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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005.
Resumen
 Kurt Cobain, un personaje de los 90. Se suicidó el 8 de abril de 1994 de un tiro en la sien. Uno de los que componen el 20% de bipolares que mueren así.
Tenía mi edad. Y como yo, trastorno bipolar. Sólo que yo no lo sabía entonces. Y su muerte me impactó. Habían pasado de gira no hacía mucho, pero no pude ir al concierto. Estaba deprimida.
Desde su muerte, se ha convertido en el Jim Morrison de nuestra generación.
Recuerdo el vídeo de la canción que rompió los "40 principales", "Smells like teen spirit". Es muy difícil que una canción como esa llegue a número 1 en esa lista de ñoñerías.
Otra canción, "Litio". Seguramente tomaría ese medicamento, en USA es el primero que te dan cuando te diagnostican trastorno bipolar. No pongo esta canción en la sección "Minutos musicales" porque he encontrado la traducción y me parece mejor así. Te amo-te asesino, dos extremos, bipolaridad.
Poco sabemos de Kurt, en realidad. Tiene una biografía no oficial, y unos diarios que sí son suyos pero se publicaron sin su autorización. Su viuda, Courtney Love, cantante y actriz, los hizo editar. En su día Kurt perdió una de sus libretas y dijo "me estáis violando" (si leéis mi diario). Compré esos diarios a sabiendas de que "le estaba violando", y por esa razón me da reparo cada vez que abro el libro. Dudo mucho que haya algo que pueda interesar desde el punto de vista bipolar, pero es una de mis bandas favoritas y él como persona me gusta, así que estoy leyendo los primeros tiempos de Nirvana, cuando todavía no se llamaban así.
Ahora dicen que se va a rodar una película sobre él. Mientras no pongan al Di Caprio... porque Kurt era un tío guapo. He encontrado fotos donde se le ve muy atractivo, pero he seleccionado esta.
Creo que tengo una entrevista grabada. Intentaré rescatarla de entre mis cintas y transcribirla. Era un personaje desadaptado, pesimista, depresivo. Todo le parecía una mierda, eso recuerdo de esa cinta. No se identificaba en absoluto con su sociedad. Viviendo en yankilandia, no es de extrañar.
Más, cuando tenga el material.
Lithium (Traducción) estoy tan feliz por que hoy encontre a mis amigos ellos estan en mi cabeza soy tan feo pero esta bien por que tambien lo eres tu...hemos roto nuestros espejos todos los dias es como domingo en la mañana para todo lo que me importa enciendo mis velas es un milagro por que he encontrado a Dios yeah!!X 11 estoy tan solo pero esta bien he afeitado mi cara y no estoy triste y quiza me han de culpar por lo que he escuchado pero no estoy seguro... estoy tan emocionado no puedo esperar por conocerte alli...pero no importa estoy tan excitado pero esta bien mi intencion es buena yeah X 11 coro: me gusta no debo llorar te extraño no debo llorar te amo no debo llorar te asesine no debo llorar... estoy tan contento por que hoy encontre a mis amigos ellos estan en mi cabeza soy tan feo pero esta bien por que tambien lo eres tu, hemos roto nuestros espejos todos los dias es como domingo en la mañana para todo lo que me importa enciendo mis velas es un milagro por que he encontrado a Dios yeah!! (X 11) (coro) ***  La empatía es un estado mental. Según la RAE: 1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. Un estado de aproximación a una mente ajena tal que hace real la expresión "meterse en la piel del otro". Recordemos que los bipolares somos enfermos "de las emociones". Soy muy empática. No con todo el mundo. Hace falta lo que hoy en día llamamos "feeling". Estamos hablando de una conexión mental, mis emociones reciben las emociones del otro y las hacen suyas. Tiene su parte buena, por supuesto: te identificas y por tanto conoces más a esa persona emocionalmente. Y la parte negativa: que puedes acabar jodido tú en tus emociones. Hace tiempo, un amigo me contaba la agonía de su madre, un cáncer con final asegurado pero con meses de tratamiento. Recuerdo que acababa muy "tocada" cada vez que hablaba con él. Este amigo y yo teníamos buena "conexión", y él transmitía muy bien sus emociones, tanto, que las volcaba en mí sin que yo pudiese hacer nada. Él no era consciente de que yo sufría, y lo hacía. Pasó lo inevitable y en sucesivos encuentros mis emociones recibieron mucha positividad, como es normal con esta persona. No me pasa con todo el mundo. Menos mal, mis emociones serían "alquiladas" permanentemente. La empatía es un poder con doble filo. Intento que no me perjudique, pero lo que gano en humanidad, comprendiendo el fondo de una persona, supera con creces esos momentos de sufrimiento.  Uno de los puntos de encuentro de la ABC (Associació de Bipolars de Catalunya) es un bar en el centro de Barcelona. Cada jueves, a eso de las 19 h, nos damos cita. "Nos"... los que vamos. Hay quien no falla, hay quien viene por primera vez, hay mujeres jóvenes, mayores, chicos, hombres que pasan de la cincuentena. Hay de todo. Los familiares son bienvenidos, pero ellos tienen otro punto de encuentro en el mismo lugar, los martes. Hoy me pasaré por allí seguramente. La última vez conocí a un chico con el que había hablado mucho por msn, fue grato quedar por sorpresa. "Quedar"... porque van todos. Tampoco es un congreso. Muchos socios no viven en Barcelona ciudad y entiendo que es un palo "bajar" (no sé si fuera de Catalunya se dice así a acercarse a la capital desde un punto lejano). Me gusta mucho conocer gente. Y si la gente tiene algo que compartir conmigo de entrada, es hielo roto desde el momento en que me siento a su lado. Además, la gracia -y te animan a ello-es ir cambiando de mesa, charlar con otros, que nadie se quede estancado. Es tertulia, es contarse batallitas, y es coña. Hay buen ambiente, y los recién llegados son incluídos en el grupo rápidamente. Creo que es una iniciativa buenísima, porque a veces podemos sentirnos tan solos... que es bueno recordar que no llevas la cruz "tan" en solitario. **** Imagen: interior diseñado por Charles Rennie Mackintosh (1868-1928), arquitecto y diseñador escocés, uno de mis favoritos. El bar no es tan bonito, claro, jaja.  Cuando uno se encuentra mal anímicamente, y alguien se ofrece, aunque sólo sea para charlar, uno dice “hoy no soy buena compañía”, y cuelga el teléfono, y no hay alternativa porque te han levantado un muro. Y sabes que la otra persona está pasando un infierno mental (lo del infierno no es retórica), y que te aparta de sí porque no quiere arrastrarte a él, no quiere contagiarte, que tu empatía –de la que hablaba ayer- se vea afectada. En el caso de familiares, lo entiendo y hasta lo comparto. Ya te ven mal, porque puedes tener la cara desencajada; si les cuentas lo que se te pasa por la cabeza de forma inconexa y muy dolorosa, les vas a poner peor o no van a entender nada. O esa es mi opinión. Porque no han pasado por ello. Yo les digo "hoy no puedo hablar" y no quiero que sepan más. Pero no ocurre así en el caso de un amigo. Un amigo es una figura muy especial en tu vida. Es alguien con quien sueles compartir los buenos momentos, pero es en los malos precisamente donde un amigo demuestra con su hacer el afecto que por ti siente, y la preocupación se diluye si puede hacer algo por ti, aunque sea escuchar música juntos, o pasear en silencio. Tú le dirás abiertamente, porque hay confianza, tus límites, por ejemplo “mira, hoy no puedo hablar”, y él lo entenderá. Y lo aceptará, porque te acepta a ti, estés como estés. De acuerdo que esta última afirmación es aplicable a la familia. Pero los lazos son muy diferentes, a un amigo le cuentas todo y a tu familia quizá no. Y cuando uno está jodido, necesita de alguien que le conozca un poco “de verdad”, esa es mi impresión. Si el amigo en cuestión tiene en su haber experiencia en situaciones similares o idénticas, por ejemplo de bipolar a bipolar, de ese amigo no deberías apartarte y construirle un muro. Ese amigo ha pasado por lo mismo que tú, y te tiende la mano porque sabe qué puede ayudarte en un momento dado y qué no. Y sabe que aunque tú le digas “prefiero estar solo”, una mano que te coge, un oído que escucha, es precisamente lo que necesitas para respirar, no me atreveré a decir salir –palabras mayores: terapia, etc-, del infierno. La soledad no es buena amiga de los estados anímicos negativos. Por mi experiencia, una compañía de una buena amistad que te proporcione positividad es altamente terapéutica. No hablo de parejas, porque ahora no tengo. Las parejas… pueden ser comprensivas y mimar mucho al que está jodido, o aprovechar el momento para tirarle más basura y ponerle peor. Hay de todo, y todo ser humano tiene un nivel donde dice “basta”. “No soy buena compañía” es algo que hemos dicho todos. Pues bien, si alguien se ofrece, alguien que no te va a rayar, que sabe que necesitas tranquilidad, o si no estás deprimido incluso todo lo contrario, alguna actividad lúdica puede sentarte bien. Aunque no estés muy animado al principio, puedes por ejemplo salir del cine encantado, porque has seguido dándole vueltas al coco pero a media película se te ha ido pasando la cosa, y el alivio, si no “restauración”, ya es mucho. Y has estado rodeado de gente, que también es importante. O bailar, moverse, incluso dar brincos y gritar el coro de alguna canción... eso también es terapeútico. Ese es otro tema. Cuando “no somos buena compañía” normalmente estamos deprimidos, y no salimos de casa. Error, y yo la primera en caer en él, hay que decirle que sí a la persona que nos brinda ayuda, porque es un brazo el que te está ofreciendo, y lo que deberíamos hacer es cogérselo y dar el paseo del brazo cogidos, como la gente mayor, ¿y qué? Quien está jodido, también necesita del contacto físico y humano. En estos momentos, tengo a una amiga y a un amigo que "no son buena compañía". Con tanto muro, al final siento tanta impotencia que preferiría sumergirme empáticamente en sus infiernos. Porque son mis amigos, les quiero, y quiero verles, y ayudarles en lo que esté en mi mano, aunque ellos digan que no necesitan ayuda. Todos hemos pasado por ahí, yo la primera, y sí he necesitado ayuda, lo triste es que a veces no he tenido quien me ofreciese su mano. Por eso sé que la soledad no es buena, aunque cueste abrirse cuando uno es "mala compañía". *** "Encerrado", dibujo de Martina Lasry Empecé el blog el pasado 22 de noviembre, y cuando lo lancé me encontraba en un episodio de hipomanía leve. Las ideas fluían sin cesar, mis escritos de ese mes y pico que duró la hipo son largos y estoy particularmente satisfecha de algunos. La hipomanía pasó y me metí de nuevo -pensaba, ilusa, que no volvería- en un episodio mixto que hizo necesario un ingreso voluntario para evitar mi suicidio. Que quiero vivir, eso lo sabe todo el mundo. Que si me mato no soy yo Carne sino la enfermedad, el cerebro descompensado, la serotonina dando órdenes “mátate” sin cesar, es una realidad. Que mientras tenga una sola neurona luchando, no va a producirse. Ahora me encuentro bien. Anímicamente. Quizá esté estabilizada, pero esto no será oficial hasta que mi psiquiatra lo certifique. Pero no voy a esperar a un diagnóstico para empezar a hacer