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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2009.

Resumen

En el terrario

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Entro, con intención de escribir un artículo, pero antes me paro a consultar los últimos comentarios.

Os leo, os escucho, y me quedo sin palabras.

Qué duro nos resulta vivir con esto.

Hace un mes que he empeorado, lo noto y también me lo dicen, y aún así me da reparo contactar con mi psiquiatra, tan mal me veo, pero no es el único con quien tengo problemas de comunicación. Es como llamar al operador de telefonía cuando se estropean los servicios de voz o datos: he de tener muchas fuerzas, y no tengo batería interna que me permita luchar por mis derechos como consumidora.

Tampoco estoy contestando al teléfono estos días. Quiero estar tranquila. No tengo el ánimo para conversaciones.

Es una paradoja que cuando algo va mal, hayas de estar tú bien para tomar una iniciativa.

Si no duermes bien, también la cosa se va al garete.

Y me recuerdan viejos consejos: al levantarte, vístete, porque si te quedas en pijama seguro que no sales. Por si acaso, ya que el esfuerzo será menor.

Vivo en un terrario a temperatura constante. El tiempo no ayuda para salir. Cayó nieve, llovió. No es difícil explicarse por qué las fobias me invaden por completo. Lo paso muy muy muy mal cuando me golpea ese frío polar de estos días, o que el viento (poco frecuente aquí) me golpee la cara. Antes salía a trabajar, con calor o frío, como todo el mundo que está (y yo lo estaba, no a tanto frío aquí) acostumbrado. Ahora no hay razón, motivación, sino sufrimiento.

Me he levantado muy pronto, con el cuerpo dolorido. Una ducha me aliviará. Me vestiré, pues ahora al parecer estamos a 4 grados... si hace sol, se podrá salir a la calle, aunque ayer noche llovió y quizá vuelva a nevar.

Aquí, 6 grados está bien. En Barcelona, esa temperatura es insoportable y ya la han sufrido este invierno.

Tengo hora para el psiquiatra. Tengo malas noticias: el fármaco que empecé a tomar en julio creo que no está funcionando. Si no, de qué iría a peor.

Es duro. Maldices todo. Pero hay que seguir probando, no hay que perder la esperanza.

***

P.D. Escrito algún día del pasado enero, o quizá diciembre.

Y recibió un diagnóstico

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Desconozco los antecedentes, no quise hurgar más.

Tiene 17 años, y vive con su padre hace dos. Su madre es víctima de una adicción.

Ha estado ingresado tres semanas.

Le han diagnosticado esquizofrenia.

Enfermedad prima hermana del trastorno bipolar, recordemos. Le han recetado algo que yo he tomado, sin ir más lejos.

Los familiares no entienden nada, y eso es muy corriente, les ha cogido a todos desprevenidos. La tía del adolescente le visita a menudo, juega con él al parchís, habla con él. Y se siente acompañado, y es muy cortés. Antes no era tan amable, al parecer. Un ingreso curte. La interacción social te marca por un lado u otro.

Está acostumbrándose a la medicación. Me cuentan que come mucho. Es lo único que me hace gracia, que los efectos secundarios nos ataquen por ahí a casi todos los que tomamos estas cosas.

Sigue siendo una persona. Se da cuenta de las cosas. Eso desconcierta a la familia. Para ellos, ha dejado de ser una persona.

Tal como una persona que pierde la vista se dice que compensa con cierto crecimiento de otros sentidos, un "enfermo mental" desarrolla una fuerza muy potente, que se llama empatía. Lejos de haberse convertido en un tonto, como otros le ven, ahora siente lo que los otros sienten por él, y entonces él se siente mal. Sentir con intensidad al otro es una de las definiciones de la empatía, supongo.

Leerá la compasión, por ejemplo, de sus abuelos, a los que el asunto ha llegado cuando son ya muy mayores y no pueden, no saben, aceptarlo.

