Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.
Arriba todavía charlan animadamente mis vecinos con sus invitados. Qué recuerdos, yo también solía hacerlo de vez en cuando, pero las cosas son diferentes y aquí en Madrid también. A medianoche todavía no me había dado cuenta de que era hora de apagar las luces, yo estaba bien (mejor de ánimos, más activa, lo de siempre) y he decidido que quiero que me cuenten una buena historia. Hoy, en la televisión, pues no. Ayer lo intenté pero me quedé dormida en el sofá y no recuerdo más allá del primer cuarto de hora de la película. Me he tomado las pastillas, y voy a empezar a ver una película que me regalaron. Si me quedo en el sofá, mala suerte, pero al menos me estarán contando una historia, que necesito para acabar el día. Que tenga inicio y final, cosa que un libro ahora mismo no puede ofrecerme porque debería empezar uno que acompañe al de relatos que lleva ahí pocos meses pero demasiado tiempo para lo que "debería ser normal". Pienso en las calles del centro de la ciudad, en todo el mundo que está intentando divertirse, y yo en casa, pero no lo lamento... estoy bien sola. Mi elección es una película de 2004. Tengo tal agujero de esa época, por haber estado tan mala, que la estoy disfrutando a posteriori. La fiesta sigue arriba... :) ... Bis No me enteré de la marcha de los invitados de arriba. Vi la película, una comedia romántica gay. No recuerdo bien cómo acaba, esto es normal y afecta también a la lectura de noche. Me había re-cenado una ensalada a las 01.30, pero seguí comiendo. Me he despertado en el sofá a las 8.30 por culpa de sueños sin sentido que empezaban a convertirse en pesadillas. Sin energía, a pesar de haber desayunado. No he dormido ocho horas, pero ayer a medianoche era impensable meterse en la cama con éxito. *** He perdido diez kilos en lo que va de año. Cuando se tiene un sobrepeso como el mío, parece una hazaña, pero no: he vuelto al peso que tenía aproximadamente el pasado marzo de 2006. Es decir, me siguen sobrando unos diez kilos. Sigo muy lejos, y soy consciente de que ya no alcanzaré lo que tenía antes de enfermar: 10 y hasta 15 kilos menos. Lo gané por el cambio de medicación en verano (sí, las pastillas de por sí engordan), lo gané por comer de más gracias a las pastillas, lo gané por sedentarismo, lo gané por estar encerrada en casa. Me apagué ese semestre... esa depresión subclínica o lo que sea que llegaron a decirme. Llegó Navidad, decidí no participar en ella por no ponerme mala, y luego llegó mi madre, y su visita provocó un switch o cambio de chip que fue maravilloso. Cuando empecé a perder, estaba claro: esos tres kilos, rápidos, caminar más de dos kilómetros al día mientras comes ensalada... eran kilos de infelicidad. Porque saliendo de casa, caminando entre la gente, mis iguales, me sentí feliz. Lo bueno no dura y hacia mediados de febrero volví a mi concha, mi casa, donde nadie puede dañarme si no salgo. Y desde aquí, he descubierto que también es posible perder kilos por infelicidad, siguiendo con la ensalada... pero sin renunciar al azúcar en el café, pues soy adicta a ambas cosas, y por cierto también al aceite de oliva virgen. Sea como sea, hoy me he atrevido a probarme (llevaba una semana pensando en ello pero se confirma que no soy presumida) un par de cosas... y voy a salir, si soy capaz de cumplir con el resto de la lista de tareas de hoy... con unos tejanos que estaban ahí hace muuucho tiempo. Van a cadera, es decir, adelgacé al parecer de caderas y culo, pero hay que tapar esa enorme barriga de alguna manera. Hoy me dijeron que no estoy tan gorda, o no gorda... hay quien te mira con buenos ojos o es que ha de ir al oftalmólogo. Menudo año. Oscilando hasta en el peso. Felicidad, infelicidad. He dicho muchas veces que esta (la de esta bipolar) es una forma de vivir, oscilante como el tiempo. Por si acaso, no tires demasiada ropa que te iba bien con 5-10 kilos de más. Eso sí, escóndela para no llorar cuando abras el armario. *** Debo tener incorporado un medidor de ganas de vivir, o de hacer cosas en oposición a la apatía, pues hablo del vivir cotidiano: el despertarse y no dejarse vencer por "en la cama nadie me hace daño", el ducharse porque te hueles y no, tampoco esos pelos no son los que te gustan y si no lo arreglas no saldrás a la calle. Que salir a la calle no es una montaña (1. Abrir la puerta 2. Llamar al ascensor 3. Salir del portal) una vez vestida. Qué obvio parece todo y para nada lo es. Resignada a pasar otro día en la apatía, o con un doble de ansiedad gratis, me he descubierto despertándome cinco minutos antes que la alarma sin sueños raros, y algo más tarde, no preparada sino no horrorizada o no en un planeta donde el agua por las mañanas simplemente no existe. De forma que me he duchado sin trauma alguno y me siento bien. Bueno... bien, y con la incertidumbre de qué haré este día festivo. Un medidor dice Madrid: chubascos 12º-6º. El mío, el de las ganas de vivir, no lo tengo