cosas que tengo o tenía pendientes y a hacer de mi vida algo digno para mí misma, después de tanto tiempo. En primer lugar, hay que olvidar que se tiene la enfermedad. Ello no te libra de días malos o de episodios, pero de alguna manera te sientes normal o que has vuelto o puedes volver a hacer vida normal. Olvidar no significa no seguir con el tratamiento o las rutinas. Me tomo las pastillas religiosamente, porque sé que gracias a ellas por fin puedo decir algo parecido a “me encuentro bien”. Y a unos hábitos que todavía he de afianzar, es un camino que me está costando porque le ha dado un giro total a mi vida. Tengo señales de esta mejoría. Ayer estaba bien anímicamente, ni arriba ni abajo, como estos últimos días, y algo triste entró en mi vida. Me alteró, me entristeció, y estuve todo el día preocupada. Pero no deprimida, lo que constituye un hecho muy importante: hice vida normal y quedé con los amigos; me encantó una tertulia casera hasta las seis de la madrugada. Hoy tengo la resaca del haber trasnochado, que ahora es un lujo para mí. Pero tengo las cosas más claras hace días, lo que voy a contar. Desde que he mejorado, y la escapada a Madrid tuvo mucho que ver en ello –ir sola por la calle, coger el metro…- he estado dándole vueltas a mucho, desde el plano de la realidad. Esto es importante, porque cuando uno está en episodio no puede valorar la realidad -deformada en negro en caso de depresión y en rosa en hipomanía, dicho rápido y mal- y no es bueno que se tome decisiones en esos momentos. Llevo año y pico fuera de casa, donde Madre, en una especie de ingreso domiciliario donde he sido recogida de mi propia casa -que tuve que abandonar- con una pala hecha cisco, me ha cuidado hasta este momento. Antes, sola, incluso trabajando, las pasé canutas, hasta que exploté en el 2002 y la cosa fue in crescendo hasta el 2003. Si miro hacia atrás, el 2000 fue el inicio de una serie de episodios. Puedo ir más allá, pero fijo esta fecha como el principio del no encontrarme bien, por simplificar. No sé si he remitido, lo que sé es que ahora siento que piso la realidad. Noto que corre poca sangre por mis venas, en el sentido de que mis emociones no son lo intensas que eran, se producen cuando hay un detonante concreto, y los síntomas parecen estar bajo control. Y voy a aprovechar esta situación. Ahora me conviene dejar mi enfermedad de lado y dedicarme a lo que quiero. Y eso significa llenar mi tiempo de actividades que antes no podía hacer. Como leer y estudiar, porque mi capacidad de concentración estaba mermada y últimamente me sorprendo acudiendo a algún libro de no fácil lectura. Tengo muchos proyectos a realizar. Los que en su día no pude y siguen agradándome, los que con el tiempo se han añadido como deseables o simplemente como sueños. Voy a por mis sueños. Ahora tengo los medios y la salud. Paulo Coelho diría que el universo conspira para que lo consiga. Y he de aprovechar el momento, he de vivir esta época, porque quizá no dure para siempre, porque la enfermedad es la espada de Damocles, porque el péndulo puede ponerse en marcha en cualquier momento. De ahí que quiera vivir este presente que se me abre. Por eso no quiero “pensar en bipolar”. No ahora. He escrito mucho sobre la enfermedad. Si mis amigos y mi familia han podido conocer algo sobre ella y sobre mí, firmo. El blog ha funcionado. También he conocido gente muy maja que se ha pasado por aquí. Valor añadido, porque no me lo esperaba, y ha sido enriquecedor. Pero... ... es hora de descansar. De blog. Es hora de vivir. Tendré el correo abierto, pues no voy a cerrarme a la gente que ha leído o leerá esta página. Quizá algún día postee, si algo me lleva a ello o alguien me sugiere algún tema de interés, por lo que tampoco me cerraré a hablar de bipolaridad. Pero no voy a hacerlo cada día. No ahora. Me voy a dar un descanso de un par de meses que necesito casi en exclusiva para mi vida privada. He tomado algunas decisiones, ahora que puedo, y he de ejecutarlas, ahora que es el momento. Nunca es el momento, siempre hay contras, pero si los pros están de tu lado, hay que hacerlo. O dejar pasar la vida, no tocarla, no correr riesgos. Yo necesito de ese cambio y por ello asumo ese riesgo, y por eso he llamado a lo que me ha de suceder "el Salto". Porque toda nueva etapa en la vida trae algo de miedo, de incertidumbre, y ayer Kidam me dijo que eso incluso es bueno, y necesario. Lo que me afirma en que estoy pisando tierra firme, pese a la incógnita. Mi diario personal es ahora la “víctima” donde irán a parar estos proyectos y cambios que me traiga el Salto, y como dije un día, si algo me sucediese, tengo un albacea con el password. Me han dicho que mi vida es un melodrama, bien, es la mía, y a ello voy, que no decaiga la cosa, porque decayó contra mi voluntad. La vida de un bipolar no difiere demasiado de las vidas de los que no tienen la enfermedad. Ese ha sido uno de los objetivos de este diario. Sí, tomo pastillas, sigo tratamiento, visito a psiquiatra y terapeuta, pero eso no es el 100% de mi vida, es mantenimiento y seguimiento de un problema de salud. Cuando he tenido muchos síntomas, sí se ha interferido en mi vida y muy seriamente, pero reitero que ahora estoy libre de ellos o de los más molestos e incapacitantes. Y los efectos secundarios, de los que también he hablado, a veces me impiden. Salvando este tema, voy al cine, de paseo, de copas (sin alcohol), etc. Seguiré escribiendo, pues es una de mis aficiones, pero el blog tampoco es el espacio donde ha de publicarse lo que produzca ahora. Esto no es una despedida, es otra etapa. Volveré a escribir en este espacio, pero no cada día. Este mes quizá sí pueda, y el siguiente... no sé. Unos dos meses de descanso, este de forma paulatina. Seguiré leyendo los otros blogs cuando pueda, pues parte de los cambios que voy a experimentar el mes que viene pasan por no poseer conexión a Internet. Seguimos en contacto :) Carne de Psiquiatra *** Fotograma de "Blade Runner", la Tyrell Co. con ese sol...  You say yes, I say no You say stop and I say go go go, oh no You say goodbye and I say hello Hello hello I don’t know why you say goodbye, I say hello Hello hello I don’t know why you say goodbye, I say hello http://www.goear.com/listen/301b391/Hello-goodbye-Beatles
*** No sé por qué tú dices adiós, yo digo hola...
Beatles, "Hello, goodbye" Magical Mystery Tour 1967  Inauguro sección de Cartas.
Cartas a los lectores que accedan a que publique un texto que he escrito para ellos, por ejemplo, respetando su anonimato.
Y cartas a mí misma, que no es ninguna locura, puesto que todos pensamos en silencio, en voz alta, y yo y cualquiera que tenga un diario, además por escrito.
Y de vez en cuando compartiré algún escrito en el blog. Como carta, no como diario. Mi diario, como he dicho varias veces, es privado, no lo comparto con nadie, y sólo se abre con password.
Espero que funcione la sección. Es experimental.
Eso requiere de vuestra participación: carnedepsiquiatra(arroba)gmail.com
Y reitero, no publicaré vuestras cartas ni vuestros nombres, sino mi respuesta a las mismas, sin referencias concretas y con vuestro permiso.
Carne de Psiquiatra :))) . . . Editado: la cuenta de correo de hotmail, al igual que msn, está en desuso. ***  Querida Carne de Psiquiatra, Dijiste que descansarías, y lo has hecho. En un sentido: no has recordado que tienes una enfermedad las 24 horas del día, lo que haces en tus circunstancias actuales, porque vives donde has estado muy enferma y te ha costado recuperarte cerca de dos años. Estas paredes han quedado demasiado asociadas a esos malos tiempos. Las circunstancias están empezando a cambiar, porque intuyes que estás bien, que has logrado el equilibrio o que oscilas en valores tan bajos que apenas te causa molestia la enfermedad. Dijiste que tenías proyectos, que querías cambiar de vida, empezar de 0 y darte una oportunidad a ti misma. Porque te la mereces. Porque la vida sigue, y la tuya ha de dar muchas vueltas todavía. Sólo vas a vivir una vez, eres única e irrepetible, y quieres dejar y que te dejen huella. No quieres morir sin haber hecho bastantes cosas, y ahora quieres hacerlas, pero por favor, no de golpe, sabes que no lo soportarías ni física ni mentalmente. Estás cansada, porque tu cuerpo físico, después de las depresiones que implican sedentarismo forzado, está muy castigado y no tiene el vigor de antaño. Estás cansada porque desde que te diste el “Descanso bipolar” te has lanzado a la calle, que es donde está la Vida, y has empezado a vivir intensamente, y esta semana has tenido mil experiencias nuevas. Que te han reforzado en que has tomado un camino correcto. Cansada, pero satisfecha, y mucho. Reconócelo. Poco a poco, empezarás a tener más fuerzas, en cuanto tu cuerpo se acostumbre a que le des la caña que puede ofrecer, la energía de antaño, o algo menos, en todo caso, más que ahora y que hace un año, por ejemplo. Poco a poco, conseguirás afianzar unas rutinas en tu vida que van a hacer más lejana la posibilidad de una recaída. Paso a paso, porque empiezas de 0. Pero ya tienes ideas, ilusiones, cosas que quieres hacer, y ese es tu motor. Te escribes a ti misma para no olvidar. Lo que has pasado, lo que externamente se manifestó en una caída de cabello fuera de lo común, por ejemplo. Y mil cosas más que ambas sabemos, y tú sabes que no queremos volver allí, a no ser que el péndulo nos lleve por la fuerza. Estás siguiendo un tratamiento capilar y ya vuelves a tener una melena, y esta vez no vas a desmelenarte ni bebiendo alcohol ni tomando café, por ejemplo. Porque eso significaría volver al pozo de cabeza. Tienes unas pautas a cumplir, una rutina de vida, hazlo, hazlo de una vez, ahora no puede haber excusa, porque es parte de lo que ahora quieres hacer, no es una obligación con nadie, es contigo misma y así me lo has hecho saber. Ya sé que no te interesan muchas cosas que hacías, como ir a una discoteca. Quizá lo hagas una vez al año, pero no voy a ser yo quien te lo proponga, al menos de momento, porque uno de tus lemas es no decir de esta agua no beberé. Ahora que sabes lo que no te interesa, Carne de Psiquiatra, sé que estás haciendo una lista con las cosas que sí te van a motivar. En tu nueva vida. Ya has decidido dónde y cómo está el punto 0. Esa era la decisión más importante. Desde 0, hay que gatear, luego andar. No lo olvides. Te quiere (antes no te quería, lo siento, la autoestima es así) Carne  Al abrir el buzón después de unos días, y ver los comentarios y los correos, ha resultado que al final tengo el día o el punto de escribir sobre bipolaridad, así que igual cuelgo cuatro posts hoy mismo... o estoy todo el fin de semana escribiendo historias bipolares reales. Se lo dejo a mi cerebro caprichoso. Luego bajaré a dar una vuelta, al mar quizá si no hace demasiado frío. Me han dicho que tenía "mono" de blog. Pues a medias. Porque me reafirmo en la actitud de no "ir por la vida de bipolar". Pero quiera o no, lo llevo encima, y hay días especialmente sensibles, por ejemplo, después de un insomnio.  En un café que conoce A., pido un descafeinado de máquina americano, y él un cortado.
