Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2006.
Asesor Técnico de APNA Hace días recalé por aquí... http://websalud.com/articulo.html?xref=20051017salwsdsal_3&type=Tes&anchor=wsdsalntc Diez años sin rumbo, se titula el artículo, que vale la pena leer. Si la enfermedad no se trata a los primeros síntomas, se agrava con el tiempo y adquiere peor pronóstico. Consideremos que los síntomas van a permanecer y a agravarse con sus respectivas crisis. El afectado sólo pedirá ayuda médica si cae en la depresión. Esto ya lo saben los médicos de cabecera, pero pocos se atreven a derivar al paciente a un psiquiatra. En la seguridad social, ya les sobran "los depres" (lo leí en otro artículo que ahora no encuentro) porque ya son epidemia. Hay muy poco tiempo por paciente, y diagnosticar a un bipolar es difícil. Para diagnosticar sólo se tiene una entrevista, y se trata de hacerla bien... a mí no me la hicieron bien. Además, el paciente miente. Yo supongo que mentía porque para mí la hipomanía era la eutimia, yo era así y dejaba de serlo cuando caía en depresión. Rebusca en eso y encontrarás episodios, pero no, no hay tiempo. En esos diez años, "los mejores de tu vida", la vas cagando sin saber por qué, tú crees que eres normal pero el mundo a tu alrededor te rechaza: pierdes un empleo sin saber las razones y luego otro y otro, tu pareja te deja o tú a ella, te enemistas con la familia. Pasan los diez años. Tus síntomas y crisis por supuesto, han ido a peor. Un día no saldrás de una gorda: o te van a ingresar con una psicosis como un templo, o pasarás un año depre en la cama. Quizá entonces te diagnostiquen. Y no sólo pagarás todo lo que hiciste en esos diez años, sino que te espera un futuro muy incierto, pues tal como dice el artículo, las dificultades serán muchas a partir de ahora. Es de pena que una enfermedad tan clara, aunque los psiquiatras no sepan demasiado por dónde irán los tiros en el futuro, no sea diagnosticada en su tiempo. Conozco a tanta gente que como yo, pasada la treintena no ha recibido tratamiento... no se sabe si mejoraremos, por un pronóstico que ya puede ser malo -adicciones mientras nada se sabía-, por desgaste neuronal debido a las sucesivas crisis... y porque, entre otras miles de cosas, se ha de encontrar un tratamiento que desde tu estado actual te devuelva, si alguna vez lo estuviste, a la eutimia. Diez años sin rumbo, sí... creando estigma, sin querer, respecto a un trastorno mental o de personalidad, pues los no diagnosticados, yo por ejemplo, pude haber ayudado en su día. Y después de esos diez años, encuentra un nuevo rumbo para ti, cuando todo a tu alrededor se ha desestructurado. Ah, y no le digas nada a nadie entonces, no intentes arreglar tu pasado, o te señalarán definitivamente como loco. *** Hay quien dice: si estás jubilada, eso son vacaciones. Hay quien decía: si estás de baja médica, eso son vacaciones. Pues me temo que no. Si estaba de baja médica, no lo estaba pasando precisamente bien, y si iba a alguna parte, era con la esperanza de mejorar. No al extranjero, sino a lugares tranquilos, como el pueblo. Si estoy jubilada, no estoy de vacaciones. Debo planificar mi vida con unas rutinas, tomar pastillas, intentar que la montaña de platos no me asuste y vivir como puedo con los efectos secundarios. Estar jubilada no equivale a "la vidorra". Si lo estoy es porque tengo problemas de salud que ya hacen difícil el día a día. La gente patina demasiado. Tampoco me sobra el dinero para ir de vacaciones, si se entiende por eso lo que yo hacía: salir al extranjero. Los madrileños se mueren por la playa, mientras que los catalanes teníamos fama de viajar fuera y así lo decían las estadísticas y la realidad, de forma que mejor callabas por la calle principal de cualquier capital europea y escuchabas la lengua predominante, el catalán, "oi què macu!!" y esas tonterías que se dicen cuando haces turismo. Mis "vacaciones" suelen consistir en ir a Barcelona, el pastón que me dejo allí sólo de móvil... Y en pasar unos días por el pueblo de mi padre. No me atrevería a ir sola y mucho menos al extranjero, aunque tuviese dinero para hacerlo. Me atemorizo ahora. Recuerdo las subidas que daba cuando recorría ya no lo exótico, poco, sino la misma Europa. Pensaré qué hago, hay pocas alternativas. Mientras pienso, y como muchos estáis de vacaciones, tampoco postearé, esas van a ser mis vacaciones... no tengo mucha pasta para estas vacaciones ficticias, así que me temo que el lunes ya volveré por aquí. *** P.D. Son las 5 a.m. Esta noche la he pasado haciendo una maleta ficticia, eso me despertó y me dije: "NO, gracias". Así que, de momento, de vacaciones nada, seguiré posteando. Salut forma a los médicos de familia para que traten trastornos mentales *** Qué fashion, por internet... Recuerdo esas listas, "in", "out", de las revistas, un pequeño espacio donde la super-tendencia que justo empezabas a aceptar, de repente se iba al otro lado. Ahora, al parecer, ya no se lleva el uso y disfrute de lo que hay dentro de la cabeza. Hace poco tiempo, un single me sometió al tercer grado y ayer hice algo parecido con otro que se conectó, a la espera de dar el sí a la ansiada cita. Sus respuestas contenían invariablemente jajajaja por un tubo. Y me pregunté: bueno, reír es uno de tus objetivos, ¿no es cierto? Sí, pero para mí ya no tiene sentido reír ante unas rondas de cerveza. Poca cosa había que sacar al sujeto sobre el papel, y sobre el papel, aunque uno no tenga muchas tablas en internet, hay muchas armas. Es tan tonto como que se acojonen cuando contesto a qué he estudiado. Esa exacerbada actitud de respeto ante un título ya lo dice todo. En mi primer ingreso conocí a un tío muy majo, que de vez en cuando soltaba eso de "tú eres una mujer con estudios"... me sentaba mal, si yo buscaba su compañía y amistad era porque me parecía buena persona pero al parecer había ahí una fractura insalvable. Sigue sucediendo. Buena parte de mis amigos no tienen títulos superiores, ni puñetera falta que hace. Los años sólo han salvado a los licenciados que ya nos conocíamos del instituto, y mis amigos... nunca he hecho dos listas, tú sí tienes el papel y tú no. Es un papel y lo que importan son otras cosas, importa la Persona. En realidad, la gente más inculta y pedante a la vez que he conocido, se presentaba con un título universitario. La sabiduría no está en ese papel firmado por SSMM El Rey que tantos se precian en lucir en su casa. El mío, por cierto... tardé como un par de años en recogerlo después del aviso, y está enrollado por ahí dentro de un sobre, supongo que en Barcelona, pues no lo veo por aquí y nunca lo enmarcaría. Lo que está pasado de moda es un título que ya lleva unos 15 años de validez, y más si no se ha ejercido. Pero la posesión de ese papel es y sigue siendo un handicap propio y ajeno. Y eso de no ejercer... el otro día me vi en el rol de tutora de un joven de mente inquieta, sensación por cierto inquietante para mí pero la vocación viene de vez en cuando. El caso es que el single este se va a quedar sin cita. No por falta de estudios, pues si no lo dejé claro antes, ahora afirmo que es más importante la trayectoria profesional sólida en mi opinión. Su expresión escrita era correcta y eso me basta. Es simpático, pero yo no vivo del "jajaja". Seguramente me haría bien algo de frivolidad por un día, pero sé perfectamente que a este single no le voy a ofrecer frivolidad alguna (no esoy para el jajaja) y encima me sentiría culpable por pisar la noche. Cita condenada al fracaso, mejor no tenerla. Game over y me tomo las pastillas, ya. Tengo dos ases en la manga, que nadie sufra. Estos sí prometen, de momento. Tenía tres hace un rato pero esto de "beber en un baso" y "en el templo de Devod" me llegó al alma. ¿Estabilidad? El mundo single no es estable, de tres contactos pasas a dos -también ellos te rechazan- y mañana quizá tengas cinco, a saber. El tiempo pasa y yo no tengo prisa, aprendí a pescar con mi padre. P.D. Y agradezco a quien ya sabe el link que nos surte de contactos gratis... *** No lo llamaremos estigma esta vez, sino prejuicio. Constantemente usamos prejuicios, prejuzgamos, y no somos conscientes. Hay quien va con el "no" en la boca como respuesta a todo, quizá por ello: todo lo que no entra en "la normalidad" que uno se ha fabricado, en los estereotipos que tenemos todos, en realidad puede serlo. El prejuicio se combate con conocimiento, pero hay quien se siente a gusto con sus prejuicios y eso no podemos cambiarlo, ni con el tema de la salud mental, ni con el de los nacionalismos ni un largo etcétera. Hay un trauma y un cambio importante en el entorno del paciente cuando se produce el diagnóstico. Ya era rarita la niña, últimamente demasiado, pero