Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005.
Qué fácil resultó escribir el post de ayer, una vez la tormenta amainó. Las cosas no son así cuando estás jodido. Prometo buscar en mis diarios párrafos de cuando "llevaba meses en tratamiento y los efectos secundarios eran insoportables mientras seguía teniendo síntomas incapacitantes". Seguro que algo encuentro, algo que ilustre mi dolor. Algo así como: No puedo salir de casa, tengo fobia social o eso me han dicho. Me da miedo que la gente me mire. He engordado tanto que pienso que me miran como a un monstruo. Ya le he dicho a dos señoras que no estoy embarazada. Esta medicación me hace engordar, y además me dan ataques de hambre que no puedo evitar. No soporto estar en casa de mi madre, este espacio ya no es mío y me siento incómoda. Muchas veces me pone el plato en la mesa pero se me cierra el estómago y no puedo comerlo, no soporto ni el olor. No puedo salir, no puedo leer, me encierro en mi habitación, menos mal que hay gente en msn para no sentirme tan sola. Tengo el alma enferma, me lo está diciendo a gritos a cada minuto. Rabia, desesperación, impotencia, darse contra las paredes, llorar. Son sólo palabras, las emociones eran muy fuertes, muy desagradables, y hacían de mí un ser muy pero que muy desgraciado. La impotencia quizá era lo peor, nada podía hacer sino esperar. Mordía, sí, rechinaba los dientes, esto no me podía estar pasando a mí, y por qué no mejoraba con la medicación, y no había respuestas a mis porqués, sólo la palabra "paciencia", y "aguanta". Gracias a algunos miembros del grupo de apoyo que después de dos años y medio siguen ahí, pasé esos meses con algo alivio y esperanza. *** Once I thought I knew Bruce Springsteen, "Lonesome day" (The Rising) Le debo mucho a esta canción, demasiado, y hoy acudo a ella de nuevo. Poco a escribir, este no es el lugar para contar lo que "las cosas de la vida" te afectan, y cómo. No estoy depresiva, tengo momentos puntuales pero sé que lo son, y los combato con música y charla, y que se atenuarán, y que además la menstruación tiene que ver en ello. La música sigue siendo mi mejor terapia y es lo único que puedo compartir con los lectores del blog. Quizá mañana deje de llover, y estoy con una de mis mejores amigas que ha venido a pasar unos días. Se agradece tanto la compañía... la mejor terapia. Si te he hecho daño, el mío es doble. A primera hora de la mañana, las calles siguen mojadas por la lluvia. Los pocos transeúntes que veo desde el ventanal han bajado a comprar el periódico. Sigo en pijama y bata. No hay ninguna razón para arreglarse. Mi invitada se fue esta mañana. Estoy sola en casa, estoy a gusto en casa, y si me pongo unos pantys dejaré de estarlo. Si me visto, será "de mujer", está decidido. No espero visitas hoy. Escucho una versión especial de Blade Runner que he bajado, realmente muy buena. He puesto una lavadora. Quizá planche más tarde. Quizá encienda el televisor, porque parece mi enemigo ya. Quizá coma legumbres. Lo que es seguro es que dormiré la siesta, porque llevo desde las 8 despierta, para variar últimamente, y voy notando el cansancio. Qué bueno, despertarse con la sensación de sueño que tenía cuando trabajaba, es desconcertante. Mañana concertaré visita con el psiquiatra en Madrid, y como finalmente voy a Barcelona a pasar los peores días del año, también he concertado visita allí. Quiero acabar con la Angustia de una vez por todas, a cualquier precio. No me gusta viajar. Allí donde vaya me siento extranjera, y mi humor se resiente. Cualquier cambio en mis rutinas me perjudica, y a ojos de los demás "estoy enferma". Necesito mis cosas, las que no caben en la maleta, para estar a gusto. Aunque cuando uno viaja, gran verdad, el equipaje es él mismo, y no estará a gusto en ninguna parte si él no lo está. Quizá por eso nunca quise irme de Barcelona a pesar de tener alguna oportunidad. Quizá vine a Madrid porque aquí sí estaba a gusto conmigo misma. Dicho esto, voy a hacer mi siesta. He comprado un incienso japonés muy suave y además no provoca humo, y está aromatizando mi habitación. Otra vez Madritt (pronunciado a lo catalán) se vaciará, esta semana será rara y me temo que empezaré a oír villancicos, espero que no en bazares chinos. Hace ya tres años que pasé este puente aquí con Kidam, fue divertido y se hicieron un par de fotos que han circulado hasta la saciedad, fotos que llamaban a la carcajada, momentos estelares... que no son lágrimas en la lluvia. Si no recuerdo mal, los habitantes de Madritt quizá se fueron a la Sierra, pero esto estaba lleeeeeno de gente, claro, tres millones dentro de la ciudad y tres fuera, pues alguno viene a hacer compras navideñas. Un amigo decía que circulaba por el centro en plan "las muñecas de Famosa, se dirigen al portaaaal...". No seré yo quien baje o suba en metro Sol a según qué horas, y eso lo sé desde hace tres años, jaajaja. Sonrío pensando en ese puente, y también recuerdo que aproveché la escapada para conocer en persona a alguien muy especial. Y como aquí la única foto que cabe es la famosa con Kidam y "no toca", pues no toca foto. Buen