Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2006.
¡¡Estoy leyendo!! Ayer, 176 páginas, tomé las pastillas, y llegué a las 200 justas. La novela tiene 495. Hoy la acabaré, seguramente. Y cogeré otra. Quizá sólo sea un espejismo de fin de semana. Me da igual, estoy disfrutando como una enana. Fue un placer detener la reproducción de los discos de U2... que viva el papel impreso. Shhh... estoy leyendo. Y mi pajarito ya ha venido a la ventana, ¿le gustará el olor a café? Me gusta tenerle ahí, es un buen pájaro cantor. Y no tengo aquí esa novela, por cierto, "Maestro cantor" de Orson Scott Card, una delicia de la ciencia-ficción que debería salir -si no lo ha hecho ya- de las librerías "del ramo". P.D. Blogia no ha hecho el cambio horario. Son las 8, no las 7, "me caigo" de la cama pero no tanto. Ayer, no acabé el libro por poco. 249 páginas, eso se acerca mucho ya a mi ritmo de antaño. Me faltan dos capítulos. Casi me rindo hacia la mitad, me parecía un tostón y ya empezaba a retroceder párrafos por no haberlos leído o a avanzarlos, para que el tostón avanzase también. Hechas estas pequeñas e inevitables trampas, me dispongo ahora a acabar el libro, menos de 50 páginas que con suerte me durarán lo del café. Se dice que la primavera es la estación más bonita en Madrid. Supongo que esto es válido para tantos otros lugares... Pero hace dos días que luce un sol espectacular y una temperatura muy agradable. Dicen que todavía falta lluvia, pero por favor, aquí no otra vez... En Barcelona, el lugar de paseo dominguero de toda la vida son las Ramblas, o lo eran en mi infancia, cuando en los barrios no había espacios para el paseo. Aquí no hay "de eso". Aquí se acude a la multitud de "el Rastro", lo que no me apetece en absoluto. También se va al parque del Retiro, y lo prefiero lo más silencioso posible. Investigaré otros lugares concurridos en domingo, por curiosidad, no por acudir a ellos ahora mismo. Creo que bajaré a la calle sin alejarme demasiado de los pajaritos cantores. Eso, si cuando acabe el libro, no me engancho a otro... no estaría mal, por otra parte. No sé manejar varias rutinas nuevas al mismo tiempo, es muy difícil priorizar cuando me esperan platos por fregar, la ducha, el libro, bajar a por pan y dar el paseo, y ya se me ocurrirá algo más que debo hacer. Tomar las pastillas, decidir el momento y cómo encajo esa toma en esas tareas. ¿Buscar fotos para el blog? Tarea que ocupa el último lugar en esa lista ahora mismo, luego ya veremos. Son las 10.21 en mi ordenador y no tengo las ideas claras todavía, es más, se me están amontonando y empiezo a agobiarme. El día puede dar un vuelco en el momento más inesperado, cualquier llamada de teléfono, lo que sea. Pues a lo que sea iremos. Que lo paséis bien. *** Son las 14.30. Sin saber cómo, he hecho casi todo lo que debía. Acabo de terminar el libro, tras la comida, y lo importante es que lo hice, no qué leí, porque acertar a la primera en algo que te plazca es improbable, sino que ya acabé de hacerlo, y en la última página, como solía, he marcado frases y anotado palabras nuevas. Me ha costado mucho llegar al final, notaba cómo en vez de acrecentarse mi interés, éste se perdía. Me está invadiendo el sueño, pues a pesar de la llegada del buen tiempo o quizá por ello, no duermo demasiado bien. Retirar un nórdico es una decisión que de momento no voy a tomar, aunque despierte de madrugada a veces empapada en sudor. Le temo más al frío del amanecer. Es pronto para escoger un nuevo libro, y tengo más de cinco horas de sol por delante para volver a leer o salir a la calle. El sol marca y ha de marcar mis días, pues ayer me tentó la noche, como antaño. Hace mucho tiempo, meses, que no salgo de noche, y aún así, de vez en cuando echo de menos una pista de baile. Y debo pensar en el sol, y en apagar una luz cuando los ojos ya no puedan seguir más a la letra impresa. *** Eso le preguntaba ayer el protagonista de mi nuevo libro a un transeúnte. Eso me pregunto yo muchas veces, ahora que no trabajo y me cuesta ubicarme entre semana. El fin de semana, excepto este por diversas razones, suelo ver a algún amigo. Y todavía sufro algo "la depre de los domingos" por la tarde y noche, como hace años, debe ser un hábito emocional, quién sabe. Esta mañana (oh, no) el cielo se ha vuelto a encapotar. Quizá venga el fontanero, quién sabe pues la semana pasada me remitió al día de hoy, y estas cosas me dan rabia porque una cosa es estar en casa por tranquilidad o quehaceres, y otra estar esperando a un mensajero, un certificado, o un fontanero. Esta semana quiero hacer trámites y gestiones, y empieza algo mal la cosa, con amenaza de lluvia y amenaza de encierro "a la espera de". Es pronto para llamar a nadie para confirmar, así que me tomo el café y las pastillas de paso. A ver si no me dan sueño, pues hay días en los que me rindo y duermo una o dos horas más después de la toma. Es curioso cómo apenas acuso la toma de la noche, después de muchos meses ya puedo decirlo, pero el último cambio de pauta reforzó la toma durante el día, y o me acostumbro, o me acostumbro. El planning de tareas durante la semana es muy flexible, a no ser que tenga un compromiso como una cita con el médico. Espero al fontanero antes de pedirla, por cierto, pues en tres días me quedaré sin una pastilla y empiezo a necesitar esa y otras recetas. Puedo estirar el plazo acudiendo a mis reservas, que para eso están, la toma de uno o dos días que me acompaña cuando salgo a más de (por ejemplo) medio kilómetro de casa por la regla del "nunca se sabe" y porque así me lo aconsejaron "al principio de los tiempos". A las nueve, falta un cuarto de hora, empezaré a hacer