muy controlado, sólo sé que me he despertado como debería a diario: a las 9 horas (ahora es lo que toca), poniendo el pie en el suelo y: poniendo música. Lo de la música está en un nivel bajo en esa escala, lo sé. Por ello es todo un acontecimiento empezar el día de forma... normal. Por eso posteo, porque el nivel me lo permite. Incluso... busco fotos. *** Me jode sobremanera que cuando alguien pasa unas horas conmigo, diga apreciar mis sonrisas y me pida más. Me jode porque ya hay quien va a "animarme" porque celebra el momento ya definitivo de la carcajada, como si fuese un orgasmo, vaya. (Es que es obligatorio pasarlo bien en estos tiempos de ocio tras el trabajo o vacacional, si no te diviertes a tope -en plan casi para luego publicarlo-, eres más marciano que un bipolar). Esto ocurre porque se dice, porque se sabe, porque a veces por teléfono ya se nota, que mi mirada sigue siendo triste. Incluso mis autorretratos. Uno de 2003, está en mis archivos... no supero esa expresión. Es contradictorio que sea una persona que sepa reír con los ojos. Ríen poco, pero lloran menos, aunque conocen bien ambos extremos. Lloro con la mirada, también se me da bien, más que con lágrimas, esas las dejo para momentos simplemente de emoción ya sea positiva o negativa, y lloro más con alegrías. Cuánto trabajo me queda por hacer... sólo sonrío a ratos a la vida y es como si me costase, al principio, pero si sigo sonriendo, bastará un mal (ni siquiera mal, cualquier) recuerdo del pasado que se cruce en la conversación. Es difícil disimular cuando el inconsciente trabaja. Me jode, me jode, reír y sonreír es lo único que le pido a la vida y es tan difícil... sólo momentos, eso sí, los retengo luego en mi memoria, junto a las risas de los demás. Me gustan las fotos mentales. La única medicina que tengo son esos amigos que me sacan la sonrisa, pues la depresión ya es vitalicia, y es lo que hay, sin penas, no siento pena sino rabia, pues no es bonito ser la depresiva del grupo. Porque antes esto no era así... yo era otra persona, era yo la que recibía con sonrisas, yo era la fiesta personificada y la gente se reía de mis salidas ingeniosas. Esa foto de 2003... No comment (lo añadiré a las FAQ: esto quiere decir que no admito comentarios al post, gracias) *** 07/04/2007 Hoy se estropeó el medidor de marras. No sólo entré en un insomnio donde el punto álgido de efectos secundarios nocturnos (a la hora y cuarto como muy tarde de la toma empieza el festival) fue tan penoso que no sabía ni dónde tiraba las cáscaras de pipas, sino que no recuerdo a qué hora me metí en la cama (menos mal que no me quedé en el sofá), sólo sé que he salido de ella demasiado tarde y desorientada... apenas sabía qué contestar a las llamadas perdidas. 10/04/2007 Ayer me acosté tarde porque estaba enganchada a un libro que quería releer hacía tiempo. Puse la alarma para dormir 9 horas pues ahora es lo que el cuerpo (pastillero) me pide, pero me he caído de la cama a lo que debería ser "mi hora", esto es, antes de las 9 am, pues la experiencia me dicta, y así lo he escrito mil veces aquí, que para encontrarme bien y animada durante el día, se ha de descansar de medianoche hasta las 8-9 de la mañana. Si puede llamarse descansar a soñar y soñar y levantarte cansado ya, o de mal rollo por las pesadillas y películas oníricas. Pero las charlas con E. me hacen reflexionar. Realmente, muchas veces la hora real de irse a la cama son las dos de la mañana, y se llega esa hora rápido cuando el coco te va bien o digamos, te va como debería tal y como también he dicho tantas veces, es decir, aunque te levantes pronto, hasta que no anochece no te sientes "tú" porque ahora puedes leer sin ir más lejos, y qué bipolar de la especie "tragalibros" no cae en ese antiguo y con pena olvidado hábito. De esta forma, has trasnochado pero te levantas a las 8 horas, digamos a las 10 de la mañana, y no es mal horario del todo para un jubilado, porque por las mañanas estos que tomamos pastillas no podemos leer el periódico tomando el café, las letras se ven borrosas y es lo que contaba antes, no te ves capaz de leer hasta que cuando lo eres, ya es muy tarde. Este asunto me parece relevante para las notas de cara a mi próxima visita con el psiquiatra. He dormido unas cinco horas, y empiezo a marearme ya con las pastillas, a marearme más de lo habitual. Pesan los párpados, pero no es conveniente volver a la cama. He soñado (cuántas veces sueño lo que debería hacer en el mundo real) que me depilaba, así que no me parece mala idea, cuando esté más despierta. Y cuando me tenga en pie, porque voy apoyándome en las paredes y agarrándome a las puertas, a falta de un bastón. . . . P.D. Me aburro hasta yo de mis relatos sobre si duermo o no: - vale que es muy importante para la rutina de un bipolar, dormir y estado de ánimo es uno. - vale que es vida cotidiana, vale que hay gente que pasa por aquí a ver cómo estoy (y lo lamento por los demás), cosa que por cierto no siempre ofrezco