Carne de Psiquiatra |
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Pues no me resulta muy bonito esto de tener ya un reloj biológico incorporado que me despierta "a mi hora", sobre todo cuando no me acuesto a tal hora. Feo, feo. No quiero mirarme al espejo. Sé que he de considerar un logro el haberlo conseguido por fin, tener una hora fija para despertar, que es un regalo disfrutar del vecindario, a estas horas más pajaritos que personas en la calle. Me tomo el segundo descafeinado. Hace al menos dos meses que ya no tomo café-café por las mañanas y raramente un café de verdad después de una comida. Me porto bien, en la mitad de las cosas, y ahora estoy en una mitad, no sé si pronto mis hábitos pertenecerán a la segunda mitad porque visto está que con todo no puedo a la vez y he de echarle más paciencia a la cosa, no rendirme y menos ahora, con la batalla del sueño ganada a medias. Las cosas ahora no son blancas ni negras y todo tiene su precio. Supongo que todo esto quiere decir que sigo mejorando, pero el sueño me nubla el entendimiento, con ayuda de esas pastillas que me tomé ayer, porque no duermo yo sino ellas, y por la noche es la toma mayor. Para no estar grogui todo el día. Pero hoy las pastillas no durmieron. Hoy, Todos los Santos, despierto con electroencefalograma muy dudoso. Molaría que un pretendiente me enviase flores a casa para completar el cuadro. *** P.D. Contesto en privado algunos comentarios a posts antiguos. Uno que dediqué a la olanzapina en el tema de las lecturas -tengo más por ahí sobre esa pastilla- ha resultado muy popular. Ah no, quetiapina. Qué despistes. Hasta que no me asomo por la mirilla no caigo en que están en su fiesta de Halloween, quién nos iba a decir que se introduciría eso en este país, pero para ellos es divertido y es tan propio de su cultura peliculera como para mí el "que la fuerza te acompañe". No les reconocía porque apenas les he visto, y con careta, pues eso, se supone que son del edificio, que aquí viven algunos enanos muy majos pero no hay conversación de ascensor por mi parte. Me he quedado algo tiesa por lo inesperado, nerviosa, y no he estado muy a la altura de las circunstancias pero les he ofrecido lo mejor que tenía a mano. Se han quedado a cuadros, pobrecillos. No he sabido improvisar bien, pero para mí los niños son aliens y al menos no se han ido de vacío, muy graciosos con la bolsa del supermercado por cierto. El año que viene estaré mejor preparada, es guay que llamen niños a tu puerta. Y ellos también lo estarán, se veían novatillos y quizá me saluden algún día. O vengan ya animados tras su primera experiencia a puerta fría a vender lotería del cole pronto. *** Verano de 2004. Yacía en la cama, ya no se sabe si por el dolor de una vértebra en proceso de soldarse, o por una depresión, qué vino antes, todo se mezclaba y nada tenía sentido. Que una pastilla que ha de estabilizarme haga que mi tensión, sin problemas hasta la fecha, me desmorone, y que la descalcificación haga el resto. Podía haberme quedado paralítica y el día del accidente, 28 de junio, fue como una nube. La habitación donde crecí, las paredes no me hablaban porque nada anómalo me habló nunca, pero las paredes hablan del pasado y predisponen un estado de ánimo. La persiana que da a un patio sin luz cerrada convierte una habitación en un nicho del todo oscuro, tú en la cama, tu única luz un portátil que no duerme. Mi lámpara era ese ordenador, y la única luz visible. Yo estaba apagada, había despertado pero no quería estar despierta. Más miseria, más dolor. Quería dormir, dormir, dormir... Tomé de cinco a diez comprimidos de una benzodiacepina. Sabía que con esa dosis sólo dormiría, sería desconectada, ojalá un día entero, quería dimitir un día del negocio de la vida y me automediqué para ello con una dosis que para mi cuerpo adicto a esas pastillas eran cosquillas. Claro que se enteraron, a tí te pasa algo raro hoy estás muy dormida y por qué no quieres comer, déjame quiero dormir, qué pasa, que he tomado esto porque quiero dormir, y me llevaron a urgencias. Al ser la dosis pequeña y yo ya estaba despierta, adormilada pero muy viva en lo biológico. No recuerdo mucho ahora, un informe para llevarle a mi psiquiatra, una amonestación familiar, retirada de pastillas, ahora te las daré yo. Esto de una desconexión puntual no le gusta a la gente, claro, preocupa mucho, pero yo no quería estar despierta y eso sólo lo entienden los que han estado ahí y los psiquiatras quizá lo crean de tanto escucharlo. Pasaron dos semanas o poco más, 2 de septiembre, yo seguía con las mismas ganas de no saber lo que sabía, que latía mi corazón pero yo estaba muerta, la habitación seguía cerrada, yo seguía en la cama, a oscuras me libraba de mirar hacia el techo pero esta vez ya no pensaba en un sólo día, ni en unas benzos, quería algo más definitivo, permanente, a salvo de lavados de estómago, cicatrices y pérdida funcional si no permanente de órganos vitales. Aprendiz de suicida, hazlo bien o desearás morir de verdad porque ahora sólo piensas en tu mente y no en cómo tu cuerpo podría quedar, piensa, piensa, cómo, cómo... Llevaba dos días rumiándolo, no iba de pastillas la cosa y no tenía que fallar, no podía resistir más y ya no veía ni campos ni playas ni el brillo del sol ni el de las estrellas, sólo existía el monitor de un portátil que me proporcionaba un punto de concentración para procesar el plan que no debía ser escrito sino memorizado, y esa pantalla me habló sin hablarme, alguien se conectó y se dio cuenta de mi estado, y me llevaron a urgencias antes de que se me escapase la vida del cuerpo que seguía latiendo. Me obligaron a salir a la luz del sol. Soy incapaz de recordar si llevaba puesta la faja en la espalda pero sin ella no podía caminar. Obedecí como una autómata, con resistencia pero obedecí a las contraórdenes, no había gran cosa más en mi mente pues sólo la llena la vida. Desde entonces, enfermo de tristeza en habitaciones oscuras, me dan miedo, y las paredes que hablan también. *** En el prospecto