llamadas. Comunicarán, ya me sé la historia. Se impone paciencia, para hoy y quizá para más mañanas. Soy mujer de asfalto, no veo el espacio "el tiempo" en las noticias, y no sé si lloverá, cosa que alguien del campo tendría muy claro. Quizá no, porque oigo trinar de pájaros. Ya asoma la vecina curiosa tras su cortina, y no sé por qué lo hace desde esa ventana y no desde otra que le ofrecería mejor paisaje. Vale, sigo en pijama, ya debe haber hecho cuentas de los que tengo. Cuando la veo escrutando mi apartamento, de vez en cuando le devuelvo la mirada y vuelve al interior de sus cortinas. Escribo rápido, pero el tiempo parece haberse congelado, todavía no son las 9 pero ya noto una nube en mi cabeza. El otro día le decía a a un amigo, que me miraba casi con pena porque me dio fuerte la cosa y estaba drogada, que no puedo quejarme, que ese mal momento pasa y el resto del tiempo es para mí, mucho más del que quisiera mucha gente, el que me cuesta llenar ahora que no trabajo. De ahí que la lectura sea muy importante, incluso la escritura, porque no veo la tv y eso mata las horas. Las mataré esta semana con los trámites. A esta hora, todavía no son las 9 (maldición) ya podré salir a la calle, y ya me tomaré las pastillas una vez regrese a casa. Espero a las 9... y ahora no puedo leer el libro que empecé ayer. P.D. 9.16. Hoy no vendrá el operario. En el ambulatorio comunican, cómo no. Tenía que haberme tomado las pastillas ahora, o más tarde una vez en casa. A ver si aprendo mejor, lo que me falta... no sólo a tomar pastillas, sino a retocar fotos. *** Ha llovido mucho desde que narré una fiesta en dos posts (3/12/04, sobre hechos del 2003), y el primero fue sobre el maldito TENGO QUE, tenía que ir a una fiesta y antes de eso, mil cosas más, y ese TENGO QUE acababa con mis nervios. Esta expresión la entendemos todos. Acabar con mis nervios para mí es tener un ataque de pánico. Eso sí que sólo lo entienden los que lo han padecido, o los que lo han visto en otra persona. Yo intenté explicarlo en ese post. Es horrible, muchas cosas lo son, y a no todas puede acostumbrarse uno, aunque visto lo visto... pastilla y a esperar a que pase el temporal. Hoy se turbó la paz en el castillo acristalado de esta princesa. La vecina es inofensiva, por voyeur que resulte. Lo que me fastidia los nervios es el teléfono. Primero no venían, luego un pez gordo les dio una orden de trabajo urgente y volvieron a llamarme. Vino el operario. Mientras estaba en lo suyo, llaman otros técnicos para ¿mañana? Sí, mañana está bien, sólo que por favor me llamen antes de venir (pienso en la ducha antes de que lleguen). Se va de casa el otro con la firma y... me quedo tiesa. El estrés, qué poco hace falta para que el estrés me deje postrada. Descanso, intento relajarme y que el cuerpo, mi cuerpo físico, responda, pues no me quedan piernas ni para bajar a por el tabaco que empieza a escasear. Despierto, justo a tiempo de recibir otra llamada. ¿Todo bien? Sí, todo magnífico, esto es eficiencia. Sin decidirme a limpiar lo poco que ha ensuciado la avería, por debilidad pura y dura, vuelve a sonar el teléfono. El tercero en discordia, también quiere venir mañana. En mi estado "ya me rindo", porque no recordaba para nada que venían otros, le he dicho que sí. Pasen, pasen todos, y que me dejen en paz de una puñetera vez. Cuando TENGO QUE hacer algo, maldita sea, en esto no hay quien avance, me quedo hecha una braga. Y lo triste del caso es que yo no soy la que tengo que salir de casa a un lugar extraño. Sólo tengo que abrir la puerta a un técnico, y me fastidia mucho que estas pequeñas cosas de la vida me dejen jadeando. Pero peor será demorarlo, pues ese TENGO QUE me perseguirá y empeorará las cosas, y eso me lo dice la experiencia de estos meses, pues tengo demasiadas cosas pendientes de las que me olvido demasiado a menudo, o un TENGO QUE me obliga a cancelarlas y posponerlas. Antes, antes hubiese temido el momento, pues hubiese estado profundamente dormida. Por suerte ya no temo a despertar tardísimo, sé que estaré levantada cuando me llamen, porque antes... antes le hubiese tenido que pedir a alguien que viniese a casa. ¿Ahogarse en un vaso de agua? No, tampoco es eso, el ataque es otra cosa. Pero temía a obligaciones por la mañana, por miedo a no despertar. Pedía horas tardías a médicos, por ejemplo. Sigo haciéndolo, por esa costumbre de tantos años. Jadeando, a punto de perder los nervios. Respira sin hiperventilar. Estas reparaciones han de acabar ya, si puede ser mañana, porque TENGO QUE ir al médico a por recetas. *** Los calendarios son de la Casa Batlló, "la casa azul" la llamaba, uno de los tesoros de Barcelona. Me traje uno de Barcelona en enero, pero no sobre Barcelona. Sanseacabó. Ya no tengo averías en casa, al parecer, y si las hubiere, esperarán meses. Qué tortura, dos técnicos a la vez, pero ya acabó y por hoy doy finalizado el día "activo", por no sobrecargarme. Si ayer no hubiese descansado, hoy me hubiese encontrado fatal. Igual me paso de precavida y ya soy capaz de soportar más carga "de la vida cotidiana", pero prefiero no arriesgar, no de momento. Sanseacabó. Mi segundo libro, de 200 páginas, terminado, pero otro desastre. La elección prometía, el principio también, pero de nuevo a mitad del libro estaba leyendo por leer, pues ya no me interesaba. Ahora caigo en que ni siquiera recuerdo el final, aunque también es cierto que ya había tomado las pastillas cuando lo terminé. Antes de guardarlo, releeré esas dos últimas páginas. Por cierto, la traducción horrible, ya me comentaron mis amigos traductores que el trabajo ahora ha cambiado mucho y realmente no es placentero encontrarse con errores. Ensayo-error. Volvamos