Su padre está en tratamiento con un psicólogo. Si ya tenía algún problema antes (por eso empezó su terapia al parecer), le están orientando en eso y además preparándole para la situación actual. Él es quien debe estar más informado en estos momentos. Trabaja muchas horas, y ahora tiene una gran responsabilidad. Si él no lo acepta, como desgraciadamente vemos en muchos familiares, el futuro del adolescente va a ser... peor.

"¿Está sano mi hijo"? Se pregunta todo el mundo cuando un niño viene al mundo. Sin malformaciones. Con el cromosoma 21 sin alteraciones.

Luego crece, y te imaginas que estudiará, trabajará, se apareará, tendrá hijos. Sueñas ya con tus nietos.

Ahora eso ya no está tan claro, porque ha pasado tres semanas en un hospital y se le ha declarado algo crónico. Su padre ya está preparándose para estos cambios, pero es más difícil con una familia desestructurada.

Hablo con su tía, y le digo que es lo mejor, porque estas enfermedades suelen brotar en la adolescencia, que lo han "pillado" a tiempo, que la medicación y la terapia harán de él una persona que quizá no se parezca a "los otros", gente "muy tocada", que seguro ha visto ingresados.

Si es que asusta ver en qué puede convertirse uno...

Si sigue tomando drogas, por ejemplo. El otro día el chico se fumó un porro. El aviso es: volverás ahí. No es una amenaza fantasma, es la realidad. Toma drogas, y tendrás seguramente otro brote psicótico. La marihuana es como incompatible con TB o esquizofrenia.

Pero es joven, qué leches, está experimentando, hasta yo fumé porros a esa edad, no demasiados. No tolero ni las drogas que me recetan!!

La vida es muy dura, sobrino y ahora colega en la desdicha. Eres muy joven y ya has pasado por la adversidad de que tu madre fuese incapaz de cuidar de ti por su alcoholismo, de cambiar de ciudad y entorno social, incluso conocer a tu padre biológico más allá de unos días de vacaciones. Este proceso te costó meses. Y ahora, toma esto. Con pastillas, claro.

Él es consciente de que tiene una enfermedad, aunque no sepa bien en qué consiste. Ya habrá tiempo para informarse más a fondo. Se tarda mucho en aceptarlo, en conocerlo, en reconocer que ahora es tu sombra y puede envolverte si te descuidas, y si no, también te atrapa de vez en cuando, caprichosa.

Ahora es más importante que su familia sepa cómo lidiar con todo esto, que se informen, que puedan detectar también cuándo las cosas se están yendo de madre, así quizá evitarían futuros ingresos.

Ojalá te vaya bien, tú que acabas de ingresar en ese club del que nunca te hubieses hecho miembro.

***

07/02/2009 11:50 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Bipomensajes en una botella No hay comentarios. Comentar.

Vaya par de dos

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De los archivos de Blue

Los días pasan y no me entero. Llevo en casa de mi madre semana y media, y hasta ayer no se me ocurrió que necesitaba ir a por medicación.

Llamo a Mariló:

- Blue: ¿Por qué no te vienes esta tarde?

- Mariló: hoy no he salido de casa ni me he duchado, ¿por qué no te vienes tú?

- Blue (con sorna): te recuerdo que la depre soy yo.

- Mariló: ya, ya, ja, ja.

Y lo que me hace llamarla "bandida" o "petarda": se asoma por aquí para saber cómo estoy. Como si no tuviésemos teléfonos.

No tengo nada mejor que hacer que ducharme, vestirme y salir. Lo cruel del asunto es que el tema del sueño no está en absoluto bajo control. Son las 16.38. Si me encontrase bien, serían las 11.48 por ser generosa.

Debo ducharme, ya hace días. Debo poner algo de mí, de eso se trata al parecer. Debo hacerme con la medicación, también. Debería comer, sólo que quizá pase directamente a la cena.