de cualquier antidepresivo: puede inducir a viraje a manía. Claro que lo he vivido, antes del diagnóstico la misma pastilla que debía salvarme de la depresión me sumía en los mundos de yupi. Incluso en depresión, la teoría afirma que a un bipolar se le ha de dar antidepre a cuentagotas, y no todos sirven, pues lo del viraje es algo serio en algunas familias de antidepresivos. Qué feliz era yo con el Prozac. Eso no es salir de una depresión, es pegar un salto, ciclar. Ya, cuesta más salir de la depre, pero cuesta igual salir con antidepresivos, fármacos que deberían funcionar y si lo hacen es a las muchas semanas. Y nos la jugamos a ciclar hacia donde no conviene. Pero si los tomamos es como si confiásemos más en salir, en salir antes. Tomo uno a dosis subclínicas y por si acaso, un antipsicótico le controla. Dos piezas del cóctel, corsé también le llaman. Aprieta, pero no hay peligro de viraje, en la teoría. *** 1 Le diagnosticaron muy joven, tuvo un ingreso antes de los 18. Mejor para él, pues ha tenido un tratamiento que no ha permitido agravar la enfermedad. Y ahora apenas siente efectos secundarios, a veces, ninguno. Era tan joven y vulnerable que su familia volvió a ver en él un niño. Creció el resto de su adolescencia y juventud bajo un paraguas de irrealidad real que reemplazó a la irrealidad de la enfermedad. Era un joven-burbuja, que se movía en entornos controlados, fuera de los peligros de la vida real. Cumplió los 30, y todavía recibía una asignación de sus padres. Para qué ir a trabajar, toda la vida he sido especial, y ya me dan dinero para mis gastos. Me gustaría tener novia. 2 Al poco tiempo de casarse, notó que había cambiado. Lo atribuyó a sus nuevas responsabilidades y facturas. Gritaba más de lo normal, ya no era dulce y amable como cuando le puso el anillo. Siempre irascible, siempre quejándose de los demás, todos eran unos imbéciles. Su mujer quiere dejarle. El no admite estar enfermo, y se pone peor cuando se le insinúa ir al médico. Grita, insulta, se va de la casa dando un portazo y bebe, bebe mucho. Gasta el sueldo así, casi sin recordar en qué, nada más recibirlo. Su familia debe pedir para pagar incluso el alquiler. No se habla de esto con nadie, son "asuntos de familia". Sus padres dirán que no le ocurre nada, mientras sus hijos se esconden en su habitación para no toparse en su camino. Habrá que ingresarle a la fuerza. Recibirá un diagnóstico, y quizá su actitud sea todavía peor, de negación, de rebeldía al no aceptar a esas alturas de su vida una enfermedad tal. Recaerá cada vez que deje la medicación. Su mujer dirá "basta". 3 La joven bipolar era una princesa. Se movía con ademanes regios allí donde su alma iba a parar. Solía ser el centro de atención y reclamaba su parcela de liderazgo, fuere por su belleza o por su inteligencia. Su desamor era patente cuando no era tratada como la joven reina en la que iba a convertirse. Su ego era fuerte, sus aspiraciones en esta vida, también. Despreciaba a quienes se conformaban, a las mujeres que no eran sus iguales sino sirvientas a sus ojos. Pero un día se deshizo la ilusión, la convirtieron en un sapo feo y gordo. Tiempo después, cuando la libraron del hechizo, se miró al espejo y comprendió que nunca había tenido sangre azul salvo en su imaginación. El mundo que había inventado ya no existía, y no sabía en qué consistía el mundo de las sirvientas. *** Libres recreaciones de historias escuchadas demasiadas veces. El bipolar puede convertirse en un tirano, cómo no. Otras personas con otras patologías también lo hacen, amargan a todo su entorno, a los obligados a cuidarle. El enfermo mental es un enfermo crónico que se puede tomar las cosas a bien o a mal, como el resto de crónicos. Dicen que la actitud representa un 80%. bipolar, trastorno bipolar, trastorno afectivo bipolar, enfermedad maníaca-depresiva, desorden bipolar... ¿Alguien da más? Me he dejado unos cuantos... ayudadme. Con todos estos ingredientes diseminados entre la literatura y presencia en medios de comunicación, algunos directamente traducidos del inglés, otros obsoletos que se usan como sinónimos... ¿Alguien piensa que BIPOLAR va a ser algo que suene tan claro como DEPRESIÓN? Lamentable. *** Qué buena esa escena de la peli en la que la madre protectora corre sofocada desgastando el nombre de su vástago de cinco años porque se despega de su mano en un centro comercial con su amiguita del cole y el otro padre la detiene: "oye, que sólo son unas escaleras". Mi madre se sigue culpando porque en su ausencia cometí alguna que otra estupidez, pero eran mis estupideces y las hubiese hecho igualmente en su presencia, las hice antes de que ella se cuidase de mí, por qué iba a ser diferente. Por qué ha de sufrir, merece algo mejor. Creo que ahora me ve bien. Además, no se distinguía lo propio de una crisis bipolar de lo propio de mi personalidad y mis aficiones, gustos, de lo que soy en definitiva. Me lo ha contado otra gente que también tuvo que volver con su familia y las historias son para reír, llorar, o enseñar tus canas: amonestación por comprar libros, por no avisar de que no vienes a cenar, uy dónde estará, con quién, y encima te lo preguntan. Broncas padre-hijo en el más puro estilo adolescente. Por peinado, por vestimenta: esto es inadecuado, así o asá mucho mejor. ¿No saben que el psiquiatra tiene muy en cuenta tu aspecto, por qué lo manipulan, por qué me manipulan? Si me apetece vestir de rosa, doy un mensaje muy diferente al beige. Soy como soy, soy rara, pues lo soy, a mí me da igual aunque me digáis que "no soy normal", siempre me lo han dicho. Pues bueno, luego te viene un diagnóstico encima para acabar de demostrarlo, no se puede ser diferente en esta sociedad sin que te cuelguen una etiqueta y te empastille un psiquiatra. Eso no quita que sea responsable y tenga unas obligaciones, pero como no eres normal, pues parece que no sepas de qué va eso. Sigo haciendo, bien, o errando, tengo derecho a mis estupideces cotidianas sin que me estén llamando tres veces al día familiares