a ello y al final acertaremos. Esta vez voy a lo fácil, facilísimo: Isaac Asimov. Lo devoré a partir de los 14 años. Si falla, tendré que pensar... no me atrevo con Groucho y Woody Allen, porque no soportaría no reírme. Seguiré con ciencia-ficción. El Asimov tiene 373 páginas, menos en realidad, letra grande y poca chicha en ellas, pasarán rápido. Voy a ello, con la sensación de que ya he leído ese libro, pero hará de ello tantos años que me parecerá nuevo. Contaré las páginas leídas al final de la semana, ya que no me molesto en apuntar las horas que paso leyendo, que en realidad sería lo que debería anotar. Contaré libros y veré si sigo en la tónica de empezarlos ilusionada y acabarlos medio asqueada. Lo que importa es que recupero el hábito, sin ganas, sin placer, pero he acabado dos libros ya, y no dejaré de leer, lo haré a diario, ahora un tanto obligada, más tarde, como solía hacer de niña, a escondidas cuando mi madre apagaba la luz. *** Los expertos aseguran que la prevención de las recaídas es fundamental para la mejora del trastorno bipolar News Release *** ¿Seguro que no conoces a alguien que no tenga esto? Somos muchos para que tamaña amenaza no haya acabado ya con nuestra civilización... no, somos menos, muchos se suicidan sin tan solo saberlo. Yo también quise hacerlo, y escapaba del suicidio, por eso quise saberlo y por eso soy un verdadero coñazo con el tema del diagnóstico. Interesante lectura que hoy se ha hecho pública en el foro de Bipolarweb. Muchas lo son, pero no lo leo todo, por salud mental. Tampoco estoy demasiado interesada (o sí, pero hago como que no) en el tema de los laboratorios farmacéuticos y en toda la pasta que mueve este negocio, pues lo es, nada despreciable. Les necesito, eso es todo, y hay mil causas justas por las que luchar, fáciles y gratuitas, incluso. ¿Reciclas envases, vidrio y papel? P.D. Sigo con fotos de mi tierra natal... muchas formaciones hay en Montserrat, sierra, monasterio y nombre de gran porcentaje de la población femenina, Montse (Mont=monte, serrat=sierra, o también: cortado con una sierra). Se adora a una virgen negra, llamada La Moreneta, símbolo de Catalunya como también esa sierra de extraña silueta. Me han sucedido cosas, en esa iglesia. Episodios muy extraños: una vez me mojaron la cabeza y otra me llevaron vestida de novia a pesar de ser una infante. Creo que no he vuelto desde entonces, aunque, oh my God, todavía puedo cantar: "Rosa d’Abril, Morena de la Serra..." Nota del traductor: la autora alude en el título del post a una campaña institucional del gobierno autónomo catalán en los años 80 que puso de moda su eslogan "Som sis milions" (somos seis millones). "Collons" hace referencia a los testículos y en este contexto se usa como expresión. Añado que la campaña fue tan popular que generó chistes basados a veces en anécdotas reales tales como "El Honorable Jordi Pujol visitaba la China y al pie de la escalerilla del avión le decía a su anfitrión "som sis milions". El chino sonreía educadamente y respondía, "¡qué bien! ¿Y en qué hotel se hospedan?" Según la teoría: bipolar significa dos polos. Manía o euforia, y depresión. Esto es lo básico, pero no es donde están muchos bipolares esperando a estabilizarse. No siempre un bipolar está en esos polos teóricos. La inestabilidad acecha en forma de episodio mixto, mi especialidad pues son los que suelo o solía hacer. Mezclan síntomas tanto de manía como de depresión. Y una de las sensaciones que puedes tener es la de impotencia total ante tanta oscilación entre agitación e ideas negativas, a diario puedes tener momentos de ambas, insoportable. Especialmente en los momentos críticos y peores, según mi experiencia, los de ir a dormir y el despertar. Cuesta dormirse, no tanto si te drogan. Pero el despertar no tiene nombre, porque el resto del día, tampoco, y rabias pensando en que has de vivirlo, esa es la pesadilla. Crees que la cama te salvaría de ese sufrimiento, pero sabes que no dormirás porque te sientes deprimido pero no puedes dormir, demasiados pensamientos acuden a torturarte porque la cabeza funciona rápido, cosa que no ocurre en depresión. Para la familia, que ya no entiende absolutamente nada, lo fácil cuando eres tan insoportable es decir "eres así", y no lo eres en absoluto, pero sólo te faltaba ya la opinión de tu familia, a la que no mandas a la mierda por educación quizá. Porque en episodio mixto, lo mandas todo a la mierda, hasta a ti mismo, porque no te soportas, y si no te soportas, ¿quién va a hacerlo? ¿Cómo no voy a olvidar eso, si estuve ahí meses, o años? Sensación de depresión y no poder tomar antidepresivos, una vez algo calmado el lado hacia arriba de ese episodio, que es el más fácil, plancharte por arriba. Hacer que remontes desde abajo... una odisea. Atrapada entre todo, en un infierno del que no sabes cómo salir. Pero se sale, de todo se sale, menos mal que existe esa frase que da esperanza, incluso en lo más duro del episodio, que aumenta bastante la posibilidad del suicidio. Como la chica "era así", nadie se cree que tenga ganas de matarse, pues la mala leche parece ser cosa de "los vivos", y no se concibe ese estado "alto" donde sube la irritabilidad con una depresión interna de las más hondas y de las que no te salva la cama, pues no puedes estar en ella. El episodio mixto, una puta mierda, el infierno personificado. El otro día, un albañil me dejaba el baño arreglado pero absolutamente sucio. Al finalizar la tarea, me pidió el recogedor y un "cepillo", y yo saqué la escoba, pues no se me ocurría qué cepillo darle... la escoba era lo que quería, y un aspirador lo que debió pedirme. Tenía más o menos, menos, mi edad, y