Carne de Psiquiatra |
Blog bipolar para adultos |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.
"Astupendu" es cómo se pronuncia en catalán "estupendo", la misma palabra que en castellano por préstamo lingüístico. Cuando lo oí en el vagón, siempre alguien con el móvil... me dije "aideumeu" (ay diomio). El tren era una "astupenda" entrada a esta tierra, la que me vio nacer, y a la que vengo a cumplir los 40 años biológicos. Me siento un poco salmón. Es cierto que un círculo parece cerrarse en mi vida. De la depresión, pues no sé. El episodio se exacerbó y ahora supongo que estoy saliendo, poco a poco. Por eso también estoy aquí. No "aquí, en Madrid": en Barcelona. Y conectada gracias a un amable vecino. *** El amable vecino vuelve a aparecer. ¡Bien! Tengo conexión. La depresión cabrea a tus semejantes. Habías quedado, pero ahora no puedes. La peluquera lleva esperándome días, y mis pelos de bruja también a ella, pero la locomoción parece negarse. También te miran mal en casa: resulta que lo único que ven es a la marmota que duerme 14 horas, pero anda, el día después estuvo tirada por haber dormido tan sólo 4. No sé hasta qué punto saben el sufrimiento que ello te provoca, o peor aún, el pasotismo. Tomo nota para el psiquiatra, es todo lo que me importa. Sigo algo falta de sentimientos, pero sin experimentar aquél triste vacío. Siento, eso sí, la impotencia. Poner de sí mismo es una de esas frases que no tienen sentido. Bien me alegro y mucho cuando un día soy incapaz de quedarme quieta en el sofá o el cuerpo me pide salir de casa. A mí también me gusta estar bien, coño. Se oye todo el día la obra de un nuevo edificio en el exterior. Ando con auriculares, viendo grabaciones o películas. O en la habitación que tanto odiaba. No es que me guste ahora, pero parece ser el rincón más apacible de la casa. El pasado lunes debí sobrecargarme. Con eso de que te llevan a los sitios parece que no te esfuerces: es engañar a tu estado de ánimo y límite de actividad. Llegué a casa sobre las diez de la noche, pero mi reloj interno marcaba la una de la mañana. Y desde ahí, pagando el sobreesfuerzo. Que a cualquier persona le parecería un día normal de actividad. No a un depre, por mucho que intente disimular. Hay poca energía. Hoy me esperan, claro. Más me vale quedar bien conmigo misma: prefiero pagar "desconexiones cerebrales" (ese "¿puedes repetir?") a malas miradas. Ahora mismo noto cierto mal de ojo en mi querida madre, que por supuesto está en su hora de comida. Ella no tiene la culpa de que me haya tomado el café casi a las dos. Por cierto, aunque descafeinado, me ha provocado ansiedad. Se acerca ya el plazo fijado por mi psiquiatra para volver a hablar. Eso me mantiene con ciertas ganas de "que sea mañana" en el buen sentido de la expresión. No pocos días he despertado con ganas de saltar esa hoja del calendario. Ya sé que es un escrito lastimero, pero bueno, la depre tiene estas cosas y un día me prometí que lo escribiría todo en el blog, también lo malo. No tengo tiempo de corregirlo, se ha escrito de un tirón y así se queda. Si no he mostrado respeto por mi madre, es mi obligación afirmar que la quiero muchísimo y que intenta hacer lo mejor por mí. "A comer", debería oír. Por fortuna, no ha sacado plato para mí, "sé que ahora no puedes comer". Qué alivio. Porque de las noticias en la TV no me libro. Anda, hoy es el día de la salud mental. Reportajes acerca de integración y estigma social. Lo de siempre, hoy no se es más peligroso que otra persona pero mañana mismo algún titular sensacionalista borrará las buenas intenciones hasta el próximo día 10 de octubre. Estoy muy negativa, ya lo sé. . . . P. D. No he podido evitar comerme dos gambas. Anda si me conoce mi madre! Hay esperanza... :) *** Tras