Carne de Psiquiatra



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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.

Resumen

De nuevo, bienvenidos y bienvenidas al blog sobre Trastorno Bipolar “Carne de Psiquiatra”

20070220143512-ying-yang-en-blue.jpgBienvenidos y bienvenidas a este blog. Nunca se pretendió que este fuese un diario personal, pero todo debe contextualizarse, por supuesto, en este relato o culebrón bipolar que escribe Blue, pseudónimo de una mujer nacida en Barcelona en 1967 y residente en Madrid desde 2005.

Escribe y administra el blog “Carne de Psiquiatra”, que no es otra que la misma Blue. Menudo cristo se montó cuando Blue cambió su nick clásico por este. Porque resultaba despectivo, decían. Pero a Blue poco le importaban estas cosas, pues sostiene que hay que desmitificar, superar prejuicios y de este modo vislumbrar la cara oculta de nuestras vidas. Algo maravilloso puede estar ahí cuando desaparecen esas cataratas mentales. Que tenemos todos, no sólo los que hemos sido diagnosticados de "algo mental".

Blue tiene Trastorno Bipolar o Trastorno Afectivo Bipolar, TB o TAB, qué más da, maníaco-depresiva, esta enfermedad es tan compleja que ni siquiera posee una voz unívoca. Bipolar Disorder, en inglés... todo confuso, para empezar, en la búsqueda de información sobre este trastorno tan puñetero.

Una sola persona escribe los posts (¿llegará a ser este un blog con varios redactores?) y una parte de los lectores comenta a placer sobre ellos. Pero este blog, más allá de la comunidad informal que constituyen estos lectores activos, no es un grupo de apoyo, sino un relato -el formato blog lo hace interactivo en el momento en que se puede comentar o debatir- sobre la evolución de esta paciente, y su opinión ante aspectos del TB y sobre lo que venga a cuento, sea actualidad o una canción que algo tiene que ver con el ánimo. El Trastorno Bipolar es una enfermedad de las emociones, no del intelecto. Las emociones tienen en el lenguaje musical una gran aliada, o enemiga.

Blue se halla eutímica en estos momentos. Estabilizada. Equilibrada. "En la línea", en su argot. El TB está ahí como una sombra, en cuanto a enfermedad y sus manifestaciones: episodios mixtos, hipomaníacos, depresivos. Torres más altas han caído y se cuida para evitar que una negligencia la arroje de nuevo a la montaña rusa. Blue sostiene que esto es una manera de vivir. Diferente. Hay que acostumbrarse, y tomarle el pulso, con lo que hasta puede disfrutarse y de vez en cuando ella así lo manifiesta. Por ello escribe sobre cualquier cosa, desde su punto de vista absolutamente subjetivo-bipolar.

Siempre es posible dividir a la humanidad en dos grupos para cualquier cosa, por ejemplo, al afirmar que hay dos tipos de personas: las que hablan, y las que callan. Blue es de las que hablan, escribiendo cosas que le convierten, le han comentado, en alguien valiente por ofrecer su testimonio. Y Blue responde que ya pasa de muchas cosas, además Internet le ofrece amparo, el anonimato relativo para escribir. Bien, ella distingue también grupos en el caos de lo bipolar. Los que fueron diagnosticados en su adolescencia o primera juventud, y los que vagaron a tumbos hasta que ese diagnóstico les partió la vida, su vida ya encauzada, y ahora se encuentran con añicos y un pasado-basura. Blue pertenece a ese grupo tardío pero no se imagina ya un pasado diferente para ella. El antes-y-después la marcan, como a todos. Se lo toma lo mejor que puede, que ya es mucho, y así lo publica post a post, entre líneas o en negrita.

También puede agruparse a quienes tienen bipolar-y-punto y los que tienen más patologías, tales como adicciones, trastorno límite de personalidad (TLP) por escoger un trastorno de personalida (TP) de entre una larga lista... pero se detendrá especialmente en el trastorno generalizado de ansiedad (TAG), pues una vez Blue "superó" el tema adicción (a las benzodiazepinas, al alcohol), es el que la acompaña cada día. La mitad de su botica consiste en ansiolíticos. El resto, lo típico bipolar: estabilizadores del ánimo, antipsicóticos, antidepresivos y cosas para paliar algunos efectos secundarios.

Blue es paciente, no psiquiatra. Esto no es un consultorio. No puede aconsejar sobre medicación ni mucho menos diagnosticar a nadie, faltaría más. No se ve obligada a dar la última palabra tras un comentario. Si responde, es desde su opinión, o desde su experiencia personal, y también desde "la teoría" que aprendió y sigue aprendiendo de sus terapeutas, grupos de apoyo y lecturas.

Bienvenidos al día a día que se muestra en la portada, con los posts más recientes, y también a los archivos. Navegad por los meses, ahí encontraréis la evolución de Blue en dos años y dos meses. Por los temas, siempre en actualización, entre los que destaca BIPOLAR,  BATALLITAS BIPOLARES y cómo no, VIDA COTIDIANA. Usad el buscador, encontraréis palabras tales como suicidio. No vaciléis en publicar un comentario, en interactuar, o en enviarle un correo.

Por último... este es un blog para adultos y así se dice claramente en el subtítulo de esta página, porque su contenido no se aconseja a los menores de edad.

Bienvenidos, y muchas gracias a todos por estar ahí.

P.D. Como grupos de apoyo en sus respectivos foros y fuentes muy buenas de información y documentación sobre TB, las páginas favoritas de Blue son: www.bipolarweb.com y www.bipolarneuro.com

***

Nota de Blue: durante el tiempo de desconexión, he estado manuscribiendo para el blog. Ideas no han faltado, pero ya relataré cosillas sobre este período...

El minuto del desbarre

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Escrito el pasado 21/01/2007

Desde hace tiempo, sostengo que todos tenemos derecho al minuto diario del desbarre, bipolares o no. A todo el mundo le pasa, pues todos expulsamos como un litro de gases a diario también, ya sea por arriba o por abajo. En una frase o un grito, puede expulsarse toda la basura acumulada durante el día. Puede ser pacífico, incluso divertido, o todo un tsunami, por ejemplo si la basura es histórica. Cuidado, salpicas... pide perdón, amparándote en ese derecho, y aguanta también eso en el prójimo. Convivencia, lo llaman. O vida social.