esto ya es otra cosa, estaba tan mal de la olla que ha ingresado en un psiquiátrico. Son cosas que pasan a formar parte de tu currículo personal ante todo el mundo. Saldrás o no de esa situación, pero ya está esa marca en tu CV. Para empezar, prejuicio ante las enfermedades mentales, aunque las haya en tu propia familia. Para seguir, prejuicio ante un psiquiátrico, no se concibe que sea un hospital. Y para acabar, más prejuicio: ya no se te mira igual ni se te recuerdan tus virtudes como antes (qué inteligente, qué espabilada...). Recibes compasión, piedad, cuando no te tiran por la cara determinados hechos del pasado. No pidas perdón, de nada sirve, sólo recibes tolerancia, a lo sumo. Quizá te quiten algunos años mentales e intelectuales, hasta ahí puede ser cruel el prejuicio sobre la enfermedad mental en concreto. "Estaba enferma, ¿no lo recuerdas?" "No, tú siempre fuiste así" (sí, claro, me suicidaba cada día, ¿sabes?). "Y NADIE NOS DICE QUE NO VAYAS A VOLVER A... ser como eras, ser lo que recordamos". Ni un psiquiatra que te dice que estás bien, nada importa ya, se cerró tu CV con un diagnóstico, un par de ingresos, y alguna que otra crisis puntual. Ya no bebo, ¿no lo véis? ¿Y qué? (...) Los ambientes donde el prejuicio que acompañó a tus crisis pueden ser muy dañinos ahora. Convence a los demás de que ya no vas a volver a... lo que sea. Tarea imposible, siempre un ojo desconfiará y a la mínima, te echará encima más mierda del pasado. Además, sigues estando enfermo, haces cosas raras, no es normal comer a medianoche. Estás atontado medio día. Te estresas por cualquier cosa. No, no eres normal, se te trata con pinzas. Todo esto es basura para tu psique, de la que acaba oliendo a podrido. Es mejor pasar página. Creo que hice bien en cambiar de aires, y ahora soy capaz de observar lo mucho que ataca el prejuicio cuando vuelvo a mi entorno "enfermo", pues les hice enfermar conmigo y soy muy consciente, además de los daños causados sobre los que ya no vale la pena pedir perdón, pues ya son parte de tu currículo en ese entorno ya contaminado por, repetiré de nuevo la palabra, el prejuicio. Hay todavía mucha vida por delante, y muchas personas a las que conocer, sin prejuicios hacia ti, de entrada, como antes. Si valen la pena, les dirás un día que tienes un trastorno y está controlado farmacológicamente, y quizá, si no tienen prejuicios sobre la enfermedad mental y ven delante a la persona que eres -y eras y gustabas- antes de anunciar este importante hecho sobre tu vida, quizá te acepten. Y si no, game over. No tienes derecho a expectativas positivas así que mejor no las tengas, pues los prejuicios mandan en esta vida, y no puedes llamar a nadie ignorante por ello ni darles un librito para que sepan que "no muerdes". A todo uno se acostumbra, la nueva vida tiene muchas facetas. Y tampoco estás obligado a anunciarlo, todo el mundo tiene algún problema de salud y las almorranas se sufren en silencio. P.D. Del DRAE: *** Es el título de una película que no he visto pero me parece una frase genial. Miedo a ir a dormir, porque temes a tus pesadillas. Miedo al despertar, a que tu día sea una pesadilla, o a que no sea nada en absoluto. Miedo al cómo se van a portar las pastillas hoy. Miedo a la soledad en agosto en un bloque de vecinos vacío, la única luz del edificio. Miedo a que el single me haya diagnosticado en silencio o que simplemente desaparezca sin motivo. Miedo a la factura de la luz por el aire acondicionado. Miedo a perder lo conseguido, estabilidad emocional, sin haber podido avanzar o disfrutar de ella. Y más miedos que no cuento. En todo caso, la mitad de ellos son preocupaciones cotidianas (no me enamoré del single y la factura me la imagino) y exagero un poco bajo la palabra Angst. Egke hay gente que se preocupa... La cuestión es: ¿qué aporta todo esto a mi alma? BASURA Por eso busco psicólogo en Madrid. Son basureros de luxe. *** Y hablando de profesionales que cuestan pasta... un chiste que leí hoy. Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad simplemente por el tiempo que toma realizarla... Un buen ejemplo es el caso del ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja... una computadora que valía 12 millones de dólares. El ingeniero sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente. El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto. -¿Cuánto le debo? - preguntó. El ingeniero respondió: - Son mil dólares, si me hace el favor. El presidente dijo: - ¿Mil dólares?, ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo?, ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! Le pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique. El ingeniero asintió con la cabeza y se fue. A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar. La factura decía: Manda este mail a todos aquellos profesionales que día a día se enfrentan con la desconsideración de quienes por su propia ignorancia no alcanzan a entender: RECUERDA: "SE GANA POR LO QUE SE SABE, NO POR LO QUE SE HACE". Del 3 al 6 de agosto del año pasado, me estaba instalando en este apartamento (no, no el de la foto), aquí mismo lo escribí y me parece que ese post del 6 ya lo hice con mi propia línea telefónica, instalada en tiempo récord. Me encanta este piso. Es exterior y muy soleado, anti-depresiones le llamé en su día, antes de pasar "la estación de las lluvias" donde todo fue gris, pero... hay que acostumbrarse al tiempo de otra ciudad, a todo en otra ciudad y me dicen que año y medio aquí es poco para integrarme. De momento, esta ya es mi casa. Pocos libros todavía y casi todos los discos en álbumes, renuncié a las cajas para no ocupar espacio. La tele del casero se ve fatal pero poco me importa. Compré un vídeo y con eso la veo algo mejor, poco pero hoy, peli de Woody Allen en la 2... no faltaré a la cita. Escribo a las seis y media. Vengo de la compra, meriendo un poco de pan con tomate con jamón, y pongo una lavadora. Y el aire acondicionado, ya está pegando fuerte en esta fachada. Y hoy, ajuste de pauta también, lo estaba esperando y a ver qué tal, son cambios leves. Sí, nací y viví en Barcelona, Catalunya, pero ahora soy ciudadana de Madrid, Madrid. Cómo pasa un año... hoy lo celebraré cenando unas gambas al ajillo. P.D. Viendo la peli, y digiriendo las gambas. *** Esta frase la tengo más que sobada ya por U2. Do you feel loved? Un crío se siente amado más por los juguetes que le regalan que por besos y abrazos. Cuando crezca, y los juguetes hayan desaparecido, quizá si no fue abrazado y besado tenga problemas. Un mayor es diferente. Un adulto es muy complejo y necesita de muchas cosas para sentirse a gusto. Para empezar, ha de escoger su hábitat, cosa que de crío ni imaginaba, pues esa era su casa y no se cuestionaba este punto, si no tuvo mala infancia en esas paredes. Hay mayores que se conforman y son felices con muy poco, con un televisor y una buena comida. Eso le repugnaba a Kurt, pero admiraba la felicidad aparente de esa forma de vida. Hay adultos que tienen todo lo que han ido necesitando tanto en el plano de la supervivencia como en el de intereses personales, y aún así, se muestran inconformistas. No tienen por qué ser infelices. Algunos así se sienten, otros simplemente quieren pequeños cambios en su vida, volver a sentir emociones que la estabilidad suele hacer desaparecer. Ya tienes coche, hipoteca, matrimonio, hijos, un armario ropero, una biblioteca, una colección de cinéfilo y en estos momentos, quizá unas vacaciones en la playa. Tu amor por tus hijos es indiscutible, pero... ¿Qué hay, qué viene ahora en mi vida? Yo diría lo de U2 en castellano... ¿Te sientes amado? ¿Te sientes amada? *** P.D. Sí, para inconformistas, hay más de los que confiesan serlo. LOS TRASTORNOS DE LA DIRECTOR DEL CURSO Prof. Dr. D. Pedro Martínez Cano Fechas: 2, 3 y 4 de agosto de 2006 / Horas lectivas: 20 PROGRAMA 1. Introducción. 3. Las personas teatrales y/o impulsivas, y las implicaciones de su personalidad en la dinámica familiar. 