deliberadamente tal como querría más de uno, - vale que es lo primero que apunto en mis cuadernos de "rutinas y bipolaridades" y que si posteo por la mañana es el tema estrella, pero la cuestión da para abrir un nuevo tema en el blog, algo así como "con o sin patucos", con prioridad muy baja. P.D. 2. No es que esté para tomar decisiones, pero he creado un tema nuevo en el blog, llamado "Cuaderno de rutinas y bipolaridades", con la descripción "Vida cotidiana entendida como los hábitos que debería seguir la bipolar en prácticas" (y de cómo es la cosa en realidad). Es un buen cajón de sastre para meter hasta las notas que escribo antes de ver a los terapeutas. Y transcribir alguna página jocosa... aquí realmente hasta disfruto desmitificándome, riendo de forma sana "después de" como ocurre cuando cuentas el día en el que te quedaste encerrada en el ascensor. P.D.3. Y puestos a tocar la configuración de los temas, había uno que no quedaba muy claro y era "Nueva vida", lo he rellamado "Eutimia en libertad condicional" para esos relatos de mis primeros tiempos en Madrid y las reflexiones acerca de lo que era y lo que soy, lo que he conseguido... por cierto, toca escribir algo nuevo ahí. P.D. 4. ¿Se nota que vuelvo a postear a diario, como antes, por fin? Hay una buena razón para ello: cuando no es posible realizar tareas que requieran destreza o equilibrio, mecanografiar es algo que puedo hacer... hasta dormida, aunque luego deba editar alguna errata. Y cuando hago cambio de temas, toca trabajar en el blog haciendo "repesca" de artículos antiguos... argg. *** Imagen tomada con permiso de la galería de Electron: http://www.flickr.com/photos/electron/ A muchas de las cuestiones relativas al sistema nervioso, funcionamiento de las regiones del cerebro y demás, cuando ocasionan problemillas, se les llama trastornos. Cosas de la neurodiversidad, supongo. Leo que el porcentaje de afectados por dislexia se estima en un 10%, aunque casi mitad y mitad son graves o moderados. Yo reconozco tener algo de eso también pero no me ha afectado en lo académico, creo. Más de una persona me ha dicho, que no confesado, ser disléxica. Es que eso no te mete en el conjunto de los locos, eso le puede pasar a cualquiera, ¿no? Lo de "aquí nadie se salva"... la dislexia también ha de ser diagnosticada. Y entre tanto porcentaje de afectados, me da que quien no tiene bipolar, tiene ansiedad, y si no que se lo pregunten a los médicos de cabecera, hartos de recetar valium u otras benzodiacepinas, incluso antidepresivos a mogollón. Y si tú no lo tienes, seguro que conoces a alguien afectado de... ¿Que yo tomo alguna pastilla de más? ¿Y qué? Lo mío hace necesario medicación. Pero tantísima gente cojea, ya sea por nervios, por dislexia, por dolencias del todo comunes o porque la vida cotidiana simplemente nos produce depresión, apatía, ansiedad... ESTRÉS. Y nadie que diga "estoy estresado" es apartado del conjunto de personas normales, cuando el porcentaje de afectados es altísimo y ya se lo considera como enfermedad de nuestra sociedad, perdón, trastorno. *** Mientras los médicos reconocen que se han subestimado los riesgos de la marihuana en el pasado, los hospitales registran más brotes psicóticos entre adolescentes y a edades más tempranas Mañana cortan el suministro de agua en mi comunidad de vecinos. Al ver el anuncio me quedé indiferente, porque venía muy cargada de la compra en ese sitio donde redecoran tu vida sin pastillas, pero hoy al despertar lo apunté porque reparé en que estaba en juego la rutina del lunes. Si mañana no dispongo de agua desde las 9 a.m. hasta.... aunque no creo que tarden demasiado en verificar lo que sea... ... hay que fregar el suelo ... hay que limpiar cualquier cacharro a la vista ... hay que llenar botellas de agua, incluso fiambreras, la cafetera, una olla para cocinar ... cambiar el agua del ramo de perejil ... lavar a mano dos camisetas ... y bañarse de arriba a abajo (quizá lo mejor). Son cosas de fuerza mayor las que me mueven, no hay duda. Este tipo de datos son los que anoto en el Cuaderno. Es muy triste que necesite un motivo para "ponerme a", aunque a veces lo tengo y no puedo: esa nota sí duele escribir. El estrés tiene dos respuestas: o Sí, y te fuerzas sin moderación hasta caer derrotada, o No, y te quedas ahí tiesa cagándote en todo lo que se mueve (cosas que dicen los madrileños). Está todo patas arriba, pero espero que tras la limpieza me anime a poner cada cosa en su sitio. Algunas, ya veremos si tienen sitio, porque están por aquí siempre, molestando... ... pero ¡estoy preparada para lo de mañana sin agua corriente! Además, anochece y está lloviendo. Con el zafarrancho de limpieza, al final no he salido. Ha sido extraño limpiar sin música; otrora era obligatorio en estas ocasiones. Y tristemente, otra vez he tenido una magnífica excusa para quedarme en casa. P.D. Tengo correo por contestar, pero hoy tocaba mojarse las manos. *** Entrada en el cuaderno: 07.14: arriba. Tareas: al