Esta estación [período 2007 del blog] que ha tardado lo suyo en empezar a escribirse va a contener, porque el público viene a eso también, mi minuto estelar del día. Puede producirse al despertar: un sueño en el que SSMM el Rey aparece a puerta fría en mi casa y me ordena hacer reformas. De antología, pero los sueños están llenos de desbarres. O cuando me tomo las pastillas por la noche, oh no, ¿qué borrachera me espera hoy? Otra no deseada sino recetada: efectos secundarios nocturnos. Ya que me jubilaron y me pagan para que me drogue sin marearme o caer dormida ante una montaña de expedientes o un montón de libros o desmayarme ante un grupo de alumnos o necesitar aire fresco tres veces por hora, vamos a dar otro paso y a publicar qué pasa cuando una es arrojada desde su vida anterior pre-diagnóstico-bipolar a un lugar muy raro, esa nueva vida con drogas de curso legal, donde tú no eres tú tantas veces, donde has de pedir perdón constantemente por tu comportamiento a tus ojos vergonzoso, mira quién soy tú que sabes quién era: perdón puedes repetir lo que acabas de decir, no me he enterado bien... perdón tengo que ir al baño otra vez, perdón me dejé una pastilla en casa y debo volver, perdón me tomé la pastilla y estoy algo desorientada, perdón no me tengo de pie... en un momento me pongo a cocinar y comemos, perdón debo comprar agua mineral necesito beber y se me acabó el botellín del bolso, perdón me llamaste cuando estaba drogada y no sé qué te dije ni qué me dijiste (en plan peli Memento). Fuck con el perdón, ¿quién perdona a los efectos secundarios?

(Fin del escrito del 21/01/07)

Ayer mi desbarre nocturno consistió en quedarme muerta de risa en el sofá tras participar con intervenciones fuera de tono en una tertulia donde, para distendir la desgracia cotidiana "mi análisis de sangre parece una fiesta de asteriscos" todos las tuvimos, la más inocente recordar el viejo chiste del punto que acude a una fiesta de asteriscos y pide paso porque se ha puesto brillantina. Ya estaba drogadísima, todavía me reía más y cómo no, muerta de hambre, ¿qué comí ayer de "recena" de madrugada? Ni me acordaba aún haciendo un esfuerzo. Y hoy, si lo recuerdo es porque ahí quedaron restos. Para llorar, o reír. A escoger: reír, por cojones.

Hoy el antivirus ha desbarrado por mí y se ha declarado "expired" medio año antes de lo que le toca. Flipá me he quedado. Pero bueno, todavía queda mucho día por delante, y seguro que alguno de mis contertulios telefónicos habrá pensado "ésta desbarra" pero no me lo ha anunciado. Y eso que les tengo avisados de que me paren cuando suelto alguna catalanada, lo otro es peor... pero bueno, sí, tengo derecho a ese minuto, y además, a compartirlo, así nos reímos todos... aunque sea de pena, para llorar, que consista en un efecto secundario de un efecto secundario de unas pastillas que debo tomar sin desbarrar ahí en lo mínimo. Reírse de uno mismo, gran práctica. Reírse conmigo y no de mí, que yo ría contigo y no de ti, una de las cosas más saludables y plancenteras de la vida, aunque la tengas llena de asteriscos.

Oh, perdón, tengo que dejaros, dejar este post como el borrador que fue, porque debo pedir recetas al médico de cabecera y ya llego tarde.

desbarre.

1. m. Acción y efecto de desbarrar (discurrir fuera de razón).

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15/02/2007 14:40 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Batallitas bipolares No hay comentarios. Comentar.

Estigma pendiente de obturar

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Decido coger el toro por los cuernos, no hay más remedio cuando llevas dos dolores de muelas en pocos días, y pido cita, esta vez no para anularla sino que me presento en la típica clínica dental. Ah sí, ese formulario con todas tus enfermedades y qué tomas. Escribo que tomo antidepresivos y neurolépticos, me dejo lo del estabilizador de ánimo por parecerme una mariconada el nombrecito y tengo prisa por que me examinen. Al final de la fotocopia : ¿Tiene Vd. alguna enfermedad que no haya mencionado en las preguntas anteriores? Y por si no había quedado claro que soy carne de psiquiatra, en mayúsculas: TRASTORNO BIPOLAR.

Y la doctora que me atiende, y su auxiliar, se ponen a trabajar. Pieza a pieza: obturación simple en pieza x... Cuando listan todo, un par de cosillas más de lo que me esperaba (que no desvían el presupuesto estimado), marco prioridades y pido cita ya, sabiendo de qué va el tema, planificando para acabar con lo más urgente en un mes. Pienso rápido, lo sé, porque lo tengo claro, ¿por qué ella vacila cuando pido todas las citas? Para eso me he traído la última radiografía "orto": ahí está mi boca en formato panorámico para futuros expedientes CSI (y además, guardo un molde en mi mesita de noche, me da morbo). Y las veo nerviosas. Me están tratando con pinzas, con contención, con nada parecido a naturalidad.

Creo que el odontólogo debe saber qué estado de salud tiene su paciente. Si no hubiese puesto Bipolar, y ocurriese algo, la culpa sería mía. Qué más me da decirlo, si mi nombre y apellidos están marcados en la S.Social como PENSIONISTA, y en la resolución se menciona mi diagnóstico. Puertas afuera, si me ceden asiento en el autobús es porque a veces parezco embarazada, no porque me vaya a dar un telele de ansiedad porque no llevo escritas esas cosas por el cuerpo.

Ni el odontólogo ni su auxiliar, que han leído y muy atentamente ese formulario, están interesadas en saber si estoy o no estable. Claro, estas cosas no dejan indiferentes: o porque conoces a más y tienen miedo, o porque es tu primer "carne de psiquiatra" y también lo tienes. Cualquier tonto puede saber cuándo le tratan de tonto.

Lo que tengo claro es que voy a ir a esa consulta, porque voy a pagar puntualmente el porcentaje que toque cuando toque de esa pequeña obra (mi boca es como la Sagrada Familia), y van a curar caries y poner un nuevo puente, diez años ha durado sólo el cabrón, a una tía que ahora lleva LOCA en la frente.

Y que estos profesionales van a ejercer como tales, porque con una ortopanto en mano y casi tantos años a mis espaldas de dentistas como de psiquiatras, sé lo que me digo ya y no necesito que nadie me acompañe al dentista para hablar, como a ningún psiquiatra.

Me hace mucha gracia, así me lo tomo mientras insisto en lo que como clienta deseo, que me expliquen las cosas como a una cría. Les compadezco, no agradezco su atención.