puente y buenas vacaciones a quienes las tengan. ... cuando una está dormida. - Meter la taza llena de agua para hacer un café instantáneo en la nevera, no en el microondas. ¿Poner una cafetera? Imposible, o me dejo el filtro o me dejo el agua. - Romper un vaso que intento lavar, antes de hacerlo. - Intentar encender un cigarrillo con un rotulador fluorescente (esta ha sido de antología). - Darle al botón derecho del ratón donde no procede, y por ejemplo, bajar 300 canciones de un usuario en vez de 10. Me vuelvo a la cama. Llevo más de dos horas despierta, a las 8 mi reloj salta, pero eso es sólo teoría. A las 12 quizá sea una persona. Ni Ewan Mc Gregor en mi gran cama me impediría dormir, para eso están las camas grandes y qué buen gusto tuvo el propietario del piso, ¿lo decoraría pensando en su inquilina catalana?. A lo fashion, le pago el alquiler por banca electrónica, y le mando un sms anunciándole la transferencia. ¿Que por qué no me tomo un-otro café? Porque no quiero llamar a un ataque de pánico. En la oficina me chutaba de cafés y así iba... muy mal. Ya hablé aquí del tema, hace tiempo: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/113001-coffee-and-cigarettes.php Comprar tabaco, cebollas y plátanos puede esperar a que deje de chocar contra todas las paredes de la casa, claro está, ya he tomado las pastilas de la mañana. Así me ahorro la siesta de luego, también, quiero salir el resto del día por el centro y caminar, con la tarjeta de crédito en casa por supuesto. En serio, estoy como el de la foto. De foto, sí. Hay veces en que hay emergencias. Sustos y de los gordos. Y estás a mil kilómetros, o con un océano que salva msn. Y te conviertes en un Operador. Como los de Matrix, sí. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/080903-operador.php Personalmente, acabo hecha polvo. No sirvo para eso, me angustio demasiado, si hay empatía con la persona que está en crisis entro yo en crisis también. Y soy demasiado empática. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/081301-operador-ii.php Ahora trato más con bipolares de carne y hueso, soy parte de una "red" real y virtual que me controla, y que sabe perfectamente cuando no me encuentro bien. Suelo hacerles caso, llamar al psiquiatra es lo primero que hay que hacer si uno está desajustado. Pero hay casos más graves. A veces no tienes tiempo de "estar razonable". A veces te han de llevar a urgencias a rastras antes de hacer algo irreversible, no olvidemos, 20% de suicidios. Saltan alarmas de vez en cuando, y hay un procedimiento para ello, primero con el enfermo, y si no atiende a razones... teléfono rojo. Yo misma di teléfonos de mi familia a un par de personas. Autoprotección para mí, y en un momento dado, otros no sentirán impotencia. Eso me tranquiliza, porque sé que si yo no puedo, ellos me ayudarán. No han llamado a mis familiares en dos años y pico. Recuerdo el primero de los artículos que cito y todavía se me pone la carne de gallina, y eso que no hice yo la llamada. Me tocó un par de veces, me tocó ser operadora, y no lo olvidaré en mi vida. Familia, mi grupo de apoyo es realmente mi apoyo. Eso os descarga de vigilarme, estad tranquilos. Espero que el teléfono rojo no suene nunca, vuestra hija es responsable y después de dos ingresos, de dejar de hacer gilipolleces que pueden desestabilizarme y de un tratamiento que al parecer funciona, no tengo que dar problema alguno. Ni viviendo lejos, os aseguro que aquí me encuentro mejor, y volveré como el anuncio de los turrones, para navidad, unos días, y espero que apreciéis que me encuentro mejor. *** Mis días son, podríamos decir jugando con la palabra, bipolares, tienen dos partes que nada tienen que ver la una con la otra. Qué bonito es despertarse por la mañana. Para sentirse con la cabeza en otra parte, aunque para según qué funciona (hoy mismo, una exposición sobre un proyecto). Para no tener energías. Esto, desde las 8 hasta las 12. A esa hora ya estoy agotada de intentar lo que no puedo. Quizá duerma, si puedo hacerlo, algo parecido a una siesta. Estoy durmiendo ocho horas y necesito más, porque me parece fantástico dormir eso pero sólo puedo tomarme un café al día y ahora, con la angustia asomando, ni eso debería. A eso de las 18 horas, todo empieza a cambiar. Ya soy yo, ya tengo ganas de hacer algo que no sean tareas domésticas o mecánicas. Ya ha pasado el mal rato de la impotencia, puedo vestirme, estoy preparada para ir a la calle, y salgo. De hecho no es la mejor hora para hacerlo porque empieza a hacer frío, pero eso tonifica, estoy demasiado tiempo encerrada. Luego, a veces, las cosas suelen torcerse. Muchos días a las 21 h estoy hastiada y sólo pienso en la hora de tomar las pastillas y mañana-será-otro-día. Suelo aguantar hasta las 23 para hacerlo. No veo la TV, así que escribo y escucho música. No puedo vivir sin música. Ayer bajé una canción que me puso en guardia total. No la voy a colgar aquí aunque ganas tuve. Mala señal, y muy mal momento por cierto. Tengo momentos de todos los colores. No hay patrón. Sí hay un cambio entre la mañana y la tarde-noche. Y mañana, mañana