Él, llamémosle A., tiene también bipolar, pero pasó lo peor –un episodio maníaco, como yo- y ahora ya puede tomar café de verdad. En su día, le prohibieron hasta el chocolate.
A. trabaja en una empresa muy conocida, y sus jefes y compañeros saben qué tiene. Y sigue trabajando, no le han echado. Qué raro, enfermedad mental equivale a expulsión de la sociedad de los “sanos”, porque enfermedad mental significa despectivamente “locura” y nadie quiere a un loco en su empresa, ¿verdad?
Porque entre otras cosas, es desafortunado llamar “enfermedad mental” a una enfermedad tan biológica como cualquier otra. Hay enfermedades que también descompensan psicológicamente y creo que nadie discrimina, porque no es “mental”, incluso puedes ser objeto de trato especial, fruto de la compasión.
A mí me echaron (no me renovaron, que es lo mismo) en una empresa por tener depresión, porque el diagnóstico fue público. Qué coño depresión, estaba completamente subida, en mi especialidad, episodio mixto. Trabajaba y mucho, pero también “pinchaba”, porque me daban ataques de pánico en la misma oficina. Creo que tuve una baja, y la firmó mi psiquiatra, el que tenía entonces. La pena es que ni yo sabía que tenía bipolar, y mi psiquiatra menos, por lo que la medicación no me ayudó y perdí el trabajo. No me gustaba demasiado lo que hacía, así que quizá me hicieron un favor, pero estuve de baja y/o en el paro muchos meses, y eso no es bueno, porque pierdes una rutina muy importante: levantarte por la mañana para ir a trabajar, trabajar, volver a casa, y hacerte la comida. En su día lo llevé bien, pero después del último trabajo, ya nada pudo hacerse para que recuperase las rutinas. Nada hasta ahora, y ahora quiere decir hace unos meses, porque esto es muy lento, porque el episodio de Manía acabó de destartalarme y sumirme en el caos, no sólo el horario.
Le digo a A. que ha sido muy valiente al decirlo en su empresa. Hay gente abierta de mente, sí, que entiende que es un problema de las emociones, que se descompensan. Y que te tratan meses y ven por sus propios ojos que no muerdes. “Y no pasa nada”. Y yo no lo tengo tan claro, pero a A. las cosas le van bien.
Pero en el trabajo, decir que tienes bipolar es jugártela, y mucho. Y da gusto ver cómo A. cuenta en qué consiste la enfermedad. Sencilla y tranquilamente. Si yo fuese su jefa, tampoco le echaría. Porque es un buen trabajador, como todos los bipolares que conozco. No trabajo con ellos, pero hablo con ellos a menudo, en persona o por msn, y te cuentan la carga de trabajo que tienen, y es considerable. Diría que raya el nivel de estrés que un bipolar puede tolerar sin que el Péndulo le pegue una leche.
Pero no olvidemos que en la actualidad, y desde hace tiempo, A. está eutímico. La enfermedad sigue ahí, pero dormida. Y hace vida normal.
Normal no es la palabra. Cuando me contó su rutina diaria, me pareció que estaba con el mismísimo Superman. Se levanta tempranísimo y no para (transportes, trabajo, familia, deporte) hasta que dice “he de dormir al menos 7 horas”.
Sufrió un revés personal muy grande, cuando tuvo el episodio. Su mujer dijo “basta” y las cosas acabaron, al parecer, unilateralmente. Y se sufre en las separaciones, se sufre normal, y se sufre bipolar. Sufrimiento, al fin y al cabo. A. lo lleva bien, teniendo en cuenta que tiene dos hijos, a los que por supuesto, adora.
A. es una bellísima persona, llena de virtudes. Nobleza para empezar, y constancia, perseverancia, sentido del deber. Eso no tiene precio. Ello le ha llevado a la remisión.
No estamos hablando de un mojigato. A. es un hombre joven que también sale los fines de semana con amigos, a bailar, a lo que sea. Con moderación, sin esperar al amanecer. Quizá se tome una cerveza, no más.
Me contó el proceso de psicoeducación que sigue. Los hábitos de vida sana y ordenada que al principio (yo estoy en ese principio) cuestan, cuesta empezar algo como subir al Everest, porque la inseguridad y la falta de costumbre y el tener que hacerlo solo (nada de rollo: venga, nos apuntamos al gimnasio y así tiramos uno del otro, tan común) da más que reparo, al principio.
Porque tienes que hacerlo solo. No vale el truco “vamos juntos”. Porque a ti te ha de durar toda la vida y a la otra persona no, o no tiene por qué.
Después de un principio, si hay constancia, si no se tira la toalla, por más ganas que se tenga de hacerlo, viene la consolidación.
Enhorabuena, ya tienes un hábito que te acerca a la eutimia, a la línea plana, ni arriba ni abajo.
A. tiene un lema, o una frase que me dice mucho, y es: “poco a poco”. Una cosa tras otra, no mezclemos, no nos agobiemos, no nos exijamos demasiado. Así es como debe ser. Y reconozco que me exijo demasiado y que a veces no me salen las cosas bien por este motivo.
Desde que le conozco, pienso a menudo en él, cuando las asociaciones de ideas me llevan a elaborar planes complejos. “Poco a poco”, y voy desmenuzándolos en pequeños componentes. Antes podía hacerlos, muchas cosas a la vez, ahora tiene que ser con un ritmo que permita consolidar. Que no sea brusco, para no descompensarte emocionalmente, porque tu objetivo es seguir o conseguir estar compensado. Consolidar un hábito o rutina antes de ir a por otro, en suma.
A. me cae muy bien. Espero tomar más cafés con él, se hable o no de la enfermedad. No importa de lo que se hable, se habló de casi todo lo que he contado en este post -de ahí que sea algo caótico- y más.
La cuestión es que dos bipolares están sentados en un café tranquilamente, rodeados de gente, y a veces se ponen serios y a veces ríen, como el resto. Emocionalmente, como el resto.
Poco a poco...
***  Esta lectora me ha autorizado a publicar su carta, respetando su anonimato. Me conmovió mucho leerla, y fui yo la que se sintió agradecida infinitamente. * * * Hola. saltando de blog en blog he llegué al tuyo hace unos meses. Al principio me llamó la atencion porque yo tenia una prima bipolar que se suicidó cuando yo tenia 8 años y nunca pude entender porque lo hizo, a mi me dijeron que tuvo un accidente, que se cayó en la ducha y se dio un golpe en la cabeza, y no fue hasta 5 años después cuando me enteré de que se quitó la vida con una sobredosis de valium. Enterarme de aquello desató la que seria la primera de una larga lista de depresiones. Mi prima y yo estabamos muy unidas, para ella yo era la hermana pequeña que siempre quiso tener y ella para mi era la hermana accesible que sustituia a la hermana reinadehielo que si tenia. Tu blog me ha ayudado a entender una enfermedad que en mi familia es como un tabú, no se habla de psiquiatras, psicólogos, depresiones ni suicidios, y cuando se habla de [ella] se refieren a su muerte como "el accidente". Ahora entiendo mejor porque a veces [ella]llegaba a recogerme al colegio cargada de regalos para mi y otra veces no queria ni verme. La muerte de [ella] para mi fue algo muy duro y que no llegué a superar, pero que gracias a tu blog ya no duele tanto. Como ya he dicho antes en mi familia las enfermedades mentales son un tema prohibido, y probablemente por eso yo nunca he sido tratada de lo que el psicólogo del colegio calificó de personalidad depresiva. Mis depresiones aparecen cuando menos te lo esperas, desencadenadas, a veces por cosas serias y otras simplemente por que si. Solo he tenido una depresión que llegara a preocupar a mi familia pero a la que no se hizo caso porque la desencadenó la muerte de mi novio, y todos la consideraban normal. Las demás depresiones no han sido tan importantes como esa, la idea del suicidio no se me ha presentado como la mejor solución, pero si han conseguido mantenerme encerrada en casa durante semanas y hacerme llorar por cualquier cosa. Mi madre dice que es la adolescencia y que no me pasa nada. Hace dos meses empecé la terapia con la psicóloga, y lo que me animó a pasar de mi familia y hacer algo fue tu blog. Antes de empezar con la terapia llevaba un tiempo bastante mejor, en lugar de deprimida estaba apática, pero sabia que si no hacia algo la depresión volveria cualquier dia. Ahora empiezo a sentirme mejor y aunque sigo viendo la vida en gris, consigo dormir por las noches, levantarme por las mañanas y empiezo a ver que tal vez no todo vaya a ser tristeza y que algun dia (espero que no muy lejano) conseguiré ver las cosas con un poco mas de color. Asi que muchas gracias por este blog que, aunque involuntariamente, ha cambiado mi vida. Te deseo todo lo mejor, y que disfrutes de tus vacaciones de blog, cuando vuelvas seguiré leyéndote, y aunque no se que tal me ira la terapia a largo plazo, almenos ya puedo agradecerte que el sábado salí de marcha con mis amigas y por primera vez en años me divertí. Muchas gracias. [Lectora]  Hacerme cartas a mí misma no es algo nuevo. Muchas veces en mi diario me hablo como si fuese otra persona, me hago yo misma de abogado del diablo. Es un papel al que me encanta jugar. Ahora he de hacerme listas. Del tipo: - sal de la cama de una puñetera vez, la vida está fuera, no dentro. - dúchate - sonríete al espejo - sal a la calle - mira al sol y date gracias por estar viva Porque cuando me levanto, me cuesta mucho “arrancar”. Hasta que en un momento del día, de repente es como si me enchufasen y puedo hacer de todo. Y he decidido que voy a comprar un cuaderno, de cubierta roja quizá, para leer en caso de, digamos, peligro. En ese cuaderno, voy a escribir a mano cosas como las que me dijo A. “Imagínate que lo hubieses hecho. Y que ahora mismo, pudieses verte. ¿No te parece que estás pasando un buen rato tomando un simple café? Querrías “volver” para vivir este momento, ¿no es cierto?” Este tío no dice ninguna tontería, no. Aprendo mucho con él, y me impresionó especialmente este tramo de la conversación. Esa libreta ha de tener un título especial. Y no servirá de nada si en el momento que la necesite me importe Nada, porque en esos momentos en los que te planteas dejar de estar “aquí” Nada te importa. Recuerdo una escena de “Cuando el Destino Nos Alcance” (“Soylent Green”, 1973), una película de ciencia-ficción basada en un libro excelente de Harry Harrison. Charlton Heston y Edward G. Robinson son los protagonistas. La historia se desarrolla en una sociedad futura superpoblada, donde no hay alimentos (los alimentos son el tema, en realidad). Y donde la eutanasia es muy bien recibida, una boca menos. Sol (Edward G. Robinson) está cansado, y decide morir. Le llevan a una especie de hospital, le administran la droga que va a dejarle descansar para siempre, y se le ve en una cama, en una sala muy grande. De repente, se abre una pantalla de cine, donde se proyecta… la Vida. Imágenes de la naturaleza, de gran belleza, por ejemplo. Y el personaje muere escuchando música clásica rodeado de las maravillas que va a abandonar, serenamente, puesto que su muerte es voluntaria. Yo he decidido vivir. Y también he decidido morir, y por fortuna no lo he hecho. Escribiré en esa libreta cualquier cosa que me afiance a este planeta, como la proyección de esa película. Y pondré fotos de mis amigos y familiares y de mis lugares favoritos, a los que quiero volver. Y todo lo que encuentre que me recuerde lo maravilloso que puede ser vivir, para que en un momento en el que piense lo contrario, encuentre unas raíces que me sujeten a este mundo. *** Imagen: “Raíces”, de Milixa Morón. Me gusta para la cubierta de esta nueva libreta.  http://www.goear.com/listen/a0085f1/Me-odio-cuando-miento-Fangoria Y ahora me arrepiento De no haber sabido aprovechar el momento Y siento haber oído mi voz diciendo Que no importa nada Que son cosas de la vida Que algún día lo olvidaríamos los dos
Me odio cuando miento
Nos despedimos despacio para alargar el momento Siendo prudentes por no decir cobardes Y apretando los dientes para no decir Yo me quiero quedar aquí contigo
*** Fangoria, "Me odio cuando miento" Una temporada en el infierno (1999) ***
Carpe Diem...