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P.D. Al parecer no se puede colgar comentarios, espero que sea temporal. 

16/02/2007 19:40 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Vida cotidiana Hay 3 comentarios.

Extractos de los cuadernos de Lazarus Long

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Párrafos de reflexión en una novela de aventuras 

Pesimista por sistema, optimista por temperamento: se puede ser ambas cosas. ¿Cómo? No corriendo nunca riesgos innecesarios y minimizando los inevitables. Ello te permite jugar con alegría, sin que te inquiete la certidumbre del desenlace.

No confundas el "deber" con lo que los demás esperan de ti; son dos cosas totalmente distintas. El deber es una deuda que tienes contigo mismo para cumplir con obligaciones que has asumido voluntariamente. El pago de dicha deuda puede entrañar desde años de labor paciente hasta un estar dispuesto a morir. Puede ser difícil, pero la recompensa es la dignidad.

Pero no existe recompensa alguna para quien hace lo que la gente espera de él, y hacerlo no es tan sólo difícil sino imposible. Es más fácil habérselas con la estera que con la sanguijuela que sólo quiere "un par de minutos de su tiempo, por favor; será cosa de poco rato". El tiempo es todo tu capital, y los minutos de tu vida son dolorosamente escasos. Si te dejas dominar por el vicio de atender a tales peticiones, pronto crecerán como una bola de nieve hasta el extremo de que esos parásitos se comerán el cien por ciento de tu tiempo... ¡y aún graznarán pidiendo más!

En consecuencia, aprende a decir "no", con malos modos si es preciso. De lo contrario, no tendrás tiempo de desempeñar tus obligaciones ni de hacer tu trabajo, y desde luego no dispondrás de tiempo para el amor y la felicidad. Las termitas se te comerán la vida a pedacitos y no te dejarán nada. (Esta regla no significa que no debas hacerle un favor a un amigo, o a un extraño. Pero que sea porque tú lo has decidido. No lo hagas porque lo "esperen" de ti).

El trabajo no es un fin en sí mismo; siempre tiene que haber tiempo para el amor.

Robert A.Heinlein, "Tiempo para amar", 1973

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18/02/2007 17:08 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: A saco Hay 1 comentario.

Extracto de un chat a medianoche

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- no nos conviene salir por la noche
- para nada
- me convencí los tres primeros meses de vivir en madrid
- la noche cambia los ritmos y hace que el humor se someta a fluctuaciones
- provoca inestabilidad
- haz lo que quieras. Yo te digo lo que he aprendido desde que estoy en libertad condicional y no me han vuelto a enchironar
- fue duro aceptarlo pero es lo que hay
- ni ir a trabajar ni ir de juerga hasta las tantas

Esto no se lo digo a cualquiera sino a gente que aprecio, tal y como me hablan también a mí, pues me hablaron y siguen haciéndolo, con sabiduría, para que no equivoque mis pasos. Publico mis líneas y no las correspondientes a mis contertulios, por respeto a su privacidad. No quiero olvidar lo que le digo a mis amigos en confianza, no sea que luego desoiga, ha sucedido ya, mi propia experiencia. Debo decir que este fue un momento serio, y el resto del chat muy divertido... precisamente esas son las cosas que no suelo publicar. Lo guardaré en mi memoria como un chute de buen rollo, cosas que pasan cuando te reúnes con amigos que están a 400 o 600 km. En cualquier lugar puedes oler y escuchar la playa cuando eres del Mediterráneo. En un conjunto de líneas de colores resulta que se reúnen amigos que no se ven hace meses en persona pero sigue habiendo calor y cariño, y escuchas sus risas porque son, al igual que sus lamentos, parte de ti ya, aunque lo que estés viendo sea un icono feo.

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19/02/2007 01:16 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Vida cotidiana No hay comentarios. Comentar.

Encontrar iguales es gratificante

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Artículo de Carlos Sánchez 

Decir ‘Trastorno Bipolar’ es decir ‘acabo de estigmatizarme’. La gente no entiende, ni tiene porqué entender, de variaciones humorales. Una vez pronunciado el diagnóstico se cierne sobre ti un halo de ‘lastima’ y de ‘duda’. Ya no eres el mismo para los demás. Has dado paso a tu sentencia: ‘Estás loco’. Loco, si no de atar, loco de ‘desconfiar’. Ya nadie te mira como antes. Nadie confía en tus palabras. Nadie te presta atención a los razonamientos. Nadie te cree capaz. Nadie te cree estable, ni eutímico (eso ya es ‘palabra mayor’). Pasas a ser ciudadano de segunda, si alguna vez lo fuiste de primera.

No ya ‘nadie’, universalizando, sino ‘ni alguien’, particularizando, ni el mismo médico que te atiende. Ves en la cara del galeno lástima y desconfianza en un intento administrativo de humano vigilante que no sabe disimular su preciada atención que no por ello debe tener matices desdeñables. Visto lo cual, empiezas a buscar tus iguales. Aquellos iguales que saben que ese día que te levantas desanimado no necesariamente significa que has cogido la vía de la depresión. Que el desánimo puede deberse a que no tienes amigos comprensivos, que no tienes una ‘razón de ser‘que te sustente el alma. Aquellos iguales que saben que si estas exultante es porque ese día, o algunos otros, has encontrado esas deficiencias, aunque sea de manera efímera. Aquellos iguales que, por experiencia propia, saben que en la gráfica anímica de un bipolar no solo existen ondas o sierras que marcan la depresión o la manía a ambos lados de una línea artificiosa de eutimia, sino que tambien hay vectores multidireccionales que corresponden no solo a las concentraciones de los neurotransmisores cerebrales sino tambien a los estados del alma encontrada o desencontrada con el éxtasis.

Buscar iguales se convierte en un afán imprescindible del bipolarizado. La soledad obliga a ello. Una falta y a la vez consciencia de identidad le empuja a esa búsqueda. Existen otros. Los encuentra en asociaciones, páginas Webs, en la calle…El mundo está lleno de ellos. Encontrarlos es un consuelo. Comunicarse con otros del mismo sentir proporciona cierta seguridad. Ellos, los otros, saben como eres. Saben de tus penas y alegrías. Saben que eres ‘normal’ y no un humano etiquetado con un título del DSM. Con ellos te sientes algo a salvo. Esos otros pueden incluso contagiar o despertar tu esencia adormecida por los altibajos emocionales. Encontrar iguales es gratificante.