se parece mucho a hoy, y a ayer. Y recuerdo que me dijeron que los días malos serían cada vez menos, lo jodido es que estoy en plena temporada de días malos. La navidad me pone enferma, y arrastro una suave pendiente desde que empezó el otoño. Soy estacional, qué descubrimiento: en junio empecé a subir y en octubre a bajar. Para eso están los ajustes en la pauta, la montaña rusa ya es más benévola. Ya lo dije en el post de bienvenida al blog, esto es una forma de vivir. Para mí, otros lo llevan mejor, otros peor. Quizá sean sólo estos días, o estas últimas semanas. La pauta se retocó y sigo bajo control médico. Pero ya no sonrío. Una de las cosas de las que se libran los obreros en las fábricas respecto a los oficinistas es de la gilipollez del día en formato power point (no dejes de enviármela, aunque no la abra, un día de flojera me pegaré el jartón). Pues bien, últimamente cantaba y canto mucho "Singing in the rain" (aquí, en "Minutos musicales" ) y alguien muy cercano me pidió la canción, y ésta fue introducida en su dispositivo de mp3 como rareza total visto el resto del contenido. Es joven, y trabaja duro en las afueras de Madrid. No pregunté, pero me relató que ese mismo día, él había empezado a silbarla, y que poco a poco, el resto de sus compañeros que montaban motores, también lo hicieron, silbaron y rieron. Me los imaginé con el sueño del primer turno, ataviados con su uniforme azul, esas ropas recias que llegan negras los viernes y se necesita un bote de desengrasante... "el mejor invento del mundo es la lavadora", rezaba mi abuela, que había lavado a mano durante años uniformes. Los veteranos que conocían la canción de toda la vida y el joven que de repente la recuperaba de las memorias, todos al compás de la clásica melodía. Me pareció una bella estampa, descrita muy sencillamente ("fue una pasada"), mucho más hermosa sin verla que la coreografía de Björk en aquella película que no me gustó. ’Bout twenty years ago way down in New Orleans, Oh, baby, won’t you play me . . . "Le Jazz Hot", tema de la banda sonora de la película de Blake Edwards, 1982. Ahora se representa el musical en Madrid, pero no compraré entradas. Me quedo con el buen recuerdo de esta película, y con la voz de Julie Andrews. Nota: paciencia con los enlaces, los voy actualizando a medida que reviso los posts y los veo expirados (10/03/08). Enlace alternativo: http://www.youtube.com/watch?v=vOFjauDDCIw *** Comentario al post anterior. El tema musical "Le jazz hot", de la película de Blake Edwards, 1982, magnífico. Esta es otra película que suelo ver una vez al año, más o menos, este año ya la vi porque me la traje de Barcelona. No me canso de reírme, incluso cuando anticipo los gags ya lo estoy haciendo. Como musical me encanta. Y se plantea un tema interesante: la identidad sexual. Una mujer se transforma en hombre que a la vez es mujer. Un día me dije: yo soy esa. Los extremos eran mi vida, ¿qué era yo, masculina o femenina? De adolescente vestía con ropas masculinas, y aún me cuesta vestirme "de mujer" o maquillarme. Las opiniones variaban, en un mismo mes llegué a oír que yo era una y otra (femenina, masculina) por separado, es decir, yo variaba, era en cuanto actitud las cosas a la vez, era una bipolar hasta en cuestión de identidad sexual. Por eso me identifiqué con el personaje Victoria. Ahora tengo muy claro que soy una mujer, pero con rasgos masculinos en todos los sentidos. No acepto un papel pasivo, no me conformo, no asiento a todo, creo que hay que negociar todo en una relación, aunque se ceda inevitablemente, pero si se cede, ha de ser por ambas partes. A veces no espero llamadas, tomo yo la iniciativa, soy activa en todos los aspectos. Eso desconcierta y asusta a los hombres, no sobre el papel pero luego es otra historia. Quizá debería presentarme directamente como Víctor-Victoria, tengo dos caras... Quizá por eso siempre me tiraron los tejos las lesbianas, lo malo es que yo no me enteré nunca hasta que una me "pidió turno" si rompía con mi novio. Siempre dije que en mi próxima reencarnación, sería gay, pero nunca digo de esta agua no beberé. Me gustan los hombres, pero antes que los hombres, las personas, y eso deja puertas abiertas. Esta enfermedad no tiene cura. Está en todos los manuales. Se puede remitir, se puede incluso después de años dejar de tomar tanta medicación e incluso, asintomático total, hay psiquiatras que siguen medicando y otros retiran parte o toda la medicación. Añadiría que cuando alguien me ha dicho "estoy eutímico", he sacado la lupa. Qué bien nos encontramos, cuánto más enfermos estamos. Hasta se le dan gracias a la enfermedad en estos casos, he escuchado aberraciones peores de gente que "está de puta madre" y donde está es en la puta parra, esto lo he visto con mis ojos. Da pena, un amigo se niega a ir al psiquiatra y está como yo cuando me llevaron a casa de mi madre. No hay manera de convencerle de que lo primero es la salud mental y que el dinero está para eso. Da pena. Estoy triste. Yo no puedo hacer o decir mucho, no estoy en mis mejores momentos y eso distorsiona el pensamiento