médico a por recetas. Limpiar ventanas. Arreglar trastero (meter cintas VHS). Poner bombillas. Limpieza de revistas. Ir a reciclar las bombillas, el papel y vidrio. Ir al banco. Mandar el fax. (...) Ayer hice algo inusual: dormir desnuda. Me había bañado por la noche y me sentía de película... me dije qué caramba, pon algo de glamour en tu vida y ve a dormir con tu perfume favorito. Hay mucha gente que va a la cama como Dios la trajo al mundo, suelen decir... y definitivamente no es lo mío... fredolica (me gusta en catalán) o friolera es uno de los adjetivos que me definen. Con el rollo de que hoy cortaban el agua, a las 23 h creí necesitar triple de ansiolítico para poder conciliar el sueño porque acabé de los nervios, muy estresada, con todos los preparativos. El baño estaba programado por el corte, pero hizo algo por relajarme. Está hace más de un año como idea en el Cuaderno, pero nunca fue hábito en mí, de forma que me interesa más recuperar el que tenía: ducha al despertar. Ya cambiaré de idea... Madrugar es bueno, pero me acosté tarde (hasta que no me tranquilicé... hambre nocturna por ansiedad) y por ello configuré el despertador a las 9. Y me levanto de la cama con un fríooooo. Al parecer no soy nadie sin un pijama, pijama y no camisón: el frío está en los pies y en lo que tapa una camiseta. Tampoco soy nadie, como es sabido, si no he dormido unas ocho horas. El café sí es ya no algo sino alguien en mi vida: me ayuda algo a escribir, porque se me atropellan las frases y abuso de los puntos suspensivos (este post es de los que necesitan varias ediciones). La única ventaja del asunto es que dispongo de una media hora antes de que corten el agua, porque es muy acertado el comentario de Myriam al post de ayer, si es que atino a limpiar dos platos sin romper nada pues patosa es otro de mis adjetivos estrella por la mañana. Y así empieza hoy el Cuaderno de rutinas y bipolaridades. Con el miedo usual cuando no he dormido demasiado a tener bajones durante la mañana, a salir de casa y quedarme tiesa en la calle. Y durante el día, porque ni puedo ni debo dormir siesta. No dormir bien es otra de las excusas estrella. De qué sirve estar limpia, peinada, vestida, cosas que tan a menudo no son así... si no vas a ser nadie con el mareo o más bien marejada por efectos secundarios, sin unas gafas de sol, con un extra de ansiolítico en el monedero y el fácil recurso de los puntos suspensivos para escribir mal. P.D. Leo con mucho interés los últimos comentarios. Gracias por vuestra participación. *** Parte I. Cuaderno Lunes. Última anotación 22.49 Pastillas Martes. 08.21. Arriba (en el sofá) 08.45. Pastillas. Me quedé frita viendo una serie. Me han despertado las noticias de la mañana, exactamente los deportes, qué ruido hace eso por favor. Buen sustitutivo de la alarma pero se me parte el cráneo. Café. Tareas: las que quedaron pendientes de ayer+ ducha + fregar platos + llenar pastillero semanal + lavadora + planchar (??!!) + comprar fruta y verdura (acordarse de pedir perejil) + copia de seguridad datos + (no se me ocurre ahora) Agenda: una caña hacia las 19 h. Parte II: ampliación. Empieza a ser habitual que cuando voy a dar un sorbo a la taza de café, está vacía ya. Con el rollo de que es descafeinado, ni me entero. Voy a esconder el tabaco: me ahorraré el verme fumando sin saber por qué. Mejor que me quede quieta un poco: optimista por los horarios buenos que llevo hoy y sin amago de ansiedad, he querido empezar ya por el pastillero, y he tirado sin querer una cajita que contenía algunos pendientes pequeños. Va a ser divertido rescatarlo todo de debajo de la cama. No quiero romper nada... ayer ya me cargué un jarroncito que había comprado para el perejil. Ayer hice lo más urgente: acercarme al ambulatorio y después a la farmacia. Tenía pastillas justo para hoy, y el viernes no pude ir por estar indispuesta, para variar. Nada más salir, cayó agua en plan tormenta, justo el día que salgo sin gabardina ni paraguas. También me puse a la lista de tareas, a la que sumé alguna cosa pendiente de días atrás, de forma que acabé el día bastante satisfecha. Me fui de casa con el podómetro. Vale que no marca todos los pasos, entre otras cosas porque lo configuré para ir a paso rápido y no de los que doy ahora, pero un triste kilómetro da pena, aunque algo es algo. Voy a abrir mi correo personal y leer algo de prensa. Ayer recibí una carta muy emotiva de una amiga, snif (L) Myriam TQM. Otra vez la taza de café vacía, y ya mismo tendré la centrifugadora en el cráneo. Anotación: 09.41. Duchada. Tarea: buscar fotos para el blog. 10.17. Gran bajón y mareo. Buena noticia: sin ansiedad. *** La cita es de Chesterton: cuando se deja de creer en Dios, se cree en cualquier cosa. Así nos va, y los escépticos, custodios del pensamiento científico, son especie en vías de extinción. A estas alturas, una de las pocas cosas en las que creo es: en el matrimonio, y en el divorcio. No sé qué me produce más escándalo, si el precio