a mano alzada y si el resultado era positivo volvían a tener una votación pública dos meses más tarde. En esta votación cada votante escribía en el ostrakon (la concha de barro) el nombre de la persona a quien quería desterrar. Si el nombre de dicha persona alcanzaba una determinada cifra de votantes, tenía que marcharse de Atenas antes de 10 días y permanecer en el destierro durante 10 años. El exilio no era nunca permanente y además la persona exiliada no perdía jamás sus derechos como ciudadano e incluso podía ser perdonado por una nueva votación de la asamblea. En el mundo de la política se sigue empleando el término de ostracismo cuando se aparta a algún miembro o se le hace el vacío por no ser del agrado o del interés de los demás. Obtenido de la Enciclopedia Libre Universal en Español http://enciclopedia.us.es/index.php/Ostracismo (Mejor la fuente original, dejo las "palabras griegas" que se han copiado aquí para reírme un rato)  Hoy dormiré. Las cosas en una casa que no es la mía se han solucionado. No puedo opinar, no es mi casa. Se dice que "ni en manía ni en depresión, tomes decisión", lo dice Pepa adaptando otro dicho. Cuando estamos desequilibrados, queremos decidir, queremos que nuestra vida se arregle y tomamos decisiones. Todas las decisiones, humanas, bipolares y no bipolares, no están exentas de caer en el pozo de las equivocaciones. Si un bipolar no está equilibrado, esas decisiones tienen por supuesto más puntos a acabar en fracaso. Pero somos humanos. Decidimos.Somos impacientes, somos impulsivos, a veces deciden nuestras emociones por nosotros. Son nuestras decisiones y hay que respetarlas. Hay gente que entra en razón y otra que no entra ni entrará, hay de todo en "la viña del Señor". Me quedo con el sector razonable, por supuesto. Y espero ser miembro de él. Estoy aprendiendo a ocupar mi sitio en ese sector, desde mi perspectiva y posibilidades. Hay veces que no se puede ayudar. La gente toma decisiones y pueden volverse en tu contra, si te has involucrado como amiga. Por tanto: cada mochuelo a su olivo. Por eso hoy dormiré. Sola, sí. Duermo sola. No tomo decisiones en el terreno amoroso, sigo sin tomarlas. A riesgo de que la vida pase, como el muchacho de la coleta, y luego diga aquéllo de "me arrepiento, de no haber sabido aprovechar el momento". No estoy segura de estar estable como para tomar decisiones. Y he perdido muchos años de mi vida ya en ese sentido, no va de uno. Además, ya me he acostumbrado a dormir sola, que no amargada aclaro, porque si he dormido en compañía, no he dormido, me ha dado el insomnio. Bona nit.
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