anímicamente, pero sé reconocer un episodio mixto, mi especialidad, y sé cómo me sacaron de ahí, y sé que después de tanto tiempo enferma, y esto se podría escribir en otro post, he quedado "tocada", como si hubiese tenido un leve infarto cerebral. Tengo que preguntar hasta qué punto episodios tan largos afectan, hacen que las facultades disminuyan. Igual es la edad, no toda la culpa la tiene la bipolaridad. Salud mental. La que se pueda, cuando tienes una enfermedad crónica que además en un alto porcentaje se manifiesta estacionalmente, es decir, dos episodios al año. Abortados o no por cambio en la medicación. Si no llamas al psiquiatra, no pararás el episodio, y aún así el cambio que te den en la medicación puede no afectar al transcurso del mismo. Bipolar, los que suben y bajan. Si has dejado de hacerlo, te felicito, pero... no estás curado, y lo sabes. Puedes haber dejado adicciones, porque los bipos tenemos tendencia a consumir (cocaína porros alcohol etc) y a otras conductas autodestructivas y adictivas, puedes ser un ex-fumador de porros, pero, pero ex-bipo, no lo vas a ser. No a fecha 10 de diciembre de 2005. *** Esta canción, que es la alegría de todas las fiestas, habla de cómo alguien necesita ayuda, solo triste y desamparado en una nueva ciudad, y que debe pedir ayuda dejando atrás su orgullo. Claro que le mandan a una asociación benéfica católica de siglas ya muy famosas (menuda propaganda le hicieron)... "guaiemsiei", eso ya lo sabemos todos en inglés. Evidentemente, en "guaiemsiei" uno come, se asea, y hasta liga con otros, por eso uno se divierte allí y venga a bailar. Que me busquen uno hetero en Madrid. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/112702-el-everest.php Mi sexto post, 27/11/2004, y no le cambiaría ni una coma. Habla sobre la depresión, y yo hablo del Everest como Todo lo que quieres hacer y no puedes. Parece que esto va a ser cíclico, parece que voy a ser de patrón estacional, y parece que este año lo llevo muchísimo mejor. Y he de hacerlo así, no poniendo de mi parte porque no hay nada que poner, sino aprovechando los respiros que te da la cosa. Ya se sabe mejor de qué va, menos mal. *** Qué fácil es olvidar, cuando ya has pasado por ello. Hay quien no olvida, sin embargo, una gran crisis que le hizo cambiar con todos sus hábitos de vida: sin trabajo, volver a casa de sus padres… Y el recuerdo del “estuve loco y no quiero volver a estarlo”. Un cambio de vida no puede olvidarse, y más cuando eres el “loco oficial” de la familia y tu status, prestigio o como quieras llamarlo, está más que cuestionado. Olvidar es humano, si no olvidásemos nuestros sueños, no podríamos seguir viviendo, por ejemplo. Nuestro cerebro va eliminando información no relevante. Olvidamos lo mal que hemos estado, incluso nos atrevemos a decir “ánimo” a quien ha ciclado a depresión, olvidando que cuando nos decían eso teníamos ganas de degollar al bienintencionado. Pero luego, olvidas, ley de la naturaleza. Y sigo escuchando y bajando música... Es lo que realmente me anima o no deja que me hunda del todo. Ahora es raro que apague el pc, a veces sólo lo uso de reproductor, a la espera que papanoel o quien sea se anime a regalarme un discman. Uso la música para intentar controlar mis emociones, aunque de forma natural también se hace, o lo hacía al principio de los tiempos.... http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2004/112601-musicoterapia.php Decía que el silencio es la banda sonora de la depresión. Y ahora digo como la canción de Village People, no puedo vivir sin música. De qué me ha servido todo lo que he leído si mi memoria ya no es la que era (esto le pasa a mi edad a mucha gente que conozco), de qué me sirve mi pequeña biblioteca en Madrid si ahora no puedo leer. Pero puedo escuchar música, no sólo clásica, más bien favoritas de todos los tiempos, cosas de los 80, y bastante house y electrónica. Hasta me puse a bailar un día. Bajo música y bajo letras. Mi inglés tampoco es el que era hace 20 años, pero aprendí mucho inglés con las letras de las canciones. Me sabía (y retengo algo, lo demostré en un karaoke) de memoria las letras de dos discos dobles. Los Beatles sin quererlo fueron mis mejores profesores en el primer curso. He asistido a muchos conciertos, y hay pocas de las grandes bandas que me falten por ver, incluso he repetido a los Stones Springsteen Turner U2... (los que me dejo, REM Eric Clapton Dire Straits Sting Mark Knopfler Simple Minds y me sigo dejando)... Iron Maiden, AC/DC, Deep Purple, de todo, y el último Peter Gabriel (grupillos no cuentan), y el siguiente Depeche Mode. El rock en directo es una experiencia única, pero ya pasaron los 80 y ahora los conciertos son otra historia. El mejor es el Boss, sin duda, en mi modestísima opinión. Pongo aquí posts musicales porque a veces, lo he dicho bastante, una canción (y dejémosla en melodía, si la letra no la entiendo entera o me basta una frase), una melodía, se ajusta a mi estado de ánimo. Recientemente, un día malo, sólo pude comunicarme a través de canciones. Vivo sola, no tengo animales domésticos, no me gusta la compañía