la ingesta de algo de comida, y con la prisa en el cuerpo que me estaba contagiando mi madre "tengo que irme me esperan tengo trabajo", reaccioné a la desesperada. Me vestí de forma exprés, lo metí todo en el bolso (no fuera a dejarme algo, no cuando salgo del barrio), y me largué. A la pelu. Con un par, que los necesito para oler y soportar el tinte en el coco, por no hablar de la cháchara de los peluqueros. El móvil echaba humo entre Kidam y S., a ver dónde y cuando... un más o menos a las 19.30 resultó bastante exacto y nos encontramos exactamente en Paseo San Juan esquina Provenza. Ansiosos por contárnoslo todo, buscamos un bar. Tuvimos suerte: una vez sentados, empezó a llover con la mala leche habitual en Bcn. Blablablablablabla. Cerró el sitio, y salimos a la lluvia (llevaba paraguas)... hasta encontrar un restaurante chino, donde cenamos a lo grande. Más blablablablabla: la de cosas y novedades, desde mayo. Llegué a casa de mi madre hecha polvo, pasadas las 23 h. Al despedirnos, ya se me fundían las neuronas y me podía el cansancio. He dormido 12 horas. Mañana es fiesta en todo el país, que para eso es el día de la Hispanidad, y no recuerdo exactamente con quién he quedado. Me suena que con mi hermano (y familia) y con tres amigos. De ser así, acabaré aniquilada otra vez. Espero noticias de mi psiquiatra. Y lo que daría por un teclado decente que no me haga barbaridades. Me ha quedado bien el peinado. Pero no se me pueden hacer fotos: sigo haciendo mala cara. *** Se acaba de ir la pequeña tropa (tres somos multitud) a la que invité a cenar el tradicional pan con tomate y buenos embutidos. Mañana (hoy) me meten en un coche "de fumadores" y pasaremos el fin de semana en una población de la costa del Maresme. Todavía hay tiempo para decir que no, pero se intuye que no me dejarán escapar tan fácilmente. Espero no dormir más de diez horas esta noche. Ayer me puse nerviosa, no concilié el sueño, y ahora la cabeza me baila con cinco horas de vida social en mi propia casa, pues allá donde acampe, en este verano ya nómada, por salud mental es mi casa. Además, con mi madre, bien. Mi psiquiatra me ha ajustado las dosis del cóctel. A esperar unos días... aquí. No me muevo sin tenerlo claro. *** Acaba de llamar Padre: "señorita, ¿cómo van esos ánimos?". Que no tenga prisa en irme, que primero deje a la depre. Le digo que mañana voy al psicólogo, y que espero esta misma semana irme para Madrid. Llevo aquí demasiado. Él prefiere que esté con Madre. Madre ya está que no sabe qué hacer. Esto no puede seguir así mucho tiempo. Pero es que es raro que coma o cene con ella... Nunca tengo hambre a mediodía, cómo puede ser de otra forma si me levanto pasadas las 12. Es hora de irse, a la que tenga un soplo de fuerza para hacer la maleta. Supongo que el hecho de no tener ropa para el otoño que ya ha caído por aquí tiene algo que ver en esto. O que hoy sí he experimentado "la resurrección de los depres" (así llamo yo cierta reactivación hacia las 18-20h.) y ha sido casi un alivio, ya que me he pasado el fin de semana en catatonia y entre sábanas, durmiendo récords. Yo qué sé, hoy ha sido distinto. Vengo de la calle, y eso sí es un notición aunque salí con Madre. Eso sí, el meterme en la ducha fue cosa mía. No digo cuántos días hacía que me esperaba el chorro de agua en el coco... Tengo mucha confianza en la visita de mañana. Necesito centrarme... y dejar la depresión, o que ella me deje. Dicho sea, para los conocidos que asoman por aquí para recibir noticias mías, y que no se acostumbren, que el blog no es el periódico. Por cierto, saludos. Os dejo otro de los diseños de Javier Mariscal. *** http://www.goear.com/listen.php?v=1851f75 En todo lo teórico y falto de sentimiento que puede tener un