de la entrada para el concierto de los Rolling Stones (unos 150), o un spa para perros estresados. Esta civilización está condenada. El otro día (¿ayer?) vi una peli realmente buena, los yankis imaginaron ya un estado de sitio en NY en 1998 por terrorismo islámico, y además, merecido, por entrenar ellos mismos en tácticas y construcción de explosivos. Cosas que le pasan a cualquier hijo de vecino, o hijo de puta, por dejar tirado a un aliado en un mundo donde si no lo eres, te conviertes en enemigo. En la dieta hipocalórica no se menciona para nada el café. Me alegra sobremanera porque pienso seguir tomándomelo. Si es que me va el veneno... y el azúcar. Y el aceite de oliva. Una dieta puede amargarte la vida. Para qué leches me he de tomar una manzana ahora. Quizá la pese, y sólo toque media. Lo de verificar si los discos de baladas para Madre se grabaron bien me está matando. Había una de Lenny Kravitz, qué recuerdos. Menos mal que los altavoces siguen en su caja, a saber cuándo los instalaré. Como lo de colgar las cortinas. Estoy a oscuras, y me importa un bledo. Intento hacer muecas. Los músculos del sonreír se atrofian. También los vaginales. Hay que ejercitarlos. Henri escribió a alguien de su pasado, quiere recuperar una relación que ni se sabe por qué acabó. En parte le admiro, pues igual consigue esa amistad perdida. Pero ¿alguien se va a tomar bien que le digas que ese no-sé-por-qué-me-apartaste-de-tu-vida es porque después de enloquecer, te diagnosticaron TB? ¿Alguien va a querer? Mi opción ha sido no intentarlo siquiera. Creo que no merece la pena y no tengo ganas de más humillaciones. Pero sigo haciendo ejercicios para apartar de mí a toda esa gente, porque acuden a menudo, son mi pasado, fue un pasado glorioso pero ¿acaso vale la pena ese derroche emocional? Llega un día en el que pinchas. No ha ocurrido nada especial, quizá en sueños. Las tareas están ahí gritando "hazme" por toda la casa, hasta el punto de que al salir de la ducha no tenía una toalla... hacer las cosas a medias, ponerla en la lavadora pero no sustituirla por otra. Sabes que has pinchado porque no apuntas nada en el papelito y porque rechazas llamadas entrantes. Qué razón tienen cuando me dicen que estoy bien viviendo sola. No me soporto ni yo, pedirle a alguien que lo haga es impensable. Madre me rescató del sofá una de las noches en las que me quedé noqueada viendo lo que luego no recuerdo. Tengo la casa hecha un desastre, y ya no recuerdo cuándo estaba presentable para visitas. Ayer dimos un buen paseo. Hay calles que esperan a gritos la llegada del verano para abrir las terrazas y servir cañas a mogollón. Es bueno darse duchas de humanidad con amigos, y es emocionante asistir a los momentos en los que la gente, para variar, aparece en tu vida. *** Va a hacer una puesta de sol de película, el cielo brilla tan intensamente a las 19.30 que hoy puede suceder cualquier cosa. Cuando me doy cuenta, estoy entrando y saliendo de los nuevos túneles de la M-30 berreando U2. Ese I still haven’t found what I’m looking for parece tener significado. Persiguiendo al sol, lo tenemos de frente, camino de Castilla la Vieja, y todavía nos da tiempo. En Navacerrada lo encontramos, donde no hay estelas de aviones. Y suena en mi interior ese Chase the Sun de Planet Funk que parecía olvidado. http://www.youtube.com/watch?v=H5rfh48VPak http://www.goear.com/listen/526962d/Chase-the-Sun-Planet-Funk I'm flying away Running like the wind As I chase the sun Up spinning around Circles in my mind Sailing over ground (5X) I'm flying,I'm flying,I'm flying,I'm flying *** Editado 21/02/2009 enlace youtube; again 11/06/2009 Fotografía: mía, con el móvil. Una agorafóbica sale de su morada de persianas bajadas a buscar de nuevo ese sol poniente a eso de las siete. Se protege de la multitud con gafas a modo de antifaz, se ha cubierto el rostro con factor cincuenta, y tapa su figura con un abrigo negro hasta los pies. Si además lleva un corte de pelo pensado para ir despeinada, ya tenemos a la loca de lavapiés dando guerra por el centro. Me siento muy insegura a pesar de las máscaras. A veinte grados, demasiado abrigada, pero sé que sudo por ansiedad, y sigo adelante, haz un esfuerzo porque valdrá la pena. Mierda de fobias. Hago fotos con el móvil. Lo que faltaba para que la opción b sea la de que te tomen por guiri. Y un imbécil me hace una. No estaba prevista compañía, pero J. me llama "por favor sácame de la oficina yaaa"; para ello, debo tomar el metro - no pasa nada, señores- cuando el podómetro marca tres km. Ya decía yo que la cosa había ido bien: cuatro minutos en un andén que no llegará a los cinco m., y algo más tarde, diez minutos el vagón parado sin luz, a una estación del destino (si lo sé, me bajo). Resisto, como cuando nos quedamos encerradas N. y yo en el ascensor... jaja. Es irónico que te deje indiferente eso y que cualquier otra gilipollez te provoque un ataque de pánico. Pero todo tiene su truco: quizá a medio km. de casa me