Dr. Carlos Sánchez

www.bipolarneuro.com

Este artículo puede comentarse en: http://www.bipolarneuro.com/miscelanea/encontrar-iguales-es-gratificante-.html

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20/02/2007 15:48 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Lecturas sobre TB y afines No hay comentarios. Comentar.

Seroquelizados en Canadá

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http://www.feafes.com/detalle_noticias.asp?ID_Noticia=577

Y en todas partes, a este paso, si lo de monoterapia nos lo vamos creyendo.

Viva la quetiapina. Camellos, no sabéis lo que es bueno.

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20/02/2007 23:59 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Bipomensajes en una botella No hay comentarios. Comentar.

Amiga quita-penas

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Cojo el teléfono y es M., a quien conocí en mis años mozos en Barna, es decir, hace la friolera de 20 años... ahora, dos catalanas en Madrí, ella lleva aquí muchos años. Y aunque hablamos en castellano pues en esa lengua nos conocimos, últimamente nos dedicamos abiertamente a decir picar a la puerta, aideumeu, quins collons que té, deu n'hi dó... cada vez cuesta más escribir bien el catalán, nos lamentamos, los años y la falta de práctica. Es genial poder decir esas cosillas, a veces muletillas que no vale la pena traducir, tener con quién compartirlas cuando el comentario te sale en catalán.

Como nos cruzamos un mail o dos al día, me pregunto qué novedades traerá, si ha sucedido algo bueno o malo... "¿Vas a estar en casa en una media hora?" Pues sí, y más si va a pasarse. Alguna vez hemos quedado cerca de su trabajo, también es bueno dar un voltio por el centro pero vivimos cerca y eso ayuda a no dejarse llevar por la pereza del "ya nos veremos".

Entra toda vestida de Mme. Elegante, esta mujer es de pasarela Amèlie y qué estilazo tiene, pero cuidado, que tras su porte hay una cirujana que no vacilará en arrancarme el corazón con un bisturí, atendiendo a mis últimas voluntades (ver post: De qué hablan las mujeres).

La jornada laboral ha sido muy dura, pero llega muy sonriente e ilusionada. Me anuncia que me trae un regalo: es un jersey precioso que ha encontrado, carísimo, rebajado. Sabe que buscaba ese tipo de jersey y no lo encontraba... Me dice: "¡¡es un jersey quita-penas!!". Me queda genial, acertó de lleno. Estoy emocionada y no sé qué decir, pero me conmueve sobremanera el gesto, y el comprobar que no soy la única que piensa en mis amigos cuando ve algún objeto de su agrado, y lo regala pasando de cumpleaños y fechas señaladas. Porque sí, y porque pensé en ti lo compré. Intenta decirme cuánto le ha costado porque uno de sus dones es encontrar la ganga, pero no quiero saberlo. No es el precio lo que importa, es el valor.

Le gusta: el teatro. África. Las carreras de motos. Los colores en su casa y su vestuario. Las avellanas y el chocolate negro sin azúcar. Las caminatas urbanas. Comprarse una falda por 6 euros que valía 60. Recibir a sus familiares cuando pasan por Madrid. Shakespeare. Una palmerita. La "charla de chicas" al ojear un catálogo. Revelar en su cuarto oscuro sus fotografías. Las gafas de pasta. Reírse porque confiesa a otros médicos que come en restaurantes chinos. La playa, una vez al año al menos. Organizar cenas y preparar sus famosas ensaladas. Lavapiés.

No le gusta: teñirse el pelo: enseña sus canas, como cualquier otro médico.
Que las cosas de palacio vayan despacio. El olor a tabaco y los ceniceros sucios. Que otro doble su ropa. Discutir. Una pared de su casa sin vestir. El café de una cafetera española. Sermonear sobre prácticas de riesgo sexual. Conducir por Madrid. La ropa interior deportiva. Saramago. Las toallas blancas. Maquillarse. Ir de médicos. Internet.

Y creo que sigo sin conocerla... es una caja de sorpresas, como ha de ser.

Charlamos un rato quitándonos penas, ayudándonos a que las circunstancias que nos duelen sean puestas en nuestro favor, y se despide algo agobiada: "esta noche me toca preparar un all-i-oli para una fideuá, sieeempre quieren fideuá". Pobre... ja, ja.

Mi madre me regaló hace mucho tiempo unas muñecas quita-penas, supongo que compradas en alguna tienda de comercio justo. No sé qué podrían contarme los lectores de Guatemala sobre esta tradición, que igual es tan folklóricamente falsa como las cosas que encuentras en tiendas de souvenirs. Tampoco sé qué valen, pero son un pequeño tesoro: hay cuatro en la cajita, todo es una miniatura artesana, y vinieron conmigo a Madrid en la primera maleta. Reconozco que han dormido bajo mi almohada unas pocas veces. Hace tiempo que no, que no me acuesto con la tristeza tan alta como para pedirles que me ayuden.

Ayer recibí un magnífico quita-penas, y ha sido genial tenerlo, pues sin él, no hubiese salido de casa esta mañana.

Mágica, un hada, mi amiga Mme. M. Amèlie.

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22/02/2007 15:58 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Blue y amigos Hay 3 comentarios.

Lo que me cuentan

Me cuentan sobre la charla del Dr. Vieta ayer en Bcn en el Caixafòrum. Al parecer, el día anterior partició en una reunión importante de investigadores (ya saldrá algo en notas de prensa). Hacen falta fondos para estas líneas de investigación que proponen...

Al parecer, están interesados en que se donen condones umbilicales de hijos de parejas (puede ser el padre bipolar), y CEREBROS. Neurobiología se implica... Teratogenia llego a escuchar en medio de esa lectura de notas, menudo palabro. Se va a crear una base de órganos, de esto se habló ayer en esa reunión. Tela. (¡¡Por fin podré donar algo útil para la ciencia... mi coco!! Ya estoy a la espera de que un psiquiatra me pase un papel a firmar sobre esta cuestión).

En toda España hay 17 centros especializadas en Trastorno Bipolar: Barcelona (Hospital Clínico), Madrid (Gregorio Marañón) y Vitoria son los que están en esas notas. En el hospital clínico sólo hay tres psiquiatras... otra cosa es el equipo de Vieta, multidisciplinar.

En Martorell hay un centro especializado en patología dual.

El Dr.Vieta lanza un mensaje de esperanza: cada día se avanza un poco.

Eso me comentan, mientras me preparo la ensalada, y espero haber tomado buena nota.