de la TV, es más, la odio. Mi compañía es la música. Esta letra, de Village People, va como anillo al dedo. Siempre me fue el rollo petardo, entre otros, lo reconozco, pero esta canción además es buena. La letra tiene alguna incorrección, como casi todas. El título lo dice todo, "no puedes parar la música", y habla de todo lo que hacemos con ella, por supuesto también emocionalmente. CAN’T STOP THE MUSIC Everyone yu meet, the children in the street Mi padre es enfermo crónico, es diabético. Y la edad no perdona, porque sí y porque la diabetes va dando complicaciones. Arrastrar durante más de 40 años una enfermedad crónica enseña mucho y por cierto, se compara mucho el trastorno bipolar con la diabetes, por ejemplo, para decir “tengo TB” como se dice “tengo diabetes”, y por unas rutinas y hábitos, y controles periódicos… enfermedades crónicas y muy puñeteras. El otro día me llamó, como siempre nos intercambiamos lotería, y le pregunté por su estado de salud, como siempre, y siempre me dice que qué tal me va por Madrid. Me envió manzanas de la huerta y membrillo, mmmm el paquete del pueblo. Una no se atreve a pedir aceite, oro líquido en estos momentos, y raciona el medio litro que le queda de la cosecha familiar. Pues bien, a lo que iba. Siempre fue hombre de pocas pero certeras palabras. Y me dijo algo así como: “pequeña, hay que levantarse de la cama y no pensar que uno está enfermo, olvidarse de ello y a encarar el día, hay que tirar hacia delante a pesar de todo". Lo dijo con otras palabras, porque después de tantos años en Catalunya ahora habla catalán-manchego, lo dijo con palabras de quien vive en un pueblo, sabias y sencillas. Me pilló sin un papel a mano. Una vez escribí sus tres simples consejos para ir al trabajo, y están en una libreta que se acabó en esa primera página. Mi padre es sabio. Es un olivo con muchos anillos en su tronco ya. Escribo siempre con la fuente Verdana a tamaño 12, pero los posts insisten en aumentar su tamaño o cambiar de fuente. Lo digo porque ayer arreglé alguno y hoy los duendes le han devuelto a un tamaño 14 o 16. También me hace a veces imposible controlar la separación de párrafos. Cosas de la vida. La última frase del post anterior ha quedado más grande y, mira por dónde, ha sido un acierto. Llevo ya tiempo con el cambio de Blogia ya... como los duendes no existen, la navaja de Occam apunta a que he de aprender cosillas nuevas para postear en condiciones. Porque para mí el formato es importante, como lo son las imágenes muchas veces. Hace un mes y una semana que escribí "Guerra a la depre I". El sueño sigue igual, quizá regulado. Me despierto a las 8 horas de haberme dormido, es decir, a las 8 o algo antes. Un café de verdad y un descafeinado o dos, depende. He desayunado como una reina, tostadas con mantequilla y mermelada. Hoy me he propuesto comer decentemente, otra de las jugadas de estar bajo. Ayer sólo hice dos llamadas de las cinco pendientes, gestioncillas. Si comunican al tercer intento, lo dejo, me pongo nerviosa. Paso días malos, paso días medianos, paso días que tienen momentos buenos. No tengo ideas negativas. Sé que esto pasará. Sé que si escucho música es porque dentro de lo malo, estoy bien, es mi terapia y un indicador de que no estoy demasiado mal. Ya son horas de llamar a la gente y hoy quedaré con alguien si están disponibles. De momento, quiero decir a esta hora (puedo bloquearme en cinco minutos) me veo capaz de estar “en sociedad”. Me siento cansada, por levantarme pronto y por el sedentarismo. Hoy no voy a limpiar más, estoy haciendo un trabajo en el pc y cuando lo acabe, o no, si me da el punto me meto en la ducha. Qué manera más rara de vivir. Qué mini-depresión más extraña. Pasará, noto cómo remite, hay que darle paciencia a la pauta. Y el lunes, psiki, otra vez nos veremos las caras, hija de puta, dejarás de impedirme para coger el avión (fobia a volar que empiezo a superar, pero no si estoy mal), porque por c... me largo a Barcelona la semana que viene. Más me vale estar mejor, me estresan mucho las comidas familiares y todo el rollo navideño. El otro día comenté que me hubiese encantado ver “Cuando Harry encontró a Sally” por enésima vez, en mi cinta VHS, pero ni la tengo aquí ni tengo reproductor VHS, a ver cómo se porta papanoel… ¿pueden un hombre y una mujer ser “sólo” amigos? Me ha sucedido varias veces ya: cuando entro en un grupo nuevo, acabo relacionándome, por este orden, con gays, hombres, mujeres hetero y también lesbianas. En una clase en la universidad de unas 30 personas, acabé intercambiándome apuntes y yendo a tomar algo sólo con los 3 hombres. El gay y yo nos hicimos inseparables. Hasta que encontró novio, esa es otra, cómo desaparece la gente… Amigas en Madrid. Veo a las chicas y me parecen todas las hijas de Esperanza Aguirre, “o sea”, qué estiradas y pijas. Pero aquí las mujeres que he conocido… pocas, y muy tradicionales. Hay tradición en todas partes, en Catalunya también por supuesto, pero aquí, más. Hablo de las capitales, siempre. Hablo de clase media. Hablo de lo que mi estrechez de miras me permite. Vuelvo a la