tomé el extra de ansiolítico. Ni se sabe cómo, acabamos en el templo de Debod. Ya es de noche, y una foto, no la que hubiese querido, vale algo la pena. Llego a casa a la hora de las cenicientas, pero me da un insomnio de narices, tanto se alarga que decido tomar las pastillas de la mañana, pero me levanto seis horas después de muy buen humor. El sol carga las pilas... P.D. Esperando a las 19 h otra vez, con la esperanza de que asome el coraje para salir. *** ¿Qué es la anhedonia? ¿Quiénes padecen de anhedonia? ¿Cuáles son sus causas? ¿Cómo se puede tratar la anhedonia? http://www.netdoctor.es/XML/articuloNet.jsp?XML=000359 . . . La palabra es la misma en inglés. Su etimología: del prefijo negativo an- y el griego hedoné, placer. *** Cosa rarísima en mí, el otro día salgo de casa para ir más allá de los confines del barrio con un bolso pequeño. Me ofrece seguridad llevar pastillas para dos días, cosa que debería estar siempre ahí. No cabía un botellín de agua, algo muy necesario cuando quizá por la medicación, quizá por ansiedad, paso el día dando sorbos. Llegué muy sedienta a un bar y compré uno para llevar. Para mi sorpresa, me ofrecieron una botella de Solan de Cabras (hago publicidad, sí, porque es mi agua favorita junto con Vichy Catalan) que sólo se sirve en la mesa. Es de vidrio azul y medio litro. Y no tiene cierre, así que el sorbito se convierte en un buen trago. Codiciaba esa botella hacía mucho tiempo y la he conseguido por casualidad; qué bien le queda el perejil. En esta casa nunca ha habido flores. Ni en las otras en las que viví. No me gusta la naturaleza muerta, pues de cadáveres está llena la nevera, y el perejil a la vista es para comérselo. El otro día, de madrugada vi en TV un programa cultural. Está bien eso de que te recomienden libros cuando está próximo, hoy es, Sant Jordi. En Madrid lo celebrarán por la noche, como si fuese clandestino el leer... es para llorar. Las letras y las ciencias, las emiten cuando todo el mundo debería estar durmiendo. La física cuántica no da mucha audiencia, ni que una tertulia de escritores tire un best-seller a la papelera. Ahora el tema del canon por derechos de autor llega hasta las bibliotecas. Cada préstamo va a ser gravado con 0'20 euros, cosas de la UE, pero no los pagará el usuario. Este tema está dando para muchas columnas de opinión. Mientras, la Comunidad de Madrid, especialista en propaganda institucional, declara una y otra vez en spots televisados que el 70% de los madrileños lee. Me pregunto si este año debería regalar un libro. Aquí esas cosas pueden malinterpretarse. Allí en Barcelona también, claro. P.D. Recibí 2'5 rosas :D Aclaración: la de Mme. M. Amèlie puntúa 0'5. *** Suele o solía decirse que por inmersión es como mejor se aprende un idioma, en su territorio de predominio, y ya puestos, mejor con novio/a nativo. Nada novedoso para un nuevo barcelonés: sal a la calle, y escoge la TV autonómica, si en tu masoquismo cotidiano se incluye encender la caja tonta. Si tu lengua materna pertenece al grupo de las romances, no es difícil el castellano => catalan y no me lo estoy inventando, pues lo mismo aplica en el terreno lingüístico para la comunidad de rumanos que han escogido España como tierra de prosperidad. Yo confieso "enchufarme" de vez en cuando a la CNN por no acabar de olvidar el puñetero inglés (de paso confirmo que Bagdad es una capital mas de EEUU), que es la asignatura pendiente de más de media España por diferentes razones, y por supuesto la mía, cosas de la detestada frase "la falta de costumbre". Y también acudo a la TV autonómica de mi nueva comunidad, Madrid, con esas mismas ganas ya no de aprender la lengua castellana pues es mi lengua materna (esas catalanadas, me las denuncian mis amigos, y gran parte de ellas son exclamaciones cotidianas que hago para mi interior) sino de conocer mejor el territorio que hace dos años empecé a explorar con intención de tener mi propia barraca como punto de partida, de no sabia muy bien qué entonces. El pasado noviembre celebré los dos años de haber iniciado los trabajos en esta página. Desde hace mes y medio y hasta el próximo uno de marzo, estoy reviviendo los primeros días en esta ciudad donde elegí empezar de nuevo. Y por inmersión lo estoy haciendo, de vez en cuando me sorprendo -y no deberia, a estas alturas- aceptando o proponiendo un punto de cita, llámese Café Comercial o salida del metro Velaquez impares. Soy una más, bipolares somos gente, empadronada, que paga sus facturas. El brutal incremento de los alquileres en estos años, en mi caso un 60% desde la ultima vez que firmé un contrato, me obliga a hacer cábalas con mi presupuesto mensual, aunque sé que soy una afortunada por aun así poderme permitir un alquiler y constituirme en familia uni o monoparental o como se llame esto de comerse sola el marrón cotidiano con un solo ingreso y una cama fría. Bien, esto es lo que quería: independencia. Construirme solita un nuevo espacio vital. Tener mi pasado como