Me dicen que la ausencia de obligaciones me mantiene como a un vegetal. Mariló va a faltar hoy a una clase de un curso a los que se ha apuntado. Soy directa y le pregunto por ello. Contesta que a veces uno no puede cumplir con la obligación. Me quedo reflexionando...

... y aquí acaba, incompleto, el relato de un día que quizá, por mi parte, no sea tan lejano en el contenido.

P.D. 1. Mariló es "mi hermanita mayor" :**** (besos). Todo el mundo lo sabe ya, y si no, tomad nota...de que le hago caso en casi todo, por ejemplo, y aunque en algunos temas no estemos de acuerdo no nos enfadamos. Y que lo pasamos bien juntas, y... que la echo de menos algunas veces, porque el teléfono se me queda corto.

. . .

P.D.2 Rescatado de los archivos en borrador de Blue, "sección" depresión.

***

De y para Dani

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Dani escribe

Hola. Me llamo Dani. Tengo 23 años y desde los 18 me diagnosticaron Trastono Bipolar.

Te he leido muchas veces, y no coincidimos mucho pues yo soy un caso un poco peculiar, pero bueno, no quiero contarte mi historial medico.

Quiero que me contestes a una pregunta. Como te sientes? TE pronombre, a ti. No temporalmente, sino tu YO. porque yo me siento un saco moleculas, química pura. Si ,es asi como me siento. PURA QUIMICA. Cuando estás depre, necesitas antidepresivos, pero no te pases, que te acelera el pensamiento y te vuelves maníaco... Si estás acelerado frena con los antipsicóticos, baja, sube, baja, dondee estan las ilusiones que surgen por que si, los deseos y los impulsos naturales que teniamos antes de esta mierda? Yo no los encuentro, me siento un experimento en manos de mi psiquiatra, hasta que el resultado se parezca lo maximo a "una vida normal"

Pero no, yo ya no sé quien soy. No sé qué pienso, cuando lo pienso, ni lo intensamente que lo pienso, no sé si soy yo o la enfermedad quien lo piensa, quien lo intensifica, quien lo manifiesta.
No recuerdo qué es estar alegre porque el 90% de nuestros semejantes se pondrian alegre, y yo no, porque estoy en la fase depresiva, no sé lo que es parar de hacer cosas porque no puede ser tampoco, JODER!

Estoy harto de esto. Y te hablo desde un estado de puta eutimia inducida. porque ni "normales" nos dejan estar, cuando queramos estarlo.
 
Estoy asustado Blue, estoy perdiendo mi juventud y mi futuro, ya no me recuerdo quien era yo. Es todo virtual.. No se si me explico. Me siento atado, perdido, sin cojones ni fuerzas para intentar vivir una vida normjal .
 
Soy débil, lo era, y lo soy, y Bipolar.

. . .

Blue contesta

Claro está que con toda la química que tomamos a veces no sabemos si "esto" (un estado de ánimo o conducta particular) pertenecen a nuestro yo o a nuestra bipolaridad, pero mira, los diabéticos también necesitan de su medicina para vivir cada día. Nosotros tenemos un desequilibrio en el cerebro que necesita de su medicación también, por eso necesitamos química y espero estar contestando algo a tu mail. (Perdona la mala síntesis del tema, pero ahora los artículos que profundizan esto no los tengo a mano).

Este sí lo he encontrado:
http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2006/012601-yo-pastillas-yo-.php
Sigo estando de acuerdo, en lo básico.

La cuestión es: ¿Quién controla ahora nuestras emociones?

Lo de que es todo virtual, a veces también lo he pensado...

***

P.D. Tengo todavía 111 mensajes en bandeja de entrada, a Dani le contesté hace dos días y su mensaje tenía al menos dos meses (esto es una directa a los lectores, y también una disculpa). Me impresionó mucho. Con su consentimiento publico su mensaje.

Imagen: www.dialogica.com.ar

16/02/2009 13:00 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Cartas Hay 2 comentarios.