película… ¿pueden un hombre y una mujer ser “sólo” amigos? Y me digo: esto ha marcado a toda la generación X. Cuántos problemas me ha dado eso. De repente yo y mi amigo, uno de los dos, confesaba sentimientos. O me plantaban un morreo a traición y yo me quedaba en la luna, esto qué es, ni me había enterado. Hace años me quedé sin un amigo, tremendo error esa relación, y yo me quedé con la depresión pre-diagnóstico peor que recuerdo desde 1993… fue el año 2000. El destino hizo que conociese a una persona con identidad sexual ambigua, no había atracción física pero sí nos pusimos mentalmente online de inmediato, y esa persona es una amiga, perdón, un amigo, incondicional. Ahí sí hay una relación entre un hombre y una mujer que, y este es mi lamento, aquí no encuentro. El destino sólo va a brindarme esa oportunidad quizá, pero le estaré infinitamente agradecida. En Madrid (digo Madrid como equivalente a mi nueva vida tras el tratamiento) he conocido hombres que, por supuesto, al segundo encuentro juraban amistad eterna (algunas cualidades tengo), y al tercero atacaban sin piedad al escote. No, no estoy para esas películas. En Madrid mis mejores amigos son gays. Eso elimina la tensión sexual de inmediato. Pero a veces, tantas veces, hace falta hablar con un heterosexual. Porque son claros, porque me gusta conversar con ellos, porque me entiendo mejor con ellos que con las chicas, y siempre ha sido así. Creo que a los hombres heterosexuales que yo considero mis amigos les cuesta aceptar que una mujer pueda ser su amiga. Quedamos, lo pasamos bien, y luego todo son largas, pero bueno, ¿no quieres volver a quedar a tomar un café si nos caemos bien? Supongo que la gente ya no quiere verse, para eso están los video-clubs y las tv por satélite. Y claro, la distancia, si no se pone distancia “pareceríamos novios”. Las películas de toda la vida y las actuales comedias románticas dan una imagen distorsionada. Resumo: allí va todo el mundo a enamorarse. Pero no, en la calle hoy día, los hombres tienen pánico de enamorarse de las mujeres. ¿Quizá por eso las alejen de sí hasta como amigas? Dicen que dos mujeres pueden ser amigas si no hay competencia posible. Mi mejor amiga (nueva) desde que estoy en Madrid cumple este requisito. Y aunque a veces mi enfermedad me pide aislamiento y tranquilidad, también es cierto que la mayor parte del tiempo mi alma necesita alimentarse y relacionarse, así que necesito conocer a más “bichas raras” que no hablen de trapos y “mi novio tal”, necesito que mis hombres-amigos sigan siéndolo, necesito que mis amigos gays me estrujen en un abrazo de oso y me pellizquen el culo ("para tu edad..." no estás mal, dicen los muy... halagador, en el fondo). Quizá no busque ni quiera pareja, quizá también a mí me aterre después de siete años, quizá sólo quiera encontrar al hombre que haya de ser mi amigo y amante, y cada uno en su casa. http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/072101-all-we-need-is-love.php y volveré a hacerlo seguramente, otro día, o quizá el post de hoy inspire esa continuación. Una chica una vez comentó aquí que le interesaba cómo amábamos, en la cama, no lo olvido. Ese post dio una respuesta parcial, por supuesto. Ya tengo nueva pauta, hasta el año que viene. Oscilo entre la depresión y la "normalidad", y hay que parar ese estado de inestabilidad. Comorbilidad con ansiedad. Fármaco alternativo para los ataques de pánico, el que más me gusta vamos, todo por dejar de depender de una benzo, que era lo que yo pretendía, dejar (el riesgo de) la dependencia, ya sé que soy una yonki y no me da la gana. Yo me tomo las benzos como caramelos, al principio cuando me las aumentaron hace un mes iba zombi pero a mi cuerpo le encantan, ahora ni las noto y tomaría más, pero estoy en el límite de la dosis. Me gusta mi nuevo psiki, es nuestra segunda cita y estoy convencida de que me lo recomendaron bien. Aunque su profesión no sea hacerme reír. Y mi deber, obedecerle. Pero sales tan neurótica, que sin darte cuenta ya estás de compras, maldita sea. Necesito tomar más pastillas, más dosis de otras que tomo (arggg), chúpate esa, con incienso de vainilla, a ver qué mariconada he comprado. Las otras compras, no las confieso, son más caras. Era plenamente consciente de que estaba metiendo la pata cuando me he metido en la tienda, que no debía hacerlo, pero después de una entrevista como la de hoy y como casi todas las que he tenido con mis psiquiatras ya como bipolar diagnosticada, hay que cometer un pecado de los gordos, y si no puede ser carnal las tiendas son lo que haya a mano. Mañana a por las recetas al ambulatorio, por rutina y comodidad (si hay una de 25 se puede evitar partir una pastilla de 200), pero ya puedo empezar con la pauta hoy mismo. Sonará "Comfortably Numb" de Pink Floyd (The Wall). Estabilidad. Estabilidad. Estabilidad. Como un mantra, cuando note la nueva combinación. Paciencia. Paciencia. Paciencia. Tranquila. Tranquila. Tranquila. Todo pasa. Todo pasa. Todo pasa. El sábado te llevarán de puerta a aeropuerto y de aeropuerto a puerta. Tengo tiempo. Tengo tiempo. Tengo tiempo. Tengo tiempo. Y