sombra que acecha en forma de pesadillas nocturnas y diurnas, pero no como espada a cada minuto. Ganar salud mental. Y LO HE CONSEGUIDO. Lo deseado no queda ahí como una frase. Es punto de partida para que como suele decirse una tenga pilas para ir por ahí, para por fin poder disfrutar de la vida, y que eso vaya dejando rastros, bien en una agenda, bien en una entrada a conservar en una colección de "cosas de 2007" que bien puede costar 0 euros en un museo municipal (lo que hay gratis por ahí…), o en un día después de esos "no puedo con mi alma, pero que me quiten lo bailao". Amigos y algunos lectores conocidos me apremian para que vuelva a escribir en el blog. Por terapia, no lo necesito. Por tener una ocupación, que de placentera tiene solo cierto porcentaje, cuela más. Es cierto que nunca había dejado esta querida página tanto tiempo a solas, sí, y la primera sorprendida he sido yo misma por no echarla de menos demasiado. Tengo proyectos para este año y la avería informática ha sido la perfecta tapadera para que me dedicase a ellos. Llevaba años enferma, y la enfermedad fue demasiado amiga de la improductividad. Tan enferma estuve al final, que necesité de todas las manos que mi madre pudo tenderme. Ahora soy capaz de hacerme la comida y de salir a la calle. Todo poco a poco y con las cautelas de pisar territorio desconocido, pero urbano al fin y al cabo. El anonimato de la ciudad es impagable aunque no baste para detener la fobia social cuando se presenta. Acepto tantas cosas ya que un día escribiré un post llamado "Acepto". No estoy en absoluto satisfecha de lo que acabo de escribir. Es lunes por la mañana, el PC que me han prestado está tonto y no admite tildes (para un día en el que yo no lo estoy), y una de las cosas que acepto es que mis hábitos y ritmo semanal que sigo consisten en mi interior en los que tenía cuando trabajaba. Día de escasa inspiración, pues, de dedicarse a tareas cuanto más rutinarias en lo intelectual mejor, con la seguridad de que a medida que avance esta jornada, y por ende la semana, mi rendimiento será más autosatisfactorio (hasta que el viernes nos alcance), ahora que trabajo para mí, y para cuidarme. 12 de febrero de 2007 . . . P.D. Recupero este borrador y me decido a publicarlo, quizá por dar pistas a un nuevo lector que entró aquí ayer. Todavía me identifico con lo escrito: por inmersión, en efecto, un bipolar acaba "siendo" gente, gente Normal. Post para el tema "(Madrid:) Eutimia en libertad condicional". *** El otro día ceno con amigos. Durante la charla, repleta de curiosidades y anécdotas, les comento acerca de un estudio divertido que afirma que el placer conseguido al dejar fundir una tableta de chocolate negro en el paladar es más placentero que un beso. Salta el macho: "como me hagan a mí eso, ya les voy a demostrar lo que es un buen beso". Risas. Preparada para seguir provocando, saco una tableta mini de esas que regalan en algunas cafeterías. Con mi mejor cara viciosa, aguantándole la mirada, la introduzco en mi boca. Cierro los ojos, los aprieto hasta que me salen patas de gallo, y distiendo la frente mientras me sale un MMMMMMM así de gordo. Me relamo, pongo morritos de beso, los ojos en blanco mientras tomo aire con la boca, y luego le miro con los ojos muy muy abiertos. Me evita la mirada, ja, ja. "Pareces la Meg Ryan..." Si es que cuando me pongo payasa, soy la leche. Es chocolate negro, puro. Me chifla, y hasta me pone, sí, un potente afrodisíaco. También me gusta el café negro, tanto que de levantarme con un "sustituto del beso"... le pediría antes un café solo y abundante, de esos que llaman americanos. Ese no me pone, simplemente hace que abra los ojos. . . . ¿Hace tiempo que nadie le da un beso apasionado? No desespere, coma chocolate. O mejor aún, deje que la tableta se funda lentamente en su paladar. El placer será más intenso y durará más que si da un beso. No es un reclamo publicitario, es la conclusión a la que ha llegado un grupo de científicos del Mind Lab, un laboratorio fundado por empresas de la industria alimenticia que se dedica a investigar cómo ciertas sustancias en lo que comemos y bebemos pueden afectar nuestra actividad cerebral, nuestro humor y nuestro propio comportamiento. Un grupo de voluntarios, de entre 20 y 30 años, hicieron de conejillos de Indias: primero dejaron fundir una tableta de chocolate negro en su paladar y luego unieron sus labios a los de otra persona. Mientras, un monitor controlaba los latidos de su corazón y una serie de electrodos colocados en su cabeza mesuraban su actividad cerebral. Saboreando el chocolate, sus corazones se aceleraron de de 60 a 140 pulsaciones por minuto, por encima de cuando besaron. Además, cuando la tableta se derretía, todas las regiones de sus cerebros recibieron estímulos más largos e intensos que durante el beso. "Esperábamos que el chocolate incrementase las pulsaciones del corazón, porque tiene algunas sustancias muy estimulantes, pero lo que no sabíamos es que el