 Me han dicho que estoy muy bipolar, hablando de lo bipolar. Y yo respondo, ¿de qué hablo, pues? Pues de vez en cuando, hablar más de ti misma, no estaría mal. Tengo muchos escritos almacenados, y no todos son bipolares. Lo que no colgaré son mis cuentos, no aquí. Una de las cosas que más disfruté del libro de Nick Hornby “Alta fidelidad” (1995, la película es del 2000) eran las listas que hacían de música para entretenerse en la tienda. Ahora aprovecho las mini-taquipsiquias –lluvia de ideas- para hacer este tipo de escritos, simples listas. Por ejemplo, marcas que uso en mi vida cotidiana. Cosas que identifican tu aspecto personal. Post chorra a tope. Ahí va…………………… Móvil: Nokia Operador: Movistar, antes Amena. Portátil: IBM Fijo: solo puedo ver los LG, a saber qué le han metido dentro. S.Operativo: el puto Windows XP. Navegador: hace una semana que uso Firefox, se acabó iexplorer, vuelvo a mi querido Netscape de cuando empecé a internetear. Página de inicio: google. ADSL: Telefónica, sin dudarlo. TV, etc: Mitsubishi es lo que compré hace años, muy bueno. Agenda: Quo Vadis, de casi toda la vida. Colonia: Enzo es la que casi no me pongo ahora. Tabaco: Camel Rotulador: Pilot Pasta de dientes: Lacer oros (contra sensibilidad, caries, y algo más, tres-en-uno vamos) Potingues: Avène (de farmacia), Dove (body milk que casi nunca me acuerdo de usar) Gel de baño: de farmacia también, aloe vera ahora mismo. Bueno, bonito, barato. Champú: Swartzkopf. Parte del tratamiento anticaída. Incienso: de canela. Para viajar: Samsonite. Tejanos: Levi’s se adaptaban muy bien a mi patrón. Ahora no me compro unos, no hasta que baje de talla. Calzado deportivo: Adidas o Nike. Calzado: cualquiera que se adapte a mi 41 como un guante. Parezco la anti-Cenicienta cuando voy a comprar zapatos. Ropa: donde consiga XL. Me han ido bien las rebajas, con el cambio de talla no tenía casi nada. Gafas: el año pasado estrené unas Max Mara muy chulas (montura con descuento) Ahora no bebo alcohol, pero a esto le pegué en su día: Cerveza: siempre Lager, Estrella o Heineken. Ron: moreno, Habana Club o Cacique. Whiskie: irlandés, Jameson o Paddy. Sin ascos a un JB. Vodka: ruso, Stolichnaya es la que se encuentra por aquí. Ginebra: cero patatero, siempre la odié. Como a la tónica. Vino: Rioja. Mateus Rosé. Ahora bebo: Damm-bier (0,0 pero con gustillo) Coca-cola sin cafeína. Agua: Lanjarón, Vichy Catalan. Nota: todos estos envases son reciclados en sus respectivos contenedores. Y algo de comer: Café: Bonka. Chocolate: Nestlé o Valor. Siempre negro. Galletas con chocolate: Príncipe. Helado: Farggi si no puede ser artesano. De chocolate o vainilla de esa que tiene mucho gusto a canela. Queso blanco: Kiri. Queso: manchego semi, marca cuanto más rara, mejor. Queso para pasta: Parmesano Reggiano. Me sale un poco pija y sibarita la lista, además de chorra, pero así es la niña, como suele decirse, "nacida en cuna equivocada" jaja. No sé... recomendadme algo nuevo...  ... un título de los Beatles. Hace un par de posts, dije que empezaría un cuaderno. Con todo lo que me recuerde lo que hace la pena vivir la vida. Tengo ya uno estilo clásico, Miquelius, y ya tiene la cubierta con la ilustración del post "Raíces". Qué bonita, una libreta en blanco. ¿Qué coño le pongo? Se admiten todo tipo de sugerencias. No es que no pueda hacerla sola, o que no tenga ideas -si la he cogido es por algo-, es que quiero llevármela cuando "El Salto", y para ese momento, 1 de marzo, querría tenerla llena. Y no voy a tener mucho tiempo, este mes va a ser algo frenético. He posteado bastante porque tenía el fin de semana algo perro, lo reconozco. Y me huelo un insomnio para hoy que podría ser productivo. Por lo que se agradecerá "with a little help of my friends", aquí o en privado en el buzón. Haré mías las cosas que creo voy a leer y serán hermosas, canciones, lugares, emociones... emociones es un buen tema, porque la necesitaré cuando mis emociones estén muy bajas. El examen es mío, pero si alguien quiere meterse: Enunciado: "Cosas y pequeñas cosas que hacen de la vida merecedora de ser vivida". Asignatura: Antídotos suicidas. Extensión: libre. ***  (Don't hold back) cuz you woke up in the morning with initiative to move, so why make it harder (Don't hold back) If you think about it so many people do, be cool man, look smarter, (Don't hold back) and you shouldn't even care, about the losers in the air, and their crooked stares, (Don't hold back) cuz there's a party over here, so you might aswell be here, where the people care, The world is holding back the time has come to... (x3) Galvanize, (Don't hold back) If you think about it too much you may stumble, trip up fall on your face, (Don't hold back) You think it is time you get up fresh style like a sit-up come on keep pace (Don't hold back) Put apprehension on the back burner, let it sit, don't even get it lit, (Don't hold back) Get involved with the jam, don't be a prick, hot chick (Don't hold back) The World The World The time has come to - Push the button (x3) Push the buttonThe World My finger is on the button My finger is on the button My finger is on the button Push the buttonThe time has come to... Galvanize *** "No te cohíbas, no te cortes... mi dedo está en el botón... pulsa el botón" *** "Galvanize", lo último de Chemical Brothers  No sabes cuanto me alegro de notarte tan requetebién. Ya sabes que desde hace tiempo, yo también creo que lo mejor que podías hacer, es justamente lo que vas a hacer ahora. Te estabas encasillando de una forma que no podía ser beneficiosa de ninguna manera. Parece que por fin se te ve lo más parecido a la eutimia y no sabes lo feliz que me haces. Deseo de todo corazón que todo marche bien en tu nueva andadura, que consigas aprender a convivir con el trastorno, lo más dignamente posible, que te CUIDES mucho y con mayúsculas. La base de la independencia, es ser consecuente con uno mismo. NUNCA olvides lo malita que has estado, esto te ayudará a cuidarte al máximo y a evitar situaciones que te puedan desbocar. ¿Seguirá llevándote [mi psiki]? Dale un beso fuerte a [mi madre], trata de sentirla cerca y de hacerle sentir a ella lo mismo. Ha sido de gran ayuda, como buena madre que es. Sin ella no habrias podido llegar a sentirte bien. "JUNTOS PERO NO REVUELTOS"; siempre he pensado que ésta es la mejor manera. Tenme al tanto querida niña. Te quiere, tu amiga [Semeolvida].  Suena un despertador. No, no es para mí. No estoy. Que no, que no estoy. Que no insistan, ya está decidido. No es una decisión, es un mandato de mi cuerpo.
Hoy he decidido que no estoy en este mundo. La cama es mi burbuja. Me sumerjo en ella, aquí estoy a salvo. Tengo mucho sueño, desaparezco entre las capas.
Me echarán de menos en el trabajo. Me da igual, yo no estoy en este mundo, Soy invisible, Ellos tampoco me verán.
Hoy he decidido que no existo. Que nadie pregunte por mí, No esperen que atienda al teléfono.
Me llaman otra vez. Abro un ojo. Reconozco el número, llaman del trabajo. Mi jefe tampoco existe, no le he llamado, no podía hacerlo. Contesto con un monosílabo, digo "fiebre", digo lo que sea. No estoy.