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La Reina de Oros

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"(....) el tarot debe utilizarse exclusivamente para el desarrollo personal, y nunca para manipular a otras personas o la propia vida." TAROT-el espejo del alma. Manual para el TAROT Thoth de Aleister Crowley.

Ahora entras tú: piensa por un rato, lo que te gustaría trabajarte a partir de sacarte la carta.

Ahí vaaaa......


REINA DE OROS

PALABRAS CLAVE: agua de tierra; fertilidad, corporalidad, nutrición; desprenderse de un pasado problemático.

La reina de Oros ha terminado la dura travesía por el desierto y ha llegado a una tierra verde y fértil. Reposa sobre una piña inmensa mientras disfruta contemplando el campo refrescante. Dispone de tiempo ahora para mirar atrás hacia el largo y difícil camino.

La vara de cristal y los cuernos enroscados en su cabeza representan la claridad de su aguda percepción. Su traje de piel de serpiente y el orbe que sostiene en sus brazos simbolizan en renacimiento de la Tierra y son señal de fertilidad.

El macho cabrío delante de ella representa el poder de la concepción, la virilidad, el origen de la vida nueva. Esta figura también puede representar las características de Capricornio: fuerte ,tenaz e independiente.

La Reina de Oros cuida su cuerpo. Sabe perfectamente cuánto cuidado y cuánta atención necesita su cuerpo, templo del alma, para poder expresar correctamente su belleza interior. Esto está relacionado con la higiene y belleza, con la buena nutrición y con un modo de vida saludable.


INTERPRETACIÓN:
Ha sido una larga marcha hasta ahora, y ya llegado a un entorno fértil. Puedes relajarte y dedicar tiempo a ti mismo y a las necesidades de tu cuerpo.

PREGUNTA
¿Cómo has descuidado tu cuerpo y tu aspecto físico? ¿Te mimas, te cuidas y sabes disfrutar?

SUGERENCIA:
Encuentra una actividad física o creativa que te de placer y satisfacción.

AFIRMACIÓN:
Cuidaré mi cuerpo con especial atención, pues me da vitalidad, placer y salud.

***

Buena carta, me salió... me identifico, y estoy en ello. No, no creo en el tarot, me lo tomo como una charla entre colegas.

24/02/2007 18:32 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Blue y amigos No hay comentarios. Comentar.

Lo que no entra a la primera

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Me he levantado tarde (y así es de cutre este escrito), pero ayer acabé el libro que tenía pendiente a costa de horas de buen sueño. Lo empecé con ilusión: su credencial, que me había gustado en mis años mozos. Lo acabo forzándome, ánimo que faltan pocas páginas, con un "¿pero esto lo disfruté?". Quizá en esa época me pareció lo más, pero ahora me deja indiferente, cuando no me irrita el "esto está fuera de lugar" (y el propio autor lo reconoce en el prefacio a la reedición).

No es la primera vez, en estos meses, que me decepciona lo que antaño era otra cosa. ¿Por qué lo hago, me preguntaréis? Porque me da mucho coraje haber olvidado algunas lecturas de género que siguen ahí vigentes y encima alardeo de haberlo leído cuando salió y de tener la primera edición en español a veces.... si es que soy única. Me miran con casi admiración: a pocas mujeres les gusta la ciencia-ficción, pues vaya, ahora parece como un estigma.

Otra. Me pasaron en DVD la primera temporada de serie de moda, "Heroes", que ahora se emite en Telemadrid tras su paso por esos canales de Sci-fi digitales. Reconozco que entretiene, sí engancha, pero tengo que ponerme en la piel de la teen que fui para disfrutarla.

. . .

Entre una cosa y otra, ya es una verdad que cae por su propio peso que voy a cumplir los 40, y no soy tan friki como parezco.

Lo celebro.

. . .

Ya puedo empezar con algo más "serio" que me esperaba en la mesita de noche, con motivación: necesito algo "con chicha". Los clásicos son aburridos en cualquier lengua, sí, pero sólo al principio, porque "no entran" con facilidad y encima te los hacen tragar con odio como lectura obligatoria en el cole.

Seguiré descubriendo cosas que merezcan la pena, aunque tarde un año en hacerlo por no estar a la última: cualquier lugar donde David Bowie meta las narices puede que acabe siendo de mi agrado, y eso me gusta, porque "éste sí sabe". Si ha versionado a Scott Walker, ahí voy a descubrir algo interesante, y lo hice hace poco. Si ha colaborado con Nine Inch Nails, eso ya lo descubrí hace algún tiempo y sigue gustándome. Y no me lo voy a beber... poco a poco entrará en mi vida.

Lo último que me llega de él vía el colega Galahan es un directo. "Wake up" de Arcade Fire. En su blog http://galahan.blogspot.com/ (post "Despierta!" 20/02/07, ahora en portada del blog) hay un enlace directo al vídeo de youtube. Le estoy dando al "watch again" mientras escribo.

De nuevo, algo que "no entra a la primera" me sorprende. Debo escucharla varias veces, llevo haciéndolo desde ayer, para entender el estado de ánimo, realmente especial, que propone Galahan, y mi veredicto es: seguramente, este tema algún día figurará en mis listas de reproducción porque quizá haré mía esa emoción de optimismo. Cómo me ayuda la música con las emociones. Llevaba toda la semana sin escuchar música, por cierto.

Volviendo al libro que me espera ahí, estoy convencida de que por algo merece ser llamado un clásico, y no simplemente de género. Claro que salvo a algunos autores u obras, pero es hora de conocer algo nuevo aunque lleve siglos escrito... se necesita más de una vida para disfrutarlo todo, pero me conformo con alucinar y abrir mi mente una vez al mes gracias a mi ignorancia.

. . . 

Lamentablemente, en depresión sólo podemos tragar telebasura y códigosdavinci que a todo el mundo le entran fácil: remítete a audiencias televisivas, cartelera actual de cine, top-ten descargas emule, y a la lista de libros más vendidos.

Pero si se está medianamente bien, vale la pena hacer el esfuerzo de no caer en el entretenimiento de electro plano que nos llega como consumismo: ser capaces de seleccionar nuestro entretenimiento y poder integrarlo con algo parecido a "cultura", ser conscientes de que estamos perdiendo el tiempo con según qué cosas que poco poso van a dejar en nuestra personalidad y saber.

Bien, más o menos, esta es mi reflexión dominical, o lo que me apetece escribir tras leer toda la crítica a las películas que emiten hoy en TV y al decidir que las doy por no-vistas. Algo interesante puede esperarme. Una charla con mis amigas, por ejemplo. Tengo ganas de que Mme. M. Amèlie me cuente las carreras de motos de hoy.