con el alma en vilo. Es que los hay, y muchos, ¿has comido ya?, ¿y qué has comido? ¿Estás con alguien?, ¿quién es? Y si te descuidas, te llaman a las horas de toma de las pastillas, ¿no tienen otra cosa mejor que hacer? ¿Por qué renuncian a su vida por la mía? ¿Por qué ese sufrimiento, por qué tanta presión mutua, por qué no puedo vivir en paz con mi propio sufrimiento sin salpicar más? ¿No saben que me pone enferma que ellos estén enfermos conmigo? Es cierto que no todos pueden decir: mi grado de enfermedad es compatible con mi autocuidado. Psiquiatras, mojaos para que las familias quiten pañales por ahí, que para eso se gasta también una pasta en psicólogos, de algo han de servir. No sólo hay que educar al paciente, sino a las familias, pero no, sólo va a consulta el pringao bipo. Y para educar son más efectivos los grupos de apoyo, no hay tiempo en consulta, esta enfermedad no tiene tiempos. Con bipolar, ¿sólo tienes derecho a que te pregunten por tu salud? Un poco de originalidad, déjame subir a las escaleras mecánicas que es muy diver, además, son sólo unas escaleras, de qué hay que escandalizarse, ¿por qué temer?. Es más, como soy mayor, ya no te lo digo, ale ale. Creo que lo entendieron, ya llevo año y medio sola y saben que me jode mucho que me llamen fuera de lo cotidiano y necesario. No es que no nos queramos, es que salí del nido y me monté uno hace muchos años, de ahí lo traumático de la vuelta, y lo liberador de saberme autónoma de nuevo, a salvo de la tormenta bipolar a la que no creí que pudiera sobrevivir. Con un camino que va más allá de la familia que me engendró y educó, y me cuidó, el camino que ha de ser mío ahora de nuevo, gracias a ellos. Vive y deja vivir. P.D. No estoy subiendo fotos, no me entretengo en eso. Me gustaría dibujar algo, aunque mi nivel sea de primaria. Es algo caótico pero... dejadme dormir... uy si se enteran de estas horas... "siempre fuiste así". "No problemo". *** ... against my window.... Doo-dloo-doo-doo-doo I'm going where the sun keeps shining ARRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRG QUE PARE YAAAAAAAAAAAAAAAAAA Tiempo de escuchar: (nota: no poner enlaces sin nombre, luego las canciones desaparecen) *** Qué leches hago yo, que no soy ni mucho menos la paciente ideal. Sólo intento cooperar, y en ese intento, preparo mucho una visita, demasiado. Este post en realidad podría llamarse: "Mi vida, a examen". Es lo que mejor lo define. Podría citarme mucho desde este post antiguo: http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/012503-terapia-i-entrevista-con-el-psiquiatra.php Lo que yo hago, no tiene por qué ser lo correcto, pero a mí me funciona, o me aclara mucho las ideas, muy importante para esta cabezota que se va por las ramas. En primer lugar, contarle mi vida de forma atropellada, como hacemos todos cuando por teléfono se nos pregunta cómo estamos, no sirve. Porque en nuestro discurso cotidiano se aprecia siempre mucha paja y poca cosa digna de "subrayar", ¿no te ha pasado a ti nunca cuando hablas con fulanito y vas apartando el auricular de vez en cuando? Por ahí va un poco lo que hago: subrayarme. Tomar nota de lo que a él le puede interesar, no a mí. O a mí me interesa, pero al menos, la cosa se queda en una línea y no en un monólogo que acapare la entrevista como si fuese mi único problema. Ejemplo cotidiano: me gusta un tío que no me llama hace una semana. Estoy absolutamente neurótica con el tema. Si en el tiempo que dura la entrevista, sólo hago que hablarle de ello, estoy perdiendo no sólo mi tiempo sino el suyo. Estamos hablando de un psiquiatra, no de un psicólogo. Creo que al psiquiatra le diría una vez más que me sigue afectando demasiado el rechazo. Me gusta un tío, pero él tiene perfecto derecho a que yo le deje de gustar; por qué hago un problema de eso, ese sí es mi problema, sin extenderme demasiado con detalles. ¿He reaccionado a eso con un insomnio? Lo tendré apuntado, quizá, en alguna parte: pues se lo cuento. Ejemplo cotidiano: estoy pelada de pasta. Antes de lamentarme y llorar, lo mejor que puedo hacer es preguntarme por qué. Ah, me he pasado con las rebajas. Lo que debo hacer es abrir el armario y decidir qué compré por necesidad, y qué por capricho. Lo que le diré al psiquiatra no es que estoy arruinada, sino que hice compras compulsivas. Sin extenderme demasiado en qué, con una cifra en euros bastará. No valdrán justificaciones, aunque haya engordado he de ajustarme a un presupuesto y no comprar mi autoestima con objetos. Ejemplo cotidiano: voy todo el día medio agilipollada, o bueno, en realidad, por las mañanas, no exageremos tampoco. Esto lo saco fácilmente de mi cuaderno de rutinas, y me apesta a efectos secundarios. De esto, sí he de hablarle, y él me hará otras preguntas. Insistiré en que ello afecta a mi calidad de vida y bastante. Quizá sea un tema de medicación. ¿O tiene que ver algo el que esté durmiendo a deshoras? ¿Cuáles eran mis obligaciones desde la última visita? Porque él me las puso, de dos tipos: 1. Me cambió la pauta, ¿la he seguido bien, o metía mucho la pata en ese acostumbrarme a las dosis ascendentes y descendentes? Es cosa mía, y si es mi error, debo decírselo. 