Todo pasa, Mañana volveré al reino de los vivos.
Es sólo un día, no es la primera vez y lo sé. El cuerpo pide desconectar Dejar de trabajar la realidad Descansar mentalmente No puedes ignorarlo Debes dar al cuerpo lo que te pide
Desconexión Nada Depresión
Esto ha llegado a sucederme, tal como lo cuento ahora. ***  A veces, nos autoevaluamos, y llegamos a la conclusión de que somos la hostia. Si lo que vemos se ajusta más o menos al cliché del que os hablaba en “Óptica”, hasta le damos gracias a la enfermedad por poseer estos dones y cualidades. Y para acabar, ojeamos de nuevo las listas de famosos y nos decimos: Ole. "Nos"... yo también he caído en esos pensamientos, y no, no me gustan. Creo que es una idea de grandeza, que pertenece al territorio “eutimia para arriba”, es decir, cuando se está emocionalmente hipomaníaco y la autoestima ha subido bastante. Y sabes que ese estado mental es fruto de la enfermedad, y encima le das gracias. Ya dije en su día que ojalá pudiésemos vivir todos en ese estado alterado de conciencia llamado hipomanía. No existe un día del “orgullo bipolar”, esto no es el rollo gay. Existe un día de la enfermedad mental, que se celebra en diciembre y congrega a todas las asociaciones de enfermos mentales y familiares en actos reivindicativos a los que nadie hace caso. Porque no hay orgullo en ser enfermo, sino muchos problemas: falta de recursos, pensiones ínfimas… aquí hay un texto reivindicativo. Hay que estar “arriba” para autoafirmarse de esa manera, y no me parece correcto hacerlo en un corro de gente –un chat, por ejemplo, fue ahí mi experiencia- que lo está pasando mal. Junta a un deprimido con alguien que te dice que la enfermedad es lo mejor que le ha pasado. Pues no. Me parece que caemos en una equivocación de las gordas con este orgullo. Una vez más, somos ghetto, pero del cojonudo (manda huevos). Y no beneficia en nada nuestra posición como comunidad de afectados en el conjunto de la sociedad. Además, hay que llevarse las manos a la cabeza, cuando alguien en un foro vecino para esquizofrénicos afirma que los bipolares somos irrecuperables y ellos si que tienen posibilidades de recuperación e integración. (Que por lo que sé tienen una ayuda que nosotros no disponemos, pisos tutelados). Justo lo que "nosotros" pensamos de ellos. Esto sí es de locos. Porque se nos dice que nosotros los bipolares no “perdemos facultades” después de una crisis, mientras que un esquizofrénico va acusando cada brote, merman sus capacidades cognitivas. Bueno, se nos había dicho, porque leí algo de Colom que empezaba a afirmar que si se han sufrido muchas manías, también se resentían las neuronas, que hay pérdida también. Bah. Yo he estado con esquizos en mis ingresos y una vez estabilizados del brote, la gente más normal del mundo. Alguno pillao, pero también los he visto pillaos fuera y sin diagnosticar. Y fuera del mundo de las enfermedades mentales, la pérdida de memoria es algo que oigo demasiado a menudo. La gente nos deterioramos mentalmente, por edad o por falta de uso. Está bien un momento de “me encuentro bien”, pero es eso, un momento. Que el bipolar en cuestión se dedica a propagar por toda la comunidad, en un ejercicio de irresponsabilidad bajo mi punto de vista, porque le lee gente muy jodida que en esos momentos, la bipolaridad es su pesadilla minuto a minuto. (Este párrafo repite mucho posts anteriores y futuros) La gente eutímica es la que “tira” de los demás. Si yo he llegado aquí, tú también puedes. Y no es camino de billete gratuito, no, es un subir al Everest, y has de empezar la ascensión cuando la medicación está empezando a hacer efecto y te encuentras mejor. El psiquiatra es quien decide cuándo estás preparado o debes hacer los primeros pasos. No olvidemos que la situación de partida es que te crees poderoso como Neo –manía- o estás en la cama paralizado mirando sin pestañear al techo blanco –depre-. De esa situación te saca la terapia y la medicación, pero sólo hasta el punto de “ahora, sal a la calle, como antes”, y ese antes lo has olvidado completamente, esas rutinas. Esto lo reitero mucho en el blog, después de un episodio de semanas o meses el caos se ha adueñado de tu cuerpo y hay que volver a unas rutinas (despertarse por la mañana, ducharse) y adoptar otras (deporte) para las que no estás muy mentalizado. O comer tres veces al día, porque esto es algo que frecuentemente se nos olvida cuando estamos mal. Yo diría que el orgullo “qué cojonudo es esto” es parte de la enfermedad, y es enfermizo pensar en esta clave, por muchos dones que uno tenga. Ahora mi orgullo es caminar una hora al día, irme demostrando que puedo hacerlo. Yo, que antes tenía la agenda llena de 8 a 22, ahora me enorgullece cualquier cosa, una al día, que haga, pero bien.  Quiero trabajar. Quiero experimentar esa sensación de sueño que todavía colea al llegar. Experimentar como un gusanillo la sensación de novedad (¿qué nos deparará el día?) cuando entro por la puerta de la oficina. Sacar la tarjeta que abre las puertas y registra mi presencia en el edificio y las horas que paso en él. Saludar a la gente en el ascensor. Encender el PC, leer en el correo electrónico los marrones nuevos del día. Tomar un café con los del departamento y cotillear. Arremangarse y atacar, sin anillos, estar absorta en lo que hago. Recibir instrucciones contradictorias. Hacer y recibir llamadas. Actualizar hojas de cálculo. Elaborar informes. Comer galletas de alguien que celebra su cumpleaños. Acudir tarde a una reunión, como todos. Poner 10 euros para la colecta del regalo de turno, parece mentira cómo cada mes se casa alguien o tiene un hijo. Comer de menú en un restaurante cercano. Hablar de trabajo durante la comida. Poner verde a alguien, fundamentalmente al jefe o al jefe de al lado que nos hace la puñeta. Sentir la ñoña por un momento antes de levantarse de la mesa, y desear no tener jornada partida. Llegar la hora de salir y cerrarlo todo corriendo antes de que te caiga un marrón nuevo. Hacer horas extras. Ir al gimnasio con un compañero de trabajo, uno arrastra al otro. Volver a casa, el descanso del guerrero. Y mañana, más. Y a final de mes, la libreta actualizada con la nómina. Y vacaciones, negociar los turnos con los compañeros. Volver de vacaciones renovada y aclimatarse de nuevo, porque siempre hay cambios. Y los puentes. Valorar si la carga de trabajo los permite. Y la cena de Navidad. Barra libre y desfase total, una vez al año dejar la cara de trabajar y desfasarse de una forma no vista antes. Por suerte, el jefe también estaba por la labor y hasta tiraba tejos. *** Trabajaba, sí, antes. No desde que se me declaró el TB. Esto ahora es nostalgia, y no sé si algún día podré volver a hacerlo. No con ese ritmo, de diez horas diarias, eso seguro que no porque el estrés me mata, y me mató en su día. Para Pau, que se interesa por mi trabajo, sólo le puedo ofrecer esta "foto" mental del pasado en mi última empresa. *** Sigo posteando mucho, porque dentro de poco, poco podré hacer, tendré otros asuntos y al no trabajar, no podré conectarme desde la oficina como antes. O tiraré de cyber, porque recibo muchas cartas ahora y si alguien se ha tomado la molestia de escribirme, yo me la tomo con gusto para contestarle.  En cierto modo, me alegro de haber sido diagnosticada "de mayor". He tenido una vida, y ahora tengo otra. Muy diferente, pero vida al fin y al cabo. No puedo hacer lo de antes, o no de momento. ¿Qué puedo hacer ahora? Y hay mil cosas, en las que nunca te habías interesado, que se ofrecen ante ti. No puedo… ¡tantas cosas! Tomar café, por ejemplo, aunque a otros no se lo han prohibido. Y te dices, “me han quitado la vida”. Y hay que buscar, la vida nos puede dar tanto que no reparamos en ello. No puedo salir de noche y beber alcohol, como se suele hacer cuando eres joven. Puedo, pero no debo, si no quiero poner un pie en el Lado Oscuro. Pero sí puedo hacer otras mil cosas durante el día que también son divertidas o placenteras. No puedo trabajar, estoy de baja, hace muuucho tiempo. Me gustaba trabajar, ya lo dije en el último post. Yo pensaba que me darían unas pastillas y que en cuatro meses ya estaría trabajando de nuevo. Ahora acepto, y esto me ha costado mucho, que esto ha de tomarse su tiempo, uno no se recupera en dos días de un vaivén así en el cerebro. Ahora sé que ni mi cuerpo ni mi mente toleran el estrés y que la sobrecarga me desequilibra. Que podré trabajar, sí, pero en “cosas tranquilas”, y quizá, no, lo más seguro, tenga que olvidarme de ocho horas. Yo, que hacía diez horas en el despacho cada día. Así enfermé, el stress pudo conmigo, y fue uno de los detonantes de un episodio muy gordo, la Manía de la que he hablado en tres posts, y de dos años en la montaña rusa. Hay que aceptar demasiadas cosas, y no todo lo puedes tragar de golpe. Hay que empezar de 0, como dice Sonsoles en la página de inicio de Bipolarweb, la enfermedad a veces irrumpe en nuestras vidas como una riada y se lo lleva todo: trabajo, pareja, amigos... puedes perderlos, yo he tenido esa suerte, mala suerte, pero mis amigos no me abandonaron, benditos sean, lo que aguantaron. Creo que la "madurez" me ha hecho aceptarlo lo mejor posible. Para mí ya no es importante salir de noche, por ejemplo. Pero si lo hago, hay cosas que puedo beber sin alcohol, muchas. Hoy tengo cita con el psiquiatra. La estoy esperando hace tiempo, y ahora con más interés. Le he de agradecer mucho, porque gracias a la terapia con él y con el psicólogo, creo que estoy en el buen camino. Y seguro que me pega alguna hostia, algo con lo que no contaba. La terapia no es ninguna broma, y servidora hace lo que puede. Pero siempre se puede hacer algo más, siempre puedes ir más allá en lo de aceptar que tienes una nueva vida y vivirla, no sólo pensarla, apuntarse al gimnasio y no ir, por ejemplo.  