4. Las personas ansiosas y temerosas: consecuencias para la comunicación de este modo de ser. 5. Otros trastornos de la personalidad y la comunicación familiar OBJETIVOS Presentar los principales trastornos de la personalidad descritos en los manuales de psiquiatría, y estudiar su repercusión en la comunicación conyugal y en la dinámica familiar. *** Uno de los cursos de verano 2006 del Instituto de Ciencias de la familia, de la Universidad de Navarra: "La Universidad de Navarra tiene una inspiración cristiana y depende del Opus Dei... Fundada en 1952 por san Josemaría Escrivá de Balaguer" http://www.unav.es/icf/main/index.htm Interesante Instituto universitario, y al parecer la cosa está en auge. Sugerencia: navegar -no hay link directo, me temo- para ver las asignaturas del Máster de ese instituto de esas ciencias... Me enteré del programa por el foro bipolarweb y como en su día esto podía hacer salir la salud mental al descubierto en prime-time, me decidí a verlo. Por suerte, ella salía la primera, interrumpida por otros temas y concursos, claro. Era un acontecimiento: su primera aparición televisiva en meses, tras el ingreso... de esto ya hablé en otro post. La conclusión post-aparición de los mismos destroza-famosos que la entrevistaron fue que de esa entrevista no salió ningún titular. Defraudados... y el programa pagándola, claro. Afirmó que ahora estaba bien, que tomaba unas pastillas por la noche, y que le habían rebajado mucho la medicación. Que efectivamente, ya no sólo al resto de quizá esquizofrénicos paranoides -en su día se especuló con TB-, sino a los que alguna vez hemos sido ingresados (y los que no)... su caso es una muestra de que es posible una recuperación y con ella, recuperar la vida normal. Hubiese sido una oportunidad de oro para ella, pues el titular hubiese sido quizá "con dos ovarios". En resumen: Menudo culebrón, de verdad, paso de seguirlo más. "Lo mejor de agosto 2006" tiene futuro. *** Una única dosis de ketamina, un anestésico de uso veterinario, alivia los síntomas de la depresión en unas pocas horas. Así se deduce de un estudio realizado por el Instituto Nacional de Enfermedades Mentales estadounidense sobre 17 pacientes. De confirmarse el descubrimiento, sería de gran ayuda para los enfermos que padecen esta enfermedad mental; entre el 12% y el 15% de las mujeres y del 5% y al 7% de los hombres. Los tratamientos habituales necesitan de semanas e incluso de meses para desactivar los síntomas de la depresión. Los efectos positivos del anestésico comienzan dos horas después de la ingesta y duran hasta siete días, al bloquear una de las enzimas que juega un papel principal en el desarrollo de la depresión. El problema es que la ketamina produce alucinaciones y, de hecho, es conocida entre los jóvenes por su utilización como droga. Carlos Zarate Junior, director del programa explica sus efecto en los enfermos: "En 110 minutos, la mitad de los pacientes mostraron un descenso del 50% de los síntomas”. Al final del día, añadió, el 71% había respondido al fármaco. En ese momento, el 29% de los pacientes estaba completamente libre de los síntomas de la depresión. El doctor Thomas Insel, director del instituto, explica: "Es la primera vez que un medicamento funciona de manera tan efectiva, rápida y prolongada con una sola dosis. Y estos eran pacientes afectados de una depression muy resistente". Un suicidio cada 45 segundos Cada año se producen en el mundo un millón de muertes por suicidio, lo que equivale a un suicidio cada 45 segundos. Una parte importante de los suicidios o las tentativas se producen en jóvenes de 15 a 19 años y suceden tras una depresión. Ahora entiendo al Dr.House en un capítulo todavía no emitido en tv... Reproduzco este artículo en Miscelánea, pues la lectura me ha parecido más hilarante que científica. Derecho tengo a ser escéptica, y más con algo que puede colocar y "enganchar", escéptica para el posible uso en el Trastorno Bipolar. "El problema es que la ketamina produce alucinaciones y, de hecho, es conocida entre los jóvenes por su utilización como droga." Jo, qué problema!!! Te quitan de una depre pero, todo tiene un precio o efectos secundarios, hacen de ti un yonki con alucinaciones (por menos he visto ingresos), ¿qué más da, cuando el valium también produce adicción, que no alucinación? Es que me parto, de momento... luego ya rectificaré humildemente si la cosa va en serio, porque si algo me ha enseñado todo el tiempo que tengo la salud mental quebrada, es que los milagros no existen (aplicable a tratamientos anticelulíticos y cosas varias de "belleza") y eso de que síntomas desaparezcan de forma radical el mismo día de la toma... egke... suena a milagro. Eras una olla exprés... ¿lo recuerdas? http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/052101-los-demonios-de-la-olla-expres.php Y ahora te das cuenta de todas tus meteduras de pata. Ya puedes llamar a tus amigos, pues ellos ya no lo hacen y ahora reparas en ese detalle, junto con tantos otros.. Las buenas noticias son que ya has aterrizado, que empiezas a recordar, y que te preguntas qué "yo" hizo eso. No intentes decir que fue un episodio para justificarte, es mejor el popular "se me fue la pinza". Acepta la Realidad como la realidad de que ya no te llaman. La gente se acaba cansando. Mientras fuiste una olla exprés había que perdonar "la del día de hoy", y ponte en su lugar, cuánto habrías tardado tú en enviar "a pastar" a alguien que incluso se amparaba en el "es que no me entienden" o "seguro que cuando lo entiendan, me perdonan". Con el tiempo, resulta que la Realidad es que tienes algo llamado Trastorno Bipolar que a todo el mundo le sueña a chino, pero explica por qué te conducías así. Si el diagnóstico es tardío, tú no tienes la culpa de eso pero tu mala fama será imborrable. Intenta convencer a alguien de que no eras así, que no era tu personalidad. No lo conseguirás, qué pocos lo hacen, porque el diagnóstico explica muchas cosas pero como bipolar vas a seguir ciclando y tropezando con la misma piedra. Y mientras tanto, ya te has acostubrado a ir a tu bola, así que ahora ya tienes el estatus de oveja negra y cuando topes con incomprensión, volverás a comportarte como tal, porque es lo único que conoces. Los síntomas remitirán, pero si te han sobreprotegido hasta la fecha, seguirán haciéndolo y tú ya estás acostumbrado a ello, a esa posición cómoda donde el perdón es constante. Yo no he buscado el perdón de mucha gente. Para qué, si no vamos a seguir tratándonos. Es algo difícil de aceptar. Hay que aceptar tantas cosas... esta duele. Pero la realidad es que todo el mundo tiene un límite. Hasta los familiares. Hasta los amigos. Hasta las parejas. Hasta otros bipolares y compañeros de ingreso con otras patologías. ¿Cómo van a perdonar cada día lo mismo, si saben que les espera la misma película mañana? Luego nos lamentamos de las pérdidas. Algo tuvimos que hacer nosotros, no seamos víctimas. Además, tú no tienes sensación de culpabilidad alguna cuando eres una olla exprés, si hasta te cabrea que te lo digan porque "estás de puta madre", mientras vas mandando a la mierda a cualquiera que se interponga en tus planes y objetivos, que trazas pensando en yo, yo y yo. Hasta que me ató la familia, no quiero ni recordar lo que hice o dije. Creo que mi familia se salvó de algunas "demostraciones" de mi temperamento alterado antes del diagnóstico, puesto que les huía, no acudía a sus invitaciones. Ni a las de mis amigos. Este absentismo, aunque yo no me encontrase bien, también es algo que deben perdonarme. De eso hablo, yo no me encontraba bien y ellos lo sabían, pero los hechos eran que yo no respondía, o lo hacía con algún "numerito", otra cosa que puede olvidarse pero ayuda a crear mala fama. Elevadísimo porcentaje de bipolares divorciados entre los que me cuento. El perdón diario no está incluído en el amor. El perdón sirve para que no se cometa el mismo error. Cada vez lo mismo, acaba con la paciencia de cualquiera. Un lector me habló de los bipolares "oscuros"... los que se amparan en el trastorno bipolar para hacer daño. Promesas incumplidas. Daño. Perdón. Más daño. Claro que no queremos hacer daño, a no ser que seamos muy oscuros, pero lo hacemos. Es complicado, a veces sólo consiste en uno de tus cambios de opinión. Por eso no pido perdón a según quién, y acepto que en su día se me borrase de agendas. Los amigos caben en los dedos de una mano. Y soy muy afortunada, tengo una mano aquí en Madrid y otra en Barcelona, y otra por todas partes. No todos han perdonado de forma incondicional, no los que perjudiqué. Existe un lugar que puede llamarse el Lado Oscuro, al que nadie me asegura que no vuelva, pero yo no daré pasos hacia él, pues no quiero experimentar de nuevo la ira y la impotencia de que no se absuelvan mis meteduras de pata, siendo muy consciente de estar para muchos en una "segunda oportunidad". Y escribir esto es muy duro para mí, pues yo ya empiezo a no perdonar tras hacerlo y no obtener sino más de lo mismo, y a no llamar. *** http://www.nuestrasaludmental.samhsa.gov/myths_facts.html Realidad: Hay más tratamientos, estrategias, y apoyo de la comunidad para la gente con problemas de salud mental que nunca antes, e incluso más se divisan en el horizonte. Las personas con este tipo de dificultades pueden llevar vidas activas y productivas. - Conozca toda la verdad sobre la salud mental y compártala con otros, especialmente si oye algo que no es cierto. - Trate a la