2. Me aconsejó sobre hábitos concretos en mi rutina: le hice algún caso, di algún paso, ¿o todo quedó en buenas intenciones por mi parte? Hay que confesar. Hay que ser muy autocrítico y darse a uno mismo el aprobado o el suspenso en "lo que hay". Si no, no hay esperanza para avanzar, te estrellas una y otra vez con el mismo muro. Claro que me preguntará cómo estoy desde la última visita. Precisamente, hoy me encuentro bien. Qué casualidad. No seas gilipollas tía, hoy me encuentro bien pero, ¿cómo estaba ayer, cómo estaba la semana pasada? Pensando en que no levantaba cabeza. Pues eso le he de decir. Que tengo más días regulares que buenos, más malos que buenos, pero, oh, menos malos que antes.. es difícil valorar eso pues siempre recordamos mucho más los malos. Quizá que tengo un bajón a diario por las mañanas tras tomar la medicación. Claro, como en ese momento mientras me lo pregunta no lo recuerdo, él pensará que nada de eso sucede. Si no se lo cuento, ¿lo ha de adivinar? Luego me diré y publicaré ante el resto ademas que este tío no se entera y que "la medicación no me hace nada". No me he de arreglar para ir a verle. Si llevo tres días sin ducharme, lo suyo es que lo admita. Él se va a fijar hasta en si me he hecho la manicura o no. No es una cita, una va con los pelos que tiene. Mejor que no tengas una madre achuchándote para si has de ponerte esto o lo otro. La elección del vestuario tiene mucho que ver con el estado anímico. Mi caso: o voy pija, o voy hippie, depende de mi ánimo, por supuesto, y la entrevista es mía, no de quien me aconseja cómo ir. La responsabilidad es mía. No sólo no hay nada que ocultar, sino que lo que oculte va en contra de mis intereses. Mis intereses, mi sueño: estar bien, llevar vida normal, más o menos "como antes". Lo que hago al respecto, repito: tomo nota de todo. Desde el día siguiente a la consulta. Anda que no tuve material para escribir en esta última, sólo con la aparición de efectos secundarios por todas partes. Tampoco es cuestión de estar todo el día mirándose al ombligo, basta con anotar anomalías grandes tipo días con crisis, días de insomnio, si estoy broncas con las broncas o conciliadora y tranquila. Tengo mini-ciclos en mi ánimo, mis emociones enfermas. Los más evidentes, los que se derivan de las hormonas. A veces pienso que mi único día bueno anímico es el que me baja la regla. Esto ya lo sabemos todos, pero tomo nota igualmente, porque lo mismo tuve una crisis y eso lo explica todo. Le comentaré que tuve esa crisis, con esos síntomas, y que él decida si es un hecho puntual, o ... ¿tuve más crisis, ese mes? Es el momento de vomitar eso, cuándo, y si hay un por qué. Y si hice algo incorrecto en esos momentos: quizá me automediqué a la desesperada. Si esto es un poco cotidiano últimamente, ¿puedo tener un extra pautado? Puede que esas notas estén en varios lugares: cuál ha sido mi vida en el mes, dos meses, o tres, que han pasado desde mi última visita. He de subrayar mi propia vida en ellos. He de coger otro folio donde sólo transcriba esas frases subrayadas. Quizá un día importante esté en un mail a un amigo, en un sms donde decline una invitación. Quizá un vistazo a mi casa me diga que está demasiado desordenada o sucia últimamente, y de ese hecho pueda subrayar que me importa un bledo lo que antes me importaba. Y si mi casa ha dejado de importarme, ¿qué me importa ahora? De nuevo, échale un vistazo a lo que te rodea. ¿Estoy saliendo a pasear kilómetros, por fin? Díselo, díselo. ¿Estoy en plan monje, estudiando a los místicos? Díselo, díselo. Por cierto, ¿por qué puede ser que ahora no escuche música? Échale incluso un vistazo a la nevera: ¿está desapareciendo el chocolate? Esto sí es digno de ser subrayado. ¿O ahora me da por comer aperitivos a todas las deshoras? También hay que decirlo. Con mis antecedentes de comilonas nocturnas, cosas de los efectos secundarios, cualquier cosa al respecto importa. Si puede haber ansiedad en esas conductas, ahí puede haber un cambio en la pauta de mi interés. ¿Estoy sociable? Ahora reparo en que tengo el teléfono de adorno. Lo apuntaré, porque ahí sigo igual que en la otra visita. Tenga o no instrucciones al respecto, ¿qué me va a decir el psiquiatra sobre eso, mi vida privada privadísima? Que hace medio año hablaba por los codos. Vamos a ser objetivos: mi factura de teléfono me dice que hablo poco y mando mucho sms. Quizá entre los dos saquemos algo en claro. Caótico, ¿no es cierto? Lo que me importa, lo que le puede importar. Quizá no le importe, pero sí contextualiza. Hay que resumir ese caos. Porque yo le contaré, pero por muy subrayada que lleve mi propia vida, por favor, no hasta el extremo de analizar mis facturas de teléfono luz y gas. Otras cosas le van a interesar, y hay que dejar espacio en la entrevista para que él pregunte lo que le parezca oportuno, a eso vamos en realidad y sólo son pistas lo que en realidad damos. Es ideal que esté algo informada sobre mi enfermedad, que conozca el nombre de un síntoma para razonarle que creo tenerlo y listarle de mi vida cotidiana cuatro cosas que lo apoyan. Porque sólo una de sus observaciones va a refutarlo. Yo no tengo razón, yo le cuento y él puede, porque es su trabajo, advertirme de que las cosas no son ni blancas ni negras en ocasiones. ¿En qué ocasiones? Recuerdo perfectamente mis síntomas depresivos en esas notas, y su diagnóstico no era depresión sino episodio mixto, cuando acababa su trabajo, y extendía la nueva pauta. Mi trabajo antes de ir al psiquiatra es ser crítica con lo que hice y no hice, ser objetiva en cuanto a mis estados de ánimo y sus fluctuaciones en un período, no mi estado de ánimo de hoy. Le va a interesar que mi rutina del sueño se fuese a la porra por tres insomnios o por una juerga que decidí permitirme. O no, simplemente me va a recordar lo que debería saber ya, lo sé, por qué no lo cumplo, no he de relajarme en lo que sé y si a estas alturas tendré que escuchar de nuevo el ABC, me lo tendré que hacer mirar yo. Y yo qué sé lo que le va a interesar. Quizá en su día le interesó y ahora ya no, si me conoce ya sabe de qué pie cojeo y lo de siempre, lo que yo subrayo, no le parezca relevante en ese momento. Pero yo he de seguir haciéndolo, tomando notas, eliminar la paja, contarle lo que en su día me puso al límite, o lo que cada día me impide hacer algo, ya veremos si son efectos secundarios o un síntoma de algo. A veces los cambios de hábitos son tan paulatinos que al hacer ese examen autocrítico puedan sorprenderte. Quizá sea responsabilidad de uno hacer algo al respecto, ¿por qué hay que delegar al psiquiatra todo? Pero se lo dices, por si acaso. Tu madre, que entre luego. Ella sabe mucho mejor que tú lo que te pasa, claro. Pero que entre luego, porque si tú tienes las cosas claras, si tú has trabajado esa entrevista, si vas con una actitud autocrítica y diciendo la verdad, lo que diga