El principio es horrible, el diagnóstico. Lo pasas tú, lo sufres tú, y es desconcertante, se te van abajo todos los esquemas. Esto no puede ser real, te dices. Pero me encontraba mal, algo tenía que tener, y ya tengo etiqueta. Y estas pastillas... ¿qué son? Las primeras tomas, los efectos secundarios, ¿qué me pasa? Será más fácil si nos ponemos en contacto. No estamos solos, somos muchos. Búscanos, estamos en la Red, y quizá en tu ciudad, en persona. Yo no hubiese sobrevivido sola en esos momentos, no en los primeros, recién diagnosticada. Le debo mucho, demasiado, a mucha gente, y ahora sólo puedo hacer lo mismo cuando alguien nuevo asoma. Estamos por todas partes, somos un 2%, y lo mejor que nos puede pasar es que nos diagnostiquen cuando nos encontramos mal, para poder empezar el tratamiento que necesitan nuestros neurotransmisores. No tenemos la culpa, nadie la tiene, es una enfermedad más. Venga, ánimo, el camino lo estamos haciendo muchos. Conócenos.  Buenas noticias, que no demoro en hacer públicas. Mi psiquiatra me ve bien, y da luz verde a mis proyectos. A que vuelva a recuperar autonomía. A.... El Salto. Está muy cerca ya, yo lo veía factible, pero necesitaba de su visto bueno. Cada vez tengo menos tiempo, porque hay muchas cosas a arreglar, y cuando lo tengo, posteo. Por eso posteo más, porque dentro de poco, postearé menos. Ahora he de pensar que tengo una enfermedad y no bajar la guardia, jamás, pero ya puedo vivir sin estar pendiente de ella, sin sentirme enferma. Eso me han dicho, y eso me ha enorgullecido, por fin puedo hacerlo, integrarme sin complejos donde sea, en la calle estará mi vida, donde estaba. Y la próxima visita, en tres meses. Eso es un lujo y de los gordos. Ya no necesito tanto seguimiento, la cosa empezará a ser rutinaria. Me dijo que hay pacientes a los que ve una vez al año... todo llegará. Bendito sea mi psiquiatra, bendito sea mi psicólogo, he tenido mucha suerte con ellos, y gracias a ellos, después de más de un año de tratamiento, empiezo a ESTAR ESTABLEUna nueva vida me espera, y yo a ella, con muchas ganas. El 1 de marzo llegaré con una maleta a Madrid. El principio de... el Salto, mi nueva vida, otro tema para este blog.  ...then you’ll see how the magic’s in the music and the music’s in me Yeah, do you believe in magic Yeah, believe in the magic of a young girl’s soul Believe in the magic of rock and roll Believe in the magic that can set you free Ohh, talking ’bout magic Do you believe like I believe Do you believe in magic
Do you believe like I believe
The Lovin’ Spoonfol, "Do You Believe In Magic" (1966)
http://www.youtube.com/watch?v=54PV2_b4-ow *** La magia de la música... Y la de un cóctel de pastillas de lo más "fashion", que en plan conejillo de indias ha demostrado ser eficaz. Es suerte, es magia, es yo qué sé, es cojonudo, y esta canción, también, es la que escucho ahora y mejor define mi estado de ánimo, para eso están los "Minutos musicales"... para tomarle el pulso a mi ánimo.  Cuando me di cuenta, la cosa ya se había institucionalizado. La incombustible Asmelgar, que no tiene trastorno bipolar, reúne en msn a los bipolares matutinos -los hay alondras, yo no lo consigo- en sus ya famosos desayunos, a eso de las 7 am. En mi tercer sueño, vamos. Asmelgar es ya la madre putativa de varios de nosotros. Nos cuida como una madre muy comprensiva, sabe perfectamente de qué va el trastorno (no lo tiene, es familiar) y sus ánimos no se agotan, ni con los de siempre ni con los que a diario atiende en el SOS. Yo acudo algo más tarde, cuando casi no hay nadie, con mi café descafeinado -eso no despierta- y mi embotamiento cerebral, esas pastillas que todavía no dejan de dar por donde más amarga. Sigo con la hipersomnia, 12 horas hoy, pero ayer me rebajaron la medicación, a ver si puedo abrir un ojo a una hora decente. El chat es una manera desenfadada de empezar el día. Y de tomar la temperatura a la cosa. ¿Cómo van los ánimos de buena mañana? Ellos son mis amigos cibernético-bipolares, y nos saludamos a diario. Y no siempre para hablar de nuestras penas, por ejemplo, cuando la cosa ya pasa de la raya, uno dice: Uno> ya basta, esto ya parece el seguro, estamos todos cojonudos, ¿ok?Este verano hubo tertulias muy cachondas, que agradecí muchísimo, porque yo estaba en la cama con una vértebra partida, en reposo obligatorio, y el portátil me ayudó a pasar el trago. Se dice que muchos de nosotros tenemos patrón estacional, depre en invierno y animadillos cuando no subidón en verano. Doy fe de esto en esos chats, de los que recuerdo cosas como: Una> anda ya, so tripolarTodos> juassssssssLo de "tripolar" nos hizo mucha gracia... no es un insulto, pero como toque cariñoso, pues tiene su gracia. Porque también se pegan toques... Una> llama al psiki, estás subiendoTambién lo serio, por supuesto. Por msn se da mucha información, siempre hay dudas, siempre alguien comenta algo. Hay una charla que me salvó la vida. Del 2 de septiembre de 2004. No recuerdo mucho de la charla, en mi estado pre-ingreso. Pero lo que no he de olvidar son los hechos. De vez en cuando, copio un fragmento, como este, porque no quiero olvidarme de alguna información: Bipoman> y los hechos los analizo de la misma manera Bipoman > los tb tenemos trastornos cuantitativo del pensamiento no cualitativo Bipoman > es decir no decimos tonterias Bipoman > pensamos + rapidas y +vehementes Bipoman > pero si nos equivocamos no es por el tb Bipoman > es un error como el de cualquieraEl caso es que he aprendido mucho de “Bipoman” -no es su nick real- y de otros muchos, que llevan años con el sambenito y se han ido documentando. Por cierto, mi nick es el nombre de una canción, de los Rolling Stones. Podría decir mucho más de lo que se cuece y se ha cocido en el msn bipolar, pero... esas conversaciones son lágrimas en la lluvia, y recuerdos para los participantes. ***** Yo estoy saturada de información, porque ya he leído bastante en año y medio. Es bueno estar informado, y vale, ya lo estoy, a nivel aceptable, y no más. Quiero que mi psiquiatra sepa más que yo, siempre, sea quien sea. Quiero leer otras cosas, me aburre leer sobre bipolar y neurotransmisores. Es como leer sobre leucocitos, oye, los tienes y por ahí andan. Es más interesante dedicarse a otra cosa, ¿no? Quizá por eso me decidí a abrir esta bitácora también, por dejar de leer sobre el tema o porque ya no tenía tanto interés para mí. Ahora me conecto todavía, pero el mes que viene será esporádico. Hay que dedicarse a otras cosas. Hoy, manualidades. Me encanta decorar mis queridas libretas. Por cierto, apenas tengo comentarios vuestros para mi nueva libreta “Quiero vivir”, ¿qué razones os parece que tienen peso para decir “vale la pena vivir”? Las necesito como un cortafuegos más de los que me he dotado, para en un momento de ideas suicidas, agarrarme a la vida como sea. Tengo mis razones, pero me gustaría saber qué lista os haríais vosotros si en un momento dado os pasase lo que a mí me ha sucedido, que no tenía ninguna razón para vivir, a punto de hacer una gilipollez irreversible. Ahora las tengo, muchas, y cuantas más me aportéis, mejor. Es una libreta, pero debería ser una enciclopedia. Este post no es bipolar. Y es real.Otra vez te ha pasado, Carne, hoy mismo, y te pasará. Y seguirás asombrándote, porque es algo surreal, sobre todo, al principio. Llámalo intuición, no puede ser de otra forma. Un bicho raro reconoce a otro bicho raro. En un momento dado, hay un cruce de palabras, o de miradas, y un “¿tomamos un café?” Le conoces de un curso que hacéis en el barrio, le has intercambiado cuatro palabras, sociales, banales. Las suficientes, sabes que hay algo más. Y el café de media hora previsto acaba con llamadas “sí, ya voy” y nos echan porque el lugar cierra, y la tertulia sigue en la calle, a pesar del frío.
Algo debe haber, algo poderoso como el aura en la que no creo. Algo que acaba juntándonos. A los bichos raros.
Me pasó con G. Lo nuestro no era empatía, sino telepatía directamente. Nos vemos poco, creo que nos damos miedo, demasiado en común. Me pasó con K. Fue él quien me reconoció a mí, porque yo iba bien camuflada. Inseparables. Me pasó con E. Una historia rarísima, hay mucho entre nosotros pero somos de diferentes especies. Me pasa con M. Inconformismo, nuevos caminos, todo menos “ser una zanahoria”, que dice ella.
No a la superficialidad, de eso huímos los bichos raros. Antes muerta que vulgar, ¿de quién es la cita? No recuerdo ahora, es mi hora de dormir, estoy KO.
Con toda esta gente, y alguna que me dejo, hablaría toda una noche, y toda una vida.
No siempre soy yo la que da el primer paso. A veces me han buscado. Los otros también tienen ese don, por supuesto, y a veces una no está receptiva.
Hoy he coincidido con T, y he tomado yo la iniciativa. Sí, hay psiquiatras y pastillas detrás de ella. No de todos los que he nombrado, sí de algunos. Me recuerda al slogan de la 2, "para minorías", que tienen también su diversidad.
Hemos intercambiado información, no toda, esa tiene que ser racionada en bastantes cafés. Tengo su teléfono. Me gusta, y voy a llamarla, aunque apenas la conozca. Es honesta, es buena gente, habla abiertamente y sin tapujos. Como ha de ser. ¿qué hemos de ocultarnos los que hemos y tenemos problemas psíquicos?.
No tiene bipolar, pero eso me importa poco. Es una de los míos. A veces pienso que somos como los dragones de Komodo, porque cuando me viene la imagen de un bicho raro, ese es el rey de los documentales. Y reconforta un cruce de miradas en el que reconoces que ese ser humano tiene algo que compartes, aunque no sabes todavía qué. Desconcierta el descubrirlo, el que te empiecen a contar y que esa persona se convierta por unos momentos en un espejo tuyo.
Y una se siente bien, con mucho removiéndose en su interior; ha estado con alguien semidesconocido con el que ha compartido lo indecible, y cuando vuelve a casa, piensa “no estamos tan solos”. Aunque rara vez tengo la suerte de hoy, pero de vez en cuando sucede, y sigue sorprendiéndome.
Quiero más. Más desconocidos que asoman de pronto en mi vida como personas con un historial, una vida, una visión del mundo. Marcada por hechos graves muchas veces, porque la vida es dura y quizá por eso se han endurecido y tienen escamas, como esos bichos. Me encantan los reptiles, por cierto, soy feliz en el terrario del zoo.