incremento y la duración de éste fuesen tan altos", confesó el responsable del estudio, David Lewis. El dicho popular ya atribuía al chocolate propiedades sustitutorias de los placeres carnales, pero se equivocó al establecer que las mujeres son más sensibles a las cualidades del cacao. El estudio concluye que hombres y mujeres experimentan exactamente las mismas reacciones. Así que a comer chocolate, aunque eso sí, con moderación. Los expertos advierten que una ingesta desmesurada puede conducir a la obesidad. . . . Al igual que con los fármacos, si quien paga el estudio quiere vender chocolate, va a conseguir esas conclusiones. El super-man de la cena se presta voluntario a refutarlo. *** Lo malo de los ordenadores es que tienen muchos cables. Al final, entorno al enchufe se forma esa amalgama que tiende a enmarañarse y a retener todo el polvo posible. A mi madre la tenía de los nervios eso cuando vivía con ella. A mí pues me parecía de lo más natural, aunque resultara un verdadero coñazo arreglar el tema. En mi casa ahora sucede lo mismo. Un mueble auxiliar tapa el desaguisado. Pues esta semana me decidí a enrollar cables y a limpiar el rincón como es debido, no con un plumero. Vengaaa a sacar trapos, ya puestos. Como acaban negros, más de nicotina que de otra cosa (qué asco da), luego hay que meterlos en lejía. Ayyy ese olor es tan desagradable que la operación, muy sencilla, lo admito, tiene la frecuencia aproximada de la limpieza del otro rincón. Lo bueno del tema es que esta vez me he puesto música, de los 60 y 70. Y que cuando se ha puesto a llover, todavía no había limpiado los cristales por fuera. Bueno, me esperan los guantes. Objetivo: dejar la casa decente "por si ha de venir el médico", que decía la familia. Y hacerlo un viernes, ya que puedo, que el sábado está para salir. . . . P.D. Ayer no subí el post, me despisté porque me lié con el desengrasante. *** En Madrid es fiesta también el 2 de mayo. Hoy es laborable, pero puente. Lo de siempre: atascos a tutiplén, y la ciudad medio vacía. Quedamos los colgados. No me planteé planes, porque como ya he dicho alguna vez, estoy jubilada pero no tengo vacaciones. No, no tengo vacaciones cada día tampoco; si estuviese bien, trabajaría, y si tuviese dinero, también sería otra cosa. A veces casi envidio a los trabajadores que esperan estos días con ilusión: recuerdo cuando yo también la tenía. Para mí todos los días son iguales y sólo los disfruto si salgo a dar un paseo, sola o no, y casi más cuando voy sola porque me digo: lo conseguí. Pasarlo bien, ya es lujo asiático, si no hay efectos secundarios ni ansiedad y la anhedonia se va un rato de mi cabeza por decirlo de algún modo. Demasiadas condiciones. Mi madre me propuso, y me lo pagaba, un viaje de cuatro días este mes pero decliné: no tengo salud para eso y no quiero amargarle la fiesta. No me gusta que la gente esté pendiente de mí porque si me encuentro mal dos o tres veces al día, eso es lo que harán, con razón. En fin, se quedan en Madrid cuatro colgados entre los que me cuento. Ayer [sábado] sentí una bienvenida paz interior que me dejó en casa, sin tirarme piedras por esa agorafobia pues era del todo consentida. Hoy debo espabilar, salgo con R. en unas dos horas y estoy en pleno bajón; ayer no importaba, hoy sí. Admiro a la gente que trabaja, y también admiro la actitud de R. Él se ha propuesto vivir con la bipolaridad como algo que no va a destrozar sus planes. Lo hará tanto si se encuentra bien, como si no. Esto no ha de detener la vida normal. Creo que yo llegué a pensar así en algún momento, lo sé porque la última vez que lo recuerdo así no está demasiado lejana en el tiempo y mi ánimo creía que tener una vida satisfactoria era posible a pesar de todo. Quizá entonces no hubiese declinado ese viaje, quizá entonces me sorbería los mocos pero saldría hoy con él. Ahora me veo rendida, me temo que me estoy rindiendo pues sólo salgo a vivir cuando me veo capacitada por salud. Sé lo que es salir un día y quedarme tiesa por efectos secundarios o por ansiedad, sé que la gente que está conmigo lo pasa mal entonces, y yo más, no tanto por mí sino por ellos. Una cosa dispara la otra: si me encuentro mal y se detienen por mí mientras tomo aire, la ansiedad empieza a dominarme entonces, porque no quería que sucediese, porque está sucediendo, y porque me siento impotente. Ya tenemos al dos-en-uno en marcha y de este modo, me recupero muy mal. Quienes sufren de ataques de ansiedad ya saben cómo se queda el cuerpo cuando te ha pegado un subidón de esos tan desagradables, peor es el bajón. Sé que ESTO sólo me deja vivir a ratos. Me esfuerzo por hacer alguna cosa, escribir por ejemplo, cuando tengo la lavadora dentro de la cabeza. Sé que vivir fragmentos quizá no es vida, pero sí algo parecido si no me tiro piedras y paso los malos momentos en solitario, al ralentí, mientras espero, llegarán, tiempos mejores. Según mis estadísticas, a partir de las 18 h. Sea o no puente o vacaciones. *** |