tu familia poco o nada ha de importarte. Es tu entrevista. Por eso tengo ahí la libreta, para anotar lo que me digan. Mis notas ya son papel mojado en ese momento. Ya las retomaré para contrastar con las de la siguiente consulta. Ahora he de concentrarme en lo que sale de esa entrevista, nueva pauta, nuevas recomendaciones, notas sobre la medicación, lo que sea. De ahí he de partir y así volvemos al principio de este post. Ejemplo cotidiano: tomo demasiado el extra que me has pautado para esas mini-crisis. Demasiados días, tres por semana. Ejemplo cotidiano: ahora me ha dado por tener la casa como los chorros del oro y a hacerme comiditas de diseño. Anomalía en vida cotidiana: me tomé una copa en una fiesta de cumpleaños. Esta duele, ¿eh? Lo de la fiesta de cumpleaños, hasta a mí me suena a justificación. Un problema que puede tener el paciente: mi psiquiatra no me cae bien, no puedo contarle mis intimidades. El psiquiatra no ha de caerte bien, pero de eso podemos hablar en otro momento. Sé lo que me juego en esa entrevista: mejorar. Por humillante que me parezca reconocer ciertas cosas, a él debo decírselas, como si fuesen secretos de confesión, pues hay un juramento hipocrático al otro lado de la barrera y seguro que tus vecinos saben lo mismo que lo que vas a contar, lo que haces y no haces, así que no jodamos. Y mi psiquiatra sabe que si he hecho esta autocrítica y este subrayado, me enrollo como una persiana. Es más, llego a subir en plena entrevista, no estoy acostumbrada ya a que me peguen caña. http://www.youtube.com/watch?v=QjazA_Vg3uQ Pasan los años, pero esta canción gana, y a mí también me sigue venciendo, y aúllo. P.D. Nuevo récord de visitas: 363 ayer, me gusta el numerito, y me gustáis *** Declaración de Madrid Aprobada por la Asamblea General de la AMP, en Madrid, España, el 25 de Agosto 1996. En 1977 la Asociación Mundial de Psiquiatría aprobó la Declaración de Hawai, introduciendo unas normas éticas para la práctica de la psiquiatría. La Declaración fue actualizada en Viena en 1983. Con el objeto de recoger el impacto de los cambios sociales y los nuevos descubrimientos científicos de la profesión psiquiátrica, la Asociación Mundial de Psiquiatría ha revisado nuevamente estas normas éticas de comportamiento. En la medicina se combinan el arte de curar y la ciencia. Donde mejor se refleja la dinámica de esta combinación es en la psiquiatría, la rama de la medicina especializada en el cuidado y la protección de aquellos que padecen a causa de enfermedades o minusvalías mentales. Aun existiendo diferencias culturales, sociales y nacionales, es imprescindible y necesario el desarrollo de una conducta ética universal. Como profesionales de la medicina, los psiquiatras deben ser conscientes de las implicaciones éticas que se derivan del ejercicio de su profesión y de las exigencias éticas específicas de la especialidad de psiquiatría. Como miembros de la sociedad, los psiquiatras deben luchar por un tratamiento justo y equitativo de los enfermos mentales, en aras de una justicia social igual para todos. Anexo. Normas para Situaciones Específicas La función del psiquiatra es la de clarificar todo lo relacionado con la donación de órganos y aconsejar sobre los factores religiosos, culturales, sociales y familiares para asegurar que los implicados tomen las decisiones correctas. El psiquiatra no debe asumir el poder de decisión en nombre de los enfermos, ni tampoco utilizar sus conocimientos psicoterapéuticos para influir en sus decisiones. El psiquiatra debe proteger a sus pacientes y ayudarles a ejercer su autodeterminación en el mayor grado posible en los casos de Trasplante de Órganos. *** http://psiquiatrialegal.org/bioetica.htm Una página interesante, no sé si hay declaraciones más recientes al respecto. Hay muchas cosas curiosas, pero lo que no tuve claro de esa lectura fue el final: nuestros órganos no son precisamente los más sanos, con toda la botica que nos chutamos, toda legal, pero toda una bomba para nuestro organismo. Tengo entendido que ni córneas podríamos donar en muerte. Ni siquiera en vida se nos permite donar sangre, así que... Pero bueno, fumar es malo, ¿eh? P.D. De Blue, blogger: supongo que el firewall me impide enlazar bien, aunque un documento de word a veces lo permite y no he investigado sobre el tema, así que últimamente pongo la URL para el cortar-copiar... lo lamento. Hace unos tres días que la página www.bipolarweb.com no permite acceso. Me ha llegado la noticia desde la Fundación Mundo Bipolar de que se trata de un grave error en la página. Por causas ajenas a la administración de la página web bipolarweb.com, esta ha dejado de funcionar. Mientras se subsanan los problemas hemos creado un foro en su página gemela http://www.mundobipolar.com al que podeis acceder como alternativa, asímismo toda la información del trastorno está duplicada en esta página. Esperamos solucionar el problema en pocos días, mientras tanto rogamos disculpen las molestias que podamos ocasionar. Juan García Presidente Fundación Mundo Bipolar *** Demasiado común al TB, comorbilidad con... aquí hay varios trastornos, no se trata de escoger sino de conocer qué sombras pueden acompañar al bipolar, y también qué china nos puede caer en un momento dado, pues hay quien es diagnosticado de una de estas "perlas" al mismo tiempo que bipolar, o... después, como postre. Esto explica muchas veces por qué no hay dos bipolares iguales, además de la observación trivial: tampoco hay dos personas iguales en este planeta. Una buena lectura: http://www.nexusediciones.com/pdf/psiqui2005_2/ps-32-2-004.pdf Quien me conoce por esta página, ya sabe qué comorbilidad/es poseo. Más chicha pa' terapia. . . . Fotografía: cortesía de Andrés P. Post "Comorbilidad I": http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2005/112601-comorbilidad-i.php *** Barcelona, 22 de noviembre de 2003 ¿Por qué oscilamos? Este texto es el de una Blue novata: se firmó a los tres meses del diagnóstico, con la primera pauta, en pleno episodio. Ahí están