Alcohol y Trastorno Bipolar

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Tal y como plantean Lorenzo (1994) y Meyer (1986) la relación entre la psicopatología (y en concreto el trastorno bipolar) y el trastorno por consumo de alcohol puede entenderse de tres maneras diferentes en función de su direccionalidad:

-      El trastorno bipolar como factor de riesgo para el alcoholismo.

      Aquí se contemplaría la hipótesis de la ingesta de alcohol como una forma de automedicación, dado, por ejemplo, su efecto ansiolítico. Según los datos recogidos, el 67% de los pacientes bipolares abusan del alcohol y el 21% de los pacientes con trastornos afectivos aumentan la ingesta durante los episodios de humor depresivos (Lorenzo, 1994). En cambio, Araluze & Gutiérrez (1994), en su revisión, encontraron que dicho aumento era más frecuente en las fases maníacas. De cualquier manera, estos pacientes fundamentalmente buscan el efecto primero de las dosis medio-bajas (Lorenzo, 1994).

-      El alcoholismo como factor de riesgo del trastorno bipolar.

El 59-61% de los pacientes con alcoholismo acaban padeciendo además un trastorno afectivo secundario (Meyer, 1986). El alcoholismo crónico altera el humor: genera síntomas depresivos, irritabilidad, agresividad, etc… a parte del proceso degradativo que la enfermedad supone. En conjunto, se producen consecuencias negativas en la vida social y familiar del paciente, lo cual potencia una baja autoestima y un aumento de sentimientos negativos como culpa y frustración, que son criterios importantes en la composición del diagnóstico para la depresión (Lorenzo, 1994).

-      Ambos trastornos como diferente expresión de un mismo desorden hereditario con base etiológica compartida.

      Sobre esta cuestión son fundamentales los trabajos de Winokur con relación a los antecedentes familiares y diferencias de sexo en esta clase de comorbidad. Estableció como espectro de enfermedad depresiva a un cuadro sintomático que en hombres se expresa en forma de alcoholismo, y en mujeres con algún trastorno afectivo. El inicio es precoz y son abundantes los casos de alcoholismo, trastorno antisocial y trastorno afectivo en los parientes de estos sujetos (en Lorenzo, 1994).

Existiría una última posibilidad en la que la coexistencia de ambos tipos de trastornos se produciría de manera azarosa en la población dadas las prevalencias establecidas. Pero ésta sería inferior al 1% y, como muestran los datos, dicha prevalencia es mucho mayor.

En hombres es más frecuente que se dé alcoholismo primario y depresión secundaria (o alguna forma de trastorno afectivo como el bipolar), y en mujeres, al revés. Las tasas de suicidio en pacientes crónicos son elevadas tanto si se habla de trastorno afectivo como de alcoholismo. Del 10-15% de los sujetos con alcoholismo que acaban quitándose la vida, el 75% padece alguna forma comórbida de depresión (Lorenzo, 1994).

Los rasgos de personalidad previos en pacientes con alcoholismo que acaban desarrollando alguna forma de depresión son baja autoestima, alta dependencia y neuroticismo, poca autonomía y escasa confianza social. Sin embargo, en concreto el alcoholismo, correlaciona más con el síndrome por disfunción mínima cerebral, con o sin hiperactividad en la infancia, que suele progresar hacia el trastorno de personalidad antisocial y hacia la psicopatía (Jaffe & Ciraulo, 1986 y Hesselbrock, 1986). Aunque los síntomas depresivos también son frecuentes en pacientes con trastorno de la personalidad (bordeline o antisocial) sin alcoholismo (Jaffe & Ciraulo, 1986).

Ante alcoholismo, si se producen síntomas depresivos, estos son más frecuentes a los pocos días del cese de la ingesta. La mayor parte de esta sintomatología es debida al efecto tóxico del alcohol, y por tanto, los problemas deben catalogarse como orgánicos. A mayores síntomas afectivos mayor es la probabilidad de que el paciente busque tratamiento. El cuadro depresivo suele remitir a las pocas semanas, aunque el estado disfórico se mantiene (Jaffe & Ciraulo, 1986).