me hablaba de vd., inevitable en esa circunstancia pero siempre molesto para mí, que prefiero ser tuteada incluso ante mi psiquiatra, porque si le hablan a "mi vd." lo están haciendo a alguien que no soy yo y me convierto en mala receptora de información. Asomé por el cuarto de baño a ver cómo iba la operación y de repente me dice así de seguido "señora lo siento no sé si puedo fumar puedo apagarlo no sé si le molesta señora si le molesta lo apago en todo caso fumo bajo mi responsabilidad y si no quiere lo apago y repito señora es mi responsabilidad". Estaba fumando, sí. Tabaco caro, definitivamente equivoqué mis estudios y además me dicen que ya no se encuentra a gente "de oficios" nacida en España y me parece increíble, pero ese es otro tema, en mis tiempos... es otro tema. Bueno, le dije que no me importaba que fumase, y que en todo caso, le proporcionaría un cenicero y sí le pedí que abriese la ventana. Nunca fumo en el baño, a menos que decida tomarme un largo baño, muy infrecuente. Cuando todo acabó y una vez me hice la siesta, que me sirve para procesar la primera mitad del día y enfrentarme a la segunda con las pilas algo más cargadas, pues siete horas de actividad me dejan ko y muchos días debo hacer ese receso, lo entendí. "Bajo mi responsabilidad", había dicho. Ese era mi baño, pero también su lugar de trabajo, y claro, ahora no se puede fumar en el lugar de trabajo bajo pena de multa. Y comprendí su acojone. Como fumador, debía fumar pues se lo pedía el cuerpo, esa droga llamada nicotina y otras sustancias añadidas no sólo al tabaco sino hasta al papel del cigarrillo. Eso nos pasa a todos los fumadores, por lo que supongo que lo están dejando los que no necesitan droga, "fumo cuatro al día" (charla de estanco). Por eso uno que sí la necesita, acaba encendiendo un cigarrillo aunque sea en el patio interior de una casa donde no le permiten fumar, o sale a la calle, que está todavía por prohibir (todavía, puede ser peor la cosa). La droga manda, no lo que toda la vida han llamado vicio. Soy una drogadicta, adicta a la nicotina. Mi vicio en todo caso consistiría en no vaciar nunca los ceniceros o abrir ventanas, en no tomar medidas de higiene, y las tomo porque no me gusta que mi casa huela a tabaco. Una cosa es fumar y otra un ambiente desagradable. Vivo sola, por lo que no tengo el problema de afectar a fumadores pasivos, y pobre madre mía, lo que fumó conmigo. Recuerdo las invitaciones de mi ex a fumar en el balcón. Y también que "fumé" de niña, antes de fumar por mí misma, antes de esta paranoia universal. Y que mi podólogo tuvo un cáncer de pulmón sin haber fumado en su vida. Y que a mi primo ya le han prohibido fumar a los 21 años, como relaté en su día, y a mi padre también. Casos y gente, todos conocemos. Hoy hablo de un albañil, entre otros pensamientos que se me van cruzando. Este hombre va cada día a dos o más casas por lo que vi en sus papeles, y supongo que desde que entró en vigor la ley, se la juega a encender un cigarrillo a escondidas (droga manda) antes de pedir permiso. Si lo pide, quizá se lo denieguen. Y si al usuario del baño en cuestión sí le molesta, con una sola llamada puede denunciarle a su empresa. A eso temía este trabajador. Porque ese cigarrillo, de haber desaprobado yo el consumo, le hubiese calmado pues habría recibido una dosis, y con suerte no necesitaría otra o la tomaría de nuevo a escondidas. ¿Por qué este trabajador ha de enfrentarse a un momento de miedo en cada casa donde se requiere su servicio? En su situación laboral, desde luego, debe pedir permiso, pero ya no puede, porque sigue siendo ilegal que fume. Una marca cara, de las que dejan la mitad en impuestos. Dejó dos colillas en dos horas de trabajo, no es tanto, pero claro, trabaja con las manos. En mi cenicero colocado a la derecha de mi ordenador, siempre había un cigarrillo encendido. El otro día un empresario al que conocí casualmente me dijo que ya le habían hecho inspecciones. Que el jefe no pueda fumar ya es lo último, cuando incluso se hace traer comida a la oficina, sin tiempo de salir. Está tan encerrado en su oficina como yo lo estuve en el hospital. Hicieron bien en permitir en una excepción de la ley los psiquiátricos. Cuánto se fuma en los psiquiátricos, y cuántos conflictos hay por eso. Basta con que nadie te traiga tabaco para que te hagas esclavo de otro paciente o definitivamente sí hundas tu salud fumando todas las colillas a tu alcance. Hicieron mal en acordarse de los psiquiátricos. Hubiese habido una revuelta y motín tal en todos los centros de España, haciendo realidad la canción "Revuelta en el frenopático" de Kortatu, que la ley hubiese quedado cuestionada y a punto para que el resto de la población también se manifestase. Está tan encerrado un enfermo en crisis en el hospital como el ejecutivo que trabaja doce horas sin tiempo para rascarse. Pienso en mi última jefa, fumaba mucho más que yo y no salía a comer, qué será de ella, si la conozco habrá montado un rincón tan ilegal como popular. ¿Esconderse, o renunciar? Dejar de viajar en tren, o hacerlo y fumar en los servicios, hasta que instalen los anunciados sensores de humo. Me imagino el cuadro en algunas de las oficinas en las que he trabajado. ¿Mi jefe va a prescindir de mí diez minutos cada, pongamos, hora y media, si he de salir a la calle? Si me vuelven a operar de algo, ¿tendré que fumar en el baño, cosa que en su día ya hice? Si me diagnostican un cáncer terminal de pulmón, ¿quién va a impedirme fumar en ese ingreso? He visto a esos pacientes fumar, en sillas de ruedas y con la bombona de oxígeno, en un descansillo en el que ahora ya estará prohibido. No somos leprosos, ¿por qué? Porque