***  Esta faceta mía creo que es nueva en el blog, el caso es que me hacen la ortopantografía, la radiografía de toda la boca, vamos, y es para caerse atrás. Soy bruxista, como Cruyff, me dijeron en su día. Cuando cierro la boca, la parte inferior de la dentadura queda completamente escondida. De noche, los dientes se aprietan. Con el tiempo, esto te deja la mandíbula de forma cuadrada y la articulación que tenemos bajo la sien, cerca de la oreja (fíjate cuando abres y cierras la boca) hecha polvo, porque los bruxistas estamos todo el día y la noche apretando los dientes. Por eso hemos de llevar una placa, la llaman Michigan, que ajusta perfectamente y evita el contacto entre la dentadura superior y la inferior. Porque de esta “postura” dental también se resienten los dientes, se desgastan mucho más. No llevo la cuenta de lo que he invertido en la boca, es demasiado y desde que tengo uso de razón. Hasta aquí, la teoría y el pasado. Hoy me han sacado una muela en la que quizá había invertido más de 70.000 pelas en su día: empastes, luego matar nervio, colocar funda… pues bien, se ha infectado la cabrona y empezaba a hacerme daño. He visto los pedazos, podridos. Ahí ahora hay un agujero, y más adelante, tendré que meterle un implante. El agujero… está cosido con puntos. No es la primera vez que me quitan una muela, no con mi historial, qué va. Pero esta vez el cirujano maxilofacial me ha dado instrucciones muy precisas. NO FUMAR. En tres días o en una semana, ya no recuerdo. Para mí eso es lo mismo que dejar de fumar, el mono es el mismo, y es h-o-r-r-i-b-l-e. Fumo dos paquetes al día, se dice pronto. Los enfermos mentales fumamos mucho. Las plantas de psiquiatría y los psiquiátricos son hospitales donde SI se puede fumar, por esta razón. Una charla en el psiquiátrico: Yo> aquí estoy fumando mucho más que en casa El> aquí lo único que podemos hacer es fumar, es aburrimiento puro y duro, ¿qué haces? Pues fumar. He salido de la clínica dental fumando, he llegado a casa y al abrir la puerta he pensado “adiós”. Sin despedidas ceremoniosas. He procedido al ritual, ya me lo conozco después de cinco intentos de dejarlo. Esconder ceniceros, tabaco, mecheros, todo lo que me lo recuerde. Pero ha sido acudir a mi botiquín y comprobar que los parches y los chicles han caducado. Esto tenía que suceder un día u otro. Las pasé canutas en el tren la semana pasada, ni en larga distancia te dejan fumar ya, desde el uno de febrero. Ni en la estación. Estuve tentada de pedirle al psiquiatra un informe donde se manifestase mi adicción, y que en “mono” no soy compañía deseable para la butaca de al lado. Pero no, las cosas no van así, no se hacen excepciones, por honrosas que sean. Son las nuevas leyes que ya se van aplicando en toda Europa, y aquí la cosa irá a peor. Ya me dije “tía, plantéatelo”, porque no es plan ir al wc del tren, en plan instituto. Y ya empezaba a toser por las mañanas, y el presupuesto se resentía de la droga. Y mira, algo más para tu “nueva vida”, una esclavitud menos. Es una droga tan o más difícil de dejar que la heroína, para los "heavy smokers". Me temo que lo voy a hacer a lo Trainspotting. Creo que las he pasado peor en episodio mixto. *** Imagen: nicotina, C10H14N2. Ahí es nada.  Buenos días hermosura, (...) Mi madre me ha dicho a las 06.50 que mejor será que fume, porque me he pasado la noche en vela (¿recuerdas el chat de hoy a las 4 am? Pues no he pegado ojo, pensando en la libreta que tengo por llenar, y ya tengo un montón de cosas... Me ha devuelto el paquete con todos los bártulos, que le entregué ayer. Y me he quitado el parche, estoy fumando, sí, soy carne de nicotina, qué le haremos. Lo hablaré con mi psiquiatra, para hacerlo definitivo, ahora que estoy en eutimia, al parecer, pero la ansiedad sigue ahí, aplacada con sus pastillas. Quizá tienes razón y necesite subir el ansiolítico para aguantar el golpe. Hay que hacerlo bien, ahora no puedo subirme por las paredes, ahora que en una semana hago la maleta. Todo de golpe no puede ser. Intentaré fumar tabaco natural, porque los aditivos de los cigarrillos lo hacen peor. Hay que tener sabiduría para tirar marcha atrás y reconocer un momento mejor. Besos [Carne]  He estado haciendo deberes, y además se me ha vuelto a romper el pc. Pongo esta foto para animarme porque esto es de locos. La libreta "Raíces" ya tiene temas, que ilustro con fotos, diálogos ficticios de mis familiares y amigos conmigo... va a ser una obra de arte muy personal. Pero es un cuaderno A5, ahí no cabe "lo mejor de la vida" en imágenes. Libreta anti-suicidios, eso es lo que es. He empezado una segunda libreta, esta vez A4, de espiral y folios blancos (esto no es fácil de conseguir, no). Ahí va a ir otro material, más del "día a día": una foto de una ducha, por ejemplo. En plan el póster "Mapa del tesoro", pero en versión libreta y no tan Cosmopolitan. ¿Cómo me voy a llevar esa cartulina a una casa? Me tomarán por loca... Esta libreta tiene un título en cubierta, y es LUST FOR LIFE, lo pinté a mano ayer. Más equipaje emocional. Ayer seleccioné de todos mis álbumes de fotos lo que me pareció "lo mejor", y ya he hecho un solo álbum con ello: familia, amigos, juergas, celebraciones, y mis mejores retratos, donde se me ve con una sonrisa que, oye, a veces no recuerdo que tenía... Para cuando me sienta sola. He de escoger los libros -pocos- que me van a acompañar. Demian de Herman Hesse no se libra. Los libros también tienen vínculos emocionales, y muy fuertes además. No voy a la Dolce Vita, esa no es mi nueva vida, la vida real no es glamour. Mi nueva vida es, sencillamente, cuidar de mí misma.  O caigo bien, o caigo mal. O me caen bien, o me caen mal. Indiferencia, a veces. Extremos. *** “Hace frío”Sólo escuchas eso por la calle y en todas partes: en la escalera, en el bar... a secas, o con todo lujo de detalles (ay, hoy me he dejado los guantes; ay, mi paraguas, lo perdí el otro día...) Vas en el autobús, cansada de oír el mismo tópico mil veces ya durante la jornada... y de repente te encuentras con tu profesora de literatura enfrentada en el asiento. Incomodidad. No se puede mirar fijamente, pero ambas estamos haciéndolo por el rabillo del ojo. ¿Será ella? Una de las “duras” del instituto, por defecto la nota era aprobado. Creo que aprendí bastante, y que también he olvidado lo propio, veinte años no pasan en balde. Cuando me doy cuenta, ha bajado del bus. Esa fue una de las razones por las que nunca ejercí la docencia: no soportaba la idea de que, por ejemplo, veinte años después alguien sepa quién eres tú y tú ni pajarera idea, un rostro más entre miles, en años y años, trienios... Me gusta mi semi-anonimato, trabajar en comunidades pequeñas. Estoy harta de lo del frío, del monotema. Aquí el programa más visto es “El tiempo”, los hay verdaderamente adictos y no solo los campesinos, que mirando al cielo también saben lo que ha de venir. Ahora pienso en Madrid y me parece que aquí no hace tanto frío. No hay nada como tener puntos de referencia para poder relativizar. En concreto, a servidora, que es una “fredolica” (friolera) crónica. La lluvia me gusta menos. Aquí llueve tan poco, que cuando lo hace todo se estropea. Semáforos, planes... un gallego me dijo que si esto fuese Galicia, no trabajaría nadie, y que allí miran al cielo y ya saben si lloverá y cómo. En Barcelona no hay cultura de lluvia, en absoluto. Esto se paraliza, no como si nevase, pero la ciudad entera se resiente. Y las personas hacen menos, es como si la lluvia nos apagase. Un amigo mío de Bilbao nos tiene por muy raros por esta razón. Esto del tiempo es de lo más primitivo: el hombre y la naturaleza. Decían los indios norteamericanos que el estado de ánimo del hombre estaba influido por el tiempo. Además de lo dicho sobre la lluvia, un día con el cielo gris puede ser un día gris para mucha gente. Y si trasladamos el tema al trastorno bipolar, está demostrado que a la que el otoño nos abandona el sol, empieza una epidemia de depresiones anunciadas. El sol, las personas también fotosintetizamos, al parecer, sustancias como las vitaminas (¿esto es verdad o algo que recuerdo mal?) lo necesitan para activarse. Pues hoy también me he puesto a lo “primitivo”. Sigo decorando mis libretas, y la que está ahora sobre la mesa del taller es la que ya conocéis, “Raíces”. La foto de cubierta ya os la puse en el post “Recordatorios”, el tema era cómo narices decorar la contraportada. Había empezado a pintar con esponja, llevaba tres capas ya. Pues en plan idea repentina y cambio de tercio, me ha dado por coger la pintura naranja, extenderla en la paleta, y empezar a darle al dedo. Como los niños, sí, a lo guarro. En dos colores, me he puesto morada. Me ha gustado tanto la experiencia que estoy pensando decorar una cartulina con las huellas de mis manos. Lo haría en la pared, pero me matarían. ¿Qué mejor manera de marcar territorio? Además, me encanta el arte rupestre... mi mejor regalo de la primera comunión fue un viaje al norte con mi familia donde pude ver la cueva de Altamira, con ocho añitos... y no la he olvidado. Años después hice una ruta por otras cuevas en Cantabria. Para mí es algo emocionante, y no es por decir algo, me despierta realmente muchas emociones. Rupestre o primitiva que es una, quizá. Bien, ahora mi libreta es lo más personal e intransferible posible, mis huellas están en ella. Hoy se la he mostrado a mi psicólogo y le ha parecido una buena idea. Dice que estoy llena de positividad, de ganas de realmente tener esa vida, mi vida, después de pasar el peor trago de la enfermedad, cuidada por mis familiares. Y mis planes le parecen bien, no le parecen descabellados, además hay buenos psiquiatras allí. He tenido suerte, después de todo. No me quejo, lo peor pasó, y lo mejor está por venir.  