tengo impotencia, y me la he de comer, porque: estabilidad, paciencia, tranquila, y todo pasa. Ya me rebajarán la medicación, todo a su tiempo. Tiempo. Tiempo. Estabilidad, primero es la estabilidad. Todo pasa. Ahora no aparece o no sé cómo hacer que aparezca mi mail en la página... he de estudiar para blogger, esto es lo último. Estaré en una nueva cuenta, carnedepsiquiatra(arroba)gmail.com Meditando... noto que he avanzado mucho estos nueve meses de “Nueva vida”, aunque a la gente pueda darle risa que le diga cosas del tipo: ahora paso la escoba y la fregona, lavo ropa a mano, mi armario está ordenado, bebo leche, compro y como pan… antes, cuando estaba muy enferma, no hacía nada, como mucho iba a trabajar y al llegar a casa “desaparecía” sin hacer nada, ni fregar los platos. Y después de eso, yo era incapaz de hacer casi nada, por eso era cuidada por mi madre, y fue cuando tuve los dos ingresos. Creo que por estas fechas fue el segundo ingreso, ahí está en el blog pero no quiero mirar atrás ahora. He de seguir avanzando. Muy poco a poco, son demasiados años sin hacer lo que ahora poco a poco va saliendo de mí, ahora que la enfermedad empieza a dejarme en paz y a ratos, este último mes sobre todo. Ahora estoy acostumbrándome a las nuevas dosis y bueno, ya se sabe lo que hay. La rutina de la comida es difícil con la angustia, “los nervios” me cierran el estómago, pero se hace lo que se puede, aunque sea comer a deshoras, pero comer. No he comprado chocolate, esta noche me puede dar el síndrome de abstinencia pero... ajo y agua. Y no porque me puedan dar tentaciones, en primer lugar nunca me gustó el cava (mis razones tengo) y no tengo ganas de beber, que es lo importante. No sé por qué siguen preguntándomelo en consulta, pero he visto casos de que “venga una cerveza” un día y se vuelve a coger el hábito, y me han dicho que eso es o puede ser un principio de crisis, el volver a beber. Quizá la depre anime a hacerlo, a mí ya no, ni siquiera bebo las sin alcohol que están en la nevera para los invitados. Quizá he tenido suerte y no he tenido ganas de recaer, ocasiones mil, pero nunca me lo planteé en un mal momento, que supongo es lo que cuenta y por eso lo preguntan. Y ahora viene lo triste. No bebo. Para eso están mis queridas benzodiacepinas, primas hermanas del alcohol me han llegado a decir, y por eso quiero dejar de tomarlas, que me pauten otra cosa para los nervios por favor que ahí ya estoy enganchada sólo con lo que debo tomar, no abuso, no tomo más. De mica en mica, mi pauta irá cambiando, y mis rutinas serán cada vez más productivas. 48 horas intensivas de banquetes desde que aterricé en Barcelona, incluído el del 26 que es una celebración catalana, es festivo también. Agotamiento psicológico pero lo conseguí. Pero por primera vez en muchos años, he aguantado el tipo, otra prueba de que -mi psiquiatra mi madre y el resto del mundo piensen lo que quieran- yo voy avanzando. Otros años me excusaba por resultarme insoportable la algarabía. Este año me he tragado las batallitas de la mili de un invitado, eso tiene mucho pero que mucho mérito. Lo peor fue la nochebuena, en una casa de no fumadores, cada dos por tres a la ventana a darme la dosis de nicotina. El resto, muy sociable o lo más que puedo llegar a ser con gente que apenas conozco y soy metida en mesa demasiado incómoda, sólo nos vemos para navidad y "uy qué bien te conservas" y cosas por el estilo es lo que se dice la gente con todo el buen deseo del mundo y también con hipocresía. Quizá por eso tampoco me dejé ver algunos años por uno de los banquetes. En Catalunya el banquete de navidad si es muy tradicional es un cocido, pero no conozco a nadie que lo haga, es decir, poner la carne del cocido de segundo plato. El que conozco yo consiste en entrantes de marisco en abundancia, embutidos de navidad sin que falte un buen jamón, una sopa -sí, esta vez de cocido- con "galets" y luego el ave. Este año pularda, que es la hembra del pollo de pagès al parecer. Creo que el tema menú ya lo abordé en otro post. El cava, no falta, ni un buen vino. Si en el resto de este país no quieren cava catalán, no problema, nos lo beberemos nosotros, y venga risas, y yo con mi copa de agua. Hace un frío de c... y encima me regalan boina y bufanda porque "en Madrid hace mucho frío", están locos, sólo recuerdan los entretiempos como cliché del tiempo en Barcelona. Tengo ganas de irme a casa, pero no he cumplido con mis obligaciones todavía. Eso sí, si me rayo mucho cojo el tren y ... "sí, sí, ya sabes como es ella", ya me la sopla. Aguanta. Paciencia. Aguanta. Todo pasa. Paciencia. Abrígate o pillarás otra gorda. Esa neblina es agua que cala, es rocío en las ventanas que se va convirtiendo en agua. No hace tiempo para acercarse a la playa, no todavía, pero donde resido, no es broma, respiro mar. Me conecto casi nada, parece que haya que demostrar a alguien que no soy una adicta al PC. Pero me dije, leches, has abandonado tu blog, una de tus actividades, eso no puede ser. La verdad es que estoy poniendo orden en mis cachivaches y papeles varios, por ejemplo, documentación que