Finalmente, el déficit de serotonina está presente tanto en el alcoholismo crónico como en la depresión, la conducta suicida y los trastornos de personalidad que cursen con impulsividad y agresividad. Se muestra, pues, como un factor común para la adicción, la desinhibición conductual y el suicidio  (Lorenzo, 1994). La prueba de la dexametasona para el diagnóstico de la depresión también resulta positiva en algunos casos de alcoholismo y de trastorno afectivo comórbido, según este autor, aunque otros estudios no concluyen igual....

. . .

Fuente: http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art34001 (Gracias a Xavier, que lo publicó en bipolarneuro.com y a ellos por supuesto)

P.D. El tema del alcohol es uno de los que va bien recordar(me) de vez en cuando. Este texto me trae a la memoria a varias personas...

***

Imagen: http://www.medindia.net/news/Epilepsy-Drug-may-Help-Overcome-Alcoholism-27691-1.htm

Trabajo sucio

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El proceso que me llevó al diagnóstico final duró mucho tiempo.

Y se aceleró porque alguien hizo el trabajo sucio.

Contactó con mi familia.

Fueron dos de hecho los contactos: uno con mi hermano, y creo que otro con mi madre. No estoy muy segura, pero sí sé que dos personas de mi círculo me quisieron tanto como para hacerlo.

A todos los que tengan conocidos o amigos que puedan estar mal por culpa de esta enfermedad u otra similar, que los síntomas parecen iguales pero el diagnóstico puede ser diferente...

Les animo a que hagan ese trabajo sucio. Lo más seguro es que las familias ya hayan notado algo raro. Y si se han llevado a cabo acciones incorrectas, meteduras de pata, lo que sea, por parte del afectado, es porque estaba mal, enfermo, y eso es algo que hay que entender, y perdonar, una vez tu amigo o pariente ya esté en tratamiento.

Porque él no olvidará los daños que ha causado, probablemente la mayoría a sí mismo (por ejemplo, conducta irresponsable, promiscua, drogas...), y más pronto o tarde mostrará su arrepentimiento.

Pero necesitaba un empujón para ir al psiquiatra, o si nos ponemos en lo peor... bien, esperemos que no haya sido ingresado ya. Porque la segunda opción es más traumática: que la cosa explote, y llevar a alguien a rastras a urgencias. Es muy difícil también, y supongo que más penoso.

***

Imagen: http://www.artbyjerushia.com/portfolio%202.html

18/02/2009 13:16 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Bipomensajes en una botella No hay comentarios. Comentar.

En la 50

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El otro día (por fin) encontré una tienda de tallas grandes a buen precio.

Me compré dos pantalones y una blusa. (Ayer, dos camisetas: ya he fundido la tarjeta de crédito).

Uno es tejano. Me sentí "como en casa" con él. Había dejado de llevarlos desde... y para mí siempre han sido una prenda fetiche.

Y me sentí bien, pues ya no tengo que usar chándal ni pantalones con gomas. Cinturón y a correr.

Cosas de haber pasado de la 44 a la 50 en estos años. Tengo una tripa enorme. Parezco una embarazada a punto de parir, una que ya estaba gorda "antes de", vamos.

Me duele más la espalda, cómo no. El sobrepeso tiene bastantes inconvenientes en la vida cotidiana, no sólo afecta y mucho a la autoestima. Una se queja, pero sabe lo que hay... cosas de la medicación, de los efectos secundarios tipo hambre que muchos conocéis, y del sedentarismo. Y una sabe que no es la única con este problema.

Lo dicho: me siento persona con esta ropa, y a pesar de todo, eso me hace estar contenta: mi autoestima ha subido.

. . .