***

Imagen capturada de una parodia de Blade Runner en "La risa de Smith": http://smith.blogalia.com/. Lamento que mi firewall y yo no nos entendamos y sea necesario a veces copiar-pegar la dirección en otra ventana.

 

25/02/2007 15:02 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Blue, persona No hay comentarios. Comentar.

Sinfonía de colores

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Conocí a una persona de la cual aprendí mucho. Siempre se aprende, pero esta fue especial. Se quejaba de mis uñas, y cierto es que las tengo para defenderme pues soy una fiera por domesticar, a esa conclusión llegué. Que hay que tener paciencia con Blue, persona es algo de lo que advierto, pero siempre cae en saco roto.

Una de las muchas cosas, puede que la menos importante... la vida en colores, me la mostró como en el vídeo

http://www.youtube.com/watch?v=GURvHJNmGrc

La disbauxa. Una metáfora de la hipomanía. De lo que vimos y vivimos hasta que...

... un día te dicen que las cosas no son así, que la vida real no va al ritmo de esa sinfonía. Te hacen aterrizar y tomar pastillas. Hay quien reconoce ver después en gris, o en blanco y negro, o en tonos pastel.

Pero de vez en cuando, el cielo de Madrid puede percibirse con tal fuerza que ciega los sentidos de esta bipolar, pues no es pastel como el de Barcelona.

Apareció y desapareció de mi vida como esa pintura, y aunque la bajada se hizo notar, menuda batallita... se lo agradeceré siempre.

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"El nuevo spot de Sony Bravia, titulado Paint, ha sido dirigido por Jonathan Glazer y se han empleado para realizarlo nada menos que 70.000 litros de pintura".

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Enlace editado 27/08/09

26/02/2007 15:55 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Batallitas bipolares No hay comentarios. Comentar.

Siempre fuiste y serás así, hija mía

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Ahora van a estudiar nuestros cerebros, y por mí que no quede el donar estas neuronas cuando ya no se electrocuten, porque está claro que son diferentes. Joder, es que no hay dos personas iguales en este planeta, ni los gemelos. Por eso también los estudian tanto.

Como somos diferentes (los bipolares), estamos enfermos. Así nos lo creemos, al final, pues con tanto fármaco estamos babeando y apenas podemos movernos, ni ponernos nuestra ropa porque hemos engordado y ni nos reconocemos al espejo.

Que llegue un día un señor cualificado para ello, aka psiquiatra, y te diga que tienes trastorno bipolar, te puede dejar indiferente, o aliviado. Ahora entiendes porqué "siempre fuiste así" y te has caído con todo el equipo, quizá te hayan ingresado incluso.

A nadie parecía importarle esto, porque bien te ganabas el pan, aprobabas asignaturas incluso con nota, y el macho alfa del grupo te había escogido como pareja. Algo tendrías, algo bueno, pero no, es malo, eres diferente, es más: tu cerebro acabará en un tarro en un laboratorio.

Eras o todo o nada. Si no funcionaba algo, lo tirabas, y si te gustaba, ibas a por ello o lo comprabas, desoyendo consejos. Lo tenías claro y liderabas tu vida. Pero la vida no te ha ido lo bien que habías esperado y se partió en dos, ahora viene la segunda parte: diagnóstico trastorno bipolar.

Es igual, ahora sigues siendo igual de radical porque "siempre fuiste así" pero ahora te pasas medio día drogado y ya no puedes ejercer de "ti mismo" lo que te gustaría. "Así": especial, raro, "siempre has hecho lo que te ha dado la gana", cosas del estilo.

Hablas con cuatro compinches de tu generación que tampoco trabajan ya y las historias se parecen demasiado. También recibieron esa frase tarde para enmendarse o para comprender. Somos de manual, diez años o más de demora en diagnóstico. Por tanto y según se sentencia en los manuales, tenemos peor pronóstico y bailamos al son de esa medicación que no acaba de encajar, ¡ay esos jóvenes que parecen estar más estables!, claro que nos comparamos con... Nuestro cuerpo no está acostumbrado a edad avanzada a esos fármacos ataca-cerebros y los tolera como puede: más bien mal.

Pero a estos cuatro, nos han retirado con una pensión, premio al trabajo duro de años de pelearse en el mundo de los normales y los no normales (sea eso lo que cada uno quiera pensar, yo recuerdo a algún jefe...). No tenemos que abrirnos paso ya en un mundo laboral competitivo con estos efectos secundarios que nos incapacitan para pensar o crear. Lo hicimos a hostias cuando estábamos bien, o mal, pero lo hicimos, básicamente en una hipomanía -o normal o forzada por antidepresivos, de esto podríamos hablar también-, con algún que otro pinchazo por épocas de estrés o depresión.

Queremos pensar que los jóvenes soportan mejor los efectos de la medicación, les han pillado en su momento, y ahí estudian y rehacen su vida sin que TB sea su pan incapacitante de cada día. O sí, si no consiguen remitir, porque no hay pastillas milagrosas y esto es una lotería. Ojalá puedan abrirse paso, triunfar en sus objetivos, y para empezar, ganarse el pan para conseguir ser independientes de su familia. Para seguir, que no tengan que envidiar a estos "los viejos" y consigan una pensión igualmente justa.

Tenemos todos lo mismo, jóvenes y jóvenes jubilados, pero no nos entendemos, no es posible hacerlo. No es la enfermedad lo que nos une, es nuestro modo de vida lo que nos separará siempre. Hacia donde tú vas, trabajo, pareja... ya hemos vuelto hace tiempo, incluso hay quien tiene hijos, porque lo hicimos y vivimos todo rápido, al ritmo de nuestros impulsos, de nuestro liderazgo hipomaníaco, y a nadie le parecía mal, sólo a quien nos decía "siempre haces lo que te da la gana, siempre a tu bola pasando de lo que no te convenía, de la opinión de los demás, siempre has sido así".

Y seguro que hay a quien le parecerá que uno tiene el castigo merecido por eso, cuando saben que ahora tragas pastillas como un ganso, estás fuera de circulación y todo en tu vida es ex-.

Pues bueno, al menos podemos decirnos: soy ex-. Former tal o cual.

Que nos quiten lo bailao, aunque es muy difícil quedarse con lo positivo del asunto yyaestá. El pasado pre-diagnóstico está ahí para atacarte en cualquier momento.