pagamos esa droga a precio de oro ya, oro que embolsa Hacienda. Un poco de respeto, estamos pagando impuestos a cambio de desprecio social, y lo peor, de vivir con miedo, miedo hasta de tener que comer en un espacio de no fumadores en un restaurante porque la alternativa es esperar mínimo media hora. Necesitamos más espacio, y menos miedo, y recuperar la dignidad. El médico de cabecera me ha dicho que me preocupe más por mis dos paquetes que por mi colesterol maníaco. Hay que tener culpabilidad además, sentirse una mierda cuando eres un fumador. Ya le dije que esto está en manos de otra consulta, la de mi psiquiatra, pues el tabaco tiene mucho que ver con mi ansiedad y para eso me medican también. Miedo, hay que tener miedo. Y el miedo produce ansiedad, y la ansiedad se mata con un cigarrillo o más. En un espacio reducido en lugares públicos. En Barajas medirá lo que un recibidor de una casa. La jaula. Un fumador puede ser un enfermo, pero poco se ha hecho por curarle, directamente se le ha pegado una hostia de un día para otro y estigmatizado. El fumador ya sabe que su salud corre peligro, y tantas otras cosas, como el dinero que se esfuma, que le han convertido ya en un drogadicto, pues poco placer se obtiene desde la culpabilidad y el estigma. Pero de ahí al miedo... miedo hasta a no llegar a fin de mes, con la espectacular subida de este año. Miedo a cada bocanada que fumas, a ser sorprendido, a que te amonesten, multen, o despidan. Quizá hayan conseguido que el miedo ya no sea al cáncer, pues el miedo cotidiano es más poderoso que el miedo al futuro. P.D. Hoy he fumado lo habitual, gracias, y no volveré a sacar el tema hasta que me toque dejarlo. http://www.youtube.com/watch?v=BVgM7qeAlko o http://www.youtube.com/watch?v=H12wNmn87KM We were born to be alive *** He desaparecido unos días, allí donde me llevó el viento. Me conectaré pronto, porque lo bueno... no dura. Aunque no me sientan demasiado bien los cambios, ya sean de colchón o de rutinas en general. Nos vemos pronto, los días pasan volando. Estoy en estos momentos atravesando una ligera crisis que mi psiquiatra ha calificado de "depresión moderada". Me recetó un antidepresivo que me va relativamente bien, aunque tengo fuertes momentos de recaída, donde siento que el mundo se quiebra bajo mis pies. Llevo algo más de un mes con el tratamiento, y a pesar de esa ligera mejoría que te comenté, lo cierto es que a menudo vuelvo a sentir esa tristeza inmensa y el vacío terrible que lo originó todo. En esos periodos me siento desanimadísimo, y solo, muy solo, sin ganas de hacer nada. Cada mañana me obliga entonces a un esfuerzo terrible para levantarme y acudir al trabajo. Las actividades que antes me satisfacían, como hacer deporte o escribir o leer o escuchar música, se me tornan en esos momentos indiferentes, y lo único que me apetece es tumbarme en el sofá con una manta por encima y rumiar mi tristeza pensando que mi vida es un desperdicio sin futuro. No tengo ilusiones, ni objetivos, ni deseos. Es una situación frustrante. Muchos de esos días me suelto a llorar como si fuera un niño, y siento un hormigueo en el estómago que me sube hasta el corazón (yo lo llamo el dolor del alma). Así llevo, ya te digo, más de un mes, tratando de exorcizar definitivamente a esos demonios que han querido hacer de mi alma su hogar. ¡¡¡Porque quiero volver a ser el mismo que era, una persona optimista y alegre, muy jovial, siempre dispuesto a divertirse y a divertir a quienes le rodeaban!!! A mí de momento lo que me salva es que tengo una gran fuerza de voluntad y eso hace que aunque no me apetezca hacer ciertas cosas, pues saque fuerzas de flaqueza y las haga. Por ejemplo, voy al gimnasio aunque no tenga ganas (en realidad lo odio), pero la verdad es que mientras haces ejercicio a tope por lo menos no piensas y es un periodo en el que al menos la tristeza parece camuflarse. Me pasa igual con el trabajo, aunque me cuesta un mundo ir, y hasta a veces siento náuseas, procuro enfrascarme todo lo que puedo para no pensar en mis problemas. También me esfuerzo por leer algo entrenido, etc, etc. Todo eso me ayuda, ya digo, ya que si sólo hiciera caso a lo que me pide el cuerpo, pues eso, a meterme bajo la manta todo el santo día. Lo cierto es que yo no tengo motivos reales para estar así. Es verdad que llevo una larga temporada que, por motivos de trabajo, tengo que estar viviendo solo en una ciudad que no es la mía (...) Quizá todo esto sea también un castigo por mi pasada soberbia. Porque tengo que confesar, y espero que sepas perdonarme, que hace algún tiempo yo no sólo no creía en las depresiones, sino que a quienes la padecían les menospreciaba diciendo que eran gente débil de carácter que prefería encerrarse en su caparazón que afrontar de verdad la vida, o peor aún, sospechaba que eran excusas para no ir a trabajar o cosas por el estilo. Me da tanta vergüenza escribir esto, pero es la verdad, yo era así de arrogante y estúpido. No creía que pudiera existir una enfermedad llamada depresión. Siento ganas de llorar al pensar de qué equivocada manera he considerado a gente que lo que más necesitaba era ayuda. Pero de nada sirve ya lamentarme por mi pasada estupidez. Ahora yo soy el enfermo, y eso que mi depresión es sólo "moderada", según el psiquiatra. ¡Tiemblo sólo de pensar cómo será la severa! M. no tiene bipolar. Pasa por una depresión unipolar. Pero el sentimiento, es el mismo. He seleccionado poco de lo mucho que llegó a relatar. A este último párrafo donde habla del trato recibido al anunciar el tema, le respondí: "acabas de catar el estigma". *** Esto para mí es el "doctorado", por favor, ni siquiera he llegado a "la universidad". De