gente con enfermedades mentales con respeto y dignidad, como lo haría con cualquier otro. - Respete los derechos de la gente con enfermedades mentales y no los discrimine en cuanto a vivienda, empleo, o educación. Como otra gente con discapacidades, la gente con carencias de salud mental está protegida por las leyes federales y estatales. Realidad: En realidad, la gran mayoria de la gente en esta situación no es más violenta que cualquier otra persona. Hay grandes probabilidades de que usted conozca a alguien con una enfermedad mental y usted ni siguiera lo sepa. Realidad: Las enfermedades mentales son sorprendentemente comunes; afectan a casi todas las familias de América. Las enfermedades mentales no discriminan – pueden afectar a cualquiera. Realidad: Son dos trastornos diferentes. Un diagnóstico de retraso mental se caracteriza por las limitaciones en el funcionamiento intelectual y por dificultades con ciertas destrezas de la vida cotidiana. Por contraste, la gente con enfermedades mentales – condiciones de salud que pueden conllevar cambios en el pensamiento, humor y comportamiento de la persona – presenta gran variedad de funcionamiento intelectual, exactamente como con la población general. Realidad: Las enfermedades mentales son producto de la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. Los estudios científicos muestran que los factores genéticos y biológicos están asociados con la esquizofrenia, depresión, y alcoholismo. Influencias sociales como la pérdida de un ser querido o del empleo, también pueden contribuir al desarrollo de varios trastornos. *** Me ha gustado este texto.... y no os rayéis tanto con las lecturas, que aquí hemos de aprender todos. Post dinámico Como decía en un comentario ayer, lo único que pude colgar, he tenido problemas para entrar en la página donde estas líneas ahora se escriben y por tanto nada se ha colgado en dos días. Ahora con mi descafeinado, pues ya agoté el cupo de café por hoy... Uno por día, café-café, y después descafeinados y no demasiados. Como hace ya tanto tiempo de esta medida, que en su día me pareció castradora de mi vida ordinaria, ahora la sigo sin más problema. Para los cafeinómanos: yo también fui una pero no se puede ir hasta el culo de café y luego tomar ansiolícos, es una contradicción en sus términos y casi vuelven a restringírmelo la última vez que fui, pues el trastorno de ansiedad se alimenta de ese único café-café, el muy cabrón. Hasta ahora. Pues no, veo lo que he escrito y me digo: si esto es vida cotidiana, la que últimamente no sale por aquí... así que cuento que ahora está lloviendo (falta hacía, dirán tantos), esa lluvia en Madrid consistente en un lento goteo, la que me ha bajado el ánimo hasta que llegó la primavera. Es la primera de este verano. Asmel está dejando el tabaco, ya lleva casi dos semanas y a la tercera va la vencida. Cómo la admiro, ya le digo que es mi heroína, y me digo que ahora yo no puedo, no con esa ansiedad que en estos momentos es vencida químicamente, y así lo noto, que es pura química lo que me salva de ese dolor en el pecho y quizá de actuar por impulsos, más allá del TB en teoría controlado por fin. Y recuerdo mis intentos por dejarlo, intentos que acababan con una hipomanía de narices, y el último fue bueno hasta que después de una baja médica donde decidí hacerlo, volví al trabajo una vez recuperada, y volví a fumar. Lástima que, y sólo lo diré una vez, no se estuviese bajo la nueva ley y no me diesen tentaciones al ver a los otros fumar, la ansiedad venció de nuevo. Espero quedar con R. hoy y que me saque a pasear, sigo sin poder hacerlo sola y a veces me enfurezco con las fobias, síntomas de depresión como bien sé. Hay quien se obliga hasta dejarse el alma, yo no. Escribo mientras alzo la vista para contemplar el paisaje que me ofrece esta cristalera. Me estoy planteando, en contra de mis principios, poner al menos un estor que me salve de la curiosidad permanente de la vecina del otro edificio, no tengo nada que ocultar pero me toca las narices. Ayer tocó contar pastillas para llenar el pastillero, me produce ya no pereza sino... cómo lo diría... que he de estar de humor para hacerlo, y además no equivocar las dosis que van cambiando, pues una memoriza una pauta y luego un pequeño cambio da lugar a un lapsus. Ya he fregado los platos, y quizá me anime a poner una lavadora. Quién sabe qué haré hoy, pues la casa está limpia y ahora reparo en que una vez más, limpié los cristales bajo la ley de Murphy, pues ahora se están ensuciando de lluvia. Bah. Hoy tengo para mi alegría algo parecido a un trabajo por hacer, lástima que no tenga fecha de entrega. Copiar a una amiga los discos con los capítulos que tengo de House. Al parecer, se aproxima ya la fecha de emisión en la tv pero avisada estoy de que entre la introducción (previsible: a alguien le da un patatús y acaba en el suelo) y los títulos hay que aguantar unos 20 min. de la tan querida publicidad, momento en el que si veo algo, silencio la tv o aprovecho para bajar la basura. Con lo bien que "se vive" con los capítulos bajados... Mi pajarito está en pleno paso cebra con otro. Ya decía yo que este buscaba pareja. *** Ahora la lluvia ya puede llamarse tal, y me hipnotiza. Se acabaron los cafés, ya tengo mi botella de agua fresca. Cómo agradezco que en Madrid el agua del grifo pueda beberse, pues me libra de acarrear agua mineral, como en Barcelona, donde sólo media ciudad puede ahorrarse esta pesada carga. Hoy lo que sí es muy dinámico es mi bandeja de entrada, de forma que no me aburro. Tengo un montón de libros electrónicos, y en estos momentos leo uno. En pantalla, desaparece la sensación de tocar papel de baja categoría, el que más me hiere el tacto: el de libros de kiosco y novelas editadas en rústica. A estas horas me cuesta leer, ya no por efectos secundarios sino porque también el búho que sigo siendo se resiste a una actividad que siempre reservé para las noches. Cómo persisten los viejos hábitos... Hoy sería un buen día para racionar el último paquete de tabaco que acabo de abrir, pero me da que no seré capaz. Quizá continue... He quedado con R. Hasta mañana, si el servidor funciona. Cuántas cosas hemos de hacer, cualquier humano de a pie, que nos fastidian o nunca encontramos el momento de... yo me digo eso de que hay que estar de humor. Eso, claro, para los que vivimos solos y no tenemos a alguien detrás en plan pesado para recordarnos que hemos de... blabla. Hoy me he levantado de un humor excelente. Los libros electrónicos son de mi agrado y vuelvo a leer 200 páginas al día sin más esfuerzo, pues no me fuerzo y leo libros amenos. Estoy contenta y mi humor, mi ánimo, va hacia donde tiene que estar, con ganas de hacer cosas. Tengo una tarea pendiente hace ya un mes y es la de "leerme"... en mis libretas y diarios. Empezaré por las últimas, y marcaré con hojitas amarillas adhesivas los fragmentos que quizá pueda reproducir aquí. Por supuesto, voy a encontrar páginas que no me va a gustar revivir, por ello entiendo y entenderéis que se ha de estar de humor y que resulta mucho más de mi agrado seguir con la lectura, así que no me prometo nada. También he de poner en orden las fotografías, o hacer una búsqueda de imágenes que ilustren los posts para la que también he de estar de humor, una vez más, pues cuando posteo a veces nada es de mi agrado para acompañar estas líneas y como le decía a alguien hace poco, postear a veces significa dos o tres horas de trabajo. He escrito bastante para colgar aquí, pero no estoy de humor para revisarlo ahora tampoco, para que no me parezca cutre o no me salte muchos criterios que a veces, leo cosas que me digo "ya está hecho", y comentado, incumplo. Por lo visto, sólo estoy de humor para seguir leyendo y quizá escribir algo, después de haber ido a la compra y esas cosas necesarias para la supervivencia (hay que estar de humor para ir al supermercado), y no me parece mal la cosa. Ya le dedicaré tiempo al blog... cuando esté de humor para ello, ja, ja. Madre mía, ¡cuánto HUMOR! *** Durante una visita a un Instituto Psiquiátrico, una de las visitas le preguntó al Director qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser Internado. - Bueno, dijo el Director, hacemos la prueba siguiente: llenamos una bañera, luego al paciente le ofrecemos una cucharita, una taza y un balde y le pedimos que vacíe la bañera. En función de cómo vacíe la bañera, sabemos si hay que internarlo o no. *** Comentario: "Persona normal"... volvemos al ¿quién es normal? Estos chistes son políticamente muy incorrectos, además de mostrar gran ignorancia acerca del tema de la salud mental, pero son los que la población general entiende. Como parte de esa población, yo también reí. 6,5 libros