post, quiero dar ánimos (eso que no puede darse precisamente, una contradicción en sus términos) para las personas que quiero y lamentablemente, están jodidas. O no lo estarán, pero en ellas pienso al abrir la página en esta noche insomne. No soy la única, y me debo cierto egoísmo, dejar de dar, para salir de "lo mío", pues fuerzas no me sobran, pero no os olvido. Saldremos de ésta... volveremos a tener música en nuestro interior. Aunque sea por un momentín ora al día, ora a la semana, ora al mes. Os quiero: Mariló, Myriam. . . . New Radicals You Get What You Give Wake up kids *** Debo estar mejor. Hoy por fin he vuelto a la vieja tradición del mail-tostón, que le ha caído a I. tras leer su emotivo saludo desde Madrid. Me he levantado temprano, aleluya, hecha mmmm... pero ¿qué iba a hacer? ¿tomar una pastilla para dormir las 2 o 3 horas que faltaban hasta las 8-9. h de sueño mínimo, cuando ahora duermo unas 10-11? Ajo y agua. Según Mariló, ayer reí mucho. Si ella lo dice, debe ser cierto. Por fin nos vimos, hecho que se pregonó en el acto para regocijo de amigos comunes. Me guardo los detalles del encuentro con una sonrisa. Sigo escéptica y viéndolas pasar, como el insomnio de hoy. Mañana, de compras y cena con las chicas. "Chicas" recién cuarentonas, y a mucha honra y buen porte. Me queda de muerte una camiseta negra con el pelo rubio y corto, ja, ja. Vieja y gorda, pero genio y figura. Ojalá siga riéndome de mí misma, debe ser otra señal de que voy por buen camino. Con la ayuda de mi madre y mis amigos. Mala cosa para el depre, estar solo. *** Cristina Kirchner ganó las elecciones. Primera presidenta de Argentina. Padece Trastorno Bipolar. *** Los psiquiatras lo comparan con una montaña rusa. El paciente sube y baja, pasa de la euforia a la depresión, llega a lo más alto y vuelve a caer como un acróbata sin red. Los vaivenes emocionales pueden resultar vertiginosos, se suceden los raptos de omnipotencia y los pozos de desánimo, hay momentos de irritación y otros de alegría desmesurada. Se llama trastorno bipolar –o psicosis maníaco depresiva, como se lo definía antes– y afecta a cuatro de cada cien argentinos. Franco Lindner *** Ayer por la noche entré en mi casa. Con la depre en la maleta, pero me alegró reencontrarme con mi espacio. Cené algo ligero. Tengo media nevera caducada, después de dos meses. Me tomé las pastillas. Puse una manta y un edredón en la cama. Estaba exhausta, pues apenas había dormido en dos noches por los nervios del viaje. Al ratillo, me di cuenta de que... me había tomado las pastillas... DE LA MAÑANA. En mi vida (de bipolar) me había pasado!!!!!!!!!! No lo pensé demasiado: me tomé las de la noche. Menudo globo pillé. Me dio por comer pipas de girasol con sal. He dormido poco... unas 7 horas. He de consultarle el tema al psiquiatra... ... porque automáticamente, la costumbre, me he tragado (¿de nuevo?) las pastillas de la mañana. P. D. Mañana... la segunda parte. . . . . . . P.D. Se me pasó pronto el punto gamberro, para quedarme tiesa de nuevo en el sofá. Salí por fuerza mayor hacia las siete, mareada, a la calle: la compra, y una visita urgente a una amiga que estaba enferma. La verdad es que me alegro de haberme tomado la cosa a risa, al menos por un momento. Me refiero a la cosa como esa doble toma que me drogó, como mi error. Mi error fue no tener sincronizado el pastillero: el estuche que tenía a mano sólo contenía una toma, que por lógica debía ser la nocturna, pero no, lo que tenía era lo otro. Por suerte, lo vacío en mi mano antes de tomarme las pastillas, y de ahí que si bien no me di cuenta en el momento, luego sí recordé que había tenido en la mano formas y tamaños no acordes a la toma nocturna. En estos momentos, el pastillero está bien arreglado. *** |