Ahora nuestro nuevo trabajo "ocupación: bipolar" remunerado es muy serio: hay que aprender a vivir de nuevo. Y lo peor: algo nuevo, pues hay demasiado que ya no podemos o no nos dejan hacer. Algo viejos somos y tenemos demasiadas cosas vistas, y algunas a las que no volveríamos. Hay que seguir siendo uno mismo, después de todo, aunque no tengas claro en qué consiste eso, porque aunque hayas cambiado con la estabilidad farmacológica no puedes borrar ese prejuicio "siempre serás así" -ahí está el pasado- y encima vas drogado y marcado como inútil social por las autoridades sanitarias. Hechos que te colocan al borde de la depresión crónica: fui así, ojalá lo fuese ahora.

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P.D. Y los hay que siguen en activo tras ese diagnóstico entre los 35 y los 45, olé sus huevos, aunque también se quejan de no ser "los de antes", de no ser tan "brillantes", de esa falta de color...

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27/02/2007 09:19 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: BIPOLAR Hay 1 comentario.

El manicomio en el cine

20070304135512-antico-manicomio.jpgLúgubres pasillos y corredores inhóspitos, entre jaulas y rejas de las que salen manos agitadas y suplicantes, poblados de inexpresivos enfermos con llamativas estereotipias y estupor catatónico, mezclados con sujetos coléricos y agresivos que permanecen aherrojados mediante cepos y grilletes, mientras se escuchan gritos estremecedores que surgen desde lo más profundo de sus almas perdidas. Un ambiente terrorífico, apenas contenido con temple firme -a veces sádico y cruel- por toscos celadores de apariencia siniestra y rudos modales, látigo en mano. Ésta es la visión tradicional del universo asilar que el cine suele transmitir desde el reclamo inapelable de la pantalla: un infierno marginal donde se recluyen enfermos mentales incurables y sujetos peligrosos cuya imagen es deformada en extremo, con el fin de generar una inquietante expectación entre la audiencia.

El combate desigual entre la razón y la sinrazón vive en la claustrofóbica morada del manicomio su lucha más agónica, allí donde habita la locura entre tinieblas, doblegada por el poder de la ciencia médica. Éste es el fundamento último de la institución total encargada de mantener la cordura del orden social, mediante el control de las conductas desviadas de las normas del sistema. Pero sean cuales sean sus protagonistas y su momento histórico, los prejuicios hostiles y las actitudes de rechazo tienden a reproducirse en cualquier época; como en nuestros días, en los que el impacto negativo de la cultura audiovisual tiene resonancia inmediata entre los millones de pacientes psíquicos que, por todo el mundo, hoy reciben atención terapéutica. Y tampoco escapan a ello los psiquiatras encargados de su asistencia., que representan una figura fuertemente normativa de la que el cine a menudo se vale como referente cívico, cuando no como garante de una moral represora o, más recientemente, como exótico prototipo de las desviaciones más perversas. Así, el cine de manicomios termina por constituir un auténtico subgénero marginal, heredero del drama carcelario, pero con categoría propia de universo maldito que, si bien fue creado para encerrar la locura y preservar de sus peligros a la comunidad, añade la dimensión morbosa del desvarío y termina por dar cabida a la fantasía psychokiller más delirante. Sobre estos tópicos giran las escenas más llamativas, que suelen recrear locales insanos y tenebrosos, donde no desentona la apariencia lastimera o peligrosa de los locos, junto a la imagen denigrante de las bajezas de su condición humana. Al mismo tiempo, sus cuidadores y los médicos, como responsables de la ciencia psiquiátrica, tampoco salen bien parados, al ocupar el lugar represivo y cruel de quienes asumen una función de custodia carcelaria antes que una tarea asistencial y terapéutica.

Esa es la visión que anticipa el primer film ocupado del asunto, El gabinete del Dr. Caligari (Das cabinet des Dr. Caligari, Robert Wiene 1919), donde asistimos a una representación pionera del fenómeno descrito, que prefigura decisivamente ulteriores acercamientos al mismo tema. En pleno apogeo del psicoanálisis de Freud, los decorados laberínticos del hospital y sus personajes estilizados en clave expresionista, la atmósfera alucinatoria y la enrevesada trama parecen surgir directamente de las pesadillas más remotas de la mente del interno protagonista, quien no duda en señalar al médico director como causante de los crímenes que aterrorizan a la comunidad, valiéndose de sus poderes hipnóticos sobre la psique de un sonámbulo. Desde entonces, el loco, el manicomio y la peligrosidad son difícilmente separables de aquel escenario delirante y de la imagen esquizotípica del alienista instigador, sospechoso para el público de estar mucho peor que los enfermos a su cargo. Un estereotipo deformante que años más tarde serviría para una durísima parábola sobre la delación en tiempos de la Francia ocupada por los nazis, bajo el gobierno de Vichy, mediante la figura de un enigmático cuervo calumniador que llega a crispar a toda la población. Hasta que se descubre que el autor de los numerosos anónimos injuriantes, que van rubricados con el siniestro dibujo negro del pájaro de mal agüero y están sembrando la locura colectiva, no es otro que el director del sanatorio mental, supuestamente encargado de preservar el orden de la comunidad: El cuervo (Le Corbeau, Henry G. Clouzot 1943).

En la misma línea del gestor asistencial insano y perverso que maneja la institución a su antojo y utiliza a los internos en su provecho, sosteniéndose en lo peor de las concepciones más retrógradas y despectivas sobre los locos, aparece Bedlam (Bedlam, Mark Robson 1946), un film cuyo interés es más histórico que cinematográfico al estar ambientada en uno de los primeros asilos mentales conocidos en Europa. Se trata de una puesta en escena del debate primordial sobre la condición moral de la locura y la supuesta degeneración innata que podrían padecer los alienados -"auténticas fieras salvajes", para el boticario jefe-, por contraposición a las esperanzas de recuperación que cabría esperar de un trato digno y humano defendido por los filántropos del non restraint. En medio de una sórdida atmósfera de terror y violencia manicomial inspirada en los célebres grabados costumbristas con que Hogarth plasmó aquella realidad, la película transmite esta discusión tradicional a partir de las posiciones enfrentadas de sus protagonistas. Entre ellos destaca un principiante Boris Karloff, cuya peculiar fisonomía proclive a la especialización en papeles perversos nos permite adivinar qué clase de prejuicios se pretendían reforzar al elegir un actor de sus características. El mismo escenario que muchos años más tarde Coppola seguiría reproduciendo con los tópicos habituales en su colorista versión del mito de Drácula, a cuyo visionario servidor hace permanecer encerrado en un asilo de lunáticos. Indumentaria de diseño futurista para la autodefensa de los celadores, que se emplean a fondo en sus medidas de contención de los internos, mientras reconocemos a un perturbado Tom Waits sujeto con una sofisticada camisa de fuerza, que mantiene un soliloquio indescifrable dentro de su celda acolchada: Drácula de Bram Stoker (Bram Stoker's Dracula, Francis Ford Coppola 1992).