leídos esta semana. El medio es el que empecé hace tiempo, el clásico libro con cubierta y papel, el que me espera en mi mesilla junto a la cama. Me gusta más pasar páginas con el ratón. Estar en una posición ergonómica. Y tener el poder de escoger el tamaño de la letra, por ejemplo. Calculo más de 2.000 páginas estos días, ni yo me lo creo. Lo que sí me creo es que mi dormitorio es zona de no fumadores mientras que el salón donde leo y escribo sí lo es, un factor de más que probable peso, la nicotina ayuda no creo que por droga sino por otros condicionamientos a que me concentre. Concluyo que deberé compaginar ambos formatos, a la vista está y ojalá me equivoque que el papel me da ya no sólo aspereza sino pereza y que por fin leo lo que solía, de un tirón, como solía... cuando era joven, jovencita me refiero. Compaginar, como esa línea elástica, ese continuo y no dos polos "puros", que va de la manía a la depresión y será mi forma de vida hasta que muera. Un día te levantas con ganas de leer, y otro no. Lo jodido es cuando las "no ganas" en realidad son "no soy capaz". Y no sólo por concentración. La famosa anhedonia, qué castigo no experimentar placer en lo que siempre fue placentero: el último sprint lector que tuve fue llegar al "fin" de varios libros, en teoría de mi agrado, casi por obligación. Esta vez, me han gustado, he disfrutado, y estoy satisfecha en ese punto. Puede ser más jodido que cuando no sólo te gusta sino que además eres capaz -tu mente trabaja, se concentra y lee a velocidad-, estés a tiempo completo leyendo, porque sabes que volverás al punto donde donde te encontrabas en "el continuo": la anhedonia, quizá mañana, o a otro donde sí tienes ganas y te motiva lo que tienes entre manos pero no eres capaz y te estrellas contra el mismo párrafo o página. Habrá que tomárselo como un "compaginar" para que una ex-lectora que leía con regularidad no muera de tristeza. Y para no dejarse seducir ahora por una mente que despierta y reclama todo el tiempo de vigilia como si quisiera recuperar el tiempo perdido para liberar estanterías virtuales y reales. Me he obligado a ver la tv, a ratos, mientras comía, consciente de estar convirtiéndome (no, eso no es posible, fue una sensación) en la adicta que fui, aunque sólo haya sido una semana "de gloria". Por cierto, la tv... empecé a bajar libros electrónicos después de ver una película hace una semana. Hacía tiempo -recordé- que quería leer el libro, lo busqué de inmediato... y así empecé esta extraña semana lectora. Me voy a dar un descanso, consistente en acabar el libro de la mesilla mientras las pastillas me van meciendo. No me extraña que lleve ahí tanto tiempo. Vale, el comentario ya me lo hago yo: y también compaginar la lectura, cuando este don perdido hace su aparición mágica, con la vida cotidiana. Y me digo que no es posible cuando esprintas con la mente, o sí lo es, pero debo aprender a hacerlo, a cambiar de marchas, pero no puedo conducir yo misma en este continuo sino dejarme llevar a su capricho. P.D. Menudo caos de post. Acabo de cerrar un libro electrónico -que obviamente devoraba con más fuerza hacia su desenlace-, son horas prohibidas, y esto es lo mejor que puedo escribir sobre el recurrente tema del hábito de la lectura. P.D.2. Interesante lectura: http://www.john-online.info/lectura/curso/seminario/seminario31.html *** valor para reconocer las cosas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia. Me lo topé ayer para mi sorpresa en el libro que estaba acabando. Hace años la conocí por alguien que lo atribuyó a AA y no sé si este es su origen, pero advierto que esta oración empezaba por "Dios", a quien omito de esta reproducción. Hay algo que obviamente no puedo cambiar: trastorno bipolar. Diagnóstico tardío. Y mis 38 años. Pero admito que no reconozco a primera vista los puedo-no puedo en muchos temas que me preocupan, entre los que destaca lo que hago y no hago aunque debería hacer. Será un ejercicio de análisis en todo caso, no de sabiduría. Este año me animé a empezar un, lo que llamo ya, el cuaderno de rutinas y bipolaridades, nada que ver con mi diario personal aunque hay hechos que sí van a parar con detalles a la otra libreta. El año 2005 fue tan sorprendente y fuera de toda rutina - maleta y a Madrid- que no tuve ocasión ni ganas para hacerlo. La verdad es que es una tarea que ocupa su tiempo, ponerse a escribir todo lo que haces o no a su hora, es vivir y escribir tu vida a la vez con ese cuaderno siempre a mano. Me fue de mucha ayuda en la última consulta, debo reconocerlo. El primero fue escrito por órdenes de mi psiquiatra. Data de finales de septiembre de 2004 y empieza con una serie de pautas, las que me marcó y siguen siendo válidas hoy día, como parte de la psicoeducación. Creo que ya las reproducí pero son palabras, que al igual que esa oración que escogí como "motor", ahora debo recuperar. La cuestión ahora es cotejar los dos textos aunque nada tengan que ver en principio, pero necesito respuestas que reflejen la realidad de mi vida actual, ya estabilizada en mi casa, y bueno, ahí va: - Salir de casa por la mañana - Comer y cenar a la misma hora (mejor acompañada) - Salir de casa por la tarde - No tocar la cama por el día - Acostarse a la misma hora - Actividades a realizar durante el día. [aunque obsoletas hoy día, una es intelectual, otra sugiere cuidar de mi salud, y la última ejercicio físico] - (por obvio no se incluyó): tomarse las pastillas a la misma hora. La cruda verdad es que esto fue la alternativa que se me dio cuando me negué en rotundo a asistir a un hospital de día tras mi primer ingreso. Era la guía para empezar con mi rehabilitación, no sólo la de la espalda que en esos momentos era prioritario. Me rompí los cuernos para buscar actividades, llenar el cuaderno, y llegar a la consulta con los deberes hechos, bajo presión y todavía asustada por si suspendía esa asignatura y me enviaban al hospital de día. Realmente, hay regularidad en la libreta. ¿Por qué? Tenía el apoyo de mi madre para, por ejemplo, y se dice pronto pues sin ella no lo hubiese conseguido, despertarme y las comidas y el recordarme que era la hora de tal. Pude hacerlo porque tenía ayuda, y mucha, de quien me cuidaba, Madre. Pero las cosas han cambiado y mucho en este tiempo, vivo sola. Y es una realidad que he relajado lo que se suele decir en otro ámbito "las costumbres". Mi tarea es obvia. Sé perfectamente lo que dice mi cuaderno de rutinas. Sé en lo que difiere de estas pautas, a las que sigo dando validez. Y necesito saber, una a una, cuáles son las cosas que según la oración necesitan valor, el famoso "pon de tu parte" que tanto odio como expresión pero es la que se usa en vez de la que pondré como encabezado de la lista "tener el valor de", donde valor es motivación y díselo a alguien que no está motivado. LA TEORÍA ES MUY BONITA Eso es lo que solemos decirnos a veces los bipolares cuando algo importante hace que nos encallemos. Por eso me meto en este berenjenal, porque sé que lo necesito. Debo concentrarme y pensar. Dejaré el cuaderno de rutinas, ya me sé la historia y lo de los efectos secundarios a según qué horas. Debo meditar cuidadosamente lo que puedo o no cambiar por mí misma y entonces, volver a escribir un cuaderno, esta vez sí con rutinas, como si fuese otra vez "a examen". Y, esa lista va a ser importante, pues "atacar" a su resultado no se puede hacer a lo bestia -porque lo haría un día y luego nada, lo he vivido-, sino el buscar la forma menos dolorosa, elaborar estrategias para hacer realidad la lista y tener el objetivo claro de que se convierta en rutina diaria. Se dice fácil... LA TEORÍA ES MUY BONITA Y si algo tengo también comprobado, es que si la rutina del sueño se va a la porra, las rutinas que le siguen, también. He de elaborar esa lista lo más rápidamente posible, de forma que el "ya empezaré el lunes", tan repetido cuando alguien quiere ponerse a dieta o ir al gimnasio, para mí sea empezar, con esfuerzo, a llenar los vacíos de lo que en su día fui capaz de hacer y, como la lectura, había olvidado o directamente eliminado cuando un revés me volvía a poner "al principio". La lista que más dolerá: lo que no puedo hacer, o no sola, y esa irá al psicólogo que necesito, como ya he escrito aquí. A veces me pregunto por qué debo hacer listas periódicamente, por qué la lista de tareas domésticas, aseo personal incluído, y la de la compra no son las únicas que deben preocuparme, y sí, espero el día en que eso sea lo único de lo que deba preocuparme una vez esos hábitos sanos sean ya rutinas de las que no deba preocuparme. Reconozco que es un avance que compre y cocine yo, en plan soltero claro, y que no coma acompañada salvo excepciones, y que limpie e intente ordenar