mayor, quiero ser alguien que pueda controlar sus impulsos. . . . Entrevista con el psiquiatra (fragmento): "eres muy impulsiva, hay que aprender a controlar esos impulsos" . . . P.D. Editado 24/10/09. Tres años y medio después, vuelve el tema en este otro artículo, mucho más elaborado http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2009/102201-un-ego-bipolar-adolescente.php *** No canto victoria, pero hace una semana más o menos que empiezo a tener hambre. Hambre primaria, de la que tu estómago se queja, de la que te obliga a poner una sartén o una olla para cocinar algo sencillo pero decente y no un bocadillo, algo que en realidad sí llene tu estómago de productos variados y no de galletas, atún y cortes de jamón y queso. Primero vinieron las ganas de cenar, a la hora de cenar quiero decir, de 21 a 22h, no anoté el día pero me alegré mucho. Son las 22 y acabo de cenar. El hambre de mediodía se resiste, la engaño como puedo, pero también entrará en razón, ella solita, poco a poco, ahora día sí, dos no, y ya veremos cómo y a qué hora se instala, la cena lo ha hecho ya a esa hora, dos horas antes de ir a dormir. Espero que el hambre, como la lectura, no me abandonen una vez los recupere. Restos interminables de una depresión ya crónica en mí. Poco a poco. Las rutinas acuden a mí de donde menos me las espero, es un proceso algo alucinante. Ya le comenté ayer al psi el tema. Ha sido tener el sueño regulado, y comenzar a cambiar bastantes cosas. Sabía que el sueño era crucial en el TB, pero no hasta este punto. Tengo la sensación de que "al principio fue el sueño", esas ocho horas dormidas de noche, ese despertar temprano. En mi vida había llevado este horario, y hay tantas cosas que en mi vida no había hecho que me siento nueva de verdad. Adelante, todavía queda, y ya me han puesto deberes otra vez, hasta el verano. *** Cosas que pasan cuando le enseñas a tu amiga lo que has comprado en el outlet a 9 euros: "Te sobran al menos cinco kilos" Sí, claro, mi perfil no cuadra demasiado con según qué ropa que de todas maneras iba a ponerme si la ocasión lo requería. Me ha medido perímetros, pesado y anotado todo en una libreta, donde por supuesto, ha consignado una dieta. La semana que viene, otra vez control. Le he preguntado si llevaba mucho tiempo sin hacer esto, pues es doctora en medicina. De repente ya no tenía una amiga sino al médico en casa, y como tal se ha despedido, "recuerda el contrato". Llega justo a tiempo para aprovechar que ahora tengo hambre a las horas correspondientes, y me voy a hartar de fruta y verdura según el plan. Precisamente, la fruta que más a gusto como, el plátano, está restringido ahora. Y... DOS HORAS, caminar dos horas al día. Sacaré el podómetro de su escondrijo. Ya estoy imaginando rutas. Me ha hecho firmar un contrato: hasta que no baje esos kilos, me ha prohibido comprar más ropa. Eso ya me lo había prohibido mi tarjeta, pero bueno. Valdrá la pena, en verano es más difícil esconder el michelín y no estaría mal aceptarme sin un ápice de complejo. Prohibido chocolate... eso ya lo veremos. Lo haré porque me conviene. Porque si ya empiezo a cocinar ("cocina siempre a la misma hora aunque no tengas hambre") más vale que coma cosas sanas, lo que ya tenía presente por el colesterol. Pero me da algo de coraje que finalmente sean razones estéticas lo que cambien mis hábitos. Cuidado, que esto lo tenía ya dicho por el psiquiatra, el peso tanto como salud como por autoestima ante el espejo, pero hoy ha caído del cielo el cómo hacerlo. Para eso están las buenas amigas. No todo es hablar de trapos y de hombres, aunque ha vaticinado que ligaré mucho con esa ropa. *** P.D. El reloj del blog marca una hora menos. Son ahora las 21.25 y ya he cenado, verdura, sí. He colgado el post y me he puesto a cocinarla. No es tan difícil hacer cosas, una vez ya no son el Everest, sólo que a veces necesitas un empujoncillo. *** Arriba, de repente te hundes, abajo, gritos, curvas, no puedes ponerte de pie, siempre hay movimiento y por tanto notas un desequlibrio muy molesto, el abismo está demasiado cerca y puedes caer, te desdibujas, notas la desintegración, y lanzas la llamada de auxilio ¿estoy solo aquí?... VÉRTIGO. Mental. http://search.es.music.yahoo.com/search/?m=video&p=U2&b=26 No había visto este videoclip, y muchos fotogramas han puesto imagen a mis pesadillas vividas en tiempo real en episodio mixto. Es necesario tener banda ancha para verlo, y seguro que muchos ya lo conocéis. Os invito a visionarlo desde la mente, que sintáis ese vértigo y esa desazón, y a la vez ese poderío por así decirlo, esa energía, y que no lo atribuyáis a consumo de nada, la mente es capaz de crearlo. Un infierno, y tú sentado o en la cama, y no se lo digas a nadie... No sé qué me hubiese parecido en su día este vídeo. Sé que sentía vértigo, la montaña rusa es implacable, y sentía muchas cosas que he revivido en ese metraje. Sí, la montaña rusa que padecí se parece o se aproxima a cosas que allí he visto. No era tan bonita, claro, este vídeo es un buen trabajo y la letra la colgué hace tiempo. Si alguien llega a tener la sensación de estar viviendo dentro de ese vídeo, que tu cabeza viva en ese lugar, sabrá por qué no quiero volver "ahí". No eran las 24 horas, bajaba a la calle a por tabaco y hacía otras cosas aparte de escribir. Fueron muchos meses con momentos como ese videoclip de U2, menos mal que eran momentos que ya han pasado. Porque daba mucho, mucho MIEDO, ese vértigo. El abismo estaba ahí y el desequilibrio y la desintegración llevaban al abismo, más MIEDO, ¿cómo se sale de "ese lugar llamado vértigo"? El episodio más jodido del catálogo bipolar, afirmo. *** Un posible