Soy Fran, un joven periodista de treinta años nacido en una bella localidad de Pamplona. Si te soy sincero, todavía no se muy bien cómo llegué hasta tu blog. Lo cierto es que me ha impactado y me he visto reflejado en muchos de los pensamientos y sensaciones que tenemos producto de esta jodida enfermedad. Te cuento un poco mi historia, porque seguro que te es cercana y porque- para ser sincero- necesito hacerlo con alguien que pueda entenderme al otro lado.
Siempre fui un niño feliz. Mi infancia- aunque suene algo extraño- fue perfecta. Recuerdo mi adolescencia como un período convulso de sensaciones y sentimientos nuevos y desequilibrantes complicados de asimilar. Aun así, fue normal. Sin embargo, siempre tuve la sensación de ser extremadamente sensible a los problemas de los demás. Me dolía el mundo, sus asquerosos y preocupantes desequibrios. Me hacían daño las desigualdades, los problemas sociales y raciales, los conflictos armados. Me hacía daño vivir. Vivir en la injusticia. Capee el temporal con una vida sana y con un rendimiento académico excelente. Tenía 18 años e iniciaba la universidad. Con este cambio en mi vida, se inició al mismo tiempo mi primer conflicto espiritual. Comienzo una carrera que no me gusta. Comienza así mi infierno. Comienzan mis lecturas prohibidas, los cambios drásticos en mi forma de vivir. Dejo de dormir. Dejo de descansar. Poco tiempo después tendría mi primera crisis. Crisis relacionada además con la religión, con la espiritualidad. Llega mi primer ingreso. Comienza mi pesadilla.
Inicio Periodismo. Gracias al apoyo inconidiconal de mi familia, consigo superar ese primer año de carrera. Las notas, incluso, son excelentes. Aun así, no estoy diagnosticado. Durante la carrera, la eutimia aparente siempre se muestra como una fiel compañera. Aun así, los altos y los bajos permanecen. Muchas decisiones- a mi modo de ver ahora- no son tomadas de forma racional. Años y años sin enlazar una actividad, sin terminar aquello que empecé, sin despedir un trabajo con la sensación de "haberlo hecho bien". Después de mi segunda crisis- tras empezar un máster en el extranjero- me diagnostican. Mi vida mejora, pero mi pasado ha dejado secuelas en mi alma difíciles de borrar. Reinicio mi vida varias veces. Las mismas en que vuelve a caer.
Actualmente estoy mejor. Al menos soy consciente de lo que tengo y tengo la sensación de saber qué debo hacer. Sin embargo mi pasado me persigue. Es como un lobo hambriento que matará antes de morir de inhanición. Es una ola inmensa y llena de rencor que me persigue. Por eso hoy llegué hasta tu blog. Y por eso hoy me sorprendí, al comprobar que tienes un alma realmente interesante y llena de vida. Tu forma de escribir llega al corazón. Y llega a desacerlo de tal forma que permite un minuto de felicidad. Quería darte mi enhorabuena por el blog y decirte que debes seguir así. Tenemos que luchar y debemos hacerlo porque los lobos hambrientos desean siempre un pedazo de carne que llevarse a la boca. Si algo he aprendido en estos años es que son nuestros temores los que nos hacen libres o esclavos. Tenemos capacidad de elección, siempre y cuando luchemos por vivir.
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P.D. Publico esta historia, y no será la primera pues ya tengo otras autorizadas (poco a poco), porque los lectores que me escriben me abren su alma, y aunque no esté del todo operativa, creo que este testimonio vale y mucho la pena. Además, también me gratifica mucho también que me tiren alguna flor (ya lo hacéis), que son baratas :)
ya me he tomado las pastis y entrado en el reino de los desposeídos mentales.
Pero qué fin de semana más rayante. Igual no se me da bien provocar porque hay quien se lo toma en serio. Hay quien piensa que he subido, cómo está el patio de aburrido para que la tomen contigo. [Me refería a algunas personas de la comunidad bipolar]
Me he puesto el despertador a las 8. Sola, pero voy a intentar ir mañana a dar la sangre y la orina, que tengo cita. Si no, pues mala suerte, pero ojalá me lo quite de encima. Es medianoche y me voy a la puta cama.
Si no voy al análisis (...). Puta lavadora, yo le pegaba una patada, que las cocacolas tendrán su culpa pero... todo suma.
Bueno, muchos besitos.
2. Escrito a la misma persona a las 01.03 h. para seguir desahogándome, por supuesto.
SOY UN DESASTRE.
En vez de ir a la cama como estaba en el guión, al levantarme ya tenía un hambreeee y me he hecho una ensalada con cogollos tomate palitos de pescado y lo que tenía más a mano.
Voy a reventar pero lo que como tiene nutrientes y algo es algo. Si he cenado de p.madre mi pegucha de pollo entera...
Dudo mucho de que después del atracón esté respetando las ayunas, y de que tenga fuerzas -la comida me las saca, paradójicamente- para salir pronto de casa.
Lo dicho: no soy quién para hablar. No mejoramos del todo, no, y llevamos años en ello. ¿Qué nos vas a decir? A la mierda con todo este rollo y a vivir.
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De los archivos de e-mails de Blue, hace cosa de año y medio o más, la víspera de una analítica, cuando tomaba la pastilla del hambre nocturna compulsiva, aka quetiapina, aka seroquel. Por supuesto, rompí el ayuno necesario y tuve que pedir hora de nuevo. Qué mala leche saco a veces, eh?
Lo iré viendo durante el día a ver si encuentro vídeos para colgar.
Hasta enero todavía se puede donar en esta campaña. Ahora muchas cadenas de tv montan estos saraos.
Mariló, que lo siguió a ratos, dice que lo más importante es que con el tiempo, todos hemos aprendido a entender nuestra enfermedad y saber explicarla. Define el dolor como sereno.
Y además, se denominó en todo momento a "esta persona, afectada de TB", "los afectados de TB", en vez de "los bipolares".
La vi en directo en mayo en el teatro Albéniz en Madrid, y esta noche (me avisó Madre) en un diferido por TV en el Liceo de Barcelona.
En muchos momentos veo a una gran Tina Turner, llena de energía y una Artista, sólo que se llama Rosario y es española.
No sé en qué ocasión he llorado más. Cuántos pañuelos llevaré ya... a veces no es bueno emocionarse tanto. No puedo evitarlo. Es la única de las Flores que me llega así al alma.
Y en cuanto a mí, pues también quiero, quiero escribir, pero todavía no me siento con fuerzas, porque van y vienen, aunque hoy ha llegado a mis oídos una historia que me gustaría compartir.
Si mañana no escribo... Feliz Año Nuevo y que el 2009 traiga muchos diagnósticos precoces y remisión para disfrutar algo de la vida.