mi casa. Ser, al menos, capaz de cuidarme en estos mínimos, y quiero suponer que el psiquiatra adjudicaría unas horas a esta actividad, aunque sé perfectamente que eliminaría -limitaría- horas de actividad intelectual, las que le dedico al blog quizá constituirían ya ese límite. P.D. Compruebo que el reloj de Blogia nada tiene que ver con el del resto del mundo. Escribí el anterior post el sábado, bueno, ya el domingo 20, hacia la una y media de la madrugada, pero ni la hora ni el día son correctos... de forma que vuelvo a postear esta mañana con esta reflexión. Que nadie espere que publique esas listas. Tengo que volver a buscar fotos, por cierto, y aunque no lo parezca, es un trabajo intelectual hallar lo que me plazca y encaje en un post. Para este, una doble hélice, ADN. *** Resulta que estoy haciendo lo más rápido que puedo todo el trabajo que quise-y-no-pude hacer el sábado. Y por supuesto, el imprevisto para joder. No te lo pierdas: TENGO HORMIGAS. Qué putas son, basta que te dejes por barrer un minúsculo trozo de nuez para que te encuentres ahí unas cien revoloteando, que por cierto, parecen no interesarse en llevarse el botín o no se ponen de acuerdo, pues se limitan a reunirse en asamblea. He perdido algún tiempo matándolas con el mocho mojado. Y claro, limpiar el cubo de la basura "por si las moscas". Joder, es querer hacer unos mínimos y tropezarme con otras cosas que me hacen perder el tiempo. (Fragmento sin censurar del mail que le envié esta mañana a una amiga, con prisa porque había quedado, tanta que solté la catalanada de mocho por la palabra fregona) Me encanta que mis amigos sepan y planeen qué hacer cuando pasan por Madrid y que ello les lleve a hacer su estancia algo más prolongada, aunque sean unas horas. Hoy es un día de esos en los que llegas tarde a casa... sofá... ¿televisión? No, CSI no. Y, cómo no, la peli de hoy tiene la recomendación de visionado "Ustedes deciden". Quizá haya más suerte mañana. Si me dan a decidir, pastillas y a por el medio del que hablé el otro día, que ya no es mitad porque ya estoy llegando al final... mi libro de la mesilla de noche. Espero que al final todos los nombres que he sido incapaz de retener o identificar en las lecturas interrumpidas cobren algún sentido. Eso justificaría que por la mañana, como en alguna otra ocasión, retomase las páginas finales pues cuando cierro el libro es la hora simultánea de la somnolencia y de la amnesia. Por eso desconozco si en mi habitación moran hormigas. Mañana lo comprobaré. Miro al cielo y apenas vislumbro una estrella entre tanta contaminación lumínica. Mañana, esta persona empezará a verlas todas. Ya se dice, que de Madrid al Cielo. Quizá se lo inventó alguien que hacía escala en Madrid hacia un lugar donde pudiese ver las estrellas. Es cuando tú mismo te conviertes en hormiga, ¿no? *** En uno de los primeros chats con "alguien nuevo", donde sólo reproduzco mis líneas, respuestas a las preguntas más tópicas sobre qué hace una catalana en Madrid, las vacaciones y de qué vivo: - no, tengo una invalidez absoluta - vine aquí para empezar de nuevo tras eso - me siento de vacaciones porque la ciudad está de vacaciones - pero en realidad no tengo vacaciones - qué remedio, que te jubilen tan joven - es complicado montarse la vida sin trabajar, yo he trabajado desde los 18 o así - es como dedicarse a "sus labores" que decían antes jaja - no hay demasiadas ventajas, a veces paso días enteros en silencio Era repugnante que las mujeres amas de su casa tuviesen un "sus labores" como ocupación en su DNI en digamos... otros tiempos, pues nunca se ha remunerado ese duro trabajo, ni lo será. Las empleadas del hogar, ajenas al hogar y a la familia por queridas que puedan ser, tienen más derechos. Con el mercado laboral actual, la policía tendría más problemas en saber a qué se dedica la gente en realidad, a lo que puede supongo, para eso está la Seguridad Social y Hacienda. Sabio fue eliminar ese campo del DNI. Desconozco hasta cierto punto si la persona que recibió estas líneas, que fue discreta y no quiso preguntar sobre los motivos de esta invalidez más allá del "tuve un accidente", media verdad pues también puedo considerar un accidente algo de tipo mental que explota, volverá a abrirme ventana. No está bien visto esto de no trabajar, es como estar de baja, pues lo primero que se le pasa a demasiada gente por la cabeza es: lo que me descuenta la seguridad social es tu paga, so... Vaga, pensaban algunos en plena baja médica remunerada. Es un prejuicio claro y extendido, pues nadie acaba de creerse que la depresión es una enfermedad hasta que le toca. Es mucho más aceptado, por supuesto, algo de tipo traumatológico. Ese prejuicio es quizá tan insalvable como tu diagnóstico. Como tengo dos diagnósticos incapacitantes y suelo sacar el de la espalda tras aclarar que no soy paralítica... tema difícil. Todavía no se lo he dicho a otra persona, y es que no estoy muy preparada. No al rechazo de alguien que me cae bien. He de tener valor para aceptar mi jubilación, reciente todavía para mí, para no sentir pudor ni tener reparos para reconocerlo ante terceros cuando la pregunta típica durante todo el año y para cada persona que voy conociendo es "en qué trabajas". Mentira: "estoy buscando trabajo" o "estoy de año sabático en Madrid", es lo mejor que he podido decir hasta hoy, pero después de año y medio aquí, ya no cuela, y es hora que deje de tener reparos. "Escritora": normal el "¿y te ganas así la vida?", "¿qué has escrito?" Por suerte, no tengo que dar el diagnóstico que más me jode junto a sus efectos secundarios, de momento, porque salir del armario con otra persona así a lo bestia supondría ya el Prejuicio de los Prejuicios, y nadie creería que estoy estabilizada, como lo están mi tiroides y mi colesterol. *** La segunda quincena de agosto es criminal. Bares cerrados, espacio donde aparcar, obras (que no falten)... una locura en esta ciudad. También Blogia parece funcionar a medio gas. Apenas me deja administrar los posts, no se me da ya opción a editarlos una vez subidos porque vuelve a fallar el servidor y alli queda una errata para la posteridad. En estas condiciones, no puedo escribir bien ni corregir, como siempre hago, en pantalla. Últimamente luchaba para colgar algo aunque fuese sin foto, ahora ya me digo: que acabe agosto, y si hay suerte, posteo por la mañana. Mis horas habituales de conexión al blog, la del café y a medianoche. Lo de la medianoche voy a dejarlo una vez más en beneficio de mi sueño. Ahora que tengo fotos, ¿subirlas? Jajaja. Si algo no me inquieta ahora en absoluto, es que una página de Internet se resista. No me pongo nerviosa, ni aunque sea donde trabajo un rato al día. Tengo muchos escritos y desconozco si sobrevivirán al paso de uno o dos días. Muchos posts son efímeros. A ver... ¿No se puede encontrar la página? Probaremos mañana, a la hora del café. *** IMPORTANTE Post para leer por gente que esté más o menos bien, no deprimida en especial (no me sentaría nada bien leer esto en momentos bajos) -¿Y cuándo, en el pasado, habría preferido usted morir, en vez de estar vivo aquí hoy? -Eso es. Nos acostumbramos a todo. Encontrarnos esperanza en cualquier cosa. -Por eso nunca he comprendido el suicidio. Incluso aquellos que sufren por grandes depresiones o culpas... ¿no sienten el consuelo de Cristo en sus corazones, dándoles esperanza? -¿Me lo pregunta a mí? -Como Dios no está a mi alcance, se lo pregunto a un compañero mortal. -Según mi punto de vista, el suicidio no es realmente el deseo de que termine la vida. -¿Qué es, entonces? -Es la única forma que tiene una persona impotente de lograr que todo el mundo se olvide de su vergüenza. El deseo no es morir, sino esconderse. *** Orson Scott Card, creador del maravilloso "El juego de Ender" (1985) que recomiendo vivamente, continúa en "La sombra de Ender" (1999) en Ediciones B el relato, igualmente fascinante, de esa novela, de hecho la replica con maestría. Card sale de los cánones del género de la ciencia ficción con una pluma donde la reina no es la ciencia, sino las emociones humanas, que se manifiestan aquí y allá de forma muy sabia y conmovedora (por ejemplo, Maestro Cantor es inolvidable). Sabido es que el autor es religioso practicante, mormón por más señas, y en "La sombra de Ender" introduce un personaje que ayer me tocó algo las narices: una monja muy lista, que mientras cumple su papel en la trama de forma algo innecesaria para mi gusto, nos va ofreciendo charlas. Ayer leí este párrafo, que nada tiene que ver con el argumento, ni creo que lo haga. Lo reproduzco tal cual, sin una negrita en la última frase. Recuerdo perfectamente haberle afirmado al terapeuta que inició sesiones conmigo en el 2003, en