sus primeras conclusiones tras horas de lectura, las primeras necesarias e interminables charlas con otros bipolares de la ABC (Associació de Bipolars de Catalunya) y miembros voluntarios del S.O.S. de Bipolarweb. ¿Por qué no se me hablaba de todo esto en consulta, y por qué no se me contaba el porqué de tales medidas y recomendaciones? Llevaba años de tratamiento psiquiátrico, pero todo empezó de nuevo cuando cambió el diagnóstico. Todavía me veo en la piel de esa recién llegada al mundo no uni- sino bipolar, hay cosas que no se olvidan. Falsa novata en realidad: ya era conocedora de pastillas y psiquiatras, los que hasta entonces nada me habían contado acerca de nada. La situación cambió cuando yo lo hice de profesional, poco después de crear este documento, que Blue escribió para ella y para compartirlo con otros. No olvido de dónde vengo y por ello soy muy solidaria con los recién llegados al club. En esos momentos, durísimos meses de episodio mixto, la gran montaña rusa, mi madre me cuidaba y hacía posible esa regularidad tan necesaria para la mejora: yo me hubiese abandonado. A ella le debo en realidad estas líneas, pues. *** Yo y los profes... http://www.youtube.com/watch?v=gXU8kCrRHJY (The Police, "Don't stand so close to me") 1980, ay qué arroz tan pasado. No hay como un estímulo así a los 13 años para que no veas la fecha de empezar la asignatura de inglés, a los 15. Margen para comprender Hungry for you. ¿Por qué no me atrevería a subir a ese coche, años después, con un sobresaliente ya en la mano? Seguía siendo muy joven, ni siquiera pude ir al concierto. Yo tenía bipolar, pero no lo sabía, y el profe del vídeo también, ¿él sí, por aquél entonces? *** Ya, ya, lo sabemos, somos un negocio para un sector del colegio de médicos y para la industria farmacéutica... Pero el negocio bipolar, en nuestro argot, es en lo que estamos o nos han metido, es nuestro pan de cada día. Partiendo de un diagnóstico, nos han obligado y nos hemos obligado a un tratamiento que nos esclaviza obliga y sujeta a: 1 - Consultas médicas periódicas: un agujero en el bolsillo, o una espera insostenible en listas de espera de servicios públicos saturados. 2 - Ingesta de medicación de por vida: otro agujero en el bolsillo, y a saber qué nos puede pasar en unos años. 3 - Efectos secundarios de esa medicación: intenta hacer vida normal. Intenta disimular caída de pelo o kilos que aparecen sin llamar, mareos, intestinos caprichosos... 4 - Ocupación constante: tomar pastillas a su hora, y previsión para que no falten ni sobren. 5 - Sufrir la incomprensión de los más cercanos: hasta que uno no lo vive en sus carnes, es imposible, ¿lo entendías tú antes? 6 - Sufrir en nuestros episodios: contaremos con la ayuda de otros compañeros de fatiga, pero que nos quiten lo bailao en los infiernos. 7 - Enfadarnos con la ignorancia: mejor no hablar del tema es lo más acertado, siempre se discutirá. 8 - Soportar el estigma: nadie nos mirará igual que antes, nadie que sepa que tenemos TB. Ya no seremos maravillosos, volveremos a la adolescencia. 9 - Aceptar nuestra soledad: ante la incomprensión, ante el abandono de una pareja, ante quien no quiere relacionarse de partida "con enfermos". 10 - Transigir con limitaciones: dormir a determinadas horas... 11 - A veces, aceptar una jubilación anticipada, a qué me dedico ahora además de tomar pastillas y dar paseos... soy un inútil social. 12 - Abandonar actividades y cancelar hábitos tales como el café o unas copillas los sábados. 13 - Desintoxicarse cuando hay adicción: o eso, o el tratamiento es papel mojado. Reconocer una adicción para vencerla. El calvario de dejar drogas. 14 - Cambiar vida social: pérdida de amigos, no poder salir con ellos como antes, reconocer que no todo son buenas compañías ahora. 15 - Asumir nuevos hábitos: no todo el mundo se dedicaba a la vida sana antes del diagnóstico. 16 - Rumiar continuamente: pensar y pensar en quién somos, éramos y seremos. 17 - Atormentarnos con nuestro pasado, con recuerdos que acuden ahora nítidos, ahora amargos, ahora en pesadillas de día y noche. 18 - Buscar consuelo y no encontrarlo en nada ni nadie: riesgo de impulso de autodestrucción. 19- Sufrir sin motivo: con motivo ya sufrimos todos, hacerlo además sin, es una gozada, lo endógeno es lo que se lleva. 20- 21 22 23 24 25 (Aportaciones de los lectores: post abierto) EMPIEZAN A OCUPARSE ESTOS NÚMEROS......... ELEGID UNO! . . . Efectos colaterales: pérdida de poder adquisitivo, pérdida de autoestima, autoestigma............. Y así, hasta cansarse del negocio bipolar, querer dimitir. No poder hacerlo sin dimitir de esta vida. La vida, ahora preciada, ¿porque llegaste a despreciarla? ¿Por estar en el negocio bipolar sin saberlo, por ir conociendo sus reglas a hostias? ¿Por olvidar sus mandatos, ahora en una toalla sucia que tiras? ¿Quién tiene narices de decirnos que no tenemos obligaciones? Pues, tristemente, ejemplos sobran. Esto es un negocio, pero parece clandestino. Es una forma de vivir, así quizá quede más bonito, pero tampoco entienden qué precio pagamos, no están en el business. ¿Has hecho alguna vez una lista completa de tu nuevo pan de cada día? A mí me ha dado miedo improvisar esta. APORTACIONES DE LOS LECTORES Autor: Valerio Fecha: 15/11/2006 20:50. Fecha: 16/11/2006 13:14. Fecha: 18/11/2006 15:59. Fecha: 19/11/2006 18:09. (¿Llegamos a los 50? ¿Añadimos más efectos colaterales? Más aportaciones, más realidades, más comentarios, o bienvenidos mails a carnedepsiquiatra -arroba-gmail-punto-com) Me han contado de una matemática que se sentía satisfecha de sacar algún provecho a su cabecita bien amueblada en tiempo de ocio jugando al bridge. El ajedrez sigue siendo el rey de los juegos, pero el cálculo requerido es mucho mayor. Conocí a un matemático, entusiasta del ajedrez. Tenía una mente maravillosa, capaz de calcular toda la partida al abrirla. Se le calentaban demasiado las neuronas en todas las combinaciones a menudo que el juego avanzaba, y aunque ganase, el juego ya no podía ser placentero, pues