No hacía falta retroceder hasta la Edad Media para conocer el horror de la rutina asilar. Dos años después de Bedlam, la cámara penetraba de nuevo en el manicomio para reproducir la imagen ancestral de la locura que, sin embargo podía encontrarse en las afueras de cualquier población occidental, en establecimientos públicos dirigidos bajo responsabilidad del estamento médico. Basada en una novela autobiográfica, Nido de víboras (The Snake Pit, Anatole Litvak 1948) supuso una cruda denuncia del sufrimiento psíquico y la violencia institucional que pervivía en el interior de los sanatorios mentales, aunque en este caso la protagonista tuvo la oportunidad de recuperarse plenamente gracias a una adecuada asistencia, hasta hacer público su emotivo testimonio con notable éxito. También la actriz encargada de recrear su experiencia, Olivia de Havilland, fue premiada con un Oscar por su meritorio trabajo al poner rostro humano a la locura y popularizar una visión más positiva de este universo maldito y enajenado. El mismo horror que habrían de reflejar películas como la francesa La cabeza contra la pared (La tête contre les murs, Georges Franju 1958) y la célebre Corredor sin retorno (Shock Corridor, Samuel Fuller 1963), ambas con imágenes inolvidables. Se trata de filmes de denuncia de este submundo marginal y desconocido, que suele provocar el miedo y el rechazo, cuando no la compasión lastimera de quienes arrastran un suplicio de por vida, proporcional a las maldiciones contenidas en los terribles designios conocidos desde los tiempos más antiguos. Al final del film se lee una cita de Eurípides cargada de crueldad premonitoria, que resume todos los prejuicios: "A quien los dioses quieren castigar, primero lo vuelven loco".

Por eso es tan frecuente que los protagonistas de películas ambientadas en el manicomio acaben mal sus experiencias transgresoras, como si fuera el precio obligado a pagar por la osadía de haber profanado el santuario reservado a los desvaríos, donde no son bien recibidos intrusos ni suplantadores. Así ocurre al excéntrico poeta encarnado por Sean Connery en Un loco maravilloso(A fine madness, Irving Kershner 1966), que representa el arquetipo de individuo adorable, genial e incomprendido, cuya conducta y relaciones exceden con mucho los límites de la sociedad conservadora que no duda en someterle a los duros métodos de contención de la maquinaria manicomial; hasta llegar a la lobotomía, que señala el expeditivo final de sus excesos. También la escritora neozelandesa Janet Frame hubo de sufrir la crudeza del aparato institucional durante su prolongado e injusto internamiento, mediante el empleo abusivo de sismoterapia electroconvulsiva y librándose in extremis de ser sometida a una lobotomía frontal gracias a su providencial reconocimiento literario. Su caso es representado como un clamoroso ejemplo de falta de rigor científico y malapráxis médica, según se desprende del film Un ángel sobre mi mesa (An angel at my table, Jane Campion,1991), basado en su testimonio autobiográfico.

Una peripecia semejante se reconstruye en la cinta protagonizada anteriormente por Jessica Lange, pletórica en su identificación con Frances (Frances, Graeme Clifford, 1982). Se trata de una recreación de la vida de la actriz Frances Farmer, quien pagó cara su rebeldía al star system impuesto por Hollywood a través de su durísima experiencia de reclusión asilar, narrada aquí sin evitar los detalles más crudos, hasta la incisión transorbital del escoplo del neurocirujano que señala bruscamente su normalización definitiva. El mismo sacrificio ritual que recorrería otro interno mítico en una celebrada película manicomial, quizás la más popular de cuantas se hayan esforzado en denunciar el horror y la violencia intramuros desde una perspectiva crítica: Alguien voló sobre el nido del cuco (One flew over the cuckoo's nest, Milos Forman 1975). Sin duda el éxito de la novela contracultural de Ken Kesey y la elección del versátil Jack Nicholson para el papel del interno protagonista, fueron decisivos para explicar el éxito de taquilla y galardones obtenidos en la ceremonia de los Oscars. Hasta el extremo de lograr la identificación del público con este héroe antiinstitucional, a fin de cuentas un simulador de perfil psicopático, excombatiente de Corea inadaptado en su retorno a la anomia social, que encuentra en la subversión del régimen asilar la causa de su vida por la redención de los dementes. El carismático McMurphy contra la supervisora Ratched: la locura como fuerza liberadora contra la represión de la razón y el orden custodial, que deberá prevalecer a toda costa, incluso con la aniquilación final del disidente.

Pero si no era bastante la poderosa asociación de psicopatía y amotinamiento libertario contra la aburrida rutina del modelo asilar, un paso más allá encontramos un diabólico experimento psicogenético en la poderosa figura del Dr. Hannibal Lecter, un endiablado compendio de las más retorcidas perversiones al servicio de la causa del mal que deja al mítico Caligari para las atracciones de feria. De hecho El silencio de los corderos (The Silence of Lambs, Jonathan Demme 1991) ha inaugurado una popular saga de antropofagia selecta con notable éxito de taquillas, directamente proporcional al desprestigio del universo psiquiátrico. Porque aquí la personalidad vesánica y la habilidad cualificada del especialista conocedor de los aspectos más recónditos de la enfermedad mental coinciden en una retorcidísima aleación de psiquiatra/psicópata, hasta crear un personaje aberrante capaz de elevar el canibalismo sofisticado a la categoría de las bellas artes. Y la consecuencia más inmediata en la cultura de masas es que, ahora, el loco y su terapeuta caminan por un mismo laberinto de prejuicios y estereotipos adversos, pero amistosamente cómplices.

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Una de las lecturas que nos proponen en el apartado de cultura y cine de Psiquiatria24x7 firmadas por Dr. Caligari

http://www.psiquiatria24x7.com/bgdisplay.jhtml?itemname=review&s=3.

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28/02/2007 20:27 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Lecturas sobre TB y afines No hay comentarios. Comentar.


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