mi primera visita, muerta de miedo pero con ganas de seguir luchando y por eso acudí a su ayuda, porque pensaba en ello a diario y por eso sabía que estaba fatal, que el suicidio para mí era una forma de dormir, esconderse de uno mismo y del resto, a veces el deseo es por una hora o por unos días, para poder volver, sólo que se es consciente de que ya no vale la pena volver. No por vergüenza en el caso del bipolar afirmaría, sino por el no poder más, necesitar un descanso, una desconexión de todo lo que daña o produce impotencia. Además de ser una especie de compulsión en esos momentos terribles de desesperación ante tu propia mente, jugando sucio, no eres tú en realidad pero te rindes o lo aceptas como inevitable si es más fuerte que tú. Y este párrafo, debo maldecir un tanto al escritor que tanto admiro y pienso acabar esa novela a pesar del fragmento agridulce, despertó en mí ese pensamiento y esa emoción tan fuerte que descubrí, sigue ahí. Un resorte escondido en la cabeza del bipolar, que tan sólo un 20% al parecer "utiliza" con éxito, pero, ¿lo tenemos todos? Todos los que alguna vez lo hemos experimentado, por fortuna con fracaso en tantos que conozco, ¿seguimos teniéndolo en un lugar escondido? Yo voto por el sí, en mi caso. Hacía mucho tiempo... diciembre de 2004... nada dura. He vuelto a localizarlo, o él a mí. Ni la medicación puede con eso. Un día, simplemente, te cae la espada, y nadie tiene la culpa, ni tú. Por un momento tuve Miedo al leer este párrafo, sí, me quedé parada un buen rato hasta que decidí retomar la lectura para olvidarlo, pues como dije nada aporta a la historia que sí me interesaba. Fue tan poderoso el miedo, el miedo al miedo, que me rodeé de cortafuegos. Por ejemplo, hoy una amiga custodia la parte de mi reserva de medicación, arsenal la suelo llamar, que sería el arma fácil y hasta hace poco no reparé en que podía volver el peligro, aunque esa no fue mi elección para matarme cuando lo hice y no lo hice. Pero, como se dice del adulterio, el solo pensamiento y deseo por alguien, aunque nada se haya consumado, ya te convierte en adúltero. Yo me he matado, y seguiré haciéndolo, por ello debo reconocer sin reparos que soy una suicida en potencia y debo vivir con esa espada y sacar las armas apropiadas en estos casos, y liberarme de lo que nadie entendería, un escondite al sufrimiento, y un sufrimiento que a veces no permite lucha anticipada con estrategias (como darse cuenta de que no se debe tener demasiada medicación a mano) porque surge poderosa y rápidamente de la nada, de la nada, incluso cuando tienes una hipoteca, mujer hijos perro coche biblioteca colección de cinéfilo y hasta mesa de billar. Agradezco estar más o menos bien. Ese párrafo hubiese podido destruirme en otro momento. Quizá ayer me suicidé con el pensamiento que reviví, pero mi única acción fue seguir leyendo, gracias a que estoy más o menos bien. Quizá le envíe un mail al autor. Hay que hablar del suicidio, sí, y más en un blog bipolar, es la cruda realidad. Pero, qué duro me resulta escribir y dejar aquí este post, y por eso puse una advertencia seria, no deseo por nada del mundo que al relatar mi experiencia, a nadie le pase lo que a mí anoche, tras postear que el servidor falla demasiado y ponerme a leer. Y otra cosa: la noche es la aliada de los miedos por excelencia. Hay que tomar la medicación antes de medianoche, antes de que algo raro le pase a tu cabeza porque no está durmiendo a sus horas y empieza a funcionar mal, esa es mi experiencia, y malditos sean los insomnios. Eso creo, yo que he votado sí. Y estoy bien, que nadie se preocupe, de lo contrario, no hubiese podido escribir sobre esto sin haber pasado siquiera 24 horas desde la experiencia. Y ahora mismo, voy a salir a por tabaco, excusa para paseo. No comment. *** Comento el incidente con mi sabio amigo A. y me responde que tengo ese botón blindado ahora. Y de alguna manera así es. Cuando no lo conocía ya me enfrentaba a él, a lo bestia. Estuve a punto de perder en dos ocasiones por falta de energía para luchar. Ahora, si la bestia asoma, quizá halle algún blindaje en mí. Lo conozco y sé desactivarlo cuando lo veo. Mi respuesta ayer fue serena, el cortafuegos de hoy, meditado, y el anterior post, escrito sin derramar lágrima alguna aunque con mil reparos. Una reflexión provocada por lo que interpreto como un "vamos a rellenar la novela con diálogos", un revivir momentos de mierda, y sufrimiento, miedo. Todo pasa. Hoy llamó Padre y le dije con alegría que me encontraba muy bien. Como ninguno estamos para echar cohetes, y sé que le debo una visita, eso es lo que hay, y hay que estar agradecido por unos mínimos de salud, y disfrutarlo. Las mejores palabras son las del pueblo, sabias y sencillas. Traje unos donuts en las bolsas de la compra... mmm. Pequeños pecados. Y unas almendritas que como ahora mismo, nada que ver con las del pueblo. *** Este escritor me está decepcionando. El libro que acabé el otro día estaba bien, salvo el párrafo de las narices que nada hacía allí, pero su continuación (número 6 de la saga) es un sermón continuo: si no lo da la monja, lo da algún otro. Perdonen, quiero leer ciencia ficción, no religión y política de juguete. Ya no es sólo flojo, es un tostón de cuidado. Con puntos tan hilarantes como que la monja viaje con pasaporte catalán, y contenta ella, porque fue su lengua de la infancia. Tonto-Idiota-Listo en cada página, porque el niño es muy listo. Despropósitos como "maníaco homicida" o "loco", ya para quemar el libro, sea por autor o traductor. Había recomendado el autor con gratos recuerdos de lecturas de hace muchos años, de los 80. En su día las disfruté, pero mi yo de ahora ya se ha vuelto escéptico y lo que años después hace este hombre no me gusta. No vale la pena releer lo que en otro tiempo me causó placer y ahora podría decepcionarme. ¿Por qué? Porque la ciencia ficción siempre fue una literatura de ideas, además de aventuras. No de adoctrinamiento, y por eso escritores como Heinlein siempre estuvieron entrecomillados y fueron objeto de parodia hilarante, pues hay humor y muy bueno en el género. Hace poco veo "Donnie Darko" y al parecer es una película de culto, muchos adolescentes encontraron por fin algo que les abría un poco la mente. Hay que leer un poco más, aunque hoy día, todo vale si una idea asoma en la cabeza. Mucho más interesante me ha resultado Robert J.Saywer, pero no voy a recomendar ninguna lectura salvo las que reproduzco en los posts. Ni siquiera me atrevo ya con otras obras de Phil K. Dick que no sean Sueñan los androides... que he releído periódicamente. Otro de los malditos, el que nada escribía sobre ciencia sino sobre sus paranoias. Volveré a los clásicos de la ciencia ficción, o cambiaré a otra cosa, porque ya los conozco. Para rayada, yo. Paso de que me rayen más. *** Texto escrito el pasado 8 de noviembre Equivale a decir que se está conociendo y reconociendo, reconstruyendo. (1) Un día escribí: "Experimentar emociones, lo que diferencia a un androide de un ser humano". (2) Al mismo río entras y no entras, pues eres y no eres [el mismo]. Heráclito de Éfeso. (3) (Respuesta a un comentario) "No es un lamento, es una autoafirmación, dije que era un proceso nuevo y también doloroso, eso sí, pero es como cuando te ves recién depilada, ha valido la pena. Me siento satisfecha, aunque nadie regala nada y he de seguir en ello, y compensa". *** P.D. A veces me releo, y flipo. Encontrarse a uno mismo cuando está pisando el suelo real puede dar lugar a un texto valiente o entusiasta como este. Realmente, es Blue a fecha 8 de noviembre de 2005, y ha llovido bastante. Quizá haya avanzado en ese proceso, pues... nada, el río explica muchas cosas. Recibo una alegre noticia sobre alguien, que lo ha pasado muy mal, incluso su familia se resentía ya de años de ciclos muy graves... que lleva muchos meses, casi un año eutímica, y mi respuesta es: se lo merecía, tras el calvario de ciclar y ciclar. Y me digo: ¡todos lo merecemos! Pero las circunstancias de la vida, tantas veces impiden que esto se produzca. Y el grado de enfermedad. Y el apoyo que se tenga. Y que la vida te de la cara. Y el acierto del psiquiatra al medicar. Y... Total, todos merecemos ganar la lotería. *** Desde que Michael Jackson optó por convertir su piel en blanca, combinado con el agujero en la capa de ozono en los años 80, estaba convencida de que volvería la moda de resguardar del sol esas pieles pálidas a las que tanto daña la radiación. Pero no, ahora el broncearse incluso en invierno es un negocio, venga tocan cinco minutos de uva, oh, hoy te has pasado con los uva... menuda lata de conversación y esclavitud: mi piel no ha de estar tan blanca, parece que esté enferma. El mundo al