acababa agotado, de tal forma que acabó pidiendo consejo a un profesional. Le prohibió volver a jugar. La cosa ya se pasa de la raya cuando juegas partidas también allí donde deberías soñar con los angelitos. Yo también calculo las partidas que juego en la vida real, pero no todas, ello no es posible. Sólo las que me recuerdan al ajedrez, las que empiezan formalmente, con movimientos que dan a entender que hay reglas que los dos bandos respetan. No es divertido ir calculando sin querer, te carcome el coco, y lo notas. Y más, cuando no puedes evitar que otros que diseñaste en el pasado cortocircuiten en la intersección. No todo ha de ser igual, no tienen por qué repetirse los hechos, pero sí sabes que tú puedes acabar mal, mal de la cabeza, porque te pasó antes cuando jugaste y el sólo agotamiento te impidió llegar al final por muerte súbita del ánimo. Eso no puede impedírmelo un médico, no adelanto acontecimientos sino que tengo presentes la mayoría como probables o no, pero sé que me hace daño avanzar, sé que juego día y noche. Por lo que llego a la conclusión de que a veces "sobra cabeza" para jugar en el tablero de la vida, pues casi nada tiene lógica, ni reglas, ni siquiera valores elementales de ética y de conducta. A veces pienso que los humanos nos relacionamos como animales, sin usar nuestra razón. En el momento en que esto deja de ser así, empieza la Partida. Es un placer encontrar un buen rival, y reencontrarse con una mente que razona con clara lucidez, y a ritmo de velocidad bipolar, a algo que los psiquiatras juzgan como un negativo "te funciona rápido la cabeza", y eso parece que no es bueno, tampoco es bueno que tengas ese adversario que te pone a prueba porque no es bueno andar con gente que te acelere, y por ello debo inferir que para pisar el planeta, sobran neuronas por todas partes. Sobra gente que se complique la vida, acaban-mos marginados en "minorías como la 2". Es muy triste que te prohíban jugar al ajedrez. Es todavía más triste que tú te lo autoprohíbas porque ya no sabes a qué jugar, y encima tus contrincantes están ¿como tú? ¿Hasta qué punto no jugamos una partida con el psiquiatra, en su terreno? ¿Es digno rival? ¿Te lo has preguntado alguna vez? Vayamos al no, directamente. Si no lo es, hazte un favor: cambia de psiquiatra. No puedes ser más lúcido que él o la partida, en esa selva sin reglas lógicas, es tuya, y no te conviene. Al contrario, te ha de conocer y saldrás de la consulta perdiendo entonces, pues pondrá precio a esa cabeza que funciona rápido con algo fashion -atípicos, les llaman- y eficaz. Él ha de ser quien gane, ha de poner un collar a tu inteligencia, velocidad y poder para que estés convencido de que esa pauta es lo mejor para ti, caiga quien caiga, hasta tus partidas. *** Recibía un SMS: a partir de las 20 h, gran botellón de pastillas en urgencias psiquiátricas de tu hospital más cercano. Es urgente salvar la salud mental. Pásalo e invita a tus familiares. La que se liaba. Para qué tanta pancarta en el día de rigor, si colapsamos pronto los servicios sanitarios con un "estoy de los nervios". Y a ver quién es el guapo que nos dice que no estamos locos. A diez minutos por entrevista y diagnóstico-pauta-exprés una benzo bajo la lengua, se supone que daríamos trabajo. Ya puestos a locuras, ¿por qué no cualquier otro día, para qué esperar al día mundial? Además, conoceríamos a algún político. ¿Se sabe qué ruido harían los 800.000 bipos, nuestros 400.000 primos esquizos, familiares, amigos (es para llenar bulto por los no diagnosticados) y... tantos otros primos nuestros que suelen acompañarnos en los ingresos: desintoxicación, anorexia, demencia senil... ? ¿Y por qué no soñar con que jóvenes reivindicativos se pusieran por un día "nuestra camiseta"? Un día alguno de mis sueños se hará realidad y existirá ese SMS. Pasádmelo. *** Versión 1 Que antes de las seis te beberías un vaso de leche, pero la acabaste a medianoche, con la intención de irte a dormir. Que antes de las nueve has comido tanto, cena, sobrecena, resopón, ensalada preparada para las ocasiones de hambre nocturna, quizá ya las tostadas... que durante el día no tienes hambre. Que vas tan drogado por las pastis y por ese sueño enfermizo que no cuaja, que no puedes leer. Escribo con los ojos medio cerrados pero las neuronas saben mecanografiar ya solitas. Que si cae la rifa en media hora o más, firmas, te levantas mal pero algo has dormido. No es hipomanía, no tengo otras señales y nunca he subido así, pero necesito ir a un psiquiatra por si la ansiedad ha ido a más a pesar de la pauta actual, a pesar de haber dejado los descafeinados, el otro día me tomé una coca-cola... Que estoy desesperando. ¡¡Me cago en la leche!! Versión 2 Hace más de una semana que no duermo bien. Qué horas son, 05.41, y no duermo. No duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo no duermo COLLONS, QUE SE CALLEN LOS PUÑETEROS PÁJAROS!!! Con suerte, de 7 a 11, hace dos días que estoy así. Otros, caigo rendida a las 18 y el despertador me avisa de que hay que tomar pastillas, y además, de que ya he dormido demasiado. Me conecto poco, muy poco. No tomo ni descafeinados, el otro día una coca-cola para no caerme mientras tomaba algo. No estoy subiendo, es más, nunca se vio mejor marmota que servidora cuando el cuerpo le pedía reposo tras un día y noche de hipomanía. No es hipomanía. Ansiedad, sí. No dormir no me acelera si otros hechos paralelos no lo provocan. Tengo dolores de cabeza y la pasada tarde, un ataquillo de ná por ponerme a tareas domésticas tipo cambio de armario. Me va a caer un puro, me van a caer más pastillas, es igual, sólo quiero dormir mis horas a mis horas, estoy harta de descontrolar este punto, y con vista cansada, ni leer ni apenas escribir, de humor variable como el tiempo, de asco. Tengo que ir al psiquiatra y no hace un mes de la última visita. Lo de la ansiedad ya me está matando y tomo medicación para tumbar. Si no escribo, una de dos: o estoy insomne, o estoy dormitando, cuando puedo duermo sea la hora que sea. Y