Esta semana he ido de cráneo. Médicos, gestiones, varios… y no han acabado, hasta el lunes mismo estoy liadísima con asuntos tales como que me arreglen unos zapatos a tiempo, todo a tiempo, esta vez sí tengo plazo. Y hay cosas, como depilarme, que van a quedar fuera de plazo, pero todo no puede ser. Lo que daría por un masaje, que tampoco va a poder ser. Y mis amigos quieren verme el fin de semana, y algún familiar, y… ya me rascaré cuando pueda. Hoy he tenido un amago de ataque de angustia, por suerte llevo la pastilla en el monedero para estos casos. Tengo ganas de tirar la agenda al wc. Aunque hay que congratularse de que mi agenda vuelve a estar llena de todo un poco, y que salvo fuerza mayor, voy cumpliendo mis objetivos. Hay que procurarse medicación para un mes, ese es el único equipaje que necesito. Y eso ya está hecho, fue la prioridad. Los monjes budistas sólo poseen el cuenco en el que comen. El resto es prescindible, pero no para nosotros que no estamos ahí en el monasterio. Me pregunto por los monjes budistas bipolares, ellos no se libran del tanto por ciento ni de lejos. Pero la vida ordenada que llevan y la meditación quizá les ayude más que un cóctel de pastillas. En teoría, me he estabilizado. A ver qué pasa. De momento sigo conectada a Internet, y este fin de semana, si tengo tiempo para rascarme, igual posteo algo que no sea “estoy hasta Los de la maleta”. Nueva vida que empieza con estrés, lógico pero muy peligroso. Hoy tarde, descanso. Mañana por la mañana, farmacia. Por la tarde.... ARGGGG  It must have been something lovers call fate Kept me saying: "I have to wait" I saw them all, just couldn't fall 'til we met It had to be you, it had to be youI wandered around, and finally found the somebody who Could make me be true, could make me be blue And even be glad, just to be sad thinking of you Some others I've seen, might never be mean Might never be cross, or try to be boss But they wouldn't do For nobody else, gave me a thrill with all your faults, I love you still It had to be you, wonderful you It had to be you *** "It Had To Be You" (1924) Kahn & Jones, compositores, 1924) La última versión, Rod Stewart, en "The great american songbook I". Próximo concierto en Julio.  10.01. Tomo el café escuchando "Wish you were here". Esta canción no estaba en el pack de 3.500 mp3 que perdí el domingo cuando se estropeó el disco duro. Por suerte, no todo es mp3 en mi colección. Por cierto, qué haré con tanto CD... El café es el momento de planificar el día. Llevo toda la semana haciendo listas como esta, en un papel reciclado listo las tareas para hoy: - lavar ropa - ordenar lo desordenado. Tengo mil cosas y papeles a la vista. - en caso de no poder ordenar, se impone "operación camuflaje". Soy una experta en eso. - comprar tabaco. - contar pastillas. Cuántas necesito para mes y pico. - ver a tal, tal y luego cual, cual, si no me clono los junto. - hacer un cambio en una tienda. - visitar la exposición "Bipolar Disorder" (c/Aragón, 379, 16-20.30). Arte creado por gente con TB. Lo que no marque con una señal en esta lista, pasa a mañana. Así van las cosas. Marco prioridades, esto o hoy o hasta el lunes. Y el lunes no puedo cargarme de tareas, he de hacer la maleta. 10.11. Es hora de ponerse al plan.  Sí, siendo buena... Me acabo de tomar las pastillas, y olé. Antes de la medianoche, a las 23.55, en casa, como la Cenicienta. Se acabó el trasnochar, ni un sábado, ni el último aquí, ni quiero ni me conviene. Además, me han hecho notar que estoy cansada, sí, lo estoy, el cuerpo me pide que no lo maltrate, que sea buena con él. Antes de llegar a casa, con Kidam, dándome una ducha de humanidad. Antes de quedar con él, he visitado con Madre la exposición de arte bipolar. Me ha impresionado una serie de cuatro cuadros que yo diría eran expresión de una Manía de las gordas. Recomendable. Y antes de meterme en el nórdico, me canto eso de "vamos a la cama, que hay que descansar...." Ay, qué tiempos...Hale, bona nit a tothom. Feu bondat... XD  No suelo ir a galerías de arte, la verdad es que no entiendo demasiado el arte moderno, pero recibí la invitación por e-mail que anunciaba esta exposición. “Bipolar disorder” es su nombre, y el nombre del Trastorno bipolar en inglés. Bien, queda guay como reclamo. En Barcelona, c/Aragón 379. Sobre el tema “todo lo que hay aquí ha sido hecho por un bipolar”, pues bueno. Los que lo tenemos sabemos que grandes pintores tuvieron el trastorno y además les salió una Capilla Sixtina cojonuda, por ejemplo. Y unos girasoles que rompieron récords en las subastas de arte hace años. Pero esto, que tenían TB, no lo sabe todo el mundo, ni falta que hace. Era una pequeña galería con dos ambientes. Me sorprendió reconocer nombres que para mí tienen cara que de repente estaban ahí colgados. Y a veces, con un “vendido”. No puedo opinar sobre arte. Sé que la obra más cara (6.000) me gustó, por la tecnología empleada, sí, un cuadro que se enchufaba y aparecían cosas, muy inquietante. Vi dos cuadros que me gustaron mucho, representaban la depresión. Y una serie de cuatro que, como dije en el post de ayer, eran desquiciantes, si yo hubiese creado eso estaría maníaca. El autor o autora, pues no sé. Una lámpara ultravioleta iluminaba algunas creaciones. La lástima es que la sección de escritos estaba en ese ambiente oscuro. Ya digo que no entiendo mucho de arte, sé que me gustaron algunas obras, y que hubiese comprado una en concreto de las módicas. ¿Dónde está la diferencia, el límite, entre una obra de manualidades y una obra de arte? Un par de veces me vino el pensamiento “eso ya sé hacerlo”, porque desde que salí del primer ingreso tuve que activarme, y me apunté a un taller de manualidades. Y allí uno de los trabajos que se están realizando creo que se pagaría caro: diseño propio, muchas horas invertidas, y material carísimo. En teoría es un pañuelo de seda, pero yo lo enmarcaría. Y contemplando esas obras de gran impacto emocional, la pregunta de una bipolar a una “obra bipolar” era ¿dónde estaría emocionalmente el artista? En hipomanía por lo menos, quizá en eutimia, en depresión algo improbable. Schumann sólo compuso durante sus hipomanías, está estudiado y vi la gráfica en la red, es tan sencilla como años donde se pone a parir y otros en blanco. Esto de crear exclusivamente durante hipomanía también le pasa a un bipolar que conocí recientemente por aquí. Y servidora sólo escribe cosas decentes cuando está subida. Te puede salir de puta madre la cosa, sea un cuadro o una poesía o una canción. En mi caso, lo veo como un vómito, tienes esas emociones muy fuertes dentro y has de sacarlas como sea para que no te desborden. Tú no eres consciente cuando estás creando, pero sí sabes que estás en un episodio. La hipomanía gusta al bipolar porque, entre otras muchas cosas, su cerebro le proporciona muchas ideas, ideas que pueden ser base para una creación. Y sí, tengo cosas escritas que me sorprenden, porque ahora no sería capaz de volcar así mis emociones. Porque ya no son tan intensas, no necesito tampoco transformarlas en otra cosa. Pues jodida la hemos, si estoy en un período eutímico, es lo que pensé. Pero no, hay otras formas, las tradicionales: aprender técnica, y luego aplicarla. También me cansé de escribir, así que me está gustando aprender a pintar. ¿Piñas? Piñas. ¿Libretas? Libretas. Hago lo que me gusta, que voy descubriendo poco a poco, porque muchas cosas del taller no me gustan, como por ejemplo pintar la típica escultura de yeso blanco. Llevo un maletín a Madrid con unos 5 kilos de material para manualidades. Cómo pesan esos tarros de pintura cuando los juntas, coño. En el taller donde he aprendido lo poco que sé, la gente copiaba diseños, pocos eran, bueno, pocas, todas éramos mujeres, las que dibujaban algo propio. Yo también voy a copiar. A mí me espera el Tapiz de la Creación de la Catedral de Gerona, una obra medieval. Mi reto es reproducirlo, trozo a trozo. Me enamoré de él al verlo de niña en la colección de sellos de mi padre, porque se emitió una serie con este motivo. Y en una visita que hicimos a Girona, una amiga me regaló un libro sobre él donde, detalle por detalle, puedo dibujarlo. Ahí lo tenéis.  Me apalanco aquí, aprovecho las últimas horas de conexión. He dado de baja un mes el adsl. Tengo la lista de tareas para hoy y no me apetece un gramo ponerme a ellas. Las más duras: poner orden. Yo siempre fui caótica, encontraba un papel entre un montón desordenado. Ahora he de ordenar esos montones, cuando no tirarlos, ¿para qué coño quiero yo esto? Mi habitación ha de quedar impecable, y eso son horas, las que he programado para hoy. He actualizado la lista de enlaces con blogs que he visitado navegando o porque sus autores han recalado por aquí. Bien pensado, me servirá de "favoritos" cuando vaya a un cyber. Se ha estropeado el ascensor, justo cuando he de bajar varios pisos con una maleta. Esto me hace pensar que mejor me voy con lo puesto. No puedo cargar peso porque el año pasado me rompí una vértebra en una caída (esa pastilla me mata) y en seguida me duele la espalda. Hace años, aprendí que una mujer debe llevar el equipaje que ella sola pueda cargar. Una perogrullada, pero en mis primeros viajes me llevaba hasta el secador de pelo. No me llevo mucha ropa. Lo que más pesa son los libros y la caja con las manualidades. Tengo miedo al bajón. Duermo bastantes horas, y el lunes no voy a poder hacerlo. Ya voy agotada de esta semana, y el martes tengo programado todo el día, desde deshacer la maleta hasta actos bipolares. Tengo miedo a no aguantar, a quedarme sin pilas en el momento menos oportuno. Sé cual es mi límite de actividad, si es frenética es menor tiempo el que me coloca en una situación crítica. Me niego a llegar enferma, a pinchar, en mi primer día en Madrid. Sé que el principio va a ser duro, todos lo son, pero desde el primer día... esto sí es un reto. Voy a tirar papeles y a acabar el álbum de fotos. Si no aparezco por aquí, será buena señal, estaré haciendo lo que debo. Si no desconecto, se me hacen las quinientas. El tiempo pasa, y el billete tiene hora. *** "Cronómetro", fractal creado por Jay Jacobson Te has levantado en plan insomnio, 06.30. Café, galleta, pastillas. Hoja con tareas, las últimas, para hoy. Sabes que necesitas dormir más para poder rendir sin caer en picado, sin tener un bajón. No estás para lujos de ese tipo, aunque no está en tus manos y las horas de sueño son detonante más que probable. Hoy, marathon. Mañana, marathon. ¿Aguantarás? "Tómate el gazpacho, rubia"  ...
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