revés. Y el precio a pagar por pieles no diseñadas por la naturaleza para ese castigo: posible cáncer de piel. Quizá deba atribuir mi falta de arrugas a no exponerme al sol. En Madrid una piel sin broncear pasa desapercibida y no es así en las costas de mi tierra, aunque a estas alturas ya puedes pasar por turista recién llegado. Esto de ir contra corriente no siempre es tan fácil como decir, en un momento dado de ya mosqueo, que si un lunar aparece en mi piel, deberé ir urgentemente al dermatólogo. También tienen cáncer de piel quienes no se expusieron deliberadamente. Pasemos al pelo, ahora. Imagino mi volumen de pelo blanco cuando las raíces ya claman al cielo. De eso sí no escapo, las canas, o las tienes muy bien puestas, como los hombres, o tápatelas. Además, tu pelo ya no brilla como cuando eras jovencita. Vale. Una esclavitud de la que no puedo escaparme. Socialmente no está bien visto pero esto ya no lo toleraríamos. El precio a pagar: el tinte, y ya veremos si esa química que entra por los poros del cuero cabelludo es buena. En una de las últimas novelas que he leído, un personaje extranjero no entendía el tema y le decía a una mujer de mi edad que las canas representaban la sabiduría, que en su pueblo eran muy apreciadas como signo de madurez en los individuos. Para preguntarse si ese pueblo no sería mejor que en el que vivo yo, pues parece a todas luces ignorancia que no se de ese valor a las canas. Pero claro, también salen por sufrimiento. Y ya se sufre bastante como para que los demás lo sepan, y para recordártelo cada vez que te ves al espejo. Acabamos antes la discusión y quizá un atentado a mi autoestima si me tiño canas que tengo desde, casualidad, los 25 años. Lo de estar blanca tiene un pase, esto no. ¿Y la depilación? Ya hablaremos. No quería hablar del asunto pero Asmel, te llevo en mis pensamientos. ¿Y qué hay de la moda del fumar? Pasó de moda tan rápido, de moda a ser monstruoso, que ahora es casi imposible que alguien te de fuego por la calle. La Universidad Carlos III ayuda telefónicamente a los drogatas desintoxicándose a toda hostia. Desde los 17 años, toda una vida, y llevas la friolera de 21 días, ánimo, puedes hacerlo, eres fuerte y todavía estás en lo peor. Tomas la droga de forma sintética pero no te contaminas con dióxido de carbono, pero a qué basura estamos esclavizados, ¿no recordáis el anuncio-western tan chulo de Marlboro? Espero que otros temas pasen de moda, ya puestos. Todo contra natura. Precios de esta civilización enferma. Una pena, lo de la piel bronceada y lo de las canas. Da más pena que la enfermedad mental. *** Los tomates que me trajeron unos amigos "del pueblo", de la mata casi, tomates de verdad con sabor a tomate, despertaron en mí el anhelo de que eso no fuese un privilegio, de no tener que abrir una bandeja de tomates clónicos para ensalada, insípidos y carísimos, que están ahí en la nevera... Recordé el huerto de mi abuelo. Los huertos, mejor dicho. El primero que yo conocí estaba en plena ciudad, cercano a su trabajo en la zona del Clot; el segundo, ya fuera de la ciudad. Siempre recuerdo a mi queridísimo y difunto abuelo en su huerto, con sus recios antiguos pantalones azules, quizá un viejo uniforme de trabajo, apenas sostenidos por el cinturón y una camiseta de las que usaban los hombres como ropa interior. Sus ingeniosas ideas, mi abuelo tenía ideas "de bombero", para, por ejemplo, hacer llegar el agua a sus cultivos. Recuerdo poco y mucho. Recuerdo que como me gustaban tanto los tomates pequeñitos (los que ahora llaman cherry en el supermercado, no tienen gusto a nada pero resultan ideales para las ensaladas de diseño de moda en la ciudad), tenía un par de matas, y como los tomates son así, cuando maduraban, lo hacían todos a la vez pero siempre quedaban unos verdes para la semana siguiente, de forma que el festín estaba asegurado durante el verano que pasaba con los abuelos y la familia. Me los comía de la mata, apenas lavados con la manguera o un cubo de agua, como si fuesen bombones, mejor que cualquier bombón. La ceremonia del abono. Las bolsas de semillas. La ceremonia del sulfato. Y un año al menos recuerdo que había tantos tomates que se hizo conserva. Había más cosas en el huerto, claro. Calabacines, quizá. Judías verdes. Guisantes. Sí, ahora recuerdo vaciar vainas y comerme la mitad del contenido cada una, así que poco aportaba al cuenco. Qué buenos son los guisantes que no han respirado aire alguno, y no los como desde que era una cría. El huerto se fue con mi abuelo, pues el resto de la familia quiso y no pudo seguir en ello, demasiada vocación y trabajo son necesarios y entonces lo entendí. Veo ese terreno con algo parecido a césped. Murieron pinos y alguna encina para dar paso a los tomates y ahora ni pinos hay ahí. Vacío y recuerdos. Recuerdos ahora alegres. Mi padre se ha puesto a ello en su pueblo, una vez jubilado. El año pasado la familia disfrutó de momentos divertidos en la huerta de mi padre, las fotos no mienten cuando se hacen sin que el otro pose. Las tomateras allí no estaban sujetas con cañas e hilos, de forma que el peso de los tomates los dejaba a ras de suelo y venga a agacharse y abrir mucho los ojos para no dejarse un fruto maduro entre tantas hojas. Y salir de esa selva con las manos casi negras y ese olor tan bueno y puro en ellas. Y el botín, aromático hasta decir basta pues me está drogando, esto es impensable en la ciudad. Ayer, tras comer ese lujo asiático, me vino a la cabeza de nuevo la idea de vivir en un lugar donde pudiese tener mi huerto. A poco aspiro, a comer tomates de verdad, y por qué no, guisantes de verdad. Me veo poniendo tiesas a las tomateras a medida que crecen con palos, cañas... ese hilo blanco o naranja que no sé cómo se llama pero cada vez que lo veo pienso en mi abuelo. Me imagino en mi propia huerta, teniendo una actividad física agotadora y gratificante. Eso me pide el psiquiatra, en el fondo. Por qué se lo pide a un bicho de asfalto, lo ignoro. Mi sueño es esa huerta y sus frutos, no un curso de gilipolleces en un centro cívico. Quizás... Quizá todavía exista un pueblo bien comunicado con la ciudad que está claro necesito para la atención médica. Quizá pueda pagar un alquiler módico por una casita con un trocito de tierra. Quizá mi espalda soporte ese trabajo. Quizá pueda ser miembro de una pequeña comunidad donde no hay secretos y la puerta está siempre abierta a visitas inesperadas que ahora tanto me enervan. Quizá ya no tenga efectos secundarios que delaten abiertamente que tomo cosas raras. Quizá debiera comprar la medicación en la ciudad, lejos del cotilleo inevitable. Si lo supiesen en el pueblo, pasaría lo que pasa: que "la loca" está bien, pero me mirarán con el "a ver qué día hace una locura", ese estigma, ese estar a prueba constante ante los demás... Quizá en unos años, si todo va bien, pueda irme a un pueblo, y entonces, sí empezar de nuevo, o acabar mis días. Tener una casa en el que sería Mi Pueblo, y como mi casa es la casa de mis amigos por definición, decir como mi padre: "la posada está abierta"... Que un bicho de oficina se ensucie con tierra a diario. Que ya pase del todo de eso de tener cines y teatros a tiro de piedra. Que el aire puro me disuada de tanto fumar. Que comprar en el mercadillo sea cosa de cada jueves y no una actividad turística. Por cierto, ¿por qué no tener un par de gallinas y también recolectar un huevo que pueda tomar casi crudo para desayunar? Mi sueño, tener mis propios tomates, regados con aceite de verdad también. Esperar con ilusión el momento en el que el fruto asoma y va crecer y madurar. Comerlos como algo de cada día recién recogidos de la mata y no como lujo, y tener la satisfacción de llevar a mis amigos y familia parte del fruto de mi trabajo y de mi huerto. Y, por qué no, qué cachondo sería obsequiar también a mi psiquiatra con algo ya no sólo bueno buenísimo y placer exótico, sino terapéutico, pues lo ofrecería con la mejor de mis sonrisas. ¿Y si mi sueño, en realidad, fuese tan sólo sonreír, y que me saliesen patas de gallo enormes para que todo el mundo, sin ser yo consciente por ser mi realidad cotidiana, viese que por fin sonrío a la vida? *** P.D. Estoy muy satisfecha de este post. Cuando tenga tiempo y le ponga una foto, será una hecha por mí, pues creo que alguna tengo de la huerta de mi padre. Su tema era "Sueños, ensueños, pájaras" pero lo cambié por "Blue, persona"... quizá, quizá, acabe en "Nueva vida". P.D.2. El pasado 25/05/2006, acabo el post con: "He recordado la serie de posts del "Insomnio raro". Debería vivir en el campo y dedicarme a la jardinería, y no bromeo, pero una de dos: o es demasiado pronto, o es demasiado tarde." |
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