como estoy tan atolondrada, escribí dos veces este post, pues pensé que lo había perdido, así que se queda en las dos redacciones. *** Visito de vez en cuando dos páginas "para bipolares", reconozco que no como solía. Y me enfrento al reto de verle otra faceta al prisma para que el post de hoy no sea el de ayer, que por cierto a veces desaparece, si nada aporta a la historia, ¿qué lo aporta? Pues ahora se me ocurre una idea. Y relacionada con el reciente fallo en Bipolarweb: ES QUE NOS VA EL MORBO. ¿Tienes bipolar? Allí hablas siendo tú mismo, allí te parecen todos tus iguales y allí te refugias. Como punto de partida, ahí hemos estado muchos. Te haces amigo virtual de alguien y sigues sus andanzas, cada día quieres saber de esa persona, sufrir o reír con ella. Eso engancha, unos personajes en un escenario y el director de orquesta, otro bipolar. El guetto. Y la persona que se desahoga, con su relato, está emitiendo un reality show, psiquiátrico, vamos, porno duro, material para adultos total. Leen miles de personas su desgracia y sólo dos serán capaces de decir algo que calme su dolor. Y también uno se siente bien en ambientes sórdidos, no merece nada mejor, no cuando no sale del pozo, cuando su pellejo no vale un céntimo a sus propios ojos. No quiero banalizar el hecho de que sin estos lugares, sin su apoyo e interacción, se nos caen muchos cables que necesitamos, allí siempre somos bienvenidos en nuestra desdicha y alegrías, no estamos solos. Con nuestro relato... no me excluyo. El número de visitas a esta página creció mucho en paralelo con el fallo de Bipolarweb, o no lo había percibido antes. Hay mono de esas historias. Son folletines que nos gustan, este es más desgraciado que yo, oh siento tu dolor como el mío... no siempre se dice lo que se opina. Escuchamos lo que nos gusta, pero lo que adoramos -seamos autocríticos- es ese tufillo a desgracia, a oscuridad. Abierto 24 horas al día para todos, para el insomne que se resiste a dejar su mundo y empatiza con el de otros. Para el propenso a adicciones, ya tiene dos nuevas: internet y páginas bipolares, historias bipolares día a día. Nos robamos las almas, menudo negocio. Hay quien apoya porque así olvida su pena. Eso no es terapia para nadie. De todas formas, el espacio bipolar en internet es enorme hoy día, incluso variado en español, y todo lugar tiene su audiencia. Es para reflexionar, saber que estás emitiendo bipolaridades para regocijo del público en un escaparate de neón rojo. *** 22/11/2004 10:22 Primer post en este blog. Yo estaba mal, había ciclado a hipomanía desde una depresión muy puñetera y pronto volví al episodio mixto. Estaba mal, pero la conexión a internet era un ancla más al mundo, sí, nadie lo cree porque lo virtual asusta, pero diez años en Internet lo han y habían convertido una parte muy real de mi vida real. Llevaba tiempo leyendo blogs, y no tengo claro por qué abrí uno, ni quiero saberlo ahora, no quiero volver al pasado aunque estará documentado en mis diarios. Sé que hay cierto componente narcisista en abrir un blog. Pero prefiero empezar a olvidar detalles, ahora que fragmentos del pasado me asaltan y atormentan tanto, todavía. Empecé otro tratamiento en noviembre de 2003, desesperada porque de tan enferma me encontraba al límite del suicidio cada día, con otro psiquiatra y un psicólogo. La medicación, muchos meses de pruebas, de efectos secundarios que me dejaban fuera de este mundo, un cóctel que tenía que ajustarse tan a medida como un corsé para corregir un desequilibrio en el cerebro. La salud no tiene precio y tuve que acudir a especialistas, pagando, pero para eso está el dinero, para la salud, que valoro mucho más que un viaje al extranjero de placer. La terapia también consistió por parte del psicólogo-psicoeducador en que dejase de beber; ya no abusaba de benzodiacepinas aunque ahí estaba, como en tantas otras historias de bipolares, casi un 50%, una patología dual. ¿Dejarlo? Claro, estaba en ello, con terapia, pues los tóxicos o drogas ni eran buenos para mi salud en general ni para la mental en concreto pues amenazaban la eficacia del tratamiento, pero recuerdo perfectamente el 11-M: harta de llorar, por la tarde me emborraché. Recaídas, esa no fue la única, re-levantarse, seguir y seguir. Se atisbó estabilidad hacia enero de 2005, al parecer ya no ciclaba, no me lo podía creer, ciclar es un infierno de vida, ciclar es poner a prueba tu paciencia y tu alma. Meses durísimos que no se pueden explicar ahora en ocho líneas. Ya me habían concedido la pensión, ese día fue alegre pero triste y mucho, 37 años: invalidez. Podía permitirme autonomía con la cuantía de la pensión y eso fue lo que me pidieron mi psicólogo y psiquiatra. Que hiciese vida normal, que fuese yo la que me cuidase. Tampoco me lo podía creer, además ahora mi vida normal ya no tenía opción a trabajar. Recuerdo mi primera sesión con el psicólogo, mis objetivos: 1. Quiero dejar de suicidarme. 2. Quiero volver a trabajar. Imposible, acabé reconociéndolo durante la terapia. Efectos secundarios hasta en los meñiques, mi cabeza no sería ya un pequeño prodigio sino un letargo, pero lúcido, y con eso firmé. Pasé de conocer el trastorno bipolar en lo teórico para empaparme en historias reales que dieron color a los síntomas de manual, y a mis síntomas. Grupos de apoyo, Bipolarweb y la Associació de Bipolars de Catalunya. Me costó mucho darme a conocer en persona, en entrar en un lugar donde yo "era" bipolar. Pero sin ese apoyo no lo hubiese conseguido, ellos me enseñaron cómo, y yo quería aprenderlo, mi objetivo: salir del pozo. Empecé esta página con plena conciencia de la enfermedad. Todavía no la llamaba así, sólo trastorno, pero llevaba enferma desde 1994, y desde antes también, desde que nací, pero se manifestó poco a poco hasta que me estalló en las narices. El diagnóstico, esa etiqueta, te destroza, a quién le gusta que le digan que es un enfermo mental, si ha acabado sus estudios e incluso tiene un puesto de trabajo cualificado. Aceptarlo es lo más duro, porque ademá |