en su día me pareció relevante, y la distancia te coloca en otra posición. Has perdido apego emocional a lo que en su día guardaste. Es interesante, y llena bolsas de basura, y vacía estanterías, aunque es agotador. Pero había y hay que hacerlo. Con los apuntes no me atrevo, no todavía, ya llegará el momento. Estoy de orden en casa de mi madre. No sé cuándo volveré, así que intentaré dejarlo todo lo más despejado posible. Yo había llegado a tener más de veinte archivadores, ahora no lo sé exactamente, quizá no lleguen a quince. Las fotos también "caducan". Pongo en una caja archivadas las que van desapareciendo de los álbumes. Hay que simplificarse la vida, y a ese objetivo quería llegar, y ha hecho falta poner distancia temporal y kilométrica para empezar a poder realizar esta tarea de forma no traumática. Antes me enfrentaba a un solo papel y debía dejarlo, no podía. No es una tarea grata, es destruir pasado, y ahora sigue costando, menos pero sigue siendo un esfuerzo, pero sí lo agradeceré en un futuro y lo mejor es que llevo dos días en ello y he avanzado mucho, aunque agota psicológicamente. Es otro logro, estar preparada para eso. Son pequeños logros que desde afuera, mi propia familia, no es capaz de apreciar. Al menos, me ven con buena cara. No sé si aguantaré lo previsto. Los cambios hacen que mis rutinas se tambaleen, y me ha costado mucho llegar ahí. Fue un mal trago empezar a disolverme en el sueño en el banquete de nochebuena a las once, pero una buena señal: respeto mis horas. Sigo de resaca emocional, psicológica, y la de los efectos secundarios ya conocidos por los lectores. Estoy haciendo una especie de ejercicios mentales para no agobiarme demasiado conla agenda, con toda la gente con la que tengo que citarme después de la que ya he visto. "¿Cómo que no tienes nada que contarme?" Suele preguntarme Kidam, y me sonsaca, y ciertamente, me ocurren cosas, aunque no me lo parezca. Pues al resto igual, y hacía casi medio año que no venía por aquí, y venga conversaciones agradabilísimas, entrañables, pero que luego me acaban pasando factura en forma de fatiga mental. Demasiada información, me saturo rápidamente porque estoy fuera de lugar (sí, esto ya no es mi casa, estoy de viaje, gran descubrimiento) y supongo que debe ser la resaca psicológica de los tres banquetes familiares, porque hacía muchos años que no asistía todos, al menos me excusaba de uno de ellos y este año he resistido. Las pastillas se ceban, noto que se aprovechan de mi, llamémosla, debilidad, ahora mismo todavía sigo bajo sus efectos, menos mal que no duele, sólo estoy agilipollada y no escribo bien ni este post. Hago lo de siempre, esperar al buen momento. La gente también sabe de qué pie cojeo, del tostadónpastillerodelasmañanas, y lo entiende y si no, lo tolera, qué remedio. Además, la mayoría trabajan, así que quedamos por las tardes, en algún interior porque hay ola de frío. Tengo la contradicción dolorosa de querer ver a todos mis amigos y por otra parte esperar con rabia al momento de coger ese avión en una cuenta atrás que también hice en Madrid para venir. Aunque me haga mucha gracia decir "merci" y "adeu" en los comercios. Volveré con nuevas catalanadas, aquí se aprenden rápido aunque hables castellano jajaja. Estoy muy cabreada con la ley antitabaco, pero que mucho. Volar siempre me ha provocado ansiedad, pero por el tema del tabaco he dejado de ir en mis queridos trenes. Tener que empastillarse de forma extra para aguantar la ansiedad de dos horas o más sin fumar (una hora para embarcar ya me mata de la tensión) es un crimen cuando la dosis diaria son más de dos paquetes. Me refiero a las zonas de fumadores de los aeropuertos que habrán desaparecido a mi vuelta. Me imagino que los lavabos estarán llenos de drogatas nicotineros como yo.. Ya me veo ahorrando para las futuras multas. Aún recuerdo hace mucho ya cuando la ansiedad que me provocaba que mis pies dejasen de tocar el suelo (ahora disfruto más con los despegues, antes tenía mucho miedo) se calmaba con un cigarrillo cuando se encendía la señal, y fumaba más de uno durante un trayecto doméstico. Ni siquiera se han molestado en retirar el piloto del "no fumar" del interior de los aviones y de eso hace años ya... El próximo decreto gubernamental "por el bien de los ciudadanos" no quiero ni imaginarlo, porque me vienen ideas muy pero que muy perversas. Simplificando, diría que en este país se folla muy poco y muy mal. Uy, qué he dicho, no leáis la última línea, la empanada mental juega malas pasadas. Comamos un poco de turrón... las almendras tienen cierto efecto antidepresivo, dicen. Ah, por cierto, la depresión "a ratos" debió quedarse en Madrid, mi ánimo es bueno, con bachecillos, como los de todo el mundo. Oído descafeinado... 2006. Tengo ilusiones para este año, la primera, ver el tradicional concierto desde Viena. La segunda, que el psiquiatra vuelva a decirme "ven en tres meses más o menos" La tercera, volver a casa y encauzar el año con actividades, amistades... Creo que después de casi toda una vida, empiezo a tener optimismo. Eso también me ilusiona. 2006... *** |