Imagen: morfotipos de mujer. Sobre el estudio de las tallas, uno de los muchos artículos sobre el tema

http://www.europapress.es/00074/20080207153117/sanidad-presenta-morfotipos-anatomia-mujer-serviran-regular-nuevo-tallaje.html

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20/02/2009 10:03 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Blue, persona No hay comentarios. Comentar.

Dúo

"Habla de la obsesión, de estar enamorado..."

En esta misma sección, hace unos meses... "De-Lovely" (en versión hipomaníaca, según Mariló)

http://carnedepsiquiatra.blogia.com/2007/120501-de-huevo-frito-de-cona-de-insomnio-de-musica.php

Hoy estoy revisando los "Minutos musicales", y con intención de reemplazar los vídeos borrados, encontré una escena que me conmueve hasta el tuétano, la mejor de la película "De-Lovely" a mi gusto, la de una canción que además tiene subtítulos en español aunque por supuesto, lo importante es la mirada.

Ves el amor... día y noche. Lo veo, y no me choca en absoluto que sean del mismo sexo, al fin y al cabo es amor.

"Es precioso". Se lo dicen todo.

Enlace alternativo: http://www.youtube.com/watch?v=Sgbri48kjDM

. . .

Versión de la canción con Bono que recomienda un lector en un comentario (es lo que he encontré)

http://www.radioblogclub.com/open/65845/_night_and_day_/14-Night%20And%20Day%20(Youth%20Aka%20Twilight%20Mix)

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21/02/2009 14:32 Autor: Blue. *enlace permanente*. Tema: Minutos musicales Hay 1 comentario.

En blanco, en activo

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Esta pastilla nueva es muy curiosa. Por un lado, ha cumplido -y menos mal- su cometido, el darme un poco de empuje para moverme, hacer cosas.

Pero ahí van los efectos secundarios: insomnio. Estaba avisada, y me ha tocado la china.

El psiquiatra ya me ha retocado la medicación, pero sigo pasando una noche de cada dos o tres en blanco, así que toca volver a ponerse en contacto con él.

Que qué hago en todas esas horas. Hoy me he duchado a las 4, tras ver tres capítulos de una serie y empezar a ponerme nerviosa por no poder dormir. Descargar cosas con el PC. Luego el marujeo (cosa que en depresión ni olerlo y ahora sí puedo): he limpiado con bayeta (la de microfibra, mágica sólo con agua) varios rincones a las 7, y a las 8,30 he puesto una lavadora que por supuesto ya está tendida. Acabo de fregar los platos de ayer noche.

Actividad-descanso-actividad, es un ciclo estos días. Aunque la actividad sea pequeña. Aprovecho para ordenar un poco este camping que tengo por casa.

Esta actividad se corresponde con la sensación que me describió: que notaría, por ejemplo al estar apalancada en el sofá, un run-run, un movimiento y un pequeño impulso para Hacer. Acertó...

Después de un par de días tontos, luce el sol y dan ganas de salir. A diferencia de otros insomnios, supongo que por el efecto de esa pastilla que tomo por la mañana, tengo algo de fuerzas, no siempre (el caso de ayer sin ir más lejos) para salir a la calle.

Con gafas de sol, claro. No podría dormir, pero tengo la vista muy cansada.

También el insomnio puede ser por estar ovulando. Suelo desestabilizar el sueño por estas fechas. Y entre una cosa y otra, me siento malhumorada y arisca.

Toca musicoterapia, toca mover un poco el culo ahora. Hace un par de días que consigo bailar unos cinco minutos antes de aburrirme con ello.

http://www.goear.com/listen.php?v=ff25fc3

Title: Kedba Artist/Group: Najat Aatabou

P.D. En el "bright side", tengo más tiempo para escribir y editar artículos del blog que tienen enlaces caducados.