detonante de la enfermedad, si no se había manifestado, ya dije en su día, es encontrarte de repente en el conjunto de los muertos a alguien que eres incapaz de concebir en él. Sé de dos mujeres que tuvieron su diagnóstico cerca de los cuarenta años. A una se le murió un bebé, y todavía entra en crisis cuando celebra su cumpleaños. A la otra, se le suicidó su marido, y por no llorar, porque no pudo, cuando sus emociones brotaron fueron patológicas. Yo detono ahora en episodio cuando mi razón dice sí y mis emociones no, y ganan mis emociones por supuesto. Si mi razón y mis emociones se ponen de acuerdo, eso ya es mucho más jodido, eso puede ser de ingreso. Murieron mis abuelos, y tuve una crisis para cada uno de ellos. La primera, si mal no recuerdo, en 8º de EGB, 13 años. (Me guardo la historia)... se me ponen los pelos de punta, a veces. No había acabado la primaria y ya tenía síntomas o crisis puntuales. Esto ha de ponerse en conocimiento de mis padres, que atribuyen "lo mío" a una hipomanía veraniega a los quince años, con detonante perfecto y síntomas que duraron más tiempo. Antes hubo también cosas, aunque pasasen desapercibidas, aunque incluso a mí me sorprenda recordarlas. El caso es que "subo" cuando mis familiares enferman o mueren. Esto puede darse en TB, aunque la lógica apuntaría a una depresión. Si enferman, piso el hospital aceleradísima y no paro de salir de la habitación con cualquier excusa para fumar, pura ansiedad, puro nervio. Tampoco me sientan bien los funerales. Pero que nada bien. Un familiar lejano murió de accidente y no sé si estaba ya en episodio o mi ánimo se resintió. Lo que hice... me lo guardo también. Me afectan demasiado estas cosas, soy capaz de derramar un lago de lágrimas desproporcionado a mi relación con el difunto. Ya no voy a funerales, ni iré. Ni a bodas, todos mis amigos son unos hippies de la leche y la excéntrica fui yo al casarme y los que pensaban hacerlo se están separando, cómo es la vida. Mis primos están casados, dudo que alguien más caiga ya de la familia, aunque bienvenida sería la noticia. Si me caso yo de nuevo, les da un patatús. Recuerdo que en la última boda, subida iba porque estaba agitada e incómoda, sí lo recuerdo, le dije al primo Jr. que sólo me faltaba un estado civil: viuda. Cosas que no proceden, vamos. Se acabó la broma. Mi voluntad es pues, ser ingresada voluntariamente, qué digo, forzosamente si es necesario y no atiendo a razones, si sobrevivo a mis padres y tengo que presenciar su muerte o agonía. Tengo antecedentes que se relacionan con la época anterior a mi diagnóstico. Mi abuela materna murió en agosto de 2003 tras una agonía de más de dos meses. Yo estaba recién diagnosticada cuando ella ingresó, y había pasado mi manía pero seguro que había ciclado a episodio mixto. Fobia social que me impedía tomar un autobús para ir al hospital (el conductor esperaba a que subiese, mientras yo me quedaba sin aire paralizada), una neuralgia (me tocaba ir ese día al hospital y me levanté con un dolor en todas las muelas insoportable)... no eran excusas, mi cuerpo me pasaba las facturas en forma de dolor real. No hablaba, sino que chillaba. Pasaba noches interminables escribiendo y bebiendo, dejaba el alcohol y recaía con nada. No me ingresaron, ni ingresé, "trastorno bipolar" era algo muy nuevo para mí y para la familia, y el psiquiatra no lo ordenó, y el resto de la historia hasta aquí ya la sabemos. Pero ahora, si mis padres enferman gravemente o mueren, tendrán que atarme con correas, y sería la primera vez. Tendrían que impedir que yo misma... Espero, eso sí, morir antes que mi hermano o mi sobrino. Mis tíos, mis primos. Todos ellos tienen una fotografía en esta casa, me dan la bienvenida cada vez que entro en ella. Familia, no iré a vuestros funerales, ya lo sabéis. Estaré a buen recaudo, proporcional al grado de parentesco supongo, y lo digo ahora como mis voluntades. Padres, sabéis que os quiero, tanto, que me pondré muy pero que muy enferma si os pasa algo. *** Estoy comiendo fresas. La abuela nos las troceaba en un tazón con leche, añadía un chorro de zumo de limón, y los primos nos volvíamos locos. Ayer fue Sant Jordi, patrón de Catalunya. Es un día muy completo en todos los sentidos. La tradición consiste en que una mujer regala un libro a un hombre, y éste una rosa a ella. De alguna forma, además de ser un día de cultura, y de reflexiones y actos políticos, Sant Jordi es "el día de los enamorados" en mi cultura aunque avanza el extranjero San Valentín. También las mujeres pueden recibir libros, por supuesto, que son vendidos con un descuento del 10% y el volumen de negocio es muy fuerte, imaginad, todo el mundo ha de recibir un libro. Regalos de familia, no vas a dejar a tu abuela viuda sin una rosa por lo menos, aunque eso sí, ha de regalarla un hombre. O un empresario a sus trabajadores. Por suerte, hoy cayó en festivo, porque quitaron esa fiesta del calendario y es una pena, ojalá todos pudiesen disfrutar del día en su totalidad. Yo he regalado hoy un libro. Antes me parecía que lo de la rosa era una tontería, ella muere el libro permanece y lo considero mejor regalo, pero la enfermedad me ha ayudado mucho a apreciar lo efímero. Es frustante para una single no recibir rosa alguna. Me gustan mucho las rosas del desierto, como todos los minerales. Las doy por más que válidas este día. Gracias a los que me habéis mandado libros electrónicos (no power points), ¿alguien más se anima a darme ese placer? He echado de menos este segundo Sant Jordi, desde que vivo en Madrid la calle no es lo mismo sin esas paradas, sin las Senyeras (bandera a franjas rojas y amarillas), sin las novedades editoriales y escritores