***

En 1996 mi hija se volvió loca

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ENTREVISTA

"En 1996 mi hija se volvió loca"

Llega a España el libro 'Hacia el amanecer', uno de los fenómenos editoriales del año en EE UU - Michael Greenberg evoca la vida de Sally, aquejada de trastorno bipolar

ELVIRA LINDO 25/02/2009

Entrar en casa de Michael Greenberg es entrar en Nueva York. El espíritu mismo de la ciudad se respira en este apartamento del Upper West Side, un ambiente indefinible de caluroso desorden, de suelo de roble que ha sido pisado por muchas almas, una sensación de pasado y de presente vivísimo. Es el mismo olor de la ciudad que con tanta hondura y desenfado sabe plasmar este escritor en esas crónicas callejeras que publica quincenalmente en el Times Literary Supplement. "¿Vienes buscando un tema para tu artículo?", me dice sonriendo al abrirme la puerta, "yo me paso los días obsesionado con encontrar un asunto interesante que contar". Pero yo no sé exactamente a qué he venido. Nos conocíamos ligeramente. Somos vecinos, y mi marido y él toman de vez en cuando un bourbon en un pequeño club de jazz cercano a casa, el Smoke. Para los espíritus curiosos, la escritura del periódico es siempre una excusa para meter las narices en la vida de otro. Eso es lo que hago. Observar de cerca al hombre que ha escrito un libro de memorias sobrecogedor, Hacia el amanecer, calurosamente recibido por la crítica norteamericana (y que ahora publica Seix Barral en España).

"El 5 de julio de 1996 mi hija se volvió loca", ésta es la primera frase del libro, la que marca el tono directo con el que la historia está contada, una claridad que le confiere en ocasiones un aire poético. "No tenía ninguna pretensión de estilo, yo sólo quería contar las cosas como fueron, una vez que he podido ordenar el recuerdo, porque cuando estaba inmerso en aquella abrumadora experiencia sólo podía tomar algunas notas inconexas". Greenberg sirve un whisky y a la luz helada de la tarde va recordando, una vez más, con generosidad y sin reservas, qué es lo que pasó desde que su hija de 15 años fue poseída por ese monstruo interior llamado psicosis, que se apoderó de su dulce temperamento y la convirtió en un ser seco, duro, que creía percibir el mundo con la intensidad de los elegidos, hasta que un tratamiento hospitalario se la devolvió al padre, al mundo real. Es una historia que trasciende lo individual y se convierte en un capítulo más de este Nueva York que a veces enseña los dientes y se ceba con los más débiles. "No puedo evitar sentir empatía por los locos", dice Greenberg, "la imagen de mi hija está siempre presente. Ha modificado mi vida. Esa acera que tenemos enfrente atrae, no sé por qué, a los locos del barrio; la gente los considera medio peligrosos, medio delincuentes, pero yo establezco relación con ellos fácilmente, evito ese contacto visual que puede perturbarles y me dejo llevar por los caminos extraños de su conversación". Pero Sally no fue el primer miembro de la familia Greenberg que padeció un tipo de trastorno mental. Antes que ella, el escritor creció con Steven, su hermano, un sociópata que vive escondiéndose de las miradas ajenas.

En el momento en que la enfermedad de Sally hace su violenta aparición, Michael siente algo parecido a la culpabilidad sanguínea, y es su madre, uno de los personajes más enigmáticos de esta historia, quien le quita esa idea de la cabeza de una manera brutal: "Sally y Steven", le dice, "no padecen el mismo tipo de locura. Steven es así porque yo no lo quise, no lo quise nunca", confiesa la madre en una conversación que hiela la sangre. ¿Qué tipo de reacción tuviste, le pregunto, cuando ella te reveló ese capítulo familiar tan perturbador? Tal vez el episodio que pueda ser más lejano al lector español. "Mi madre es tan especial, una especie de Catherine Deneuve de Brooklyn...", se ríe, "sí, entiendo lo que dices, una madre que no quiere a un hijo es considerada un monstruo, una mujer al estilo de April, la madre de Revolutionary road, pero yo sentí que confiándome esa experiencia tan dolorosa también para ella me estaba haciendo un gran favor, quería que yo me desprendiera de cualquier responsabilidad sobre la enfermedad de mi hija, deseaba dejarme claro que mi hermano estaba desquiciado a consecuencia de una falta total de amor y que, sin embargo, lo de mi hija era una enfermedad inevitable. A pesar del shock le estoy agradecido".