que firman en los más diversos lugares. Quizá, quién sabe, y aunque odio las multitudes, el año que viene lo disfrute en Barcelona. *** Se dice que existen tres edades que conviven al mismo tiempo en una persona: la cronológica, la biológica y la psicológica. Uno de mis compañeros de piso afirmó que las suyas eran: 41, 35 y 12. Hoy en día parece que la gente se cuida más, y que los temidos 40 ya no son inicio de decrepitud sino casi una segunda juventud, donde la edad mental ha avanzado pero la biológica parece haberse detenido, al menos en lo que respecta a la apariencia. Este hombre tuvo la sinceridad de reconocerse un chaval, como tantos otros hombres que en el fondo lo son cuando sin reparo afirman "los hombres somos simples", supongo. El bipolar también tiene esas tres edades. Cómo no. He conocido gente de todas las edades, como relaté en mis encuentros con otros en lugares públicos. Opiniones muy personales. Los adultos conviven con la enfermedad y con sus familias. Los semiadultos sin pareja moran en ese "mundo single" del que hablé y hablaré porque es el mío. Los jóvenes son los que más me llaman la atención. Definamos "joven". En estos momentos, las administraciones públicas conceden ayudas a los jóvenes, y por poner un ejemplo, las últimas promociones de vivienda "para jóvenes" han extendido la edad límite... hasta los 35 años. Han cambiado los tiempos desde que yo tenía unos 20, pues todas esas ayudas (albergues juveniles, pases de ferrocarril, descuentos varios) terminaban a los 25 años. A esa edad, un joven ha terminado sus estudios -si son universitarios- por lo común y pasa a ser un adulto que trabaja y tiene poder adquisitivo para independizarse de su familia: vivienda (ahora entre muchas comillas), etc. Por tanto, me referiré a "joven" como alguien que no tiene todavía esos 25 años cronológicos. Si ese joven bipolar se medica, seguramente, como todos, tendrá más edad biológica, por dentro. El tema es: ¿qué edad mental tiene? La que él tenga, y la que le otorguen los demás. Si no se ha independizado, depende de la que su familia tenga a bien darle. Y no sólo los jóvenes. Un divorciado que conozco de 45 -no bipolar-, que ha vuelto a casa de sus padres, se queja de que éstos le tratan como a un adolescente de 15 años. "Donde vas con quién avisa si no vienes a cenar a qué hora llegas..." Yo misma me he visto en esa situación tras mi diagnóstico. Mi edad mental descendió enteros ante mis familiares. Como mi edad mental real se conservaba, me sentía muy dañada al contemplar este panorama. Sobreprotección, miradas de pena y de gravedad: una persona que acabará siendo cuidada por "alguien de nosotros, de la familia". En verdad, he sufrido en algunos campos una disminución de madurez. Aterrizar en la vida real a veces te convierte en un niño, para según qué. Y tú lo notas, y te sientes mal, porque adviertes claramente, pues ahí está tu lucidez y por tanto edad mental, que te estás estrellando en un muro demasiado bajo. Lo dice una diagnosticada a los 35. A esta edad, la mía, ya se han superado barreras. En sociedad, nadie discute que soy adulta y me llaman "señora". Y me pregunto qué hubiese sido de mí si mi diagnóstico se hubiese producido a los 15 o a los 18 años, porque ahí tuve episodios fuertes y no me lo invento, la terapia no miente porque primero van cien preguntas y después otras cien que confirman algo que ni tú sabías. Al parecer, también existe una edad intelectual. Ya me da igual... Sólo sé que soy mayor de edad. *** (...) Y pensaréis: esta mujer tiene comisión de los laboratorios farmacéuticos, y me lo han llegado a decir en mi página. *** Colgado ayer en el foro de la página www.bipolarweb.com sobre las 23 h. A estas horas ya estarás sudando la camiseta en la consulta y espero que cuentes algo de cómo te ha ido. *** Es difícil empezar la terapia, y esas fueron mis palabras para alguien que no tenía las cosas claras, y creo que es imposible al principio, tal como lo viví yo. Llegará el día, y si no tuviese esperanza, no estaría escribiendo y chocando cada día contra el mismo muro. Porque te doy toda la razón, es muy difícil, y en este punto el verano pasado podía leer de forma placentera y ahora está por demostrar de nuevo. Sé de mucha gente que (yo los veo como afortunados) no tienen tantos problemas como yo con los efectos secundarios. Me está costando mucho levantar cabeza pero entre nuestros muros pues a veces sí me siento atrapada, hay mucho que podemos hacer, y donde falla una ilusión, esforzarse y pedir ayuda incluso para que otra ocupe su lugar. El Tengo Que me lo tengo prohibido salvo fuerza mayor, como hoy ir a por las recetas, ayer que me hiciesen una puesta a punto en casa... estrés. Intento dejar que las cosas fluyan en el tema de hábitos, con una decisión inicial (o imperativo médico), y no crearme expectativas, porque más duro será el golpe si no puedo. Un día decidí dejar temporalmente el blog para leer y fracasé al primer obstáculo emocional, un ingreso de un amigo. Tenemos que animarnos un poco los unos a los otros... a mí me anima mucho ver cómo un conocido o amigo avanza y consolida, tanto estabilidad como hábitos sanos, y vuelven a sentir placer en la lectura, la bicicleta, lo que fuese su afición. En ellos pienso cuando me digo "se puede". ¿Cuándo podremos nosotros? Cuando podamos, así de claro, pues cada uno va a una velocidad diferente. Madrid, 5 de abril de 2006 Has sido diagnosticado hace muy poco tiempo, y esto sólo ocurre en períodos de inestabilidad muy acusados, por lo que he visto hasta la fecha. *** ¿Qué se le dice a alguien que acaba de entrar? Si muchas veces soy incapaz de decir algo a la gente que aquí comenta... |