Sally fue internada en el hospital. El litio, ese regulador de los estados de ánimo, no le hizo efecto, y del éxtasis pasó a la apatía provocada por los tranquilizantes. Pero la locura no es un camino sin retorno. En ese Nueva York en el que, para ser atendido en un hospital, hay que llevar la tarjeta de crédito en la boca, también hay funcionarios que hacen la vista gorda a tu falta de recursos (como era el caso del escritor) y psiquiatras que tienden la mano a los pacientes. Sally tuvo suerte. Tuvo una psiquiatra que supo interpretar su dolor: "Sé que te sientes como si tuvieras un león dentro de ti", y que la convenció poco a poco de que la manía es abusiva, se presenta como una de esas personas carismáticas que finge ser tu amiga y que lo único que hace es joderte la vida; es lo que el científico Oliver Sacks llama muy expresivamente "la seducción del mal". Sally se recuperó, aprendió a intuir cuándo esa aberración de su identidad estaba a punto de poseerla. No se ha curado, pero ha aprendido a anticipar sus crisis; vive en Vermont, cerca de su madre, de la naturaleza, y se siente feliz entre aquellos a los que puede ofrecer calor o ayuda: ancianos, perros, niños.

¿Cómo viviría ella en Nueva York?: "Mal", dice Greenberg, "y yo me sentiría terriblemente inseguro. La ciudad está llena de amenazas para alguien como ella. Pueden hacerle daño". Los dos entendemos a qué tipo de daño se refiere. Los periodos de exuberancia dejan al maniaco depresivo a merced de peligrosas tentaciones. "Ella me escribe cartas maravillosas, tiene ese temperamento artístico que se atribuye a los bipolares". Es cierto, los bipolares perciben la realidad de manera intensa, aunque esa intensidad les acabe llevando a perder la razón. ¿Y cómo se siente ella al ser protagonista ahora de un libro y dentro de poco de una película? "Me da miedo la película, no quisiera que su personaje fuera una caricatura. Pero ella está contenta; cuando leyó el libro, me dijo: "sentí que estaba leyendo la historia de otra chica, la historia de una chica llamada Sally que había pasado un tiempo viviendo en el infierno y era la única que no lo sabía".

Un desembarco europeo a lo grande

Después de su éxito de ventas y crítica en Estados Unidos, el escritor y periodista Michael Greenberg (Nueva York, 1952) desembarca en Europa de la mano de 14 editoriales con su libro Hacia el amanecer, seleccionado por la revista Time como uno de los 10 mejores títulos de no ficción y por Amazon como el segundo mejor de 2008. El libro narra la vida junto a su hija Sally (aquejada de un trastorno bipolar) y ha recibido los encendidos elogios de autores como Joyce Carol Oates y Oliver Sacks. Greenberg es columnista en el Times Literary Supplement desde el año 2003 y colabora en The Boston Review y The New York Review of Books con relatos, reseñas y artículos de viajes. Ha colaborado como guionista con el fotógrafo y cineasta Robert Frank, cuya experiencia vital es parecida a la suya, ya que tiene un hijo esquizofrénico. En su faceta de escritor cinematográfico ha trabajado también con el realizador Sergio Castilla y con los directores Rudy Wurlitzer y David Atkins. Para este último, escribió el guión Novocaine, una comedia negra protagonizada por Steve Martin. Actualmente vive en Nueva York con su segunda esposa y su hijo.

. . .

P.D. Debo la lectura de este artículo a xulio, que recomienda en un comentario al post anterior

http://www.elpais.com/articulo/cultura/1996/hija/volvio/loca/elpepucul/20090225elpepicul_1/Tes



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